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Muy buenos días, amados hermanos y amigos presentes. Es para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo en el amor divino alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Para lo cual quiero leer en Romanos, capítulo 8, versos 10 en adelante, donde nos dice de la siguiente manera:

“Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.

Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne;

porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;

porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;

y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?

Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL SÉPTIMO SELLO Y LA ADOPCIÓN DE LOS HIJOS DE DIOS”.

El Séptimo Sello de Apocalipsis, capítulo 8, verso 1, y Apocalipsis, capítulo 5, versos del 1 al 8, ahí encontramos el Séptimo Sello en el Libro de los Siete Sellos; y el misterio contenido en el Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo.

Y el propósito de Su Venida para el Día Postrero es llevar a cabo la Obra de Reclamo, en donde todos los hijos e hijas de Dios que están viviendo, y los que han partido en edades pasadas y algunos de los nuestros que han partido, sean adoptados; es para la adopción de todos los hijos e hijas de Dios, en donde Él hace la Obra de Reclamo, y vendrá la adopción de todo hijo e hija de Dios.

Ahora, para poder comprender la adopción de los hijos e hijas de Dios, en donde obtendremos el cuerpo eterno, necesitamos comprender que hay un Israel terrenal, que es el pueblo hebreo, y hay un Israel celestial, el cual es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Vean, aquí San Pablo, hablándonos del Israel celestial y del Israel terrenal, nos dice en Gálatas, capítulo 4, versos 22 al 31:

“Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre.

Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa.

Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar.

Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud.

Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.

Porque está escrito:

Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz;

Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto;

Porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido.

Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa.

Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora.

Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre.

De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre”.

Y ahora, vean ustedes cómo nos habla: “Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos, es libre” o “libre es”.

Aquí tenemos al pueblo hebreo representado en Agar y su hijo Ismael, el cual, vean ustedes, con su madre representa al pueblo hebreo. Agar, dice San Pablo que es un monte, o sea, representa ese monte; veamos, dice:

“Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud”.

Esta parábola de San Pablo de seguro no les gustó mucho a los hebreos de aquel tiempo, pero aquí San Pablo está mostrando en tipos y figuras, en la vida del profeta y patriarca Abraham, la simiente de Abraham: una por la carne y la otra por la fe, por el espíritu, por la promesa.

Y ahora, Abraham por medio de Agar tuvo a Ismael: vino primero. Luego, por medio de Sara tuvo a Isaac: vino después; pero ese fue el hijo que Dios le había prometido (¿a quién?) a Abraham.

Y ahora, estos dos hijos, uno representa - Ismael representa al pueblo hebreo y el otro representa a la Iglesia del Señor Jesucristo. El Israel terrenal es el pueblo hebreo y el Israel celestial es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora, podemos ver el por qué Ismael perseguía a Isaac, así como el pueblo hebreo persiguió al cristianismo allá cuando nació. Cuando estaba en su infancia, vean ustedes las persecuciones tan grandes que echó el pueblo hebreo sobre el cristianismo: mató o pidió la muerte de Cristo, pidió la muerte de muchos de los apóstoles de Cristo, y así por el estilo podemos ver que trajo una persecución grande. Todo esto ya había sido representado en Ismael persiguiendo a Isaac.

Ahora, en esta parábola o alegoría nos muestra San Pablo con detalles claros el Programa de Dios para el Israel terrenal y el Israel celestial, representados ambos, uno en Ismael y el otro en Isaac.

Ahora vean un detalle aquí en Ismael. Encontramos que Dios le dijo que de Ismael vendrían príncipes; fue cuando Abraham oró por Ismael, pues Abraham quería la bendición también para su hijo Ismael; y ahora Dios le dice que lo va a bendecir también. Miren aquí, en Génesis, capítulo 17, veamos lo que nos dice aquí: verso 15 en adelante, dice:

“Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, mas Sara será su nombre.

Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella”.

Miren todas estas bendiciones que vienen para Sara y el hijo que vendrá por medio de Sara, pues esas bendiciones que vienen para Sara son por medio del hijo que va a tener; dice: “será madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella”. Reyes de pueblos vendrán de ella. Para el Reino Milenial, recuerden: “reyes de pueblos” serán descendientes del Hijo prometido; y eso lo vamos a dejar por el momento quieto.

“Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir?

Y dijo Abraham a Dios: Ojalá Ismael viva delante de ti”.

Ese es el deseo de todo padre con sus hijos: que vivan delante de Dios, sirviendo a Dios todos los días de su vida; porque después vivirán eternamente si sirven a Dios.

“Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él.

Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación.

Mas yo estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene.

Y acabó de hablar con él, y subió Dios de estar con Abraham”.

Aquí podemos ver cómo Dios le dice que va a bendecir no solamente a Isaac y su descendencia, sino que va a bendecir también a su hijo Ismael. Ese día Abraham tomó a su hijo Ismael y a todos sus siervos y los circuncidó, y también Abraham fue circuncidado en ese tiempo:

“Era Abraham de edad de noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio”.

Ahora, vean ustedes, a los 99 años Abraham fue circuncidado, e Ismael tenía para ese tiempo unos 13 años de edad, y ahí comenzó el Pacto de la circuncisión de Dios con Abraham.

Ahora, podemos ver que están en el Programa de Dios estos dos pueblos: uno terrenal y el otro celestial.

Para el Israel terrenal habrá una adopción como nación; para el Israel celestial habrá una adopción como Iglesia; y los miembros del Israel celestial tendrán una adopción como individuos, y vendrán a ser a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo, con un cuerpo físico glorificado y eterno y con un espíritu teofánico eterno también, el cual reciben los escogidos de Dios, los hijos de Dios, cuando han recibido a Cristo como su Salvador y han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y han recibido el Espíritu de Cristo; ahí reciben ese cuerpo teofánico, que es el espíritu teofánico de la sexta dimensión.

Si mueren sus cuerpos físicos, siguen viviendo, porque van a vivir al Paraíso, y viven en ese cuerpo teofánico, que es parecido a este cuerpo que nosotros tenemos en la actualidad, pero es de otra dimensión.

Para el Día Postrero, los que han recibido el nuevo nacimiento —que son los hijos e hijas de Dios— son los que han recibido a Cristo como su Salvador, han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y han recibido el Espíritu de Cristo, y por consiguiente son los que tienen la promesa de un nuevo cuerpo, un cuerpo eterno, el cual recibirán en el Día Postrero. Si han muerto sus cuerpos físicos, serán resucitados en cuerpos eternos; y si estamos vivos cuando los muertos en Cristo resuciten, pues seremos transformados.

Ahora, ¿qué estarán y cómo han estado de edad en edad esos hijos e hijas de Dios, esos escogidos de Dios?, ¿y dónde han estado? Les voy a decir dónde han estado esos hijos de Dios y quiénes son esos hijos de Dios que serán adoptados en el Día Postrero, que pertenecen al Israel celestial: esos son los que han recibido el Mensaje y al mensajero de su edad a medida que las diferentes etapas de la Iglesia de Jesucristo han ido siendo cumplidas o se han estado cumpliendo.

De edad en edad podemos ver las diferentes etapas de la Iglesia, los mensajeros; y cada mensajero trajo el Mensaje de Dios para su edad, y se cumplió cada edad en cierto territorio, y desde ese territorio se extendió el Mensaje a otros lugares, a otras naciones, y en cada edad recogió a los escogidos de cada edad.

En alguna forma toda persona correspondiente a cada edad tuvo una relación directa o indirecta con el mensajero de su edad. Quizás nunca escuchó personalmente al mensajero, pero escuchó a alguna persona que había recibido el Mensaje de ese mensajero, o esa persona había recibido el Mensaje de otro que había recibido el Mensaje del mensajero; o sea que están conectados por ese hilo de la revelación divina, pasando del mensajero a los ministros de esa edad, los cuales trabajaron con el mensajero de esa edad hasta que fueron recogidos los escogidos de esa edad. Así ha sido de edad en edad; y esos son los que serán resucitados, si partieron, y los que estén vivos serán transformados en este tiempo final.

Ahora, ¿quiénes serán los que serán resucitados en el Día Postrero? Los que pertenecen a las diferentes edades de la Iglesia gentil y algunos de los nuestros, de nuestra edad, que han partido.

¿Y quiénes serán los que serán transformados estando vivos en este tiempo final? Serán los que estarán recibiendo la Palabra de Dios, el Mensaje de Dios, del tiempo que corresponde a este tiempo del Programa de Dios.

Estamos viviendo en el tiempo de la Edad de la Piedra Angular porque estamos viviendo en el Día Postrero, en el tiempo final; y por consiguiente, los que serán transformados, ¿dónde estarán en este tiempo final? Estarán en la Edad de la Piedra Angular, recibiendo la Palabra de Dios para la Edad de la Piedra Angular, para todos los hijos e hijas de Dios; y ellos estarán no con los brazos cruzados en esta edad, sino que estarán trabajando en los negocios de nuestro Señor Jesucristo, en la Casa de nuestro Señor Jesucristo, que es Su Iglesia.

