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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes aquí en Tobatí, y también a través de esta radioemisora amiga.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y nos permita entender Su Palabra y nos hable directamente a nuestras almas en esta ocasión. En el Nombre Eterno de Jesucristo nuestro Salvador. Amén y amén.

Leemos en San Mateo, capítulo 16, verso 13 al 20, donde dice la Escritura de la siguiente manera:

“Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?

Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas.

Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades (o sea, del infierno) no prevalecerán contra ella.

Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Para esta noche nuestro tema es: “EL SÉPTIMO SELLO Y EL AVIVAMIENTO DE LA IGLESIA”.

El Séptimo Sello aparece en el capítulo 8 de Apocalipsis, verso 1, donde dice:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora”.

Este Sello Séptimo se encuentra en el libro de Apocalipsis, capítulo 5, versos 1 en adelante, donde dice:

“Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos”.

Este Libro sellado con Siete Sellos es el Libro de la Redención, es el Título de Propiedad de los Cielos y de la Tierra; y por cuanto Cristo al morir en la Cruz del Calvario derramando Su Sangre preciosa, Él redime toda la Creación, ahí redime a todas las personas que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero.

Ese es el Libro de la Vida del Cordero, el Libro sellado con Siete Sellos; y por cuanto Cristo paga el precio de la Redención, Él es el único digno para tomar ese Libro y abrir esos Sellos.

Los demás seres humanos, desde la caída del ser humano en adelante han estado contaminados por el pecado, y han venido a la Tierra, por causa del pecado, han venido en la permisiva voluntad de Dios, en un cuerpo mortal con un espíritu del mundo que le inclina hacia el mal.

Y por esa causa es que nuestro amado Salvador Jesucristo enseñó a Nicodemo que era necesario nacer de nuevo. En el capítulo 3, verso 1 al 6, Jesús le dice a Nicodemo que el que no nazca de nuevo del Agua y del Espíritu no puede ver el Reino de Dios y también dice que no puede entrar al Reino de Dios el que no nazca del Agua y del Espíritu, dice así:

“Respondió Jesús y le dijo (esto es a Nicodemo): De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios (o sea, no lo puede comprender).

Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?

Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo”.

Por medio de este nuevo nacimiento del cual Jesús habló se entra al Programa de vida eterna para los hijos e hijas de Dios. Es Cristo el que restaura a la vida eterna el ser humano. Sin Cristo el ser humano no puede vivir eternamente, solamente pasaría por este planeta Tierra viviendo unos años aquí en la Tierra, pero sin la esperanza de vivir eternamente luego que termine esta vida terrenal.

Para poder vivir eternamente la persona necesita hacer contacto con la vida eterna, que es Cristo, y recibir a Cristo como Su Salvador, lavar sus pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu; y así se efectúa en la persona el nuevo nacimiento.

Los discípulos de nuestro amado Señor Jesucristo, aunque seguían a Jesucristo, creían en Él, ellos todavía no habían nacido de nuevo. Por eso, Jesús dijo que era necesario que Él se fuera para que pudiera venir el Espíritu Santo, ¿para qué?, para poder hacer la Obra de la nueva Creación, hacer la Obra del nuevo nacimiento en los creyentes de Jesucristo, y así entrar al Reino de Dios los creyentes en Jesucristo.

Y cuando Cristo murió, resucitó y luego ascendió al Cielo, luego vino el Espíritu Santo el Día de Pentecostés y descendió sobre ciento veinte personas que estaban esperándolo en el aposento alto; y ese día cincuenta o Día de Pentecostés fueron llenos del Espíritu Santo y se efectuó el nuevo nacimiento en aquellos creyentes de Jesucristo, y allí nació la Iglesia del Señor Jesucristo.

La Iglesia del Señor Jesucristo está compuesta por las personas que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero, que han recibido a Cristo como Su Salvador y han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y han recibido Su Espíritu Santo; y así han nacido de nuevo y han nacido en el Cuerpo Místico de Cristo, que es Su Iglesia. Y así es como estas personas pertenecen a esta familia celestial, que es la descendencia de Dios, los hijos e hijas de Dios.

