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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes, radioyentes y televidentes.

Que las bendiciones de nuestro Salvador Jesucristo sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y nos abra el entendimiento y el corazón para escuchar, recibir y comprender Su Palabra en esta ocasión, y así derrame de Sus bendiciones sobre nuestras almas en esta noche. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén.

En esta noche quiero leer en el libro o evangelio según San Mateo, capítulo 24, versos 30 al 31, donde dice Jesús:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL SÉPTIMO SELLO Y LA SEÑAL DEL HIJO DEL HOMBRE EN EL CIELO”.

Cuando Jesucristo habló estas cosas de la Venida del Hijo del Hombre y la señal del Hijo del Hombre en el cielo, fue cuando le hicieron la pregunta en este mismo capítulo 24, verso 3, acerca de la Venida del Hijo del Hombre, donde le preguntan a Jesús… miren ustedes, en el capítulo 24, vamos a leer del verso 1 al 3, dice:

“Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.

Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”.

Ahora vean, estas tres preguntas que hacen Sus discípulos aquí cuando iban a acontecer aquellas cosas de la destrucción de Jerusalén y el templo… lo cual se cumplió en el año 70 cuando el general romano Tito cercó a Jerusalén y luego la destruyó. Y la señal de que había llegado la destrucción de Jerusalén fue cuando Jerusalén fue rodeada por los ejércitos de este general romano Tito, el cual, luego de tener la ciudad cercada por algunos años, luego entró a ella y la destruyó. Esa profecía fue cumplida en el año 70.

Luego, “¿qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”. La señal de Su Venida y del fin del siglo es la que da aquí Cristo. Dice:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra…”.

O sea, desde ese tiempo en que ocurra esa señal en el cielo comenzará lamento para la Tierra, para todas las naciones, para todos los seres humanos. Y luego nos dice:

“… y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Ahora, vean los eventos profetizados por Cristo para ser cumplidos en el tiempo final.

Para poder comprender lo que es el Día Postrero y lo que son los días postreros necesitamos comprender que un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día. O sea que un día delante de Dios, para los seres humanos son mil años, y mil años de los nuestros, para Dios es solamente un día; por eso es que cuando el apóstol San Pablo nos habla del tiempo en que Jesús estuvo aquí en la Tierra predicando, dice de la siguiente manera, y veamos lo que habla ahí de los días postreros; dice capítulo 1, verso 1 al 2 de la carta a los Hebreos del apóstol San Pablo:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo”.

¿Cuándo, dice San Pablo que Dios nos habló por medio de Su Hijo? Dice San Pablo: “en estos postreros días”, y ya han transcurrido dos mil años.

¿Y por qué eran los postreros días aquellos en los cuales Jesucristo estaba predicando? Porque un día delante del Señor es como mil años para los seres humanos.

Y cuando Cristo estaba predicando ya había comenzado el quinto milenio, pues el quinto milenio comenzó cuando Jesús tenía de 4 a 7 años de edad; y los días postreros delante de Dios, para los seres humanos son los tres milenios postreros, que son quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio. Por eso es que tanto San Pablo como San Pedro podían decir que aquellos eran los días postreros; o sea, habían comenzado los tres milenios postreros para la raza humana, que delante de Dios solamente son tres días.

Vean cómo San Pedro nos dice en el capítulo 1 de su primera carta, verso 18 al 21, cuando nos habla de la forma en que hemos sido rescatados, dice que hemos sido rescatados por la Sangre de Cristo. Dice:

“… sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,

sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,

ya destinado desde antes de la fundación del mundo…”.

¿Desde cuándo Cristo estaba destinado para morir como Cordero de Dios en la Cruz del Calvario? Dice que desde antes de la fundación del mundo.

“… pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros”.

Ya en la mente de Dios, desde antes de la fundación del mundo estaba el Programa de la Venida del Señor para morir en la Cruz del Calvario; y ya cada uno de ustedes y yo también, y todos los creyentes en Cristo de edades pasadas, estábamos escritos en el Libro de la Vida del Cordero; porque Dios no puede ya destinar la muerte de Jesús si no tiene por quién morir, así que ya estábamos también en la mente de Dios: destinados para recibir la salvación, la redención, por medio del Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario.

Y cuando hemos llegado a este planeta Tierra hacemos contacto con la vida eterna, que es Cristo, creemos en Cristo como nuestro Salvador, lavamos nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibimos Su Espíritu Santo, y así nacemos de nuevo en el Reino de Dios.

Tenemos ese nuevo nacimiento en el Reino de Dios, y venimos a hacer parte del Cuerpo Místico de Jesucristo, que es Su Iglesia.

Y ahora, vean cómo San Pedro nos dice también que el Cordero había sido “destinado desde antes de la fundación del mundo pero manifestado en los postreros tiempos”, o sea, en los postreros días; porque Cristo fue manifestado en carne humana en los postreros días, en el primero de los días postreros delante de Dios, que para los seres humanos es el quinto milenio.

En ese quinto milenio, que es el primero de los días postreros, encontramos a Jesucristo en Su ministerio terrenal, y Dios manifestado en Él en toda Su plenitud hablando al pueblo hebreo.

Y ahora, también encontramos en el libro de los Hechos, capítulo 2, cuando recibieron el Día de Pentecostés el Espíritu Santo ciento veinte personas, los cuales estaban en el aposento alto allá en Jerusalén, muchas personas que los escuchaban y los veían hablando las maravillas de Dios y todo lo que hablaban era entendido en el idioma de las personas que allí estaban, los cuales habían nacido muchos de ellos en diferentes naciones, tanto de Asia Menor como también de Europa; y ahora, eso fue algo sorprendente para aquellas personas. Y como nunca faltan los burladores, algunos decían: “Están llenos de mosto”, o sea, están borrachos.

Y ahora, dice en el capítulo 2, verso 14 en adelante, del libro de los Hechos:

“Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día.

Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:

Y en los postreros días, dice Dios,

Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,

Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;

Vuestros jóvenes verán visiones,

Y vuestros ancianos soñarán sueños;

Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días

Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán”.

San Pedro los lleva a las escrituras, a las profecías y les muestra a ellos lo que estaba aconteciendo allí conforme a lo que Dios había prometido; y dice que era el cumplimiento de lo que había prometido Dios por medio del profeta Joel para los postreros días.

Y por cuanto ya habían comenzado los postreros días, porque había comenzado ya el quinto milenio, ya Dios estaba cumpliendo las promesas correspondientes a los días postreros.

Y ahora, podemos ver lo sencillo que es entender lo que son los días postreros. Son los tres milenios postreros: quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio.

Y ahora, han transcurrido de Cristo hacia acá aproximadamente dos mil años y todavía estamos en los días postreros; y de entre los días postreros, el último de los días postreros, que es el séptimo milenio, tiene grandes promesas de parte de Dios.

Por ejemplo, Jesucristo hablando del Día Postrero, o sea, del séptimo milenio, llamado también el Día del Señor, nos dice en el capítulo 6 de San Juan, verso 39 al 40:

“Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero”.

¿Cuándo, en el Programa Divino, está señalada la promesa de la resurrección, para qué día? Para el Día Postrero, o sea, para el séptimo milenio.

Ahora, ¿en qué año del séptimo milenio? Eso es lo que no sabemos, pero en algún año del séptimo milenio ha de suceder la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos. Sigue diciendo en el verso 40:

“Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”.

Ahora, aquí hemos visto dos ocasiones en que Jesús dice: “Y yo le resucitaré en el Día Postrero”, o sea, en el séptimo milenio. Esto ha sido representado en el Antiguo Testamento y también en el Nuevo Testamento.

Ahora, nos preguntamos: ¿qué cosas estarán sucediendo para el tiempo en que la resurrección de los muertos ha de suceder? Nos dice el gran apóstol San Pablo en su carta a los Tesalonicenses, primera carta de Tesalonicenses, capítulo 4, versos 13 en adelante. Dice:

“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.

Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras”.

Aquí tenemos la promesa de la Voz de Arcángel y también la Trompeta de Dios. Y en Primera de Corintios, capítulo 15, nos habla también San Pablo de este misterio, y nos dice, capítulo 15, verso 49 al 55:

“Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial (o sea que hemos de ser a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo, es una promesa para todos los creyentes en Jesucristo).

Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.

He aquí, os digo un misterio…”.

Recuerden que es un misterio grande del Reino de Dios.

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos (o sea, no todos vamos a morir); pero todos seremos transformados (todos hemos de recibir una transformación, o sea, un cambio; vamos a ser cambiados en nuestros átomos y vamos a obtener la inmortalidad en nuestros cuerpos; y así vamos a ser a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo; dice),

en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta (antes de la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos, la Trompeta Final estará sonando), y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria”.

Y ahí se acaba la muerte para los hijos de Dios, ahí ya obtenemos la inmortalidad, seremos inmortales físicamente también, porque tendremos un cuerpo glorificado como el de nuestro amado Señor Jesucristo; y eso es para el tiempo en que la Trompeta de Dios esté sonando, esa Trompeta Final.

Ahora, ¿qué es la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta? En el tiempo del Antiguo Testamento se llevaba a cabo una fiesta muy importante en medio del pueblo hebreo, la cual se llama: la del año del jubileo. Cada cincuenta años, el año cincuenta era el año de la redención para la Tierra y para los esclavos, porque cada persona que había sido vendida como esclavo quedaba libre en el año de jubileo. Y las propiedades que habían sido vendidas o habían sido tomadas por alguna deuda quedaban libres; y cada uno regresaba a su tierra, a su herencia, a su posesión y a su familia.

En Levítico, capítulo 25, nos habla de esto, y nos dice desde el verso 8 al 13:

“Y contarás siete semanas de años, siete veces siete años, de modo que los días de las siete semanas de años vendrán a serte cuarenta y nueve años.

Entonces harás tocar fuertemente la trompeta en el mes séptimo a los diez días del mes; el día de la expiación haréis tocar la trompeta por toda vuestra tierra.

Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores; ese año os será de jubileo, y volveréis cada uno a vuestra posesión, y cada cual volverá a su familia.

El año cincuenta os será jubileo; no sembraréis, ni segaréis lo que naciere de suyo en la tierra, ni vendimiaréis sus viñedos,

porque es jubileo; santo será a vosotros; el producto de la tierra comeréis.

En este año de jubileo volveréis cada uno a vuestra posesión”.

Ese año del jubileo muestra lo que Dios hará en el Día Postrero con los hijos e hijas de Dios, con los primogénitos de Dios escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

Para el Año del Jubileo actualizado en el Día Postrero, los muertos en Cristo resucitarán primero en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seremos transformados.

Por eso es que para el Día Postrero la promesa es que la Trompeta Final sonará; y esa Trompeta Final está representada ahí en el año del jubileo. Es la Trompeta que suena en el año del jubileo, el día diez del mes séptimo, y suena por toda la Tierra.

¿Y qué significa esa trompeta del jubileo aquí en Levítico para ser materializada o ser cumplida o actualizada en la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero?

Para que podamos comprender lo que es esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, veamos lo que nos dice en Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11, y veremos de quién es esa Voz de Trompeta. Dice:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor (así dice Juan el apóstol), y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

¿Y quién es el Alfa y la Omega?, ¿quién es el primero y el último? Pues nuestro amado Señor Jesucristo. Es la Voz de nuestro amado Señor Jesucristo hablando en el Día Postrero, o sea, en el séptimo milenio.

¿Y qué estará hablando? Recuerden, está hablando con una Gran Voz de Trompeta, o sea que está hablando con un Mensaje dispensacional.

Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, dice:

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de éstas”.

Ahora, vean ustedes, el que tiene esa Gran Voz de Trompeta ahora llama a Sus hijos, a Su Iglesia, a subir donde Él está, para darle a conocer todas las cosas que deben suceder pronto.

De edad en edad Jesucristo ha estado manifestado en Su Iglesia, la cual está representada en este diagrama1: la primera edad la encontramos cumplida en Asia Menor, y su mensajero fue el apóstol San Pablo, el cual decía: “No vivo ya yo, vive Cristo en mí”2. Era Cristo en Espíritu Santo en San Pablo manifestado, hablando al pueblo en aquel tiempo.

Y luego vino la segunda etapa o edad de la Iglesia de Jesucristo entre los gentiles, y Dios envió a Ireneo, en el cual estuvo Jesucristo en Espíritu Santo manifestado hablando y llamando y juntando a los escogidos de aquel tiempo; como hizo a través de San Pablo ahora está haciendo a través de Ireneo en Francia.

Y así Jesucristo en Espíritu Santo se ha ido moviendo de etapa en etapa, de edad en edad y de territorio en territorio buscando a Sus escogidos en cada edad.

Luego encontramos que en Europa Dios cumplió cinco etapas de Su Iglesia, cinco edades, donde envió también cinco mensajeros, en los cuales estuvo Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en la porción correspondiente a cada edad.

Luego, para la séptima etapa o edad de la Iglesia gentil envió al reverendo William Branham, en el cual estuvo Jesucristo en Espíritu Santo manifestado, y el territorio donde lo envió fue Norteamérica; por eso la bendición tan grande que vino sobre Norteamérica del año 1906 en adelante. Ya para el 1909 estaba presente en la Tierra el reverendo William Branham, que fue el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el cual vino con el espíritu y virtud de Elías preparándole el camino a Cristo para Su Segunda Venida. Y ya se fue.

Si ustedes lo quiere recibir, él es aquel Elías que había de venir; así como Juan el Bautista fue el Elías que había de venir precursando la Primera Venida de Cristo.

Y la Venida de Cristo en medio del pueblo hebreo fue la evidencia final de que Juan el Bautista era el Elías que había de venir en aquel tiempo preparándole el camino. Juan el Bautista fue ese poderoso profeta enviado de Dios al pueblo hebreo.

Jesús hablando de Juan el Bautista dijo3: “Él es aquel Elías que había de venir”; o sea que Jesús identificó a Juan. Y Juan había identificado a Jesús con su Mensaje cuando dijo4: “Después de mí viene un varón (o sea, un hombre), del cual yo no soy digno de desatar la correa de su calzado. Yo les bautizo en agua pero Él les bautizará con Espíritu Santo y Fuego”.

Y cuando vio a Jesús dijo5: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Yo no lo conocía, pero el que me mandó a bautizar me dijo que sobre aquel que yo viera el Espíritu Santo descender en forma de paloma sobre él, ese es Él. Y yo le vi”. Lo vio cuando bautizó a Jesús, que el Espíritu Santo vino sobre Jesús y posó o reposó sobre Jesús.

Y luego encontramos que Jesús dio testimonio de Juan, de que Juan era su precursor, de que Juan era aquel Elías que tenía que venir primero preparándole el camino.

Y ahora, para este tiempo final, para la Segunda Venida de Cristo, Dios envió Su precursor: el reverendo William Marrion Branham; y él dio testimonio de que después de él vendría aquel del cual él dijo en sus mensajes que vendría un hombre en el cual la Palabra estaría hecha carne.

Ahora, para este tiempo final el cumplimiento de la venida de ese hombre traerá el cumplimiento de la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, porque en ese hombre vendrá Cristo en Espíritu Santo manifestado hablándonos con esa Gran Voz de Trompeta todas esas cosas que Él dijo que nos daría a conocer si subíamos a donde Él estaba. Dice [Apocalipsis 4:1]:

“Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de éstas”.

¿Dónde vamos a subir? Tenemos que subir acá, que es la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo, la Edad de la Piedra Angular, porque Él ya ha estado en diferentes etapas o edades hablando por medio de Sus mensajeros y ahora se encuentra en la Edad de la Piedra Angular para hablarle a Su Iglesia con esa Gran Voz de Trompeta.

Y ahora, la promesa de “sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas”, las cumple por medio de un ángel mensajero, pues dice Apocalipsis, capítulo 22 y verso 6, de la siguiente manera:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

Ahora, vean ustedes cómo la promesa de dar a conocer las cosas que deben suceder pronto la cumple por medio de Su Ángel Mensajero. Ese Ángel Mensajero de Jesucristo es el profeta de la Dispensación del Reino, que es la séptima dispensación, el cual viene con el Mensaje del Evangelio del Reino; y con ese Mensaje es que todas estas cosas son dadas a conocer; porque ese Mensaje del Evangelio del Reino es la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final.

En Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, dice: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”. Jesucristo dice que ha enviado Su Ángel para dar testimonio “de estas cosas”, o sea, de estas cosas “que deben suceder pronto”.

Ninguna persona podrá obtener conocimiento claro y completo y verdadero de todas estas cosas que deben suceder pronto, excepto por medio del Ángel del Señor Jesucristo; porque no dice que envía a otras personas sino a Su Ángel Mensajero.

Y siendo que viene dando a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, pues es un profeta, porque los profetas son los que dan a conocer las cosas que han de suceder; y en los profetas está Dios en Espíritu Santo manifestado.

Y ahora, Jesucristo dijo que nos daría a conocer todas estas cosas; y ahora con Su manifestación en Su Ángel Mensajero vienen a ser dadas a conocer todas estas cosas, porque Cristo en Espíritu Santo manifestado en Su Ángel Mensajero, ungiendo a Su Ángel Mensajero, lo usa para, por medio de Su Ángel, darnos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Ese es el Ángel de Apocalipsis, capítulo 7, verso 2 en adelante, que viene con el Sello del Dios vivo. ¿Cuál es el Sello del Dios vivo? Es el Espíritu Santo. “No contristéis al Espíritu Santo, con el cual fuisteis sellados para el Día de la Redención”, Efesios, capítulo 4, verso 30.

Ahora podemos ver cómo este Ángel del Señor Jesucristo, que es el que trae la revelación de Jesucristo, es el enviado de Jesucristo a través del cual Jesucristo se manifiesta en este Día Postrero y nos da a conocer todos estos misterios de las cosas que deben suceder. Y así es como los hijos e hijas de Dios escuchan la Voz de Dios en este Día Postrero.

Nos dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Marrion Branham, en el mensaje “Las diez vírgenes”, predicado en el 1960, tenemos este extracto, un extracto de ese mensaje, aquí en la página 47 del libro de Citas, párrafo 402 en español, donde dice:

402 - “Y nosotros que vivimos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, no evitaremos o impediremos a los que duermen. Esos preciosos que sellaron su testimonio con su sangre. ‘No impediremos o estorbaremos a los que duermen, porque sonará la trompeta’. (¿Qué sonará? Sonará la trompeta: esa Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta). Algo acontecerá, ese algo evangélico sonará, el anuncio de Su venida”.

La Trompeta Final ¿qué habla?, ¿qué revela?, ¿qué da a conocer? Da a conocer el misterio de la Segunda Venida de Cristo. Dice:

“‘Y los muertos en Cristo resucitarán primero. Y nosotros los que vivimos y permanezcamos seremos transformados’. Parados allí, y sentir un cambio; el pelo canoso se irá, las arrugas cesarán, cambiados en un momento, en un abrir de ojos. Y encontraremos a nuestros amados primero”.

Ahora podemos ver aquí cómo este misterio de la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta no es otra cosa sino el anuncio de Su Venida, o sea, la predicación del Evangelio del Reino revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo.

En la página 130 del libro de Citas también tenemos un extracto aquí del mensaje “Cisternas rotas”, predicado en el 1964, y dice así:

1164 – “Recuerden que los que están vivos y queden no impedirán a los que están durmiendo, porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta (la sexta acaba de tocar), y esa última Trompeta como el último Sello, será la venida del Señor; tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primero”.

Aquí podemos ver que la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta no es una trompeta literal. La Trompeta Final es la predicación del Evangelio del Reino revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo.

Así como una trompeta suena y contiene un mensaje su sonido, si el que la toca sabe lo que está sonando o tocando, sabe la pieza que está interpretando; y así también la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino sonando revela el misterio de la Segunda Venida de Cristo; y así nos da a conocer todas estas cosas que sucederán en la Venida de Cristo con Sus Ángeles, como Cristo prometió.

En San Mateo, capítulo 24, nos habló acerca de la Venida del Hijo del Hombre. También Él nos había hablado de esto en el capítulo 16 de San Mateo cuando nos dijo, en el verso 27 y 28:

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”.

La Venida del Hijo del Hombre ¿con quién? Con Sus Ángeles, dice Jesucristo aquí.

“De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino”.

Y algunos de los que estaban allí eran Pedro, Jacobo y Juan, los cuales fueron transportados o llevados al Monte de la Transfiguración por Cristo. En el capítulo 17 de San Mateo, dice:

“Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;

y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.

Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.

Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.

Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd”.

En este pasaje encontramos la visión de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en Su Reino; fue una visión allí, mostrada a Pedro, Jacobo y Juan. Esa visión contiene todos los elementos que estarán manifestados en la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en el Día Postrero.

Por eso es que aparece Jesús transfigurado delante de Sus discípulos con Su rostro como el sol, pues el profeta Malaquías, en el capítulo 4, verso 2, dijo: “Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada”.

Aquí nos muestra el profeta Malaquías la Segunda Venida de Cristo como el Sol naciente. ¿Y por qué es representada la Segunda Venida de Cristo en el nacimiento del sol?

Cristo cuando estuvo dos mil años atrás aquí en la Tierra dijo6: “Yo soy la Luz del mundo; y el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la luz de la vida”. Cristo está representado en el sol, porque el sol es el astro rey y Jesucristo es el Rey de reyes y Señor de señores.

También encontramos en el libro del Apocalipsis, en el capítulo 1 y en el verso 12 en adelante, encontramos al Hijo del Hombre, y vean lo que dice:

“Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro,

y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.

Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego;

y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas.

Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza”.

Aquí también tenemos la Venida del Señor con Su rostro como el sol, y con Sus ojos como llama de fuego y con Sus pies como columnas de fuego o como bronce bruñido y con una espada que sale de Su boca.

Ahora, todos entendemos que estos son tipos y figuras, o sea, símbolos, porque la Segunda Venida de Cristo no será con una espada literal saliendo de Su boca. La espada es la Palabra de Dios, porque la Palabra de Dios es más penetrante que toda espada de dos filos.

Y ahora, todas estas cosas que hemos visto en el Hijo del Hombre son el simbolismo de las cosas que estarán siendo manifestadas en la Venida del Hijo del Hombre.

También encontramos la Venida de Cristo en el capítulo 10 del Apocalipsis, y dice así:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego”.

Aquí tenemos a este Ángel Fuerte descendiendo del Cielo con Su rostro como el sol; y viene envuelto, dice, “envuelto en una nube”.

“Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces”.

Aquí tenemos dos simbolismos muy importantes: Su rostro como el sol y también lo tenemos clamando como cuando ruge un león. Por eso en Apocalipsis, capítulo 5, el anciano dice, vamos a ver, acerca de Cristo, capítulo 5, verso 5 en adelante, dice:

“Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono”.

Ese Librito es el Título de Propiedad, el Libro de la Redención; es el Libro de la Vida del Cordero, donde están escritos los nombres de todos los escogidos de Dios; este es el Título de Propiedad de toda la Creación.

Y ahora, ¿quién es el único que puede tomar ese Libro en el Cielo? Es el León de la tribu de Judá, que también es el Cordero de Dios: nuestro amado Señor Jesucristo.

Aquí podemos ver el simbolismo también del León de la tribu de Judá, porque así como el león es el rey de los animales, Jesucristo es el Rey de reyes y Señor de señores; por eso el anciano dijo que era el León de la tribu de Judá, y cuando Juan miró vio un Cordero.

Parece una contradicción, pero no hay ninguna contradicción: Juan el apóstol conocía a Jesús como el Cordero de Dios. Y ahora cuando el anciano miró, vio al León de la tribu de Judá; y cuando Juan miró, vio al Cordero de Dios. Y cuando el anciano miró y cuando Juan miró, vieron al Señor Jesucristo, que es el León de la tribu de Judá y que es el Cordero de Dios.

¿Ven? No hay ninguna contradicción. Aunque de momento parece una contradicción el anciano decir: “He aquí el León” y cuando Juan mira, ver un Cordero; aparentemente uno de los dos estaba equivocado; pero ninguno de los dos estaba equivocado porque ambos vieron a nuestro amado Señor Jesucristo, que es el León de la tribu de Judá y también es el Cordero de Dios.

Ahora, podemos ver que este Ángel que desciende del Cielo, que es el León de la tribu de Judá, por eso clama como cuando un león ruge y siete truenos emitieron sus voces. Es la Voz de nuestro amado Señor Jesucristo como el León de la tribu de Judá hablándole a Su Iglesia en el Día Postrero, o sea, en el séptimo milenio, por medio de Su Ángel Mensajero; y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

La Voz de Cristo como León de la tribu de Judá clamando y siete truenos emitiendo Sus voces, no es otra cosa sino Jesucristo hablándonos por medio de Su Ángel Mensajero y dándonos el Mensaje del Evangelio del Reino, y revelándonos el misterio de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Ahora podemos ver que este misterio de la Segunda Venida de Cristo, para el Día Postrero estaría siendo revelado por medio de la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, por medio de la Trompeta del Evangelio del Reino, siendo predicado el Evangelio del Reino.

Y Jesucristo en Espíritu Santo estará en el Día Postrero dándonos a conocer estas cosas por medio de Su Ángel Mensajero, Su Enviado, como dijo Jesús [Apocalipsis 22:16]: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Siempre Dios ha usado un hombre, un profeta, al cual le ha revelado Su Palabra, y luego ese profeta la ha dado a conocer al pueblo de Dios. Por eso tenemos la Biblia, que es la Palabra de Dios, la cual ha sido dada a los profetas de Dios, y ellos han dado esa Palabra al pueblo de Dios.

Ahora, viendo este misterio de la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo en Su Ángel Mensajero, a través del cual nos da a conocer todas estas cosas, encontramos que hay un misterio en este Ángel, por el cual Juan el apóstol en dos ocasiones quiso adorarlo. La primera ocasión la encontramos en el capítulo 19, versos 7 al 10, donde dice:

“Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.

Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.

Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía”.

Este Ángel, siendo el instrumento de Jesucristo para la manifestación de Jesucristo en el Día Postrero, para por medio de ese Ángel Cristo darnos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, Juan vio a Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en Su Ángel Mensajero dándonos a conocer todas estas cosas y dándoselas a conocer a Juan, y Juan quiso adorar al Ángel de Jesucristo: pensó que siendo ese el instrumento de Cristo para la manifestación final de Jesucristo tenía que ser adorado; y Juan trató de adorarlo, pero él le dijo que no lo hiciera.

Luego, en el capítulo 22 del libro del Apocalipsis, verso 8 al 9, Juan trató nuevamente de adorar al Ángel de Jesucristo. Dice:

“Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios”.

Dos ocasiones en las cuales Juan el apóstol trató de adorar a los pies del Ángel de Jesucristo, porque vio en el Ángel de Jesucristo la manifestación de Jesucristo del Día Postrero, y vio que en Su Ángel Mensajero Jesucristo estaba manifestado dándole a conocer a Su Iglesia todas estas cosas que deben suceder en este tiempo final.

En este Ángel Mensajero, Juan el apóstol vio también los ministerios de Moisés y Elías, porque por medio de este Ángel es que viene el llamado de la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final; y ese es el llamado de los Ángeles del Hijo del Hombre; y los Ángeles del Hijo del Hombre son los ministerios de Moisés por segunda vez y de Elías por quinta vez.

Y Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en Su Ángel Mensajero, siendo Jesucristo el que tiene los ministerios, coloca y opera en Su Ángel Mensajero los ministerios prometidos para el Día Postrero, que son los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez.

Estos tres grandes ministerios están prometidos para ser manifestados en este planeta Tierra en el Día Postrero; y por medio de Su Ángel Mensajero Jesucristo los manifiesta, y por eso es que por medio de Su Ángel Mensajero Jesucristo cumple todo lo que ha sido prometido que Jesucristo haría en el Día Postrero.

Él dijo: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”; y luego encontramos que es por medio del Ángel de Jesucristo que son mostradas todas estas cosas que deben suceder pronto; porque Jesucristo en Espíritu Santo, manifestado en Su Ángel Mensajero, habla por medio de Su Ángel Mensajero y hace y habla aquellas cosas que Él prometió darle a conocer a Su Iglesia en el Día Postrero.

Y las cosas que están prometidas que harán los Dos Olivos, que son los ministerios de Moisés y Elías, de Apocalipsis, capítulo 11, verso 3 en adelante y Zacarías, capítulo 4, y que son también los Ángeles de los cuales Cristo dijo en San Mateo, capítulo 24, verso 31: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos”, esos ministerios son manifestados por Jesucristo en el Ángel Mensajero que Él envía para el Día Postrero.

Y por eso en el Ángel Mensajero de Jesucristo es colocada la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, que es el Mensaje del Evangelio del Reino revelando el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, revelando el misterio de los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez; revelando todo ese Programa Divino correspondiente al tiempo final, al tiempo de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

¿Y quiénes son los escogidos de Dios que serán llamados y juntados en este tiempo final? Son todas las personas que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo y están viviendo en este tiempo final.

Ese Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, que es la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, los llama y los junta en este tiempo final en la Edad de la Piedra Angular y en la Dispensación del Reino; y nos prepara para ser transformados y raptados en este tiempo final; pues nos llena de la fe para el rapto, que es la revelación de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; nos llena del conocimiento de ese misterio de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, y así nos da la fe, la revelación, para ser transformados y raptados en este tiempo final; porque esa revelación siendo dada al pueblo es la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final sonando y hablándonos este misterio tan grande de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles para este tiempo final.

Ahora, nos dice Jesucristo, cuando le hacen la pregunta triple: “¿Cuándo serán estas cosas?”, o sea, la destrucción de Jerusalén, y “¿qué señal habrá de Tu Venida, y del fin del mundo o fin del siglo?”. Ahí tenemos tres preguntas… la señal de Su Venida y la señal del fin del siglo.

La señal del fin del siglo Él la dio a conocer, dijo cuál era, en San Mateo, capítulo 13, versos 30 en adelante, dice así, en la parábola del trigo y de la cizaña, el verso 30 dice:

“Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro (o sea, el trigo y la cizaña) hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero”.

Y en la explicación que dio de esta parábola, cuando Sus discípulos le pidieron que les explicara esta parábola, dice, en el mismo capítulo 13, verso 36 al 43:

“Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.

Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.

El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo”.

Esta es una verdad que toda persona tiene que reconocer; y dio testimonio de esta verdad nuestro amado Señor Jesucristo. ¿Y quién sembró la cizaña? El enemigo. Dice:

“El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles”.

Ahora, vean ustedes, la siega es el fin del siglo y los segadores son Sus Ángeles.

“De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo.

Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,

y los echarán en el horno de fuego (o sea, en la gran tribulación); allí será el lloro y el crujir de dientes.

Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre”.

Resplandecerán como el sol, ¿por qué? Porque ese es el tiempo en donde la Segunda Venida de Cristo es como el Sol de Justicia resplandeciendo, y nosotros seremos a imagen y semejanza de Cristo cuando los muertos en Cristo resuciten y nosotros seamos transformados. Y al estar a imagen y semejanza de Jesucristo estaremos resplandeciendo como nuestro amado Señor Jesucristo.

Él para el Día Postrero estará manifestado como el Sol de Justicia resplandeciendo; y nosotros seremos transformados y estaremos resplandeciendo también como el Sol de Justicia.

¿Y qué significa esto para nosotros: Cristo resplandeciendo con Su rostro, o Su rostro resplandeciendo como el sol? Siendo que el sol es el astro rey, Cristo resplandeciendo como el sol es Cristo resplandeciendo como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Venida como Rey de reyes y Señor de señores; porque Su Segunda Venida es como Rey de reyes y Señor de señores.

Por eso son escogidos estos dos símbolos que representan al rey: el sol es el astro rey, por lo tanto representa a Cristo como Rey de reyes y Señor de señores; y el león, siendo el rey de los animales, representa a Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores; y nosotros resplandeciendo como el sol nos representa como reyes y sacerdotes para el Reino de Jesucristo.

Ahora podemos ver estos símbolos bíblicos usados en estas profecías, para ser cumplidas estas profecías en este tiempo final.

Ahora, para el tiempo de la cosecha, de la siega, la señal de que se ha llegado al tiempo de la siega es la venida o presencia de los ministerios de los Ángeles del Hijo del Hombre. Y los ministerios para llevar a cabo la cosecha, que son los ministerios de los Ángeles del Hijo del Hombre, que son los ministerios de Moisés y Elías, los ministerios de los Dos Olivos, con la manifestación o presencia de esos ministerios aquí en la Tierra, con la Gran Voz de Trompeta llamando y juntando a los escogidos de Dios, señala, da testimonio, que hemos llegado al tiempo de la siega, hemos llegado al fin del siglo, hemos llegado al fin del tiempo.

Por eso el llamado de la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final para todos los hijos e hijas de Dios, el llamado del Evangelio del Reino dándonos a conocer el misterio de Su Venida con Sus Ángeles.

Con ese misterio siendo revelado son llamados y juntados todos los escogidos de Dios, pues todos los escogidos de Dios a través de los diferentes tiempos han deseado conocer el misterio de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles; y para los escogidos que estarán viviendo en el tiempo final, aunque no sepan ellos mismos que son escogidos, con la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta sonando, la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino sonando y proclamando el misterio, revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo, los escogidos de Dios son llamados; porque ese Mensaje va directamente al alma de todos los hijos de Dios.

Y cuando lo escuchan, dicen: “¡Esto era lo que yo estaba esperando!”, y Dios les abre el entendimiento allá en su alma y en su mente, y van comprendiendo, y dicen: “Ahora sí que puedo comprender esas escrituras que antes leía y no las podía comprender. ¡¿Cuándo me iba a imaginar yo que esa promesa: ‘enviará Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta y juntarán a Sus escogidos’, que eran los ministerios de Moisés y Elías manifestados en el Ángel del Señor Jesucristo de Apocalipsis, capítulo 22, verso 6 y capítulo 22, verso 16, y capítulo 1, verso 1 al 3?!”.

¿Quién se iba a imaginar que la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final era la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino siendo predicado por el Ángel del Señor Jesucristo? Pero ahora es abierto ese misterio por Jesucristo a través de Su Ángel Mensajero en este tiempo final.

Y así, con ese Mensaje de Dios para todos los hijos de Dios, es abierto nuestro entendimiento y nuestra alma para recibir esa Palabra y así obtener el conocimiento de todas estas cosas que deben suceder pronto. Y el que es de Dios, ¿qué dice Jesús? La Voz de Dios oye. “Y mis ovejas oyen mi Voz y me siguen”, dice nuestro amado Señor Jesucristo.

La Voz de Cristo ha estado en Su Iglesia, de edad en edad, por medio de cada ángel mensajero en el cual ha estado Cristo manifestado hablándole a Su pueblo. Y para este tiempo final, la Voz de Cristo, que es la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final estaría ¿dónde? En Su Ángel Mensajero, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; y así llamando y juntando a todos los escogidos de Dios que viven en este tiempo final.

Cristo dijo en San Juan, capítulo 10, versos 14 al 16:

“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

También tengo otras ovejas que no son de este redil (o sea, que no son del redil hebreo); aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor”.

¿Y cómo van a escuchar la Voz de Cristo si Él ya ascendió al Cielo y está sentado en el Trono de Dios en el Cielo haciendo intercesión? Pues por medio de la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo en Sus mensajeros, de etapa en etapa.

De edad en edad, Cristo en Espíritu Santo ha estado manifestado en cada ángel mensajero hablándole a Sus hijos, llamándolos y juntándolos de edad en edad. ¿Juntándolos dónde? En el Cuerpo Místico de Cristo, o sea, en la Iglesia del Señor Jesucristo, porque ese es el Redil del Señor Jesucristo, ese es el Redil del Buen Pastor, para congregar, juntar a Sus ovejas en ese Redil.

Y la puerta de ese Redil es nuestro Señor Jesucristo. Él dijo: “Yo soy la puerta, y el que por mí entrare será salvo”, dice que hallará pastos y será bendecido7.

También en el Salmo, en uno de los Salmos dice8: “Jehová es mi Pastor” e identifica a Dios como el Pastor; y luego en el Nuevo Testamento Jesús dice: “Yo soy el Buen Pastor”, porque es el mismo Dios del Antiguo Testamento ahora manifestado en carne humana.

Es el Verbo que se hizo carne y habitó en medio del pueblo hebreo, y así visitó la raza humana y llevó a cabo Su Sacrificio para la redención de cada hijo e hija de Dios.

Y ahora, en este tiempo final, así como estuvo manifestado de edad en edad en diferentes territorios, llamando y juntando a Sus hijos de cada edad, ahora, en este tiempo final llama y junta a Sus escogidos con la Gran Voz de Trompeta.

¿Y dónde llama y junta a Sus escogidos?, ¿cuál es el territorio?, ¿y dónde están la personas que serán llamadas y juntadas en este tiempo final, que estarán escuchando la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final?

¡Aquí estamos: en la América Latina y el Caribe! Porque el territorio para la Gran Voz de Trompeta llamando y juntando a los escogidos es el territorio latinoamericano y caribeño; porque ya Él habló por medio de esos siete ángeles mensajeros de las siete etapas o edades de la Iglesia gentil; y ahora para este tiempo final, para el Día Postrero, en la América Latina y el Caribe nos da a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto por medio de Su Ángel Mensajero; a través del cual la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, que es la Trompeta del Evangelio del Reino, suena y llama y junta a los escogidos de Dios en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular y en la Dispensación del Reino, para así ser preparados para ser transformados y raptados en este tiempo final; y así obtener esa imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y esto es para cada uno de ustedes: adultos, jóvenes y niños también. Es una bendición para todos los latinoamericanos y caribeños que viven en este tiempo final.

El continente de la bendición de Dios en este tiempo final es la América Latina y el Caribe; o sea que la América Latina y el Caribe sí que tiene futuro en el Reino de Dios. Y el glorioso Reino Milenial va a estar lleno de latinoamericanos y caribeños.

Luego que Dios termine Su labor entre los latinoamericanos y caribeños se tornará al pueblo hebreo para llamar y juntar 144.000 hebreos que están señalados, predestinados por Dios. Aparecen en el capítulo 7 de Apocalipsis, y también aparecen en el capítulo 14 de Apocalipsis.

Por eso es que en Apocalipsis, capítulo 7, aparece el Ángel Mensajero que llamará y juntará 144.000 hebreos, en el cual estarán los ministerios de los Dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías, porque son Moisés y Elías, esos ministerios, los que llamarán y juntarán 144.000 hebreos. Pero esos ministerios estarán en un profeta: en ese Ángel del Señor Jesucristo.

Dice Apocalipsis, capítulo 7, verso 2 en adelante:

“Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo (¿cuál es el Sello del Dios vivo? El Espíritu Santo. Este Ángel viene con el Espíritu Santo, o sea, Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en Su Ángel Mensajero); y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar,

diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.

Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.

De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce mil sellados (y así sigue enumerando doce mil sellados de cada tribu)”.

Esto sucederá cuando ya los escogidos de entre los gentiles hayan sido llamados y juntados y sellados, y colocados así en el Cuerpo Místico de Cristo, o sea, en la Iglesia del Señor Jesucristo; cuando haya entrado así la plenitud de los gentiles, o sea, todos los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero de la Iglesia del Señor Jesucristo; luego Dios se tornará al pueblo hebreo.

Ahora, podemos ver quién es el Ángel que llama, junta y sella 144.000 hebreos. Y ya en Apocalipsis, capítulo 14, los encontramos sellados en su frente. Dice Apocalipsis, capítulo 14 y verso 1:

“Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente”.

Eso significa que el ministerio de ese Ángel que viene con el Sello del Dios vivo tuvo éxito y fueron llamados y juntados todos los escogidos de Dios por medio del ministerio de Jesucristo en Espíritu Santo a través de ese Ángel Mensajero que Él envía.

Ese es el Ángel del Señor Jesucristo, el cual tiene el ministerio más grande que un ser humano haya tenido. O sea, después del Señor Jesucristo, el Ángel del Señor Jesucristo es el profeta más grande después de Jesucristo.

Y por eso es el que viene dando a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, las cuales Cristo prometió que nos daría a conocer. Y usa a Su Ángel Mensajero para hacer esa labor. Con razón Juan quiso adorarlo en dos ocasiones. Es que la manifestación final de Jesucristo fue realizada en el Ángel del Señor Jesucristo. Por eso en Apocalipsis, capítulo 1, verso 1 en adelante nos dice:

“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan”.

¿Por medio de quién viene la revelación de Jesucristo a Juan el apóstol? Por medio del Ángel de Jesucristo.

Ahora podemos ver cómo este libro del Apocalipsis, en donde estas visiones apocalípticas fueron mostradas a Juan, Juan mismo dice que se las mostró ¿quién? El Ángel del Señor Jesucristo. Eso lo dice aquí en donde ya leímos hace algunos minutos. Capítulo 22, verso 8 en adelante, dice, de Apocalipsis:

“Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas”.

¿Quién le mostró todas estas cosas del libro del Apocalipsis al apóstol San Juan? El Ángel del Señor Jesucristo.

El Ángel del Señor Jesucristo estuvo ministrando la Palabra de Dios; vean ustedes, es el Ángel del Señor Jesucristo un profeta; y por eso es que da a conocer cosas que han de suceder. Eso es lo que hacen los profetas enviados de Dios: dan a conocer cosas que han de suceder, y eso es profetizar cosas que han de acontecer.

Ahora, viendo en el libro del Apocalipsis que la Venida del Ángel Fuerte es la Venida del Hijo del Hombre que fue mostrada en San Mateo, capítulo 24, verso 30 al 31, podemos entonces ver que esta señal en el cielo estaría dando testimonio del fin del tiempo. Ahora, y estaría dando testimonio de la Venida del Hijo del Hombre.

“¿Qué señal habrá de Tu Venida?”. Y ahora, Cristo contestando estas preguntas, les dice:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo”.

Para la Primera Venida del Hijo del Hombre, para la Primera Venida de Cristo apareció también una señal en el cielo, hubo en el cielo una señal prometida.

Encontramos que estaba profetizada una gran señal que aparecería en el cielo, y esa gran señal que aparecería en el cielo sería una estrella. Fue dicho que de Jacob saldría una estrella. Y ahora, veamos, esto está en Números 24:17: “De Jacob saldrá una estrella”.

Y ahora, cuando Jesús nació en Belén de Judea llegaron a Jerusalén unos magos buscando al Mesías. Capítulo 2, verso 1 en adelante, de San Mateo, dice:

“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,

diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.

Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.

Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:

Y tú, Belén, de la tierra de Judá,

No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá;

Porque de ti saldrá un guiador,

Que apacentará a mi pueblo Israel.

Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella;

y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.

Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.

Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.

Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María…”.

¿Por qué dice “y al entrar en la casa”? ¿Y no fue en un pesebre donde nació? Nació allá en un pesebre, pero cuando ya los magos llegan a donde el niño, ya está viviendo en una casa y ya el niño tiene aproximadamente dos años de edad.

Por eso cuando Herodes se sintió burlado por los magos, mandó a matar a todos los niños de dos años hacia abajo, conforme a la información que había obtenido de los magos con relación a la aparición de la estrella: que ya hacía dos años que estaba apareciendo esa estrella; por lo tanto, el Mesías tenía que tener ya unos dos años.

Ahora, vean ustedes cómo Herodes buscó al niño para matarlo. Dice:

“… y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.

Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino”.

Ahora, vean ustedes cómo para la Primera Venida de Cristo hubo una señal en el cielo, llamada en la actualidad la Estrella de Belén.

¿Cuántos reconocieron esa estrella como la señal del Hijo del Hombre en el cielo para Su Primera Venida? Aquellos magos, y quizás muy pocas personas de los que vieron esa estrella.

Ni siquiera el sumo sacerdote de la religión hebrea y los sacerdotes y el Concilio del Sanedrín, ni siquiera ellos reconocieron esa señal en el cielo como la señal de la Venida del Mesías y que el Mesías ya estaba en la Tierra; y esa promesa de la Venida del Mesías, del Rey de Israel, ya era una realidad en medio del pueblo hebreo.

Lo que ellos tenían que hacer en ese tiempo, al ver esa estrella, era ir directamente a Belén de Judea y buscar al niño y adorarlo, y darle la buena noticia al pueblo de que ya el Mesías estaba en la Tierra; pero no lo hicieron así.

Luego cuando el Mesías comienza Su ministerio, cuando ya tenía cerca de 30 años, se pusieron en contra del Mesías los grandes líderes religiosos de la religión hebrea, el Concilio del Sanedrín, casi la mayoría o la mayoría de ellos, y el sumo sacerdote también.

Es algo muy triste que un pueblo llamado el pueblo de Dios, el cual estaba esperando la Venida de su Mesías, la Venida del Rey de Israel para sentarse en el Trono de David, cuando llega no lo reconocen.

Es algo muy triste que una persona o un pueblo esté ciego y no vea el cumplimiento de lo que Dios le ha prometido, y no pueda ver la bendición tan grande que viene siendo manifestada en ese hombre que es el cumplimiento de la Venida del Mesías.

Ahora, podemos ver que eso sucedió dos mil años atrás con el pueblo hebreo, que estaba esperando la Venida del Mesías.

Y ahora, para el tiempo final es la Iglesia, el cristianismo, quien está esperando la Segunda Venida de Cristo. Y la Segunda Venida de Cristo o Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles es para ser cumplida en este tiempo final. En el Día Postrero esa promesa tiene que ser cumplida, “porque el Hijo del Hombre vendrá con Sus Ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”, nos dice Jesús en San Mateo, capítulo 16, verso 27 al 28.

Esa promesa es la promesa más grande hecha a la Iglesia de Jesucristo y a la raza humana, y ese es el misterio más grande de todos los misterios de Dios. Ese misterio está encerrado en el Séptimo Sello del libro del Apocalipsis. Por eso es que cuando fue abierto en el Cielo este misterio causó silencio como por media hora. Apocalipsis, capítulo 8, verso 1, dice:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora”.

Causó silencio la apertura de ese Sello en el Cielo, causó silencio en el Cielo la apertura del misterio de la Segunda Venida de Cristo.

Ahora, así como para la Primera Venida de Cristo Dios envió un precursor llamado Juan el Bautista, el cual vino en el espíritu y virtud de Elías, el cual vino preparándole el camino e introdujo luego al Mesías y dijo quién era el Mesías...

Él estuvo dando testimonio de que el Mesías vendría después de él, y dijo que sería un hombre que vendría después de él: “Después de mí viene un varón del cual yo no soy digno de desatar la correa de su calzado, él les bautizará con Espíritu Santo y Fuego”. O sea que el precursor anuncia que viene otro hombre, otro profeta después de él.

Y ahora, el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham, ¿cómo anuncio que vendría aquel al cual él le estaba preparando el camino? En la página 277 del libro de Los Sellos en español, dice así, hablando del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida del Señor, dice:

[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos (o sea que viene llamando los Suyos, o sea, Sus escogidos)”.

¿Quién viene? Viene el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es Cristo.

Y ahora, ¿qué significa la venida de ese Jinete del caballo blanco de Apocalipsis? Pues es la Venida del Señor, la Venida de Cristo; y ahora, el precursor dijo que es el Espíritu Santo el Jinete del verdadero caballo blanco, o sea, del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Y ahora, ¿cómo vendrá el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19?, ¿cómo vendrá Jesucristo en Espíritu Santo en el Día Postrero para llamar y juntar a Sus escogidos? Dice en la página 256 del libro de Los Sellos en español:

121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Eso será el cumplimiento de lo que él precursó, para ser cumplido en este tiempo final. Es la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en un hombre, y ese hombre es el Ángel del Señor Jesucristo. Por eso Juan el apóstol quiso adorar a los pies del Ángel de Jesucristo.

Y por cuanto el Hijo del Hombre viene con Sus Ángeles, Jesucristo en Espíritu Santo, la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo, que es la manifestación del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, estará operando en Su Ángel Mensajero el ministerio de Moisés por segunda vez, el ministerio de Elías por quinta ocasión y el ministerio de Jesús por segunda ocasión. Y eso dará cumplimiento a la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Y la señal de la Venida del Hijo del Hombre sería mostrada. Cristo dijo en San Mateo 24 [verso 30]: “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo”.

Ahora, cuando se dice “la señal del Hijo del Hombre en el cielo”, pues es una señal que está dando testimonio de lo que Dios estará haciendo aquí en la Tierra; porque Dios muestra en los cielos lo que Él hará en la Tierra.

Cuando la Venida del Hijo del Hombre, la Venida del Mesías tenía que ser cumplida en la Tierra, apareció en el cielo la señal de la Venida del Mesías: “Su estrella hemos visto en el oriente”. Esa estrella que ellos veían en el cielo era la señal de que el Mesías ya estaba en la Tierra.

Y ahora, para este Día Postrero tenemos la promesa de la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y dice, Jesús dice:

“… y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”.

En febrero 28 de 1963 fue vista esta señal, esta nube misteriosa de la cual escribieron que era un misterio, porque fue formada a una altura que no hay humedad, no hay nubes, no hay nada que pueda formar una nube.

Fue vista a 26 millas de altura con un tamaño de 30 millas de ancho; o sea que era una nube gigante. Y esa señal no tuvo una explicación científica satisfactoria, porque apareció en un lugar o en una altura que no pueden aparecer nubes.

Pero ¿qué dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo que era esa nube? Cristo habló también del Hijo del Hombre viniendo en las nubes o en una nube. En Apocalipsis, capítulo 10, también muestra el Hijo del Hombre, el Ángel Fuerte envuelto en una nube.

Ahora, ¿qué dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo con relación a esa nube? Dice así: Página 469 en español, del libro de Los Sellos, dice:

153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado (recuerde que está hablando de esta nube), contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’ (o sea, lo levantó, lo alzó, y lo colocó en esta nube formada por ángeles). ¿Se acuerdan?

154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello, lo cual he mantenido como una pregunta en mi mente toda mi vida. ¡Amén! Los otros Sellos significaron mucho para mí, desde luego; pero ustedes no se imaginan lo que ha significado este séptimo”.

Ahora, esta nube no fue formada por humedad, sino que fue formada por ángeles de Dios; estos ángeles de Dios son los siete ángeles mensajeros de las siete edades y otro Ángel que era muy diferente a los siete ángeles de las siete edades.

Estos son los mensajeros de Dios para Su Iglesia durante todas estas etapas de la Iglesia gentil, y aparecen en el cielo en sus cuerpos teofánicos, no en cuerpo físico de carne; ellos tuvieron sus cuerpos físicos y ya habían partido seis de ellos, y quedaba solamente el séptimo ángel mensajero, el reverendo William Branham, de los siete mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil. Y luego hubo otro Ángel que era muy diferente a los demás, el cual allí estaba y el cual tenía el Séptimo Sello, o sea, tenía la Segunda Venida de Cristo; porque el Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles.

Si tornamos esta foto hacia la derecha veremos el rostro de nuestro Señor Jesucristo formado por esta nube; y los siete ángeles mensajeros de las siete etapas o edades de la Iglesia gentil forman la barba del Señor, y el Ángel que era muy diferente a los demás forma el cabello blanco, la cabellera blanca del Señor (acá arriba).

Aquí están las alas del Ángel también, todo formando el cabello blanco del Señor de aquí de esta nube; como también aparece en el libro del Apocalipsis, en el capítulo 1, verso 14, donde nos dice: “Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve”.

Ahí podemos ver que el que forma la cabellera blanca del Señor es el Ángel que era muy diferente a los demás.

Todos estos siete ángeles fueron manifestados durante las siete edades de la Iglesia gentil, en carne humana, y tuvieron sus ministerios; y para el Día Postrero, este Ángel que era muy diferente a los demás, que es el que tiene el Séptimo Sello, el cual es Cristo, para el Día Postrero estará manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero; y así se estará cumpliendo el cabello blanco del Señor Jesucristo, como fue visto por el profeta Daniel y como fue visto también por Juan el apóstol en el libro del Apocalipsis; y así se estará cumpliendo el simbolismo que fue mostrado en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento con el cabello blanco; lo cual significa madurez y experiencia para juzgar como Juez de toda la Tierra, y también para reinar en el Reino de Dios. Así que podemos ver todo lo que significa el cabello blanco del Señor.

No es que el Señor Jesucristo, porque ya hace dos mil años que vivió en la Tierra, pues ya se le tuvo que haber puesto el cabello blanco; no. Él es inmortal. Él solamente murió para tomar nuestros pecados, llevarlos y pagar el precio de la redención, pero después resucitó; y no importa cuántos miles de años hayan transcurrido, el cabello del Señor no se le ha puesto blanco. Eso lo que significa es madurez, experiencia y sabiduría para juzgar como Juez de toda la Tierra.

En los tiempos pasados los jueces en Inglaterra y otras naciones se colocaban una peluca blanca y se sentaban en el trono o silla de juicio en la Corte, y esa peluca blanca representaba la madurez y sabiduría y capacidad que tenían esos jueces para juzgar correctamente.

Y ahora, Cristo aparece con Su cabello blanco en estas visiones y en estos simbolismos y profecías que hablan de la Venida del Hijo del Hombre.

Ahora podemos ver la señal del Hijo del Hombre en el cielo. Aquí envuelto en esta nube de ángeles está un Ángel que es muy diferente a los demás; ese es el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, el cual toma el Título de Propiedad de la diestra del que está sentado en el Trono, para traerlo a Su Iglesia para nuestra redención, la redención del cuerpo.

Cristo dijo9: “Cuando ustedes vean suceder estas cosas, levantad vuestras cabezas al cielo porque vuestra redención está cerca”, o sea, “porque vuestra transformación está cerca”. Redimir es volver al lugar original. Y cada hijo e hija de Dios volverá a tener un cuerpo eterno, porque eso está así establecido en el original.

Por causa de la caída hemos obtenido un cuerpo mortal, corruptible y temporal, pero la promesa es que tendremos un cuerpo inmortal, tendremos un cuerpo que permanecerá joven por toda la eternidad, representando siempre de 18 a 21 años de edad; nunca se pondrá viejo, nunca se enfermará, nunca su cabello se pondrá blanco, ni arrugas saldrán en su rostro, porque será un cuerpo eterno, un cuerpo glorificado como el de nuestro amado Señor Jesucristo, para vivir con Cristo por toda la eternidad como reyes y sacerdotes.

Si aquí en la Tierra usted no tiene una posición importante, recuerde que en el Reino de Jesucristo usted tiene una posición muy importante: reyes y sacerdotes, para reinar con Cristo por el Milenio y por toda la eternidad.

Hemos visto en esta noche el Séptimo Sello, el misterio del Séptimo Sello, que es el misterio de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, y hemos visto la señal del Hijo del Hombre en el cielo.

Hemos visto aquí al Ángel que era muy diferente a los demás, a Cristo envuelto en esta nube formada por ángeles.

Y hemos visto también cuál es la señal del fin del siglo: “Enviará el Hijo del Hombre Sus Ángeles (¿para qué?) para llevar a cabo esa labor de la cosecha”.

Con la Venida de los Ángeles del Hijo del Hombre, o sea, con los ministerios del Hijo del Hombre siendo manifestados en la Tierra, la señal del fin del siglo es vista, es manifestada, para que todos puedan comprender que hemos llegado al fin del tiempo: Hemos llegado al tiempo de la cosecha del trigo, hemos llegado al tiempo en donde los hijos e hijas de Dios regresarán a la eternidad, hemos llegado al tiempo en que la Trompeta de Dios o Trompeta Final, que es la Trompeta del Evangelio del Reino, estaría sonando y mostrando, revelando el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Hasta la señal del Hijo del Hombre con Sus Ángeles es mostrada para que todos la comprendamos y veamos que es como fue en la Primera Venida de Cristo, en donde apareció la señal de la Primera Venida de Cristo y muchos ignoraron esa señal; pero nosotros no podemos ignorar esta señal que apareció en febrero 28 de 1963 sobre los cielos de Arizona.

Ahora, hemos visto el misterio de esta nube. No es una nube de agua, no es una nube de neblina, no es una nube de humedad. Es una nube de gloria, es una nube de ángeles mensajeros de Jesucristo, que fueron los mensajeros de las siete edades de la Iglesia más Cristo ahí también manifestado; el Hijo del Hombre ahí envuelto en esa nube, el Ángel Fuerte, el Ángel que era diferente a los demás envuelto en esa nube formada por Sus ángeles de las siete edades de la Iglesia gentil.

Ahora, hemos visto el misterio de esa nube y es el misterio de la señal del Hijo del Hombre en el cielo.

Desde el 1963 en adelante, la venida de los ministerios de los Ángeles del Hijo del Hombre, que son los ministerios de Moisés y Elías, tiene que estar sobre la Tierra convertida esa promesa en una realidad, y sonando la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, sonando el Mensaje del Evangelio del Reino, y con ese Mensaje llamando y juntando a los escogidos de Dios.

¿Y dónde están los escogidos de Dios que en este tiempo final escucharían esa Trompeta Final del Evangelio del Reino y serían llamados y juntados? Pues aquí estamos. Y estamos viendo la señal del Hijo del Hombre en el cielo (en fotos, porque ya se cumplió), y estamos viendo la señal del fin del siglo: los ministerios de los Ángeles del Hijo del Hombre con la Gran Voz de Trompeta, o sea, con el Mensaje del Evangelio del Reino llamando y juntando el trigo del Señor, los hijos e hijas de Dios; y el que es de Dios, la Voz de Dios oye.

Estamos en el tiempo de la más grande bendición prometida para los hijos e hijas de Dios; y esa bendición ha caído en la América Latina y el Caribe. En algún lugar tenía que caer. Como la bendición de la Primera Venida de Cristo, ¿cayó dónde? En la tierra de Israel.

Y ahora, para el tiempo final la bendición de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles es para la América Latina y el Caribe. Y esa Gran Voz de Trompeta es para sonar en la América Latina y el Caribe, para sonar la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, revelando el misterio del Séptimo Sello que fue abierto en el Cielo y causó silencio en el Cielo como por media hora.

Y causó silencio en el Cielo como por media hora, en donde no hubo ninguna actividad en el Cielo: ni cánticos ni alabanzas ni adoración, nada hubo en el Cielo por el espacio de media hora aproximadamente, del tiempo del Cielo. O sea, no media hora de las nuestras, sino de las del Cielo; porque un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día.

¿Y cuánto será media hora? Hay que sacar los números, y nos dará unos 20 años con unos 10 meses por ahí, que equivale a media hora del Cielo; y una hora del Cielo equivale a 41 años con 8 meses.

Así que podemos ver ese misterio que en el Cielo fue abierto, para ser manifestado en la Tierra en este tiempo final.

Porque ese misterio es el que a los hijos e hijas de Dios en este tiempo final les sería revelado; y con la revelación de ese misterio, los hijos e hijas de Dios serían llamando y juntados y colocados en la Piedra Angular, en el Cuerpo Místico de Cristo, y serían preparados para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Ahora, hemos visto el misterio del Séptimo Sello: la Venida del Señor con Sus Ángeles, y hemos visto la señal del Hijo del Hombre en el cielo, la cual fue tomada en fotos y publicada en revistas norteamericanas; y mostró Cristo en el cielo lo que Él estaría haciendo en esta Tierra en este tiempo final.

Luego de ver la señal del Hijo del Hombre en el cielo, ¿qué hicieron los magos? Pues buscar en la Tierra lo que esa señal estaba anunciando que tenía que estarse cumpliendo aquí en la Tierra.

Los que no tuvieron la oportunidad de ver esta señal en el cielo, ahora la vemos en fotos; pero ¿cuál es la responsabilidad nuestra luego de esta señal ser manifestada en el cielo? Pues buscar en la Tierra lo que Dios ha prometido que hará en este tiempo final; porque esta es una señal en el cielo de algo que Dios haría en este planeta Tierra. Aparecen hasta los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil.

Así que en la Iglesia del Señor Jesucristo hay que buscar lo que ha sido mostrado en el cielo: la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, la Venida de ese Ángel que era muy diferente a los demás. Y eso será el cumplimiento de lo que dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Eso es lo que hay que buscar en la Tierra en este tiempo final. Y si encontramos esa manifestación de la Palabra encarnada en un hombre estaremos encontrando al Ángel de Jesucristo y estaremos encontrando a Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en carne humana en un hombre, en un profeta de este tiempo final.

Y ese es el profeta de la Dispensación del Reino con el Mensaje del Evangelio del Reino, y es también el Ángel Mensajero de Jesucristo para Su Iglesia para este tiempo final; para, por medio de él, darle a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Ninguna persona podrá obtener el conocimiento de todas estas cosas proféticas que deben suceder en el tiempo final, a menos que sea por medio del Ángel del Señor Jesucristo; ese es el que viene en el tiempo final con toda esta revelación de todas estas cosas que deben suceder pronto, y con la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo en carne humana en este tiempo final, manifestando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez.

Será Jesucristo en Espíritu Santo el Ángel que estaba en esa nube, que era diferente a los demás, manifestado en carne humana en el Día Postrero, cumpliendo esas promesas correspondientes al Día Postrero.

Pero el Ángel del Señor Jesucristo en el cual estarán cumpliéndose esas promesas, a través del cual Cristo las estará cumpliendo, Su Ángel no es el Señor Jesucristo; Su Ángel es un hombre de este tiempo final, un profeta de este tiempo final con el ministerio para la Dispensación del Reino, es un profeta dispensacional; y es la primera vez que Jesucristo envía un profeta dispensacional a Su Iglesia.

Y ese Ángel será sincero con la Iglesia de Jesucristo y les dirá que él no es Jesucristo, que él solamente es el instrumento de Jesucristo, el Ángel Mensajero de Jesucristo, y que adoren a Dios. No permitirá que nadie lo adore, como no se lo permitió a Juan el apóstol.

Tenemos que tener claro que ese Ángel no es el Señor Jesucristo, él solamente es el instrumento de Jesucristo para darnos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; y para Jesucristo por medio de él hablarle a Su pueblo y cumplir lo que Él ha prometido para este tiempo final.

Por eso es que vemos ese Ángel haciendo las cosas que Jesucristo dijo que Él haría. Las cosas que Jesucristo haría para el tiempo final las vemos siendo cumplidas a través del Ángel de Jesucristo, pero es Jesucristo el que las cumple a través de Su Ángel; pero Su Ángel no es el Señor Jesucristo. Él solamente es el mensajero de Jesucristo a la Iglesia del Señor Jesucristo para dar testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto. Él es el mensajero para todas las iglesias y para todos los seres humanos que viven en este tiempo final en el Día Postrero.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA SEÑAL DEL HIJO DEL HOMBRE EN EL CIELO”, ese ha sido nuestro tema para esta ocasión; y ha sido para mí un privilegio darles testimonio del Séptimo Sello y de la señal del Hijo del Hombre en el cielo.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y les permita a todos comprender este misterio del Séptimo Sello y de la señal del Hijo del Hombre en el cielo; les abra el entendimiento con Su Palabra y con Su Espíritu, y les bendiga grandemente y les prepare para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos; y dejo con ustedes al reverendo Miguel Bermúdez Marín para que les dé teléfonos y direcciones a los cuales ustedes podrán llamar y escribir, si así lo desean, solicitando (si lo desean) literatura o videos completamente gratis, para poder ver, leer o escuchar conferencias similares a esta, y para así obtener más conocimiento de todas estas cosas que deben suceder en este tiempo final.

Dejo con ustedes al reverendo Miguel Bermúdez Marín.

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde, y nos veremos mañana, Dios mediante, en la mañana, en el lugar donde el reverendo Miguel Bermúdez Marín también les informará, donde estaré dictando las conferencias correspondientes al día de mañana, las cuales el reverendo Miguel Bermúdez Marín también les dará a conocer; y así poder obtener mayor conocimiento de todas estas cosas que deben suceder en este tiempo final, que desde el 1963 ya están sucediendo; y por medio del Mensaje del Evangelio del Reino obtenemos el conocimiento de todas esas cosas que deben suceder en este tiempo final.

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde, y con ustedes el reverendo Miguel Bermúdez Marín. Pasen todos muy buenas noches.

EL SÉPTIMO SELLO Y LA SEÑAL DEL HIJO DEL HOMBRE EN EL CIELO”.

[Revisión junio 2018]

 

1 Diagrama en forma de pirámide, el cual muestra las siete edades, sus mensajeros, lugares y otros detalles.

2 Gálatas 2:20

3 San Mateo 11:14

4 San Mateo 3:11

5 San Juan 1:29-34

6 San Juan 8:12

7 San Juan 10:9

8 Salmo 23

9 San Lucas 21:28

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