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Muy buenas noches a las autoridades de la ciudad y a todos los aquí presentes. Que las bendiciones del Dios Altísimo, Creador de los Cielos y de la Tierra, sean sobre todos ustedes; y en esta noche nos permita entender Su Programa y así comprender el por qué de nuestra existencia en este planeta Tierra. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Quiero leer en el evangelio según San Mateo, capítulo 24, versos 1 al 3, y dice así:

“Cuando Jesús salió del templo y se iba, se le acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.

Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”.

Para esta noche nuestro tema es: “EL SÉPTIMO SELLO Y LA SEÑAL DEL FIN DEL SIGLO”.

La señal del fin del siglo y de la Venida del Hijo del Hombre es de interés para toda la humanidad; por lo tanto, veremos a través de la Escritura el misterio de la señal de la Venida del Hijo de Hombre y del fin del siglo; porque el cumplimiento de Su Venida tendrá un impacto en la raza humana, y queremos que ese impacto para la vida nuestra sea positivo.

Para poder comprender lo que será la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, tenemos que comprender quienes somos.

El ser humano se ha descuidado y no sabe algunas veces quién es ni cómo está hecho. El ser humano, conforme a las Escrituras, fue creado por Dios a imagen y semejanza de Dios.

¿Qué es lo más que se parece al hombre? Dios. ¿Qué es lo más que se parece a Dios? El ser humano. Teniendo este entendimiento entonces vamos a ver quiénes somos y cómo estamos hechos.

En el principio creó Dios los Cielos y la Tierra, dice Génesis, capítulo 1, verso 1; y San Juan, capítulo 1, verso 1 en adelante, nos dice de la siguiente manera, y vamos a leer lo que aquí dice:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Éste era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”.

El Verbo que era con Dios y era Dios es el Creador de los Cielos y de la Tierra. Y ahora, vean quién es este Verbo. Recuerden que les dije que lo más que se parece al hombre es Dios, y lo más que se parece a Dios es el hombre, el ser humano. Ahora veamos, sigue diciendo:

“En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”.

Y Juan hablando del Verbo dice, en el verso 9 de este mismo capítulo 1:

“Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.

En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

A lo suyo vino (o sea, al pueblo hebreo), y los suyos no le recibieron.

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”.

El Verbo, que era en el principio, y que era con Dios y que era Dios, se hizo carne y habitó entre los seres humanos, en medio del pueblo hebreo, y fue conocido por el nombre de Jesús; por eso ustedes encuentran que Jesús le hablaba al mar, a los vientos, a la tempestad, y le obedecían; por eso también podía multiplicar los panes y los peces, porque ahí estaba el Creador de los Cielos y de la Tierra vestido de carne humana.

Dios en Su Programa, vean ustedes, primero se creó un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, llamado el Verbo de Dios; es un cuerpo parecido a nuestro cuerpo pero de otra dimensión, de la sexta dimensión. Y Dios estando en ese cuerpo teofánico creó toda la Creación, el universo completo, y luego creó al ser humano; trajo al ser humano primeramente en un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, o sea, a imagen de Dios (con esa imagen teofánica que Dios tenía, apareció Adán), y luego más tarde le creó un cuerpo al ser humano del polvo de la tierra.

El ser humano es cuerpo (lo cual vemos nosotros), es espíritu y es alma. Lo más importante del ser humano es su alma, porque eso es lo que en realidad es el ser humano. El ser humano puede perder su cuerpo físico y sigue viviendo, sigue viviendo en otra dimensión, porque la vida no termina cuando termina este cuerpo mortal. El ser humano tiene dos cuerpos: el cuerpo físico y el cuerpo de otra dimensión llamado el espíritu; y el alma es lo que es en realidad la persona.

Y ahora, ustedes me pueden ver a mí pero no me están viendo a mí, ustedes están viendo el velo de carne en el cual yo estoy; pero yo soy alma viviente y vivo en esta casa terrenal, en este cuerpo terrenal; y así también son ustedes.

