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Muy buenos días, amados hermanos y amigos presentes, y también los que están a través de internet.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y nos permita comprender Su Palabra en esta ocasión.

Quiero leer en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, versos 12 en adelante, donde nos habla el apóstol San Pablo. Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, versos 13 al 18, dice:

“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.

Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras”.

Y en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 en adelante, dice:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Este pasaje que hemos leído de San Pablo en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, versos 13 al 18, nos habla del arrebatamiento o rapto de la Iglesia del Señor Jesucristo, y nos muestra ahí un orden divino que estará siendo cumplido para poderse hacer realidad el arrebatamiento o rapto de la Iglesia en el Día Postrero.

El Séptimo Sello de Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 en adelante, es la Segunda Venida de Cristo. Por eso causó silencio en el Cielo como por media hora cuando fue abierto en el Cielo ese misterio en el Libro de los Siete Sellos; pues el Séptimo Sello es parte del Libro de los Siete Sellos y es el misterio de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, como Cristo prometió.

Y miren ustedes, San Pablo hablándonos del arrebatamiento de la Iglesia de Jesucristo nos dice que “nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la Venida del Señor, no precederemos a los que duermen”.

Ahora, vean que esta promesa es para los que estarán viviendo en la Venida del Señor, que habremos quedado hasta la Venida del Señor; y para los muertos en Cristo, la promesa es que serán resucitados en cuerpos eternos, y los que estamos vivos seremos transformados.

Ahora, tenemos que comprender que hay un orden divino para el cumplimiento de esta promesa del rapto de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL SÉPTIMO SELLO Y EL RAPTO DE LA IGLESIA”.

Se requiere el cumplimiento o apertura del Séptimo Sello, que es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, porque es ahí donde Él viene con Sus Ángeles, conforme a como dice en San Mateo, capítulo 16, versos 27 al 28.

Esa promesa, vean ustedes, de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles es par ser cumplida en el Día Postrero. Dice:

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”.

Luego encontramos que Cristo dice:

“De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino”.

Y de los que allí estaban con Jesús, encontramos que tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos (aquí en el capítulo 17 de San Mateo) seis días después de haber dicho estas cosas:

“Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;

y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.

Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.

Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.

Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.

Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor.

Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: Levantaos, y no temáis.

Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo.

Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos”.

En este pasaje tenemos, en esta visión, la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; aquí tenemos todo en miniatura de lo que será la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles. De esto estuvo hablando el precursor de la Segunda Venida de Cristo y nos dice que esta promesa será cumplida en el tiempo final.

Y ahora, dice así en la página 99 del libro de Las Edades (el libro sin editar), dice1:

“Fíjense en lo que vino primero. Yo no puedo detenerme aquí, tengo que hablar de esto. Miren, ¿cuál fue la primera cosa que ellos vieron? Ellos vieron a Jesús en un monte alto, Él los llevó a ellos y Él fue transfigurado delante de ellos, transformado. Su ropa resplandeció como el sol en su fuerza y les aparecieron Moisés y Elías (¿En qué forma viene el Hijo del Hombre?). Y los primeros que aparecerán serán Moisés y Elías”.

Pasamos a la otra página:

La Biblia lo dice así. Jesús lo vio aquí, los apóstoles lo vieron aquí, el orden de la Venida del Hijo del Hombre glorificado. Él ha de ser glorificado y ha de regresar. La primera cosa antes que lo vieran a Él, ¿era qué? Elías, y después Moisés. Israel retornando, los guardadores de la ley; y entonces el Hijo del Hombre glorificado. ¿Ven ustedes el orden de Su Venida? El espíritu de Elías o el testigo de la última edad de la Iglesia gentil, ¿ven?, viniendo en poder para manifestarlo a Él”.

Y así sigue hablando acerca de la Venida del Señor.

Ahora, podemos ver que antes del Día del Señor o Día Postrero Dios envía el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el cual fue el reverendo William Branham, el cual vino con el espíritu y virtud de Elías en la cuarta manifestación del ministerio de Elías, así como Juan el Bautista fue enviado para precursar la Primera Venida de Cristo y vino con el espíritu y el poder de Elías en su tercera manifestación.

Jesús dijo acerca de Juan el Bautista: “Él es aquel Elías que había de venir”. San Mateo, capítulo 11, verso 14. Y en San Mateo, capítulo 17, versos 10 al 13, hablando de Juan el Bautista, nuestro amado Señor Jesucristo (vean ustedes, cuando le hacen la pregunta acerca de Elías, que tiene que venir primero), vean aquí, dice:

“Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo (esto fue cuando bajó el Monte de la Transfiguración): ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?

Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.

Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.

Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista”.

Jesucristo, encontramos (en estas dos ocasiones que les he citado) que identificó a Juan el Bautista como el Elías precursor que vendría antes que Jesús. También encontramos en otros lugares que el mismo Juan se identifica como la voz de uno clamando en el desierto, se identifica como el precursor de la Primera Venida de Cristo.

Por eso Juan dijo2: “Yo no soy el Cristo. Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor”. Y dijo3: “Después de mí viene un varón del cual yo no soy digno de desatar la correa de su calzado. Él les bautizará con Espíritu Santo y Fuego”.

Ahora vean, el Arcángel Gabriel también identificó a Juan el Bautista como el Elías que tenía que venir en aquel tiempo preparándole el camino al Señor. En San Lucas, capítulo 1, verso 15 en adelante, hablando de este niño… San Lucas, capítulo 1, verso 13 en adelante, dice:

“Pero el ángel (o sea, Gabriel) le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.

Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento;

porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.

Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.

E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto”.

