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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes, y los que están a través de internet en diferentes ciudades de la República de Chile.

Que las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y nos abra el entendimiento en esta noche y nos abra las Escrituras y nos deje comprender todo Su Programa correspondiente a este tiempo final. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Quiero leer en San Mateo, capítulo 24, versos 30 al 31, y Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 en adelante. Dice así Jesús hablando en San Mateo, capítulo 24, versos 30 al 31:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Y en Apocalipsis, capítulo 8, versos 1 en adelante, dice:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. Nuestro tema para esta ocasión es: “EL SÉPTIMO SELLO BUSCANDO A LOS ESCOGIDOS”.

En esta noche, en esta ocasión, veremos qué es el Séptimo Sello, qué es “buscando a los escogidos de Dios” y quiénes son los escogidos de Dios.

Veremos qué es el Séptimo Sello, quiénes son los escogidos de Dios y cómo son llamados y juntados los escogidos de Dios.

Podemos ver, a través de las Escrituras, que los escogidos de Dios son los hijos e hijas de Dios escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, desde antes de la fundación del mundo; por los cuales Cristo murió en la Cruz del Calvario, lo cual, desde antes de la fundación del mundo ya estaba destinado, como nos dice el apóstol San Pablo en su carta a los Hebreos, capítulo 1, versos 1 en adelante, donde dice:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;

el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas”.

Aquí podemos ver cómo Cristo murió por cada uno de nosotros. Y San Pedro hablándonos de este misterio nos dice en Primera de Pedro, capítulo 1, versos 18 al 21, hablándonos de la forma en que hemos sido nosotros llamados y rescatados, dice que es con la Sangre preciosa de Cristo. Dice así:

“... sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,

sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,

ya destinado desde antes de la fundación del mundo (¿Desde cuándo estaba destinado este Cordero de Dios, Jesucristo, para morir y rescatar a cada hijo e hija de Dios? Desde antes de la fundación del mundo), pero manifestado (¿Cuándo?) en los postreros tiempos por amor de vosotros”.

Ahora vean cómo por amor a nosotros Cristo fue manifestado dos mil años atrás para morir en la Cruz del Calvario y llevar así nuestros pecados.

Hemos visto el motivo de la Primera Venida de Cristo a la Tierra: para rescatar a todos los hijos e hijas de Dios. Y ahora, esto ya estaba destinado desde antes de la fundación del mundo, y nosotros en la mente de Dios también estábamos destinados para recibir ese beneficio.

Antes de nosotros venir a la Tierra, desde antes de la fundación del mundo ya Dios determinó cuándo vendríamos nosotros a este planeta Tierra; porque siendo hijos e hijas de Dios estábamos en Dios desde antes de la fundación del mundo, o sea, eternamente; y por consiguiente Él llevó a cabo un Programa para nuestra manifestación aquí en la Tierra en carne humana.

Y primeramente nos ha tocado venir en estos cuerpos mortales, corruptibles y temporales; y luego de entrar por el Programa de Redención a través de creer en Cristo como nuestro Salvador y lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo, y recibir Su Espíritu Santo, recibimos un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, y luego recibiremos un cuerpo físico eterno y glorificado, en el cual viviremos por toda la eternidad.

Y dentro de ese cuerpo físico eterno y glorificado, que será a imagen y semejanza de nuestro Señor Jesucristo, viviremos nosotros con el cuerpo teofánico que hemos recibido cuando creímos en Cristo y recibimos Su Espíritu Santo.

El cuerpo teofánico es un cuerpo parecido a este cuerpo que tenemos pero de otra dimensión, de la sexta dimensión; es un cuerpo como el cuerpo de nuestro Señor, en el cual se manifestó en el Antiguo Testamento, llamado el Ángel del Pacto o Ángel de Jehová; ese cuerpo en el cual le apareció a Abraham en una ocasión y Abraham le llamó Melquisedec, y en otra ocasión le apareció en forma visible también y Abraham le llamó Elohim1.

También encontramos que le apareció al profeta Moisés, y Moisés quería verlo, y Él le dijo: “No podrás ver mi rostro y vivir”; y le dijo que Él pasaría delante de Moisés; Moisés sería colocado sobre la roca, en una hendidura de la roca, y Dios pasaría proclamando el Nombre de Dios; y luego Dios, al tener Su mano colocada sobre el rostro de Moisés, luego quitaría Su mano del rostro de Moisés y entonces Moisés vería Sus espaldas al Dios pasar en Su cuerpo teofánico; y así sucedió2.

Luego encontramos que Josué vio al Capitán o General de los Ejércitos celestiales de Jehová, el cual apareció con una espada en Su mano; y Josué le preguntó: “¿Quién tú eres? ¿Eres de los nuestros o eres de nuestros enemigos?”. Él le dijo que Él había venido de parte de Dios. Vean ustedes, narrado aquí, lo que sucedió.

Disculpen, la garganta está un poco afectada...; pero vamos a ver aquí este Varón. Dice Josué, capítulo 5, verso 13 al 15:

“Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?

Él respondió: No; mas como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo?

Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo”.