Y Dios se hizo Su cuerpo teofánico de la sexta dimensión. Y cuando creó al ser humano, Dios todavía no se había creado Su cuerpo de carne, pero luego, miles de años después, se creó Su cuerpo de carne en el vientre de María, donde creó una célula de vida, la cual se multiplicó célula sobre célula y se formó así el cuerpo que nació de la virgen María en Belén de Judea.

Y por eso el profeta Isaías dice1: “He aquí el mismo Señor os dará señal, una señal: la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y se llamará su nombre Emanuel (que traducido es: Dios con nosotros)”. Dios visitando la raza humana en un cuerpo de carne que nació de la virgen María; ahí tenemos a Dios como un hombre. ¿Por qué? Porque Dios hizo al hombre a imagen y semejanza suya.

Y ahora, el cuerpo de carne que Dios tendría vino por medio de la virgen María, naciendo en Belén de Judea.

Ahora vean cómo el Dios Todopoderoso, Creador de los Cielos y de la Tierra, vino a esta Tierra a semejanza del ser humano; pero era el Dios Todopoderoso dentro de aquel cuerpo de carne para llevar a cabo la redención de cada hijo de Dios, para regresar a la vida eterna cada hijo e hija de Dios, pagando Cristo en la Cruz del Calvario el precio de la redención.

Y toda persona tiene derecho a esa redención efectuada por Cristo en la Cruz del Calvario: ya Él hizo la labor. Cuando la persona lo acepta como su Salvador y lava sus pecados en la Sangre de Cristo y recibe Su Espíritu Santo, se ha hecho efectivo el Sacrificio de Cristo en el individuo y la persona ha nacido de nuevo, ha nacido en la sexta dimensión, ha obtenido un cuerpo teofánico igual al cuerpo teofánico que Dios tiene, llamado el Verbo de Dios.

Y ahora, el ser humano al ya tener un cuerpo teofánico de la sexta dimensión lo que necesita es un cuerpo físico eterno creado por Dios, el cual Él creará en el Día Postrero para todos los que han creído en Él y lo han recibido como su Salvador, y han recibido Su Espíritu, han recibido ese cuerpo teofánico o espíritu teofánico de la sexta dimensión.

Y en este tiempo final resucitarán los muertos en Cristo en cuerpos eternos, y los que estamos vivos seremos transformados; y entonces seremos iguales a nuestro amado Señor Jesucristo. Sobre este planeta Tierra habrá seres humanos perfectos, iguales a Jesucristo.

Ahora, ¿qué tiene que ver la juventud latinoamericana con este Programa Divino? Vamos a ver en qué impactará a la juventud latinoamericana este Programa Divino de nuestro amado Señor Jesucristo.

El Programa de Jesucristo para este tiempo final traerá grandes bendiciones para nuestra juventud latinoamericana; a tal grado que de la América Latina y el Caribe llegarán a la perfección miles de personas, adultos, jóvenes y niños, y obtendrán la inmortalidad.

Cuando se habla del templo de Salomón y se habla de la sabiduría de Salomón, verdaderamente Salomón tenía sabiduría del Cielo: construyó un templo donde mostró la sabiduría que había recibido de Dios; otras personas han construido templos, pero solamente tres personas han construido templos que realmente son importantes.

El primero fue Moisés, que construyó el tabernáculo; el segundo fue Salomón, que construyó el templo en Jerusalén; y el tercero, nuestro amado Señor Jesucristo. Pero no sabemos que haya construido algún templo el Señor Jesucristo; pero sí está construyendo un templo: ese Templo es conforme al mismo diseño o plano que usó Moisés y que usó Salomón.

Estos templos son importantes porque son de acuerdo al modelo del Templo que está en el Cielo; y una persona que puede construir en la Tierra un templo igual, con el mismo diseño del Templo que está en el Cielo, realmente es una persona sabia, porque en ese templo luego podrá obtener los beneficios del Templo que está en el Cielo, siendo reflejados en ese templo terrenal.

