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Muy buenas noches, amables amigos presentes, y hermanos presentes. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y en esta noche nos hable directamente a nuestra alma y nos permita comprender este misterio de “EL SÉPTIMO SELLO Y EL LUGAR SANTÍSIMO DEL TEMPLO DE DIOS”.

Vamos a tomar la Escritura en Apocalipsis, capítulo 5, verso 1 en adelante, donde dice:

“Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.

Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?

Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.

Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.

Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono.

Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;

y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;

y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”.

Y en el capítulo 6 encontramos la apertura de seis Sellos, desde el verso 1 hasta el verso 17; y luego el Séptimo Sello lo encontramos en el capítulo 8 de Apocalipsis, verso 1, en donde es abierto.

Dice capítulo 8, verso 1, de Apocalipsis:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“EL SÉPTIMO SELLO Y EL LUGAR SANTÍSIMO DEL TEMPLO DE DIOS”.

Para poder comprender este misterio, necesitamos comprender lo que es el Séptimo Sello y lo que es el Templo de Dios, para poder comprender ese misterio del Séptimo Sello y el Lugar Santísimo de ese Templo.

Conforme al Templo que está en el Cielo, conforme a ese orden del Templo que está en el Cielo, Dios le dio al profeta Moisés un diseño para construir un tabernáculo, el cual Moisés construyó.

Dios le dijo1: “Hazlo conforme al diseño que yo te mostré en el monte”, o sea, allí en el monte Sinaí, donde Moisés estuvo en una dimensión diferente delante de la presencia de Dios, donde estaban ángeles también de Dios; porque la Ley fue dada por disposición de ángeles, dice Dios2. Y ahora..., vean ustedes, así dice San Pablo.

Y ahora, Moisés estando allí recibió la revelación del diseño del tabernáculo que él tenía que construir.

Ese tabernáculo, vean ustedes, es la representación del Templo que está en el Cielo; por eso Dios descendió a ese tabernáculo que construyó Moisés, el cual tenía atrio, lugar santo y lugar santísimo, Dios entró a ese templo cuando fue construido y dedicado a Dios; y Dios, vean ustedes, le dijo a Moisés dónde Él iba a morar.

En Éxodo, capítulo 25, versos 21 al 22, dice:

“Y pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré.

Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel”.

Dios estaría hablándole al profeta Moisés desde el lugar santísimo, de en medio de los dos querubines de oro que estaban sobre el propiciatorio; porque ese es el lugar de morada de Dios en el tabernáculo que construyó Moisés, así como el lugar de morada de Dios en el Cielo es el Lugar Santísimo de ese Templo que está en el Cielo, es allí donde está el Trono de Dios y donde Dios mora; ese lugar es allá en el Cielo, en esa dimensión de Dios.

Y ahora, conforme a ese Templo que está en el Cielo, Moisés construyó un tabernáculo, un templo acá, el cual tenía la representación, en todo lo que fue construido por Moisés, tenía ahí la representación de las cosas que están en el Templo que está en el Cielo.

Luego el rey Salomón construyó también un templo, el cual estuvo en el corazón de David construir, pero Dios no le permitió a David construir un templo y le dijo que su hijo sería el que construiría ese templo para Dios3; y construyó un templo, en el cual Dios vino a morar también en el lugar santísimo, sobre el propiciatorio, que estaba sobre el arca del pacto.

El propiciatorio, digamos que es la tapa del arca del pacto, algo así; y ahí estaban dos querubines de oro, uno a cada lado, hechos del mismo material del propiciatorio todos: todo era de oro, hecho de una misma pieza; y ahí estaba Dios, en esa Columna de Fuego, morando; y desde ahí le hablaba Dios al sumo sacerdote.

El sumo sacerdote lo veía ahí manifestado cuando entraba una vez al año. El sumo sacerdote entraba con la sangre de la expiación y entraba también con el incensario encendido, colocaba perfume sobre él, y entonces el humo subía y cubría el propiciatorio; y ahí era visto Dios manifestado, y le hablaba también al sumo sacerdote en las ocasiones en que Dios quería hablarle al sumo sacerdote.

Y ahora, el sumo sacerdote permanecía allí haciendo la obra correspondiente en favor del pueblo hebreo; y luego que terminaba su obra, vestido de lino, luego salía y se colocaba su vestidura de oro, y el pueblo lo veía salir luego de terminada toda su labor; y luego confesaba todos los pecados sobre la cabeza del macho cabrío que iba a ser dejado libre. Colocando sus manos sobre la cabeza de ese macho cabrío confesaba los pecados del pueblo hebreo, y luego enviaban ese carnero al desierto, a cierto lugar, por una persona que era escogida para ese propósito. Y así el pueblo hebreo quedaba reconciliado con Dios.

Si en uno de los años no realizaban esa labor, el juicio divino caía sobre el pueblo hebreo, porque no estaba reconciliado con Dios.

Y ahora, podemos ver cómo todo ser humano que vive en este planeta Tierra necesita un sacrificio por el pecado, para ser reconciliado con Dios; de otra forma está bajo el juicio divino y Dios está viendo sus pecados. Y por consiguiente, al ser la paga del pecado muerte4, esa persona no podrá vivir eternamente: morirá; y después será juzgada y después será destruida (cuerpo, espíritu y alma también), porque no tuvo el sacrificio por el pecado para ser reconciliado con Dios y tener vida eterna.

Todo eso fue representado en ese sacrificio de la expiación que el pueblo hebreo ofrecía a Dios, o sea, el sumo sacerdote; el día de la expiación, el día diez de cada mes séptimo en cada año, ahí se efectuaba el sacrificio de la expiación.

Y ahora, vean cómo nuestro amado Señor Jesucristo cumplió tanto el sacrificio de la expiación del macho cabrío como también el sacrificio del cordero pascual; en donde el pueblo hebreo, cuando ofreció el cordero pascual estando en Egipto esclavizado el pueblo hebreo, fue libertado luego.

