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Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes, es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Para lo cual quiero leer en Segunda de Pedro, capítulo 1, verso 1 al 8, donde nos dice:

Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra:

Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús.

Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,

por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;

vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento;

al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad;

a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.

Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla; nos hable a nuestro corazón en esta ocasión, y nos edifique en nuestra alma y en todo nuestro ser. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL SÉPTIMO SELLO Y EL AMOR DIVINO”.

El Séptimo Sello, en la conferencia anterior vimos que es la Venida del Señor. Y ahora tenemos que ver el Séptimo Sello y el amor divino.

El precursor de la Segunda Venida de Cristo, cuando predicó “La estatura de un hombre perfecto”, usó este diagrama, representando aquí a la Iglesia de Jesucristo pasando por sus diferentes etapas o edades entre los gentiles hasta llegar a la Edad de la Piedra Angular, que es la edad perfecta de la Iglesia del Señor Jesucristo, a donde la Iglesia del Señor Jesucristo llegaría en el Día Postrero, después de la séptima edad de la Iglesia gentil y del ministerio del séptimo ángel mensajero, el reverendo William Branham.

Ahora, este mismo diagrama es utilizado para el ser humano, porque así como la Iglesia de Jesucristo es el Templo espiritual de Cristo, cada creyente en Jesucristo como individuo es un templo de Jesucristo. San Pablo dice1: “¿No sabéis que vosotros sois templos del Espíritu Santo?, ¿no sabéis que sois templos de Dios?”; y por consiguiente tenemos el mismo orden del Templo que está en el Cielo, del tabernáculo que construyó Moisés, del templo que construyó Salomón y del Templo que está construyendo nuestro amado Señor Jesucristo.

Las personas que son templo del Espíritu de Dios son los creyentes en Jesucristo que han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y han nacido de nuevo, y son parte del Templo espiritual de Jesucristo; porque el Templo espiritual de Cristo está compuesto por personas que como individuos son templos de Jesucristo.

Y ahora veamos lo que es la Venida del Espíritu Santo al templo de Jesucristo como individuo, y al Templo de Jesucristo como Cuerpo Místico de Cristo. Al individuo es cuando la persona escucha la predicación de la Palabra de Dios, del Evangelio, y cree en Jesucristo como su Salvador y lava sus pecados en la Sangre de Cristo y recibe su Espíritu Santo; esa persona ha sido sellada con el Sello del Dios vivo, ha recibido las primicias del Espíritu, de las cuales nos habla el apóstol San Pablo en Efesios, capítulo 1, verso 13 al 14, donde dice:

En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,

que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria”.

Y en el capítulo 4, verso 30, de Efesios, nos dice también San Pablo:

Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”.

Y ahora veamos lo que es la redención. Dice también San Pablo en Romanos, capítulo 8, verso 19 en adelante:

Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;

porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;

y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo”.

Tenemos las primicias cuando hemos recibido el Espíritu de Cristo; y estamos esperando la plenitud del Espíritu de Cristo, estamos esperando la adopción, que es la transformación de nuestro cuerpo, en donde obtendremos un nuevo cuerpo: eterno y glorioso.

Ahora, vean ustedes cómo la plenitud es cuando recibamos el nuevo cuerpo, y las primicias es cuando hemos recibido a Cristo como nuestro Salvador y hemos recibido Su Espíritu Santo; y ahí recibimos las primicias del Espíritu porque hemos recibido el espíritu teofánico de la sexta dimensión, que es el primer cuerpo que recibimos para tener vida eterna, es las primicias del Espíritu; y en el Día Postrero, luego de tener las primicias obtendremos la plenitud del Espíritu de Dios obteniendo un cuerpo eterno y glorioso, para ser todos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo, en el cual moró la plenitud de Dios.

Y ahora, vean ustedes el Programa Divino para obtener la plenitud de Dios en nuestras vidas, en nuestros cuerpos. Ahora, se comienza creyendo en Cristo como nuestro Salvador, lavando nuestros pecados en la Sangre de Cristo y luego recibiendo el Espíritu de Cristo, las primicias; y entonces, de adentro hacia afuera comienzan a manifestarse estas virtudes hasta que al final obtendremos la plenitud del Espíritu de Dios siendo transformados y teniendo el nuevo cuerpo. Ahí es donde Cristo nos sella con la plenitud de Su Espíritu Santo, en donde seremos transformados los que vivimos, y los que partieron en el pasado serán resucitados en cuerpos eternos.

Ahora, hemos visto lo que es el bautismo del Espíritu Santo como las primicias del Espíritu, y lo que es el bautismo del Espíritu Santo como la plenitud del Espíritu de Dios, del Espíritu Santo.

Para tener la plenitud del Espíritu Santo, obteniendo un cuerpo eterno y glorioso, primero tenemos que tener las primicias del Espíritu, o sea, tenemos que tener primero el cuerpo teofánico de la sexta dimensión; porque para esas personas es que Dios dará un cuerpo eterno, porque no puede morar el espíritu teofánico por toda la eternidad en un cuerpo que no sea un cuerpo eterno; y el cuerpo eterno no puede estar manifestado si no hay un espíritu teofánico para entrar en ese cuerpo; y en ese espíritu teofánico tiene que venir el alma de la persona que va a vivir en ese cuerpo físico eterno.

Ahora vean por qué nosotros recibimos las primicias del Espíritu, que es ese espíritu teofánico de la sexta dimensión.

