ImprimirImprimir

Muy buenos días o buenas tardes, amados hermanos y amigos presentes aquí en Melipilla, Chile. Es para mí una bendición muy grande estar con ustedes en esta ocasión. Aprecio vuestra paciencia.

En esta ocasión tenemos un tema en el cual, el que lo colocó por aquí no solamente pues quería que ustedes supieran acerca de este tema, sino que también como que quiere saber de este tema un poquito más, el que lo colocó; y vamos a ver lo que Dios nos permite saber, porque yo también quiero saber de este tema, y vamos a ver lo que Dios nos permite ver bajo este tema: LA EXPLOSIÓN o “LAS EXPLOSIONES DEL SÉPTIMO SELLO”.

Leemos en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 en adelante, donde dice:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

Y en Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante, dice:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema, como ya les dije, es: “LAS EXPLOSIONES DEL SÉPTIMO SELLO”.

Para poder comprender este tema: “LAS EXPLOSIONES DEL SÉPTIMO SELLO”, leemos lo que dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo hablando acerca del Séptimo Sello. El Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo, y veamos lo que dice él acerca del Séptimo Sello: Página 464 y 465 nos dice [Los Sellos]:

“[138]. Debemos recordar que este Séptimo Sello es el fin del tiempo de todas las cosas. Correcto. Las cosas escritas en el Libro de la Redención, sellado desde antes de la fundación del mundo con siete sellos, todo termina. Es el fin de este mundo agitado, es el fin de la naturaleza agitada y es el fin de todo. En eso también encontramos el fin de las Trompetas, de las Copas, de la Tierra; y aun es el fin del tiempo. El tiempo termina, así nos lo dice la Biblia en Apocalipsis 10:1-7, donde el Ángel dijo: ‘El tiempo no será más’. Y eso será en el día cuando este gran evento suceda. Allí todo termina.

139. Al final de este Séptimo Sello es el fin de la edad de la Iglesia; es el fin del Séptimo Sello, es el fin de las Trompetas, es el fin de las Copas y aun es el fin de la entrada al Milenio. Todo eso es contenido en el Séptimo Sello.

140. Es como disparar un cohete al aire. Este cohete hace una explosión por aquí cerca; y luego mucho más alto hace otra explosión, y de allí salen cinco estrellas. Una de esas cinco hace una explosión, y de allí salen otras cinco estrellas; y una de esas estrellas explota, y de allí salen otras cinco estrellas; y después desaparece gradualmente. Así es el Séptimo Sello. Allí termina el tiempo para el mundo. Es el fin del tiempo para esto y aquello y todas las cosas. Todo termina con el Séptimo Sello. Ahora, ¿cómo lo va a hacer Dios? Eso es lo que no sabemos, no lo sabemos. En esto será el tiempo para todas estas cosas y la entrada del Milenio”.

(Disculpen, la garganta está un poquito afectada estos días, pero seguimos hacia adelante con la Palabra). Dice:

“En esto será el tiempo para todas estas cosas y la entrada del Milenio.

141. Ahora, noten que la apertura de este Sello fue tan tremenda que hasta los Cielos mismos fueron silenciados por este evento, por el tiempo de media hora. Ahora, ¿es tremendo? ¿Qué es? No hubo nada que se moviera por ese tiempo. Una media hora puede que no sea mucho tiempo si usted se está divirtiendo, pero estando en suspenso entre la vida y la muerte, puede ser como un milenio. Esto fue tan grande que ni el mismo Jesús habló de ello, ni ninguno de los demás tampoco”.

Y sigue ahí mostrando todo esto del Séptimo Sello.

Ahora, vean ustedes cómo el Séptimo Sello tiene que ver con el fin de las copas, el fin de las trompetas, el fin de la Iglesia, o sea, el fin de la edad de la Iglesia, o sea, de la Dispensación de la Gracia, y tiene que ver con el fin del mundo también.

¿No dijo Jesús que para el fin del siglo el Hijo del Hombre enviaría a Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta?

Ahora, el Séptimo Sello es la Venida del Señor.

¿Y cómo dice Cristo que vendrá el Hijo del Hombre en el tiempo final?

San Mateo, capítulo 16, versos 27 al 28 nos dice cómo vendrá el Hijo del Hombre. Dice el mismo Jesús hablándonos, profetizando:

Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”.

¿Cómo viene el Hijo del Hombre? Viene con Sus Ángeles en la gloria de Su Padre. ¿Cómo viene el cumplimiento del Séptimo Sello? Viene con Sus Ángeles en la gloria de Su Padre.

El cumplimiento del Séptimo Sello no puede ser verdadero si no está el Hijo del Hombre con Sus Ángeles. ¿Y qué significa esto? Esto significa la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, del Ángel que tiene el Séptimo Sello, del cual habla el precursor de la Segunda Venida de Cristo en el mensaje de Los Sellos en español, página 469, dice:

153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba…”.

Está hablando de esta foto o de este evento que fue tomado en foto, donde están los siete ángeles mensajeros de las siete edades, y un ángel que es muy diferente a los demás, el cual es este que está acá arriba. Ahora, dice:

153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’. ¿Se acuerdan?

154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello…”.

