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Muy buenas noches, amados hermanos y amigos presentes. Es para mí una bendición grande estar con ustedes aquí en Fusagasugá, Colombia, para compartir unos momentos de compañerismo espiritual alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Para lo cual quiero leer en San Juan, capítulo 14, verso 1 en adelante, donde Jesús nos habla algo muy importante. Y luego leeremos en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1.

Dice así en San Juan, capítulo 14, verso 1 al 5:

No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.

En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.

Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”.

Y en Apocalipsis, capítulo 8 y verso 1, dice de la siguiente manera:

Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL SÉPTIMO SELLO Y LA FE DE RAPTO”.

El rapto de los escogidos de Dios, de los hijos e hijas de Dios es mencionado en la Escritura como el arrebatamiento de los santos, en donde San Pablo estuvo tratando este tema allá con la iglesia de Tesalónica. Dice en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, versos 13 en adelante:

Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.

Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras”.

Aquí el apóstol San Pablo escribiéndole a la iglesia de los Tesalonicenses les muestra la esperanza que hay para los creyentes en Cristo, los cuales, aunque mueran sus cuerpos físicos, tienen la promesa de una resurrección en cuerpos eternos para vivir con Cristo por toda la eternidad.

Y para los que hayamos quedado hasta la Venida del Señor y veamos Su Venida cumplida, la promesa es que seremos transformados cuando los muertos en Cristo hayan resucitado.

Los santos que estarán viviendo aquí en la Tierra en el Día Postrero estarán viendo la Segunda Venida de Cristo y estarán escuchando la Voz de Cristo, esa Gran Voz de Trompeta con la cual son llamados y juntados todos los escogidos de Dios; esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta de Dios de la cual habló aquí San Pablo en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4 y verso 16: Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero”.

Esta es la misma Trompeta que escuchó Juan el apóstol en el capítulo 1 de Apocalipsis, versos 10 al 11. En el espíritu Juan el apóstol fue transportado del tiempo en que él vivía al Día del Señor, o sea, al séptimo milenio o Día Postrero.

Dice Juan en Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11:

Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

Ahí tenemos esa Voz poderosa de Trompeta, que es la Voz de Cristo; esa es la Voz de la Trompeta de Dios o Gran Voz de Trompeta, que para el Día Postrero o Día del Señor o séptimo milenio estaría hablándole a Su Iglesia y estaría dándole a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Por eso esta misma Voz la escuchó también San Juan en el capítulo 4 del Apocalipsis, hablándole; y ahí lo estaba invitando a subir donde Él estaba, donde estaba el que estaba hablando con esa Voz de Trompeta. Dice, Apocalipsis, capítulo 4, verso 1:

Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas”.

Y ahora, ¿dónde hay que subir para escuchar la Voz de Cristo en este Día Postrero, esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final?

Cristo ha estado en Espíritu Santo manifestado en Sus ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil. Durante todo este tiempo Cristo ha estado en Espíritu Santo manifestado en medio de Su Iglesia, de edad en edad, en los territorios de Asia Menor, Europa y Norteamérica, donde se cumplió la séptima edad de la Iglesia gentil.

Y ahora, ¿dónde estará Cristo manifestado en este tiempo final, en este Día Postrero? Estará manifestado en la Edad de la Piedra Angular, adonde Él llama a Sus escogidos a subir para ser juntados en la Edad de la Piedra Angular, así como el llamado de cada edad del pasado fue a subir a la edad correspondiente al tiempo en que vivieron los hijos de Dios en estas diferentes etapas de la Iglesia del Señor.

Y la Voz de Cristo fue escuchada por medio de estos mensajeros: Pablo, Ireneo, Martin, Colombo, Lutero, Wesley y William Marrion Branham.

Asia Menor, donde estaba San Pablo; Europa, donde estaba Ireneo, Martin, Colombo, Lutero y Wesley, donde se cumplieron cinco etapas de la Iglesia del Señor Jesucristo; y Norteamérica, donde se cumplió la séptima edad de la Iglesia gentil, donde colocó Dios al reverendo William Marrion Branham.

