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Muy buenos días, amados hermanos y amigos presentes aquí en Monterrey, en el Auditorio Moisés. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

En esta ocasión vamos a estar hablando sobre el tema: “EL CRISTO RESUCITADO REVELANDO EL SÉPTIMO SELLO”.

Los que están en la sexta dimensión también nos escuchan. Y todos los hermanos nuestros que han partido nos escuchan, y también los de las otras edades escuchan también lo que Dios está hablándonos en este tiempo final.

Leemos en una de las cartas del apóstol San Pablo: en Segunda de Corintios, capítulo 5, verso 16, donde dice San Pablo… Vamos a comenzar en el verso 14, donde dice San Pablo:

“Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron;

y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación;

que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”.

Y leemos también Apocalipsis, capítulo 8, verso 1, donde dice:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“EL CRISTO RESUCITADO REVELANDO EL SÉPTIMO SELLO”.

Cristo, en Apocalipsis, capítulo 1, verso 17 al 18, dice... dice Juan:

“Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último;

y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades”.

Aquí tenemos al Cristo resucitado siendo visto por Juan el apóstol y teniendo Cristo (el Cristo resucitado) todo el poder divino, como Él había dicho1: “Todo poder me es dado en el Cielo y en la Tierra”. Por eso Cristo ha dado poder a Su Iglesia, el poder divino que le fue otorgado a Él al morir, resucitar y ascender al Cielo victorioso y sentarse a la diestra de Dios en el Cielo.

Ahora, San Pablo dice: “Si conocimos a Cristo según la carne, ya no le conocemos más así”. ¿Cómo le conocemos? Le conocemos al Cristo resucitado, en el cual está todo el poder divino; y es manifestado el poder divino por medio de la manifestación de Cristo en Su Iglesia, siendo manifestado Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia de edad en edad, y trayendo Cristo por medio del mensajero de cada edad la revelación divina correspondiente a cada edad.

Es Cristo no en la carne, sino por medio del mensajero de cada edad, el que ha estado manifestado en Su Iglesia de edad en edad, dándole a conocer a Su Iglesia las cosas que ella debe comprender.

Por eso es que cuando Jesucristo habló de la Venida del Espíritu Santo en San Juan, capítulo 14, verso 26, dijo:

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”.

Ahora vean cómo vendría Jesucristo en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto: estaría manifestado en medio de Su Iglesia, enseñándole todas las cosas a Su Iglesia de edad en edad; y por medio de esa manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo a través de Sus ángeles mensajeros ha venido la revelación de Cristo de edad en edad para Su Iglesia.

Y ahora, para el Día Postrero, vean ustedes, viene la revelación de Cristo correspondiente al Día Postrero y el misterio más grande de todos los misterios, que es el misterio de la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, de la cual Cristo habló en San Mateo, capítulo 16, verso 27, cuando nos dijo:

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”.

Ahora, aquí tenemos la promesa de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; y en diferentes lugares de la Biblia tenemos la promesa de la Venida del Hijo del Hombre, la Segunda Venida de Cristo, con Sus Ángeles, lo cual es el misterio más grande de toda la Biblia.

Porque ya el misterio de la Primera Venida de Cristo fue cumplido y fue abierto ese misterio a la Iglesia de Jesucristo, y ha estado siendo predicado el misterio de la Primera Venida de Cristo como Cordero de Dios quitando el pecado allá en la Cruz del Calvario con Su muerte efectuada hace ya dos mil años aproximadamente; y son millones de seres humanos los que han estado recibiendo los beneficios de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención allá en la Cruz del Calvario. Pero ahora, para el tiempo final, para el Día Postrero, tenemos —en adición— la revelación del misterio de la Segunda Venida de Cristo; y esto es para poder obtener la resurrección los muertos en Cristo y nosotros los que vivimos obtener la fe para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Es la fe, la revelación de la Segunda Venida de Cristo, siendo dada a la Iglesia de Jesucristo, que nos llama, nos junta y nos prepara para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Ahora vean cómo en diferentes lugares de la Escritura tenemos la promesa de la Segunda Venida de Cristo, o sea, la Venida del Hijo del Hombre viniendo en el Reino de Su Padre. En este mismo capítulo 16 de San Mateo, el verso 28 dice:

“De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte (o sea, que no verán muerte), hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino”.

Ahora, Cristo aquí les muestra que hay algunos de los que están allí (de Sus discípulos) que no verán muerte (o sea, que no morirán) hasta que hayan visto la Venida del Hijo del Hombre en Su Reino; y luego, al decir “algunos”, nos habla aquí de más de uno.

Y ahora, dice el capítulo 17 de San Mateo:

“Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto (aquí tenemos esos “algunos” que no verían muerte hasta ver la Venida del Hijo del Hombre en Su Reino);

y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.

Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.

Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.

Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd”.

Aquí tenemos esta visión del Monte de la Transfiguración, en donde Jesucristo tomó a Pedro, Jacobo y Juan, los llevó aparte a un monte alto y se transfiguró delante de ellos; y Su rostro resplandeció como el sol, Sus vestiduras se hicieron blancas como la luz o resplandecientes como la luz, y aparecieron allí Moisés y Elías.

Cristo había dicho que el Hijo del Hombre vendría con Sus Ángeles, y ahora aquí, en el Monte la Transfiguración, en esta visión Cristo le está mostrando a Pedro, Jacobo y Juan la Venida del Hijo del Hombre en Su Reino; y por eso aparecen allí Moisés y Elías, porque son los ministerios de Moisés y Elías que estarán en la Tierra en la Venida del Hijo del Hombre en Su Reino en el Día Postrero.

Y ahora, en esta visión del Monte de la Transfiguración tenemos en miniatura todo lo que estará manifestado en la Venida del Hijo del Hombre en Su Reino; tenemos aquí en miniatura todos los elementos que estarán manifiestos en la Venida del Hijo del Hombre en Su Reino:

Estarán Moisés y Elías, que son los ministerios de Moisés y Elías que estarán manifestados nuevamente en la Tierra; el de Moisés por segunda vez y el de Elías por quinta vez. Estos ministerios estarán manifestados en carne humana en un hombre del Día Postrero, que será el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo, el profeta mensajero de la Dispensación del Reino, el cual en el Día Postrero viene predicando el Mensaje del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, conforme a las profecías correspondientes a la Venida del Señor para el Día Postrero.

Y todo lo que ha sido visto aquí en el Monte de la Transfiguración es lo que estará manifestado en el Día Postrero.

Vean ustedes, Cristo aparece con Su rostro como el sol y con Sus vestiduras resplandecientes como la luz; y aparece (¿dónde?) pues en un monte alto, donde Cristo tomó a Pedro, Jacobo y Juan, y los llevó y se transfiguró delante de ellos. Ese monte alto representa el Monte de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, vean ustedes, Cristo ha estado subiendo de edad en edad en ese Monte, que es Su Iglesia; y para el Día Postrero es que Él sube a la parte más alta, a la Edad de la Piedra Angular, en donde Él es manifestado en el Día Postrero con Su rostro como el sol.

¿Qué significa ‘Su rostro como el sol’? Vean ustedes que en Apocalipsis también, capítulo 1, encontramos al Cristo resucitado con Su rostro como el sol. Vamos a ver, Apocalipsis, capítulo 1, versos 10 en adelante (esto todo es en el Día del Señor):

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta…”.

¿Cuándo Juan escucha esa gran voz como de trompeta? En el Día del Señor; porque esa es la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta con la cual son llamados y juntados todos los escogidos de Dios.

Es la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino revelando el misterio, proclamando el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo; porque esa Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta o Séptima Trompeta de Apocalipsis, capítulo 11, verso 15, es la Trompeta, para los hebreos, de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; así como el Séptimo Sello es la misma cosa para la Iglesia del Señor Jesucristo.

Dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página 149 del libro de Citas en español, verso 1333:

1333 – “Recuerden que los que viven y quedan no impedirán a los que duermen; porque la trompeta de Dios, esa última trompeta (la sexta acaba de sonar)… y esa última trompeta, con el último sello, será la venida del Señor”.

¿Qué será la última Trompeta, o sea, esa Séptima Trompeta? Esa Séptima Trompeta, como el último Sello, ¿qué será? Será la Venida del Señor. La Séptima Trompeta para el pueblo hebreo es el Séptimo Sello para la Iglesia gentil; es la Venida del Señor. Dice:

“… y esa última trompeta, con el último sello, será la venida del Señor. Tocará (o sea, sonará), y los muertos en Cristo se levantarán primeramente… sólo descansando hasta ese tiempo”.

Los que han partido están descansando hasta el momento en que sean llamados para estar nuevamente en un cuerpo, pero un cuerpo eterno, y aparecer aquí en esta Tierra en un cuerpo eterno; y estar con nosotros nuevamente compartiendo de 30 a 40 días aquí, en donde nosotros también vamos a obtener el cuerpo eterno, y vamos así a ser a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo; y luego de estar aquí de 30 a 40 días ya con el nuevo cuerpo, nos iremos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Cuando tengamos el nuevo cuerpo, entonces veremos a nuestro amado Señor Jesucristo en Su cuerpo glorificado, porque también nosotros estaremos ya con un cuerpo glorificado.

Mientras ese momento de la resurrección de los muertos y transformación nuestra llega, estaremos viendo a Cristo como lo vimos a través de las edades: Jesucristo, el Cristo resucitado, manifestado en Espíritu Santo a través de cada ángel mensajero en cada edad de Su Iglesia; primera edad, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta y séptima, y luego en la Edad de la Piedra Angular por medio de Su Ángel Mensajero, al cual envía para dar testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto, en el Día Postrero.

Ahora, para el Día Postrero Cristo estará manifestado en Espíritu Santo en Su Ángel Mensajero hablándonos y dándonos a conocer así todas estas cosas que deben suceder en este tiempo final, revelándonos así el misterio de Su Venida con Sus Ángeles, que es la cosa más sencilla que una persona pueda imaginarse.

Ahora, este misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles es el misterio más grande de todos los misterios de Dios, es el misterio más grande del Cielo y de la Tierra también, para ser revelado en este Día Postrero por el Cristo resucitado, y manifestado de edad en edad en el ángel mensajero de cada edad, y para el tiempo final por medio de Su Ángel Mensajero, del cual dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”. (Apocalipsis 22, verso 16).

Y en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, dice..., una parte de ese verso dice, con esa Voz de Trompeta, vamos a ver:

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá…”.

¿A dónde vamos a subir? Vamos a subir acá arriba, a la Edad de la Piedra Angular, donde Cristo en el Día Postrero estará hablando por medio de Su Ángel Mensajero así como habló por medio de cada ángel mensajero de cada una de las siete edades de la Iglesia gentil.

Y ahora, nos dice: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de éstas”.

Las cosas que sucederán después de las que ya han sucedido en las siete edades de la Iglesia gentil, Cristo las estará dando a conocer por medio de Su Ángel Mensajero en el tiempo final.

Vamos a ver si esto es así o no es así. Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, dice de la siguiente manera:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

Las cosas que deben suceder pronto son mostradas a la Iglesia de Jesucristo, a las personas, ¿por medio de quién? Por medio del Ángel del Señor Jesucristo.

Es el Ángel del Señor Jesucristo el que viene dando a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto. ¿Por qué? Porque en Él viene Jesucristo, el Cristo glorificado.

El Cristo resucitado y glorificado viene en Espíritu Santo manifestado hablando por medio de Su Ángel Mensajero en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, así como vino manifestado en cada ángel mensajero de cada edad, hablando por medio de cada ángel mensajero en cada edad de la Iglesia gentil, durante las siete etapas o edades de la Iglesia gentil, las cuales corresponden al Lugar Santo del Templo espiritual de Cristo.

Y ahora, en la Edad de la Piedra Angular, que es la edad que corresponde a este tiempo final, donde Él es manifestado en Su Ángel Mensajero y a través de Su Ángel Mensajero nos da a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en la Edad de la Piedra Angular, en este tiempo final; vean ustedes, aquí, en la Edad de la Piedra Angular, es la manifestación de Cristo en Espíritu Santo, la manifestación del Cristo resucitado, para darnos a conocer el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles viniendo en Su Reino en este Día Postrero.

Ese es el misterio más grande de todos los misterios, el cual, conforme a la promesa divina, será revelado en el Día Postrero; y es por medio de este Ángel Mensajero a través del cual Cristo nos habla en el Día Postrero y nos da a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y así nos da la revelación del misterio de la Venida del Reino de Dios con Sus Ángeles, en donde el Hijo del Hombre viene manifestado.

Ahora, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo (vamos a pedirle a Miguel si puede conseguirme el libro de Las Edades que está en el escritorio, el color marrón, para leer también de aquel libro que está sin editar; este está editado), en la página 59 del libro de Las Edades editado dice (el precursor dice):

“Ahora, en Mateo 16:28, el cual está antes de Mateo 17:1-13, Jesús había dicho:

‘… hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su reino’.

71. Y los tres apóstoles vieron eso: el orden de Su Segunda Venida”.

¿Qué vieron los apóstoles allí en el Monte de la Transfiguración? Ellos vieron el orden de la Venida del Señor; ellos tuvieron ese gran privilegio. Ahora, vamos a ver el orden de Su Venida:

“Ellos lo vieron transfigurado allí en el monte. Su vestido era resplandecientemente blanco, y Su rostro brillaba como el sol en su cenit. Y cuando Él apareció, allí estaban Moisés y Elías, uno a cada lado. Así es exactamente como Él vendrá. En verdad, Elías vendrá primero y convertirá los corazones de los hijos (Novia) a la doctrina apostólica de la Palabra de los padres”.

Ahora, vamos a ver cómo lo muestra acá en el mensaje de Las Edades sin editar; página 99 dice:

“Él se transfiguró delante de ellos y resplandeció Su rostro como el sol y Sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Él fue transformado, ¿qué hizo Él? Él mismo se transformó a Su día venidero. Ahora observen, solo unas cuantas horas antes de esto Jesús había hecho esta cita acá atrás en el otro capítulo:

‘De cierto os digo que algunos de los que están aquí (¿cuántos saben lo que voy a decir?), que no probarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su gloria’.

¿Es eso correcto? Y Él tomó a Pedro, Jacobo y Juan (dice “Jacobo” y en otros lugares dice “Santiago”, porque “Jacobo” es “Santiago”, así como también “Jacob” es “Israel”), los tres testigos, porque en el Antiguo Testamento todo, toda palabra constaba con tres testigos, y los llevó a un monte alto. Fíjense qué vino primero. Oh, yo no puedo detenerme aquí, tengo que hablar de esto. Miren: ¿cuál fue la primera cosa que ellos vieron? Ellos llevaron a Jesús, o Él los llevó a ellos, y Él fue transfigurado delante de ellos, transformado, Su ropa resplandeció como el sol en su fuerza y les aparecieron Moisés y Elías.

¿En qué forma viene el Hijo del Hombre ahora? Y los primeros que aparecerán serán Moisés y Elías”.

Y pasamos a la página 100:

“Ahora, fíjense, antes de que Jesús regrese a la Tierra ahora, nos estamos adelantando, pero el espíritu de Elías regresará a la Tierra y tornará los corazones de los hijos a los padres, la Biblia lo dice así, Jesús lo vio aquí, los apóstoles lo vieron aquí, el orden de la Venida del Hijo del Hombre glorificado. Él ha de ser glorificado y ha de regresar, la primera cosa antes de que lo vieran a Él, Él era ¿qué? Elías y después Moisés. Israel retornando, los guardadores de la Ley, y entonces el Hijo del Hombre glorificado.

¿Ven ustedes el orden de Su Venida? El espíritu de Elías o el testigo de la última edad de la iglesia ¿ven? viniendo en poder para manifestarlo a Él”.

Ahora podemos ver por qué estos ministerios tenían que venir en el tiempo final.

Vean, vino el ministerio de Elías en su cuarta manifestación como precursor de la Segunda Venida de Cristo, como precursor de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, para preparar al pueblo y darle a conocer al pueblo que el Hijo del Hombre viene en el Día Postrero con Sus Ángeles (o sea, con Moisés y Elías) para así cumplir Sus promesas correspondientes a este tiempo final.

Ahora, ¿qué será la venida de Elías? Hemos visto la venida de Elías en la Escritura; y Elías, el ministerio de Elías, viene a este planeta Tierra cinco veces. Lo tenemos la primera ocasión en Elías Tisbita2. Lo tenemos en la segunda ocasión en una doble porción en Eliseo, el cual pidió una doble porción del espíritu que estaba en Elías. Los hijos de los profetas, cuando vieron a Eliseo abriendo el Jordán con el manto de Elías como lo había hecho Elías, dijeron: “El espíritu de Elías ha reposado sobre Eliseo”3.

Luego, la tercera ocasión en que el espíritu ministerial de Elías estuvo en la Tierra fue en Juan el Bautista; y aunque Juan no se llamaba Elías, el ministerio sí era el ministerio de Elías, por lo tanto, se llamaba Elías el ministerio que estaba siendo operado por el Espíritu Santo en Juan el Bautista4.

Recuerden que el Arcángel Gabriel dijo que Juan sería lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre; y es el Espíritu Santo el que operó el ministerio en el profeta Elías, en el profeta Eliseo y en el profeta Juan el Bautista, porque es el Espíritu Santo el único que tiene ministerios para operarlos en seres humanos.

Luego vino el ministerio de Elías por cuarta ocasión en otro hombre, precursando la Segunda Venida de Cristo, el cual es el ángel mensajero de la séptima edad de la Iglesia gentil y precursor de la Segunda Venida de Cristo, el cual es el reverendo William Marrion Branham.

Así como Juan el Bautista fue el precursor de la Primera Venida de Cristo, y Jesucristo dio testimonio también de que Juan el Bautista fue el mensajero que sería enviado delante de Él preparándole el camino5…; fue la voz de uno clamando en el desierto, como dijo el profeta Isaías en el capítulo 40; y Malaquías en el capítulo 3, el cual es el mensajero que “vendría delante del Señor preparándole el camino, y después vendría a Su Templo el Señor, el Ángel del Pacto”, conforme a la profecía.

Y ahora, para el Día Postrero Dios envía al precursor de la Segunda Venida de Cristo preparándole el camino, preparándole el camino al Ángel del Pacto, al Ángel de Jehová, el cual vendrá en el Día Postrero manifestado en carne humana, manifestando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez. Esos son los tres grandes ministerios que están prometidos para ser manifestados en este planeta Tierra en este Día Postrero.

Cuando se habla de la venida de Moisés, se está hablando de la venida del ministerio de Moisés en un hombre de este tiempo final; cuando se habla de la venida de Elías, se está hablando de la venida del ministerio de Elías en un hombre de este tiempo final; y así es también para la Venida del Hijo del Hombre: se está hablando del ministerio de Jesús viniendo en un hombre de este tiempo final.

Ahora, podemos ver que en la Venida del Hijo del Hombre los Ángeles del Hijo del Hombre vienen también con Él; y dondequiera que esté el Hijo del Hombre manifestado, ahí estarán también los ministerios de Moisés y Elías manifestados, porque ahí estarán los Ángeles del Hijo del Hombre.

Ahora vean ustedes que dondequiera que esté el ministerio de Jesús siendo manifestado por segunda vez, también estará el ministerio de Moisés siendo manifestado por segunda vez y estará el ministerio de Elías siendo manifestado por quinta ocasión.

Y ahora, vean ustedes, estos fueron los testigos celestiales que estaban allí en el Monte de la Transfiguración, en el cumplimiento... - en esta visión, en el cumplimiento de la Venida del Hijo del Hombre en Su Reino. Recuerden que esto es una visión allá en el tiempo de Jesús siendo mostrada a Pedro, Jacobo y Juan. Y los testigos terrenales de la Venida del Hijo del Hombre en Su Reino en esta visión eran Pedro, Jacobo y Juan.

Y ahora, Pedro fue el mensajero de la Iglesia bajo esa etapa allá en medio del pueblo hebreo, en donde todavía no se había abierto la puerta de salvación para los gentiles; fue Pedro el que abrió la puerta a los judíos; y la Puerta es Cristo. Abrió la puerta de la Primera Venida de Cristo como Cordero de Dios quitando el pecado del mundo allá en la Cruz del Calvario, o sea que abrió el misterio de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario; abrió esa puerta de la Primera Venida de Cristo al pueblo hebreo, y tres mil personas recibieron a Cristo como su Salvador en una ocasión, y en otra ocasión otra cantidad grande de miles de personas también lo recibieron.

Y luego abrió la puerta a los gentiles en la casa de Cornelio, allí San Pedro predicando; y vino el Espíritu de Dios, el Espíritu de Cristo, sobre los que allí estaban escuchando la predicación de la Primera Venida de Cristo; predicación que estaba dando el apóstol San Pedro, que tenía las llaves del Reino de los Cielos.

Y con la llave del Reino de los Cielos abrió la puerta del Reino de los Cielos, o sea, abrió la puerta de la Primera Venida de Cristo como Cordero de Dios quitando el pecado del mundo allá en la Cruz del Calvario, para que por esa puerta entren las personas que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero, personas de en medio del pueblo hebreo y también de en medio de los pueblos gentiles; para que así reciban salvación, para que así laven sus pecados en la Sangre de Cristo recibiendo a Cristo como su Salvador, y reciban el Espíritu de Cristo y se opere en ellos el nuevo nacimiento, y obtengan así un espíritu teofánico de la sexta dimensión; y así entren al Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, llamada también el Templo espiritual de Cristo o Casa de Dios.

Ahora, podemos ver que abrió la puerta San Pedro a los hebreos el Día de Pentecostés y luego a los gentiles en la casa de Cornelio; y luego San Pablo, más adelante (ya con la puerta abierta para los gentiles), predicó la Palabra a los gentiles, llevando el Mensaje a los gentiles.

Y ahora, así como Pedro y Pablo trajeron el Evangelio a los gentiles, el Evangelio de la Gracia, el Evangelio de las Buenas Nuevas de la Primera Venida de Cristo como Cordero de Dios llevando a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario, en esa misma forma los gentiles llevarán el Mensaje, el Evangelio a los hebreos, a los judíos, llevarán el Mensaje de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Pedro y Pablo trayendo el Mensaje a los gentiles, el Mensaje de la Gracia, representan a Moisés y Elías llevando el Mensaje del Evangelio del Reino al pueblo hebreo.

Antes del Mensaje del Evangelio de la Gracia estar en medio de los gentiles, estuvo en medio del pueblo hebreo; ellos fueron los primeros —pero como individuos— que lo recibieron.

Y antes del pueblo hebreo recibir el Mensaje de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, la Iglesia gentil tendrá ese Mensaje, el Evangelio del Reino, en el Día Postrero; y estará obteniendo el conocimiento, la revelación de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles y viniendo en Su Reino, o sea, obteniendo la revelación del misterio de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles en el Día Postrero, como Rey de reyes y Señor de señores, como el León de la tribu de Judá, con Su rostro resplandeciendo como el sol.

Su rostro resplandeciendo como el sol es el simbolismo de la Segunda Venida de Cristo, porque Él es el Sol de Justicia que en Sus alas traerá salud, dice el profeta Malaquías en el capítulo 4 y verso 2 cuando dice:

“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación…”.

Las alas del Sol de Justicia son Sus Ángeles, Moisés y Elías; son esos ministerios las dos poderosas alas ministeriales del Hijo del Hombre en Su Venida; y traerá salvación para la Iglesia de Jesucristo y para el pueblo hebreo, porque “a los que temen mi Nombre, nacerá el Sol de Justicia (o sea la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles), y en Sus alas traerá salvación”.

Ahora, Su rostro como el sol, vean ustedes, representa a Cristo como Rey, porque Cristo es el Rey de reyes y Señor de señores; y Él dijo6: “Yo soy la Luz del mundo; y el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la Luz de la Vida”.

Ahora podemos ver que la Venida de Cristo con Su rostro como el sol nos habla de la Venida del Ángel Fuerte manifestado en el Día Postrero como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; como los ojos como llama de fuego del Hijo del Hombre en Apocalipsis, capítulo 1, versos 12 al 18; y Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 al 11.

Sus ojos, recuerden que siempre los ojos representan videntes, profetas. Cuando el Cordero aparece en Apocalipsis, capítulo 5… Vamos a verlo aquí. Capítulo 5, versos 5 al 6, dice:

“Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra”.

Estos siete cuernos con estos siete ojos, vean ustedes, representan las siete edades de la Iglesia gentil con los siete ángeles mensajeros de las siete edades; porque ojos representan videntes, mensajeros de Dios, profetas de Dios; y los siete ojos del Cordero aquí en los siete cuernos, vean, son los siete espíritus de Dios enviados por toda la Tierra. Es el Espíritu Santo manifestado en cada ángel mensajero llevando a cabo la Obra correspondiente a cada edad.

En Apocalipsis, capítulo 4, verso 5, dice:

“Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios”.

Ahora vean cómo estas siete lámparas encendidas son los siete espíritus de Dios, porque son las siete edades de la Iglesia gentil encendidas en el Fuego del Espíritu de Dios; porque la mecha de cada lámpara es el ángel mensajero, en el cual está Jesucristo en Espíritu Santo manifestado dándole luz espiritual a Su Iglesia de edad en edad.

En Apocalipsis, capítulo 1 también, verso 4, dice:

“Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono…”.

Ahora vean cómo esos siete espíritus de Dios son también las siete lámparas con los siete ojos; porque los siete ojos son los siete ángeles mensajeros con el Espíritu Santo manifestado en ellos en cada edad, dándoles luz espiritual, la Luz de la Palabra, de la revelación divina para cada edad; porque la Palabra viene a los profetas de Dios. “Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos los profetas”.

En Zacarías también nos habla de esa piedra que tenía siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios; eso está en el capítulo 3 y capítulo 4 de Zacarías.

Vamos a ver aquí un momentito lo que dice el profeta Zacarías con relación a estos siete espíritus de Dios que están en esa piedra. Capítulo 4 primeramente (vean ustedes lo que dice), versos 8 al 10, dice:

“Vino palabra de Jehová a mí, diciendo:

Las manos de Zorobabel echarán el cimiento de esta casa, y sus manos la acabarán; y conocerás que Jehová de los ejércitos me envió a vosotros.

Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán…”.

Y ahora, para la Iglesia de Jesucristo “el día de las pequeñeces” son estos días terrenales en los cuales nosotros vivimos en este cuerpo mortal.

Trabajar en esta Tierra y obtener muchos bienes terrenales, esas son pequeñeces; “porque ¿de qué le vale al hombre si granjeare todo el mundo, y perdiere su alma?”7. De nada le ha servido. “Buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia, y las demás cosas serán añadidas”8.

Ahora, la vida en estos cuerpos mortales es la vida en donde Dios ha colocado a Sus hijos en lo poco, o sea, en las pequeñeces; pero viene lo mucho, cuando estemos en el nuevo cuerpo, en el cuerpo eterno, donde Él dirá9: “Siervo fiel, buen siervo y fiel; en lo poco has sido fiel, en lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor”.

Ahora: “… los que menospreciaron el día de las pequeñeces (estos, dice) se alegrarán”.

Nos vamos a alegrar porque vamos a ver el cumplimiento de las promesas divinas.

“… y verán la plomada en la mano de Zorobabel”.

Zorobabel representa a Cristo. Zorobabel es un descendiente del rey David y por eso representa a Cristo, el cual es el Hijo de David y el cual vino por medio de la tribu de Judá, que es la tribu de la cual desciende el rey David.

El rey David nació en Belén de Judea y también Jesús nació en Belén de Judea. Él es el heredero al Trono de David.

“Estos siete son los ojos de Jehová, que recorren toda la tierra”.

Vean, los siete ojos de Jehová ¿son qué? Los siete espíritus de Dios que recorren toda la Tierra.

En Zacarías, capítulo 3, verso 9 (un poquito antes también)… verso 8 en adelante dice:

“Escucha pues, ahora, Josué sumo sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones simbólicos. He aquí, yo traigo a mi siervo el Renuevo.

Porque he aquí aquella piedra que puse delante de Josué; sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí yo grabaré su escultura, dice Jehová de los ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día.

En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, cada uno de vosotros convidará a su compañero, debajo de su vid y debajo de su higuera”.

Durante el Reino Milenial estaremos viviendo en un reino de paz, en donde los hijos e hijas de Dios y los hijos del pueblo hebreo que entrarán a ese Reino Milenial, estarán en paz, y dice:

“En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, cada uno de vosotros convidará a su compañero, debajo de su vid y debajo de su higuera”.

O sea que a la sombra, ahí estaremos platicando con nuestros amigos y comiendo del fruto de la vid y del fruto de la higuera también. Solamente uno extiende la mano y toma algunas uvas y se las come, y así también extiende la mano y toma algunos higos y se los come también.

Ahora podemos ver que para ese tiempo la higuera tendrá frutos, la higuera y las higueras durante el Reino Milenial tendrán fruto; no como la higuera a la cual vino Cristo buscando fruto para comer cuando tuvo hambre, y no halló fruto en ella, y recibió la maldición10. La higuera representa al pueblo hebreo.

Pero vean ustedes, Cristo también representó a Su Iglesia con las ramas de la vid, y Cristo dijo11: “Yo soy la Vid Verdadera, y vosotros sois las ramas”, o sea, los pámpanos o los galhos, como dicen en Brasil (para nosotros los gallos son de carne, pero para ellos los galhos son las ramas de la vid de uvas). Y Cristo se comparó Él con la vid y comparó a los miembros de Su Iglesia, a Su Iglesia, con las ramas. Él dijo: “Sin mí nada podéis hacer”12. Una rama no puede llevar fruto si no está unida a la vid; si está separada, se seca, no puede llevar fruto alguno.

Y ahora, por eso es que Cristo dijo: “Sin mí nada podéis hacer”, porque la Vida viene (¿de quién?) de Cristo. Es la Vida de Cristo, del Espíritu Santo, pasando por las ramas de esa Vid que lleva mucho fruto. Dice… pero…

Él dice que la voluntad de Dios es que llevéis mucho fruto, y “en esto sea glorificado mi Padre celestial”13. Él dice que le limpiará para que lleve más fruto, porque esa es la voluntad de nuestro Padre celestial14.

Y la Iglesia de Jesucristo, por la cual la Vida de Cristo pasa, es manifestada y lleva - la Vid lleva el fruto en las ramas... La Vid, Cristo, lleva el fruto ¿dónde? En Su Iglesia, lleva muchos hijos e hijas de Dios. Mucho fruto lleva nuestro amado Señor Jesucristo.

Y ahora, vean ustedes que en esta parábola de Cristo la Iglesia de Jesucristo está representada en las ramas, los miembros de la Iglesia también están representados en las ramas, y Cristo está representado en la vid, o sea, la vid que está colocada en la tierra; y de ahí viene la Vida de Cristo y el fruto de Cristo, pasando por todas las ramas, pasando por Su Iglesia de edad en edad, para llevar (¿qué?) mucho fruto, muchos hijos e hijas de Dios de edad en edad.

Ahora, podemos ver aquí que para el tiempo final, para el Día Postrero, para el séptimo milenio, hay una bendición muy grande, en donde el Templo espiritual de Cristo llega a su feliz construcción, o sea, se completa la construcción de ese Templo con seres humanos.

¿Y quiénes son los seres humanos con los cuales Cristo completará la construcción de Su Templo? Pues somos nosotros, en la América Latina y el Caribe; así como los que vinieron a formar parte de la primera edad o etapa de la Iglesia gentil en la parte del Lugar Santo corresponden a Asia Menor; luego, para la segunda edad, a Francia y territorios allí en Europa; y luego cinco edades se cumplieron en Europa, en donde Dios llamó y juntó los que vendrían a formar parte de esas cinco edades; y luego pasó a Norteamérica, y llamó y juntó a Sus escogidos por medio del ministerio del séptimo ángel mensajero de la séptima edad de la Iglesia gentil; y de ahí se extendió, se extendió el Mensaje, a otras naciones, como sucedía de edad en edad en el territorio donde Dios cumplía cada edad, y el Mensaje llegó hasta donde estaban los escogidos de cada edad. Así sucedió de edad en edad.

Y así sucede en la Edad de la Piedra Angular para la construcción del Lugar Santísimo del Templo espiritual de nuestro amado Señor Jesucristo.

El Mensaje surge en la América Latina y el Caribe, y llama y junta a Sus escogidos latinoamericanos y caribeños, y los coloca (¿dónde?) en el Templo espiritual de Cristo, en el Lugar Santísimo.

Y el Mensaje llega también a otras naciones, y llama y junta a los escogidos que estén en esas otras naciones; y podemos ver que los latinoamericanos y caribeños que estén en otras naciones y pertenezcan a los escogidos de Dios son llamados también y son juntados.

Porque el Mensaje comienza en la América Latina y el Caribe, pero se extiende a otras naciones, y llegará hasta el pueblo hebreo; porque es un Mensaje dispensacional, y por consiguiente es un Mensaje a nivel mundial, pero que comienza en el territorio latinoamericano y caribeño.

Ese es el Mensaje para la Dispensación del Reino, ese es el Mensaje para el séptimo milenio y ese es el Mensaje para todas las personas que vivirán en el séptimo milenio. Es el Mensaje del Evangelio del Reino, el Mensaje de la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, es el Mensaje que revela el misterio de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles en el tiempo final. Es el Mensaje que revela, que abre el misterio del Séptimo Sello; y lo abre, ¿a quién?, lo abre a la Iglesia del Señor Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular.

No podrá ser comprendido el misterio de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles fuera de la Edad de la Piedra Angular, fuera del Lugar Santísimo del Templo espiritual de nuestro amado Señor Jesucristo. ¿Por qué? Porque fuera del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo hay muchos maestros que enseñan la Venida del Señor de acuerdo a sus propias enseñanzas; pero en la Edad de la Piedra Angular, en el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, Jesucristo en Espíritu Santo lo estará enseñando por medio de Su Ángel Mensajero en la forma en que debe ser comprendido, o sea, en la forma correcta conforme a la interpretación que Dios le da.

Ahí no hay otra interpretación para la Iglesia del Señor Jesucristo; porque Cristo estará en Espíritu Santo en Su Ángel Mensajero dándonos a conocer por medio de él todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Y la cosa mayor que sucederá en este tiempo final es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, y ese es el misterio que Cristo por medio de Su Ángel Mensajero nos da a conocer en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino en el Día Postrero, o sea, en el séptimo milenio; y no habrá otra interpretación aparte de la interpretación del Espíritu Santo a través de Su Ángel Mensajero; y no solamente eso, sino que dice Dios en Apocalipsis, capítulo 22, verso 18 y 19, dice:

“Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro.

Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro”.

O sea que hay una sentencia para el que le quite o le añada a las palabras de la profecía de este libro y le dé una interpretación diferente a la que Cristo estará dándonos por medio de Su Ángel Mensajero en el Día Postrero; porque este Ángel Mensajero es un profeta: el profeta de la Dispensación del Reino, que viene dando testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Este Ángel Mensajero, vean ustedes, es un profeta.

Dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, hablando de este profeta… Vean, viene este Ángel Mensajero (dice) “dando a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto”15. ¿Y qué es lo que hacen los profetas de Dios? Pues profetizar las cosas que han de venir, o sea, dar a conocer las cosas que han de venir. Por eso este Ángel viene dando a conocer las cosas que han de venir, o sea, viene profetizando las cosas que han de suceder y viene dando a conocer las cosas que ya han sido cumplidas.

En la página 301 del libro de Los Sellos en español dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham:

“106. Noten bien: En el tiempo cuando Dios iba a librar al mundo antes del diluvio, Él mandó un águila. Cuando decidió librar a Israel, también mandó un águila… (o sea, a Moisés. Cuando iba a destruir el mundo con el diluvio, mandó un águila, el cual fue Noé)”.

Un águila siempre representa a un profeta, y representa también a Dios. Por eso la Escritura dice que Dios libertó al pueblo hebreo y los llevó a la tierra prometida (¿dónde?) en las alas y sobre las alas del gran águila16, que fue la manifestación de Dios por medio del profeta Moisés. Dice:

“¿No cree usted que cuando Juan estaba en la Isla de Patmos, este Mensaje era tan perfecto que aun no podía ser confiado a un ángel? Ahora, un ángel es un mensajero, pero ¿sabía usted que aquel mensajero era un profeta? ¿Lo creen? Vamos a probarlo. Veamos Apocalipsis 22:9 para ver si no fue un águila. Él era un ángel, un mensajero, pero era un profeta (¿Era qué? Era un profeta este mensajero de Dios), el cual reveló a Juan completamente este libro de Apocalipsis. Ahora veamos lo que Juan vio:

‘Yo Juan soy el que ha oído y visto estas cosas. Y después que hube oído y visto, me postré para adorar delante de los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

Y él (el ángel) me dijo: Mira que no lo hagas (ningún verdadero profeta recibiría adoración, o mensajero cualquiera): porque yo soy siervo contigo, y con tus hermanos los profetas, y con los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios’.

Apocalipsis 22:8-9.

107. Ahora, el Libro era tan importante, y es la Palabra de Dios. ¡Cuidado! Cuando la Palabra de Dios es revelada, tiene que ser traída por el profeta, porque solamente a él llega la Palabra de Dios”.

Y cuando una persona está esperando la revelación de la Segunda Venida de Cristo, cuando está esperando la revelación del Séptimo Sello, pues tiene que estar esperando esa revelación por medio de un profeta; porque toda revelación tiene que venir por medio de un profeta, no puede ser en otra forma.

Ahora vean que ese Ángel Mensajero es ¿qué? Es un profeta.

En la página 368 del libro Las Edades* también nos habla acerca de los Truenos y nos muestra que tiene que ser por medio de un profeta. También hay otros lugares donde se nos habla de toda revelación, la cual tiene que venir por medio de un profeta. En la página 369 del libro de Los Sellos en español dice así… O corrijo*: en el libro de Las Edades, página 369 en español, dice:

“39. Antes de concluir esta parte que tiene que ver con el mensajero a la Edad de Laodicea, debemos considerar seriamente estos dos pensamientos. En primer lugar, esta edad tendrá UN SOLO profeta-mensajero. Apocalipsis 10:7 dice: ‘cuando él (singular) comenzare a tocar (o sea, a sonar)’. Nunca ha habido una edad en que Dios haya mandado a Su pueblo dos profetas mayores a la vez. Él mandó a Enoch solo; mandó a Moisés (él solo tenía la Palabra, aunque otros también profetizaron); Juan el Bautista vino SOLO. Ahora, en este último día debe venir un PROFETA…”.

Ahora, vean ustedes cómo siempre Dios envía un profeta: lo envía solo. Y cuando viene un precursor, viene hablando del que vendrá después de él, viene dando testimonio de uno que vendrá más adelante, el cual vendrá también solo.

Y, vean ustedes, Dios no puede tener para una misma edad o para una misma dispensación dos profetas mayores; o sea que para una edad Dios no puede tener dos profetas, dos mensajeros, y para una dispensación no puede tener dos profetas mensajeros dispensacionales. Es un profeta dispensacional para cada dispensación y es un mensajero para cada edad, no dos mensajeros para una misma edad y tampoco dos profetas dispensacionales para una misma dispensación.

Ahora, podemos ver que este profeta mensajero, llamado el Ángel de Jesús, vean ustedes, viene en el tiempo final con la revelación de Dios. Y en la página 326 del libro de Los Sellos vean lo que dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo que es ese Ángel; dice:

“243. Moisés será la misma persona. Hallamos lo mismo en Apocalipsis 22:8”.

¿Y qué es lo que hallamos allí? Pues hallamos al Ángel de Jesús; y el Ángel de Jesús es el Moisés del Día Postrero, y el Ángel de Jesús es el Elías del Día Postrero.

Apocalipsis 22, verso 8, dice:

“Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas”.

Ese Ángel que le mostraba estas cosas a Juan el apóstol, vean ustedes, es el Moisés que vendrá en el Día Postrero. Es el ministerio de Moisés siendo manifestado en el Día Postrero; y esto es en otro hombre, no en el mismo velo de carne en que se manifestó para la liberación del pueblo hebreo allá en Egipto.

Y el Elías que vendrá en este tiempo será el ministerio de Elías siendo manifestado en un hombre de este tiempo final también.

Le preguntan al precursor de la Segunda Venida de Cristo aquí en la página número 11, que se encuentra en el libro de Los Sellos en español (página 399 dice así):

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(La contestación fue):

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu; porque allá, cuando Elías ya había subido y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

Ahora vean, Eliseo obró igual a Elías. Elías había abierto el Jordán para pasar al otro lado, lo abrió con su manto, y pasó Elías y Eliseo al otro lado del Jordán; y luego, cuando Elías se fue…

Elías le había dicho a Eliseo: “Pide lo que tú quieras y te será concedido, pídelo antes de que yo me vaya y te será concedido”. Eliseo dijo: “Pues lo que yo quiero es que una doble porción del espíritu que está en ti venga sobre mí”. Elías le dijo: “Cosa difícil tú has pedido”17.

¿Y por qué había pedido Eliseo una cosa difícil? Porque el ministerio de un profeta o ministerio de profeta no es dado en el tiempo en que una persona quiera, sino en el tiempo señalado por Dios conforme a Su Programa; y Dios no le da el ministerio de profeta a una persona que diga: “Yo quiero el ministerio de profeta”, esos son dones ministeriales que están predestinados ya, destinados ya para ser manifestados en personas que ya Dios ha destinado desde antes de la fundación del mundo.

Ahora, Dios le había dicho al profeta Elías18: “Ve y unge a Eliseo por profeta en lugar tuyo”, o sea que ya Dios le había dicho al profeta Elías, allá en el monte Sinaí, que el sucesor de Elías sería (¿quién?) Eliseo. Así que el que vendría después de Elías sería Eliseo.

¿Elías le preparó el camino a quién? A Eliseo; lo tuvo como su siervo, su ayudante, por cierta cantidad de tiempo, y ahí estuvo aprendiendo las cosas que él necesitaba conocer.

Y ahora, cuando le pide que una doble porción del espíritu que estaba en Elías viniera sobre Eliseo, una doble porción del Espíritu Santo, y que el ministerio de Elías viniera sobre Eliseo, Elías le dice: “Has pedido una cosa difícil, pero te será concedida tu petición si cuando yo sea quitado (o sea, cuando yo sea llevado) tú me ves; si no, no te será concedida tu petición”.

Ahora, Eliseo (como decimos nosotros) “no le pierde pie ni pisada” a Elías, pues sabe que si se descuida y Elías se va, se lo lleva Dios, y no lo ve cuando Elías se va, no tiene la bendición de la doble porción viniendo sobre él; pero cuando Dios arrebató a Elías en un carro de fuego, en un platillo volador, Eliseo lo vio, estaban los dos juntos; y el manto de Elías cayó a tierra y Eliseo lo tomó. Quedó muy triste, pero quedó con el manto de Elías y quedó con una doble porción del espíritu que estaba en Elías.

Luego muy triste regresó al Jordán, se paró frente al Jordán, dobló el manto de Elías y dijo: “¿Dónde está el Dios de Elías?”; y con el manto doblado en la forma en que lo había hecho Elías, hirió las aguas del Jordán y se abrieron también.

Los hijos de los profetas cuando vieron este milagro, dijeron: “El espíritu de Elías ha reposado sobre Eliseo”. Es una grande bendición para las personas cuando ven el regreso del espíritu ministerial de un profeta que ya vino en el pasado y está prometido para regresar en el tiempo en que la persona está viviendo. Aquellos hijos de los profetas vieron regresar el espíritu ministerial de Elías en Eliseo.

Ahora, vean ustedes cómo vieron que el espíritu de Elías había regresado sobre Eliseo: porque abrió el Jordán como lo había hecho el profeta Elías y pasó en seco. Y ahora, vean ustedes cómo ellos supieron a dónde se había ido el espíritu ministerial de Elías y por consiguiente el Espíritu Santo que estaba en Elías; se había ido a otro hombre, a Eliseo, al segundo Elías.

Y después que murió el profeta Eliseo, ¿a dónde se fue el espíritu de Elías? Se fue a Juan el Bautista. Y después que terminó su ministerio Juan el Bautista, ¿a dónde se fue el espíritu de Elías, el ministerio de Elías? Se fue al reverendo William Branham; dos mil años casi, dos mil años aproximadamente, después de Juan el Bautista. Y después…

Y vean ustedes, ¿y qué cosas hizo el ministerio de Elías en el reverendo William Branham? Hizo grandes milagros, maravillas, predicó el Evangelio; pero lo más grande que hizo fue abrir seis Sellos.

El ministerio de Elías, vean ustedes, en el reverendo William Branham, ungido con el Espíritu Santo, estuvo abriendo el misterio de los seis Sellos de Apocalipsis capítulo 5 y capítulo 6; pero cuando llegó para la apertura del Séptimo Sello, no le fue dada la revelación del Séptimo Sello. El Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo. No le fue dada la revelación de la Segunda Venida de Cristo para darla al pueblo, como había dado a conocer los otros Sellos.

Y el Séptimo Sello, en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1, cuando fue abierto en el Cielo, hubo silencio; las huestes celestiales se callaron; no hubo cánticos, no hubo alabanzas en el Cielo por media hora del Cielo cuando fue abierto el Séptimo Sello en el Cielo. Cuando fue abierta la Segunda Venida de Cristo en el Cielo hubo silencio en el Cielo para que no fuera interrumpido el cumplimiento del Séptimo Sello en la Tierra, para que el diablo no supiera, no conociera ese misterio de la Segunda Venida de Cristo.

Ahora, veamos lo que dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo con relación al Séptimo Sello. En la página 469 del libro de Los Sellos en español dice:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro?”.

Está hablando de los ángeles que le aparecieron en febrero 28 de 1963 en Arizona; y estuvieron a 27 millas de altura, aquí, estuvieron a 26 millas de altura; y fue tomada esta foto de estos ángeles que formaron esta nube, la cual, si la tornamos hacia la derecha, muestra el rostro del Señor.

Está mostrado, formado el rostro del Señor por esta nube de ángeles, aquí Su rostro está resplandeciendo; el Ángel que era diferente a los demás está aquí - es el que está aquí formando el cabello blanco del Señor, y los ángeles de las siete edades forman aquí la barba del Señor.

Y ahora, vean lo que dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo con relación a esa nube y los ángeles que estaban en esa nube, en donde también estaba el reverendo William Branham en su cuerpo teofánico, como también todos estos ángeles estaban en sus cuerpos teofánicos. Dice:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’. ¿Se acuerdan?”.

¿Quién fue el que levantó, el que que alzó al precursor de la Segunda Venida de Cristo y lo colocó en esa nube? Fue el Ángel que era diferente a los demás.

“154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello…”.

De esos ángeles que estaban ahí en esa nube en esos cuerpos teofánicos, ¿cuál era el que tenía el Séptimo Sello?, ¿cuál era el que tenía el misterio de la Segunda Venida de Cristo? El Ángel que era diferente a los demás; era el que tenía el Séptimo Sello. El Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo.

Con la manifestación de cada uno de los ángeles de las siete edades no se cumplió la Segunda Venida de Cristo, porque ninguno de ellos tenía el Séptimo Sello, ninguno de ellos tenía tampoco la Piedrecita blanca con el Nombre Nuevo, ninguno de ellos tenía el Maná escondido, ninguno de ellos tampoco tenía la Estrella resplandeciente de la Mañana; pues dice19: “Al que venciere, yo le daré la Estrella resplandeciente de la Mañana”.

Para darle la Estrella resplandeciente de la Mañana, resplandeciendo en la mañana, tiene que ser en la mañana; y por lo tanto tiene que ser en la mañana del séptimo milenio, que es el Día del Señor, en donde Él aparece primeramente como la Estrella resplandeciente de la Mañana manifestado por medio de Su Ángel Mensajero, al cual le da la bendición de la Estrella resplandeciente de la Mañana, resplandeciendo por medio de Su Ángel Mensajero (Cristo) como la Estrella resplandeciente de la Mañana, anunciando que un nuevo día dispensacional ha comenzado y que ya la Luz del Sol está comenzando a alumbrar.

Se ve un resplandor por el este; eso es, se ve el Mensaje del Evangelio del Reino comenzando a alumbrar; se ve resplandeciendo ya el Mensaje del Evangelio del Reino, que es el Mensaje para el este, que es la Luz para el este; se ve naciendo ya ese Mensaje en un nuevo día dispensacional y en un nuevo día milenial: el séptimo milenio; y un nuevo día dispensacional: la séptima dispensación, que es la Dispensación del Reino.

Y la Estrella resplandeciente de la Mañana anuncia que ya un nuevo día ha comenzado, anuncia que el Sol está viniendo, anuncia que esa Luz que se está viendo es la Luz del Sol, la Luz de la Segunda Venida de Cristo, resplandeciendo y alumbrándonos el entendimiento con Su Luz, la Luz del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo como el Sol de Justicia resplandeciendo y en Sus alas trayendo salvación, y como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Ahora, vean que todo eso está contenido en el Ángel que era diferente a los demás, para ser manifestado en la Tierra en el Día Postrero en carne humana en el Ángel del Señor Jesucristo.

Así como los siete ángeles de las siete edades de la Iglesia gentil (que se encuentran en esta nube en sus cuerpos teofánicos) para poder tener sus ministerios tuvieron que venir a la Tierra en carne humana, y por medio de su manifestación en carne humana tuvieron sus ministerios; fueron ungidos con el Espíritu de Cristo y Cristo habló por medio de ellos de edad en edad.

Y para el Día Postrero, para el Ángel que era diferente a los demás, que es el Ángel que tiene el Séptimo Sello, para tener Su ministerio aquí en la Tierra y para cumplir el Séptimo Sello aquí en la Tierra, tiene que venir en carne humana este Ángel que era diferente a los demás.

Con la Venida de ese Ángel en carne humana se forma el cabello blanco del Señor Jesucristo, o sea, se cumple el tipo y figura del cabello blanco del Señor Jesucristo; y con el ministerio de ese Ángel en la Tierra a través de carne humana estaremos teniendo el ministerio del Séptimo Sello, estaremos teniendo el Séptimo Sello abierto en cuanto a Su cumplimiento aquí en la Tierra, y estaremos teniendo la Obra del Séptimo Sello aquí en la Tierra para este tiempo final.

¿Y qué es la Venida del Séptimo Sello, la Venida del Señor? ¿Qué es la Obra de ese Ángel que tenía el Séptimo Sello para el Día Postrero? Vamos a ver lo que es Su Venida para el Día Postrero.

En Apocalipsis nos habla de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida de Cristo, y nos habla de la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis, capítulo 10, que también es la Venida de Cristo.

Ahora, vamos a ver lo que es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 para el Día Postrero. La página 277 del libro de Los Sellos en español, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham (orando dice):

“[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco (¿Quién es el Jinete del verdadero caballo blanco? Es el Espíritu Santo, el cual es Cristo; Cristo en Su cuerpo teofánico es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19), mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

Ahora vean ahí el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19; es el Espíritu Santo, o sea, Jesucristo en Espíritu Santo.

En la página 134 del libro de Los Sellos dice también así:

“142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como Rey de Reyes y Señor de Señores”.

Ahora vean que el Espíritu Santo —el cual ha estado durante las siete edades de la Iglesia gentil en medio de Su Iglesia manifestado de mensajero en mensajero— estará en el Día Postrero encarnado, manifestado a través de carne humana y en carne humana, para estar como Rey de reyes y Señor de señores, viniendo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, como Hijo del Hombre e Hijo de David, en Su Obra de Reclamo.

Y ahora, ¿cómo será esta encarnación del Espíritu Santo en el Día Postrero?, ¿cómo será esta manifestación del Espíritu Santo en carne humana en el Día Postrero? El mismo Espíritu Santo que estuvo en cada ángel mensajero, vean ustedes, cuando terminó el ministerio a través del primer mensajero se fue al segundo ángel mensajero, donde colocó el segundo don ministerial para la Iglesia de Jesucristo; y fue pasando de un mensajero a otro.

En la trayectoria de Jesucristo en Espíritu Santo pasando de mensajero en mensajero, es muy importante seguir Su trayectoria hasta el Día Postrero, hasta Su última manifestación en carne humana en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, a través del Mensajero de la Dispensación del Reino y de la Edad de la Piedra Angular.

Ahora, en la página 256 del libro de Los Sellos en español dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

La Palabra de Dios encarnada en un hombre será la Venida del Señor, será la forma en que Jesucristo aparecerá en la Tierra manifestado en el Día Postrero.

Ahora, ese hombre, que es el Ángel del Señor Jesucristo, no será el Señor Jesucristo, pero Jesucristo estará en él en Espíritu Santo manifestado llevando a cabo Su Obra correspondiente al Día Postrero.

Cristo estará como León de la tribu de Judá y como Rey de reyes manifestado en Su Ángel Mensajero en el Día Postrero. Estará manifestado el Séptimo Sello en Su Ángel Mensajero en el Día Postrero, porque estará manifestado en el Ángel Mensajero de Jesucristo el Ángel que era diferente a los demás, que apareció en esta nube y que su foto fue tomada, el cual aparece aquí formando el cabello blanco del Señor, en esta foto en donde está el rostro del Señor formado por estos ángeles de Dios.

Ahora podemos ver el misterio de este Ángel que era diferente a los demás para ser manifestado en carne humana en el Día Postrero, en un hombre de este tiempo final; y por medio de ese hombre, el Ángel que era diferente a los demás, el cual es Cristo, estará manifestando, estará operando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez. Y Cristo en Espíritu Santo, el cual estuvo en el séptimo ángel mensajero abriendo seis Sellos, estará en Su Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular abriendo el Séptimo Sello.

Y los escogidos de Dios, así como los hijos de los profetas cuando el profeta Elías se fue y el espíritu que estaba en Elías vino sobre Eliseo… Cuando Eliseo abrió el Jordán como lo había hecho Elías, los hijos de los profetas dijeron: “El espíritu de Elías ha reposado sobre Eliseo”. Y cuando los hijos e hijas de Dios, los escogidos de Dios, vean al Ángel de Jesucristo abriendo el Séptimo Sello, como había hecho el precursor de la Segunda Venida de Cristo abriendo los seis Sellos anteriores, dirán: “El Espíritu de Jesucristo, el Espíritu Santo, el espíritu ministerial de Elías, ha reposado sobre el Ángel del Señor Jesucristo. El mismo espíritu ministerial de Elías que estuvo en el reverendo William Branham abriendo seis Sellos, ahora ha reposado sobre el Ángel del Señor Jesucristo y está abriéndonos el Séptimo Sello”.

Ese es el Espíritu de Cristo, el cual estuvo en los ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil, y el cual se manifestó en el séptimo ángel mensajero de la séptima edad de la Iglesia gentil y operó en él el ministerio de Elías por cuarta ocasión; pero para el Día Postrero estará operando el ministerio de Elías por quinta ocasión, y también estará operando el ministerio de Moisés por segunda ocasión y el ministerio de Jesús por segunda ocasión.

¿Quién estará operando esos ministerios? El Ángel que era diferente a los demás, el cual es Cristo, el cual es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, Jesucristo en Espíritu Santo, el Cristo resucitado y glorificado, es el que en el Día Postrero estará manifestado en Su Ángel Mensajero manifestando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús en esta Tierra, y abriéndonos el misterio del Séptimo Sello, abriéndonos el misterio de la Venida de Cristo con Sus Ángeles, abriéndonos el misterio de la Venida del Espíritu Santo manifestando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús.

Este es el misterio bajo el Séptimo Sello: el ministerio de la Venida de Cristo, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, en Su Ángel Mensajero operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús. Esos son los tres grandes ministerios prometidos para estar manifestados aquí en la Tierra en el Día Postrero.

Esto fue visto en el Monte de la Transfiguración cuando Pedro, Jacobo y Juan vieron a Jesús con Su rostro como el sol, vieron a Moisés y vieron a Elías también allí envueltos en gloria, cubiertos de gloria, como dice San Mateo, capítulo 17, y también nos dice San Marcos, capítulo 9, y San Lucas, capítulo 9, también.

Y ahora, el Cristo resucitado, el cual ha estado de edad en edad en Su Iglesia manifestado, el Cristo glorificado y manifestado en esa Columna de Fuego es el que le apareció a Saulo de Tarso y le dijo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón”.

Y Saulo le dice: “Señor, ¿quién eres?”.

Y esa Luz le dice: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues”.

Saulo le dice: “Señor (o sea, Elohim), ¿qué quieres que yo haga?”.

Y le dice el Señor que fuera a Damasco, y fuera a la calle de la Derecha, y allí se le diría lo que debía hacer; fuera a una casa allí y allí se le iba a decir lo que él tenía que hacer. Y envió allí a un profeta, Ananías, al cual le dijo que fuera a esa casa, porque allí estaba un hombre orando; y fue allí, y supo que era Saulo, y estaba muy temeroso; pero el Señor le dijo que era un varón escogido por Dios para un propósito divino20.

Y ahora, vean ustedes, el Cristo glorificado, Jesucristo en la Columna de Fuego, ha estado en Su Iglesia manifestado de edad en edad por medio de cada ángel mensajero en cada edad; y nuevamente viene la Columna de Fuego en el Día Postrero, para la Edad de la Piedra Angular, para manifestarse en carne humana en el tiempo final.

Viene el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, Jesucristo en Espíritu Santo viene con Su cuerpo teofánico, el Ángel del Pacto, Jesucristo, para ser manifestado en carne humana en el Ángel de Jesucristo en este tiempo final; y manifestar en Su Ángel y por medio de Su Ángel los ministerios de Jesús, de Moisés y de Elías en este tiempo final.

En el Día Postrero algunos lo verán llevando a cabo esos ministerios; algunos dirán: “Es Elías”, otros dirán: “Es Moisés” y otros dirán: “Es Jesús”; porque estos son los tres grandes profetas que están prometidos para aparecer nuevamente en la Tierra en el Día Postrero. Pero cuando Dios promete el regreso de un profeta para tener un ministerio aquí en la Tierra, lo que sucede es que Él envía el ministerio de ese profeta, opera el ministerio de ese profeta en otro hombre del tiempo donde se cumple esa promesa; y los tres grandes ministerios de Moisés, Elías y Jesús estarán manifestados en la Tierra en el Día Postrero en el Ángel del Señor Jesucristo.

Unos dirán: “Es Elías”, otros dirán: “Es Moisés”, otros dirán: “Es Jesús”. Y yo les digo: ninguno de los tres. Es el Ángel de Jesucristo.

El Ángel de Jesucristo es un hombre de este tiempo, el Ángel Mensajero de Jesucristo para Su Iglesia gentil y luego para el pueblo hebreo; pero en él estarán los ministerios de Jesús por segunda vez, de Moisés por segunda vez y de Elías por quinta vez. Pero eso en ningún momento lo hace ser literalmente Moisés o Elías o Jesús; pero ministerialmente sí, ministerialmente es el ministerio de Moisés por segunda vez, es el ministerio de Elías por quinta vez y es el ministerio de Jesús por segunda vez.

Por lo tanto, él es el Elías que tenía que venir en este Día Postrero como uno de los Dos Olivos prometidos para el pueblo hebreo en Apocalipsis, capítulo 11, verso 3 en adelante, y Zacarías, capítulo 4; y él es también el Moisés que tenía que venir en este tiempo final; y también él es el instrumento donde el ministerio de Jesús estaría manifestado en este tiempo final.

Por lo tanto él es el velo de carne donde Jesús estará hablándonos en este tiempo final, y donde nos estará hablando Moisés, y donde nos estará hablando Elías. O sea que todo lo que ha sido prometido que Elías hablará, lo hablará por medio del Ángel Mensajero de Jesús; y todo lo que ha sido dicho que Moisés hablará en este tiempo final, lo hablará por medio del Ángel de Jesucristo; y todo lo que ha sido dicho que Jesús hablará en el Día Postrero, lo hablará por medio de Su Ángel Mensajero.

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

¿De qué cosas? De estas cosas que deben suceder pronto, en el Día Postrero, o sea, en el séptimo milenio.

Ahora podemos ver lo que será Moisés, Jesús y Elías en el Día Postrero.

Y después que los muertos en Cristo resuciten y nosotros seamos transformados, entonces sí veremos a Jesús en Su cuerpo físico y glorificado e iremos con Él a la Cena de las Bodas del Cordero; pero antes de eso, estaremos viendo a Jesús a través de Su Ángel Mensajero manifestado, estaremos viendo a Moisés a través del Ángel de Jesús (siendo manifestado el ministerio de Moisés) y estaremos viendo a Elías (el ministerio de Elías) siendo manifestado a través del Ángel de Jesucristo.

Pero cuando estemos en la Cena de las Bodas del Cordero, ya entonces podremos ver a Jesús en Su cuerpo glorificado, podremos ver a Moisés también, podremos ver a Elías, podremos ver a Abraham, podremos ver a Isaac, podremos ver a Jacob, podremos ver a los patriarcas; a todos ellos podremos verlos allá en la Cena de las Bodas del Cordero, en esa gran fiesta de Cristo con Su Iglesia, la cual será para todos los que han servido a Dios en el tiempo que les tocó vivir, los cuales son los escogidos de Dios del tiempo en que ellos vivieron.

Ahora podemos ver lo que será para la Iglesia de Jesucristo el Séptimo Sello revelado en el Día Postrero.

Y los escogidos de Dios, al estar viendo estas cosas, dirán: “Ha reposado el espíritu de Elías en el Ángel del Señor Jesucristo, ha reposado por quinta ocasión sobre un hombre el espíritu de Elías, ese espíritu ministerial”. Y también dirán: “El espíritu de Moisés ha reposado sobre un hombre, sobre otro hombre en este Día Postrero”. Y podrán decir también: “El Espíritu de Jesucristo ha reposado sobre un hombre en este Día Final, el ministerio de Jesucristo por segunda ocasión ha reposado sobre un hombre en este tiempo final”.

Y ahora, vean ustedes, la Iglesia de Jesucristo estará viendo que donde dejó todo el Programa de Dios el precursor de la Segunda Venida de Cristo, ahí lo continuará Jesucristo en Espíritu Santo a través de Su Ángel Mensajero manifestando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús, ahí lo continuará; y vean ustedes, lo dejó en la apertura del Sexto Sello y lo continuará Cristo a través de Su Ángel Mensajero: nos dará un repaso de todo lo que ya fue abierto, nos mostrará más ampliamente el misterio del Sexto Sello y luego también nos abrirá el Séptimo Sello, que es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Vean cómo el Sexto Sello y el Séptimo Sello se unen ahí, porque en el Sexto Sello tenemos a Moisés y a Elías, y en el Séptimo Sello tenemos a Jesús; y ahí tenemos el misterio del Sexto Sello y el Séptimo Sello uniéndose para la bendición de Dios prometida para este tiempo final.

Porque el Sexto Sello, aunque el precursor de la Segunda Venida de Cristo habló acerca de ese Sexto Sello, él dijo que era Moisés y Elías, los ministerios de Moisés y Elías, pero el Sexto Sello en cuanto a su cumplimiento no estaba cumplido plenamente, porque son los ministerios de Moisés y Elías bajo el Sexto Sello, y bajo el Séptimo Sello es el ministerio de Jesús con Sus Ángeles para este Día Postrero.

Ahora, vean ustedes, el ministerio del Ángel que era diferente a los demás está bajo el Séptimo Sello para ser manifestado aquí en la Tierra en este Día Postrero a través de carne humana, a través de Su Ángel Mensajero; y es EL CRISTO RESUCITADO, manifestado por medio de Su Ángel Mensajero en el Día Postrero, REVELANDO EL SÉPTIMO SELLO.

Dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo en el libro de Los Sellos en español: página 482 y 483 dice:

“199. Está hablando de Israel en su propia patria (esto es cuando habla de la parábola de la higuera). Pero, ¿notaron que Él no habla nada de la revelación de este Séptimo Sello; y también acá en Apocalipsis, en la apertura de los Sellos, también lo omitió? Vemos, pues, que es un misterio por completo, y la hora todavía no ha llegado para que se diera a conocer este misterio. Hemos llegado hasta aquí, y lo demás nos será dado allí: en el tiempo cuando aparezca Jesús nuevamente sobre la Tierra para llevar a Su Novia, o lo que llegue a suceder en ese tiempo”.

¿Cuándo será dado a conocer el misterio del Séptimo Sello?, ¿cuándo será dado a conocer lo demás? Lo demás es lo que no pudo ser revelado por medio del séptimo ángel mensajero, el reverendo William Marrion Branham; lo demás corresponde al Séptimo Sello. ¿Y cuándo será dado a conocer? Dice:

“… será dado allí: en el tiempo cuando aparezca Jesús nuevamente sobre la Tierra para llevar a Su Novia…”.

¿Y cómo aparece sobre la Tierra para llevar a Su Novia? Aparece como el Ángel que desciende del Cielo en Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante.

Y el precursor de la Segunda Venida de Cristo, hablándonos del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, en la página 57 dijo (del libro de Los Sellos):

“‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza…’.

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando:

‘… y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel. ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia”.

¿Él viene por quién? Por Su Iglesia.

Y ahora, ¿cómo viene Él por Su Iglesia? Viene como el Ángel Fuerte que desciende del Cielo como el Mensajero a Israel, que es el Ángel del Pacto viniendo en el Día Postrero; es el Ángel que era diferente a los demás, viniendo en el Día Postrero en carne humana en el Ángel del Señor Jesucristo.

El velo de carne será el Ángel del Señor Jesucristo, a través del cual Jesucristo, el Ángel del Pacto, el Ángel Mensajero a Israel, vendrá por Su Iglesia gentil para darnos la revelación del Séptimo Sello, para abrir el Séptimo Sello en cuanto a su cumplimiento y también en cuanto al significado del Séptimo Sello siendo dado a conocer a la Iglesia del Señor Jesucristo. Dice:

“… será dado allí: en el tiempo cuando aparezca Jesús nuevamente sobre la Tierra para llevar a Su Novia…”.

Viene para llevar a Su Novia. Por eso viene a Su Iglesia y en medio de Su Iglesia: para estar manifestado en medio de Su Iglesia en el cumplimiento de la apertura del Séptimo Sello, en el cumplimiento de la Venida del Señor con Sus Ángeles, para revelarle Su Venida a Su Iglesia en el Día Postrero y para darle así la revelación, la fe para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Todos los escogidos de Dios tendrán la revelación de Su Venida en el Día Postrero para poder ser transformados y raptados; así como para poder nacer de nuevo, para poder obtener el nuevo nacimiento y tener el cuerpo teofánico nuevo, tuvimos que tener el conocimiento, la revelación de la Primera Venida de Cristo, la Venida del Ángel del Pacto en carne humana como Cordero de Dios en la persona de Jesús de Nazaret y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, realizada por Cristo dos mil años atrás.

Si una persona no puede ver, entender el misterio de la Primera Venida de Cristo, pues no puede recibir a Cristo como su Salvador y no puede lavar sus pecados en la Sangre de Cristo y no puede recibir el Espíritu de Cristo; primero tiene que tener la revelación de Su Primera Venida, tiene que verlo a Él en el cumplimiento de Su Primera Venida y la Obra que realizó en Su Primera Venida.

Por eso es que dice en San Juan, capítulo 6, verso 40:

“Y ésta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”.

Toda persona para recibir vida eterna, tiene que ser: creyendo en Jesucristo, viendo la Primera Venida de Cristo cumplida en Jesús de Nazaret, viendo la Venida del Ángel del Pacto cumplida en Jesús de Nazaret como Cordero de Dios llevando a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario.

Esa es la única forma en que la persona puede obtener vida eterna; puede ser restaurado a la vida eterna primeramente en su espíritu, y después en su cuerpo físico al ver la Segunda Venida de Cristo y Su Obra de Reclamo en el Día Postrero. Para eso es la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Ángel Fuerte, del Ángel del Pacto descendiendo del Cielo envuelto en una nube, y luego viniendo en carne humana en el Día Postrero y manifestando los ministerios de Jesús, de Moisés y de Elías a través del Ángel del Señor Jesucristo.

Ahora podemos ver el misterio del Séptimo Sello siendo revelado por el Cristo crucificado y resucitado, el cual en este tiempo final estaría en medio de Su Iglesia abriéndonos este misterio del Séptimo Sello, este misterio de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, conforme a como ha sido prometida Su Venida.

Dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo en el mensaje “El único lugar provisto por Dios para adorar”, página 2 (tenemos aquí el extracto de ese mensaje en la página 166 del libro de las Citas, verso 1485, donde dice):

1485 - “Ahora, yo estaba poniéndome bastante viejo (así dice nuestro hermano Branham; ya para esta fecha tenía unos 56 años de edad) y pensé: ‘¿Habrá otro avivamiento, veré otro tiempo?’”.

De edad en edad, encontramos que hubo un avivamiento en cada edad de la Iglesia gentil. Cuando Cristo enviaba el ángel mensajero de cada edad y se manifestaba a través del ángel mensajero en cada edad, venía un avivamiento, venía una manifestación del Espíritu de Dios a través del mensajero, y traía a vida eterna a todos los que tenían sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero; eran llamados y eran juntados, recibían a Cristo como su Salvador, recibían el perdón de sus pecados, lavaban sus pecados en la Sangre de Cristo, y recibían el Espíritu de Cristo; y así nacían de nuevo, así recibían Vida.

Porque estos avivamientos o despertamientos espirituales, de edad en edad han sido (¿para qué?) para traer vida eterna a todos los escogidos de Dios, para que así hagan contacto con la vida eterna y entren a vida eterna, sean restaurados a vida eterna; porque con la caída el ser humano fue destituido de la gloria de Dios y no podía venir con un cuerpo teofánico, un espíritu teofánico y un cuerpo eterno a este planeta Tierra; pero por medio del nuevo nacimiento al creer en Cristo como nuestro Salvador, recibimos el espíritu teofánico y entramos así a vida eterna; y en el Día Postrero recibiremos el cuerpo glorificado, el cuerpo nuevo, y estaremos en vida eterna físicamente también en nuestro cuerpo físico: un cuerpo nuevo, un cuerpo eterno y glorificado, igual al del Señor Jesucristo; y así seremos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora, nuestro hermano Branham se pregunta: “¿Habrá otra avivamiento?”, ya que él es el… [CORTE en la grabación original] … pues tiene que venir otra edad; y solamente hay una edad, la Edad Eterna de la Piedra Angular, para la Iglesia de Jesucristo.

Y ahora, si hay otro avivamiento tiene que haber otro mensajero al cual venga la Palabra, para Cristo manifestarse en él y traer esa Palabra; y, por medio de esa manifestación de Cristo trayendo Su Palabra, producir ese avivamiento.

Y ahora, ¿cómo entonces tiene que venir el avivamiento para el Día Postrero para la Iglesia de Jesucristo? Dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página 12… en la página 212 del libro de Los Sellos en español dice:

“104. Y esa es la misma razón por qué los avivamientos que debemos tener hoy… Ahora, hemos tenido avivamientos denominacionales, pero no hemos tenido una verdadera sacudida. No, no señor. No piense que tenemos avivamientos, porque no los tenemos. Tienen millones y millones de miembros de iglesias, pero no hay nada de avivamiento. La Novia todavía no ha tenido un avivamiento; todavía no ha habido allí ningún avivamiento, ninguna manifestación de Dios para sacudir a la Novia. Estamos esperando eso. Se necesitarán esos Siete Truenos misteriosos para despertarla. Él los mandará, lo ha prometido”.

¿Qué es lo que le dará a la Iglesia de Jesucristo el avivamiento del Día Postrero? Los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10, que es la Voz de Cristo clamando como cuando un león ruge y siete truenos emitiendo sus voces. Es la Voz de Cristo dándonos Su Mensaje Final, el Mensaje del Evangelio del Reino, y revelándonos el misterio del Séptimo Sello, que es el misterio de Su Venida.

Ese es el misterio que los Siete Truenos revelan a la Iglesia de Jesucristo en el Día Postrero para darle la fe, la revelación para ser transformados y raptados en este tiempo final.

En la página 128 del libro de Los Sellos en español dice así el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham:

“121. Ahora, los Siete Truenos de Apocalipsis permitirán que Él muestre a la Novia cómo prepararse para obtener esa gran fe de traslación”.

¿Qué es lo que le muestra a la Iglesia de Jesucristo cómo prepararse para ser transformados y raptados? Los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10, que es la Voz de Cristo hablándonos en el Día Postrero como cuando un león ruge.

¿Y qué es lo que revelan los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10? Revelan el Séptimo Sello, el misterio contenido en el Séptimo Sello, o sea, revelan el misterio de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles.

Y ahora, podemos ver qué es lo que le estará dando el avivamiento del Día Postrero a la Iglesia del Señor Jesucristo para así obtener la fe, la revelación de rapto, la revelación para ser transformados y raptados en el Día Postrero: es la revelación que traen los Siete Truenos, la revelación del Séptimo Sello, la revelación de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Esa revelación de la Segunda Venida de Cristo, siendo dada a la Iglesia de Jesucristo, es la que le da el avivamiento del Día Postrero y le da la fe para ser transformados y raptados en este tiempo final. Sin la revelación de la Segunda Venida de Cristo no hay transformación para los que estamos vivos ni hay resurrección para los muertos en Cristo.

Y para toda persona que en el Día Postrero estará rechazando la revelación del Séptimo Sello, la revelación de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, y piensen que podrán ser transformados y raptados e ir a la Cena de las Bodas del Cordero, les quiero decir, les quiero mencionar un dicho que usamos en Puerto Rico: Si no puedes obtener y no puedes creer la revelación del Séptimo Sello, la revelación de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, “no te vistas que no vas”, no te vistas que no vas para la Cena de las Bodas del Cordero; porque no podrás ser transformado sin recibir la revelación de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en el Día Postrero.

Porque el Hijo del Hombre viene con Sus Ángeles para entonces pagar a cada uno conforme a sus obras; y a los incrédulos pues les pagará conforme a sus obras de incredulidad dejándolos aquí en la Tierra para pasar por la gran tribulación, donde será el lloro y el crujir de dientes; ese es el pago para todos los incrédulos.

Y para los escogidos que estarán viviendo en la Tierra y verán la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, verán la manifestación del Hijo del Hombre en el Día Postrero, verán la apertura del Séptimo Sello y lo creerán con toda su alma, para ellos será la transformación de sus cuerpos y el rapto o traslado a la Cena de las Bodas del Cordero.

Ahora, cualquier persona podrá decir de los escogidos de Dios que estarán viendo este misterio en el Día Postrero, el misterio del Séptimo Sello abierto, podrán decir: “Bueno, ¿y por qué están diciendo que van a ser transformados y raptados?”. ¿Por qué? Porque estamos viendo el Séptimo Sello abierto y estamos viendo el misterio contenido en ese Séptimo Sello; y eso es lo que nos da la fe para ser transformados y raptados en el Día Postrero; así como el ver el misterio de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario nos dio la fe para nacer de nuevo, para recibir un cuerpo teofánico de la sexta dimensión recibiendo el perdón de nuestros pecados, siendo quitados nuestros pecados al ser lavados en la Sangre de Cristo y recibiendo Su Espíritu Santo, y así obteniendo el nuevo nacimiento.

Y ahora, para obtener el nuevo cuerpo, el cuerpo físico eterno y glorificado, todos los escogidos de Dios obtendrán la revelación, el conocimiento de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, el conocimiento del Séptimo Sello abierto, cumplido aquí en la Tierra; y así estaremos siendo vestidos para ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

¿Por qué somos vestidos en este tiempo final? Porque vamos para la Cena de las Bodas del Cordero.

Ahora, podemos ver EL CRISTO RESUCITADO REVELANDO EL SÉPTIMO SELLO.

Miren la forma tan sencilla en que el Séptimo Sello sería revelado (será revelado conforme a como fue prometido que sería revelado): es en la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida del Espíritu Santo en carne humana en el Día Postrero, y por medio de carne humana abriéndonos el misterio de Su Venida, el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Venida del Ángel que era diferente a los demás, viniendo ese Ángel en carne humana en el Día Postrero y hablándonos por medio de carne humana y dándonos a conocer el misterio del Séptimo Sello.

Él abre el misterio del Séptimo Sello en cuanto a su cumplimiento y Él abre el misterio del Séptimo Sello en cuanto a darnos la revelación de lo que es el Séptimo Sello; y así es como la Iglesia del Señor Jesucristo obtiene el conocimiento del misterio más grande de todos los misterios de Dios, el cual sería revelado en el Día Postrero, en el séptimo milenio, conforme a la promesa divina.

Hemos llegado al Día Postrero si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene. Hemos llegado al tiempo del Séptimo Sello.

Ahora, cuando hablamos del Séptimo Sello, que es la Venida del Señor, tenemos que entender que así como la Venida de Cristo dos mil años atrás…

La Primera Venida de Cristo estuvo cumplida en la Tierra por 33 años, y la mayor parte de las personas que vivían en aquel tiempo ni se dieron cuenta que la Venida del Señor estaba cumplida, estaba cumplida en medio del pueblo hebreo; de lo cual los gentiles no sabían nada, porque los gentiles no estaban esperando la Venida del Mesías.

Los gentiles tenían sus religiones paganas, en donde no se hablaba acerca de Cristo y en donde no estaban esperando la Primera Venida de Cristo; pero el pueblo hebreo sí estaba esperando la Venida de Cristo. Y fue cumplida Su Venida en medio del pueblo hebreo, y estuvo en medio de ellos por 33 años, y la mayor parte del pueblo hebreo ni se dio cuenta del cumplimiento de la Venida del Señor como Cordero de Dios para quitar el pecado del mundo en la Cruz del Calvario.

Vean ustedes, cuando nació en Belén de Judea, allí estaba cumpliéndose la Venida del Señor, la Primera Venida de Cristo, y muy pocas personas supieron que ese misterio estaba cumpliéndose en medio de ellos. Luego Jesús fue creciendo, vino a ser luego un infante, después un niño, después un joven y después llegó a la edad de adulto, y el pueblo hebreo no sabía que la Venida del Mesías estaba cumplida en medio de ellos en carne humana, en un hombre sencillo, en un joven carpintero, en un obrero de la construcción del pueblo hebreo, llamado Jesús de Nazaret; aunque había nacido en Belén de Judea, lo llamaban Jesús de Nazaret.

Y ahora, ese misterio tan grande, que había sido prometido para ser cumplido en medio del pueblo hebreo, estaba cumplido en medio de ellos y ni sabían que estaba cumplido ese misterio, porque estaba cumplido en carne humana conforme a como fue prometido; y así será el misterio de la Segunda Venida de Cristo.

¿Cuánto tiempo estará cumplido el misterio de la Segunda Venida de Cristo en el Día Postrero sin que la mayor parte de la humanidad se dé cuenta del cumplimiento de ese misterio del Séptimo Sello? Cuando termine el tiempo del misterio del Séptimo Sello, o sea, cuando termine el tiempo de la Obra del Séptimo Sello, entonces hemos de saber cuánto tiempo estaría cumplido ese misterio en la Tierra en carne humana.

Y ahora, vean ustedes, luego Cristo, Jesús, comenzó Su ministerio cuando tenía cerca de 30 años el velo de carne donde se estaba cumpliendo la Venida del Mesías; tuvo un ministerio de tres años y medio; y aun con la manifestación de ese ministerio, donde se identificó como el cumplimiento de la Venida del Mesías, no pudieron creer que en un joven de la construcción, en un obrero de la construcción, se estaba cumpliendo el misterio de la Primera Venida del Mesías; pero se cumplió y realizó la Obra de Redención en la Cruz del Calvario.

Y los que reconocieron Su Venida y el cumplimiento de Su Obra, vean ustedes, ¿reciben qué?, reciben la redención, pues reciben a Cristo como su Salvador, lavan sus pecados en la Sangre de Cristo y sus pecados son quitados: queda la persona como si nunca antes hubiera pecado, recibe el Espíritu de Cristo y así recibe un cuerpo teofánico de la sexta dimensión; y así recibe vida eterna, entra a vida eterna allá interiormente. Luego físicamente entraremos a vida eterna cuando seamos transformados los que vivimos y los muertos en Cristo sean resucitados en cuerpos eternos.

Y para esto es la Segunda Venida de Cristo: para la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos, para Cristo en Su Segunda Venida y Su Obra de Reclamo en Su Segunda Venida llevar a cabo la labor correspondiente para la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos.

Y los escogidos de Dios estarán viendo y creyendo en la Segunda Venida de Cristo y estarán obteniendo el beneficio del conocimiento, del conocimiento de todas estas cosas que deben suceder pronto, y estarán obteniendo la fe para ser transformados y raptados en este Día Postrero; porque la transformación para nuestros cuerpos y la resurrección para los muertos en Cristo depende de la Segunda Venida de Cristo, depende del Séptimo Sello, de la apertura del Séptimo Sello, del cumplimiento del Séptimo Sello y de la revelación del cumplimiento del Séptimo Sello, siendo dada esa revelación a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora, vean ustedes este misterio de la Venida del Señor. Y ahora, en Apocalipsis 19 viene en un caballo blanco como la nieve. ¿Y eso será qué? La Palabra de Dios encarnada en un hombre, conforme a la página 256 del libro de Los Sellos.

Y ahora, aquí, cuando el precursor de la Segunda Venida de Cristo, en la página 166 de este libro de Citas, está hablándonos acerca de que si habrá otro avivamiento, que si verá otro tiempo, dice:

1485 - “Y sólo recuerden, del Oeste vendrá un jinete en un caballo blanco”.

¿De dónde vendrá ese Jinete en ese caballo blanco? Del occidente, o sea, del oeste.

El oeste es el continente americano, que consta de Norteamérica, Centroamérica, Suramérica y el Caribe; y ya en Norteamérica se cumplió la séptima edad de la Iglesia gentil, y solamente queda Centroamérica, Suramérica y el Caribe para el cumplimiento de las demás profecías, de la profecía de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Dice: “Cabalgaremos esta senda otra vez. Eso es correcto. Tan pronto como estemos listos. ¿Ven ustedes? Es una promesa”.

Si es una promesa, es la promesa de Apocalipsis, capítulo 19, donde viene este Jinete en un caballo blanco, que es la Venida de Cristo, el Espíritu Santo, viniendo en carne humana en el Día Postrero en un hombre de este tiempo final; eso será el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre. Pero ese hombre no es el Señor Jesucristo, él solamente es el velo de carne, el instrumento de Cristo para Su manifestación final como el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 y como el Ángel Fuerte que desciende del Cielo envuelto en una nube.

Ahora podemos ver el misterio bajo el Séptimo Sello. Es la Venida de Cristo, el Espíritu Santo, viniendo manifestado en el Día Postrero, manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero, y viene cumpliendo estas promesas divinas correspondientes a este tiempo final; pero recuerden, el Ángel no es el Señor Jesucristo.

El Señor Jesucristo es el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, el Ángel que es diferente a los demás; pero tiene que tener un velo de carne de este tiempo final a través del cual velarse y revelarse, manifestarse en medio de Su Iglesia y darle a conocer a Su Iglesia todas estas cosas que deben suceder pronto, y así darnos la fe para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión dándoles testimonio de EL CRISTO RESUCITADO REVELANDO EL SÉPTIMO SELLO.

La Iglesia del Señor Jesucristo al verlo revelando el Séptimo Sello dirá: “Es el mismo Cristo que estuvo manifestado en Su precursor William Branham, es el mismo Espíritu Santo que operó el ministerio de Elías en el precursor de la Segunda Venida de Cristo y abrió seis Sellos, ahora abriendo el Séptimo Sello”; y podrán decir todos y dirán todos: “El espíritu de Elías por quinta ocasión ha reposado sobre el Ángel de Jesucristo”, y dirán también: “El espíritu de Moisés ha reposado sobre el Ángel de Jesucristo”, y dirán también: “El Espíritu de Jesucristo ha reposado sobre el Ángel de Jesucristo”. ¿Por qué? Porque lo verán abriéndonos el Séptimo Sello, abriéndonos el misterio de Su Venida en el Día Postrero conforme a como Él prometió.

Que las bendiciones del Cristo resucitado revelando el Séptimo Sello, prometidas para este Día Postrero, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y pronto sea completado el número de los escogidos de Dios, y pronto todos seamos transformados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Estaré nuevamente con ustedes en la próxima actividad, Dios mediante, en donde estaremos a las 2:00 de la tarde viendo el tema que corresponde a esa actividad. (Vamos a ver cuál es el tema. Aquí lo tenemos). El tema para esta tarde será: “LA VICTORIA DEFINITIVA DEL SÉPTIMO SELLO SOBRE SATANÁS”.

Es un tema muy revelador. Veremos hasta dónde Dios nos permite hablar, porque hay cosas que no podrán ser habladas; pero hay otras que sí pueden ser habladas, y de esas es que estaremos hablando bajo el tema: “LA VICTORIA DEFINITIVA DEL SÉPTIMO SELLO”. Estaremos tomando el verso 14 del capítulo 17 de Apocalipsis.

Bueno, ya hemos visto el misterio del Séptimo Sello, porque EL CRISTO RESUCITADO REVELANDO EL SÉPTIMO SELLO nos ha abierto el Séptimo Sello y nos ha dejado saber lo que es el Séptimo Sello.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Séptimo Sello, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también.

Que Dios les bendiga y les guarde, y con nosotros nuevamente el reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar nuestra parte en esta ocasión.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“EL CRISTO RESUCITADO REVELANDO EL SÉPTIMO SELLO”.

[Revisión abril 2019]

1 San Mateo 28:18

2 1 Reyes 17, 18, 19

3 2 Reyes 2:1-15 y capítulos 3 al 9 (ministerio), capítulo 13 (muerte).

4 San Mateo 3, 11:1-19; San Marcos 1:1-8; San Lucas 1, 3:1-20, 7:18-35; San Juan 1:19-37

5 San Mateo 11:7-14, San Lucas 7:24-28

6 San Juan 8:12

7 San Mateo 16:26, San Marcos 8:36

8 San Mateo 6:33

9 San Mateo 25:23

10 San Mateo 21:19

11 San Juan 15:1-6

12 San Juan 15:5

13 San Juan 15:8

14 San Juan 15:2

15 Apocalipsis 22:6

16 Éxodo 19:4, Deuteronomio 32:11-12

17 2 Reyes 2:9-10

18 1 Reyes 19:16

19 Apocalipsis 2:26-28

20 Hechos 9:1-16

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