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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes. Es para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta noche, aquí en Araçatuba, Brasil, para compartir unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios con ustedes sobre el tema: EL SÉPTIMO SELLO Y EL AVIVAMIENTO FINAL DE LOS ESCOGIDOS”.

Para lo cual quiero leer en San Mateo, capítulo 24, versos 30 al 31, donde dice así:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Nuestro tema para esta ocasión: EL SÉPTIMO SELLO Y EL AVIVAMIENTO FINAL DE LOS ESCOGIDOS”.

Cuando se habla de un avivamiento se está hablando de un despertamiento, el cual está tipificado en la resurrección; este despertamiento ocurre en el alma de la persona, y para este despertamiento o avivamiento ocurrir tiene que haber una manifestación de parte de Dios; y para el avivamiento o despertamiento final de los escogidos, tiene que haber una manifestación de parte de Dios en el fin del tiempo o Día Postrero.

Para que podamos comprender este avivamiento y la manifestación de Dios prometida para este tiempo para producir ese despertamiento o avivamiento, tenemos que ver los despertamientos espirituales que han ocurrido en el pasado a través de la historia bíblica.

Encontramos que siempre que Dios ha enviado un avivamiento sobre Su pueblo, ha enviado un mensajero con un Mensaje, predicando ese Mensaje, y así ha venido el despertamiento o avivamiento para el pueblo de Dios en cada edad y en cada dispensación.

Ha sido Dios en Espíritu Santo manifestado, trayendo a vida o a cumplimiento Sus promesas correspondientes a esa edad o a esa dispensación. Esa Palabra prometida ha venido manifestada en carne humana, en el mensajero de esa edad, y el Espíritu de Dios ha estado manifestado en ese mensajero; porque no se puede apartar de la Palabra prometida para la edad o dispensación correspondiente.

Y con esa manifestación del Espíritu de Dios —manifestando Su Palabra en el mensajero, haciéndola carne en el mensajero, y ese mensajero predicando esa Palabra prometida para ese tiempo y el cumplimiento de ella en esa edad o dispensación— surge el despertamiento del pueblo de Dios en esa edad o en esa dispensación.

El reverendo William Branham, precursor de la Segunda Venida de Cristo, nos habló de los mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil, nos habló de las siete edades, nos habló de los territorios donde se cumplieron esas siete edades.

Por ejemplo, Asia Menor fue el territorio donde se cumplió la primera edad de la Iglesia gentil, y San Pablo fue su primer ángel mensajero; luego la segunda edad se cumplió en Francia, y su mensajero fue Ireneo; la tercera edad se cumplió en Francia y en Hungría, y su mensajero fue Martín; la cuarta edad se cumplió en Irlanda y Escocia, y su mensajero fue Colombo; la quinta edad se cumplió en Alemania, y su mensajero fue Lutero; la sexta edad se cumplió en Inglaterra, y su mensajero fue Juan Wesley; la séptima edad se cumplió en Norteamérica, y su mensajero fue el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham.

¿Y qué más tenemos en el Programa de Dios?, porque ya hemos visto siete avivamientos o despertamientos espirituales a través de la historia de la Iglesia de Jesucristo durante esas siete edades o etapas de la Iglesia gentil. ¿Habrá alguna promesa de un nuevo despertamiento o avivamiento para la Iglesia de Jesucristo en este tiempo final?

El precursor de la Segunda Venida de Cristo nos dice en el mensaje “El único lugar provisto por Dios para adorar”, en la página 1 y 2…; y también lo tenemos en este libro de Citas, que contiene ese pasaje, donde dice… En la página 166 del libro de Citas en español, verso 1485, dice así:

1485 - “Ahora, yo estaba poniéndome bastante viejo y pensé: ‘¿Habrá otro avivamiento, veré otro tiempo?’. Y tan sólo recuerden, del Oeste vendrá un jinete en un caballo blanco. (Recorreremos) Cabalgaremos esta senda otra vez. Eso es correcto. Tan pronto estemos listos. ¿Ven ustedes? Es una promesa”.

Si es una promesa, tiene que estar en la Biblia; y aquí tenemos una promesa dada por Dios a través del precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Marrion Branham, de que del occidente… que es el oeste, que es el territorio del continente americano, que está compuesto por Norteamérica, Centroamérica, Suramérica y el Caribe.

Ya en la parte norte envió Su precursor y se cumplió la séptima edad de la Iglesia gentil, y ahora solamente queda Centroamérica, Suramérica y el Caribe para cumplirse esta promesa de este Jinete viniendo en un caballo blanco y diciendo aquí el precursor que es una promesa. Y esto es lo que producirá el avivamiento final de los escogidos de Dios.

Ahora, ¿dónde está esta promesa en la Biblia? En la Biblia tiene que estar; esta promesa está en el Antiguo Testamento y también en el Nuevo Testamento. ¿Quieren verla en el Antiguo Testamento? Les voy a mostrar un lugar del Antiguo Testamento, aunque hay más lugares. Capítulo 63 de Isaías dice:

“¿Quién es éste que viene de Edom, de Bosra, con vestidos rojos? ¿éste hermoso en su vestido, que marcha en la grandeza de su poder? Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar.

¿Por qué es rojo tu vestido, y tus ropas como del que ha pisado en lagar?

He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y manché todas mis ropas.

Porque el día de la venganza está en mi corazón, y el año de mis redimidos ha llegado.

Miré, y no había quien ayudara, y me maravillé que no hubiera quien sustentase; y me salvó mi brazo, y me sostuvo mi ira.

Y con mi ira hollé los pueblos, y los embriagué en mi furor, y derramé en tierra su sangre”.

Y en Apocalipsis, capítulo 19, versos 11 al 21, nos habla también de este Jinete que viene con Su vestidura teñida en sangre; dice así:

“Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea (ahí tenemos el Jinete del caballo blanco que viene del occidente en la profecía del reverendo William Branham).

Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.

Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: El Verbo de Dios.

Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.

De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores”.

Ahí tenemos el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, el cual es identificado por el reverendo William Branham como el Jinete del caballo blanco que viene del occidente y del cual él dice: “recorreremos esta senda una vez más”. Ese es el Jinete del caballo blanco que trae el avivamiento, el despertamiento de todos los escogidos de Dios del Día Final, o sea, del Día Postrero.

Ahora, veamos lo que nos dice el reverendo William Branham hablándonos acerca del avivamiento o despertamiento de los escogidos de Dios; en la página 212 del libro de Los Sellos nos dice:

[104]. La Novia todavía no ha tenido un avivamiento; todavía no ha habido allí ningún avivamiento, ninguna manifestación de Dios para sacudir a la Novia. Estamos esperando eso. Se necesitarán esos Siete Truenos misteriosos para despertarla. Él los mandará, lo ha prometido”.

Es muy importante los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10, porque le dará un despertamiento, un avivamiento a la Iglesia de Jesucristo; porque los Siete Truenos son la Voz del Ángel Fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante, y clama como cuando un león ruge y siete truenos emiten sus voces; es la Voz de Cristo.

Y vean ustedes que cuando los Siete Truenos emiten Sus voces, lo cual es Cristo hablando, ha colocado ya un pie sobre la tierra y el otro sobre el mar (el derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra).

