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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes aquí en Buenos Aires, Argentina.

Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta noche para compartir unos momentos con ustedes alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final bajo el tema: “EL SÉPTIMO SELLO Y LA EDAD DE LA PIEDRA ANGULAR”.

Para lo cual quiero leer en el libro del profeta Daniel, capítulo 2 y versos 31 en adelante, donde dice:

“Tú, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta imagen(o sea, esta estatua, esta imagen), que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible.

La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce;

sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido.

Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.

Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra”.

Que Dios bendiga Su Palabra en nuestros corazones y nos permita entenderla.

Dios habló por medio de Sus profetas acerca de la venida de esta piedra, y nos dice que esta piedraque vendrá es la Piedra del Ángulo que los edificadores desecharon, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo, y el cual es el Señor Jesucristo en Su Venida.

Su Primera Venida, dos mil años atrás, fue en medio del pueblo hebreo y fue rechazado en medio del pueblo hebreo. Así estaba escrito, que el Mesías sería rechazado; porque los edificadores, que eran los sacerdotes de aquel tiempo, encontramos que no pudieron reconocer que aquel joven carpintero de Nazaret era el cumplimiento de la Venida del Mesías en medio del pueblo hebreo, era el cumplimiento de la Venida que los edificadores iban a desechar; y allí se cumplió la profecía que aquellos edificadores de la religión hebrea, sus líderes religiosos, desecharon, rechazaron la Primera Venida de Cristo.

Dice San Pablo en su carta a los Efesios, capítulo 2, versos 19 al 22:

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,

edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;

en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”.

Aquí podemos ver que ahora la Piedra que los edificadores desecharon ha venido a ser cabeza del ángulo; y sobre esa Piedra está edificada la Iglesia del Señor Jesucristo, está edificada sobre la revelación de esa Piedra.

Y ahora, vean ustedes cómo San Pedro también, cuando nos habla de Cristo como la Piedra Angular, nos dice en su primera carta, capítulo 2, verso 6 al 7, y otros lugares… Vamos a ver Primera de Pedro, capítulo 2, verso 6 al 7; dice:

“Por lo cual también contiene la Escritura:

He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa;

Y el que creyere en él, no será avergonzado.

Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen,

La piedra que los edificadores desecharon,

Ha venido a ser la cabeza del ángulo;

y:

Piedra de tropiezo, y roca que hace caer,

porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados”.

Aquí podemos ver nuevamente esta Piedra del Ángulo, esta Piedra Angular, la cual ha sido colocada en Sion. Y ahora, encontramos que es la Iglesia del Señor Jesucristo la que ha recibido, la que ha aceptado la Primera Venida de Cristo; y sobre la revelación de Su Venida, la revelación de Cristo dada a Su Iglesia, la Iglesia está establecida.

Y ahora podemos ver cómo de etapa en etapa ha ido creciendo Su Iglesia, que es el mismo Cristo en la forma de Su Iglesia. Así como cuando se siembra un grano de trigo y nace y podemos ver una plantita que va creciendo, ese es el grano de trigo que nació en la forma de una planta; y por cuanto es el mismo grano de trigo en la forma de una planta de trigo, producirá granos de trigo iguales a él; y cuando llegue el tiempo de la cosecha, se recogerán muchos granos de trigo iguales al que fue sembrado en la tierra.

Cristo dijo1: “Si el grano del trigo no cae en tierra y muere, él solo queda”, hablando de Sí mismo, hablando del Hijo del Hombre.

Y ahora, si Jesucristo no moría, ¿qué sucedería? Solamente quedaría uno solo viviendo por toda la eternidad, solamente Jesucristo, y el resto de los seres humanos tenían que morir por causa del pecado.

El día en que Jesucristo murió era el día en que la raza humana tenía que morir completa; pero Él tomó nuestros pecados, y por consiguiente el juicio divino vino sobre Jesús; lo que tenía que venir sobre la raza humana vino sobre un solo hombre, y así Cristo evitó que la raza humana desapareciera de la Creación. Y luego resucitó el domingo de resurrección, pues Él había dicho2: “Nadie me quita la vida; yo la pongo por mí mismo para volverla a tomar”.

Él siendo inmortal, encontramos que no podía morir, nadie le podía quitar la vida; porque la persona viene a ser mortal por causa del pecado, porque la paga del pecado es muerte; y por cuanto Él vino sin pecado, entonces la muerte no podía hacer nada en contra de Él. Pero Él tenía que morir, por lo tanto tenía que tomar nuestros pecados, y así se hizo mortal; murió, pero después resucitó.

Y ahora, podemos ver cómo Cristo es la Piedra del Ángulo o Piedra Angular que los edificadores desecharon dos mil años atrás en medio del pueblo hebreo, en Su Primera Venida. Pero aquí el profeta Daniel nos muestra en la interpretación que le da al rey Nabucodonosor, mostrándole al rey Nabucodonosor que esa piedra que él vio, que vino e hirió a la imagen en los pies de hierro y de barro cocido, el profeta Daniel dijo que esa piedra que se hizo un gran monte llenó toda la Tierra.

Esa es la Venida de la Piedra no cortada de manos, la Segunda Venida de Cristo en el tiempo de los pies de hierro y de barro cocido del reino de los gentiles. Es la Venida de Señor prometida por el mismo Jesucristo en Apocalipsis, capítulo 2, verso 17, cuando dice de la siguiente manera:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe”.