Ahora, la promesa dada por Dios a Abraham para todos los hijos e hijas de Dios, para nacer en el Reino de Dios, vemos cómo se realiza en cada persona que tiene su nombre escrito en el Libro de la Vida del Cordero.

Y vean ustedes, esa persona, para llegar a la plenitud del Espíritu de Dios, estará dando lugar a que se manifiesten en él, como individuo, estas virtudes de fe, virtud, ciencia, templanza, paciencia, temor de Dios y amor fraternal; y luego la plenitud de Dios, que es el mismo Dios manifestándose en toda Su plenitud y dándonos un cuerpo eterno y glorioso, en el cual la manifestación de Dios en toda Su plenitud será una realidad. Y ahí todos nosotros tendremos el amor divino manifestado en toda su plenitud.

Ahora, en la Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes encontramos que el Espíritu de Dios ha estado manifestado en ella a través de los siete ángeles mensajeros; eso ha sido las primicias del Espíritu, los primeros frutos del Espíritu manifestándose en las primicias a través de cada ángel mensajero de cada edad.

Luego, en el Día Postrero, la Iglesia de Jesucristo ya ha pasado por estas siete edades en donde las siete virtudes han sido manifestadas; y ahora, en la Iglesia del Señor Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular, estas siete virtudes las tendrá manifestadas; y ahí, en la Edad de la Piedra Angular, tendrá al Espíritu de Dios manifestado conforme a Su promesa: a través de Su Ángel Mensajero.

Primero comienza con las primicias, o continúa con las primicias como con los siete ángeles mensajeros, pero de momento será en toda Su plenitud, la plenitud de Cristo manifestada en Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular, por medio de Su Ángel Mensajero, en el tiempo final. Y así estará Cristo manifestado, el Verbo, la Palabra manifestada, la Palabra en carne humana en el Ángel de Jesucristo, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y eso será una manifestación del amor divino, del amor de Jesucristo hacia Su Iglesia.

Su Iglesia, al llegar a esa edad, ha llegado a la etapa en que será transformada como Cuerpo Místico de creyentes, y en donde recibe un Nuevo Nombre, y en donde se une con Cristo en las Bodas del Cordero para luego ser llevada a la Cena de las Bodas del Cordero a la Casa de nuestro Padre celestial.

Es ahí, en la Edad de la Piedra Angular, en donde el Espíritu de Cristo estará en toda Su plenitud manifestado en Su Iglesia por medio del ministerio del Ángel de Jesucristo. Esa es la forma para la manifestación del Espíritu Santo en toda Su plenitud, en Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad del Amor Divino.

Y estando ahí en la Edad de la Piedra Angular, en esa etapa perfecta, el Cuerpo Místico de Cristo escapará de los juicios divinos que han de venir sobre la Tierra; porque en la Casa de Dios, que es la Iglesia de Jesucristo, está la señal para escapar del juicio divino, como estuvo la señal de la sangre en las casas de los hebreos allá en Egipto, en la noche en que el juicio divino iba a caer sobre los egipcios, sobre los primogénitos de los egipcios, desde el hijo del rey en adelante; pero las personas que estuvieran dentro de la casa que tuviera la señal de la sangre del cordero aplicada en el dintel y en los postes, y la carne del cordero dentro de la casa siendo comida, escaparían de ese juicio que vendría sobre Egipto. Los primogénitos que estuvieran dentro de esa casa estaban seguros, estaban salvos, porque allí estaba la sangre del cordero aplicada. Y así es en la Casa de Dios, donde la Sangre del Cordero de Dios está aplicada en la puerta, en el dintel y los postes de la puerta.

Podemos ver que Cristo es la Puerta, y Cristo derramó Su Sangre, por lo tanto, la Puerta de esa Casa está cubierta con la Sangre del Cordero Pascual; y toda persona que entra por esa Puerta ha entrado por la puerta del Pacto Divino, para escapar del juicio que viene sobre los primogénitos, de los que viven en la Tierra. Y dentro, pues están comiendo la carne del Cordero, con Su Sangre aplicada en el dintel de la puerta y en los postes.

Cuando vino el juicio divino sobre Egipto, de la muerte de los primogénitos, hubo lloro y lamento en todo Egipto, excepto en las casas de los hebreos que tenían la sangre aplicada en el dintel de las puertas y en los postes, y tenían al cordero pascual dentro siendo comido por ellos.

Cristo dijo: “El que no coma mi carne y beba mi sangre, no tiene vida permaneciente en sí”. Y ahora, dentro de la Casa de Dios, que es Su Iglesia, estamos con la señal de la Sangre aplicada en el dintel de la puerta, y estamos comiendo el Cordero Pascual. Hemos creído en la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, y hemos lavado nuestros pecados en la Sangre de Jesucristo.

Y ahora para el Día Postrero, la vida de la Sangre, que es el Espíritu Santo, viene a Su Iglesia en toda su plenitud; en las siete edades vino en las primicias del Espíritu manifestándose por medio de Sus mensajeros; para la Edad de la Piedra Angular estará manifestado en toda Su plenitud a través de Su Ángel Mensajero, para así, la Iglesia de Jesucristo, tener la vida de la Sangre aplicada, que es el Espíritu Santo, en Su Iglesia manifestado en carne humana en el Día Postrero, en el cumplimiento de la promesa de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 y del Ángel Fuerte que desciende del Cielo envuelto en una nube y con el arco iris alrededor de Su cabeza2.

