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Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes, y los que están a través de internet y demás medios de comunicación.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y en esta ocasión nos hable directamente a nuestra alma, nos abra las Escrituras y nos abra el entendimiento para comprender las escrituras correspondientes a este tiempo final. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo, amén y amén.

Quiero leer en San Mateo, capítulo 16, versos 27 al 28, donde Jesús dijo:

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.

De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“EL SÉPTIMO SELLO Y EL ESPÍRITU DE MOISÉS Y ELÍAS”.

Como ya sabemos, el Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo, el cual en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1, aparece siendo abierto en el Cielo, en el Libro de los Siete Sellos, en el Libro de la Redención, que es el Libro de la Vida del Cordero.

Dice, Apocalipsis, capítulo 8, verso 1:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora”.

Aquí tenemos el misterio del Séptimo Sello siendo abierto en el Cielo; y cuando el precursor de la Segunda Venida de Cristo habló del Séptimo Sello y este misterio del Séptimo Sello, nos dijo que uno de los siete ángeles, de los que aparecieron aquí, uno de ellos era diferente a los demás. Siete ángeles vinieron, más nuestro hermano Branham, son ocho ángeles por todos en esta nube formada por ángeles en sus cuerpos teofánicos.

Ahora, uno de estos ángeles, el que se encuentra aquí volando, que luego al tornar la foto hacia la derecha forma la cabellera blanca del Señor, es el ángel más sobresaliente de todos esos ángeles, porque es el Ángel que tiene el Séptimo Sello, o sea, que tiene la Segunda Venida de Cristo.

Dice página 469 de Los Sellosen español, dice:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’. ¿Se acuerdan?

154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello, lo cual he mantenido como una pregunta en mi mente toda mi vida. ¡Amén! Los otros Sellos significaron mucho para mí, desde luego; pero ustedes no se imaginan lo que ha significado este séptimo”.

Ese Ángel que era diferente a los demás, el cual es Cristo, el cual es el Ángel del Pacto, el cual es el Varón vestido de lino blanco que aparece en el libro del profeta Ezequiel, por ahí en el capítulo 9, ahora, vean ustedes, está apareciendo en esta nube formada por ángeles; porque así como fue manifestado cada ángel mensajero de cada edad en la Tierra, en un cuerpo de carne, también este Ángel que es muy diferente a los demás tiene que estar manifestado en la Tierra en un cuerpo de carne humana para cumplir Su ministerio, el ministerio del Séptimo Sello, el ministerio que estará dando cumplimiento a las promesas de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Y por cuanto es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, la Venida de este Ángel Mensajero, la Venida de este Ángel que era diferente a los demás, estará viniendo a la Tierra en carne humana con los ministerios de Moisés y Elías, que son los ministerios de los Ángeles del Hijo del Hombre.

Donde esté este Ángel que era muy diferente a los demás, manifestado en carne humana en la Tierra, estará operando los ministerios de Sus Ángeles, que son los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez; porque ese Ángel es el que tiene los ministerios correspondientes al Día Postrero, para manifestarlos por medio de carne humana.

Y así es como estarán manifestados los ministerios de los Ángeles del Hijo del Hombre con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino llamando y juntando a todos los escogidos de Dios.

Ahora, estos ministerios de Moisés y Elías ya fueron manifestados en carne humana en el pasado. Podemos ver el ministerio de Elías manifestado por primera vez en Elías Tisbita. ¿Quién lo manifestó? El Espíritu Santo, el Espíritu de Dios en Elías Tisbita; porque era el Espíritu de Cristo en los profetas del Antiguo Testamento hablándole al pueblo hebreo.

Así nos dice el apóstol San Pedro cuando nos habla acerca del Espíritu que estaba en los profetas de la antigüedad, dice en Primera de Pedro, capítulo 1, verso 10 en adelante:

“Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación,

escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos”.

Ahora vean, el Espíritu de Cristo que estaba en los profetas estaba anunciando los sufrimientos que le vendrían al Mesías, que le vendrían al hombre donde estaría el Espíritu Santo manifestado en toda Su plenitud en Su Primera Venida, y las glorias que vendrían después de esos sufrimientos.

“A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles”.

Ahora, vean ustedes cómo el Espíritu de Jesucristo estaba en los profetas del Antiguo Testamento, estuvo manifestado en ellos; por medio de esos profetas fue que vino la Palabra profética, de la cual San Pedro dice que es más segura que cualquier otra cosa; dice1:

“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones”.

Y Cristo dijo que Él es la Estrella, o sea, el lucero, resplandeciente de la Mañana; o sea, “salga el lucero de la mañana en vuestros corazones”, o sea, la Segunda Venida de Cristo sea cumplida y sea revelada en vuestros corazones Su Venida, sea recibida en vuestros corazones, salga ahí a la luz la Estrella resplandeciente de la Mañana, o sea, la Segunda Venida de Cristo.

“… entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada,

porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”.

Ahora podemos ver cómo vino la Palabra profética para el pueblo hebreo.

También el profeta Zacarías nos habla de la forma en que Dios le habló al pueblo hebreo, y en el capítulo 7, verso 11 al 12, dice que el pueblo hebreo no quiso escuchar la Voz de Dios. Vean cómo dice:

“Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;

y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos”.