Como dijo Jesucristo: “En los negocios de mi Padre me conviene estar”. Y así le conviene estar a cada hijo e hija de Dios en el tiempo que le ha tocado vivir: le conviene estar en los negocios de su Padre celestial, trabajando en esos negocios día tras día; porque ninguna persona podrá ser adoptada si no está trabajando en los negocios de su Padre celestial.

En San Lucas, capítulo 2, verso 49, es donde Jesús dijo: “En los negocios de mi Padre me conviene estar”, y tenía solamente 12 años. Eso significa que aun los niños trabajan en los negocios de su Padre celestial, aun siendo niños todos trabajan; también los jóvenes, los adultos y los ancianos también; trabajan en los negocios de nuestro Señor Jesucristo en la edad que nos corresponde estar en este tiempo final, así como trabajaron en los negocios de nuestro Señor Jesucristo, en la Casa de Dios, en la Iglesia de Jesucristo, los hijos e hijas de Dios de edades pasadas.

Y ahora, hemos visto que la Casa de Dios, que es la Iglesia de Jesucristo —que es también el Israel celestial, la descendencia de Abraham por medio de Cristo, la descendencia celestial de Abraham por medio de Jesucristo—, podemos ver que de edad en edad han estado manifestados aquí en la Tierra en cuerpos mortales y han recibido el Espíritu de Cristo, y por consiguiente han recibido su cuerpo teofánico en la edad que les ha tocado vivir; pero nunca la manifestación plena de los hijos e hijas de Dios se ha llevado a cabo en edades pasadas, porque la manifestación de los hijos e hijas de Dios es la manifestación en cuerpos eternos de los hijos e hijas de Dios, es la adopción de los hijos de Dios, la redención del cuerpo, en donde obtendremos el nuevo cuerpo todos nosotros; y ese cuerpo es un cuerpo eterno, un cuerpo glorificado que Jesucristo nos dará a todos nosotros en este tiempo final, y a todos los hijos e hijas de Dios de las edades pasadas, juntamente con los mensajeros de las edades pasadas y también con el mensajero de la Edad de la Piedra Angular.

Ahora, ¿dónde se encuentra el Programa Divino en nuestro tiempo?

En el tiempo de San Pablo se encontraba en la primera edad, en el tiempo de Ireneo se encontraba en la segunda edad; en el tiempo de Pablo se encontraba en Asia Menor, en el tiempo de Ireneo se encontraba en Francia.

En el tiempo de Martín se encontraba en la tercera edad, y esa edad se estaba cumpliendo en Hungría y en Francia; en el tiempo de Colombo se encontraba en Irlanda y Escocia, en esa cuarta edad; y en el tiempo de Lutero se encontraba en la quinta edad, allá en Alemania; en el tiempo de Wesley se encontraba en la sexta edad, allá en Inglaterra; en el tiempo de William Marrion Branham se encontraba en la séptima edad, allá en Norteamérica.

Y ahora, ¿dónde se encuentra el Programa de Dios y los hijos e hijas de Dios recibiendo la Palabra de Dios? Se encuentra el Programa de Dios en la Edad de la Piedra Angular, que es la edad octava; y el ocho representa eternidad; y siendo la edad número ocho… El ocho, vean ustedes, en la semana no hay ocho días, sino siete días; y cuando se dice el día octavo, se habla del primer día de una nueva semana, o sea que regresa al principio.

Y ahora, nosotros, para regresar a vida eterna con un cuerpo eterno, nosotros regresamos en la Edad de la Piedra Angular, que es la edad que representa la eternidad, en donde estará el Mensaje Eterno de Dios, el cual para el Día Postrero será predicado por un mensajero. Conforme a Apocalipsis, capítulo 14, encontramos en el verso 6 al mensajero que estará predicando. Dice:

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo…”.

Y el Evangelio es predicado por seres humanos, y los ángeles desean mirar esa bendición tan grande que Dios da a los seres humanos1; y los mensajeros que han predicado el Evangelio durante las siete edades de la Iglesia gentil son los siete ángeles mensajeros de las siete edades, y junto a ellos han estado los ministros que Dios ha enviado para trabajar en la Obra de Dios con esos mensajeros que han estado predicando el Evangelio de la Gracia.

Para el Día Postrero Dios enviará Su Ángel Mensajero, el cual comenzará predicando el Evangelio de la Gracia y luego continuará predicando el Evangelio del Reino, que es el Evangelio para ser predicado a todos los seres humanos en el Día Postrero, en el séptimo milenio; con el cual la Tierra, la humanidad, será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar2.

La humanidad será llena del conocimiento de la Segunda Venida de Cristo en gloria con Sus Ángeles, y así la humanidad obtendrá el conocimiento del misterio del Séptimo Sello, y obtendrá las bendiciones contenidas en la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Y durante el glorioso Reino Milenial la humanidad estará disfrutando de las bendiciones de la Segunda Venida de Cristo, en donde la humanidad tendrá paz, en donde la humanidad tendrá prosperidad y tendrá el conocimiento claro y completo de Dios y Su Programa; y la humanidad así obtendrá el conocimiento divino que se requiere para el glorioso Reino Milenial de Cristo.

Dice Dios por medio del profeta Zacarías en el capítulo 14… Vamos a leer en ese pasaje de Zacarías, capítulo 14, donde nos dice (el verso 8 al 9 dice):

“Acontecerá también en aquel día, que saldrán de Jerusalén aguas vivas, la mitad de ellas hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental, en verano y en invierno.

Y Jehová será rey sobre toda la tierra”.

Ese es el Reinado del Mesías; porque el Jehová del Antiguo Testamento es el Jesucristo del Nuevo Testamento, y el que se sentará en el Trono de David será el Señor Jesucristo, que es el Jehová del Antiguo Testamento; y por eso dice:

“Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre”.

Por lo tanto, la humanidad también obtendrá el conocimiento del único Dios verdadero; y por consiguiente no habrá religiones y sectas religiosas como hay en la actualidad y como hubo en tiempos pasados, porque solamente habrá sobre el planeta Tierra una sola enseñanza religiosa, y esa es la enseñanza de Dios por medio de la predicación del Evangelio del Reino para el glorioso Reino Milenial. Ese Mensaje del Evangelio del Reino es predicado en el Día Postrero por el Ángel Mensajero de Jesucristo para la Edad de la Piedra Angular.

Por eso es que así como los hebreos trajeron el Evangelio a los gentiles por medio del ministerio del Espíritu Santo a través de San Pedro y después de San Pablo...; porque fue San Pedro el que abrió la puerta a los gentiles en la casa de Cornelio, y luego San Pablo continuó con el Mensaje del Evangelio de la Gracia entre los gentiles.

Y así como esos dos grandes ministerios trajeron el Evangelio a los gentiles (el Evangelio de la Gracia, el Evangelio de la dispensación sexta), para el Día Postrero, para el tiempo de la Edad de la Piedra Angular, en la Dispensación del Reino (que se entrelaza con la Dispensación de la Gracia), el Evangelio que estará siendo predicado en la Iglesia del Señor Jesucristo será el Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; y de ahí, de la Edad de la Piedra Angular, irá el Mensaje del Evangelio del Reino al pueblo hebreo.

O sea que los primeros que reciben el Mensaje del Evangelio del Reino y lo entienden son los escogidos de Dios del Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, que estarán bajo el ministerio del Espíritu Santo a través de Su Ángel Mensajero.

Y ahora, ¿cómo será que los gentiles les llevarán el Mensaje, el Evangelio a los hebreos?, ¿cómo será que la Iglesia gentil les llevará el Mensaje del Evangelio a los hebreos? Veamos. En la página 30 del libro de Las Edades en español dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“109. Ahora, ¿cuándo volverá el Evangelio a los judíos? Cuando se haya terminado la dispensación de los gentiles”.

¿Cuándo? Cuando se haya terminado la dispensación de los gentiles; de lo cual también el apóstol San Pablo habló en Romanos, capítulo 11 (vamos a hacer aquí el entrelace). Romanos, capítulo 11, versos 25 en adelante, ahí dice:

“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles;

y luego todo Israel será salvo, como está escrito:

Vendrá de Sion el Libertador,

Que apartará de Jacob la impiedad.

Y éste será mi pacto con ellos,

Cuando yo quite sus pecados.

Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres.

Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios”.

¿Cuándo será que Dios se tornará al pueblo hebreo? ¿Cuándo será que todo Israel será salvo? Cuando haya entrado la plenitud de los gentiles, que es la plenitud del Cuerpo Místico de Cristo. Y la plenitud del Cuerpo Místico de Cristo se cumplirá cuando haya entrado hasta el último de los escogidos de Dios en la Edad de la Piedra Angular por medio del llamado de Cristo, de la Gran Voz de Trompeta llamando y juntando a todos los escogidos de Dios; llamado del cual habló Cristo en San Mateo 24, verso 31, cuando dijo: “Y enviará Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta, y juntarán a Sus escogidos, desde un cabo del cielo hasta el otro”.