Ahora podemos ver el lugar seguro para todos nosotros antes que caiga el juicio divino. Porque cuando caiga el juicio divino, el que no esté dentro de esa Casa, la cual ya tendrá la Puerta cerrada, se tiene que atener al juicio divino que ha de caer sobre la Tierra.

El siervo de la Casa cerrará la puerta, el Señor de la Casa. San Marcos, capítulo 13, verso 19 en adelante, dice:

“… porque aquellos días serán de tribulación cual nunca ha habido desde el principio de la creación que Dios creó, hasta este tiempo, ni la habrá.

Y si el Señor no hubiese acortado aquellos días, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos que él escogió, acortó aquellos días”.

Ahora podemos ver cómo esos días de tribulación sobre el pueblo hebreo fueron acortados. Y para este tiempo en el cual vivimos, podemos ver que ya la persecución sobre el pueblo hebreo se detuvo, o sea, la persecución terrible que hubo en aquellos tiempos de Hitler, Mussolini, Stalin y otros dictadores.

Ahora, Cristo nos habla que la puerta será cerrada, la puerta será cerrada y nadie más podrá entrar a la Casa de Dios. Y ahora, ¿quién cerrará esa puerta? Porque esa puerta va a ser cerrada uno de estos días.

Es muy importante saber quién cerrará esa puerta y ver que estemos dentro cuando esa puerta sea cerrada; porque se cerrará la puerta, y después vendrán las vírgenes fatuas diciendo: “Señor, Señor, ábrenos”, y Él dirá: “De cierto os digo que no os conozco”.

Ahora, quiero buscar donde nos habla del que va a cerrar esa puerta, y la va a cerrar uno de estos días; ese será el siervo fiel y prudente que cerrará esa puerta en algún momento. La puerta será cerrada uno de estos días. Dice [San Mateo 25:10]:

Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta”.

El Padre de Familia cierra la puerta en el Día Postrero. San Lucas, capítulo 13, versos 22 en adelante, dice así:

Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, y encaminándose a Jerusalén.

Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:

Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.

Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois”.

Ahí podemos ver que el Padre de la Familia cerrará la puerta en algún momento; y el Padre de la Familia es Cristo manifestado en el Día Postrero por medio de Su Ángel Mensajero en la Casa de Dios, que es la Iglesia de Jesucristo. Y eso está representado también cuando Cristo (el Ángel de Apocalipsis, capítulo 10) levanta Su mano al Cielo y jura por el que vive por los siglos de los siglos, que el tiempo no será más.

Ahí la puerta es cerrada y nadie más entrará por esa puerta angosta, que es Cristo en Su Primera Venida. Nadie más podrá entrar por la Primera Venida de Cristo para entrar al Cuerpo Místico de Cristo, porque de ahí en adelante ya no habrá más nuevos nacimientos de hijos e hijas de Dios, porque ya se habrá completado el Cuerpo Místico de Cristo, que es compuesto por los hijos e hijas de Dios. O sea que ya no nacerán de nuevo más hijos e hijas de Dios, ya se habrá completado el número de los que recibirían ese nuevo nacimiento.

Después le toca al pueblo hebreo, que son los siervos, no los hijos, porque ya el número de los hijos se completó y luego le toca al pueblo de los siervos, el cual tiene un número de 144.000 hebreos, 12.000 de cada tribu, que serán llamados y juntados por los ministerios de Moisés y Elías sonando la Gran Voz de Trompeta, esa Trompeta Final o séptima trompeta, que para la Iglesia gentil es el Séptimo Sello.

La séptima trompeta para los hebreos es el Séptimo Sello para la Iglesia del Señor Jesucristo; es la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles en este Día Postrero, llamando y juntando a Sus escogidos y colocándolos en el Cuerpo Místico de Jesucristo.

Después que haya recogido los escogidos de entre los gentiles, que son los hijos e hijas de Dios, la resurrección de los muertos en Cristo se efectuará, y la transformación de nosotros los que vivimos.

Ahora pueden ver el por qué hemos estado trabajando todos estos años llevando el Mensaje por todos los lugares, colocando el Mensaje impreso en folletos, en videos, en cintas magnetofónicas, y llevando a cabo actividades públicas, y llevando el Mensaje por todos los lugares. ¿Para qué? Para que la Voz de Cristo, esa Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, llegue hasta los oídos y el corazón de las almas de todos los escogidos de Dios, y reciban la Palabra de Dios correspondiente a este tiempo final, para que así se complete el número de los escogidos de Dios.

Y algún día se va a completar ese número de los escogidos de Dios; y cuando eso suceda, los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos eternos y nosotros seremos transformados. Y la Iglesia llegará a toda la plenitud de Dios, porque el propósito divino es morar en Su Iglesia en toda Su plenitud, manifestándose por medio de carne humana a través de Su Ángel Mensajero; teniendo así, la Iglesia del Señor Jesucristo, el ministerio del Día Postrero, que es el ministerio de Cristo a través de Su Ángel Mensajero manifestado en medio de ella, en medio del Cuerpo Místico de Cristo. Eso es la Iglesia de Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular recibiendo el Espíritu de Cristo, el Espíritu de Dios, manifestado en carne humana en el Día Postrero, en el ministerio final de Cristo en Su Iglesia y para Su Iglesia.

Dios ha colocado dones ministeriales en Su Iglesia, y son esos ministerios de los ángeles de las siete edades de la Iglesia gentil y el ministerio de la Edad de la Piedra Angular, que es el ministerio de Cristo a través de Su Ángel Mensajero en este tiempo final, en el cual se manifestará en toda Su plenitud y así nos llevará a todos a la perfección por medio de Su Palabra creadora hablada para obtener la inmortalidad en el Día Postrero, o sea, en el séptimo milenio.

Ahora podemos ver el por qué de la Venida de Cristo a Su Iglesia velándose en carne humana en el Día Postrero; esa es la Iglesia que en el Día Postrero escapará del juicio divino que ha de venir sobre la Tierra; esa es la señal para la Iglesia de Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes.

Y para cada escogido la señal es el Espíritu Santo en toda Su plenitud manifestado en él cuando venga la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de cada uno de nosotros los que vivimos; y entonces escaparemos del juicio divino, porque nos iremos a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, donde hay una gran fiesta preparada para todos nosotros.

Ahora, hemos visto lo que es el Espíritu Santo como primicias y el Espíritu Santo como la plenitud para los escogidos de Dios como individuos, y para el Cuerpo Místico de Cristo como Iglesia.

Como Iglesia es viniendo el Espíritu Santo como primicias en cada ángel mensajero manifestado en medio de Su Iglesia, y guiando a Su Iglesia a toda justicia y a toda verdad. Y luego, en el Día Postrero, a través de Su Ángel Mensajero, en donde vendrá un tiempo en que el Espíritu de Dios estará manifestado en toda Su plenitud y transformará el cuerpo físico del Ángel de Jesucristo y también el cuerpo físico de cada uno de nosotros; y también los muertos en Cristo obtendrán el cuerpo eterno. Y así, como individuos, todos estaremos llenos no solamente de las primicias, sino de la plenitud de Dios, de la plenitud del Espíritu de Dios.

Y ahora, hemos visto lo que es las primicias del Espíritu Santo y lo que es la plenitud del Espíritu Santo en nosotros como individuos, y en la Iglesia de Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes.

En la Iglesia de Jesucristo, vean ustedes, estas siete virtudes que fueron manifestadas en las siete edades de la Iglesia, una en cada edad, estarán manifestadas en la Iglesia de Jesucristo en el Día Postrero, todas manifestadas en la Edad de la Piedra Angular, para luego tener la plenitud de Cristo a través de Su Ángel Mensajero en una etapa que está más adelante.

Pero en esta etapa en que estamos, está dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto y está abriéndonos el misterio del Séptimo Sello, que es el misterio más grande. Y eso es la Tercera Etapa manifestada trayendo la revelación divina de la Palabra revelada, manifestada para este tiempo final, en el cumplimiento de la promesa del Séptimo Sello.

Y luego esa Tercera Etapa estará manifestada en grandes maravillas y milagros que están prometidos para el Día Postrero, pero que ya no habrá oportunidad de salvación para la gente, porque ya la puerta estará cerrada, y ya se habrá completado el número de los escogidos de Dios, y los escogidos de Dios serán transformados y los muertos en Cristo resucitados.

Y entonces habrá una manifestación tan grande del poder divino que llamará la atención del pueblo hebreo, y ellos dirán: “Esto es lo que nosotros estamos esperando, y a este es al que nosotros estamos esperando”; porque ellos verán a Jesucristo, al Ángel del Pacto, al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, viniendo en carne humana manifestado en Su Ángel Mensajero.

Y ellos están esperando la venida de un profeta donde esté manifestado el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Eso es lo que están esperando ellos por algunos años, y ya pronto se cumplirá lo que ellos están esperando.

Pero tiene que estar primero en medio de Su Iglesia gentil el cumplimiento de esa promesa; porque la Iglesia gentil, estando compuesta por los hijos e hijas de Dios, tiene los derechos de la primogenitura; y luego el pueblo hebreo tendrá la oportunidad, porque el pueblo hebreo como nación tiene la primogenitura, como nación terrenal; pero la Iglesia de Jesucristo es la Jerusalén celestial, es el Israel celestial, y tiene la primogenitura de hijos e hijas de Dios primogénitos escritos en el Libro de la Vida del Cordero en el Cielo.

Por lo tanto, la Venida y manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo velado y revelado en carne humana corresponde primeramente a la Iglesia de Jesucristo y después al pueblo hebreo.

Ahora podemos ver EL SÉPTIMO SELLO Y EL AMOR DIVINO. Hemos visto la Edad del Amor Divino, que es la Edad de la Piedra Angular; y hemos visto que esa manifestación del Amor Divino es la manifestación de Dios en toda Su plenitud, porque Dios es Amor.

Y ahora, vean ustedes, en la Iglesia de Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes habrá una manifestación plena del Amor Divino, o sea, una manifestación plena de Dios, que es Amor, manifestándose en Su Iglesia a través de Su Ángel Mensajero.

Y en cada uno de nosotros como individuos también habrá esa manifestación del Amor Divino; y así seremos sellados, tanto como individuos..., con una doble porción del Espíritu Santo, que es la plenitud del Espíritu de Dios, o sea, sellados con la porción de las primicias, y luego con la porción de la plenitud; y sellados con ese cuerpo teofánico como primicias (el primer cuerpo con vida eterna que recibimos), y luego el cuerpo físico, eterno y glorificado que hemos de recibir como la plenitud del Espíritu de Dios, para nosotros vivir por toda la eternidad como hijos e hijas de Dios, manifestados con todo el poder divino en cuerpos eternos.