Ahora podemos ver que es en la Venida de Cristo, la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, que los escogidos de Dios estarán escuchando la Voz de Cristo, esa gran Voz que ruge como cuando un león clama, o clama como cuando un león ruge, y siete truenos emiten sus voces; porque Él está viniendo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Y Él viene como el mensajero a Israel, porque Su Iglesia está a punto de ser raptada; por lo tanto Él viene por Su Iglesia primeramente para darle la fe, la revelación del rapto, que es la revelación de Su Venida, la revelación de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

En la página 57 del libro de Los Sellos en español dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza…’.

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin”.

El Ángel del Pacto, que es el mismo Jesucristo, viene para el pueblo hebreo porque la Iglesia de Jesucristo ha llegado a su final, la Dispensación de la Gracia ha llegado a su final, ha llegado al tiempo final para cerrarse la puerta en la Dispensación de la Gracia; y ya nadie más podrá entrar a la Dispensación de la Gracia, porque ya el Cordero habrá salido del Trono de Intercesión. Ahora, dice:

“‘… y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel”.

¿Él es un mensajero a quién? A Israel, al pueblo hebreo. El Ángel del Pacto es el que está esperando el pueblo hebreo; ¿pero cómo lo está esperando el pueblo hebreo? Cuando se le pregunta al pueblo hebreo y a los rabinos del pueblo hebreo acerca del Mesías que están esperando, ellos dicen que están esperando al Mesías en este tiempo; y aun si ustedes han visto revistas hebreas, ustedes verán que en algunas revistas dicen que se están preparando para la Venida del Mesías, y también han colocado pancartas y rótulos y cruzacalles en algunos lugares y en algunas épocas, en este tiempo final, diciendo: “Bienvenido el Mesías”. Ellos están esperando al Mesías.

Y cuando se les pregunta: “¿Qué ustedes están esperando como la Venida del Mesías?”, ellos dicen que están esperando un profeta; porque la promesa es que será un profeta el cumplimiento de la Venida del Mesías.

“Profeta como yo os levantará el Señor vuestro Dios; a él oiréis”1, esa es la promesa del Mesías para el pueblo hebreo. Ellos perdieron la Primera Venida del Mesías, pero la Segunda Venida del Mesías no la perderán.

Él vendrá como Rey de reyes y Señor de señores para sentarse en el Trono de David; pero primeramente tiene que venir a Su Iglesia gentil, porque ha llegado el tiempo para Su Iglesia ser raptada; y ella necesita la fe, la revelación para ser raptada en este tiempo final. ¿Y dónde la va a encontrar? Dice nuestro hermano Branham que se necesita mucha fe para ser raptados. Él dice en la página 117 del libro de Los Sellos en español:

“79. Ahora, piense bien, Juan escribió esto que tenemos, pero cuando empezó a escribir los otros siete truenos, le dijeron: ‘No lo escribas’. Ahora, Juan tenía la comisión de escribir todo lo que viera, pero cuando tronaron estos siete truenos de Apocalipsis 10, entonces le fue dicho: ‘No escribas nada de esto’. Estos son misterios que todavía no conocemos; pero la opinión mía es que serán revelados ya muy pronto, y esto impartirá fe y gracia a la Novia para ser raptada”.

¿Qué es lo que le dará la fe y la gracia a la Novia para ser raptada? Los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10, hablando; y los Siete Truenos es la Voz de Cristo clamando como cuando ruge un león en Su Venida en este tiempo final. Y la Iglesia del Señor Jesucristo estará recibiendo la visita de Jesucristo como Rey de reyes y Señor de señores, como el León de la tribu de Judá; y estará hablándole a Su Iglesia. Y esa es la Voz de Cristo, los Siete Truenos emitiendo sus voces y revelando el misterio de Su Venida, porque ese es el misterio que revelan los Siete Truenos.

“Hemos estudiado todo lo que sabemos, todas las dispensaciones, y hemos visto todas estas cosas; hemos visto los misterios de Dios, y hemos visto la gran reunión de la Novia en los últimos días; sin embargo hay algo allí todavía al cual no podemos llegar. Hay algo allí. Pero me imagino que cuando esos misterios empiecen a manifestarse… Dios dijo: ‘Detengamos esto. Yo revelaré esto en aquel día. Juan, no escribas esto porque tropezarán con ello; déjalo pasar; pero Yo lo revelaré en aquel día cuando tengan necesidad de saberlo’”.

Y más abajo dice:

[80]. ‘No digas completamente lo que esto es. No vayas a decir: ‘Esto es así, esto es lo que está bajo el Séptimo Sello’. No lo digas así, porque si yo te digo esto, entonces todo el plan a través de las edades se echaría a perder. Esto más bien es un secreto’. (...) Como por ejemplo Su Venida, Él dijo: ‘Ahora nadie sabrá cuándo vengo; simplemente vendré’. Eso es todo”.

Ahora, leamos también en la página 128 del libro de Los Sellos en español. Dice así el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“121. Ahora, los Siete Truenos de Apocalipsis permitirán que Él muestre a la Novia cómo prepararse para obtener esa gran fe de traslación”.

Ahora podemos ver que para poder ser transformados y raptados la Iglesia del Señor Jesucristo estará escuchando las siete voces de los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10; o sea, estará escuchando la Voz de Cristo clamando como cuando un león ruge en Su Venida, en la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, que es el Ángel del Pacto el que desciende del Cielo; así como vino del Cielo dos mil años atrás en carne humana como Cordero de Dios y llevó a cabo Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario por medio de aquel velo de carne en el cual vino manifestado.

Fue tan simple todo que no podía creer la gente que en aquel joven carpintero de Nazaret, en aquel obrero de la construcción tan sencillo, estuviera cumpliéndose la Venida del Mesías, no lo podían comprender.

Y cuando Jesús decía2: “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo (y estaba en la Tierra), ahora, vean ustedes, la gente decía: “A Jesús nosotros lo conocemos. Sabemos que ha nacido en la tierra de Israel, y sabemos quiénes son sus padres y sus hermanos; José y María y sus hermanos también los conocemos. ¿Cómo dice este: ‘Del Cielo he descendido’?”. Ellos no comprendían que el que había descendido del Cielo era el que estaba dentro de aquel velo de carne, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el cual había libertado al pueblo hebreo. Ese había descendido del Cielo y se encontraba manifestado en carne humana, en el velo de carne llamado Jesús.

Esa fue la promesa hecha por Dios para el pueblo hebreo para aquel tiempo: la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová viviendo en carne humana como el Mesías prometido; y antes de Él llegar y ser manifestado como el Mesías, llegaría el precursor, que fue Juan el Bautista. Vean ustedes, esto es lo que estaba prometido. Capítulo 3 de Malaquías, verso 1 en adelante, dice así:

“He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí…”.

¿Y quién fue ese? Fue Juan el Bautista, que vino preparándole el camino al Señor. El profeta Isaías, en el capítulo 40, verso 3 en adelante, dice que sería la voz de uno clamando en el desierto y preparándole el camino al Señor, y después vendría la gloria de Jehová manifestada, y toda carne la vería. También encontramos que Isaías nos dijo en el capítulo 7, verso 14:

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”.

Emanuel significa: Dios con nosotros. En el capítulo 9 de Isaías también nos habla de un niño que nacería, y ese niño que nacería en medio del pueblo hebreo sería Príncipe de Paz y sería el Dios Fuerte.

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”.

Ese niño, vean ustedes quién sería: el Padre Eterno, el Dios Fuerte, que vendría en un velo de carne, en un niño que nacería y luego crecería, y a través de ese cuerpo Dios tendría el ministerio como Cordero de Dios para quitar el pecado del mundo allí en la Cruz del Calvario.

