ImprimirImprimir

Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes aquí en el Gaitán. Es para mí una bendición grande estar con ustedes para compartir unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Para lo cual quiero leer en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 al 5, donde nos dice de la siguiente manera:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

“EL RAPTO DEL SÉPTIMO SELLO”.

El Séptimo Sello, que fue abierto en el Cielo y causó silencio en el Cielo, hubo silencio en el Cielo como por media hora; el misterio de este Séptimo Sello al ser abierto en el Cielo, en el Libro de la Redención, en ese Libro sellado con siete sellos que aparece en Apocalipsis, capítulo 5, verso 1 en adelante, donde dice:

“Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.

Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?

Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.

Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.

Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono.

Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;

y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;

y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”.

Ahora, vean ustedes este Libro sellado con siete sellos, el cual en Apocalipsis, capítulo 5, está a la diestra del que está sentado en el Trono, o sea, de Dios; y luego llega el tiempo para ese Libro ser abierto, y se pide que una persona se presente ante Dios y tome ese Librito y lo abra en el Cielo; y no se hallaba a ninguno digno, ni en el Cielo, ni en la Tierra, ni debajo de la Tierra, de tomar ese Libro y abrir esos Siete Sellos.

En el Cielo estaban los arcángeles de Dios, y ellos son dignos; estaban los patriarcas y todas estas personas; pero se requería un hombre digno para tomar ese Libro, un familiar cercano, el cual estaba tipificado en Booz, el que redimió a Rut.

Y ahora, se requería un hombre que hubiera venido a este planeta Tierra sin pecado, un hombre que hubiera venido por creación divina y no por medio de la unión de papá y mamá; no por medio de una concepción humana, sino por medio de una concepción divina, de una creación divina; y esa persona la encontramos en nuestro amado Señor Jesucristo, porque Él vino por creación divina, Su cuerpo físico.

Y ahora se pedía un hombre que tomara ese Libro y abriera esos Sellos, pero que fuera un hombre digno que hubiera venido a la Tierra sin pecado; y el único, vean ustedes, era Jesús; porque Adán había venido sin pecado, pero pecó luego y ya perdió los derechos a la herencia de Dios.

Y este Título de Propiedad, encontramos que Adán perdió el derecho a ese Título de Propiedad, y ahora Adán no podía comer ese Libro de los Siete Sellos. Vean ustedes lo que significaba comer en el Huerto del Edén: en el Apocalipsis, capítulo 5 y capítulo 10, es comerse ese Título de Propiedad, y eso es comer del Árbol de la Vida, comer de Cristo, porque Cristo es el Árbol de la Vida.

Y ahora, vean ustedes cómo nadie en el Cielo ni en la Tierra ni debajo de la Tierra era digno para tomar ese Libro y abrir los Sellos, ni siquiera era digno de mirar ese Libro ningún ser humano, excepto uno: Jesucristo, y no aparecía.

Él estaba en el Lugar Santísimo haciendo intercesión sobre el Propiciatorio o asiento de misericordia allá en el Cielo, y no podía salir de ese lugar hasta que el último de los escogidos entrara al Cuerpo Místico de Cristo; y por esa causa es que aunque el llamado está siendo hecho en el Cielo, de una persona que sea digna y que tome ese Libro y lo abra, en el Cielo no aparecía ninguna persona digna; y Jesús, que era el único digno, tampoco aparecía, porque estaba todavía en el lugar de intercesión, haciendo intercesión por los últimos escogidos de Dios.

En palabras más claras, Jesucristo estaba muy ocupado haciendo intercesión por los últimos escogidos de Su Cuerpo Místico, de la Iglesia; o sea, por los últimos escogidos de la Edad de la Piedra Angular, que son los últimos escogidos del Cuerpo Místico de Cristo. Por lo tanto, estaba muy ocupado haciendo intercesión ¿por quiénes? Por cada uno de ustedes y por mí también; estaba haciendo intercesión por los últimos escogidos de Dios, que son los escogidos de la Edad de la Piedra Angular.

Y vean ustedes, hasta que entre hasta el último de los escogidos de Dios al Cuerpo Místico de Cristo, Él no puede salir del Trono de Intercesión para tomar el Libro y hacer el reclamo allá en el Cielo.

Porque cualquier persona que no entre al Programa Divino antes de Cristo salir del Trono de Intercesión, toda persona que no entre antes de Cristo salir de ese lugar, quedará con sus pecados, porque no tendrá cómo lavar sus pecados, porque Cristo ya habrá salido del Trono de Intercesión en el Cielo.