Para eso se requiere el Séptimo Sello, que es la Segunda Venida de Cristo, y el Amor Divino. Y para eso necesitamos estar en la Edad del Amor Divino, que es la Edad de la Piedra Angular; y necesitamos recibir el Mensaje del Amor Divino, que es el Mensaje de la Edad de la Piedra Angular, el Mensaje del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Ahora, hemos visto: “EL SÉPTIMO SELLO Y EL AMOR DIVINO”. En donde Dios, en esa manifestación del AMOR DIVINO nos dará la gran victoria en el Amor Divino y del Amor Divino.

Deje que esas virtudes se manifiesten en su vida para que luego reciba la plenitud de Dios en este Día Postrero.

Estamos viviendo en el tiempo más grande y glorioso de todos los tiempos, en donde la Iglesia de Jesucristo recorre esas siete etapas en forma consecutiva. Para recorrer esas siete etapas durante las siete edades le tomó a la Iglesia de Jesucristo dos mil años aproximadamente, pasando por diferentes territorios y teniendo la manifestación de Cristo a través de cada ángel mensajero, y manifestándose una virtud en cada edad; pero para este tiempo final la promesa es que esas siete virtudes estarán manifestadas en Su Iglesia, y estará pasando la Iglesia de Jesucristo por siete etapas en forma consecutiva.

La Edad de la Piedra Angular, porque es una edad perfecta, recorre las siete etapas, y luego continúa por toda la eternidad.

Ahora podemos ver lo que estaría sucediendo en la Iglesia del Señor Jesucristo; por eso es que los Siete Truenos emiten sus voces en Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular.

Y podemos ver que el Título de Propiedad, el Libro de los Siete Sellos, regresa a los hijos e hijas de Dios en este Día Postrero, es entregado a Su Ángel Mensajero, al Ángel Mensajero de Jesucristo, y él se lo come y predica su Mensaje del Evangelio del Reino, en el cual y con el cual nos da a conocer el contenido del Séptimo Sello y de todas las cosas que estarán sucediendo bajo el cumplimiento del Séptimo Sello.

Ahora podemos ver lo que es EL SÉPTIMO SELLO Y EL AMOR DIVINO, y podemos ver el por qué Cristo nos estaría hablando en este tiempo final en el idioma del amor, que es el español. Y los que son de otros idiomas obtendrán el Mensaje traducido a sus propios idiomas, y también podrán aprender el español, todos los que quieran escuchar y entender lo que los Siete Truenos estarán diciendo; los que los quieran escuchar literalmente y entenderlo sin necesidad de intérpretes, pues necesitan estudiar español, para que conozcan el español; o si no, pues será a través de un intérprete, que interprete los videos e interprete los folletos al idioma de las demás personas.

Hemos llegado al tiempo final, al tiempo más glorioso de todos los tiempos, hemos llegado al tiempo de conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

¿Algunos de ustedes entienden lo que yo les estoy diciendo?, ¿cuántos están entendiendo lo que yo les estoy diciendo? Como que están aprendiendo español.

Para los que no saben español y escuchan el español, es como escuchar un niñito comenzando a hablar, que solamente se le entienden algunas palabras; así es para los que no saben español y me escuchan hablando en español.

Pero cuando los que saben español y no saben portugués, los escuchan a ustedes, en esa misma forma suenan ustedes para ellos: suenan como los niños comenzando a hablar, que solamente se les entienden algunas palabras; y si hablan muy rápido, mucho menos palabras se les entienden.

Así que, cuando uno que habla portugués se pone a hablar con uno que habla español, y el que habla español no sabe portugués, y el que habla portugués no sabe español, es como estar escuchando, el uno al otro, escuchándose como si fueran dos niños que están hablando y que no se les entiende lo que están hablando; no se les entiende muy bien, solamente algunas palabras.

Pero ya vamos aprendiendo. Ya yo entiendo muchas palabras de ustedes y ustedes entienden también muchas palabras de las que yo les hablo. Y miren ustedes cómo ustedes entienden ya todo o casi todo lo que yo les hablo en español. ¿Cuántos entienden todo lo que yo les hablo en español? Miren, y no les expliqué lo que les estaba diciendo en otro idioma y lo entendieron... ¿o es porque escucharon a Gian?

¿A cuántos les gusta escuchar el Mensaje? ¿Y cuántos lo entienden cuando se habla en español el Mensaje? (Gian, parece que no fue porque te escucharon a ti). Parece que están entendiendo muy bien. Dios nos está ayudando en este tiempo y nos estamos entendiendo. Y lo más importante es entender a Dios y Su Palabra, Su Mensaje correspondiente a nuestro tiempo; esa es la cosa más grande que nosotros podemos entender: la Palabra de Dios correspondiente al tiempo en que vivimos.

Y los que no la entiendan en español, pues tienen la oportunidad de escucharla con intérprete al portugués o a cualquier otro idioma que hable la persona; y también tiene la oportunidad de recibir los folletos en el idioma que hablen las personas; pero originalmente es dado el Mensaje en español.

Ahora, vean ustedes el territorio donde estaríamos escuchando el Mensaje del Amor Divino: en la América Latina y el Caribe. Ese es el territorio del Séptimo Sello y del Amor Divino para ser manifestado en este tiempo final en toda Su plenitud.

Hemos visto el tiempo en que estamos viviendo. Permitan que Dios les guíe como individuos y que Su Palabra se haga realidad en vuestras vidas; y permanezcan siempre agradando a Cristo, viviendo vidas justas y santas, y sirviendo a nuestro amado Señor Jesucristo en Su Obra correspondiente a este tiempo final. Y que Dios nos ayude para que todos estemos listos para ser transformados en este Día Postrero.

¿Para cuándo ustedes desearían la transformación de sus cuerpos? Para este año. Todos deseamos nuestra transformación en este año. Cuando llegue hasta el último de los escogidos, en el año que llegue, ese año seremos transformados, y los muertos en Cristo serán resucitados. Así que trabajemos con amor divino, de todo corazón, en la obra misionera llevando el Mensaje.

Hay algo muy bonito que yo veo hacer a Gian, y es que siempre que vamos en el automóvil y se detiene para pagar el peaje (no sé cómo le llaman ustedes), siempre le paga al cobrador y luego le da un folleto, siempre anda con folletos. Y en esa forma, a esas personas que quizás nunca las puede ver en otra ocasión, allí les está dando el Mensaje, y se lo llevan para sus hogares y ya Dios puede obrar con ellos; porque Dios obra usando Su Palabra, que es la Espada del Espíritu.

El Espíritu Santo necesita Su Palabra, la Espada de dos filos; y nosotros llevando la Palabra, la Espada de dos filos, el Espíritu de Dios puede obrar con esa Palabra en el alma de la persona, porque la Palabra de Dios es como espada de dos filos que penetra hasta el alma de la persona.

Ahora, esto que él hace lo pueden hacer todos ustedes también: llevar sus folletos en sus bolsos o en sus autos y hacer esa labor misionera tan sencilla que hasta un niño la puede hacer.

No tienen que decir: “Yo voy a tomar un día de la semana para salir por todo el campo y por las ciudades llevando el Mensaje”. Todos los días usted sale de su casa: pues todos los días es un día de obra misionera para todos los hijos de Dios.

Y si usted dice: “Yo cada día voy a repartir 20 folletos o 30 folletos”, los lleva; y cuando regresa a la casa usted verá que le faltaron folletos para repartir. Porque usted todos los días ve más de ¿cuántas personas?... ¿Cuántas personas ven 10 personas todos los días? En Brasil es fácil ver todos los días más de 100 personas. Así que 10 folletos o 20 folletos, usted va a descubrir que solamente le dan para comenzar.

Así que los que tienen imprentas, recuerden que para los hermanos llevar el Mensaje en folletos necesitan folletos. Así que oren para que las imprentas estén trabajando al máximo, para que ustedes tengan folletos para repartir a las personas y puedan llegar a los escogidos que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero y que todavía no han recibido el Mensaje.

Y mientras ellos no lo reciban, nos vamos a quedar aquí todo el tiempo que sea necesario; porque no nos iremos sin todos los escogidos; y para eso tienen que estar listos en el Cuerpo Místico de Cristo recibiendo la Palabra de Dios, la Trompeta Final; escuchando la Trompeta Final, que es la Voz de Cristo en este tiempo final.

Ahora vean lo sencillo que es trabajar en la Obra de Dios. Es tan sencillo que algunas veces nos complicamos la mente pensando que hay que hacer ciertas cosas y que uno no tiene tiempo.

Todos los días usted tiene el tiempo, y todos los días usted está viendo gente. Y el Mensaje, ¿para quién es? Para la gente; por lo tanto, uno reparte el Mensaje. Y antes de salir de la casa ora a Dios sobre esos mensajes, y le pide a Cristo que llegue a las manos de los escogidos de Dios esos mensajes, para que su Obra sea efectiva en el Reino de Dios. Y aunque una persona que recibe ese folleto no sea un escogido, quizás después esa persona es la que le pase ese folleto a un escogido más adelante.

Así que Dios está obrando y continuará obrando. A trabajar más ampliamente en el Reino de Dios, para que pronto se complete el número de los escogidos de Dios, y seamos transformados y vayamos a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo.

Ahora, trabaje de todo corazón, con amor divino, porque esta es la Edad del Amor Divino. Dios no acepta un trabajo que no es hecho con amor divino y con fe, porque lo que no es de fe, es pecado3.

Miren ustedes, hubo un hombre muy grande, un poderoso profeta que en una ocasión trajo diez plagas sobre Egipto y luego abrió el Mar Rojo extendiendo su vara que tenía en su mano. Y ese hombre, en una ocasión Dios le ordenó hacer una labor en favor del pueblo, la cual en otra ocasión anterior ya la había hecho: había estado frente a una roca cuando el pueblo tuvo sed, y Dios le dijo: “Hiere la roca con tu vara”. La hirió con la vara, la golpeó, y salieron aguas de la roca4.

Luego en la segunda ocasión, en otro lugar, en Cades-barnea (la primera ocasión fue en el desierto de Sin, pero en otro territorio). Y ahora en Cades-barnea hubo sed en el pueblo, no habían aguas, y el pueblo clamó; quiso apedrear a Moisés también, como lo había hecho en otras ocasiones que trató de apedrear a Moisés su profeta por los problemas que surgían en medio del pueblo, pero Dios lo defendió.

