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Muy buenas noches, amigos y hermanos presentes, y jóvenes en este gran Encuentro de Líderes Juveniles “El Séptimo Sello y la Juventud Eterna”.

Es para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta noche para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa, bajo el tema: “EL SÉPTIMO SELLO Y LA JUVENTUD ETERNA”.

Para lo cual quiero leer en San Juan, capítulo 11, versos 17 en adelante… Esto fue cuando Lázaro, el amigo de Jesús y hermano de Marta y María, murió en cuanto a su cuerpo físico. Verso 17 en adelante, de San Juan, capítulo 11, dice:

“Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro.

Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios;

y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.

Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.

Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.

Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.

Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entender nuestro tema: “EL SÉPTIMO SELLO Y LA JUVENTUD ETERNA”.

Para poder obtener la juventud eterna físicamente, tenemos la promesa de la Venida de Cristo, la Segunda Venida de Cristo, que es la Venida del Séptimo Sello, el cumplimiento del Séptimo Sello, siendo cumplido, siendo abierto aquí en la Tierra, en donde el Hijo del Hombre con Sus Ángeles es manifestado en carne humana, viniendo el Hijo del Hombre, el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre de este tiempo final, que será el Ángel del Señor Jesucristo, ese velo de carne, ese mensajero de Cristo; y con Su Venida traerá la bendiciones del Cielo para Su Iglesia en el Día Postrero, para darnos la fe para ser transformados y raptados en este tiempo final; fe que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

En este pasaje que hemos leído de Jesús visitando a Betania para resucitar a Lázaro Su amigo..., vean que Él fue a resucitar a Su amigo Lázaro, y Cristo cuando habló de Sus discípulos dice1: “No os llamaré siervos, sino amigos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; os he llamado amigos, porque les he hecho saber todas las cosas que el Padre me ha dado (o me ha revelado)”.

Así que vean cómo Cristo aquí compara aquí a Sus hijos, los creyentes en Él, y dice que son Sus amigos. ¿Por qué? Porque son la descendencia de Abraham por la fe en Cristo, son descendientes de Abraham por medio de la Simiente de Abraham, que es Cristo; y si Dios llamó a Abraham Su amigo, entonces a los hijos de Abraham les llama Cristo Sus amigos, porque son la descendencia celestial de Abraham.

Y ahora, así como Dios reveló a Abraham las cosas que iba a hacer: le dio el Mensaje profético de la dispensación cuarta, la Dispensación de la Promesa, ahora encontramos que Dios también, el día antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra, le reveló también a Abraham la destrucción de Sodoma y Gomorra que iba a ser efectuada, le reveló todas esas cosas que iban a suceder.

¿A quién se las reveló? A un profeta mensajero dispensacional; y también le reveló la venida del hijo prometido, que sería el hijo prometido a Abraham por medio de su esposa Sara, la cual el próximo año tendría ese hijo prometido.

Y ahora, vean ustedes, para Abraham y Sara tener el hijo prometido ellos tenían que ser rejuvenecidos; y ellos fueron rejuvenecidos por Dios para así poder obtener el hijo prometido, el cual se llamaría Isaac.

Encontramos que para nosotros tener el cuerpo nuevo, el cuerpo eterno, tenemos que ser transformados; y para ser transformados tenemos que tener la Palabra del Creador, esa Palabra creadora en nosotros, para que alrededor de esa Palabra creadora venga el nuevo cuerpo, sea creado el nuevo cuerpo para cada uno de nosotros los que vivimos en este tiempo final.

Y ahora, el hijo prometido a Abraham era Isaac, tipo y figura de Cristo el Hijo prometido para Abraham, para el pueblo hebreo y para todo hijo e hija de Dios; es el Hijo prometido Cristo en Su Primera Venida y Cristo en Su Segunda Venida.

Cristo en Su Primera Venida es el Hijo prometido a Abraham y a la simiente de Abraham: el pueblo hebreo, el Israel terrenal; y Cristo en Su Segunda Venida es el Hijo prometido a la simiente de Abraham del Cielo, la simiente celestial de Abraham, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Con la Segunda Venida de Cristo viene la revelación, la fe para ser transformados y raptados en este tiempo final nosotros los que vivimos y los muertos en Cristo ser resucitados.

