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Muy buenas tardes, niños “Cachorritos de león”. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir unos momentos de compañerismo con ustedes, niños “Cachorritos de león”.

Dice San Marcos, capítulo 10, versos 13 en adelante, de la siguiente manera, y quiero leer:

“Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban.

Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios.

De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía”.

“EL REINADO DEL SÉPTIMO SELLO Y LOS NIÑOS”.

Cristo ha representado a todos Sus hijos en niños, en los niños, porque los niños vienen en esa etapa de la inocencia, nacen aquí en la Tierra; y en el Reino de Dios Cristo dijo que era necesario nacer de nuevo. Y por cuanto la persona cuando nace, nace como un niño, cuando la persona nace de nuevo, pues nace también como un niño espiritual; ha nacido en el Reino de Dios y comienza esa vida de niño:

Comienza alimentándose con la Palabra de Dios y va creciendo espiritualmente a medida que va recibiendo la Palabra de Dios, hasta que llegue a la edad de adulto, y hasta que todos lleguemos a la estatura de un hombre perfecto, todos lleguemos a ser iguales a nuestro amado Señor Jesucristo; y así todos obtengamos la inmortalidad en nuestro cuerpo también, porque ese es el Programa Divino para todos los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero.

Y ahora, miren en la forma sencilla en que Cristo representa Su Programa y el nacimiento de nuevo de los hijos e hijas de Dios; de lo cual habló Cristo a Nicodemo diciéndole que el que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios; el que no nazca (¿de qué?) del Agua y del Espíritu no puede entrar al Reino de Dios1.

Por eso es que Cristo dijo: “Si no os volvieséis y fueseis como un niño, no entraréis al Reino de Dios”2.

Vean, para ser como un niño se requiere que la persona nazca de nuevo al creer en Cristo como su Salvador y lavar sus pecados en la Sangre de Cristo y recibir el espíritu teofánico de la sexta dimensión, y así nace la persona de nuevo; nace primeramente en la sexta dimensión, y va creciendo espiritualmente; y luego en el Día Postrero obtendrá el cuerpo físico eterno y glorificado que Cristo ha prometido para esos hermanos Suyos, esos hijos e hijas de Dios que han nacido de nuevo; y por lo tanto, en el Día Postrero obtendrán el cuerpo físico y eterno que Cristo ha prometido para todos los hijos e hijas de Dios.

Ahora vean el por qué Cristo podía decir que se tenía que recibir el Reino de Dios como un niño. Por medio del nuevo nacimiento es que la persona viene a obtener ese nuevo nacimiento y nace como un niño en el Reino de Dios.

Y ahora, vean ustedes, en la parábola de San Mateo 253, en donde es el juicio de las naciones, encontramos que a los que habían sido hallados personas aptas para entrar al Reino de Dios que estará establecido en la Tierra, les fue dicho que entraran al Reino de Dios preparado para ellos desde la fundación del mundo.

Dice: “Porque tuve sed, y me disteis de beber; tuve hambre, y me disteis de comer; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y me fuisteis a ver; desnudo, y me cubristeis”. Y ellos dicen: “¿Cuándo te vimos a ti enfermo, o en la cárcel, o desnudo, o con hambre y te servimos?”. Él dice: “Por cuanto lo hicisteis a uno de estos mis pequeñitos, mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”.

Está señalando ¿a quiénes? A Sus escogidos, los miembros de Su Iglesia, que nacieron de nuevo, y eran esos niños que entrarían y nacerían en el Reino de Dios como niños, los cuales en el Día Postrero obtendrán la inmortalidad física también al recibir una transformación de sus cuerpos, y los muertos en Cristo al recibir la resurrección en cuerpos eternos.

Ahora vean cómo la persona, cuando cree en Cristo como su Salvador, lava sus pecados en la Sangre de Cristo y recibe Su Espíritu Santo, ha nacido en el Reino de Dios y por lo tanto es un niño en el Reino de Dios.

Así como nuestros niños son unos niñitos que Dios nos ha dado, los cuales están en esa etapa de la inocencia; y así también sucede con los hijos e hijas de Dios: que nacen en el Reino de Dios pero van creciendo gradualmente, como individuos van creciendo espiritualmente en el Reino de Dios; y la Iglesia del Señor Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes también va creciendo de edad en edad, a medida que va recibiendo la enseñanza de Jesucristo por medio del Mensaje correspondiente a cada edad, el cual viene a través del mensajero de cada edad.

Vean ustedes, cuando en la primera edad vemos la Iglesia, la vemos chiquitita; luego, cuando la vemos en la segunda edad, la vemos más grande; cuando la vemos en la tercera edad, la vemos más grande.

Vamos a decir: en la primera edad es el primer año (entre los gentiles, de la Iglesia), la vemos con 1 año de edad; en la segunda edad la vemos con 2 años de edad, va creciendo como un niño de 2 años (ya está más grandecito que el de 1 año); en la tercera edad la vemos ya con 3 años de edad, ya creció un poco más; en la cuarta edad la vemos ya con 4 años de edad, la vemos ya más grandecita, como vemos los niños de 4 años de edad, que ya hablan y ya pueden platicar con nosotros, y en esa edad pues se creen que ya son grandes; luego en la quinta edad la vemos ya —a la Iglesia de Jesucristo— con 5 años de edad; en la sexta edad ya la vemos con 6 años de edad, ya la vemos más grandecita; en la séptima edad ya la vemos con 7 años de edad.

Ya a los 6 años ya la vemos en una etapa de estar ya en el primer grado de escuela; luego en la séptima edad la vemos…, en la Edad de Laodicea, la edad séptima, la vemos ya con 7 años de edad; y luego, en la Edad de la Piedra Angular, ya la vemos con 8 años de edad.

El ocho habla de eternidad, y el ocho habla del tiempo en el cual todo primogénito era presentado delante de Dios: todo hijo varón primogénito que abría matriz era presentado delante de Dios; y Dios dijo: “Todo primogénito es mío”4.

Y ahora, todo primogénito nacido en el Reino de Dios por medio del Agua y del Espíritu, del Agua y del Espíritu… ¿De quién es todo primogénito nacido en el Reino de Dios del Agua y del Espíritu? De Dios.

Y ahora, es en el octavo día, que es la Edad de la Piedra Angular, donde son presentados a Dios todos los hijos e hijas de Dios; es en el octavo día también en que se le colocaba y se le confirmaba el nombre a ese hijo primogénito.

Por ejemplo, tenemos el caso de Jesús de Nazaret, del cual la Escritura da testimonio y dice cómo fue el tiempo en que Jesús fue presentado ante Dios. En San Lucas, capítulo 2, versos 21 en adelante, dice:

“Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido.

Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor

(como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz será llamado santo al Señor),

y para ofrecer conforme a lo que se dice en la ley del Señor: Un par de tórtolas, o dos palominos”.

Aquí podemos ver que el octavo día era circuncidado todo primogénito, todo hijo varón era circuncidado, todo niño; y vean ustedes que esta bendición para todo primogénito fue establecida por Dios allá en el Antiguo Testamento.

Levítico, capítulo 12, verso 3, nos habla de esa ley establecida por Dios en medio del pueblo hebreo; y conforme a esa ley, encontramos que Jesucristo fue circuncidado al octavo día y le pusieron por nombre Jesús, fue presentado a Dios.

Y ahora, vean ustedes, el octavo día nos habla de eternidad, el octavo día nos habla de la Edad de la Piedra Angular, que representa la eternidad, en donde todos los primogénitos de Dios van delante de Dios; pues recibirán la resurrección los muertos en Cristo y nosotros los que vivimos seremos transformados; y así estaremos siempre con el Señor, pues iremos con Él a la Cena de las Bodas del Cordero y siempre estaremos con Él; cuando regrese Él para el Reino Milenial, ahí estaremos con Él, después de la gran tribulación, en el glorioso Reino Milenial.

Pero primero hemos tenido que pasar por esta etapa de niños; pasamos por la etapa de niños físicamente cuando hemos nacido de nuestros padres terrenales; y hemos pasado por la etapa de niños cuando hemos recibido a Cristo como nuestro Salvador y lavamos nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibimos Su Espíritu Santo; hemos nacido así como niños en el Reino de Dios. Pero todos llegaremos a la madurez, a la estatura de un varón perfecto, a la estatura de adultos, de adulto; y tendremos un cuerpo teofánico (que es el cuerpo teofánico que recibimos, el espíritu teofánico, cuando recibimos el Espíritu de Cristo) y tendremos también un cuerpo físico y glorificado y eterno para vivir en él por toda la eternidad.

Pero primero hemos pasado por la etapa de niños en el Reino de Dios, en esta nueva creación de esta nueva raza que Cristo está creando.

En palabras más claras, hemos pasado por la etapa de niños ¿cuántas veces? Dos veces: por la etapa de niños al nacer de nuestros padres (por la etapa de niños en y de esta vida terrenal) y por la etapa de niños en el Reino de Dios.

Y ahora, también cuando recibamos el cuerpo nuevo ya estaremos como jóvenes todos, con un cuerpo que representará de 18 a 21 años, y habremos pasado por la etapa de jóvenes dos veces; y en la segunda, pues nos quedamos con esa etapa; y los niños que no hayan llegado a esa etapa, llegarán al recibir el cuerpo nuevo que Cristo ha prometido para ellos, y para los jóvenes y para los adultos también.

Ahora podemos ver esa bendición tan grande que hay de parte de Dios para todos los niños; y cuando vemos los niños podemos decir: “También nosotros somos niños en el Reino de Dios”.

San Pablo hablando acerca de la adopción nos dice que mientras tanto el heredero es niño, en nada difiere del esclavo5; pero el niño luego que crezca será adoptado, y ya entonces tendrá todos los derechos de hijo que le son conferidos por el Padre, y su firma en todos los negocios que él realice en el Reino de Dios será tan buena como la de su Padre.

Cuando estemos adoptados, con cuerpos eternos, ya la herencia de nuestro Padre celestial estará en nuestras manos, estaremos restaurados a todo lo que perdió Adán y Eva en la caída, y ya no seremos niños sino adultos en el Reino de Dios, a la estatura de un varón perfecto, a la estatura de Jesucristo; y así estaremos ya en ese Reino de Cristo gobernando con Cristo por mil años y después por toda la eternidad.

Pero miren lo importante que es disfrutar esta etapa de niños en el Reino de Dios, en donde Proverbios dice, capítulo 22, verso 6: “Instruye al niño en su carrera, y aun cuando sea viejo (o sea, grande, mayor) no se apartará de ella”.

Así como los niños necesitan ser instruidos para que puedan llegar a adultos teniendo conocimiento de las cosas, así también para los niños espirituales —que nacen en el Reino de Dios— la instrucción, la enseñanza de Dios, de Su Programa, es dada por medio del Espíritu de Dios en cada etapa, en cada edad, para todos los niños espirituales que nacen en el Reino de Dios, para que puedan llegar a grande, a adultos, puedan crecer teniendo conocimiento del Programa de Dios, teniendo conocimiento de los negocios de nuestro Padre celestial.

Por eso es que de edad en edad Cristo en Espíritu Santo ha estado enseñando a Sus hijos, que han nacido en el Reino de Dios; y esto lo ha estado haciendo Cristo en Espíritu Santo por medio del mensajero de cada edad; porque el Tutor o Maestro es el Espíritu Santo.

Cristo dijo6: “El Espíritu Santo vendrá y os enseñará todas las cosas”; y por medio de Su manifestación en cada mensajero ha estado enseñándonos todas las cosas de edad en edad. Y en este tiempo final Cristo dijo7: “Sube acá, y yo te mostraré (o sea, te enseñaré) las cosas que han de suceder pronto”, o sea, “que han de suceder después de estas”, de estas que han sucedido en las siete edades de la Iglesia gentil.

Estamos siendo enseñados en nuestro tiempo también por el Maestro, que es Cristo en Espíritu Santo en nuestra edad por medio de Su manifestación a través de Su Ángel Mensajero. Él está dándonos a conocer todas estas cosas que están señaladas para suceder en este tiempo final; y ya esas son cosas que son equivalentes al álgebra, geometría y todas estas cosas que estudian ya en la escuela superior y en la universidad.

Así que podemos ver la bendición tan grande que es pasar por esta etapa de niños, de niño, y aprovechar bien el tiempo recibiendo la enseñanza del Tutor, la enseñanza del Espíritu Santo por medio del mensajero que corresponde a la edad que le toca vivir a cada hijo e hija de Dios.

Y el Reinado del Séptimo Sello, que es el Reinado de Cristo, el Reinado Milenial, ¿en ese Reinado estarán quiénes? Estarán los niños, los que pasaron por esa etapa de niños y recibieron la enseñanza del Maestro, del Tutor, del Espíritu Santo.

Vean, en el capítulo 25 de San Mateo, donde se lleva a cabo el juicio de las naciones, y a unos es concedido entrar en el Reino de Dios y a otros no, la causa es que unos ayudaron a los pequeños o pequeñitos, a los hermanos más pequeños o pequeñitos del Señor Jesucristo —que son los hijos e hijas de Dios, los que nacieron en el Reino de Dios—, y otros no los ayudaron; y por esa causa unos entrarán (los que ayudaron) y otros no entrarán (los que no ayudaron no entrarán).

Y ahora, ¿dónde están los niños del Reino de los Cielos, que nacieron en el Reino de los Cielos? Pues son esos pequeñitos a los cuales Cristo señala cuando dice: “Por cuanto no lo hicisteis a uno de estos mis pequeñitos, tampoco a mí lo hicisteis”.

Ahora miren, ¿dónde encontramos a estos niños pequeños que nacieron en el Reino de Dios? En el Milenio, los encontramos en el glorioso Reino Milenial con Cristo. Y todos los que obraron en favor de ellos son recompensados entrando a ese Reino preparado por Dios desde antes de la fundación del mundo; y los que no ayudaron a los hijos de Dios y no se pusieron de parte de ellos en una forma u en otra forma, no podrán entrar a ese glorioso Reino de Cristo, ese Reino Milenial.

Y ahora, para las naciones que estarán y la gente que estará en este tiempo viviendo, encontramos que tendrán la oportunidad de ayudar a estos pequeñitos que estarán viviendo en el tiempo final, que serán los más pequeñitos. ¿Por qué? Porque ya los de las edades pasadas estuvieron aquí y se fueron, y ya han crecido, y están en la sexta dimensión esperando por la resurrección; pero ahora los más pequeños del Reino de los Cielos, ¿quiénes son? Los de la Edad de la Piedra Angular; son el Benjamín, de los hijos de esta Nueva Creación; pero son los que tienen la bendición de Dios y son los que se encuentran en este tiempo final para…

Así como José (que representa a Cristo) se reveló a sus hermanos, y sobre todo a Benjamín, y lo que conmovió a José fue la presencia de Benjamín allí, lo que conmueve el corazón de Cristo en el Día Postrero, en Su Venida, es el Benjamín del Israel celestial, que son los escogidos de Dios de este tiempo final, de la Edad de la Piedra Angular; y luego el Benjamín del pueblo hebreo, que serán 144.000 hebreos, para Cristo revelarse al pueblo hebreo al ser conmovido por el Benjamín del Israel terrenal, que son 144.000 hebreos.

Ahora, ¿de cuántos se compone el número del Benjamín del Israel celestial? No sabemos, pero lo vamos a saber, porque cuando seamos transformados vamos a ver cuántos pertenecen a nuestra edad; y ese entonces será el número de los escogidos de la Edad de la Piedra Angular, ese será el número del Benjamín del Israel celestial.

Y ahora, mientras hay tiempo para entrar, entren todos al Reino de Dios, al Cuerpo Místico de Cristo, a la Edad de la Piedra Angular, porque vendrá un momento en que ya no podrán entrar más personas de entre los gentiles; luego le tocará al pueblo hebreo, a 144.000, para entrar al Reino de Dios.

Ahora, yo sé cuál es el número de los escogidos del pueblo hebreo, del Benjamín espiritual del Israel terrenal, pero el número del Benjamín espiritual del Israel celestial no lo sabemos; pero mi deseo es que sean millones de escogidos de Dios de este tiempo final.

Ahora, eso no quiere decir que porque yo desee que sean millones van a ser millones. ¿Sabe qué número va a ser? El que Dios determinó desde antes de la fundación del mundo para ser el número de los escogidos de Dios de la Edad de la Piedra Angular; y el número de cada edad es el que Dios escogió desde antes de la fundación del mundo.

Ese número está tipificado, representado en algún lugar, pero eso lo vamos a dejar quietecito; puede estar representado en algún número, y sin embargo ese número no ser el número, sino que ese número representa una cantidad o el número - o representa el número de los escogidos.

Como cuando Dios decía a Sus profetas: “Hay setenta semanas”, pero de años. Y 70 semanas de días, ¿son cuántos? Son 490… (¿Cuántos días son, Miguel?). 70 semanas de días son 490 días, pero cuando Dios dice que esas 70 semanas representan semanas de años, ¿ven?, ya entonces esas 70 semanas tienen más de 490 días.

O sea que en cualquier número que represente a los escogidos de todas las edades (o sea, todas las edades juntas), pues puede ser un número pequeño que represente un número grande; y el número de cada edad puede estar representado en alguno de los números que están en la Biblia, y puede ser, ese número que lo represente puede ser un número pequeño pero puede estar representando un número grande de escogidos de Dios.

Como por ejemplo, el número 8 representa a todos los escogidos de Dios de la Edad de la Piedra Angular, porque nuestra edad es la edad número 8; y ahí, vean ustedes cómo en el número 8 están representados todos los escogidos de Dios. Y también encontramos a los escogidos de Dios representados en el número 153, la pesca milagrosa8 que llevaron a cabo los discípulos cuando Cristo había resucitado; y así por el estilo podemos ver en la Biblia números que representan a los escogidos de Dios.

También aquellos 120 escogidos de Dios en el aposento alto, también están representando los escogidos de Dios que en el Día Postrero, estando vivos, serán transformados, serán llenos el Espíritu de Dios en toda Su plenitud, recibirán la doble porción del Espíritu de Dios. ¿Ven? Pero no significa que van a ser solamente 120 personas, pero en ese número están representados todos los escogidos de Dios del Día Postrero.

Así que podemos ver que en el número en que estemos representados encontraremos el tipo y figura allí de todos nosotros.

Vean, ¿qué estaban esperando en el aposento alto ciento veinte personas? Estaban esperando ser llenos del Espíritu Santo, obtener así el cambio interior y recibir el nuevo cuerpo interior. Y ahora, en el Día Postrero nosotros estamos en el Aposento Alto de la Edad de la Piedra Angular, que es el Aposento más alto para los escogidos de Dios en la Casa de Dios; y estamos esperando el cambio del cuerpo físico, estamos esperando ese cambio exterior, que será la transformación de nuestro cuerpo. Eso es para los niños espirituales, que han nacido en el Reino de Dios.

Y ahora podemos ver que de ellos fue que habló Cristo cuando dijo: “Te alabo, Señor del Cielo y de la Tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños; porque así te agradó”9.

¿Y quiénes eran los niños a los cuales les habían sido reveladas estas cosas de la Primera Venida de Cristo, y ellos la estaban creyendo, estaban creyendo Su Venida cumplida en Jesús? Eran los discípulos del Señor Jesucristo; eran unos niños del Reino de Dios, que todavía estaban en esa etapa que corresponde a estar en el vientre de su madre pero que en el Día de Pentecostés obtuvieron el nuevo nacimiento.

Ahora podemos ver que esta etapa de niños es una etapa muy importante para los niños del Reino de Dios, que son los escogidos de Dios, que han recibido a Cristo como su Salvador, han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y han recibido Su Espíritu Santo, y se encuentran en la etapa de crecimiento.

¿Y qué le sucede a un niño que usted tenga que no le dé comida? Al poco tiempo se muere; y eso es lo que sucede con los niños espirituales en el Reino de Dios: que si no son alimentados con la comida, la Palabra de Dios para la edad en que viven, se mueren espiritualmente.

Nunca deje de comer la Palabra de Dios correspondiente a su tiempo; porque si deja de comerla, se enferma espiritualmente y se debilita y luego se muere espiritualmente.

Eso es lo que ha sucedido con personas que están un tiempo en el Evangelio y después de algún tiempo desaparecen del Evangelio, dejan de asistir; ¿y qué sucedió? Murieron espiritualmente, porque no se estuvieron alimentando y no se estuvieron cuidando correctamente para permanecer vivos y crecer espiritualmente. Así que vigilemos nuestra vida espiritual y estemos siempre alimentándonos con la Palabra de Dios.

Cuando usted ve una persona que pierde el interés en oír y en leer la Palabra de Dios, el Mensaje de su tiempo, algo malo está sucediendo en la vida de esa persona. Así como usted mira los niños, y cuando ve que algún niño pierde el deseo de comer, tiene que ver qué es lo que sucede porque algo está funcionando mal; y si no lo atiende, se va a ir debilitando, se va a enfermar y después se va a morir.

Las madres siempre están pendientes, y cuando ven que su niño no quiere comer, y luego llega la hora de la otra comida y tampoco quieren comer, saben que algo mal está sucediendo.

Así es en lo espiritual con cada uno de ustedes y conmigo también; y cada uno tiene que reconocer eso cuando sucede en su vida, y prestar atención y resolver el problema que sea, para continuar hacia adelante comiendo el alimento espiritual y creciendo saludablemente en el Reino de Dios.

Yo los amo a todos ustedes, niños, jóvenes, adultos y ancianos, y quiero tenerlos conmigo en la Cena de las Bodas del Cordero y también en el glorioso Reino Milenial; quiero tenerlos conmigo allá con Cristo y con los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil, para que todos estemos allí con Cristo nuestro amado Salvador.

Mi deseo es que todos ustedes caminen siempre hacia adelante, no importa los problemas que ustedes puedan tener en su vida terrenal. Confiesen sus faltas, errores o pecados a Cristo, coloquen sus pecados, faltas y errores en la Sangre de Cristo, pidiéndole misericordia a Cristo, arrepentidos de sus faltas, pecados y errores, y luego sigan hacia adelante en su vida cristiana; y entonces nos veremos transformados muy pronto, y nos veremos luego en la Cena de las Bodas del Cordero, y nos veremos luego en el glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo.

Nunca se desanimen en la vida, nunca pierdan el apetito espiritual de la Palabra de Dios, y nunca se aparten de Cristo y Su Programa, no importa las situaciones difíciles por las cuales ustedes pasen en su vida terrenal. Tenemos una meta, y es llegar a ser perfectos, con un cuerpo perfecto, a ser a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo, para reinar con Cristo por mil años y luego por toda la eternidad; en el glorioso Reinado del Séptimo Sello aquí en la Tierra, en ese glorioso Reino Milenial, donde estarán todos los niños del Reino de Dios ya convertidos en adultos, convertidos en personas adoptadas en el Reino de Dios, como reyes y sacerdotes.

Y los niños físicos, en lo físico, que creen en Cristo, están en el Programa de Dios para nuestro tiempo, también estarán allí pero ya como jóvenes, ya como adultos, para reinar con Cristo también por mil años y luego por toda la eternidad.

Ahora, conscientes de que somos los niños del Reino de Dios que vamos comiendo el alimento espiritual y creciendo, vean ustedes, estemos siempre siendo enseñados por Cristo, el Tutor, el Espíritu Santo, a través del Mensaje que Él tiene para nosotros en nuestro tiempo.

Vamos pasando de edad en edad a través de la enseñanza del Tutor manifestado en cada ángel mensajero de cada edad; y ya estamos en la etapa de la Edad de la Piedra Angular, donde ya Él nos está enseñando cosas más profundas, cosas que solamente pueden ser comparadas con el álgebra y con la geometría, y así por el estilo, trigonometría y cosas por el estilo, cosas que solamente las personas que llegan a esa etapa en sus estudios las pueden comprender.

Y estas cosas que Cristo nos enseña en este tiempo final son cosas que no podían ser comprendidas en edades pasadas, porque estaban reservadas para este tiempo final, en donde Su Iglesia y los miembros de Su Cuerpo Místico de creyentes estarían en la edad apropiada para recibir esa enseñanza de parte del Tutor, de Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en el Día Postrero, dándonos testimonio de todas estas cosas que deben suceder en este tiempo final y revelándonos el misterio del Séptimo Sello, el misterio de Su Segunda Venida con Sus Ángeles en el Día Postrero.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta tarde, niños del Reino de Dios, del Reino de los Cielos, dándoles testimonio de EL REINADO DEL SÉPTIMO SELLO Y LOS NIÑOS.

Los niños del Reino de Dios, ¿dónde estarán en el Reinado del Séptimo Sello, en el Reinado de Cristo en el glorioso Reino Milenial? Pues estaremos con Él en ese glorioso Reinado del Séptimo Sello, en ese glorioso Reinado de nuestro amado Señor Jesucristo, el Hijo del Hombre e Hijo de David.

Que Dios les continúe bendiciendo, niños, jóvenes y adultos, y adelante sirviendo a nuestro amado Señor Jesucristo.

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde, niños: niños en lo físico y niños del Reino de los Cielos. Pasen todos muy buenas tardes.

“EL REINADO DEL SÉPTIMO SELLO Y LOS NIÑOS”.

[Revisión diciembre 2018]

1 San Juan 3:1-7

2 San Marcos 10:13-16, San Lucas 18:15-17

3 San Mateo 25:31-46

4 Números 3:13, 8:17; Éxodo 13:2, 34:19

5 Gálatas 4:1

6 San Juan 14:26

7 Apocalipsis 4:1

8 San Juan 21:11

9 San Mateo 11:25.26, San Lucas 10:21

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