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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Para esta ocasión leemos la Escritura en San Lucas, capítulo 21 un pasaje profético que señala las cosas que estarán sucediendo en este tiempo final, y dice de la siguiente manera en el capítulo 21, versos 25 al 36 de San Lucas:

"Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas;

desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.

Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.

También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles.

Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca.

Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.

Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.

Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre."

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

"SEÑORES, ¿SON ESTAS LAS SEÑALES DEL TIEMPO DEL FIN?"

Conforme a las palabras de Jesucristo en este mensaje profético que Él dio, señala, enumera las señales que estarán siendo vistas en el Cielo y en la Tierra, y el medio ambiente será una Biblia abierta que mostrará las señales correspondientes a la Tierra, el medio ambiente. El Cielo, que es también una Biblia, la primera Biblia, mostrará en sus páginas celestes las señales mencionadas por Cristo.

Y en medio de los seres humanos se verá la señal de la angustia por las cosas que han de venir, por las cosas que estarán sucediendo en el Cielo y en la Tierra, el medio ambiente estará mostrando sus señales que corresponden y que identificarán el tiempo del fin.

Por lo tanto, las cosas que estarán sucediendo y que están sucediendo en el Cielo, nos muestran el tiempo en que estamos viviendo. Las cosas que están sucediendo en la Tierra, en el planeta Tierra, nos muestran las cosas que Cristo dijo que sucederían para el tiempo final, y la situación de salud de los seres humanos está mostrando también, las situaciones en que estaría el ser humano en el tiempo final: angustia por las cosas que han de venir, y angustia antecede a la muerte.

Por eso cuando una persona llega a la etapa de angustia en su vida, la muerte está cerca, por eso es que el ser humano al nacer viene con la angustia existencial, porque tiene miedo a lo que será después de su vida terrenal; no sabe de dónde vino, no sabe porqué está aquí en la Tierra y no sabe a dónde va cuando terminen sus días en esta Tierra, y por eso los seres humanos en este tiempo final, que no tienen a Cristo en su corazón, se encontrarán con angustia, miedo, terror, temor a las cosas que han de venir, que traerán muerte para millones de seres humanos.

En el tiempo del profeta Noé, un profeta dispensacional, el cual vino a ser el tercer mensajero, profeta dispensacional, el mensajero de la Dispensación del Gobierno Humano, luego vino más adelante Abraham, cuarto profeta dispensacional con la Dispensación y mensaje de la Promesa, y luego vino Moisés, quinto profeta dispensacional con el mensaje de la ley, y luego vino Jesús, sexto profeta dispensacional para la Dispensación de la Gracia.

Y para el Día postrero, como en los días de Noé, como en los días también de Abraham, como en los días de Moisés y como en los días de Jesús, tiene que aparecer un mensajero dispensacional con un mensaje dispensacional que será el Evangelio del Reino, el mensaje de la Gran Voz de trompeta para la Iglesia del Señor Jesucristo, y luego para el pueblo hebreo; y bajo el ministerio de ese mensajero el Cristianismo estará escuchando, y la humanidad, la predicación del Evangelio del Reino.

El mismo Jesús dijo en San Mateo, capítulo 24, verso 14: "Y será predicado este Evangelio del Reino para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin." o sea, que lo que antecede al fin es el mensaje del Evangelio del Reino siendo predicado, esa será una señal muy clara para toda la humanidad y sobre todo para el Cristianismo.

Juan el Bautista y Jesucristo predicaban el Evangelio del Reino, pero fue rechazado por los de su tiempo, y luego con los apóstoles desde el Día de Pentecostés en adelante, se abrió una nueva dispensación: la Dispensación de la Gracia, y se comenzó a predicar el Evangelio de la Gracia y se detuvo por consiguiente la predicación del Evangelio del Reino.

La predicación del Evangelio del Reino está ligada también al pueblo hebreo, en donde se predica como en aquel tiempo de Juan el Bautista y de Jesús, el Reino y la venida del Reino y por consiguiente también la promesa de la venida del ungido de Dios, del Mesías.

Recuerden que Mesías, Cristo, significa Ungido, el Ungido de Dios con el Espíritu de Dios, y la venida del Ungido tiene dos partes, o sea, la venida de Cristo tiene dos partes, la primera ya fue cumplida, y vino predicando en aquel tiempo, y vino para llevar a cabo la Obra de Redención y así redimir al ser humano, y la persona recibe la redención al recibir a Cristo como único y suficiente Salvador, no hay otra forma para el ser humano recibir la salvación y Vida eterna.