Cristo apareciéndole allí a Marta y María, para la resurrección de Lázaro en el cuarto día, nos muestra que es en la cuarta vigilia que Cristo resucitará a los muertos en Cristo y transformará a los vivos en Cristo de este tiempo final, del tiempo del cuarto día, de la cuarta vigilia, en el cual ya nosotros estamos viviendo.

Los muertos en Cristo no están muertos, sino solamente su cuerpo físico, pero ellos en espíritu y en alma están viviendo en el Paraíso, que es la sexta dimensión; y lo único que les falta a ellos es recibir el cuerpo físico eterno para regresar y estar con nosotros nuevamente, en un cuerpo jovencito y con vida eterna, un cuerpo glorificado, el cual Cristo ha prometido para todos los creyentes en Él.

Cristo dijo [San Juan 11:25]:

“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente”.

O sea que aunque su cuerpo físico muera no será así para toda la eternidad, o sea, no estará muerto su cuerpo para toda la eternidad, porque Dios le dará un nuevo cuerpo, el cual será eterno, y entonces vivirá en ese cuerpo por toda la eternidad.

Y si la persona estando en este cuerpo terrenal ha estado viviendo muchos años, y ha pasado de los 30, de los 40, de los 50, de los 60, o de los 70, o de los 80, o de los 90 o de los 100, no tiene ningún problema: delante de Dios esa persona, aunque su cuerpo físico sea ya avanzado en edad, es una persona joven, de acuerdo a como Dios lo ve desde antes de la fundación del mundo; porque Dios lo vio desde antes de la fundación del mundo con un cuerpo teofánico joven y con un cuerpo físico joven también, que es el cuerpo físico que Dios pensó desde antes de la fundación del mundo darle, y el cuerpo teofánico eterno que Dios también pensó y designó darle a ese hijo de Dios, a esa alma de Dios que vendría a vivir en este planeta Tierra.

Hemos venido a vivir en este planeta Tierra estando la raza humana caída, y por eso tomamos temporalmente este cuerpo mortal y un espíritu del mundo, también temporal; pero Cristo prometió darnos un nuevo espíritu, un nuevo cuerpo interior (que es el cuerpo teofánico) y también un nuevo cuerpo físico exterior, para vivir eternamente con Él, y reinar con Él mil años y luego por toda la eternidad.

Él dijo que ese cuerpo eterno que les dará a los muertos en Cristo y a nosotros los que vivimos será ¿para qué tiempo? Que lo diga Cristo mismo: capítulo 6, verso 39 al 40, del evangelio según San Juan, dice:

“Y ésta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero (¿Cuándo? En el Día Postrero).

Y ésta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero (¿Cuándo? En el Día Postrero)”.

Y si continuamos leyendo encontraremos dos pasajes más en este mismo capítulo 6 que Él dice: “… y yo le resucitaré en el Día Postrero”.

Y en San Juan, capítulo 5, versos 24 en adelante, dice:

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán.

Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;

y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre.

No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;

y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida (esa es la primera resurrección)”.

Ahora vean cómo escucharán Su Voz. Estando en el Paraíso los que han partido no tienen ningún problema, porque ellos escucharán la Voz de Cristo, la Voz de Cristo en Su Venida; porque ellos desde el Paraíso pueden mirar hacia acá y pueden oír lo que acá Cristo estará diciéndonos en este tiempo final con esa Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino.

Esa Gran Voz de Trompeta, que es la Voz de Cristo hablándole a Su pueblo, a Su Iglesia en este tiempo final, vean ustedes lo que estará hablándonos y lo que es esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final: Página 47 del libro de Citas en español (que contiene extractos de diferentes mensajes del precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham), dice en la página 47, verso 402:

402 - “Y nosotros que vivimos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, no evitaremos o impediremos a los que duermen. Esos preciosos que sellaron su testimonio con su sangre. ‘No impediremos o estorbaremos a los que duermen, porque sonará la trompeta’. Algo acontecerá, ese algo evangélico sonará, el anuncio de Su venida”.

Ese “algo evangélico”, que es el Evangelio del Reino, ¿qué es lo que sonará?, ¿qué es lo que proclamará? El anuncio de Su Venida; o sea, proclamará la Segunda Venida de Cristo. Porque el Mensaje del Evangelio del Reino gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, así como el Mensaje de la Gracia gira alrededor de la Primera Venida de Cristo.

“‘Y los muertos en Cristo resucitarán primero. Y nosotros los que vivimos y permanezcamos seremos transformados’. Parados allí, y sentir un cambio; el pelo canoso se irá…”.

