ImprimirImprimir

Muy buenas tardes, amados hermanos y amigos presentes aquí en Allende; es para mí una bendición grande estar con ustedes en estos momentos para saludarlos y pedirle a Dios Sus bendiciones sobre cada uno de ustedes.

Que las bendiciones de Jesucristo nuestro Salvador sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y nos permita comprender Su Programa, Su Palabra correspondiente a este tiempo final.

Dice San Pablo en Efesios, capítulo 2, versos 19 al 22:

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,

edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;

en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”.

El tema para este saludo y estas palabras es: “EL SÉPTIMO SELLO TERMINANDO DE CONSTRUIR EL CUERPO MÍSTICO DE CRISTO”.

El Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo; y en Apocalipsis, capítulo 5, verso 1 en adelante, aparece el Libro de los Siete Sellos, el cual fue tomado por el Cordero, Cristo; y en Apocalipsis, capítulo 6, fue abierto el Libro de los Sellos, fueron abiertos seis sellos; y en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1, fue abierto en el Cielo el Séptimo Sello.

El Séptimo Sello es la Venida del Señor, por eso cuando fue abierto el Séptimo Sello en el Cielo hubo silencio como por media hora, para que así nadie supiera, y el enemigo de Dios, el diablo, no supiera el misterio del Séptimo Sello, o sea, no conociera el misterio de la Segunda Venida de Cristo para que no pudiera interrumpir el cumplimiento de la Segunda Venida de Cristo.

Pues con la Segunda Venida de Cristo, con el Séptimo Sello siendo cumplido, siendo abierto en cuanto a su cumplimiento aquí en la Tierra, se lleva a cabo la terminación de la construcción del Cuerpo Místico de Cristo, que es Su Iglesia.

Vean cómo nos dice San Pablo:

“... edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor…”.

Ese Templo Santo en el Señor es la Iglesia del Señor Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes.

“... en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”.

Ahora vean cómo va creciendo este Templo espiritual de Cristo, de edad en edad, a medida que Cristo se manifiesta en cada edad por medio del mensajero de cada edad, y llama y junta a Sus escogidos de cada edad; lo cual está representado en este diagrama: aquí tenemos la Iglesia de Jesucristo representada en este diagrama, tenemos las siete edades de la Iglesia gentil durante la Dispensación de la Gracia y luego tenemos la Edad de la Piedra Angular para la Dispensación del Reino, para este tiempo final; y tenemos también aquí los mensajeros de cada una de esas edades y también aquí tenemos las iglesias de Asia Menor que representaron esas siete edades de la Iglesia gentil; y aquí están las virtudes que fueron manifestadas en la Iglesia del Señor Jesucristo entre los gentiles.

Aquí, en este diagrama, está todo el Programa de Dios que sería llevado a cabo en el Templo de Jesucristo, que es Su Iglesia, de edad en edad. ¿En dónde? Vean ustedes, cuando comenzó era entre los gentiles, cuando comenzó era solamente esta etapa, luego cuando llegó a la segunda edad...; la primera se cumplió en Asia Menor y San Pablo fue el mensajero; luego la segunda se cumplió en Francia y el mensajero fue Ireneo.

Y ahora vean cómo ya para la segunda edad la Iglesia creció una etapa más, subió, fue creciendo y fueron llamados y juntados los escogidos, y se formó así esa segunda etapa de la Iglesia de Jesucristo entre los gentiles; por lo tanto, ya para la segunda edad ya estaba más grande, más alta, ese templo estaba más alto.

Es como comenzar a construir un templo literal, un local: se comienza con el piso; ya se comenzó el templo pero solamente está el piso, ahí está la base; luego se continúa con las paredes, y cuando se ponen los primeros bloques ya se puso la primera etapa de las paredes; y luego, cuando se coloca la segunda línea de bloques, ya se colocó la segunda etapa; cuando se coloca la tercera línea de bloques, ya se colocó la tercera etapa; y así por el estilo, hasta que llega a la parte alta de esa pared.

Vino de etapa en etapa, y así ha venido la Iglesia de Jesucristo: de etapa en etapa hasta llegar a la séptima edad de la Iglesia gentil. La primera etapa en Asia Menor, y San Pablo fue el mensajero; la segunda en Francia, e Ireneo fue el mensajero; la tercera en Hungría y Francia, y Martín fue el mensajero; la cuarta en Irlanda y Escocia, y Colombo fue el mensajero; la quinta en Alemania, y Lutero fue el mensajero; la sexta fue en Inglaterra, y Wesley fue el mensajero; la séptima en Norteamérica, y William Branham fue el mensajero.