Ahora, vean ustedes que lo mismo que le dijo a Moisés: que el lugar donde estaba era santo3, le dice lo mismo a Josué; porque dondequiera que esté el Ángel del Jehová es ese lugar santo, porque es santificado por la presencia de Él en ese lugar.

Y ahora, este Ángel que viene como Príncipe, el principal del Ejército, el General del Ejército, es nada menos que el Ángel de Jehová en la forma de un hombre de otra dimensión, de la sexta dimensión, el cual se hizo visible a Josué; el cual se había hecho visible también a otras personas como Abraham en diferentes ocasiones, también se había hecho visible a Adán en diferentes ocasiones, y a muchos de los profetas del Antiguo Testamento también se hizo visible.

También encontramos que a los padres de Sansón se hizo visible este Ángel4, y también a Jacob se había hecho visible. Y Jacob había luchado con este Ángel y no lo soltaba, luchó toda la noche, y cuando ya estaba rayando el alba el Ángel le dijo: “Suéltame que ya está rayando el alba”, y tenía el Ángel que irse; pero Jacob, vean ustedes lo que habla con el Ángel: dice la historia bíblica en el capítulo 32 del Génesis, versos 24 en adelante:

“Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.

Y cuando el varón vio que no podía con él (no podía con Jacob), tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.

Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices.

Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.

Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.

Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí”.

Vean ustedes que todas las personas que han tenido esta experiencia de ver al Ángel de Jehová, que es el mismo Jehová en Su cuerpo teofánico de la sexta dimensión, han deseado saber Su nombre.

Moisés quiso conocer Su nombre. También los padres de Sansón quisieron conocer Su nombre; le preguntó el padre de Sansón: “¿Cuál es tu nombre? Para cuando se cumpla lo que has dicho, de que hemos de tener este hijo que tú has dicho, te honremos”. Él le dijo: “¿Por qué preguntas por mi nombre el cual es oculto?”5.

Vean ustedes cómo el nombre del Ángel de Jehová ha sido oculto para la raza humana; y todos han deseado conocer el nombre del Ángel de Jehová.

Cuando Moisés quiso saber el nombre, le fue dado a Moisés, le fueron dadas cuatro letras, cuatro consonantes; aparecen aquí en el Éxodo. Capítulo 3 del Éxodo, versos 13 al 14, dice:

“Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?

Y respondió Dios a Moisés: Yo soy el que soy. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: Yo soy me envió a vosotros”.

Cuando vamos al original encontramos que lo que dice aquí: “Yo soy el que soy”, está colocado en cuatro letras consonantes, que son YHWH. Estas son las consonantes usadas aquí.

Y luego encontramos que le han buscado una explicación o una interpretación a ese nombre para hacerlo pronunciable a la gente; pero son cuatro letras consonantes las cuales Moisés escuchó siendo habladas por el Ángel de Jehová.

Y el nombre Jehová es una composición teológica en donde le han añadido diferentes letras para hacer pronunciable —en forma, digamos, teológica— el nombre del Ángel de Jehová; pero la pronunciación de ese nombre no es Jehová; pero es usado así, pues es un nombre que han preparado en esa forma.

Pero vean ustedes, cuando se habla acerca del nombre que Dios le dio aquí a Moisés, hicieron la traducción como Yo soy.

Y ahora, encontramos que cuando Jesús apareció, Él en muchas ocasiones dijo: “Yo soy”. Ahí está, vean ustedes, identificándose con el Yo soy que le apareció al profeta Moisés, porque es el mismo Yo soy vestido de carne humana; es el mismo Ángel del Pacto o Ángel de Jehová vestido de carne humana; y cuando dijo: “Yo soy” a los que lo vinieron a tomar preso, cayeron de espalda, cayeron al piso6.

En diferentes ocasiones Jesucristo se identificó como el Yo soy.

Y ahora, en el libro del Éxodo, capítulo 23, versos 20 al 23, dice:

“He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.

Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.

Porque mi Ángel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir”.

Ahora, vean ustedes dónde está el Nombre Eterno de Dios: está en el Ángel del Pacto, en el Ángel de Jehová; y para ser revelado a los seres humanos tiene que, el Ángel de Jehová, pues ser revelado, manifestado en medio de los seres humanos.

En la Primera Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová en carne humana, Él usó el nombre de Redención, que es Jesús, para llevar a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario; y encontramos que en el libro del Apocalipsis nos habla del nombre de Dios, y nos dice la Escritura en el capítulo 2 del Apocalipsis, verso 17 (esto es para el que venciere):

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe”.

El profeta Daniel vio una piedrecita, una piedra no cortada de manos viniendo en el tiempo final, la cual hirió a la imagen, a esa estatua que vio el rey Nabucodonosor, la hirió en los pies de hierro y de barro cocido. Es la Segunda Venida de Cristo, porque Él es la piedra no cortada de manos, Él es la piedra que los edificadores desecharon, Él es la Piedra del Ángulo, la Piedra Angular.

