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Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes, radioyentes y también los que estarán escuchando a través de la televisión, y los aquí presentes; y también las autoridades de esta ciudad de Lakeland, el alcalde de la ciudad: el señor Fletcher, y todas las personas de esta ciudad.

Que Cristo les bendiga con Su Palabra y les permita comprender Su Palabra en esta ocasión, y nos hable directamente a nuestra alma y nos deje ver Su Programa correspondiente a este tiempo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Para esta ocasión tenemos el tema: “EL SÉPTIMO SELLO Y LA NACIÓN AMERICANA”; e incluiremos a Centroamérica, Suramérica y el Caribe, porque la nación o continente americano está compuesto por Norteamérica, Centroamérica, Suramérica y el Caribe.

Quiero leer en el libro del Apocalipsis, capítulo 5, verso 1 al 6 (y luego el capítulo 8, verso 1), donde dice:

“Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.

Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?

Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.

Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.

Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono”.

Y en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1, dice:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Para poder comprender este misterio del Séptimo Sello necesitamos comprender que el Dios Todopoderoso, Creador de los Cielos y de la Tierra, es el que en el Cielo tiene este Libro sellado con siete sellos, el cual es el Título de Propiedad de toda la Creación; este es el Libro donde están los nombres de los escogidos, escritos desde antes de la fundación del mundo, este es el Libro de la Redención.

Cuando llegó el tiempo para ser abierto ese Libro, no había ninguno digno de tomar ese Libro; y Juan lloraba mucho, pues si no se hallaba a una persona digna de tomar ese Libro y abrir esos Sellos toda la Creación estaba perdida, porque cuando llega el tiempo para algo en el Programa Divino se tiene que realizar lo que corresponde a ese tiempo.

Ahora, ¿dónde estaba nuestro amado Señor Jesucristo? Él estaba en el Trono de Intercesión en el Cielo, haciendo intercesión por los últimos escogidos de Dios cuando eso ocurre, o sea, cuando comienza el llamado para que alguien se presente y tome ese Libro de la diestra del que está sentado en el Trono.

Y nuestro amado Señor Jesucristo no puede dejar el Trono de Intercesión en el Cielo, o sea, el asiento de misericordia, hasta que entre hasta el último de los escogidos de Dios y Él haga intercesión hasta por el último escogido de Dios que tiene su nombre escrito en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, desde antes de la fundación del mundo; porque esas personas han sido elegidas por Dios, predestinadas por Dios para obtener la redención por medio del Sacrificio de Cristo en la Cruz; y no puede salir del Trono de Intercesión Cristo hasta que haga intercesión hasta por el último de los escogidos y se complete así el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo.

Si Él sale antes del tiempo señalado, o sea, si sale antes de hacer intercesión por el último de los escogidos, se queda la Iglesia de Jesucristo incompleta; y la Iglesia de Jesucristo incompleta no podría obtener la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos, porque sería un Cuerpo Místico de creyentes incompleto, y al estar incompleto estaría imperfecto ese Cuerpo Místico de creyentes.

Y por cuanto ese Cuerpo Místico de creyentes es el Templo espiritual de nuestro amado Señor Jesucristo, sería un templo imperfecto, un templo no terminado; porque ese Templo espiritual de Jesucristo, que es Su Iglesia, es compuesto, es creado por Cristo llamando y juntando a Sus escogidos en cada edad o etapa de Su Iglesia gentil; la cual comenzó en la tierra de Israel, luego continuó en Asia Menor, luego pasó a Europa, continuó en Europa, y luego continúa en Norteamérica; y continúa Su Programa de Creación de esa nueva raza (que son los miembros del Cuerpo Místico de Cristo), continúa en la América Latina y el Caribe.

Desde esos diferentes territorios donde Dios ha estado llevando a cabo Su Obra se ha extendido ese Programa Divino de cada etapa, de cada edad, a todas las demás naciones; pero, vean ustedes, siempre Dios ha tenido un territorio desde donde Dios se ha manifestado; y ha tenido un mensajero a través del cual Dios se ha manifestado, como lo hizo en el Antiguo Testamento.

“Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas”, dice Amós, capítulo 3, verso 7, y así ha sido siempre.

Y ahora, para el tiempo final son llamados y juntados todos los escogidos de Dios que viven en este tiempo final. ¿Y cómo serán llamados y juntados los escogidos de Dios de este tiempo final? El mismo Jesucristo nos dijo cómo serían llamados y juntados los escogidos de Dios: en San Mateo, capítulo 24, verso 31, Cristo dice:

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Aquí Cristo señala la forma en que serán llamados y juntados los escogidos de Dios. Esto es para este tiempo final, en donde el Hijo del Hombre enviará Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta y juntarán a Sus escogidos.

Ahora, ¿qué es la Gran Voz de Trompeta? Es la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino siendo proclamado en el tiempo final, en el Día Postrero, para con ese Mensaje ser llamados y juntados todos los escogidos de Dios.

Encontramos que siempre una trompeta simboliza la Voz de Cristo en el Nuevo Testamento. Vean, en Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11, encontramos esa Gran Voz de Trompeta en el Día del Señor; dice así Juan el apóstol:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor (o sea, que fue transportado al Día del Señor), y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

¿Y quién es el Alfa y quién es la Omega?, ¿quién es el primero y quién es el último? Nuestro amado Salvador Jesucristo. Es la Voz de Jesucristo en el Día Postrero hablándonos con esa Gran Voz de Trompeta.

Y ahora, vamos a ver lo que Cristo promete hablarle a Su Iglesia en este tiempo final. En el capítulo 4, verso 1, también Juan escucha la Voz de Cristo como una voz de trompeta, y dice:

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo (aquí tenemos que escuchó una voz ¿cómo?, como de trompeta; no es una trompeta literal, sino una voz como de trompeta): Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas”.

Aquí Cristo para el tiempo final o Día Postrero, Él dará a conocer a Su Iglesia, a Sus hijos, las cosas que sucederán después de las que ya han sucedido en estos dos mil años, aproximadamente, que han transcurrido de Cristo hacia acá.

Ahora, las cosas que han de suceder en este tiempo final, Él promete darlas a conocer a Su Iglesia, a Sus hijos, y para eso se requiere que subamos donde Él estará hablando en este tiempo final. Él dice: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas”. La Voz de Cristo estará dando a conocer las cosas que sucederán después de las que ya han sucedido en edades pasadas.

Ahora, ¿dónde vamos a subir? Pues, cuando subimos para escuchar estas cosas todavía la resurrección de los muertos en Cristo no ha sucedido y la transformación de nosotros los que vivimos tampoco ha sucedido.

Para poder comprender dónde vamos a subir, necesitamos leer el diagrama de la Iglesia de Jesucristo pasando por sus diferentes etapas, para poder comprender la etapa que nos ha tocado vivir en este tiempo final.

Este es un diagrama que fue usado por el reverendo William Branham cuando predicó el mensaje “La estatura de un hombre perfecto”, donde Él mostró las diferentes etapas o edades de la Iglesia del Señor Jesucristo entre los gentiles.

La primera corresponde a ese tiempo en que San Pablo estuvo ministrando la Palabra de Dios en Asia Menor. La primera edad se cumplió en Asia Menor entre los gentiles, y su mensajero fue San Pablo; y esa primera edad fue representada en la iglesia de Éfeso, porque las siete iglesias de Asia Menor (que existieron en realidad) son tipo figura de las diferentes etapas de la Iglesia de Jesucristo por las cuales ella pasaría entre los gentiles.

Y ahora, la segunda etapa por la cual pasó la Iglesia de Jesucristo entre los gentiles fue representada en la iglesia de Esmirna allá en Asia Menor; y se cumplió esa segunda etapa en Francia, y su mensajero fue Ireneo.

Luego la tercera etapa de la Iglesia de Jesucristo fue representada en la iglesia de Pérgamo allá en Asia Menor; y esa tercera etapa de la Iglesia de Jesucristo se cumplió en Francia y en Hungría (también allá en Europa), y su mensajero fue Martin.

Luego la cuarta etapa fue representada en la iglesia de Tiatira allí en Asia Menor; y se cumplió esa cuarta etapa en Irlanda y Escocia, y su mensajero fue Colombo.

Luego la quinta etapa, representada en la iglesia de Sardis allá en Asia Menor, se cumplió en Alemania, y su mensajero fue Martín Lutero.

Luego la sexta etapa o edad de la Iglesia gentil - de la Iglesia del Señor Jesucristo entre los gentiles, fue representada en la iglesia de Filadelfia allá en Asia Menor; y esa sexta etapa de la Iglesia de Jesucristo entre los gentiles se cumplió en Inglaterra, y su mensajero fue John Wesley.

Recuerden que siempre una edad se cumple en cierto territorio y desde ahí se extiende la Palabra de Dios a otros territorios, a otras naciones; y Dios coloca ese mensajero en ese territorio donde se cumple esa edad, y con ese mensajero se extiende el Mensaje de Dios correspondiente para ese tiempo.

Luego la séptima etapa de la Iglesia de Jesucristo fue representada en la iglesia de Laodicea de Asia Menor, y se cumplió en Norteamérica; y su mensajero fue el reverendo William Branham, el cual fue el precursor de la Segunda Venida de Cristo y vino con el espíritu y virtud de Elías precursando la Segunda Venida de Cristo; y ya se fue en el 1965, diciembre 24 de 1965 partió el reverendo William Branham.

Y ahora, esas siete etapas o edades de la Iglesia gentil, por cuanto la Iglesia del Señor Jesucristo es también un Templo espiritual, es el Templo espiritual de Jesucristo... Vean ustedes, el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó Salomón tenían atrio, lugar santo y lugar santísimo.

De Cristo hacia atrás corresponde al Atrio; de Jesucristo hasta el reverendo William Branham corresponde al Lugar Santo.

¿Dónde estaban las lámparas en el candelero o candelabro? Pues en el lugar santo. Y ese candelabro con las siete lámparas encendidas ¿representa qué? Representa la Iglesia del Señor Jesucristo. Dice en Apocalipsis, capítulo 1, verso 19 en adelante:

“Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.

El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias”.

Ahora vean, las siete Iglesias o edades de la Iglesia gentil representadas en esas siete iglesias de Asia Menor, corresponden al Lugar Santo del Templo espiritual de Jesucristo. Y vean cómo viene en un orden, tiene un seguimiento todo ese Programa Divino: comenzó primero Cristo y Su ministerio en la tierra Israel, luego pasó entre los gentiles a Asia Menor, de ahí pasó más adelante a Europa, Francia, y de Francia cubrió después para la tercera edad a Hungría, y después pasó a Irlanda y Escocia, y después pasó a Alemania, y después pasó a Inglaterra, y después pasó a Norteamérica.

Todo eso corresponde, vean ustedes, estas siete etapas corresponden a ese Lugar Santo del Templo espiritual de Jesucristo, el cual ha estado siendo construido ¿con qué? Con seres humanos, porque es un Templo espiritual el cual Cristo está construyendo con seres humanos, con piedras vivas, así como Cristo es la Piedra viva que los edificadores desecharon, la Piedra del ángulo, la Piedra no cortada de manos.

Y ahora, hemos llegado al tiempo del fin o tiempo final, ¿y dónde Dios estará llevando a cabo Su Obra correspondiente al Día Postrero? Eso es muy importante entenderlo para poder comprender el Programa Divino correspondiente al Día Postrero.

Si estuviéramos viviendo en la primera etapa o edad de la Iglesia gentil en el tiempo de San Pablo, teníamos que subir a la primera edad de la Iglesia gentil para escuchar la Voz de Cristo por medio de San Pablo.

San Pablo decía1: “No vivo ya yo, vive Cristo en mí”. Cristo estaba hablando por medio de San Pablo, porque Cristo estaba manifestado en Espíritu Santo en San Pablo, en ese don ministerial tan grande que colocó en medio de Su Iglesia entre los gentiles.