Esa noche encontramos que pasó la muerte matando a todos los primogénitos; pero todos los que estaban bajo la sangre del cordero pascual, dentro de las casas donde estaba esa sangre aplicada en el dintel y los postes de la casa, los cuales estaban dentro comiendo el cordero pascual, la muerte no entró a ese lugar; pero hubo muerte en las casas de los egipcios porque ellos no tenían el sacrificio del cordero pascual y no estaban comiendo la carne del cordero pascual.

Y vean ustedes cómo la muerte ha estado suelta también, matando espiritualmente a los seres humanos; pero todas aquellas personas que han estado y los que están dentro de la Casa donde está el Cordero de Dios, que es, la Casa es la Iglesia de Jesucristo, donde está Cristo el Cordero de Dios…; Él dijo: “El que no coma mi carne y beba mi Sangre, no tiene vida permaneciente en sí”5; y ahí dentro estamos comiendo la Palabra de Dios, que es Cristo, y estamos comiéndonos toda la revelación divina de la Venida de Cristo como el Cordero de Dios y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, y recibiendo la Vida de la Sangre de Cristo, que es Su Espíritu.

Y ahora vean cómo la muerte espiritual no puede tocar esas personas que están en esa Casa, la Casa de Dios, la Iglesia de Jesucristo, bajo la Sangre de nuestro amado Señor Jesucristo. Cristo dijo6: “El que oye mi Palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas pasó de muerte a vida”.

También Cristo dice, hablando de los creyentes en Él, en el capítulo 6 de San Juan, dice versos 39 al 40:

“Y ésta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.

Y ésta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”.

¿Ven? La muerte espiritual no puede tocar esas personas que están bajo la Sangre del Sacrificio de Cristo, realizado ese Sacrificio en la Cruz del Calvario.

Es para preservación de vida que Cristo vino en Su Primera Venida y murió en la Cruz del Calvario, para preservar vida a todos los hijos e hijas de Dios, a todos los primogénitos de Dios.

Los primogénitos de Dios sin el Sacrificio de Cristo morirían en el tiempo que les ha tocado vivir; pero por medio del Sacrificio de Cristo la vida a los primogénitos de Dios les ha sido preservada, para poder vivir eternamente con nuestro amado Señor Jesucristo.

Cristo también en San Juan, capítulo 11, cuando estuvo hablando con Marta, dice en la conversación que ellos tuvieron… Vean, capítulo 11, verso 21 al 27, dice:

“Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.

Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero”.

O sea que Marta era una creyente en la enseñanza de Jesucristo de la resurrección de los muertos creyentes en Cristo. Y en esa parte Marta y María estaban muy tranquilas, pero estaban tristes porque se había ido su hermano; y no se menciona que tenían algún otro hermano, por lo tanto quedó un vacío grande en su hogar.

Pero ahora, vean ustedes, Marta sabía que la resurrección era para el Día Postrero. Y un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día, dice San Pedro en Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8, y el Salmo 90, verso 4, que es el salmo del profeta Moisés.

Y ahora, el Día Postrero es el séptimo milenio, el Día del Señor; para el Día del Señor es que la promesa de la resurrección de los muertos en Cristo está profetizada, y Marta sabía, conocía esa promesa.

Pero, vean ustedes, por cuanto Cristo colocó a Lázaro como tipo y figura de Su Iglesia, de los creyentes en Él que serían resucitados en el tiempo final, Él vino a donde estaba Lázaro ya muerto (y ya era el cuarto día), vino para resucitarlo, pues así les había dicho a Sus discípulos.

En una ocasión les dijo a Sus discípulos: “Lázaro nuestro amigo está enfermo”. Luego, más adelante, les dijo, en otra ocasión, en otro día: “Lázaro nuestro hermano duerme”; ellos pensaron que era que se acostó a dormir, y le dicen: “Si duerme, pues está bien”. Y ahora, Jesús les dice: “Lázaro nuestro amigo ha muerto”7.

Para los santos de Dios se usa la palabra duerme cuando su cuerpo físico ha muerto porque la persona sigue viviendo, va al Paraíso a vivir; porque los santos no mueren, porque tienen (¿qué?) vida eterna; cuando han creído en Cristo como su Salvador han recibido vida eterna; y si tienen vida eterna, pues son inmortales; lo único que murió fue el cuerpo físico, pero la persona continuó viviendo en el Paraíso; y regresará en el Día Postrero, porque Cristo ha dicho: “Y yo le resucitaré (¿cuándo?) en el Día Postrero”8.

Por lo tanto, regresará en el Día Postrero en un cuerpo eterno, un cuerpo con vida eterna, y será a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo; y nosotros los que vivimos seremos transformados; y lo que tenemos mortal, que es el cuerpo, será transformado, y entonces tendremos un cuerpo inmortal.

Ahora, aún estando con estos cuerpos mortales somos inmortales. ¿Cómo que somos inmortales, si nuestro cuerpo es mortal? Somos inmortales porque nuestra alma es inmortal y nuestro espíritu también, el espíritu teofánico que Él nos ha dado; y solamente lo que tenemos mortal es el cuerpo físico, y pronto tendremos un cuerpo inmortal.

Y ahora, sigue diciendo Jesús:

“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

Le dijo: Sí, Señor (claro que lo creía, y nosotros también lo creemos); yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo”.

Tenía la revelación de la Primera Venida de Cristo, cumplida Su Venida ahí en medio de ella; y era un joven carpintero de Nazaret que comenzó Su ministerio en medio del pueblo hebreo predicando, anunciando el Evangelio, anunciando el Reino de Dios y llevando a cabo las labores que Dios le ordenó realizar; y en los negocios de nuestro Padre celestial, que es cumplir la Palabra, la promesa correspondiente a Su tiempo, en eso estaba trabajando nuestro Señor Jesucristo.

Y ahora, hemos visto que es para el Día Postrero la resurrección de los muertos en Cristo y que los creyentes en Cristo no mueren: solamente muere el cuerpo físico, pero continuamos viviendo.

Si nuestro cuerpo terrestre se deshiciera, se deshiciese, tenemos uno eterno, uno inmortal, un cuerpo teofánico no hecho de manos9, sino creado por Cristo, al cual vamos a vivir, y luego regresamos y tomamos el cuerpo eterno que Él nos dará, que Él creará para nosotros; y si continuamos vivos cuando la resurrección de los muertos ocurra y estamos vivos, entonces lo que recibiremos es una transformación. Y entonces todos seremos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y ahora, en Su Primera Venida Él nos redimió con Su Sangre preciosa muriendo en la Cruz del Calvario. Con Su Segunda Venida Él nos reclama para luego resucitar a los muertos en Cristo y transformar a los vivos en Cristo.

Su Venida para el Día Postrero es para la Obra de Reclamo, en donde Él reclama todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa. Sin la Segunda Venida de Cristo ni hay resurrección ni hay transformación para nosotros los que vivimos, ni siquiera hay el llamado de la Gran Voz de Trompeta, que es la Voz de Cristo llamando y juntando a todos Sus escogidos en el Día Postrero. Y Su Venida es el Séptimo Sello.

Ese misterio del Séptimo Sello, el cual fue abierto en el Cielo en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1, es el misterio que en el Cielo no conocían, solamente Dios lo conocía; y fue abierto ese misterio en el Cielo y hubo silencio en el Cielo como por media hora.

Ahora, ¿qué es y quién es ese Séptimo Sello? Dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, hablándonos del Séptimo Sello y hablándonos también de esta nube misteriosa que apareció sobre los cielos de Arizona y fue tomada en fotos y publicada en revistas; vamos a ver lo que dice de esta nube misteriosa, dice en la página 469 del libro de Los Sellos:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro?”.

Se está refiriendo a este que está aquí, porque esta nube está formada por ángeles enviados de Dios: son los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil y un Ángel que es diferente a los demás, el cual es Cristo; están aquí en sus cuerpos teofánicos.

Y ahora, vean, si tornamos esta foto hacia la derecha, encontraremos que este es el Ángel diferente a los demás, el cual forma el cabello blanco del Señor, y aquí están los demás ángeles de las siete edades de la Iglesia gentil.

Y ahora, vamos a ver todo lo que dice acerca de este Ángel misterioso; dice:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’”.

¿Cuál fue el que levantó, el que alzó y lo llevó a esa nube, al precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham? Fue el Ángel que era diferente a los demás el que se lo llevó y lo colocó allí; fue llevado en su cuerpo teofánico también.

“154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello”.

Este Ángel diferente a los demás es el que tiene el Séptimo Sello, y el Séptimo Sello es la Venida del Señor, es la Venida de ese Ángel; así como la venida de estos otros ángeles en carne humana fue, el cumplimiento de la venida de cada ángel mensajero de cada edad, fue la venida de los siete espíritus de Dios que recorren toda la Tierra; fueron siete manifestaciones del Espíritu de Dios en esos siete ángeles mensajeros, a través de los cuales habló Cristo en Espíritu Santo y llamó y juntó a Sus escogidos de las diferentes edades de la Iglesia gentil en los diferentes territorios donde se cumplieron esas edades: Asia Menor, Europa y Norteamérica.

Y ahora, para el tiempo final, el Ángel que era diferente a los demás tiene que venir en carne humana manifestado en el Día Postrero para cumplir el Séptimo Sello, o sea, para cumplir la Venida del Hijo del Hombre. Es el Ángel que era diferente a los demás, ¿quién? Cristo; ese es el Ángel Fuerte de Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 al 11, y es también el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 al 21.

Y ahora, ¿cómo será Su Venida para cumplir el Séptimo Sello, para cumplir Su Venida en medio de Su Iglesia gentil? Veamos en la página 57 del libro de Los Sellos en español; dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza…’.

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando:

‘… y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel. ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia”.

Es el mensajero a Israel y viene por Su Iglesia, porque Su Iglesia está a punto, ¿de qué?, de ser raptada; y Él es el que viene por Su Iglesia, para llevarse a Su Iglesia a la Cena de las Bodas del Cordero.

Él es el que viene con esa Trompeta de Dios y viene con esa Voz de Arcángel para el Día Postrero; y Voz de Arcángel ahí nos habla de Mensaje de un profeta dispensacional para una nueva dispensación. Es la Voz de Cristo hablándole a Su Iglesia en el Día Postrero por medio de Su manifestación en carne humana.

Es la Venida del Ángel que era diferente a los demás, que es Cristo, viniendo en carne humana en el Día Postrero como el Ángel Mensajero a Israel, y también viene por Su Iglesia, para llevarse Su Iglesia en el Día Postrero.

Y ahora, vean, en la página… Vamos a ver aquí la página correspondiente a la apertura de este Séptimo Sello. Nuestro hermano Branham dice: “Han sido abiertos seis Sellos, pero no dice nada del Séptimo Sello”10. El Séptimo Sello todavía no ha abierto, es Su Venida.

Y ahora, página 482 y 483 dice así:

“195. Entonces encontramos que nos ha sido abierto el Sexto Sello, y lo vemos. Sabemos que el Séptimo Sello no puede ser abierto al público hasta que llegue esa hora. Ahora, hubo alguna razón por la cual Dios permitió la declaración de estos Siete Truenos, porque tiene que venir. Hallamos que Cristo, el Cordero, tomó el Libro en Su mano y abrió el Séptimo Sello, pero es un misterio escondido, nadie lo conoce; y eso cuadra exactamente con lo que Él dijo, que nadie conocería cuándo sería Su Venida. Tampoco conocerían nada acerca de este misterio de los Siete Truenos”.

Y sigue un poco más abajo de esta página 482, sigue diciendo:

“197. Ahora, en la Obra completa tenemos, por la gracia de Dios, todos los misterios de los seis Sellos que habían sido sellados, y sabemos y entendemos que el Séptimo Sello no será dado a conocer al público.

