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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes. Es para mí una bendición muy grande estar con ustedes aquí en Fusagasugá, Colombia, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Estaremos hablando bajo el tema: “LAS ETAPAS DEL SÉPTIMO SELLO”. Para lo cual quiero leer en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 al 5, donde dice de la siguiente manera:

Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos abra el entendimiento y nos permita así entender Su Palabra. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

El Séptimo Sello es la Venida del Señor. El precursor de la Segunda Venida de Cristo nos dice en el libro de Citas, en la página 130, tomada esta cita del mensaje “Cisternas rotas”, nos dice de la siguiente manera... Página 130, párrafo o verso 1164, dice:

1164 – “Recuerden que ‘los que están vivos y queden, no impedirán a los que están durmiendo; porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta...’ La sexta acaba de tocar. Y esa última Trompeta, como el último Sello, será la Venida del Señor. ‘Tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primero’”.

Esa Séptima Trompeta de Apocalipsis, capítulo 11, verso 15 en adelante, es esa Gran Trompeta prometida como la última trompeta o Trompeta Final que suena y los muertos en Cristo resucitarán primero y luego nosotros los que vivimos seremos transformados.

Ahora, esa última trompeta (o Trompeta Final o Séptima Trompeta), como el último Sello, el Séptimo Sello, es la Venida del Señor. Sonará y los muertos en Cristo se levantarán primero, y luego nosotros los que vivimos seremos transformados.

También, encontramos que bajo esa Séptima Trompeta Dios estará llamando al pueblo hebreo, 144.000 mil hebreos, porque esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final es la Trompeta de los Ángeles del Hijo del Hombre, la Trompeta de los Dos Olivos y los Dos Candeleros de Apocalipsis, capítulo 11, que le llevarán el Mensaje al pueblo hebreo.

Ahora vean cómo nos dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página 47 del libro de Citas. Esta cita es tomada del mensaje de “Las diez vírgenes”, y se encuentra en el libro de “Las Siete Edades”, el libro nuevo, el libro último que ha salido, y dice así en la página 47 del libro de Citas, verso 402:

402 – “Y nosotros que vivimos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, no evitaremos o impediremos a los que duermen. Esos preciosos que sellaron su testimonio con su sangre. ‘No impediremos o estorbaremos a los que duermen, porque sonará la trompeta’. Algo acontecerá, ese algo evangélico sonará, el anuncio de Su venida. ‘Y los muertos en Cristo resucitarán primero. Y nosotros los que vivimos y permanezcamos seremos transformados’. Parados allí, y sentir un cambio; el pelo canoso se irá, las arrugas cesarán, cambiados en un momento, en un abrir de ojos. Y encontraremos a nuestros amados primero”.

Vean cómo esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final es ese “algo evangélico” que sonará; o sea, ese “algo evangélico”, el Mensaje, las buenas nuevas del Evangelio del Reino revelando la Segunda Venida de Cristo. Dice: “Algo acontecerá, ese algo evangélico sonará, el anuncio de Su venida”.

Ahora podemos ver que la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final estará dando el anuncio de Su Venida, estará revelando el misterio del Séptimo Sello, el misterio de Su Venida.

Esa Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, como el Séptimo Sello, es la Venida del Señor. Y con esa Trompeta sonando estaremos escuchando el misterio de la Segunda Venida de Cristo siendo revelado a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora leamos también lo que dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en el libro de Los Sellos en español, en la página 481. Veamos, dice:

193. Ahora, noten que la apertura del Séptimo Sello también es en un misterio triple. Les he dicho que es el misterio de los Siete Truenos. Los Siete Truenos en el Cielo abrirán este misterio. Será en la mera Venida del Señor Jesucristo, porque Él mismo dijo que ninguno sabría cuándo Él iba a volver”.

El Séptimo Sello, o sea, la Segunda Venida de Cristo, también es en un misterio triple. Ninguna persona podrá decir: “Yo estoy viendo la Segunda Venida de Cristo” si no puede ver ese misterio triple siendo cumplido en la Segunda Venida de Cristo.

Hay un misterio triple prometido para ser cumplido en la Segunda Venida de Cristo; pues la Segunda Venida de Cristo es la Venida del Hijo del Hombre prometida por el mismo Jesucristo en San Mateo, capítulo 16, verso 27 al 28. Y vean lo que Cristo dice aquí:

Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”.

La Venida del Hijo del Hombre ¿con quién? Con Sus Ángeles; porque la Venida del Hijo del Hombre es en un misterio triple; está en un misterio triple porque viene el Hijo del Hombre con Sus Ángeles. El Hijo del Hombre viene con Moisés y Elías, que son Sus Ángeles en Su Venida.

Por eso en el Monte de la Transfiguración aparecieron Moisés y Elías con Jesucristo, donde Él estuvo mostrando la Venida del Hijo del Hombre en Su Reino con Sus Ángeles.

Aparecieron allí Jesús con Su rostro como el sol y Sus vestiduras resplandecientes, y a cada lado de Jesús aparecieron Moisés a un lado y Elías al otro lado, mostrando allí la Venida del Hijo del Hombre, la Segunda Venida de Cristo en Su Reino con Sus Ángeles.

Ninguna persona podrá ver la Segunda Venida de Cristo en otra forma, sino con Sus Ángeles: con Moisés y Elías.

La Segunda Venida de Cristo, que es el Séptimo Sello, está en un misterio triple: el Hijo del Hombre con Moisés y Elías. Es un misterio triple: el Hijo del Hombre viniendo con Sus Ángeles.

Por eso en San Mateo, capítulo 24, verso 30 al 31, donde la señal del Hijo del Hombre fue vista en el Cielo, dice… Veamos, en San Mateo, capítulo 24, verso 3, dice:

“Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”.