Ahora, vean ustedes Malaquías cómo dice; luego de enviar Su mensajero delante de Él, dice:

“… y vendrá súbitamente a su templo el Señor (¿Quién vendrá después de Juan el Bautista? El Señor, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob) a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros”.

¿Quién vendría después de Juan el Bautista? El Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, que libertó al pueblo hebreo y lo llevó a la tierra prometida.

Ahora, vean ustedes quién era Jesús de Nazaret: era la manifestación del Dios Fuerte, del Padre Eterno, del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, del Señor Dios Todopoderoso, del Ángel del Pacto manifestado en un velo de carne sencillo, de allá de la tierra en Israel, un obrero de la construcción.

¿Quién se iba a imaginar que en un obrero de la construcción se iba a cumplir la promesa del Mesías? Pero Dios había prometido que vendría manifestado en carne humana y que ese velo de carne aparecería en medio del pueblo hebreo, y fue Emanuel: Dios con nosotros.

Pasaron por alto el cumplimiento de la Primera Venida de Cristo a causa de las interpretaciones que ellos tenían con relación a la Venida del Mesías. Ellos esperaban un personaje bien importante; y sí era un personaje bien importante el que vendría, pero vendría dentro de un velo de carne que sería sencillo; porque la grandeza estaba dentro de aquella simplicidad llamada Jesús, esa simplicidad divina de carne humana en la cual se manifestó la grandeza divina.

Las personas pierden el cumplimiento de las promesas divinas por causa de que no saben lo que están esperando; ellos saben que Dios ha hecho promesas, pero no entienden que cuando Dios promete algo grande lo cumple en forma sencilla. Dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página 17 del libro de Los Sellos en español, dice:

“61. Muchos lo pasan por alto por razón de la manera en que se revela. El hombre tiene sus propias ideas de lo que debe ser Dios y sobre lo que Dios hará. Como he dicho muchas veces, el hombre es igual a como siempre ha sido; él siempre está alabando a Dios por lo que hizo, mirando a lo que Dios hará en el futuro, pero ignorando lo que Dios está haciendo en el presente. Así es. Miran para atrás y ven la cosa tan grande que Dios hizo, pero no pueden ver la cosa tan sencilla que Dios usó para efectuarla. Miran adelante y ven lo grande que viene, y en nueve de diez casos, las cosas ya están sucediendo todo a su derredor, sin embargo es tan sencillo que no lo saben”.

No lo pueden comprender. ¿Por qué? Porque tropiezan en la simplicidad del instrumento que Dios usa para cumplir esa promesa tan grande.

Y ahora, vayamos a la promesa de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, porque con la Venida de ese Jinete la Iglesia del Señor Jesucristo recibe el avivamiento del tiempo final, recibe el avivamiento final; el avivamiento de los escogidos de este tiempo final lo recibe con la Venida de ese Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, ese es el que trae el avivamiento del tiempo final.

Ahora, ya hemos tenido siete grandes avivamientos o despertamientos espirituales en medio de la Iglesia de Jesucristo en las siete etapas o edades de la Iglesia gentil. Cuando Dios envió cada mensajero en su edad, ocurrió un despertamiento o avivamiento en medio del Cuerpo Místico de Cristo; pero ya eso es historia, ya los siete ángeles mensajeros terminaron sus labores; y ahora solamente le queda a la Iglesia del Señor Jesucristo un solo investimiento, un solo avivamiento, y lo trae el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, lo trae Cristo en Su Venida; y ese que viene en el caballo blanco de Apocalipsis es Cristo.

En el mensaje de Los Sellos en español, página 277, nos dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, y también en la página 134 de Los Sellos nos dice acerca de la Venida de Cristo de la siguiente manera. Página 134 primero:

“142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse (aquí tenemos la promesa que el Espíritu Santo vendrá encarnado en este tiempo final), el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como Rey de Reyes y Señor de Señores”.

Y en la página 277 del libro de Los Sellos en español, orando dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos.

Ahora podemos ver que tenemos la promesa de la Venida del Espíritu Santo manifestado en carne humana. Ahora, ¿cómo vendrá este Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19?; porque con Su Venida viene el despertamiento para todos los escogidos de Dios, viene la fe, la revelación para ser transformados y raptados en este tiempo final.

¿Cómo vendrá Cristo en Espíritu Santo en este tiempo final? ¿Cómo vino en las diferentes etapas a Su Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes? Vino manifestado en el ángel mensajero de cada edad a Su Cuerpo Místico de creyentes. ¿Cómo vendrá a Su Cuerpo Místico de creyentes en este tiempo final, a Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular, que es lo único que queda para la Iglesia de Jesucristo? Vamos a ver cómo vendrá.

Es muy importante, porque siempre la gente pasa por alto el cumplimiento de lo que Dios ha prometido por la forma tan sencilla en que Dios lo cumple, y entonces pierde la bendición de Dios.

Y ahora, la Iglesia de Jesucristo está esperando el rapto o arrebatamiento para ir a la Cena de las Bodas del Cordero; y para eso tenemos que ser transformados, y los muertos en Cristo tienen que ser resucitados; y para eso necesitamos la Venida del Señor, porque es en la Venida del Señor que la Trompeta de Dios o Trompeta Final sonará, y los muertos en Cristo resucitarán primero, y luego nosotros los que vivimos seremos transformados.

Vean cómo el precursor de la Segunda Venida de Cristo nos habla de este misterio. Vamos a ver lo que nos dice en la página 149 del libro de Citas; aquí está citando —este libro— una parte o un pasaje del mensaje “Avergonzados de Él”, página 38 en español. Ahora, dice así:

1333 – “Recuerden que los que viven y quedan no impedirán a los que duermen; porque la trompeta de Dios, esa última trompeta (la sexta acaba de sonar)… y esa última trompeta, como el último sello, será la venida del Señor”.

La última Trompeta (esa Trompeta de Apocalipsis, capítulo 11, verso 15) como el último Sello o Séptimo Sello (de Apocalipsis, capítulo 8, verso 1) es la Venida del Señor. Lo que es el Séptimo Sello para la Iglesia del Señor Jesucristo es la Séptima Trompeta para el pueblo hebreo: es la Venida del Señor.

“Tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primeramente… sólo descansando hasta ese tiempo”.

Ahora vean ustedes lo que es la Trompeta Final sonando en este tiempo final. En el libro de Citas, página 47, verso 402, aquí está citando el mensaje de “Las diez vírgenes”, y dice así:

402 - “Y nosotros que vivimos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, no evitaremos o impediremos a los que duermen. Esos preciosos que sellaron su testimonio con su sangre. ‘No impediremos o estorbaremos a los que duermen, porque sonará la trompeta’. Algo acontecerá, ese algo evangélico sonará, el anuncio de Su venida”.

¿Qué sonará la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta? Es el anuncio de Su Venida, eso es lo que revela, eso es lo que habla.

“‘Y los muertos en Cristo resucitarán primero. Y nosotros los que vivimos y permanezcamos seremos transformados’. Parados allí, y sentir un cambio (una transformación); el pelo canoso se irá, las arrugas cesarán, cambiados en un momento, en un abrir de ojos. Y encontraremos a nuestros amados primero”.