Y vean ustedes, aquí tenemos a la Iglesia de Jesucristo ya levantada, digamos, en sus cuatro paredes; pero ahora le falta el techo, que es la Edad de la Piedra Angular. Y ahora pasa Jesucristo en Espíritu Santo a la América Latina y el Caribe para coronar Su Iglesia, colocarle el techo de Su Iglesia, colocarle la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Jesucristo, así como las siete etapas o edades de la Iglesia gentil corresponden al Lugar Santo del Templo espiritual de Jesucristo.

Así como en el templo tenemos atrio, lugar santo y lugar santísimo (el templo que construyó Moisés y el templo que construyó también Salomón): el Atrio es de Adán a Cristo, el Lugar Santo es de Cristo hasta este tiempo final, hasta el reverendo William Branham, y el Lugar Santísimo es el tiempo que nos ha tocado vivir a nosotros.

Y ahora vean cómo en la América Latina y el Caribe es que se cumple la Edad de la Piedra Angular, con la cual Cristo corona Su Cuerpo Místico de creyentes, lo corona con una edad eterna, una edad perfecta, la Edad de la Piedra Angular, que representa la edad del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo.

Y ahora, hemos visto también que para la construcción de ese Templo espiritual Dios ha estado llamando y juntando a Sus hijos de edad en edad, porque es un Templo construido no con piedras literales ni con madera literal, ni con pieles de tejón, de animales, sino con piedras vivas, seres humanos; así como Jesucristo, la Piedra del Ángulo que los edificadores desecharon, es una Piedra viva, es un hombre que vino en medio del pueblo hebreo como el cumplimiento de la Venida del Mesías, el cumplimiento de la Primera Venida de Cristo.

Y ahora, el resto de las piedras que serían parte de ese Templo espiritual, vean ustedes cómo han estado siendo llamadas y juntadas y colocadas en la construcción del Templo espiritual de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y ahora, ya hemos visto que hay siete etapas o edades construidas y corresponden al Lugar Santo del Templo espiritual de nuestro amado Señor Jesucristo. Y ahora estamos en la construcción del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, con seres humanos también.

¿Por qué es un Templo construido con seres humanos? Porque el ser humano ha sido creado por Dios para ser Templo de Dios, y por eso el Cuerpo Místico de Cristo está compuesto por seres humanos que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo.

Y así como hubo un territorio para cada etapa de la Iglesia gentil en la etapa del Lugar Santo, también hay un territorio para la etapa del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Jesucristo. ¿Y ese territorio es cuál? La América Latina y el Caribe, donde Dios está llamando y juntando a todos Sus escogidos en este tiempo final.

Hablándonos el precursor de la Segunda Venida de Cristo acerca del Séptimo Sello, nos dice quién es el Séptimo Sello.

Cuando nos habla de esta nube misteriosa que apareció en 1963, en febrero 28, nos dice que esta nube fue formada por ángeles de Dios que vinieron, y uno de ellos lo arrebató al cielo y lo colocó en medio de estos ángeles, en esta constelación que fue tomada en fotos y formaba esta nube, una nube de ángeles de Dios: los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil y el Mensajero aquí, el Ángel que era diferente a los demás, que viene para la Edad de la Piedra Angular.

Si tornamos esta foto hacia la derecha, veremos que forma el rostro del Señor Jesucristo esta nube que fue formada por ángeles.

Y ahora, hubo un Ángel que era diferente a los demás, el cual era el más sobresaliente, el cual es este que está volando aquí. Si tornamos la foto así, vean, es este Ángel que está aquí; los otros ángeles de las siete edades, vean ustedes, están aquí, formando la barba del Señor, pero el cabello blanco del Señor lo forma el Ángel que era diferente a los demás.

Vamos a ver lo que dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo acerca de este Ángel que era diferente a los demás; página 469 del libro de Los Sellos de español, dice:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó...”.

¿Cuál de los ángeles fue el que levantó al reverendo William Branham y lo llevó a esa constelación de ángeles? Fue llevado en su cuerpo teofánico, en espíritu a esa constelación de ángeles. Ahora, vean ustedes, dice:

Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó , me alzó’ (¿Cuál fue el que lo levantó? El Ángel que era diferente a los demás). ¿Se acuerdan?