Ahí tenemos la Segunda Venida de Cristo como una Piedrecita blanca con un Nombre Nuevo; y esa es una promesa para el vencedor, que estará viviendo en el tiempo final con el grupo que corresponde a ese tiempo final; esa es la promesa para el grupo de la Edad de la Piedra Angular con su mensajero, que estarán viviendo en el Día Postrero; es la promesa de la Segunda Venida de Cristo como la Piedra no cortada de manos que vio el profeta Daniel en la interpretación que le dio al rey Nabucodonosor.

Y esta promesa de la Venida de esta Piedra está en diferentes profecías del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento, está en diferentes formas proféticas dada la profecía de la Venida de esa Piedra Angular, de esa Piedra no cortada de manos.

Por ejemplo, tenemos la promesa de Su Venida como el Ángel Fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante; y esa promesa, conforme a lo que dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Marrion Branham, será cumplida en la siguiente forma. Vean, dice página 57 del libro deLos Sellosen español, dice el reverendo William Branham:

“‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza...’.

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando:

‘...y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel”.

¿Cómo viene? Viene como el mensajero a Israel.

“¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia”.

Ahora, vean ustedes, también viene por Su Iglesia en el tiempo final, en el Día Postrero; porque Su Iglesia ha llegado al tiempo final, en donde los muertos en Cristo tienen que resucitar primero y nosotros los que vivimos tenemos que ser transformados, para todos ir a la Cena de las Bodas del Cordero con un cuerpo nuevo y eterno, un cuerpo glorificado, un cuerpo inmortal y un cuerpo joven que representará por toda la eternidad de 18 a 21 años de edad.

Ese cuerpo está prometido para todos los hijos e hijas de Dios; sean ancianos, sean jóvenes, sean niños, todos los escritos en el Libro de la Vida del Cordero tendrán ese cuerpo nuevo que Cristo ha prometido para Sus escogidos.

Y ahora, la Venida de este Ángel Fuerte de Apocalipsis, capítulo 10, es la Venida del mensajero a Israel, y viene también por Su Iglesia gentil. Así que el mensajero a Israel estará primeramente en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo; y ahí se estará cumpliendo la promesa de la Venida de esa Piedra no cortada de manos, que es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, la Venida de Jesucristo en el tiempo final como la Piedra no cortada de manos y también como el Ángel Fuerte que desciende del Cielo.

También está prometido como el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, porque esa profecía que habla de un Jinete en un caballo blanco viniendo es la profecía de la Segunda Venida de Cristo; y ese Jinete del caballo blanco de Apocalipsis es el Espíritu Santo, Jesucristo en Espíritu Santo viniendo en el Día Postrero.

Pero vamos a ver cómo será manifestado el Espíritu Santo, Jesucristo en Espíritu Santo, en el Día Postrero: En la página 277 [Los Sellos] en español, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, William Branham, orando dice:

“[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

La Venida del Espíritu Santo, que es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Y ahora, en la página 134 del libro de Los Sellosen español dice:

“142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como Rey de Reyes y Señor de Señores”.

Y en la página 131 de Los Sellosdice:

“131. Y ahora Jesús: Su Nombre sobre la Tierra fue Jesús el Redentor, porque fue el Redentor cuando estuvo sobre la Tierra; pero cuando conquistó el infierno y la muerte, los venció y ascendió, entonces recibió un nuevo Nombre. Por esa razón es que gritan y hacen tanto ruido y no reciben nada. Será revelado en los Truenos.

132. Fíjense en el misterio. Él viene cabalgando. Tiene que haber algo para cambiar esta iglesia. Ustedes saben eso. ¡Tiene que venir algo! Ahora noten: Nadie entendía ese nombre, sino Él mismo”.

Está hablando del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 y Su Venida. Dice:

“‘Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre: y su nombre es llamado EL VERBO DEL DIOS’”.

O sea, es la Venida del Verbo de Dios, el Verbo viniendo en el Día Postrero como vino dos mil años atrás. Cuando el Verbo vino en medio del pueblo hebreo, dice la Escritura: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”, y también dice: “Y aquel Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”3.

¿Quién se hizo carne? El Verbo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová se hizo carne y habitó en medio del pueblo hebreo, en aquel velo de carne llamado Jesús, un joven carpintero sencillo de Nazaret; y en ese velo de carne cumplió la Venida del Rey de Israel, la Venida del Mesías, como estaba prometida Su Venida. Ahí se cumplió la Venida de esa Piedra Angular en medio del pueblo hebreo, en medio del Israel terrenal, en medio de la simiente de Abraham según la carne.

Y ahora, para el tiempo final tenemos la promesa de la Segunda Venida de este Ángel del Pacto, de este Ángel de Jehová viniendo en carne humana en el Día Postrero como la Piedra no cortada de manos, que vendrá en el tiempo de los pies de hierro y de barro cocido del reino de los gentiles.

Y ahora, esa Piedra no cortada de manos viniendo en el tiempo final será el cumplimiento de la Venida del Señor en medio del Israel celestial; y el Israel celestial es la Iglesia del Señor Jesucristo, pues todos los que son de la fe en Cristo son hijos de Abraham.

Y ahora, vean ustedes cómo en los hijos de Abraham según la fe en Cristo —que es el Israel celestial— la Venida de la Piedra no cortada de manos se convertirá en una realidad cuando el reino de los gentiles esté en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido.