Porque cuando no se escucha la Voz de Dios viene gran enojo de parte de Dios y las maldiciones que están habladas en la Escritura: en Deuteronomio capítulo 27 y capítulo 28, y también en Josué, capítulo 8, versos del 9 en adelante, esas maldiciones vienen sobre las personas que no escuchan la Voz de Dios. Pero para los que escuchan la Voz de Dios vienen las bendiciones habladas aquí en la Palabra de Dios.

Y ahora, vean ustedes cómo Dios ha hablado por Su Espíritu a través de los profetas; y los que no escucharon la Voz de Dios, para ellos vino gran enojo de parte de Dios y vino el juicio divino.

Dios siempre habla por medio de un hombre, de un profeta; porque es en un profeta donde Dios coloca Su Palabra.

Deuteronomio, capítulo 18, verso 15 al 19, dice Moisés:

“Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis;

conforme a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera.

Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho.

Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare.

Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta”.

Y en el libro de los Hechos, capítulo 3, versos 22 al 23, dice: “yo le desarraigare del pueblo”. Pierde el derecho a ser parte del pueblo de Dios, y por consiguiente pierde el derecho a la vida eterna.

Ahora vean cómo por medio de los profetas es que Dios le ha hablado a Su pueblo. Luego, en los días postreros, dice San Pablo en Hebreos, capítulo 1, verso 1 en adelante, que Dios habló en los días postreros por medio de Su Hijo, dice:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas (¿Cómo habló Dios? Por medio de los profetas),

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo (el cual también es un profeta), a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo”.

Ahora podemos ver que Dios habló en el Antiguo Testamento por medio de los profetas, y al final habló por medio de Jesús. Ya cuando habló por medio de Jesucristo, ya se estaba viviendo en los postreros días, o sea, en el primero de los días postreros, que es el quinto milenio.

Y luego encontramos que Jesucristo ha continuado hablando, ¿cómo? Él dijo en San Juan, capítulo 10, versos 14 al 16:

“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

También tengo otras ovejas que no son de este redil (o sea, que no son del redil hebreo); aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor”.

¿Oirán la Voz de quién? Del Buen Pastor, de Jesucristo; y “habrá un rebaño y un pastor” porque son llamadas y juntadas de edad en edad por medio de la Voz de Jesucristo a través de cada ángel mensajero en cada edad de Su Iglesia gentil.

Y para este tiempo final, Jesucristo el Buen Pastor nos habla en la Edad de la Piedra Angular; y ahí nos da a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y así nos revela estos misterios que corresponden a este tiempo final. Y toda escritura prometida para este tiempo final, que habla de este tiempo final, tiene que ser cumplida en este tiempo final; y tiene que ser abierta gradualmente cada profecía correspondiente a este tiempo final. Porque Jesucristo envía a Su Ángel Mensajero para dar testimonio de todas estas cosas, de todas estas promesas divinas, de todas estas profecías correspondientes a este tiempo final, que profetiza lo que estará sucediendo en este tiempo final.

Cada escritura correspondiente a este tiempo habla de lo que estará sucediendo en este tiempo; y tienen que ser cumplidas también, tienen que ser dadas a conocer esas escrituras que están siendo cumplidas y las que faltan por ser cumplidas.

Y así es como por medio de la Voz del Buen Pastor, de Jesucristo hablándonos en la Edad de Piedra Angular, todos estos misterios son abiertos para ser recibidos, creídos en el alma y entendidos allá; y luego comprendidos también en nuestra mente, en nuestro espíritu, en todo nuestro ser, para luego decir: “Pero si esto es más sencillo de lo que yo me estaba imaginando”; porque todas las cosas son sencillas.

Ahora, el ministerio de Moises y Elías. Encontramos que en Elías Tisbita el Espiritu Santo manifestó ese ministerio poderoso, luego… eso fue por primera ocasión. Luego, por segunda ocasión, manifestó ese mismo ministerio poderoso en Eliseo, sobre él reposo el espíritu de Elías, dijeron los hijos de los profetas cuando vieron que Eliseo abrió el Jordán en la misma forma en que lo había hecho el profeta Elías; ahí estuvo el espíritu ministerial de Elías manifestado por segunda ocasión. ¿Quién lo manifestó? El Espíritu Santo, que estaba en Eliseo.

Luego el Espiritu Santo manifestó por tercera ocasión el ministerio de Elías en Juan el Bautista, el cual fue lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre, y colocó el Espíritu Santo en Juan el Bautista el ministerio de Elías por tercera ocasión.

Vean que siempre es un hombre del tiempo en donde Dios cumple esa promesa, pero el ministerio es el ministerio que había manifestado en el profeta Elías; siempre cambiando de un hombre a otro, de un velo de carne a otro velo de carne.

Luego, la cuarta ocasión en que fue manifestado ese ministerio fue en el reverendo William Branham, que fue el precursor de la Segunda Venida de Cristo; el Espíritu Santo en él operó el ministerio de Elías por cuarta ocasión. Y no se llamaba Elías, se llamaba William Branham o William Marrion Branham; como tampoco Juan el Bautista se llamaba Elías, pero en él también estuvo el ministerio de Elías, ese espíritu ministerial precursando la Primera Venida de Cristo a través del Juan el Bautista, y precursando la Segunda Venida de Cristo a través de William Marrion Branham.