Acerca de cuándo serán estas cosas se refería a la destrucción de Jerusalén, de lo cual Él dijo: “Cuando ustedes vean a Jerusalén cercada de ejércitos, ha llegado el momento; y el que esté dentro de Jerusalén huya de allí, salga fuera de Jerusalén; y los que están fuera de Jerusalén: no entren a Jerusalén; porque ha llegado el tiempo de su destrucción”, lo cual se cumplió cuando el general romano Tito cercó a Jerusalén, allí estaba esa señal siendo vista para la destrucción luego de Jerusalén.

¿Cuántos años, Miguel, cercó Tito a Jerusalén? Tres años y medio cercó Tito a Jerusalén; y dio la oportunidad de que toda persona que quisiera salir de Jerusalén saliera; y también dio la oportunidad de que los que estaban en Jerusalén se rindieran para que no hubiera derramamiento de sangre, pero no se rindieron. Y luego entró Tito a Jerusalén y destruyó a Jerusalén, y crucificó tantas personas; y colocó esas cruces en los muros o murallas, allí frente a las murallas llenó de crucificados aquellas murallas, con cruces allí frente a las murallas. Y vean ustedes, lo mismo que hicieron con Jesucristo ahora lo están haciendo con hebreos que allí estaban cuando comenzó el tiempo del juicio divino sobre el pueblo hebreo.

Y el juicio divino ha estado sobre el pueblo hebreo por dos mil años aproximadamente, porque ellos dijeron: “Su sangre sea sobre nosotros” cuando pidieron la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario; “y…” dijeron: “y sobre nuestros hijos”1; y por eso podemos ver que han estado pagando las consecuencias, no solamente a los que vivieron en aquel tiempo que estaban vivos cuando Jerusalén fue destruida, sino también los descendientes del pueblo hebreo.

Y ahora, esa señal, la señal de la destrucción de Jerusalén, donde no sería dejada piedra sobre piedra (ni aun del templo) que no fuera derribada, fue vista, y luego se cumplió la destrucción de Jerusalén y del templo.

Luego, “¿qué señal habrá de tu venida y del fin del siglo?”. Para el fin del siglo, en la parábola del trigo y de la cizaña Jesucristo dijo en el capítulo 13, verso 30 al 43, de la siguiente manera (y quiero leer); dice:

“Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro (o sea, el trigo y la cizaña juntos) hasta la siega (o sea, hasta la cosecha); y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero”.

Y ahora, ¿cómo se llevará esa cosecha, esa siega? En la explicación que Cristo dio de esta parábola, dijo, cuando Sus discípulos le dijeron que les explicara la parábola del trigo y de la cizaña, dice, verso 36 en adelante de este mismo capítulo 13 de San Mateo:

“Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.

Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.

El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo (o sea, los hijos del diablo).

El enemigo que la sembró es el diablo (¿el que sembró qué? La cizaña); la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.

De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo”.

En el fin de este siglo, en el cual el trigo y la cizaña han llegado al tiempo de la siega, o sea, de la cosecha. “Así será en el fin del siglo”.

¿Enviará qué? Sus Ángeles. Enviará Sus Ángeles ¿para qué? Enviará los segadores, que son Sus Ángeles, ¿para qué? Para llevar a cabo la obra de la siega, la obra de la cosecha. Dice:

“Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,

y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre”.

Ahora vean cómo para el juicio divino que vendrá sobre la cizaña, en el cual será quemada la cizaña en el horno de fuego durante la gran tribulación, en donde el fuego atómico será desatado sobre este planeta Tierra… como está señalado en Malaquías, capítulo 4, verso 1, donde dice:

“… he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama”.

Eso es lo que está señalado para la cizaña, que son los que serán echados en el horno de fuego. Estos son los que aquí dice o aquí señala como los que hacen maldad; y en la parábola de Jesucristo también son señalados como los que hacen iniquidad, o sea, maldad.

Pero también para los hijos e hijas de Dios, que son representados en el trigo, dice en este mismo capítulo 4, verso 2, de Malaquías:

“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.

Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos.

Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel”.

Aquí podemos ver que para los que temen el Nombre del Señor Jesucristo, para los que temen el Nombre de Dios, nacerá el Sol de Justicia; esto para el trigo. Y al nacer el Sol de Justicia nos enseña el Señor Jesucristo: Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre”.

Los justos, representados en el trigo, van a resplandecer como el sol, porque la Segunda Venida de Cristo viene como el sol naciente resplandeciendo; y ahora los justos en la cosecha van a resplandecer también como el sol. Porque la Venida de Cristo para el Día Postrero, que es el Séptimo Sello, la Segunda Venida de Cristo, viene con Su rostro como el sol. O sea, el sol resplandeciendo representa a Cristo en Su Segunda Venida como Rey de reyes y Señor de señores, porque el sol es el astro rey, y Jesucristo es el Rey de reyes y Señor de señores.

Y con la Venida del Hijo del Hombre resplandeciendo como el sol, los que temen el Nombre del Señor serán llamados y juntados por el ministerio del Hijo del Hombre y los ministerios con los cuales vendrá el Hijo del Hombre, que son los ministerios de Sus Ángeles, los ministerios de Moisés y Elías.

Ahí tenemos el misterio triple. El Hijo del Hombre viniendo con Sus Ángeles es la Segunda Venida de Cristo con Moisés y Elías, ahí está el misterio triple: el ministerio de Jesús, el ministerio de Moisés y el ministerio de Elías en la Venida del Hijo del Hombre, en la apertura del Séptimo Sello, en la cosecha o siega o recogimiento del trigo, de los hijos e hijas de Dios; para el trigo, que son los hijos e hijas de Dios, resplandecer como el sol en el Reino de su Padre; o sea, resplandecer como reyes y sacerdotes en el glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora, veamos en Apocalipsis, capítulo 14, versos 14 en adelante, dice:

Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda (si tiene una corona de oro en su cabeza es rey, está coronado).

Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura.

Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada”.

Ahora vean, aquí en Apocalipsis, capítulo 14, verso 14 al 16, nos dice que este Ángel con una corona de oro y una hoz aguda en su mano es el que lleva a cabo la siega, la cosecha; porque la hora de segar ha llegado.