Ahora, vean cómo el Arcángel Gabriel identifica este niño que va a tener Zacarías y su esposa Elisabet: lo identifica como la respuesta a la petición del sacerdote Zacarías, el cual estaba pidiendo un niño por medio de su esposa para así criarlo para Dios; y Dios le concedió la petición del corazón de Zacarías y su esposa Elisabet. Y estando ya ellos avanzados en edad les dio un niño, el cual fue grande delante de Dios, porque fue el profeta precursor de la Primera Venida de Cristo, en el cual estuvo el ministerio de Elías manifestado por tercera ocasión.

En la segunda ocasión en que había estado manifestado el ministerio de Elías fue en el Eliseo, y la primera ocasión fue en Elías Tisbita.

El ministerio del profeta Elías, que es el ministerio del Espíritu Santo manifestado en el profeta Elías (porque es el Espíritu Santo el que tiene ministerios y operó ese ministerio en el profeta Elías), después lo operó por segunda vez en Eliseo, después lo operó por tercera vez en Juan el Bautista, por cuarta vez lo operó en el reverendo William Branham y por quinta vez lo operará en uno de los Dos Olivos de Apocalipsis, capítulo 11, verso 13 en adelante, y Zacarías, capítulo 4; y es uno de los Ángeles del Hijo del Hombre para la Venida del Hijo del Hombre. El otro ministerio de los Dos Olivos es el ministerio de Moisés.

Estos son los ministerios con los cuales el Hijo del Hombre viene en el Día Postrero; y en la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles estarán manifestados Moisés, Elías y Jesús.

Y ahora vean cómo fue manifestado Elías, el ministerio de Elías, en la primera ocasión en Elías Tisbita. La segunda ocasión en que Elías fue manifestado era el ministerio de Elías Tisbita manifestado en otro hombre y con otro nombre; o sea, ese ministerio que el Espíritu Santo operó en Elías Tisbita ahora lo estaba operando en otro hombre llamado Eliseo, el cual fue el sucesor del profeta Elías y el cual pidió una doble porción del espíritu que estaba en Elías; y le fue concedida la petición porque él fue el sucesor del profeta Elías, y vino con una doble porción ministerial.

Y los hijos de los profetas, cuando vieron que Eliseo tomó el manto de Elías, que se le había caído cuando Elías fue arrebatado al cielo (fue raptado en un carro de fuego o platillo volador)…; Eliseo tomó el manto de Elías que había caído y se paró frente al Jordán, como lo había hecho Elías del otro lado; ahora Eliseo se para frente al Jordán, y como Elías había herido las aguas del Jordán con su manto y se abrieron, ahora Eliseo toma el manto, lo dobla en la misma forma que hizo Elías y dice: “¿Dónde está el Dios de Elías?”, y él hiere las aguas del Jordán, y se abren como había sucedido con el profeta Elías. Los hijos de los profetas cuando vieron eso dijeron: “El espíritu de Elías ha reposado sobre Eliseo”4.

Vean la trayectoria del ministerio de Elías, vean cómo Elías ministra cinco veces; y es el ministerio de Elías manifestado primeramente en Elias Tisbita, luego manifestado en otro hombre llamado Eliseo y por tercera vez en otro hombre llamado Juan el Bautista; siempre ese ministerio pasando de un profeta a otro profeta, de un velo de carne a otro velo de carne, y en cada manifestación teniendo un nuevo nombre: el nombre que tiene el velo de carne.

Ese es el Elías para ese tiempo en que es manifestado ese ministerio de Elías en ese nuevo hombre, nuevo profeta. El ministerio se llama Elías, pero el velo de carne pues se llama del nombre que le pusieron sus padres cuando lo inscribieron.

Luego, vean ustedes, la tercera ocasión en que el ministerio de Elías estuvo sobre la Tierra, la tercera ocasión en que reposó el espíritu de Elías en otro hombre fue en Juan el Bautista. Los discípulos de Jesucristo y aun los discípulos de Juan el Bautista ni sabían que el espíritu de Elías estaba en Juan el Bautista.

El ministerio de Elías estaba en Juan el Bautista, pero… Jesús dijo que ese era el Elías que tenía que venir en ese tiempo; era otro hombre con el ministerio de Elías manifestado en él precursando la Primera Venida de Cristo. “Él es aquel Elías que había de venir, si ustedes lo quieren recibir”5, dijo Jesús.

Luego que vino Elías precursando la Venida del Mesías, luego apareció el Mesías; o sea, el otro profeta que vino después de Juan el Bautista fue el Mesías, sería el Mesías. “El que viene después de mí es del cual yo no soy digno de desatar la correa de su calzado. Él les bautizará con Espíritu Santo y Fuego”.

Y ahora, para el Día Postrero tenemos la promesa de la venida de Elías antes que venga el día grande y terrible de Jehová; o sea, antes que venga el séptimo milenio, que es el Día del Señor, en donde acontecerá el juicio divino de la gran tribulación; antes de ese séptimo milenio aparecerá Elías precursando la Segunda Venida de Cristo.

Y para los que lo quieran recibir, el reverendo William Branham es aquel Elías que vendría precursando la Segunda Venida de Cristo; y él en su Mensaje y con su Mensaje estaría dando a conocer lo que sería la Venida de Cristo, estaría dando a conocer lo que sería la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles para el Día Postrero.

Hemos visto que los Ángeles del Hijo del Hombre son los ministerios de Moisés y Elías, y el ministerio de Elías ya vino en cuatro ocasiones. La cuarta ocasión fue en el precursor de la Segunda Venida de Cristo. La quinta ocasión es en uno de los Dos Olivos de Apocalipsis, capítulo 19; y esto será nada menos que el espíritu ministerial de Elías en otro hombre de este tiempo final.

Es el ministerio de Elías cambiando de velo de carne en cada una de sus manifestaciones, y cambiando también de nombre el velo de carne; siempre viene con un velo de carne nuevo y con un nombre nuevo.

