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Muy buenas tardes, amados hermanos y amigos presentes y televidentes; es para mí una bendición muy grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios, y ver en qué tiempo estamos viviendo en el Programa Divino, y poder comprender qué cosas de parte de Dios Él ha prometido para cada uno de nosotros para este tiempo final.

Para lo cual quiero leer en Filipenses, capítulo 3, verso 20 al 21, donde dice:

Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas”.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL TIEMPO PARA LA TRANSFORMACIÓN”.

A través de la Escritura tenemos la promesa de una resurrección de los muertos en Cristo y una transformación para nosotros los que vivimos, para el tiempo final, como nos dice el apóstol San Pablo en su primera carta a los Tesalonicenses, capítulo 4, versos 13 en adelante, donde dice:

Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.

Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”.

Aquí tenemos la promesa para los que estén vivos en el tiempo de la Segunda Venida de Cristo, tenemos la promesa de una transformación estando vivos; y para los muertos en Cristo, para los que hayan muerto, está la promesa de una resurrección en cuerpos inmortales; para todos ser a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora, este tiempo para la transformación de nuestros cuerpos es el tiempo final, en donde las siete etapas o edades de la Iglesia gentil han finalizado y entramos a la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad de la Segunda Venida de Cristo, la Edad de la Venida del Hijo del Hombre, la edad de una nueva dispensación, de la Dispensación del Reino, en donde se abre el Programa Divino correspondiente al llamado de los escogidos de Dios del Día Postrero con la Gran Voz de Trompeta, donde suena esa Gran Voz de Trompeta y donde son llamados los escogidos de Dios, como dijo Jesucristo en San Mateo 24, verso 31: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos”.

Ahora, es aquí en la Edad de la Piedra Angular, esa edad perfecta y eterna, en donde nosotros entramos a eternidad; porque esa edad, la Edad de la Piedra Angular, está representada en el número ocho, y el ocho representa infinito y eternidad. Las siete etapas o edades de la Iglesia gentil fueron edades temporeras o temporales, pero la Edad de la Piedra Angular es una edad eterna para nosotros entrar a eternidad y así obtener nuestra transformación en este tiempo final.

Ahora, si alguno de nuestro tiempo parte y pertenece a los escogidos de Dios, no tiene ningún problema, porque resucitará en un cuerpo eterno cuando los muertos en Cristo resuciten.

El precursor de la Segunda Venida de Cristo, hablando en el mensaje “La estatura de un hombre perfecto”, predicado en octubre 14 de 1962, nos dijo en la página 4 de este mensaje:

Estamos acercándonos a ‘Los Siete Sellos’. Acabamos de estudiar ‘Las Siete Edades de la Iglesia’, y este mensaje de enseñanza ayuda a aparejar a todo aquel que es redimido por la Sangre del Señor Jesús, y que estará en aquella Edad de la Iglesia —la Edad Eterna de la Iglesia— al fin de los Sellos”.

Ahora, vean ustedes, la edad eterna de la Iglesia es la Edad de la Piedra Angular.

La Edad de la Piedra Angular siempre está representada en el día octavo, y por eso es que nuestro Señor Jesucristo murió el día 14, a las 3 de la tarde del día 14, que era viernes; y luego el día 16, que era domingo en la mañana, el día 16 en la mañana, domingo en la mañana, resucitó en la mañana, que es la cuarta vigilia, de 6 a 9 de la mañana.

Fue el día octavo que resucitó nuestro Señor; y vean ustedes, resucitó el día octavo, el cual representa eternidad, porque resucitó para nunca más morir. Y ahora, vean ustedes, resucitó en cuerpo glorificado, Su cuerpo glorificado.

Y ahora, vean ustedes cómo también en el día número cincuenta (50) de esas semanas que transcurrían desde el día en que Jesús resucitó hasta el Día de Pentecostés, encontramos que nuestro amado Señor Jesucristo resucitó domingo; y luego contamos siete (7) semanas, que son cuarenta y nueve (49) días desde el día en que resucitó Jesucristo hasta el día número 49; y luego llegaba el día 50, que era el Día de Pentecostés; porque 50 es pentecostés, o pentecostés es 50.

Y fue el día número cincuenta (50) que Jesucristo envió Su Espíritu Santo sobre ciento veinte (120) personas que se encontraban allí en el aposento alto en Jerusalén; y allí nacieron de nuevo 120 personas en ese día; y nacieron de nuevo, nacieron a vida eterna, y recibieron un cuerpo teofánico eterno el Día de Pentecostés.

Si contamos los sábados que hay en 49 días o 7 semanas, en cada semana hay un sábado, que es el día séptimo; y ahora vean, después del último sábado, después del último día de fiesta, que era el día número 49, luego vino el día 50, que fue el Día de Pentecostés, en donde recibieron vida eterna 120 personas al recibir el Espíritu Santo.