¿Cuál de esos ángeles es el que tiene el Séptimo Sello? El Ángel que era muy diferente a los demás, el cual está aquí: formando la cabellera blanca del Señor. Los otros formaron la barba del Señor.

“Era el que tenía el Séptimo Sello, lo cual he mantenido como una pregunta en mi mente toda mi vida. ¡Amén! Los otros Sellos significaron mucho para mí, desde luego; pero ustedes no se imaginan lo que ha significado este séptimo”.

El Séptimo Sello, vean ustedes, siendo la Venida del Señor, y este Ángel que era diferente a los demás, siendo el que tiene el Séptimo Sello, para cumplirse el Séptimo Sello en la Tierra pues tiene que venir como vinieron los ángeles a la Tierra para cumplir el ministerio de ellos, cada uno en su edad.

Y ahora, tiene que venir este Ángel que es muy diferente a los demás; ya no puede venir a la primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta o séptima edad, porque ya esas edades terminaron; y los ministerios que fueron manifestados en estas edades ya su tiempo pasó, y el velo de carne donde estaban manifestados se fue, se fueron esos velos de carne.

Por lo tanto, ya el ministerio de San Pablo está en el pasado, el de Ireneo, el de Martin, el de Colombo, el de Lutero, el de Wesley y el del precursor de la Segunda Venida de Cristo; todo eso ya es historia. Hemos obtenido los beneficios de esos ministerios, tanto los que vivieron en el tiempo de esos ministerios como nosotros también hemos recibido el beneficio de esos ministerios porque tenemos la Palabra que fue hablada por medio de ellos, la cual todavía es de bendición para nosotros.

Y en los mensajes de San Pablo y del séptimo ángel mensajero William Branham están las profecías de la Segunda Venida de Cristo, las profecías que tienen que ser cumplidas en este tiempo final. Por lo tanto, son de bendición los ministerios que ellos tuvieron y las cosas que ellos hablaron, y las profecías que dieron para este tiempo final.

Y ahora, para el Séptimo Sello ser cumplido en la Tierra pues tiene que venir el Ángel que tiene el Séptimo Sello. Y este Ángel que es diferente a los demás no puede venir a ninguna de estas edades sino que tiene que venir a la Edad de la Piedra Angular. Y la Venida de ese Ángel cumple el Séptimo Sello aquí en la Tierra.

Y ahora, veamos con más claridad este misterio del Séptimo Sello, que es el misterio de la Venida del Señor, la cual está mostrada en Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante. Y para su cumplimiento se requiere lo que está aquí profetizado: Página 57 del libro de Los Sellos en español, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza...’.

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando:

‘... y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel. ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia”.

Ahora vean ustedes cómo este Ángel Fuerte que desciende del Cielo, el cual es Cristo en Su Venida, viene como mensajero a Israel; Él viene, dice: “Él viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin”.

Viene directamente a los judíos, viene como el mensajero a Israel. Viene como el mensajero a Israel, y por consiguiente viene con el Mensaje del Evangelio del Reino, que es el Mensaje que el pueblo hebreo recibirá en este tiempo final. Viene con el Mensaje Mesiánico prometido para este tiempo final.

Veamos en la página 123 del libro de Los Sellos, donde dice… vamos a ver:

[103]. Vendrá el Mesías y será quitada Su vida en sacrificio, a la mitad de la semana, entonces hará cesar el sacrificio y la ofrenda”1.

Eso ya se cumplió en la Primera Venida de Cristo: a la mitad de la semana número setenta la vida al Mesías fue quitada en la Cruz del Calvario; y cesó el sacrificio y la ofrenda luego, porque ya no se necesitan más sacrificios y ofrendas por el pecado, porque con el Sacrificio de Cristo ya se cumplió lo que estaba reflejado en aquellos sacrificios.

“Entonces todavía quedan tres años y medio para la enseñanza mesiánica entre los judíos. Dios no trata con los gentiles y los judíos al mismo tiempo; Él lidia con Israel como una nación, pero con los gentiles lidia individualmente. Él no ha llamado a los gentiles para ser Su Novia, sino que llamó ‘un pueblo de entre los gentiles’. Ahora, Él lidia con Israel como una nación, y ahora mismo ella está allí como una nación”.

Ahora, ¿qué hace? Pues esperando la Venida del Señor, la Venida y cumplimiento del Séptimo Sello, para, los tres años y medio que le faltan al pueblo hebreo, le sean cumplidos, y la enseñanza mesiánica recorra toda la nación hebrea. La enseñanza mesiánica del Evangelio del Reino revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo, y dándole a conocer también la historia de lo que fue la Primera Venida de Cristo, y mostrándole el Sacrificio por el pecado, el cual llevó a cabo Cristo en la Cruz del Calvario.

Ellos se lamentarán, llorarán y recibirán el perdón como nación; y entrarán ciento cuarenta y cuatro mil hebreos; y eso es todo Israel para Dios. Es el Israel elegido por Dios, y esos son los escogidos de Dios del pueblo hebreo. Pero no pertenecen al Cuerpo Místico de Cristo sino que son los que servirán como eunucos en el Reino de Cristo, servirán a Cristo y a Su Iglesia.

Ahora, vean cómo para el pueblo hebreo será predicado el Mensaje Mesiánico, el cual está prometido para ser predicado en el tiempo final por la Gran Voz de Trompeta.