San Pablo hablándonos de esta familia celestial, que es el Israel celestial, nos dice en el capítulo 2 de su carta a los Efesios, verso 19 al 22:

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios…”.

¿A qué familia pertenecen estas personas que han creído en Cristo y han nacido de nuevo? Pertenecen a esta familia de Dios, esta familia celestial que tiene vida eterna; porque por medio de Cristo, vean ustedes, regresamos a la vida eterna y Él nos da con el nuevo nacimiento un cuerpo teofánico de la sexta dimensión. Porque el espíritu que habíamos recibido era del mundo, el cual nos inclinaba hacia el mal, pero ahora Cristo nos da Su Espíritu Santo y así nos da un Espíritu del Cielo, de la sexta dimensión, llamado también el Ángel de Jehová que acampa en derredor de los que le temen y los defiende.

En ese cuerpo teofánico de la sexta dimensión, el cual se parece a este cuerpo que tenemos aquí en la Tierra pero de otra dimensión, en ese cuerpo es que los creyentes en Cristo van a vivir cuando terminen sus días aquí en la Tierra y muere su cuerpo físico; y cuando resuciten, ellos vendrán con ese cuerpo teofánico de la sexta dimensión y recibirán un cuerpo físico glorificado y eterno aquí en la Tierra, el cual Cristo creará para ellos, y ellos entrarán en ese cuerpo físico y glorificado y eterno, entrarán ellos con su cuerpo teofánico, y así vivirán en un cuerpo eterno, teniendo también un cuerpo teofánico de la sexta dimensión; y así estaremos como almas vivientes en cuerpos físicos eternos y con un espíritu teofánico eterno también, y así seremos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

De edad en edad Dios ha estado llamando y juntando a todos Sus escogidos, que son los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo.

Tenemos el diagrama de la Iglesia del Señor Jesucristo y sus diferentes etapas por las cuales ha estado pasando; y de edad en edad, Cristo el Buen Pastor ha estado llamando y juntando a Sus escogidos, como Él prometió en San Juan, capítulo 10 y versos 14 en adelante, cuando nos dijo de la siguiente manera:

“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor”.

Aquí Cristo nos enseña que Él tiene otras ovejas que no son del redil hebreo, las cuales también Él debe traer y dice:

“... y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor”.

¿Y cómo van a escuchar la Voz de Cristo el Buen Pastor, si Él cuando murió, resucitó, ascendió al Cielo? Es que Jesucristo en Espíritu Santo estaría en medio de Su Iglesia, manifestado de edad en edad en el mensajero de cada edad, en el ángel mensajero de cada edad, y por medio de Él estaría hablando, y estaría llamando y juntando a Sus ovejas en cada edad; Sus ovejas son los escogidos de Dios, los que tienen sus nombres escritos en el Cielo, en este Libro de los Siete Sellos, que es el Libro de la Vida del Cordero.

Y ahora, de etapa en etapa, de edad en edad, Cristo ha estado llamando y juntando a Sus ovejas en los diferentes territorios donde se han cumplido estas diferentes etapas de la Iglesia del Señor Jesucristo.

En cada edad, cuando Jesucristo en Espíritu Santo se manifestó a través del mensajero de cada edad vino un despertamiento espiritual, un avivamiento espiritual para el alma de los hijos e hijas de Dios, para el alma de las personas que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero, y la Voz de Cristo penetró hasta lo profundo de sus almas y los despertó a vida eterna.

Eso es un avivamiento, es un despertamiento espiritual en el alma de la persona, producido por Dios, por Jesucristo en la edad en que está viviendo la persona.

Y ahora, para esos despertamientos espirituales de la Iglesia de Jesucristo, encontramos que el Espíritu de Dios, que es Cristo en Espíritu Santo, ha venido manifestado en cada ángel mensajero de cada edad o etapa de la Iglesia del Señor Jesucristo; y cuando ha aparecido en la Tierra, en el territorio donde ha aparecido, ha surgido un despertamiento espiritual en el alma de las personas que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero, y han sido llamados y juntados, han sido colocados en el Cuerpo Místico del Cristo, o sea, en el Redil del Señor, que es Su Iglesia.

Y ahora, vean ustedes cómo la Iglesia ya ha tenido siete grandes despertamientos espirituales durante las siete edades de la Iglesia gentil.

Y para este tiempo final tenemos la promesa de un despertamiento, de un avivamiento poderoso de parte de Dios para la Iglesia del Señor Jesucristo. Es una promesa divina, es una profecía dada por Dios a través del precursor de la Segunda Venida de Cristo.

Dice en el libro de Los Sellos en español, en la página 212, dice:

[104]. La Novia todavía no ha tenido un avivamiento; todavía no ha habido allí ningún avivamiento, ninguna manifestación de Dios para sacudir a la Novia. Estamos esperando eso. Se necesitarán esos Siete Truenos misteriosos para despertarla. Él los mandará, lo ha prometido”.

¿Qué traerá el despertamiento o avivamiento espiritual para la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero? Son los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10, donde dice de la siguiente manera: Capítulo 10, verso 1 en adelante, dice:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces”.

Ahí tenemos los Siete Truenos emitiendo Sus voces; y hemos visto que estos Siete Truenos emitiendo Sus voces es la Voz de Jesucristo clamando como cuando ruge un león y hablando como león; y así Siete Truenos emiten Sus voces.

Está representado así Cristo en Su Venida para el tiempo final y Su Voz está representada aquí en estos Siete Truenos; así como cuando un león ruge, las personas escuchan ese rugido tronando y cualquiera se asusta.

Y ahora, vean cómo Dios representa la Voz de Cristo para este tiempo final como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de Señores. Así es como Cristo estará hablándole a Su Iglesia en este tiempo final, como León de la tribu el Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de reclamo.

Y al hablarle así, la Iglesia estará escuchando los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10; y lo que estará hablándole a Su Iglesia será lo que despertará el alma de cada hijo e hija de Dios. El alma, que está dentro del cuerpo físico, será despertada, y entonces comprenderá el Programa de Dios correspondiente a nuestro tiempo y comprenderá que no estamos aquí por mera casualidad, sino que estamos viviendo en este planeta Tierra por un propósito y para un propósito divino.

Dios nos ha enviado a vivir en este planeta Tierra para cumplirse en nosotros el Programa de Dios correspondiente a nuestro tiempo, así como envió a vivir en otros tiempos y edades a Sus ovejas, Sus hijos, y luego los llamó por medio del mensajero de cada edad y les dio un despertamiento, un avivamiento allá en el alma; y despertaron a vida eterna, fueron vivificados y fueron sellados en el Reino de Dios, fueron colocados en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo.

Y para este tiempo final, la Voz de Cristo hablándonos por medio del instrumento que Él tendrá en este planeta Tierra, nos estará dando a conocer todos estos misterios, todas estas cosas que deben suceder; y cuando Él nos hable todas estas cosas que deben suceder, estaremos escuchando esa Voz de Cristo como cuando un león ruge y Siete Truenos emitiendo Sus voces.

Estaremos escuchando los Siete Truenos y estaremos teniendo un despertamiento espiritual en nuestra alma; y así despertaremos a lo que somos en el Programa Divino, despertaremos a lo que somos conforme a lo que Dios dice de nosotros: que somos hijos e hijas de Dios, los cuales en este tiempo final hemos sido enviados a vivir en este territorio latinoamericano y caribeño; así como en cada etapa o edad de la Iglesia gentil Dios envió Sus hijos en esas diferentes naciones y continentes donde envió Sus mensajeros y donde llevó a cabo un despertamiento, un avivamiento espiritual, para todas esas personas que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero.

Y ahora para nosotros está la bendición más grande de todas las bendiciones que Jesucristo ha derramado sobre Su Iglesia. Estamos viviendo en el tiempo y el territorio donde el despertamiento o avivamiento del Día Postrero por medio de los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10, corresponde a nosotros, para estar escuchando la Voz de Cristo como el León de la tribu de Judá.

También la Voz de Cristo ha sido representada en una Gran Voz de Trompeta para el Día Postrero. Y cuando nos habla de una Gran Voz de Trompeta nos está hablando de un Mensaje dispensacional. Por eso, Juan el apóstol dice que él fue llevado al Día del Señor, y dice así: Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

¿Quién es el Alfa y Omega? ¿Quién es el primero y el último? Nuestro amado Salvador Jesucristo. Es la Voz de Jesucristo hablándole a Su Iglesia en el Día Postrero, en el Día del Señor, que es el séptimo milenio; y Juan representa a la Iglesia de Jesucristo pasando por sus diferentes etapas o edades hasta llegar a la Edad de la Piedra Angular.

Y ahora, Juan fue transportado al Día del Señor, al séptimo milenio, donde estaría Su Iglesia viviendo en este tiempo final y estaría escuchando esa Gran Voz de Trompeta.

¿Y qué estaría esa Gran Voz de Trompeta hablando? Dice Apocalipsis, capítulo 4, verso 1:

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de éstas”.

¿Dónde tenemos que subir en el Día Postrero, en el séptimo milenio? Tenemos que subir a la Edad de la Piedra Angular, porque ya las otras edades terminaron y ya se cumplieron en los territorios que tenían que cumplirse esas edades, y ya Dios envió los mensajeros de esas siete edades y ya terminaron su ministerio y se fueron; pero ahora nos queda la edad más importante, la Edad de la Piedra Angular, y esa edad corresponde a la América Latina y el Caribe.

Esa es la Edad de Oro de la Iglesia del Señor Jesucristo, esa es la Edad de la Novia del Señor Jesucristo, de Su Iglesia-Novia para este tiempo final; es la edad donde Su Iglesia estará escuchando la Voz de Cristo como una Gran Voz de Trompeta. Aquí dice, con esa Voz de Trompeta, dice:

“... y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de éstas”.

Ahora, vean que es la Voz de Cristo hablando como una trompeta. Y ahora, vamos a ver, dice que nos mostrará todas las cosas que han de suceder después de las que ya han sucedido en las siete etapas o edades de la Iglesia gentil.

Y ahora, ¿por medio de quién estará Cristo hablándonos con esa Gran Voz de Trompeta y dándonos a conocer todas esas cosas que deben suceder pronto? Dice en Apocalipsis, capítulo 22, verso 6:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿A quién envía Jesucristo? A Su Ángel Mensajero. ¿Para qué? “Para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

Es por medio del Ángel del Señor Jesucristo, que Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en Su Ángel nos daría a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; por eso lo envía. Y así como envío los siete ángeles mensajeros en las siete etapas de Su Iglesia gentil y habló por medio de cada uno de ellos, en este tiempo final estaría enviando a Su Ángel Mensajero y estaría hablando por medio de Su Ángel Mensajero con esa Gran Voz de Trompeta y estaría dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y eso es Cristo como León de la tribu de Judá, clamando como cuando un león ruge y Siete Truenos emitiendo Sus voces. Es la Voz de Cristo que fue representada en esos Siete Truenos en Apocalipsis, capítulo 10, ahora acá está representada en una gran voz de trompeta dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto. Y ahora nos muestra que es por medio de Su Ángel Mensajero que son dadas a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final.

Y en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, Cristo nuevamente confirma que Él ha enviado a Su Ángel Mensajero, diciendo: “Yo Jesús…”. ¿Quién es el que habla? Jesucristo:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Jesucristo envía a Su Ángel Mensajero para dar testimonio de estas cosas. ¿De qué cosas? De estas cosas que deben suceder pronto. Y ahora, envía a Su Ángel en la Edad de la Piedra Angular a Su Iglesia, en el territorio donde esa edad se estará cumpliendo en este tiempo final, que es la América Latina y el Caribe. Ahí es donde escucharíamos la Voz de Jesucristo por medio de Su Ángel Mensajero dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, ahí es donde escucharíamos la Voz de Jesucristo como una Gran Voz de Trompeta en el Día del Señor, o sea en el séptimo milenio.