Encontramos que ha tenido... ese ministerio que estuvo manifestado en Elías, que es el ministerio del Espíritu Santo manifestado por medio del profeta Elías en diferentes ocasiones, cuando estuvo en su primera manifestación se llamó Elías el velo de carne, y por eso el ministerio toma el nombre de Elías para - en cada ocasión en que Dios va a operar ese ministerio en un hombre, lo identifica como el ministerio que estuvo en el profeta Elías.

Es que el Espíritu Santo estará operando el ministerio correspondiente a cada tiempo en la misma forma que operó el ministerio en el profeta Elías; pero recuerden que siempre es el Espíritu Santo, porque Él es el que tiene ministerios y el que opera ministerios en Sus profetas.

Y ahora, el Espíritu Santo vino en el profeta Elías y operó aquel poderoso ministerio; luego vino en el profeta Eliseo y operó el ministerio de Elías, o sea, obró…, en la misma forma en que obró en Elías Tisbita obró en Eliseo; y luego vino en Juan el Bautista, del cual el Arcángel Gabriel dijo que sería lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre, y obró en Juan Bautista como había obrado en Elías y como había obrado en Eliseo.

Y luego vino en su cuarta manifestación el Espíritu Santo manifestado, y obró como había obrado en Elías Tisbita, en Eliseo y en Juan el Bautista. Y en el reverendo William Branham obra como precursor de la Segunda Venida de Cristo; es la segunda ocasión en que el ministerio de Elías opera precursando la Venida del Señor.

Y ahora, para el Día Postrero estará manifestado por quinta ocasión como uno de los Ángeles que vienen con el Hijo del Hombre, uno de los Ángeles que viene con el Espíritu Santo en el Día Postrero manifestado, en donde estará manifestando no solamente el ministerio de Elías, sino el ministerio de Moisés y el ministerio de Jesús.

Y ahora, el Elías que le predicará al pueblo hebreo (vamos a ver), ¿será el profeta Elías Tisbita que vino hace miles de años atrás, o será otro hombre con ese ministerio? Vamos a ver, porque esta pregunta se la hicieron al reverendo William Branham, y él la contestó. En el libro de Los Sellos, página 399 en español, la pregunta número 11 dice:

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(La contestación es): [94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu; porque allá, cuando Elías ya había subido y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

¿Qué será el Elías? ¿Quién será el Elías y qué será el Elías que viene a predicar a los hebreos? El quinto Elías será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu; eso es lo que dice nuestro hermano Branham, esa es la forma en que él veía que sería el cumplimiento de la venida de Elías en su quinta manifestación.

Y así será también para la venida de Moisés en su segunda manifestación, es el ministerio de Moisés en un hombre de este tiempo; y el ministerio de Jesús también estará aquí en la Tierra en un hombre de este tiempo. Y eso será la venida de Elías, la venida de Moisés y la venida de Jesús: es el Espíritu Santo viniendo con los ministerios de Jesús, de Moisés y de Elías manifestándolos en un hombre.

Y ahora, vamos a ver lo que nos dice acerca de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida del Señor. En el libro de Los Sellos en español, nos dice en la página 131 de la siguiente manera:

“131. Y ahora Jesús: Su Nombre sobre la Tierra fue Jesús el Redentor, porque fue el Redentor cuando estuvo sobre la Tierra; pero cuando conquistó el infierno y la muerte, los venció y ascendió, entonces recibió un nuevo Nombre. Por esa razón es que gritan y hacen tanto ruido y no reciben nada. Será revelado en los Truenos.

132. Fíjense en el misterio. Él viene cabalgando. Tiene que haber algo para cambiar esta iglesia. Ustedes saben eso. ¡Tiene que venir algo! Ahora noten: Nadie entendía ese nombre, sino Él mismo.

‘Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre: y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS.

Y los ejércitos que están en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio.

Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella las gentes (o sea, las naciones); y él los regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES’.

Apocalipsis 19:13-16

133. Allí viene el Mesías, allí es donde está”.

¿Dónde está? En Apocalipsis, capítulo 19.

Y en la página 134 de ese mismo libro de Los Sellos dice:

“142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como Rey de Reyes y Señor de Señores”.

Ahora, vamos a ver cómo será que vendrá encarnado. En la página 277 del libro de Los Sellos en español, nos dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, hablándonos del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, orando dice:

“[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco (¿Quién es el verdadero Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? El Espíritu Santo, o sea, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, Jesucristo en Espíritu Santo), mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

Ahora, vamos a ver cómo es que vendrá el Espíritu Santo encarnado en el Día Postrero; vamos a ver cómo vendrá el Jinete del caballo blanco, que es el Espíritu Santo viniendo en el Día Postrero en carne, vamos a ver cómo vendrá. Página 256 del libro de Los Sellos en español dice:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Eso será la Venida del Jinete caballo blanco de Apocalipsis 19, eso será la Venida del Espíritu Santo encarnado en el Día Postrero; será el Verbo, que es el Ángel del Pacto, el Varón vestido de lino (de Ezequiel, capítulo 9), y el Varón que estaba sobre las aguas del río (de Daniel, capítulo 12), que levantó su diestra y su siniestra al Cielo y dijo que el tiempo había terminado. Dijo que sería por tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo.

Y ahora, ese es Jesucristo en Espíritu Santo. Y Jesucristo en Espíritu Santo vendrá en el Día Postrero manifestado en carne humana, y eso será la Palabra de Dios encarnada en un hombre, en un hombre de este tiempo final. Y así estará el ministerio de Jesucristo manifestado en carne humana en un hombre de este tiempo final, y estará también el ministerio de Elías manifestado en carne humana en un hombre de ese tiempo final, y también estará el ministerio de Moisés manifestado en carne humana en un hombre de este tiempo final.