198. En la hora de Su Venida, cuando acontecerá la destrucción de la Tierra, ustedes saben, cuando le hicieron la pregunta en cuanto a cuándo sería la señal de Su Venida y del fin del mundo, en Mateo 24. Él les contestó eso y les habló de Israel estando de nuevo en su país, en el versículo 31; pero luego se fue a las parábolas (diciendo):

‘De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que el verano está cerca.

Así también vosotros, cuando viereis todas estas cosas, sabed que está cercano, a las puertas’.

Mateo 24:32-33

199. Está hablando de Israel en su propia patria. Pero, ¿notaron que Él no habla nada de la revelación de este Séptimo Sello; y también acá en Apocalipsis, en la apertura de los Sellos, también lo omitió? Vemos, pues, que es un misterio por completo, y la hora todavía no ha llegado para que se diera a conocer este misterio. Hemos llegado hasta aquí, y lo demás nos será dado allí: en el tiempo cuando aparezca Jesús nuevamente sobre la Tierra para llevar a Su Novia…”.

¿Para qué viene? Para llevarse a Su Novia; y cuando aparezca Jesús nuevamente sobre la Tierra para llevarse a Su Novia, será dado a conocer el misterio de Su Venida, el misterio del Séptimo Sello.

¿Cómo vendrá? Vamos a ver cómo vendrá. En la página 134 del libro de Los Sellos en español, dice:

“142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como Rey de Reyes y Señor de Señores”.

El Espíritu Santo, que ha estado durante las siete edades de la Iglesia en medio de Su Iglesia manifestado por medio de los mensajeros, los siete ángeles mensajeros, ahora para el Día Postrero vendrá encarnado; y vamos a ver cómo será esa manifestación. En la página 277 del libro de Los Sellos también dice:

“[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

Ahora veamos quién es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19: es el Espíritu Santo, el cual es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Verbo, Jesucristo en Espíritu Santo.

Y ahora, en la página 256 del libro de Los Sellos en español veremos cómo viene ese Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

¿Cómo vendrá el Verbo, la Palabra, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, Jesucristo en Espíritu Santo?, ¿cómo vendrá? Vendrá en carne humana, manifestado en carne humana en el Día Postrero; será la Palabra encarnada en un hombre de este tiempo final; porque en un hombre de este tiempo final será que el Verbo, la Palabra, Cristo, el Ángel que era diferente a los demás, vendrá manifestado en carne humana llevando a cabo Su ministerio correspondiente al Séptimo Sello, Su ministerio correspondiente al Día Postrero, para la Obra de Reclamo de todo lo que Él ha redimido con Su Sangre. Él viene manifestado en el Día Postrero dándonos a conocer todas estas cosas que Él estará haciendo en este tiempo final.

Recuerden: la Obra la hace Dios, la hace Jesucristo. El velo de carne en quien estará manifestado el Verbo, la Palabra, solamente será el instrumento de Jesucristo, pero él no es Jesucristo ni tampoco es Moisés ni tampoco es Elías. Solamente él será el instrumento de Jesucristo, del Espíritu Santo, en el cual Jesucristo, el Ángel del Pacto en Espíritu Santo estará manifestado en carne humana y estará manifestando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez.

El ministerio de Elías por quinta vez, el cual será el ministerio que está señalado como uno de los Dos Olivos, será el ministerio de Elías por quinta vez; ese ministerio por quinta vez manifestado estará en un hombre de este tiempo final.

En la página 399 del libro de Los Sellos en español le hicieron la pregunta número 11, donde dice, donde preguntan:

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(La contestación fue):

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu; porque allá, cuando Elías ya había subido y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

¿Qué será el quinto ministerio de Elías o Elías manifestado por quinta vez? Será el espíritu de Elías en un hombre de este tiempo final, o sea, el espíritu ministerial, el ministerio de Elías manifestado por el Espíritu Santo en un hombre de este tiempo final.

Por eso es que en Apocalipsis, capítulo 7, verso 2 en adelante, aparece este Ángel con el Sello del Dios vivo. ¿Cuál es el Sello del Dios vivo? Es el Espíritu Santo. Ese Ángel Mensajero viene con el Espíritu Santo en el Día Postrero para llamar y juntar 144.000 hebreos, y sellarlos en sus frentes; luego, en Apocalipsis, capítulo 14, encontramos que ya están llamados, juntados y sellados, y ya están con el Cordero en el Monte de Sion.

Y ahora, ¿no eran dos profetas, los Dos Olivos, los que llamarían y juntarían al pueblo hebreo, a 144.000 hebreos? Claro que sí. ¿Y por qué dice que es ese Ángel el que viene para llamarlos y juntarlos y sellarlos? Porque en ese Ángel viene el ministerio de Moisés por segunda vez y viene el ministerio Elías por quinta vez, y viene el ministerio de Jesús por segunda vez; y por medio de ese velo de carne se estará manifestando el ministerio de Elías, el de Jesús y el de Moisés.

Por lo tanto, ellos verán a Elías viniendo por quinta ocasión, verán a Moisés viniendo por segunda ocasión y verán el ministerio de Cristo viniendo por segunda ocasión también; por lo tanto, ellos verán a Jesús, verán a Elías y verán a Moisés; verán al Ángel del Pacto, al Ángel de Jehová, que es Jesucristo en Espíritu Santo, manifestado en ese velo de carne, en ese hombre de este tiempo final; y por medio de ese hombre verán a Moisés, verán a Jesús y verán a Elías; esos son los tres Testigos para el Día Postrero.

¿Y no eran solamente dos testigos, conforme a Apocalipsis 11? Conforme a Apocalipsis 11 hay dos, pero Jesús es el Testigo fiel y verdadero11; por lo tanto son tres testigos; porque para toda cosa que tenga que ser juzgada Dios estableció que tienen que tener dos o tres testigos12.

Y ahora, vean ustedes, Dios nos da tres testigos para el Día Postrero. Si con dos basta, cuánto más con tres.

Ahora, vean ustedes, tenemos los tres testigos, que son el ministerio de Moisés, el ministerio de Elías y el ministerio de Jesús para ser manifestados en el Día Postrero por el Espíritu Santo, por el Ángel del Pacto, viniendo el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre; y por medio de ese hombre estarán estos tres grandes ministerios manifestados; y estarán, por lo tanto, Elías, Jesús y Moisés aquí en la Tierra, en el cumplimiento de la promesa de esos tres grandes personajes bíblicos, de esos tres grandes profetas; son sus ministerios repitiéndose en el Día Postrero por medio de la manifestación del Ángel del Pacto, por medio de la manifestación del Espíritu Santo a través de carne humana en el Día Postrero.

Y si encontramos el velo de carne donde estarán esos ministerios manifestados podremos ver a Elías viniendo por quinta vez: como mensajero a Israel, como uno de los Dos Olivos; podremos ver también a Moisés viniendo por segunda vez: el ministerio de Moisés manifestado por segunda vez como el otro de los Dos Olivos; y podremos ver también a Jesús viniendo por segunda vez: el ministerio de Jesús viniendo por segunda vez en carne humana, en el Día Postrero.

Eso será el Espíritu Santo manifestado en carne humana, encarnado en un hombre de este tiempo final; y también será el ministerio de Elías viniendo en carne humana, o sea, encarnado en un hombre de este tiempo final; y el de Moisés también es en la misma forma.

Ese es el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, como dijo Cristo en San Mateo, capítulo 16, verso 27 al 28, donde dice: “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de Su Padre con Sus Ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”. San Mateo, capítulo 16, versos 27 al 28, así dice Jesucristo. Vamos a leerlo directamente aquí, de la Escritura; dice:

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”.

Y en Apocalipsis, capítulo 22, verso 12, dice:

“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”.

Ahora vean cómo viene el Hijo del Hombre, Cristo, con Sus Ángeles, para el Día Postrero. Y ahora, todo esto es en el Templo de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

¿Dónde vino Cristo en cada edad? Vino en cada ángel mensajero manifestado (¿dónde?) en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo.

Y ahora, ¿a dónde vendrá Cristo manifestado en el Día Postrero? Vendrá en Su Templo y a Su Templo en la Edad de la Piedra Angular, velado en carne humana, manifestado en carne humana, a través de un velo de carne de este tiempo final, en el cumplimiento, en la manifestación del Séptimo Sello en medio de la raza humana.

Y ahora, veamos cómo para este tiempo final Cristo estará manifestado hablando todas estas cosas que deben suceder pronto. Él dice en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, con esa Voz de Trompeta dice:

“Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de éstas”.

¿Después de cuáles? Después de las cosas que han sucedido en las siete etapas o edades de la Iglesia gentil; ahora nos va a mostrar las cosas que deben suceder en la etapa de la Edad de la Piedra Angular.

Y así como cada una de las etapas de la Iglesia gentil pasadas se cumplieron en diferentes territorios, así también la etapa de la Edad de la Piedra Angular tiene un territorio para ser cumplido, y ese territorio es la América Latina y el Caribe; y nosotros somos las personas más privilegiadas de todos los seres humanos que viven en este planeta Tierra, porque somos latinoamericanos y caribeños, y Dios nos está —conforme a Su Palabra— dando la bendición más grande que Él le daría a Su Iglesia a través de la trayectoria por la cual Su Iglesia pasaría.

Ahora, para este tiempo final el Séptimo Sello estará ¿dónde? En el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual; y el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual es la Edad de la Piedra Angular, así como las siete etapas o edades de la Iglesia gentil corresponden al Lugar Santo del Templo espiritual de Cristo.

¿Dónde encontraremos el Séptimo Sello siendo manifestado, siendo abierto, siendo cumplido? En la Casa de Dios. ¿En qué parte de la Casa de Dios? En el Lugar Santísimo.

Cuando Dios vino en la Columna de Fuego al templo que construyó Salomón y al templo que había construido Moisés, ¿a dónde entró? Entró al templo y se posó sobre el propiciatorio, que estaba sobre el arca del pacto, en medio de los dos querubines de oro. ¿Y dónde estaba el arca del pacto? Estaba en el lugar santísimo.

Es el Lugar Santísimo el lugar del Templo de Dios más privilegiado de todo el Templo de Dios.

Y ahora, Cristo ha estado materializando en y con seres humanos, ha estado construyendo un Templo; por lo tanto, ha estado materializando el Templo que está en el Cielo, lo ha estado materializando con seres humanos aquí en la Tierra; así como Moisés lo materializó con aquellas pieles de tejón y otras pieles de animales, y también madera y oro, plata también; estaba actualizando en la Tierra las cosas del Templo que está en el Cielo, y Salomón hizo lo mismo.

Vean, en el lugar santísimo estaban los dos querubines de oro sobre el propiciatorio, en el tabernáculo que construyó Moisés; y también en el templo que construyó Salomón estaban sobre el propiciatorio, hechos de oro también. Pero en el templo que construyó Salomón colocó dos querubines de madera de olivo gigantes y los cubrió de oro; una ala tocaba la pared y la otra ala llegaba hasta el centro, donde estaba el arca del pacto, hasta el centro del arca del pacto, ahí llegaba; y estaban mirando hacia el arca del pacto; el otro querubín, su ala, llegaba su ala izquierda a la pared y su ala derecha llegaba al centro, y se encontraban las dos alas de los dos querubines.

Siendo de madera de olivo, para la Iglesia del Señor Jesucristo para el Día Postrero, para la Edad de la Piedra Angular, Dios ha prometido colocar Dos Olivos, los Dos Olivos de Apocalipsis, capítulo 11; y esos son los Dos Olivos que aparecieron en el tabernáculo que construyó Salomón. La parte de madera representa la humanidad y la parte de oro representa la divinidad. La manifestación de la divinidad ¿en qué? En humanidad, o sea, en carne humana.

Y ahora, vean ustedes el por qué también Zacarías vio dos olivos allí, uno a cada lado, en la visión que tuvo en el capítulo 4 de Zacarías.

Encontramos que es en medio de los dos querubines de oro y en medio los dos querubines de madera de olivo que la presencia de Dios en la luz de la Shekinah estaba en el tabernáculo que construyó Salomón.

En el que construyó Moisés no estaban todavía los dos querubines de madera de olivo cubiertos de oro, solamente estaban los dos querubines de oro en el propiciatorio; pero allí, en medio de los dos querubines, estaba la presencia de Dios en la Nube de Luz, la Columna de Fuego.

En el Cielo estos querubines… Miren ustedes, estos querubines en el templo representan allá en el Cielo, en el Templo del Cielo, a Gabriel y a Miguel; son los Ángeles de la diestra…, de la derecha y de la izquierda de Dios.

Y ahora, en la Tierra, en el Templo de Jesucristo, son Moisés y Elías, son los ministerios de Moisés y Elías manifestados en el Día Postrero en carne humana, en un hombre de este tiempo final.

Así que Jesucristo, así como ha estado materializando con seres humanos tanto el candelabro de oro con sus lámparas, que representa a la Iglesia de Jesucristo en las siete edades de la Iglesia gentil con sus ángeles mensajeros, ahora estará materializando lo que corresponde al Lugar Santísimo, ya que ha materializado lo que corresponde al Lugar Santo durante las siete etapas o edades de la Iglesia gentil; pues Cristo ha estado construyendo un Templo para Dios, formado con seres humanos, con piedras vivas, que son seres humanos, y de edad en edad ha llamado y juntado esas piedras vivas y ha formado la parte del Templo correspondiente a cada edad.

Y ahora está llamando y juntando las piedras vivas con las cuales está construyendo el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual; y el territorio donde Él está buscando esas piedras vivas son los territorios de la América Latina y el Caribe; y si hay alguna piedra viva que pertenezca a ese Templo, a ese Lugar Santísimo, y se ha ido a otra nación, hasta allá le llega el Mensaje, y lo llama y lo junta y lo coloca en la Edad de la Piedra Angular, porque pertenece a esa parte del Cuerpo Místico de Cristo, a esa parte del Templo de Jesucristo; y ese Templo representa el Templo que está en el Cielo.

O sea que la representación del Templo que está en el Cielo ya no es el tabernáculo que construyó Moisés, ya ese no está funcionando; tampoco es el tabernáculo que construyó el rey Salomón, ese fue destruido; y ahora solamente queda un templo aquí en la Tierra que representa el Templo que está en el Cielo; y ese templo que representa el Templo que está en el Cielo es la Iglesia del Señor Jesucristo, ese es el Nuevo Templo al cual cada uno de nosotros pertenecemos; y pertenecemos a la parte más importante de ese Templo, que es la Edad de la Piedra Angular, que es el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, en donde está el Trono del Señor Jesucristo en Su Templo espiritual, en Su Israel celestial.

Y luego, en el Israel terrenal, el cual también tiene una bendición grande de parte de Dios, ahí estará el templo literal, en donde se sentará Cristo como Hijo de David. Ese trono en donde Cristo se sentará es el trono del cual le habló el Arcángel Gabriel a la virgen María en San Lucas, capítulo 1 y versos 30 en adelante; dice:

“Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.

Éste será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”.

Aquí tenemos la promesa del Trono de David para ser dado por heredad a Cristo, el Hijo de David; y es para este tiempo final que Cristo tomará ese Trono, que ha estado vacío desde hace miles de años.

Y también Él dice: “Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi Trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en Su Trono”13.

A través de la manifestación de Cristo en el Día Postrero a través de Su velo de carne, a través de carne humana, se obtendrá la gran victoria en el Amor Divino, la cual obtendrá Cristo en Su manifestación final en favor de Su Iglesia y en favor de todos los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero o en la otra sección del Libro de la Vida; y con Él estará el vencedor siendo el instrumento de Cristo.

Y cuando se haya obtenido esa victoria, pues estará el vencedor: el instrumento de Cristo a través del cual Cristo estará manifestado en este tiempo final; y después encontramos que estaremos en la Cena de las Bodas del Cordero, y después de eso estaremos en la tierra de Israel, en Jerusalén, reinando con Cristo por mil años y luego por toda la eternidad.

Iremos a la tierra de Israel, como Efraín y Manasés: nacieron en tierra gentil, en Egipto…; hijos de José, un hebreo, y de una gentil, Asenat; y encontramos que fueron bendecidos por Jacob.

Efraín recibió la Bendición de la Primogenitura y Efraín representa a la Iglesia del Señor Jesucristo; y Efraín fue colocado como parte de las tribus de Israel, como también Manasés.

Por eso estaremos en medio del pueblo hebreo, porque la Bendición de la Primogenitura quien la tiene es la Iglesia del Señor Jesucristo; y no hay bendición para el pueblo hebreo si no está allí quien tiene la Bendición de la Primogenitura, que es Cristo con Su Iglesia. Cristo ha bendecido a Su Iglesia y ha pasado la bendición de Abraham, esa Bendición de la Primogenitura la ha pasado a Su Iglesia gentil.

Ahora podemos ver el por qué vamos a estar allá. Tenemos el completo derecho de estar allí con Cristo reinando por mil años y luego por toda la eternidad.

Ahora podemos ver “EL SÉPTIMO SELLO Y EL LUGAR SANTÍSIMO DEL TEMPLO DE DIOS”, de este Templo espiritual, que es Su Iglesia, el cual representa el Templo que está en el Cielo.

Ya no hay otro templo, ni el tabernáculo de Moisés ni el templo de Salomón, que representen el Templo que está en el Cielo; solamente hay uno, y ese es el Templo del Señor Jesucristo.

Bien dijo Jesús, cuando estuvo en el templo en una ocasión, dijo14: “He aquí uno mayor que Salomón”. ¿Y quién era? Jesucristo. Salomón construyó un templo, pero cuando Cristo estaba allí ya lo habían destruido hacía tiempo; aquel que estaba allí, aquel templo que estaba allí era una reconstrucción.

Pero ahora Cristo construiría un Nuevo Templo, el cual será un Templo eterno, para Dios morar eternamente en ese Templo; y está compuesto con piedras vivas, que son seres humanos, los cuales vienen a formar parte de ese Templo del Señor Jesucristo.

Y ahora, la parte más importante del templo que construyó Moisés y el que construyó Salomón, ¿dónde estaba? Estaba para el occidente, o sea, para el oeste, y ese lugar era el lugar santísimo; y la parte más importante del Templo espiritual de Cristo, encontramos que también está para el oeste, o sea, el occidente, que es el continente americano. Le ha tocado esa parte a la América Latina y el Caribe.

Y ahora vean ustedes el por qué la Venida de Cristo para el Día Postrero es a Su Templo, y viene a la parte más importante de Su Templo, que es el Lugar Santísimo, que corresponde al territorio latinoamericano y caribeño.

Bien dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo en el mensaje “El único lugar provisto por Dios para adorar”, página 2, hablando del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 y Su Venida, dijo de la siguiente manera... tenemos aquí el extracto, está en el libro de Citas, párrafo o verso 1485 dice:

1485 - “Ahora, yo estaba poniéndome bastante viejo y pensé: ‘¿Habrá otro avivamiento…?”.

O sea, otro despertamiento espiritual, como el que hubo en cada edad cuando Dios envió a cada mensajero.

“‘¿Habrá otro avivamiento, veré otro tiempo?’. Y sólo recuerden, del Oeste (¿de dónde? Del Oeste) vendrá un jinete en un caballo blanco (¿Qué vendrá? Un Jinete en un caballo blanco). Cabalgaremos esta senda otra vez”.

Ahora, dice “cabalgaremos”, o sea que no la va a cabalgar solo, sino con uno que vendrá. El ministerio de Elías estuvo en Juan el Bautista también y luego estuvo en nuestro hermano Branham, y clamando ahí el Espíritu de Dios dijo: “Cabalgaremos este camino, esta senda, una vez más (o sea, otra vez)”.

Y si el ministerio de Elías cabalga de nuevo la senda ministerial, lo hace por quinta ocasión. La quinta manifestación de Elías será acompañado con ese Jinete que viene en ese caballo blanco. ¿Y viene de dónde? Del occidente.

“Eso es correcto. Tan pronto como estemos listos. Vean, es una promesa”.

¿Y dónde está esa promesa? Está en Apocalipsis, capítulo 19, que es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida del Verbo, la Palabra encarnada en un hombre.

En donde venga la Palabra encarnada en el Día Postrero, ahí estará el ministerio de Elías por quinta ocasión; y ahí estará el ministerio de Jesucristo, del Espíritu Santo por segunda ocasión, el ministerio de Jesús por segunda ocasión como el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que será la Palabra encarnada en un hombre; y ahí estará también el ministerio de Moisés por segunda vez. Porque ese Jinete del caballo blanco de Apocalipsis viene con el ministerio de Jesús por segunda vez, con el ministerio de Moisés por segunda vez y con el ministerio de Elías por quinta vez; porque es la Venida del Ángel que era diferente a los demás viniendo del carne humana en el Día Postrero.

Es la Venida del Sol de Justicia naciendo a la Iglesia del Señor Jesucristo, conforme a Malaquías, capítulo 4, verso 2, donde dice:

“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación…”.

Así como el águila viene con sus alas, ahora la Segunda Venida de Cristo es con Sus alas; y Sus alas son los ministerios de Moisés y Elías. Por eso en el Monte de la Transfiguración encontramos a Jesús con Su rostro resplandeciendo como el sol, Sus vestiduras resplandecientemente blancas (o sea, resplandeciendo Sus vestiduras) y a cada lado de Jesús: Moisés a un lado y Elías al otro lado; ahí están las dos alas de Cristo en Su Segunda Venida, las alas del Sol de Justicia, las alas de esta poderosa Águila, que es nuestro amado Señor Jesucristo en Su Venida.

Por eso también es dicho que un Águila blanca nos raptará, nos llevará, y tiene que venir con alas para poderse llevar a Sus escogidos. ¿No dice la Escritura que Dios libertó al pueblo hebreo y los llevó en las alas del gran águila?

¿Dónde está eso, Miguel, por ahí?, ¿dónde encontramos esa…? Eso debe estar por ahí por Deuteronomio, donde habla de las alas del gran águila; Deuteronomio o los Salmos (por ahí), encontraremos que habla que Dios llevó al pueblo hebreo en las alas o sobre las alas… Deuteronomio 32:11, vean ustedes lo que dice. Alas de águila. El águila, vean ustedes, representa a Dios, y también Dios representa a Sus profetas con águilas. Vamos a comenzar en el verso 8 en adelante, dice:

“Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones,

Cuando hizo dividir a los hijos de los hombres,

Estableció los límites de los pueblos

Según el número de los hijos de Israel.

Porque la porción de Jehová es su pueblo;

Jacob la heredad que le tocó.

Le halló en tierra de desierto,

Y en yermo de horrible soledad;

Lo trajo alrededor, lo instruyó,

Lo guardó como a la niña de su ojo.

Como el águila que excita su nidada,

Revolotea sobre sus pollos,

Extiende sus alas, los toma,

Los lleva sobre sus plumas,

Jehová solo le guió,

Y con él no hubo dios extraño”.

Aquí, vean ustedes cómo Dios como poderoso - poderosa águila, llevó sobre Sus plumas a Sus hijos.

Y ahora, hay otros lugares también. Por ejemplo, nos habla: “Para que te rejuvenezcas como el águila”15, porque si Dios nuestro Padre es Águila, ¿Sus hijos qué son? Águilas también; y dice que nos vamos a rejuvenecer como el águila, porque vamos a ser transformados y entonces vamos a estar jovencitos por toda la eternidad.

Y ahora, podemos ver cómo Dios se representa en el águila, y es un águila que viene volando; y por eso viene manifestado en carne humana cuando llega el tiempo para el Gran Águila, Dios, manifestarse en cada dispensación.

Y para este tiempo final, con la manifestación de Dios, el Gran Águila, por medio de carne humana nos llamará, nos juntará y nos dará la fe para ser transformados y raptados en este tiempo final; y la fe para el rapto la dan los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10.

Y si los Siete Truenos dan la fe para el rapto, entonces necesitamos conocer lo que los Siete Truenos hablan; y lo que los Siete Truenos hablan es la revelación del Séptimo Sello. O sea que los Truenos, que son la Voz de Cristo hablándole a Su Iglesia en el Día Postrero por medio de Su manifestación en carne humana, lo que le revelan a Su Iglesia es Su Venida, la Venida de Cristo, el Ángel del Pacto, viniendo en carne humana en el Día Postrero manifestado o manifestando el ministerio de Jesús, el ministerio de Elías y el ministerio de Moisés en este tiempo final.

Dice en la página 128 del libro de Los Sellos en español:

“121. Ahora, los Siete Truenos de Apocalipsis permitirán que Él muestre a la Novia cómo prepararse para obtener esa gran fe de traslación”.

¿Qué es lo que le da la fe de traslación, de rapto a la Iglesia? Lo que los Siete Truenos le revelan a la Iglesia. ¿Y qué le revelan? Le revelan el Séptimo Sello, la Segunda Venida de Cristo.

Sin la revelación de la Segunda Venida de Cristo no hay ni siquiera el llamado de los escogidos de Dios y recogimiento de los escogidos de Dios, y mucho menos transformación para los que vivimos y resurrección para los muertos en Cristo; se requiere esa Gran Voz de Trompeta, que es la Voz de Cristo, que es la Voz de los Siete Truenos, clamando como cuando un león ruge y siete truenos emitiendo sus voces; o sea, la Voz de Cristo hablándonos por medio de carne humana y revelándonos el misterio del Séptimo Sello, el misterio de Su Segunda Venida.

En la página 104 del libro de Los Sellos, al final, dice:

“[37]. … Luego vienen siete truenos misteriosos que ni están escritos. Correcto. Y yo creo que por medio de los Siete Truenos será revelado en los últimos días lo que se necesita para aparejar la Novia para tener la fe del rapto; porque con lo que tenemos ahora no podríamos subir. Hay algo que tiene que venir para aparejarnos, porque como estamos ahora apenas podemos tener suficiente fe para la Sanidad Divina. Tenemos que tener suficiente fe para ser transformados en un momento y ser sacados de esta Tierra. Y veremos más adelante (Dios mediante), dónde está esto escrito.

[38]. … A través de las edades, estos Sellos se han abierto hasta ahora cuando se abre el (Séptimo) último Sello”.

Ahora, vean ustedes lo que se necesita para tener la fe para ser transformados y raptados: necesitamos tener la revelación del Séptimo Sello, la revelación de la Segunda Venida de Cristo; y lo único que nos da la revelación de la Segunda Venida de Cristo es las siete voces de los Siete Truenos; y esa es la Voz de Cristo, la Voz del Ángel que desciende del Cielo envuelto en una nube; y Su Venida es la Venida del Ángel, del Mensajero a Israel, y viene por Su Iglesia gentil.

Es la Venida del Ángel que era diferente a los demás, es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, eso es la Venida de la Palabra encarnada en un hombre; y si encontramos ese hombre, estaremos encontrando (¿qué?) el Séptimo Sello manifestado, cumplido en medio de la raza humana, y por consiguiente estaremos obteniendo el conocimiento de Su Venida en carne humana y estaremos obteniendo la fe, la revelación para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Hemos visto el por qué es tan importante el Séptimo Sello y el conocer el misterio del Séptimo Sello, o sea, el misterio de Su Venida. ¿Y dónde? En la Casa de Dios, en el Templo de Dios. ¿En qué parte del Templo de Dios? En el Lugar Santísimo.

“Sube acá (¿A dónde vamos a subir? Al Lugar Santísimo), y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de éstas”.

Cristo por medio de Su manifestación en carne humana en Su Ángel Mensajero nos revela todas estas cosas que deben suceder pronto:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”. (Apocalipsis 22, verso 16).

Y Apocalipsis 22, verso 6, dice: “Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado Su Ángel, para manifestar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿A quién ha enviado para manifestar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto? Ha enviado a Su Ángel Mensajero; porque ese Ángel Mensajero es el instrumento de Cristo para Su manifestación en carne humana, en el cumplimiento del Séptimo Sello siendo cumplido aquí en la Tierra; o sea, en el cumplimiento de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, manifestando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez. Ese es el misterio del Séptimo Sello para ser manifestado en el Lugar Santísimo del Templo de Dios, o sea, de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta noche dándoles testimonio de “EL SÉPTIMO SELLO Y EL LUGAR SANTÍSIMO DEL TEMPLO DE DIOS”. ¿Y el Lugar Santísimo está compuesto con qué? Con seres humanos latinoamericanos y caribeños.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Séptimo Sello, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Ángel que era diferente a los demás, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y pronto todos seamos transformados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

“EL SÉPTIMO SELLO Y EL LUGAR SANTÍSIMO DEL TEMPLO DE DIOS”.

[Revisión diciembre 2018]

1 Éxodo 26:30

2 Hechos 7:53, Gálatas 3:19

3 1 Crónicas 22:7-10, 28:2-6

4 Romanos 6:23

5 San Juan 6:56

6 San Juan 5:24

7 San Juan 11:1-10 y 11:11-14

8 San Juan 6 versos 39, 40, 44, 54

9 2 Corintios 5:1

10 Sellos, pág. 459, párr. 114; pág. 472, párr. 164

11 Apocalipsis 3:14, 1:5

12 Deuteronomio 17:6, 19:15, 2 Corintios 13:1

13 Apocalipsis 3:21

14 San Mateo 12:42, San Lucas 11:31

15 Salmo 103:5

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