Si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene ya estamos en el séptimo milenio, o sea, en el Día del Señor; porque un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día, dice Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8, y también el Salmo 90 y verso 4, un salmo del profeta Moisés.

Y ahora, vean ustedes cómo para el Día Postrero o séptimo milenio la Voz de Cristo estaría hablándonos como una Gran Voz de Trompeta y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Por eso es que San Pablo en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, versos 13 al 18, nos dice que el Señor mismo con Voz de Mando (que es Aclamación) y con… Vamos a leerlo aquí, dice:

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras”.

Son palabras de aliento para todos nosotros.

Viene el momento en donde luego que la Trompeta Final o Trompeta de Dios, que es la Voz de Cristo hablándole a Su Iglesia en el Día Postrero por medio de Su Ángel Mensajero, luego que haya dado Cristo por medio de Su Ángel Mensajero con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, cuando haya dado todo Su Mensaje y le haya revelado a Su Iglesia el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, y hayan sido llamados y juntados todos los escogidos de Dios, y se haya completado así el número de los escogidos de Dios, el número del Cuerpo Místico de Cristo, el número de los miembros de la Iglesia de Jesucristo, luego los muertos en Cristo resucitarán primero en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seremos transformados, y tendremos también un cuerpo eterno como el que los muertos en Cristo van a recibir; y todos seremos iguales a nuestro amado Señor Jesucristo, seremos a imagen y semejanza de Jesucristo.

Ahora, podemos ver este misterio de esta Trompeta de Dios o Gran Voz de Trompeta, que es la Voz de Jesucristo hablándonos Su Palabra y revelándonos el misterio de la Segunda Venida de Cristo, o sea, el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles. Ese misterio es revelado con y por la Voz de Cristo como una Gran Voz como de Trompeta.

Y dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo en el mensaje “Avergonzados de Él”, este extracto lo tenemos en la página 149 del libro de Citas, donde dice:

1333 – “Recuerden que ‘ los que están vivos y queden, no impedirán a los que están durmiendo; porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta...’ La sexta acaba de tocar. Y esa última Trompeta, como el último Sello, será la Venida del Señor. ‘(Sonará) Tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primero’. Sólo descansando hasta ese tiempo”.

Ahora, vean que la Trompeta de Dios sonando nos revela el misterio de Su Venida, el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, el misterio de la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo viniendo a la Edad de la Piedra Angular en el Día Postrero y manifestándose por medio de Su Ángel Mensajero y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto. Y así, mostrándonos esa manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo en Su Ángel Mensajero, estaremos escuchando la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y vean que es por medio de Su Ángel Mensajero que Él nos da a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, conforme a Apocalipsis, capítulo 22 y verso 6 y Apocalipsis 22, verso 16, donde dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Y luego que seamos transformados nosotros los que vivimos, luego de la resurrección de los muertos en Cristo, luego seremos llevados a la Casa de nuestro Padre celestial, a la Cena de las Bodas del Cordero.

Luego que estemos transformados entonces veremos literalmente a nuestro amado Señor Jesucristo en Su cuerpo, porque todos estaremos con un cuerpo igual al del Señor Jesucristo, un cuerpo eterno; y estaremos así a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora, vean lo importante que es el avivamiento o despertamiento de la Iglesia en este Día Postrero.

Con este despertamiento de la Iglesia en este Día Postrero, por medio de la Voz de Cristo llamándonos y juntándonos y preparándonos para ser transformados y raptados, recibiremos todas las bendiciones de Dios y obtendremos el conocimiento de todas estas cosas que deben suceder pronto; y esto es bajo la apertura o manifestación del Séptimo Sello.

