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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes aquí en Austin, Texas. Es para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Para lo cual quiero leer en el libro del Éxodo, capítulo 12, versos 21 al 22 (y luego versos 29 al 30 de este mismo capítulo 12 del libro del Éxodo), donde dice:

“Y Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua.

Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana.

Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir”.

Y el verso 29 al 30 dice:

“Y aconteció que a la medianoche Jehová hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito de los animales.

Y se levantó aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los egipcios; y hubo un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto”.

Que Dios bendiga Su Palabra en nuestros corazones y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL SÉPTIMO SELLO Y LA ZONA DE SEGURIDAD DE LOS ESCOGIDOS DEL DÍA POSTRERO”.

Encontramos que en cada dispensación hay una zona de seguridad.

Para esta ocasión en que Dios envió a Su profeta Moisés (el profeta mensajero de la Dispensación de la Ley, de la quinta dispensación), en donde Dios heriría la tierra de Egipto, la cual ya había herido con plagas y luego traería la última plaga, que sería la muerte de los primogénitos, encontramos que para los hijos del pueblo hebreo había una zona de seguridad, encontramos que para los primogénitos del pueblo hebreo hubo un lugar de seguridad.

Es muy importante para todo ser humano conocer la zona de seguridad en su trayectoria por esta vida terrenal, para estar ahí, en esa zona de seguridad, y no recibir la muerte —espiritual primero— que viene sobre los seres humanos, aquellos a los cuales encuentre fuera de la zona de seguridad.

Es muy importante estar en la zona de seguridad para vivir seguros en nuestra vida terrenal, y saber que después de esta vida terrenal continuaremos viviendo por toda la eternidad en un nuevo cuerpo que Cristo ha prometido para todos los que estarán en la zona de seguridad en el tiempo que les toque vivir.

Vean cómo estas personas que estaban en la zona de seguridad, que era la casa donde tenían el cordero pascual dentro, y estaban comiendo ese cordero pascual, y tenían la sangre de ese cordero pascual aplicada en el dintel y los postes de la puerta de esa casa, vean ustedes cómo ellos estaban tranquilos, aunque sabían que estaba pasando por la Tierra en esa noche la muerte sobre los primogénitos de personas y de animales también.

Ahora, vean cómo los que tenían la sangre aplicada en esa casa, los primogénitos que estaban dentro de esa casa, no perecieron, sino que se salvaron de la muerte que estaba pasando por la Tierra en aquella noche; y ahora, vean ustedes cómo luego salieron en el éxodo. Dios le dijo a Moisés, para que le dijera al pueblo hebreo, que ninguno saliera de esa casa hasta la mañana; en la mañana saldrían en el éxodo hacia la tierra prometida.

Pero vean ustedes cómo el faraón y los demás egipcios no pudieron comprender la importancia de tener el cordero pascual sacrificado y dentro de sus casas, comiéndolo esa noche, y la sangre de ese cordero pascual aplicada en el dintel y los postes de la puerta de la casa; y por cuanto no conocieron, vino la muerte esa noche y mató a todos los primogénitos de aquellas familias egipcias que vivieron en aquel tiempo, y también murieron los animales (los primogénitos de los animales) de la tierra de Egipto.

Ahora podemos ver que cuando Dios ordena algo para llevarse a cabo, hay que hacerlo conforme a como Dios ha establecido. Es muy importante estar dentro de la zona de seguridad.

Cuando Jesucristo apareció en esta Tierra dos mil años atrás en carne humana, Él fue presentado por Juan el Bautista como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Cristo fue representado, simbolizado, reflejado en aquellos sacrificios que el pueblo hebreo ofrecía por el pecado; fue reflejado en el cordero pascual, y también fue reflejado en el macho cabrío de la expiación del día diez del mes séptimo, que se efectuaba en medio del pueblo hebreo allá en el templo para la reconciliación del pueblo hebreo con Dios1.

Juan el Bautista presentó a Jesús como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo; y Cristo habló de que Él tenía que morir2. Y en la última cena Él simbolizó Su carne, Su cuerpo y Su Sangre: en el pan representó Su carne y en el vino representó Su Sangre3.

Y Él también había dicho en San Juan, capítulo 8… vamos a ver. Dijo algo muy importante que nosotros no podemos pasar por alto, porque es algo muy importante. Vamos a ver. Leamos capítulo 6 de San Juan, versos 47 en adelante, dice:

“De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.

Yo soy el pan de vida.

Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron.

Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera.

Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.

Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.

Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente”.

Aquí podemos ver que lo que se efectuaba el día de la pascua: comer el cordero pascual dentro del hogar, y aplicar su sangre en el dintel y los postes de la casa, es lo que se hace en el cristianismo cuando se recibe a Cristo como nuestro Salvador y lavamos nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibimos Su Espíritu Santo; y perseveramos sirviendo a nuestro amado Señor Jesucristo, ¿dónde? En la Casa de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, donde —como Cuerpo Místico de creyentes— la Sangre de Cristo, el Cordero de Dios, está aplicada en esa puerta; en el dintel y los postes de esa puerta está aplicada esa Sangre; y dentro de esa Casa (que es la Iglesia) está el Cordero Pascual siendo comido por los hijos e hijas de Dios, los primogénitos de Dios, que están dentro de esa Casa siendo alimentados con la Palabra de Dios, que es Cristo, el Cordero de Dios, por medio del ministerio de Cristo en Espíritu Santo a través del mensajero de cada edad, el cual es el siervo fiel y prudente al cual su Señor ha puesto sobre Su Casa en cada edad.

Para las siete edades o etapas de la Iglesia gentil, Cristo colocó siete ángeles mensajeros, siete siervos fieles y prudentes —uno para cada edad— dentro de la Casa de Dios, donde se estaría comiendo el Cordero de Dios de edad en edad; y para la Edad de la Piedra Angular ha colocado a Su Ángel Mensajero para que nos dé el alimento espiritual a tiempo y nos tenga bien alimentados, y estemos ahí, en esa Casa, que es el lugar de seguridad para los hijos de Dios en el Día Postrero, así como fue ese el lugar de seguridad en cada edad para los hijos e hijas de Dios.

Vean ustedes cómo Dios le dijo al profeta Moisés (y el profeta Moisés lo dijo al pueblo hebreo): “No salgáis de esa casa hasta la mañana”; porque es en la mañana en donde seremos transformados y los muertos en Cristo resucitados, y saldremos hacia la Cena de las Bodas del Cordero.

Ahora, vean ustedes, Él dice que no salgamos de esa Casa. O sea que cuando la persona ha creído en Cristo como su Salvador y ha lavado sus pecados en la Sangre de Cristo, y ha recibido Su Espíritu Santo, permanezca en esa Casa donde ha nacido (que es la Casa de Dios, la Iglesia de Jesucristo) y no salga de esa Casa; porque la muerte está suelta matando espiritualmente a las personas; y los primogénitos son muertos si son hallados fuera de la Casa de Dios, porque en la Casa de Dios es que está la Sangre del Cordero Pascual aplicada y está el Cordero Pascual siendo comido.

Una persona que no esté dentro de esa Casa no puede estar bajo el Pacto de la Sangre de Cristo y no puede estar comiendo la carne del Hijo del Hombre, del Cordero de Dios; porque solamente en esa Casa es que está la carne del Hijo del Hombre, la carne del Cordero de Dios, y está la Sangre del Cordero de Dios aplicada. Y el que esté dentro de esa Casa, ¿está dónde? Está en el lugar seguro para su vida ser preservada, para vivir eternamente esa persona. Esa es la zona de seguridad para los escogidos en cada una de las edades, y así es también para la Edad de la Piedra Angular.

Es en la Casa de Dios, la Iglesia de Jesucristo, donde está la Sangre del Cordero aplicada en la puerta; y Cristo es la Puerta. Ahí está la Sangre del Pacto aplicada y ahí está también la carne del Hijo del Hombre, la carne del Cordero de Dios, la Palabra siendo comida por los hijos e hijas de Dios. Y ese es el lugar, la zona de seguridad para los escogidos de Dios en el Día Postrero también. No hay otra zona de seguridad para los hijos e hijas de Dios.

Ahora, vean ustedes, en Hebreos, capítulo 12, verso 25 en adelante, dice:

“Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos.

La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo.

Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.

Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;

porque nuestro Dios es fuego consumidor”.

Dios estremecerá una vez más no solamente este planeta Tierra, sino los cielos también; y esto es para el Día Postrero, en donde caerán los juicios divinos durante la gran tribulación. Pero hay un lugar de seguridad, una zona de seguridad para los escogidos de Dios, y eso es la Casa de Dios, el Reino de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo. Fuera de ese lugar no hay seguridad para ninguna persona, porque la muerte está suelta, la muerte espiritual, y para este tiempo final le acompañará también la muerte física durante la gran tribulación.

Y ahora, vean ustedes que para el tiempo final el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis estará en la Tierra, que es Cristo manifestado, la Palabra encarnada en el tiempo final; pero también, por otro lado, el diablo estará también manifestado en la Tierra, en el cumplimiento de la venida del jinete del caballo amarillo de Apocalipsis, capítulo 6, versos 7 al 8, donde dice:

“Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira.

Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades (o sea, el infierno) le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra”.