Y ahora, Él viene con un nombre nuevo el cual ninguno conoce. Cuando Cristo ascendió al Cielo victorioso, algo pasó. Dice nuestro hermano Branham en la página 131 de Los Sellos en español:

“131. Y ahora Jesús: Su Nombre sobre la Tierra fue Jesús el Redentor, porque fue el Redentor cuando estuvo sobre la Tierra; pero cuando conquistó el infierno y la muerte, los venció y ascendió, entonces recibió un nuevo Nombre. Por esa razón es que gritan y hacen tanto ruido y no reciben nada. Será revelado en los Truenos.

132. Fíjense en el misterio. Él viene cabalgando. Tiene que haber algo para cambiar esta iglesia. Ustedes saben eso. ¡Tiene que venir algo! Ahora noten: Nadie entendía ese nombre, sino Él mismo.

‘¡Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre: y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS.

Y los ejércitos (celestiales) que están en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio.

Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella las gentes; y él los regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES’.

Apocalipsis 19:13-16

133. Allí viene el Mesías, allí es donde está”.

Ahí tenemos, en el capítulo 19, la Venida del Mesías, ahí tenemos la Venida del Mesías con un nombre que ninguno entendía.

Todas las personas que han leído la Biblia deben comprender que la Segunda Venida de Cristo es conforme a como está prometida en la Escritura; es la Venida de la Piedra no cortada de manos, que viene con un nombre nuevo; es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que viene con un nombre nuevo, el cual ninguno entiende; y nos dará la fe para ser transformados y raptados en este tiempo final.

En Apocalipsis, capítulo 3, verso 12, también nos habla de un nombre nuevo y nos dice:

“Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo”.

Ahora vean cómo Cristo promete escribir sobre el vencedor el nombre de Dios. Dice: “... y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo”.

Toda persona que ha leído la Biblia y ha creído en Cristo como su Salvador, y ha lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y ha recibido Su Espíritu Santo, y ha leído la Biblia y ha leído este pasaje, sabe que Jesucristo tiene un nombre nuevo, el cual será revelado en Su Segunda Venida a Su Iglesia.

Y por eso es que para el tiempo final la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida de Cristo viniendo sobre la Palabra pura, estará manifestado en medio de Su Iglesia; y si no vigilamos, nos pasará por encima la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19; porque así como vino el cumplimiento de la Primera Venida de Cristo, la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis (que es la Venida del Señor) también se cumplirá en forma sencilla.

Ahora, ¿qué dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo que será la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? Porque de Su Venida depende la fe para nosotros ser transformados y raptados.

Dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página 256 en español:

121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Eso es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, conforme a como profetizó el precursor de la Segunda Venida de Cristo.

Para buscar y recibir al Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 tenemos que estar conscientes que es la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en carne humana, en un hombre del tiempo final, el cual tiene que ser un profeta dispensacional; y el único profeta dispensacional prometido para el tiempo final es el profeta de la Dispensación del Reino con el Evangelio del Reino.

Y siendo que un profeta siempre es la boca de Dios, de la boca de Dios saldrá una espada aguda; y esa espada aguda es la Espada de dos filos, que es la Palabra de Dios; esa es “la espada del Espíritu”, conforme a como nos dice San Pablo en su carta a los Efesios, capítulo 6, verso 17, y también en Hebreos, capítulo 4 y verso 12.

Esa Espada de dos filos, siendo la Palabra de Dios, esa Palabra creadora siendo hablada, es la que estaremos viendo saliendo de la boca de Cristo, o sea, del profeta mensajero de la Dispensación del Reino, en donde estará Cristo en Espíritu Santo manifestado en el cumplimiento de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Y por medio de esa manifestación de Jesucristo en carne humana será revelado al pueblo de Dios el misterio de Su Venida y el misterio de Su nombre nuevo.

Por eso es que en Apocalipsis, capítulo 14, los que fueron llamados y juntados por el Ángel de Apocalipsis, capítulo 7; vean, Apocalipsis, capítulo 7, dice:

“Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo...”.

¿Cuál es el Sello del Dios vivo? El Espíritu Santo. Este Ángel viene con el Sello del Dios vivo, este Ángel viene con el Espíritu Santo en él manifestado, este Ángel Mensajero de Jesucristo viene con el Ángel del Pacto dentro de él manifestado. Dice:

“... y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar,

diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.

Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel (y comienza a enumerar 12.000 sellados de cada tribu)”.

Este Ángel Mensajero, vean ustedes, es el que llama y junta a los escogidos del pueblo hebreo, el cual viene con el Sello del Dios vivo, o sea, viene con el Espíritu Santo manifestado en él.

En ese Ángel Mensajero viene el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en ese Ángel Mensajero, en ese profeta mensajero (que es el profeta de la Dispensación del Reino), predicando el Mensaje del Evangelio del Reino. Y por eso es que puede llamar y juntar a los escogidos del pueblo hebreo.

Y luego en Apocalipsis, capítulo 14, aparecen ya llamados, juntados y sellados en sus frentes. Dice Apocalipsis, capítulo 14, verso 1 en adelante:

“Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente”.

Obtienen la revelación divina del Nombre Nuevo del Señor Jesucristo y Nombre Eterno de Dios, porque tienen el nombre del Cordero y el nombre de Su Padre, el nombre que a Moisés le fue hablado en esas cuatro letras consonantes: YHWH.

Y ahora vean ustedes cómo se obtiene el conocimiento, la revelación divina, de ese Nombre Eterno de Dios: por medio de la manifestación del Espíritu Santo en el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo, de este Ángel que viene con el Sello del Dios vivo.

En Apocalipsis, capítulo 22, verso 4, nos dice: “... y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes”.

Vean cómo estarán viendo la manifestación de Dios; y Su Nombre, el Nombre Eterno de Dios, estará en sus frentes. Esto es también para la eternidad, porque todos conocerán el Nombre Eterno de Dios.

Por eso es que el profeta Zacarías nos dice en uno de sus capítulos lo que estará sucediendo para ese tiempo. Dice Zacarías, capítulo 14, versos 8 en adelante:

“Acontecerá también en aquel día, que saldrán de Jerusalén aguas vivas, la mitad de ellas hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental, en verano y en invierno.

Y Jehová será rey sobre toda la tierra”.

Ahí tenemos a Jehová como Rey sobre toda la Tierra, que es el Mesías en el Reino, sobre el Trono de David, en ese glorioso Reino Milenial.

“Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre”.

En Habacuc, capítulo 2, verso 14, dice: “Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”.

El planeta Tierra con todos sus habitantes, durante el Reino Milenial será llena del conocimiento de la Segunda Venida de Cristo y Su Obra de Reclamo que Él realizará en este tiempo final. Y con esa revelación de la Segunda Venida de Cristo y Su Obra de Reclamo, la Tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, de la gloria de Jehová manifestada en la Segunda Venida de Cristo.

Ahora podemos ver las grandes bendiciones prometidas para este tiempo final; y nos habla la Escritura que los escogidos, que son los hijos e hijas de Dios, los redimidos por la Sangre de Cristo, serán llamados con Gran Voz de Trompeta en el tiempo final, conforme a las palabras de nuestro amado Señor Jesucristo.

Dice Jesucristo en San Mateo, capítulo 24, versos 30 al 31, nos dice que será vista la señal del Hijo del Hombre en el cielo, “y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Esa es la promesa para los hijos e hijas de Dios que viven en este tiempo final.

Hace unos 35 años que apareció en el cielo una nube misteriosa, la cual apareció a 26 millas de altura con unas 30 millas de ancho, una nube gigante; y la ciencia no pudo saber cómo se formó esa nube. No era una nube formada por humedad, tampoco formada por aviones que hayan pasado por ese lugar y a esa altura, pues no vuelan a esa altura, y no habían pasado aviones en esa ocasión por ese lugar.

Ahora, ¿qué dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo que fue esa nube que apareció en febrero 28 de 1963 sobre los cielos de Arizona?

En la página 469 del libro de Los Sellos en español dice:

153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’. ¿Se acuerdan?

154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello, lo cual he mantenido como una pregunta en mi mente toda mi vida. Los otros Sellos significaron mucho para mí, desde luego; pero ustedes no se imaginan lo que ha significado este séptimo”.

En esta nube aparecen ángeles de Dios, que son los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil y un Ángel que era muy diferente a esos siete ángeles de las siete edades. Y cuando aparecieron estos ángeles, el precursor de la Segunda Venida de Cristo fue arrebatado en espíritu y colocado en esa constelación de ángeles; y allí fueron vistos por las personas, fueron tomadas fotos de esa nube misteriosa, pero solamente el precursor de la Segunda Venida de Cristo supo lo que era esa nube.

Era una Nube de gloria, como estaba prometida en la Escritura, porque allí estaba el Ángel que tiene el Séptimo Sello, que es Jesucristo, el Ángel Fuerte, el Ángel de Jehová del Antiguo Testamento, el cual también apareció en una Nube a Moisés y luego al pueblo hebreo, y guio al pueblo hebreo en esa Nube y desde esa Nube, pero estuvo revelándose al profeta Moisés, y por medio del profeta Moisés se reveló al pueblo hebreo.

Ahora podemos ver cómo el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, en Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces”.

Este Ángel es este mismo Ángel que aparece en esta Nube, el cual era muy diferente a los demás ángeles de las siete edades de la Iglesia gentil. Es el mismo que aparece en San Mateo, capítulo 24 y verso 30, del cual Cristo habló, diciendo de la siguiente manera:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”.

Ahí tenemos la señal del Hijo del Hombre en el cielo, conforme a como Cristo prometió. ¿Y luego qué? Dice:

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Desde esa fecha en adelante, el ministerio de esos Ángeles tiene que estar en la Tierra manifestado, llamando y juntando a los escogidos de Dios con Gran Voz de Trompeta, o sea, con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, con el cual los escogidos de Dios son llamados y juntados.

Cuando se habla de la Trompeta de Dios se está hablando de la Voz de Dios, la Voz de Cristo hablándole a Su pueblo, y llamando y juntando a Sus escogidos.

En Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11, Juan dice:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor (en el Día del Señor, que es el Día Postrero o séptimo milenio), y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta (¿Qué escuchó? Una gran voz como de trompeta; no era una trompeta literal sino la voz de una persona),

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

¿Quién es el Alfa y Omega?, ¿quién es el primero y el último? Nuestro amado Salvador Jesucristo. Es la Voz de Jesucristo hablándole a Su pueblo, a Su Iglesia, en el Día Postrero, en el Día del Señor, que es el séptimo milenio, y dándole a conocer todas estas cosas que deben suceder. Es la Voz de Jesucristo llamando y juntando a Sus escogidos en el Día Postrero.