El Séptimo Sello es la Venida del Señor, la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles para este tiempo final. Por eso en San Mateo, capítulo 24, versos 30 al 31, nos dice:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Ahora podemos ver el misterio de Su Venida y podemos ver el misterio de la Voz de Cristo hablándonos como una Gran Voz de Trompeta y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y con ese Mensaje llamando y juntando a todos Sus escogidos en Su Cuerpo Místico de creyentes, que es Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular en este Día Postrero, así cómo llamó y juntó a Sus escogidos en el pasado, en las edades pasadas.

Y ahora, nos ha tocado a nosotros la bendición más grande de todos los tiempos, nos ha tocado la bendición del último avivamiento o despertamiento espiritual de la Iglesia del Señor Jesucristo; y el territorio es la América Latina y el Caribe; para ser preparados para ser transformados y ser a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y ahora, ¿quiénes serían los que escucharían la Voz de Cristo como una Gran Voz de Trompeta y también como un León clamando y Siete Truenos emitiendo sus voces? Pues nosotros en la América Latina y el Caribe.

Y aquí estamos escuchando Su Voz, estamos escuchando la Voz de Cristo como el León de la tribu de Judá clamando y los Siete Truenos emitiendo Sus voces; y estamos escuchando la Voz de Cristo como la Gran Voz de Trompeta prometida para este Día Postrero, la Voz de Cristo como una Gran Voz de Trompeta en el Día del Señor, en el Día Postrero, que es el séptimo milenio; y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Eso es lo que está produciendo ese despertamiento espiritual, ese avivamiento espiritual en nuestras almas; y lo producirá en todos los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero: a medida que van siendo llamados y van escuchando la Voz de Cristo, van despertando en sus almas, reciben ese despertamiento espiritual y entonces comprenden la causa por la cual están viviendo en este tiempo final en estos cuerpo mortales y por qué están viviendo en la América Latina y el Caribe.

Es porque en la América Latina y el Caribe el Séptimo Sello nos daría el avivamiento del Día Postrero, le daría el despertamiento espiritual a la Iglesia del Señor Jesucristo; y por eso nos ha tocado vivir en la América Latina y el Caribe en este tiempo final.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión, amables amigos y hermanos presentes y radioyentes, dándoles testimonio de EL SÉPTIMO SELLO Y EL AVIVAMIENTO DE LA IGLESIA para este tiempo final.

Hemos visto este misterio y hemos visto que ya ha comenzado ese avivamiento, ese despertamiento espiritual en la Iglesia del Señor Jesucristo, que está compuesta por los que han creído en Cristo como Su Salvador, han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y han recibido Su Espíritu Santo.

Ahora vean, esto es para todos los hijos e hijas de Dios, esto es para todos los creyentes en nuestro amado Señor Jesucristo, esto es para toda la Iglesia del Señor Jesucristo en este tiempo final.

Y de la América Latina y el Caribe se extenderá al planeta Tierra completo; y llegará hasta el pueblo hebreo este avivamiento, este despertamiento espiritual de la Iglesia del Señor Jesucristo producido por el Séptimo Sello, producido por Cristo hablándonos por medio de Su Ángel Mensajero con esa Gran Voz de Trompeta y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final; y revelándonos así el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en este tiempo final.

Que las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes, amigos y hermanos presentes y radioyentes, y les llene del conocimiento de todo Su Programa Divino correspondiente a este tiempo final.

Dejo nuevamente con ustedes al reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar y para darles las direcciones y teléfonos a los cuales los amables radioyentes pueden llamar o escribir para obtener literatura completamente gratis, con conferencias similares a esta que ustedes han escuchado en esta ocasión, para así obtener mayor conocimiento de todo el Programa Divino correspondiente a este tiempo final y así recibir más abundantemente las bendiciones de Dios que Él tiene para cada uno de ustedes y para mí también.

Así que dejo nuevamente con ustedes al reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar y darles los teléfonos y direcciones a las cuales podrán ustedes, radioyentes, comunicarse.

Que Dios les bendiga y pasen todos muy buenas noches.

“EL SÉPTIMO SELLO Y EL AVIVAMIENTO DE LA IGLESIA”.

[Revisión agosto 2018]

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