154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello, lo cual he mantenido como una pregunta en mi mente toda mi vida. Los otros Sellos significaron mucho para mí, desde luego; pero ustedes no se imaginan lo que ha significado este séptimo”.

Ahora vean que este Ángel que era diferente a los demás es el que tiene el Séptimo Sello. Y así como los siete ángeles de las siete edades de la Iglesia gentil para tener sus ministerios y Cristo estar manifestado por medio de cada uno de estos mensajeros de las siete edades, y Cristo por medio de ellos llamar y juntar a los escogidos de cada edad, esos ángeles tuvieron que venir en carne humana..., o sea, vestidos de carne humana vinieron estos ángeles mensajeros de Dios y tuvieron sus ministerios aquí en la Tierra.

Y para el Ángel que era diferente a los demás, el cual tiene el Séptimo Sello, para tener su ministerio y cumplirse el Séptimo Sello aquí en la Tierra, tiene que venir manifestado en carne humana, para así cumplir la Venida del Jinete del caballo de Apocalipsis, capítulo 19, de lo cual dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo, que sería la Palabra encarnada, ¿dónde? En un hombre, dice [Sellos, página 256]:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Si encontramos ese hombre, ese velo de carne escogido por Dios para la Palabra estar encarnada en él, pues estaremos encontrando a la Palabra, al Verbo, al Ángel del Pacto viniendo en carne humana, manifestado en carne humana en el Día Postrero; estaremos viendo manifestado en carne humana el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que tiene por nombre el Verbo de Dios; y por consiguiente estaremos encontrando al Ángel que era diferente a los demás, manifestado en carne humana, llevando a cabo la Obra correspondiente al Día Postrero.

Lo encontraremos dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, estará hablándonos con esa Gran Voz de Trompeta que escuchó Juan en el Día del Señor en Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11, donde nos dice el apóstol San Juan de la siguiente manera, y quiero leer para que tengamos el cuadro claro de lo que estamos hablando en esta ocasión. Dice capítulo 1, verso 10 al 11:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

¿Quién es el Alfa y Omega? Nuestro amado Señor Jesucristo. Es en el Día del Señor, que es el séptimo milenio, que Juan escuchó esta voz como de trompeta, una gran voz como de trompeta. Juan fue transportado en espíritu al Día del Señor, o sea, al séptimo milenio.

Un día delante del Señor es como mil años para los seres humanos. Cuando se habla de un día delante del Señor se está hablando de un milenio para los seres humanos; porque un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día, dice Segunda de Pedro, capítulo 3 y verso 8; y también dice el profeta Moisés en el Salmo 90 y verso 4, que un día es como mil años.

Y ahora, han transcurrido de Cristo hacia acá dos mil años para los seres humanos, y para Dios solamente han transcurrido dos días, porque un día delante del Señor es como mil años y dos días es como dos mil años. Y ahora, los días postreros delante del Señor, para los seres humanos son los milenios postreros, que son: el quinto milenio, el sexto milenio y el séptimo milenio; y Cristo para el Día Postrero prometió que resucitará a los muertos en Cristo.

Dice nuestro amado Señor Jesucristo, haciendo esta promesa conforme a como el Padre ya determinó desde antes de la fundación del mundo, dice así: capítulo, 6, verso 40 [San Juan]:

“Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”.

¿Para cuándo está prometida la resurrección de los muertos en Cristo? Para el Día Postrero, que es el milenio postrero, o sea, el séptimo milenio; ese es el Día del Señor.

Y ahora, Juan escuchó la Voz de Cristo ¿cuándo? En el Día del Señor, porque Juan fue transportado al Día del Señor, o sea, al séptimo milenio; y esa es la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final de la cual habla San Pablo en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 55, que sonará y los muertos en Cristo resucitarán primero, y luego nosotros los que vivimos seremos transformados.

También en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, verso 13 al 17, también San Pablo nos habla de esa Trompeta de Dios; y él nos dice que el mismo Señor descenderá del Cielo con Aclamación, con Voz de Arcángel y con Trompeta de Dios.

¿Y qué sucederá con las personas que estarán viviendo aquí en la Tierra? Veamos lo que dice San Pablo:

“Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”.

Ahora, vean cómo nos habla de esa Trompeta de Dios y nos habla también de la Voz de Arcángel y nos habla de esa Aclamación; nos habla de todas estas cosas maravillosas que están prometidas para suceder en este tiempo final: nos habla de la Voz de Mando, de la Voz de Arcángel y de la Trompeta de Dios.

Y ahora, hemos visto que esa Trompeta es la Trompeta del Evangelio del Reino revelando el misterio del Séptimo Sello, o sea, revelando el misterio de la Venida del Señor con Sus Ángeles. Ese es el misterio del Séptimo Sello, ese es el misterio de la Segunda Venida de Cristo.

Y ese misterio siendo revelado a los hijos e hijas de Dios produce el recogimiento de los escogidos de Dios y produce la terminación de la construcción del Templo espiritual de Cristo; porque con ese Mensaje del Evangelio del Reino revelando el misterio de la Venida del Señor como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, está revelando el misterio de la Venida del Ángel que era diferente a los demás, el cual es Cristo viniendo en el Día Postrero manifestado en carne humana, dándonos a conocer por medio de esa manifestación en carne humana, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, como Él dijo en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, diciendo:

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas”.

Las cosas que sucederán después de las que ya han sucedido en las siete edades de la Iglesia gentil. O sea: “Sube acá (a la Edad de la Piedra Angular), y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas”; después de “estas” que han sucedido en las siete edades de la Iglesia gentil, ahora nos va a mostrar las cosas que han de suceder en la Edad de la Piedra Angular, en el Día Postrero, o sea, en el Día del Señor.

Y ahora, vean cómo esta revelación de todas estas cosas que deben suceder pronto es dada a conocer, es hablada por Cristo a través de Su Ángel Mensajero. Dice Apocalipsis, capítulo 22, verso 6:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿A quién envía? A Su Ángel Mensajero. ¿Para qué? Para mostrar a Sus siervos ¿qué cosas? Las cosas que deben suceder pronto, que son las cosas que Cristo dijo que nos daría a conocer a todos los que subiéramos donde Él estaba hablando.

Así que subiendo a la Edad de la Piedra Angular escuchamos la Voz de Cristo, del Ángel Fuerte, del Ángel que era diferente a los demás, hablándonos por medio de Su Ángel Mensajero todas estas cosas que deben suceder pronto; y así se efectúa el llamado final de Cristo para la formación de la parte del Cuerpo Místico de Cristo que corresponde a este Día Postrero, que es la parte del Lugar Santísimo de ese Templo espiritual; el cual se construye por la América Latina y el Caribe —en este Día Postrero— por medio de la Voz de Cristo, esa Palabra creadora, la Voz de Cristo llamando y juntando a Sus escogidos y colocándolos ¿dónde? En el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular.

Y al llamarlos y colocarlos ahí, ¿se forma qué? La Edad de la Piedra Angular, porque estas etapas o edades de la Iglesia se van formando con seres humanos; son seres humanos los que forman este Templo espiritual, la Iglesia del Señor Jesucristo. No puede ser formada una edad si no es con seres humanos, porque estas edades de la Iglesia gentil son las etapas de la Iglesia de Jesucristo, las etapas del Templo del Señor Jesucristo.

Y ahora, vean ustedes con quiénes está Cristo formando, creando, construyendo el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual, para pronto completarse la construcción de Su Templo espiritual; porque se completa la construcción de Su Templo espiritual con la construcción de la etapa de la Edad de la Piedra Angular, donde son llamados y juntados los escogidos de este Día Postrero; se completa con seres humanos. Y esto es bajo el Séptimo Sello, porque es el Séptimo Sello terminando de construir el Cuerpo Místico de Cristo.

Y el Séptimo Sello es el Ángel que era diferente a los demás, es Cristo viniendo en el Día Postrero manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero, llamando y juntando a Sus escogidos con la Gran Voz de Trompeta y colocándolos ¿dónde? En Su Cuerpo Místico de creyentes, en la Edad de la Piedra Angular, así como hizo en cada edad por medio de Su manifestación a través de cada ángel mensajero. Llamó y juntó a Sus escogidos de cada edad ¿dónde? En la edad correspondiente al tiempo en que hizo el llamado por medio de carne humana a través del mensajero de cada edad.

Y ahora, en este tiempo, Él llama a los últimos escogidos de Dios, los últimos seres humanos que serían llamados y juntados, para completarse la construcción del Templo espiritual de Jesucristo; para así, por medio del Séptimo Sello, del Ángel que era diferente a los demás, manifestado en carne humana en el Ángel de Jesucristo, llevarse a cabo la terminación de la construcción de ese Templo.

¿Cómo se lleva a cabo? Construyendo Él la parte que falta en este tiempo final, que es la parte de la Edad de la Piedra Angular; la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo. Y eso es EL SÉPTIMO SELLO TERMINANDO DE CONSTRUIR EL CUERPO MÍSTICO DE CRISTO.

Vean cómo es que para el Día Postrero se llevará a cabo la terminación de la construcción del Cuerpo Místico de Cristo, que es el Templo del Señor Jesucristo, que es Su Iglesia.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes dándoles testimonio de este misterio: EL SÉPTIMO SELLO TERMINANDO DE CONSTRUIR EL CUERPO MÍSTICO DE CRISTO, o sea, terminando de construir el Templo del Señor Jesucristo, terminando de construir la Iglesia del Señor Jesucristo.

Hemos visto quién es el Séptimo Sello: es el Ángel que era diferente a los demás, el cual es Cristo, el Ángel del Pacto viniendo en el Día Postrero, ya no a las siete edades sino a la Edad de la Piedra Angular, viniendo en carne humana en Su Ángel Mensajero para así llevar a cabo la terminación de la construcción de Su Templo espiritual, para que los muertos en Cristo resuciten en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seamos transformados.

Tenemos que estar ¿dónde? En ese Templo espiritual. Tiene que completarse la construcción de ese Templo para Cristo dejar el Trono de Intercesión; porque cuando se complete, Cristo hace intercesión por el último de los escogidos que entre en el Día Postrero, y luego sale del Lugar de Intercesión para reclamar todo lo que Él ha redimido con Su Sangre y así reclamar ese Templo espiritual, resucitar a los muertos en Cristo que pertenecen a ese Templo y transformar a los vivos en Cristo que estarán aquí en la Tierra y pertenecen al Lugar Santísimo, a la Edad de la Piedra Angular de ese Templo espiritual.

¿Y dónde están los escogidos de Dios, los primogénitos de Dios que forman el Lugar Santísimo, la Edad de la Piedra Angular del Templo espiritual de Jesucristo? Pues aquí estamos: en la América Latina y el Caribe, aquí en la República Mexicana... Hay un grupo grande en toda la República Mexicana porque en las diferentes naciones, en las diferentes ciudades de la República Mexicana y diferentes comunidades hay escogidos de Dios. En esta nación mexicana hay mucho pueblo de Jesucristo, hay muchos escogidos de Dios, primogénitos de Dios que vendrán a formar parte del Cuerpo Místico de Cristo en la Edad de la Piedra Angular, para completarse el Cuerpo Místico de Cristo, el Templo del Señor Jesucristo.

Así también hay en otras naciones latinoamericanas y caribeñas mucho pueblo, mucha gente que tiene sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero y que vendrán a formar parte del Templo espiritual de Cristo en la Edad de la Piedra Angular, en la Edad del Lugar Santísimo de ese Templo espiritual, para completarse la construcción del Templo de Jesucristo, completarse esta construcción, terminarse de construir el Cuerpo Místico de Jesucristo, que es Su Iglesia, y así completarse la construcción, la creación de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes dándoles testimonio de: “EL SÉPTIMO SELLO TERMINANDO DE CONSTRUIR EL CUERPO MÍSTICO DE CRISTO”.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde; y continúen pasando una tarde llena de las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo, y pasen todos muy buenas tardes.

Dejo nuevamente al ministro aquí para continuar y finalizar todo lo que tienen para esta tarde, pues ya tenemos nosotros también que salir para el lugar donde tendremos la próxima actividad, el cual está ¿a cuántos minutos de aquí? A dos horas de aquí, así que tenemos que ir ya viajando.

Que Dios me los bendiga, que Dios me los guarde. ¡Y adelante en el Cuerpo Místico de Cristo, porque Cristo está construyendo el Lugar Santísimo de ese Templo espiritual con latinoamericanos y caribeños!

Dios les bendiga y les guarde, y con nosotros nuevamente el pastor, el ministro aquí.

“EL SÉPTIMO SELLO TERMINANDO DE CONSTRUIR EL CUERPO MÍSTICO DE CRISTO”.

[Revisión octubre 2018]

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter