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Muy buenas noches a las autoridades de la ciudad de Iquitos, Perú, a todos los amigos y hermanos presentes y televidentes.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean con cada uno de ustedes; y hoy, en esta noche, Dios nos abra las escrituras y nos hable directamente a nuestra alma, y así nos bendiga desde el Cielo en esta ocasión. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Leemos en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 al 5; y San Mateo, capítulo 24, verso 31; y dice así la Palabra de Dios: Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 al 5, dice:

“Cuando abrió el Séptimo Sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

Y en San Mateo, capítulo 24, verso 31, dice:

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL SÉPTIMO SELLO JUNTANDO A LOS ESCOGIDOS DE DIOS”.

En esta ocasión, bajo este tema: EL SÉPTIMO SELLO JUNTANDO A LOS ESCOGIDOS DE DIOS estaremos viendo siete cosas muy importantes, estaremos viendo lo que es:

1. El Libro de los Siete Sellos.

2. ¿Qué es el Séptimo Sello?

3. ¿Quiénes son los escogidos de Dios?

4. ¿Cómo son juntados los escogidos de Dios?

5. ¿Quiénes son los Ángeles del Hijo del Hombre?

6. ¿Qué es la Gran Voz de Trompeta?

7. ¿Cuál es el territorio para este gran evento?

Estos son los siete puntos que estaremos viendo en esta conferencia titulada: EL SÉPTIMO SELLO JUNTANDO A LOS ESCOGIDOS DE DIOS.

Comenzamos con: El Libro de los Siete Sellos.

¿Qué es el Libro de los Siete Sellos, ya que este es el libro más importante del cual se habla en la Biblia?

En Apocalipsis, capítulo 5, verso 1 en adelante, dice:

“Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.

Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?

Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.

Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo”.

Vean lo importante que es este Libro, que ni aun los profetas de Dios del Antiguo Testamento que estaban allá en el Cielo eran dignos de tomar ese Libro y abrir los sellos.

Y los ángeles y arcángeles que estaban en el Cielo, aunque eran seres dignos, no podían tomar ese Libro y abrirlo porque tenía que ser un ser humano; y de los seres humanos, todos habían pecado, por lo tanto todos estaban destituidos de la gloria de Dios y ninguno era digno de tomar ese Libro y abrir esos sellos.

Este es el Libro de Dios, el Título de Propiedad de toda la Creación; este es el Libro de la Vida del Cordero donde están escritos los nombres de todos los hijos e hijas de Dios, de todos los escogidos de Dios; pues la Escritura habla de que nuestros nombres están escritos en el Libro de la Vida del Cordero.

Y nos habla Dios por medio de Su Palabra en Hebreos, capítulo 12 y versos 22 al 23, hablándonos acerca de los primogénitos de Dios, que son los escogidos de Dios, nos habla de la siguiente manera; y dice:

“… sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,

a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,

a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel”.

Ahora, ¿dónde están escritos los nombres de los primogénitos de Dios? Están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

Esos primogénitos de Dios son los escogidos de Dios; y es en ese Libro que están sus nombres escritos.

Encontramos también que en una ocasión en que el pueblo hebreo se rebeló en contra de Dios, Dios le dijo a Moisés que le permitiera destruir el pueblo y luego Dios colocaría a Moisés sobre un pueblo mayor que el pueblo hebreo; pero Moisés, siendo un hebreo y amando tanto a su pueblo, le dijo a Dios que no.

Éxodo, capítulo 32, nos muestra esta historia en donde Moisés expresó su amor hacia el pueblo hebreo y en donde se reflejó el amor de Cristo hacia todos los hijos de Dios. En Éxodo, capítulo 32, tenemos en el verso 7 al 10 donde nos dice:

“Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido.

Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.

Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz.

Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti yo haré una nación grande.

Entonces Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte?

¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo.

Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que he hablado, y la tomarán por heredad para siempre.

Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo”.

Y luego, en el capítulo 32 también, verso 30 al 35, dice:

“Y aconteció que al día siguiente dijo Moisés al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado, pero yo subiré ahora a Jehová; quizá le aplacaré acerca de vuestro pecado.

Entonces volvió Moisés a Jehová, y dijo: Te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro,

que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito.

Y Jehová respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro”.