Ahora, este Libro de los Siete Sellos ha estado cumpliéndose de edad en edad; y en cuanto a su cumplimiento, ha estado abriéndose en cuanto a su cumplimiento, pero ha estado en la diestra o mano de Dios. Como un plano en la mano de Dios ha estado ese Libro sellado con siete sellos; y Dios, el cual sabe el contenido de ese Libro, ha estado obrando de etapa en etapa, de edad en edad, y ha ido cumpliendo el contenido de ese Libro.

Antes de ese Libro ser tomado en el Cielo por Cristo y ser abierto en el Cielo, tiene que ser cumplido aquí en la Tierra ese Programa Divino que está en esos Sellos; y al final luego entrarán los hebreos; y cuando ya ellos entren, Cristo, vean ustedes, está o estará ya en una nueva etapa manifestado.

Ahora, antes de Cristo salir del Trono de Intercesión y de los muertos en Cristo ser trasladados o raptados al Cielo, antes de eso el pueblo hebreo verá la gloria de Dios manifestada en Su Iglesia; y el pueblo hebreo verá a Cristo, al Ángel del Pacto manifestado en Su Ángel Mensajero en carne humana, en el Día Postrero, y ellos clamarán: “Este es al que nosotros estamos esperando”.

Porque cuando se les pregunta a los rabinos hebreos acerca de la Venida del Señor, la Venida del Mesías, ellos dan testimonio que ellos están esperando la Venida del Mesías; pero cuando se les pregunta: “¿Qué ustedes esperan recibir cuando reciban el cumplimiento de la Venida del Mesías?”, pues ellos lo que están esperando recibir es un profeta en medio de ellos, un profeta ungido con el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo, un profeta en el cual esté el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová manifestado en carne humana. Ellos están esperando la Venida de la Palabra en carne humana, la Venida del Verbo en carne humana en este tiempo final; y eso es lo mismo que ha sido prometido para la Iglesia del Señor Jesucristo.

El precursor de la Segunda Venida de Cristo dijo acerca de la Venida del Señor… Él dijo en la página 256 en español, él nos dijo refiriéndose al pasaje de Apocalipsis 19 (el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que viene y su nombre es llamado El Verbo de Dios, y tiene en su muslo y en su vestidura escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores)... Ahora, ¿qué dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo que sería la Venida de ese Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? Página 256 de Los Sellos en español dice:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Y ahora, vean cómo ese es el misterio del Séptimo Sello: es el misterio del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 viniendo, y eso es la Palabra encarnada en un hombre. Eso es lo que ha sido prometido para la Iglesia del Señor Jesucristo: la Venida de la Palabra encarnada en un hombre; eso es el Séptimo Sello para todos los hijos e hijas de Dios.

En la página 472 del libro de Los Sellos en español, dice:

“164. Noten bien el Mensaje del tiempo del fin (este Sello)… Él nos ha revelado los seis Sellos, pero no dice nada del séptimo. El Sello del tiempo del fin, cuando empiece será algo completamente secreto, según la Biblia”.

Cuando comience el Séptimo Sello, cuando comience el cumplimiento del Séptimo Sello, ¿será qué? Algo completamente secreto, según la Biblia; porque Él dijo que nadie sabía cuándo sería el día y la hora en que el Hijo del Hombre iba a venir1.

Ahora, vean ustedes cómo al comienzo del Séptimo Sello, en cuanto a su cumplimiento sería un misterio el comienzo del Séptimo Sello; pero continuaría hacia adelante el Séptimo Sello llevando a cabo el cumplimiento de las promesas divinas correspondientes a este tiempo final.

Ahora sigue diciendo el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“Pero antes de conocer eso… Recuerden Apocalipsis 10:1-7: que al fin del Mensaje del séptimo ángel TODOS los misterios de Dios serían conocidos. Estamos en el tiempo del fin —la apertura del Séptimo Sello.

165. El domingo pasado, hace una semana hoy, cuando estaba predicando sobre: ‘Sed humildes, sed humildes, recuerden que Dios obra en cosas pequeñas’, en verdad no me daba cuenta de lo que estaba hablando, pero ahora lo veo bien. Será de una manera tan humilde. Uno pensaría que una cosa tan tremenda sería revelada allá en el Vaticano, pero más bien viene como vino Juan el Bautista, viene como el nacimiento de nuestro Señor, ¡allá en un establo! ¡GLORIA A DIOS! ¡La hora está a la mano! ¡Aquí estamos! ¡Oh hermano!”.