O sea, nuestros amados que han partido, pero que son creyentes en Cristo, regresarán en cuerpos eternos; porque ellos resucitarán primero, y nosotros los que vivimos luego seremos transformados. ¿Cuándo? A la Final Trompeta, en esa última Trompeta. Esa Trompeta de Apocalipsis, capítulo 11, verso 15, esa Trompeta, ¿quién la suena? Moisés y Elías, los Dos Olivos. Y la Séptima Trompeta, como el Séptimo Sello, es la Venida del Señor.

Ahora podemos ver que como el Séptimo Sello…, el Séptimo Sello revela la Venida del Señor; ese es el misterio contenido en el Séptimo Sello de Apocalipsis, capítulo 8, verso 1. ¿Y qué es lo que revela ese misterio? Vamos a ver qué es lo que revela ese misterio. En el libro de Los Sellos en español, páginas 481, último párrafo, dice así:

“193. Ahora, noten que la apertura del Séptimo Sello también es en un misterio triple. Les he dicho que es el misterio de los Siete Truenos”.

La apertura del Séptimo Sello es el misterio de los Siete Truenos, o sea que los Siete Truenos son los que contienen la revelación del Séptimo Sello. Ninguna persona podrá saber lo que es el Séptimo Sello —o sea, el cumplimiento del Séptimo Sello, el cumplimiento de la Segunda Venida de Cristo— sin escuchar la Voz de los Siete Truenos, que es la Voz de Cristo viniendo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, como el mensajero a Israel; pero viniendo por Su Iglesia gentil primero, porque Su Iglesia gentil lo está esperando. Ahora veamos lo que sigue diciendo:

“Los Siete Truenos en el Cielo abrirán este misterio. Será en la mera Venida del Señor Jesucristo…”.

¿Cuándo es abierto este misterio del Séptimo Sello por los Siete Truenos? En la Venida del Señor. Y ahora, en la página 482 y 483, veamos lo que dice:

“195. Entonces encontramos que nos ha sido abierto el Sexto Sello, y lo vemos. Sabemos que el Séptimo Sello no puede ser abierto al público hasta que llegue esa hora. Ahora, hubo alguna razón por la cual Dios permitió la declaración de estos Siete Truenos, porque tiene que venir. Hallamos que Cristo, el Cordero, tomó el Libro en Su mano y abrió el Séptimo Sello, pero es un misterio escondido, nadie lo conoce; y eso cuadra exactamente con lo que Él dijo, que nadie conocería cuándo sería Su Venida. Tampoco conocerían nada acerca de este misterio de los Siete Truenos”.

Y más abajo dice:

[197]. … y sabemos y entendemos que el Séptimo Sello no será dado a conocer al público.

198. En la hora de Su Venida, cuando acontecerá la destrucción de la Tierra, ustedes saben, cuando le hicieron la pregunta en cuanto a cuándo sería la señal de Su Venida y del fin del mundo, en Mateo 24. Él les contestó eso y les habló de Israel estando de nuevo en su país, en el versículo 31 (de San Mateo 24); pero luego se fue a las parábolas:

‘De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que el verano está cerca.

Así también vosotros, cuando viereis todas estas cosas, sabed que está cercano, a las puertas’.

Mateo 24:32-33.

199. Está hablando de Israel en su propia patria. Pero, ¿notaron que Él no habla nada de la revelación de este Séptimo Sello; y también acá en Apocalipsis, en la apertura de los Sellos, también lo omitió? Vemos, pues, que es un misterio por completo, y la hora todavía no ha llegado para que se diera a conocer este misterio. Hemos llegado hasta aquí, y lo demás nos será dado allí: en el tiempo cuando aparezca Jesús nuevamente sobre la Tierra para llamar a Su Novia…”.

Ahora, ¿para cuándo será dado a conocer el Séptimo Sello? Para cuando venga Jesús para llevarse a Su Novia. Él viene por Israel, para el pueblo hebreo, pero por cuanto Su Iglesia ha llegado a su fin entonces viene por Su Iglesia. ¿Para qué? Para llevarse a Su Iglesia a la Cena de las Bodas del Cordero, a la Casa de nuestro Padre celestial. Él prometió que este Séptimo Sello será abierto en el tiempo final.

Y ahora, vamos a ver cuál es el misterio de este Séptimo Sello. En la página 469 del libro de Los Sellos en español dice así en el primer párrafo:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro?”.

Se está refiriendo a estos ángeles que aparecieron aquí y formaron esta Nube. Esta Nube está formada por ángeles de Dios, los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil, y un Ángel que era diferente a los demás. Ellos están aquí en sus cuerpos teofánicos y formaron esta Nube, la cual fue tomada en fotos y publicada en revistas norteamericanas.

Apareció a 27 millas [43.5 kilómetros] de altura, y era una nube gigante, de 30 millas [48,3 kilómetros] de ancho, y apareció sobre los cielos de Arizona. La ciencia no tuvo una explicación para esa Nube, una explicación satisfactoria, es un misterio para la ciencia; pero el misterio de esa Nube lo dio a conocer el precursor de la Segunda Venida de Cristo, diciéndonos que fueron los ángeles de Dios los que le aparecieron y lo arrebataron, y fue colocado con ellos en esta Nube.

Y ahora, veamos lo que él dice aquí:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’”.

¿Cuál de los ángeles fue el que levantó, alzó al séptimo ángel mensajero de la séptima edad y lo colocó en esta Nube? El Ángel que era diferente a los demás. Y ahora vamos a ver quién es ese Ángel:

“154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello, lo cual he mantenido como una pregunta en mi mente toda mi vida. ¡Amén! Los otros Sellos significaron mucho para mí, desde luego; pero ustedes no se imaginan lo que ha significado este séptimo”.

Aquí tenemos los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil formando la barba del Señor, y aquí tenemos el Ángel que era diferente a los demás formando el cabello blanco del Señor o peluca blanca del Señor. Ahí tenemos el Ángel que era diferente a los demás, ese es el Ángel que tiene el Séptimo Sello; y sin la manifestación de ese Ángel en esta Tierra en carne humana no hay Séptimo Sello abierto para los hijos e hijas de Dios, porque con la venida de ese Ángel en carne humana, en el Día Postrero, se cumple el Séptimo Sello en medio de la Iglesia de Jesucristo para darle la fe, la revelación para el rapto, que es la revelación de Su Venida.

Ahora, los siete ángeles mensajeros de las siete edades, para tener esos ministerios encontramos que tuvieron que ser manifestados en esta Tierra en carne humana; pero en esta Nube aparecieron en sus cuerpos teofánicos, pero para obtener esos ministerios de la Tierra tuvieron que estar manifestados en carne humana; y para el Séptimo Sello tener Su ministerio aquí en la Tierra, este Ángel que es diferente a los demás, tiene que venir manifestado en carne humana, en la apertura y cumplimiento del Séptimo Sello en esta Tierra en este Día Postrero.

Vamos a ver lo que nos dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo acerca de este Séptimo Sello, que es este Ángel. En la página 472 dice así:

[163].… porque vemos que cuadra perfectamente con las promesas de Dios para el Mensaje del tiempo del fin.

164. Noten bien el Mensaje del tiempo del fin (este Sello)…”.

¿Cuál es el Mensaje del tiempo del fin? El Séptimo Sello; y el Séptimo Sello es el Ángel que era diferente a los demás, y el Mensaje que revelan los siete truenos de Apocalipsis es la Venida de ese Ángel que tiene el Séptimo Sello; y el Mensaje del tiempo del fin estará girando alrededor de ese Ángel que es diferente a los demás, en el cumplimiento del Séptimo Sello siendo cumplido aquí en la Tierra.

