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Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y de Su Programa correspondiente a este tiempo final, y estudiar en esta ocasión así: “EL SÉPTIMO SELLO IDENTIFICADO EN LA ESCRITURA”.

Para lo cual quiero leer en Apocalipsis, capítulo 5, versos 1 al 7, y Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 al 5. Dice de la siguiente manera:

“Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.

Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?

Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.

Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.

Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono.

Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;

y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;

y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones,

que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.

Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.

Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos”. (Amén).

Y en Apocalipsis, capítulo 6:1-17, tenemos la apertura de los Sellos, del 1 al 6; y en Apocalipsis, capítulo 8, tenemos la apertura del Séptimo Sello, y dice así: Capítulo 8, verso 1 al 5, dice:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“EL SÉPTIMO SELLO IDENTIFICADO EN LA ESCRITURA”.

Hemos leído aquí en Apocalipsis, capítulo 5, verso 1 en adelante (o sea, versos 1 al 14), y hemos leído también Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 al 5.

En el capítulo 5 nos habla del Libro de los Siete Sellos, en el capítulo 6 nos habla de los seis Sellos siendo abiertos y en el capítulo 8, verso 1 al 5, nos habla del Séptimo Sello siendo abierto. Estos Sellos son abiertos en el Cielo, como nos muestra el libro del Apocalipsis; y cuando se abre el Sello número siete, el Séptimo Sello, se hizo silencio en el Cielo como por media hora.

Este Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo; y por esa causa es que cuando el Señor Jesucristo también estuvo hablando acerca de la Venida del Hijo del Hombre, nos habló de la Venida del Hijo del Hombre y la señal del Hijo del Hombre en el cielo, y el Hijo del Hombre enviando a Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta, como nos dice en San Mateo, capítulo 24; y leemos. Versos 30 en adelante, dice:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

(Y luego dice):

De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca”.

Ahora, vean ustedes, no continuó hablando abiertamente acerca de la Venida del Hijo del Hombre, sino que entró en parábolas o a parábolas, y dice:

“De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.

Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.

Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre”.

Aquí está hablándonos de la Venida del Hijo del Hombre y nos muestra la parábola aquí de la higuera.

La higuera representa a Israel, y nos muestra aquí que para el tiempo de la Venida del Hijo del Hombre la señal de la higuera estaría siendo manifestada, y tenemos al pueblo hebreo en su tierra como señal para el tiempo final. El pueblo hebreo es señal de la Venida del Hijo del Hombre.

Y ahora, vean ustedes cómo dice: “No pasará esta generación sin que todas estas cosas acontezcan”, dice que “no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca”.

“Pero el día y la hora nadie sabe”, dice Jesucristo dos mil años atrás acerca de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles. Dice: “Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre”.

Ahora, vean ustedes, los días de Noé fueron días muy importantes, porque para aquel tiempo Dios destruiría la raza humana con un diluvio. Noé viniendo en aquel tiempo y siendo un profeta de Dios y siendo un profeta dispensacional, era la señal de que aquella generación antediluviana había llegado a su final, era el fin del tiempo para la generación antediluviana; y como fue en los días de Noé, será la Venida del Hijo del Hombre.

Con la Venida del Hijo del Hombre tendrán los seres humanos la señal del fin del tiempo; porque la Venida del Hijo del Hombre en el Día Postrero, para la humanidad es el fin del tiempo, es la señal del fin del tiempo.

Y ahora, vean ustedes, así como el Hijo del Hombre apareciendo en las nubes, envuelto en una nube o en las nubes en el cielo, como apareció en febrero 28 de 1963 cuando aparecieron allí los ángeles de las siete edades de la Iglesia gentil —aquí en esta nube— y un Ángel que era diferente a los demás…; eso fue la señal allá en el cielo, del fin del tiempo; eso mostró que la raza humana había llegado a su final; fue una señal en el cielo.

Pero, vean ustedes, esa señal que fue vista en el cielo, cuando el tiempo de esa señal que fue vista en el cielo fuera materializada en la Tierra con la aparición del Ángel que era diferente a los demás, esa era la señal aquí en la Tierra de que la humanidad estaba viviendo en el fin del tiempo.

Ahora, nosotros necesitamos comprender estos misterios del Reino de Dios para poder obtener el mayor beneficio de todas estas cosas que estarán sucediendo aquí en la Tierra, así como han estado sucediendo también en el cielo; porque en el cielo han estado siendo mostradas las señales de las cosas que Dios estaría realizando en la Tierra. Cuando Dios dice que habrá señales en los cielos y que levantemos nuestras cabezas al cielo1, nos muestra que con las señales que aparecen en el cielo, en la Tierra se estarán cumpliendo las profecías divinas correspondientes al tiempo final.

Y ahora, la profecía divina más grande de todas las profecías, para ser cumplida en el tiempo final, ¿saben ustedes cuál es? Es la Segunda Venida de Cristo. Esa es la señal más grande que la raza humana estará viendo aquí en la Tierra. Pero recuerden que con esa señal manifestada aquí en la Tierra como fue manifestada esa señal en el cielo… ya la señal fue vista en el cielo: en febrero 28 de 1963, allí fueron vistos los siete ángeles mensajeros de las siete edades y también fue visto el Ángel que era diferente a los demás, el cual tendrá Su ministerio aquí en la Tierra en el tiempo final.

Y con la aparición de ese Ángel Mensajero en esta Tierra, ¿la humanidad estará viendo qué? Estará viendo la señal del fin del tiempo manifestada aquí en la Tierra; porque siempre aquí en la Tierra la señal de Dios es la aparición de un profeta.

Cuando apareció Noé, era la señal de que aquella generación antediluviana había llegado a su final, era el fin de aquella generación antediluviana.

Y ahora, las señales en el cielo muestran lo que Dios hará en la Tierra; y cuando Dios muestra en el cielo el fin, luego en la Tierra es mostrada la señal del fin, y ya entonces entramos a una fase final del Programa Divino.

Vean, en el libro de Citas, en la página 155… Son citas... - este es un libro de citas de mensajes, de extractos de mensajes del reverendo William Branham. O sea, de los mensajes del reverendo William Branham tomaron diferentes extractos sobre diferentes temas; y aquí en la página 155, el verso 1386 o extracto 1386, tenemos algo muy importante que nos habla de los ángeles que aparecieron en esta nube en el cielo; y dice:

1386 - “Ellos tienen cámaras grandes en Monte Lemmon (ese es el observatorio allá, un observatorio), todavía no vieron la nube levantándose de donde estábamos parados…”.

O sea, los del observatorio del negociado2 del tiempo u otras entidades de gobierno que observan todo lo que sucede en el aire, no vieron de dónde se levantó esta nube, sino que la vieron cuando ya estaba arriba.

Pero esa nube, vean ustedes, es formada por ángeles que vinieron y arrebataron a nuestro hermano Branham y se lo llevaron en su cuerpo teofánico (porque estos ángeles todos están en sus cuerpos teofánicos), y fue colocado en esa nube con ellos. Todos están en sus cuerpos teofánicos. Son los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil y un Ángel que era diferente a los demás, que fue el que arrebató a nuestro hermano Branham y se lo llevó; todos en cuerpos teofánicos están en esta nube.

Aun nuestro hermano Branham fue llevado en su cuerpo teofánico; o sea, fue sacado de su cuerpo de carne, fue transportado; como Juan el apóstol, el cual dice3: “Yo estaba en espíritu en el Día del Señor”, o sea, no en su cuerpo físico, sino en espíritu, su cuerpo teofánico, en su espíritu teofánico fue transportado. Esa es la forma en que los profetas son transportados o al pasado o al futuro para Dios mostrarles cosas a ellos.

Nuestro hermano Branham en otra ocasión también fue transportado al Paraíso, la sexta dimensión, y vio a los convertidos de él en su ministerio, los vio allá a todos; vean ustedes, hablaron con él y le dijeron que ellos van a entrar si él entra4; porque nuestro hermano Branham va a ser juzgado antes de la resurrección, y si él entra ellos también van a entrar y van a venir en cuerpos eternos; y así es para cada mensajero de cada etapa.

Y ahora, vean ustedes, él estando allá en el Paraíso, en la sexta dimensión, miraba desde allá hacia acá, hacia esta dimensión, y veía su cuerpo en la cama, allá acostado con sus manos puestas atrás en la cabeza, como él estaba cuando salió del cuerpo y fue llevado a la sexta dimensión; y él dice que esa dimensión está a unos 12 pies de altura, ahí ya comienza esa sexta dimensión o está esa dimensión; y él se encontraba… Él lo que nos muestra es que él se encontraba como a una altura de unos 12 pies5; estando ahí en esa dimensión miraba y veía su cuerpo abajo.

Ahora vean ustedes lo que esto significa para nosotros: que los santos de la sexta dimensión, que han partido, miran de allá hacia acá y nos ven a nosotros acá.

También así estaba cuando la Visión de la Carpa: él estaba en cierta dimensión y trataba de bajar y colocar sus pies en donde estaba la Carpa y donde estaban las personas en la actividad, pero no podía bajar; y se estaba llevando a cabo toda esa actividad en donde grandes maravillas y milagros estaban siendo realizados, lo cual señala lo que Dios hará más adelante. Y nuestro hermano Branham no estará ahí, pero después vendrá y va a estar ahí; pero vean, será bajo el ministerio de Cristo, de la Columna de Fuego por medio de otro mensajero que Él estará usando en esta Tierra.

En el Día Postrero no puede ser otro, sino el Ángel del Señor Jesucristo, el profeta mensajero de la Dispensación del Reino con el Mensaje del Evangelio del Reino; y esa manifestación de poder y grandes maravillas que estarán siendo realizadas ahí, en el cumplimiento de esa visión, será como vindicación de que ese mensajero estaba correcto en el Mensaje que estuvo predicando y con el cual estuvo llamando y juntando a todos los escogidos de Dios.

¿Y por qué no estuvo haciendo maravillas y milagros mientras estuvo llamando y juntando a los escogidos de Dios? Porque los escogidos de Dios lo que necesitan para ser llamados y juntados es el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta; no necesitan ver milagros y maravillas, sino ver la Palabra, ver el Mensaje de Dios, la revelación de Dios.

Ahora, los judíos buscan milagros y señales, buscan señales; también la séptima edad de la Iglesia, la edad pentecostal, busca también señales y milagros; pero los escogidos buscan la Palabra pura, buscan el Mensaje, la revelación divina.

Y es con la revelación divina del Séptimo Sello, la revelación divina de la Segunda Venida de Cristo, que los escogidos son llamados en este tiempo final y son juntados en este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino; no necesitan otra cosa.

Cristo dijo: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos…”. Con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino revelándoles el misterio de la Segunda Venida de Cristo; con esa revelación es que son llamados y juntados todos los escogidos de Dios en este tiempo final.

Pero luego que hayan sido llamados y juntados todos los escogidos de Dios, viene la etapa de adopción para los hijos e hijas de Dios; y para esa etapa habrá grandes maravillas y milagros que Dios realizará; y todo eso será una vindicación o confirmación de que ese mensajero estaba correcto y que ese mensajero trajo el Mensaje verdadero de Dios, el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, sin el cual las personas no pueden ser llamadas y juntadas en el Cuerpo Místico de Cristo en la Edad de la Piedra Angular, en el Día Postrero, para obtener la fe, la revelación para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Dice la Escritura que es con la Gran Voz de Trompeta que son llamados y juntados los escogidos de Dios. Y para la resurrección de los muertos en Cristo y transformación de nosotros los que vivimos, San Pablo dice en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 55, que “todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la Final Trompeta; porque será tocada la Trompeta (esa Final Trompeta), y los muertos en Cristo se levantarán primero, y luego nosotros los que vivimos (¿qué pasará?) seremos transformados”.

Y luego todos estaremos ¿cómo? Con cuerpos eternos; y “entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria”. Y ahí obtendremos esa victoria final en donde obtendremos el nuevo cuerpo; y ya con el nuevo cuerpo todos los escogidos de Dios que estamos vivos y los muertos en Cristo que resucitarán, ya estaremos sin limitaciones en cuanto a lo que Dios podrá realizar a través de todos nosotros. Y el Cuerpo Místico de Cristo estará plenamente en la Edad de Oro.