Pero ¿en qué etapa estará el Reino de Dios? Porque así como el reino de los gentiles tiene esas diferentes etapas…: la cabeza de oro, que fue el imperio babilónico por el rey Nabucodonosor; el pecho y brazos de plata, que fue el imperio medo-persa; el vientre y los muslos de bronce, que fue el imperio griego; y las piernas de hierro, que fue el imperio romano; y los pies de hierro y de barro cocido, que es el mismo imperio romano con los diez reyes que le darán su poder y su autoridad a la bestia en Apocalipsis, capítulo 17, verso 11 al 17.

Y ahora, en esa etapa de los pies de hierro y de barro cocido también la bestia va a perseguir a Cristo, va a perseguir a la Piedra no cortada de manos. ¿Pero qué sucederá para ese tiempo? Apocalipsis, capítulo 17, versos 13 en adelante, dice:

“Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia (estos diez reyes entregarán su poder y su autoridad a la bestia).

Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes…”.

En Su Segunda Venida Él viene como Rey de reyes y Señor de señores. Él viene como el León de la tribu de Judá.

“… y los que están con él son llamados y elegidos y fieles”.

Aquí podemos ver el enfrentamiento que habrá entre el imperio de la bestia, del anticristo, con Cristo en Su Segunda Venida, con la Venida de la Piedra no cortada de manos, que estará en medio de Su Iglesia gentil; porque Él viene por Su Iglesia antes de revelarse al pueblo hebreo.

En Apocalipsis también, capítulo 19, encontramos este enfrentamiento. Dice capítulo 19, verso 19:

“Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército”.

¿Pelear en contra de quién? En contra del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19. Y el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 es la Venida de la Piedra Angular, la Venida de la Piedra no cortada de manos, la Venida del Señor como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo. Pero todo esto será en simplicidad, como fue también la Primera Venida de Cristo; como fue la Primera Venida de Cristo, la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová viniendo en medio del pueblo hebreo en carne humana como el Cordero de Dios para quitar el pecado del mundo.

Ahora veamos lo que dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo con relación al Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19. Dice:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Eso será la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, eso será la Venida de la Piedra no cortada de manos para este tiempo final en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y si encontramos el velo de carne donde estará el Verbo, la Palabra, el Ángel del Pacto, Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en carne humana en el Día Postrero, pues estaremos encontrando la Venida de la Piedra no cortada de manos, estaremos encontrando la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, estaremos encontrando la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, viniendo en medio de Su Iglesia en simplicidad.

Algo tan grande como la Venida del Señor, la Venida del Ángel del Pacto, la Venida de la Piedra no cortada de manos, en su cumplimiento, conforme a la promesa divina, será en simplicidad; porque lo grande es lo que Dios hace, pero la parte humana en donde estará manifestada la Venida de la Piedra no cortada de manos, esa parte humana será sencilla. Como la parte humana en donde se cumplió la Primera Venida del Mesías, la Venida de la Piedra no cortada de manos dos mil años atrás, la parte humana era sencilla: era un joven carpintero de Nazaret; era en un obrero de la construcción donde Dios estaba cumpliendo la Venida de la Piedra no cortada de manos en Su Primera Venida; estaba cumpliéndose en ese velo de carne tan sencillo la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová.

Ahora podemos ver cómo Dios cuando promete algo grande lo cumple en simplicidad, o sea, en un velo de carne sencillo.

Y las personas del tiempo de Jesús tropezaron en aquel velo de carne sencillo, tropezaron (¿dónde?) en la Piedra que los edificadores desecharon.

Y ahora, para Su Segunda Venida, la estatua que vio el rey Nabucodonosor (con la cabeza de oro, el pecho y brazos de plata, el vientre y los muslos de bronce, las piernas de hierro y los pies de hierro y de barro cocido) también tropezará, tropezará con esa Piedra no cortada de manos; y así como les pasa a los niños, que les gusta estar descalzos, corriendo por el campo, en los lugares que hay piedras o hay árboles van corriendo algunas veces, y tropiezan con una piedra o con un retoño de algún árbol y se llevan una uña.

Pero aquí, la imagen, esta imagen que vio el rey Nabucodonosor, tropezará y se va a llevar los diez dedos completos, los pies completos van a ser destruidos. Así que tremendo tropezón: van a tropezar con la Piedra no cortada de manos en Su Segunda Venida. Y por eso es que dice Apocalipsis, capítulo 17 y verso 14 en adelante:

“Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes…”.

Así que no le van a dar con los pies, no van a hacer lo mismo que hicieron dos mil años atrás.

La Piedra en aquel tiempo no destruyó el reino, el imperio romano, ¿por qué? Porque no era el tiempo todavía; era en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido (no en la etapa de las piernas de hierro) que vendría la destrucción del imperio de los gentiles. Porque el imperio de los gentiles será cambiado; y Cristo tomará los reinos de este mundo, y vendrán a ser de nuestro amado Señor Jesucristo. Eso está en Apocalipsis, capítulo 11, verso 15 en adelante, donde dice:

“El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.

Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios,

diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.

Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.

Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo”.

Ahora podemos ver todo lo que está señalado aquí para suceder en este tiempo final, en donde Cristo tomará los reinos de este mundo; o sea, “los reinos de este mundo vendrán a ser de nuestro Señor y de Su Cristo; y Él reinará por los siglos de los siglos”.