Ahora podemos ver que los escogidos de Dios de entre los gentiles, del Cuerpo Místico de Cristo, en el Día Postrero serán llamados y juntados por medio de la Gran Voz de Trompeta, que es la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en donde Cristo nos muestra Su Venida a la Edad de la Piedra Angular así como Él vino a cada edad de Su Iglesia gentil en el ángel mensajero de cada edad, manifestado en Espíritu Santo hablando a Su pueblo en cada edad. Por eso dice: “El que tiene oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.

Jesucristo en Espíritu Santo estaba hablando en cada una de las edades de la Iglesia por medio del ángel mensajero que Él envió en cada edad; y por medio de ese mensajero estuvo llamando y juntando a Sus escogidos en cada edad, cumpliendo lo que Él dijo en San Juan, capítulo 10, verso 14 en adelante, y dice así:

“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

También tengo otras ovejas que no son de este redil (o sea, que no son del pueblo hebreo; no son del pueblo hebreo, por lo tanto son de entre los gentiles); aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor”.

Ahora, ¿cómo oirán la Voz del Buen Pastor, de Cristo? Por medio de la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo a través de cada ángel mensajero durante todas estas etapas de la Iglesia gentil.

“… y oirán mi voz…”.

“El que tiene oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”, porque el Espíritu Santo (que es Jesucristo en Espíritu Santo) en el ángel mensajero de cada edad, de cada etapa de la Iglesia, está hablando y está llamando y juntando a los escogidos por medio del Mensaje que les está dando en cada edad.

Porque “mis ovejas oyen mi voz y me siguen”, la Voz de Cristo, el Mensaje de Cristo por medio del mensajero de cada edad ungido con el Espíritu de Jesucristo; con ese Mensaje es que son llamadas y juntadas las ovejas de Jesucristo en cada edad; es el mismo Cristo el que las llama por medio de Su manifestación en cada ángel mensajero.

¿Y dónde las coloca? Las coloca en Su Iglesia, que es Su Cuerpo Místico de creyentes, que es Su Redil, en donde coloca Sus ovejas y ahí forman el Rebaño del Señor. El Rebaño del Señor es la Iglesia del Señor Jesucristo, los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo.

“… y habrá un rebaño, y un pastor”.

Y para el tiempo final, cuando el Príncipe de los pastores aparezca, todos los que han trabajado brazo a brazo con cada ángel mensajero en cada edad recibirán su recompensa; porque el Hijo del Hombre viene con Sus Ángeles para pagar a cada uno conforme sean sus obras, dice San Mateo, capítulo 16, verso 27. Y Apocalipsis, capítulo 22, verso 12, dice:

“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”.

Por eso es que los siete ángeles mensajeros serán juzgados; y si ellos entran, entrará el grupo de ellos también: resucitarán en cuerpos eternos y estarán con nosotros nuevamente en la Tierra, estarán también con nosotros en esa gloriosa fiesta, la Cena de las Bodas del Cordero, y estarán con nosotros también en el Reino Milenial y por toda la eternidad.

Ahora, para este tiempo final ¿dónde es que Cristo estará llamando y juntando a Sus ovejas?, ¿y por medio de quién estará Cristo manifestado en el Día Postrero hablándoles a Sus hijos, a Sus ovejas, llamándolas y juntándolas? Estará en la Edad de la Piedra Angular hablando por medio de Su Ángel Mensajero, el Ángel de Jesús, en el Día Postrero.

¿Y cuál es el Mensaje con el cual nos estará hablando y llamando y juntando? Es el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo.

Por eso es que el Mensaje que los gentiles —la Iglesia de Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular— le llevarán al pueblo hebreo es el Mensaje del Evangelio del Reino.

Ahora, ¿cómo será esto para el pueblo hebreo? Dice:

“109. Ahora, ¿cuándo volverá el Evangelio a los judíos? Cuando se haya terminado la dispensación de los gentiles”.

¿Y dónde se acaba? Se acaba aquí, en la Edad de la Piedra Angular, donde son llamados y juntados los últimos escogidos de Dios; y es ahí donde se entrelaza la Dispensación del Reino con la Dispensación de la Gracia y donde entran los últimos escogidos de Dios de la Iglesia de Jesucristo.

“El Evangelio está listo para volver a los judíos. Oh, si tan sólo les pudiera decir algo que está a punto de suceder hoy, en este nuestro día. Esta gran cosa que va a suceder recorrerá hasta Apocalipsis 11 (¿Hasta dónde? Hasta los Dos Olivos, que es Apocalipsis 11); y aquellos dos testigos, aquellos dos profetas, Moisés y Elías, trayendo el Evangelio de nuevo a los judíos”.

¿Quién les lleva el Evangelio a los judíos? Moisés y Elías, los Dos Olivos; esos son los ministerios que irán. Y si van a llevarles algo a ellos, pues tienen que estar en el lugar donde reciban eso que les van a llevar a ellos. ¿De dónde les van a llevar el Evangelio del Reino a los judíos? Pues se lo van a llevar de entre los gentiles. De en medio de la Iglesia gentil, en la Edad de la Piedra Angular, les llevarán el Evangelio del Reino a los hebreos.

La Edad de la Piedra Angular es la edad más bienaventurada, es la edad que tiene las grandes bendiciones de Dios para este tiempo final y para toda la eternidad. Es la edad que tiene el Mensaje que el pueblo hebreo va a recibir en el Día Postrero (o sea, en el séptimo milenio), bajo los ministerios de Moisés y Elías, que estarán primeramente (¿dónde?) en medio de la Iglesia gentil; porque esos son los ministerios de los Ángeles del Hijo del Hombre.

¿Y dónde viene primero el Hijo del Hombre con Sus Ángeles? Viene primero a Su Iglesia gentil, en la Edad de la Piedra Angular; y donde esté el Hijo del Hombre manifestado, revelado, velado y revelado en carne humana a través de Su Ángel Mensajero, ahí estará Moisés y Elías también, ahí estarán Sus Ángeles.

Vean, cuando Dios fue a destruir con un diluvio al mundo antediluviano, envió un águila; ese fue Noé; porque Dios tipifica o representa a Sus profetas en y con águilas, y el mismo Dios se representa también en un águila. Y ahora, cuando la Biblia nos habla de un águila, nos está hablando de un profeta.

Y ahora, vean ustedes… Vamos a ver lo que dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, y luego continuaremos con esa partecita ahí. Vamos a ver. La página 301 del libro de Los Sellos en español dice:

“106. Noten bien: En el tiempo cuando Dios iba a librar al mundo antes del diluvio, Él mandó un águila (ese fue Noé). Cuando decidió librar a Israel, también mandó un águila (¿Ese fue quién? Moisés). ¿No cree usted que cuando Juan estaba en la Isla de Patmos, este Mensaje era tan perfecto que aun no podía ser confiado a un ángel (o sea, a un ángel literal)? Ahora, un ángel es un mensajero, pero ¿sabía usted que aquel mensajero era un profeta? ¿Lo creen? Vamos a probarlo. Veamos Apocalipsis 22:9 para ver si no fue un águila (Ese Ángel Mensajero de Jesucristo ¿es qué? Un águila, o sea, está representado en un águila). Él era un ángel, un mensajero, pero era un profeta, el cual reveló a Juan completamente este libro de Apocalipsis. Ahora veamos lo que Juan vio:

‘Yo Juan soy el que ha oído y visto estas cosas. Y después que hube oído y visto, me postré para adorar delante de los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

Y él (el ángel) me dijo: Mira que no lo hagas (ningún verdadero profeta recibiría adoración, o mensajero cualquiera): porque yo soy siervo contigo, y con tus hermanos los profetas, y con los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios’.

Apocalipsis 22:8-9

107. Ahora, el Libro era tan importante, y es la Palabra de Dios. ¡Cuidado! Cuando la Palabra de Dios es revelada, tiene que ser traída por el profeta, porque solamente a él llega la Palabra de Dios”.

Cuando una persona aparece diciendo que ha recibido la revelación de Dios para una edad o una dispensación, pues tiene que ser el mensajero de esa edad o de esa dispensación. Si trae un Mensaje dispensacional, pues es el profeta de esa dispensación; si no, no puede traer el Mensaje para esa dispensación.

Ahora, podemos ver el secreto aquí en cuanto a los Mensajes de Dios para cada edad y para cada dispensación: tiene que ser traído por el mensajero de esa edad o de esa dispensación. Si es un Mensaje para una edad, pues es traído por el mensajero de esa edad, en el cual el Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo, está manifestado hablándole a ese mensajero y ese mensajero hablándole al pueblo, pero hablándole ungido con el Espíritu de Cristo; primeramente el mensajero recibe la revelación y luego la pasa al pueblo.

Y ahora, este Ángel Mensajero que le dio a Juan el apóstol la revelación del Apocalipsis, dice nuestro hermano Branham que es un profeta; ese es el profeta de la Dispensación del Reino y de la Edad de la Piedra Angular.

¿Y cómo vendrá el Mensaje para la Edad de la Piedra Angular y para la Dispensación del Reino? Por el profeta de la Dispensación del Reino y de la Edad de la Piedra Angular; no puede venir por medio de otra persona.

Y para el pueblo hebreo, ¿cómo vendrá el Mensaje de Dios para el pueblo hebreo? Vendrá por medio del profeta de la Dispensación del Reino, que es el profeta que viene con el Mensaje del Evangelio del Reino.

¿Y cómo y en quién vendrán los ministerios de Moisés y Elías manifestados? Pues en ese profeta mensajero de la Dispensación del Reino, que es el portavoz y portador del Mensaje del Evangelio del Reino.

Y donde esté Jesucristo en Espíritu Santo manifestado cumpliendo la Venida del Hijo del Hombre, ahí estarán Sus Ángeles también.

Es como un águila. Vean ustedes, usted coloca un águila frente a usted, o se coloca un águila frente a usted, y cuando llegó esa águila llegó con dos alas. Y la Escritura nos habla acerca del Sol de Justicia naciendo (¿para quiénes?) para los que temen el Nombre del Señor y dice3: “… y en sus alas traerá salvación…”.

Esa es la Venida del Señor, del Gran Águila, “y en sus alas traerá salvación”: a un lado… a Su derecha tiene un ala, ahí tenemos a Moisés; la otra ala, ahí tenemos a Elías. Sus dos poderosas alas: los ministerios de Moisés y Elías. Y el Águila es nuestro Señor Jesucristo, el Hijo del Hombre viniendo en el Día Postrero, siendo manifestado en el Día Postrero.

Para esa manifestación Él tendrá un velo de carne, a través del cual Cristo en Espíritu Santo estará manifestado, manifestando, operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús, en la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Usted no puede separar el ministerio de Moisés para colocarlo en otra persona, porque eso sería como tomar un águila y quitarle una de las alas, y ya el águila no puede volar. ¿Y qué va a hacer con esa ala colocándola en otro lugar, si la promesa es que el Hijo del Hombre vendrá con Sus Ángeles?

O sea, Jesucristo vendrá con Sus dos poderosas alas, Moisés y Elías. ¿Cómo le van a quitar una de las alas, o las dos alas, y dejar la Venida del Hijo del Hombre sin alas? Tiene que venir con Sus dos poderosas alas, que son Moisés y Elías. Los ministerios de Moisés y Elías vienen con el ministerio de Jesús.

Donde esté el ministerio de Jesús manifestado, ahí también estarán los ministerios de Moisés y Elías; Jesucristo en Espíritu Santo estará manifestado en el Día Postrero operando los ministerios de Jesús, Moisés y Elías.

Por eso es que la Venida del Hijo del Hombre para el Día Postrero está representada en el sol naciente: “Porque a los que temen mi Nombre, nacerá el Sol de Justicia, y en Sus alas traerá salvación”.

El sol nace en la mañana, y en la mañana del séptimo milenio y en la mañana de la séptima dispensación tenemos el Sol de Justicia naciendo, conforme a la promesa divina. Esa es la promesa para los hijos e hijas de Dios; esa es la promesa de la Venida de Cristo, de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, para el Día Postrero.

Pero ese Ángel no es el Señor Jesucristo, sino solamente el instrumento de Jesucristo en el cual Jesucristo en Espíritu Santo estará manifestado operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús.

Esos tres grandes ministerios, el de Moisés, de Elías y de Jesús, estarán manifestados en Su Ángel Mensajero; y por esa causa es que Juan el apóstol quiso adorar al Ángel, y el Ángel le dijo que no lo hiciera4. ¿Por qué? Porque vio la manifestación de Cristo, la revelación de Jesucristo en Su Ángel Mensajero.

Jesucristo se revela, se vela y se revela en Su Ángel Mensajero, y opera los ministerios de Jesús, de Moisés y de Elías en el Día Postrero.

Por eso es que lo que dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo no tiene y no hay ninguna contradicción en cuanto a lo que Cristo estará haciendo en el Día Postrero manifestando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús en el tiempo final.

Él dijo (el precursor dijo) que Dios no tiene dos profetas mayores en la Tierra al mismo tiempo; y están anunciados Moisés, Jesús y Elías para venir en el Día Postrero, pero esos son los ministerios de Moisés, de Jesús y de Elías, para el Día Postrero ser manifestados por Jesucristo en Espíritu Santo en Su Ángel Mensajero en medio de Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular. Y por eso es que en esa manifestación Cristo estará dándonos por medio de Su Ángel Mensajero el Mensaje del Evangelio del Reino.

Vean, en la página 326 también, del libro de Los Sellos en español, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, hablando acerca de Moisés dice:

“243. Moisés será la misma persona. Hallamos lo mismo en Apocalipsis 22:8”.

Y Apocalipsis, capítulo 22, verso 8, lo leímos hace algunos momentos. ¿Y quién aparece ahí? En Apocalipsis 22, verso 8, dice:

“‘Yo Juan soy el que ha oído y visto estas cosas. Y después que hube oído y visto, me postré para adorar delante de los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

Y él (el ángel) me dijo: Mira que no lo hagas (ningún verdadero profeta recibiría adoración, o mensajero cualquiera): porque yo soy siervo contigo, y con tus hermanos los profetas, y con los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios’”.

¿Quién es Apocalipsis 22, verso 8? Dice que es Moisés:

“243. Moisés será la misma persona. Hallamos lo mismo en Apocalipsis 22:8”.

Y ahora cuando nos muestra a Moisés, es el Ángel del Señor Jesucristo, porque en el Ángel de Jesucristo estará el ministerio de Moisés manifestado por el Espíritu Santo; y también estará el ministerio de Jesús manifestado por el Espíritu Santo; y también estará el ministerio de Elías por quinta vez manifestado por el Espíritu Santo.

Y ahora podemos ver que Dios está enviando los tres poderosos ministerios mayores que Él ha enviado a la Tierra: el de Moisés, el de Elías y el de Jesús, y ahora los está enviando en un solo hombre. Por lo tanto, no hay dos profetas mayores al mismo tiempo en la Tierra, ni tampoco tres profetas mayores al mismo tiempo, sino un solo profeta con una triple manifestación ministerial de los ministerios de Moisés, de Jesús y de Elías. Este Ángel Mensajero viene con una triple porción ministerial.

Ahora, esto es así porque esta Tierra va a ser juzgada. Y conforme a la Ley Divina, en el Antiguo Testamento se tenía la necesidad de dos o tres testigos5, porque de otra forma el juicio no se llevaba a cabo en la forma correcta, conforme a la voluntad de Dios. Y Dios va a juzgar la humanidad en este Día Postrero, va a juzgar a las naciones, y por eso Él envía a la Tierra en el Día Postrero a Elías, a Moisés y a Jesús.

Ahora, Apocalipsis, capítulo 11, dice… Vamos a ver aquí. Apocalipsis, capítulo 11, dice el verso 3 en adelante:

“Y daré a mis dos testigos (¿Qué son ellos? Los Dos Testigos) que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.

Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra”.

En Zacarías, capítulo 4, verso 10 al 14, también encontramos estos Dos Olivos, que son los Dos Testigos.

Ahora, Dios envía los Dos Testigos a la Tierra en el tiempo final. Estarán en medio del pueblo hebreo, pero antes estarán en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo estos ministerios; porque donde esté Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, ahí estarán todos los ministerios de Dios. ¿Por qué? Porque el único que tiene ministerios es Dios, y Dios los manifiesta por medio de Su Espíritu en las diferentes etapas, edades y dispensaciones.

Por lo tanto, si está el Dueño de todos los ministerios, pues ahí están los ministerios (¿de quiénes?) de Moisés, de Elías y de Jesús; y si hace falta algún otro ministerio, ahí también está, porque está el Dueño de todos los ministerios, que es Dios.

Y ahora, los Dos Testigos… Ahí tenemos dos Testigos para el tiempo final, en donde Dios juzgará todas las naciones; pero ¿saben ustedes que Dios tendrá no dos Testigos, sino tres Testigos?, ¿y cuál es el tercer Testigo?

Vamos a ver en Apocalipsis a ver quién es el tercer Testigo que Dios tendrá aquí en la Tierra; vamos a ver si encontramos rápidamente quién es ese tercer Testigo. En Apocalipsis, capítulo 3, verso 14, dice:

“Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios…”.

Jesucristo es el Testigo fiel y verdadero, es el principio de la Creación de Dios. Aquí tenemos el tercer Testigo para en el Día Postrero estar presente en el cumplimiento de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

El cumplimiento de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles es el cumplimiento de la Venida de los tres Testigos de Dios que estarán en la Tierra en el Día Postrero.

Ahora, podemos ver que para el Día Postrero, en la Iglesia de Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular, estarán los tres Testigos en la manifestación del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, viniendo Jesucristo en Espíritu Santo en carne humana manifestado en Su Ángel Mensajero, conforme a la promesa divina.

Dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, hablándonos de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, dice en la página 134 del libro de Los Sellos:

“142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como Rey de Reyes y Señor de Señores”.

Y en la página 277 del libro de Los Sellos en español dice así el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham (orando dice):

“[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

¿Quién es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? Es el Espíritu Santo, o sea, es Jesucristo.

Y ahora, para el Día Postrero Él vendrá manifestado en la Tierra en medio de Su Iglesia para llevar a cabo toda la Obra correspondiente al reclamo de todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa, al llamado de los escogidos de Dios con la Gran Voz de Trompeta y a la resurrección de los muertos en Cristo y a la transformación de nosotros los que vivimos; viene para la adopción de todos los hijos e hijas de Dios.

Y ahora, ¿cómo vendrá Él en el Día Postrero con esa Gran Voz de Trompeta llamando y juntando a Sus escogidos? En la página 256 del libro de Los Sellos en español dice:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

¿Qué será la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? Será la Venida de la Palabra, del Verbo, la Palabra encarnada en un hombre; será la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, de Jesucristo en Espíritu Santo en carne humana en Su Ángel Mensajero, manifestando los ministerios de Jesús, de Moisés y de Elías.

Y ahora, vean lo que será la venida del ministerio de Elías en el Día Postrero, o sea, la quinta manifestación de Elías, del ministerio de Elías, que es el ministerio… uno de los ministerios que irá al pueblo hebreo con el Mensaje del Evangelio del Reino. En la página 399 del libro de Los Sellos en español le hicieron la pregunta número 11, la cual dice así:

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(La contestación fue):

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu; porque allá, cuando Elías ya había subido y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

Ahora, ¿qué será y quién será el quinto Elías en el Día Postrero? Será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu.

Ese espíritu ministerial estará manifestado en ese hombre ungido de este tiempo, el cual estará ungido con el Espíritu Santo, y por consiguiente el Espíritu Santo lo ungirá con el ministerio de Elías para el Día Postrero en la quinta manifestación del ministerio de Elías.

Vimos también que la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 es la Venida del Verbo, la Palabra, el Ángel del Pacto, viniendo en carne humana, viniendo en un hombre de este tiempo final.

¿Y qué será el ministerio de Moisés en el Día Postrero? Es el ministerio del Ángel del Señor Jesucristo; es el ministerio de Moisés manifestado por el Espíritu Santo en el Ángel del Señor Jesucristo, en el cual también estarán manifestados los misterios de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez.

Pero ese hombre ni es Jesucristo, ni es Elías, ni es Moisés; es un hombre de este tiempo; es el Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular y de la Dispensación del Reino, ungido con el Espíritu Santo, operando el Espíritu Santo en él los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús.

Siempre Dios tiene que tener un hombre del tiempo en que manifiesta el ministerio que Él ha prometido para ese tiempo.

Y ahora, hemos visto este misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Y todo esto es llevado a cabo en el Día Postrero porque los escogidos de Dios han llegado a la edad para ser adoptados, que es la Edad de la Piedra Angular; así como en medio del pueblo hebreo el niño que iba a ser adoptado, el hijo que iba a ser adoptado, tenía que llegar a la edad correcta. Y ahora los hijos e hijas de Dios han llegado a la edad correcta como Cuerpo Místico de Cristo; la Iglesia de Jesucristo ha llegado a la edad correcta, que es la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad de la Adopción.

Cristo en el Monte de la Transfiguración allí fue adoptado; Él llegó a la cumbre, a la cúspide del Monte de la Transfiguración con Pedro, Jacobo y Juan, y allí aparecieron Moisés y Elías (uno a cada lado de Jesús), Su rostro resplandeció como el sol y Sus vestidos se hicieron resplandecientes como la luz; y allí fue adoptado Jesús. Y eso es tipo y figura de la adopción para los hijos de Dios en el Día Postrero; es tipo y figura de la adopción del Cuerpo Místico de Cristo y de cada escogido de Dios para el Día Postrero.

Tienen que estar presentes los ministerios de Moisés y Elías, que son los ministerios de los Ángeles del Hijo del Hombre para el Día Postrero; y tiene que estar allí el rostro del Señor resplandeciendo como el sol, lo cual representa… Tiene que estar Cristo ahí como Rey de reyes y Señor de señores, porque el sol representa la Segunda Venida de Cristo como Rey de reyes y Señor de señores; porque el sol es el astro rey, y Jesucristo es el Rey de reyes y Señor de señores, y Él es la Luz del mundo como el Sol de Justicia.

Y ahora, vean ustedes todas las cosas que para el Día Postrero estarán manifestadas para la adopción de todos los hijos e hijas de Dios y para la Iglesia de Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes, como Iglesia, para su adopción.

Vean ustedes, lo que fue visto en el Monte de la Transfiguración tiene que ser materializado en medio de Su Iglesia en el Día Postrero, en la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero, manifestando los ministerios de Jesús, de Moisés y de Elías; y ahí estaremos viendo a Jesús con Su rostro como el sol, o sea, estaremos viéndolo como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; y estaremos viendo también a Moisés y a Elías, o sea, los ministerios de Moisés y Elías, manifestados también en carne humana en Su Ángel Mensajero.

Y así es como en el Día Postrero los escogidos de Dios recibirán el llamado de Dios para subir a la Edad de la Piedra Angular, para ser adoptados en este tiempo final, conforme a la promesa divina; y ahí obtener el cuerpo nuevo, el cuerpo eterno que Cristo ha prometido para cada uno de ustedes y para mí también.

Ahora, el territorio para este gran evento del Programa Divino en el Cuerpo Místico de Cristo… Así como hubo un territorio para cada edad, en donde se cumplió cada edad y vino el mensajero y el Mensaje de cada edad, también hay un territorio en el Programa de Dios ordenado para el cumplimiento de ese gran evento; y ese territorio es la América Latina y el Caribe.

La América Latina y el Caribe es el territorio que tendrá la bendición de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, en donde estarán los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús manifestados en medio de la Iglesia de Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular; porque la Edad de la Piedra Angular de la Iglesia de Jesucristo se cumple en el territorio latinoamericano y caribeño, y por eso llama con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino a Sus hijos en la América Latina y el Caribe; y la mayoría de los hijos de Dios, veremos que son latinoamericanos y caribeños en el Día Postrero, o sea, los hijos e hijas de Dios del Día Postrero, con los cuales Dios completa el número de Su Cuerpo Místico de creyentes.

Y luego que sea completado el número de los escogidos de Dios, vendrá la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos; y ahí entonces estará la adopción de los hijos e hijas de Dios completa, o sea, estará cumplida en toda su plenitud la adopción de los hijos e hijas de Dios, porque estaremos con el cuerpo nuevo, el cuerpo eterno que Cristo ha prometido para cada uno de nosotros que vivimos en este tiempo y para los que han partido en las edades pasadas.

Y ahora, vean la bendición tan grande que Dios tiene para los latinoamericanos y caribeños en este tiempo final. Y por eso es que Dios lo envió a usted para vivir como un latinoamericano y caribeño en este tiempo final, porque el llamado sería entre los latinoamericanos y caribeños. Y si alguno se ha ido a otra nación, hasta allá le llega el Mensaje, si es un hijo o una hija de Dios. Porque Cristo dijo: “Ni uno se perderá”6; por lo tanto, le llegará el Mensaje dondequiera que se encuentre.

Y desde la América Latina y el Caribe se extenderá el Mensaje para todas las demás naciones; el Mensaje del Evangelio del Reino se extenderá para todas las naciones y llegará al pueblo hebreo, que lo está esperando en este tiempo final.

Y la Tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar. Será llena la Tierra con todos sus habitantes de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles en este tiempo final. La Tierra obtendrá, la humanidad obtendrá el conocimiento del cumplimiento de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, obtendrá el conocimiento de la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo en Su Ángel Mensajero operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús en este tiempo final.

Ahora, aun con esa manifestación tan grande de Jesucristo operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús en Su Ángel Mensajero, Su Ángel Mensajero ni es Moisés, ni es Elías, ni es Jesús; él es un hombre de este tiempo final, el cual es ungido con el Espíritu de Dios, en donde Dios opera los ministerios de Moisés, de Jesús y de Elías en este tiempo final; y por consiguiente es el mensajero para la Edad de la Piedra Angular y para la Dispensación del Reino en este tiempo final; y por consiguiente es este mensajero de Apocalipsis, capítulo 14, verso 6:

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo…”.

Y ahora, en Apocalipsis, capítulo 10, verso 8 en adelante…

Recuerden que Juan el apóstol representa a la Iglesia de Jesucristo y a los mensajeros de la Iglesia de Jesucristo; y él pasando por esas diferentes etapas por las cuales vio pasar a la Iglesia de Jesucristo, está en Juan el apóstol siendo representada la Iglesia de Jesucristo con sus mensajeros pasando por sus diferentes etapas.

Y ahora miren a la etapa en que llega Juan el apóstol. Dice Apocalipsis, capítulo 10, verso 8:

“La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.

Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.

Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre.

Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes”.

Ahora, vean la orden aquí de profetizar sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes. Luego este Ángel de Apocalipsis, capítulo 14, verso 6, lo cumple predicando el Evangelio Eterno sobre todo pueblo, nación, lengua y reyes, comenzando en este tiempo final y después continuando en el glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo.

Por eso también, luego de recibir la orden: “Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes”, luego viene Apocalipsis 11, que es el ministerio de Moisés y Elías. Capítulo 11, verso 3 en adelante, dice:

“Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.

Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra”.

Ahora vean quién es el que tiene el ministerio de profetizar sobre muchos pueblos, naciones y lenguas: tenemos ahí a los Dos Olivos, que son Moisés y Elías; y esos son los ministerios que estarán manifestados en el Ángel de Jesucristo. Por lo tanto, el ministerio de profetizar sobre muchos pueblos, naciones y lenguas estará en el Ángel del Señor Jesucristo, el cual viene con el Mensaje del Evangelio del Reino predicando todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final; viene con el Mensaje del Evangelio Eterno para predicarlo a todos los moradores de la Tierra.

Ahora podemos ver este misterio y ahora podemos ver el por qué los gentiles les llevarán el Mensaje a los hebreos.

Y ahora, miren, dice: “Esta gran cosa…”. En la página 30, que habíamos comenzado a leer al principio, ahora vamos a continuar (del libro de Las Edades); dice:

“Esta gran cosa que va a suceder recorrerá hasta Apocalipsis 11; y aquellos dos testigos, aquellos dos profetas, Moisés y Elías, trayendo el Evangelio de nuevo a los judíos. Estamos listos. Todo está en orden. Igual como los judíos trajeron el Evangelio a los gentiles, así también los gentiles se lo llevarán de regreso a los judíos, y el Rapto sucederá”.

O sea que antes del rapto, antes de irnos, Dios les abrirá los ojos a 144.000 hebreos, porque estarán viendo esta manifestación de Cristo a través de Su Ángel Mensajero, el cual estará predicando el Evangelio Eterno, el Evangelio del Reino; y Dios… en el tiempo en que los muertos en Cristo resuciten y nosotros los que vivimos seamos transformados, en ese tiempo nosotros no tendremos limitaciones en cuanto a lo que Dios hará a través de nosotros, a través de Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular, por medio del ministerio que Él tendrá ahí en la Edad de la Piedra Angular, que es el ministerio de Jesús, de Moisés y de Elías en Su Ángel Mensajero.

Y por medio de Su Ángel Mensajero, Cristo estará llevando a cabo la Obra correspondiente a ese lapso de tiempo entre la resurrección de los muertos en Cristo y el rapto de los escogidos; pues cuando los muertos en Cristo resuciten y nosotros los que vivimos seamos transformados, estaremos aquí en la Tierra todavía en los cuerpos eternos, estaremos de 30 a 40 días; y en 30 o 40 días, los escogidos de Dios estando en el cuerpo nuevo, grandes cosas estarán sucediendo.

Pues si estando nosotros todavía en este cuerpo mortal grandes cosas están sucediendo, y estamos llevando el Mensaje de Cristo por todos los lugares, ¿cómo será en esos 30 o 40 días sin limitaciones? Ya no habrá limitaciones en cuanto a lo que Dios estará haciendo por medio de Su Iglesia a través del ministerio que Él tendrá en Su Iglesia, que es el ministerio de Moisés, de Jesús y de Elías en Su Ángel Mensajero.

Y esa labor o esa obra que Él hará en esos 30 o 40 días será a nivel mundial; y llegará hasta el pueblo hebreo la buena nueva del Evangelio del Reino dando a conocer el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; y el pueblo hebreo dirá: “¡Este es al que nosotros estamos esperando y esto es lo que nosotros estábamos esperando!”.

¿Dónde fue que el pueblo hebreo, las tribus de Israel o los patriarcas vieron a José? ¿Dónde fue que se reveló José a ellos? En Egipto, o sea, entre los gentiles, y hablando otro idioma; lo vieron hablando otro idioma, y luego se reveló a ellos y les dijo7: “Yo soy José vuestro hermano, al que ustedes vendieron”.

Ahora, el pueblo hebreo está buscando lo que Dios ha prometido para este tiempo final, y lo va a encontrar. ¿Estará dónde? En la Edad de la Piedra Angular, en el Cuerpo Místico de Cristo, en el Día Postrero, en donde la Dispensación del Reino se entrelaza con la Dispensación de la Gracia.

Ahora podemos ver que para los gentiles llevarles el Mensaje a los hebreos, pues tienen que tener el Mensaje que ellos van a recibir, que es el Mensaje del Evangelio del Reino; y para llevar el Mensaje, tiene que ser uno que haya recibido el Mensaje, y ese tiene que ser un mensajero; y por consiguiente tiene que ser el Mensajero de la Edad de la Piedra Angular y de la Dispensación del Reino, y por consiguiente tiene que ser el Ángel de Jesucristo, donde estarán los ministerios de Moisés y Elías manifestados en el Día Postrero.

¿Vieron lo sencillo que es todo? Eso es lo mismo que verá el pueblo hebreo en medio de la Iglesia gentil en la Edad de la Piedra Angular; pero primero la Iglesia gentil, los escogidos de Dios, estarán viendo esto que Dios ha prometido para este tiempo final, lo estarán recibiendo, y estarán recibiendo los beneficios de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en este tiempo final.

Estaremos recibiendo nuestra adopción, la redención de nuestro cuerpo, o sea, la transformación de nuestros cuerpos, y así estaremos recibiendo el nuevo cuerpo, el cuerpo eterno que Cristo ha prometido para cada uno de ustedes y para mí también; porque así como ustedes necesitan un cuerpo nuevo para poder continuar viviendo por toda la eternidad, yo también necesito un cuerpo nuevo.

Todavía yo tengo el cuerpo de carne que obtuve por medio de papá y mamá, de mis padres terrenales; pero la promesa de Jesucristo, el que me envió, es que me dará un cuerpo nuevo, un cuerpo eterno, en este Día Postrero, en este tiempo final, en la adopción de todos los hijos de Dios.

Y yo he creído en nuestro amado Señor Jesucristo como mi Salvador, he lavado mis pecados en la Sangre de Cristo y he recibido Su Espíritu, por lo tanto he recibido un cuerpo teofánico, tengo un cuerpo teofánico (como también ustedes), y lo que me falta es el cuerpo físico y eterno y glorificado como ustedes también.

Y cuando lo tenga, y ustedes también tengan el de ustedes, todos estaremos en una etapa superior; estaremos en una fase o etapa en donde no habrá limitaciones en cuanto a lo que podamos hacer en la Obra de Cristo, para bendición tanto de los gentiles que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida como también del pueblo hebreo.

Así que en esos 30 o 40 días grandes cosas estarán sucediendo, como fue cuando Jesucristo resucitó y resucitaron con Él los santos del Antiguo Testamento. Cristo estuvo realizando grandes cosas, grandes maravillas en medio de Sus discípulos, en medio de los creyentes en Él.

Ahora podemos ver qué es la adopción de los hijos e hijas de Dios y podemos ver para qué tiempo está prometida la adopción de los hijos e hijas de Dios; podemos ver todo ese Programa y podemos ver que en la América Latina y el Caribe ha caído la mejor parte del Programa de Dios.

Algunos latinoamericanos han pensado que Dios se había olvidado de la América Latina y el Caribe, pero no es así: es que Dios tuvo la América Latina y el Caribe en primer lugar para la Obra más grande que Él haría entre los gentiles, la cual será realizada en el Día Postrero conforme al Programa Divino; y ya Dios ha comenzado a hacer esa Obra correspondiente al Día Postrero en medio de los latinoamericanos y caribeños, la cual culminará con la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos, cuando hasta el último de los escogidos de Dios sea llamado y juntado en el Cuerpo Místico de Cristo en la Edad de la Piedra Angular.

Y luego la resurrección de los muertos viene y la transformación de nosotros los que vivimos; y luego todo Israel obtiene el milagro de la apertura de sus ojos espirituales para ver la manifestación de Dios en Su Templo espiritual, en el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual.

Su Templo es Su Iglesia, Su Cuerpo Místico de creyentes, y ahí es donde verá el pueblo hebreo la manifestación de Dios operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús, y obrando las grandes maravillas y milagros que a nivel mundial están prometidas para ser llevadas a cabo; pero antes de eso tienen que ser llamados y juntados todos los escogidos de Dios.

Y los escogidos para ser llamados y juntados no necesitan milagros, sino el llamado de ovejas, el llamado de la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, que es el llamado de Cristo; la Voz de Cristo llamando y juntando a Sus escogidos en este tiempo final, con esa Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino revelándonos el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

O sea que dándoles a conocer a los hijos e hijas de Dios este misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles es que son llamados y juntados los hijos e hijas de Dios. Con ninguna otra cosa son llamados y juntados los hijos e hijas de Dios, solamente con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino revelándonos el misterio del Séptimo Sello, el misterio de Su Venida.

Página 47 del libro de Los Sellos en español dice… Corrijo: página 47 del libro de Citas, verso 402. Este libro contiene extractos de diferentes mensajes del reverendo William Branham, y aquí tenemos un extracto tomado del mensaje “Las diez vírgenes”, predicado en el 1960. Dice así:

402 - “Y nosotros que vivimos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, no evitaremos o impediremos a los que duermen. Esos preciosos (hermanos) que sellaron su testimonio con su sangre (o sea, todos los mártires de la Iglesia de Jesucristo, que han muerto en edades pasadas). ‘No impediremos o estorbaremos a los que duermen (o sea, a los que sus cuerpos físicos han muerto), porque sonará la trompeta’. Algo acontecerá, ese algo evangélico sonará, el anuncio de Su venida”.

Ahora, ese “algo evangélico” es el Evangelio del Reino. ¿Y qué estará sonando? Sonando la Segunda Venida de Cristo.

“‘Y los muertos en Cristo resucitarán primero. Y nosotros los que vivimos y permanezcamos seremos transformados’. Parados allí, y sentir un cambio; el pelo canoso se irá…”.

Y cuando eso ocurra, ¿cuántos me van a ver el cabello como lo tengo ahora, con algunas canas? Ninguno de ustedes. Me van a ver con el cabello sin canas, porque en el nuevo cuerpo no habrá señales de los años que nos pasan por encima; ni canas, ni arrugas, ni vejez, nada de eso estará en ese cuerpo nuevo que hemos de recibir; ni enfermedades ni problemas, ningún tipo de problema habrá en ese cuerpo.

“… las arrugas cesarán, cambiados en un momento, en un abrir de ojos. Y encontraremos a nuestros amados primero”.

Ahora vean cómo será cuando los muertos en Cristo resuciten y nosotros los que vivimos seamos transformados: será una reunión de jóvenes que estarán representando de 18 a 21 años de edad en apariencia. Así también estarán los que en la actualidad son niños: cuando reciban el nuevo cuerpo tendrán un cuerpo joven también.

Y ahora, los ancianos que tenemos, si permanecen vivos hasta que los muertos en Cristo resuciten, serán transformados; y ya no serán unos ancianitos, sino jovencitos también, como van a ser todos los demás hijos e hijas de Dios.

Todos estaremos jovencitos, y lo que tendremos por esos 30 o 40 días será —digamos— un gran congreso o convención o encuentro juvenil de 30 a 40 días; y eso será a nivel mundial. Así que las cosas que Dios estará realizando en ese tiempo serán conocidas a nivel mundial. El pueblo hebreo las conocerá, sabrá lo que estará sucediendo en ese tiempo, y dirá: “Esto es lo que nosotros estamos esperando”.

Ahora, como esas son cosas que están para más adelante, vamos a dejarlas quietecitas ahí y vamos a ver qué cosas tenemos que estar haciendo nosotros antes de ser transformados, antes de ser adoptados. Porque solamente serán adoptados los que estarán en los negocios de nuestro Padre celestial, trabajando en la Obra correspondiente al tiempo que nos ha tocado vivir; y esos son los que estarán trabajando en la Obra de Cristo en la Edad de la Piedra Angular, los cuales estarán trabajando en los negocios de nuestro Señor Jesucristo correspondientes al Día Postrero y a la Edad de la Piedra Angular y a la Dispensación del Reino, que se está entrelazando con la Dispensación de la Gracia.

Y ahora, ¿cuántos están en la Edad de la Piedra Angular?, ¿y cuántos están trabajando en la Edad de la Piedra Angular, unos más y otros menos? Todos nosotros. ¿Y quiénes son los que serán entonces adoptados, transformados, en este tiempo final? Aquí estamos, en este momento, un grupo de los que seremos transformados. El resto se encuentran en diferentes lugares aquí en la República Mexicana y en diferentes lugares de la América Latina y el Caribe; y también hay en otras naciones, porque hasta otras naciones han llegado los escogidos de Dios también, y están recibiendo la Palabra de Dios para nuestro tiempo y están trabajando en la Obra de Cristo de la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino.

Esos son los que estando vivos serán transformados sin ver muerte, y tendremos así el nuevo cuerpo; y los que serán resucitados pues son los creyentes en Dios de las edades pasadas, que recibieron la Palabra de Dios para su edad y estuvieron en el Mensaje de Dios que vino por el mensajero de su edad.

Ahora, lo más importante para nosotros es nuestro tiempo, nuestro Mensaje y la Obra de Cristo correspondiente a nuestro tiempo. Una persona puede decir: “Wesley era un siervo de Dios y yo voy a trabajar con la edad de Wesley”. Eso suena muy bonito, pero ya esa edad tuvo su tiempo y ya esa edad dejó de trabajar en la Obra de Dios en este tiempo final.

La única edad que queda vigente en este tiempo es la Edad de la Piedra Angular, la cual tendrá en el Día Postrero los hijos e hijas de Dios que serán transformados porque estarán trabajando en los negocios de nuestro Padre celestial, de nuestro Señor Jesucristo, correspondientes a este tiempo final.

¿Vieron lo sencillo que es el Programa Divino para nuestra adopción? ¿Vieron quiénes son los escogidos de Dios del Día Postrero, los que serán adoptados?

Ahora, vean, vamos a leer un poquito más de las cosas que dijo el reverendo William Branham. Página 130 del libro de Citas, verso 1164, dice:

1164 – “Recuerden que los que están vivos y queden no impedirán a los que están durmiendo, porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta (o sea, la séptima) (la sexta acaba de tocar), y esa última Trompeta como el último Sello, será la venida del Señor…”.

¿Qué será la Séptima Trompeta (o sea, la última Trompeta, la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta)? Será la Venida del Señor. ¿Qué será el Séptimo Sello? Será la Venida del Señor. Es lo mismo: la Séptima Trompeta y el Séptimo Sello es la Venida del Señor. Dice:

“… tocará (o sea, sonará), y los muertos en Cristo se levantarán primero”.

Y en la página 147 de este mismo libro de Citas

La cita que acabé de leer en esa página es un extracto del mensaje “Cisternas rotas”; por ahí por la página 33 a la 35 se encuentra todo eso que dijo el reverendo William Branham.

Y ahora, en la página 149 del libro de Citas, el extracto número 1333 (que corresponde al mensaje “Avergonzados de Él”, predicado en el 1965) dice así:

1333 – “Recuerden que los que viven y quedan no impedirán a los que duermen; porque la trompeta de Dios, esa última trompeta (la sexta acaba de sonar)… y esa última trompeta, con el último sello, será la venida del Señor. Tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primeramente… sólo descansando hasta ese tiempo”.

Ahora, la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta (que es también el Séptimo Sello) sonará, lo cual es la Venida del Señor. ¿Y qué hace primero? Llama y junta a los escogidos de Dios; y cuando estén todos, luego los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seremos transformados.

Ahora veamos quién es aquí el Séptimo Sello.

Hablándonos de esta nube formada por ángeles, que apareció en febrero 28 de 1963 sobre los cielos de Arizona, dice el reverendo William Branham que esta nube fue formada por ángeles. Son ángeles ahí en sus cuerpos teofánicos los que fueron tomados en esta foto; pero para la ciencia fue un misterio la aparición de esta nube, porque apareció a 26 millas de altura con 30 millas de ancho8; y fue un misterio que apareciera en un lugar, a una altura donde no pueden formarse nubes porque no hay humedad, ni tampoco estaban volando aviones o cohetes por ese lugar; por lo tanto fue un misterio. Y ese misterio fue dado a conocer por el reverendo William Branham, diciendo él que fueron ángeles de Dios y que él fue arrebatado y fue colocado también en esa nube.

Y ahora veamos lo que él dice de esta nube y de estos ángeles que forman esta nube. En la página 469 del libro de Los Sellos en español dice:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro?”.

Ahora, vean ustedes, aquí hay un Ángel que es diferente a los demás; es raro para él. Aquí están los siete ángeles mensajeros de las siete edades y está un Ángel que es diferente a los demás, el cual es este.

Si tornamos la foto así, veremos que forman estos ángeles el rostro del Señor; y el Ángel que es diferente a los demás es este Ángel que está aquí volando, el cual forma el cabello blanco del Señor. Y ahora, de ese Ángel es que él habla. Dice:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’”.

¿Quién fue?, ¿cuál de los ángeles fue el que levantó, el que se llevó al precursor de la Segunda Venida de Cristo y lo colocó en esa nube? Se lo llevó en su cuerpo teofánico y lo colocó en esa nube. Dice:

“Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’. ¿Se acuerdan?

154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello…”.

Y el Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo.

Estos ángeles, vean ustedes, para tener sus ministerios aquí en la Tierra, los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil, vinieron en carne humana; en ellos se manifestó ese espíritu teofánico de Dios, de parte de Dios, ese cuerpo teofánico en el cual ellos están ahí en esa nube; y viniendo estos ángeles en carne humana, cada uno tuvo su ministerio en la edad que le tocó vivir.

Son ángeles ministradores enviados por Dios a los herederos de salvación, que son los hijos e hijas de Dios de la Iglesia de Jesucristo; esos son los herederos de salvación. Es a la Iglesia de Jesucristo que Él envía esos ángeles ministradores.

Dice San Pablo en Hebreos, capítulo 1, verso 14:

“¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?”.

Estos espíritus ministradores (o sea, ángeles con sus cuerpos teofánicos) son enviados a los herederos de salvación (o sea, a la Iglesia de Jesucristo, donde están los escogidos de Dios), y son enviados en carne humana, cada uno en la edad que le toca vivir.

Y encontramos que hay siete ángeles mensajeros para las siete edades, los cuales están aquí, en esta nube, y forman la barba del Señor; y hay un Ángel diferente a los demás, el cual forma el cabello blanco del Señor aquí, del cual dice nuestro hermano Branham: “Era el que tenía el Séptimo Sello”. Y el Séptimo Sello es ¿qué? La Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles. Dice:

“… lo cual he mantenido como una pregunta en mi mente toda mi vida. Los otros Sellos significaron mucho para mí, desde luego; pero ustedes no se imaginan lo que ha significado este séptimo”.

Así como los ángeles de las siete edades tuvieron que venir en carne humana para tener sus ministerios, y cumplirse en ellos y a través de ellos el Programa de Dios para cada edad, este Ángel que tiene el Séptimo Sello —para el Séptimo Sello ser cumplido en la Tierra— tiene que venir en carne humana en el Día Postrero manifestado, y eso será la Palabra encarnada en un hombre.

Ese Ángel tiene que venir manifestado en carne humana, y solamente habrá un hombre en la Tierra en el cual podrá venir manifestado en carne humana; y ese hombre tiene que ser un profeta; y ese hombre es el profeta de la Dispensación del Reino y de la Edad de la Piedra Angular.

En ese hombre vendrá este Ángel que era diferente a los demás, manifestado en carne humana, porque ese Ángel es Cristo viniendo en carne humana manifestado en Su Ángel Mensajero, en el Día Postrero, para cumplir el Séptimo Sello, cumplir Su Venida con Sus Ángeles; y así llevar a cabo Su Obra de Reclamo en el Día Postrero y traer Su Mensaje Final, el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, que es la Voz de Cristo en el Día Postrero dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final, en el cual nosotros estamos viviendo.

En Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11, Juan dice:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

¿Quién es el Alfa y Omega?, ¿quién es el primero y el último? Nuestro amado Señor Jesucristo. Es la Voz de Cristo hablándole a Su Iglesia en este Día Postrero (o sea, en el séptimo milenio), hablándole un Mensaje urgente, hablándole el Mensaje del Evangelio del Reino, y llamando a Sus escogidos y juntándolos y preparándolos para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Y en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, dice:

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de éstas”.

Ahora aquí, Cristo hablándonos en Apocalipsis, capítulo 4, promete darnos a conocer las cosas que han de suceder pronto, en el Día Postrero.

Y ahora, ¿a dónde vamos a subir? Vamos a subir a la Edad de la Piedra Angular, donde estará Cristo hablándonos con esa Voz de Trompeta y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Y para poder hablarle a Su Iglesia tiene que tener un velo de carne, un profeta en esa edad, a través del cual manifestarse y hablarle a Su Iglesia todas estas cosas que deben suceder pronto.

¿Y quién es ese instrumento que Él tendrá en el Día Postrero? En Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, aparece ese mensajero. Dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿A quién envía? A Su Ángel Mensajero. ¿Para qué? Para mostrar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto; porque en ese Ángel Mensajero viene Jesucristo en Espíritu Santo, el Séptimo Sello manifestado, el Ángel que era diferente a los demás, manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero, dándonos a conocer por medio de Su Ángel Mensajero todas estas cosas que deben suceder pronto; y así nos revela el misterio de Su Venida, a través de Su Ángel Mensajero, y así es como escuchamos la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino revelándonos el misterio del Séptimo Sello, el misterio de Su Venida, en este tiempo final.

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”9.

¿A quién ha enviado para dar testimonio de estas cosas? A Su Ángel Mensajero. Es Su Ángel Mensajero el enviado por Cristo para dar testimonio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en el tiempo final. Es el Ángel Mensajero de Jesucristo el que viene con el Mensaje del Evangelio del Reino dando testimonio del Séptimo Sello, de la Trompeta Final; viene dando testimonio del misterio de la Venida de Cristo con Sus Ángeles; o sea que viene predicando el Mensaje del Evangelio del Reino, y en ese Mensaje viene predicando la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Y viene revelando ese misterio a todos los hijos e hijas de Dios, para así tener la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo en el Día Postrero a través de Su Ángel Mensajero, en la Edad de la Piedra Angular; y tener así la revelación divina del misterio del Séptimo Sello, tener así el Séptimo Sello abierto en medio de nosotros en este tiempo final; y así poder recibir los beneficios del Séptimo Sello, que son la adopción de los hijos e hijas de Dios.

Porque dice10: “El mismo Señor descenderá del Cielo con Aclamación, Voz de Arcángel y Trompeta de Dios; y los muertos en Cristo resucitarán primero (en cuerpos incorruptibles resucitarán). Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”; porque seremos transformados y luego nos iremos de aquí de la Tierra con los muertos en Cristo, que también resucitarán y estarán en cuerpos eternos.

Ahora podemos ver este misterio del Programa Divino correspondiente a este tiempo final para la adopción de los hijos e hijas de Dios.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA ADOPCIÓN DE LOS HIJOS DE DIOS”.

¿Vieron que hay un Programa Divino señalado para este tiempo final, para la Edad de la Piedra Angular y para la Dispensación del Reino?, donde son colocados los escogidos de Dios para ser preparados para ser adoptados, ser transformados, en este tiempo final.

Hemos visto el misterio de EL SÉPTIMO SELLO Y LA ADOPCIÓN DE LOS HIJOS DE DIOS.

Pronto seremos adoptados, pronto seremos transformados; y mientras esperamos ese momento, perseveramos sirviendo a Cristo con toda nuestra alma, con todo nuestro corazón y con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas, trabajando en Su Obra todos los días de nuestra vida, y viviendo vidas agradables a nuestro amado Señor Jesucristo, teniendo nuestras vestiduras lavadas en la Sangre de Cristo todos los días de nuestra vida.

Si alguno comete alguna falta o algún error, confiesa a Cristo su falta, su error o su pecado y coloca en la Sangre de Cristo sus pecados, porque la Sangre de Cristo nos limpia de todo pecado11; y queda la persona como si nunca antes hubiera pecado.

Y así vamos hacia delante, sin desanimarnos en ningún momento por ningún problema o por ninguna falta o error que podamos cometer nosotros como individuos, o que alguna persona cometa. Nada de eso puede ser motivo para desanimar a un escogido de Dios que tiene una meta fija y segura, que es su adopción, que es la transformación de su cuerpo para tener un cuerpo eterno.

No se desanimen nunca en su vida, no importa los problemas que puedan tener en esta vida terrenal; no se desanimen nunca en la vida, no importa que las circunstancias que rodeen su vida terrenal sean contrarias, sea una lucha, una batalla su vida; no importa, no se desanime, siga hacia adelante; porque cuando ya esté adoptado, cuando ya tenga el cuerpo nuevo, todos esos problemas se habrán terminado, y ya usted estará viviendo en un cuerpo eterno con un espíritu teofánico eterno dentro de usted; y luego nos iremos de aquí y viviremos con Cristo por toda la eternidad, y reinaremos con Cristo en el glorioso Reino Milenial de Cristo y luego por toda la eternidad.

Así que nunca se desanime en su vida. Siempre tenga buen ánimo y diga siempre: “Yo seguiré hacia adelante hasta obtener mi adopción. Yo seguiré hacia adelante hasta ser transformado en este Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, porque yo soy un primogénito de Dios y soy un escogido de Dios ordenado por Dios, predestinado por Dios para ser adoptado en este Día Postrero”.

Esa es la revelación de Dios para usted: de quién usted es en el Programa de Dios: usted es un escogido o una escogida de Dios, un primogénito o primogénita de Dios; usted es un elegido de Dios, ordenado por Dios para vida eterna, para ser adoptado o adoptada en este Día Postrero en el Reino de Dios como hijo o hija de Dios con un cuerpo eterno, para vivir con Cristo por toda la eternidad.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA ADOPCIÓN DE LOS HIJOS DE DIOS”. Ese ha sido nuestro tema para esta ocasión.

Que Dios les bendiga grandemente a todos con todas las bendiciones de la Primogenitura, y que pronto todos seamos adoptados, seamos transformados, y tengamos el nuevo cuerpo que Cristo ha prometido para cada uno de ustedes y para mí también. Ese es mi deseo y mi oración a Dios por ustedes y por mí de todo corazón; y que pronto todos seamos transformados. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Recuerden que los que serán adoptados serán los que estarán en el Reino de Dios trabajando (¿en qué?) en los negocios de nuestro Padre celestial; porque “en los negocios de mi Padre me conviene estar”, y esos serán todos los hijos e hijas de Dios de nuestra edad, en este tiempo final.

Bueno, vamos a dejar a Miguel por aquí para continuar y finalizar nuestra parte en esta ocasión.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA ADOPCIÓN DE LOS HIJOS DE DIOS”.

1 1 Pedro 1:12

2 Habacuc 2:14, Isaías 11:9

3 Malaquías 4:2

4 Apocalipsis 19:10, 22:8-9

5 Deuteronomio 17:6

6 San Mateo 18:14, San Juan 17:12

7 Génesis 45:4

8 41.8 x 48.3 Km

9 Apocalipsis 22:16

10 1 Tesalonicenses 4:16-17

11 1 Juan 1:7

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