Recuerden que estos ministerios de los mensajeros de Dios son dones ministeriales mayores que Él ha colocado en Su Iglesia; y por eso es que estos siete grandes ministerios colocados en Su Iglesia para ser manifestados en el Lugar Santo de Su Templo espiritual, corresponden a la manifestación del Espíritu de Dios, el cual está representado en esos siete espíritus de Dios que recorren toda la Tierra; es la manifestación del Espíritu Santo en esos siete ángeles mensajeros, que son los siete espíritus de Dios recorriendo toda la Tierra y que son las siete lámparas que están delante de Dios.

Ahora, vean ustedes, la persona que vivió en cada una de estas etapas tenía que subir a esa etapa, a esa edad, para escuchar la Voz de Cristo por medio del mensajero que Dios envió para esa edad. “Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas”.

Y vean cómo ha estado hablando por medio de estos mensajeros; y podemos ver el por qué tuvieron éxito en sus ministerios aunque las circunstancias que les rodeaban eran contrarias en la mayor parte de las ocasiones; ahora, el éxito vino de parte de Dios.

Y ahora ¿dónde vamos a subir para escuchar la Voz de Cristo luego que ya el séptimo ángel mensajero de la séptima edad de la Iglesia gentil..., la cual se cumplió en Norteamérica y su mensajero fue el reverendo William Branham y ya se fue? ¿Ahora dónde vamos a subir para escuchar la Voz de Cristo, y por medio de quién vamos a escuchar la Voz de Cristo?, ¿por medio de quién estará hablando nuestro amado Señor Jesucristo en el Día Postrero y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto?

Tenemos que subir a la Edad de la Piedra Angular, a esa etapa celestial que representa la eternidad, porque el ocho representa eternidad y también representa infinito.

Por eso en las cámaras, en muchas cámaras ustedes encuentran que cuando se coloca en el ocho se habla de infinito, y ya usted puede tomar fotos a cualquier distancia, a larga distancia.

Y ahora, en la Edad de la Piedra Angular la Voz de Cristo estará hablando con esa Gran Voz de Trompeta y estará dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en el tiempo final.

¿Y ahora a qué territorio corresponde la Edad de la Piedra Angular, a qué territorio corresponde la Obra de Cristo del Día Postrero? Corresponde a la América Latina y el Caribe.

Él ha estado construyendo Su Templo espiritual, hemos visto la construcción de Su Templo espiritual con piedras vivas, de edad en edad, durante la construcción del Lugar Santo; pero un templo no está completo si no tiene el lugar santísimo. Hemos visto la construcción del Templo, la parte del Lugar Santo durante las siete edades, pero ahora falta que veamos la construcción del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Jesucristo.

Ahora, ¿para qué lugar estaba el lugar santísimo en el tabernáculo que construyó Moisés? Para el occidente, o sea, el oeste. ¿Para qué lugar estaba el lugar santísimo del templo que construyó Moisés? Para el occidente, que es el oeste. ¿Y para qué lugar está el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Jesucristo? Para el occidente, que es el continente americano.

Y ahora, es en el continente americano donde la Edad de la Piedra Angular estará siendo manifestada y en donde Cristo estará hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final, y así es como Cristo estará construyendo el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual con piedras vivas, con seres humanos; y desde ahí se extenderá el Mensaje de Dios para todas las demás naciones, y llegará hasta el pueblo hebreo, que está esperando el Mensaje de Dios, la Voz de Dios hablándole y revelándole todos estos misterios del Reino de Dios.

Y ahora, hemos visto el territorio donde estará Cristo manifestado hablándole a Su pueblo todas estas cosas que deben suceder pronto. Él dijo: “Sube acá”, ahora hemos visto dónde tenemos que subir: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”.

Y ahora, ¿por medio de quién estará Cristo hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto? Porque si nos va a hablar, tiene que tener una persona por medio del cual hablarnos estas cosas para que las podamos comprender.

En Apocalipsis, capítulo 22, verso 6 en adelante, nos dice por medio de quién estará siendo dado a conocer todo esto que ha de suceder en este tiempo final; porque por medio de quien Él esté manifestado hablando, estará dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Apocalipsis, capítulo 22, verso 6 en adelante, dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿A quién ha enviado? A Su Ángel Mensajero, ¿para qué? Para mostrar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto. Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, y sigue leyendo este pasaje:

“¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.

Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios”.

Ahora vean, este Ángel Mensajero que le reveló a Juan este libro del Apocalipsis no es el Señor Jesucristo, aunque Jesucristo está manifestado en él hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto, porque este es el Ángel que viene con la revelación de Jesucristo.

Apocalipsis, capítulo 1, verso 1 al 3, nos muestra que este es el Ángel que viene con la revelación de Jesucristo, aunque él no es Jesucristo. Dice Apocalipsis, capítulo 1, verso 1 al 3:

“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan…”.

Ahora vean que la revelación de Jesucristo dada a Juan el apóstol fue la revelación de Jesucristo enviada por medio de Su Ángel Mensajero. El que trae esa revelación de Jesucristo ¿es quién? El Ángel Mensajero del Señor Jesucristo, ¿para declarar qué cosas? Dice:

“... que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto (ahora, vean ustedes que esta revelación contiene las cosas que deben suceder pronto).

Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca”.

Son bienaventurados los que escuchan, los que leen y escuchan las palabras de esta profecía que trae el Ángel del Señor Jesucristo, porque el tiempo está cerca.

Ahora, ¿por qué es tan importante escuchar - leer y escuchar las palabras de las profecías de este Libro que trae el Ángel del Señor Jesucristo? Porque es la Voz de Jesucristo, la Palabra de Jesucristo dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; y el que le quite o le añada..., el que le quite: su nombre será quitado del Libro de la Vida, y el que le añada: le serán añadidas plagas conforme a la profecía. Dice así en Apocalipsis, capítulo 22, verso 19:

“... si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro”.