Luego, para la quinta ocasión en que ese espíritu ministerial de Elías será manifestado en este planeta Tierra en carne humana, será en un hombre de este tiempo final; así lo dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo en el libro de Los Sellos, página 399 en español, contestando la pregunta número 11 que le hicieron, la cual dice:

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos (o sea, ese quinto Elías), ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(La contestación es): [94].Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu”.

O sea que el Elías del Día Postrero, del séptimo milenio, que le predicará al pueblo hebreo y llamará y juntará 144.000 hebreos, en la quinta ocasión en que el ministerio de Elías estará manifestado en la Tierra, vean ustedes, eso será un hombre ungido con ese espíritu ministerial; y para ser ungido con ese espíritu ministerial tiene que estar ungido con el Espíritu Santo, porque es el Espíritu Santo el que tiene ministerios y opera ministerios en los profetas que Él envía.

Ese hombre es el que aparece en Apocalipsis, capítulo 7, el Ángel que viene con el Sello del Dios vivo para llamar y juntar 144.000 hebreos, 12.000 de cada tribu.

¿Cuál es el Sello del Dios viviente? El Espíritu Santo.

“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”, dice San Pablo en Efesios, capítulo 4, verso 30.

Y ahora, este Ángel Mensajero, este profeta mensajero en el Día Postrero viene con el Sello del Dios vivo, o sea que viene con el Espíritu Santo en él manifestado, viene con el Espíritu Santo en Su manifestación final.

Y el Espíritu Santo ungiendo este hombre en el Día Postrero operará los ministerios de Moisés y Elías en él, y el de Jesús también. Por eso Dios lo ungirá con el ministerio de Elías en su quinta manifestación y con el ministerio de Moises en su segunda manifestación y con el ministerio de Jesús en Su segunda manifestación.

Así que vean, estos tres grandes ministerios que han sido manifestados en la Tierra en tiempos pasados, serán manifestados nuevamente en este planeta Tierra en carne humana, en un hombre de este tiempo final.

Dios no tiene dos profetas mayores al mismo tiempo, pero sí puede tener tres ministerios o dos ministerios mayores al mismo tiempo, siendo manifestados en un hombre, o sea, en un solo hombre, el cual es ungido con el Espíritu de Dios y Dios opera esos ministerios en ese hombre, así como sucedió con Eliseo, que pidió una doble porción del espíritu que estaba en Elías y la recibió.

Y ahora, para el Día Postrero, antes de irse Elías en su cuarta manifestación, el Ángel del Señor Jesucristo vería a Elías y luego recibiría esa manifestación del espíritu ministerial de Elías, del espíritu ministerial de Moisés y el espíritu ministerial de Jesús; o sea que ese Ángel Mensajero estaría recibiendo una triple manifestación de Dios, o sea, una triple porción del Espíritu de Dios manifestado: la porción de Moisés por segunda vez, la porción de Elías por quinta vez y la porción de Jesús por segunda vez. Ese Ángel no pide una doble porción sino una triple porción.

Y ahí tenemos esta triple porción: los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez, para ser manifestados en el Ángel del Señor Jesucristo; ese Ángel de Apocalipsis, capítulo 7, que viene con el Sello del Dios vivo; ese Ángel del Señor Jesucristo donde viene el Espíritu Santo, el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Palabra encarnada en un hombre.

Y la Palabra encarnada en un hombre estará manifestando el ministerio de Jesús por segunda vez, y el ministerio de Elías por quinta vez, y el ministerio de Moisés por segunda vez.

Ahí tenemos los tres grandes ministerios prometidos para ser manifestados en este tiempo final; porque el Hijo del Hombre vendrá con Sus Ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras2; y ahí estarán las bendiciones para los escogidos de Dios, para poder ser llamados, juntados y preparados para ser transformados y raptados, y recibir esa bendición tan grande de parte de Dios en la cual obtendremos la inmortalidad y seremos a imagen y semejanza del Señor Jesucristo.

Y también para la cizaña vendrá su pago, que son los juicios divinos de la gran tribulación, esa es la maldición para la cizaña; pero para el trigo viene la bendición de Dios.

Y dice San Pablo, hablándonos de la bendición y de la maldición, en su carta a los Hebreos, capítulo 6, versos 7 al 8, dice:

“Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios;

pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada”.

Ahora, esto es aplicado a individuos, es aplicado también a naciones y territorios del planeta Tierra. Individuos que producen contrario a la voluntad de Dios están produciendo espinos y abrojos, y están cerca de ser maldecidos; mas los que están produciendo buena hierba, buenos frutos, están cercanos a ser bendecidos con la transformación de sus cuerpos. Y los que no están produciendo conforme a la voluntad de Dios, están cercanos a ser maldecidos y ser echados en el horno de fuego, en la gran tribulación, donde será el lloro y el crujir de dientes. Esto es la aplicación como individuos.

Y como grupos religiosos, encontramos que también tiene su aplicación; porque los que no estén en la etapa correspondiente al Día Postrero tendrán que pasar por la gran tribulación, donde será el lloro y el crujir de dientes; pero los que estén en la edad que les corresponde en este tiempo final y estén produciendo como deben producir: fruto a treinta, a sesenta o a ciento por uno, son señalados por Cristo como buena tierra, por lo tanto recibirán la bendición de Dios.

Y la edad que esté produciendo el fruto correspondiente al tiempo final, el fruto de la Edad de la Piedra Angular, será bendecida esa edad, ese pueblo, esa gente que esté ahí; y su edad será bendecida, y su edad será la edad eterna, que pasará por el Milenio y continuará para toda la eternidad, donde todos los hijos e hijas de Dios llegarán a la perfección, llegarán a ser a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo: los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos eternos y llegarán a la inmortalidad, así tendrán un cuerpo inmortal, y nosotros los que vivimos seremos transformados y obtendremos la inmortalidad física también, y tendremos así un cuerpo eterno; y así recibiremos todas las bendiciones de Dios.

Y ahora los territorios como naciones, pueblos y lenguas. Siempre el territorio donde han estado los hijos de Dios en cada etapa ha sido bendecido por Dios, porque ha estado produciendo en esa etapa y en esa generación ha estado produciendo buen fruto, ha estado produciendo trigo, hijos del Reino. Por eso la bendición de Dios ha sido manifestada en diferentes naciones y continentes a causa de haber tenido a los hijos de Dios en la edad que se vivió en el Programa Divino en ese territorio.

Pero luego que pasa la época o etapa de esa nación o continente, luego otro territorio comienza a producir buen fruto, comienza Dios a enviar a ese territorio a nacer Sus hijos, y comienza el Mensaje correspondiente a esa edad a ser predicado; y esas personas comienzan a recibir la Palabra de Dios, y se produce un despertamiento espiritual en el alma de esas personas; y ese territorio comienza a producir buen fruto: hijos e hijas de Dios, hijos del Reino representados en el trigo; aunque también aparece cizaña, hijos del malo.

Pero miren ustedes, cuando Dios iba a destruir a Sodoma y a Gomorra, Abraham trató de que no viniera la destrucción sobre Sodoma y Gomorra porque su sobrino Lot vivía con su familia en Sodoma; y Abraham intercedió por su sobrino para que el juicio divino no viniera sobre ese territorio; y le dijo a Dios3: “¿Destruirás tú al justo con el injusto? No haga tal cosa el Juez de toda la Tierra. Si hay en Sodoma, en ese territorio, cincuenta justos, ¿destruirás tú ese territorio?”. Dios le dijo: “No lo destruiré, por amor a esos cincuenta justos”.

Ahora vean lo que Dios hace cuando hay cincuenta justos en una ciudad. Aunque esa ciudad se merece la destrucción, por amor a esos justos Dios perdona toda la ciudad y permite que continúe existiendo.

Dios, por amor a Sus escogidos, no ha destruido este planeta Tierra; aunque ya hace cientos de años que se merece la destrucción la humanidad, pero por amor a los escogidos Dios ha extendido la vida a la raza humana.

Abraham le dice a Dios: “Quizás no hay cincuenta justos, quizás faltan cinco de los cincuenta. ¿Destruirás a la ciudad porque de cincuenta justos falten cinco?”. Dios le dice a Abraham: “No la destruiré, por amor a esos cuarenta y cinco justos”.

Recuerden que Dios está hablando con Abraham y Dios está en un cuerpo visible, en el cual había estado comiendo con Abraham y con su familia, y habían estado también los Arcángeles Gabriel y Miguel, los cuales luego se fueron a Sodoma; y allí estaban en Sodoma mientras Abraham estaba con Dios, con Elohim hablando e intercediendo por su sobrino Lot.

Y Abraham, pues, deseaba que Sodoma y Gomorra no fueran destruidas (aunque se merecían la destrucción) porque allí vivía Lot y su familia, y tenían muchas propiedades; y Abraham no quería que la ruina viniera sobre Lot y su familia, porque un hombre como Abraham no deseaba la ruina de su familia; y ningún hombre desea la ruina de su familia, ni de su hogar ni de sus sobrinos, aunque sean personas que vivan en otra casa o en otra ciudad o en otro país.

Y si alguno no piensa como Abraham pensaba, es peor que los incrédulos: no tiene amor para su familia; y si no tiene amor para su familia tampoco puede tener amor para Dios; porque si no puede amar a quien ve, ¿cómo va a amar a quien no ve?

Así que expresen su amor hacia sus familiares, protejan a sus familiares, y luchen para que la ruina no venga sobre sus familiares, parientes, ni sobre sus hogares, sino que permanezcan unidos en el amor divino, y se mantengan los hogares unidos en el santo estado del matrimonio.

Abraham se mantenía intercediendo por Lot, aunque Lot no lo sabía; y Dios estando con Abraham estaba escuchando a su amigo Abraham, y le estaba revelando a Abraham lo que iba a hacer.

Recuerden que siempre que aparece Elohim hay juicio que va a caer sobre la raza humana, pero también bendición para los descendientes de Abraham por medio de Cristo el Hijo de Abraham.

Ahora, Abraham le dice: “Quizás no hay cuarenta y cinco justos allí; quizás hay solamente cuarenta. ¿Destruirás tú a la ciudad porque de los cincuenta que te dije al principio falten diez y solamente hay cuarenta?”. Dios le dice: “No la destruiré, por amor a esos cuarenta”.

Abraham puede ver la misericordia de Dios, ¿cómo? Aun faltando diez personas de los cincuenta, todavía Dios extiende Su misericordia si hay cuarenta justos allí.

Abraham continúa hablándole a Dios y dice: “Bueno, permite que yo siga hablando aunque yo soy ceniza y polvo, pero permite que yo siga hablando delante de Ti. Quizás solamente allí hay treinta justos”. Dios le dice: “No la destruiré si hay treinta justos allí”.

Abraham dice: “Quizás solamente hay veinte justos, ¿la destruirás habiendo veinte justos allí?”. Dios le dice: “No la destruiré, por amor a esos veinte justos”.

Abraham dice: “Ahora permíteme hablar por última vez”, y va a llegar al número más pequeño al cual podía llegar, y le dice: “Quizás hay solamente allí diez justos, quizás solamente hay diez”. Dios le dice: “No la destruiré, por amor a esos diez justos que están allí”.

Y ahora, para Abraham sería de mucha esperanza saber que con diez justos allí no sería destruida la ciudad de Sodoma y de Gomorra; y ahora, si Lot no había tenido en su familia control de natalidad, la ciudad se salvaría, pero Lot solamente había tenido dos hijas.

Vean, hay momentos en que es una bendición tener hijos, y para esa ocasión hubiera sido una bendición para Sodoma y Gomorra. Y ahora, esto no quiere decir que tengamos hijos por montones, porque no solamente a nosotros se nos ha encomendado poblar la Tierra, sino que hay más personas que cumplen también ese propósito.

Ahora, Abraham de seguro en su corazón decía: “Si Lot ya se ha multiplicado y se han casado sus hijas y… si se han casado sus hijas pues ya son más personas, y si han tenido hijos ya hay más personas; y si llegan a diez, seguirá existiendo ese territorio de Sodoma y Gomorra, y Lot no perderá sus rebaños, no perderá sus propiedades”.

Vean cómo Abraham amaba a su sobrino Lot: no quería que perdiera sus propiedades, sus riquezas que había obtenido y que le había costado mucho trabajo.

Y ahora, cuando Elohim termina de hablar con Abraham... ¿Por qué Abraham no continuó bajando el número: no lo bajó de diez a cinco? Porque no podía bajar de diez, porque cuando el mundo antediluviano existió y Noé predicó que vendría el juicio divino sobre la Tierra, solamente hubo ocho personas que creyeron el Mensaje de Noé, incluyendo a Noé, y eso sería Noé como el pastor profeta de una congregación de siete personas.

Ahora, vean que no es la cantidad, sino, lo que cuenta delante de Dios es la fe, la revelación que las personas tengan de parte de Dios para la edad en que están viviendo.

Y solamente hubo ocho personas, incluyendo al profeta Noé, que tenían la revelación de la Palabra de Dios para ese tiempo y la creían; y por eso construyó Noé con su familia el arca sabiendo que iba a venir ese juicio divino sobre la raza humana. Y Dios no perdonó al mundo antediluviano habiendo ocho personas creyentes en el Mensaje de Dios a través del profeta Noé.

Y si Dios no perdonó al mundo antediluviano con ocho personas justas, porque tenían el sacrificio por el pecado..., el cual efectuaban Noé y su familia, y por eso eran llamados justoslos que ofrecían a Dios esos sacrificios, porque cubrían sus pecados con la sangre de esos sacrificios.

Y ahora, con ocho personas que hubo en el tiempo de Noé justas, Dios destruyó al mundo antediluviano; por lo tanto, Sodoma y Gomorra tenían que tener a lo menos diez personas justas para Dios no destruir a Sodoma y Gomorra; y tuvo menos de lo que tuvo el mundo antediluviano, tuvo solamente cuatro personas: Lot, su esposa y sus dos hijas.

Son llamados justosporque ellos ofrecían a Dios el sacrificio por el pecado, esos sacrificios de los animalitos, y sus pecados eran cubiertos con la sangre de esos sacrificios, y Dios no veía el pecado en ellos.

Por eso también cuando el profeta Balaam miró al pueblo hebreo cuando Balac le pidió que maldijera al pueblo hebreo, Balaam dijo que no veía maldad en Israel4; y el pueblo hebreo pecaba a diario, pero, por causa de tener el sacrificio por el pecado, sus pecados estaban cubiertos delante de Dios.

Y ahora, vean ustedes, en Sodoma y Gomorra solamente cuatro personas justas a causa de que ofrecían a Dios el sacrificio por el pecado. Y por cuanto no hubo diez personas justas, Dios escuchando la petición de Abraham por Lot ordenó a los Ángeles Gabriel y Miguel que sacaran fuera de Sodoma y Gomorra a Lot antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra.

Y los Ángeles le dijeron a Lot: “Sal de la ciudad tú y tu familia, porque Dios nos ha enviado a destruir esta ciudad”.

Los Arcángeles Gabriel y Miguel tienen que ver siempre con el juicio divino cuando cae sobre el planeta Tierra. Ellos tuvieron que ver con la destrucción antediluviana, con la destrucción de Sodoma y Gomorra, y con todos esos juicios divinos que caen sobre la Tierra.

Vean ustedes, también encontramos a los Arcángeles Gabriel y Miguel interviniendo en el tiempo de Nabucodonosor, en el tiempo también del imperio medo-persa, en el tiempo del imperio de Grecia y en el tiempo del imperio romano, y en este tiempo final también.

¿Que estos Arcángeles estarán interviniendo en esta Tierra en este tiempo final? Claro que sí. El Arcángel Miguel, dice la Escritura que es el Ángel que está de parte del pueblo hebreo. Daniel, capítulo 12, dice así:

“En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo(o sea, de los hijos del pueblo hebreo, al cual el profeta Daniel pertenece; dice); y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro”.

O sea, los 144.000 hebreos que están escritos en el Libro de la Vida del Cordero serán libertados; porque Dios enviará Su Ángel, el Ángel de Apocalipsis, capítulo 7, con el Sello del Dios vivo, o sea, con el Espíritu Santo en él; y llamará y juntará 144.000 hebreos, 12.000 de cada tribu. Y los Arcángeles de Dios estarán en favor de este Ángel Mensajero que vendrá en este tiempo final llamando y juntando a todos los escogidos de Dios.

Los Arcángeles Miguel y Gabriel con sus ejércitos estarán protegiendo al Ángel del Señor Jesucristo; y él podrá decir como dijo el profeta Eliseo cuando lo rodearon los ejércitos sirios, y el siervo de Eliseo le dice a Eliseo: “Mi señor, estamos rodeados, los ejércitos sirios nos tienen rodeados”. Eliseo le dice: “Son más los que están con nostros que los que están en contra”.

Y ahora, en nuestro tiempo, así como en cada edad y en cada dispensación fueron más los que estaban en favor del mensajero de cada edad y también del mensajero de cada dispensación, para este tiempo final también son más los que están con el Ángel del Señor Jesucristo y los escogidos de Dios de este tiempo final, que los que están en contra; son más.

Son Gabriel y Miguel con sus poderosos ejércitos en favor del Ángel del Señor Jesucristo y los escogidos de Dios de este Día Postrero que estarán recibiendo el Mensaje de la Palabra de Dios a través del Ángel del Señor Jesucristo.

Así que, sabiendo que son más los que están con nosotros de parte de Dios, que los que están en contra, no hay motivo para estar con temores, porque Dios obrará todo para bien; todas las cosas obrarán para bien.

¿Y qué si surge una apretura, un persecución? Pues no tenga miedo porque ya está profetizada que vendrá. Dios dice: “No temáis, manada pequeña, porque al Padre le ha placido darles el Reino”5. Así que el glorioso Reino Milenial será para nosotros estar con Cristo reinando por mil años y luego por toda la eternidad.

¿Y qué vamos a hacer cuando venga esa apretura? ¿Sabe lo que vamos a hacer? Vamos a ser transformados, y después nos vamos a ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Así que cuando venga esa apretura sepa que ha llegado el momento para la resurrección de los muertos en Cristo y para la transformación de nosotros los que vivimos, y para la manifestación del Espíritu de Dios, de Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero, en el cumplimiento de los grandes milagros y maravillas que serán realizados por el Espíritu Santo a través de Su Ángel Mensajero; en donde no habrá limitaciones, porque ese es el tiempo en donde el Ángel de Jesucristo estará adoptado y en donde todos los escogidos de Dios serán adoptados; en donde todos recibiremos el cuerpo nuevo, que es la adopción de nuestro cuerpo, o sea, la transformación nuestra; es la adopción de los hijos e hijas de Dios con cuerpos eternos, a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y cuando ya estemos transformados ya estaremos en una condición inmortal, porque estaremos en un cuerpo inmortal; ya este cuerpo no lo tendremos, tendremos el nuevo cuerpo, que será joven y representará de 18 a 21 años por toda la eternidad; y será un cuerpo perfecto, conforme a lo que Dios llama perfecto, el cual ya fue diseñado y destinado para cada hijo e hija de Dios; pero hemos tenido que venir por esta tierra en estos cuerpos mortales, que es un cuerpo, como le llama San Pablo, animal.

San Pablo nos dice en su carta a los Corintios: Primera de Corintios, capítulo 15, versos 42 en adelante, dice:

“Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción”.

O sea, estamos en este cuerpo corruptible, hemos sido sembrados aquí, colocados en este cuerpo corruptible, y al morir el cuerpo lo enterramos en la tierra (o en la forma que tengan prevista para dejarlo), porque ya la persona lo deja, se va a otra dimensión; pero se resucitará ¿cómo? Resucitará en incorrupción, un cuerpo incorruptible, un cuerpo eterno, es el cuerpo en el cual resucitarán los muertos en Cristo.

“Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder.

Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual”.