Aquí vemos a la vista el Libro donde están escritos los nombres de los que Dios ha ordenado; y tenemos en el Libro de la Vida dos secciones. Una en la cual hay personas escritas, las cuales pueden ser borradas de esa sección; y hay otra sección llamada la parte del Libro de la Vida del Cordero donde están los nombres de los elegidos de Dios, de los escogidos de Dios, de los primogénitos de Dios, los cuales nunca pueden ser borrados; esas son las ovejas que nadie arrebata de la mano de Cristo, esos son los predestinados de Dios desde antes de la fundación del mundo, esos son los que tienen sus nombres en esa sección llamada el Libro de la Vida del Cordero.

Y ahora, viendo que este Libro de los Siete Sellos es el Título de Propiedad de toda la Creación, y contiene nombres ahí, los nombres de los redimidos por la Sangre de Cristo, encontramos que este Título de Propiedad no puede ser tomado antes de tiempo de la diestra del que está sentado en el Trono. Y ningún ser humano puede tomar este Título de Propiedad, excepto uno que haya venido a este planeta Tierra sin pecado.

Y cuando fue pedido en el Cielo que se presentara una persona para tomar ese Libro, un ser humano que se presentara para tomar ese Libro, no aparecía ninguna persona en el Cielo para tomar ese Libro de la diestra de Dios.

Y Juan dice que lloraba mucho, porque si nadie se presentaba para tomar ese Título de Propiedad, ese Libro de los Siete Sellos y abrirlo en el Cielo: toda la Creación estaba perdida, todo regresaría a lo que era antes de la Creación, o sea, todo regresaría a la nada; y de ahí en adelante sólo existiría Dios.

Ahora, dice aquí en este mismo capítulo 5:

“Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.

Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?

Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.

Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo”.

La situación era muy difícil allá en el Cielo, pues no se presentaba una persona digna para tomar ese Libro y abrir esos sellos.

“Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono”.

Ahora vean el por qué Juan lloraba mucho. Lloraba mucho, primero porque no se había hallado a ninguno digno de tomar ese Libro y abrirlo.

¿Y dónde estaba Jesucristo, que es el único digno que vino sin pecado a este planeta Tierra y murió por todos nosotros? ¿Dónde estaba el Pariente Redentor? Estaba en el Trono de Intercesión o asiento de misericordia, haciendo intercesión por los últimos escogidos de Dios, que en el Día Postrero serían llamados, juntados y colocados así en el Cuerpo Místico de Cristo. Y así Cristo terminaría Su Obra de Intercesión con Su propia Sangre allá en el Cielo, en el Lugar Santísimo del Templo que está en el Cielo.

Así que podemos ver que antes de Cristo terminar Su Obra de Intercesión se llega al tiempo para ser abierto ese Título de Propiedad, llega el tiempo para que una persona digna reclame ese Libro, lo tomé y lo abra en el Cielo; pero Cristo se encuentra en el lugar de intercesión haciendo intercesión por los últimos escogidos que estarán viviendo en el Día Postrero, en el tiempo final, y que estarán siendo llamados y juntados con la Gran Voz de Trompeta bajo el ministerio de los Ángeles del Hijo del Hombre.

Porque encontramos que para el llamado de los últimos escogidos de Dios, Jesucristo dice en San Mateo 24, verso 31: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos”.

Para este tiempo final es que llega el ciclo divino para que este Título de Propiedad sea tomado en el Cielo y sea abierto y sea hecho el reclamo de toda la herencia de Dios, de todo lo que Dios ha redimido, de todo lo que Cristo ha redimido con Su Sangre preciosa y ha hecho intercesión por todo lo que Él ha redimido.

Esto que sucede en el Cielo fue reflejado en el año del jubileo del pueblo hebreo; pues en el año del jubileo del pueblo hebreo, el cual llegaba cada 50 años, el año 50 era el año del jubileo, toda propiedad que había sido vendida o había sido tomada por causa de alguna deuda, y también todo esclavo o toda persona que había sido tomado como esclava, o que había sido vendida como esclava, o que por alguna deuda había sido dada como esclava, en el año del jubileo quedaba libre tanto la persona como también las propiedades que habían sido vendidas, porque la tierra pertenece a Dios. Dios dice que la Tierra es de Él y toda su plenitud, o sea, todo lo que hay en ella; todo le pertenece a Dios.