Ahora vean ustedes cómo nos habla de la Venida del Hijo del Hombre para el tiempo final, de la Venida del Señor, y compara el tiempo y cumplimiento de la Segunda Venida de Cristo con la venida de Juan el Bautista y la venida de Jesús. Porque en el cumplimiento de la Segunda Venida de Cristo estarán el Hijo del Hombre con Sus Ángeles manifestados aquí en la Tierra, ¿pero cómo será el cumplimiento de esta gran promesa? Será como vino Juan el Bautista y como vino nuestro Señor Jesucristo.

El cumplimiento de la Venida del Hijo del Hombre viene como vino Juan el Bautista. Juan el Bautista vino con el ministerio, ¿de quién?, de Elías en su tercera manifestación; y el cumplimiento del Séptimo Sello viene con el cumplimiento de Elías en su quinta manifestación, y con el cumplimiento de Moisés en su segunda manifestación y con el cumplimiento del ministerio de Cristo por segunda ocasión. Estos tres grandes ministerios estarán manifestados aquí en la Tierra bajo la apertura del Séptimo Sello.

Y ahora, vean cómo el Séptimo Sello se identifica con la Venida del Señor, porque el Séptimo Sello, ¿qué es?

En el libro de Los Sellos en español, página 469, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, hablando de esta gran nube que apareció en febrero 28 de 1963 sobre los cielos de Arizona…, la cual si la tornamos hacia este lado, hacia la derecha de ustedes, forma el rostro del Señor Jesucristo; y ahí los siete ángeles de las siete edades forman la barba del Señor; y el Ángel que era diferente a los demás, que está acá arriba, forma el cabello blanco del Señor.

Y ahora, vean ustedes cómo en estos simbolismos encontramos que todo lo que fue mostrado en Apocalipsis, capítulo 1: el Hijo del Hombre con Su rostro como el sol, con Su cabeza y Sus cabellos blancos como blanca lana, Sus ojos como llamas de fuego, Sus pies como bronce bruñido, y de Su boca sale una espada aguda; todos esos son los símbolos de las cosas que se estarán cumpliendo en la Venida del Hijo del Hombre; porque el Hijo del Hombre vendrá con Sus Ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras2.

Por lo tanto, viene con Sus Ángeles, viene con los ministerios de Moisés y Elías, los cuales para el Día Postrero estarán manifestados aquí en la Tierra, el de Elías por quinta vez y el de Moisés por segunda vez.

Y ahora, ¿qué nos dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo que es el ministerio del quinto Elías? Cuando le preguntaron la pregunta número 11 en la página 399 [Los Sellos], la cual lee así:

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(La contestación fue):

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu; porque allá, cuando Elías ya había subido y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

Vean, abrió el Jordán como lo había hecho el profeta Elías; y cuando ellos vieron eso, dijeron: “El espíritu de Elías ha reposado sobre Elíseo”. Eso fue lo que pidió Eliseo, que una doble porción del espíritu que estaba en Elías viniera sobre él (o sea, sobre Eliseo); y le fue concedida su petición.

Ahora, el Elías que viene a predicar a los judíos será conforme a lo que dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo: será un hombre ungido, de este tiempo, con ese espíritu.

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu…”.

Ahora podemos ver cómo cada vez que Dios manifiesta un ministerio de un profeta que ya manifestó en el pasado, cuando lo manifiesta por segunda vez es un hombre… [Corte de electricidad].

Hemos visto que el Elías que le predicará al pueblo hebreo —que es el ministerio de Elías manifestado en otro hombre, es el ministerio de Elías, el espíritu de Elías ungiendo a un hombre de este tiempo— será un hombre ungido con ese espíritu ministerial de Elías, en el cual estará el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo en este tiempo final.

Hemos visto lo que es: el Elías que le predicará al pueblo hebreo es un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu ministerial; y hemos visto lo que será la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, la Venida de Cristo: será la Palabra encarnada en un hombre.

Y el Moisés que estará como uno de los Dos Olivos en la Tierra en el Día Postrero, nos dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página 326, al final dice:

“243. Moisés será la misma persona. Hallamos lo mismo en Apocalipsis 22:8”.