“Él nos ha revelado los seis Sellos, pero no dice nada del séptimo. El Sello del tiempo del fin, cuando empiece será algo completamente secreto, según la Biblia (cuando comience). Pero antes de conocer eso… Recuerden Apocalipsis 10:1-7: que al fin del Mensaje del séptimo ángel TODOS los misterios de Dios serían conocidos (todos los misterios de Dios serán conocidos). Estamos en el tiempo del fin —la apertura del Séptimo Sello.

165. El domingo pasado, hace una semana hoy, cuando estaba predicando sobre: ‘Sed humildes, sed humildes, recuerden que Dios obra en cosas pequeñas’, en verdad no me daba cuenta de lo que estaba hablando, pero ahora lo veo bien. Será de una manera tan humilde. Uno pensaría que una cosa tan tremenda sería revelada allá en el Vaticano, pero más bien viene como vino Juan el Bautista, viene como el nacimiento de nuestro Señor, ¡allá en un establo! ¡GLORIA A DIOS! ¡La hora está a la mano! ¡Aquí estamos! ¡Oh hermano!”.

Ahora, ¿cómo vendrá el Séptimo Sello?, el Ángel que era diferente a los demás, ¿cómo vendrá? Vendrá en una forma sencilla, humilde, como vino Juan el Bautista y como el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo. Ahora vean ustedes cómo vendrá el Séptimo Sello.

Y ahora vayamos a la página 464 y 465, donde dice:

“[138]. Debemos recordar que este Séptimo Sello es el fin del tiempo de todas las cosas”.

Y ahora, leyendo un poquito más abajo, dice:

“139. Al final de este Séptimo Sello…”.

Si habla del final del Séptimo Sello, pues tiene un comienzo; pero el comienzo, o su comienzo, dijo nuestro hermano Branham que será algo completamente secreto; pero ya al final será abierto, revelado a la Iglesia de Jesucristo. Dice:

“139. Al final de este Séptimo Sello es el fin de la edad de la Iglesia; es el fin del Séptimo Sello, es el fin de las Trompetas, es el fin de las Copas y aun es el fin de la entrada al Milenio. Todo eso es contenido en el Séptimo Sello”.

Ahora miren todas las cosas contenidas en el Séptimo Sello. Y el Séptimo Sello es Su Venida, y el Séptimo Sello, ¿lo tiene quién? El Ángel que era diferente a los demás.

Para cumplirse el Séptimo Sello en la Tierra, tiene que venir a la Tierra en carne humana manifestado ese Ángel que era diferente a los demás; y con Su Venida, el cabello blanco del Señor…; como aparece en los símbolos de Apocalipsis, capítulo 1, y Apocalipsis, capítulo 10; y también en la profecía de Daniel se cumple el simbolismo del cabello blanco del Señor, bajo el ministerio de este Ángel que era diferente a los demás. Ese es el Ángel con el cual se cumple el simbolismo del cabello blanco del Señor, en donde queda con la experiencia y autoridad para juzgar sobre todo ser humano, como Juez de toda la Tierra.

Y ahora, veamos lo que será —conforme a la profecía— la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19. Recuerden que es la Venida del Señor, es la Venida de ese Ángel que era diferente a los demás, es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

En el Monte de la Transfiguración, cuando Cristo les mostró la Venida del Reino de Dios y el Hijo del Hombre viniendo en Su Reino con Sus Ángeles, Su rostro resplandeció como el sol; porque el sol es el astro rey y tipifica a Cristo como Rey de reyes y Señor de señores, porque Cristo es el Sol de Justicia. “Y a los que temen mi Nombre, nacerá el Sol de Justicia, y en sus alas traerá salvación”, dice Malaquías, capítulo 4, verso 2.

Pero a los demás, ese día ardiente como un horno los abrasará, los quemará, dice Malaquías, capítulo 4, verso 1. Pero a los que temen el Nombre del Señor nacerá el Sol de Justicia; esto es la Segunda Venida de Cristo como Rey de reyes y Señor de señores.

Y en Apocalipsis, capítulo 19, tiene en Su vestidura y en Su muslo escrito este nombre: “Rey de reyes y Señor de señores”, porque viene como Rey de reyes y Señor de señores; porque viene para reclamar Su Trono, que es el Trono de David, para reinar sobre el pueblo hebreo por mil años y luego por toda la eternidad, y para reinar sobre el planeta Tierra completo.

Ahora, tenemos que saber que ha sido prometida Su Venida, pero que Su Venida ha sido prometida en simplicidad, como fue la venida de Juan el Bautista, el precursor de la Primera Venida de Cristo, y como fue cumplida la Primera Venida de Cristo en un joven carpintero de Nazaret; en un obrero de la construcción se cumplió la Primera Venida del Mesías.

Y ahora, para el Día Postrero tenemos la promesa de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, y ese es el que traerá ese avivamiento o despertamiento espiritual para los escogidos de Dios en el Día Postrero. Por eso viene con la Gran Voz de Trompeta, con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, con ese algo evangélico con lo cual dará a conocer el misterio de Su Venida. Sonará esa Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta. ¿Qué sonará? La Segunda Venida de Cristo, la Venida del Ángel que era diferente a los demás, la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Página 256 del libro de Los Sellos en español nos habla de Su Venida, y dice así el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

¿Qué estaba esperando usted como la apertura o Venida del Séptimo Sello? El precursor de la Segunda Venida de Cristo dice que será la Palabra de Dios encarnada en un hombre, eso será la Venida de ese Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, eso será la Venida del Ángel que tiene el Séptimo Sello, viniendo en carne humana en el Día Postrero. Cristo dijo en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”.

¿Adónde vamos a subir para poder escuchar la Voz de Cristo como una Trompeta hablándonos? Tenemos que subir a algún lugar si es que queremos escuchar a Cristo hablándonos con esa Voz de Trompeta; esa es la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, que es la Voz de Cristo. Vean aquí, en Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11, donde Juan dice:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

¿Quién es el que está hablando ahí? Nuestro Señor Jesucristo. Él es el Alfa y Omega, Él es el primero y el último, y Él en el Día del Señor (que es el séptimo milenio o Día Postrero) nos habla con esa Gran Voz de Trompeta. Eso fue lo que Juan el apóstol escuchó: la Voz de Cristo como una Gran Voz de Trompeta.

Y en Apocalipsis, capítulo 4, esa Voz dice: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”.

¿Ahora a dónde vamos a subir? Los de la primera edad subieron a la primera edad y escucharon la Voz de Cristo por medio de San Pablo. Los de la segunda etapa subieron a la segunda edad y escucharon la Voz de Cristo hablando por medio de Ireneo. Y los de la tercera edad subieron a la tercera etapa y escucharon la Voz de Cristo hablando por Martín. Los de la cuarta edad subieron a la cuarta edad y escucharon la Voz de Cristo hablando por Colombo. Los de la quinta edad subieron a la quinta etapa de la Iglesia de Jesucristo y escucharon la Voz de Cristo hablando por Lutero. Los de la sexta edad subieron a la sexta etapa o edad y escucharon la Voz de Cristo hablando por Wesley. Los de la séptima edad subieron a la séptima edad de la Iglesia gentil y escucharon la Voz de Cristo hablando por el reverendo William Branham.

Cristo dijo en San Juan, capítulo 10, verso 14 al 16:

“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor”.

¿Y cómo van a escuchar la Voz de Cristo? Si Cristo murió, resucitó y ascendió al Cielo ¿cómo van a escuchar la Voz de Cristo las ovejas de Cristo de este otro redil? No son del redil hebreo, son de entre los gentiles; y Cristo dice: “Escucharán mi Voz; y habrá un rebaño, y habrá un pastor”.

Por medio de los mensajeros que Él ha enviado en las siete edades de la Iglesia gentil, los escogidos de las siete edades han estado escuchando la Voz del Buen Pastor, la Voz de Jesucristo, y han estado siendo llamadas y juntadas las ovejas de Cristo en el Redil del Señor, que es la Iglesia de Jesucristo.

Y para este tiempo final Cristo nos dice: “Sube acá (¿A dónde vamos a subir? A la Edad de la Piedra Angular), y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”.

¿Y por medio de quién va a estar hablándonos Cristo? Él estará hablándonos por medio de carne humana, porque es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, lo cual es la Venida de la Palabra encarnada en un hombre; y por medio de esa manifestación en carne humana estará hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto.

Ahora, ¿por medio de quién será esa manifestación de la Palabra encarnada en un hombre hablándonos, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto? Apocalipsis 22, verso 6, nos dice por medio de quién Él nos estará dando a conocer todas esas cosas que deben suceder pronto. Aquí veremos al enviado de Cristo para dar a conocer estas cosas, porque en él estará Cristo, el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, manifestado en carne humana, hablándole a Su Iglesia todas estas cosas que deben suceder pronto. Dice así Apocalipsis 22, verso 6:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿A quién ha enviado? A Su Ángel Mensajero. ¿Para qué? Para dar a conocer estas cosas que deben suceder pronto, las mismas cosas que Cristo dijo en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, que nos daría a conocer.

Y ahora, por medio de Su Ángel Mensajero es que son dadas a conocer. Es porque ese Ángel Mensajero es el último profeta mensajero de Jesucristo, es el profeta mensajero de la Edad de la Piedra Angular y de la Dispensación del Reino, en donde estará el Espíritu Santo, Jesucristo, el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, manifestado en carne humana, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto y revelándonos el misterio de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, revelándonos el misterio de la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, revelándonos el misterio de la Venida del Ángel que era diferente a los demás viniendo en carne humana, en el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo.

Ahí es la manifestación del Ángel que era diferente a los demás, del Ángel que tiene el Séptimo Sello; es por medio de Su Ángel Mensajero en el Día Postrero. Y en esa manifestación nos da a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y así nos revela el misterio del Séptimo Sello, y así nos da la fe, la revelación para ser transformados y raptados.

Sin esa revelación ninguna persona puede ser transformada y raptada; se necesita esa fe, esa revelación: la revelación que nos dan los Truenos de Apocalipsis 10; y es la revelación del Séptimo Sello, la revelación de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, la revelación del Ángel que era diferente a los demás viniendo en carne humana en el Día Postrero, en el Ángel del Señor Jesucristo.

Por eso en Apocalipsis, capítulo 22, versos 7 al 9, Juan quiso adorarlo, pero el Ángel le dijo que no lo hiciera. Dice así:

“¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.

Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios”.

Y en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, el mismo Jesús dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

¿A quién ha enviado Jesucristo? A Su Ángel Mensajero. ¿Para qué? Para dar testimonio de estas cosas en las iglesias.

Hemos visto quién es el enviado por Jesucristo para dar testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto, para dar testimonio del misterio del Séptimo Sello, para abrir el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, la Venida del Ángel que era diferente a los demás; y eso es la Venida de la Palabra encarnada en un hombre.

Ese es el misterio del Séptimo Sello, revelado a la Iglesia de Jesucristo en este Día Postrero y así dándonos la revelación de Su Venida, que es la revelación para ser transformados y raptados en este tiempo final. Ninguna persona podrá ser transformada y raptada sin obtener el conocimiento de Su Venida en este tiempo final, porque Su Venida es para buscar a Su Iglesia y llevarla a la Cena de las Bodas del Cordero en la Casa de nuestro Padre celestial.

¿Y cómo va a ser transformado y raptado un individuo si no recibe y ve Su Venida en el tiempo final? Hemos estado viviendo en el tiempo final, estamos viviendo en el Día Postrero, si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene; porque el Día Postrero es el séptimo milenio, porque un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día3.

Los días postreros son el quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio. Por eso San Pablo en Hebreos, capítulo 1, dice que Dios habló por medio de Jesucristo en los días postreros, y han transcurrido dos mil años; y San Pedro también, cuando habló de la Venida del Espíritu Santo el Día de Pentecostés, dijo que Dios había prometido la Venida del Espíritu Santo para los días postreros, conforme a la profecía de Joel. Eso está en el libro de los Hechos, capítulo 2, verso 14 al 20.

Y ahora, ¿estaban equivocados ellos diciendo que aquellos días eran los días postreros? No estaban equivocados. Es que los días postreros delante de Dios para los seres humanos son los tres milenios postreros: quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio; y para el séptimo milenio, que es el Día Postrero delante de Dios, Cristo ha dicho4: “Y yo le resucitaré en el Día Postrero”.

Ahora podemos ver el misterio de los días postreros y el misterio del Día Postrero; y hemos visto también el misterio del Séptimo Sello, y hemos visto también el misterio de los Siete Truenos de Apocalipsis. Hemos visto el misterio de la Trompeta Final, de la Trompeta del Evangelio del Reino revelándonos el misterio de Su Venida, el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Venida del Ángel que era diferente a los demás viniendo en carne humana en Su Ángel Mensajero en este tiempo final, y hablándonos y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; y dándonos así el avivamiento, el avivamiento final de los escogidos de Dios que viven en este tiempo final.

“EL SÉPTIMO SELLO Y EL AVIVAMIENTO FINAL DE LOS ESCOGIDOS”.

Ahora podemos ver que los Siete Truenos le darían a Su Iglesia el avivamiento o despertamiento final, revelándonos el misterio de Su Venida y así dándonos ese despertamiento espiritual allá en lo profundo de nuestras almas, para ser preparados para ser transformados y raptados en este tiempo final. Estamos viviendo en el tiempo más glorioso de todos los tiempos.

Y ahora, el precursor de la Segunda Venida de Cristo nos dijo: “Del occidente vendrá un Jinete en un caballo blanco. Recorreremos este camino una vez más”. ¿De dónde vendrá ese Jinete en el caballo blanco?, ¿de dónde vendrá la Palabra encarnada en un hombre? Del occidente; y ya en la parte norte del occidente se cumplió la séptima edad de la Iglesia gentil.

¿Y dónde se cumple la Edad de la Piedra Angular? Se cumple en la América Latina y el Caribe. Es en la América Latina y el Caribe donde viene Cristo, el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis y el Ángel que era diferente a los demás; viene en carne humana, manifestado en el Ángel del Señor Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino.

Ese Ángel es el profeta mensajero de la Dispensación del Reino con el Mensaje del Evangelio del Reino. Es la primera ocasión en que Jesucristo envía a Su Iglesia un profeta dispensacional; por eso era diferente a los demás; era diferente a los demás esa manifestación que tendría el Ángel que apareció allí en la Nube.