Y ahora la Edad de la Piedra Angular corresponde al territorio de la América Latina y el Caribe, en donde Jesucristo estará manifestado hablándonos con esa Gran Voz de Trompeta y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; para lo cual tenemos nosotros que subir a la Edad de la Piedra Angular, para escuchar la Voz de Cristo hablándonos con esa Gran Voz de Trompeta y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Ahora, ¿qué cosas estará dándonos a conocer Cristo en este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular, en el territorio latinoamericano y caribeño, en donde se cumple la Edad de la Piedra Angular, en donde se cumple esa etapa de la Iglesia de Jesucristo en este tiempo final?

Veamos, esa Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, que es la Voz de Cristo, estará hablándonos y estará dándonos a conocer el misterio más grande de todos los misterios de la Biblia.

Dice el reverendo William Branham, precursor de la Segunda Venida de Cristo, en el mensaje “Las Diez Vírgenes”, en el 1960, y tomado en este libro de Citas, en la página 47 y verso 402, dice:

402 - “Y nosotros que vivimos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, no evitaremos o impediremos a los que duermen. Esos preciosos que sellaron su sangre... sellaron su testimonio con su sangre. ‘No impediremos o estorbaremos a los que duermen, porque sonará la trompeta’. Algo acontecerá, ese algo evangélico sonará, el anuncio de Su venida. ‘Y los muertos en Cristo resucitarán primero. Y nosotros los que vivimos y permanezcamos seremos transformados’. Parados allí, y sentir un cambio; el pelo canoso se irá, las arrugas cesarán, cambiados en un momento, en un abrir de ojos. Y encontraremos a nuestros amados primero”.

Eso es lo que estaría sucediendo en este tiempo final: estaríamos escuchando esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, que es la predicación del Evangelio del Reino dándonos a conocer la Segunda Venida de Cristo.

El anuncio de Su Venida viene en esa Gran Voz de Trompeta. Eso es lo que suena ese “algo evangélico”, el Evangelio del Reino, dándole la buenas nuevas a Su Iglesia del gran misterio de la Segunda Venida de Cristo, revelándole el misterio de la Segunda Venida de Cristo a todos los hijos e hijas de Dios en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo.

Ahora, podemos ver lo que esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta de Dios dará a conocer a la Iglesia del Señor Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, en el territorio latinoamericano y caribeño. Ese es el misterio más grande de toda la Biblia.

Dice también el precursor de la Segunda Venida de Cristo en el mensaje “Cisternas rotas”, página 35, y tomado ese pasaje en este libro de Citas, en la página 130, párrafo 1164, dice:

1164 – “Recuerden que ‘los que están vivos y queden, no impedirán a los que están durmiendo (o sea, a los que han muerto en cuanto a su cuerpo físico); porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta...’ La sexta acaba de tocar. Y esa última Trompeta, como el último Sello, será la Venida del Señor. ‘Tocará (o sea, sonará), y los muertos en Cristo se levantarán primero’”.

Ahora vean lo que es esa Trompeta Final o Séptima Trompeta y Séptimo Sello: es la Venida del Señor; y sonará, y los muertos en Cristo resucitarán primero, y nosotros los que vivimos seremos transformados. Esta es la promesa para este tiempo final. Y con la revelación contenida en el Séptimo Sello, que es la Segunda Venida de Cristo, los escogidos de Dios obtendrán la fe para ser transformados y raptados.

Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 al 11, nos habla de la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, el cual es Cristo en Su Venida, el cual, leamos, viene con Su rostro como el sol, y viene en una nube o envuelto en una nube. Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante, dice:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.

Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas.

Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo,

y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más”.

Aquí podemos ver la Venida de Cristo en las nubes, como Él dijo que sucedería en San Mateo, capítulo 24 y verso 30. Leemos ese pasaje para que tengamos el cuadro claro de lo que es la Venida del Ángel Fuerte de Apocalipsis, capítulo 10 al 11. Dice San Mateo, capítulo 24, verso 30 al 31, palabras de Jesucristo aquí contenidas, dicen así:

Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Jesucristo habló de la Venida del Hijo del Hombre viniendo en las nubes del cielo o en una nube; lo cual también es mostrado en Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante, cuando Juan vio este Ángel Fuerte descendiendo del Cielo envuelto en una nube y con Su rostro resplandeciente como el sol y con un arco iris alrededor de Su cabeza, y con Sus pies como columnas de fuego y con Sus ojos como llama de fuego, y con un Librito abierto en Su mano, el cual es el Libro de la Redención, el Libro de los Siete Sellos.

Ahora, podemos ver ahí que el Apocalipsis corre en línea profética con las profecías de Jesucristo y con las profecías de los profetas del Antiguo Testamento, y con las profecías dadas por los apóstoles de Jesucristo y los ángeles mensajeros del Señor Jesucristo.

Ahora, para este tiempo final veamos lo que está prometido para darle la fe de rapto a los hijos e hijas de Dios. En el libro de Los Sellos en español, en la página 128 del libro de Los Sellos en español, dice el reverendo William Branham de la siguiente manera:

121. Ahora, los Siete Truenos de Apocalipsis (de Apocalipsis 10) permitirán que Él muestre a la Novia cómo prepararse para obtener esa gran fe de traslación (o sea, esa fe de rapto)”.

Y en la página 104 y 105 del mensaje de Los Sellos en español, dice el reverendo William Branham:

“[37]. Luego vienen siete truenos misteriosos que ni están escritos. Correcto. Y yo creo que por medio de los Siete Truenos será revelado en los últimos días lo que se necesita para aparejar la Novia para tener la fe del rapto; porque con lo que tenemos ahora no podríamos subir (o sea, no podríamos irnos en el rapto, o sea, ser trasladados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en la Casa y a la Casa de nuestro Padre celestial). Hay algo que tiene que venir para aparejarnos, porque como estamos ahora apenas podemos tener suficiente fe para la Sanidad Divina. Tenemos que tener suficiente fe para ser transformados en un momento y ser sacados de esta Tierra. Y veremos más adelante (Dios mediante), dónde está esto escrito (porque está en la Palabra de Dios)”.

Ahora, podemos ver cómo Dios muestra que la Iglesia del Señor Jesucristo necesita tener la fe para ser transformada y raptada; y los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10, que es la Voz de Cristo clamando como cuando ruge un león y siete truenos emitiendo Sus voces, o sea, Cristo hablando con esa poderosa Voz de Trueno y siete truenos emitiendo Sus voces ¿y revelando qué? Revelando el misterio del Séptimo Sello. Y el Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo.

Es la Voz de Cristo en Su Venida, la Voz del Ángel Fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 al 11, el que estará revelando a Su Iglesia el misterio de Su Venida en el Día Postrero. Y por cuanto Dios no hará nada sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas, Él tendrá en este planeta Tierra un profeta mensajero para revelarle a ese profeta mensajero el misterio de Su Venida, y él luego revelarlo a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora, Cristo dijo: “Sube acá”, ¿a dónde? A la Edad de la Piedra Angular, que es la edad que representa la eternidad, representa el Cielo y representa el Lugar Santísimo del Templo que está en el Cielo: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”1.

¿Y cómo Dios va a darnos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto?, pues Él lo ha prometido en el capítulo 4 de Apocalipsis con esa Voz de Trompeta. Veamos por medio de quién estarán siendo dadas a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto. Y esa persona por medio de quien estén siendo dadas a conocer estas cosas será el instrumento de Jesucristo, Jesucristo estará en Espíritu Santo manifestado en él hablándole a Su Iglesia por medio de esa persona. Veamos quién es esta persona a través del cual son dadas a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto. En Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿Por medio de quién son dadas a conocer de parte de Dios las cosas que deben suceder pronto? Por medio del Ángel Mensajero de Dios, por medio del Ángel Mensajero del Señor Jesucristo.

En Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, también Jesucristo da testimonio de este Ángel Mensajero el cual Él envía, y dice así nuestro amado Señor Jesucristo:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

¿De qué cosas da testimonio el Ángel del Señor Jesucristo? ¿Para dar testimonio de qué cosas lo envía Jesucristo a Su Iglesia y a todas las iglesias? Para dar testimonio de estas cosas que deben suceder pronto, en el Día Postrero, en el tiempo final.

Y así como le reveló a Juan el apóstol en estos símbolos apocalípticos todas las cosas que sucederían durante las edades de la Iglesia gentil, y también las cosas que sucederían en este Día Postrero: para este Día Postrero, para este tiempo final Jesucristo envía Su Ángel Mensajero para dar testimonio de estas cosas que deben suceder pronto, dar testimonio de estas cosas a Su Iglesia, al pueblo hebreo y al mundo entero.

Ahora, la pregunta es: ¿Quién es ese Ángel Mensajero del Señor Jesucristo? Ese Ángel Mensajero es un profeta dispensacional: el profeta de la Dispensación del Reino con el Mensaje del Evangelio del Reino, con el cual él estará dando a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Ese es el Mensaje del Evangelio del Reino, esa es la Gran Voz de Trompeta; es la Gran Voz de Trompeta revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Jesucristo coloca Su Palabra, Su revelación de todas estas cosas que deben suceder pronto, en Su boca; y la boca de Jesucristo para el Día Postrero es este Ángel Mensajero del Señor Jesucristo, así como la boca de Jesucristo durante las siete etapas o edades de la Iglesia gentil fueron los siete ángeles mensajeros, en donde estaba el Espíritu de Jesucristo recorriendo toda la Tierra, en donde se cumplió lo prometido del recorrido que darían los siete espíritus de Dios, que son las siete manifestaciones del Espíritu de Dios en los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil; también están señalados como los siete ojos de Dios que recorren toda la Tierra.

Y ahora, en el tiempo final, así como la boca de Jesucristo fueron esos siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil, para el Día Postrero la boca de Jesucristo será Su Ángel Mensajero; y por esa causa es que la Iglesia del Señor Jesucristo estará escuchando por medio del Ángel Mensajero de Jesucristo, que es la boca de Jesucristo, todas estas cosas que deben suceder pronto.

Para eso es que Jesucristo lo envía a Su Iglesia en este Día Postrero: para dar testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto, y revelar así el misterio más grande de todos los misterios del Cielo, que es la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

La Segunda Venida de Cristo es el Séptimo Sello; y en el Cielo es abierto el Séptimo Sello, o sea, la Segunda Venida de Cristo, y aquí en la Tierra tiene que ser cumplida la Segunda Venida de Cristo; y eso es la apertura en cuanto a su cumplimiento, de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Y la revelación de la Segunda Venida de Cristo siendo dada a la Iglesia del Señor Jesucristo es lo que le da la fe para ser transformada y raptada en este Día Postrero.

Esa revelación de la Segunda Venida de Cristo es lo que nos da la fe para ser transformados y raptados en este tiempo final; y con esa misma revelación es que somos llamados y juntados en este tiempo final.

Por eso es que el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Marrion Branham, en el mensaje “El rapto” nos dice de la siguiente manera… lo tenemos aquí, este verso o este pasaje, lo tenemos en el libro de Citas, página 168, verso 1498, donde él dice:

1498 - “Pero para la Iglesia (La Novia), el rapto es una revelación. Esto es revelado a ella - es una revelación. La verdadera Novia de Cristo estará esperando la revelación. La verdadera Novia de Cristo estará esperando la revelación del rapto. Ahora, esto ciertamente es una revelación, porque revelación es fe. Uno no puede tener una revelación sin que sea fe. Fe es una revelación porque es una cosa que ha sido revelada a usted”.

Y la fe para el rapto es la revelación de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo. Esa es la revelación que la Iglesia del Señor Jesucristo tendrá en este tiempo final, y verá el cumplimiento de la Segunda Venida de Cristo para ser transformados en este Día Postrero, y ser raptados o trasladados al Cielo, a la Cena de las Bodas del Cordero, en la Casa de nuestro Padre celestial.

Necesitamos todos tener la revelación de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Y ese es el misterio que la Voz de Cristo clamando como cuando un león ruge y siete truenos emitiendo sus voces, dan a conocer a la Iglesia del Señor Jesucristo. Y así nos dan a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Y la más grande de todas las cosas que deben suceder en este tiempo final es la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, para reclamar Su Iglesia redimida por Su Sangre preciosa y restaurar a cada miembro del Cuerpo Místico de Cristo a la vida eterna, con un cuerpo eterno como Él lo ha prometido, un cuerpo glorificado para vivir por toda la eternidad, con una apariencia de 18 a 21 años de edad para toda la eternidad; un cuerpo que nunca se enfermará, nunca se pondrá viejo y nunca morirá; un cuerpo en el cual la flor de la juventud estará manifestada por toda la eternidad y donde todo el poder Divino estará manifestado en toda su plenitud en cada miembro del Cuerpo Místico del Señor Jesucristo.

Eso también está señalado en las Escrituras como la adopción de los hijos e hijas de Dios, en donde seremos adoptados y seremos así transformados; porque la adopción del cuerpo de cada hijo de Dios es la transformación de nuestros cuerpos, en donde obtendremos un cuerpo eterno, para luego, estando en ese cuerpo eterno ir a las Bodas del Cordero vestidos de una vestidura nueva, de un cuerpo nuevo, para disfrutar la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, en donde cada hijo e hija de Dios será recompensado porque Dios estará repartiendo los galardones por las labores que hemos realizado nosotros estando en esta Tierra, en estos cuerpos mortales.

Así es para todos los santos de la Iglesia de Jesucristo que han vivido en las edades pasadas también: serán recompensados por lo que han hecho en la Obra del Señor Jesucristo; porque “vuestro trabajo en el Señor no es en vano”2, dice San Pablo, pues recibirá su debida recompensa.

Dice Jesucristo también, en San Mateo, capítulo 16, verso 27 al 28: “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según sus obras (o sea, conforme a sus obras)”.

Y en Apocalipsis, capítulo 22, verso 12, dice:

He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”.

Él recompensará a cada persona conforme a Sus obras. A los que han obrado en favor del Reino de Dios los recompensará con grandes bendiciones; y a los que han obrado en contra del Programa de Dios, en contra de la Iglesia del Señor Jesucristo, los recompensará con los juicios divinos de la gran tribulación, los que estarán viviendo en este tiempo final; y los que han muerto, luego en el Juicio Final los recompensará con el lago de fuego, donde serán echados y serán destruidos en cuerpo, espíritu y alma.

Pero todos los que han obrado en favor de la Iglesia de Jesucristo y no pertenecen a los primogénitos, a los escogidos de Dios, serán recompensados en el Juicio Final, en donde Cristo nos dice en San Mateo, capítulo 25, verso 31 en adelante:

Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria,

y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.

Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.

Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis;

estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.

Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?

¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?

¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?

Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”.

Ahora vean, en el Juicio Final el Rey, Jesucristo desde Su Trono y en Su Trono, en el Trono de Juicio, Él juzgará a toda persona que ha vivido en este planeta Tierra; y los que obraron en favor de los escogidos de Dios (que son los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, los que han creído en Cristo como su Salvador y han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y han recibido Su Espíritu Santo, y por consiguiente han nacido de nuevo), todas las personas que han obrado en favor de esos escogidos serán recompensados en el juicio divino con vida eterna, y entrarán al Reino eterno allá después del Juicio Final.

¿Y qué será de los que han perseguido a los miembros del Cuerpo Místico de Cristo en las diferentes etapas o edades? Veamos lo que Cristo dice, lo que será de ellos, qué será de ellos:

Entonces dirá también a los de la izquierda…”.

Los de la derecha son las ovejas; esas personas que fueron buenas y obraron en favor de los escogidos de Dios; ahora los de la izquierda ¿quiénes son? Los que no obraron en favor: no hicieron nada cuando pudieron hacer algo o persiguieron a los escogidos de Dios. Dice:

Entonces dirá también a los de la izquierda (los cuales están representados ¿en quiénes? En los cabritos): Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”.

¿Con quién irán a vivir por una temporada de tiempo en el infierno o lago de fuego? Con el diablo, porque el diablo será echado también en el lago de fuego. Y todos los que han tenido la oportunidad de ayudar a la Iglesia de Jesucristo, y no lo hicieron, irán también a ese lugar con el diablo. Eso es lo que dice aquí:

Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.

Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;

fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.

Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?

Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.

E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna”.

Ahí podemos ver lo que será el desenlace de todo ser humano que ha vivido en este planeta Tierra. Y aquí nos muestra de los seres humanos que han vivido de Cristo hacia acá. Y por causa de la actitud asumida frente a los escogidos de Dios, que son los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, que han creído en Cristo como su Salvador y han nacido de nuevo, y han recibido el Espíritu de Cristo y así también han recibido su cuerpo teofánico; los cuales son estos hermanos menores del Señor Jesucristo, porque Jesucristo es nuestro hermano mayor, el cual vino para redimirnos muriendo en la Cruz del Calvario y derramando Su Sangre preciosa por nosotros para limpiarnos de todo pecado, y ha estado haciendo intercesión en el Cielo, en el Lugar Santísimo, por todos estos dos mil años aproximadamente que han transcurrido. Y todavía sigue allí, haciendo intercesión por los que faltan de ser recibidos en el Cuerpo Místico de Cristo, en Su Iglesia, en este Día Postrero; y ya están siendo llamados y juntados todos los escogidos de Dios con la Gran Voz de Trompeta, la cual nos revela el misterio de Su Venida para este tiempo final.

Y con ese Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, que es el Mensaje que los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 al 7, nos dan, son llamados y juntados todos los escogidos de Dios en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular.

Y esto está sucediendo ¿dónde? En la América Latina y el Caribe. Porque Dios con este llamado final completará el número de Su Cuerpo Místico de creyentes; lo completará; y cuando sea completado, al entrar el último de los escogidos de Dios escrito en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo, Cristo terminará Su Obra de Intercesión en el Cielo, y saldrá de allí Jesucristo el Sumo Sacerdote y el Sacrificio que Él colocó allí, Su propia Sangre colocada sobre el Propiciatorio o silla de misericordia.

Y luego no habrá en el Trono de Dios en el Cielo más misericordia para los seres humanos; pero ya habrán alcanzado misericordia los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero. Y Cristo reclamará todos Sus escogidos por los cuales Él murió: los que han partido ya, los resucitará en cuerpos eternos, y los que vivimos y hemos sido llamados y juntados y colocados en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular, seremos transformados; y así estaremos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo, nuestro hermano mayor.

Somos hermanos de nuestro amado Señor Jesucristo. Él dijo: “Anunciaré a mis hermanos tu nombre”3. Porque somos hermanos de nuestro amado Señor Jesucristo según la promesa divina, la escritura contenida en los Salmos y también en el libro de los Hebreos.

Ahora, podemos ver que este misterio de los hijos e hijas de Dios es un misterio que ha estado moviéndose por miles de años, y cuando vino Jesucristo aquí a la Tierra en carne humana vino para redimir todos los hijos e hijas de Dios; y así darnos un cuerpo teofánico eterno produciendo así el nuevo nacimiento en nosotros; y luego en el Día Postrero, en el séptimo milenio o Día del Señor llamándonos y juntándonos con esa Gran Voz de Trompeta para darnos el nuevo cuerpo eterno que Él ha prometido para todos nosotros.

Por eso es que Él es nuestro hermano mayor y nosotros somos hermanos menores de nuestro amado Señor Jesucristo. Esos son los pequeñitos, “mis hermanos pequeñitos” de los cuales Cristo habla en esta parábola.

Ahora, así como Cristo hará en el Juicio del Trono Blanco con los seres humanos, también Él hará en este tiempo final con las naciones que han obrado en contra de la Iglesia del Señor Jesucristo y en contra del pueblo hebreo.

Así como van a ser echados en el fuego del infierno o lago de fuego los que obraron mal, en contra de los hijos e hijas de Dios, que son los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, las naciones que han obrado en contra del Cuerpo Místico de Cristo, de la Iglesia de Jesucristo o en contra del pueblo hebreo, serán echados en el fuego ardiente como un horno que dice Malaquías, capítulo 4, verso 1; y leemos así:

Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama”.

Ese es el tiempo de la gran tribulación, donde la Tierra pasará por estos juicios divinos; y el fuego atómico que está almacenado en bombas atómicas y diferentes bombas nucleares, será desatado en una Tercera Guerra Mundial y quemará a los malos, y quemará a naciones que se han levantado en contra del pueblo hebreo o en contra de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Para Abraham Dios dijo: “El que te bendijere, será bendito; y el que te maldijere, será maldito”, y también así dijo para Jacob o Israel, y también así dijo para el pueblo hebreo, y también así Él dice para Su Iglesia y para cada miembro del Cuerpo Místico de Cristo.

Ahora podemos ver lo que será de muchas naciones las cuales no podrán entrar al glorioso Reino Milenial del Señor Jesucristo. Y los reyes con las naciones que se unirán a la bestia, esos diez reyes de Apocalipsis, capítulo 17, versos 11 en adelante, tienen esa sentencia para ser cumplida en ellos y sus naciones, como también las personas que estarán viviendo en esas naciones.

Porque “el día de venganza del Dios nuestro” que aparece en Isaías, capítulo 61, verso 2, “y para predicar el día de venganza del Dios nuestro”, es el día en que los juicios divinos caerán sobre la Tierra, los juicios de la gran tribulación; en donde caerán sobre el reino de los gentiles en los pies de hierro y de barro cocido, que estarán siendo gobernados por el anticristo o la bestia; porque los diez reyes le darán su poder y su autoridad a la bestia conforme a Apocalipsis, capítulo 17 y verso 11 en adelante. Dice así:

“La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es de entre los siete, y va a la perdición.

Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia.

Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia.

Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles”. 

Los que están con el Cordero, que en Su Segunda Venida es Rey de reyes y Señor de señores, son los redimidos por la Sangre de Cristo, los elegidos, los predestinados, los hermanos menores del Señor Jesucristo; los cuales en el Día Postrero serán resucitados los que han partido, y nosotros los que vivimos seremos transformados. ¡Ese es el poderoso Ejército que viene con Cristo en Su Segunda Venida!

También aparece en Apocalipsis, capítulo 19, Cristo viniendo con ese poderoso Ejército; dice así, capítulo 19, verso 11 al 16:

Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.

Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.

Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: El Verbo de Dios.

Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.

De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores”.

Luego, en el verso 19 de este mismo capítulo 19 de Apocalipsis, dice:

“Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército”.

Porque la bestia con los diez reyes que le darán su poder y su autoridad, peleará en contra de Jesucristo en Su Segunda Venida y de los hijos e hijas de Dios que estarán viviendo en este tiempo final y que recibirán a Cristo en Su Segunda Venida.

Y cuando los muertos en Cristo resuciten y nosotros los que estamos vivos seamos transformados, todos estaremos con un cuerpo eterno, y estaremos también con Cristo como el poderoso Ejército de nuestro Señor Jesucristo, en donde Él como Rey de reyes y Señor de señores estará manifestado.

Y aunque el diablo se levantará en contra de Cristo en Su Segunda Venida y en contra de la Iglesia del Señor Jesucristo y de los santos que resucitarán y de los santos que serán transformados, dice: “pero el Cordero los vencerá, porque él es Rey de reyes y Señor de señores”.

Ahora podemos ver la victoria del amor divino de nuestro amado Señor Jesucristo para este tiempo final.

Hemos visto este misterio correspondiente al Día Postrero, hemos visto el misterio del Séptimo Sello (el Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo); y hemos visto lo que es la fe del rapto: es la revelación de la Segunda Venida de Cristo siendo dada a la Iglesia del Señor Jesucristo para ser transformados y raptados en este Día Postrero.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes dándoles testimonio de la verdad divina del Séptimo Sello y la fe de rapto.

¿Y dónde están las personas que estarían viendo y recibiendo el Séptimo Sello, viendo y recibiendo a Cristo en Su Segunda Venida como el Rey de reyes y Señor de señores, y así recibiendo la fe, la revelación para ser transformados y raptados? ¡Aquí estamos, en la América Latina y el Caribe, en este tiempo final!

Que las bendiciones de Jesucristo el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y pronto se complete el número de los escogidos de Dios en el Cuerpo Místico de Cristo, y todos seamos transformados en este Día Postrero. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo.

Y seamos llevados al Cielo, a la Casa de nuestro Padre celestial, a la Cena de las Bodas del Cordero. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención, amados amigos y hermanos presentes; y que pasen todos muy buenas noches.

Con nosotros nuevamente el reverendo Jesús Barrolleta para continuar y finalizar nuestra parte en esta ocasión.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA FE DE RAPTO”.

[Revisión mayo 2018]

1 Apocalipsis 4:1

2 Primera de Corintios 15:58

3 Hebreos 2:12

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