¿Y qué es lo que hallamos en Apocalipsis 22, verso 8? Dice: Hallamos lo mismo en Apocalipsis 22:8”: Ahí hallamos a Moisés.

Y ahora vamos a ver quién es Moisés aquí:

“Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas”.

Moisés será esta misma persona: el Ángel del Señor Jesucristo, porque este Ángel es un profeta, y es el profeta de la Dispensación del Reino.

También encontramos que el precursor de la Segunda Venida de Cristo, vean ustedes, en la página 301 del libro de Los Sellos en español dijo:

“106. Noten bien: En el tiempo cuando Dios iba a librar al mundo antes del diluvio, Él mandó un águila (o sea, a Noé, porque los profetas de Dios son representados en un águila). ¿No cree usted que cuando Juan estaba en la Isla de Patmos, este Mensaje era tan perfecto que aun no podía ser confiado a un ángel? Ahora, un ángel es un mensajero, pero ¿sabía usted que aquel mensajero era un profeta? ¿Lo creen? Vamos a probarlo. Veamos Apocalipsis 22:9 para ver si no fue un águila. Él era un ángel, un mensajero, pero era un profeta, el cual reveló a Juan completamente este libro de Apocalipsis. Ahora veamos lo que Juan vio:

‘Yo Juan soy el que ha oído y visto estas cosas. Y después que hube oído y visto, me postré para adorar delante de los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

Y él (el ángel) me dijo: Mira que no lo hagas (ningún verdadero profeta recibiría adoración, o mensajero cualquiera): porque yo soy siervo contigo, y con tus hermanos los profetas, y con los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios’.

Apocalipsis 22:8-9.

107. Ahora, el Libro era tan importante, y es la Palabra de Dios. ¡Cuidado! Cuando la Palabra de Dios es revelada, tiene que ser traída por el profeta, porque solamente a él llega la Palabra de Dios”.

Solamente puede ser traída la Palabra de Dios y revelada ¿cómo? Por medio del profeta que Dios envía para ese tiempo. No puede venir en otra forma, porque la forma establecida por Dios para traer Su Palabra es por medio de los profetas, porque ellos vienen con un espíritu teofánico de la sexta dimensión, de la dimensión de la Palabra.

Así que por esa causa es que los profetas son la Palabra de Dios para el tiempo en que ellos están viviendo, y en ellos viene sellada la Palabra de Dios correspondiente al tiempo en que Dios los envía. Y por medio de esos profetas se manifiesta esa Palabra que viene velada en ellos y revelada a través de ellos; es revelada a través de ellos cuando ellos dan esa Palabra y trabajan en el Programa de Dios correspondiente a ese tiempo, y Dios realiza Su Programa, que está contenido en Su Palabra.

Y por cuanto ese mensajero, ese profeta, viene con un espíritu teofánico de la sexta dimensión, trae esa Palabra sellada en él; viene la Palabra velada en ese mensajero y viene esa Palabra revelada a través de ese mensajero para el pueblo de Dios.

Y ahora veamos lo que es el Séptimo Sello. En la página 469 del libro de Los Sellos en español dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro (de estos ángeles que están aquí, en esta foto)? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’”.

¿Cuál fue el Ángel que se llevó a nuestro hermano Branham y lo colocó en esta constelación de ángeles, en esta gran reunión de ángeles aquí en el cielo, aquí, más arriba de las nubes, a 27 millas3 de altura? Fue el Ángel que era muy diferente a los demás.

“154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello, lo cual he mantenido como una pregunta en mi mente toda mi vida. Los otros Sellos significaron mucho para mí, desde luego; pero ustedes no se imaginan lo que ha significado este séptimo”.

Ahora vean que el Ángel que era diferente a los demás, este Ángel que viene con Su cabello - que viene formando el cabello blanco del Señor Jesucristo, es el Ángel que era diferente a los demás y es el Ángel que tiene el Séptimo Sello. Para el Séptimo Sello ser manifestado aquí en la Tierra tiene que venir ese Ángel en carne humana en medio del pueblo de Dios, en medio de la Iglesia de Jesucristo, para tener Su ministerio y cumplirse así todo el Programa Divino correspondiente al Séptimo Sello.

Ahora, cuando comience el Séptimo Sello será un secreto por completo, pero luego será revelado ese secreto a la Iglesia del Señor Jesucristo; será revelado el secreto del Séptimo Sello, el secreto del Ángel que era diferente a los demás viniendo en carne humana en el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo velado y revelado, llevando a cabo Su Obra correspondiente al Programa de Dios de este tiempo final, al Programa de Dios de Reclamo de todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa; y antes de Cristo salir del Trono de Intercesión, por medio de ese ministerio también llama y junta a Sus últimos escogidos.