Este jinete que viene en este caballo amarillo y que lleva por nombre Muerte, y el infierno (que es el Hades) le seguía, recuerden que es el diablo manifestado en carne humana en el anticristo en el Día Postrero; es la bestia aquí en Apocalipsis, capítulo 6, verso 7 al 8, que estará manifestada y traerá una persecución sobre todos los hijos e hijas de Dios.

La muerte estará manifestada por medio del anticristo en el Día Postrero como el jinete del caballo amarillo de Apocalipsis, capítulo 6, verso 7 al 8, y perseguirá y tratará de destruir al Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, verso 11 al 21, y a todos los que siguen al Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19, versos 11 al 21. Eso está en Apocalipsis, capítulo 17, verso 11 en adelante, dice:

“La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es de entre los siete, y va a la perdición.

Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia.

Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia.

Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles”.

Ahora vean que habrá un enfrentamiento entre dos jinetes que vienen en caballos diferentes, o sea, en poderes diferentes; porque una bestia, un caballo en la Biblia representa un poder.

El jinete del caballo amarillo viene en el poder de dogmas, credos y tradiciones, mezclado todo eso con política y religión y todas esas cosas; pero el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 viene sobre el poder de la Palabra pura.

Y ahora, vean cómo el Día Postrero habrá un enfrentamiento, porque cuando viene siempre la verdad también viene la mentira, y cuando viene la vida también viene la muerte. Cuando vino Abel, también vino Caín; cuando vino Jesús, también vino Judas Iscariote; y cuando para el Día Postrero vendrá Cristo en el caballo blanco de Apocalipsis 19, vendrá el anticristo en el caballo amarillo de Apocalipsis, capítulo 6, verso 7 al 8.

Viene el anticristo y su nombre es Muerte, y el infierno le sigue. Pero por otro lado viene Cristo en el caballo blanco de Apocalipsis 19, y le siguen los elegidos de Dios, los fieles de Dios, los escogidos de Dios; y Su Nombre es el Verbo de Dios, y la Vida le sigue.

Ahora, todos los escogidos de Dios son llamados a un lugar seguro, al lugar o zona de seguridad, de edad en edad; y así es nuestro tiempo para todos estar seguros, y que el anticristo —que tiene por nombre Muerte y el infierno le sigue— no pueda hacerles daño a los escogidos de Dios, y puedan venir las bendiciones de Cristo sobre cada uno de los escogidos, que estarán siendo derramadas sobre todos los escogidos de Dios (¿dónde?) en la Casa de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, en la etapa de la Edad de la Piedra Angular, en este Día Postrero y en la Dispensación del Reino. Ese es el lugar, la zona de seguridad para todos los escogidos de Dios en este Día Postrero.

Esa zona de seguridad en el Día Postrero es el lugar donde estará el Séptimo Sello abierto, o sea, la Venida del Señor abierta para todos los escogidos de Dios, para poder comprender el misterio de Su Venida, de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, del cual dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo que es el Espíritu Santo; y el Espíritu Santo estará viniendo en el Día Postrero.

Vean cómo ha de venir el Espíritu Santo, que es Cristo: dice en la página 134 del libro de Los Sellos en español:

“142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como Rey de Reyes y Señor de Señores”.

Y en la página 277 en español, del libro de Los Sellos, orando dice:

“[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

Ahora vean que la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 es la Venida del Espíritu Santo, que es el Ángel del Pacto, que es Jesucristo en Espíritu Santo. ¿Y cómo vendrá? Vamos a ver. Página 256 del libro de Los Sellos en español dice:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Eso es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 al 21, que es la Venida del Ángel del Pacto, que es Jesucristo en Espíritu Santo viniendo y siendo manifestado en carne humana en el Día Postrero.

Es la Venida del Ángel que era diferente a los demás, de los ángeles que aparecieron en febrero 28 de 1963, a 27 millas4 de altura en los cielos de Arizona, donde fue arrebatado el reverendo William Branham por uno de esos ángeles, el cual era el Ángel diferente a los demás, el cual aparece aquí en la foto que tomaron y publicaron en diferentes revistas en Norteamérica.

Este Ángel que era diferente a los demás es el Ángel que lo arrebató y lo colocó también aquí en esta constelación de ángeles que formaron esta nube. Aquí están los otros ángeles, los ángeles de las siete edades de la Iglesia gentil, en sus cuerpos teofánicos.

Si tornamos esta foto hacia la derecha, veremos el rostro del Señor formado por estos ángeles que están en sus cuerpos teofánicos aquí formando esta nube.

Este Ángel que era diferente a los demás es el Ángel que para el Día Postrero estará manifestado en la Tierra en carne humana, para tener Su ministerio del Día Postrero y cumplir así Cristo el Séptimo Sello, que es la Venida del Señor, que es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

En la página 469 del libro de Los Sellos en español, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’. ¿Se acuerdan?

154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello, lo cual he mantenido como una pregunta en mi mente toda mi vida. Los otros Sellos significaron mucho para mí, desde luego; pero ustedes no se imaginan lo que ha significado este séptimo”.

¿Por qué? Porque el Séptimo Sello es la Venida del Señor. El Séptimo Sello es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel que era diferente a los demás viniendo en el Día Postrero; y eso es la Palabra encarnada en un hombre como la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Pero ese hombre no es el Señor Jesucristo, sino que es el instrumento de Cristo para el Día Postrero, o sea, el Ángel del Señor Jesucristo, donde estará Jesucristo en Espíritu Santo manifestado y revelado en y a Su Iglesia en el lugar de seguridad, en la zona de seguridad para los escogidos del Día Postrero.

Ahí es donde se manifiesta Cristo en Espíritu Santo a través de Su Ángel Mensajero, y nos da a conocer por medio de Su Ángel Mensajero todas estas cosas que deben suceder en este tiempo final, y somos colocados así en la zona de seguridad de los escogidos del Día Postrero.

Así como la zona de seguridad para los escogidos de cada edad fue la edad que les tocó vivir, a cada hijo e hija de Dios que vivieron en las siete etapas o edades de la Iglesia gentil; y allí Dios envió al ángel mensajero correspondiente a cada edad, en el cual estuvo Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en la porción correspondiente a cada edad.

Y Él estará manifestado en toda promesa correspondiente a nuestra edad, en la zona de seguridad de los escogidos de Dios del Día Postrero: en la Edad de la Piedra Angular, en la Casa de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo. No hay otra zona de seguridad, sino la Casa de Dios, para los escogidos de Dios en la edad que le toca vivir a cada escogido de Dios.

Y ahora a nosotros nos ha tocado vivir en el Día Postrero, que corresponde a la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino en la Casa de Dios. Por eso es que el llamado de Cristo con la Gran Voz de Trompeta es para llamar y juntar a los escogidos de Dios en la Casa de Dios, que es la única zona de seguridad para los escogidos de Dios en el Día Postrero, como lo fue para los escogidos de Dios de las edades anteriores.

Es en la Casa de Dios, en la Edad de la Piedra Angular, donde el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Venida del Señor, es revelado, es abierto y revelado, es cumplido y revelado con la Venida del Ángel que era diferente a los demás manifestado en carne humana en el Día Postrero, en el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo, en donde estarán manifestados también los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús.

Ahora vean ustedes cómo Moisés estuvo también en la zona de seguridad en el tiempo que le tocó vivir; y también encontramos que cada ángel mensajero de cada edad estuvo dentro de la zona de seguridad, o sea, dentro del Cuerpo Místico de Cristo, en la edad que le tocó vivir; y ahí fueron colocados también los escogidos de cada edad: en la Casa de Dios.

¿Y dónde estarán los escogidos de Dios del Día Postrero para estar en una zona de seguridad? Estarán en la Casa de Dios, en la Edad de la Piedra Angular, recibiendo la Palabra de Dios, comiendo el Cordero Pascual, y con la Sangre del Cordero aplicada en el dintel y en los postes de la puerta de su corazón como individuo: en los postes y la puerta y el dintel de sus almas en este Día Postrero; eso es como individuos. Y la Iglesia de Jesucristo como Cuerpo Místico de Cristo tendrá esa Sangre aplicada también en esa puerta, en la Puerta de la Casa de Dios.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes dándoles testimonio en esta noche de: EL SÉPTIMO SELLO Y LA ZONA DE SEGURIDAD DE LOS ESCOGIDOS DEL DÍA POSTRERO”.

¿Y dónde están los escogidos del Día Postrero que estarán en la zona de seguridad para estar recibiendo las bendiciones de Cristo y recibir la transformación de sus cuerpos e ir a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo? Aquí estamos en este Día Postrero. ¿Dónde? En la zona de seguridad, en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular.

Que las bendiciones de Jesucristo prometidas para Su Iglesia en la zona de seguridad del Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, se materialicen en ustedes y en mí también; y pronto todos seamos transformados y llevados a la Casa de Dios, a la Cena de las Bodas del Cordero. En el Nombre Eterno de nuestro amado Señor Jesucristo. Amén y amén.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA ZONA DE SEGURIDAD DE LOS ESCOGIDOS DEL DÍA POSTRERO”.

[Revisión octubre 2018]

1 Levítico 23:27-28

2 San Mateo 16:21, 20:18-19; San Marcos 8:31, 9:31, 10:33-34; San Lucas 9:22, 18:31-33; San Juan 12:23-24

3 1 Corintios 11:23-26

4 43.5 km

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