Por eso el pueblo hebreo recibía grandes bendiciones teniendo el tabernáculo que construyó Moisés y luego teniendo el templo que construyó Salomón. Ahí está el misterio de esos templos, es que esos templos fueron construidos de acuerdo al modelo del Templo que está en el Cielo; y del Templo que está en el Cielo se manifestaba en el templo terrenal Dios, el cual estaba en el lugar santísimo de aquellos templos. Un templo sin lugar santísimo no es un templo para Dios, y tiene que ser de acuerdo al modelo del Templo que está en el Cielo.

Ahora podemos ver por qué tanto Moisés como el pueblo hebreo podían acercarse a Dios, hablar con Dios y recibir las bendiciones de Dios, y también cubrir sus pecados delante de Dios: tenían algo en la Tierra que representaba el Templo que está en el Cielo.

Ahora veamos el templo de Salomón. El templo de Salomón está construido en la misma forma: tiene atrio, tiene lugar santo y tiene lugar santísimo. El Lugar Santo corresponde a todo este tiempo del cristianismo, de Cristo hasta este tiempo, en donde Jesucristo en la construcción de Su Templo con seres humanos...; porque es un Templo no de pieles de animales ni de piedras literales, sino de piedras vivas, de seres humanos; Él está construyendo ese Templo de acuerdo al modelo del que está en el Cielo.

Y ahora, vean ustedes, el Lugar Santo corresponde a todo ese tiempo de Cristo y los apóstoles hacia este tiempo, pasando la Obra de Cristo, de construcción de Su Templo, por la tierra de Israel, por la tierra de Asia Menor, por la tierra de Europa, por la tierra de Norteamérica; todo ese recorrido de Cristo ha sido construyendo el Lugar Santo de Su Templo espiritual.

¿Para qué lado estaba el lugar santísimo del templo de Moisés y el templo de Salomón? Para el oeste, o sea, el occidente; el occidente es la América Latina y el Caribe.

Y ahora podemos ver el misterio escondido en el templo de Salomón y el templo de Moisés con relación a la América Latina y el Caribe: lo que está en el lugar santísimo de aquellos templos, en el Templo espiritual de Jesucristo corresponde a la América Latina y el Caribe; y esa es la bendición más grande que Jesucristo tiene para los seres humanos, y la tiene para los latinoamericanos y caribeños.

Por eso en el Programa Divino de la construcción del Templo espiritual de Cristo, la América Latina y el Caribe tiene la mejor parte; Dios no se había olvidado de la América Latina y el Caribe, es que Dios tenía la mejor parte para la América Latina y el Caribe en la construcción de Su Templo espiritual, que es Su Iglesia.

Y en esta labor de Cristo, la juventud latinoamericana y caribeña tiene la mejor parte de todas las juventudes del mundo entero. Después le toca la bendición al pueblo hebreo; pero la bendición más grande es para los latinoamericanos y caribeños.

Por eso los latinoamericanos y caribeños con el territorio latinoamericano y caribeño entrarán al glorioso Reino Milenial de Cristo; porque la parte más importante del Templo espiritual de Cristo es construida con latinoamericanos y caribeños, con jóvenes latinoamericanos y caribeños, con adultos latinoamericanos y caribeños, y con niños latinoamericanos y caribeños.

La bendición mas grande le ha tocado a la América Latina y al Caribe. Y cuando se concluya esta construcción, ese Templo es dedicado a Dios, para Dios morar en él en toda Su plenitud; y ahí viene la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos; y todos tendremos un cuerpo nuevo y eterno y joven por toda la eternidad; un cuerpo que estará representando de 18 a 21 años de edad por toda la eternidad.

Y la América Latina y el Caribe tendrá ese grupo de seres humanos que llegará a la perfección con cuerpos eternos, y tendrá la juventud más perfecta que nación alguna pueda tener, porque tendrá esa juventud que estará en la Tierra con cuerpos eternos.

Los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos eternos también, en cuerpos jóvenes, y van a estar con nosotros también, en la América Latina y el Caribe; por lo tanto, en la América Latina y el Caribe Dios tiene en Su Programa una gran reunión de jóvenes, jóvenes con cuerpos eternos, los cuales recibiremos en el Día Postrero.

¿Y cual es el Día Postrero? El séptimo milenio. Conforme al calendario que se usa en la actualidad ya estamos cerca del séptimo milenio: estamos en el 1998 y faltan dos o tres años para llegar al séptimo milenio.

Y para el séptimo milenio, no sabemos en qué año del séptimo milenio, pero es para el séptimo milenio que Cristo dijo, hablando de los creyentes en Él, en el capítulo 6 de San Juan, verso 39 al 40:

“Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”.

Es para el Día Postrero o séptimo milenio esta bendición de la resurrección de los creyentes en Cristo que ya han partido; estos son los santos de las edades pasadas.

Un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día, nos dice Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8, y también el Salmo 90 y verso 4.

Cuando hablamos del Día del Señor, para los seres humanos representa un milenio; cuando hablamos del Día Postrero, delante de Dios, vean ustedes, es un día, pero para los seres humanos es un milenio, el séptimo milenio.

Es para el séptimo milenio que estas grandes bendiciones de Jesucristo serán cumplidas; y la bendición estando en la América Latina y el Caribe, en la construcción del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo: la América Latina y el Caribe tendrá la visita de millones de cristianos de las edades pasadas, que vendrán en la resurrección en cuerpos eternos, vendrán en cuerpos jóvenes, para estar con nosotros en este tiempo final; y nosotros los que vivimos vamos a ser transformados, y tendremos un cuerpo joven que representará de 18 a 21 años de edad.

Y en la América Latina y el Caribe hay miles de personas que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero, y algunos ni lo saben; son personas que van a ser transformadas y van a tener un cuerpo eterno y van a ser a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo; así es como llegaremos a la perfección.

Ahora, ¿qué señales habrá de estas cosas? Los apóstoles le preguntaron al Señor Jesucristo qué señal habrá de Su Venida y del fin del siglo. La señal de Su Venida Él dijo que sería mostrada en el cielo. En San Mateo 24, versos 30 al 31, Cristo dice de la siguiente manera:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”.

Aquí tenemos la promesa de la señal del Hijo del Hombre en el cielo.

En febrero 28 de 1963 apareció una señal en el cielo que no tiene una explicación satisfactoria científica, porque apareció a 27 millas de altura, donde no se pueden formar nubes; y se formó esta nube misteriosa que apareció publicada en diferentes revistas en Norteamérica; esta nube apareció sobre los cielos de Arizona y no supieron lo que formó esta nube; pero hubo un profeta de Dios en Norteamérica, que fue arrebatado al cielo cuando esto ocurrió y fue colocado en esta nube, y dice que allí estaban siete ángeles de Dios, ellos fueron los que formaron esa Nube.

En la página 469 del libro de Los Sellos en español, dice el reverendo William Branham hablando acerca de esta Nube formada por Ángeles, dice:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’. ¿Se acuerdan?

154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello, lo cual he mantenido como una pregunta en mi mente toda mi vida. Los otros Sellos significaron mucho para mí, desde luego; pero ustedes no se imaginan lo que ha significado este séptimo”.

El Séptimo Sello, del Libro de los Siete Sellos de Apocalipsis, capítulo 5, contiene lo que sucedería durante todos estos tiempos; y en el Séptimo Sello está contenida la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, la Venida de este Ángel que era diferente a los demás, para ser manifestado en la Tierra en carne humana y traer las bendiciones del Cielo a los latinoamericanos y caribeños.

Porque es para el tiempo en que el Programa Divino se encuentra entre los latinoamericanos y caribeños que ese Ángel diferente a los demás viene manifestado en medio de los latinoamericanos y caribeños, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

En Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11, Juan el apóstol dice que fue levantado al Cielo…Veamos en Apocalipsis, capítulo 1,verso 10 al 11 dice así:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

Jesucristo es el Alfa y Omega, Jesucristo es el primero y el último; y el apóstol San Juan fue transportado al Día del Señor, o sea, al séptimo milenio; y escuchó la Voz de Cristo como una Gran Voz de Trompeta.

Y en Apocalipsis, capítulo 4, Juan nuevamente escuchó la Voz de Cristo como una trompeta, diciéndole: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”.

Y en Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, dice: “Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

Encontramos que la Voz de Jesucristo estará en Su Ángel Mensajero dando a conocer todas estas cosas que deben suceder en el Día Postrero. Ese Ángel Mensajero es un hombre de este tiempo final, enviado por Jesucristo a los latinoamericanos y caribeños para darles testimonio de estas cosas que deben suceder pronto.

Es la primera ocasión en que Jesucristo envía a Su pueblo un profeta mensajero dispensacional; es llamado el Ángel del Señor Jesucristo, en donde Jesucristo en Espíritu estará manifestado hablando por medio de ese profeta mensajero.

Apocalipsis 22, verso 16, dice: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Ese es el enviado de Jesucristo, Su Ángel Mensajero, para dar testimonio de todas estas cosas a todas iglesias, a todas las naciones y a todos los seres humanos.

Juan el apóstol quiso adorar a este Ángel, dice así2:

“¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.

Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios”.

Vean cómo Juan el apóstol quiso adorar al Ángel de Jesucristo, pero él le dijo que no lo hiciera, porque este Ángel es un profeta, un profeta dispensacional con un Mensaje dispensacional, con el Mensaje del Evangelio del Reino, que es la Gran Voz de Trompeta o Trompeta de Dios con el cual son llamados y juntados todos los escogidos de Dios en este tiempo final, en la América Latina y el Caribe.

Por medio de este Ángel todos estos misterios divinos correspondientes a este tiempo final son abiertos y dados a conocer a todos los hijos e hijas de Dios en la América Latina y el Caribe; para que así sepamos nuestra posición en el Programa Divino, la posición de los latinoamericanos y caribeños, y podamos comprender que nos ha tocado la mejor parte en el Programa de nuestro amado Señor Jesucristo.

El continente latinoamericano y caribeño es el que tiene un futuro glorioso, y estará en el glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo; y la juventud latinoamericana y caribeña sí que tiene futuro, tiene un futuro glorioso en el Programa Divino; por eso es que tenemos que ser llenos del conocimiento del Programa Divino en este tiempo final.

Nos dice Dios por medio del profeta Habacuc, capítulo 2, verso 14:

“Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová como las aguas cubren el mar”.

La humanidad completa será llena del conocimiento de la manifestación de Jesucristo entre los latinoamericanos y caribeños en la construcción de Su Templo espiritual, y durante el Reino Milenial tendremos la historia de todo lo que Dios ha hecho entre los latinoamericanos y caribeños.

La parte más importante del Programa de Jesucristo se está llevando a cabo en la América Latina y el Caribe. Cristo dijo que la Venida del Hijo de Hombre sería como el relámpago que sale del oriente (la tierra de Israel) y se manifiesta, se revela en el occidente, o sea, la tierra de América.

La tierra de América es la que tiene la promesa de la manifestación del Hijo del Hombre con Sus Ángeles para este tiempo final. Por eso es que de entre los gentiles, de entre los latinoamericanos y caribeños, le llegará al pueblo hebreo la bendición. El pueblo hebreo rechazó la Primera Venida del Hijo del Hombre. La Segunda Venida del Hijo del Hombre será entre los latinoamericanos y caribeños. Y el pueblo hebreo mirará desde allá y verá esa manifestación de Jesucristo en medio de los latinoamericanos y caribeños, y dirán: “¡Esto es lo que nosotros estamos esperando!”.

Así como la Primera Venida de Cristo, ¿dónde la vemos nosotros cumplida? En la tierra de Israel; y al creer en la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, y lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo, recibimos los beneficios de la Primera Venida de Cristo.

Para este tiempo final, en adición a las bendiciones de la Primera Venida de Cristo tendremos las bendiciones de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Hijo de Hombre con Sus Ángeles en este tiempo final; ¿resplandeciendo dónde? En el occidente, que es el continente al cual pertenece la América Latina y el Caribe.

Ahora podemos ver el impacto de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Hijo de Hombre con Sus Ángeles en la juventud latinoamericana y caribeña; y también en los adultos y en los niños. En todo el continente latinoamericano y caribeño el impacto de la Segunda Venida de Cristo será para bendición, será un impacto positivo para abrir los ojos espirituales y despertar el alma nuestra a la realidad del Programa Divino correspondiente a este tiempo final; y así recibir todo el Programa de Dios, en el cual nosotros entraremos al glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo. Hay grandes bendiciones para la juventud latinoamericana y caribeña.

Él en este tiempo nos da Su Palabra, Su Mensaje del Evangelio del Reino, representado en la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, con el cual somos llenos del conocimiento de todo el Programa de Dios correspondiente a este tiempo final; y así somos preparados para estar listos para nuestra transformación y también para nuestra entrada al glorioso Reino Milenial de Cristo.

Estamos viviendo en el tiempo más glorioso de la América Latina y el Caribe, este es el tiempo o Etapa de Oro para la América Latina y el Caribe; y no podemos dejar pasar por alto esta bendición tan grande que Dios tiene para la América Latina y el Caribe; no queremos que suceda como sucedió con el pueblo hebreo, que Dios tuvo allí Su bendición de la Primera Venida de Cristo y el pueblo hebreo no pudo comprender lo que Dios estaba cumpliendo conforme a Sus promesas; y esa bendición la rechazaron, y le vinieron los juicios divinos: el templo fue destruido, Jerusalén fue destruida, el pueblo hebreo se quedó sin templo, el pueblo hebreo fue llevado cautivo a otros lugares, y a través de la historia del pueblo hebreo de estos últimos dos mil años podemos ver que por poco es exterminado el pueblo hebreo, Hitler por poco extermina al pueblo hebreo.

Todo eso porque no pudieron ver la bendición que Dios les había dado en la Venida del Hijo del Hombre en aquel tiempo; y por eso Cristo dijo que por cuanto no conocieron el día de Su visitación les vendrían todos aquellos problemas3.

Y ahora, la visitación de Jesucristo para este Día Postrero es para la América Latina y el Caribe; y no podemos perder esa bendición tan grande que Él tiene para nosotros en este tiempo final, para todas las personas, para todos los seres humanos; no importa a qué iglesia o grupo religioso o cualquier otro grupo asistan: es para toda persona que vive en la América Latina y el Caribe, para así ser lleno del conocimiento de la gloria de Dios correspondiente a este tiempo final, para todos llegar a la perfección, todos llegar a la inmortalidad.

Habrá miles de latinoamericanos y caribeños que obtendrán la inmortalidad en este tiempo final, en el séptimo milenio. Si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, pues ya estamos en el séptimo milenio, pero no sabemos el año en que los muertos en Cristo resucitarán y nosotros los que vivimos seremos transformados, pero en alguno de los años del séptimo milenio esa promesa se cumplirá, y por eso tenemos que estar preparados para nuestra transformación.

La América Latina y el Caribe también será transformada, y saldrá de la situación en que se encuentra y entrará a la bendición del glorioso Reino Milenial de Cristo, en donde hay grandes promesas de prosperidad, de paz, de amor divino y en donde todo será en favor de la humanidad.

Todo eso lo tiene Jesucristo establecido para Su glorioso Reino, y la América Latina y el Caribe entrará a ese glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo; por eso es que estamos siendo preparados en este tiempo final, siendo llamados, siendo juntados y siendo orientados, para recibir todas las bendiciones que Jesucristo tiene para los latinoamericanos y caribeños.

La juventud latinoamericana y caribeña, de parte de Cristo tiene grandes bendiciones, para que así nuestra juventud esté sana físicamente y mentalmente también y espiritualmente; y los vicios, las cosas negativas, desaparezcan de nuestra juventud; así es que queremos a nuestra juventud latinoamericana y caribeña.

Pero para que desaparezcan las cosas negativas hay que colocar las cosas positivas en el alma de los jóvenes, como también de los adultos y de los niños: colocando la Palabra de Dios correspondiente a este tiempo final, que es positiva, saldrán automáticamente las cosas negativas de la vida de nuestra juventud.

Por eso tenemos que sembrar la Palabra de Dios, la Palabra de vida eterna correspondiente a este tiempo final, para los latinoamericanos y caribeños, para que produzca buenos frutos en la vida de nuestra juventud latinoamericana y caribeña.

Algunas veces queremos que nuestra juventud produzca buenos frutos, que no tenga vicios y cosas así, pero ¿qué se ha estado sembrando por la televisión y el cine? Violencia. ¿Y que produce? Pare4 violencia. ¿Y que más se ha sembrado por la televisión y las películas? Se han sembrado un sinnúmero de vicios; tenemos anuncios por todas partes, de vicios y cosas, y eso tiene que producir vicios en nuestra juventud. Para obtener una buena cosecha de cosas buenas en nuestra juventud hay que sembrar la Palabra positiva de Dios, que producirá buenos frutos.

Cristo hablando de esto en la parábola del sembrador dijo que hay tierra mala pero que hay tierra buena también; y la tierra buena es aquella que oye la Palabra y la entiende, y produce a ciento por uno, a sesenta por uno y a treinta por uno5; y nosotros tenemos que colocar esa Palabra en el alma de nuestra juventud, para que produzca —esa Palabra— frutos en abundancia en nuestra juventud, y así nuestra juventud es representada en la buena tierra; y la buena tierra es bendecida.

Ahora, la mala tierra no es bendecida. Dice el apóstol San Pablo en su carta a los Hebreos, capítulo 6, verso 7 al 8:

“Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios;

pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada”.

Esto es aplicado al individuo, porque por sus frutos es conocido el árbol: el árbol que no da buen fruto, será cortado y echado al fuego6, ahí tiene la maldición; pero el árbol que lleva buen fruto, es limpiado, para que lleve más fruto7, ahí está la bendición; esto también es aplicado a naciones y es aplicado también a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora, podemos ver que hay bendición y hay maldición; tenemos que llevar buenos frutos, y para eso la semilla de la Palabra de Dios tiene que estar sembrada en nuestra alma, en el alma de nuestros niños, en el alma de nuestra juventud y en el alma de los adultos también; y entonces podemos esperar buenos frutos en nuestra juventud y en toda nuestra sociedad; de otra forma seguiríamos teniendo graves problemas en nuestra sociedad, con los niños, con los jóvenes y con los adultos también.

La forma de Dios, vean ustedes lo sencilla que es, es de acuerdo a una ley: la ley de la siembra y de la cosecha. Conforme a la ley de la siembra y cosecha: lo que el hombre sembrare, eso también cosechará8; si estamos cosechando violencia y problemas de drogas y muchos problemas en el juventud, busquemos la raíz de esos problemas; fueron sembradas esas malas semillas por diferentes medios de comunicación, y los padres no vigilaron eso, y después tienen una cosecha de cosas que ellos no deseaban en sus hijos.

Pero nosotros podemos sembrar la buena semilla de la Palabra de Dios, y así el alma de nuestra juventud despierta a la realidad de lo que somos en este planeta Tierra, de dónde hemos venido, dónde estamos y para qué estamos aquí, y hacia dónde nos dirigimos en el Programa de Dios; y así ver que hay un Programa Divino de grandes bendiciones para vida eterna de todos nosotros; y así tener esa fe y esa esperanza, la cual nos ayudará para mantenernos en el camino correcto, siendo de bendición para nuestra nación, para nuestra comunidad y para nuestros hogares.

Ahora, podemos ver que todo es sencillo, pero hay que aplicarlo en la forma correcta para que pueda producir los frutos correctos, los que deseamos nosotros en nuestra juventud, en nuestros niños y también en nuestros adultos; ahora tenemos la oportunidad porque la bendición de Dios está en la América Latina y el Caribe, y esa bendición está al alcance de toda la juventud latinoamericana y caribeña.

Cuando un joven recibe la Palabra en su alma, su alma despierta a lo que es como ser humano; mientras la persona no ha despertado a lo que es como ser humano, su alma está dormida ahí, y la persona vive para comer, trabajar, dormir y después morirse cuando se le terminen sus días aquí en la Tierra, sin una esperanza de una vida después de esta vida terrenal; y por eso algunos no toman cuidado de sus vidas, porque piensan que después que se mueran ya todo ha terminado; pero no ha terminado, lo único que terminó fue su estadía en este cuerpo mortal, pero usted sigue viviendo en otro cuerpo, que es de otra dimensión; pero su futuro usted aquí en la Tierra lo va a obtener; ¿y cómo lo va a obtener? Usted lo va a obtener de acuerdo a como Cristo ha dicho. Jesucristo dijo, en San Juan, capítulo 5, verso 24:

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”.

El que recibe la Palabra de Cristo pasa de muerte a vida. El ser humano cuando llega a esta Tierra, al nacer aquí ha nacido en medio de una raza que está en muerte, y por eso Cristo dijo que era necesario nacer de nuevo: por medio de creer en Cristo como nuestro Salvador y lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu Santo, y entonces la persona tiene la promesa de vivir eternamente con Dios.

El que no aprovecha el tiempo de vida aquí en la Tierra, en este cuerpo mortal, después no tendrá oportunidad; por lo tanto, toda persona debe aprovechar su estadía aquí en la Tierra en este cuerpo mortal, porque nuestra estadía aquí en la Tierra es para hacer contacto con la vida eterna, para ser sellados para vida eterna.

Tenemos que despertar a la realidad de lo que somos y para qué estamos en esta Tierra; el resto, de comer, dormir, trabajar, esas son las añadiduras de la vida terrenal, pero lo más importante (dijo Cristo) es buscar el Reino de Dios y Su justicia9, tenemos que buscar y encontrar el Reino de Dios y Su justicia para poder vivir eternamente.

Es algo muy triste que una persona que haya vivido en esta Tierra en un cuerpo mortal, después no pueda vivir eternamente; porque algunos no podrán seguir viviendo. La Escritura habla de que serán echados al lago de fuego muchas personas; pero nosotros tenemos que evitar que miles de personas sean echadas al lado de fuego, y para eso tenemos que darles a conocer todo el Programa Divino, para que esas personas puedan vivir eternamente.

Por eso estamos llevando la Palabra del Evangelio del Reino, que es la Gran Voz de Trompeta del Evangelio, para que así llegue hasta lo profundo del alma de las personas, y el alma de las personas despierte a la realidad y sepan de dónde hemos venido, dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos.

Vamos a estar a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo, es vida eterna lo que Cristo tiene para todos nosotros.

No vale la pena vivir en este cuerpo y después dejar de existir; vale la pena vivir en este cuerpo y hacer contacto con la vida eterna para —después que termine nuestra vida en este cuerpo mortal— vivir en un cuerpo eterno por toda la eternidad; y esa oportunidad la tienen todos ustedes, como yo también, Cristo nos da esa oportunidad a todos nosotros.

Que Dios les ayude a ustedes y a mí también, para que estemos listos para recibir el nuevo cuerpo que Él ha prometido para todos nosotros.

Que las bendiciones de nuestro amado Salvador Jesucristo sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también; y que Dios bendiga a nuestra juventud latinoamericana y caribeña, y los dirija en Su Programa Divino. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Con nosotros nuevamente el reverendo Miguel Bermúdez Marín, para continuar y finalizar nuestra parte en esta noche.

Dios les bendiga y les guarde a todos.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA SEÑAL DEL FIN DEL SIGLO”.

[Revisión agosto 2018]

1 Isaías 7:14

2 Apocalipsis 22:7-9

3 San Lucas 19:41-44

4 Del verbo “parir”.

5 San Mateo 13:23

6 San Mateo 7:19

7 San Juan 15:2

8 Gálatas 6:7

9 San Mateo 6:33

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