Es un lapso de tiempo muy importante que cubre la Dispensación de la Gracia en donde todo ser humano, al escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, del Evangelio de la Gracia, nace la fe de Cristo en su alma y tiene la oportunidad de dar testimonio público de su fe en Cristo recibiéndole como su único y suficiente Salvador, ¿para qué? Para que Cristo le dé Vida eterna, para que Cristo con Su Sangre le limpie de todo pecado, sea bautizado en agua en el Nombre del Señor y Cristo lo bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en la persona el nuevo nacimiento.

Recuerdan las palabras que Cristo dijo a Nicodemo en el capítulo 3, versos 1 al 6 de San Juan: "De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Espíritu, no puede ver el Reino de Dios," Nicodemo no comprendía las palabras de Cristo y pensaba que tenía que físicamente nacer de nuevo y por consiguiente entrar en el vientre de su madre para poder nacer; pero el nuevo nacimiento no viene por medio de nacer a través de una mujer, sino que viene como Cristo dice a Nicodemo: "De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios," esa es la forma de nacer de nuevo.

Nacer del Agua es nacer del Evangelio de Cristo, y nacer del Espíritu es nacer del Espíritu Santo, por lo cual Cristo mandó a Sus discípulos a predicar el Evangelio, y esa comisión es para todos los tiempos, para todos los creyentes en Cristo es la comisión de la predicación del Evangelio de Cristo, hasta que se complete la Iglesia del Señor Jesucristo. Cristo dijo:

"Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado." San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16.

Se predica el Evangelio de Cristo para salvación a todo aquel que en Él cree, porque el Evangelio es potencia de Dios, poder de Dios, para salvación a todo aquel que cree en Cristo, para judío y también para el griego; por eso San Pablo decía: "No me avergüenzo del Evangelio porque es poder de Dios, potencia de Dios, para salvación."

Sin la predicación del Evangelio de Cristo las personas no podrían obtener la salvación y Vida eterna por medio de Cristo y Su Sacrificio en la Cruz del Calvario, no conoceríamos la historia de la muerte de Cristo y el propósito de la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario, por medio de la predicación del Evangelio de Cristo se da a conocer, se abre, el misterio de la primera venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario muriendo.

Él tenía que morir para redimir al ser humano, por eso Él decía: "Nadie me quita la vida, yo la pongo por mí mismo para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre." Él vino ya con una comisión divina a esta Tierra, San Juan, capítulo 10, verso 14 al 18.

Y ahora, bajo la predicación del Evangelio de Cristo se cumplen las palabras de Cristo que dijo: "También tengo otras ovejas que no son de este redil, las cuales también debo traer, y oirán mi Voz, y habrá un rebaño y un pastor," San Juan, capítulo 10, versos 14 al 18; y San Juan, capítulo 10, verso 27 al 30 dice: "Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y yo las conozco y yo les doy Vida eterna; y no perecerán jamás. Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre."

Cuando Cristo recibe a la persona que lo ha recibido como Salvador, Él le da Vida eterna, porque Dios nos ha dado Vida eterna. ¿Y cómo nos ha dado Vida eterna? Por medio de Cristo, Dios nos ha dado Vida eterna y esta vida está en Cristo, en Su Hijo, Jesucristo, el que tiene al Hijo, tiene la vida, o sea, el que tiene a Cristo porque lo ha recibido como Salvador, tiene la Vida eterna; el que no tiene al Hijo, o sea, el que no tiene a Cristo porque no lo ha recibido como Salvador, no tiene la vida, la Vida eterna.

La persona puede decir: "Yo tengo vida," sí, tiene vida temporal, que se le va a terminar en algún momento y ni siquiera sabe cuándo se le va a acabar esa vida terrenal, y si no tiene Vida eterna, no vivirá eternamente, perdió la oportunidad que Dios le ha dado de vivir en esta Tierra para que haga contacto con Cristo y obtenga la Vida eterna, y luego tenga la esperanza de una vida futura con Cristo en Su Reino eterno; ese es el propósito por el cual vivimos en este planeta Tierra.

Es importante que el ser humano sepa porqué está en esta Tierra, porque de otra forma pasa por este planeta Tierra sin confirmar su lugar en la Vida eterna. Y si esta vida temporal es tan buena, cómo será la Vida eterna en un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado, como el cuerpo glorificado que Jesucristo tiene, y joven para toda la eternidad.

Por lo tanto, si apreciamos y amamos esta vida terrenal, aunque es temporal, amaremos la Vida eterna que Dios nos ofrece por medio de Cristo nuestro Salvador, que es el segundo Adán. Si amamos la vida temporal que nos ha dado Dios por medio del primer Adán, el cual no pudo darnos una Vida eterna porque Adán y Eva pecaron en el Huerto del Edén y perdieron ellos la Vida eterna, y nadie puede dar lo que no tiene, por lo tanto, ellos no pudieron dar una Vida eterna a su descendencia, una Vida eterna física solamente la puede dar el segundo Adán: Jesucristo, lo cual ocurrirá, la parte física, con la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados y eternos, y la transformación de los creyentes en Cristo que estarán viviendo en el Día postrero cuando ocurra la resurrección de los muertos creyentes en Cristo; todo eso corresponde a la Segunda Venida de Cristo.

De esto habló también Cristo en la lectura que tuvimos al comienzo, en donde dice que cuando veamos todas esas cosas, esas señales sucediendo, levantemos nuestras cabezas al Cielo porque nuestra redención está cerca, la redención del cuerpo que es la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos eternos, inmortales, glorificados, y la transformación de los que estén vivos en ese tiempo en que ocurra la resurrección.

Y todo eso Cristo dice que es para el tiempo final, es para el tiempo que la Escritura ha señalado que estarán siendo manifestadas esas señales en el sol, la luna, las estrellas, y también en la Tierra en donde se estarán viendo terremotos, maremotos, volcanes y todas estas cosas, y una situación de angustia en el corazón y la mente de los seres humanos por las cosas que han de suceder en este tiempo final.

Tenemos las señales en el Cielo, en el sol, la luna y las estrellas; también tenemos los ovnis o platillos voladores que están apareciendo con más frecuencia en este tiempo final, esas son señales en el Cielo. También los aviones, los cohetes siendo enviados para otros lugares, otros planetas y también los satélites en el Cielo, esas son señales en el Cielo, cosas que no se estaban viendo en los días de Jesús.

Siendo que estamos viendo esas señales, entonces es tiempo de levantar nuestras cabezas a Dios, a Cristo, para ver, para entender, el tiempo en que estamos viviendo y buscar y servir a Dios por medio de Cristo, no hay otra esperanza para el ser humano, la única esperanza es Cristo, y para este tiempo final la única esperanza que tiene el ser humano es la Segunda Venida de Cristo.

Es en la segunda venida de Cristo que la promesa de la resurrección será una realidad y la promesa de la transformación de los que estén vivos creyentes en Cristo, para eso es la Segunda Venida de Cristo, para eso es que estamos esperando a Cristo en Su Segunda Venida. De esto fue que habló San Pablo en Filipenses, capítulo 3, verso 20 al 21, cuando dice:

"Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas."

Para transformar a los que están vivos es que Cristo vendrá en este tiempo final, y la resurrección y para la resurrección de todos los creyentes que han vivido en la Tierra y murieron físicamente que se encuentran en el paraíso, que es la sexta dimensión. Por consiguiente antes de Él transformar a los creyentes que estarán vivos, pasará por el paraíso... para que lo entiendan mejor: pasará o bajará de la séptima dimensión, pasará de la séptima dimensión a la sexta dimensión, y traerá con Él para esta dimensión terrenal a los creyentes que murieron, los traerá a esta dimensión, ¿cómo? Los resucitará en cuerpos eternos, glorificados, o sea, les dará nuevamente cuerpos físicos pero glorificados, eternos, con Vida eterna y jóvenes para toda la eternidad.

Y Cristo también está tan joven como cuando resucitó y subió al Cielo, por eso no lo conocían, porque la resurrección de los creyentes será también en cuerpos eternos, glorificados y jóvenes para toda la eternidad, y el primero de esa resurrección fue Jesucristo, resucitó para nunca más morir.

Y ahora, ya sabemos el propósito de la Segunda Venida de Cristo. Y las señales correspondientes al tiempo final, al tiempo en que se cumplirá la venida del Señor, las estamos viendo en el Cielo en la luna, en el sol, las estrellas y así por el estilo; y también en la Tierra estamos viendo las señales, y también en medio de los seres humanos estamos viendo esas señales.

Por lo tanto, podemos decir que estamos en el tiempo para la venida del Señor, y corresponde a nosotros levantar nuestras cabezas a Dios, a las cosas de Dios, al programa de Dios, para ver lo que Él ha prometido y ver cómo Él va cumpliendo cada una de las promesas correspondientes a este tiempo final, y nunca busquen las cosas en forma complicada, todo Dios lo cumplirá en forma sencilla como lo ha hecho en otras ocasiones, será Dios obrando en simplicidad.

Así como la Primera Venida de Cristo fue en simplicidad, la Segunda Venida de Cristo también será en simplicidad. Algunas veces nos preguntamos: ¿qué estará pasando en el Programa divino? ¿Qué se estará cumpliendo? Porque conforme a la profecía de Daniel, capítulo 2, versos 30 al 45, la piedra no cortada de manos vendrá, y la imagen que vio el rey Nabucodonosor, que representa el reino de los gentiles, para el tiempo de la venida de esa piedra estará en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, y con la venida de esa piedra, que es la Segunda Venida de Cristo, esa estatua, el reino de los gentiles, en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, que es la etapa correspondiente a este tiempo final, serán desmenuzados los pies de hierro y de barro cocido.

O sea, que el reino de los gentiles será y sería impactado por la Segunda Venida de Cristo, y va a colapsar el reino de los gentiles, y cuando estamos viendo las naciones del Medio Oriente y también las naciones europeas y aun las naciones del continente americano con problemas económicos, la economía está con graves problemas, y un colapso económico está asomándose y está asomándose también un sinnúmero de problemas en el medio ambiente.

Es que todo va a ser impactado, en este tiempo final estamos viendo las señales y por consiguiente estamos en un momento en que va a cumplirse la Venida del Señor con todos los creyentes que partieron, resucitándolos en cuerpos eternos, y a los que estén vivos transformándolos para ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por lo tanto, tenemos que estar con nuestros ojos espirituales bien abiertos, no ignorando las señales que Cristo mencionó que estarían siendo manifestadas en el tiempo final, es tiempo en que el pueblo de Dios es llamado para ser reunido y ser unidos en el amor divino y estar escuchando la Voz de Dios, la Voz de Cristo para este tiempo final, para recibir la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, estar escuchando la trompeta final, el mensaje final de Dios.

San Pablo dice acerca de la Trompeta en Primera de Corintios, nos dice que la Trompeta da sonido incierto cómo se prepararán para la batalla, por lo tanto, se requiere un sonido cierto, y esto significa un mensaje cierto siendo predicado, que es la predicación del Evangelio del Reino en todo el mundo para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.

Estamos en el tiempo más glorioso de todos los tiempos, y si estamos en el tiempo más glorioso, entonces tenemos que estar conscientes de las cosas que están prometidas para este tiempo, porque en lo que ha sido prometido, que es la Palabra prometida, las promesas divinas para este tiempo, es que las personas podrán ver a Cristo en Espíritu Santo cumpliendo esas promesas.

Es en la Palabra prometida, en lo que Él ha prometido, que Él se estará revelando, cumpliendo lo que Él prometió, porque nadie más podrá cumplir lo que Cristo prometió, Él es el que cumple Sus promesas, y las cumple usando seres humanos. Por eso es que decimos: "Señor, en Tus manos estoy, úsame conforme a Tu voluntad."

Siempre habrá personas que serán instrumentos de Cristo para Él cumplir por medio de seres humanos Sus promesas. Por lo tanto, es importante estar en las manos de Cristo para que Él nos use conforme a Su voluntad.

Las promesas correspondientes a la Primera Venida de Cristo Dios las cumplió por medio de Jesús, Dios derramó en Cristo todo Su poder, toda Su plenitud, todo lo que Dios es lo derramó, lo colocó, en Jesucristo, y todo lo que Cristo es, lo ha derramado, lo ha colocado, en Su Iglesia, y por medio de Su Iglesia es que Él ha estado obrando, manifestándose.

Por ejemplo, Él dijo: "Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen," ¿y cómo van a escuchar esa Voz? Por medio del Espíritu Santo obrando a través de Su Iglesia a través de las edades. Él dijo también: "También tengo otras ovejas que no son de este redil, las cuales también debo traer, y oirán mi Voz, y habrá un rebaño y un pastor." ¿Y cómo lo ha estado haciendo? Por medio de Su Iglesia.

Por medio de Su Iglesia es que ha venido la Voz de Dios a través del Espíritu Santo en Su Iglesia obrando, dando a conocer Su Palabra, predicándose el Evangelio de Cristo y dando a conocer la primera venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, y de esa manera es que hay un rebaño: la Iglesia del Señor Jesucristo, donde Él ha estado juntando Sus ovejas, y hay un pastor: el Señor Jesucristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia todo el tiempo. Él es nuestro pastor, Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia.

Por lo tanto, es en y a través de Su Iglesia que Cristo se manifestaría en Espíritu Santo en la Dispensación de la Gracia. Por lo tanto, toda promesa de Cristo, toda promesa para Su Iglesia será cumplida en Su Iglesia y a través de Su Iglesia, y por medio de miembros de Su Iglesia, así cada promesa correspondiente a cada etapa o edad de Su Iglesia.

Por lo tanto, las promesas correspondientes a este tiempo final para la Iglesia del Señor Jesucristo y por medio de Su Iglesia para la humanidad ¿cómo las cumplirá? En y por medio de Su Iglesia, ¿dónde va usted a buscar las promesas, el cumplimiento de esas promesas en el Día postrero? En medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, y de ahí es que saldrá la revelación divina que da a conocer todas las promesas que Él ha hecho para Su Iglesia para este tiempo, y el cumplimiento de ellas a medida que van siendo cumplidas.

Es por medio de la Iglesia del Señor Jesucristo que Él estaría manifestándose y por consiguiente es en medio de Su Iglesia y a través de Su Iglesia que estarán siendo dadas a conocer todas estas cosas que deben suceder, y siendo identificadas a medida que se cumplen.

¿Ven lo sencillo que es todo? Por lo tanto, es en medio de Su Iglesia que las personas estarán escuchando la Voz de Cristo por medio de Su Espíritu Santo, y estarán obteniendo la enseñanza, la revelación divina, y conocimiento de todas estas cosas que estarán sucediendo en este tiempo, y las estarán viendo como las señales que Cristo enumeró que estarán cumpliéndose en este tiempo final.

Hay señales físicas y hay señales espirituales, por ejemplo tenemos en el nacimiento de Cristo que hubo una estrella que apareció en el Cielo, y los magos, estos sabios de allá del Medio Oriente, para la parte Este de Israel, que vendría a ser Babilonia, Ur de los Caldeos, y Persia, todo ese territorio que en la actualidad es Irán e Irak.

Irak es Babilonia, es la Babilonia del tiempo pasado, y actualmente se llama Irak, y Persia viene a ser Irán, ¿ven? Son los residuos que quedan del imperio babilónico: Irak;, y residuos que quedan del imperio de Persia: Irán. Le fue alargada, le fue dada extensión de vida conforme a Daniel, capítulo 7, versos 9 al 27, y le es dado más tiempo de existencia.

Pero con la caída del imperio de los gentiles, con la caída de la estatua que vio el rey Nabucodonosor, también esos residuos de esos imperios, representados en la estatua que vio el rey Nabucodonosor y le interpretó el profeta Daniel, también van a ser impactados y van a desaparecer esos imperios y residuos de esos imperios, y va a surgir la piedra no cortada de manos, que crecerá y será un gran monte que llenará toda la Tierra, un gran Reino que llenará toda la Tierra, que es lo que le es revelado a Daniel y él da a conocer. Capítulo 2, verso 44 al 45 de Daniel, el mismo capítulo 2, verso 34 al 35 dice.

"Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.

Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra."

Recuerden que monte representa reino, y la piedra crecerá, "y la piedra fue hecha un gran monte," ese gran Monte es el Reino del Mesías que será la restauración del Reino de David, que va a gobernar no solamente al pueblo hebreo sino a todas las naciones, y la capital será Jerusalén, y el Trono será llamado el Trono de David.

Ahora vean la explicación de esa profecía, el mismo capítulo 2, versos 44 al 45 dice:

"Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo..."

Ese es el Reino del Mesías, el, Reino de David que será restaurado, y eso será la venida y establecimiento del Reino de Dios en la Tierra, porque el Reino de Dios en la Tierra es el Reino de David, y el Trono de Dios en la Tierra es el Trono de David, eso está en el libro de Primera de Crónicas, donde nos habla de que el Reino de David es el Reino de Dios, y el Trono de David es el Trono de Dios. Primera de Crónicas, capítulo 28, verso 5 dice el rey David:

"Y de entre todos mis hijos (porque Jehová me ha dado muchos hijos), eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de Jehová sobre Israel."

El Trono del Reino de Dios sobre Israel ¿cuál es? El Trono de David, y el Reino de Dios sobre Israel es el Reino de David. Y el mismo libro, Primera de Crónicas, capítulo 29, versos 22 al 23, dice:

"Y comieron y bebieron delante de Jehová aquel día con gran gozo; y dieron por segunda vez la investidura del reino a Salomón hijo de David, y ante Jehová le ungieron por príncipe, y a Sadoc por sacerdote.

Y se sentó Salomón por rey en el trono de Jehová en lugar de David su padre..."

¿En qué Trono se sentó Salomón? En el Trono de Dios, el Trono de Jehová o Adonai, el Trono de Dios en la Tierra es el Trono de David, y ese Trono representa el Trono celestial de Dios, o sea, que la representación del Trono celestial de Dios es el Trono de David, y la representación del Reino celestial de Dios es el Reino de David.

Por eso Cristo, enseñando en el capítulo 6, verso 10 en adelante de San Mateo, dice, a petición de Sus discípulos que le dicen que les enseñase a orar, que los enseñara a orar, Él les dice que orando digan: "Padre nuestro que estás en los cielos, Santificado sea Tu Nombre, venga Tu Reino, hágase Tu voluntad como en el cielo también en la tierra."

Enseña a Sus discípulos a orar y en su oración pedir la venida del Reino de Dios para que se haga en la Tierra la voluntad de Dios como se hace en el Cielo. La venida del Reino de Dios será la restauración del Reino de David, y la restauración del Trono de David donde se sentará el Mesías, el Cristo, el ungido con el Espíritu de Cristo, de Dios, para gobernar sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones, será un Rey gobernando para Dios y conforme a la voluntad de Dios, un hombre conforme al corazón de Dios.

Por eso el pueblo hebreo está esperando la venida del Mesías, ¿y qué esperan al esperar la venida del Mesías? La venida de un hombre ungido con el Espíritu de Dios, un profeta. Para el Cristianismo fue Jesús en su tiempo y por eso el Cristianismo está esperando la Venida del Señor por segunda vez, pero hay un misterio grande que será abierto con la apertura del Séptimo Sello, ese es el misterio contenido en el Séptimo Sello: la Segunda Venida de Cristo, el misterio de cómo vendrá, cuándo vendrá y cómo vendrá, eso es un misterio que será abierto a la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día postrero para darle la fe para ser transformada y llevada con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, y será para el tiempo en que estas señales que Cristo enumeró estén siendo cumplidas y siendo vistas por los creyentes del tiempo final.

Y si las estamos viendo cumplidas, entonces estamos en el tiempo final, en el tiempo correspondiente para la Venida del Señor con los muertos creyentes en Él, resucitándolos en cuerpos eternos, y a los creyentes en Él vivos, transformándolos.

Por eso tenemos que estar con nuestras cabezas levantadas a Cristo y a las cosas de Dios, para estar preparados, ser hallados dignos para escapar de los juicios divinos que vendrán durante la gran tribulación y estar en pie delante del Hijo de Hombre.

El misterio más grande para el Día postrero será el misterio de la Segunda Venida de Cristo, el misterio de la venida del Hijo de Hombre será el misterio más grande, pero que será abierto a la Iglesia del Señor Jesucristo eN el Día postrero, para dar la fe para ser transformados los creyentes en Cristo.

Así que, la Iglesia del Señor Jesucristo estará esperando en este tiempo final todas estas grandes revelaciones que giran alrededor de la Segunda Venida de Cristo para la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los que estén vivos.

Viendo las cosas que están sucediendo en el Cielo, en la Tierra, y entre los seres humanos en el planeta Tierra, las cosas que están sucediendo en el medio ambiente y las cosas que están sucediendo entre los seres humanos, podemos decir: "Estas son las señales del tiempo del fin, estas son las señales que Cristo enumeró," y por consiguiente las palabras de Cristo: "cuando ustedes vean de sí mismos (o sea, ustedes con sus propios ojos) estas cosas suceder, levantad vuestras cabezas," o sea, a Dios, a las cosas de Dios (¿por qué?) "porque vuestra redención está cerca."

¿Y qué es nuestra redención? Recuerden que San Pablo dice: "No contristéis al Espíritu Santo de Dios con el cual fuisteis sellados para el día de la redención," el Día de la Redención es el Día postrero, y la redención es la glorificación, es la adopción, es la transformación de los que estén vivos y la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados, esa es la redención del cuerpo para los creyentes en Cristo, señalada para el Día de la Redención, para el Día postrero.

Recuerden que Cristo cuando... eso es Efesios, capítulo 4, verso 30 y Efesios, capítulo 1, verso 10 al 14, y esto es para el cumplimiento de Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 58, a la final trompeta, porque será tocada la trompeta y los muertos en Cristo resucitarán primero, incorruptibles, y los que vivimos seremos transformados.

Es una transformación física que está prometida para los creyentes en Cristo, y una resurrección en cuerpos eternos para los creyentes que murieron físicamente, por eso y para eso es la Segunda Venida de Cristo, la cual estamos esperando, y para nos lleve con Él, ¿a dónde? A la Cena de las Bodas del Cordero, que es la fiesta más grande que se haya llevado a cabo en el Cielo.

Estamos en el tiempo, este es el tiempo, el Día postrero, el milenio donde todas estas cosas, todas estas señales estarían siendo vistas por los seres humanos, y siendo entendidas por los creyentes en Cristo en el Cuerpo Místico de Cristo en el Día postrero. ¿Son estas las señales del tiempo final? que podemos decir: "Sí, estas son las señales del tiempo de fin." si señor, si señoras y señores, estas son las señales del tiempo del fin, y por consiguiente yo estoy esperando mi transformación.

Algunas personas se preguntan: "Y si físicamente muere nuestro cuerpo," no hay ningún problema, resucitará en un cuerpo nuevo, eterno, inmortal e incorruptible y glorificado como el cuerpo glorificado de Jesucristo, así que no tiene ningún problema, no tiene porqué tener angustia si la muerte le llega, no le va a llegar si no está en el Programa divino.

Por lo tanto, los que Dios vio desde antes de la fundación del mundo que serían transformados sin ver muerte, van a ser transformados sin ver muerte, y mientras la persona está viva, ¿cómo tiene que creer? ¿va a creer que va a resucitar? No, va a creer que va a ser transformado, pero si muere, pues ya en el paraíso va a estar creyendo que va a resucitar en cuerpo glorificado.

Por lo tanto, no hay ningún problema: si morimos físicamente, resucitaremos en cuerpos glorificados, si permanecemos vivos, seremos transformados, no hay ningún problema para los creyentes en Cristo.

Y ahora, recuerdan cuando Cristo dice: "Tu hermano resucitará," le dice a Marta, y Marta le dice: "Yo sé que resucitará en el Día postrero," ¿por qué? Porque ella sabía que la resurrección es para el Día postrero, eso está en el capítulo 11 de San Juan, versos 21 al 27, y ya Cristo lo había enseñado en San Juan, capítulo 6, verso 39 al 40, y capítulo 6, versos 41 al 58, Él dijo para los creyentes en Él: "Y yo le resucitaré en el Día postrero."

Por lo tanto, la resurrección es para el Día postrero, y el Día postrero es el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá, en el cual ya estamos viviendo conforme al calendario gregoriano, por lo cual podemos esperar en este milenio postrero el cumplimiento de todas estas promesas divinas, y ya estamos viendo las señales en el sol, la luna y las estrellas, y también estamos viendo las señales en el planeta Tierra, en el medio ambiente, y estamos viendo las señales en los seres humanos.

Y por consiguiente tenemos nuestras cabezas levantadas a Cristo, al Cielo, esperando nuestra transformación, esperando su Venida y nuestra transformación, porque estas son las señales del tiempo del fin.

No sabemos en qué día, semana, mes o año ocurrirá la resurrección de los muertos creyentes en Cristo y la transformación de los vivos, pero son promesas que Él ha hecho y por lo tanto las esperamos en este tiempo final porque estamos viviendo en el tiempo final, en el Día postrero conforme a las promesas divinas.

Por eso es tan importante la predicación del Evangelio de Cristo, para que vengan a los Pies de Cristo todos aquellos que están escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, los cuales son señalados como las ovejas que Cristo, el buen pastor, llamaría por medio de Su Evangelio.

Yo escuché la predicación del Evangelio de Cristo, nació la fe de Cristo en mi alma y lo recibí como mi único y suficiente Salvador, y ahora me encuentro seguro en Cristo, en Su Cuerpo Místico de creyentes, que es Su redil, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, para ser redimido por Cristo y ser colocado en Su redil, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, por lo cual puede pasar acá al frente y estaremos orando por usted.

Ya usted escuchó la predicación del Evangelio de Cristo y nació la fe de Cristo en su alma, porque la fe viene por el oír la Palabra del Señor, el Evangelio de Cristo. Ahora tiene la oportunidad de dar testimonio público de su fe en Cristo recibiéndole como su único y suficiente Salvador. En las demás naciones que están a través del satélite Amazonas, o de internet, también pueden venir a los Pies de Cristo en estos momentos, y los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

La única esperanza de Vida eterna es Jesucristo, lo más importante para el ser humano es la vida, y si la vida terrenal es tan importante, cuánto más la Vida eterna, por lo tanto, lo más importante es la Vida eterna, sin Vida eterna no hay esperanza para el ser humano.

De todas las decisiones que el ser humano hace, el cual hace muchas en su vida, ninguna lo coloca en la Vida eterna, excepto una sola: recibir a Cristo como único y suficiente Salvador, esa es la decisión con la cual usted confirma su lugar en la Vida eterna, recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.

La fe viene por el oír la Palabra de Dios, y con el corazón se cree para justicia pero con la boca se confiesa para salvación. Dios tiene mucho pueblo en esta ciudad de Cali, Colombia, y los está llamando en este tiempo final, y en todo el Departamento tiene mucho pueblo y en toda la República de Colombia, y los está llamando en este tiempo final y en todas las naciones, países latinoamericanos y caribeños, y los está llamando en este tiempo final, y también en Norteamérica y las demás naciones Dios tiene mucho pueblo y los está llamando en este tiempo final.

Si oyes hoy Su Voz, no endurezcas tu corazón, tu nombre está escrito en el Libro de la Vida y por eso estás escuchando la predicación del Evangelio de Cristo y ha nacido la fe de Cristo en tu alma, crees en Cristo y ahora tienes la oportunidad de dar testimonio público de tu fe en Cristo recibiéndole como tu único y suficiente Salvador.

Cristo es la persona más importante que ha pisado este planeta Tierra, y es el único que le puede dar Vida eterna al ser humano. Sin Cristo el ser humano está perdido, Dios nos ha dado Vida eterna, y esta vida está en Su Hijo, en Jesucristo. El que tiene el, Hijo, a Cristo, tiene la vida, la Vida eterna, el que no tiene a Cristo, no tiene la vida, no tiene la Vida eterna; y la buena noticia es que Dios nos ha dado Vida eterna y esta vida está en Jesucristo Su Hijo. Primera de Juan, capítulo 5, versos 10 al 13.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que están viniendo a los Pies de Cristo en esta ocasión aquí en Cali, Colombia, y en las demás naciones, también pueden estar puestos en pie en las demás naciones para la oración por los que están recibiendo a Cristo como su único y suficiente Salvador.

Todavía continúan viniendo más personas a los Pies de Cristo porque Dios tiene mucho pueblo en esta ciudad, y así está sucediendo también en las demás naciones en estos momentos. Si falta alguna persona todavía por venir a los Pies de Cristo, puede pasar para que quede incluida en la oración que estaremos haciendo.

Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, y nuestros ojos cerrados repitan conmigo esta oración las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador en estos momentos:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera venida y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo en que podemos ser salvos; creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre y sea producido en mi el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente. Señor, sálvame, haz realidad en mi vida, en mi ser la salvación que ganaste en la Cruz del Calvario para mí. Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Ustedes me dirán: "Escuché la predicación del Evangelio de Cristo y nació la fe de Cristo en mi alma y lo he recibido como mi Salvador, y Él dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.’ he creído en Cristo con toda mi alma y lo he recibido como mi Salvador. ¿Cuándo me pueden bautizar?" es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón. Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados.

El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo, el cual dijo: El que creyere y fuere bautizado, será salvo."

Aún el mismo Jesucristo, cuando Juan predicaba y bautizaba en el Jordán, fue al Jordán, entró a las aguas del Jordán, se paró frente a Juan el Bautista, y cuando Juan el Bautista lo ve, le dice: "Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tu vienes a mi para que yo Te bautice?" y Jesús le dice: "Nos conviene cumplir toda justicia," y entonces lo bautizó, y vio al Espíritu Santo descender sobre Jesús cuando subió Jesús de las aguas bautismales.

Si Jesús necesitó ser bautizado para cumplir toda justicia, cuánto más nosotros necesitamos ser bautizados en agua en el Nombre del Señor, porque es un mandamiento del Señor Jesucristo, es tipológico, es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo.

En el bautismo en agua nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección, es muy importante comprender el simbolismo del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Entendiéndolo y sabiendo que es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado y que en el bautismo en agua, el cual es tipológico, nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección, entonces pueden ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Dejo al reverendo Mauricio Vivas para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. Y en cada país y en cada nación dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.

Continúen pasando todos una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Jesucristo nuestro Salvador.

"SEÑORES, ¿SON ESTAS LAS SEÑALES DEL TIEMPO DEL FIN?"

 

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