Ahora, vean también en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, donde dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

¿A quién ha enviado Jesucristo para todas las iglesias, para dar testimonio de estas cosas que deben suceder pronto? A Su Ángel Mensajero. Y la pregunta es: ¿quién es este Ángel Mensajero?

Este Ángel Mensajero es un profeta, es el profeta final que Jesucristo envía a la Tierra, es el profeta de la Dispensación del Reino con el Mensaje del Evangelio del Reino, dando testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto.

Este Ángel Mensajero es el que en el Día Postrero es enviado por Cristo, el cual a Juan le reveló este libro del Apocalipsis en esta forma simbólica. Para el tiempo de Juan el Bautista, este Ángel Mensajero - y para el tiempo de Juan el apóstol, este Ángel Mensajero todavía no estaba en carne humana en este planeta Tierra; pero la Escritura nos dice que Dios es el Dios de los espíritus de los profetas. Y Juan el apóstol vio, oyó y conoció a este Ángel Mensajero del Señor Jesucristo, y quiso adorarlo, pero él le dijo2: “Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos. Adora a Dios”.

Ahora, este Ángel Mensajero es el enviado de Jesucristo para por medio de ese profeta mensajero Cristo hablarle a Su pueblo, a Su Iglesia y darle a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, todas estas cosas que deben suceder después de las que ya han sucedido en las edades pasadas. “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”.

Y ahora, ninguna persona podrá comprender las cosas que deben suceder en el Día Postrero, en la etapa o edad de la Piedra Angular del Cuerpo Místico de Cristo, que corresponde al Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, excepto aquellos que escuchen la Voz de Cristo a través de ese Ángel Mensajero, de ese profeta mensajero del Señor Jesucristo, que es el profeta de la Dispensación del Reino con el Mensaje del Evangelio del Reino.

El Mensaje del Evangelio del Reino gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo. Con ese Mensaje la Tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar, como nos dice el profeta Habacuc, capítulo 2, verso 14, e Isaías, capítulo 11, verso 9:

“Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”.

Y ahora vean lo que se necesita para todo ser humano ser lleno del conocimiento de la gloria de Jehová: ¿se necesita qué? Se necesita la revelación de Jesucristo de las cosas que han de suceder pronto, en este tiempo final, después de las que ya han sucedido en tiempos pasados. Y esa revelación viene por medio del Ángel del Señor Jesucristo; y para eso hay que subir a la Edad de la Piedra Angular: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”.

Es un mensajero dispensacional para toda iglesia, para toda nación, para todo pueblo, para toda lengua, para todo ser humano. Es la primera ocasión en que Jesucristo en la historia de Su Iglesia le envía un profeta dispensacional, es la primera ocasión.

Y ahora, vean ustedes, este Ángel Mensajero, que es el profeta de la Dispensación del Reino, viene dando testimonio ¿de qué? Viene dando testimonio de las cosas que deben suceder pronto; porque es un profeta.

¿Qué es lo que han hecho los profetas a través de toda la Biblia? Dar testimonio de las cosas que han de suceder; y eso es profetizar. Viene profetizando, cada profeta de Dios en el tiempo en que Dios lo envía, viene profetizando las cosas que han de suceder. Y este Ángel Mensajero de Jesucristo viene profetizando las cosas que han de suceder pronto.

Y encontramos que a Juan el apóstol le dio a conocer (pero en símbolos) todas las cosas que iban a suceder desde los tiempos de San Juan hasta este tiempo final. Todo está en este libro del Apocalipsis, encerrado todo en estos símbolos apocalípticos, los cuales también se encuentran en el libro del profeta Daniel; porque el libro del profeta Daniel es el Apocalipsis del Antiguo Testamento.

Y ahora, por eso es que concuerdan las profecías del libro de Daniel con las profecías del libro del Apocalipsis.

Para que tengamos una idea, veamos el libro del profeta Daniel y veremos un ejemplo aquí: en el capítulo 7, versos 13 al 14, vean lo que dice:

“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.

Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido”.

Y en Apocalipsis, capítulo 5, dice, verso 5 al 6:

“Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono”.

Aquí podemos ver a Cristo saliendo del Trono de Intercesión en el Cielo y presentándose para tomar el Libro de los Siete Sellos; se presentó y tomó ese Libro de los Siete Sellos.

Ahora, el anciano dijo: “He aquí el León…”, y cuando Juan miró dice que vio un Cordero. ¿Hay alguna contradicción en lo que Juan vio y lo que vio el anciano? No hay ninguna contradicción, porque ambos vieron a la misma persona, pero uno lo vio como Cordero (Juan el apóstol) y el anciano lo vio como León.

Ahora, Juan el Bautista cuando presentó a Jesucristo dijo3: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Y en una ocasión en que Juan el Bautista dijo4: “He aquí el Cordero de Dios”, Juan el apóstol y Andrés el hermano de Pedro (que eran discípulos de Juan el Bautista), cuando escucharon a Juan el Bautista hablar así, siguieron a Jesús; Juan el apóstol conoció a Jesucristo como el Cordero de Dios.

Y ahora, cuando el anciano dice: “He aquí el León de la tribu de Judá” y Juan mira, vio al Cordero. ¿Por qué? Porque vio a Jesús, porque Jesús es el Cordero de Dios y también Él es el León de la tribu de Judá, Él es el Rey de reyes y Señor de señores.

Ambos vieron la misma persona; pero Juan lo vio como Cordero, porque así lo conocía Juan el apóstol; y el anciano lo presentó como el León de la tribu de Judá, porque Cristo toma ese Título de Propiedad cuando sale del Trono de Intercesión, cuando termina Su Obra de Intercesión en el Cielo.

Y ahora, en Apocalipsis, capítulo 10, dice verso 1 en adelante:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces”.

Aquí, vean ustedes cómo Cristo luego que ha tomado este Libro de los Siete Sellos y lo abrió en el Cielo, luego desciende a la Tierra en Apocalipsis, capítulo 10, y desciende con ese Libro abierto en Su mano: desciende envuelto en una nube, con el arco iris alrededor de Su cabeza, con Su rostro como el sol, con Sus ojos como llamas de fuego, con Sus pies como columnas de fuego, y clamó como cuando ruge un león.

Vean, Él clama como cuando ruge un león, cuando ha colocado Su pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra. O sea que los Siete Truenos, que es la Voz de Cristo como el León de la tribu de Judá, o sea, clamando como cuando un león ruge, es cuando Él ha colocado Su pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la Tierra; y cuando ha clamado como cuando ruge un león, Siete Truenos emiten sus voces.

Es la Voz de Cristo hablándole a Su Iglesia en el Día Postrero, es la misma Voz de Trompeta o Gran Voz de Trompeta ahora aquí presentada con los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10; es Cristo hablando en el Día Postrero.

Luego le dice a Juan o le entrega a Juan el libro del Apocalipsis o el Libro de los Siete Sellos para que se lo coma, porque eso representa que para el tiempo final habrá un hombre, un profeta mensajero aquí en la Tierra, al cual Cristo se revelará, al cual Cristo vendrá y le dará ese Título de Propiedad, ese el Libro de los Siete Sellos, para que se lo coma y para que luego ¿qué? Para que luego profetice sobre muchos pueblos, naciones y lenguas.

Vean, sigue diciendo Apocalipsis, capítulo 10:

“Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas.

Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo,

y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más…”.

Ahora vean, este es el mismo Ángel, el mismo Hijo del Hombre que vio el profeta Daniel en su visión del capítulo 7 y versos 13 al 14 cuando dijo:

“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.

Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido”.

Y ahora, veamos en este mismo pasaje donde dice: “sino que en los días de la voz del séptimo ángel…”. Apocalipsis, capítulo 10, verso 7 en adelante:

“… sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.

La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.

Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.

Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre.

Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes”.

Ahora, aquí tenemos que ese Libro que está a la diestra de Dios en el Cielo, no había allá en el Cielo ninguno digno de tomar ese Libro, ni en la Tierra ni debajo de la Tierra, mientras estaba ese Libro en la diestra de Dios.

¿Y dónde estaba Jesucristo? Pues estaba en el Lugar Santísimo haciendo intercesión allá en el Trono de Intercesión, en el asiento de misericordia, pero luego salió y tomó el Libro.

¿Y por qué ninguna persona era digna de tomar ese Libro mientras estaba en la diestra de Dios en el Cielo? Porque toda persona había venido por la unión de un hombre y de una mujer luego de la caída del ser humano; y Adán, que no había venido de esa forma, había caído; por lo tanto, no había ningún ser humano digno porque todos habían sido contaminados con el pecado; y el que era digno para tomar ese Libro estaba todavía en el Lugar Santísimo haciendo intercesión por los últimos escogidos de Dios.

Pero luego que terminó Su labor en el Lugar Santísimo del Templo de Dios en el Cielo, salió y tomó ese Librito de la diestra del que está sentado en el Cielo, y lo abrió; y luego en Apocalipsis, capítulo 6, versos 1 en adelante, encontramos que fue abriendo cada uno de esos sellos. Y luego en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1, abrió el Séptimo Sello; y cuando abrió el Séptimo Sello en el Cielo, hubo silencio en el Cielo como por media hora.

Ahora, cuando se habla de silencio en el Cielo como por media hora: recuerden que cuando se habla de media hora en el Cielo, para los seres humanos no son 30 minutos literales, porque un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día.

Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8, y el Salmo 90, verso 4 (ese salmo del profeta Moisés), de ahí fue donde San Pedro tomó que un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día; y dice que eso no se puede ignorar. Veamos cómo lo dice San Pedro aquí en el capítulo 3, verso 8, de Segunda de Pedro:

“Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”.

Es algo que no podemos ignorar. Si lo ignoramos estaremos todos confundidos en la Escritura. ¿Cómo que estaremos confundidos? ¿Quiere ver si estaríamos confundidos si no comprendemos que un día delante del Señor para los seres humanos son mil años y mil años de los seres humanos es un día? Vamos a ver, dice el apóstol San Pablo en su carta a los Hebreos, capítulo 1, verso 1 al 2, dice:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo…”.

Y ya han transcurrido dos mil años aproximadamente; y San Pablo allá, dos mil años atrás, está diciendo que Dios habló por medio de Su Hijo, por Jesucristo “en estos postreros días”, y han transcurrido ya dos mil años.

¿Se equivocaría San Pablo al decir que estaban viviendo en los días postreros cuando Dios estuvo hablando por medio de Jesucristo? No se equivocó. Es que un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día; y cuando Dios nos habla de los días postreros, para los seres humanos no son tres días de 24 horas, sino que son tres milenios.

Vean ustedes también a San Pedro, hablándonos en el libro de los Hechos, en el capítulo 2 del libro de los Hechos, miren lo que dice San Pedro: dice capítulo 2, verso 14 en adelante... El Día de Pentecostés, cuando fueron llenos del Espíritu de Dios, algunas personas pensaron que estaban borrachos, y otros pues no sabían qué estaba sucediendo y preguntaban “¿qué significa esto?”. Dice, libro de los Hechos, capítulo 2, verso 14 en adelante:

“Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día”.

O sea, son de 8 a 9 de la mañana, que es la hora tercera. La hora primera es de 6 a 7 de la mañana, la hora segunda es de 7 a 8 de la mañana y la hora tercera es de 8 a 9 de la mañana; esa es la cuarta vigilia que ocurre durante la mañana, de 6 a 9 de la mañana:

“Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:

Y en los postreros días (¿cuándo? En los postreros días), dice Dios,

Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,

Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;

Vuestros jóvenes verán visiones,

Y vuestros ancianos soñarán sueños;

Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días

Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán”.

Aquí nos habla de los postreros días y nos dice que para los postreros días Dios prometió derramar de Su Espíritu Santo; y desde el Día de Pentecostés hacia acá ha estado derramando de Su Espíritu Santo sobre toda persona que ha creído en Cristo como Su Salvador y ha lavado sus pecados en la Sangre de Jesucristo; y ha estado llenando de Su Espíritu Santo, bautizando con Su Espíritu Santo a los creyentes en Cristo que han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo; y así ha estado produciendo ¿qué? Ha estado produciendo el nuevo nacimiento, del cual le habló Cristo a Nicodemo diciéndole: “De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca de nuevo, no puede ver el Reino de Dios”. El que no nazca ¿de qué? Del Agua y del Espíritu, eso está en San Juan, capítulo 3, verso 1 al 6.

Ahora, podemos ver lo que ha estado sucediendo desde el Día de Pentecostés hacia acá: ha estado Cristo llevando a cabo una nueva creación, ha estado produciendo el nuevo nacimiento de millones de seres humanos, de millones de seres humanos, ha estado produciendo el nuevo nacimiento en el Reino de Dios de millones de seres humanos de edad en edad.

Por eso, de edad en edad viene el llamado de Dios, el llamado de Dios por medio del mensajero de cada edad: para producirse ese milagro del nuevo nacimiento de los hijos e hijas de Dios que viven en ese tiempo; y ahí es donde la persona recibe un espíritu teofánico nuevo, que es un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, un cuerpo teofánico parecido a nuestro cuerpo pero de otra dimensión, en el cual la persona, si muere, luego va a vivir en ese cuerpo en el Paraíso; y allí camina como caminamos aquí, habla; lo único es que allí ni se come, ni se trabaja, ni se duerme, porque no tienen las necesidades que tenemos nosotros en esta Tierra y en esta dimensión y en este cuerpo mortal, corruptible y temporal.

Ahora, vean lo que ha estado sucediendo del Día de Pentecostés hacia acá, señalados estos días como los días postreros.

Y ahora, cuando Cristo tenía de 4 a 7 años de edad comenzó el quinto milenio, y por consiguiente comenzaron los días postreros delante de Dios, que para los seres humanos son los milenios postreros, que son quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio.

Y de los milenios postreros ¿cuál es el postrero, cuál es el último? El séptimo milenio, que es el Día Postrero del cual Cristo habló, en el cual resucitará a todos los creyentes en Él que han muerto, dice en San Juan, capítulo 6, verso 39, al 40:

“Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero (¿Cuándo? En el Día Postrero).

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”.

Y si continuamos leyendo ese pasaje del capítulo 6, encontraremos en dos ocasiones más, que Cristo cuando habla de la resurrección para los creyentes en Él, dice: “Y yo le resucitaré en el Día Postrero”.

Y ahora ¿cuál es el Día Postrero? El Día Postrero delante de Dios, para los seres humanos es el séptimo milenio.

Y ahora, ¿ven que San Pedro y San Pablo no se equivocaron cuando dijeron que aquellos días en que ellos vivieron eran los días postreros? Porque los días postreros delante de Dios, para los seres humanos son los milenios postreros: quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio.

Si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene ya estamos en el séptimo milenio, y por consiguiente estamos en el Día Postrero, en donde Cristo estará hablándole a Su Iglesia con esa Gran Voz de Trompeta y estará dándole a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; y todo esto por medio de Su Ángel Mensajero, al cual envía para dar testimonio de estas cosas a todas las Iglesias y a todas las naciones y a todas las lenguas y a todos los pueblos.

“El Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado Su Ángel, para manifestar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto”. Apocalipsis, capítulo 22, verso 6.

Ahora, podemos ver este misterio de los días postreros. Ya hemos visto que los días postreros delante de Dios son los milenios postreros: quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio; así como los días postreros de la semana son: jueves, que es el quinto día de la semana; viernes, que es el sexto día de la semana; y sábado, que es el séptimo día de la semana; y después comenzará una nueva semana con el domingo.

Ahora, hemos visto lo que son los días postreros y hemos visto el misterio de lo que Dios ha estado haciendo en los días postreros hasta este tiempo, y lo que hará en el Día Postrero, o sea en el séptimo milenio.

Encontramos que para el séptimo milenio el Reino de Dios será establecido en este planeta Tierra en medio el pueblo hebreo; y Cristo se sentará sobre el Trono de David, porque Él es el heredero al Trono de David.

El Arcángel Gabriel habló acerca de Jesús y le habló a la virgen María diciéndole de la siguiente manera, dice... le dice el Arcángel Gabriel a María, capítulo 1, verso 30 en adelante, de San Lucas:

“Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”.

Aquí tenemos la promesa de recibir Cristo el Trono de David. El Señor, Dios Todopoderoso:

“... el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”.

Y ahora, Cristo en Apocalipsis, capítulo 3, verso 21, dice:

“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”.

Ahora, el Trono del Padre está en el Cielo, es el Trono allá donde Dios está, en el cual Cristo también se sentó cuando ascendió al Cielo, pues se sentó a la diestra de Dios en el Cielo, en el Trono de Dios.

Y ahora, en la misma forma en que se sentó en el Cielo en el Trono, Cristo se sentará en Su Trono, que es el Trono de David, y con Él se sentará el vencedor, que será Su Ángel Mensajero en el Día Postrero; porque Cristo reclamará Su Trono, el Trono de David, en el Día Postrero (o sea, en el séptimo milenio), para establecer el Reino de Dios en la Tierra, en medio del pueblo hebreo; y desde ese Trono reinará sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones.

Ahora, hemos visto que todas estas cosas están prometidas para ser cumplidas ¿cuándo? En el Día Postrero.

Este es el tiempo más glorioso de todos los tiempos. Si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene ya estamos en el Día Postrero, o sea, en el séptimo milenio; pero si no le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, pues miren, falta solamente lo que queda de este año 1998, el año 1999 y el año 2000, y luego entraremos al séptimo milenio y al siglo XXI; así que en las dos formas: en una ya estamos dentro y en la otra estamos muy cerca de entrar al séptimo milenio.

Ahora, es importante conocer el Programa Divino correspondiente al séptimo milenio, es el Programa de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, en donde Él viene manifestado en el Día Postrero para llevar a cabo Su Obra de Reclamo.

Él aparece en Apocalipsis, capítulo 1, versos 10 al 18, aparece ahí con una túnica que le llega hasta Sus pies, con un cinto de oro sobre Su pecho y también aparece con Sus pies como columnas de fuego; aparece también con Sus ojos como llamas de fuego, aparece también con Su cabello blanco como blanca lana, aparece también con una espada que sale de Su boca; todos esos son los símbolos de lo que Cristo estará manifestando, de todos esos atributos de Cristo que Él estará manifestando en el Día Postrero, o sea, en el séptimo milenio.

Vean, la Espada que sale de Su boca no es que Cristo para el Día Postrero en vez de tener una lengua tendrá una espada literal saliendo de Su boca. La Espada que sale de la boca del Hijo del Hombre es la Palabra de Dios, que es más aguda y más penetrante que toda espada de dos filos; por eso está representada en la espada la Palabra de Dios. San Pablo dice que la Espada del Espíritu ¿es qué? La Palabra de Dios5.

Y ahora, la boca de Dios han sido siempre los profetas de Dios; y ha sido siempre de la boca de los profetas de Dios que ha salido la Palabra de Dios, porque Dios la ha colocado en el corazón y en la boca de cada profeta que Él ha enviado. En el libro de Deuteronomio, capítulo 18, dice verso 15 en adelante:

“Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis…”.

¿A quién dice Moisés que el pueblo está llamado a escuchar? Al profeta que Dios envía; y en el verso 18 dice, de este mismo capítulo 18, verso 18 al 19 dice:

“Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca…”.

¿Dónde Dios coloca Sus palabras? En la boca del profeta que Él envía. Esta profecía ha sido cumplida parcialmente en los profetas que Dios ha enviado, fue cumplida también en toda su plenitud en nuestro amado Señor Jesucristo; y ha sido cumplida también en los siete ángeles mensajeros de las siete edades, y es cumplida en este tiempo final en el Ángel del Señor Jesucristo.

Y ahora, ¿dónde Dios coloca Su Palabra, que es la Espada de dos filos? En la boca del profeta que Él envía, porque la boca de Dios siempre han sido los profetas de Dios.

“... y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare”.

Toda persona dice: “Yo quiero escuchar la Voz de Dios”, pues mire dónde está la Voz de Dios en el tiempo que le toca vivir a la persona: está en la boca del mensajero que Dios envía para esa edad o para esa dispensación. Si encuentra al mensajero y lo escucha predicando, estará escuchando la Voz de Dios, la Voz de Cristo, estará escuchando la Voz del Dios Todopoderoso dando a conocer lo que la persona necesita conocer, y estará viendo la Espada que sale de la boca de Dios, del mensajero de Dios correspondiente a ese tiempo.

Y ahora, ¿qué hablará? Todo lo que Dios le mandare a hablar para el pueblo.

“Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta”.

O sea que no es un asunto de la persona decir: “A mí no me interesa y yo no voy a tener nada que ver con lo que ese hombre esté hablando”. Como toda persona tiene el libre albedrío, puede rechazar o aceptar, recibir lo que está siendo dicho; y de acuerdo a lo que la persona haga será el beneficio que va a recibir. Si rechaza la Palabra, Dios dice:

“Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta”.

Ahora, el que recibe la Palabra de Dios pues recibe la bendición de Dios; y la Palabra prometida, las bendiciones prometidas se hacen carne en la persona que recibe la Palabra de Dios; porque Cristo dijo: “Mis palabras son espíritu y son vida” y “el que oye mi Palabra tiene vida eterna; y no vendrá condenación, mas pasó de muerte a vida”6.

Es para los que escuchan la Palabra de Dios en el tiempo que les toca vivir, a través del mensajero que Dios envía, los que tienen la promesa de una resurrección en el Día Postrero si ya sus cuerpos físicos murieron, y si están vivos tienen la promesa de la transformación de sus cuerpos.

Por eso es que San Pablo hablándonos del tiempo final y de la resurrección de los muertos en Cristo y de la transformación de nosotros los que vivimos, nos dice en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 en adelante:

“Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial (o sea, vamos a ser a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo, vamos a tener un cuerpo glorificado como el del Señor Jesucristo).

Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.

He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados,

en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados”.

¿Cuándo es que viene la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos? Cuando esté sonando esa Trompeta Final, que es la Trompeta del Evangelio del Reino siendo predicado por el Ángel del Señor Jesucristo. Es la Voz de Cristo por medio de Su Ángel Mensajero, esa Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, la cual estarán escuchando todos los que serán transformados en el Día Postrero; y en el Paraíso todos los muertos en Cristo estarán escuchando también esa Trompeta, porque ellos desde allá pueden mirar hacia acá y pueden escuchar y pueden ver también todo lo que está sucediendo en el Cuerpo Místico de Jesucristo. Sigue diciendo, vamos a ver:

“... en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.

¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?

ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.

Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”.

Ahora vean que para el tiempo final la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, que es la Trompeta del Evangelio del Reino, estará sonando; y los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos incorruptibles y nosotros los que vivimos estaremos escuchando esa Voz de Trompeta sonando, ese Mensaje del Evangelio del Reino siendo predicado y llegando hasta lo profundo de nuestra alma; y cuando veamos a los muertos en Cristo resucitados, nosotros seremos transformados, esa es la promesa de Cristo para todos nosotros.

Ahora, nosotros estamos viviendo en el tiempo más glorioso de todos los tiempos, estamos viviendo en el tiempo final, estamos viviendo en el tiempo del Séptimo Sello; el Séptimo Sello es la Venida del Señor, la Venida del Hijo del Hombre.

Cristo dijo en San Mateo, capítulo 16, verso 27 al 28, acerca de la Venida del Hijo del Hombre, Él dijo:

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”.

Él habló de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles para este tiempo final, y en el Monte de la Transfiguración Él mostró la Venida del Reino de Dios; y por esa causa aparecieron allí Moisés y Elías, que son los Ángeles del Hijo del Hombre para el tiempo final; esos son los Dos Olivos y los Dos Candeleros los cuales vienen con esa Gran Voz de Trompeta, que es la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, para llamar y juntar a los escogidos de entre los gentiles primeramente, y después llamar y juntar a los escogidos del pueblo hebreo con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino proclamando y revelando el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles en el Día Postrero.

Ese misterio que por millones de años ha estado escondido en la mente de Dios, ha estado escondido desde antes de la fundación del mundo en la mente de Dios, para este tiempo final será revelado, será proclamado por medio del Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, por medio del Mensaje la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino que trae el Ángel del Señor Jesucristo para la Iglesia del Señor Jesucristo y para el pueblo hebreo.

Ahora, hemos llegado nosotros al tiempo más glorioso de todos los tiempos, hemos llegado al tiempo en donde la bendición de Dios ha estado en el occidente, o sea, en el oeste; y es para el oeste que Cristo ha prometido la bendición más grande, pues dijo así: que la Venida del Hijo del Hombre sería como el relámpago que sale del oriente (allá fue la Primera Venida de Cristo, en el oriente, Medio Oriente, en la tierra de Israel), sale del oriente y se muestra ¿dónde?, ¿se muestra, se manifiesta dónde? En el occidente7.

Es el occidente el que tiene la promesa de la manifestación del Hijo del Hombre como el relámpago, para resplandecer y alumbrar nuestro entendimiento, y así podamos todos comprender todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final, y podamos comprender que la bendición de Dios en este tiempo final está en el occidente resplandeciendo y bendiciendo nuestras almas, y llenándonos del conocimiento de todas estas cosas que deben suceder en este tiempo final.

Y ahora, hemos visto cómo bajo la bendición de Dios Norteamérica ha tenido la bendición de la séptima etapa o edad de la Iglesia gentil, donde Dios ha enviado al precursor de la Segunda Venida de Cristo, el cual ya terminó su ministerio y se fue; pero ha quedado su Mensaje.

Y luego la América Latina y el Caribe tiene la bendición de ser el territorio de y para la Gran Voz de Trompeta, la Voz de Cristo, estar hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto, y así llenarnos del entendimiento, del conocimiento de todo Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Estamos en el territorio de la bendición de Dios: el continente americano; estamos en el territorio del occidente, donde el Hijo del Hombre como el relámpago en este tiempo final estaría resplandeciendo, estaría alumbrándonos el alma, el entendimiento, todo nuestro ser, para conocer todas estas cosas que deben suceder pronto y así obtener la bendición de Dios prometida para este tiempo final.

Este es un tiempo de bendición para todos los hijos e hijas de Dios, este es un tiempo de bendición para todos los que oyen la Voz de Cristo, esa Gran Voz de Trompeta en este tiempo final, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, conforme a las profecías bíblicas correspondientes a este tiempo final. Hemos llegado al tiempo más glorioso de todos los tiempos para niños, jóvenes, adultos y ancianos.

Busquen a Dios todos los días de vuestra vida, sirvan a Dios con temor y temblor, con reverencia, con todo vuestro corazón; y no se aparten de Su camino nunca en su vida; de modo que cuando llegue la resurrección de los muertos en Cristo los podamos ver y seamos transformados nosotros, y tengamos el nuevo cuerpo; y así terminen nuestras luchas terrenales con una gran victoria en el amor divino.

Dice la Escritura que lo cojo no salga del camino8. ¿Qué significa esto? Que las personas cojas espiritualmente, que caminan con problemas, con dificultades, con fallas en su vida, pues no salgan del camino de Dios, sino que sean sanados espiritualmente y sea arreglada su vida y caminen correctamente; porque la recomendación no es que el que tenga faltas se aparte del camino de Dios, sino que Dios obre en su vida, haga un milagro en su vida y sea sanado espiritualmente.

Ahora, hemos llegado al tiempo más glorioso de todos los tiempos, hemos llegado al tiempo del fin, hemos llegado al Día Postrero si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene; y hemos llegado al tiempo en donde el Séptimo Sello se abriría y ese misterio del Séptimo Sello sería dado a conocer a todos los hijos e hijas de Dios. ¿En dónde? En el occidente, en el continente del occidente, continente americano, en la parte de Centroamérica, Suramérica y el Caribe, que era la parte que faltaba de recibir la bendición de Dios; porque las demás etapas de la Iglesia de Jesucristo se cumplieron en Asia Menor, Europa y Norteamérica, y faltaba la etapa de la América Latina y el Caribe, que corresponde a la Edad de la Piedra Angular y al Lugar Santísimo del Templo espiritual de Jesucristo.

Hemos llegado al tiempo más glorioso de todos los tiempos; por lo tanto, estén bien agarrados de Jesucristo todos los días de vuestra vida, como se agarró Jacob del Ángel de Jehová hasta recibir la bendición del Ángel de Jehová, y estemos agarrados de Jesucristo en este Día Postrero hasta que obtengamos nuestra transformación, hasta que obtengamos el nuevo cuerpo que Él ha prometido para cada uno de ustedes y para mí también.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes, amables amigos y hermanos presentes, radioyentes, televidentes y también los que están a través de internet, ha sido realmente una bendición grande compartir con ustedes estas cosas que deben suceder en este tiempo final.

Que Dios les bendiga, y pasen todos muy buenas noches. Con nosotros el reverendo Miguel Bermúdez Marín.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA NACIÓN AMERICANA”.

[Revisión noviembre 2018]

1 Gálatas 2:20

2 Apocalipsis 22:9

3 San Juan 1:29

4 San Juan 1:36

5 Efesios 6:17

6 San Juan 6:63 y 5:24

7 San Mateo 24:27

8 Hebreos 12:13

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