La manifestación de ese Ángel también sería diferente a la manifestación de las siete edades de la Iglesia gentil, porque sería por medio de un mensajero dispensacional, trayendo un Mensaje dispensacional, el Mensaje del Evangelio del Reino, en donde se entrelaza la Dispensación del Reino con la Dispensación de la Gracia y donde se entrelaza el Mensaje del Evangelio del Reino con el Mensaje de la Dispensación de la Gracia.

Es un tiempo, como dice nuestro hermano Branham, “un tiempo sobrante”, en donde sale un Mensaje, un Mensaje para una nueva dispensación, y se va entrelazando con el Mensaje de la dispensación anterior; y luego seguirá adelante ese Mensaje durante la Dispensación del Reino, y con ese Mensaje la Tierra será llena del conocimiento de la gloria de Dios, como las aguas cubren el mar, como nos dice Habacuc, capítulo 2, verso 14, e Isaías, capítulo 11, verso 9.

La Tierra será llena del conocimiento de la gloria de Dios, será llena la Tierra del conocimiento de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Ángel que era diferente a los demás manifestado en carne humana en el Día Postrero.

Pero el Ángel del Señor Jesucristo no es el Señor Jesucristo; él solamente es el instrumento de Dios, de Jesucristo, para esa manifestación del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19. Por eso no permitió la adoración que Juan le ofreció, porque él es un hombre, un profeta, el profeta del Día Postrero (o sea, del séptimo milenio), el cual tiene su ministerio en el primer siglo del séptimo milenio.

Y ahora, podemos ver este misterio tan grande que causó silencio en el Cielo por casi media hora. No fue revelado bajo el ministerio de nuestro hermano Branham para que no fuera interrumpido el Programa correspondiente al Séptimo Sello y Su Venida.

Estamos viviendo en el tiempo más glorioso de todos los tiempos: en el tiempo del Séptimo Sello.

“EL SÉPTIMO SELLO Y EL AVIVAMIENTO FINAL DE LOS ESCOGIDOS”.

Hemos llegado al tiempo final, y hemos llegado al tiempo en que todos los escogidos de Dios estarán viendo al Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 viniendo del occidente; fue identificado el territorio por nuestro hermano Branham, de la Venida de ese caballo blanco de Apocalipsis 19.

En todos los sueños, visiones y profecías que dio nuestro hermano Branham acerca de Elías viniendo en un caballo blanco, un caballo militar, viniendo como un jefe indio, ¿saben lo que estaba mostrando ahí? En los profetas se refleja el Programa Divino.

La Primera Venida de Cristo y Segunda Venida de Cristo se reflejó en los profetas del Antiguo Testamento; en José se reflejó la Primera y Segunda Venida de Cristo, también se reflejó en otros profetas de Dios; y por eso encontramos que en una ocasión el salmista dijo5: “Horadaron mis manos y mis pies”.

Y después Jesucristo en la Cruz del Calvario estaba diciendo las mismas palabras, se estaban cumpliendo en Jesús de Nazaret. También dijo: “Sed tengo”, y Jesús lo dijo también allí en la Cruz del Calvario, porque se estaba reflejando en el salmista todo lo que sucedería en la Primera Venida del Mesías6. También se reflejó en el rey David la Segunda Venida de Cristo.

Así que tenemos que ver las cosas que corresponden a la Primera Venida de Cristo, que fueron reflejadas en los profetas del Antiguo Testamento, y cómo se cumplieron; y tenemos que ver para este tiempo las cosas que están reflejadas —de la Segunda Venida de Cristo— en los profetas del Antiguo Testamento y en los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil, porque en ellos se reflejó la Segunda Venida de Cristo.

En San Pablo se reflejó y también en nuestro hermano Branham. Por eso aparece en sueños y visiones de algunas personas, nuestro hermano Branham en un caballo blanco, en un caballo militar, y aparece en algunas ocasiones vestido de jefe indio; y dice en el mismo sueño: “Recorreré esta senda una vez más”; y Elías apareciendo en esa forma, en sueños o en visiones.

Recuerden, Elías recorrerá nuevamente esa senda, pues él dijo: “Del occidente vendrá un Jinete en un caballo blanco. Recorreremos esta senda una vez más”. O sea que no la recorrerá sola (la senda, el camino ministerial): Elías lo recorrerá nuevamente, lo recorrerá por quinta vez. Y cuando lo recorre por quinta vez, ¿lo recorre con quién? Con Moisés, y con el Hijo del Hombre.

Así que podemos ver que recorre ese camino nuevamente en ese caballo blanco de Apocalipsis 19 con ese Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Ahora, Elías viniendo de nuevo, por quinta ocasión, recuerden que es el mensajero a Israel; no es el mensajero de la séptima edad de la Iglesia gentil. Cuando le preguntaron a él si él era, o si Elías Tisbita era el mensajero a Israel, viniendo literalmente, siendo el mismo Elías que estuvo allá en los días de Acab… Vamos a ver lo que él dijo, vamos a leer la pregunta número 11, en la página 399 del libro de Los Sellos en español. Dice así:

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(Vamos a ver la contestación).

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu…”.

¿Y usted qué ha pensado? ¿Que será el Elías de los días de Acab? Pues está pensando mal, porque nuestro hermano Branham dice: “Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu…”. Y eso será la quinta manifestación del ministerio de Elías en un nuevo hombre.

“… porque allá, cuando Elías ya había subido (o sea, cuando se fue en el carro de fuego) y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

Que Dios permita a todos los hijos e hijas de Dios ver el espíritu de Elías regresando por quinta vez en este tiempo final, en un hombre ungido con ese espíritu en este tiempo final, en un hombre de este tiempo. Elías dijo: “Recorreremos este camino una vez más”. Lo recorrerá con ese Jinete que viene del occidente en un caballo blanco, y eso será la Palabra encarnada en un hombre.

En ese hombre donde estará la Palabra encarnada estará también el ministerio de Elías manifestado por quinta ocasión, porque la Venida del Hijo del Hombre está prometida con Sus Ángeles. “Porque el Hijo del Hombre vendrá con Sus Ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”7.

Donde esté el cumplimiento del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, estará el cumplimiento de Elías por quinta vez y de Moisés por segunda vez. ¿Y quién será ese hombre, ese hombre de este tiempo? Si nuestro hermano Branham estuviera aquí, todos le preguntarían; pero vamos a ver qué dijo él, porque ya esa pregunta está contestada para todos ustedes por el mismo reverendo William Branham. Dice en la página 301 del libro de Los Sellos en español:

“106. Noten bien: En el tiempo cuando Dios iba a librar al mundo antes del diluvio, Él mandó un águila (o sea, un profeta, porque los profetas están tipificados con águilas). Cuando decidió librar a Israel, también mandó un águila (o sea, a Moisés). ¿No cree usted que cuando Juan estaba en la Isla de Patmos, este Mensaje era tan perfecto que aun no podía ser confiado a un ángel? Ahora, un ángel es un mensajero, pero ¿sabía usted que aquel mensajero era un profeta?”.

Ese Ángel del Señor Jesucristo, que le mostró a Juan el apóstol todas estas cosas y que es enviado para dar testimonio de todas estas cosas que deben suceder, es un profeta; ese es el profeta de la Dispensación del Reino.