Esto es lo que vio el profeta Daniel en la interpretación que Dios le mostró de este sueño que Dios le había dado al rey Nabucodonosor. Dice:

“Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra”.

O sea, fue hecha un gran reino, ese glorioso Reino Milenial que llenará toda la Tierra. “Y toda la Tierra será llena del conocimiento de la gloria del Jehová, como las aguas cubren el mar”, dice Habacuc, capítulo 2, verso 14, e Isaías, capítulo 11 y verso 9.

Y ahora vean, en el capítulo 2, verso 44 al 45, de Daniel, dice:

“Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre,

de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación”.

También en el capítulo 7 de Daniel, verso 17, dice:

“Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra”.

Y el verso 18 dice:

“Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre”.

Ahora podemos ver cómo será que el Reino de Dios será establecido en la Tierra y podemos ver para qué es la Segunda Venida de Cristo. En el capítulo 7, verso 26 en adelante, dice:

“Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin (a la bestia se le quitará el dominio),

y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”.

También encontramos en este mismo capítulo 7, verso 13 al 14, dice así:

“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.

Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido”.

Ese es el glorioso Reino de Dios, el cual Cristo establecerá en este planeta Tierra.Para eso es la Venida de la Piedra no cortada de manos, para eso es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en el Día Postrero, como el León de la tribu del Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; porque Él viene para reclamar todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa.

Y ahora, siendo que la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles… Su Primera Venida fue en la tierra de Israel, en medio del pueblo hebreo; para el Día Postrero, Su Segunda Venida será en medio del Israel celestial, que es Su Iglesia, en donde estará el Hijo del Hombre, Jesucristo manifestado con Sus Ángeles en el cumplimiento de Su Venida, que es la Venida de la Palabra encarnada en un hombre, es la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en carne humana en un hombre de este tiempo final, a través del cual cumplirá Él Su promesa; pero ese hombre no es el Señor Jesucristo.

También la promesa de los Ángeles del Hijo del Hombre, que son los ministerios de Moisés y Elías, también estarán manifestados en carne humana, en un hombre del tiempo final; pero ese hombre no será ni Moisés ni será Elías, pero en ese hombre estarán los ministerios de Moisés y Elías manifestados por el Espíritu Santo; o sea, por Jesucristo viniendo en Espíritu Santo en carne humana, en un hombre de este tiempo final.

Le preguntaron al reverendo William Branham acerca del Elías que le predicará al pueblo hebreo, y en “Preguntas y respuestas”, aquí en el libro de Los Sellos, encontramos en la página 399 la pregunta número 11, la cual dice así:

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días del Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(La contestación fue):

[94].Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu; porque allá, cuando Elías ya había subido y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

Ahora vean lo que será la venida del Elías que le predicará al pueblo hebreo.

La manifestación de la venida del quinto Elías será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu ministerial, en el cual estará el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo, Jesucristo en Espíritu Santo ungiendo ese hombre y operando en él el ministerio de Elías por quinta ocasión.

Así como ha operado el ministerio de Elías en Elías Tisbita la primera ocasión. La segunda ocasión en que el ministerio de Elías estuvo manifestado en la Tierra fue en Eliseo, él fue el segundo Elías. Y la tercera ocasión en que estuvo manifestado el ministerio de Elías fue en Juan el Bautista, él fue el tercer Elías; y por eso Jesús dijo en San Mateo, capítulo 11, verso 14: “Si ustedes lo quieren recibir, él es aquel Elías que había de venir”.

Y también en el capítulo 17 de San Mateo, verso 10 al 13, dijo que Juan…, dijo: “Ya Elías vino, y no lo conocieron, e hicieron de él todo lo que quisieron; así también harán al Hijo del Hombre. Y entonces Sus discípulos entendieron que les había hablado de Juan el Bautista”.

Y también el Arcángel Gabriel dio testimonio acerca de Juan el Bautista, diciéndole al sacerdote Zacarías que tendría un hijo por medio de su esposa Elisabet y sería profeta de Dios, sería grande, un hombre grande, un profeta de Dios; y que sería lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre, y vendría en el poder de Elías, vendría en el espíritu y virtud de Elías, preparándole o para preparar al Señor un pueblo bien apercibido, para así cumplir la promesa de Malaquías donde dice4: “He aquí, yo envío mi mensajero delante de mí, el cual preparará el camino”.

Ahora, vean ustedes cómo en Juan el Bautista se cumplió esta profecía. El mismo Arcángel Gabriel dio testimonio acerca de Juan el Bautista5:

“E irá delante de él (o sea, delante del Señor) con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos…”.

O sea, para hacer volver la fe de los que vivían en el Antiguo Testamento, volver el corazón a la fe cristiana; y Juan preparó al pueblo, anunciando al pueblo que después de él vendría uno más poderoso que él, el cual sería el Mesías.

Y ahora, vean ustedes cómo el Arcángel Gabriel dice que Juan vendrá ¿cómo?:

“…(vendrá)con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto”.

Ahora, vean cómo Jesús y también el Arcángel Gabriel dieron testimonio de quién era el Elías que tenía que venir en aquel tiempo preparándole el camino al Señor; era Juan el Bautista, en el cual el Espíritu Santo estaba operando el ministerio de Elías por tercera ocasión, él fue el Elías que tenía que venir en aquel tiempo; y sin embargo no era el profeta Elías; pero en él estaba el Espíritu Santo operando el ministerio de Elías por tercera ocasión.

Es que cuando Dios promete enviar de nuevo a un profeta que ya vino en el pasado, es el ministerio de aquel profeta viniendo en otro profeta, en un nuevo hombre, el cual tiene un nuevo nombre, pero el ministerio es el ministerio de aquel profeta del pasado.

Luego, la cuarta ocasión en que vino Elías fue William Marrion Branham, en el cual estuvo el ministerio de Elías manifestado por cuarta ocasión, precursando la Segunda Venida de Cristo en medio de la Iglesia gentil.

Y ahora, tenemos la promesa de que vendrá Elías por quinta ocasión como uno de los Dos Olivos de Apocalipsis, capítulo 11, verso 3 en adelante, y Zacarías, capítulo 4.

Y la venida de Elías en su quinta manifestación, la venida del quinto Elías será conforme a como está prometido, a como está profetizado por el reverendo William Branham, donde dice:

“Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu…”.

Un hombre de este tiempo final ungido con ese espíritu ministerial de Elías, el cual estará operando el Espíritu Santo en ese hombre de este tiempo final. Eso concuerda también con Apocalipsis, capítulo 7, este Ángel que viene con el Sello del Dios vivo.

El Sello del Dios vivo es el Espíritu Santo, San Pablo dijo en Efesios, capítulo 4, verso 30: “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”.

Y ahora viene este Ángel con el Sello del Dios vivo, viene este Ángel con el Espíritu Santo en él manifestado; y por eso es que este Ángel es el que es enviado para llamar, juntar y sellar 144.000 hebreos de en medio de las doce tribus de los hijos de Israel, 12.000 de cada tribu.

Luego en Apocalipsis, capítulo 14, verso 1, encontramos ya a los 144.000 hebreos recogidos, o sea, juntados y sellados en sus frentes. Dice:

“Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el (nombre)de su Padre escrito en la frente”.

Estos tienen la revelación del Nombre del Cordero y Nombre Eterno de Dios, porque este Ángel que viene con el Sello del Dios vivo los llama y los junta y los sella en el Día Postrero; y ese es el Espíritu Santo manifestado en Su Ángel Mensajero operando los ministerios de Moisés y Elías, los ministerios de los Dos Olivos, que con Gran Voz de Trompeta estarán llamando y juntando a los escogidos de Dios de en medio del pueblo hebreo después que hayan llamado y juntado a los escogidos de Dios en medio de la Iglesia gentil.

Ahora, podemos ver este misterio divino que será manifestado en este tiempo final para bendición tanto del pueblo hebreo como de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Esos mismos ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez son los que llaman y juntan a los escogidos de Dios con la Gran Voz de Trompeta. Ese es el misterio de la Venida de la Piedra no cortada de manos que vio el rey Nabucodonosor y la interpretó el profeta Daniel.

Esa es la Venida de esa Piedra, de la cual Cristo dijo6: “Al que venciere, yo le daré una Piedrecita blanca, y en ella un Nuevo Nombre (o un Nombre Nuevo), el cual ninguno conoce sino aquel que la recibe”.

Ahora, podemos ver que esa es la Piedra Angular, la Piedra no cortada de manos, la cual viene en este Día Postrero en el cumplimiento de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Ahora, vendrá primeramente a Su Iglesia y después al pueblo hebreo. Y para poder comprender este misterio de Su Venida a Su Iglesia, tenemos que comprender que, así como un edificio tiene un plano…; y si usted puede obtener el plano, o puede obtener a alguien que tenga el plano y le explique el plano, usted entenderá cómo ha sido construido ese edificio.

San Pablo nos habla acerca de la Iglesia de Jesucristo como un edificio que está siendo construido, y nos dice:

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,

edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio(la Iglesia del Señor Jesucristo, vean ustedes, es un edificio, es una casa, es un templo), bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor…”.

Por lo tanto tiene un plano; así como cuando Moisés fue a construir el tabernáculo o templo para Dios, tenía un diseño, un plano; y también cuando Salomón fue a construir el templo, tenía un plano.

Y ahora, vean ustedes, Cristo está construyendo un Templo para Dios, llamado Su Iglesia, y dice:

“… en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;

en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”.

Porque Dios morará en cada uno de Sus hijos en toda Su plenitud; y morará en Su Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes en toda Su plenitud en Su Venida, en Su manifestación en la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Y ahora vean, San Pablo también nos dice que él, como perito arquitecto, ha colocado el fundamento; y luego dice que el que sobreedifica —o sea, los que vengan después, tanto en ese tiempo que él vive o en edades que vendrán después— sepa cómo sobreedifica.

Cada ángel mensajero de cada edad tiene que saber cómo edifica en esa construcción del Templo espiritual de nuestro amado Señor Jesucristo; porque no puede edificar lo que él desee edificar, sino tiene que edificar conforme al Plano Divino.

Pablo teniendo... siendo como un arquitecto…; los arquitectos son los que hacen los planos, así que tenía el plano de esa construcción del Templo de Dios. Y a cada ángel mensajero le es dada la parte que debe trabajar, construir, en la edad que le toca vivir.

Yahora vean ustedes cómo va creciendo la construcción de ese Templo espiritual. San Pablo en Hebreos, capítulo 3, nos dice acerca de ese Templo, verso 5 al 6:

“Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir; 

pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza”.

Ahora, así como Moisés construyó un templo o tabernáculo para Dios, y Salomón construyó un templo para Dios, Cristo está construyendo un Templo espiritual para Dios, para Dios morar en toda Su plenitud en ese Templo espiritual (que es Su Iglesia) y en cada miembro de ese Templo espiritual (o sea, en cada persona que también como individuo es un templo de Dios).

Y así como va creciendo el Templo espiritual, la Iglesia de Jesucristo, va creciendo cada persona espiritualmente, hasta que lleguemos a ser un templo perfecto, en donde Dios more en nosotros en toda Su plenitud; porque llegaremos a la perfección, a la estatura de un hombre perfecto, a la estatura de Jesucristo, y entonces Dios morará en nosotros en toda Su plenitud. Tendremos un cuerpo eterno, juntamente con el espíritu teofánico eterno, y ahí estaremos viviendo; y Dios habitará en nosotros en toda Su plenitud. Comenzamos con las primicias, pero cuando lleguemos a la perfección Dios estará en nosotros en toda Su plenitud.

Y ahora, vean cómo Cristo ha estado construyendo ese Templo. Veamos el diagrama que nos mostró el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham.

Veamos ese diseño, el cual es el mismo que le dio al profeta Moisés para construir el templo o tabernáculo con pieles y con las demás cosas que contenía ese tabernáculo; y luego Salomón construyó un templo con piedras y con madera y con diferentes materiales como oro y plata y así por el estilo.

Y ahora Cristo está construyendo un nuevo Templo para Dios con el diseño o plano que fue utilizado en aquel tiempo; pero todas las cosas que fueron usadas allá son actualizadas en este Templo que Cristo está construyendo.

Ahora, vean ustedes, San Pedro nos dice que así como Cristo es una Piedra viva nosotros hemos venido a ser piedras vivas también. Siendo nosotros piedras vivas, según Primera de Pedro, capítulo 2, verso 4 y 5, dice:

“Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,

vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo”.

Ahora, vean, así como Cristo es la Piedra viva, la Piedra Angular que los edificadores desecharon, también ahora Cristo ha hecho de nosotros piedras vivas, y ahora hemos estado siendo colocados como piedras vivas en la construcción de ese nuevo Templo. Está construyendo Cristo un nuevo Templo con piedras vivas, con seres humanos, de etapa en etapa.

Y encontramos aquí el diagrama de las siete edades de la Iglesia gentil, y luego la Edad de la Piedra Angular. Aquí tenemos las siete edades de la Iglesia gentil, y también los territorios donde se cumplieron estas siete edades y los mensajeros de estas siete edades.

San Pablo fue el primer mensajero, y el territorio fue Asia Menor; allí se cumplió la primera edad de la Iglesia gentil, la cual fue representada en la iglesia de Éfeso, una de estas iglesias que existió en Asia Menor; pues allí en Asia Menor existieron muchas iglesias, pero Dios escogió siete de ellas para representar la Iglesia Suya pasando por siete edades entre los gentiles.

Luego la segunda edad se cumplió en Francia, y su mensajero fue Ireneo, y fue representada en la iglesia de Esmirna de Asia Menor.

Luego la tercera edad se cumplió en Francia y en Hungría, y su mensajero fue Martin, y fue representada esa edad en la iglesia de Pérgamo.

Esas iglesias escogidas por Dios, esas siete iglesias, tenían las características que estarían manifestadas en la Iglesia de Jesucristo pasando por esas siete etapas o edades.

Y ahora, la cuarta edad se cumplió en Irlanda y Escocia, y su mensajero fue Colombo, y fue representada en la iglesia de Tiatira.

La quinta edad se cumplió en Alemania, su mensajero fue Lutero, y fue representada esa etapa en la iglesia de Sardis.

La sexta edad se cumplió en Inglaterra, y su mensajero fue Wesley, y fue representada esa edad en la iglesia de Filadelfia.

La séptima edad se cumplió en Norteamérica, su mensajero fue el reverendo William Branham, y esa edad fue representada en la iglesia de Laodicea.

Estas siete iglesias que existieron en Asia Menor tenían las características de la Iglesia pasando por las siete edades o etapas.

Y luego pasamos a la Edad de la Piedra Angular, la cual se cumple en la América Latina y el Caribe, y su mensajero es el Ángel del Señor Jesucristo; y esta es la edad más gloriosa de todas las edades porque esta es la edad en donde el Templo espiritual de Cristo llega a su perfección, porque llega a su construcción plena, porque ahí es donde se completa el número de los escogidos de Dios.

Ahora, las siete etapas o edades de la Iglesia gentil corresponden al Lugar Santo del Templo espiritual de Cristo; y luego, la Edad de la Piedra Angular corresponde al Lugar Santísimo del Templo espiritual de Jesucristo. Porque no puede haber un templo —y menos para Dios— sin lugar santísimo, porque entonces no tendría un lugar para Dios venir y cumplir Su Venida y morar en ese lugar; ese lugar tiene que ser siempre el Lugar Santísimo de la Casa de Dios.

Y ahora con piedras vivas Cristo está construyendo el Lugar Santísimo de Su Casa, con piedra vivas latinoamericanas y caribeñas; y pronto se completará la construcción de ese Lugar Santísimo, llamado la Edad de la Piedra Angular; lugar que se está construyendo en la América Latina y el Caribe, en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo. Y de ahí se extiende el Mensaje a otras naciones también, como en cada edad: desde el territorio donde se cumplió cada edad, se extendió el Mensaje para otras naciones y continentes también.

Ahora estamos en la etapa más importante de la construcción del Templo espiritual de Cristo, porque la parte más importante siempre es el Lugar Santísimo. Es ahí donde está el Arca del Pacto, donde está el Propiciatorio y donde están los Querubines, y donde la presencia de Dios en la luz de la Shekinah está manifestada.

Cuando Moisés terminó la construcción y dedicó el templo a Dios, Dios en la luz de la Columna de Fuego entró al templo y pasó hasta el lugar santísimo, y se colocó sobre el arca del pacto en medio de los dos querubines de oro; fue la Venida del Señor a Su templo, a Su tabernáculo construido por Moisés, tipo y figura del Templo que está en el Cielo.

Luego, cuando Salomón construyó el templo y lo dedicó a Dios, entró Dios en la Columna de Fuego, en esa Nube, y pasó por el templo hasta que llegó al lugar santísimo, y allí moró.

Y ahora, vean ustedes cómo para el tiempo final en el Templo espiritual de Dios, que es la Iglesia de Jesucristo, Dios estará manifestado en toda Su plenitud, en este tiempo final.

Y la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles es para el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual. Por eso fueron colocados los dos querubines de oro en el lugar santísimo allá en el tabernáculo que construyó Moisés y en el templo que construyó Salomón. Y Salomón construyó en adición dos querubines de madera de olivo cubiertos de oro; o sea, allí estaban los dos olivos cubiertos de oro, en donde la presencia de Dios estaría allí habitando sobre el propiciatorio.

Y por eso en la construcción del Templo espiritual de Cristo, Jesucristo coloca los Dos Querubines de Oro y los Dos Querubines de madera de olivo, que son los ministerios de Moisés y Elías; porque Él viene con Sus Ángeles: viene con los Querubines de Oro y los Querubines de madera de olivo.

Y ahora, en la construcción vean dónde Cristo coloca a los Dos Olivos, vean dónde Cristo coloca los ministerios de Moisés y de Elías (de Moisés por segunda ocasión y de Elías por quinta ocasión): ¿los coloca dónde? Los coloca en Su Templo. ¿Pero en qué parte de Su Templo? En el Lugar Santísimo, para la manifestación de Dios en toda Su plenitud ser desde el Lugar Santísimo, en la Casa de Dios, en la Iglesia de Jesucristo, de en medio de los Dos Olivos y de en medio de los Dos Querubines de Oro, que representan los ministerios de Moisés y Elías, los ministerios de los Ángeles del Hijo del Hombre en Su Venida.

¿Cómo fue visto el Hijo del Hombre en el Monte de la Transfiguración, cuando Su rostro resplandeció como el sol? Fue visto en medio de los Dos Querubines, fue visto en medio de los Dos Olivos, porque fue visto en medio de Moisés y de Elías. En medio de Moisés y Elías es que es visto Jesucristo en Su Segunda Venida con Su rostro como el sol.

El sol es el astro rey y tipifica a Cristo como Rey de reyes y Señor de señores; porque Él es el Rey de reyes y Señor de señores, y así está prometido para venir en este tiempo final: “Porque a los que temen mi nombre, nacerá el Sol de Justicia, y en sus alas traerá salvación”, dice Malaquías, capítulo 4, verso 3; y también de esto nos habla San Mateo, capítulo 17, verso 1 en adelante, en la visión de la Venida del Hijo del Hombre en el Reino de Su Padre con Sus Ángeles; y también en San Mateo, capítulo 16, verso 27 en adelante, dice: “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de Su Padre con Sus Ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”.

Es desde el Lugar Santísimo que Dios dará el pago a todos los seres humanos. Al trigo les dará el pago de la resurrección de los que han partido, resucitarán en cuerpos eternos, y nosotros los que vivimos seremos transformados; y a la cizaña les dará el pago de ser echados en el horno de fuego, que es en la gran tribulación, donde será el lloro y el crujir de dientes.

En Apocalipsis encontramos la Venida del Hijo del Hombre con Su rostro como el sol, en el capítulo 1, verso 12 al 18; y podemos leer aquí una partecita de este capítulo (nada más una partecita). Veamos; en el verso 16 dice:

“Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza”.

Y luego, en Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante, dice:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego”.

Aquí podemos ver la Venida de Cristo con Su rostro como el sol, porque Él viene como Rey de reyes y Señor de señores.

Y ahora podemos ver este misterio del Séptimo Sello, que es la Venida del Señor, este misterio del Séptimo Sello, que es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, lo cual dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Eso es el Séptimo Sello siendo cumplido, esa es la apertura del Séptimo Sello en cuanto a su cumplimiento en la Edad de la Piedra Angular, en la Edad de Oro, que corresponde al territorio de la América Latina y el Caribe; en donde Cristo estaría llamando y juntando a Sus escogidos latinoamericanos y caribeños, y colocándolos en Su Templo espiritual, en Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular; la cual es formada en este tiempo final por hijos e hijas de Dios escritos en el Libro de la Vida del Cordero que estarán escuchando la Voz de Cristo por medio de Su manifestación en carne humana; por medio de la Palabra encarnada en un hombre los escogidos de Dios estarán escuchando la Voz de Cristo; pero ese velo de carne donde estará Cristo manifestado, ese velo de carne no es Jesucristo; ese velo de carne es el Ángel del Señor Jesucristo.

Por eso en Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11, Juan dice:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

¿Quién es el Alfa y Omega?, ¿quién es el primero y el último? Nuestro Señor Jesucristo. Y el Día del Señor es el Día Postrero, o sea, el séptimo milenio.

Es en el Día Postrero, en el séptimo milenio, donde los escogidos de Dios estarán escuchando la Voz de Cristo como una gran voz de trompeta. Es la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, es la Voz de Cristo por medio de Su Ángel Mensajero hablándonos en este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular, en la América Latina y el Caribe; así como en cada edad fue la Voz de Cristo por medio del mensajero de cada edad llamando y juntando Sus ovejas en el Redil de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Cristo dijo: “Yo soy el Buen Pastor”, y también dijo: “También tengo otras ovejas que no son de este redil, las cuales también debo traer, y oirán mi Voz; y habrá un rebaño, y un pastor”7.

¿Cómo escucharían la Voz de Cristo, del Buen Pastor? Pues por medio de cada ángel mensajero a través del cual Cristo estaría manifestado y estaría hablándole a Su pueblo, y llamando a Sus ovejas en cada edad, y colocándolas en Su Redil, que es Su Casa, Su Iglesia.

Y acá en la Edad de la Piedra Angular encontramos que Cristo llama y junta a Sus ovejas con Gran Voz de Trompeta en Su Redil, en Su Iglesia; y es en el territorio latinoamericano y caribeño donde llama y junta Sus ovejas con esta Gran Voz de Trompeta, como lo hizo en cada territorio a través del mensajero de cada edad.

Y es por medio de este mensajero en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, que esta Voz de Trompeta de Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, que dice: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas han de suceder después de estas”, encontramos que por medio de Su Ángel Mensajero es que nos da a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; como nos dice Apocalipsis, capítulo 22 y verso 6:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿Cómo son dadas a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto? Por medio del Ángel del Señor Jesucristo, que viene dando testimonio de estas cosas que deben suceder pronto; porque en Él viene Jesucristo en Espíritu Santo hablándoles a Sus hijos, hablándole a Su Iglesia con esa Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, revelando todos estos misterios que deben ser cumplidos en este tiempo final; y dándonos a conocer el misterio de la Venida de la Piedra no cortada de manos, de la Venida de la Piedra Angular, que es la Venida del Señor para este Día Postrero, y es la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, y es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19. Es la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en Su Ángel Mensajero dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Por eso dice Apocalipsis, capítulo 22, verso 16: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

¿A quién ha enviado? A Su Ángel Mensajero. Y los hijos e hijas de Dios en este tiempo final estarían esperando este Ángel Mensajero, porque estarían esperando conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; y para eso les envía Jesucristo Su Ángel Mensajero, a través del cual Jesucristo en Espíritu Santo se manifiesta, y habla por medio de Su Ángel Mensajero todas estas cosas que deben suceder pronto; y así nos da la fe, la revelación para ser transformados y raptados en este tiempo final. Y todo esto es en la Edad de la Piedra Angular, la Etapa de Oro, la Edad de Oro de la Iglesia del Señor Jesucristo, la cual se cumpliría en la América Latina y el Caribe.

Esa es la bendición grande que Dios le ha dado a la América Latina y al Caribe. Esa es la bendición grande que nos ha dado en este tiempo final a todos nosotros para que podamos entender todas estas cosas que deben suceder pronto, y así sean llamados y juntados todos los escogidos de Dios escuchando la Voz del Buen Pastor, la Voz de Jesucristo por medio de Su Ángel Mensajero dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y así ser llamados y juntados en el Redil del Señor, en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Iglesia de Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular, para pronto los muertos en Cristo ser resucitados en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos ser transformados, y luego todos ser llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, en el cuerpo nuevo que hemos de recibir.

Hemos visto el misterio del Séptimo Sello y de la Edad de la Piedra Angular.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta noche dándoles testimonio de EL SÉPTIMO SELLO Y LA EDAD DE LA PIEDRA ANGULAR.

Que las bendiciones de Jesucristo en y para la Edad de la Piedra Angular, para Sus hijos en este tiempo final, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también; y pronto se complete el número de los escogidos de Dios, y pronto los muertos en Cristo resuciten en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seamos transformados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención, amados amigos y hermanos presentes, y los que están a través de internet, y los que verán esta conferencia y la escucharán a través de la televisión.

Que Dios les bendiga y les guarde, y pronto todos seamos transformados.

Dejo nuevamente con nosotros a Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar en esta noche. Vamos a pedirle a Miguel pase por aquí para dar gracias a Dios por esta bendición tan grande que Él nos está dando en este tiempo final.

¿Y dónde están los que verían el Séptimo Sello manifestado en la Edad de la Piedra Angular? Pues aquí estamos, en el territorio donde se cumpliría la Edad de la Piedra Angular; aquí estamos, en la América Latina y el Caribe, viendo el Séptimo Sello y viviendo en la Edad de la Piedra Angular y oyendo todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos, y pasen todos muy buenas noches.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA EDAD DE LA PIEDRA ANGULAR”.

[Revisión agosto 2018]

1San Juan 12:24

2San Juan 10:18

3San Juan 1:1, 1:14

4Malaquías 3:1

5San Lucas 1:17

6Apocalipsis 2:17

7San Juan 10:14-16

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