O sea que va cumpliendo el contenido del Séptimo Sello, lo va cumpliendo en este tiempo final. Antes del Título ser tomado, el Libro de la Redención ser tomado y abierto en el Cielo, antes se cumple el contenido de ese Libro gradualmente; y las cosas que falten de ser cumplidas se van cumpliendo más adelante, aun después que Cristo salga del Trono de Intercesión habrá cosas que se estarán cumpliendo.

Y ahora, vean que el Séptimo Sello lo tiene el Ángel que era diferente a los demás. Ya los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil vinieron en carne humana y fueron manifestados en la Tierra, y por medio de ellos Cristo llevó a cabo la Obra correspondiente a cada edad; y para este tiempo final, la Obra correspondiente al Día Postrero en el Programa Divino es la Obra del Séptimo Sello, la Obra del Ángel que era diferente a los demás.

El misterio del Séptimo Sello está (¿dónde?) en el Ángel que era diferente a los demás. Ese Ángel viniendo en carne humana en el Día Postrero, en el Ángel Mensajero de Jesucristo, es la Venida de la Palabra encarnada en un hombre, es la Venida del Verbo, la Palabra encarnada en un hombre en el tiempo final; y por consiguiente nos da el Mensaje correspondiente a este tiempo final, y llama y junta a los escogidos de Dios de este tiempo final.

Y así el misterio del Séptimo Sello se va manifestando, va cumpliendo el propósito para lo cual Él ha venido; y a Su Iglesia se le revela por medio de Su Ángel Mensajero y le da testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto, y le revela el misterio de Su Venida, le revela que Él ha venido así como en las siete edades de la Iglesia gentil vino a cada edad, en cada mensajero de cada edad, en la porción correspondiente a cada edad: para el Día Postrero Él le revela a Su Iglesia el misterio de Su Venida a Su pueblo, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, en y a través de Su Ángel Mensajero, para así cumplirse todo el Programa Divino del Séptimo Sello y los muertos en Cristo ser resucitados en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos ser transformados, y todos ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

¿Eso es para quiénes? Para los muertos en Cristo, la resurrección en cuerpos eternos, y para nosotros es la transformación de nuestros cuerpos mortales a cuerpos inmortales; eso es lo que Dios tiene para Sus hijos para este tiempo final. Y luego seremos raptados, o sea, seremos arrebatados en las nubes para recibir al Señor en el aire; y así siempre estaremos con Él en Su glorioso Reino y luego por toda la eternidad; estaremos con Él también en la Cena de las Bodas del Cordero.

Ahora, hemos visto EL RAPTO DEL SÉPTIMO SELLO.

El arrebatamiento de los escogidos de Dios, vean ustedes, es por medio también de la manifestación del Séptimo Sello correspondiente a este tiempo final. Y para la resurrección de los muertos en Cristo ya conocemos el Programa Divino, y para la transformación nuestra ya conocemos el Programa Divino, en donde Cristo llama y junta a Sus escogidos con esa Gran Voz de Trompeta; y en San Mateo, capítulo 24, verso 30 al 31, nos dice que envía a Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta, y juntarán a Sus escogidos.

¿Por qué en algunos lugares dice que Jesús es el que suena la Trompeta de Dios y en otros lugares dice que son los Ángeles del Hijo del Hombre? Porque la Venida del Hijo del Hombre es con Sus Ángeles, y donde está el cumplimiento de la Venida del Hombre, de la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en carne humana en el Día Postrero, ahí también estarán los ministerios de Moisés y de Elías, encarnados esos ministerios (¿dónde?) en un hombre de este tiempo final.

Donde estará la Palabra encarnada en un hombre, en el Ángel Mensajero de Jesucristo, ahí también estarán los ministerios de Moisés, de Jesús y de Elías también; esos son los ministerios correspondientes a este tiempo final para llamar y juntar a los escogidos de Dios y prepararlos para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Y ahora, vean cómo la bendición divina ha caído en la América Latina y el Caribe; es el territorio donde se hace el llamado de la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, que es el llamado de la Trompeta o Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino siendo proclamado, y con ese Mensaje llamando y juntando a todos los escogidos de Dios de este tiempo final.