Y ahora, vamos a ver quién es ese hombre, ese profeta mensajero en el cual vendrán estos ministerios manifestados. En el libro de Los Sellos en español, página 301, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“106. Noten bien: En el tiempo cuando Dios iba a librar al mundo antes del diluvio, Él mandó un águila (o sea, un águila es un profeta; ese águila era el profeta Noé). Cuando decidió librar a Israel, también mandó un águila (ese fue, ¿quién?, el profeta Moisés). ¿No cree usted que cuando Juan estaba en la Isla de Patmos, este Mensaje era tan perfecto que aun no podía ser confiado a un ángel? Ahora, un ángel es un mensajero, pero ¿sabía usted que aquel mensajero era un profeta? (ese ángel que le reveló a Juan el Apocalipsis, vean ustedes, es un profeta). ¿Lo creen? (Claro que sí). Vamos a probarlo. Veamos Apocalipsis 22:9 para ver si no fue un águila. Él era un ángel, un mensajero, pero era un profeta, el cual reveló a Juan completamente este libro de Apocalipsis. Ahora veamos lo que Juan vio:

‘Yo Juan soy el que ha oído y visto estas cosas. Y después que hube oído y visto, me postré para adorar delante de los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

Y él (el ángel) me dijo: Mira que no lo hagas (ningún verdadero profeta recibiría adoración, o mensajero cualquiera): porque yo soy siervo contigo, y con tus hermanos los profetas, y con los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios’”.

¿Quién es este Ángel que le reveló a Juan este libro del Apocalipsis? Es un profeta. Y ahora, en la página 326 vamos a ver quién es ese profeta; dice:

“243. Moisés será la misma persona. Hallamos lo mismo en Apocalipsis 22:8. Esto es para concluir esto de las almas debajo del altar, en la apertura de este Sello”.

Ahora, dice que Moisés será la misma persona y que hayamos lo mismo en Apocalipsis, capítulo 22, verso 8. ¿Y qué es lo que hallamos en Apocalipsis 22, verso 8?

“Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas”.

Moisés es esa persona; ahí tenemos a Moisés siendo el Ángel que le mostraba estas cosas. Es este Ángel Mensajero el profeta que viene con el espíritu ministerial de Moisés, y es también el profeta que viene con el espíritu ministerial de Elías en su quinta manifestación, y es también el profeta que viene con el espíritu ministerial de Jesús por segunda ocasión.

Es que viene el Verbo, la Palabra, el Espíritu Santo en carne humana en Su Ángel Mensajero operando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Jesús por segunda vez y de Elías por quinta vez, en la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Vean cómo la Venida del Espíritu Santo viene manifestando los ministerios de Jesús, de Moisés y de Elías: estos ministerios siendo manifestados en carne humana en un hombre de este tiempo final; y ese hombre es el Ángel del Señor Jesucristo.

Por eso es que en Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11, esta voz que Juan escuchó como una gran voz de trompeta en el Día del Señor, siendo la Voz de Cristo hablándole a Su Iglesia, vean ustedes cómo dice:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor (o sea, en el séptimo milenio), y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

¿Quién es el Alfa y Omega? Nuestro amado Señor Jesucristo. Es nuestro amado Señor Jesucristo hablando en el Día Postrero, es la Voz del Señor Jesucristo hablando en el séptimo milenio.

Ahora, ¿por medio de quién estará hablando en el séptimo milenio?, pues Él estuvo hablando por medio de Sus ángeles mensajeros en cada una de las edades de Su Iglesia gentil: habló en Asia Menor, habló en Europa y habló en Norteamérica por medio de cada uno de esos mensajeros que Él envió; y así estuvo cumpliendo Su promesa cuando dijo: “Yo soy el Buen Pastor; y el buen pastor su vida da por las ovejas”. Él dijo en San Juan, capítulo 10 [verso 16]:

“También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor”.

¿Cómo escucharían la Voz de Cristo, siendo que Cristo murió, resucitó y ascendió al Cielo, y después que ascendió al Cielo no fue visto más en carne humana? Es que por medio de carne humana, a través de Sus siete ángeles mensajeros, Cristo estuvo manifestado llamando y juntando Sus escogidos de las siete etapas o edades de Su Iglesia gentil; y los escogidos estuvieron escuchando la Voz del Buen Pastor, la Voz de Cristo, y estuvieron siendo colocadas las ovejas de Cristo en el Redil del Señor, que es Su Iglesia, la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y para este tiempo final Cristo también estará hablándonos con esa Gran Voz de Trompeta, con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, con el cual nos da a conocer, nos revela el misterio de Su Venida, el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, para así obtener las bendiciones prometidas para este tiempo y obtener el conocimiento de todas estas cosas que deben suceder en el Día Postrero, o sea, en el séptimo milenio.

Cristo dijo con esa Voz de Trompeta en Apocalipsis, capítulo 4:

“Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas”.

Y ahora, ¿dónde vamos a subir? Cristo fue subiendo de edad en edad, y el llamado de Cristo en cada edad era cada día (en cada edad) más arriba; cada edad venía más arriba de la edad anterior.

Y ahora, tenemos que subir a la parte más alta del Cuerpo Místico de Cristo, a la cumbre o cima del Monte de Sion, que es la Edad de la Piedra Angular, donde Cristo estará manifestado en Espíritu Santo operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús, y estará hablándonos con esa Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, y estará dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y ahora, ¿a quién tendrá ahí en la cima del Monte de Sion, en la parte alta del Monte de Sion, para por medio de él hablarle a Su Iglesia todas estas cosas que deben suceder pronto? “Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas” (Amós, capítulo 3, verso 7).

¿A quién tendrá en la cumbre o cúspide o cima del Monte de Sion para por medio de él hablar en el Día Postrero? Vamos a ver por medio de quién estará dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; y ese será el instrumento de Cristo para manifestarse y manifestar Sus ministerios: el ministerio de Jesús por segunda vez, de Moisés por segunda vez y de Elías por quinta vez. Dice capítulo 22, verso 6, de Apocalipsis:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

Por medio de Su Ángel Mensajero es que son dadas a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, porque ese es el instrumento que Él tiene para el Día Postrero: Su Ángel Mensajero. Fue por medio de este Ángel Mensajero que Juan recibió la revelación apocalíptica. Dice Apocalipsis, capítulo 1:

“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan…”.

Ahora, vean ustedes cómo por medio del Ángel de Jesús fue que Juan recibió toda esta revelación de Jesucristo; y quiso Juan el apóstol adorar al Ángel de Jesucristo, porque vio a Jesucristo revelado en Su Ángel y vio en Su Ángel la manifestación de Jesucristo; vio en Su Ángel la manifestación del Espíritu Santo, del Ángel del Pacto; vio en Su Ángel el Verbo, la Palabra hecha carne en Su Ángel Mensajero, en donde opera los ministerios de Moisés por segunda vez, de Jesús por segunda vez y de Elías por quinta vez.

Todas estas cosas las vio Juan. Vean ustedes, vio Apocalipsis, capítulo 11, que son los ministerios de Moisés y Elías; vio también Apocalipsis 10, que es la Venida de Cristo como el Ángel a Israel, el mensajero de Israel; y que viene también por Su Iglesia gentil para el rapto de Su Iglesia, para llevarla a la Cena de las Bodas del Cordero, pues Él dijo: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si no fuera así, yo lo hubiera dicho antes; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”. San Juan, capítulo 14, versos 1 al 3, ahí tenemos la promesa de la Venida de Cristo para buscar a Su Iglesia y llevarla a la Casa de nuestro Padre celestial.

Y ahora, vean ustedes lo que será para el Día Postrero la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles: es la Venida del Espíritu Santo, del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19, viniendo en carne humana, en un hombre de este tiempo final, manifestado en un hombre de este tiempo final. Y con esa manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo en ese hombre, que es Su Ángel Mensajero, estará Jesucristo en Espíritu Santo operando en ese hombre los ministerios de Elías por quinta ocasión, de Moisés por segunda ocasión y de Jesús por segunda ocasión, en la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Esto es lo que la Iglesia de Jesucristo estará viendo en este tiempo final, en el Día del Señor, o sea, en el séptimo milenio; y estará escuchando la Voz del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, la Voz que está prometida como una Gran Voz de Trompeta, como dijo Cristo en San Mateo, capítulo 24, verso 31:

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos”.

Vean cómo la Voz de Cristo hablando en el Día Postrero por medio de Su Ángel Mensajero será una Gran Voz de Trompeta; o sea, es un Mensaje dispensacional, es la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino sonando, o sea, siendo predicado por el hombre ungido con el Espíritu Santo, el cual estará ungido con el ministerio de Moisés por segunda vez, el ministerio de Jesús por segunda vez y el ministerio de Elías por quinta vez.

Ese es el Ángel del Señor Jesucristo, que vendrá en el Día Postrero ungido con esos tres grandes ministerios, los cuales estará operando el Espíritu Santo; porque ese Ángel Mensajero es el ungido con el Espíritu Santo para el Día Postrero. Ese es el Ángel Mensajero que viene para llamar y juntar a todos los escogidos de Dios de entre de los gentiles primeramente y después del pueblo hebreo; por eso viene con la Gran Voz de Trompeta.

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos”.

Y por eso es que Apocalipsis, capítulo 11, son los ministerios de los Dos Olivos, que llamarán y juntarán a 144.000 hebreos; y en Apocalipsis, capítulo 7, solamente aparece un Ángel, aparece un Ángel llamando y juntando a los 144.000 escogidos hebreos, porque en ese Ángel (y ese Ángel, siendo el Ángel del Señor Jesucristo, es el ungido con el Espíritu Santo), Cristo estará en Espíritu Santo en él manifestado y estará operando en él los ministerios de los Dos Olivos, los ministerios de Moisés y de Elías y de Jesús.

Por eso dice Apocalipsis, capítulo 7, verso 2 en adelante:

“Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar,

diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.

Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel”.

Y comienza a enumerar 12.000 de cada tribu.

Este Ángel Mensajero, vean ustedes, que viene en el Día Postrero con el Sello del Dios vivo, vean, es el Ángel del Señor Jesucristo que viene con el Espíritu Santo, porque el Sello del Dios vivo es el Espíritu Santo. Y Jesucristo en Espíritu Santo estará en ese Ángel Mensajero manifestado en carne humana, y por consiguiente estarán ahí en ese mensajero los ministerios de Jesús por segunda vez, de Moisés por segunda vez y de Elías por quinta ocasión.

Por eso es que en algunos lugares dice que el Señor es el que tocará, sonará la Trompeta de Dios, y en otros lugares dice que son los Ángeles del Hijo del Hombre. Pues miren, es el ministerio de Jesús y es el ministerio de Elías y es el ministerio de Moisés los que suenan la Gran Voz de Trompeta o Trompeta de Dios o Trompeta Final; son los ministerios de Jesús, de Moisés y de Elías los que suenan la Trompeta del Evangelio del Reino revelando el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; y con la revelación de ese misterio, siendo dado a conocer ese misterio, serán llamados y juntados todos los escogidos de Dios.

Para llamar y juntar a los escogidos de Dios lo que se necesita es el Mensaje del Evangelio del Reino dando a conocer el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, dando a conocer el misterio de la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, de Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero, operando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez.

Y así es como los escogidos de Dios escucharán la Voz de Cristo por medio de carne humana: por medio de Su Ángel Mensajero en la Edad de la Piedra Angular y en la Dispensación del Reino; así escucharán esa Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, serán llamados y juntados en la Edad de la Piedra Angular en el Cuerpo Místico de Cristo, en el Redil del Señor, con el rebaño y en el rebaño de Cristo, que es Su Iglesia; y cuando se complete el número de los escogidos de Dios del Día Postrero, se completará el Cuerpo Místico de Cristo; y entonces Cristo termina Su Obra de Intercesión en el Cielo: sale del Trono de Intercesión, toma el Libro, lo abre en el Cielo, hace el reclamo en el Cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero en cuerpos eternos, y nosotros los que vivimos seremos transformados.

Y habrá una manifestación poderosa después que estemos transformados, que durará de 30 a 40 días; como cuando Cristo resucitó, estuvo 40 días resucitado ya aquí en la Tierra apareciéndoles a Sus discípulos; y con Él resucitaron los santos del Antiguo Testamento. De eso hablaremos en la próxima actividad de esta tarde.

Ahora, para el rapto o arrebatamiento de la Iglesia de Jesucristo, vean ustedes las cosas que estarán aconteciendo en este tiempo final: la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles sonando o tocando la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final del Evangelio del Reino y revelando el misterio de Su Venida; y así dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final; y así nosotros obteniendo teniendo la fe para ser transformados y raptados, o sea, la revelación para ser transformados y raptados, que es la revelación de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en este tiempo final; lo cual es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, de Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en Su Ángel Mensajero operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús; y así hablándonos por medio de Su Ángel Mensajero, con esa Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, todas estas cosas que deben suceder pronto; y así abriéndonos todas las escrituras que corresponden a este tiempo final; y así todos siendo preparados para nuestra transformación y rapto, para ir a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo.

Hemos visto lo que es la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta: es la Voz de Cristo por medio de Su Ángel Mensajero, es la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino por medio de Su manifestación a través de Su Ángel Mensajero hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto.

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Así dice Jesucristo en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16. “Y el que tenga sed y quiera, venga y tome el agua de la vida gratuitamente”.

¿Cómo estar preparados para ser raptados? Lo primero es que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios, que tiene misericordia6. Ya las personas que van a ser transformadas y raptadas, al igual que los que han de ser resucitados, ya desde antes de la fundación del mundo están elegidos por Dios; por eso son llamados los “elegidos” o “escogidos” de Dios; están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, desde antes de la fundación del mundo, y vienen a este planeta Tierra en el tiempo asignado por Dios para ellos, y viven en la edad que les corresponde bajo el ministerio que corresponde para esa edad, de Cristo a través del ángel mensajero de cada edad.

O sea, que una persona no puede decir: “Yo quiero ser transformada y raptada” y Dios decir: “Como tú quieres pues te va a ser concedido”. No es así. La persona sí va a tener el deseo de ser transformada y raptada, pero estará escrita en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo. Eso significa que una persona que no está escrita en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo no podrá ser transformada y raptada, e ir a la Cena de las Bodas del Cordero; Dios tiene un programa ya diseñado desde antes de la fundación del mundo.

Por eso es que dice el apóstol San Pablo en su carta a los Hebreos, capítulo 12, versos 22 al 23:

“… sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,

a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos…”.

La congregación de los primogénitos es la Iglesia del Señor Jesucristo. La congregación de los primogénitos tienen sus nombres escritos (¿dónde?) en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, en ese Libro sellado con siete sellos que para el Día Postrero será abierto en el Cielo, el cual se ha estado cumpliendo de edad en edad; aunque en el Cielo está cerrado ese Libro, pero el contenido de ese Libro se ha estado cumpliendo de edad en edad.

Y ahora, el Séptimo Sello es el último sello de ese Libro sellado con siete sellos, y es la Venida del Señor con Sus Ángeles; y hemos visto el misterio de Su Venida.

Y en cuanto a su cumplimiento, encontramos que las cosas contenidas en ese Libro de los Sellos —como las edades y los mensajeros de las edades; y también la Edad de la Piedra Angular, su mensajero y el pueblo de esa edad, como de las edades pasadas— primero tienen que ser manifestados en la Tierra en carne humana, tienen que recibir a Cristo como su Salvador, tienen que lavar sus pecados en la Sangre de Cristo y tienen que recibir Su Espíritu Santo, y así nacer de nuevo y entrar al Cuerpo Místico del Señor Jesucristo; y tiene que el Séptimo Sello ser abierto en cuanto a su cumplimiento aquí en la Tierra, y ese Séptimo Sello ir creciendo, ir en forma progresiva, cada día y cada mes y cada año, hasta que cumpla todo lo que corresponde al Séptimo Sello.

Y así el Séptimo Sello, que es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19…; lo cual es la Venida del Espíritu Santo en carne humana, la Venida del Ángel del Pacto en carne humana, la Venida del Verbo, la Palabra encarnada en un hombre de este tiempo final.

Recuerden, la Primera Venida de Cristo fue la Venida del Verbo, la Palabra encarnada en un hombre llamado Jesús de Nazaret.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”, y lo conocimos por el nombre de Jesús.

Dentro de ese velo de carne estaba el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob manifestado, llevando a cabo el Programa correspondiente a la Obra de Redención con la Venida del Ángel del Pacto en carne humana como Cordero de Dios; y muchas personas lo pasaron por alto, porque no comprendieron lo que fue esa manifestación del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová en carne humana.

Y para el Día Postrero tenemos en Apocalipsis, capítulo 19, la promesa del regreso del Verbo, el regreso de la Palabra, para estar en el Día Postrero, en el séptimo milenio, el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre, en donde esos tres grandes ministerios serán manifestados por el Verbo, la Palabra, el Ángel del Pacto, Jesucristo en Espíritu Santo manifestando estos tres grandes ministerios a través de carne humana, a través de Su Ángel Mensajero.

Ahora hemos visto lo sencillo que es todo este Programa Divino correspondiente al Día Postrero. El precursor de la Segunda Venida de Cristo, hablándonos del Séptimo Sello nos dijo quién era. Dice en la página 469:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro?”.

¿De qué ángeles está hablando él aquí? Está hablando de estos ángeles que aparecieron formando esta nube, la cual no es una nube de humedad, sino una nube formada por los cuerpos teofánicos de los siete ángeles mensajeros de las siete edades y de otro Ángel que era muy diferente a los demás, el cual es el que está acá arriba. Si tornamos la foto hacia la derecha, veremos que este Ángel es el que forma el cabello blanco del Señor Jesucristo y los otros ángeles de las siete edades forman la barba de Señor.

Ahora, ese Ángel que era muy diferente a los demás, vean ustedes, dice:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’. ¿Se acuerdan?

154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello”.

Y el Séptimo Sello es la Venida del Señor, y ese Ángel es el que tiene el Séptimo Sello. Ese es el Ángel que viene en el Día Postrero manifestado en carne humana; ese es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que viene en el Día Postrero en carne humana manifestado, pues ese es el Verbo, la Palabra, que viene en carne humana en un hombre de este tiempo final. Es la manifestación de ese Ángel que era diferente a los demás lo que les da la fe para el rapto a todos los escogidos de Dios.

Bajo el ministerio de ese Ángel a través de carne humana, a través del Ángel del Señor Jesucristo, los escogidos de Dios reciben el llamado de la Gran Voz de Trompeta y obtienen el conocimiento de todas estas cosas que deben suceder pronto; porque este Ángel, por medio de carne humana, por medio del Ángel del Señor Jesucristo, nos estará hablando en este Día Postrero todas esas cosas que deben suceder pronto.

Será el ministerio de ese Ángel que era diferente a los demás a través de carne humana, a través del Ángel Mensajero del Señor Jesucristo de la Edad de la Piedra Angular. Y por medio de esa manifestación del Ángel del Pacto, de Jesucristo en Espíritu Santo a través de Su Ángel Mensajero, es que somos llamados, somos juntados en el Cuerpo Místico de Cristo en la Edad de la Piedra Angular y somos preparados para ser transformados y raptados.

Por medio de esa manifestación del Espíritu de Dios, de Jesucristo en Espíritu Santo en Su Ángel Mensajero, son abiertas todas estas cosas, todas estas escrituras son abiertas para todos nosotros, para poder comprender todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final, y así ser listos, preparados para nuestra transformación en este tiempo final.

Hemos visto cómo estar preparados para ser raptados: ser parte del Cuerpo Místico de Cristo (o sea, ser un elegido de Dios, un escogido de Dios, escrito en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, desde antes de la fundación del mundo), y ser redimido aquí en la Tierra al creer en Cristo como nuestro Salvador, y lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo; y así nacer en el Cuerpo Místico de Cristo.

Número 2: Ver y recibir la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en el Día Postrero, en la manifestación del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, de Jesucristo en Espíritu Santo a través de Su Ángel Mensajero.

Escuchar la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino revelando la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en carne humana en Su Ángel Mensajero.

Y perseverar en el Cuerpo Místico de Cristo, y trabajar en la Obra del Señor, y vivir conforme a la voluntad de Dios: vidas cristianas, agradables a nuestro amado Señor Jesucristo.

Y perseverar siempre en el Cuerpo Místico de Cristo, perseverar en Cristo permaneciendo en el Cuerpo Místico de Cristo, y asistiendo siempre a las actividades para adorar a Dios, cantarle, glorificarle y escuchar Su Voz, Su Palabra, en la congregación donde Dios lo haya colocado, donde tendrá el alimento espiritual del cual hay en abundancia para todos los hijos de Dios.

Ese es el Maná escondido; y el que come de ese Pan, del Maná escondido en el Lugar Santísimo, tiene la promesa de una transformación para este tiempo final. Ese es nuestro alimento espiritual, de la Palabra de Dios, para todos nosotros en la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Jesucristo.

Y si alguno se va por alguna causa (y cuando digo “se va” es que su cuerpo físico muera), no tiene ningún problema: regresará cuando los muertos en Cristo resuciten, regresará en un cuerpo eterno y estará nuevamente con nosotros; y nosotros seremos transformados; y todos juntos estaremos de 30 a 40 días aquí en la Tierra.

En la próxima conferencia de la tarde veremos algunos detalles de lo que será después que estemos ya transformados.

Ahora, hemos visto cómo estar preparados para ser raptados en este tiempo final.

Todos los que serán raptados verán antes la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, verán la Venida del Señor con Aclamación, Voz de Arcángel y Trompeta de Dios descendiendo del Cielo; y verán cómo estará manifestado en carne humana el Hijo del Hombre con Sus Ángeles en este tiempo final; verán a Cristo hablando, lo escucharán y lo verán manifestado dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder en este tiempo final.

Toda persona que será transformada y raptada verá Su Venida, la entenderá (ver es entender), la recibirá, la creerá y escuchará Su Voz como una Gran Voz de Trompeta dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; y dirá: “Esto era lo que yo estaba esperando; y ahora sí que puedo entender todas estas cosas que estarían sucediendo en este tiempo final”. Y después que seamos transformados le tocará al pueblo hebreo su oportunidad.

CÓMO ESTAR PREPARADOS PARA SER RAPTADOS.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión dándoles testimonio de EL SÉPTIMO SELLO Y EL RAPTO DE LA IGLESIA, lo cual es una promesa para todos los que tienen sus nombre escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo.

Es la Iglesia del Señor Jesucristo la que será transformada y raptada, tanto los que pertenecen a la Iglesia del Jesucristo de edades pasadas como los que pertenecen al Cuerpo Místico de Cristo de este tiempo final.

Esas son las personas que tienen sus nombre escritos en el Libro del Cordero desde antes de la fundación del mundo. Esas son las personas que lavan sus pecados en la Sangre de Cristo recibiendo a Cristo como nuestro Salvador, y reciben Su Espíritu Santo y, por consiguiente, reciben el nuevo nacimiento; y nacen en el Cielo y del Cielo, y obtienen así un cuerpo teofánico de la sexta dimensión; y solamente les falta el cuerpo físico y eterno para ser totalmente a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo, para ser a la estatura de un varón perfecto, de Jesucristo nuestro amado Salvador; y así estar todos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y así, lo que Cristo dijo7: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva”; o sea, muchos hijos e hijas de Dios a imagen y semejanza de Jesucristo, el grano de trigo que cayó en tierra y murió.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes dándoles testimonio de EL SÉPTIMO SELLO Y EL RAPTO DE LA IGLESIA.

Y ahora, ¿dónde están los que estarían viendo la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles y estarían escuchando Su Voz? Aquí estamos, en la América Latina y el Caribe, siendo preparados para ser transformados y raptados; porque es en la América Latina y el Caribe que se cumple la Edad de la Piedra Angular, la Edad de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, con Gran Voz de Trompeta, con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, llamando y juntando Sus escogidos en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino. Aquí estamos, en la América Latina y el Caribe, viendo estas cosas que están prometidas para suceder en este tiempo final.

Estamos viendo cómo van sucediendo todas estas cosas, y hemos visto el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles con la Gran Voz de Trompeta llamando y juntando a Sus escogidos.

Hemos visto los ministerios de Moisés por segunda vez, de Jesús por segunda vez y de Elías por quinta vez. Esos ministerios son los ministerios que Jesucristo en Espíritu Santo estará manifestando a través de Su Ángel Mensajero en este tiempo final, en la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, la Palabra encarnada en un hombre, el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 viniendo en el Día Postrero.

¿Vieron lo sencillo que es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, y del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, y del Hijo del Hombre con Sus Ángeles viniendo? ¿Y vieron lo sencillo que es la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta?

Miren, el precursor de la Segunda Venida de Cristo dijo… Vamos ya para dejar esto con ustedes, dice… Página 47, verso 402, dice [Citas]:

402 - “Y nosotros que vivimos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, no evitaremos o impediremos a los que duermen. Esos preciosos que sellaron su testimonio con su sangre. ‘No impediremos o estorbaremos a los que duermen, porque sonará la trompeta’. Algo acontecerá, ese algo evangélico sonará, el anuncio de Su venida. ‘Y los muertos en Cristo resucitarán primero. Y nosotros los que vivimos y permanezcamos seremos transformados’. Parados allí, y sentir un cambio; el pelo canoso se irá, las arrugas cesarán, cambiados en un momento, en un abrir de ojos. Y encontraremos a nuestros amados”.

Así como ustedes necesitan una transformación, con la cual obtendrán el cuerpo nuevo y eterno, yo también necesito esa transformación; y entonces no me verán más con el cabello blanco, porque en el nuevo cuerpo no habrá cabello blanco, no habrá canas, que es señal de edad y también de experiencia.

En el caso de Apocalipsis, capítulo 1 y capítulo 10, Su cabello blanco es el simbolismo de experiencia, de madurez, de sabiduría para poder juzgar el mundo entero. Y el cabello blanco de Cristo en Apocalipsis, capítulo 1 y capítulo 10, lo forma el Ángel que era diferente a los demás. Bajo ese ministerio Cristo obtiene Su cabello blanco; y de eso hablaremos en otra ocasión.

Ahora, hemos visto “EL SÉPTIMO SELLO Y EL RAPTO DE LA IGLESIA”, o arrebatamiento de la Iglesia, para ir a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, y estar allí por tres años y medio mientras en la Tierra estarán pasando por la gran tribulación, donde los juicios divinos serán derramados; pero nosotros estaremos en el Cielo, en la Casa de nuestro Padre celestial, disfrutando de la gran fiesta de la Cena de las Bodas del Cordero, donde Él repartirá los galardones a todos Sus escogidos; y son millones los escogidos de Dios.

Están los de las edades pasadas y los de nuestra edad; y todos estaremos en cuerpos eternos, estaremos con esa vestidura nueva, ese cuerpo nuevo, para ir estrenando el cuerpo nuevo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes dándoles testimonio de EL SÉPTIMO SELLO Y EL RAPTO DE LA IGLESIA.

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde; y nos veremos en la próxima actividad para platicar, para el tema que tendremos para la próxima actividad, el cual será: “El Séptimo Sello y la Tercera Etapa”, o sea, el Séptimo Sello y la manifestación que habrá más adelante; y también estaremos viendo la manifestación de la Tercera Etapa que tenemos en la actualidad.

Así que Dios les bendiga, Dios les guarde. Muchas gracias por vuestra amable atención y continúen pasando un día lleno de las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo.

Dejo con nosotros nuevamente al reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar nuestra parte en esta ocasión, dándole gracias a nuestro amado Salvador Jesucristo por Sus bendiciones, por el Séptimo Sello y por la promesa del rapto para Su Iglesia, la cual se convertirá en una realidad muy pronto en cada uno de ustedes y en mí también; y en cada uno de los santos de las edades pasadas; y en cada uno de los miembros del Cuerpo Místico de Cristo que viven en este tiempo final y que estarán viendo la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, y estarán escuchando esa Gran Voz de Trompeta, el Mensaje del Evangelio del Reino, y estarán así siendo preparándonos para ser transformados y raptados en este Día Postrero.

Ya tenemos a Miguel por aquí.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde; y hasta la próxima actividad, amables amigos y hermanos presentes, televidentes, radioyentes y los que están también por medio de internet.

Que Dios les bendiga y les guarde.

EL SÉPTIMO SELLO Y EL RAPTO DE LA IGLESIA”.

[Revisión agosto 2018]

 

1 “La Visión de Patmos”, SPN60-1204E, pág. 44/229, branham.org; Citas, pág. 42, párr. 345 (otra traducción)

2 San Juan 1:20-23

3 San Mateo 3:11

4 Segunda de Reyes 2:13-15

5 San Mateo 11:14

6 Romanos 9:16

7 San Juan 12:24

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