Y en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, dice:

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo (Cristo dijo: ‘Yo soy la Puerta, el que por mí entrare será salvo’. Él es la Puerta en el Cielo. Dice); y la primera voz que oí, como de trompeta (aquí tenemos también la Voz de Cristo como de trompeta), hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas”.

¿A dónde tenemos que subir para escuchar la Voz de Cristo dándonos a conocer todas estas cosas que deben sucede pronto? Tenemos que subir a la Edad de la Piedra Angular; porque así como Él estuvo en cada edad hablando por medio de cada ángel mensajero, estará en la Edad de la Piedra Angular hablando por medio de carne humana, por medio de Su Ángel Mensajero de la Dispensación del Reino; el cual estará en el Tierra con el Mensaje del Evangelio del Reino, que es el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, con el cual son llamados y juntados todos los escogidos de Dios.

Ahora subimos a la Edad de la Piedra Angular para escuchar a Cristo hablándonos por medio de Su Ángel Mensajero todas estas cosas que deben suceder pronto.

Por eso es que en Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, todas estas cosas son dadas a conocer por medio del Ángel de Dios, del Ángel de Jesucristo; dice así:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿A quién ha enviado? A Su Ángel Mensajero. ¿Para qué? Para dar a conocer estas cosas que deben suceder pronto, las cosas que Cristo dijo en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, que nos daría a conocer; y nos hizo la invitación de subir donde Él estaba, que es la Edad de la Piedra Angular, en una nueva dispensación: la Dispensación del Reino.

Y así es como por medio de Su Ángel Mensajero Cristo le habla a Su Iglesia, a Sus hijos, a Sus escogidos, todas estas cosas que deben suceder pronto; y así es como escuchamos esa Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y revelándonos así el misterio de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; nos revela así el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en este tiempo final, llamando y juntando a Sus escogidos con Gran Voz de Trompeta.

En el libro de Los Sellos y en el libro de Las Edades Cristo nos habla por medio de Su profeta mensajero, el reverendo William Branham, acerca de todas estas promesas hechas para este tiempo final.

Y ahora, en el libro de Citas en español, tenemos en la página 47 un extracto del mensaje de “Las diez vírgenes”, predicado en el 1960; en la página 47 del libro de Citas, verso 402, dice así:

402 - “Y nosotros que vivimos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, no evitaremos o impediremos a los que duermen (o sea, a los que han muerto en Cristo). Esos preciosos que sellaron su testimonio con su sangre. ‘No impediremos o estorbaremos a los que duermen, porque sonará la trompeta.’ Algo acontecerá, ese algo evangélico sonará, el anuncio de Su venida”.

Ese “algo evangélico” que sonará, ¿qué es lo que sonará? La Segunda Venida de Cristo, el anuncio de Su Venida.

“‘Y los muertos en Cristo resucitarán primero. Y nosotros los que vivimos y permanezcamos seremos transformados’. Parados allí, y sentir un cambio; el pelo canoso se irá, las arrugas cesarán, cambiados en un momento, en un abrir de ojos. Y encontraremos a nuestros amados”.

Ahora vean lo que está prometido para los hijos e hijas de Dios, para los escogidos de Dios para este tiempo final. También miren ustedes lo que sonará la Trompeta Final (que es la Venida del Señor): el anuncio de Su Venida.

Y ahora, en la página 130 del libro de Citas, párrafo 1164, lo cual es un extracto del mensaje “Cisternas rotas” (página 33 al 35 de “Cisternas rotas”), dice así en este extracto:

1164 – “Recuerden que los que están vivos y queden no impedirán a los que están durmiendo, porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta (la sexta acaba de tocar), y esa última Trompeta como el último Sello, será la venida del Señor; (sonará) tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primero”.

Y en la página 149 del libro de Citas, verso 1333, lo cual es un extracto del mensaje “Avergonzado de Él”, dice así:

1333 – “Recuerden que los que viven y quedan no impedirán a los que duermen; porque la trompeta de Dios, esa última trompeta (la sexta acaba de sonar)... y esa última trompeta, con el último sello, será la venida del Señor. Tocará (o sea, sonará), y los muertos en Cristo se levantarán primeramente... sólo descansando hasta ese tiempo”.

Primero suena esa Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, que es el anuncio de Su Venida, que es la Segunda Venida de Cristo siendo revelada a todos los hijos e hijas de Dios.

Esa Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, la Voz de Cristo revelándonos, dándonos a conocer la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; dándonos a conocer la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo como el mensajero a Israel, y que viene por Su Iglesia, porque Su Iglesia ha llegado al tiempo en que tiene que ser transformada y raptada para ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Como también en Apocalipsis 19 nos muestra la Venida de Cristo como el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en carne humana. Es el Verbo, la Palabra viniendo en carne humana.

La Palabra, el Verbo, viene en carne humana, hecho carne en este tiempo final; o sea, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es Jesucristo en Su cuerpo teofánico, Jesucristo en Espíritu, vendrá manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero, que es el profeta mensajero de la Dispensación del Reino. Eso es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Y ese es el misterio que será revelado a todos los escogidos de Dios en este Día Postrero; y ese misterio siendo revelado es la Trompeta Final sonando y dándonos a conocer el misterio de Su Venida, el misterio de la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, que es Jesucristo viniendo en Espíritu Santo manifestado en carne humana, en hombre de este tiempo final, que es el Ángel del Señor Jesucristo y profeta mensajero de la Dispensación del Reino y de la Edad de la Piedra Angular.

¿Vieron lo sencillo que es el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles? Y en esa manifestación del Espíritu Santo, del Ángel del Pacto en carne humana en el Día Postrero, estará el cumplimiento de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, porque estará el ministerio de Moisés manifestado por segunda vez en carne humana, en el Ángel de Jesucristo; y estará por segunda vez manifestado el ministerio de Jesús en carne humana, en la persona del Ángel de Jesucristo; y estará el ministerio de Elías manifestado por quinta vez en carne humana, en el Ángel del Señor Jesucristo. Y eso es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, de Jesucristo en Espíritu Santo, manifestando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez en carne humana, en Su Ángel Mensajero.

Ese es el misterio que causó silencio en el Cielo como por media hora, ese es el misterio que todo creyente en Jesucristo que ha leído la Biblia ha deseado conocer; y fue prometido que para el tiempo final sería revelado a la Iglesia del Señor Jesucristo.

La Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final es la que nos da a conocer este misterio en este tiempo final; esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, que es la Voz de Jesucristo hablándonos por medio de Su Ángel Mensajero con el Mensaje del Evangelio del Reino, y revelándonos el misterio de la Venida del Señor, de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, de la Venida del Espíritu Santo en carne humana, de la Venida del Ángel de Jehová, que es Jesucristo viniendo en Espíritu Santo manifestado en carne humana, en Su Ángel Mensajero.

Y así es como recibimos la revelación de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles y obtenemos la fe, la revelación, para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Y cuando seamos transformados, luego que los muertos en Cristo sean resucitados en cuerpos eternos, entonces veremos literalmente a nuestro amado Señor Jesucristo en Su cuerpo glorificado; y estaremos con Él en la Cena de las Bodas del Cordero, porque seremos raptados, o sea, trasladados de esta dimensión a otra dimensión, a la Cena de las Bodas del Cordero en la casa de nuestro Padre celestial, mientras la humanidad en este planeta Tierra estará pasando por los juicios divinos de la gran tribulación.

Ahora vean ustedes la bendición tan grande prometida para los escogidos de Dios para este tiempo final. Es la bendición más grande que Él ha prometido para Su Iglesia, la cual en este tiempo final estaría siendo cumplida cuando el Séptimo Sello, que es la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero, estaría con los ministerios de Moisés y de Elías, que son los ministerios de Sus Ángeles, son los ministerios de los Dos Olivos; estaría manifestando esos ministerios y estaría con esos ministerios llamando y juntando a todos los escogidos de Dios; porque esos ministerios vienen con la Gran Voz de Trompeta, que es el Mensaje del Evangelio del Reino revelando la Segunda Venida de Cristo, revelando el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Y con ese Mensaje siendo revelado a la Iglesia de Jesucristo, los escogidos de Dios serán llamados y juntados en este tiempo final; porque el que es de Dios, la Voz de Dios oye. “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen”.

De edad en edad escucharon la Voz de Cristo, del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, que es Jesucristo, el cual estuvo manifestado en Espíritu Santo en cada ángel mensajero llamando y juntando en cada edad a Sus escogidos. Y en este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular, llama y junta a Sus escogidos acá, en la Edad de la Piedra Angular.

Así como hubo un territorio donde Él llamó y juntó a Sus escogidos en cada edad, en donde se cumplió cada edad, también hay un territorio para el cumplimiento de este llamado de la Gran Voz de Trompeta en el Día Postrero, el cual es efectuado por Jesucristo en Espíritu Santo a través de Su Ángel Mensajero, en el cual manifiesta los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez.

Y así es como surge el llamado de los escogidos de Dios en el Día Postrero; así como hubo un llamado para los escogidos de Dios en cada etapa, en cada edad de la Iglesia gentil.

En Asia Menor se cumplió el llamado de la primera edad, el cual fue hecho por Cristo a través de San Pablo; en Francia se cumplió el segundo llamado del Buen Pastor, llamando Sus ovejas por medio de Ireneo; en Francia y en Hungría se cumplió el tercer llamado del Espíritu Santo, de Jesucristo por medio de Martin, llamando y juntando Sus ovejas en la tercera edad; en la cuarta edad, en Irlanda y Escocia, se cumplió el llamado de Cristo por medio del mensajero Colombo, y fueron llamados y juntados los escogidos, las ovejas de Cristo, y fueron colocadas Sus ovejas en el Redil, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

En la quinta edad se cumplió el llamado de Jesucristo en Espíritu Santo por medio de Lutero, y fueron llamadas y juntadas las ovejas en el Redil de Cristo, que es Su Iglesia; en la sexta etapa o edad se cumplió el llamado del Espíritu Santo por medio de Wesley en Inglaterra. Así como en Alemania se cumplió a través de Lutero ahora en Inglaterra se cumplió a través de Wesley, y estuvo Jesucristo en Espíritu Santo llamando y juntando a Sus ovejas por medio de Su llamado a través de Juan Wesley en Inglaterra, y de ahí se extendió el llamado de Dios para todas las ovejas que estaban viviendo en diferentes lugares.

Luego en Norteamérica, en la séptima etapa o edad de la Iglesia gentil vino el llamado del Espíritu Santo.

Por eso es que ustedes ven en las siete iglesias de Asia Menor, que representan las siete etapas de la Iglesia gentil o la Iglesia gentil pasando por sus siete etapas, que el Espíritu Santo habla siempre y dice: “El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. Y ahora, vean cómo el Espíritu habló a las iglesias por medio de cada ángel mensajero en cada edad.

Y ahora, en Norteamérica vino el llamado de las ovejas de Dios para la séptima etapa o edad de la Iglesia gentil por medio de la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo en el séptimo ángel mensajero, de la séptima edad de la Iglesia gentil, el reverendo William Marrion Branham, el cual vino con el espíritu y virtud de Elías precursando la Segunda Venida de Cristo.

Y luego pasa el llamado a la Edad de la Piedra Angular, en el territorio latinoamericano y caribeño, donde Jesucristo en Espíritu Santo por medio de Su Ángel Mensajero estaría llamando y juntando a Sus ovejas en este tiempo final, y a través de él estaría manifestando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez; porque Él es el que tiene y da ministerios y opera ministerios en seres humanos.

Y ahora vean dónde corresponde, a qué territorio corresponde el llamado del Día Postrero, el llamado de la Gran Voz de Trompeta, el llamado de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino revelando el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles. Y con ese llamado y con ese Mensaje, con esa revelación, son llamados y juntados los escogidos de Dios de este tiempo final. ¿Dónde? En el territorio latinoamericano y caribeño.

Por eso el territorio latinoamericano y caribeño está siendo bendecido en este tiempo final. Es en el territorio latinoamericano y caribeño donde Dios tendría Sus ovejas, Sus escogidos del Día Postrero, que serían llamados y juntados con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, revelando el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en este tiempo final, que es la Venida del Espíritu Santo manifestado en carne humana, en Su Ángel Mensajero, operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús en este tiempo final.

Eso es la promesa de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, la cual fue representada en el cielo cuando apareció esa señal en el cielo, de esos ángeles que formaron esa Nube.

Con esa señal en el cielo Dios está dando testimonio de lo que Él estaría haciendo en este planeta Tierra. Así como cuando apareció la Estrella de Belén en el cielo, estaba dando testimonio esa estrella que en la Tierra estaba el Mesías prometido para el pueblo hebreo; porque aquella estrella representaba al Mesías.

Los magos dijeron: “Su estrella hemos visto en el oriente”. Y Cristo dice: “Yo soy la Estrella resplandeciente de la Mañana”. Vean cómo Cristo se representa en esa estrella de la mañana.

Y ahora vean cómo también en el libro de Números hablaba de una estrella que saldría de Jacob7, por lo tanto, una señal en el cielo sería vista para la Primera Venida del Hijo del Hombre; y aquellos magos la vieron y siguieron esa señal buscando en la Tierra lo que esa estrella en el cielo estaba anunciando.

Y ahora, esta señal en el cielo está anunciando para la Tierra la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; lo cual todos los hijos e hijas de Dios en este tiempo final estarían buscando para darle la bienvenida a Cristo en Su Venida con Sus Ángeles, y así ser preparados para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Y vean ustedes cómo este misterio que fue mostrado en el cielo da testimonio de lo que Dios estaría haciendo aquí en la Tierra.

Aparecieron allí los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil, y apareció un Ángel muy diferente a los demás, el cual es el Ángel que tiene el Séptimo Sello y que estará aquí en la Edad de la Piedra Angular manifestado en carne humana, el cual es Cristo viniendo manifestado en carne humana, en Su Ángel Mensajero, operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús, para llamar y juntar a todos Sus escogidos con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, del Evangelio del Reino, revelando el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles a Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular; y así llamar y juntar a Sus escogidos en este tiempo final, y prepararlos para ser transformados y raptados en este tiempo final, el cual nos ha tocado a nosotros en la América Latina y el Caribe.

Hemos visto el misterio de los escogidos de Dios. Son los miembros de la Iglesia de Jesucristo, que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo; los cuales de edad en edad serían llamados y juntados en el Cuerpo Místico de Cristo, porque creerían en Cristo como su Salvador, lavarían sus pecados en la Sangre de Cristo y recibirían Su Espíritu Santo.

Y para el Día Postrero los últimos escogidos serían llamados también, y colocados en el Cuerpo Místico de Cristo, y preparados para ser transformados y raptados.

Y hemos visto la forma también en que serían buscados los escogidos de Dios en el Día Postrero: serían llamados y juntados con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta bajo el ministerio del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, enviando a Sus Ángeles (o sea, los ministerios de Moisés y Elías) con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta (o sea, con el Mensaje del Evangelio del Reino), revelándole el misterio de la Venida del Hijo del Hombre en este tiempo final.

Y así ese misterio sería dado a conocer en una forma tan sencilla que hasta los niños lo entenderían; y se cumpliría lo dicho por el precursor de la Segunda Venida de Cristo: que la Venida del Señor sería una cosa sencilla, la apertura del Séptimo Sello en cuanto a su cumplimiento sería una cosa sencilla; porque es la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo en carne humana, viniendo el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 en carne humana. Dice, vean, aquí vamos a leerlo como lo dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo. Dice [Sellos 256]:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Eso es la Venida de Cristo con Sus Ángeles, eso es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, es la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en carne humana, en Su Ángel Mensajero, operando a través de Su Ángel Mensajero los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez.

Y aun con toda esa manifestación tan grande en el Ángel de Jesucristo, el Ángel del Señor Jesucristo no es el Señor Jesucristo; por eso cuando Juan quiso adorarlo, el Ángel le dijo que no lo hiciera, sino que adorara a Dios.

Tenemos que saber hacer la diferencia entre Jesucristo viniendo en Espíritu Santo, que es el Ángel del Pacto, y el Ángel de Jesucristo, que es el instrumento de Jesucristo en el cual Jesucristo estará manifestado; el cual será un hombre de este tiempo final, el cual será el profeta de la Dispensación del Reino, o sea, un profeta dispensacional; la primera ocasión en que la Iglesia de Jesucristo luego de Su nacimiento el Día de Pentecostés recibe un profeta dispensacional.

En las siete edades recibió diferentes mensajeros, entre ellos profetas como San Pablo y como Martin también, y como el reverendo William Branham; grandes profetas de Dios pero de edades, ninguno de ellos fue un profeta dispensacional.

Por eso cuando el precursor de la Segunda Venida de Cristo ve los siete ángeles allá en el cielo, en esa Nube, ve que son los mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil, pero luego ve otro Ángel que era diferente a los demás; ese es el Ángel del Pacto o el Ángel de Jehová, el cual, así como los siete ángeles mensajeros tuvieron que venir en carne humana, allí están en sus cuerpos teofánicos en esta Nube, pero ellos tuvieron que venir en carne humana a la Tierra para tener sus ministerios en estas edades de la Iglesia gentil; y ahora el Ángel que era diferente a los demás tiene que venir en carne humana manifestado para poder tener el ministerio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, y tiene que tener un velo de carne aquí en la Tierra; y ese es el Ángel del Señor Jesucristo enviado para dar testimonio de estas cosas en las iglesias; porque en él estará manifestado el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es Jesucristo en Espíritu Santo.

Y así es como para este tiempo final el Séptimo Sello, que es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, de Jesucristo en Espíritu Santo viniendo en carne humana, estará buscando a los escogidos de Dios y estará manifestando los ministerios de los Dos Olivos, que son los ministerios de Moisés y Elías, y estarán esos ministerios con la Gran Voz de Trompeta, o sea, con el Evangelio del Reino, dando a conocer todas estas cosas, y así llamando y juntando a los escogidos de Dios de entre los gentiles primeramente, y después los escogidos de Dios del pueblo hebreo, que son 144.000 hebreos.

Ahora vean cómo con este Mensaje del Evangelio del Reino revelando el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles son llamados y juntados todos los escogidos de Dios, de entre los gentiles primeramente y después del pueblo hebreo.

Y eso es EL SÉPTIMO SELLO BUSCANDO A LOS ESCOGIDOS DE DIOS. Y el Séptimo Sello es la Venida del Señor con Sus Ángeles.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes dándoles testimonio de EL SÉPTIMO SELLO BUSCANDO A LOS ESCOGIDOS DE DIOS.

Que las bendiciones del Séptimo Sello, de Jesucristo en Su Venida con Sus Ángeles en este tiempo final, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y pronto sea llamado y juntado hasta el último de los escogidos, y pronto todos seamos llamados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, conforme a la promesa de Cristo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención, amados amigos y hermanos presentes, y los que están a través de internet. Y pasen todos muy buenas noches.

Y nosotros somos los bienaventurados y privilegiados que estaríamos en esta parte del occidente, en la América Latina y el Caribe, para recibir, oír y ser llamados y juntados con la Gran Voz de Trompeta, ser llamados y juntados por el Séptimo Sello en este tiempo final.

¿Dónde están los que serían llamados y juntados por el Séptimo Sello? Pues aquí estamos, en la América Latina y el Caribe, escuchando Su Voz y reunidos en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, esperando nuestra transformación.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“EL SÉPTIMO SELLO BUSCANDO A LOS ESCOGIDOS”.

[Revisión julio 2018]

1 Génesis 14 (Melquisedec); Génesis 18 (Elohim)

2 Éxodo 33:18-23

3 Éxodo 3

4 Jueces 13

5 Jueces 13:18 (Versión antigua, 1909)

6 San Juan 18:3-6

7 Números 24:17

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