En ese momento ya hemos entrado a la Edad de Oro, en donde recibiremos todas estas bendiciones que Él ha prometido; y cuando estemos transformados, estaremos plenamente en la Edad de Oro recibiendo esa bendición tan grande del nuevo cuerpo y todos los beneficios que conlleva el estar en un nuevo cuerpo eterno.

Y ahora, vean ustedes cómo para este tiempo final la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final es sonada ¿por medio de quién? De los Ángeles del Hijo del Hombre, que son los ministerios de Moisés y Elías. Y para tener los ministerios de Moisés y Elías en la Tierra, tenemos que tener ¿a quién? Al Hijo del Hombre; porque Cristo dijo en Mateo, capítulo 16, verso 27 al 28, dijo que “el Hijo del Hombre vendrá con Sus Ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”; o sea que los ministerios de Moisés y Elías no pueden estar en la Tierra si no está el Hijo del Hombre en el cumplimiento de Su Venida.

Es como un águila; pues el Hijo del Hombre está representado en el águila, como también todos los profetas de Dios; Dios también está representado en un águila. Y ahora, un águila, ustedes pueden ver que viene volando con dos alas; y la Segunda Venida de Cristo, que es la Venida del Hijo del Hombre, está prometida con Sus alas, viniendo como el Sol de Justicia naciendo, conforme a Malaquías, capítulo 4, versos…; verso 2 dice:

“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación…”.

Cristo es el Sol de Justicia. Él dijo6: “Yo soy la Luz del mundo”. Sus alas son los ministerios de Sus Ángeles, porque el Hijo del Hombre viene con Sus alas, viene con Sus Ángeles en el Día Postrero; y usted no puede decirle a un águila que deje las alas fuera, si va a entrar a un lugar, porque eso es parte de él.

Y ahora, las alas del Hijo del Hombre en Su Venida, de esa Gran Águila, Cristo en Su Segunda Venida, son los ministerios de Moisés y Elías. Donde esté esa Gran Águila, Jesucristo, el Hijo del Hombre en el cumplimiento de Su Venida, estarán Sus alas también, que son Moisés y Elías, los ministerios de Moisés y Elías.

Y ahora, para el Día Postrero es esta promesa para ser cumplida ¿dónde? En la Iglesia del Señor Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular.

Vean ustedes, las águilas también siempre buscan la parte alta de las montañas; y ahora Cristo, el Águila Mayor, busca la parte más alta de la Montaña de Dios, del Monte de Dios, de la Iglesia de Jesucristo, que es la Edad de la Piedra Angular; y ahí es la Venida del Hijo del Hombre en el Día Postrero.

Ahora, vamos a ver algo muy importante que nos dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo, lo cual no podemos dejar pasar por alto, porque se nos escaparía, se nos escaparía esa bendición tan grande que hay ahí; vamos a ver dónde está ese pasaje que quiero leerles a ustedes.

El precursor de la Segunda Venida de Cristo nos habla acerca de la Segunda Venida de Cristo, pues si es el precursor de Su Segunda Venida, de lo más que tiene que estar hablando es ¿de qué? De la Segunda Venida de Cristo.

Ahora, vamos a ver lo que él dijo en la página 119 del libro de Citas; verso 1058 dice:

1058 - “Tal vez sea que estoy construyendo una plataforma para que alguien más suba en ella, tal vez yo sea llevado antes de este tiempo”.

O sea, “tal vez Dios me lleve antes” (o sea, “muera mi cuerpo físico”). ¿Antes de qué tiempo? Antes del tiempo de esa Tercera Etapa, antes del tiempo del Séptimo Sello.

“… tal vez yo sea llevado antes de este tiempo. / Pero yo creo que estamos tan cerca que yo no me moriré de edad avanzada (como decimos nosotros: “Yo no moriré de viejo”). Y siendo de cincuenta y cuatro años, no me moriré viejo hasta que Él esté aquí (o sea, “no moriré de viejo hasta que Él esté aquí”)…” .

¿Hasta qué? Hasta que Cristo en el cumplimiento de Su Segunda Venida esté aquí. ¿Y cómo es que Él viene y con quién Él viene? Él viene con Sus Ángeles.

Ahora vean, si nuestro hermano Branham estuviera todavía aquí en la Tierra en su cuerpo físico, ¿tendría cuántos años, Miguel? Tendría 89 años, 89 años tendría. ¿Y normalmente a los cuántos años muere un hombre? Ya de los 60 o 70 años en adelante, de los 70 años en adelante es normal que una persona ya se acueste, y se acuesta a dormir y siga dormido hasta la resurrección.

Que Dios permita tener a Miguel a mi lado hasta que seamos transformados y no se lo lleve, sino que lo deje con nosotros; y mejor que lo transforme en el momento de la transformación sin que vea muerte, porque lo necesitamos trabajando a mi lado y al lado de cada uno de ustedes y al lado de los ministros, todo este tiempo que nos queda aquí en la Tierra.

Yo siempre he deseado que Miguel pues permanezca con nosotros todo el tiempo. Él ya unas cuantas veces…, eh, no es que él ha querido irse, sino que por poco lo llaman, y ya en unas cuantas ocasiones se ha visto…, ya en una ocasión estuvo viendo personas; cuando estuvo inconsciente, ya estuvo viendo personas que no eran de esta generación (¿con túnicas era, Miguel?), con túnicas y ropa de esa antigua; y entonces eran personas de otros siglos pasados que estaría viendo, o serían personas de alguna otra nación de este tiempo, pero no eran… no eran latinoamericanos, ¿verdad?, no parecían. Hasta que después, más… Luego que se oró por Miguel, ya después comenzó otra vez; y comenzó a ver personas, comenzó a ver mexicanos, porque vio a Andrés; y cuando ya vio a Andrés, pues dijo: “Bueno, ya estoy regresando”, y ya pues, al ver a Andrés Cruz, ya pues se dio cuenta que ya estaba regresando a los de nuestro tiempo, estaba regresando a los latinos también.

Así que yo siempre he deseado que Dios lo tenga todo el tiempo con nosotros y que Dios lo ayude en todo, de modo que no haga alguna cosa por la cual Dios se lo vaya a llevar antes de tiempo; porque si Dios ve peligro en que uno de nosotros esté aquí, pues se lo lleva antes de que uno vaya a tener el riesgo de algo más complicado. Pero oraremos mucho por Miguel para que Dios lo mantenga en medio nuestro y no se lo lleve nunca, sino que lo transforme, y así pues sea de bendición para todo el pueblo de Dios.

Nuestro hermano Branham, vean, dice: “Yo no moriré de viejo sin que Él esté aquí”. ¿Y usted cree que 89 años es suficiente edad como para la persona ser conceptuada por él mismo ya una persona vieja?, ¿y ser una persona que a esa edad puede irse? Es normal que ya de los 70 años en adelante una persona se vaya, porque la Biblia dice que son 70 años, y los más fuertes 80 años7; y si pasa de los 80, y si llega a los 80, es una persona fuerte.

Mi madre, mi mamá tiene unos ochenta y algo de años, y aunque es una mujer delgada, podemos decir que ha sido una mujer fuerte porque ha pasado ya de los 80 años.

Hay personas fuertes físicamente, y algunos llegan a 40 años nada más, otros llegan a 30 años, otros se van jovencitos; pero llegar a 80 años, aunque la persona no haya sido de salud muy…, no haya estado muy bien bien bien de salud todos sus días, pues mire, fue fuerte, porque aun con sus problemas de salud pudo llegar a los 80 años.

¿La de Miguel cuántos tiene? 96 años; 96 años tiene la madre, la mamá de Miguel. Miren, es delgadita también, y ha sido fuerte porque ha logrado vivir tantos años; y sirve también a Cristo, que es una bendición mayor.

No es tanto los años que uno viva, sino los que viva sirviendo a Cristo; esos son los que valen delante de Dios; los otros los perdió la persona.

Ahora, nuestro hermano Branham dice: “Yo no moriré de viejo sin que Él esté aquí”.

Ahora, hay que ver a través de toda la Biblia y a través de las enseñanzas del reverendo William Branham, lo que él dijo por Palabra de Dios que sería la Venida del Señor, y entonces podemos ver si él tenía razón o no tenía razón en lo que estaba diciendo; y aun podemos ir un poquito más y decir: “¿O estaría cumplido lo que él dijo que vendría y él no lo podía estar viendo?”. Ahí lo dejamos quietecito.

Y ahora, continuamos aquí con lo que él sigue diciendo.

Ahora, la parte de la Tercera Etapa, que es donde la manifestación de Dios va a hacer grandes milagros y maravillas… Porque la Tercera Etapa tiene diferentes partes: una, en la cual no se ven milagros y maravillas, que es la parte donde está revelando la Palabra, donde a través de nuestro hermano Branham la vimos —esa Tercera Etapa manifestada— revelando seis Sellos; y en la revelación del Séptimo Sello es la Tercera Etapa también revelando el misterio del Séptimo Sello, y llamando y juntando a los escogidos de Dios, pero eso es para los escogidos de Dios y en favor de los escogidos de Dios.

Y luego, la misma Tercera Etapa llevará a cabo una obra a nivel mundial, en donde Cristo estará manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero realizando esas grandes señales y maravillas que han sido prometidas para ser cumplidas, para ser realizadas en el Día Postrero; pero será ya en un momento donde ya no hay oportunidad para la humanidad, porque ya la puerta estará cerrada: ya Cristo habrá terminado Su Obra de Intercesión en el Cielo, en el Lugar Santísimo, en el asiento o Trono de Intercesión o trono de misericordia en el Cielo, y ya no habrá Sangre en el asiento de misericordia en el Cielo; y por consiguiente no habrá misericordia ni intercesión para el resto de los seres humanos cuando Cristo salga del Trono de Intercesión. Ya en el Cielo no habrá quién interceda por los seres humanos, pues ya se habrá completado el número de los escogidos de Dios.

Y ahora, cuando eso suceda entonces habrá una manifestación en toda Su plenitud, de Cristo llevando a cabo esas grandes maravillas y señales que han sido prometidas; pero ya todos los escogidos estarán llamados y juntados, o sea, ya se habrá completado el número de los escogidos de Dios.

Y ahora, miren ustedes, dice en esta misma página… Vamos a leer un poquito antes; el párrafo 1057 dice:

1057 - “La cosa que hemos estado mirando hacia adelante por tantos años (4 o 5 años, pueda ser que más) es la Tercera Etapa que ha sido vindicada, y yo estoy seguro que ustedes saben lo que es. Nunca habrá una personificación de esto, no puede haberla. Ahora está en existencia (pues estaba en existencia en nuestro hermano Branham; era la Palabra hablada, la Palabra creadora en él, la manifestación del Espíritu de Dios, de Cristo, a través de él para ese tiempo, llevando a cabo todas esas cosas, revelando los misterios de los seis Sellos). Y yo he sido amonestado de esto, que esto aquí ya ha acontecido para que pueda identificar su presencia entre nosotros; pero esto no será usado en grande manera hasta que el Concilio empiece con su apretura. Y cuando lo haga, los pentecostales y etc., casi personificarán cualquier cosa que se pueda hacer; pero cuando venga ese tiempo (o sea, la apretura), entonces ustedes verán lo que han visto temporalmente (o sea, lo que hemos visto temporalmente en nuestro hermano Branham, bajo el ministerio de nuestro hermano Branham), manifestado en su poder absoluto.

Ahora, yo continuaré evangelizando; así como fui comisionado al principio, así seguiré. Pero ustedes tienen la Palabra y ustedes sabrán a dónde mirar y en qué están parados. Yo debo de continuar evangelizando; y amigos míos, quédense firmes y continúen moviéndose porque la hora se aproxima rápidamente cuando algo se va a hacer (o algo va a suceder). Ahora tú vas a ver algunas cositas raras que pasarán... nada pecaminoso, no quiero decir esto; pero quiero decir algo raro de lo que es una inclinación regular, porque a lo que he alcanzado ahora en el ministerio, estoy deteniéndome y mirando el lugar y esperando para usarlo; pero se va a usar. Y todo mundo sabe de cierto que así como el primero fue identificado (o sea, como la primera etapa fue identificada), también el segundo fue identificado (o sea, la segunda etapa). Y si tú piensas muy de cerca, tú que eres espiritual (como la Biblia dice: esto es para aquel que tiene sabiduría), el tercero es propiamente identificado. Nosotros sabemos dónde está. Así que la Tercera Etapa está aquí. Es tan sagrada que no debo hablar mucho de ello. Como Él me dijo en el principio, Él me dijo: ‘De esto no hables nada’. ¿Ustedes recuerdan años atrás?... Ella habla por sí (o sea, la Tercera Etapa habla por sí). Pero traté de explicar los otros (o sea, los otros halones, las otras etapas, de cuando él estaba pescando)...”.

Le fueron mostradas sus etapas del ministerio (o sea, las etapas del ministerio de Elías fueron mostradas); y él habló de aquellas etapas, y no debió haber hablado; y al hablar, vinieron muchos imitadores. Ahora, vean:

“Pero traté de explicar los otros e hice un error en mi opinión. (Yo no digo que el Señor me dijo esto) Esto será lo que empezará la fe para el rapto para irse”.

Vean, para irse ¿depende de qué? De la Tercera Etapa; y la Tercera Etapa, vean ustedes, tiene una fase que es la apertura de los misterios de Dios, la cual comenzó allá con nuestro hermano Branham, esa fase de la apertura de la Palabra abriendo los misterios de Dios, en donde estuvo abriendo también los seis Sellos.

¿Y qué ustedes creen de la apertura del Séptimo Sello? Eso pertenece a la Tercera Etapa también para la Iglesia de Jesucristo. Y con la apertura del Séptimo Sello a la Iglesia de Jesucristo, la Iglesia de Jesucristo estará bajo esa Tercera Etapa aunque no esté viendo milagros y maravillas; porque la Iglesia de Jesucristo no necesita ver esas señales y maravillas para creer, no necesita ver esas señales y maravillas para los escogidos ser llamados y juntados, porque son llamados y juntados no por señales, sino por la Palabra creadora siendo hablada y revelando los misterios del Séptimo Sello y todo lo que conlleva a ese misterio del Séptimo Sello, o sea, todo lo que conlleva a la Venida de Cristo con Sus Ángeles en este tiempo final.

Y ahora, vean ustedes, luego, más adelante, vendrán los milagros y maravillas, pero esos milagros, maravillas y señales no los necesitamos nosotros para nosotros; y menos cuando tengamos el nuevo cuerpo, tampoco necesitaremos milagros y maravillas que sean hechos para sanidad física nuestra, porque en el nuevo cuerpo no tenemos necesidad de sanidad física, que se ore por nosotros, porque no nos vamos a enfermar en el nuevo cuerpo.

Ahora, esas señales y maravillas estarán siendo manifestadas en cierto tiempo, pero será en favor de otras personas.

Ahora, sigue diciendo… él dice:

1057 - “… Esto será lo que empezará la fe para el rapto para irse. Yo tendré que quedarme callado por un tiempecito. Ahora recuerden (y tú que estás oyendo esta cinta). Tú vas a ver un cambio en mi ministerio luego. Decayendo… no levantándose, decayendo… Ya estamos en la edad y no puede ir más allá. Tenemos que esperarnos aquí un minuto hasta que esto acontezca acá para alcanzarlo. / Y entonces viene el tiempo, y la presión está en un lugar donde tú estás oprimido, entonces mira lo que estoy preparando para decirte en estos momentos. Mire, la Tercera Etapa entonces será absoluta y totalmente para los perdidos, pero será para la Iglesia y la Novia”.

Ahora vean cómo esa fase del Séptimo Sello…, porque es la Tercera Etapa perteneciente al Séptimo Sello, a la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, que llevará a cabo toda esta labor con los perdidos, con la Iglesia (que se va a quedar) y con la Novia (que se va a ir en el rapto).

Y ahora, vamos a ver lo que nos dijo en la página 114 acerca de esta etapa (del libro de Citas); vean lo que dice: verso 1002, dice:

1002 - “La mujer que vive en esta condición mundana, mientras vive está ya muerta. Y si ella rechaza la misericordia, puede cruzar la línea de separación; y entonces ya no habrá lugar para ella. Entonces, ¿a dónde estará con sus ojos pintados y su cabello cortado? Es que ella ha cruzado la línea y no hay manera de volver. Y tiene que haber un ministerio que le predique (o les predique). Pero recuerden, para ese tiempo ya todo habrá cesado. ¡Es una cosa horrenda! Habrá un ministerio que mostrará grandes maravillas, Joel así lo dijo. Pero no habrá tiempo para la redención. Todo entonces es terminado, porque el Cordero ya habrá tomado su Libro y la redención habrá cesado. Jesús predicó y fue rechazado; luego prosiguió hacia aquellos que estaban encarcelados y no podían arrepentirse; ya no había tiempo para la salvación”.

Ese fue el ministerio de Cristo cuando murió y fue en espíritu, o sea, en Su cuerpo teofánico, fue al infierno (o sea, a la quinta dimensión), y les predicó a las almas encarceladas, que habían sido desobedientes en el tiempo de Noé; o sea, les predicó a los antediluvianos que estaban en el infierno, en la quinta dimensión. Estaban ellos allí no con cuerpos físicos, sino estaban en espíritu, en el espíritu de ellos, que pertenecía ¿a qué dimensión? A la quinta dimensión.

El espíritu de los hijos e hijas de Dios…, al nacer de nuevo obtienen un espíritu de la sexta dimensión, un espíritu teofánico; por lo tanto, cuando mueren, pues van a la sexta dimensión, al Paraíso. Pero los que no tienen un cuerpo de la sexta dimensión, vean ustedes, entonces van a la quinta dimensión, porque no han recibido a Cristo como su Salvador, no han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y no han recibido el Espíritu Santo.

¿Cómo van a querer ir para el Cielo si no tienen el cuerpo teofánico, porque no creyeron en Cristo como su Salvador y no lavaron sus pecados en la Sangre de Cristo y no recibieron Su Espíritu Santo? ¿Cómo van a ir entonces para el Cielo, si despreciaron la oportunidad que tuvieron, en donde se les predicó la forma para ir al Cielo? Pues Cristo dijo8: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; y nadie viene al Padre, sino por mí”; y se les mostró ese misterio, que es por medio de Cristo la forma, el camino para ir al Padre celestial, para ir al Cielo. Y si no lo quisieron, no tomaron el camino para ir al Padre celestial, para ir al Cielo, ¿cómo van a morir y querer ir al Cielo después, si no tomaron el camino correcto?

Entonces les tocó a los antediluvianos ir ¿a dónde? A la quinta dimensión, que es el infierno; porque el cuerpo que tenían ellos, el cuerpo interior (que es el espíritu), ¿pertenecía a qué dimensión? A la quinta dimensión.

O sea que la persona, miren ustedes, cuando la persona recibe un cuerpo humano, ¿a qué dimensión tiene que ir? Pues a esta dimensión en la cual nosotros vivimos, la cual está en luz, tiempo y materia; esto es un cuerpo de luz, tiempo y materia, por lo tanto tiene que estar aquí. Y cuando la persona muere, se va entonces a vivir a otra dimensión, a la dimensión a la cual pertenece el cuerpo interior, o sea, el espíritu que tiene la persona.

Y ahora, los antediluvianos que fueron incrédulos a Noé ¿se encontraban dónde? En la quinta dimensión; y Cristo fue y les predicó a las almas encarceladas, que fueron desobedientes en el tiempo de Noé.

Ahora, vean ustedes, el apóstol San Pedro habló acerca de la ida de Jesús a ese lugar y nos dijo… Vamos a ver dónde es que está esto, para que todos tengamos la evidencia bíblica aquí, de que… Vamos a ver... Primera de Pedro 3:18 en adelante dice:

“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu…”.

Lo que murió fue el cuerpo físico de Jesús, pero Su Espíritu no murió, Su espíritu teofánico no murió; pero Su espíritu teofánico, que es de la sexta dimensión, tuvo que ir a la quinta dimensión, porque la paga del pecado es muerte9; y por eso Cristo al tomar nuestros pecados se hizo mortal y tuvo que morir; y luego tuvo que ir al infierno, que es la quinta dimensión, donde tienen que ir los pecadores cuando mueren.

Y Cristo, aunque no era un pecador, al tomar nuestros pecados entonces tuvo que ir al infierno, para que usted y yo no tengamos que ir a esa dimensión horrible que se llama el infierno, que es la quinta dimensión.

En esa dimensión fue donde Cristo también tuvo una batalla con el diablo, y le quitó las llaves del infierno y de la muerte10; y por eso salió del infierno, y luego salió de la muerte física resucitando el domingo de resurrección, tres días después de Su muerte.

Y ahora, al tercer día de Su muerte, vean ustedes, Él dijo11: “Al tercer día yo resucitaré”, y así lo cumplió: murió viernes, estuvo viernes, sábado, y domingo (en el tercer día) resucitó, en la mañana.

Y ahora, cuando Él murió fue al infierno, a la quinta dimensión, ¿y qué hizo allí? Tuvo una lucha allí, obtuvo la victoria contra el diablo, tomó las llaves del infierno y de la muerte; pero miren, Él estuvo allí predicando. Dice:

“… en el cual también fue (o sea, fue en Su cuerpo teofánico, en Espíritu) y predicó a los espíritus encarcelados,

los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua”.

Ocho personas solamente, de tantos millones de seres humanos que vivieron en el tiempo de Noé, y vivían cientos de años.

Y ahora, vean ustedes, Cristo tuvo un ministerio: luego que terminó Su ministerio terrenal aquí, tuvo un ministerio en la quinta dimensión predicándoles a las almas encarceladas, a seres humanos que habían vivido en la Tierra y que habían muerto y ahora se encontraban en el infierno.

Luego, también tuvo un ministerio en la sexta dimensión, en el Paraíso, cuando fue luego. Pasó del infierno al Paraíso, donde estaban Abraham, Isaac y todos los santos del Antiguo Testamento, los cuales habían creído en el sacrificio de aquellos animalitos por el pecado y estaban cubiertos con la sangre de aquellos animalitos, en lo que llegaba… en lo que llegó la Sangre del Cordero de Dios.

Cuando Cristo murió en la Cruz del Calvario y derramó Su Sangre allí, el pecado de los santos del Antiguo Testamento fue quitado de ellos, porque ellos tenían el pecado solamente cubierto con la sangre de los animalitos que ellos habían ofrecido a Dios por el pecado; pero cuando murió el Cordero de Dios, por cuanto ellos en los sacrificios de aquellos animalitos estaban representando a Cristo, el Cordero de Dios…; o sea, por eso eran efectivos aquellos sacrificios, porque representaban a Jesucristo, el Cordero de Dios, el cual vendría y moriría en la Cruz del Calvario y quitaría nuestros pecados.

Por lo tanto ellos creyeron en la Primera Venida de Cristo y Su Sacrificio como Cordero de Dios en la Cruz del Calvario, ellos creyeron en Él en el tipo y figura; ellos tenían el tipo y figura, y creyendo en el tipo y figura ellos estaban creyendo en la Venida del Señor; y cuando vino, pues sus pecados (que estaban cubiertos) fueron quitados cuando Cristo derramó Su Sangre en la Cruz del Calvario.

Y ahora, ellos tenían que ser resucitados; y cuando Cristo fue al Paraíso, allí estaba Su precursor, Juan el Bautista, y por consiguiente ya Juan les había dicho: “El Mesías ya está en la Tierra; Él ya está en la Tierra y pronto Él pasará por acá, por el Paraíso, por esta dimensión, y nos resucitará y nos llevará con Él al Cielo”.

¿Saben ustedes una cosa: que Juan predicó más en el Paraíso que lo que predicó en la Tierra? Porque el ministerio de Juan en la Tierra fue muy corto, pero su ministerio allá en el Paraíso fue de mucho tiempo; porque cuando Juan murió, todavía a Jesús le faltaban como tres años de ministerio más o menos; por lo tanto Juan estuvo allá en el Paraíso predicando mientras Jesús estuvo en la Tierra predicando. Luego encontramos que Jesús pasaría por esa dimensión, los buscaría, los resucitaría y luego los llevaría a la presencia de Dios.

Ahora, vean ustedes cómo todo sucedió. Hubo un ministerio de testimonio para los que estaban perdidos y no había oportunidad de arrepentimiento; no era para que se arrepintieran, sino era un Mensaje que los condenaba a ellos por incrédulos, porque fueron incrédulos al Mensaje de Noé.

Y ahora para el tiempo final habrá un ministerio de testimonio que mostrará grandes maravillas y milagros; dice:

1002 - “… tiene que haber un ministerio que les predique. Pero recuerden, para ese tiempo ya todo habrá cesado. ¡Es una cosa horrenda! Habrá un ministerio que mostrará grandes maravillas…”.

Ahora, ¿quieren ver cuál es ese ministerio? Página 136 de este mismo libro de Citas, el verso 1208 dice:

1208 - “¿La Novia antes de que venga…”.

Es una pregunta que le hacen a nuestro hermano Branham en “Preguntas y respuestas”; le preguntan:

1208 - “¿La Novia antes de que venga Jesús, ella tendrá todo poder del Espíritu Santo para hacer milagros, levantar muertos, y así sucesivamente como en la lluvia tardía… Y es esta lluvia tardía para los 144,000 judíos? ¿Tendrán todos los ministros esto? ¿Y estamos solo esperando la venida? (O sea, la Venida del Señor). Ahora…”.

Vean, le hicieron como tres o cuatro preguntas a la misma vez, y todas ahí, todas juntas, o sea que no están claras, especificadas, ahí bien claras.

“Ahora...”, él dice:

1208 - “Ahora, lluvia tardía, 144.000 judíos, no, eso es cuando Elías y Moisés… allí es donde los milagros tienen lugar”.

Los grandes milagros que serán mostrados es bajo los ministerios ¿de quiénes? De Moisés y Elías. Ese es el ministerio que mostrará grandes maravillas y milagros; pero ya para los gentiles será demasiado tarde.

1208 - “Las cosas que la gente ha estado buscando, los Pentecostales por milagros, pero donde eso tendrá lugar será bajo Elías y Moisés… Sólo debemos de esperar la venida del Señor. Sólo esperen, guarden sus lámparas aderezadas (o sea, despiertos, llenos del Espíritu de Dios), todas llenas completamente de aceite. Oren cada hora, no cada día…”.

Eso significa estar orando uno en la mente, meditando siempre y orando siempre a Dios.

“Oren cada hora…”.

O sea, no es que usted tiene que dejar su trabajo y “no, es que ya se me cumplió la hora: tengo que ir al baño para irme a orar allá, que no me vean orando” o “tengo que ir a la casa, al lugar donde oro en mi casa”, no; sino en su mente, dondequiera que usted se encuentre siempre esté con su mente puesta en Dios; y de momento en momento ore por su familia, por sus hijos, por sus nietos, por usted mismo o usted misma, ore por el ministro de su congregación, ore por los que están trabajando en la obra misionera, ore por toda la labor que está haciendo su congregación llevando el Mensaje, ore por Miguel, ore por mí.

Y así, vean, ¿creen ustedes que tienen suficientes motivos y cosas por las cuales orar? ¡Claro que sí! Por eso necesitamos orar cada hora, porque tenemos muchas cosas por las cuales orar en nuestra edad; y así usted tendrá siempre en su mente a Cristo, a Dios, y así estará siempre en contacto con Dios en su mente.

Ahora vean ustedes el ministerio prometido para mostrar grandes maravillas y milagros en el Día Postrero. Ese es el ministerio prometido para este tiempo final.

Hay personas que quizás han leído que el precursor de la Segunda Venida de Cristo ha dicho que habrá grandes milagros y maravillas siendo llevados a cabo bajo el ministerio de Elías… Y estos grandes milagros y maravillas fueron también mostrados en la Visión de la Carpa, donde Dios le mostró una carpa o un gran auditorio al reverendo William Branham, y ahí vio que grandes maravillas y milagros estaban siendo llevados a cabo.

Pero nuestro hermano Branham estaba más arriba, y quería bajar sus pies y colocarlos sobre el lugar donde se estaban llevando a cabo esas maravillas, pero no podía; y vio los milagros y maravillas siendo hechos. Y después de ver todo eso, después fue que pudo bajar e ir a donde estaba - donde estaba la Columna de Fuego realizando esas maravillas y milagros por medio de aquel al cual le había estado hablando.

Y esos milagros y maravillas, vean ustedes, verdaderamente será Elías, pero es Elías en su quinta manifestación con Moisés en su segunda manifestación y con Jesús en Su segunda manifestación.

Son los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda ocasión los que estarán operando esas grandes maravillas y milagros cuando ya se haya completado el número de los escogidos de Dios y ya Cristo haya salido del lugar de intercesión en el Cielo; y ya será muy tarde para los gentiles, porque ya no habrá Sangre en el lugar de intercesión en el Cielo.

Ahora, los que han leído acerca de estas cosas maravillosas que Dios hará en esa etapa y no han podido creer el Mensaje del Séptimo Sello, la revelación del Séptimo Sello para este tiempo final, siendo dada esa revelación del Séptimo Sello por medio de la Tercera Etapa manifestada en la revelación de la Palabra, y dicen y puedan decir: “Yo creeré esa revelación cuando yo vea los milagros y maravillas”; cuando los vea, ya será demasiado tarde para creer y ser incluido como uno de los escogidos de Dios para ser transformado y raptado, porque ya estará completo el número de los escogidos de Dios.

Así que los escogidos de Dios no estarán esperando ver esos milagros y maravillas para creer, porque esos milagros y maravillas serán realizados cuando ya todos los escogidos de Dios estén llamados y juntados en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo y hayan recibido la fe para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Así que, vean ustedes, estas maravillas, milagros y señales grandes será un testimonio para los gentiles, de que el Mensaje que Dios ha dado en este tiempo final, el Mensaje de la revelación del Séptimo Sello, es un Mensaje verdadero de parte de Dios, y que el Mensaje que dieron los siete ángeles mensajeros es un Mensaje verdadero que Dios dio por medio de ellos en cada edad; y será condenada la incredulidad de los seres humanos que no creyeron en este tiempo final y de los que no creyeron en las edades pasadas.

Y ahora, vean ustedes que será un ministerio así como el ministerio de Jesús cuando fue a la quinta dimensión allá y les predicó a las almas encarceladas, que ya no tenían oportunidad de arrepentimiento ni de salvación. Y para esa etapa ya no habrá oportunidad de arrepentimiento ni de salvación para los gentiles.

Las vírgenes fatuas tendrán que escuchar las cosas que han de suceder, los juicios divinos, y atenerse a esos juicios divinos que han de venir, porque no estuvieron preparadas antes de Cristo salir del Trono de Intercesión en el Cielo y no habían recibido ellas —las vírgenes fatuas— el Espíritu de Cristo; y por consiguiente no habían nacido de nuevo, aunque eran creyentes profesantes en Cristo, pero sin el aceite en sus lámparas, o sea, sin el Espíritu de Cristo, sin el bautismo del Espíritu Santo, o sea, sin el nuevo nacimiento.

Y ahora, cuando esa Tercera Etapa esté manifestando grandes maravillas y milagros, lo cual será cuando venga la apretura en contra de la Iglesia-Novia de Jesucristo, se abrirá la puerta para el pueblo hebreo; porque la puerta para los gentiles se habrá cerrado, y entonces se abrirá la puerta para los hebreos con esa manifestación gloriosa de grandes maravillas y milagros por medio de los ministerios de Moisés y Elías, que son los que tienen a cargo las grandes maravillas y milagros que han de suceder en ese tiempo.

Los grandes milagros por los cuales ha esperado la gente son para Moisés y Elías. Ahora podemos ver ese misterio.

¿Y qué será de la Iglesia de Jesucristo, de los escogidos, antes de esas manifestaciones de grandes milagros y maravillas? Pues estarán siendo llamados y juntados los escogidos de Dios, estarán recibiendo la fe, la revelación para el rapto —que es la revelación del Séptimo Sello, la revelación de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles—, y estarán así perseverando, sirviéndole a Cristo con toda su alma, con todas sus fuerzas, y con todo su corazón y con toda su mente, trabajando en la Obra de Cristo de este tiempo final.

Porque “en los negocios de nuestro Padre me conviene estar”, dijo nuestro amado Señor Jesucristo12; y también a nosotros nos conviene estar en los negocios de nuestro Señor Jesucristo, de nuestro Padre.

¿Los negocios de Él son en qué edad en este tiempo? Los negocios de Él son en la Edad de la Piedra Angular, así como los negocios de Cristo en la primera edad fueron en la primera edad, en el tiempo de San Pablo; y por medio de San Pablo, Cristo en Espíritu Santo estaba llevando a cabo los negocios de Su Padre celestial, y el territorio fue Asia Menor.

Luego los negocios del Padre celestial fueron en la segunda edad, y Cristo en Espíritu Santo estuvo llevándolos a cabo por medio de Ireneo en Francia, allá en Europa; y así por el estilo podemos ver que de edad en edad envió un mensajero a través del cual Cristo en Espíritu Santo estuvo llevando a cabo los negocios de Su Padre celestial, en cada una de las edades de la Iglesia gentil.

Y ahora, para el tiempo final, encontramos que hubo un territorio donde se llevaron a cabo los negocios del Reino de Dios de edad en edad.

Y ahora, los negocios de nuestro Dios, del Padre celestial, que Cristo estará llevando a cabo por medio de Su Ángel Mensajero, ¿en qué territorio los estará llevando a cabo? En el territorio latinoamericano y caribeño.

Y en los negocios que Él estará llevando a cabo por medio de Su Ángel Mensajero nos conviene estar a todos nosotros trabajando en este tiempo final. ¿Y dónde estamos trabajando nosotros? En los negocios de nuestro Padre celestial para la Edad de la Piedra Angular, en la América Latina y el Caribe, con Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en Su Ángel Mensajero llevando a cabo esos negocios en este tiempo final; y todos nosotros somos colaboradores de Él en los negocios de nuestro Padre celestial.

Y ahora podemos ver lo que está sucediendo en este tiempo final. Y todo esto que está sucediendo es señal de que hemos llegado al fin del tiempo, pues Cristo en la parábola del trigo y de la cizaña dijo que para el tiempo de la siega Él enviaría, el Hijo del Hombre enviaría (¿a quiénes?) a Sus Ángeles (¿para qué?) para llevar a cabo la cosecha.

El trigo será juntado y colocado en el Alfolí de Dios, y la cizaña será juntada y colocada en el horno de fuego, que es la gran tribulación, donde será quemada; porque el fuego atómico será desatado con una Tercera Guerra Mundial, y de ahí en adelante el fuego atómico estará suelto en la Tierra quemando la cizaña; como dijo Dios por medio del profeta Malaquías: en el capítulo 4 dijo:

“… he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará (o sea, los quemará), ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama”.

Ese es el juicio divino que cae sobre la raza humana en el tiempo final, durante el tiempo de la gran tribulación, que durará tres años y medio.

Vean ustedes, pero para los que temen el Nombre del Señor nacerá el Sol de Justicia, y en Sus alas traerá salvación; o sea, nacerá el cumplimiento de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, que son Sus alas (¿para qué?), para salvación de los escogidos de Dios; porque tienen que ser transformados y raptados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero antes que caigan los juicios divinos sobre este planeta Tierra; porque los escogidos de Dios no tienen pecado, porque han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo.

Y la Sangre de Cristo no cubre el pecado de los hijos de Dios, sino que quita el pecado de los hijos de Dios; y cuando Dios ve a Sus hijos, los redimidos por la Sangre de Cristo, los ve sin pecado, aunque hayan cometido errores, faltas o pecados; pero por cuanto han creído en Cristo como su Salvador y han confesado sus pecados a Cristo y los han echado en la Sangre de Cristo, Cristo ha quitado todos nuestros pecados; porque la Sangre de Cristo nos limpia de todo pecado13.

Y ahora nos ve Cristo sin pecado, y el juicio divino no puede venir sobre las personas que están sin pecado; y Cristo entonces tiene que sacarlos de aquí de la Tierra y llevarlos al Cielo, a la Cena de las Bodas del Cordero, a esa gran fiesta que Cristo tendrá allá en la Casa de nuestro Padre celestial con Sus hijos, Sus escogidos, Su Iglesia de las diferentes edades y también de nuestra edad.

Ahora podemos ver que esto es así para los escogidos de Dios del Día Postrero y para los escogidos de las diferentes edades.

Pero vean lo que dice:

“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación (estoy leyendo en Malaquías, capítulo 4, verso 2); y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.

Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos”.

Para el glorioso Reino Milenial estaremos aquí en la Tierra con Cristo reinando en medio del pueblo y sobre todo el planeta Tierra; y los malos habían sido quemados durante la gran tribulación, y vienen a ser ceniza bajo la planta de nuestros pies durante el Reino Milenial (¿por qué?) porque fueron quemados y fueron convertidos en ceniza. Y ahora, los justos caminando sobre el planeta Tierra ¿están caminando sobre qué? Sobre las cenizas de los malos, que vivieron en este planeta Tierra y fueron destruidos con el juicio divino.

Ahora, veamos lo que a continuación dice el verso 4 de este mismo capítulo 4 de Malaquías; dice:

“Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel”.

Ahora aquí nos habla también de Moisés, porque el ministerio de Moisés viene para este tiempo final como uno de los Dos Olivos de Apocalipsis, capítulo 11, y también Zacarías, capítulo 4.

Sigue diciendo:

“He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible”.

También tenemos la promesa de la venida de Elías; y ya Elías vino antes del día grande y terrible de Jehová. Antes del séptimo milenio ya Elías vino, el cual fue el precursor de la Segunda Venida de Cristo, vino Elías en la cuarta manifestación del ministerio del profeta Elías.

Y así como Elías Tisbita fue el profeta donde estuvo ese ministerio por primera vez, luego estuvo en Eliseo por segunda vez; por lo tanto Eliseo fue el Elías de aquel tiempo, por segunda vez, o sea, el segundo Elías. Luego estuvo en Juan el Bautista, el cual fue el Elías que habría de venir preparándole el camino al Señor en Su Primera Venida.

Cristo dijo: “Él es aquel Elías que había de venir”.

Aquí está en San Mateo, capítulo 11, verso 14; ahí nos dice: “Él es aquel Elías que había de venir, si ustedes lo quieren recibir”.

Y en San Mateo, capítulo 17, verso 10 al 13, también cuando Sus discípulos le dicen: “¿No dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero y restaure todas las cosas?”, Cristo dice: “Ya Elías vino, y no le conocieron”; pero dice también: “A la verdad, Elías vendrá primero, y restaurará todas las cosas. Mas yo os digo que ya Elías vino, y no le conocieron, e hicieron de él todo lo que quisieron; así también harán al Hijo del Hombre”. “Y los discípulos entonces comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista”.

Pero para el tiempo final vendría también Elías, vendría Elías precursando el camino del Señor, o sea, precursando la Segunda Venida de Cristo; eso sería el cuarto Elías, o sea, el ministerio de Elías manifestado por cuarta ocasión en otro hombre, el cual fue el reverendo William Marrion Branham, estuvo en él manifestado antes de llegar el séptimo milenio.

Y ahora, para el séptimo milenio, que es el Día Postrero delante del Dios Todopoderoso, para el cual Cristo resucitará a los muertos en Cristo y transformará a los vivos en Cristo, a los que estarán escuchando Su Voz, la Gran Voz de Trompeta que escuchó Juan en Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11 en el Día del Señor; que es la misma Gran Voz de Trompeta con la cual son llamados y juntados los escogidos de Dios en San Mateo 24, verso 31; y es la misma Trompeta Final de Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 55, porque San Pablo dijo que todos seremos transformados. Dijo:

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados…”.

¿Y cuándo? Dice: “... a la final trompeta”; “porque se tocará la trompeta y los muertos en Cristo resucitarán primero y luego nosotros los que vivimos seremos transformados”.

Los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos eternos, cuerpos glorificados; y nosotros los que vivimos seremos transformados, o sea, tendremos una transformación de nuestros cuerpos: de un cuerpo mortal que tenemos, será transformado a un cuerpo inmortal, un cuerpo incorruptible, un nuevo cuerpo; seremos cambiados en nuestros átomos y entonces obtendremos la inmortalidad, seremos inmortales entonces; así como los muertos en Cristo cuando resuciten serán también inmortales físicamente.

Ahora, cuando hablo de inmortales me refiero a inmortales físicamente, porque ya somos inmortales cuando hemos recibido a Cristo como nuestro Salvador y hemos lavado nuestros pecados en la Sangre de Cristo y hemos recibido Su Espíritu Santo, pues Cristo dijo en San Juan, capítulo 5, verso 24:

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”.

Cuando la persona ha creído a Cristo como Su Salvador y ha lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y ha recibido Su Espíritu Santo: ha recibido vida eterna, ha recibido vida eterna en su interior, tiene un cuerpo teofánico eterno, ha recibido un cuerpo teofánico eterno; y ahora, el alma de cada hijo e hija de Dios viene de la eternidad, viene de Dios.

Nuestra alma es eterna y ha venido en un cuerpo mortal, corruptible y temporal; y ha venido también con un espíritu del mundo, el cual recibimos cuando nacemos en esta Tierra por medio de la unión de nuestros padres.

Y ahora, Cristo..., por cuanto hemos venido en estos cuerpos mortales, corruptibles y temporales, y con un espíritu del mundo, hemos venido contaminados con el pecado y por eso es que el ser humano nace, vive un tiempo y después se muere, pero Cristo dijo que era necesario nacer de nuevo14.

Con ese nuevo nacimiento se obtiene vida eterna y se obtiene, para comenzar, las primicias del Espíritu, que es el cuerpo teofánico que obtiene la persona cuando recibe el Espíritu de Cristo; y para el Día Postrero, en adición, recibirá el cuerpo físico y eterno, el cuerpo glorificado; y entonces tendrá cuerpo físico, eterno y glorificado y cuerpo teofánico eterno también; y entonces viviremos por toda la eternidad con un cuerpo físico glorificado y con un espíritu teofánico eterno también; y así seremos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo. Y cuando ya tengamos el nuevo cuerpo, entonces lo veremos a Él en ese cuerpo que Él tiene también glorificado y eterno.

Mientras tanto, solamente veremos a Cristo en Espíritu Santo manifestado en Espíritu en Su Ángel Mensajero, operando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez, en el cumplimiento de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en el Día Postrero en medio de Su Iglesia gentil.

Este es el Programa Divino prometido para el tiempo final, en el cual nosotros estamos viviendo; por eso es que dice que el Hijo del Hombre vendrá con Sus Ángeles, porque están prometidos los ministerios de Moisés y Elías, los ministerios de los Dos Olivos para ser manifestados en el Día Postrero, y eso es en medio de la Iglesia de Jesucristo primeramente y después en medio del pueblo hebreo.

Y ahora, vean ustedes, el ministerio de Elías es un ministerio restaurador, Cristo también es restaurador y Moisés también. Por medio del ministerio Moisés el pueblo hebreo fue restaurado a su tierra, sacado de la esclavitud. Por medio del ministerio de Elías, encontramos que el pueblo de Dios fue restaurado, los que no doblaron sus rodillas a Baal en el tiempo del profeta Elías.

En el tiempo de Eliseo hubo un pueblo restaurado a Dios, para servir a Dios; en el tiempo de Juan el Bautista hubo un pueblo restaurado para recibir a Cristo; en el tiempo del cuarto Elías, de William Marrion Branham, hubo un pueblo restaurado, un grupo de creyentes restaurados a la Palabra, a la doctrina de los apóstoles; y para el tiempo final, con la manifestación de Elías en Su quinta manifestación Dios restaurará Su Iglesia a la vida eterna con un cuerpo eterno, y restaurará a Su Iglesia todo el poder divino que perdió Adán y Eva en la caída; será restaurada la Iglesia de Jesucristo y sus miembros, a la vida eterna, con cuerpos eternos y seremos restaurados a la Casa de nuestro Padre celestial, llevados a la Casa de nuestro Padre celestial al Cielo.

Cristo dijo en el capítulo 14 de San Juan: “En la Casa de mi Padre muchas moradas hay; si no fuera así, yo lo hubiera dicho antes; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez (esa es Su Segunda Venida), y os tomaré a mí mismo…”. ¿Por qué dice a mí mismo? Porque somos carne de Su carne, huesos de Sus huesos y espíritu de Su Espíritu, y Sangre de Su Sangre, porque la Sangre de Cristo la tenemos nosotros aplicada en nuestra alma, en nuestro corazón, la hemos recibido, y esa es la que nos ha limpiado de todo pecado; y Su Espíritu está en nosotros también.

La Iglesia del Señor Jesucristo es el Cuerpo Místico de Jesucristo, es Su cuerpo, por lo tanto Él viene a buscar Su cuerpo, viene a buscarse a Sí mismo, a Su Cuerpo Místico de creyentes. Por eso dice: “... os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”. Él viene a tomarnos ¿para quién? Para Él mismo.

Y ahora, eso es para este tiempo final en la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, llamando y juntando a Sus escogidos con Gran Voz de Trompeta, con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, gira alrededor de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Y el Mensaje del Evangelio del Reino, que es la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta proclamando, revelando la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, revelando la Venida del Señor, revelando el Séptimo Sello, nos da la revelación para nosotros ser transformados y raptados; así como cuando escuchamos la predicación del Evangelio de la Gracia nos dio la revelación para la salvación de nuestra alma, nos dio la revelación, la fe para recibir salvación por medio de nuestro amado Señor Jesucristo, el cual murió en la Cruz del Calvario; o sea que nos dio la fe, la revelación de la Primera Venida de Cristo como Cordero de Dios quitando el pecado del mundo allá en la Cruz del Calvario.

Y al creer esa revelación, al creer Su Primera Venida y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, ¿qué sucedió? Lavamos nuestros pecados en la Sangre de Cristo y fuimos salvos por Cristo y recibimos Su Espíritu Santo; y ahora, para ser transformados y raptados, llevados a la Casa de nuestro Padre celestial, a la Cena de las Bodas del Cordero, necesitamos la revelación, la fe de rapto, que es la revelación de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, la fe, la revelación de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en el Día Postrero.

Y esa es la revelación del Séptimo Sello, esa es la revelación que es dada a la Iglesia de Jesucristo en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, por el Ángel de Jesucristo; y teniendo esa revelación, entonces tenemos la fe para ser transformados y raptados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo.

Por eso es que a la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos, le antecede la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, que es la Voz de Cristo dándonos Su Mensaje del Evangelio del Reino por medio de Su Ángel Mensajero y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Ahora, hemos visto este misterio de la Trompeta Final y también del Séptimo Sello que es la Venida del Señor.

Ahora, veamos por unos momentos aquí en la página 47 del libro de las Citas; verso 402 dice:

402 - “Y nosotros que vivimos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, no evitaremos o impediremos a los que duermen. Esos preciosos que sellaron su testimonio con su sangre (los cristianos que murieron durante todos estos tiempos bajo las persecuciones que echaron en contra de ellos. Dice:). ‘No impediremos o estorbaremos a los que duermen, porque sonará la trompeta’. Algo acontecerá, ese algo evangélico sonará, el anuncio de Su venida”.

Ese “algo evangélico” ¿qué es, qué contiene? El anuncio de Su Venida, contiene la Segunda Venida de Cristo.

La Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final del Evangelio del Reino anunciando la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles; esa es la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta sonando y llamando y juntando a todos Sus escogidos, y dándoles así la revelación, la fe para ser transformados y raptados en este tiempo final. Dice:

402 - “... ‘Y los muertos en Cristo resucitarán primero. Y nosotros los que vivimos y permanezcamos seremos transformados’. Parados allí, y sentir un cambio; el pelo canoso se irá, las arrugas cesarán, cambiados en un momento, en un abrir de ojos. Y encontraremos a nuestros amados primero”.

Ahora, vean todo lo que estará sucediendo. Cuando los muertos en Cristo resuciten, nosotros los que vivimos seremos transformados. Y si la persona tiene 60, 70 o tiene 80 años, y su cabello ya está blanco, no tiene de qué preocuparse: “Ni un cabello de vuestra cabeza perecerá”15, dijo nuestro amado Señor Jesucristo. En el nuevo cuerpo tendrá todo el cabello que Dios señaló que la persona tendría. Dios cuenta los cabellos de nuestra cabeza, Él sabe cuántos cabellos le daría a la cabeza del cuerpo nuevo que nosotros tendremos. ¿O cree usted que Dios no sabe cuántos cabellos tendremos en nuestra cabeza en el cuerpo nuevo? También sabe cuántos teníamos cuando éramos jovencitos y cuántos nos quedan en la actualidad. Quizás usted no sabe cuántos tuvo cuando los tenía todos al principio y no sabe cuántos le quedan a usted, pero Dios sí lo sabe, porque Él sabe todas las cosas.

Ahora, en el nuevo cuerpo tendremos todo el cabello que Dios ha determinado que nosotros tendremos, o sea que no habrá ninguna persona que le falte cabello allá.

Nuestro hermano Branham, cuando estuvo en su cuerpo teofánico en la sexta dimensión, visitando a los hermanos que estaban allá, dice que se vio raro; miraba hacia abajo y veía su cuerpo allá en la cama, un cuerpo ya de cincuenta y algo de años, y se miraba en un cuerpo también.

Dice16: “Me toqué el cabello y tenía todo el cabello”. Era un cuerpo joven, de unos... de 18 a 21 años es el cuerpo también de la sexta dimensión; y dice: “Pensé: ¿estaré soñando?, ¿qué será lo que me está pasando? Me estoy viendo en dos sitios a la misma vez: veo mi cuerpo allá en la cama y ahora me veo acá en otro lugar, y hay mucha gente acá en este lugar, todos jovencitos”.

No vio a ningún viejo allá, porque cuando le mostraron a una persona que había tenido noventa años y algo cuando estuvo en la Tierra, cuando le mostraron aquella jovencita le dijeron: “¿La conoces, conoces a esa joven?”. Él dijo: “No, no la conozco”. Le dijeron: “Mira, cuando tú la guiaste al Señor, ella tenía unos noventa años y algo (en alguna otra ocasión verificaremos la edad), eran como noventa años o noventa y algo de años.

Y ella, vea, le dice: “Si no hubieras venido (o sea, si no hubiera ido allá), nosotros no estaríamos aquí o yo no estaría aquí”. Ella no estaría ahí en el Paraíso si nuestro hermano Branham no hubiera ido a predicar el Evangelio a la Tierra y a los territorios por donde él fue predicando; y en uno de los territorios estaba esa hermana que tenía como noventa y algo de años cuando recibió al Señor y cuando murió.

Y ahora, en el Paraíso se encontraba en un cuerpo jovencito, que representaba de 18 a 21 años de edad; el hermano Branham dice que parecía un ángel. Es que allí se está en un cuerpo angelical, es como los ángeles la vida allí y los cuerpos allí; y cuando estemos en el nuevo cuerpo también estaremos como los ángeles, ya no tendremos la clase de vida que tenemos en la actualidad, en este cuerpo mortal, corruptible y temporal.

Y ahora, nuestro hermano Branham dice que estaba confundido y muy extrañado por las cosas que estaba viendo allá: todos jóvenes diciéndole: “Nuestro querido hermano Branham” y así por el estilo. Y dice: “Quise saber si estaba dormido o si estaba despierto”, dice: “Me mordí un dedo y sentí, tuve tacto, sentí la mordida”, así que no era que estaba dormido, era que había sido llevado en su cuerpo teofánico a otra dimensión. Y miren, tuvo tacto estando en el cuerpo teofánico; no el tacto del cuerpo terrenal, sino tacto del cuerpo teofánico.

Cuando ustedes están durmiendo y sueñan, ¿no han sentido ustedes en sus sueños - no se han visto en sus sueños que han sentido dolor o algo? Y sin embargo no es en el cuerpo físico, ha sido en su espíritu, en el cuerpo espiritual o en el otro cuerpo, en el cuerpo teofánico. Ahora, vean ustedes, él también estaba viendo, el sentido de la vista también lo tiene el otro cuerpo.

Bueno, todo eso podemos ver que existe, es una realidad; y podemos ver que los que están allí, en el Paraíso, desean volver acá, pero desean volver no en el mismo cuerpo mortal que tuvieron aquí en la Tierra sino en un nuevo cuerpo.

Ellos miran de allá hacia acá, nos ven acá, ellos desean regresar, como hacía nuestro hermano Branham: deseaba colocar su pie acá en la Tierra pero él estaba más arriba, estaba en el aire; y ellos también se encuentran en otra dimensión y todavía ellos no pueden afirmar su pie aquí en la Tierra hasta que reciban el nuevo cuerpo; cuando lo reciban, pisarán como nosotros aquí de nuevo en la Tierra y estarán con nosotros.

Ahora, vean cómo todo esto es para el tiempo de la Trompeta Final. Y esta Trompeta Final, vean aquí, en la página 129 del libro de Citas, verso 1148 dice:

1148 - “Cuando es terminada la edad de Laodicea, Apocalipsis 10, el misterio de toda la Biblia sería revelado a la Novia. ¿Es verdad? Apocalipsis 10. (Escuchen bien ahora) La Novia llamada por la Palabra. Cristo mismo llamando fuera a la Novia haciendo claro Hebreos 13:8 (‘Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos’). ‘El que cree en Mí, las obras que yo hago él hará también’. ¿Ven? Lucas 17:30, y también Malaquías 4, Hebreos 4, todas estas Escrituras que están prometidas, esto ha de ser entre el Sexto y Séptimo Sello (o sea, eso fue el ministerio, o sea, bajo el ministerio de nuestro hermano Branham, el cual estuvo entre el Sexto y Séptimo Sello), y entre la Sexta y Séptima Trompeta. / Recuerde, todas las trompetas suenan en este Sexto Sello. El Sexto Sello termina el misterio (¿Quién termina el misterio? El Sexto Sello), bajo el Sexto Sello poco antes de la apertura del Séptimo Sello. / Noten en Levítico 26 ahora el orden de las Escrituras. Después del largo período de pentecostés, el que termina en llamar fuera a la Novia, la Novia es llamada fuera por un sirviente, el rechazado, próximo para ser conocida a Israel, la Fiesta de la Expiación”.

O sea que la Fiesta de la Expiación será conocida por Israel también. Sigue el párrafo 1149, sigue diciendo:

1149 - “Desde el Mensaje del Séptimo Ángel (mensajero del Séptimo Sello) y Apocalipsis 10 fue el Séptimo Sello a las Siete Trompetas, entre esas dos veces... ¡Oh Dios! ¿Cómo podemos decir esto para hacer que la gente lo vea? Entre esa Sexta Trompeta (Y la Sexta Trompeta y el Sexto Sello tocan al mismo tiempo) y entre la Sexta Trompeta y la Séptima Trompeta, ha de aparecer un profeta entre los gentiles para llamar a la gente otra vez a la original doctrina de Pentecostés; y los dos testigos de Apocalipsis 11 aparecen a los judíos para mandarlos a Jesús, mientras la Iglesia está siendo subida. Todos esos profetas. ¡Amén! La Palabra del Señor no puede fallar. No será una denominación. ¿Lo ven? Lean en su libro y vean que si entre la Sexta y Séptima Trompeta no es inyectado allí adentro, con los judíos siendo llamados fuera entre la Sexta y Séptima plaga, pasamos por encima a esos 144.000; lo cual estaba entre él... / Entre el Sexto Sello y el Séptimo Sello había un llamado fuera de los 144.000. ¿Recuerdan eso? Ahora, allí es donde estas Trompetas entran, allí mismo”.

Y ahora, vamos a ver un poquito... Miren aquí el 1150, verso 1150 de esta misma página 129 dice:

1150 - “Ahora, tan pronto como esta Iglesia, el misterio del Séptimo Sello es conocido, y los judíos son llamados por el misterio de la Séptima Trompeta, que son dos profetas, Elías y Moisés, y ellos regresan. Y allí es donde los Pentecostales están todos enredados; ellos esperan que algo acontezca, y la Iglesia se fue, y eso es a los judíos. Ahora, yo percibo en la mente de alguien diciendo que eso no podía ser Moisés. Sí, es Moisés”.

Ahora, vamos a ir un poquito más abajo; en el verso 1151 dice:

1151 - “Y el Mensaje del séptimo ángel, bajo la misma trompeta, mismo todo. Exactamente, el mismo sello, ¿es para qué? Para llamar a la gente, la Novia, fuera de las tradiciones pentecostales y mundiales a la Expiación genuina, la Palabra, Cristo personificado en Su Palabra aquí, hecho carne entre nosotros”.

El próximo verso dice:

1152 - “Él dijo que la Gran Trompeta tocaría (la Gran Trompeta, no trompetas ahora, Fiesta de Trompetas; hay dos de ellos, Moisés y Elías, para llamar las Trompetas), sino que debajo de la Gran Trompeta (la venida del Señor, para anunciar a José volviendo, ¿ven?) todas las naciones se reunirán en Jerusalén. Se encuentra eso en el Libro de Isaías (capítulo 27, verso 12 al 13; también parece que en el capítulo 18, verso 1 al 3 también)... / Eso está en Isaías 18:1 y 3. Y en Isaías 27:12 y 13 es donde Él toca esa trompeta y todas las naciones reconocerán que Israel está en su patria, Dios con ella. Entonces la Novia vendrá para estar con el Novio, el Novio con la Novia; y entonces el gran Milenio, después que el mundo entero sea destruido por poder atómico; y habrá Nuevos Cielos y un Nuevo Mundo, vivirán para siempre”.

¿Ven? El mundo será destruido con poder atómico, dice aquí, pero los escogidos ya estarán con Cristo en la Cena de las Bodas del Cordero.

Las naciones que tienen poder atómico tendrán un problema muy grave durante la gran tribulación, y lo que nuestras madres cuando niños nos decían: “No juegues con fósforos, no prendas fuego, no juegues con fuego, porque el que juega con fuego se quema”, y eso es lo que pasará con las grandes naciones que tienen el fuego atómico almacenado, el cual será desatado en el tiempo final, en el Día Postrero, y va a quemar grandes naciones; y así se va a cumplir el día ardiente como un horno, porque será fuego atómico que quemará naciones y personas en este tiempo final.

Nosotros pedimos a Dios misericordia por la América Latina y el Caribe con sus habitantes, que Dios tenga misericordia y el fuego atómico no se desate en la América Latina y el Caribe, y entre la América Latina y el Caribe al glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo; esa es la petición de mi corazón para la América Latina y el Caribe y para el pueblo hebreo; y esa es la petición de cada uno de ustedes también para nuestras naciones latinoamericanas y caribeñas, y también para el pueblo hebreo.

Leamos ahora en la página 130 del libro de Citas, verso 1164, donde dice:

1164 -“Recuerden que los que están vivos y queden no impedirán a los que están durmiendo, porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta (la sexta acaba de tocar), y esa última Trompeta como el último Sello, será la venida del Señor; tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primero”.

La Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta; dice: “... esa última Trompeta como el último Sello, será la venida del Señor…”. La última Trompeta y el último Sello ¿es qué? La Venida del Señor.

La Trompeta Final sonando es la Segunda Venida de Cristo siendo cumplida y proclamada, revelada a la Iglesia del Señor Jesucristo; y por medio de la predicación del Evangelio del Reino, que es el Mensaje de la Dispensación del Reino predicado por el mensajero de la Dispensación del Reino, el profeta de la Dispensación del Reino, que es el Ángel del Señor Jesucristo, todos los escogidos de Dios del Día Postrero estarán escuchando la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles en este tiempo final; y así, recibiendo nosotros el Séptimo Sello abierto, recibiendo la Segunda Venida de Cristo abierta, revelada a nosotros, estaremos recibiendo la fe para ser transformados y raptados, estaremos recibiendo la revelación para ser transformados y raptados e ir a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo.

Cristo en Espíritu Santo en este tiempo final, así como estuvo en cada ángel mensajero de las edades pasadas velado y revelado hablándole a Su pueblo, y llamando y juntando a Sus escogidos en cada edad, estaría en la Edad de la Piedra Angular velado y revelado en Su Ángel Mensajero, dándonos a conocer todas esas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final.

Y esa Gran Voz de Trompeta que escuchó Juan en el Día del Señor hablándole y diciéndole: “Yo soy el Alfa y Omega”, el cual es Jesucristo, en Apocalipsis, capítulo 4, nos llama a subir arriba, a la Edad de la Piedra Angular; diciendo esa Voz de Trompeta, dice: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”. Y luego en Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, nos habla esa Voz, la Voz de Cristo por medio de Su Ángel Mensajero, y dice así:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

O sea, las cosas que han de suceder pronto son dadas a conocer por medio del Ángel de Jesucristo enviado en el Día Postrero, a través del cual Jesucristo estará en Espíritu Santo manifestado, y por medio de él estará hablándole a Su pueblo todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular y en la Dispensación del Reino, en la América Latina y el Caribe.

Este es el territorio para Cristo hablar por medio de Su Ángel Mensajero y darle a conocer a Su Iglesia todas estas cosas que deben suceder pronto, y así llamar y juntar a Sus escogidos en la Edad de la Piedra Angular; y así estar todos escuchando la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, que antecede a la resurrección de los muertos en Cristo y a la transformación de nosotros los que vivimos.

¿Y qué hace la Trompeta Final, esa Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino revelando el misterio de la Venida del Señor, qué hace? Hace lo que tiene que ser hecho en este tiempo final: llamar y juntar a todos los escogidos de Dios en la Edad de la Piedra Angular y darles a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; y así ser preparados todos para ser transformados y raptados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero antes que caiga el juicio divino sobre este planeta Tierra, y el juicio divino queme a los malos en este tiempo final; porque serán quemados con fuego atómico en este tiempo final.

Ahora podemos ver lo que significa el día ardiente como un horno, prometido para venir y quemar a todos los malos. Hemos visto ese misterio de cómo será ese fuego que quemará a los malos, será el fuego atómico el cual está atado en bombas atómicas en diferentes naciones y que será desatado en este tiempo final.

Y ahora, podemos ver todo lo que hará en este tiempo final, pero “no temáis manada pequeña, porque al Padre le ha placido darles el Reino”17, al Padre celestial le ha placido llamarnos en este tiempo final con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo esa Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, y nos revela ese misterio de la Segunda Venida de Cristo, Cristo viniendo en Espíritu Santo manifestado en Su Ángel Mensajero, manifestando los misterios de Moisés y Elías en el Día Postrero, llamando a Sus Ángeles, y llamando y enviando a Sus Ángeles para llamar y juntar a todos los escogidos de Dios en este tiempo final.

Ahora, el Ángel del Señor Jesucristo es un profeta, el profeta de la Dispensación del Reino; y ese profeta no es el Señor Jesucristo, tampoco es el profeta Elías y tampoco es el profeta Moisés; pero en ese Ángel Mensajero, Jesucristo en Espíritu Santo estará manifestado operando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Jesús por segunda vez y de Elías por quinta vez. Ese es el misterio de ese Ángel. Es que en ese Ángel viene Cristo manifestado en el Día Postrero operando los tres grandes ministerios prometidos para ser manifestados en esta Tierra en el Día Postrero.

Ahora vean ustedes la promesa del Séptimo Sello; el Séptimo Sello es la Venida del Señor.

Y ahora, cuando aparecieron los ángeles de Dios de las siete edades de la Iglesia gentil y un Ángel que era diferente a los demás, los cuales aparecieron aquí en esta nube, el precursor de la Segunda Venida de Cristo fue arrebatado y colocado en esa nube también, y ahí estaban por todos los siete ángeles mensajeros de las siete edades y también estaba uno diferente a los demás.

Dice así el precursor de la Segunda Venida de Cristo, en la página 469 del libro de Los Sellos en español:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel (se refiere a este Ángel que era diferente a los demás). Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’. ¿Se acuerdan?

154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello, lo cual he mantenido como una pregunta en mi mente toda mi vida. Los otros Sellos significaron mucho para mí, desde luego; pero ustedes no se imaginan lo que ha significado este séptimo”.

¿Quién es el Ángel, cuál es el Ángel que tiene el Séptimo Sello? Es este Ángel que era diferente a los demás, el cual se encuentra aquí en su cuerpo teofánico y el cual es Cristo, el Ángel del Pacto, el cual está ahí con Sus siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil, ahí está con las siete estrellas, ahí está Cristo con Sus ángeles de las siete edades. Y luego, vean ustedes, ese Ángel, que es Cristo, tiene que venir en carne humana en el Día Postrero para cumplir Su Venida y así cumplir el Séptimo Sello, que es la Venida del Señor.

Y ahora, al aparecer esa señal en el cielo, cumplió la promesa de San Mateo, capítulo 24 y verso 30, donde dice:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Y ahora, vean lo que dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página 150 y 151; aquí en el mensaje o en el libro de Citas, vamos a ver lo que dice con relación a esa nube, vamos a ver lo que dice, vamos a leer una partecita de esto, dice… En el verso 1343 dice:

1343 - “Esos misterios serán revelados en los postreros días cuando los siete ángeles... el Mensaje del séptimo ángel, cuando él... No cuando él comienza a hacer esto sino ‘cuando él empieza a sonar Su Mensaje’. ¿Ven? No los años en preparación sino ‘cuando él comienza a sonar el Mensaje, estos misterios entonces serán revelados’. Y aquí están, no conociéndolos, y ustedes, gente, son testigos de eso. Y entonces ese gran observatorio, para que el mundo esté en duda, ellos todavía están preguntándose qué pasó (o sea, preguntándose qué pasó cuando apareció esta nube en el cielo a 26 millas de altura, con 30 millas de ancho esa nube, donde era imposible que apareciera una nube porque no hay humedad. Dice). ¿Qué es? Ellos todavía ponen en el periódico: ‘¿Sabe cualquier persona sobre cualquier cosa? (o sea, ¿sabe cualquier persona algo sobre esa nube?) ¿Qué, cómo habrá pasado?’. No hay niebla allí arriba; no hay aire; no hay humedad, treinta millas de alto en el aire. ¡Oh vaya! ‘Habrá señales en el cielo arriba. Y cuando estas cosas tienen lugar, terremotos en varios lugares, entonces aparecerá la señal en los cielos del Hijo del Hombre (ahí tienen la señal del Hijo del Hombre en el cielo)’. ‘Ese día (Lucas) el Hijo del Hombre se revelará otra vez, y será revelado a Sí Mismo’. / Los que tienen el Espíritu de Dios esperan estas cosas”.

Y ahora, hemos visto este gran misterio de la Venida del Hijo del Hombre, hemos visto este gran misterio de esa nube en el cielo, esta nube manifestada en el cielo.

Y ahora, vamos a ver lo que dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo en cuanto a esta nube y estos ángeles ahí colocados en esta nube en el cielo, vamos a ver dónde encontramos estos ángeles (lo tenía marcado hace un momento, pero vamos a ver si lo encontramos de nuevo para que ustedes puedan darse cuenta). Aquí está: página 155, (vamos a marcarlo bien para que no se nos olvide), dice el verso 1386:

1386 - “Ellos tienen cámaras grandes en el Monte Lemmon, todavía no vieron la nube levantándose de donde estábamos parados, e iba moviéndose hacia el oeste, mostrando que el tiempo se ha acabado”.

Ahora vean, en el cielo fue mostrado que el tiempo se había acabado. O sea, la señal aparece en el cielo; y cuando eso que está en el cielo es cumplido en la Tierra, entonces se materializa lo que fue mostrado en el cielo.

Y por cuanto allí estaban los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil, los cuales de edad en edad se fueron materializando aquí en carne humana en la Tierra y teniendo sus ministerios, luego cuando el Ángel que era diferente a los demás viene manifestado en carne humana, ahí se completa lo que fue mostrado allá en el cielo y está representado en el cielo: ahí está representada la Iglesia de Jesucristo completa con sus siete ángeles mensajeros más el Ángel que era diferente a los demás, que para el Día Postrero estará en la Edad de la Piedra Angular manifestado en el Ángel de Jesucristo, y ahí estará la manifestación del Ángel que era diferente a los demás, la manifestación del Ángel que tiene el Séptimo Sello, cumpliendo el Séptimo Sello en la Tierra.

Y cuando la señal que fue vista en el cielo es materializada en la Tierra con la aparición del Ángel que era diferente a los demás, la séptima edad de la Iglesia gentil ha llegado a su final.

Y ahora solamente lo que queda es el tiempo de la Edad de la Piedra Angular, un lapso de tiempo que hay en la Edad de la Piedra Angular para el llamado de los escogidos de Dios del Día Postrero y para así la revelación del Séptimo Sello ser dada a conocer a los escogidos de Dios en la Edad de la Piedra Angular.

Y ahora, sigo leyendo aquí:

1386 - “... mostrando que el tiempo se ha acabado. No puede pasar aquellos picos de la costa occidental. El juicio golpeó en la misma manera que se fue, subiendo directamente sobre Phoenix y en adelante a través de Prescott, a través de las montañas a la costa occidental. ¿A dónde iba? Directamente arriba a Alaska. Está tronando, dirigiéndose directo en esa dirección. / Y el Dios del Cielo prometió que en el tiempo de la tarde habría Luz, la Luz del atardecer. Hace tres años este misterio era una profecía (‘¿Qué hora es, Señor?’), pero ahora es historia. Está en el pasado. La promesa ha sido cumplida”.

Ahora, vean aquí cómo en el cielo Dios mostró lo que Él haría en la Tierra y cómo Él mostró en el cielo que el tiempo se ha acabado, lo cual luego lo mostraría aquí en la Tierra. El tiempo para las siete etapas o edades de la Iglesia gentil se acabó, solamente lo que queda es la Edad la Piedra Angular para los hijos e hijas de Dios; el tiempo para el mundo bajo las siete edades de la Iglesia gentil ha finalizado y solamente le queda al mundo, al reino de los gentiles, solamente le queda un lapso de tiempo corto, en donde se cumplirán todas las profecías correspondientes a este tiempo final.

Ahora, vayamos a la Venida del Ángel que era diferente a los demás, porque lo que fue visto en el cielo, vean ustedes, fue formado por ángeles, los siete ángeles mensajeros que vinieron en carne humana para tener sus ministerios en cada edad en la Tierra; y ahora el Ángel que era diferente a los demás, que tiene el Séptimo Sello, tiene que tener su ministerio aquí en la Tierra en carne humana en el Día Postrero; y para tener su ministerio en carne humana en el Día Postrero, veamos lo que él estará haciendo. En la página 134 del libro de Los Sellos en español, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como Rey de Reyes y Señor de Señores”.

Tenemos la promesa que vendrá el Espíritu Santo encarnado en el Día Postrero; y ahora, tenemos la promesa que vendrá Jesús, vendrá Moisés y vendrá Elías también.

Y ahora, veamos en la página 277 quién es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19. Orando el precursor de la Segunda Venida de Cristo, dice:

“[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

El Espíritu Santo es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Y ahora, ¿cómo será Su Venida en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular? Vamos a ver cómo será. Página 256 del libro de Los Sellos en español, dice:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

La Palabra de Dios encarnada en un hombre de este tiempo final será la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19; eso será la Venida del Espíritu Santo encarnado en un hombre, la Venida del Espíritu Santo manifestado en un hombre de este tiempo final, operando los ministerios de Moisés, de Jesús y de Elías en este tiempo final.

¿Y de dónde será ese hombre, de qué continente? ¿De qué continente será el velo de carne donde vendrá el Espíritu Santo manifestado en carne humana? ¿De qué territorio vendrá el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida de Cristo el Ángel del Pacto, el Ángel que tiene el Séptimo Sello, que era diferente a los demás? En la página 166 del libro de Citas verso 1485, dice:

1485 - “Ahora, yo estaba poniéndome bastante viejo y pensé: ‘¿Habrá otro avivamiento, veré otro tiempo?’”.

O sea, ¿habrá otro avivamiento de estos y como estos que hubo de edad en edad, donde Dios envió a cada mensajero y a través del cual Dios habló y llamó a Sus escogidos de cada edad? Porque los avivamientos en medio de la Iglesia de Jesucristo han surgido en cada edad cuando Dios ha enviado al mensajero de cada edad. Y ahora, ¿habrá otro después de la séptima edad de la Iglesia gentil, habrá otro avivamiento? Si hay otra edad: sí habrá otro avivamiento.

Y ahora, tenemos la promesa de la Edad de la Piedra Angular. Si hay una Edad de la Piedra Angular, habrá otro avivamiento: el avivamiento de la Edad de la Piedra Angular. Y ese avivamiento lo tiene que producir Cristo. El Espíritu Santo tiene que producir ese avivamiento, porque Él es el que trae avivamientos a Su Iglesia.

Y ahora, vean cómo viene para ese avivamiento, dice:

1485 - “¿Habrá otro avivamiento, veré otro tiempo?’ Y sólo recuerden, del oeste (¿de dónde? Del Oeste, que es el Occidente) vendrá un jinete en un caballo blanco. Cabalgaremos esta senda otra vez. Eso es correcto. Tan pronto como estamos listos. ¿Ven ustedes? Es una promesa”.

Si es una promesa es la promesa de Apocalipsis 19 y de Isaías, capítulo 63, verso 1 en adelante, donde viene una persona para llevar a cabo una Obra en el Día Postrero. En Apocalipsis 19 viene un Jinete en un caballo blanco.

Y ahora, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo de dónde vendrá: del occidente. Por lo tanto, el velo de carne que es el Ángel del Señor Jesucristo será del occidente, será un occidental; porque “cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”. En ese hombre que estará la Palabra, el Verbo, el Ángel del Pacto, Jesucristo en Espíritu Santo encarnado, será del occidente; el Ángel del Señor Jesucristo será un occidental.

Y ahora, el occidente se compone de Norteamérica, Centroamérica y Suramérica con el Caribe. Norteamérica, Centroamérica, Suramérica y el Caribe.

Ya en Norteamérica Dios cumplió la Obra de la Edad de Laodicea y solamente queda Centroamérica, Suramérica y el Caribe para cumplir la Obra de la Edad de la Piedra Angular y cumplir la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que será la Palabra encarnada en un hombre, el Verbo encarnado en un hombre, así como fue dos mil años atrás la Primera Venida de Cristo, fue la Palabra, el Verbo encarnado.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Y luego dice en el verso 14 de San Juan, capítulo 1: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros…” y le conocimos por el nombre de Jesús.

Ahora, podemos ver que para el Día Postrero vendrá nuevamente el Verbo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, la Palabra encarnada en un hombre; y ese hombre es el Ángel del Señor Jesucristo, el mensajero de la Edad de la Piedra Angular y de la Dispensación del Reino en la América Latina y el Caribe, en la etapa de la Edad de la Piedra Angular que corresponde a la América Latina y el Caribe, a esa parte del planeta, a la parte del occidente; por lo tanto, la bendición más grande le ha tocado a los latinoamericanos y caribeños en este tiempo final.

Este misterio no había sido abierto en edades y dispensaciones pasadas ¿por qué? Porque era para ser abierto en este tiempo final con la apertura del Séptimo Sello, con la apertura de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, con la apertura del Séptimo Sello, que es la Venida del Ángel que era diferente a los demás, que tiene el Séptimo Sello y vendría en medio de Su pueblo, de Su Iglesia en el Día Postrero.

Ahora, hemos visto aun hasta el territorio donde se cumpliría la Venida del Séptimo Sello, donde se cumpliría la Venida del Ángel que era diferente a los demás, y donde estarán también los misterios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez: estarán manifestados en el mismo velo de carne donde estará el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre en este tiempo final.

Por eso es que cuando le preguntaron al precursor de la Segunda Venida de Cristo acerca del profeta mensajero para el pueblo hebreo, del Elías que le predicará al pueblo hebreo, en la página 399 libro de Los Sellos en español, la pregunta número 11 dice así:

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(La contestación fue)

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu; porque allá, cuando Elías ya había subido y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

¿Qué será Elías el que le predicará al pueblo hebreo, el quinto Elías, quién será y qué será? El cumplimiento de esa promesa será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu ministerial de Elías, el cual estará por quinta vez en la Tierra en otro hombre. Estuvo en Elías Tisbita, estuvo en el Eliseo por segunda vez, estuvo en Juan el Bautista por tercera vez, estuvo en William Marrion Branham por cuarta vez; y en el Día Postrero estará en el Ángel del Señor Jesucristo por quinta vez (como uno de los Dos Olivos); y el ministerio de Moisés estará en el Ángel del Señor Jesucristo por segunda vez (como el otro los Dos Olivos); y el ministerio de Jesús estará en el Ángel de Jesucristo por segunda vez, como estuvo en Jesús de Nazaret.

Y ahora, ese es el misterio del Ángel que era diferente a los demás, de este Ángel que tiene el Séptimo Sello para cumplirlo aquí en la Tierra. El misterio de este Ángel (el cual es Cristo), el misterio es que Él estará manifestado en carne humana en el Día Postrero en Su Ángel Mensajero, operando el ministerio de Jesús, de Moisés y de Elías; pero el velo de carne donde estará manifestado el Ángel que era diferente a los demás, no será ni Moisés, ni Elías, ni Jesús; él es un hombre de este tiempo final ungido con el Espíritu de Cristo, ungido con el Espíritu Santo, en el cual el Espíritu Santo estará colocando y usando y manifestando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús.

¿Vieron lo sencillo que es todo este misterio del Séptimo Sello? Y eso es el Ángel que era diferente a los demás, manifestado en el Día Postrero en carne humana, en el Ángel Mensajero de Jesucristo, operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús, siendo identificado en toda la Escritura, en todas las promesas de la Venida del Hijo del Hombre.

Está el Séptimo Sello identificado en la Escritura, en donde hable la Escritura acerca de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida de Moisés, de Elías y de Jesús; en todos los lugares que hable de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles está identificado el Séptimo Sello, o sea, la Segunda Venida de Cristo, está identificado el Ángel que era diferente a los demás.

Ahora, hemos visto por la Escritura el misterio del Séptimo Sello; hemos visto por los mensajes del reverendo William Branham lo que es el misterio del Séptimo Sello y hemos visto —por lo que hemos hablado en esta ocasión— lo que es el misterio del Séptimo Sello. Y hemos visto que el Séptimo Sello está identificado en la Escritura.

No es algo humano, sino es la promesa divina de la Venida del Señor siendo manifestado en carne humana en el Día Postrero, en Su Ángel Mensajero, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Miren lo que nos dice aquí: página 114 del libro de Citas, verso 1008 dice:

1008 - “Sí, ellos continuarán igual como siempre. Pero recuerden: Por todo este tiempo Noé estaba en el arca. Igualmente, la Novia está sellada adentro con Cristo. El último miembro ya habrá sido redimido. El Sexto Sello se habrá producido y el Séptimo Sello lo trae de nuevo a la Tierra (o sea, trae de nuevo a la Tierra ¿a quién? A Cristo). El Cordero vino y tomó el Libro de la diestra del que estaba sobre el Trono, y luego se sentó y reclamó lo que era Suyo, lo que había redimido. ¿Correcto? Siempre ha sido esa Tercera Etapa. El número tres es el número de perfección. El ministerio llegó a su perfección cuando reprodujo a Jesucristo nuevamente en lo natural entre seres humanos”.

Hemos visto que el Séptimo Sello lo trae de nuevo a la Tierra y el Séptimo Sello ¿lo tiene quién? El Ángel que era diferente a los demás. Y el Ángel que era diferente a los demás, viniendo, es el Séptimo Sello siendo cumplido en la Tierra; y el Séptimo Sello es identificado con la Venida del Señor.

“EL SÉPTIMO SELLO IDENTIFICADO EN LA ESCRITURA”.

Y ahora, ¿dónde están las personas que verían el Séptimo Sello identificado en las Escrituras y verían el Séptimo Sello identificado con la Segunda Venida de Cristo? Aquí estamos en la América Latina y el Caribe en este tiempo final, viendo el misterio del Séptimo Sello, viendo el misterio del Ángel que era diferente a los demás, viendo el Séptimo Sello siendo abierto en la Tierra por el Ángel que tiene el Séptimo Sello siendo manifestado en la Tierra en carne humana, en Su Ángel Mensajero.

¿Vieron lo simple que es ese misterio? Y aquí estamos nosotros viendo ese misterio cumplido en este tiempo final.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de: “EL SÉPTIMO SELLO IDENTIFICADO EN LA ESCRITURA”.

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde; y adelante sirviendo a nuestro amado Señor Jesucristo, sabiendo que ya falta poco tiempo para los muertos en Cristo resucitar en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos ser transformados, cuando entre a la Edad de la Piedra Angular hasta el último de los escogidos con el llamado de la Gran Voz de Trompeta, con el llamado del Evangelio del Reino revelando el misterio del Séptimo Sello, el misterio de Su Venida.

Cuando entre hasta el último de los escogidos se habrá completado el Cuerpo Místico de Cristo y Cristo dejará el Trono de Intercesión en el Cielo, saldrá, reclamará Su Obra de... Su Obra que ha redimido, Sus hijos, y resucitará a los muertos en Cristo y a nosotros los que vivimos nos transformará; y luego nos iremos de aquí a la Cena de las Bodas del Cordero, luego que tengamos esos 30 o 40 días de esa manifestación plena de Dios en nosotros ya estando transformados.

Ha sido para mí una bendición grande estar con ustedes dándoles testimonio de: “EL SÉPTIMO SELLO IDENTIFICADO EN LA ESCRITURA”. Y está también identificado en medio de Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular; y está identificado en la América Latina y el Caribe, y está identificado con la Venida del Señor; y está identificado en nuestros corazones también, en nuestras almas está ahí identificado; y lo tenemos ahí en nuestro corazón porque lo creemos con toda nuestra alma.

¿Y quiénes son los que serán transformados en este tiempo final? Pues aquí estamos escuchando la Trompeta Final, recibiendo la revelación del Séptimo Sello, recibiendo la fe para ser transformados y raptados, y trabajando en Su Obra en este tiempo final.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también; y pronto todos seamos transformados y los muertos en Cristo resucitados, y nos vayamos todos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde, y muchas gracias por vuestra amable atención. Dejo con nosotros nuevamente al reverendo Miguel Bermúdez Marín.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“EL SÉPTIMO SELLO IDENTIFICADO EN LA ESCRITURA”.

[Revisión mayo 2019]

1 San Lucas 21:28

2 Pronóstico de las condiciones del tiempo

3 Apocalipsis 1:10

4 Sellos, “El Quinto Sello”, pág. 321, párr. 210-217

5 “Cosas que han de ser”, SPN65-1205, pág. 35, párr. 119

6 San Juan 8:12

7 Salmo 90:10

8 San Juan 14:6

9 Romanos 6:23

10 Apocalipsis 1:18

11 San Mateo 16:21, San Marcos 9:31, San Lucas 9:22

12 San Lucas 2:49

13 1 Juan 1:7

14 San Juan 3:7

15 San Lucas 21:18

16 Sellos, pág. 319

17 San Lucas 12:32

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