Y así como Cristo se manifestó en cada ángel mensajero en cada edad de la Iglesia gentil, en el territorio donde se cumplió cada edad, ahora Cristo viniendo a Su Iglesia en el Día Postrero se manifiesta ¿dónde? En el territorio donde se cumple Su Venida, y por medio del mensajero del Día Postrero, que es el mensajero de la Dispensación del Reino y de la Edad de la Piedra Angular.

Vea cómo en cada mensajero es que Dios ha estado manifestado en cada edad; y así es para hoy también, en donde Cristo, el Hijo del Hombre, el Ángel que era diferente a los demás, encontramos que estará manifestado; Cristo, el Ángel que era diferente a los demás, estará manifestado en carne humana en este tiempo final, porque ese el Verbo de Dios que viene en carne humana en el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo. Con razón Juan quiso adorarlo en dos ocasiones4.

Ahora podemos ver el misterio del Séptimo Sello y el rapto de los escogidos, o viceversa: EL RAPTO DEL SÉPTIMO SELLO”.

En el Séptimo Sello están representados todos los hijos e hijas de Dios de este tiempo final; y es para este tiempo final que estaremos escuchando al Séptimo Sello, o sea, al Hijo del Hombre, Jesucristo en Espíritu Santo velado y revelado en y a través de Su Ángel Mensajero.

Y cuando llegue a su final la Obra del Séptimo Sello, o sea, la Obra del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, la Obra de la Segunda Venida de Cristo, entonces también es el fin para todas las cosas, para el mundo y para todas las cosas, para el reino de los gentiles todo llega a su final; pero antes, encontramos que nosotros seremos transformados y los muertos en Cristo resucitados, e iremos a la Cena de las Bodas del Cordero, al Cielo, a la Casa de nuestro Padre celestial.

Por eso aprovechemos nuestro tiempo en este día en que vivimos, amando a Dios con toda nuestra alma, sirviendo a Dios, a Cristo con todas nuestras fuerzas, y dejándonos que Él nos bendiga en este tiempo final; porque Él quiere bendecir a Sus hijos en este tiempo, y necesita que usted esté en una posición favorable para recibir todas las bendiciones de Dios; y esto es escuchando la Voz de Cristo, la Palabra de Dios, que es la Voz o Palabra del Séptimo Sello, para así todos los escogidos obtener el conocimiento de todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Hemos visto lo que es el Séptimo Sello: es la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles; hemos visto lo que es el rapto de los escogidos de Dios: es la traslación o arrebatamiento de los escogidos de Dios, a los cuales en este Día Postrero les ha tocado vivir en la Edad de la Piedra Angular, en donde una nueva dispensación, la Dispensación del Reino, se abre y se entrelaza con la Dispensación de la Gracia, y en donde recibiremos la inmortalidad en el cuerpo, lo cual ha sido buscado por muchas personas en tiempos pasados; pero, vean ustedes, no es del que quiera ni del que corra (o del que corre), sino de Dios, que tiene misericordia5.

Y ahora, hemos llegado al tiempo del Séptimo Sello para el llamado y recogimiento de los escogidos, para luego ser raptados e ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión dándoles testimonio de este Séptimo Sello y dándoles testimonio del rapto o arrebatamiento de la Iglesia del Señor Jesucristo, prometido para ser efectuado en el Día Postrero.

Él dijo: “Y yo le resucitaré en el Día Postrero”6. Esto es para los creyentes en nuestro amado Señor Jesucristo.

¿Y dónde están los que estarían escuchando y viendo el Séptimo Sello en el Día Postrero manifestado, velado en carne humana? Aquí estamos, en la América Latina y el Caribe.

¿Y dónde están los que serán raptados con el Séptimo Sello? Pues aquí estamos también. Aquí estamos, para en este tiempo final ser llevados por Cristo, ser raptados por Cristo, por el Séptimo Sello, y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y pronto se complete el número de los escogidos de Dios, y pronto todos seamos transformados y llevados a la Casa de nuestro Padre celestial, a la Cena de las Bodas del Cordero. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

“EL RAPTO DEL SÉPTIMO SELLO”.

[Revisión octubre 2018]

1 San Mateo 24:36, San Marcos 13:32

2 San Mateo 16:27

3 43.5 kilómetros

4 Apocalipsis 19:10, 22:8-9

5 Romanos 9:16

6 San Juan 6:40, 44, 54

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter