ImprimirImprimir

Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes. Es para mí una bendición muy grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir unos momentos con ustedes alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Para lo cual quiero leer en San Mateo, capítulo 24, versos 30 al 39, donde nuestro amado Salvador Jesucristo dijo:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.

Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.

Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.

Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,

y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre”.

Nuestro tema para esta ocasión es: EL SÉPTIMO SELLO Y LA MISERICORDIA DE DIOS POR ÚLTIMA VEZ”.

Cristo refirió los días de Noé hablando acerca del tiempo de la Venida del Hijo del Hombre, porque el tiempo de la Venida del Hijo del Hombre será un tiempo paralelo al tiempo de Noé.

Para poder comprender lo que significa la Venida del Hijo del Hombre paralela a los días de Noé, tenemos que comprender que Noé fue un profeta dispensacional con un Mensaje dispensacional; él fue el profeta de la Dispensación del Gobierno Humano con el Mensaje del Gobierno Humano, él fue el profeta mensajero el cual reveló al mundo antediluviano las cosas que iban a suceder en aquel tiempo y les mostró que el tiempo para aquella generación antediluviana había terminado.

Dios le reveló a Noé todas estas cosas, y él las dio a conocer al pueblo que vivió en aquel tiempo. “Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas”, dice Amós, capítulo 3 y verso 7.

Dios coloca Su Palabra en la boca del profeta que Él envía para cada edad y para cada dispensación. No hay otra forma de obtener el Mensaje, la revelación divina correspondiente a una edad o a una dispensación si no es por medio del mensajero que Dios envía para esa edad o para esa dispensación.

Y ahora, Noé, siendo el profeta mensajero de la tercera dispensación, de la Dispensación del Gobierno Humano… Así como Set había sido el profeta de la Dispensación de la Conciencia y Adán había sido el profeta de la Dispensación de la Inocencia, ahora Noé es el profeta mensajero de la Dispensación del Gobierno Humano; y dio a conocer que el tiempo para aquella generación había terminado, porque así se lo reveló Dios a Noé y en el Mensaje de Noé estaba la revelación del fin de aquella generación. Dios hasta le dio a conocer cuánto tiempo duraría aquella generación, desde el tiempo en que Dios le habló a Noé hasta que vino el diluvio.

Ahora, vean ustedes cómo el profeta Noé tenía la revelación de las cosas que iban a suceder en el fin de aquella generación. Y ahora, para el Día Postrero, para el tiempo de la Venida del Hijo del Hombre, estaremos viviendo en el tiempo del fin de esta generación que existe en este planeta Tierra, y por medio de la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo en el Día Postrero en Su Ángel Mensajero nos estará dando a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y así nos estará revelando todo el Programa Divino correspondiente a este tiempo final.

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”, dice nuestro amado Señor Jesucristo en Apocalipsis, capítulo 22 y verso 16.

Y en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, nos dice…, en ese verso nos dice: “Sube acá”, nos habla con esa Voz de Trompeta diciéndonos: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán, que han de suceder después de estas”; las cosas que han de suceder después de las que ya han sucedido durante las siete etapas o edades de la Iglesia gentil han de ser manifestadas o reveladas a cada hijo e hija de Dios.

Y ahora, ya que los siete ángeles mensajeros de las siete edades han terminado sus ministerios, ¿a quién estará usando Cristo en el Día Postrero para manifestarse a través de él y darnos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto? Porque en quien esté manifestado estará hablándonos con esa Gran Voz de Trompeta todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

En Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, nos dice por medio de quién nos estará dando a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿A quién ha enviado para dar a conocer, para manifestar a Sus siervos las cosas que han de suceder pronto? Ha enviado a Su Ángel Mensajero, porque ese es el instrumento de Cristo para la manifestación de Cristo en Espíritu Santo en el Día Postrero para hablarle a Su Iglesia todas estas cosas que deben suceder pronto; y así revelarle a Su Iglesia que hemos llegado al fin del tiempo, revelarle a Su Iglesia que esta generación ha llegado al fin del tiempo; y así darle a conocer el misterio de Apocalipsis, capítulo 10, verso 1, donde el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, que es Cristo en Su Venida clamando como cuando ruge un león... porque viene como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.

Es la Voz de Cristo hablándole a Su pueblo, a Su Iglesia, y revelándole por medio de Su Ángel Mensajero todas estas cosas que deben suceder pronto. Y lo más grande que le será revelado a la Iglesia del Señor Jesucristo es el misterio del Séptimo Sello, o sea, el misterio de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles en el Día Postrero.

Este misterio causó silencio en el Cielo cuando fue abierto el Séptimo Sello en Apocalipsis, capítulo 8 y verso 1. Hubo silencio en el Cielo como por media hora, del Cielo; y esto fue así en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1, para que el enemigo de Dios, el diablo, no supiera, no conociera el secreto de la Segunda Venida de Cristo, para que así la Venida de Cristo con Sus Ángeles fuera cumplida y realizara felizmente la Obra correspondiente a Su Segunda Venida como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Ahora, podemos ver que nadie podrá comprender ese misterio de la Segunda Venida de Cristo excepto el Ángel del Señor Jesucristo, a quien viene esa revelación de parte de Cristo para darla a conocer a la Iglesia del Señor Jesucristo; porque Cristo estará en Su Ángel Mensajero manifestado en Espíritu Santo, como estuvo en los siete ángeles mensajeros; y ahora estará en Su Ángel Mensajero, que es un profeta dispensacional enviado a la Iglesia del Señor Jesucristo. Es la primera ocasión en que Jesucristo envía a Su Iglesia un profeta dispensacional.

Si no pudieron comprender a los mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil (que fueron mensajeros, algunos de ellos profetas, pero ninguno de ellos un profeta dispensacional, sino profetas de edades), ahora, ¿cómo será al Jesucristo enviar un profeta dispensacional, el profeta de la séptima dispensación, de la Dispensación del Reino, con un Mensaje dispensacional, con el Mensaje del Evangelio del Reino?

Pero no importa que algunos no lo entiendan, no importa que algunos no puedan creer en él y en Su Mensaje; con todo y eso Jesucristo estará con él y en él, manifestado en medio de Su Iglesia, dándole a Su Iglesia el Mensaje del Evangelio del Reino, que es la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, la Trompeta del Evangelio del Reino con el cual todos estos misterios correspondientes al Día Postrero son abiertos y dados a conocer a la Iglesia del Señor Jesucristo, para que así Su Iglesia obtenga la fe para ser transformada y raptada en el Día Postrero.

Con el Mensaje del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, la Iglesia de Jesucristo obtiene la fe, la revelación del rapto, que es la revelación de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, como Rey de reyes y Señor de señores, como el León de la tribu de Judá.

Ahora, podemos ver que el Séptimo Sello es el misterio más grande de todos los misterios de Dios; es el misterio que Dios tendría oculto en Su mente hasta el Día Postrero, en el cual lo daría a conocer a Su Iglesia por medio de Su Ángel Mensajero, en la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo a través de Su Ángel Mensajero. Y así es como el Séptimo Sello es identificado: con la Venida del Señor; porque el Séptimo Sello es la Venida de Cristo con Sus Ángeles, como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Es Cristo en Espíritu Santo viniendo a Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular y revelándose en medio de Su Iglesia, y dándonos a conocer todos estos misterios correspondientes al Día Postrero.

Cristo estará velado y revelado en Su Ángel Mensajero, y a través de Su Ángel Mensajero estará hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto; y estará la misericordia de Dios extendida a Su Iglesia por algún tiempo bajo el ministerio de Cristo a través de Su Ángel Mensajero, hasta que entre al Cuerpo Místico de Cristo hasta el último de los escogidos de Dios, y así Cristo haya hecho intercesión hasta por el último de los escogidos de Dios.

Luego que se complete el número de los escogidos de Dios, Cristo saldrá del Trono de Intercesión en el Cielo; y ya no habrá misericordia en el Trono de Dios para ser extendida sobre los seres humanos, pero ya habrán alcanzado misericordia los que están escritos en el Libro de la Vida del Cordero; porque la misericordia de Dios estará manifestada en la Tierra por última vez a través de la manifestación de Cristo, a través de la manifestación de Cristo en Su Ángel Mensajero; así como estuvo la misericordia de Dios manifestada en cada edad a través de la revelación de Cristo en cada ángel mensajero, a través del cual llamó y juntó a Sus escogidos de cada edad; y extendió Su misericordia sobre ellos e hizo intercesión por ellos en el Cielo, en el Templo que está en el Cielo, allá en el Lugar Santísimo, sobre el Propiciatorio o silla de misericordia del Templo que está en el Cielo, así como hacía el sumo sacerdote una vez al año: el día diez del mes séptimo de cada año, cuando entraba con la sangre de la expiación, en donde el macho cabrío era sacrificado, y su sangre era llevada al lugar santísimo y colocada sobre el propiciatorio. Esa labor la hacía el sumo sacerdote; y cuando terminaba esa labor y salía del lugar de intercesión, la reconciliación de los hijos de Israel, del pueblo hebreo, estaba efectuada, y todos quedaban reconciliados con Dios.

Y ahora, Cristo ha estado haciendo intercesión en la misma forma que lo hacía el sumo sacerdote el día diez del mes séptimo de cada año; eso es lo mismo que Cristo ha estado haciendo en el Cielo por estos dos mil años que han transcurrido. Y todavía se encuentra en el Cielo haciendo intercesión por los últimos escogidos de Dios que serían llamados y juntados en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, en la Dispensación del Reino.

Y así como hubo un territorio en cada edad, donde se cumplió cada edad y donde Dios envió el mensajero, y en donde Dios extendió Su misericordia y de ahí se extendió a otros lugares...; de edad en edad esto fue así. Ahora, encontramos que todo esto sucedió en Asia Menor, luego en Europa y luego en Norteamérica.

Y ahora, la misericordia de Dios en el Día Postrero está manifestada en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino; porque Cristo todavía se encuentra en el Lugar de Intercesión en el Cielo, haciendo intercesión por los últimos escogidos de Dios que entrarán al Cuerpo Místico de Cristo en la Edad de la Piedra Angular.

El llamado para los escogidos de Dios ha salido y está manifestado ese llamado en la América Latina y el Caribe, que es el territorio donde la misericordia de Dios es manifestada por última vez; y de ahí se extiende a otros lugares, a donde el Mensaje llegue, y donde llega con el Mensaje la misericordia de Dios para aquellos que reciben el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final.

Y ahora, encontramos que estamos viviendo en un tiempo en donde la misericordia de Dios ha sido extendida a la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino para los últimos escogidos de Dios que serían llamados y juntados en este tiempo final.

El precursor de la Segunda Venida de Cristo, hablándonos de la misericordia de Dios por última vez, nos dice en el mensaje de Los Sellos, página 369, en español, nos dice de la siguiente manera, y quiero leer:

“194. Ahora fijémonos en los últimos dos versículos de Apocalipsis 6, o sea, lo que sucederá con los que hicieron mofa y se rieron de la predicación de la Palabra vindicada del Dios viviente. Esos profetas estarán allí y harán toda clase de milagros, oscurecerán el sol, y todas esas cosas a través de ese tiempo. Luego aquellos clamarán a las piedras y a los montes, que los escondan de la misma Palabra de la cual antes se habían burlado, porque ahora lo podían ver que venía. Decían: ‘Escondednos de la ira del Cordero’. Él es la Palabra. Ellos se habían burlado de la Palabra y ahora allí estaba la Palabra encarnada. Ellos se habían mofado grandemente de esos profetas, pero ahora había venido la Palabra encarnada. ¿POR QUÉ NO SE ARREPINTIERON? No pudieron; ya era demasiado tarde. Y ellos conocían muy bien el castigo que les esperaba; habían oído todo eso. Ellos habían estado en cultos como éste, y habían escuchado todas esas cosas. Ellos sabían que estaban encarando las mismas cosas que esos profetas habían predicho. Pero lo habían rechazado; despreciaron la misericordia de Dios por última vez. Y cuando uno desprecia la misericordia (de Dios), lo único que le queda es el juicio. ¡Piénselo!

195. Entonces allí se encontraban. No tenían ni en dónde esconderse. Y la Biblia dice: ‘Y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos de la cara de aquel que está sentado sobre el Trono, y de la ira del Cordero’. Ellos trataron de arrepentirse, pero el Cordero ya había venido para reclamar a los Suyos. Ellos clamaron a los montes y a las piedras; oraron, pero las oraciones fueron hechas muy tarde”.

Ahora podemos ver bajo qué ministerio es que la misericordia de Dios por última vez es manifestada en la Tierra: es bajo el ministerio de los Ángeles del Hijo del Hombre, o sea, bajo los ministerios de los Dos Olivos, de los Dos Ungidos, que son los ministerios de Moisés y Elías. Bajo la manifestación de esos ministerios es que la misericordia de Dios es manifestada por última vez.

Ahora, ¿qué será la manifestación de estos ministerios aquí en la Tierra? Cuando Dios promete la venida de un profeta que ya vino en el pasado y terminó su ministerio, cuando Dios promete que volverá ese profeta, es la venida de ese ministerio en otro hombre operando en la forma en que operó en aquel profeta que vino al principio ese ministerio.

Por ejemplo, tuvimos el ministerio de Elías Tisbita allá en la tierra de Israel, y luego la segunda vez que vino el ministerio Elías fue en Eliseo, el cual pidió una doble porción del ministerio que estaba en Elías; y le fue concedida su petición, pues Dios le había dicho al profeta Elías que Eliseo sería profeta en lugar de Elías, o sea, sería el sucesor de Elías, y vendría entonces con una doble porción ministerial.

Vamos a ver un poquito esa manifestación de Elías en su segunda manifestación1.

Cuando Elías ascendió al Cielo en un carro de fuego, el manto de Elías cayó en tierra, Eliseo lo tomó y luego fue frente al Jordán, donde el profeta Elías había herido las aguas con su manto y había abierto las aguas del Jordán, y habían pasado Elías y Eliseo en seco al otro lado del Jordán.

Y ahora Eliseo toma el manto de Elías y regresa al Jordán, se para frente al Jordán, dobla el manto de Elías como lo había hecho el profeta Elías, y dice: “¿Dónde está el Dios de Elías?”, e hirió las aguas con el manto de Elías, y se abrieron también; pasó en seco el Jordán. Y los hijos de los profetas, que estaban viendo todo lo que estaba sucediendo, dijeron: “El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo”. Fue la segunda ocasión en que el ministerio de Elías estuvo manifestado en la Tierra.

La tercera ocasión en que estuvo manifestado el ministerio de Elías sobre la Tierra fue en Juan el Bautista, o sea, en otro hombre que no se llamaba Elías pero que vino con el espíritu y virtud de Elías como precursor de la Primera Venida de Cristo; pues estaba prometido que Elías vendría y le prepararía el camino al Señor, y cuando vino era un hombre de aquel tiempo ungido con el espíritu y ministerio de Elías por tercera ocasión.

El Arcángel Gabriel habló de Juan el Bautista, y dijo:

“Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.

E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto”. (San Lucas, capítulo 1, versos 16 al 17).

Ahora vean cómo el Arcángel Gabriel da testimonio de que Juan el Bautista sería el Elías que vendría en ese tiempo.

Y ahora, el mismo Jesús dio testimonio acerca de Juan el Bautista en el capítulo 11, verso 9 en adelante. Dice [San Mateo]:

“Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.

Porque éste es de quien está escrito:

He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz,

El cual preparará tu camino delante de ti”.

Esto estaba dicho ¿dónde? Estaba dicho en Malaquías, capítulo 3, verso 1, y también en Isaías, capítulo 40, verso 3 en adelante.

“De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.

Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.

Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.

Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir”.

El Elías que había de venir precursando la Primera Venida de Cristo, el velo de carne se llamaba Juan el Bautista, pero el ministerio se llamaba Elías. Es el ministerio el que está prometido como Elías viniendo, pero el velo de carne siempre es un hombre del tiempo en que se manifiesta ese ministerio de Elías.

Encontramos que en otra ocasión, cuando Jesús descendió del Monte de la Transfiguración y dijo a Sus discípulos que no dijeran a nadie la visión que habían tenido… esto está en San Mateo, capítulo 17; verso 9 en adelante dice:

“Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos.

Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?”.

Recuerden que ellos habían visto a Moisés y a Elías en el Monte de la Transfiguración en esa visión que ellos tuvieron allí, y habían visto a Jesús transfigurado delante de ellos con Su rostro como el sol y Sus vestidos resplandecientes como la luz.

Y ahora, los escribas decían que Elías tenía que venir primero; y ahora, los discípulos de Jesucristo creían que Jesús era el Mesías y daban a conocer al pueblo hebreo que Jesús era el Mesías; y los escribas decían: “No puede ser el Mesías, Jesús, porque Elías tiene que venir primero”. Y ahora, ¿qué dice Jesús?

“Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas (está hablando de la venida de Elías para el tiempo final o días postreros).

Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.

Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista”.

Juan el Bautista era el Elías que tenía que venir en ese tiempo, en el cumplimiento de la tercera manifestación del ministerio de Elías.

Y la cuarta manifestación del ministerio de Elías en este planeta Tierra vino precursando la Segunda Venida de Cristo, así como la tercera manifestación del ministerio de Elías vino precursando la Primera Venida de Cristo.

Vino ese ministerio en Juan el Bautista precursando la Primera Venida de Cristo, y luego el ministerio de Elías viene manifestado por cuarta ocasión, manifestando ese poderoso ministerio y preparándole el camino al Señor como precursor de la Segunda Venida de Cristo; viene precursando la Segunda Venida de Cristo.

Ese ministerio en su cuarta manifestación viene en carne humana, en un hombre llamado el reverendo William Marrion Branham, y vino y trajo el Mensaje con el cual precursó la Segunda Venida de Cristo. Él dice2: “Este mensaje introducirá a Cristo al mundo”. Él dice que el Mensaje precursa la Segunda Venida de Cristo, y él dice que el Mesías se presentará Él mismo.

El Mesías vendrá conforme al Mensaje de Elías en su cuarta manifestación, o sea que el cumplimiento de la Segunda Venida de Cristo será conforme a como el precursor de la Segunda Venida de Cristo ha dicho que vendrá el Señor en el Día Postrero, en el cumplimiento del Séptimo Sello.

Juan el Bautista, precursando la Primera Venida de Cristo, dijo (viendo a Jesús y señalando a Jesús)3: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”.

Porque en la Primera Venida de Cristo fue como el Cordero de Dios para quitar el pecado del mundo muriendo en la Cruz del Calvario; y la Segunda Venida de Cristo es como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Y ahora, ¿qué será la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles?, ¿qué será la Venida del Señor para el Día Postrero? Será la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis, capítulo 10, el cual viene con Su rostro como el sol, Sus ojos como llama de fuego, Sus pies como columnas de fuego; y trae en Su mano un Librito abierto, el cual es el Libro de los Siete Sellos que tomó en Apocalipsis, capítulo 5, y lo abrió en el Cielo en Apocalipsis, capítulo 6, verso 1 en adelante y (vamos a ver) verso 1 al 17, y también en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1, donde abrió el Séptimo Sello.

Y ahora, ¿qué dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo que será la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles? Él, hablando de la Venida de este Ángel Fuerte que desciende del Cielo, dice de la siguiente manera en el libro de Los Sellos, página 57:

“‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza…’.

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando:

‘… y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel (este Ángel que desciende del Cielo es un mensajero a Israel). ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia”.

Ahora, vean, viene por Su Iglesia, y es el mensajero a Israel.

Y ahora, en Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 al 21, también encontramos la Venida del Señor, y lo encontramos viniendo sobre un caballo blanco como la nieve. ¿Qué dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo que será la Venida de este Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? En la página 277 del libro de Los Sellos en español y en la página 256, dice él, orando en la página 277, dice:

“[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

Vean cómo viene el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19: es la Venida del Espíritu Santo para llamar los Suyos en el tiempo final.

Y ahora, en la página 256 del libro de Los Sellos dice:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

La Palabra de Dios encarnada en un hombre será el cumplimiento de Apocalipsis 19, será el cumplimiento de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 al 21.

Y habíamos leído en la página 369 que la Palabra vendrá hecha carne bajo los ministerios de Moisés y Elías. Donde estén los ministerios de Moisés y Elías manifestados en carne humana, ahí estará el Verbo, la Palabra; el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, Jesucristo en Espíritu Santo, ahí estará manifestado en carne humana en el Día Postrero.

Ahora, hemos visto cómo vendrá la Palabra encarnada en un hombre en el Día Postrero: vendrá manifestando los ministerios de Moisés y Elías y de Jesús; por eso es que el Séptimo Sello y la Séptima Trompeta son la Venida del Señor.

El Séptimo Sello es la Venida del Señor para Su Iglesia gentil, y la Séptima Trompeta para el pueblo hebreo es la Venida del Señor; y dice: “sonará”, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, dice: “sonará, y los muertos en Cristo serán resucitados primero”. Página 47 del libro de Citas, dice el verso 402:

402 – “Y nosotros que vivimos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, no evitaremos o impediremos a los que duermen. Esos preciosos que sellaron su testimonio con su sangre. ‘No impediremos o estorbaremos a los que duermen, porque sonará la trompeta’. Algo acontecerá, ese algo evangélico sonará, el anuncio de Su venida. ‘Y los muertos en Cristo resucitarán primero. Y nosotros los que vivimos y permanezcamos seremos transformados’. Parados allí, y sentir un cambio; el pelo canoso se irá, las arrugas cesarán, cambiados en un momento, en un abrir de ojos. Y encontraremos a nuestros (seres) amados primero”.

Hemos visto que ese “algo evangélico” que sonará, esa Trompeta o Gran Voz de Trompeta que sonará, es la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino dando a conocer, anunciando la Segunda Venida de Cristo, revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo.

Dice también en la página 149 del libro de Citas en español, versos 1333:

1333 – “Recuerden que ‘los que están vivos y queden, no impedirán a los que están durmiendo; porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta…’. La sexta acaba de tocar. Y esa última Trompeta, como el último Sello, será la Venida del Señor. ‘Tocará (o sea, sonará), y los muertos en Cristo se levantarán primero’. Sólo descansando hasta ese tiempo”.

Ahora hemos visto el misterio de la Séptima Trompeta y del Séptimo Sello: la Séptima Trompeta para el pueblo hebreo es la Venida del Señor y el Séptimo Sello para la Iglesia gentil es la Venida del Señor.

Y ahora, ¿qué será el ministerio de Elías en el Día Postrero en su quinta manifestación? Porque el Hijo del Hombre viene con Sus Ángeles, y Sus Ángeles son los Dos Ungidos, son las Dos Olivas y los Dos Candeleros de Apocalipsis, capítulo 11, verso 3 al 7, y Zacarías, capítulo 4; estos son los Ángeles del Hijo del Hombre en la Venida del Hijo del Hombre.

Y ahora, ¿cómo vendrán estos ministerios en el Día Postrero siendo manifestados? Veamos. En la página 399 del libro de Los Sellos en español, la pregunta número 11 que le fue hecha al reverendo William Branham dice así:

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(Dice nuestro hermano Branham):

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu; porque allá, cuando Elías ya había subido y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

¿Qué será el ministerio de Elías en su quinta manifestación, con el cual el pueblo hebreo escuchará la Trompeta Final (o sea, escuchará la Séptima Trompeta sonando)? ¿Qué será ese ministerio de Elías y de Moisés?

Será el espíritu ministerial de Elías en un hombre de este tiempo final manifestado, será un hombre de este tiempo final ungido con ese espíritu, con ese ministerio de Elías por quinta ocasión; así como estuvo en Elías Tisbita por primera ocasión, luego en Eliseo por segunda ocasión, luego en Juan el Bautista por tercera ocasión y luego en el reverendo William Marrion Branham por cuarta ocasión.

Está prometido para estar por quinta ocasión en un hombre de este tiempo, un hombre ungido con ese espíritu ministerial; y ahí estará la Palabra encarnada en un hombre.

Ahí la Palabra estará hecha carne, y la misericordia de Dios estará manifestada por última vez en esa manifestación de los ministerios de Elías por quinta ocasión y de Moisés por segunda ocasión y de Jesús por segunda ocasión.

Y luego que sea realizada la Obra bajo el Séptimo Sello para la Iglesia gentil, del llamado de los escogidos de Dios en el Día Postrero, y se cumpla para el pueblo hebreo lo que corresponde para el Día Postrero, y ellos puedan ver la manifestación de lo que fue reflejado en José el hijo de Jacob, y vean esa manifestación de Cristo en un hombre de este tiempo, ellos dirán: “Este es al que nosotros estamos esperando”, ellos dirán: “Este es Elías, el que viene preparándole el camino al Señor para el pueblo hebreo”.

Y luego se darán cuenta que también es Moisés, y luego se darán cuenta que también es el cumplimiento del ministerio de Jesús por segunda ocasión.

Y ellos estarán viendo los tres grandes ministerios que han sido prometidos para ser manifestados en el Día Postrero en carne humana: estarán viendo en un hombre de este tiempo el ministerio de Moisés por segunda vez, el ministerio de Elías por quinta vez y el ministerio de Jesús por segunda vez.

Todo eso estarán viéndolo manifestado en carne humana en un hombre de este tiempo. Ese es el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles para este tiempo final.

Pero ese hombre no será el Señor Jesucristo, ni tampoco será Elías y tampoco será Moisés; pero en ese hombre estarán los ministerios de Moisés por segunda vez, de Jesús por segunda vez y de Elías por quinta vez. Y ese hombre es el instrumento de Jesucristo para el Día Postrero, para Jesucristo manifestar Su ministerio y Su misericordia por última vez en medio de la raza humana, antes de venir el juicio divino de la gran tribulación sobre la raza humana.

Ese hombre de este tiempo final es el Ángel del Señor Jesucristo, del cual Cristo dijo en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”. ¿De qué cosas? De estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Y en Apocalipsis, capítulo 22, verso 6 en adelante, dice: “Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

“Ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”: todas estas cosas proféticas que están prometidas para ser cumplidas en el Día Postrero.

Solamente por medio de ese Ángel Mensajero de Jesucristo es que los seres humanos podrán comprender estas cosas que deben suceder. No hay otra forma para los seres humanos entender estos misterios divinos que estarán siendo cumplidos en este tiempo final.

Y por medio de la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo operando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Jesús por segunda vez y de Elías por quinta vez a través de Su Ángel Mensajero, serán dadas a conocer todas estas cosas y serán cumplidas todas estas cosas que Él ha prometido para el Día Postrero.

Y por medio de este Ángel Mensajero, Jesucristo estará manifestándose y estará hablándole a Su Iglesia, a Sus hijos, a todos los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero; y estará llamándolos y juntándolos en este tiempo final con esa Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, con la cual les estará dando a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y les estará revelando el misterio del Séptimo Sello y de la Séptima Trompeta, que es la Venida del Señor.

Y bajo ese ministerio de Jesucristo operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús en Su Ángel Mensajero, estará la misericordia de Dios por última vez manifestada en este planeta Tierra, hasta que entre al Cuerpo Místico de Cristo hasta el último de los escogidos de Dios.

Y después Cristo sale del Trono de Intercesión en el Cielo, y ya no habrá más Sangre en el Trono de Dios en el Cielo y, por consiguiente, no habrá más misericordia en el Trono de Dios en el Cielo, sino que se convertirá en un trono de juicio para la raza humana; y desde el Trono de Dios estará saliendo el juicio divino para la raza humana.

Pero los que han obtenido la misericordia de Dios no recibirán los juicios divinos; pero los que hayan rechazado la misericordia de Dios por última vez, manifestada por medio del Espíritu Santo a través de Su Ángel Mensajero, ya de ahí en adelante no tendrán oportunidad de obtener la misericordia de Dios, sino que se tendrán que enfrentar a los juicios divinos de la gran tribulación.

Y miren lo que será enfrentarse a los juicios divinos de la gran tribulación conforme a Apocalipsis, capítulo 6, verso 12 en adelante, donde dice:

“Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el…”.

Vamos a leer un poquito más adelante. Capítulo 6, verso 12 en adelante, dice:

“Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre;

y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.

Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.

Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes;

y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero;

porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?”.

Cuando Cristo reciba en Su Cuerpo Místico de creyentes hasta el último de los escogidos y haya hecho intercesión hasta por el último de los escogidos, luego saldrá del Trono de Intercesión en el Cielo y ya no habrá más misericordia desde el Trono de Dios para los seres humanos, porque ya no habrá Sangre en el Propiciatorio allá en el Cielo.

Mientras la Sangre de Cristo está en el Cielo, en el Trono de Intercesión, Dios mira la raza humana a través de la Sangre de Cristo, y sus pecados están cubiertos con la Sangre de Cristo; y los que han recibido a Cristo como su Salvador y han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo, esos tendrán sus pecados quitados de ellos, no cubiertos, sino quitados; pero los que no hayan recibido a Cristo como su Salvador tendrán sus pecados, aunque Dios no los esté viendo; porque la Sangre de Cristo está en el Trono de Intercesión en el Cielo, pero cuando sea quitada la Sangre de Cristo del Trono de Intercesión en el Cielo, al Dios mirar, no los verá a través de la Sangre de Cristo (a los seres humanos), sino que los verá sin la Sangre de Cristo, porque ya no estará allí en el Trono de Intercesión en el Cielo, y entonces verá los pecados de los seres humanos; y la paga del pecado es muerte, por lo tanto vendrá el juicio divino y vendrá muerte y destrucción sobre la raza humana, los juicios de la gran tribulación caerán sobre la raza humana.

Esto es para el tiempo en que los escogidos hayan entrado todos al Cuerpo Místico de Cristo y luego Cristo haya hecho intercesión hasta por el último de los escogidos de Dios; luego sale del Trono de Intercesión, reclama todos Sus escogidos —que Él ha redimido con Su Sangre—, y trae a los muertos en Cristo resucitados en cuerpos eternos y a nosotros los que vivimos nos transforma; y entonces ya estaremos con un cuerpo eterno, un cuerpo glorificado, y estaremos a imagen y semejanza de Jesucristo, donde el juicio divino no puede llegar porque ya estaremos reconciliados físicamente con Dios también.

Así como estamos reconciliados espiritualmente con Dios, también nuestro cuerpo será un cuerpo que estará reconciliado con Dios, al cual no podrá venir enfermedad, al cual no podrá venir muerte, al cual no podrá venir la vejez, al cual no podrán venir las arrugas ni las canas en el cabello, sino que ese cuerpo permanecerá joven por toda la eternidad, representando siempre de 18 a 21 años de edad.

Estaremos en un cuerpo como el cuerpo de nuestro Señor Jesucristo, el cuerpo glorificado de Él, y así estaremos a imagen y semejanza de Cristo; y luego estaremos de 30 a 40 días aquí con ese cuerpo, y luego nos iremos de aquí a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, a la Casa de nuestro Padre celestial; y entonces el juicio divino caerá sobre este planeta Tierra, porque ya no habrá Sangre en el Trono de Dios en el Cielo.

El pueblo hebreo, vean ustedes, efectuaba el sacrificio por el pecado. El sumo sacerdote entraba al lugar santísimo con la sangre de la expiación cada año, el día diez del mes de séptimo de cada año, y el pueblo hebreo cada año era reconciliado con Dios. Si no efectuaban ese sacrificio y llevaban la sangre del macho cabrío al lugar santísimo y la colocaban sobre el propiciatorio, el pueblo hebreo no era reconciliado con Dios y el juicio divino tenía que venir sobre el pueblo hebreo.

Y ahora, encontramos que el templo del pueblo hebreo fue destruido en el año 70 de la era cristiana por el general romano Tito, el cual cercó a Jerusalén por unos tres años, y luego entró a Jerusalén y destruyó la ciudad y destruyó el templo, conforme a la profecía de Cristo que dijo que no sería dejada piedra sobre piedra que no fuera destruida, por cuanto no conocieron el tiempo de Su visitación4; no conocieron el tiempo de la visitación divina en carne humana en la persona de Jesús de Nazaret.

Y ahora podemos ver el por qué vino el juicio divino sobre el pueblo hebreo; y fue quitado el continuo sacrificio de allí, del templo que estaba en Jerusalén, porque fue destruido el templo, y ya el pueblo hebreo no tenía dónde ofrecer el continuo sacrificio, y no tenía dónde ofrecer el sacrificio del macho cabrío y colocar la sangre en el lugar santísimo sobre el propiciatorio; y por consiguiente, cuando Dios miraba al pueblo hebreo, por estos dos mil años, cuando ha mirado al pueblo hebreo ha visto sus pecados, porque no recibieron a Cristo como su Salvador, y tampoco tienen la expiación del macho cabrío colocada en el lugar santísimo; y el juicio divino ha estado cayendo sobre el pueblo hebreo por estos dos mil años que han transcurrido, dos mil años aproximadamente; y el pueblo hebreo no sabe por qué ha estado cayendo ese juicio divino, en el cual por poco Hitler extermina al pueblo hebreo (y eso que Hitler por parte de madre tenía descendencia hebrea).

Ahora, vean ustedes cómo el juicio divino ha caído sobre el pueblo hebreo, porque no tienen sangre para ser reconciliados con Dios; pero en este tiempo final, cuando ellos sean despertados, cuando ellos sean llamados y juntados por el ministerio del Espíritu Santo a través del Ángel que sube de donde nace el sol, conforme a Apocalipsis, capítulo 7 y verso 2 en adelante..., y en donde estarán los ministerios de Moisés y Elías y de Jesús, en donde el Espíritu de Dios estará manifestado; pues ese Ángel viene con el Sello del Dios vivo, y el Sello del Dios vivo es el Espíritu Santo.

San Pablo en Efesios, capítulo 4, verso 30, dijo: “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”.

O sea, para el día en que los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seremos transformados y obtendremos el cuerpo eterno. Porque la redención o adopción es la redención del cuerpo, o sea, la transformación del cuerpo, para tener un cuerpo eterno y glorioso como el de nuestro amado Señor Jesucristo.

Por eso es que para el Día Postrero todos los hijos e hijas de Dios estarán escuchando esa Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino llamando y juntando a todos los escogidos de Dios, los cuales van a ser transformados y van a ser llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo; y los muertos en Cristo van a ser resucitados en cuerpos eternos; porque la misericordia de Dios estará manifestada en este Día Postrero por última vez bajo la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo en Su Ángel Mensajero operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús.

Y todo esto estará siendo operado por Jesucristo en Espíritu Santo en un hombre de este tiempo final, que es el Ángel del Señor Jesucristo, al cual Juan el apóstol quiso adorar en dos ocasiones: en Apocalipsis, capítulo 19, versos 9 al 10, y Apocalipsis, capítulo 22, versos 8 al 9; pero el Ángel le dijo: “Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos los profetas. Adora a Dios”.

¿Por qué no aceptó la adoración de Juan el apóstol? Porque este Ángel no es el Señor Jesucristo, sino que este Ángel es el profeta mensajero del Señor Jesucristo para la Dispensación del Reino y para la Edad de la Piedra Angular, a través del cual Cristo estará manifestado en este tiempo final en Espíritu Santo, dándonos a conocer por medio de ese Ángel todas estas cosas que deben suceder pronto; pero ese Ángel no es el Señor Jesucristo, y tampoco es el profeta Elías y tampoco es el profeta Moisés, pero en él estarán manifestados los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús.

Ahora, hemos visto que todo esto está bajo el Séptimo Sello y Séptima Trompeta, que es la Venida del Señor, la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo manifestándose en Su Ángel Mensajero en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, entre los gentiles primeramente y después en medio del pueblo hebreo, en donde llamará y juntará 144.000 hebreos; pero primeramente son llamados y juntados los escogidos de entre los gentiles y colocados en el Cuerpo Místico de Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA MISERICORDIA DE DIOS POR ÚLTIMA VEZ”.

Hemos visto el misterio del Séptimo Sello: es el misterio de la Venida de Cristo, de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; y hemos visto lo que es este misterio: es Jesucristo viniendo en Espíritu Santo en Su Ángel Mensajero operando los ministerios de Moisés, de Jesús y de Elías en este Día Postrero, todo eso siendo manifestado en Su Ángel Mensajero.

Hemos visto también lo que es la misericordia de Dios por última vez: es que durante el ministerio de Cristo en Su Ángel Mensajero, en esa primera parte o etapa, Cristo todavía estará en el Lugar Santísimo del Templo que está en el Cielo hasta que entre hasta el último de los escogidos de Dios, que son llamados por medio del ministerio del Espíritu Santo a través de Su Ángel Mensajero con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino.

Y luego que todo esto sea realizado, Cristo saldrá del Trono de Intercesión en el Cielo y se manifestará en toda Su plenitud en Su Ángel Mensajero; pero ya, de ahí en adelante, ya no habrá misericordia en el trono o asiento o silla de misericordia del Templo que está en el Cielo.

Por eso es que tenemos que aprovechar la oportunidad que tenemos en este Día Postrero mientras Jesucristo, el Cordero de Dios, está haciendo intercesión en el Cielo, en el Templo que está en el Cielo, en el Lugar Santísimo, con Su propia Sangre; porque pronto la misericordia de Dios será quitada del Templo que está en el Cielo, cuando sea quitada la Sangre de Cristo del Propiciatorio o silla de misericordia del Templo que está en el Cielo.

Todavía tenemos la oportunidad de misericordia delante de Dios. Estemos con nuestras vidas arregladas delante de Dios, con nuestros pecados confesados a Cristo y echados en la Sangre de Cristo, el cual los desintegrará y desaparecerán de cada uno de ustedes.

Cuando cometan algún error o alguna falta o algún pecado, confiéselos a Jesucristo, échelos en la Sangre de Cristo, y desaparecerán delante de Dios; y usted estará justificado delante de Dios como si nunca hubiera cometido esos pecados. Eso es ser justificado delante de Dios.

Aprovechemos bien este corto tiempo que nos queda de misericordia de Dios en el Trono de misericordia del Templo que está en el Cielo; porque cuando ya salga de ese Trono ya no habrá misericordia, y toda persona tendrá que atenerse a las consecuencias del pecado, que es el juicio divino sobre las personas y sobre las naciones.

Ha sido para mí un privilegio muy grande darles testimonio de EL SÉPTIMO SELLO Y LA MISERICORDIA DE DIOS POR ÚLTIMA VEZ.

Que la misericordia de Dios sea manifestada plenamente sobre cada uno de ustedes, y que las bendiciones de Jesucristo prometidas para Su Iglesia para este Día Postrero sean sobre cada uno de ustedes, y pronto se complete el número de los escogidos de Dios en el Cuerpo Místico de Cristo, y todos seamos transformados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno de nuestro amado Señor Jesucristo. Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención y pasen todos muy buenas noches.

Dejo nuevamente con nosotros al reverendo Miguel Bermúdez Marín para concluir nuestra parte dándole gracias a Cristo por Sus bendiciones para con nosotros.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA MISERICORDIA DE DIOS POR ÚLTIMA VEZ”.

[Revisión octubre 2018]

1 2 Reyes 2

2 “Mire hacia Jesús”, SPN63-1229E, párr. 52

3 San Juan 1:29

4 San Lucas 19:41-44

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter