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Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes, radioyentes, televidentes y los que están también a través de internet.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y en esta ocasión nos hable directamente a nuestra alma y nos abra el entendimiento para comprender Su Palabra correspondiente a este tiempo final. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Leemos en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 en adelante, donde dice:

Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL LIDERAZGO DEL SÉPTIMO SELLO” o “LIDERATO DEL SÉPTIMO SELLO”.

Para poder comprender el liderazgo o liderato del Séptimo Sello necesitamos entender que el Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo.

Con el Séptimo Sello abierto en el Cielo es abierto el misterio en el Cielo de la Segunda Venida de Cristo. Y es tan grande este misterio de la Segunda Venida de Cristo que el mismo Cielo con sus habitantes guardó silencio por el espacio de media hora aproximadamente, que para los seres humanos aquí en la Tierra equivale a 20 años y algo, 20 años con 8 meses; es un tiempo que corresponde a media hora de silencio en el Cielo.

Ahora, viendo que este misterio del Séptimo Sello es tan grande que el Cielo guardó silencio, para que así el diablo no pudiera interrumpir el cumplimiento de ese Séptimo Sello aquí en la Tierra y para que el diablo no pudiera hacer una imitación con la cual pudiera engañar a los escogidos de Dios.

El Séptimo Sello es el que causa silencio en el Cielo como por media hora. Los ángeles y serafines que adoran a Dios se callaron, los instrumentos de música en el Cielo cesaron de tocar, toda adoración cesó por el espacio de media hora (aproximada) del Cielo.

Ahora, este es el misterio del cual Cristo dijo que ni los ángeles del Cielo sabían, pero cuando es abierto aquí en el Cielo este misterio es dado a conocer a las huestes celestiales, y entonces ellos conocen el misterio de la Segunda Venida de Cristo; misterio que estuvo oculto en la mente de Dios eternamente, pero que será revelado a las huestes celestiales y también a los seres humanos.

Este es el misterio más grande de todos los misterios, y es el misterio que toda persona que ha leído la Biblia y que cree en nuestro amado Señor Jesucristo como su Salvador ha deseado que sea abierto para conocer el misterio de Su Segunda Venida como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, en la cual viene para llamar y juntar a todos Sus escogidos con la Gran Voz de Trompeta o Trompeta de Dios; viene con Sus Ángeles llamando y juntando a todos Sus escogidos, y preparándolos para ser transformados y raptados y ser llevados a la Cena de las Bodas del Cordero.

Ahora, ¿quién cumplió la Primera Venida de Cristo, la Primera Venida del Mesías?, ¿quién cumplió la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, el cual había dicho en Malaquías, capítulo 3, que vendría a la Tierra? Porque toda promesa de la Venida del Mesías es la promesa de la Venida del Ángel de Jehová, del Ángel del Pacto, velado y revelado en carne humana.

En Malaquías, capítulo 3, verso 1 en adelante, dice:

He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí (ese mensajero fue Juan el Bautista, el cual vino preparándole el camino al Mesías); y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos”.

¿Quién vendría? Vendría el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; el cual es el mismo Jehová, el mismo Dios de Abraham vestido de un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, pero que Él ha prometido venir en carne humana.

Y cuando el tiempo para Su Venida en carne humana se cumplió, apareció Su mensajero precursor preparándole el camino y diciendo1: “Arrepentíos, porque el Reino de los Cielos se ha acercado”, llamando al pueblo al arrepentimiento y bautizando a todos los arrepentidos del pecado, bautizándolos y diciéndoles a ellos que creyeran en el que vendría después de él; del cual Juan el Bautista habló en forma profética diciendo al pueblo en la siguiente forma, diciendo que después de él vendría uno del cual él no era digno de desatar la correa de su calzado.

Y les dijo: “Yo les bautizo en agua, pero el que viene después de mí o detrás de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa de Su calzado, Él les bautizará con Espíritu Santo y Fuego”2.

Y cuando Juan el Bautista lo vio, en San Juan, capítulo 1, versos 25 en adelante, dice:

Y le preguntaron, y le dijeron: ¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?

Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis.

Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí…”.

Ahora, vendría después de Juan y es antes de Juan; vendría después de Juan y nació Juan primero; y era antes que Juan. ¿Cómo se puede entender esto?

Juan dice que es antes que él y sin embargo nació después de Juan. Es antes que Juan y viene después de Juan. Pero en Su cuerpo teofánico de la sexta dimensión, Jesús el Mesías es antes que Juan, y también Jesús dijo3: “Antes que Abraham fuera, yo soy”, antes que Abraham también y antes que Adán también; porque Él es el Verbo que era con Dios y era Dios y creó todas las cosas; porque el Verbo es el cuerpo teofánico de Dios en el cual Dios habitó.

Y por medio de ese velo de carne en el cual Dios estuvo manifestado, a través de ese velo teofánico (digo) Dios llevó a cabo toda la Creación; o sea que la Creación fue llevada a cabo por un hombre de la sexta dimensión, el cual es llamado el Ángel del Pacto o Ángel de Jehová, el cual es el mismo Jehová del Antiguo Testamento, el cual es el mismo Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob en Su cuerpo teofánico; porque no hay dos creadores, sino es el mismo Creador en Su cuerpo teofánico creando los Cielos y la Tierra.

El cual creó todo primeramente en teofanía, en la sexta dimensión; y después ha estado materializando todo lo que Él creó en la sexta dimensión; luego lo trajo a materialización en esta dimensión que nosotros podemos ver de luz, tiempo y materia, pues son siete dimensiones las existentes: luz, tiempo, materia, ondas (la cuarta), la quinta dimensión es el infierno, la sexta dimensión es el Paraíso y la séptima dimensión es la dimensión de Dios, donde Dios habita.

Por eso es que aunque los científicos envíen astronautas hacia el espacio no pueden llegar a donde Dios está, porque Él está en la séptima dimensión; y no pueden llegar tampoco a donde están los santos de las edades pasadas que han partido porque ellos están en la sexta dimensión, y los cohetes no pueden llegar a otras dimensiones, no pasan a otras dimensiones.

Podemos ver que los cohetes y todo lo que ha sido construido en este planeta Tierra, por cuanto es parte de todo lo que pertenece a esta Tierra, está sujeto a estas dimensiones de luz, tiempo y materia; y solamente han podido alcanzar algunas cosas por medio de la cuarta dimensión.

Ahora, podemos ver cómo en la sexta dimensión hay millones de ángeles también, los cuales han aparecido en diferentes ocasiones.

Por ejemplo, cuando el profeta Eliseo fue rodeado por un ejército sirio4, encontramos que el siervo de Eliseo le dice: “Señor mío, los montes y todo está alrededor lleno de los ejércitos enemigos”. Eliseo le dice a su siervo: “No te preocupes, estate tranquilo; son más los que están con nosotros que los que están en contra”. Y Giezi mira y solamente ve los que están en contra, pero los que están a favor no los podía ver Giezi, porque estaban en otra dimensión, la sexta dimensión; y Eliseo era el único que podía ver porque era profeta y tenía las dos consciencias juntas.

Un profeta es un hombre que tiene las dos consciencias juntas y por eso puede ver en otras dimensiones, como sucedía con el profeta Moisés, como sucedía con el profeta Josué, como sucedía con el profeta Samuel, como sucedía con el profeta Elías, con el profeta Eliseo y con todos los demás profetas que Dios ha enviado, y como sucedía con el mismo Señor Jesucristo.

Siempre que Dios envía un profeta a la Tierra, o sea, un espíritu de profeta a la Tierra, que es un espíritu de la sexta dimensión, encontramos que viene en carne humana con las dos consciencias juntas; y por eso es que la Palabra de Dios viene a ese profeta, porque toda revelación divina tiene que venir a la raza humana por medio de un profeta.

Por eso tenemos la Palabra de Dios, la Biblia, la cual ha venido por los hombres de Dios, los profetas de Dios, los cuales fueron inspirados por el Espíritu Santo y hablaron la Palabra de Dios, como nos dice el apóstol San Pedro en Segunda de Pedro, capítulo 1, verso 19 en adelante, cuando dice:

Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;

entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada,

porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”.

Y en Zacarías, capítulo 7 y verso 12, dice de la siguiente manera, y quiero leerlo para que tengamos un cuadro claro de qué son y quiénes son los profetas en el Programa Divino. Dice, capítulo 7, versos 11 al 12, hablando del pueblo hebreo:

Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;

y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos”.

¿Por medio de quién fue que Dios le habló al pueblo hebreo?, ¿por medio de quién, Dios envió Su Palabra? Por medio de Su Espíritu a través de los profetas que Él envió. Por eso San Pablo puede decir luego en el Nuevo Testamento, en su carta a los Hebreos, en el capítulo 1, puede decir de la siguiente manera, verso 1 al 2:

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas…”.

¿Cómo habló Dios al pueblo? Por medio de los profetas que Él envió. Dice:

“… en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo (o sea, por medio de Jesucristo), a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo...”.

Ahora podemos ver cómo Dios habla a Su pueblo. Por eso Jesús al venir tenía que ser un profeta, para poder Dios hablar por medio de Él al pueblo hebreo; porque por medio de Sus profetas es que Dios le habla a Su pueblo, ya sea el pueblo hebreo o Su Iglesia gentil.

Es en Sus profetas mensajeros que Dios coloca Su Palabra para la edad o dispensación en que ellos son enviados; “porque no hará nada el Señor Jehová sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas”, dice Amós, capítulo 3, verso 7.

Y también nos dice el profeta Moisés en Deuteronomio, capítulo 18, verso 15 al 19, hablando del ministerio de profeta, dice:

Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis;

conforme a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera.

Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho.

Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare”.

¿Dónde Dios coloca Sus palabras? En la boca del profeta que Él envía.

Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta”.

En Hechos, capítulo 3, verso 22 al 23, San Pedro dice que Dios le desarraigará del pueblo. Pierde el derecho a vivir eternamente esa persona, por cuanto no escuchó la Voz de Dios por medio del profeta que Dios envió para ese tiempo.

Ahora, podemos ver que esta promesa aquí dada por Dios al profeta Moisés se cumplía parcialmente en los profetas y luego se cumplió en toda su plenitud en Jesucristo, en el Mesías, en la Primera Venida de Cristo. Y luego de Jesucristo esta promesa se ha ido cumpliendo también en los apóstoles y los siete ángeles mensajeros del Señor Jesucristo en forma parcial.

Y para el Día Postrero se cumplirá nuevamente en toda su plenitud en la Segunda Venida de Cristo, en donde Jesucristo estará manifestado y estará hablándole a Su pueblo todas las cosas que Él ha prometido darle a conocer a Su pueblo; y se colocará Jesucristo a la cabeza de Su Iglesia en este Día Postrero. Y así la Iglesia del Señor Jesucristo tendrá el liderazgo del Señor en Su Segunda Venida, tendrá el liderazgo del Séptimo Sello en este Día Postrero.

De edad en edad hemos visto el liderazgo de Jesucristo en Espíritu Santo en Su Iglesia por medio de Su manifestación a través de cada ángel mensajero que Él ha enviado a Su Iglesia de edad en edad.

El primer ángel mensajero fue San Pablo, el segundo fue Ireneo, el tercero Martin, el cuarto Colombo, el quinto Lutero, el sexto Wesley y el séptimo el reverendo William Marrion Branham, a través de los cuales vimos el liderazgo del Espíritu Santo, de Jesucristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia.

Y para este Día Postrero la Iglesia del Señor Jesucristo vería y tendría el liderazgo de Jesucristo en Espíritu Santo a través de Su Ángel Mensajero en la Edad de la Piedra Angular.

Ese es el liderazgo del Séptimo Sello para la Iglesia del Señor Jesucristo y en la Iglesia del Señor Jesucristo en este Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular y en la Dispensación del Reino, para guiar a Su Iglesia dándole a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y prepararnos así para ser transformados y raptados en este Día Postrero; porque es Jesucristo, el Ángel del Pacto, en el Día Postrero, en Espíritu Santo manifestado en medio de Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular, hablándonos por medio de Su Ángel Mensajero y mostrándonos todas estas cosas que deben suceder pronto.

Ahora, el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo no es el Señor Jesucristo; el Ángel del Señor Jesucristo es solamente el instrumento, el velo de carne, el profeta mensajero que es enviado a la Iglesia de Jesucristo por el mismo Jesucristo, para, Jesucristo por medio de ese Ángel Mensajero, colocando en la boca de ese mensajero Sus palabras, darle a conocer a Su pueblo todas estas cosas que deben suceder en este tiempo final.

Apocalipsis 22, verso 16, dice así: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

¿De qué cosas? De estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final; y así obtener el conocimiento de estos misterios divinos del Reino de Dios que en este tiempo final se estarían cumpliendo; y así obtener la revelación más grande que la Iglesia del Señor Jesucristo recibiría en este tiempo final; que, en adición a la Primera Venida de Cristo como Cordero de Dios en Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, en adición a esa revelación tan grande para salvación nuestra, la Iglesia del Señor Jesucristo en este tiempo final tiene la promesa que recibirá la revelación de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Y así los escogidos de Dios estarán viendo en el Día Postrero el misterio más grande de todos los misterios siendo abierto ese misterio a la Iglesia del Señor Jesucristo, para así obtener la fe para ser transformados y raptados en este tiempo final, en el tiempo en que el Séptimo Sello, que es la Segunda Venida de Cristo, se colocará a la cabeza de la Iglesia, de Su Iglesia, y Su Iglesia tendrá el liderazgo del Séptimo Sello, el liderazgo de nuestro amado Señor Jesucristo en medio de Su Iglesia manifestado, dándonos a conocer todos estos misterios que deben suceder en este tiempo final.

Él siempre ha usado seres humanos, esa es la forma en que Dios siempre le ha hablado a la raza humana: por medio de un ser humano. “Porque no hará nada el Señor Jehová sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas”.

Para este tiempo final Jesús dice: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Ese es un espíritu de profeta enviado de la sexta dimensión en carne humana en este tiempo final, para dar testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto. Ese es el Ángel Mensajero, el profeta mensajero del Señor Jesucristo para la Dispensación del Reino con el Mensaje del Evangelio del Reino.

Y por medio de ese profeta mensajero Jesucristo estará revelándose a Su Iglesia; y estará ungiendo ese profeta mensajero, y colocando en la boca y en el corazón de ese profeta mensajero Su Palabra, para que sea hablada la Palabra de Jesucristo y sean dados a conocer todos estos misterios que deben ser conocidos en este tiempo final. Y así seamos preparados para ser transformados y raptados en este tiempo final, porque ya nos queda muy poco tiempo aquí en la Tierra.

Hemos llegado al fin del tiempo, hemos llegado al Día Postrero si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene. Si no le añadimos al calendario los años de atraso que tiene pues solamente faltan unos dos o tres años para llegar al séptimo milenio, para llegar al Día Postrero del cual Cristo habló, en el cual resucitará a los muertos que durmieron en las edades pasadas creyendo en Jesucristo, y para transformar nuestros cuerpos de nosotros los que vivimos y creemos en Jesucristo como nuestro Salvador y hemos lavado nuestros pecados en la Sangre de Jesucristo y recibido Su Espíritu Santo.

Ahora, podemos ver que es para este tiempo que Él envía Su Ángel Mensajero en medio de Su Iglesia, en la etapa de oro de la Iglesia de Jesucristo, que es la etapa de la Edad de la Piedra Angular, es la etapa más alta; y después de esa etapa no viene ninguna otra etapa. Es la etapa de la Piedra Angular, por lo tanto es la etapa de la Venida de la Piedra Angular, que es la Segunda Venida de Cristo.

El reino de los gentiles viene de arriba hacia abajo, o sea, viene de la cabeza de oro, del imperio de Nabucodonosor, bajando a los pechos de plata y brazos de plata, que fue el imperio medo-persa; y luego sigue bajando al vientre y los muslos de bronce, que fue el imperio de Grecia con Alejandro el Grande; y luego sigue bajando a las piernas de hierro, que es el imperio romano que estuvo en los días de Jesucristo y es culpable de la muerte de Jesucristo en la Cruz del Calvario; fue el imperio que crucificó a Cristo a petición del pueblo hebreo.

Y sigue bajando el imperio de los gentiles a los pies de hierro y de barro cocido, que es la etapa en que en este tiempo final estaría el reino o imperio de los gentiles: hierro y barro cocido; un poco del imperio romano, el cual es el imperio que es culpable de la muerte de Cristo.

Por eso es que el juicio divino de la gran tribulación, que es el día de venganza del Dios nuestro, caerá sobre el imperio de los gentiles, porque contiene la parte de hierro, que es el imperio romano, el cual crucificó a Cristo y el cual es culpable también de grandes persecuciones en contra de la Iglesia de Jesucristo y también del pueblo hebreo; y “el que a hierro mata, a hierro morirá”, dice la Biblia en Apocalipsis y también en otros lugares5; y la tierra será expiada.

Eso es lo que vendrá en el día de venganza del Dios nuestro sobre las naciones y pueblos que han perseguido a la Iglesia del Señor Jesucristo o al pueblo hebreo.

Ahora, todas estas cosas que han de suceder serán dadas a conocer a la Iglesia de Jesucristo, y la Iglesia del Señor Jesucristo ha de conocer las naciones sobre las cuales caerá el juicio divino y el por qué caerá el juicio divino sobre esas naciones.

Y la Iglesia del Señor Jesucristo no tendrá problemas con los juicios divinos que han de venir sobre la Tierra, porque la Iglesia de Jesucristo estará bajo el liderazgo de Jesucristo, del Séptimo Sello, del Espíritu Santo, para, en este tiempo final, los que estamos vivos ser transformados y los que murieron en el pasado ser resucitados en cuerpos eternos; y estando en esos cuerpos eternos los juicios divinos no pueden tocar esos cuerpos eternos, sino que luego de estar aquí en esos cuerpos eternos, de 30 a 40 días, luego que resuciten los muertos y nosotros seamos transformados… así como sucedió cuando Cristo resucitó y resucitaron con Él los santos del Antiguo Testamento, conforme a San Mateo, capítulo 27 y versos 50 al 54.

Luego apareció Jesucristo y los santos del Antiguo Testamento aparecieron a muchas personas en Jerusalén, aparecieron a muchos de sus familiares; y Jesucristo estuvo en la Tierra ya resucitado, por 40 días apareciéndole a Sus discípulos. Y estaban aquí también en la Tierra, pero en cuerpos nuevos, los santos del Antiguo Testamento; y cuando Jesucristo ascendió al Cielo, con Él ascendieron los santos del Antiguo Testamento que habían resucitado ya en cuerpos inmortales.

Y cuando ascendieron al Cielo, el Salmo que dice6: “¡Alzad, oh puertas eternas, vuestras cabezas, y entrará el Rey de Gloria!”, preguntan allá dentro: “¿Y quién es este Rey de Gloria?”. Y los que van con Él en el rapto, los santos del Antiguo Testamento que van subiendo con Jesús para entrar al Cielo, dicen: “¡Jehová, el fuerte, el poderoso en batalla, Él es (¿Él es quién?) el Rey, el Rey de la Gloria!”.

Eso se va a repetir con la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación nuestra, cuando seamos raptados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; proclamaremos: “¡Alzaos, oh puertas eternas, vuestras cabezas, y entrará el Rey de la Gloria!”. Preguntarán: “¿Y quién es este Rey de la Gloria?”. Y diremos: “¡Jesucristo, el poderoso en batalla! ¡Él es el Rey de la Gloria! ¡Él es el Rey de reyes y Señor de señores!”.

Ahora, vean todo lo que está prometido para suceder en este tiempo final. Y cuando estemos ya transformados pasaremos unos 30 o 40 días aquí, en una etapa muy importante que se llevará a cabo conforme al Programa Divino, pero luego nos iremos. ¿Por qué? Porque la gran tribulación va a comenzar y aquí no nos vamos a quedar para la gran tribulación. Nos vamos a ir a la Cena de las Bodas del Cordero al Cielo, a la Casa de nuestro Padre celestial.

Por eso es tan importante el liderazgo del Séptimo Sello, el liderazgo de Jesucristo nuestro amado Salvador en este Día Postrero, porque Él es el que nos guiará y nos transformará y nos llevará en el rapto o traslación a la Cena de las Bodas del Cordero, a la Casa de nuestro Padre celestial.

Y hemos visto cómo ha sido el liderazgo del Señor Jesucristo durante estos dos mil años por los cuales ha pasado la Iglesia del Señor Jesucristo. Ha sido Jesucristo en Espíritu Santo manifestado de edad en edad a través del mensajero de cada edad, a través del cual Jesucristo ha estado guiando a Su Iglesia en cada etapa de Su trayectoria rumbo a la tierra prometida.

Y ahora, en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, es el mismo Jesucristo en Espíritu Santo guiando a Su Iglesia en su manifestación a través de Su Ángel Mensajero, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y preparándonos así para ser transformados y raptados en este Día Postrero, y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero.

Estamos viviendo en el tiempo más glorioso de todos los tiempos para la Iglesia del Señor Jesucristo.

El reino de los gentiles, vean ustedes, vino de la cabeza hacia los pies, y se encuentra en este tiempo en los pies de hierro y de barro cocido; esa es la etapa más crítica del reino de los gentiles, por eso es que el reino de los gentiles a cada momento tiene un tropezón y se le va un pedazo de barro a cada momento; tiene los pies enfangados porque son de hierro y de barro.

Y ese es el imperio que el diablo por medio del anticristo en este tiempo final estará utilizando para perseguir a la Iglesia del Señor Jesucristo. Pero conforme a la visión que tuvo Nabucodonosor y la interpretó el profeta Daniel, la piedra no cortada de manos, que es la Segunda Venida de Cristo, herirá en los pies de hierro y de barro cocido esa estatua y los desmenuzará. O sea que la victoria será para nuestro amado Señor Jesucristo.

En el Apocalipsis está expresado lo mismo. En Apocalipsis, capítulo 17, versos 11 en adelante, cuando dice:

La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es de entre los siete, y va a la perdición.

Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia”.

Ahí tenemos los diez dedos de los pies; y ahora son estos diez reyes, dice:

Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia.

Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles”. 

Y los que están con Él es la Iglesia del Señor Jesucristo en este Día Postrero, y cuando los muertos en Cristo resuciten en cuerpos eternos y nosotros seamos transformados, estaremos también con Él por toda la eternidad. Y ese es el poderoso Ejército del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Dice Apocalipsis 19, hablando de este Jinete del caballo blanco, que es Jesucristo; dice Apocalipsis 19, verso 11 en adelante:

Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.

Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.

Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: El Verbo de Dios”. Es la Venida del Verbo en el Día Postrero, es la Segunda Venida de Cristo.

Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos”.

Esos ejércitos celestiales vestidos de lino finísimo y blanco son los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia del Señor Jesucristo redimida por la Sangre de Jesucristo; los cuales tienen la promesa de recibir un cuerpo eterno en este Día Postrero, y así estar en este Día Postrero como el poderoso Ejército del Rey de reyes y Señor de señores, y todos estaremos aquí con ese cuerpo eterno.

Y siendo un cuerpo eterno, no importa las persecuciones que el diablo inspire al reino del anticristo para levantar en contra de ese poderoso ejército. Siendo un poderoso ejército inmortal cuando ya estemos transformados todos los vivos y los muertos en Cristo resucitados, el enemigo, el diablo manifestado por medio del anticristo, por medio de la bestia, no tendrá ningún poder en contra de Jesucristo y Su Iglesia, no podrá hacer lo mismo que hizo en edades pasadas bajo las persecuciones por las cuales pasó la Iglesia del Señor Jesucristo, en donde martirizaron a millones de creyentes en Jesucristo.

Ahora, continuamos leyendo, sigue diciendo:

De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores.

Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios,

para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes.

Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército”.

Este es un enfrentamiento que habrá entre Cristo y Su Iglesia contra el anticristo y los diez reyes que le darán su poder y su autoridad a la bestia. Es un enfrentamiento que habrá entre Cristo y Su Iglesia resucitada en cuerpos eternos, siendo el poderoso Ejército de Jesucristo; y el anticristo con su reino, representado en los pies de hierro y de barro cocido; y dice cuál será el desenlace de ese enfrentamiento. Dice:

“Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.

Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos”.

Ahora, “la espada que sale de Su boca” es la Espada de la Palabra de Dios, porque la Palabra de Dios es más penetrante y más cortante que toda espada de dos filos, dice San Pablo en su carta a los Hebreos7. Y la Espada de Su boca es la Palabra de Dios.

No es que Cristo en Su Venida en el caballo blanco viene con una espada literal saliendo de Su boca, no; es la Palabra que sale de Su boca. Y no es un caballo literal en el que Él viene, sino es en el poder de la Palabra pura; porque una bestia o un caballo en la Biblia —y sobre todo en el libro del Apocalipsis— representa un poder.

Y es en el poder de la Palabra pura creadora de Dios que viene Jesucristo en Su Segunda Venida como el líder de Su Iglesia en este tiempo final, y toma el liderazgo en Su Iglesia y de Su Iglesia para llevar a Su Iglesia a la tierra prometida del nuevo cuerpo; y luego a la tierra prometida de la Casa de nuestro Padre celestial para la Cena de las Bodas del Cordero.

Y luego de la gran tribulación y la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, y la gran tribulación aquí en la Tierra, luego regresaremos con Cristo, nos traerá nuevamente a la Tierra para vivir por mil años como reyes y sacerdotes en Su glorioso Reino Milenial. Y luego reinaremos con Cristo por toda la eternidad.

Vean la importancia del LIDERAZGO DEL SÉPTIMO SELLO, el liderazgo de nuestro Señor Jesucristo en Su Venida en este Día Postrero; viniendo Jesucristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia manifestándose y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y así preparándonos para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Ahora, el instrumento a través del cual Jesucristo en Espíritu Santo estará manifestado en este tiempo final dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, no es el Señor Jesucristo.

Quede claro que este Ángel Mensajero es un profeta, el profeta de la Dispensación del Reino con el Mensaje del Evangelio del Reino. Y así como Dios estuvo en Sus profetas del pasado, Él estará manifestado en este profeta de la Dispensación del Reino, que es la última dispensación con el último Mensaje dispensacional: el Mensaje del Evangelio del Reino, que es el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, que suena y llama y junta a todos los escogidos de Dios de este Día Postrero, para así ser preparados y transformados en este tiempo final.

Por eso es que todos necesitamos el liderazgo del Séptimo Sello, el liderazgo de Jesucristo en Espíritu Santo manifestado a través de Su Ángel Mensajero en medio de Su Iglesia en este tiempo final. Y el pueblo hebreo también necesita el liderazgo de Jesucristo el Ángel del Pacto en Espíritu Santo manifestado a través de Su Ángel Mensajero, para guiarlos al glorioso Reino Milenial que está prometido para ser establecido en este planeta Tierra.

Ahora podemos ver cómo vendría el liderazgo de Jesucristo en y a Su Iglesia en este Día Postrero.

Hemos visto el misterio de cómo Cristo guiaría a Su Iglesia en este tiempo final, para obtener el conocimiento de todas estas cosas que estarían sucediendo en este tiempo, y para así ser llamados, juntados y preparados para ser transformados y raptados y llevados a la Casa de nuestro Padre celestial.

Se requiere el LIDERATO o LIDERAZGO DEL SÉPTIMO SELLO, del Señor Jesucristo, que es el Séptimo Sello en Su Venida, viniendo en Espíritu Santo a Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular, velado y revelado a través de Su Ángel Mensajero.

“EL LIDERAZGO DEL SÉPTIMO SELLO”.

¿Y quiénes serían los que estarían bajo el liderazgo del Séptimo Sello en este tiempo final? Aquí estamos presentes en este tiempo, en la América Latina y el Caribe, en la etapa de oro de la Iglesia de Jesucristo. Esta es la etapa de la cabeza de oro del Reino de Dios, de la Iglesia de Jesucristo. Esta es la Edad de Oro, en donde el liderazgo del Séptimo Sello, de Jesucristo, está guiándonos para ser pronto transformados y raptados, e ir a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes dándoles testimonio del LIDERAZGO DEL SÉPTIMO SELLO.

Que las bendiciones del Séptimo Sello, de nuestro Señor Jesucristo en Su Venida, prometidas para Su Iglesia, sean sobre cada uno de ustedes, se materialicen en cada uno de ustedes y en mí también, y pronto se complete el número de los escogidos de Dios en el Cuerpo Místico de Cristo, y pronto todos seamos transformados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención, amados amigos y hermanos presentes, radioyentes, televidentes y los que están a través de internet.

Continúen pasando todos una tarde llena de las bendiciones de Jesucristo, y que pronto todos seamos transformados. Ese es el deseo de mi corazón para cada uno de ustedes, amigos y hermanos que me están escuchando. Y pronto se convertirá en una realidad esa promesa de la transformación.

Dejo con nosotros nuevamente al reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar nuestra parte en esta tarde, dándole gracias a nuestro amado Señor Jesucristo, nuestro Salvador, el cual en este tiempo estaría bendiciéndonos como lo está haciendo en esta ocasión; y todos los días de nuestra vida será en esa forma y por toda la eternidad.

Vamos a pedirle a Miguel pase por aquí para continuar y finalizar nuestra parte en esta ocasión. Ya es tiempo para Miguel tomar su parte. Ya viene por aquí Miguel.

Así que Dios les continúe bendiciendo a todos, Dios les guarde, y muchas gracias por vuestra amable atención.

“EL LIDERATO DEL SÉPTIMO SELLO”.

[Revisión mayo 2018]

1 San Mateo 3:2

2 San Lucas 3:16

3 San Juan 8:58

4 2 Reyes 6:15-17

5 Apocalipsis 13:10, San Mateo 26:52

6 Salmo 24

7 Hebreos 4:12

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