“¿Lo creen? Vamos a probarlo. Veamos Apocalipsis 22:9 para ver si no fue un águila. Él era un ángel, un mensajero, pero era un profeta, el cual reveló a Juan completamente este libro de Apocalipsis. Ahora veamos lo que Juan vio:

‘Yo Juan soy el que ha oído y visto estas cosas. Y después que hube oído y visto, me postré para adorar delante de los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

Y él (el ángel) me dijo: Mira que no lo hagas (ningún verdadero profeta recibiría adoración, o mensajero cualquiera): porque yo soy siervo contigo, y con tus hermanos los profetas, y con los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios’.

Apocalipsis 22:8-9.

107. Ahora, el Libro era tan importante, y es la Palabra de Dios. ¡Cuidado! Cuando la Palabra de Dios es revelada, tiene que ser traída por el profeta, porque solamente a él llega la Palabra de Dios”.

¿A quién llega la Palabra de Dios? Solamente al profeta. Y ahora, tenemos al profeta, el Ángel que le reveló a Juan todas estas cosas; ese es el profeta a través del cual Cristo en Su manifestación nos da a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y ahora, en la página 326 del libro de Los Sellos en español, último párrafo dice:

“243. Moisés será la misma persona. Hallamos lo mismo en Apocalipsis 22:8”.

Y leímos en Apocalipsis 22:8 que ese es el Ángel del Señor Jesucristo. Moisés será el Ángel del Señor Jesucristo, y Elías será el Ángel del Señor Jesucristo, y la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 será el Ángel del Señor Jesucristo.

Ahora, ¿cómo lo vamos a entender? Aun con todo y eso el Ángel del Señor Jesucristo ni será el profeta Elías, ni será el profeta Moisés, ni será Jesús tampoco, pero en él estarán manifestados los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez.

Ese es el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles: es la Venida del Ángel del Pacto, de Jesucristo en Espíritu Santo, del Verbo, la Palabra viniendo encarnada en un hombre, en el Ángel del Señor Jesucristo, manifestando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez.

Por eso es que encontramos que en algunos sitios nos dice la Biblia que Jesús viene tocando la Trompeta de Dios, y luego en otros sitios dice que son los Ángeles que suenan la Trompeta, la Gran Voz de Trompeta, y llaman y juntan a los escogidos; pues son Moisés y Elías, y Jesús también, porque son la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo a través de Su Ángel Mensajero manifestando esos tres grandes ministerios, y sonando la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, y revelando el misterio de la Venida del Señor, de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, de la Venida del Ángel que era diferente a los demás, que es la Venida del Ángel del Pacto, del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob manifestado en carne humana, en Su Ángel Mensajero.

Y así la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino revela el misterio de la Venida del Señor para la Iglesia del Señor Jesucristo; y para el pueblo hebreo eso es la Séptima Trompeta.

La Séptima Trompeta, así como el Séptimo Sello, es la Venida del Señor. La Séptima Trompeta para el pueblo hebreo es el Séptimo Sello para la Iglesia de Jesucristo; es la Venida del Señor, la Venida del Verbo, del Ángel del Pacto, la Venida de la Palabra encarnada en un hombre de este tiempo final, en el Ángel del Señor Jesucristo, que es el profeta de la Dispensación del Reino.

Pero ese Ángel no es el Señor Jesucristo; él solamente es el instrumento de Jesucristo, el velo de carne a través del cual Jesucristo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, se manifiesta en el Día Postrero en el cumplimiento de Sus promesas, para así llamar y juntar a todos Sus escogidos y darnos la fe para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Y luego cuando estemos transformados y los muertos en Cristo estén resucitados en cuerpos eternos, entonces iremos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; o sea, seremos arrebatados en el cielo, en las nubes, para recibir al Señor en el aire, y entonces nosotros vamos a ver a nuestro amado Señor Jesucristo en Su cuerpo; pero antes de ser transformados estaremos viendo a Jesucristo manifestado en Espíritu Santo en Su Ángel Mensajero. Y eso es la Palabra encarnada en un hombre, en el Ángel del Señor Jesucristo, eso es el Espíritu Santo viniendo en carne humana en el Día Postrero, en Su Ángel Mensajero, y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y así llamándonos y juntándonos en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular, en el territorio latinoamericano y caribeño.

Estamos viviendo en el tiempo más glorioso de todos los tiempos. Estamos viviendo en el tiempo en que Cristo estaría dándonos el avivamiento del fin o final, el avivamiento final de los escogidos de Dios para ser transformados y raptados en este tiempo final.

El Séptimo Sello, hemos visto que es la Venida de Cristo, la Venida del Ángel que era diferente a los demás, la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, la Venida de la Palabra encarnada en un hombre; y hemos visto lo que es el avivamiento final para todos los escogidos de Dios.

Y hemos visto también quiénes son los escogidos de Dios: son los escogidos los primogénitos de Dios, escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, desde antes de la fundación del mundo, los cuales han vivido en las diferentes etapas o edades de la Iglesia de Jesucristo; y en este tiempo final están viviendo los últimos escogidos de Dios, y están viviendo para escuchar la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y dándonos así el avivamiento final de los escogidos para ser transformados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo en este tiempo final.

Y todo esto corresponde a la Edad de la Piedra Angular, la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo, la Edad Perfecta, la Edad Eterna, de la cual el precursor habló en el mensaje “La estatura de un hombre perfecto” en español, página 4, hablándonos de esa edad perfecta en la cual la Iglesia estaría en este tiempo final.

Y hemos llegado a esa edad perfecta: la Edad de la Piedra Angular, la Edad Eterna de la Iglesia de Jesucristo, para nosotros ser transformados y así entrar a eternidad y obtener así la inmortalidad, obteniendo un cuerpo eterno, un cuerpo glorificado, un cuerpo inmortal, un cuerpo igual al del Señor Jesucristo, para ser a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Todo esto está en EL SÉPTIMO SELLO Y EL AVIVAMIENTO FINAL DE LOS ESCOGIDOS.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta noche dándoles testimonio de EL SÉPTIMO SELLO Y EL AVIVAMIENTO FINAL DE LOS ESCOGIDOS.

Que Dios los bendiga a todos, que Dios los guarde, y nos abra plenamente el entendimiento para poder comprender este misterio de EL SÉPTIMO SELLO Y EL AVIVAMIENTO FINAL DE LOS ESCOGIDOS y no tropezar en la simplicidad en la cual Dios dijo que cumpliría este misterio del Séptimo Sello.

Ha sido para mí una bendición grande darles testimonio de EL SÉPTIMO SELLO Y EL AVIVAMIENTO FINAL DE LOS ESCOGIDOS. Y que Jesucristo, el Ángel del Pacto, derrame Sus bendiciones prometidas para este día final bajo el Séptimo Sello en el avivamiento final de los escogidos, y transforme nuestros cuerpos, y nos lleve a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Ha sido para mí una bendición grande estar con ustedes en esta noche dándoles testimonio de estas bendiciones que Dios tenía para los latinoamericanos y caribeños en este tiempo final; y aquí estamos viendo el misterio del Séptimo Sello y recibiendo el avivamiento final de los escogidos en este tiempo final.

Dios les bendiga y pasen todos muy buenas noches.

“EL SÉPTIMO SELLO Y EL AVIVAMIENTO FINAL DE LOS ESCOGIDOS”.

[Revisión septiembre 2018]

1 Deuteronomio 18:15-19

2 San Juan 3:13

3 2 Pedro 3:8, Salmo 90:4

4 San Juan 6:39, 40, 44, 54

5 Salmo 22:16

6 Salmo 22:15, 69:2; San Juan 19:28

7 San Mateo 16:27

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