Así que, cuando me vean transformado, recuerden: ya no tendré el pelo con canas, sino que lo tendré del color que me corresponde para toda la eternidad; y también para ustedes será en la misma forma.

Todos tendremos el cabello, el físico, el cuerpo completo, en la forma en que Dios lo vio desde antes de la fundación del mundo y lo predestinó para cada uno de ustedes y para mí también; y ese será un cuerpo perfecto: no tendrá fallas, no tendrá faltas, no tendrá problemas, y es inmortal y es incorruptible, y es un cuerpo que no se pone viejo. Ahí terminan todos los problemas que tenemos en el cuerpo físico, mientras vivimos en este cuerpo físico. En el otro cuerpo no vamos a necesitar las cosas que hoy en día nosotros necesitamos.

Así que el nuevo cuerpo es lo que nosotros necesitamos para obtener la solución a todos nuestros problemas; y para obtener el nuevo cuerpo lo que necesitamos es la Venida de Cristo con la Gran Voz de Trompeta llamando y juntando a Sus escogidos y revelándonos el misterio de Su Venida. Así es como Él nos da la fe, la revelación para el rapto, que es la revelación de Su Venida como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

En la página 130 de este mismo libro de Citas, vamos a ver también lo que nos dice aquí; dice en el verso 1164, que es un extracto del mensaje “Cisternas rotas” (el cual se encuentra en la página 33 a la página 35), dice:

1164 – “Recuerden que ‘los que están vivos y queden, no impedirán a los que están durmiendo; porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta…’. La sexta acaba de tocar. Y esa última Trompeta, como el último Sello (¿qué será?), será la Venida del Señor. ‘Tocará (sonará), y los muertos en Cristo se levantarán primero’”.

¿Qué es lo que sonará? La Trompeta Final o Séptima Trompeta, que es también el Séptimo Sello.

El Séptimo Sello y la Séptima Trompeta es ¿qué? La Venida del Señor, la Venida del Ángel que era diferente a los demás, la Venida del Ángel Fuerte, la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19; es la Venida de la Palabra encarnada en un hombre.

Y viene la Palabra encarnada en un hombre sonando la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, que es abriendo el Séptimo Sello; viene sonando la Trompeta Final, viene sonando la Segunda Venida de Cristo, proclamando, revelando la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles en este tiempo final; y eso es la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino.

Porque así como el Mensaje del Evangelio de la Gracia proclama la Primera Venida de Cristo como Cordero de Dios en Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, el Mensaje del Evangelio del Reino para la séptima dispensación, la Dispensación del Reino, revela y proclama la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

En el libro de Citas, página 149, verso 1333, dice:

1333 – “Recuerden que los que viven y quedan no impedirán a los que duermen; porque la trompeta de Dios, esa última trompeta (la sexta acaba de sonar)… y esa última trompeta, con el último sello, será la venida del Señor (¿Qué es el último Sello? La Venida del Señor. ¿Qué es la última Trompeta? La Venida del Señor). Tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primero… sólo descansando hasta ese tiempo”.

Ahora, nosotros los que vivimos vamos a ser transformados, y entonces tendremos el nuevo cuerpo, que será el cuerpo que Dios desde antes de la fundación del mundo diseñó para cada uno de ustedes y para mí también.

Y si cuando los que han pasado de los 30, 40, 50, 60, 70, 80 años o más, cuando eran jovencitos, de 15 a 25 años de edad, se veían fuertes y se veían en la flor de la juventud, ¿cómo será todos con ese nuevo cuerpo representando de 18 a 21 años de edad? ¿Les gustaría a ustedes verse, ustedes los que han pasado ya de los 40, verse como eran ustedes cuando tenían de 15 a 25 años de edad? Pues si no tomaron retratos cuando estaban en esa edad, ya no podrán verse de nuevo, aunque sea en retrato.

Ahora, ¿quieren ustedes ver cómo yo era cuando tenía unos 19 años de edad? A Benjie, que les muestre; vamos a ver si Benjie les muestra. (¿Se está viendo algo ahí?).

Y si la transformación para nosotros los que vivimos (puedes dejarlo, Benji, hasta que termine)… Si la transformación de nosotros los que vivimos y la resurrección de los muertos en Cristo será en un cuerpo eterno, glorificado y jovencito, que representará de 18 a 21 años…

Y cuando estábamos en el cuerpo joven, vean ustedes, yo me veía así a los 19 años de edad, así que ¿cómo me voy a ver cuando tenga el nuevo cuerpo? No estén esperando verme así como me ven en la actualidad acá, sino en una edad que representa o en una apariencia que representa de 18 a 21 años de edad; o sea, en una apariencia así, aunque en un nuevo cuerpo eterno, glorioso y perfecto, en el cual no sabemos qué estatura vamos a tener y no sabemos algunos detalles, pero sabemos que va a ser mucho mejor que nuestra estadía en el cuerpo físico que tenemos en la actualidad.

Va a ser un cuerpo perfecto, en la flor de la juventud para toda la eternidad; eso es para cada uno de ustedes y para mí también, y será juventud para toda la eternidad en ese nuevo cuerpo. Y todo eso viene para todos nosotros con el Séptimo Sello.

El Séptimo Sello tiene que ver con la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos, porque con el Séptimo Sello (que es la Venida del Señor) viene la Gran Voz de Trompeta, que es la Voz de Cristo clamando como cuando ruge un león y los siete truenos emitiendo sus voces, que es la misma Gran Voz de Trompeta o Trompeta de Dios, la cual es la Voz de Cristo hablándonos en el Día Postrero y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto en este planeta Tierra en medio de Su Iglesia y en la vida de cada uno de nosotros.

Así que podemos ver la bendición tan grande que Dios tiene para cada uno de nosotros en este tiempo final bajo el Séptimo Sello, para darnos la juventud eterna que Él ha prometido para cada uno de nosotros.

Por eso nos habla con esa Gran Voz de Trompeta, nos llama, nos junta y nos coloca en la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad Eterna. ¿Para qué? Para nosotros regresar a eternidad en la Edad Eterna, y obtener así el cuerpo eterno y vivir con Cristo por toda la eternidad en un cuerpo joven, que representará de 18 a 21 años de edad.

Eso es para todos los hijos e hijas de Dios que han sido redimidos con la Sangre de Cristo en la Cruz del Calvario y han recibido el nuevo nacimiento. No importa que hayan partido: regresarán en un cuerpo eterno; y no importa que estemos aquí todavía: seremos transformados; y entonces todos tendremos el cuerpo eterno.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA JUVENTUD ETERNA”.

Vean cómo fue representado todo esto en la resurrección de Lázaro; pero como era un tipo y figura, por eso Lázaro después murió cuando cumplió su tiempo en el cuerpo físico.

Lázaro, si no hubiera resucitado en aquella ocasión, hubiera pertenecido al pueblo hebreo bajo la Ley; y por consiguiente hubiera resucitado así con los santos que resucitaron con Cristo pero no pertenecía al Cuerpo Místico del Señor Jesucristo, que es el privilegio más grande que un ser humano puede tener; porque ese es el pueblo celestial, el Israel celestial, esos son los hijos e hijas de Dios del Cielo.

Ahora podemos ver la bendición tan grande que Dios tiene bajo el Séptimo Sello para cada uno de nosotros: para darnos la juventud eterna, para darnos la inmortalidad con un cuerpo eterno y glorioso que Cristo ha prometido ¿para quiénes? Para cada uno de ustedes y para mí también.

Cuando San Pablo habló de los que verían Su Venida y quedarían hasta Su Venida, los cuales serían transformados, ¿de quiénes estaba hablando? Estaba hablando de nosotros, que vivimos en este tiempo final y que estaríamos viendo el Séptimo Sello cumplido, abierto, que es la Venida del Señor con Sus Ángeles en el Día Postrero, que es la Venida de la Palabra encarnada en un hombre; aunque ese hombre, el Ángel de Jesucristo, no es Jesucristo ni es Moisés ni es Elías, pero en él estarán los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús manifestados en la Tierra en este tiempo final, en la apertura del Séptimo Sello, en la Venida del Ángel que era diferente a los demás, que es el que tiene el Séptimo Sello para manifestarlo aquí en la Tierra, para manifestar el Séptimo Sello, o sea, para manifestar la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en este tiempo final.

Así que nosotros los que vivimos tenemos la promesa de ser transformados. Si alguno de los nuestros, de nuestra edad, se ha ido, no hay ningún problema: pronto regresará, y regresará en un cuerpo eterno y estará nuevamente con nosotros; y entonces hemos de saber que la resurrección ya ha sucedido cuando los veamos a ellos, o sea, a nuestros hermanos, que nosotros conocemos.

Si aparece San Pablo y el grupo de San Pablo, ustedes no conocieron a San Pablo ni a su grupo, pero cuando aparezcan nuestros seres queridos que han partido y regresen en el cuerpo eterno, sí los vamos a conocer; y entonces nosotros vamos a ser transformados y tendremos el nuevo cuerpo, el cuerpo eterno, y así tendremos juventud eterna ¿para cuánto tiempo? Para toda la eternidad.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA JUVENTUD ETERNA”.

Y entonces todos seremos jóvenes, y lo que tendremos en esos 30 o 40 días aquí en la Tierra serán 30 o 40 días de un congreso juvenil; y después nos iremos a la Cena de las Bodas del Cordero para estar todos allí, en esa Cena, con Cristo, el cual también estará en Su cuerpo eterno, jovencito.

Vean ustedes, María y las mujeres, cuando resucitó Cristo en el cuerpo, no lo conocían. ¿Por qué? Porque tampoco van a conocer a los muertos en Cristo cuando resuciten si tenían algunos 90 años, y le aparezca un joven que representa de 18 a 21 años y le diga: “Yo soy fulano de tal”. El que no sepa, no conozca este secreto de la resurrección en cuerpos eternos, jovencitos, representando de 18 a 21 años, dirá: “No puede ser fulano de tal, porque yo conocí a fulano de tal y tenía 90 años, era un ancianito; y ahora tú eres un joven. ¿Cómo vas a decir que tú eres fulano de tal?”.

Pero el que tiene el conocimiento de la resurrección, que será en un cuerpo eterno, en un cuerpo jovencito, dirá: “Me alegro mucho verte ahora en ese cuerpo joven que Cristo te ha dado conforme a como Él prometió”; y lo recibirá con cariño y amor, porque sabe que ha regresado ese hermano y amigo querido en un cuerpo eterno, en un cuerpo jovencito, y entonces tiene la juventud eterna; nunca se va a poner viejo, lo vamos a ver desde el primer día como lo veremos por toda la eternidad.

Esto es: “EL SÉPTIMO SELLO Y LA JUVENTUD ETERNA”. Para eso es el Séptimo Sello para el Día Postrero: para traer la fe para ser transformados y raptados, y para traer la resurrección de los muertos en Cristo luego que con esa Gran Voz de Trompeta nos dé todo el Mensaje y nos revele todas las cosas que deben suceder en este tiempo final, y nos dé completamente Su Mensaje, y llegue el Séptimo Sello a su final, llegue la Segunda Venida de Cristo a su etapa final y cumpla la parte final de Su Venida; así como en Su Primera Venida estuvo 33 años aquí en la Tierra, y al final de los 33 años cumplió la parte final de Su Programa, que era Su muerte en la Cruz del Calvario para llevar nuestros pecados y redimir con Su muerte y Sangre a todos los hijos e hijas de Dios.

O sea que la parte culminante de Su Primera Venida fue Su muerte en la Cruz del Calvario, eso fue el final de la Primera Venida de Cristo; y luego resucitó y ascendió al Cielo y se sentó a la diestra de Dios. Y ahora, al final del Séptimo Sello, los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seremos transformados.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA JUVENTUD ETERNA”.

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde, jóvenes, en este encuentro, en este Gran Encuentro de Líderes Juveniles.

Ha sido para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión dándoles testimonio de “EL SÉPTIMO SELLO Y LA JUVENTUD ETERNA”.

Pasen todos muy buenas noches; y que pronto todos ustedes y yo también recibamos el nuevo cuerpo, el cuerpo eterno, con juventud eterna, para vivir con Cristo por toda la eternidad.

¿Quiénes recibirán ese cuerpo eterno? Pues aquí estamos en este Día Postrero esperando ese cuerpo eterno, porque esa promesa es para todos nosotros.

Que Dios les bendiga y les guarde, y dejo nuevamente con nosotros al reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar nuestra parte en esta ocasión; y nos veremos pronto, en las próximas actividades que tendremos aquí en Monterrey, aquí en el Auditorio Moisés, cuando regresemos en el próximo recorrido.

Que Dios les bendiga y les guarde, y les use también grandemente en Su Obra, y pronto todos estemos preparados y recibamos ese cuerpo eterno que Cristo ha prometido, en el cual tendremos juventud eterna.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA JUVENTUD ETERNA”.

[Revisión diciembre 2018]

1 San Juan 15:15

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