Por lo tanto, ninguna persona es dueña de la Tierra, por lo tanto no puede vender lo que no es suyo.

Dios ha dado por herencia y en herencia la Tierra a Adán; pero Adán perdió el derecho cuando pecó, allá Adán y Eva pecaron y perdieron el derecho a la posesión de esta Tierra. El diablo le robó a Adán esta Tierra en un negocio ilegal y el diablo ha estado por unos seis mil años teniendo dominio sobre este planeta Tierra.

Por eso es que también el diablo le dijo a Cristo que si postrado lo adoraba le daría los reinos de este mundo, los cuales le mostró; pero Cristo no aceptó la oferta del diablo. Eso significaría que, si Cristo aceptaba la oferta del diablo, el diablo sería el dios de este planeta Tierra y de todos los reinos por toda la eternidad, y que Jesucristo sería el instrumento del diablo para toda la eternidad, y que Jesucristo sería el rey de este planeta Tierra con el diablo dentro de Jesucristo; y eso no estaba en el Programa de Dios, porque Jesucristo es el Rey pero con Dios dentro de Él.

Por lo tanto, Jesucristo no aceptó la oferta del diablo. Jesucristo pagaría el precio de la redención, pagaría el precio para la herencia de Dios regresar a las manos de los herederos verdaderos, que son Jesucristo y todos los hijos e hijas de Dios; porque somos herederos de Dios y coherederos con Cristo nuestro Salvador.

Ahora podemos ver por qué Cristo tenía que morir en la Cruz del Calvario, tanto para redimirnos a nosotros como también para redimir el planeta Tierra completo.

Y ahora, Cristo ha estado haciendo intercesión en el Cielo por estos dos mil años que han transcurrido, y todavía sigue haciendo intercesión en el Cielo hasta que entre hasta el último de los escogidos de Dios, de los primogénitos de Dios.

Y en este tiempo Él ha prometido llamar y juntar a Sus escogidos con Gran Voz de Trompeta así como llamó y juntó a Sus escogidos de edades pasadas a medida que han ido pasando los años, los siglos y los milenios. Y ahora en este tiempo Él llamaría Sus últimos escogidos con los cuales completaría Su Cuerpo Místico de creyentes, o sea, completaría la construcción de ese Templo espiritual, que es Su Iglesia, los cuales tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero, tienen sus nombres escritos en este Libro sellado con siete sellos.

Ahora podemos ver el tiempo tan grande en el cual estamos viviendo. Estamos viviendo en el tiempo en que de un momento a otro Jesucristo termina Su Obra de Intercesión en el Cielo, y esto es cuando entre hasta el último de los escogidos de Dios, hasta el último de los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero, para formar parte del Cuerpo Místico de Jesucristo.

Y entonces Cristo termina Su Obra de Intercesión en el Cielo, como sucedía cuando el sumo sacerdote entraba al lugar santísimo del templo que construyó Moisés y del templo que construyó Salomón; y cuando terminaba su obra allí, su labor allí, luego salía y quedaba reconciliado el pueblo hebreo con Dios.

Y el pueblo de Dios, los primogénitos de Dios, los escogidos de Dios, los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, quedarán reconciliados totalmente en cuerpos también, cuando Cristo termine Su Obra de Intercesión en el Cielo y haga Su Reclamo. Entonces se cumplirá literalmente o físicamente también, el año del jubileo.

En lo espiritual se ha estado cumpliendo, y cuando Cristo murió allá en la Cruz del Calvario encontramos que en la parte espiritual comenzó la liberación; pero falta la liberación física de nuestro cuerpo, para ser libertados y tener un cuerpo eterno para vivir con Cristo por toda la eternidad, y reinar como reyes y sacerdotes con Cristo en el Reino Milenial y luego por toda la eternidad.

Ahora, ¿cómo sucede todo esto en el Cielo y cómo sucede todo esto en la Tierra? En la Tierra, vean ustedes, bajo este Séptimo Sello que primero tiene que ser manifestado en la Tierra para, por medio de la revelación contenida en ese Séptimo Sello, ser llamado cada escogido de Dios que vive en este tiempo final.

Este Séptimo Sello contiene la revelación divina de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles para este tiempo final; y la apertura de este misterio aquí en la Tierra en este tiempo final hará que, por medio de la enseñanza de la revelación divina de ese misterio, los escogidos de Dios sean llamados y juntados.

Cristo dijo: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos”.

¿Quién los envía? El Hijo del Hombre.

¿Quiénes son los Ángeles que vienen con la Gran Voz de Trompeta llamando y juntando a los escogidos de Dios?

Los escogidos de Dios son los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero; y para este tiempo final… así como en edades pasadas estuvieron en diferentes territorios, donde hubo la manifestación de Dios por medio del mensajero que Dios envío para cada edad y desde ese territorio se extendió hacia otros territorios, hacia otras naciones y continentes, el llamado para los escogidos de Dios; y para este tiempo final encontramos que el llamado de Dios corresponde a la creación o construcción del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Dios, el cual es construido con seres humanos, o sea, con los escogidos del Día Postrero.

Y así como estuvo en el occidente, o sea, en el oeste, en el lugar santísimo del templo que construyó Moisés y del templo que construyó Salomón, también del Templo que está construyendo Jesucristo, el Lugar Santísimo de Su Templo está en el occidente, o sea, en el continente americano.

Para el continente americano tenemos la séptima edad de la Iglesia gentil, la cual se cumplió ya; para la cual el reverendo William Marrion Branham fue su mensajero allá en Norteamérica.

Y para este tiempo final, para la Edad de la Piedra Angular y para el llamado de los escogidos de Dios: la América Latina y el Caribe es el territorio para el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, que es el Mensaje del Evangelio del Reino que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo.

Con ese Mensaje, en la América Latina y el Caribe son llamados y juntados todos los escogidos de Dios, los primogénitos de Dios escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, para formar la parte más importante del Templo de Jesucristo, que es el Lugar Santísimo de ese Templo espiritual.

Y son los escogidos que estarán viviendo en el Día Postrero y que serán llamados y juntados, los que en su mayoría estarán vivos y serán transformados conforme a la promesa divina; porque la Trompeta de Dios sonará y los muertos en Cristo resucitarán primero; esa Trompeta Final de Corintios, capítulo 15, versos 50 al 55; y también de Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, verso 13 al 17; esa Trompeta Final o Trompeta de Dios, que es el Mensaje del Evangelio del Reino llamando y juntando a los escogidos; Mensaje que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; en donde el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles es revelado a la Iglesia del Señor Jesucristo, y así recibe la fe para ser transformado cada escogido de Dios que vive en este tiempo final.

Así como para recibir salvación y obtener el perdón de nuestros pecados y recibir el Espíritu Santo, se requiere que la persona crea en Cristo como su Salvador, lo reciba como Cordero de Dios llevando nuestros pecados en la Cruz del Calvario; o sea, lo reciba o crea en Él en Su Primera Venida, crea en la Primera Venida de Cristo como Cordero de Dios quitando el pecado del mundo allá en la Cruz del Calvario, para así poder recibir el Espíritu de Dios y así obtener el nuevo nacimiento.

Y para cada escogido de Dios en el Día Postrero poder ser transformado y raptado estará recibiendo la revelación de la Segunda Venida de Cristo como Rey de reyes y Señor de señores.

Él dijo: “Voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os prepararé lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”. Capítulo 14 de San Juan.

Ahora podemos ver para qué es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles: es para llamar y juntar a los escogidos de Dios para ser transformados en este tiempo final y luego ser llevados a la Cena de las Bodas del Cordero con Cristo.

Ahora, ¿qué es la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta? Es la Voz de Cristo. Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11, Juan dice:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

Es la Voz del Alfa y Omega, es la Voz de Jesucristo hablando en el Día Postrero, que es el Día del Señor, y que es también el séptimo milenio; es la Voz de Cristo hablándonos en este tiempo final y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder, como nos dice en Apocalipsis, capítulo 4, con esa Voz de Trompeta, verso 1, donde a la mitad del verso dice Juan:

“… y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas”.

Las cosas que sucederán en este tiempo final, después de las que ya han sucedido en estos dos mil años que han transcurrido, son las que la Iglesia del Señor Jesucristo en este tiempo final estará escuchando; y estas son las cosas que giran alrededor de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles para llamar y juntar a Sus escogidos en este tiempo final; y el territorio es la América Latina y el Caribe.

Cristo dijo en San Mateo, capítulo 24, verso 27, que como el relámpago que sale del oriente y se muestra en el occidente, así será la Venida del Hijo del Hombre. El oriente es el territorio allá del pueblo hebreo, el cual vive en el Medio Oriente, donde se cumplió la Primera Venida de Cristo, la Primera Venida del Hijo del Hombre. Y ahora, el relámpago, así como sale del oriente y se muestra en el occidente, así será la Venida del Hijo del Hombre.

La primera fue en la tierra de Israel y la segunda es para el continente del occidente, que es el continente americano. Es la América Latina y el Caribe la que tiene esa promesa para ser cumplida en este tiempo final, para recibir al Hijo del Hombre en Su Venida con Sus Ángeles y ser llamados y juntados con la Gran Voz de Trompeta, para ser preparados para nuestra transformación, para estar con Cristo reinando por mil años y luego por toda la eternidad en el glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora podemos ver el misterio de EL SÉPTIMO SELLO JUNTANDO A LOS ESCOGIDOS DE DIOS.

Nosotros estamos viviendo en el tiempo más glorioso de todos los tiempos; y la bendición más grande que Dios tiene para la raza humana la derrama sobre el América Latina y el Caribe. Este es el territorio bendecido por Dios, este es el territorio que tiene promesas para el glorioso Reino Milenial de Cristo juntamente con el territorio de Israel, pues en el territorio de Israel estará el glorioso Trono de Cristo para reinar sobre el pueblo hebreo y luego sobre todas las naciones.

Y el pueblo hebreo tiene la bendición de ser el territorio donde estará el Trono del Mesías, donde estará el Trono de Cristo, y por consiguiente es la capital del mundo para el glorioso Reino Milenial.

Y el territorio de Israel completo será el Distrito Federal, pero la América Latina y el Caribe tiene la oportunidad de entrar a ese glorioso Reino Milenial que vendrá sobre esta Tierra y tendrá una parte muy importante en ese Reino Milenial; y los latinoamericanos y caribeños tienen esa bendición para este tiempo final.

Por lo tanto, a los latinoamericanos y caribeños para este tiempo final se les estará dando a conocer la bendición tan grande que tienen en el Programa Divino, la cual fue reflejada en el templo que construyó Salomón y en el templo que construyó el profeta Moisés. La bendición que estaba en el lugar santísimo, esa es la bendición que Dios estará manifestando en la América Latina y el Caribe.

Y ahí es donde el pueblo hebreo verá a Cristo manifestado en medio de Su Iglesia, y ahí es donde serán vistos los ministerios de los Ángeles del Hijo del Hombre llamando con Gran Voz de Trompeta, o sea, con el Mensaje del Evangelio del Reino, a todos los escogidos de Dios, para ser preparados y recibir así la fe para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Ahora, hemos visto lo que es la Trompeta Final y lo que revela la Trompeta Final: revela el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; y hemos visto que esa Trompeta Final es la Trompeta del Evangelio del Reino hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto.

Ahora ¿por medio de quién estará esa Trompeta hablándole a Su pueblo en este tiempo final?

En Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, nos dice por medio de quién serán dadas a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto. Apocalipsis 22, verso 6, dice: “Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿Por medio de quién son dadas a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto? Por medio del Ángel del Señor Jesucristo. Ese es el último profeta que Jesucristo envía a la Tierra, es el profeta de la Dispensación del Reino predicando el Mensaje del Evangelio del Reino; y con ese Mensaje, Jesucristo llamando y juntando a todos Sus escogidos.

Jesucristo en Espíritu Santo estará manifestado en y por medio de Su Ángel Mensajero, hablándonos por medio de él todos estos misterios del Reino de Dios correspondientes a este tiempo final; y así es como todos los hijos e hijas de Dios estarán escuchando esa Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Apocalipsis 22, verso 16, también dice así: “Yo Jesús he enviado a mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

¿A quién dice Jesucristo que ha enviado? A Su Ángel Mensajero. Este Ángel Mensajero de Jesucristo es el que viene con ese Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, viene ungido por Jesucristo, viene ungido por el Espíritu Santo, y viene hablando la Palabra que Jesucristo coloca en su boca para todos Sus hijos que viven en este tiempo final.

Hemos visto dónde estaría la Voz de Cristo, esa Gran Voz de Trompeta, llamando y juntando a todos los escogidos de Dios.

Ahora ¿quiénes son los Ángeles del Hijo del Hombre que vienen con la Gran Voz de Trompeta? Los Ángeles del Hijo del Hombre son los ministerios de los Dos Olivos de Apocalipsis, capítulo 11, verso 3 en adelante; y Zacarías, capítulo 4.

Cristo en San Mateo, capítulo 16, verso 27 al 28, dijo que el Hijo del Hombre vendrá con Sus Ángeles en la gloria de Su Padre, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras. Vamos a leerlo directamente, para que lo tengan en el mismo orden que fue hablado, dice:

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”.

Y luego encontramos que en el capítulo 17 de este mismo evangelio de San Mateo, Jesucristo llevó a Pedro, a Jacobo y Juan a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos; y así les mostró, en esa visión, la Venida del Hijo del Hombre en Su Reino con Sus Ángeles; pues allí está todo el orden divino para la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles. Y por eso aparecieron Moisés y Elías hablando con Jesús; porque son los ministerios de Moisés y Elías, los ministerios de los Dos Olivos, para ser manifestados en la Tierra en este tiempo final.

Esos son los ministerios que estarán manifestados llamando y juntando a los escogidos de Dios con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, del Evangelio del Reino, revelándole al pueblo el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; esos son los ministerios que estarán manifestados en el Ángel del Señor Jesucristo por el Espíritu Santo que estará en él.

Y así es como el Espíritu Santo en este Ángel Mensajero estará llamando y juntando a todos los escogidos de Dios; primeramente a los escogidos de entre los gentiles para completar el número del Cuerpo Místico de Cristo en este tiempo final; y luego en Apocalipsis, capítulo 7, estará llamando y juntando a los escogidos del pueblo hebreo.

Apocalipsis, capítulo 7 nos dice, comenzando en el verso 2, dice de la siguiente manera:

“Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo…”.

¿Cuál es el Sello del Dios vivo? Es el Espíritu Santo.

Efesios, capítulo 4, verso 30, dice:

“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”.

O sea, para el día en que los muertos en Cristo serán resucitados en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seremos transformados; porque esa es la redención de nuestro cuerpo: es la transformación de nuestros cuerpos, en donde obtendremos un cuerpo eterno; y eso es también la manifestación de los hijos e hijas de Dios, o sea, la adopción, que es la redención de nuestro cuerpo, para obtener un cuerpo eterno; y así los hijos e hijas de Dios tener nuevamente un cuerpo eterno y ser a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora, sigue aquí diciendo Apocalipsis, capítulo 7 [verso 2], de este Ángel que tiene y que viene con el Sello del Dios vivo, dice:

“… y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar,

diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.

Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.

De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce mil sellados (y sigue enumerando doce mil sellados de cada tribu; sigue enumerando cada tribu y los sellados de cada tribu)”.

Este Ángel que viene con el Sello del Dios vivo, o sea, que viene con el Espíritu Santo en él manifestado, es el que viene con los ministerios de Moisés y Elías; y por eso es que llama y junta y sella 144.000 hebreos, 12.000 de cada tribu.

En ese Ángel Mensajero vienen los ministerios de los Dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías de Apocalipsis, capítulo 11, verso 3 en adelante; y Zacarías, capítulo 4; y San Mateo, capítulo 24 y verso 31, donde dice: “Y enviará Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta, y juntarán a Sus escogidos”.

Ahí es donde vienen los ministerios de Moisés y Elías siendo manifestados por el Espíritu Santo en ese Ángel Mensajero que es enviado para llamar y juntar a todos los escogidos de Dios, los escogidos de entre los gentiles primeramente y después los escogidos del pueblo hebreo.

Y ahora, ya hemos visto qué es el Libro de los Siete Sellos; hemos visto también quiénes son los escogidos de Dios: son los lavados por la Sangre de Cristo que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo; hemos visto también quiénes son los Ángeles del Hijo del Hombre; hemos visto también qué es la Gran Voz de Trompeta: es el Mensaje del Evangelio del Reino con el cual son dados a conocer todos estos misterios, estas cosas que deben suceder pronto, en donde el misterio de la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Hijo del Hombre es revelado a la Iglesia de Jesucristo.

Hemos visto cuál es el territorio para la manifestación de este gran evento: es el territorio latinoamericano y caribeño; y el Séptimo Sello es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, eso es lo que contiene el Séptimo Sello, contiene el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

El Séptimo Sello es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, y con la apertura de ese misterio los hijos e hijas de Dios obtienen el conocimiento del misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; y ese es el misterio que, por medio de Su Ángel Mensajero, Jesucristo revela a Su Iglesia en este tiempo final; y así es como son llamados, por medio de ese misterio revelado, todos los escogidos de Dios para este tiempo final, para obtener la fe para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Ahora, el Ángel del Señor Jesucristo no es el Señor Jesucristo, aunque en él estarán manifestados los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez. En el Ángel de Jesucristo estará manifestado Jesucristo en Espíritu Santo, pero el Ángel no es Jesucristo; por eso en Apocalipsis, capítulo 19, versos del 7 al 10, Juan el apóstol quiso adorar al Ángel y el Ángel le dijo que no lo hiciera. ¿Por qué? Porque él no es el Señor Jesucristo.

Y en Apocalipsis, capítulo 22, versos 6 al 10, nuevamente Juan el apóstol trató de adorar al Ángel y el Ángel le dijo que no lo hiciera. ¿Y por qué Juan quiso adorarlo en dos ocasiones? Porque vio a Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en Su Ángel operando los ministerios de Moisés y Elías y de Jesús, y Juan pensó que era correcto adorar al Ángel donde estaba esa manifestación de Jesús, de Moisés y de Elías; pero el Ángel le dijo que no era correcto, que no lo hiciera, que no lo adorara a él sino que adorara a Dios.

Jesucristo dijo1: “La hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque tales adoradores busca el Padre que le adoren”.

Ahora, hemos llegado al tiempo más glorioso de todos los tiempos, hemos llegado al tiempo en que en el Cielo, lo que fue mostrado en el año del jubileo se materializa en el Cielo.

Cuando sale este llamado en el Cielo para que se presente una persona digna para tomar el Libro de la diestra del que está sentado en el Trono, o sea, de Dios, cuando ese llamado surge en el Cielo ha llegado el tiempo del Año del Jubileo actualizado en el Cielo; porque Dios había reflejado en medio del pueblo hebreo en esa fiesta lo que sucedería en el Cielo en el Programa Divino; y luego eso se repetirá nuevamente después del Reino Milenial.

Ahora, podemos ver lo que eso significa en el Cielo. Primero se cumple en el Cielo; después se cumplirá, más adelante, después del Milenio; pero por cuanto los escogidos de Dios, que son los primogénitos de Dios escritos en el Cielo desde antes de la fundación del mundo, han sido colocados en el Cuerpo Místico de Cristo, tienen el derecho a ser libres, quedar libres completamente, obtener un cuerpo eterno y vivir con Cristo durante el Reino Milenial y luego por toda la eternidad.

Cuando tengamos ese cuerpo nuevo ya no nos pondremos viejos, no nos enfermaremos y nunca más moriremos; o sea que obtendremos nuestra entrada física también a la eternidad, seremos restaurados a la eternidad con un cuerpo nuevo, como Cristo ha prometido para cada uno de ustedes y para mí también.

Todo esto está bajo el misterio del Séptimo Sello; y por eso bajo el misterio del Séptimo Sello son llamados y juntados los escogidos de Dios en este tiempo final.

Hemos llegado al tiempo del llamado de los escogidos de Dios para recibir la fe, la revelación para ser transformados y raptados, que es la revelación de rapto para todos los escogidos de Dios.

Y Jesús dijo: “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen”. Él dijo: “El que es de Dios, la Voz de Dios oye”. Así que para este tiempo final la Voz de Jesucristo estará dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y la estarán escuchando todas las ovejas del Señor Jesucristo para así obtener el conocimiento de todas estas cosas que deben suceder pronto, y ser preparados para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Toda persona que vive en este planeta Tierra necesita escuchar la Voz de Cristo como una Gran Voz de Trompeta dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, para así obtener la fe para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Primera de Corintios, capítulo 15, versos 50 al 55, nos dice que la Trompeta Final sonará y que los muertos en Cristo resucitarán primero, y luego nosotros los que vivimos seremos transformados; y seremos vestidos de inmortalidad: esto mortal será transformado, será vestido de inmortalidad, y así obtendremos la inmortalidad viviendo aún en este planeta Tierra, cuando los muertos en Cristo resuciten y nosotros seamos transformados.

Por eso es tan importante la Voz de Cristo como una Gran Voz de Trompeta, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto por medio de Su Ángel Mensajero, el cual es el último profeta mensajero que Dios enviaría a la Tierra en este tiempo final.

Hemos llegado al tiempo más glorioso de todos los tiempos, hemos llegado al tiempo del Séptimo Sello juntando a los escogidos de Dios, a los hijos e hijas de Dios, antes que venga el juicio divino de la gran tribulación que está prometido; pero antes seremos transformados y seremos llevados a la Cena de las Bodas del Cordero con Cristo en el rapto; pero antes, la Trompeta Final sonará, dice San Pablo; esa es la Trompeta, la Voz de Cristo que para este tiempo final estaríamos escuchando, y estaría esa Trompeta Final dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final.

Hemos visto el misterio del Séptimo Sello juntando a los escogidos de Dios. “Si oyes hoy Su Voz, no endurezcas tu corazón”2 como hizo el pueblo hebreo allá en el Antiguo Testamento, pues la Voz de Dios estaba ¿dónde? En los profetas de Dios.

Dice Zacarías, en el capítulo 7 y verso 11 al 12, que Dios estuvo hablándole al pueblo hebreo; dice también que no quisieron escuchar, dice:

“Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;

y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros…”.

¿Por medio de quién enviaba Su Palabra? Dice que por medio de Su Espíritu Él enviaba Su Palabra. ¿A través de quiénes? De los profetas. Dice:

“… vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos”.

Vino gran enojo porque no quisieron escuchar la Voz de Dios, la Voz de Jehová, la Voz del Espíritu Santo a través de los profetas que Dios envió.

Ahora podemos ver la forma en que Dios le habla a los seres humanos. La Biblia es la Palabra de Dios y hemos visto que ha venido por medio de los profetas de Dios.

Por eso la Venida del Mesías dos mil años atrás fue cumplida en un sencillo joven de Nazaret llamado Jesús, el cual es un profeta mayor. Ahora podemos ver que Dios habla por medio de Sus profetas y por eso promete enviar los ministerios de Moisés y Elías en Su Ángel Mensajero para darnos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y llamar y juntar a todos los escogidos de Dios.

Estamos en el tiempo más glorioso de todos los tiempos, y hay buenas noticias para los latinoamericanos y caribeños: Dios tiene mucho pueblo, muchos hijos e hijas en la América Latina y el Caribe, los cuales estarán escuchando en este tiempo final esa Gran Voz de Trompeta, la Voz del Alfa y Omega, la Voz de nuestro amado Señor Jesucristo por medio de Su Ángel Mensajero dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta noche dándoles testimonio del Séptimo Sello juntando los escogidos de Dios.

Muchas gracias, amables amigos y hermanos presentes, radioyentes y televidentes, y también las autoridades de la ciudad de Iquitos, Perú.

Que las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo sean sobre todos ustedes, amables amigos y hermanos; y que les abra plenamente las escrituras y el corazón y el entendimiento para comprender estos misterios del Reino de Dios correspondientes a este tiempo final, para ser cumplidos en la América Latina y el Caribe. Y que Dios los bendiga grandemente y les guarde, y nos veremos en otra ocasión en donde estaré con ustedes nuevamente ya sea con este cuerpo mortal o en el nuevo cuerpo.

Que Dios les bendiga y pasen todos muy buenas noches.

“EL SÉPTIMO SELLO JUNTANDO A LOS ESCOGIDOS DE DIOS”.

[Revisión junio 2018]

 

1 San Juan 4:23

2 Hebreos 3:15

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