¿Ven que este cuerpo es cuerpo animal? Por eso es que algunos han pensado que el ser humano viene del mono, del chimpancé o de algún animal; pero miren ustedes, es que es un cuerpo animal por causa de la caída del ser humano en el Huerto del Edén, en donde un animal, la serpiente, engañó a Eva y ocasionó que de ahí en adelante los seres humanos vinieran en un cuerpo animal y con un espíritu del mundo, el cual es el espíritu animal que recibía la generación aquella de la serpiente.

Y ahora, vean ustedes cómo el ser humano ha estado recibiendo tanto un cuerpo animal como un espíritu del mundo, un espíritu animal, pero inteligente, porque es la clase de espíritu que tenía la serpiente, el cual estaba inclinado al mal; y por eso Cristo dijo: “Es necesario nacer de nuevo, del Agua y del Espíritu”, ¿para qué? Para entrar al Reino de Dios.

Cuando la persona nace en esta Tierra, nace no en el Reino de Dios, nace en el reino del enemigo de Dios, porque el diablo es el príncipe de este mundo y el diablo es el príncipe de los aires.

Ahora, por medio del nuevo nacimiento recibimos un espíritu del Cielo, de la sexta dimensión, la clase de espíritu que Dios ordenó desde antes de la fundación del mundo para los hijos e hijas de Dios; y en el Día Postrero, o sea, el séptimo milenio, recibiremos un cuerpo nuevo, no un cuerpo animal, sino espiritual, celestial, glorificado, inmortal, incorruptible y eterno; y ese es el cuerpo que Dios predestinó para cada uno de Sus hijos desde antes de la fundación del mundo.

Y por eso en este tiempo final aparecerán en este planeta Tierra millones de seres humanos que resucitarán en esos cuerpos inmortales, incorruptibles y glorificados celestiales; y los que estamos vivos seremos transformados y también estaremos en esa clase de cuerpo eterno, incorruptible, celestial y glorificado.

Y así es como los hijos e hijas de Dios, que son los descendientes de Dios, llegarán a la adopción de hijos e hijas de Dios en este tiempo final; y habrá una manifestación poderosa en esta Tierra del poder divino, en la manifestación gloriosa de los hijos e hijas de Dios en cuerpos eternos, donde estaremos con todo el poder divino manifestado en nuestra alma, nuestro espíritu y nuestro cuerpo eterno que hemos de tener.

Dice San Pablo que se siembra en debilidad, o sea, en este cuerpo débil, pero se resucitará en poder; y ahí en ese nuevo cuerpo estará el poder divino manifestado en toda su plenitud; y así estará la Familia de Dios, la Casa de Dios, los hijos e hijas de Dios reunidos en el Día Postrero con cuerpos eternos y glorificados, a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Por eso es que para este tiempo final Jesucristo envía Sus Ángeles, que son los espíritus ministeriales de Moisés y Elías manifestados en Su Ángel Mensajero llamando y juntando a Sus escogidos, que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo; Sus escogidos entre los gentiles y luego los escogidos del pueblo hebreo.

Con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino vienen los ministerios de Moisés y Elías manifestados en el Ángel de Jesucristo, en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.

¿Y estarían estos ministerios en medio de la Iglesia de Jesucristo? ¿Qué fue lo que vio el profeta Zacarías en esta visión o sueño que le mostró el Ángel a Zacarías? Pues le mostró, dice, veamos lo que le mostró, dice capítulo 4 de Zacarías, verso 1 en adelante, dice:

“Volvió el ángel que hablaba conmigo, y me despertó, como un hombre que es despertado de su sueño.

Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelabro todo de oro, con un depósito encima, y sus siete lámparas encima del candelabro, y siete tubos para las lámparas que están encima de él;

Y junto a él dos olivos, el uno a la derecha del depósito, y el otro a su izquierda.

Proseguí y hablé, diciendo a aquel ángel que hablaba conmigo: ¿Qué es esto, señor mío?

Y el ángel que hablaba conmigo respondió y me dijo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: No, señor mío.

Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.

¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura; él sacará la primera piedra con aclamaciones de: Gracia, gracia a ella.

Vino palabra de Jehová a mí, diciendo:

Las manos de Zorobabel echarán el cimiento de esta casa, y sus manos la acabarán; y conocerás que Jehová de los ejércitos me envió a vosotros.

Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán, y verán la plomada en la mano de Zorobabel. Estos siete son los ojos de Jehová, que recorren toda la tierra”.

O sea, esas siete lámparas encendidas, y también son los siete ojos que aparecen en Zacarías, capítulo 3, verso 9, donde dice... vamos a ver, vamos a leer del 8 al 9, dice:

“Escucha pues, ahora, Josué sumo sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones simbólicos. He aquí, yo traigo a mi siervo el Renuevo.

Porque he aquí aquella piedra que puse delante de Josué; sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí yo grabaré su escultura, dice Jehová de los ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día.

En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, cada uno de vosotros convidará a su compañero, debajo de su vid y debajo de su higuera”.

Ese día es el séptimo milenio, en donde Dios quitará de la Tierra el pecado. Sigue diciendo Zacarías, capítulo 4, verso 11 al 14:

“Hablé más, y le dije: ¿Qué significan estos dos olivos a la derecha del candelabro y a su izquierda?

Hablé aún de nuevo, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro?

Y me respondió diciendo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: Señor mío, no.

Y él dijo: Estos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra”.

¿Y dónde están? Están a un lado y al otro lado del candelabro de oro; y el candelabro de oro se encuentra en el Templo.

Y ahora, todo esto representa a la Iglesia del Señor Jesucristo, la cual ha estado siendo construida. Los siete ojos son los siete ángeles mensajeros en donde estuvo el Espíritu de Cristo, el candelabro con las siete lámparas es la Iglesia de Jesucristo, las siete lámparas son las siete edades, las siete mechas encendidas del candelabro son los siete ángeles de Dios encendidos por el Espíritu Santo, y el aceite como oro es el Espíritu Santo; y ahora, los dos árboles de olivo y las dos ramas de olivo son los Dos Ungidos.

Y ahora, para el tiempo final el Espíritu Santo estará manifestado ¿dónde? En los Dos Olivos, que son los dos ministerios proféticos de Moisés y Elías prometidos para el Día Postrero. Por eso en Apocalipsis, capítulo 15, aparecen los dos Ungidos. Dice así:

“Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.

Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra”.

Aquí aparecen nuevamente en Apocalipsis, capítulo 11, porque esos son los ministerios de Moisés y Elías repitiéndose en el Día Postrero, en el Ángel del Señor Jesucristo. Ahí tenemos los Dos Olivos y los Dos Candeleros de oro en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.

¿Dónde estaban los Dos Olivos cubiertos de oro que construyó el rey Salomón? Estaban en el lugar santísimo en el templo que Salomón construyó. Y en el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, que es Su Iglesia, ahí estarán los Dos Olivos y los Dos Candeleros, que son los ministerios de Moisés y Elías prometidos para este tiempo final en la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Porque el Hijo del Hombre con Sus Ángeles viene a Su Iglesia, al Lugar Santísimo de Su Templo, o sea, a la Edad de la Piedra Angular, y ahí manifiesta los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez, en el cumplimiento del Séptimo Sello, en el cumplimiento de la Venida del Ángel que era muy diferente a los demás, que es la Venida de la Palabra encarnada en un hombre, como el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19.

Y en ese hombre estarán estos tres grandes ministerios siendo manifestados por el Espíritu Santo, por Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en Su Ángel Mensajero. Y así es como Cristo estará manifestado llamando y juntando a Sus escogidos en este tiempo final, manifestando los ministerios de Moisés y Elías, porque dice: “Y enviará Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta y juntarán a Sus escogidos”. San Mateo, capítulo 24, verso 31.

Y para la cosecha del trigo y la cizaña enviará también el Hijo del Hombre ¿a quiénes? A Sus Ángeles, dice San Mateo, capítulo 13, verso 30 al 43.

Y eso es lo que en este tiempo final estará siendo visto en medio de la Iglesia de Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular; y eso es EL SÉPTIMO SELLO Y EL ESPÍRITU DE MOISÉS Y ELÍAS manifestados en el tiempo final en la Iglesia del Señor Jesucristo.

Es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles manifestando a través de carne humana, a través de Su Ángel Mensajero, los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez.

Pero el Ángel de Jesucristo no es el Señor Jesucristo; por eso no recibió la adoración que Juan le quería ofrecer, y le dijo: “No lo hagas, adora a Dios”.

¿Y dónde estarían los hijos e hijas de Dios que en el tiempo final, en el Día Postrero, estarían viendo el Séptimo Sello y estarían viendo y recibiendo el espíritu ministerial de Moisés y Elías manifestados sonando la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta?

Pues aquí estamos en la América Latina y el Caribe recibiendo las bendiciones de Cristo prometidas para este tiempo final.

Era en el occidente, en la América Latina y el Caribe, donde veríamos el Séptimo Sello siendo abierto en cuanto a su cumplimiento y también en cuanto al significado o contenido de ese Séptimo Sello; y también los ministerios de Moisés y Elías serían dados a conocer en la América Latina y el Caribe.

Porque es en la América Latina y el Caribe que el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo está siendo construido con seres humanos, con hijos e hijas de Dios.

EL SÉPTIMO SELLO Y EL ESPÍRITU DE MOISÉS Y ELÍAS, los cuales aparecieron también en el Monte de la Transfiguración, en la visión de la Venida del Hijo del Hombre en Su Reino con Sus Ángeles.

Y aquí estamos en el Día Postrero, donde se están materializando las cosas que fueron vistas en el Monte de la Transfiguración y todas las que fueron profetizadas para la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en el Día Postrero.

Por lo cual le damos gracias a Jesucristo, al colocar esta bendición tan grande en la América Latina y el Caribe para los latinoamericanos y caribeños.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes dándoles testimonio de “EL SÉPTIMO SELLO Y EL ESPÍRITU DE MOISÉS Y ELÍAS”.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y pronto todos seamos transformados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo.

“EL SÉPTIMO SELLO Y EL ESPÍRITU DE MOISÉS Y ELÍAS”.

[Revisado julio 2018]

1Segunda de Pedro 1:19-21

2San Mateo 16:27

3Génesis 18:23-33

4Números 23 y 24

5San Lucas 12:32

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