¿Y cuándo es la hora de segar? En el fin del siglo, dijo Cristo en la parábola del trigo y de la cizaña. Él dijo: “La siega es el fin del siglo, los segadores son los Ángeles”, y dijo que el trigo ¿era qué?, los hijos del Reino; y dijo que la cizaña eran los hijos del malo, o sea, los hijos del diablo.

Y ahora, veamos también más adelante donde dice:

Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda.

Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras.

Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios.

Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios”.

Ahora, vean aquí cómo las uvas representan a la humanidad que será echada en el juicio de la gran tribulación, en el lagar de la ira de Dios, para así la ira de Dios derramarse sobre la humanidad.

Encontramos en Apocalipsis, capítulo 19, verso 15, donde habla acerca del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, que es la Segunda Venida de Cristo. Dice:

De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores”.

También en Isaías encontramos esto mismo: Isaías 63, 1 al 6, donde nos dice, hablando de este Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, dice:

¿Quién es éste que viene de Edom, de Bosra, con vestidos rojos? ¿éste hermoso en su vestido, que marcha en la grandeza de su poder? Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar.

¿Por qué es rojo tu vestido, y tus ropas como del que ha pisado en lagar? 

He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y manché todas mis ropas.

Porque el día de la venganza está en mi corazón, y el año de mis redimidos ha llegado”.

Aquí podemos ver lo que está señalado también en Apocalipsis 19, versos 11 al 21.

Miré, y no había quien ayudara, y me maravillé que no hubiera quien sustentase; y me salvó mi brazo, y me sostuvo mi ira.

Y con mi ira hollé los pueblos, y los embriagué en mi furor, y derramé en tierra su sangre”.

Ahora podemos ver que esto es lo mismo que nos dice Apocalipsis 19, versos 17 en adelante, donde dice:

Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios,

para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes.

Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército.

Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.

Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos”.

Ahora, vean todo lo que sucederá bajo el Séptimo Sello, bajo la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19, que es la Segunda Venida de Cristo, que es el Séptimo Sello siendo abierto en este tiempo final.

Ahora podemos ver este misterio del Séptimo Sello y podemos ver las diferentes etapas del Séptimo Sello. El Séptimo Sello, que es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, que es la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, la Venida del Espíritu Santo con los ministerios de Jesús por segunda vez, de Moisés por segunda vez y de Elías por quinta vez; ahí está el misterio triple y el propósito triple del Séptimo Sello; un propósito triple bajo el ministerio de Jesús por segunda vez, bajo el ministerio de Moisés por segunda vez y bajo el ministerio de Elías por quinta vez.

Vean cómo el Séptimo Sello está en un misterio triple. Su apertura está en un misterio triple.

193. Ahora, noten que la apertura del Séptimo Sello también es en un misterio triple. Les he dicho que es el misterio de los Siete Truenos. Los Siete Truenos en el Cielo abrirán este misterio. Será en la mera Venida del Señor Jesucristo…”.

En la mera Venida del Señor Jesucristo este misterio del Séptimo Sello, que es revelado por los Siete Truenos, es abierto a los hijos e hijas de Dios en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo; o sea, en la Iglesia del Señor Jesucristo, en la etapa de la Edad de la Piedra Angular, que es la etapa de la Edad de Oro de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y así esta apertura del Séptimo Sello, que está en un misterio triple, sería abierto ese misterio triple; y cuando es abierto este misterio triple podemos ver al Hijo del Hombre viniendo con Sus Ángeles. Esto es el ministerio de Jesús por segunda vez, el ministerio de Moisés por segunda vez y el ministerio de Elías por quinta vez, manifestados por Jesucristo el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 viniendo en Espíritu Santo en este Día Postrero.

¿Y qué será esto? ¿Qué será la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 al 21? En el libro de Los Sellos en español, página 277, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham, orando dice:

[240]… pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

¿Quién es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? Es el Espíritu Santo, es Jesucristo en Espíritu Santo, es el Espíritu de Cristo viniendo en el Día Postrero.

Ahora, ¿cómo vendrá el Espíritu Santo en el Día Postrero? En la página 256 en español, del mensaje de los Siete Sellos y del libro de los Siete Sellos, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham:

121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

El Verbo, dos mil años atrás se hizo carne en aquel velo de carne llamado Jesús, y para este tiempo final el Verbo se hará carne nuevamente en este tiempo final.

El Verbo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová vino dos mil años atrás en carne humana como Cordero de Dios en Su Obra de Redención; y el velo de carne murió en la Cruz del Calvario.

Y para el tiempo final vendrá nuevamente el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es el Verbo, el Espíritu Santo, vendrá en carne humana nuevamente; y esto será la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, la Venida del Espíritu Santo, Jesucristo en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto.

¿Y cómo vendrá? Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emanuel, la Palabra, o sea, el Verbo, la Palabra de Dios encarnada en un hombre.

Si conseguimos ese hombre donde estará la Palabra hecha carne, estaremos encontrando al Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en carne humana en ese velo de carne, en ese hombre que estará en el tiempo presente como el instrumento del Señor Jesucristo para el cumplimiento del Séptimo Sello en esa forma triple que está prometido el Séptimo Sello para ser manifestado.

En esa forma triple es abierto el Séptimo Sello. La apertura del Séptimo Sello es en una forma triple: el ministerio de Jesús por segunda vez, el ministerio de Elías por quinta ocasión y el ministerio de Moisés por segunda ocasión. Ahí tenemos el misterio del Séptimo Sello en una forma triple.

Y con esa manifestación triple del Séptimo Sello, porque tiene tres propósitos…, así como el Sexto Sello tiene también tres propósitos. El Sexto Sello tiene tres propósitos muy importantes, que son los siguientes: Página 481 del libro de Los Sellos en español, dice:

191. Ahora, hallamos que estos fueron los tres propósitos en la apertura del Sexto Sello. Primero: Las vírgenes fatuas tienen que pasar por el tiempo de la tribulación para ser purificadas. Ellas tenían que ser purificadas del pecado de incredulidad, por haber rechazado el Mensaje. Esto se hizo pues en el tiempo de la tribulación. Y vemos que esto culmina en el capítulo 7 de Apocalipsis, entre los capítulos 6 y 8. Ellas allí ya están purificadas; y les fue dada una ropa blanca a cada una. Ahora, esto no es la Novia, sino la iglesia”.

O sea, esta multitud con palmas en sus manos no es la Novia del Señor Jesucristo, la Esposa del Cordero, sino que son las vírgenes fatuas, o sea, el cristianismo profesante, que creyó en Jesucristo como su Salvador pero que no recibió el Espíritu Santo, y por consiguiente no recibieron el nuevo nacimiento, y no obtuvieron así el cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

Y como ninguna persona podrá ser transformada (si está viva) o ser resucitada (si murió) sin haber primero recibido a Cristo como su Salvador y haber lavado sus pecados en la Sangre de Cristo, y haber nacido de nuevo y así obtenido su cuerpo teofánico de la sexta dimensión… para, en el Día Postrero, luego obtener su cuerpo físico glorificado y eterno, que Cristo ha prometido para cada uno de ustedes y para mí también.

Pasamos primero por creer en Cristo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu Santo, y así recibir el nuevo nacimiento, y así recibir el cuerpo teofánico de la sexta dimensión, que es el espíritu teofánico en el cual viviremos por toda la eternidad; y luego, con ese espíritu teofánico entraremos en el cuerpo físico que será eterno, que Él nos dará en el Día Postrero.

“Y yo le resucitaré en el Día Postrero”, dijo Jesucristo. Y el Día Postrero es el séptimo milenio; porque un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día, dice Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8.

Y para ese Día Postrero, ese Día Postrero delante de Dios, que es el séptimo milenio, es que Cristo dijo en San Juan, capítulo 6, verso 39 al 40: “Y yo le resucitaré en el Día Postrero”. ¿A quiénes? A los creyentes en Cristo que han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y han recibido el Espíritu de Cristo, y así han recibido el nuevo nacimiento.

Ahora, vean cómo para el tiempo en que las vírgenes fatuas serán purificadas, que es el primero de los propósitos del Sexto Sello, serán purificadas del pecado de incredulidad, porque no creyeron el Mensaje antes de comenzar la gran tribulación. Dice:

“[191]. Esto se hizo pues en el tiempo de la tribulación (o sea, fueron purificadas en el tiempo de la tribulación). Y vemos que esto culmina en el capítulo 7 de Apocalipsis, entre los capítulos 6 y 8. Ellas allí ya están purificadas; y les fue dada una ropa blanca a cada una. Ahora, esto no es la Novia, sino la iglesia. Son gente pura y buena que quizás no tuvieron oportunidad de recibir el Mensaje o que de alguna manera fueron cegados por estos falsos profetas, y no tuvieron oportunidad; sin embargo, son sinceros de corazón, y Dios conoce sus corazones; y aquí es donde fueron purificados”.

¿Dónde? En la gran tribulación, los que estarán viviendo en el tiempo final.

Luego hay otro propósito, o sea, el segundo propósito:

“192. Luego, hay otro tiempo de purificación, el cual es para Israel, cuando ellos se reúnen. Este es el segundo propósito. Dios purifica a Israel en el tiempo de la tribulación. De entre los millones, habrá un grupo escogido de 144.000, y ellos serán purificados. También la Tierra entera será purificada (ese es el tercer propósito del Sexto Sello). Será tan grande esta cosa que hasta la luna, las estrellas y toda la naturaleza será purificada. ¿Ve usted lo que es? La Tierra se está renovando, siendo purificada, preparándose para el Milenio (o sea, para ese Reino Milenial de Cristo). El Milenio ya viene, por eso todo lo que tenga la mínima partícula de suciedad tendrá que ser purificado durante el Sexto Sello”.

Por eso tengamos nuestras confesiones hechas delante de Dios, habiendo confesado nuestros pecados a Cristo y lavado nuestros pecados en la Sangre de Cristo antes de que Él salga del Lugar Santísimo del Templo que está en el Cielo y salga de la silla de misericordia, del Trono de Misericordia (el Sacrificio de Cristo); y luego no habrá más Sangre en el asiento o silla de misericordia en el Cielo, en el Lugar Santísimo.

Y de ahí en adelante, el que esté sucio no podrá ser limpiado, sino que tendrá que pasar por la gran tribulación para ser purificado, si tiene su nombre escrito en el Libro de la Vida. Y por cuanto no habrá Sangre ya de ahí en adelante, lo que obrará para su purificación será el Sexto Sello bajo el tiempo de la gran tribulación.

Por eso estemos preparados habiendo lavado nuestros pecados en la Sangre de Cristo confesando nuestras faltas y pecados, antes de que salga Jesucristo el Sumo Sacerdote del Lugar Santísimo y sea retirada del Lugar Santísimo, del Trono de Misericordia, de la silla de misericordia, la Sangre de Cristo; porque de ahí en adelante no habrá más oportunidad para ninguna persona lavar sus pecados en la Sangre del Cordero de Dios.

Pero [Apocalipsis 22:14-16]:

Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.

Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.

Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana”. Aquí podemos ver que son bienaventurados los que lavan sus ropas en la Sangre del Cordero, porque obtienen el derecho al Árbol de la Vida para vivir eternamente y entrar por las puertas de la ciudad, la Nueva Jerusalén, y vivir en ella por toda la eternidad.

Es muy importante conocer estas cosas, para que así, antes de que sea retirada la Sangre de Cristo del asiento de misericordia en el Cielo, allá en el Lugar Santísimo del Templo que está en el Cielo… como era retirada en el templo que construyó Moisés y el templo que construyó Salomón, allá en el lugar santísimo, donde el sumo sacerdote entraba con la sangre de la expiación, del macho cabrío que era sacrificado el día diez del mes séptimo de cada año; y el sumo sacerdote entraba allí con el incensario y también llevaba la sangre de la expiación, la cual esparcía sobre el asiento de misericordia hacia el oriente; y después derramaba también sobre el asiento de misericordia, que es el propiciatorio que estaba sobre el arca del pacto, derramaba de esa sangre; y allí se estaba efectuando la intercesión por el pueblo de Israel, por el pueblo hebreo, para la reconciliación del pueblo hebreo con Dios y Dios con el pueblo hebreo; para que así el pueblo hebreo quedara reconciliado con Dios para así recibir las bendiciones de Dios.

Y luego que el sumo sacerdote salía del lugar de intercesión, de ahí en adelante los que no habían creído en esa labor del día diez del mes séptimo, y no estaban incluidos, no se habían incluido entre los que creían en esa labor y obtendrían misericordia, entonces no quedaban como individuos reconciliados con Dios; aunque la nación hebrea quedaba reconciliada con Dios.

Y ahora vean cómo Cristo como Sumo Sacerdote con Su propio Sacrificio ha estado haciendo intercesión por cada hijo e hija de Dios, y ha estado obteniendo la reconciliación de cada hijo e hija de Dios.

Por eso San Pablo decía2: “Reconciliaos hoy con Dios”; porque Cristo estaba haciendo la Obra de Reconciliación allá en el Cielo con Su Sacrificio.

Y luego que Cristo salga de esa Obra de Intercesión en el Cielo quedaremos totalmente —todos los hijos e hijas de Dios— reconciliados con Dios, con un cuerpo eterno para vivir por toda la eternidad y recibir las bendiciones de Cristo por toda la eternidad, y reinar con Cristo por mil años como reyes y sacerdotes y por toda la eternidad.

Ahora podemos ver que esto estará sucediendo en el Día Postrero, en el séptimo milenio, en donde Cristo dijo: “Y yo le resucitaré en el Día Postrero”. Porque los muertos oirán la Voz del Hijo de Dios, la Voz del Hijo del Hombre, y los que hicieron bien saldrán a resurrección de vida, dice Cristo en San Juan, capítulo 5, versos 21 al 29; y también el capítulo 12 de Daniel habla de la resurrección.

Ahora, podemos ver que todo eso está incluido en las etapas del Séptimo Sello; porque el Séptimo Sello tiene esas tres etapas importantes. El Séptimo Sello está en una forma triple y tiene tres etapas muy importantes.

Nos dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página 464 y 465, dice:

[138]. Debemos recordar que este Séptimo Sello es el fin del tiempo de todas las cosas. Correcto. Las cosas escritas en el Libro de la Redención, sellado desde antes de la fundación del mundo con siete sellos, todo termina. Es el fin de este mundo agitado, el fin de la naturaleza agitada y es el fin de todo. En eso también encontramos el fin de las Trompetas, de las Copas, de la Tierra; y aun es el fin del tiempo. El tiempo termina, así nos lo dice la Biblia en Apocalipsis 10:1-7, donde el Ángel dijo: ‘El tiempo no será más’. Y eso será en el día cuando este gran evento suceda. Allí todo termina”.

¿Cuando qué gran evento suceda? Cuando el Séptimo Sello sea abierto, o sea, cumplido.

139. Al final de este Séptimo Sello es el fin de la edad de la Iglesia; es el fin del Séptimo Sello, es el fin de las Trompetas, es el fin de las Copas y aun es el fin de la entrada al Milenio. Todo eso es contenido en el Séptimo Sello.

140. Es como disparar un cohete al aire. Este cohete hace una explosión por aquí cerca; y luego mucho más alto hace otra explosión, y de allí salen cinco estrellas…”.

O sea, de la segunda explosión es que salen las estrellas; en la primera explosión, luego de esa primera explosión no dice que salieron estrellas, sino que luego el cohete, que representa el Séptimo Sello, hace una explosión, dice:

140. Es como disparar un cohete al aire. Este cohete hace una explosión por aquí cerca (o sea, no muy alto); y luego mucho más alto hace otra explosión, y de allí salen cinco estrellas. Una de esas cinco hace una explosión, y de allí salen otras cinco estrellas; y una de esas estrellas explota, y de allí salen otras cinco estrellas (o sea, tres grupos de cinco estrellas)”.

Y luego de esas tres explosiones que hace el Séptimo Sello más arriba, vean ustedes, sale, de esa primera explosión, de esa primera explosión que hace más arriba, que sería la segunda explosión del Séptimo Sello (porque la primera la hace más abajo, después más arriba hace una segunda explosión) de donde salen cinco estrellas. De esas cinco estrellas sale una, o sea, de esas cinco estrellas explota una estrella; y de esa estrella que explotó salen cinco estrellas; y de esas cinco estrellas que salieron sale otra estrella que hace una explosión y salen cinco estrellas más. Dice:

“… y una de esas estrellas explota, y de allí salen otras cinco estrellas; y después desaparece gradualmente. Así es el Séptimo Sello. Allí termina el tiempo para el mundo. Es el fin del tiempo para esto y aquello y todas las cosas. Todo termina con el Séptimo Sello. Ahora, ¿cómo lo va a hacer Dios? Eso es lo que no sabemos, no lo sabemos. En esto será el tiempo para todas estas cosas y la entrada del Milenio”.

Ahora podemos ver que la entrada al Milenio, el séptimo milenio, donde será establecido el glorioso Reino Milenial de Cristo, estará bajo el Séptimo Sello siendo manifestado.

Es en el tiempo del Séptimo Sello manifestado, siendo abierto, siendo cumplido aquí en la Tierra, que el séptimo milenio entra para la raza humana.

Si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, ya estamos en el séptimo milenio y por consiguiente en el tiempo del Séptimo Sello, y tiempo de la segunda explosión del Séptimo Sello más arriba, porque la primera explosión abajo, vean ustedes que fue… vamos a leer por aquí, que fue la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo por medio de Su séptimo ángel mensajero en la séptima edad de la Iglesia gentil, que es una edad más abajo de la Edad de la Piedra Angular.

Cristo también estuvo manifestado en Espíritu Santo por medio de los siete ángeles mensajeros, de edad en edad, en la Palabra prometida para cada edad, en la porción correspondiente a cada edad. Y para el Día Postrero estará manifestado en la Edad de la Piedra Angular, en la porción prometida para la Edad de la Piedra Angular.

Ahora, veamos al Hijo del Hombre, página 22 y 23 del libro de Citas en español, dice:

183 – “El Hijo del Hombre está ahora siendo revelado desde el Cielo. ‘¿Vendrá después de un tiempo, hermano Branham?’. Es ahora. Y yo deseo no hacer esto tan personal en esta reunión, espero que su espíritu dentro de usted, que es dado por Dios, pueda leer lo que estoy hablando. El Hijo del Hombre ya ha venido de Su gloria y se está revelando a Sí mismo por los cuantos años pasados a Su Iglesia en Su misericordia; enseñándoles Su gran presencia, haciendo las mismas cosas que Él hizo cuando Él estuvo aquí en la Tierra, revelándose a Sí mismo como Él lo hizo a Abraham antes de la destrucción (o sea, antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra). Él ha venido ahora en misericordia revelándose a Sí mismo a la Iglesia; se han reído y lo han escarnecido”.

Y eso sucedió bajo el ministerio del precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Marrion Branham, mensajero de la séptima edad de la Iglesia gentil. Fue en la séptima edad de la Iglesia gentil y en la brecha entre la séptima edad y la Edad de la Piedra Angular, que esa manifestación de Jesucristo, del Hijo del Hombre en misericordia, fue vista en el séptimo ángel mensajero de la séptima edad de la Iglesia gentil.

Pero vean, después de esa manifestación en misericordia, del Hijo del Hombre a través del reverendo William Branham, el Hijo del Hombre, el ministerio de Jesucristo manifestado en el reverendo William Branham en misericordia (así como estuvo en misericordia manifestado por medio de los siete ángeles mensajeros), luego, la próxima vez que será manifestado el ministerio del Hijo del Hombre, luego la segunda vez en que será manifestado el Hijo del Hombre, dice, vamos a ver cómo dice:

“La siguiente vez que Él se revele a Sí mismo, será en el juicio al mundo y las naciones que se olvidaron de Dios y pecaron su manera de gracia... Su Día de Gracia”.

O sea, será en el juicio para las naciones que pecaron y se olvidaron de la misericordia de Dios durante la Dispensación de la Gracia, en donde Jesucristo estuvo manifestado de edad en edad por medio de cada ángel mensajero.

Y en el séptimo ángel mensajero estuvo manifestado el Hijo del Hombre en gracia, revelándose en Su Iglesia y a Su Iglesia, y estuvo discerniendo los pensamientos del corazón de las personas, así como lo hizo Elohim cuando le apareció a Abraham el día antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra, y comió con Abraham, y discernió los pensamientos del corazón de Sara cuando Dios dijo que le daría un hijo por medio de Sara a Abraham.

Y ella se rio en su corazón, no con sus labios ni en forma audible, sino en su corazón, diciendo: “Después de ya mi señor estando viejo y yo también vieja (o sea, pasada del tiempo de tener niños), ¿tendré deleites con mi esposo, con mi señor?, ¿y he de tener un hijo?”, y eso lo pensó en su alma y se rio en su alma con incredulidad, pensando que eso era imposible porque ya estaba fuera del tiempo de tener niños.

Pero Dios velado en ese cuerpo en el cual le apareció a Abraham, y también estaban allí los Arcángeles Gabriel y Miguel comiendo con Abraham también, en forma visible; uno de ellos, Elohim, le dijo a Abraham: “¿Por qué se ha reído Sara tu mujer, diciendo: He de tener un hijo? ¿Hay alguna cosa imposible para Dios?”.

Sara dijo: “No me he reído”.

Pero Dios le dijo: “Sí que te has reído”.

Ahora, Sara no se había reído exteriormente con sus labios, pero Dios juzga el corazón. Y una persona puede pecar delante de Dios y no hacer nada físicamente, pero si en su corazón lo hace: delante de Dios ha pecado, porque ha sucedido dentro de su alma, de su corazón el hecho. Y Dios juzga el corazón, porque Dios mira el corazón.

Por eso en una ocasión Jesús dijo que Moisés había dicho: “No cometerás adulterio”, pero Jesús dijo: “Mas yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla en su corazón, ya adulteró en su corazón”3. ¿Por qué? Porque Dios mira el corazón y ve lo que pensó esa persona allá en su alma; y aunque no halla efectuado el acto exteriormente, físicamente, ya lo efectuó en su alma; y Dios juzga conforme a la intención del corazón de la persona, porque Él es el que escudriña los pensamientos y las intenciones del corazón.

Así que podemos ver que conforme a las intenciones del corazón y al pensamiento del corazón de Sara, Dios juzgó y dijo que Sara se había reído; y Dios se molestó allí con Sara, pero no mató a Sara porque era la esposa de Abraham y por medio de ella Abraham tendría el hijo prometido.

Y ella fue rejuvenecida así como Abraham, cuando tenía Abraham 99 años para 100 años, y Sara 89 años para 100 años. Y luego cuando tuvieron 100 años, Abraham 100 años y Sara 90 años, nació el hijo prometido: Isaac; y le pusieron por nombre Isaac, que significa ‘risa’.

Sara se había reído pensando en que ya siendo vieja iba a tener un hijo, y se rio con incredulidad. Abraham también se había reído anterior a Sara cuando Dios le había prometido un hijo. Vean ustedes, cuando Dios le había prometido este hijo Abraham también se rio, pero vamos a ver, dice Génesis, capítulo 17, verso 15 en adelante:

Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, mas Sara será su nombre”.

Ya Dios le cambió el nombre a Abraham en este capítulo 17, y también a Sara. Le dice a Abraham del cambio de nombre para Sara. No le dijo a Sara del cambio de nombre, sino a Abraham, porque Abraham es la cabeza. Y dice:

“Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella.

Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir?

Y dijo Abraham a Dios: Ojalá Ismael viva delante de ti.

Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él”.

O sea que Abraham se rio en su corazón haciendo esa pregunta, ¡lleno de alegría, lleno de gozo!, porque aun pasado del tiempo de tener hijos Abraham con su esposa Sara, Dios le iba a dar un hijo y su nombre sería Isaac.

Vean, Abraham se rio, y ahora Dios le dice: “Le pondrás por nombre Isaac”, que significa ¿qué?, ‘risa’. Por la risa de Abraham Dios le dio el nombre de Isaac, que significa ‘risa’; por esa risa de fe, de gozo y de alegría por la noticia, las buenas nuevas de la venida del hijo prometido.

Y cuando vino el hijo prometido, ¡cómo se reiría Abraham!, de gozo, de alegría y de agradecimiento delante de Dios; porque la venida del Hijo prometido es lo que causará el verdadero jubileo para todos los hijos de Dios; y el Hijo prometido para el Día Postrero es la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en este tiempo final, en ese propósito triple.

Es la apertura del Séptimo Sello en esa forma triple, porque tiene un triple propósito y está en una forma triple: con Moisés y con Elías está la Venida del Hijo del Hombre.

La venida del ministerio de Jesucristo está con la venida del ministerio de Moisés por segunda vez y con la venida del ministerio de Elías por quinta vez; ahí está la forma triple de la apertura del Séptimo Sello; está en una forma triple la apertura del Séptimo Sello.

Sin esa forma triple no se puede tener la apertura o cumplimiento del Séptimo Sello en este Día Postrero; pero con esa forma triple de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles: la venida del ministerio de Jesús, de Moisés y de Elías, ¿tenemos qué? La apertura del Séptimo Sello. Así es como veríamos la apertura del Séptimo Sello: en una forma triple, en una manera triple en este Día Postrero.

Y cuando la Iglesia del Señor Jesucristo estaría viendo la Venida del Hijo del Hombre con Moisés y Elías, o sea, la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, estaría viendo los ministerios de Jesús por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Moisés por segunda vez, manifestados en este tiempo final en carne humana; y eso sería la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, sería la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida del Señor en un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emanuel: la Palabra de Dios encarnada en un hombre.

Y así estaremos viendo la Palabra de Dios encarnada en un hombre, en el propósito y manifestación triple del Séptimo Sello, porque tiene una triple manifestación el Séptimo Sello, está en una forma triple el Séptimo Sello.

Si las personas que están esperando la Segunda Venida de Cristo no pueden ver el Séptimo Sello, la Segunda Venida de Cristo en esta forma triple, pues nunca estarán viendo la Venida del Señor, la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, con Moisés y Elías; porque son Moisés, Elías y Jesús los que están prometidos para venir en el Día Postrero; y esos son sus ministerios repitiéndose en el Día Postrero en carne humana, en un hombre del tiempo final.

Pero ese hombre no será el Señor Jesucristo; él solamente será el velo de carne donde estará el ministerio de Jesús por segunda vez, el ministerio de Moisés por segunda vez y el ministerio de Elías por quinta vez manifestados por Jesucristo en Espíritu Santo a través de ese hombre, de ese profeta del Día Postrero y de la Dispensación del Reino y de la Edad de la Piedra Angular, donde hace esa segunda explosión más arriba el Séptimo Sello; hace esa explosión, ¿dónde? En la Edad de la Piedra Angular. Y ahí es donde salen, de esa explosión, cinco estrellas; y de esas cinco estrellas, explota una y salen cinco estrellas más; y de esas cinco estrellas que salieron, una de ellas explota y salen cinco estrellas más.

Y ahí podemos ver que luego todo se desvanece, o sea, llega a cumplimiento el propósito triple del Séptimo Sello, y se cumple así todo el Programa Divino para el Séptimo Sello. Y al final del Séptimo Sello, que es al final de esa última estrella que explota y de ahí salen cinco estrellas, y después de eso todo desaparece porque se concluye la labor del Séptimo Sello y se entra al glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo.

O sea que el Séptimo Sello estará obrando tanto en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo como también del pueblo hebreo, porque ellos lo recibirán. Y cuando ellos reciban a Cristo, ¿qué estarán recibiendo? Ellos estarán recibiendo el Séptimo Sello bajo el sonido de la Séptima Trompeta de Apocalipsis, capítulo 11, verso 15 en adelante.

Y vean ustedes cómo nos dice en el mensaje de Las Siete Edades o etapas de la Iglesia gentil, el precursor de la Segunda Venida de Cristo nos dice algo muy importante que nosotros no podemos pasar por alto. Dice… vamos a ver. Nos habla de Moisés y de Elías, y nos habla también de Cristo revelándose al pueblo hebreo.

Vamos a ver dónde se encuentra esto… El Evangelio pues está listo para ir a los judíos, pero antes el Evangelio del Reino estará en medio de la Iglesia gentil. Y la trompeta, esa Séptima Trompeta, como el Séptimo Sello, ¿será qué? La Venida del Señor. Sonará y los muertos en Cristo resucitarán primero (eso es en medio de los gentiles), nosotros los que vivimos seremos transformados (eso es en medio de los gentiles bajo el Séptimo Sello), y luego le toca al pueblo hebreo con la ida del Evangelio del Reino al pueblo hebreo por medio de Moisés y Elías, en donde la Trompeta del Evangelio del Reino sonará para el pueblo hebreo y les revelará la Segunda Venida de Cristo; y ellos lo verán, lo recibirán, y dirán: “Este es al que nosotros estamos esperando. Es este al cual hemos nosotros estado esperando”.

Ahora, podemos ver que eso es el misterio del Séptimo Sello tanto para la Iglesia gentil como para el pueblo hebreo.

En la página 149 del libro de Citas, párrafo 1333, dice:

1333 – “Recuerden que ‘los que están vivos y queden, no impedirán a los que duermen; porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta...’ La sexta acaba de sonar. Y esa última Trompeta, como el último Sello, será la Venida del Señor. ‘Tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primero’. Sólo descansando hasta ese tiempo”.

Y en “Cisternas rotas”, página 35, también dice lo mismo, y en el libro de Citas se encuentra en la página 130 y verso 1164, dice:

1164 – “… porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta...’ La sexta acaba de tocar. Y esa última Trompeta, como el último Sello, será la Venida del Señor. ‘Tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primero” .

Ahora, hemos visto que todo esto está en un misterio triple, está en una forma triple, porque el Hijo del Hombre viene con Sus Ángeles.

O sea que la promesa es la venida de Jesús, la venida de Moisés y la venida de Elías, ahí tenemos esa forma triple en que el Séptimo Sello estará abierto en el Día Postrero para llevar a cabo una labor triple en este tiempo final en favor de los escogidos de Dios, para así nosotros ser llamados, juntados y transformados en este tiempo final; y los muertos en Cristo ser resucitados; e ir a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, ya adoptados con cuerpos eternos.

Hemos visto en esta noche, en una forma rápida, LAS ETAPAS DEL SÉPTIMO SELLO, en donde bajo el Séptimo Sello siendo abierto estaremos escuchando la Voz de Cristo dándonos a conocer estas cosas que deben suceder pronto, conforme a Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, donde Él con esa Voz de Trompeta dijo:

“Sube acá…”.

¿A dónde vamos a subir? A donde el Séptimo Sello hace esa segunda explosión más arriba. Eso es en la Edad de la Piedra Angular.

“… y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas”.

Después de las siete edades de la Iglesia gentil, donde sucedieron muchas cosas, ahora hay otras que tienen que suceder en la Edad de la Piedra Angular; y esas están ligadas al Séptimo Sello y a esa explosión grande de donde surgen esas estrellas, y donde el Séptimo Sello cumple el propósito de Su manifestación de Su Venida en este Día Postrero, en las etapas del Séptimo Sello.

O sea que el Séptimo Sello va por etapas cumpliendo todo aquello que está prometido para este tiempo final, para la Venida del Hijo del Hombre, para la Venida del Señor a Su Iglesia y luego al pueblo hebreo.

Viene como el Ángel Mensajero a Israel, pero viene también por Su Iglesia gentil. Todo eso está en “LAS ETAPAS DEL SÉPTIMO SELLO”.

Hemos visto LAS ETAPAS DEL SÉPTIMO SELLO así en una forma rápida. Necesitaríamos mucho tiempo para ver con todos los detalles estas etapas del Séptimo Sello; pero podemos ver y podemos darle gracias a Dios porque en estas etapas del Séptimo Sello el Séptimo Sello está con nosotros en este Día Postrero, en parte de estas etapas que tienen que ser cumplidas bajo la apertura del Séptimo Sello.

Y el Séptimo Sello sería abierto en este tiempo final en y a la Iglesia del Señor Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, y nos mostraría todas estas etapas por las cuales el Séptimo Sello, la Venida del Señor, estaría pasando.

Una de las cosas importantes del Séptimo Sello es la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es el Verbo, la Palabra viniendo en carne humana en el Día Postrero, en un hombre del Día Postrero. Eso es muy importante en la Obra que llevará a cabo el Séptimo Sello en sus diferentes etapas por las cuales pasará el Séptimo Sello.

Y ahora, en y con la Iglesia del Señor Jesucristo el Séptimo Sello en este Día Postrero estaría siendo abierto y llevando a cabo lo que corresponde a la etapa o etapas que tienen que ser cumplidas del Séptimo Sello en medio de Su Iglesia gentil, para ser transformados y raptados en este Día Postrero, dándonos la fe, la revelación del rapto, que es la revelación de Su Venida con Sus Ángeles en esa forma triple; y así siendo preparados para ser transformados y raptados en este Día Postrero.

Ahora podemos ver la relación que hay entre el Hijo del Hombre y Sus Ángeles: es la manera triple de la apertura del Séptimo Sello.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta noche dándoles testimonio de las etapas del Séptimo Sello, de las etapas de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Que las bendiciones del Señor Jesucristo, el Séptimo Sello, en sus etapas, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y pronto todos seamos transformados y raptados en este Día Postrero; los que faltan por ser llamados y juntados, que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero, sean llamados y juntados, y se complete el número de los escogidos de Dios, y seamos todos transformados y raptados en este tiempo final. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Hemos visto en estas etapas del Séptimo Sello el llamado y recogimiento de los escogidos; eso está también en estas etapas del Séptimo Sello. Y en estas etapas del Séptimo Sello, en estas etapas de la Venida del Señor estábamos todos nosotros también, por eso es que estamos aquí en esta noche escuchando la Voz de Cristo en este tiempo final, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, como Él prometió en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1; y en Apocalipsis 22, verso 16, donde dijo: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Y Apocalipsis 22, verso 6, dice: “Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

Por medio de Su Ángel Mensajero nos da a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, porque ese es el velo de carne, ese es el hombre, ese es el mensajero donde Jesucristo en Espíritu Santo vendrá en el Día Postrero manifestado dándonos a conocer por medio de Su Ángel Mensajero todas estas cosas que deben suceder pronto en las etapas del Séptimo Sello.

Muchas gracias por vuestra amable atención, amados amigos y hermanos presentes escuchando la Voz de Dios en este Día Postrero.

¿Dónde están los que estarían viendo estas etapas del Séptimo Sello y estarían escuchando la Voz del Séptimo Sello? Aquí estamos en esta noche y en diferentes lugares de la América Latina y del Caribe.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, y pasen todos muy buenas noches.

Con nosotros nuevamente el reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar nuestra parte en esta noche dándole gracias a nuestro amado Señor Jesucristo por Sus bendiciones en las etapas del Séptimo Sello.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde, y muchas gracias por vuestra amable atención.

“LAS ETAPAS DEL SÉPTIMO SELLO”.

[Revisión mayo 2018]

1 San Mateo 27:25

2 Segunda de Corintios 5:20

3 San Mateo 5:28

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