Y ahora, llegó el momento en que el pueblo por poco apedrea a Moisés. Y Dios le dijo a Moisés: “Ve a la roca, háblale a la roca”. Aquí ya lo encontramos: en el capítulo 20 de Números, nos dice la historia bíblica, comenzando en el verso 1:

Llegaron los hijos de Israel, toda la congregación, al desierto de Zin, en el mes primero, y acampó el pueblo en Cades; y allí murió María, y allí fue sepultada”.

María fue la que criticó a Moisés por la esposa de Moisés, que era una mujer cusita, y su piel era más oscura que la de María. Y ellos no estaban de acuerdo con que Moisés tuviera una mujer de otra nación; o sea, tenían un poco de racismo, no querían que Moisés estuviera unido a su esposa, la cual era de otra nación.

Pero ahora tenemos que entender que eso era un asunto de Moisés; Moisés tenía su esposa, no sabemos las circunstancias por las cuales Moisés pasó para obtener luego esa mujer cusita o etíope. Si fue Séfora, pues miren ustedes, Moisés estaba viviendo entre los gentiles y no iba a mandar a Egipto a buscar una esposa de en medio del pueblo hebreo. Moisés tuvo dos hijos por medio de Séfora.

Y ahora, vean ustedes, criticaron a Moisés. ¿Y quiénes criticaron a Moisés? Su propia familia: María su hermana, y Aarón. María se volvió toda leprosa; vean ustedes, criticó a Moisés por la esposa que tenía. Y si criticó el color de su piel, miren ustedes ahora, también el color de la piel de María cambió; y ese color que ella tenía nadie lo quería porque era un color con lepra, se puso blanca de la lepra. Así que si no le gustaba la esposa de Moisés, que era de color más oscuro, pues ahora iba a tener un cuerpo bien blanco. Y vean ustedes, Dios se enojó grandemente con María.

No critiquen el color de las demás personas. Lo más importante es el alma de la persona, sea blanco, sea amarillo, sea negro, sea como sea. Tiene más valor delante de Dios un amarillo o un negro con su nombre escrito en el Libro de la Vida del Cordero, que un blanco o una blanca muy bella, que sea una reina de belleza, y no tenga su nombre escrito en el Libro de la Vida del Cordero. Esa persona, por más bella que sea, después de 100 años va a ser más fea que la mujer más fea que pueda haber sobre la Tierra; y si es un hombre, va a ser más feo que el hombre más feo que haya sobre la Tierra. ¿Por qué? Porque cuando se muere la persona, después nadie lo quiere ver. Lo dejan unos diítas en la caja para que todo el mundo lo vea, pero después de cierto tiempo lo tapan para que nunca más lo vean. ¿Por qué? Porque ya perdió toda la belleza que tenía y comenzó la corrupción en su cuerpo. Y cada día perderá toda esa apariencia que tenía.

Pero un escogido de Dios vivirá eternamente y tendrá un cuerpo eterno; y en el cuerpo eterno, aunque no sabemos cuál será la apariencia que tendrá..., y cuando digo ‘la apariencia que tendrá’ me refiero a si van a haber algunos cuerpos con apariencia más bella que otros cuerpos; pero eso no es ningún problema: es un cuerpo eterno el que vamos a tener. Y un cuerpo eterno tendrá todo lo que nosotros necesitamos para reinar con Cristo por mil años y luego por toda la eternidad.

Esa es la meta que nosotros tenemos, y tenemos que llegar a ella; ¡y vamos a llegar!, porque es una promesa de nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora, vean a Moisés. Les dije que todo trabajo que hagamos en la Obra de Cristo hay que hacerlo de todo corazón, con amor divino. Moisés en una ocasión hizo una labor que no agradó a Dios. Dice:

Y porque no había agua para la congregación, se juntaron contra Moisés y Aarón.

Y habló el pueblo contra Moisés, diciendo: ¡Ojalá hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová!

¿Por qué hiciste venir la congregación de Jehová a este desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestras bestias?”.

Vean ustedes, esas personas que se levantaron contra Moisés y contra Aarón no creían que iban a entrar a la tierra prometida; y por lo tanto, no entraron. No tenían fe, revelación, de que iban a entrar; y sin fe es imposible agradar a Dios. Si ellos creían que no iban a entrar, pues no iban a entrar.

¿Por qué hiciste venir la congregación de Jehová a este desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestras bestias?

¿Y por qué nos has hecho subir de Egipto, para traernos a este mal lugar? No es lugar de sementera, de higueras, de viñas ni de granadas; ni aun de agua para beber.

Y se fueron Moisés y Aarón de delante de la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión, y se postraron sobre sus rostros; y la gloria de Jehová apareció sobre ellos.

Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias.

Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le mandó.

Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: ¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?

Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias.

Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.

Estas son las aguas de la rencilla, por las cuales contendieron los hijos de Israel con Jehová, y él se santificó en ellos”.

Ahí podemos ver que Moisés cometió un error: se llenó de ira para hacer la Obra de Dios. Y Dios le había dicho: “Háblale a la peña; ella dará aguas para el pueblo”; pero Moisés no le habló a la peña, sino que hirió la peña dos veces con la vara; y eso no fue lo que Dios le dijo que hiciera.

Dios le dijo: “Háblale a la peña”. Moisés hirió la peña, como lo había hecho en la anterior ocasión. Pero ¿no es lo mismo? No era lo mismo; porque la peña, la roca, es Cristo, y Cristo sería herido en Su Primera Venida. Y Moisés, cuando hirió la roca en la primera ocasión, estaba mostrando o llevando a cabo el tipo y figura de la Primera Venida de Cristo, siendo herida Su Primera Venida en la Cruz del Calvario, muriendo Cristo en la Cruz del Calvario.

Y ahora, la segunda roca, que representa a Cristo también, es la Segunda Venida de Cristo; y la Segunda Venida de Cristo no es para recibir la crucifixión que recibió Cristo en Su Primera Venida. Y Moisés tenía que hablarle a la roca para que diera aguas, aguas de vida eterna para el pueblo. Dice Apocalipsis5: “Al que tuviere sed, yo le daré del agua de la vida gratuitamente, de la fuente del agua de la vida”.

Ahora, Moisés hiriendo la roca dos veces está colocando un tipo y figura de una crucifixión; y Cristo no puede ser crucificado dos veces. Por lo tanto, ese tipo y figura que puso allí desagradó a Dios, y la Segunda Venida de Cristo tendrá entonces una crucifixión espiritual, porque Moisés allí colocó el tipo y figura; y por eso desagradó a Dios, y eso le costó el no poder entrar a la tierra prometida.

Dice el mismo profeta Moisés que el problema que él tuvo delante de Dios fue tan grande que Dios no le perdonó ese pecado. En el libro de Deuteronomio, capítulo 3, dice [versos 23 al 26]:

“Y oré a Jehová en aquel tiempo, diciendo:

Señor Jehová, tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza, y tu mano poderosa; porque ¿qué dios hay en el cielo ni en la tierra que haga obras y proezas como las tuyas?

Pase yo, te ruego, y vea aquella tierra buena que está más allá del Jordán, aquel buen monte, y el Líbano.

Pero Jehová se había enojado contra mí a causa de vosotros, por lo cual no me escuchó; y me dijo Jehová: Basta, no me hables más de este asunto”.

Ahora, podemos ver que Moisés por haber herido la roca dos veces, en vez de hablarle a la roca como Dios le dijo, Moisés por llenarse de ira...; y era el hombre más manso de todo el pueblo hebreo, pero por causa del pueblo se llenó de ira y cometió un error obrando en lo que Dios le dijo que hiciera, pero no lo hizo de acuerdo a como Dios le dijo que lo hiciera. Y siendo Moisés un profeta, en las cosas que Moisés estaría haciendo estaría tipificando las cosas que Dios haría más adelante: en la Dispensación de la Gracia y en la Dispensación del Reino.

Ahora podemos ver que todas las cosas que sucedieron bajo el ministerio de Moisés luego se convierten para otras dispensaciones en tipo y figura de las cosas que Dios estará haciendo en otras dispensaciones venideras, que son las dispensaciones de la Gracia y del Reino.

Ahora podemos ver que uno no puede hacer la Obra de Dios enojado o hacerla en forma incorrecta; tiene que ser hecha como Dios ha dicho que se haga. Y por fe: creyéndola con todo el corazón, porque sin fe es imposible agradar a Dios6.

Las personas que salieron de Egipto ofrecían los sacrificios, pero no mezclaron fe a los sacrificios que ofrecían a Dios, y por consiguiente no agradaron a Dios; uno tiene que mezclar fe con lo que uno hace para Dios.

Y ahora nosotros bajo el Séptimo Sello en el amor divino, trabajamos en la Obra de Cristo con fe y con amor divino, y con gozo y alegría. Sin ira; porque el que obra con ira comete graves errores delante de Dios, que le cuesta la pérdida de muchas bendiciones divinas.

Ahora, caminemos hacia adelante en el Séptimo Sello y bajo el Séptimo Sello en el Amor Divino. Que el amor divino esté siempre manifestado en nuestra edad y en nuestras almas y en toda labor que llevemos a cabo en la Obra de Jesucristo.

“EL SÉPTIMO SELLO Y EL AMOR DIVINO”.

Hemos visto aun el territorio donde se cumplirá la Edad del Amor Divino: esa es la Edad de la Piedra Angular en la América Latina y el Caribe. Así que el territorio latinoamericano y caribeño será impactado por el amor divino que Él manifestará en este tiempo final para bendición de los latinoamericanos y caribeños.

El amor divino es lo que conquista todo. Que el amor de Jesucristo conquiste los corazones de todos los latinoamericanos y caribeños bajo EL SÉPTIMO SELLO Y LA OBRA DEL AMOR DIVINO.

“EL SÉPTIMO SELLO Y EL AMOR DIVINO”. Ese ha sido nuestro tema de esta ocasión.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde; y muchas gracias por vuestra amable atención.

Oren por mí y yo oraré por ustedes, para que Dios nos bendiga a todos y nos prepare para ser transformados y raptados en este tiempo final, en “EL SÉPTIMO SELLO Y EL AMOR DIVINO”.

Que Dios les bendiga a todos.

EL SEPTIMO SELLO Y EL AMOR DIVINO”.

[Revisión noviembre 2018]

1 1 Corintios 3:16

2 Apocalipsis 10:1

3 Romanos 14:23

4 Éxodo 17:1-7

5 Apocalipsis 21:6

6 Hebreos 11:6

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