En la página 310 del libro de Los Sellos dice:

153. Ellos preguntaron: ‘¿Restituirás el Reino a Israel en este tiempo?’ El Reino judío será establecido sobre la Tierra, ustedes ya saben eso. Juan dijo que el Reino... Este ahora es el Reino del Evangelio, pero el Reino de los judíos será predicado por estos dos profetas”.

Ahora vean, durante la Dispensación de la Gracia se ha estado predicando el Reino del Evangelio, pero con el Mensaje del Evangelio del Reino se predicará el Reino de los judíos.

“… pero el Reino de los judíos será predicado por estos dos profetas. El Reino de los Cielos es predicado a los gentiles, pero el Reino sobre la Tierra, que será establecido después del Milenio, es para los judíos”.

¿Y quién predicará ese Reino? Ese Reino será predicado por los Dos Olivos.

Y ahora, vean ustedes cómo los Dos Olivos… y, vamos a ver… siendo que el Hijo del Hombre viene con Sus Ángeles, viene con los Dos Olivos; o sea que el Séptimo Sello viene con Sus Ángeles, con Moisés y Elías.

Toda persona que vea la Venida del Reino de Dios y vea el Séptimo Sello estará viendo la Venida del Ángel que era muy diferente a los demás, viniendo a la Tierra con los ministerios de Jesús, Elías y Moisés.

Si no están esos tres ministerios ahí, eso entonces no es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, porque entonces se le quedó alguno de los Ángeles y ya eso no puede ser la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Tiene que ser con los ministerios de Jesús por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Moisés por segunda vez; tienen que estar ahí presentes en la Venida del Hijo del Hombre en Su Reino.

Y eso es el Séptimo Sello: la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles. Eso es el Séptimo Sello: la Venida del Ángel que era muy diferente a los demás con Sus Ángeles; o sea, la Venida del Ángel que era muy diferente a los demás manifestando los ministerios de Jesús por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Moisés por segunda vez.

Y ahora vamos a ver cómo es que viene… Ya les mostré que viene como el mensajero a Israel, pero viene por Su Iglesia, porque Su Iglesia todavía está aquí en la Tierra; y si él, antes de ir al pueblo hebreo y revelarse, y el pueblo hebreo recibirlo, no se revela en medio de Su Iglesia, no se manifiesta en medio de Su Iglesia, se quedaría aquí para la gran tribulación la Iglesia del Señor Jesucristo; pero ella tiene la promesa de que será transformada y raptada, porque ella ha creído en Jesucristo como su Salvador y ha lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y ha recibido Su Espíritu Santo; por lo tanto, no tiene manchas, no tiene pecado, y la gran tribulación es para purificar todo lo que tenga pecado; y como ella no tiene pecado pues será llevada a la Cena de las Bodas del Cordero.

Ahora, les mostré cómo viene: viene como el mensajero a Israel; y el mensajero a Israel es el mensajero que viene con los ministerios de los Dos Olivos. Ese es el Ángel que aparece en Apocalipsis, capítulo 7, donde dice:

“Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar,

diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.

Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.

De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce mil sellados (y sigue enumerando doce mil sellados de cada tribu)”.

Y luego en Apocalipsis, capítulo 14, verso 1, aparecen ya sellados. Dice:

“Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente”.

¿Cómo obtuvieron ese sello en sus frentes? Por medio del ministerio de este Ángel que viene con el Sello del Dios vivo.

Este Ángel que viene con el Sello del Dios vivo —¿Cuál es el Sello del Dios vivo? Es el Espíritu Santo—, el Espíritu Santo viene en ese Ángel manifestado. Ese es el mensajero que viene con el Espíritu Santo manifestado en carne humana en el Día Postrero, para llamar y juntar a todos los escogidos de Dios. Llamará y juntará 144.000 hebreos, pero antes llama y junta a los escogidos de la Iglesia en la Edad de la Piedra Angular.

En San Mateo, capítulo 24, verso 31, dice: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos”. Ahí vean ustedes cómo los ministerios de Sus Ángeles, los ministerios de Moisés y Elías, con la Gran Voz de Trompeta, o sea, con el Mensaje del Evangelio del Reino, con ese Mensaje Mesiánico, estará llamando y juntando a los escogidos de Dios.

No hay otra cosa para llamar y juntar a los escogidos de Dios, sino el Mensaje del Evangelio del Reino para este tiempo final; así como no hubo otra cosa para juntar a los escogidos de Dios de las siete edades de la Iglesia gentil sino el Mensaje del Evangelio de la Gracia siendo predicado por los ángeles mensajeros enviados por Cristo en cada edad de la Iglesia gentil.

Y ahora para el recogimiento de los últimos escogidos del tiempo final se requiere la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, que es el Mensaje del Evangelio del Reino, ese Mensaje Mesiánico que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Con ese Mensaje es con el cual son llamados y juntados todos los escogidos de Dios. No hay otro Mensaje que funcione para el llamado de los escogidos de Dios de entre los gentiles y para el llamado de los escogidos de Dios del pueblo hebreo.