Ellos no habían nacido de nuevo mientras estaban caminando con nuestro Señor Jesucristo, pero cuando Cristo murió, resucitó y ascendió al cielo, 50 días después de Su resurrección encontramos que envió Su Espíritu Santo, y 120 personas recibieron el nuevo nacimiento y entraron así a vida eterna, porque recibieron un cuerpo teofánico eterno, un espíritu teofánico eterno de parte de Dios.

Y desde el Día de Pentecostés en adelante han estado naciendo de nuevo miles o millones de personas en el Reino de Dios, en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo; han estado naciendo a vida eterna porque han estado obteniendo el nuevo nacimiento luego de creer en Cristo como su Salvador y lavar sus pecados en la Sangre del Señor Jesucristo.

Y vean ustedes cómo estas personas han estado recibiendo vida eterna aunque sus cuerpos físicos han sido mortales, corruptibles y temporales, y han tenido que morir o dormir esos cuerpos; pero esas personas están vivas en cuerpos teofánicos de la sexta dimensión allá en el Paraíso.

Y ellos han estado esperando por el Día de la Redención, o sea, por el Día del Año del Jubileo o el Año del Jubileo, en donde serán redimidos nuestros cuerpos, o sea, serán transformados; y entonces tendremos vida eterna también en nuestro cuerpo físico, tendremos un cuerpo eterno, un cuerpo glorificado, para vivir por toda la eternidad.

Y ahora, este cuerpo glorificado que Cristo ha prometido para cada uno de ustedes y para mí, y para los muertos en Cristo, los cuales van a resucitar en cuerpos eternos, es para el tiempo en que la Iglesia del Señor Jesucristo pasa del Lugar Santo al Lugar Santísimo en este Templo espiritual de Cristo, que es Su Iglesia; y por consiguiente, la Iglesia del Señor Jesucristo, al pasar del Lugar Santo, que corresponde a las siete etapas o edades de la Iglesia gentil, pasar del Lugar Santo al Lugar Santísimo, que es la Edad de la Piedra Angular, ha pasado al Día de Redención del cual habla San Pablo en Efesios, capítulo 4, verso 30, cuando dice:

Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención (el día en que nuestros cuerpos mortales serán redimidos, o sea, transformados y obtendremos un cuerpo eterno)”.

Ahora, vean ustedes, esta Edad de la Piedra Angular es la edad eterna de la Iglesia del Señor Jesucristo, en donde la Iglesia del Señor Jesucristo llega a la perfección y los miembros del Cuerpo Místico de Cristo llegan a la perfección y son transformados en este Día Postrero. Por eso es que Cristo nos llama en este Día Postrero a subir a la Edad de la Piedra Angular, porque es la edad eterna de la Iglesia del Señor Jesucristo para todos nosotros entrar a eternidad recibiendo un cuerpo eterno en este Día Postrero.

Ahora, están siendo llamados y juntados todos los escogidos de Dios en la Edad de la Piedra Angular por medio de la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, que es la Trompeta Final o Séptima Trompeta, como dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en el mensaje “Cisternas rotas”1:

1164 – “... porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta (la sexta ya ha sonado), y esa última Trompeta como el último Sello será la Venida del Señor. ‘Sonará y los muertos en Cristo se levantarán primero. Sólo es un descanso hasta ese momento’”.

Ahora, vean ustedes, esa Séptima Trompeta, que es la Trompeta del séptimo Ángel de Apocalipsis, capítulo 11, verso 15 en adelante, en donde es sonada esa trompeta. Dice:

El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos”.

Aquí tenemos esa Séptima Trompeta, que es la que suena Moisés y Elías. Esa Séptima Trompeta, vean ustedes, es la Trompeta de los ministerios de Moisés y Elías para este Día Postrero. En el mensaje de Los Sellos - en el libro de Los Sellos, página 458 y 459, dice así el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“112. Entonces es entre el Sexto y Séptimo Sello cuando Él llama esta gente, los cuales fueron mencionados por Jesucristo en Mateo 24:31. Cuando la Trompeta suena, será la Trompeta de los dos testigos de la edad de gracia para los judíos. Suena una Trompeta... Ahora veámoslo más claro acá en Mateo 24:31: ‘Y enviará sus ángeles (no es solamente uno, sino dos) con gran voz de trompeta’. ¿Qué es? Cuando Dios habla, se oye el sonido de trompeta. Siempre ha sido así la Voz de Dios, llamando a la batalla. Dios está hablando. Estos dos ángeles vienen con el sonido de la Trompeta. Y noten bien: Pero en los días de la voz del séptimo ángel, suena la Trompeta. En los días de la voz del primer ángel, sonó la trompeta. En los días de la voz del segundo ángel, sonó una trompeta, y así fue cuando Él mandó a cada uno (o sea, cuando mandó cada ángel mensajero en cada edad, sonó una trompeta; pero ahora, vean ustedes).

113. Pero cuando fueron anunciados los Sellos, estaban todos juntos en una gran escena Divina para llamar un grupo de gente, y hubo el sonido de una sola Trompeta; y fueron abiertos siete Sellos. Él está reuniendo Sus judíos escogidos de los cuatro ángulos de la Tierra.

114. Como hemos visto, Él habló de los seis Sellos, pero no dijo nada del Séptimo Sello. Vemos en Mateo 24:32 que Jesús entra a hablar en parábolas relacionadas al tiempo del llamamiento de los judíos escogidos”.

¿Por qué? Porque el Séptimo Sello está ligado con el recogimiento de los escogidos de entre los gentiles y el recogimiento de los escogidos del pueblo hebreo. Porque la Séptima Trompeta, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página 35 del mensaje “Cisternas rotas”, dice:

Pero recuerden que solo son unas pocas horas de sueño y descanso hasta que nos encontremos (o sea, esto es para los que parten: van a descansar al Paraíso, y sus cuerpos duermen en el polvo de la tierra, pero despertarán en un nuevo cuerpo. Dice). Porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta (la sexta ya ha sonado), y esa última Trompeta como el último Sello, será la Venida del Señor; sonará y los muertos en Cristo se levantarán primero”.

Ahora vean lo que es la Séptima Trompeta y lo que es el Séptimo Sello: es la Venida del Señor. “Y la Venida del Señor sonará”. O sea, será proclamada la Segunda Venida de Cristo. Y esa es la Gran Voz de Trompeta revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo, revelando el misterio de la Venida de Cristo en el Día Postrero como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, viniendo el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19, que es Jesucristo en Espíritu Santo.

Dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página 277 del libro de Los Sellos, dice:

[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos.”.

¿Quién es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? Es el Espíritu Santo. Ese es Jesucristo en Espíritu Santo.

Pero ahora veamos en el cumplimiento de Apocalipsis 19, en el cumplimiento de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, vamos a ver lo que será el cumplimiento de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, verso 11 al 21, dice:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”. (Página 256 del libro de Los Sellos).

Ahora podemos ver lo que es el misterio de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19.

Y ahora, ¿de dónde vendrá este Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? En el mensaje “El único lugar provisto por Dios para adorar” dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo de la siguiente manera, y quiero leerlo; hablando con relación al Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19. Dice (él dice que estaba pensando)2:

Ahora, yo estaba poniéndome viejo y pensé: ¿Habrá otro avivamiento, veré otra época? Y tan solo recuerden: Del occidente vendrá un Jinete en un caballo blanco. Recorreremos este sendero nuevamente. Eso es correcto. Tan pronto como estemos preparados. Es una promesa”.

Y si es una promesa, tiene que estar en la Biblia. Y esa promesa de un Jinete en un caballo blanco viniendo está en la Biblia en Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 al 21. Es la Venida del Verbo viniendo en carne humana; el Verbo, la Palabra, viniendo en un hombre, el Verbo viniendo encarnado en un hombre. ¿Y el Verbo quién es? El Verbo es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob viniendo en el Día Postrero en carne humana manifestado en el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo.

Él dos mil años atrás vino manifestado en carne humana en el velo de carne llamado Jesús; y eso fue la Venida del Ángel del Pacto, la Venida del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el cual vino en carne humana, como Cordero de Dios, para quitar el pecado del mundo y poner en expiación Su cuerpo físico, que nació de la virgen María, y así pagar el precio de la redención.

Y ahora, para el Día Postrero, de en medio de todos los escogidos de Dios redimidos con la Sangre de Cristo habrá uno que estará en el Día Postrero, que será el Ángel del Señor Jesucristo del Día Postrero y de la Edad de la Piedra Angular, el Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular y de la Dispensación del Reino, en el cual Jesucristo en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, el Verbo estará manifestado en un hombre, en carne humana, y ese será el Ángel del Señor Jesucristo; así como estuvo manifestado en carne humana en cada ángel mensajero, en cada edad de las siete etapas de la Iglesia gentil, pero estuvo manifestado en la porción correspondiente a cada edad; y para el Día Postrero estará manifestado en Su Ángel Mensajero, en la Edad de la Piedra Angular, en esa edad eterna, para el regreso a la vida eterna con un cuerpo eterno de todos los escogidos de Dios, de todos los hijos e hijas de Dios, de todos los atributos de Dios manifestados aquí en la Tierra en carne humana; en donde recibiremos la transformación de nuestros cuerpos, que es la Adopción o manifestación de los hijos e hijas de Dios para este tiempo final; por la cual está clamando toda la Creación, y nosotros también estamos clamando.

En el Programa de Redención los primeros que reciben el regreso a la vida eterna después de Jesucristo ser resucitado somos nosotros en este Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, y los muertos en Cristo que resucitarán en cuerpos eternos; y estaremos restaurados a la vida eterna con un cuerpo eterno en este Día Postrero. Y se estará reflejando en la Iglesia del Señor Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular, lo que será también después del Reino Milenial; lo que será la eternidad allá para la raza humana, primero se refleja en los escogidos de Dios del Cuerpo Místico de Cristo en la edad eterna de la Iglesia de Jesucristo, que es la Edad de la Piedra Angular.

Ahora podemos ver el por qué Cristo está llamando y juntando a Sus escogidos en la Edad de la Piedra Angular: porque esa es la edad eterna de la Iglesia del Señor Jesucristo, es la edad en la cual y para la cual Jesucristo llama a Sus escogidos para llegar a la perfección. Esa es una edad perfecta a la cual entra el Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia de Jesucristo, para todos llegar a la perfección y regresar a la eternidad con cuerpos eternos y perfectos; porque es ahí donde nosotros como individuos llegamos a la perfección: al ser transformados y obtener el cuerpo eterno.

Y ahora, la Iglesia del Señor Jesucristo ha tenido siete etapas, las siete edades de la Iglesia gentil, las cuales fueron temporales; pero ahora la Iglesia del Señor Jesucristo ha entrado a la Edad de la Piedra Angular, que es una edad eterna, para estar ante la Presencia o en la Presencia de Jesucristo manifestado en el Día Postrero, y obtener las bendiciones de Su Presencia.

Así como en las edades pasadas obtuvieron los escogidos de Dios las bendiciones correspondientes al Lugar Santo, ahora la Iglesia del Señor Jesucristo recibe las bendiciones correspondientes al Lugar Santísimo.

Vean ustedes, el maná que estaba en el lugar santísimo no se corrompía; podía permanecer allí para siempre porque estaba en la Presencia de Dios. Y los escogidos de Dios, en la Presencia de Dios, entran así en la Edad de la Piedra Angular a la Presencia de Dios para obtener la transformación de nuestros cuerpos, los que estamos vivos, y los muertos en Cristo resucitar en cuerpos eternos, y vivir por toda la eternidad con nuestro amado Señor Jesucristo.

La Edad de la Piedra Angular, que es la edad octava, está representada en el día octavo, que es el día domingo. No hay tal cosa como día octavo, pero cuando se habla del día octavo es el primer día de la semana, que viene después del último día, después del séptimo día; después del día sábado viene el domingo, y el domingo es el primer día de la semana y es también mencionado como el octavo día. Y en el octavo día siempre hay una santa convocación; y nosotros estamos viviendo en una Santa Convocación en este Día Postrero.

Estamos viviendo en una Santa Convocación, como se llevaba a cabo una santa convocación en el tiempo en que se efectuaba el toque de las trompetas; y también en el tiempo o fiesta de los tabernáculos encontramos que se llevaba a cabo una santa convocación. Y ahora nosotros viviendo en el tiempo final, que es el tiempo más grande todos, miren ustedes, en Levítico, capítulo 23, verso 33 en adelante, dice:

Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

Habla a los hijos de Israel y diles: A los quince días de este mes séptimo será la fiesta solemne de los tabernáculos a Jehová por siete días.”

La fiesta de los tabernáculos es la séptima fiesta de las siete fiestas que Dios le dio al pueblo hebreo, y representa el séptimo milenio y representa el Reino Milenial también; o sea, representa el séptimo milenio, en donde se llevará a cabo el glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo; durante el Milenio o Reino Milenial estaremos nosotros viviendo bajo la Fiesta de los Tabernáculos.

Y la fiesta de los tabernáculos, vean ustedes, representa al glorioso Reino Milenial y representa también la séptima edad de la Iglesia gentil; porque siempre el 7 está representando tanto el día séptimo como está representando también la séptima edad de la Iglesia gentil, y está representando también el glorioso Reino Milenial, que es el séptimo milenio o es en el séptimo milenio.

Ahora, la fiesta de las trompetas se llevaba a cabo en el séptimo mes, y se comenzaba..., vean ustedes: “el día 15 de este mes séptimo será la fiesta solemne de los tabernáculos a Jehová por siete días”; o sea, el 15: el primer día, el 16: el segundo, el 17: el tercero, el 18: el cuarto, el 19: el quinto, el 20: el sexto y el 21: el séptimo; y luego el 22 era el octavo día.

Y ahora vean ustedes lo que dice aquí:

El primer día habrá santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis.

Siete días ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; el octavo día tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; es fiesta, ningún trabajo de siervos haréis”.

Ahora, vean ustedes cómo el día 22 del mes séptimo era un día de santa convocación. Eso era al final de la fiesta de los tabernáculos, lo cual nos habla del octavo día como edad, que es la Edad de la Piedra Angular, donde hay una Santa Convocación y en donde Dios llama con Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final a todos Sus escogidos, y los junta aquí, en esta Santa Convocación, la cual es para todos los que estamos vivos ser transformados y los muertos en Cristo ser resucitados.

Y ese octavo día nos habla también de la eternidad, que será después del Reino Milenial; después del Reino Milenial, que está bajo la Trompeta o Fiesta de los Tabernáculos; después de la Fiesta de los Tabernáculos, actualizada en el glorioso Reino Milenial, pasaremos a eternidad.

Pero miren, antes de entrar todos a eternidad, o sea, la raza humana que entrará a eternidad, está el Juicio del Trono Blanco; y antes de eso hay una rebelión de parte del diablo en contra de Dios y la Ciudad de Dios, la Jerusalén terrenal, donde estará el glorioso Reino de Cristo, desde donde el Reino de Cristo estará siendo operado o desde donde gobernará Cristo sentado en el Trono de David allá en Jerusalén.

Y ahora vean ustedes, todo eso está tipificado también luego de la etapa de la Edad de Laodicea..., la séptima edad está representada en la fiesta de los tabernáculos; y ahora, vean ustedes, al final de la Edad de Laodicea llegamos a la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad del Trono del Señor Jesucristo. Y Cristo se sienta en Su Trono, en Su Iglesia y de Su Iglesia, para así Él juzgar, porque se sienta como Rey de reyes y Señor de señores y León de la tribu de Judá, y Juez de toda la Tierra, y Él hará el Juicio que corresponde a este tiempo final.

Y ahora, lo que está señalado para el Juicio del Trono Blanco es reflejado en la Edad de la Piedra Angular, donde Cristo se sienta sobre Su Trono. Y Cristo sentado sobre Su Trono estará juzgando conforme a la Ley Divina, y se estarán llevando a cabo las cosas que están señaladas para suceder en el Día Postrero.

Y Cristo sobre Su Trono juzgará y dirá qué naciones entrarán al glorioso Reino Milenial y qué naciones no entrarán al glorioso Reino Milenial.

Cristo dijo que la Venida del Hijo del Hombre sería como en los días de Noé. Y ahora, viviendo como en los días de Noé, vean ustedes, Dios juzgó en Su Venida allá, en el tiempo de Abraham y de Lot, y juzgó a Sodoma y Gomorra, y juzgó que no podían continuar existiendo Sodoma y Gomorra, no podían continuar. Y Dios juzgará qué naciones no podrán continuar existiendo en el Reino Milenial de Cristo. Él juzgará y dirá el juicio divino que vendrá sobre esas naciones para dejar de existir, como dejaron de existir Sodoma y Gomorra.

Ahora, vean ustedes, estamos en el tiempo como en los días de Noé, y estamos en el tiempo como en los días de Lot, y como en los días de Abraham. En aquel tiempo hubo un profeta dispensacional allí presente, y estuvo Elohim manifestado allí en medio de Abraham y su familia, comiendo con Abraham, porque eso da testimonio de la Venida del Hijo del Hombre para el Día Postrero en carne humana. Primeramente en misericordia, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, lo cual vimos manifestado bajo el ministerio del precursor de la Segunda Venida de Cristo.

Y dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo: “Ahora Él ha venido en misericordia, el Hijo del Hombre ha venido en misericordia, se han reído de Él, se han mofado de Él. La próxima vez que vendrá, vendrá en juicio”. Y la próxima vez es la próxima manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo luego de la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo en el precursor de la Segunda Venida de Cristo: luego vendrá otra manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo, en el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular.

Esa manifestación es la que se entrelaza con la manifestación de misericordia; y comienza esa manifestación en misericordia y luego se torna en juicio, conforme a la Palabra de Dios. Y cuando se torne en juicio será cuando Jesucristo, el Cordero y Sumo Sacerdote, salga del Trono de Intercesión o asiento de misericordia allá en el Cielo, del Templo que está en el Cielo. Y cuando eso suceda, ya esa manifestación de Jesucristo, el Hijo del Hombre a través de Su Ángel Mensajero, se tornará de misericordia a juicio; se tornará a juicio, porque estará transmitiendo, dando a conocer el juicio divino que estará saliendo del Trono de Dios.

Mientras llega ese momento, a través de esa manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo a través de Su Ángel Mensajero es dado a conocer a la Iglesia del Señor Jesucristo la misericordia que todavía está siendo manifestada desde el Trono de Dios en el Cielo para con cada uno de nosotros en este Día Postrero.

Por lo tanto, estén preparados: con vuestros pecados confesados a Jesucristo, lavados vuestros pecados en la Sangre de Cristo, arreglando vuestras vidas delante de Dios; que no nos tome ese momento en que Cristo salga del Trono de Intercesión..., porque luego que Él salga del Trono de Intercesión, de ahí en adelante: el que esté sucio, ensúciese más, o no podrá ser limpio, porque ya la Sangre de Cristo no estará en el asiento de misericordia, y entonces tendrá que atenerse al juicio divino la persona; pero el que esté limpio cuando eso ocurra, permanecerá limpio para toda la eternidad. ¿Por qué? Porque seremos transformados, y ya nunca más cometeremos errores.

Así que amados amigos y hermanos presentes y televidentes, aprovechen este tiempo en donde la misericordia está siendo manifestada por última vez.

Es en la Edad de la Piedra Angular, bajo el ministerio de Jesucristo, el Hijo del Hombre, a través de Su Ángel Mensajero, que la misericordia de Dios es manifestada por última vez en la Edad de la Piedra Angular, en el llamado de la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final para todos los escogidos de Dios de entre los gentiles, primeramente, y luego del pueblo hebreo.

Y esta Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, que es la Séptima Trompeta, así como la Séptima Trompeta y el Séptimo Sello es la misma cosa, es la Segunda Venida de Cristo, siendo dada a conocer en este Día Postrero por Jesucristo en Espíritu Santo a través de Su Ángel Mensajero, revelando Cristo por medio de Su Ángel Mensajero el misterio de Su Segunda Venida, el misterio de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo; misterio que nadie conocía en este planeta Tierra, pero que sería dado a conocer a la Iglesia del Señor Jesucristo para que no se les pase por encima, por alto, la Segunda Venida de Cristo.

¿Y qué será la Segunda Venida de Cristo? Será la Venida del Ángel del Pacto, la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, verso 11 al 21, que es la Venida del Verbo, la Venida de la Palabra encarnada en un hombre de este tiempo final, que será el Ángel del Señor Jesucristo.

Pero con todo y eso el Ángel del Señor Jesucristo no será el Señor Jesucristo. El Ángel del Señor Jesucristo es el profeta de la Dispensación del Reino con el Mensaje del Evangelio del Reino, revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo. Y es también el Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular, enviado por Cristo para dar testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto; suceder pronto para que así no perdamos la bendición de la Segunda Venida de Cristo, en donde los muertos en Cristo resucitarán primero y nosotros los que vivimos seremos transformados cuando haya sonado la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, que es la Voz de Cristo hablándonos por medio de Su Ángel Mensajero en el Día Postrero, o sea, en el séptimo milenio.

En Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11, Juan dice que fue al Día del Señor. Dice:

Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último.”

¿Quién es el Alfa y Omega? ¿Quién es el primero y el último? Nuestro amado Señor Jesucristo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová.

Él es el Alfa y Omega, por eso en el Antiguo Testamento el Ángel del Pacto dice que Él es el Alfa y Omega, el primero y el último, y luego en el Nuevo Testamento Cristo dice que Él es el Alfa y Omega, porque Cristo y el Ángel del Pacto es la misma persona. Pero en el Nuevo Testamento el Ángel del Pacto se hizo carne y habitó en medio de los seres humanos, en un cuerpo llamado Jesús, a través del cual llevó a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario, y se efectuó allí, se efectuó la expiación de nuestros pecados.

Y ahora vean ustedes cómo este Ángel del Pacto, que es el mismo Señor Jesucristo en Su cuerpo teofánico, para el Día Postrero estará viniendo nuevamente en carne humana. ¿Quién es el que viene? El Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es el Verbo, el cual se hizo carne dos mil años atrás, y para este Día Postrero Él tomará un velo de carne redimido con la Sangre de Cristo.

Y ese instrumento, ese hombre en el cual Él estará manifestado, será un hombre redimido por la Sangre de Cristo, llamado el Ángel del Señor Jesucristo, a través del cual Cristo en Espíritu Santo estará manifestado en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, dándonos a conocer todas estas cosas y sonando esta Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta; porque es la Voz de Cristo, del Ángel del Pacto por medio de Su Ángel Mensajero en el Día Postrero, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y revelándonos el misterio del Séptimo Sello, que es el misterio de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Ángel del Pacto en el Día Postrero.

Ahora, el Ángel del Señor Jesucristo no es el Señor Jesucristo; él solamente es el instrumento del Señor Jesucristo para este Día Postrero, para Jesucristo estar manifestado en Su Ángel Mensajero en este Día Postrero. Por eso es que dice en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1:

Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”.

Y luego, en Apocalipsis 22, verso 6, dice:

Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel (¿A quién ha enviado? A Su Ángel. ¿Para qué?), para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿Para qué lo envía? Para mostrar o manifestar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto; porque en el Ángel del Señor Jesucristo viene Jesucristo en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto manifestado, hablándonos con esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final y dándonos a conocer por medio de Su Ángel todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final; y así llamando y juntando a Sus escogidos de entre los gentiles, en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular, en esa edad eterna, para ser preparados y ser transformados en este tiempo final, y luego también llamar y juntar a los escogidos del pueblo hebreo, que son 144.000 hebreos; pero antes le toca a los escogidos de entre los gentiles, para que se complete así el número de los escogidos de la Iglesia del Señor Jesucristo, y Cristo pueda salir del Trono de Intercesión, del asiento de misericordia allá en el Cielo, en el Lugar Santísimo que está allá en el Cielo, en el Templo de Dios celestial.

Ahora, hemos visto dónde nos encontramos en este tiempo final. Nos encontramos en la Edad de la Piedra Angular, donde Cristo por medio de Su Ángel Mensajero nos está hablando con esta Gran Voz de Trompeta y está dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”. Apocalipsis, capítulo 22, verso 16.

Hemos visto: “EL TIEMPO PARA LA TRANSFORMACIÓN.”

El tiempo para la transformación es la Edad de la Piedra Angular; esa es la edad para la transformación de nuestros cuerpos y para la resurrección de los muertos en Cristo, porque esa es la edad eterna de la Iglesia del Señor Jesucristo, donde suena la Trompeta Final o Séptima Trompeta, de Apocalipsis, capítulo 11, verso 15, que es lo mismo que el Séptimo Sello: la Segunda Venida de Cristo; y así es dado a conocer este misterio a todos los escogidos de Dios en este Día Postrero.

Y con la revelación de este misterio los escogidos son llamados y juntados, y obtienen así la revelación, la fe, para ser transformados y raptados en este Día Postrero; así como con la revelación de la Primera Venida de Cristo como Cordero de Dios y Su Obra de Redención allá en la Cruz del Calvario, obtuvimos la fe para recibir una transformación interior y así recibir un cuerpo nuevo interior, que es el cuerpo teofánico; ahora para recibir un nuevo cuerpo exterior, el cuerpo eterno, la Segunda Venida de Cristo es lo que nos dará esa fe, esa revelación, ese conocimiento para ser transformados y raptados, y obtener el cuerpo eterno en este Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, que es la edad eterna para la transformación de nuestros cuerpos.

Estamos en el tiempo para la transformación de nuestros cuerpos, estamos en el Día Postrero, el séptimo milenio, y estamos también en la edad eterna de la Iglesia de Jesucristo, que es la Edad de la Piedra Angular. Estamos en el tiempo para la transformación de nuestros cuerpos.

La Iglesia también como Cuerpo Místico, como Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular recibiría, ¿qué?, una transformación, un cambio, y pasaría de una dispensación a otra dispensación: pasaría de la Dispensación de la Gracia a la Dispensación del Reino, pasaría del Mensaje de la Primera Venida de Cristo al Mensaje de la Segunda Venida de Cristo; y así pasaría a una nueva dispensación y mantendría también el Mensaje de la Primera Venida de Cristo, que es el que nos trajo la bendición del nuevo nacimiento para cada uno de nosotros. Y Él con el Sacrificio llevado a cabo en la Cruz del Calvario ha pagado el precio de nuestra redención, y en este tiempo Él lleva a cabo la Obra de Reclamo de todo lo que Él redimió con Su Sangre preciosa.

Él está llamando y juntando a Sus últimos escogidos en la Edad de la Piedra Angular para completar el número de Sus escogidos, y luego los muertos en Cristo ser resucitados en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos ser transformados.

Perseveremos sirviendo a Cristo en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, sirviéndole con toda nuestra alma, con todo nuestro corazón, trabajando en Su Obra y viviendo vidas justas y agradables delante de Dios.

Arreglen sus vidas delante de Dios si tienen algún problema delante de Dios, para que cuando llegue el momento en que los muertos en Cristo resuciten, ustedes los vean y sean transformados, y obtengan el cuerpo eterno también.

Todos los que están escritos en el Libro de la Vida del Cordero que vivimos en este tiempo final, seremos transformados. Todos los miembros del Cuerpo Místico de Cristo en y de la Edad de la Piedra Angular serán transformados en este tiempo final, y los de las edades pasadas serán resucitados en cuerpos eternos, y así es como obtendremos la inmortalidad en este tiempo final, que es el tiempo para la transformación.

Ahora, ¿en qué año, de estos años del calendario terrenal que se usa en la actualidad, será la resurrección de los muertos y la transformación de nosotros los que vivimos? No sabemos, solo sabemos que es en la Edad de la Piedra Angular, que es la edad eterna de la Iglesia del Señor Jesucristo. Ese es el ciclo o la edad en donde seremos transformados y los muertos en Cristo serán resucitados. Por eso es que estamos siendo convocados en esta Santa Convocación, para ser transformados en este tiempo en el cual nosotros estamos viviendo.

Este es EL TIEMPO PARA LA TRANSFORMACIÓN cuando se complete el número de los escogidos de Dios en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo.

Ahora ustedes pueden ver el por qué tengo que estar viajando con Miguel por diferentes países, llevando el Mensaje de la Edad de la Piedra Angular, para que así se complete el número de los escogidos de Dios; y también todas las congregaciones llevando el Mensaje por plazas, por parques y por todos los lugares, para que llegue el Mensaje al alma de todos los escogidos de Dios que faltan por llegar, para que se complete así el número de los escogidos de Dios.

En Puerto Rico todavía hay escogidos que tienen que venir; y con la labor que ustedes están haciendo, llevando el Mensaje en folletos, en videos y en las diferentes formas, ellos escucharán la Voz; y si es necesario que yo vaya personalmente, también iré personalmente en actividades como en los diferentes países de la América Latina; porque esto es buscando a los escogidos de Dios, llamándolos y juntándolos en la Edad Eterna de la Iglesia del Señor Jesucristo; porque hemos llegado al tiempo para la transformación de nuestros cuerpos. Este es el tiempo para la transformación de nuestros cuerpos, en la Edad de la Piedra Angular.

Por eso es que estamos esperando la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos. No decimos que será para una generación venidera, sino para nosotros. Esa promesa es para esta generación que está viviendo, de hijos e hijas de Dios en la Edad de la Piedra Angular, en el tiempo de y para nuestra transformación. Este es el tiempo para la transformación.

EL TIEMPO PARA LA TRANSFORMACIÓN”.

Hemos visto cuál es el tiempo para la transformación, y nosotros estamos siendo preparados para esa transformación.

Y yo digo: ¡Que venga pronto, porque yo la necesito!

¿Y quiénes de ustedes necesitan esa transformación? Todos ustedes también la necesitan para todos recibir el cuerpo eterno que Él ha prometido para nosotros en este Día Postrero.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y pronto todos seamos transformados en este Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención, amados amigos y hermanos presentes y televidentes; y ya estaré viajando por diferentes países, naciones, en busca de los escogidos de Dios, como también aquí ustedes quedarán trabajando en la Obra del Señor, alimentando sus almas, siendo preparados para esa transformación, y también buscando a los escogidos que faltan por llegar, por llegar a la Edad de la Piedra Angular para ser preparados para la transformación de nuestros cuerpos.

Así que oren mucho por mí, y yo estaré orando también por ustedes para que Dios les bendiga grandemente y les llene del conocimiento de todo Su Programa, y les prepare para pronto todos ser transformados, porque estamos en el tiempo para la transformación.

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde, y continúen pasando un día o una tarde llena de las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y recuerden: pronto vamos a ser transformados. ¿Cómo lo sabemos? Por la Palabra, por la Palabra de Dios correspondiente a la Edad de la Piedra Angular, a este Día Postrero. Por la Palabra, el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, sabemos que vamos a ser transformados.

¿Y dónde están los que serán transformados? ¡Aquí estamos! Hay un pueblo que sabe y cree que va a ser transformado. Y esos somos nosotros aquí y también en diferentes países de la América Latina y del Caribe.

Hay personas que han leído la Biblia, y cuando leen acerca de la transformación, dicen: “No, eso todavía es para muchos siglos o milenios más adelante”. Pues no podrá ser transformada esa persona, porque no lo cree; no cree que es para este tiempo y que es para él. ¡Pero aquí hay personas que lo creemos con toda nuestra alma! ¡Y vamos a ser transformados, conforme a la promesa de Dios! Es una promesa divina la cual cumplirá en este tiempo, porque este es el tiempo para la transformación.

Bueno, que Dios les bendiga, que Dios les guarde, y adelante sirviendo a nuestro Señor Jesucristo. Estén preparados para ese glorioso momento.

Yo no sé dónde yo me encuentre cuando yo sea transformado; quizás viajando o quizás aquí con ustedes en Puerto Rico. Así que yo no sé, pero cuando llegue el momento, dondequiera que yo me encuentre, ahí seré transformado.

¿Y quiénes más van a ser transformados? Todos nosotros vamos a ser transformados. Ustedes aquí, y los que están en diferentes países de la América Latina que han recibido la Palabra de Dios, el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, porque estamos en el tiempo para la transformación.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde. Y recuerden: Estén preparados, con vuestras vidas consagradas a nuestro amado Señor Jesucristo, apartados del mal, sirviendo a nuestro amado Señor Jesucristo con todo vuestro corazón.

Así que Dios les bendiga, Dios les guarde, y estén preparados porque yo los quiero ver a todos vestidos del nuevo cuerpo, como Cristo ha prometido para cada uno de ustedes y para mí también.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

EL TIEMPO PARA LA TRANSFORMACIÓN”.

[Revisión septiembre 2018]

1 Citas, pág. 130, párr. 1164

2 Citas, pág. 166, párr.. 1485

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