Por eso es que ustedes pueden ver que entre los judíos han ido muchos predicadores predicando el Evangelio de la Gracia pero no han podido convertir el pueblo hebreo a Cristo; porque con el Mensaje que ellos serán convertidos a Dios será con el Mensaje del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, gira alrededor del Séptimo Sello; o sea, la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Con ese Mensaje revelando el misterio de Su Venida, los escogidos hebreos despertarán y dirán: “¡Esto es lo que nosotros estamos esperando por miles de años!”.

¿Están esperando ellos otra cosa? ¡No! Ellos lo que están esperando es la Venida del Mesías. Y la Venida del Mesías es la Venida y cumplimiento del Séptimo Sello.

Y ahora vean ustedes cómo viene ese Séptimo Sello manifestado: En Apocalipsis, capítulo 19, viene sobre un caballo blanco. Ese Jinete del caballo blanco es Cristo, es Cristo el que viene.

Ahora, la Primera Venida de Cristo, ¿qué fue? La Primera Venida de Cristo fue la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, la Venida del Verbo encarnado en un hombre sencillo, de Nazaret, llamado Jesús. Eso fue la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, el cual estaba prometido que vendría.

En Malaquías, vamos a ver, dice que vendría el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Dice, capítulo 3 de Malaquías, verso 1 en adelante, dice:

“He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí (¿ese fue quién? Juan el Bautista); y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros”.

Después de Juan el Bautista ¿quién vendría? El Señor. El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el que le apareció a Moisés en aquella zarza ardiente y le dijo: “Yo soy el Dios de tu padre (o sea, el Dios de Amram, el padre de Moisés), el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y de Jacob”. Y ahora, había descendido para liberar al pueblo hebreo de la esclavitud.

Para el tiempo final desciende para libertar a todos Sus hijos, y así todos obtener nuestra liberación obteniendo un cuerpo eterno los que vivimos, y los muertos en Cristo obteniendo un cuerpo eterno en el cual resucitarán. Y eso será la libertad gloriosa de los hijos de Dios, tipificada en la libertad o liberación que Dios efectuó con el pueblo hebreo allá en Egipto.

Y ahora, vean quién es el que viene: el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

“… y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos”.

Ahora vean la promesa de la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová.

En Isaías también nos habla de la Venida de este Ángel del Pacto, el cual es el mismo Dios con Su cuerpo teofánico, ese cuerpo que es parecido a nuestro cuerpo pero de otra dimensión. Es llamado también el Verbo.

Ahora, en Isaías, capítulo 40, verso 3 en adelante, dice:

“Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.

Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane.

Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado”.

Este clamando en el desierto ¿fue quién? Juan el Bautista. Él mismo dio testimonio que era la voz de uno clamando en el desierto. San Mateo, capítulo 3, verso 3, da testimonio de esto; y también San Mateo, capítulo 11, verso (digamos) del 9 en adelante, al 14, Jesús también da testimonio de Juan el Bautista como el Elías que tenía que venir, como el precursor preparándole el camino. Sigue diciendo:

“Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo.

La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo.

Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro!”.

Juan el Bautista estaba presentándole al Dios de Israel en carne humana. Él dijo: “Después de mí viene uno del cual yo no soy digno de desatar la correa de Su calzado. Él les bautizará con Espíritu Santo y Fuego”.

Él dijo también: “Y yo no lo conocía, pero el que me mandó a bautizar me dijo: Sobre aquel que tú veas al Espíritu Santo descender en forma de paloma sobre él, ese es Él”. Y Juan dice: “Y yo le vi, y he dado testimonio que ese es Él (señalando a Jesús)”.

Ahora vean aquí la profecía. Estaría siendo mostrado el Dios de Israel:

“He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro.

Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas”.

Ahora vean ustedes cómo está prometida aquí, profetizada, la Primera y Segunda Venida de Cristo, en donde Dios sería visto… aquí dice: “¡Ved aquí al Dios vuestro!”. Dios sería visto, pero, vean ustedes, el verso 5 dice: Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado”.

Y cuando se cumplió esta profecía dos mil años atrás, vean ustedes lo que fue el cumplimiento de esta profecía: San Juan, capítulo 1, verso 1 en adelante, dice:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”.

El Verbo era en el principio con Dios, y era el mismo Dios; porque el Verbo es el cuerpo teofánico de Dios; es el Verbo, la Palabra, en donde Dios se manifestó y desde donde Dios habló y creó todas las cosas.

Por eso dice: “Por Él fueron hechas todas las cosas”, y en Génesis dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”.

Luego en el verso 9 dice, 9 y 10 de San Juan, capítulo 1, dice:

“Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.

En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

A lo suyo vino (o sea, al pueblo hebreo), y los suyos no le recibieron”. 

Ahora, ¿cómo vino al pueblo hebreo? Vamos a ver cómo vino:

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”.

¿Cómo vino el Verbo en medio del pueblo hebreo? Vino en carne humana, el Verbo (que es el mismo Dios con Su cuerpo teofánico llamado en el Antiguo Testamento también el Ángel del Pacto o Ángel de Jehová) se vistió de un cuerpo de carne, de un velo de carne y estuvo en medio del pueblo hebreo manifestado hablándole al pueblo hebreo.

Y en ese velo de carne estaba la Palabra de Dios siendo manifestada; por medio de ese velo de carne era escuchado Dios hablándole al pueblo hebreo. Eso es lo que nos dice San Pablo en su carta a los Hebreos, capítulo 1 y verso 1 al 2 cuando dice… versos 1 al 3 vamos a leer para que tengamos el cuadro claro aquí, de esta manifestación de Dios en carne. Dice:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo…”.

¿Por medio de quién nos habló (dice Pablo)? Dice:

“… en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;

el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las Alturas”.

Aquí podemos ver cómo el Dios Todopoderoso vino con Su cuerpo teofánico, creó en el vientre de María una célula de vida, la cual se multiplicó célula sobre célula y formó o fue creado el cuerpo de Jesús, y en ese cuerpo habitó Dios con Su cuerpo teofánico. Y desde ese cuerpo llevó a cabo Dios la Obra de Redención siendo ofrecido ese cuerpo en expiación por nuestros pecados. Y luego que resucitó y ascendió al Cielo colocó Su propia Sangre allá en el Propiciatorio o silla de intercesión o asiento de misericordia, y ha estado intercediendo en el Templo que está en el Cielo, en el Lugar Santísimo, como lo hacía el sumo sacerdote una vez al año, o sea, un día en el año: el día diez del mes séptimo de cada año el sumo sacerdote entraba al lugar santísimo con la sangre de la expiación del macho cabrío, y allí hacía la obra que le correspondía como sumo sacerdote en intercesión por el pueblo hebreo.

Eso es lo mismo que Cristo está haciendo en el Cielo desde que Él ascendió al Cielo. Y todo eso fue reflejado en lo que hacía el sumo sacerdote el día de la expiación, un día en el año: el día diez del mes séptimo de cada año, eso lo hacía el sumo sacerdote; y eso estaba profetizando, era una profecía de que nuestro Señor Jesucristo, el Ángel del Pacto, haría esa labor en el Templo que está en el Cielo. Y por eso tenía que obtener la Sangre de la Expiación para llevarla al Templo que está en el Cielo; y por eso vino aquí y aquí se efectuó el Sacrificio, y tomó la Sangre del Sacrificio y la llevó al Cielo.

El Sacrificio se efectuaba, ¿dónde? En el atrio; y este planeta Tierra es el Atrio. Pero Cristo tuvo que subir al Cielo, llegar a la presencia de Dios, al Lugar Santísimo, para llevar allí Su propia Sangre entrando Cristo como Sumo Sacerdote del Orden de Melquisedec, porque Él es el Sacerdote Melquisedec del Templo que está en el Cielo.

Y allí no podía entrar ni Aarón ni ninguno de la descendencia de Aarón, sino que tenía que entrar el Rey Melquisedec, que también es el Sumo Sacerdote Melquisedec. Es Rey y es Sacerdote. Por eso es que los descendientes de Melquisedec son reyes y son sacerdotes.

¿No dice así la Escritura, que Él nos ha redimido con Su Sangre? Dice en Apocalipsis, capítulo 1, versos 5 al 6, dice:

“… y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,

y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén”.

Y en el capítulo 5 de Apocalipsis dice, versos 9 en adelante, 9 al 10, dice:

“… y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;

y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”.

Ahora, ¿somos reyes y sacerdotes según el orden de Leví, de la descendencia de Aarón? No. Sino del orden celestial, del Orden de Melquisedec. Y de ese Orden somos nosotros reyes también.

Y ahora, los descendientes de este Orden serán los que estarán como sacerdotes ministrando en el Reino de nuestro Señor Jesucristo, y serán también los que estarán como reyes con Cristo, con el Mesías, en este planeta Tierra. Es un Orden celestial, el Orden Divino, el Orden de la descendencia de Dios que viene por medio de Melquisedec, del Rey y Sacerdote Melquisedec, que es nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora, Él estuvo aquí en la Tierra dos mil años atrás manifestado en carne humana. El Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, vean ustedes, es ese Rey Melquisedec y es ese Sacerdote Melquisedec. Por eso ustedes lo encuentran en diferentes lugares del Antiguo Testamento manifestado. Y Dios dice en el capítulo 23 del libro del Éxodo, versos 20 en adelante, dice:

He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él”.

Y cuando ese Ángel de Jehová es manifestado en la Tierra ahí está el Nombre de Dios.

“Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.

Porque mi Ángel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir”.

Cuando se manifestó en carne humana dos mil años atrás, vean ustedes, estuvo en medio del pueblo hebreo, que era el pueblo que lo estaba esperando.

Y ahora, para el tiempo final es la Iglesia gentil la que está esperando la Segunda Venida del Ángel de Jehová, del Ángel del Pacto, el cual vino dos mil años atrás manifestado en carne humana en aquel velo de carne llamado Jesús.

¿Y qué será la Venida del Ángel del Pacto manifestado en carne humana en el Día Postrero? ¿Qué será la Venida de ese Ángel que tenía el Séptimo Sello? ¿Qué será la Venida de ese Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? Pues es la Venida del Ángel del Pacto, es la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo.

Ahora, en la página 277 del libro de Los Sellos en español, orando nuestro hermano Branham dice:

[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

Y en la página 256 del libro de Los Sellos en español, dice, hablando de este Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19:

121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Así es como veremos la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, la Venida del Espíritu Santo en este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino. Esa es la forma en que viene Jesucristo en Espíritu Santo manifestado: encarnándose en un hombre del tiempo final.

En la página 134 del libro de Los Sellos en español, nos dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse…”.

El Espíritu Santo ha estado de edad en edad manifestado, ¿dónde?, en cada ángel mensajero, en medio de Su Iglesia. Y ahora “este Espíritu Santo que tenemos” ¿qué es? Jesucristo manifestado en Espíritu Santo, el cual estuvo manifestado en cada ángel mensajero en la porción correspondiente a cada edad. Ahora:

“Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como Rey de Reyes y Señor de Señores”.

Ahora vean cómo la promesa de la Venida del Espíritu Santo en carne humana como el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 será la Venida del Espíritu Santo encarnado en un hombre, será la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19. Eso es la Venida de la Palabra encarnada en un hombre, es la Venida de la Palabra, el Verbo, el Espíritu Santo encarnado en un hombre y manifestado por medio de ese hombre en este tiempo final; y ahí vienen Sus Ángeles también.

En la página 399 en español, del libro de Los Sellos, cuando le preguntan acerca del Elías que le predicará al pueblo hebreo, página 399 en español, del libro de Los Sellos, en la pregunta número 11 le preguntan:

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(Y la contestación fue): [94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu; porque allá, cuando Elías ya había subido y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

Vean ustedes, ¿dónde lo conocieron, a Elías, al ministerio de Elías manifestado por segunda vez en otro hombre, en Eliseo? Cuando abrió el Jordán. Lo mismo que había hecho Elías para cruzar al otro lado. Y ahora, para cruzar hacia acá Eliseo abrió de nuevo el Jordán. Los hijos de los profetas dijeron: “¡Es el espíritu de Elías que ha reposado sobre Eliseo!”. Y estaban correctos. Era la segunda ocasión en que el ministerio de Elías reposaba sobre otro hombre. El espíritu de Dios en Eliseo manifestando ese ministerio por segunda vez.

La tercera ocasión en que reposó el espíritu ministerial de Elías sobre otro hombre fue en Juan el Bautista. El mismo Cristo dijo: “Él es aquel Elías que había de venir. Si ustedes lo quieren recibir, ese es aquel Elías (Juan el Bautista)”. San Mateo, capítulo 11, verso 14; y San Mateo, capítulo 17, verso 10 al 14 (digamos); y también San Lucas, capítulo 1, aquí es el Ángel Gabriel el que dice esto, dice hablando de Juan el Bautista (verso 16 al 17):

“Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.

E irá delante de él (o sea, delante del Mesías) con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto”.

El Arcángel Gabriel habló de Juan el Bautista como el Elías que iba a venir en aquel tiempo para preparar al pueblo para la Venida del Señor, o sea, como precursor de la Primera Venida de Cristo, y luego Jesús también dio testimonio de que Juan el Bautista era aquel Elías. Y esa fue la tercera vez que el ministerio de Elías estuvo manifestado por el Espíritu Santo en otro hombre.

Y la cuarta ocasión fue en el reverendo William Marrion Branham; en el cual estuvo el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios, Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en él operando el ministerio de Elías por cuarta ocasión, y con ese ministerio precursando la Segunda Venida de Cristo.

Siendo el precursor de la Segunda Venida de Cristo encontraremos que en todos sus mensajes él habla siempre de la Segunda Venida de Cristo; siempre estará girando su Mensaje acerca o alrededor de la Segunda Venida de Cristo; o sea, preparando al pueblo para que reciban a Cristo en Su Segunda Venida. Y dice cómo vendrá: dice que será la Palabra encarnada en un hombre.

Y por cuanto el Hijo del Hombre viene con Sus Ángeles, cuando le preguntan acerca de Elías viniendo por quinta ocasión como el mensajero al pueblo hebreo, dice que será… vamos a ver. Dice: “Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu”.

Es el Espíritu Santo operando el ministerio de Elías por quinta ocasión.

Y ahora, con esa manifestación de Jesús, Moisés y Elías, en la manifestación, apertura o cumplimiento del Séptimo Sello, el Cohete del Séptimo Sello, de la Segunda Venida de Cristo, dice que hace ciertas explosiones. Dice:

140. Es como disparar un cohete al aire. Este cohete hace una explosión por aquí cerca; y luego mucho más alto hace otra explosión…”.

No puede haber un lugar más alto que este: la Edad de la Piedra Angular, en el Cuerpo Místico de Cristo.

Vean ustedes cómo la explosión de ese cohete es en la Iglesia del Señor Jesucristo y en este planeta Tierra. Dice:

y luego mucho más alto hace otra explosión, y de allí salen cinco estrellas. Una de esas cinco hace una explosión, y de allí salen otras cinco estrellas; y una de esas estrellas (de esas cinco nuevas que salieron) explota, y de allí salen otras cinco estrellas; y después desaparece gradualmente. Así es el Séptimo Sello”.

Cuando termina su labor pues ya las explosiones terminan.

Ahora vean, hay dos explosiones del cohete, de donde… de la segunda explosión salen cinco estrellas, y luego una de esas estrellas explota y salen cinco estrellas más; y luego una de esas estrellas (de las cinco nuevas estrellas) explota y salen cinco estrellas más.

Aquí podemos ver dos explosiones del cohete y luego dos explosiones de estrellas; o sea que por todas, ¿cuántas explosiones son? Cuatro explosiones: dos del cohete y dos de estrellas.

El cohete es el Séptimo Sello, la Segunda Venida de Cristo. Y ahora, de ese Cohete, de la Segunda Venida de Cristo, aparecen dos estrellas ahí explotando, porque viene con estrellas que van a explotar, viene con Sus Ángeles, viene con Moisés y Elías. Los ángeles o los - y los profetas son representados en estrellas. Y Cristo también dice que Él es la Estrella resplandeciente de la Mañana.

Ahora vean cómo el cohete explota y surgen cinco estrellas; y luego una estrella explota (de esas cinco estrellas) y surgen cinco estrellas más; y luego surge otra estrella de la nueva explosión, y explota, y surgen cinco estrellas más; o sea que hay cuatro explosiones y tres grupos de estrellas; tres grupos de cinco estrellas cada grupo.

El cohete en su segunda explosión causa cinco estrellas, produce cinco estrellas; y después una estrella de esas explota y produce cinco estrellas más; y luego una estrella (de las cinco producidas) explota y produce cinco estrellas más. O sea, hay cuatro explosiones: dos explosiones del cohete y dos explosiones de dos estrellas; y hay tres grupos de estrellas: el primero producido por el cohete en su segunda explosión, y los segundos dos grupos de estrellas producidos por la explosión de cada una de esas estrellas que explotó.

Ahora podemos ver la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, podemos ver la Venida del Cohete con Sus Estrellas. Y el planeta Tierra con todos sus habitantes, con toda la vida del planeta Tierra, girará alrededor del Séptimo Sello. En el Séptimo Sello está el fin de todas las cosas y la entrada al Milenio; la introducción al Milenio también está en el Séptimo Sello.

Ahora podemos ver cómo desde diferentes ángulos ha sido mostrado el Séptimo Sello en toda la Escritura y en los mensajes del precursor de la Segunda Venida de Cristo; y desde los diferentes ángulos que es mostrado el Séptimo Sello hará el impacto correspondiente sobre la raza humana; traerá los beneficios para la Iglesia del Señor Jesucristo desde el ángulo correspondiente a las bendiciones prometidas para la Iglesia de Jesucristo, y traerá a cumplimiento todo lo que corresponde a este tiempo final. Así es el Séptimo Sello.

Todo gira alrededor del Séptimo Sello, todo gira alrededor de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, todo gira alrededor de Su Venida con Sus Ángeles; y esas son las cosas que deben suceder pronto, las cuales Cristo dijo que nos daría a conocer.

Y por medio de Su Ángel Mensajero nos da a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y nos muestra el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, y los resultados que va a producir el Séptimo Sello en este tiempo final. Todo depende del Séptimo Sello, de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Ahora, el Ángel del Señor Jesucristo no es el Señor Jesucristo; él solamente es el instrumento de Jesucristo, el velo de carne donde Cristo estará manifestado en el Día Postrero; y donde estará manifestando Jesucristo en Espíritu Santo los ministerios de Moisés por segunda ocasión, de Elías por quinta ocasión, y de Jesús por segunda ocasión.

Y desde ahí estarán siendo efectuadas esas explosiones del Cohete y de esas dos estrellas que explotan; desde ahí es que veremos la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo llevando a cabo Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Y cuando todo haya terminado o se haya llevado a cabo todo el Programa del Séptimo Sello, será el fin para las copas, las trompetas y la entrada al Milenio.

O sea que el Séptimo Sello, vean ustedes, se mete hasta el Milenio; y el Séptimo Sello en el Milenio pues estará reinando. O sea que del Séptimo Sello dependen todas las cosas, en el Séptimo Sello viene todo lo que Dios ha prometido realizar en este tiempo final. Ahí está el Milenio, ahí está la Trompeta Final, ahí está la Gran Voz de Trompeta, ahí está el recogimiento de los escogidos de entre los gentiles y del pueblo hebreo, ahí está Moisés, ahí están los Dos Olivos, ahí está el ministerio de Jesús, todo está en el Séptimo Sello, todo eso es contenido en el Séptimo Sello.

Por eso es que el Séptimo Sello, el Ángel que desciende del Cielo, el Ángel Fuerte, levanta Su mano al Cielo y dice que el tiempo terminó; porque ahí, en el Séptimo Sello, está el fin del mundo, el fin de las trompetas, el fin de las copas, el fin del tiempo, y la entrada al Milenio; todo está ahí, en el Séptimo Sello.

Por eso podemos ver que del Séptimo Sello todos dependemos. Y sin la revelación del Séptimo Sello, sin la revelación de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles ninguna persona puede ser transformada y raptada, ni siquiera puede ser llamada y juntada en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular; porque es con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta (revelando el misterio del Séptimo Sello) que son llamados y juntados todos los escogidos de Dios en este tiempo final.

Sin el Séptimo Sello no hay nada que pueda ser efectuado en el Programa de Dios, no hay nada que pueda ser efectuado en el Cuerpo Místico de Cristo, no hay nada que pueda ayudarnos para ser transformados y raptados en este tiempo final; porque todo está en el Séptimo Sello, todo está en la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; y en estas explosiones que hace está la manifestación y obra correspondiente al Séptimo Sello en acción.

El cohete haciendo esas explosiones y luego las estrellas haciendo esas explosiones, es la acción del Séptimo Sello, el Séptimo Sello en acción.

Vean ustedes, también cuando el Ángel Fuerte descendió del Cielo y clamó como cuando un león ruge, siete truenos emitieron sus voces: o sea, siete explosiones fueron escuchadas allí. Ahora podemos ver que eso fue la Voz de Cristo hablando y revelando el misterio del Séptimo Sello.

Ese es el Cohete que nos llevará a la Cena de las Bodas del Cordero, en la hora cero, que es la Edad de la Piedra Angular; porque ya las siete edades han finalizado, han llegado a su final.

La Edad de la Piedra Angular también, al ser la edad octava nos habla del principio, nos habla de redención, nos habla de ser restaurados a la eternidad, porque el ocho representa infinito.

Ahora, vean ustedes la bendición tan grande que nos ha tocado en este tiempo final: nos ha tocado la bendición de estar viviendo en el tiempo de las explosiones del Séptimo Sello.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión dándoles testimonio de las explosiones del Séptimo Sello mencionadas por el precursor de la Segunda Venida de Cristo.

Que las bendiciones de Jesucristo sean sobre cada uno de ustedes, y que estas explosiones del Séptimo Sello sean de bendición para todos ustedes y para mí también, y nos traiga las grandes bendiciones prometidas por Dios para cada uno de nosotros; y pronto todos seamos transformados y raptados en este Día Postrero. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Ya hemos visto que con esas explosiones el Séptimo Sello estaría en acción; y una de las cosas que hace es buscar a los escogidos de Dios, porque el Séptimo Sello es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; si viene con Sus Ángeles pues viene a buscar a Sus escogidos con la Gran Voz de Trompeta.

Bueno, eso es para esta noche, en donde estaremos hablando con los detalles necesarios para que sea entendido este misterio del Séptimo Sello buscando a los escogidos, conforme a San Mateo, capítulo 24, versos 30 al 31.

Y en esta ocasión hemos estado viendo el misterio del Séptimo Sello como un cohete explotando, haciendo dos explosiones, y en la segunda saliendo cinco estrellas, y una de esas estrellas explotando y saliendo cinco estrellas más, y luego una de esas estrellas explotando y saliendo cinco estrellas más.

Recuerden también que cinco es número de gracia, y que también ¿cuántos ministerios Cristo colocó en Su Iglesia? Cinco ministerios.

Así que con uno de esos ministerios, vean ustedes, cada explosión encontramos que tiene un ministerio ahí que explota y lleva a cabo la labor en donde explota esa estrella y los cinco ministerios o cinco estrellas surgen, porque en la Venida del Hijo del Hombre todos los ministerios estarán manifestados.

Así que vamos a dejarlo quietecito ahí porque ya nos pasaríamos del tiempo necesario y ya tenemos para la noche un poquito… tenemos para la noche el próximo tema: “EL SÉPTIMO SELLO BUSCANDO A LOS ESCOGIDOS”; y esperamos que pronto todos los escogidos estén llamados y juntados, recogidos en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, y seamos transformados pronto y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero.

Falta muy poco tiempo, yo no les voy a decir cuánto falta, pero yo les voy a decir que eso es para el séptimo milenio, dijo Cristo, para el Día Postrero; y si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene ya estamos en el séptimo milenio; y si no se los añadimos, miren, estamos en el 1998 con unos cuantos meses, y ya estamos muy cerca de entrar al séptimo milenio con el calendario viejo que tenemos, que no está bien; pero miren, aun con ese calendario estamos ahí pegadito al séptimo milenio.

Ahora, ¿en qué tiempo del séptimo milenio del calendario de Dios será la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación nuestra? No lo sabemos, pero una cosa sí sabemos: Que la promesa de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, siendo el Séptimo Sello, sería manifestado el Séptimo Sello y sería dado a conocer este misterio y está siendo dado a conocer ese misterio. Las demás cosas son más sencillas. Lo más difícil, lo más difícil es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, la Venida o manifestación del Séptimo Sello; y ya el Séptimo Sello está siendo abierto a nosotros.

El Séptimo Sello, la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, se ha estado convirtiendo en una revelación dada a nosotros tan clara que ya podemos ver, podemos comprender ese misterio del Séptimo Sello, ese misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, ese misterio del Verbo, de la Palabra viniendo en carne humana en un hombre del tiempo final, señalado en la Escritura como el Ángel del Señor Jesucristo, a través del cual Cristo en Espíritu Santo estaría dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Pero ese Ángel no es el Señor Jesucristo; él solamente es el instrumento de Cristo para la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo en este tiempo final. Por eso Juan trató de adorarlo y él le dijo: “Mira, no lo hagas. Yo soy consiervo tuyo y de los que tienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios”.

Estamos en el tiempo más glorioso de todos los tiempos. Luego que seamos transformados, de ahí en adelante veremos literalmente a nuestro Señor Jesucristo en Su cuerpo; pero antes estaremos viendo la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo en Su Ángel Mensajero, y estaremos escuchándolo hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y pronto todos seamos transformados y raptados. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

“LAS EXPLOSIONES DEL SÉPTIMO SELLO”.

[Revisión julio 2018]

1 Daniel 9:24

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter