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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Para lo cual quiero leer Apocalipsis, capítulo 5, verso 1 al 7, y Apocalipsis, capítulo 8, versos 1 al 5. Y dice así Apocalipsis, capítulo 5, verso 1 en adelante:

“Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.

Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?

Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.

Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.

Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono.

Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;

y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;

y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”.

Y Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 al 5, dice de la siguiente manera:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “LA POSICIÓN DEL SÉPTIMO SELLO EN EL TEMPLO DE DIOS”.

Para poder comprender la posición del Séptimo Sello en el Templo de Dios necesitamos comprender lo que es el Séptimo Sello, ya que el Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Y la Segunda Venida de Cristo, encontramos que es el evento más grande prometido para ser cumplido en el Día Postrero, del cual nuestro amado Señor Jesucristo dijo que nadie —ni en el Cielo ni en la Tierra, ni aun los ángeles— sabía cuándo sería el día y la hora1; porque ese evento solamente sería abierto, sería revelado, en el tiempo en que ese gran evento estaría siendo cumplido en este planeta Tierra.

Y este misterio sería abierto en el Cielo a los que están en el Cielo, pero ellos permanecerían en silencio como por media hora, dice Apocalipsis, capítulo 8, verso 1. Es media hora del Cielo, pues ese silencio es (¿dónde?) en el Cielo.

Y ahora, la causa para la cual y por lo cual hubo este silencio en el Cielo es para que la Segunda Venida de Cristo sea cumplida completamente, sin que haya interrupción en cuanto a la Segunda Venida de Cristo, de modo que el diablo no pueda interrumpir el misterio de la Segunda Venida de Cristo siendo cumplido aquí en la Tierra.

Y ahora, veamos lo que dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo en cuanto a ese Séptimo Sello, que es la Segunda Venida de Cristo.

El misterio de ese Séptimo Sello es revelado a la Iglesia de Jesucristo por el mismo Cristo hablándole a Su Iglesia como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; porque Él, cuando habla en Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante, dice que clama como cuando ruge un león. O sea, viene clamando como León, hablando como León; viene con ese Mensaje de Dios, ese Mensaje Final, el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, y viene con ese Mensaje clamando como cuando ruge un león. Dice:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.

Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas”.

Ahora, vean lo que sigue a continuación, dice:

“Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo,

y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más…”.

Ahora, vean, este Ángel que viene aquí clamando como cuando un león ruge, veamos quién es. Dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo en el mensaje de Los Siete Sellos… en el libro de Los Sellos dice, en la página 57:

“‘Y él vino, y tomó el libro de la mano derecha de aquel que estaba sentado en el trono’.

(Esa es la última oración aquí del capítulo 5, verso 7).

16. Este Libro sellado con siete sellos es revelado en el tiempo de los siete truenos de Apocalipsis 10. Demos lectura allí también para tener un mejor entendimiento antes de entrar más profundamente. Ahora, esto ya es el tiempo del fin porque dice así:

‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza…’.

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando:

‘… y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel. ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia”.

Ahora, vean ustedes, es el Mensajero a Israel y viene por Su Iglesia; es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová del Antiguo Testamento, que luego estuvo en medio del pueblo hebreo manifestado en carne humana y fue conocido por el nombre de Jesús, porque ese fue el nombre que llevó el velo de carne.

Y para el Día Postrero vendrá ese mismo Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto vendrá nuevamente a la Tierra, conforme a Apocalipsis, capítulo 19. Él viene en un caballo blanco como la nieve, y es el Verbo de Dios. Dice Apocalipsis, capítulo 19, versos 11 en adelante:

“Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.

Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.

Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS”.

¿Quién es el que viene en Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 en adelante? Viene el Verbo de Dios; viene el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el cual vino dos mil años atrás velado en carne humana en aquel joven carpintero de Nazaret llamado Jesús.

Y ahora para el Día Postrero vendrá nuevamente el Verbo de Dios, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová; el Verbo de Dios, el cuerpo teofánico de Dios (en donde Dios está) viene manifestado en el Día Postrero en carne humana, conforme a la profecía.

¿Y qué será Su Venida en el Día Postrero? Su Venida está prometida tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento.

Vean, en Isaías, capítulo 63, encontramos el capítulo 19 de Apocalipsis, verso 11 en adelante. Vamos a ver lo que dice ahí y veremos si es o no es el mismo personaje que está aquí:

“¿Quién es éste que viene de Edom, de Bosra, con vestidos rojos? ¿éste hermoso en su vestido, que marcha en la grandeza de su poder? Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar.

¿Por qué es rojo tu vestido, y tus ropas como del que ha pisado en lagar?

He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y manché todas mis ropas.

Porque el día de la venganza está en mi corazón, y el año de mis redimidos ha llegado.

Miré, y no había quien ayudara, y me maravillé que no hubiera quien sustentase; y me salvó mi brazo, y me sostuvo mi ira.

Y con mi ira hollé los pueblos, y los embriagué en mi furor, y derramé en tierra su sangre”.

Y ahora, continuemos Apocalipsis 19 y veremos; ahora, ya aquí dice:

“Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: El Verbo de Dios”.

Y aquí Él dice:

“Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar”.

¿Quién es? Es el Yo Soy, es el Verbo de Dios; el Yo Soy que le apareció a Moisés, el cual era Dios en teofanía, el cual era el Verbo que era con Dios y era Dios, y le dijo a Moisés: “Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”; y cuando le preguntó Su Nombre, le dio cuatro letras consonantes; y Moisés escuchó cuando Dios pronunció ese Nombre, pero en la actualidad el pueblo hebreo no sabe la pronunciación de ese Nombre.

Ahora, sigue diciendo:

“Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.

De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso”.

Es el mismo, el cual pisa el lagar de la ira de Dios:

“… el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores”.

Ahora, ¿qué dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo que será Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 en adelante? Dentro de unos momentitos vamos a ver lo que él dice, ya que esto también es Isaías, capítulo 59, de donde San Pablo tomó esa profecía para decir que el Libertador vendrá a Israel de Sion; y eso será cuando haya entrado la plenitud de los gentiles.

Y ahora, Sion representa la Iglesia de Jesucristo y Jerusalén representa el pueblo hebreo. Y ahora, también Jerusalén representa la Iglesia del Señor, porque es la Jerusalén celestial la Iglesia de Jesucristo.

Y ahora, veamos en Isaías, capítulo 59; verso 17 en adelante dice (17 al 21):

“Pues de justicia se vistió como de una coraza, con yelmo de salvación en su cabeza; tomó ropas de venganza por vestidura (ahí la tienen de nuevo, las ropas de venganza por vestidura)”.

[Verso 16] “… y lo salvó su brazo, y le afirmó su misma justicia.

Pues de justicia se vistió como de una coraza, con yelmo de salvación en su cabeza; tomó ropas (lo estamos leyendo de nuevo) de venganza por vestidura, y se cubrió de celo como de manto,

como para vindicación (o sea, como para venganza), como para retribuir con ira a sus enemigos, y dar el pago a sus adversarios; el pago dará a los de la costa.

Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová…”.

¿Desde dónde comenzarán a temer el Nombre de Jehová? Desde el occidente; y dentro de algunos momentos vamos a ver por qué desde el occidente comenzarán a temer el Nombre de Jehová.

“… temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río (ese es el anticristo), mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él”.

El Espíritu de Jehová viniendo en el Día Postrero, el Verbo viniendo en el Día Postrero, el Ángel de Jehová viniendo en el Día Postrero, conforme a Apocalipsis, capítulo 19, en un caballo blanco vendrá; y vendrá con ese poderoso Ejército; y ahí está la bandera levantada en contra de la bestia, del anticristo, y de los diez reyes que le darán su poder y su autoridad a la bestia. Porque en Apocalipsis, capítulo 17, verso 13 y 14, hablando de esos diez reyes dice:

“Éstos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia.

Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles”.

Todo eso tiene que ver con esta profecía de Isaías y de Apocalipsis, capítulo 19. Dice:

“Y vendrá el Redentor a Sion…”.

Sion es la Iglesia del Señor Jesucristo, y también Sion en algunas profecías representa al pueblo hebreo. Pero ahora, vean ustedes, viene primero a la Iglesia de Jesucristo, con la cual Él ha estado de edad en edad manifestado a través de cada ángel mensajero; y en el Día Postrero tendrá una manifestación plena, en donde ahí levantará Dios bandera en contra del enemigo, en contra del anticristo.

Y ahora:

“Y vendrá el Redentor a Sion, y a los que se volvieren de la iniquidad en Jacob, dice Jehová.

Y éste será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre”.

Y ahora, San Pablo hablándonos de ese pasaje, citando ese pasaje, trae palabras proféticas con relación a la restauración del pueblo hebreo como nación y nos dice cuándo será esa restauración para el pueblo hebreo. Veamos lo que dice en Romanos, capítulo 11, verso 25 al 29, dice:

“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles…”.

O sea, hasta que haya entrado hasta el último escogido de la Iglesia del Señor Jesucristo, la cual ha estado pasando de edad en edad, de etapa en etapa, entre los gentiles, y de vez en cuando entra un hebreo al Cuerpo Místico de Jesucristo.

Y cuando haya entrado la plenitud de los gentiles, o sea, cuando haya entrado hasta el último de los miembros del Cuerpo Místico de Cristo… Los últimos escogidos de Dios entrarán en el Día Postrero, en el séptimo milenio, y eso será en la Edad de la Piedra Angular.

Y cuando haya entrado hasta el último de los escogidos, cuando haya entrado la plenitud de los gentiles:

“… luego todo Israel será salvo, como está escrito:

Vendrá de Sion el Libertador,

Que apartará de Jacob la impiedad.

Y éste será mi pacto con ellos,

Cuando yo quite sus pecados.

Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres.

Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios”.

Ahora podemos ver que hemos tenido un tiempo de espera para el pueblo hebreo, un paréntesis entre la Primera Venida de Cristo y la Segunda Venida de Cristo, un paréntesis de aproximadamente dos mil años.

Y la Primera Venida de Cristo fue cumplida en medio del pueblo hebreo, el cual estaba esperando la Venida del Mesías en aquel tiempo. Y cuando Jesús comenzó Su ministerio, estaba comenzando la semana número setenta de la profecía de Daniel; por lo tanto, el Mesías tenía que estar en la Tierra en aquel tiempo y tenía que estar ya de una edad adecuada para comenzar Su ministerio; y a la mitad de esa semana número setenta (o sea, los tres años y medio de Su ministerio), la vida al Mesías le sería quitada, conforme a la profecía de Daniel2. Todo esto se cumplió en aquel joven obrero de la construcción Jesús de Nazaret.

El pueblo no pudo comprender que el que estaba dentro de aquel velo de carne era nada menos que el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; era el Verbo hecho carne.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Éste era en el principio con Dios.

Todas las cosas (¿Por quién fueron hechas? Por Él)…”.

Él es del cual Génesis, capítulo 1, verso 1, da testimonio cuando dice:

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra”.

Es el Verbo el Creador de los Cielos y de la Tierra, porque el Verbo era con Dios y era Dios. Es el mismo Dios en Su cuerpo teofánico, y desde Su cuerpo teofánico llevó a cabo toda la Creación; de Su cuerpo teofánico vino toda la Creación. O sea que toda la Creación ¿estaba dónde? Estaba en el Verbo, y de ahí surgió toda la Creación. Por eso también nosotros, dice la Escritura que estábamos en Cristo; de ahí hemos venido nosotros también.

Y ahora, Él vino en carne humana: “Y aquel Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”, y fue conocido por el nombre de Jesús. Con Su cuerpo de carne llevó a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario; Dios se proveyó de cuerpo, de un cuerpo, Dios se proveyó de un cuerpo para Sí mismo, para colocar ese cuerpo en Sacrificio vivo por todos los hijos e hijas de Dios.

Y ahora, murió, resucitó y ascendió al Cielo victorioso, se sentó a la diestra de Dios en el Cielo, haciendo Intercesión en el asiento o silla de misericordia en el Cielo, que es el lugar de misericordia, el Propiciatorio en el Cielo, en el Templo que está en el Cielo.

Así como el templo que construyó Salomón y el tabernáculo que construyó Moisés: tenía el lugar santísimo, donde estaba el arca del pacto; y sobre el arca del pacto estaba el propiciatorio, que viene a ser en sí la tapa del arca del pacto; y esa base que está sobre el arca del pacto es el lugar de misericordia. Allí están los dos querubines de oro, hechos de una misma pieza con el propiciatorio.

El propiciatorio es de oro puro, porque eso representa la Divinidad, el oro representa la Divinidad.

Y ahora, en medio de los dos querubines de oro estaba la Columna de Fuego, la Shekinah, el Verbo allí estaba manifestado en esa Columna de Fuego.

Y el sumo sacerdote llevaba la sangre de la expiación, tanto de la becerra como también del macho cabrío, porque la becerra era sacrificada para y por los sacerdotes, pero el macho cabrío era sacrificado por todo el pueblo.

Y ahora, encontramos que a ese lugar era llevada la sangre una vez, o sea, un día en el año. El sumo sacerdote entraba unas cuantas veces en ese día al lugar santísimo; y entraba primero con la sangre de la becerra y la ofrecía en expiación por los sacerdotes, por él y los demás sacerdotes, y luego salía…

Para entrar al lugar santísimo, se vestía de vestidura de lino; y luego, cuando salía, se quitaba esa vestidura y se colocaba la vestidura dorada; y luego, cuando volvía (iba a entrar de nuevo), se colocaba la vestidura con la cual tenía que entrar al lugar santísimo; y ahora entraba con la sangre del macho cabrío y mezclada también con la de la becerra que había sido ofrecida, sacrificada, por los sacerdotes.

Ahora vean, esto está en Levítico, capítulo 16; verso 1 en adelante dice:

“Habló Jehová a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón, cuando se acercaron delante de Jehová, y murieron”.

Se metieron donde no tenían que meterse; se metieron al lugar santísimo allí, donde ellos no podían entrar. Y ahora, vean ustedes:

“Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón tu hermano, que no en todo tiempo entre en el santuario detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, para que no muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio”.

Ahora vean, Dios estaba en esa nube-columna de fuego sobre el propiciatorio en medio de los dos querubines de oro. Sigue diciendo:

“Con esto entrará Aarón en el santuario: con un becerro para expiación, y un carnero para holocausto.

Se vestirá la túnica santa de lino, y sobre su cuerpo tendrá calzoncillos de lino, y se ceñirá el cinto de lino, y con la mitra de lino se cubrirá. Son las santas vestiduras; con ellas se ha de vestir después de lavar su cuerpo con agua.

Y de la congregación de los hijos de Israel tomará dos machos cabríos para expiación, y un carnero para holocausto.

Y hará traer Aarón el becerro de la expiación que es suyo, y hará la reconciliación por sí y por su casa”.

¿Ven? Con el becerro o becerra haría la reconciliación, la expiación y reconciliación por sí (por el sumo sacerdote) y por su casa (o sea, por su familia sacerdotal).

“Después tomará los dos machos cabríos y los presentará delante de Jehová, a la puerta del tabernáculo de reunión.

Y echará suertes Aarón sobre los dos machos cabríos; una suerte por Jehová, y otra suerte por Azazel.

Y hará traer Aarón el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Jehová, y lo ofrecerá en expiación.

Mas el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Azazel, lo presentará vivo delante de Jehová para hacer la reconciliación sobre él, para enviarlo a Azazel al desierto.

Y hará traer Aarón el becerro que era para expiación suya, y hará la reconciliación por sí y por su casa, y degollará en expiación el becerro que es suyo.

Después tomará un incensario lleno de brasas de fuego del altar de delante de Jehová, y sus puños llenos del perfume aromático molido, y lo llevará detrás del velo (o sea, que entraría con el incensario al lugar santísimo).

Y pondrá el perfume sobre el fuego delante de Jehová, y la nube del perfume cubrirá el propiciatorio (o sea, la nube del perfume que es producido en el incensario se colocará sobre el propiciatorio) que está sobre el testimonio, para que no muera.

Tomará luego de la sangre del becerro, y la rociará con su dedo hacia el propiciatorio al lado oriental; hacia el propiciatorio esparcirá con su dedo siete veces de aquella sangre.

Después degollará el macho cabrío en expiación por el pecado del pueblo, y llevará la sangre detrás del velo adentro, y hará de la sangre como hizo con la sangre del becerro, y la esparcirá sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio.

Así purificará el santuario, a causa de las impurezas de los hijos de Israel, de sus rebeliones y de todos sus pecados; de la misma manera hará también al tabernáculo de reunión, el cual reside entre ellos en medio de sus impurezas.

Ningún hombre estará en el tabernáculo de reunión cuando él entre a hacer la expiación en el santuario, hasta que él salga, y haya hecho la expiación por sí, por su casa y por toda la congregación de Israel.

Y saldrá al altar que está delante de Jehová, y lo expiará, y tomará de la sangre del becerro y de la sangre del macho cabrío, y la pondrá sobre los cuernos del altar alrededor.

Y esparcirá sobre él de la sangre con su dedo siete veces, y lo limpiará, y lo santificará de las inmundicias de los hijos de Israel.

Cuando hubiere acabado de expiar el santuario y el tabernáculo de reunión y el altar, hará traer el macho cabrío vivo;

y pondrá Aarón sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por mano de un hombre destinado para esto.

Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada; y dejará ir el macho cabrío por el desierto”.

Ahora podemos ver todo lo que tenía que hacer el sumo sacerdote una vez al año, o sea, un día en el año: el día diez del mes séptimo de cada mes.

Y ahora, en Éxodo, capítulo 25, Dios le habla al profeta Moisés. En el capítulo 25, versos 18 al 22, dice:

“Y harás un propiciatorio de oro fino, cuya longitud será de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio.

Harás también dos querubines de oro; labrados a martillo los harás en los dos extremos del propiciatorio.

Harás, pues, un querubín en un extremo, y un querubín en el otro extremo; de una pieza con el propiciatorio harás los querubines en sus dos extremos.

Y los querubines extenderán por encima las alas, cubriendo con sus alas el propiciatorio; sus rostros el uno enfrente del otro, mirando al propiciatorio los rostros de los querubines.

Y pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré.

Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel”.

Y ahora, vean ustedes desde dónde Dios le estaría hablando al profeta Moisés todas las cosas que Él quería darle a conocer al pueblo hebreo.

Desde el momento en que ya Dios tiene ese templo o tabernáculo construido por Moisés y comienza a funcionar ese tabernáculo, encontramos que Dios habla al profeta Moisés desde el propiciatorio, porque ya está funcionando ese tabernáculo y desde ahí ya Dios hablará al profeta Moisés.

Ahora, vean ustedes que solamente dos personas podían entrar al lugar santísimo: uno era el sumo sacerdote y el otro era (¿quién?) Moisés. Moisés no era el sumo sacerdote, pero, recuerden ustedes, era el profeta de esa dispensación; y encontramos que Aarón era su ayudante; y si entraba el ayudante, cuánto más aquel al cual estaba ayudando Aarón.

Ahora, podemos ver el ministerio de Cristo ahí en Moisés y en Aarón.

Y ahora, vamos a ver, en el templo también que Salomón construyó colocó el arca del pacto dentro del lugar santísimo y construyó también dos querubines gigantes de madera de olivo y los cubrió con oro; y los colocó en el lugar santísimo, uno a cada lado, y en medio de esos dos querubines colocó el arca del pacto.

Las alas de los querubines, una de las alas llegaba hasta la pared y la otra llegaba hasta el centro, donde estaba el arca del pacto, hasta el centro del arca del pacto; el otro querubín, su ala llegaba hasta la pared (una de ellas) y la otra llegaba hasta el centro del arca del pacto, y ahí se encontraba con el ala del otro querubín; ahí se encontraban3.

Y debajo de las alas de esos dos grandes querubines estaba el arca del pacto, la cual tenía el propiciatorio y tenía dos querubines de oro también; y tenía (dentro del arca del pacto) el maná, que fue colocado en una vasija de oro, que representa la revelación de Jesucristo; y para el Día Postrero representa la revelación de Jesucristo de Su Segunda Venida; y para el Día Postrero todas las cosas que están allí van a ser materializadas en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular, que es la edad en la cual está representado el Lugar Santísimo del Templo que está en el Cielo y el lugar santísimo del tabernáculo que hizo Moisés y del templo que construyó Salomón.

Ahora, miren ustedes, a través de la profecía de Zacarías encontramos Dos Olivos y dos ramas de olivos también. ¿Dónde las encontramos? Las encontramos en el Templo de Dios.

Encontramos el candelero o candelabro con siete lámparas encendidas, que son las siete edades de la Iglesia gentil, que corresponden al Lugar Santo del Templo espiritual de Jesucristo; y en el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó Salomón estaba también literalmente un candelero o candelabro con sus siete lámparas, en el lugar santo.

Pero en el lugar santísimo tenemos el arca del pacto, tenemos el propiciatorio sobre el arca del pacto, tenemos las tablas de la Ley, tenemos el testimonio ahí que Dios le dio al profeta Moisés, tenemos la vara de Aarón que reverdeció, ahí está el maná escondido también (en la vasija de oro); y sobre el arca del pacto tenemos el propiciatorio, donde están los dos querubines de oro (el propiciatorio también es de oro); y ahí, en medio de los dos querubines de oro, tenemos la presencia de Dios en la Columna de Fuego, ahí tenemos al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob manifestado en el templo de Dios.

Encontramos que para el Día Postrero Jesucristo, el cual ha estado construyendo un Nuevo Templo…; pues Él dijo, hablando de aquel templo terrenal que estaba en los días de Jesús (el cual había construido Herodes), dijo que no quedaría piedra sobre piedra que no fuera derribada4.

Y ahora, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, en la página 11 y página 12 del libro de Los Sellos:

“36. Ahora, Dios no permitió a David construir el templo, él no lo pudo hacer; pero Dios le dijo que ‘de tu simiente levantaré uno quien construirá el Templo, el cual será un Templo Eterno, y sobre tu hijo, el Hijo de David, será un Reino eterno, el cual Él controlará’. Salomón, el hijo de David según la carne, construyó una casa para el Señor, un templo; pero cuando vino la verdadera Simiente de David, el Hijo de David, Él dijo que vendría un tiempo cuando no habría una piedra sobre otra de aquel templo; pero Él trató de mostrarles otro Templo. Juan el Revelador en el libro de Apocalipsis vio este Tabernáculo, en Apocalipsis capítulo 21. Él vio el Nuevo Templo descendiendo del Cielo, dispuesto como una esposa ataviada para su marido. Entonces una Voz procedía del Templo:

‘Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos.

Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas son pasadas’.

Apocalipsis 21:3-4

37. Entonces el verdadero Hijo de David, el cual veremos con más detalles en los mensajes de esta semana, vendrá a Su Templo, el Templo de Dios, el Tabernáculo verdadero, el cual Él ha ido a construir ahora, como dijo en Juan capítulo 14: ‘En la casa de mi Padre muchas moradas hay, y yo iré… (¿Qué quería decir con eso? Que ya estaba preordenado) y yo iré a preparar un lugar para vosotros, y entonces volveré para recibiros a mí mismo’. Y desde luego, nosotros sabemos que eso será en la gran edad que está por delante; entonces la verdadera Simiente de David, Jesucristo, tomará el Trono, y allí gobernará sobre la Iglesia como Su Novia en la casa con Él, y también sobre las doce tribus de Israel por toda la eternidad.

38. Entonces, estos lugares… Así como David no pudo construir el verdadero tabernáculo de Dios porque no estaba preparado para ello (él no podía hacer nada siendo un mortal que había derramado sangre), así es también hoy con nosotros: no estamos preparados para construir el verdadero Tabernáculo de Dios. Hay uno solo que lo puede hacer y aún está ocupado en su construcción ahora mismo”.

Y ahora, Jesucristo, conforme a la Palabra de Dios, ha estado construyendo un Templo, un Tabernáculo para Dios, dice el apóstol San Pablo en Efesios, capítulo 2; verso 19 al 22, dice:

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,

edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;

en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”.

Ahí podemos ver el Templo Nuevo, el cual Cristo es el que está construyéndolo.

En Hebreos, capítulo 3, verso 5 en adelante, dice:

“Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir;

pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza”.

Ahora vean aquí cuál es la Casa de Dios, el Templo de Dios: somos nosotros, el Cuerpo Místico de Cristo, el cual de edad en edad está siendo construido como un Templo espiritual; un Templo hecho con piedras vivas, como dice el apóstol San Pedro en el capítulo 1, donde nos habla acerca de nosotros como piedras vivas; dice… vamos a ver… Primera de Pedro, capítulo 2, versos 4 en adelante, dice:

“Acercándoos a él, piedra viva (porque Él es la Piedra Angular, la Piedra que los edificadores desecharon), desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,

vosotros también, como piedras vivas…”.

O sea, lo que Él es también lo somos nosotros. Él es la Piedra viva que los edificadores desecharon, Él es el principio de la Creación de Dios; y nosotros somos piedras vivas también y somos la continuación de la Creación de Dios, de esa Nueva Creación que comenzó con el Señor Jesucristo.

Y ahora, Él es la Piedra del Ángulo, la Piedra principal de todas esas piedras vivas que componen el Templo del Señor.

“… mas para Dios escogida y preciosa,

vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual…”.

Somos edificados, ¿cómo? Como una Casa espiritual, tanto como individuos como también como Cuerpo Místico de creyentes.

Como parte de ese Templo, que es la Iglesia de Jesucristo, nosotros somos piedras de ese Templo espiritual; y la Piedra principal de ese Templo ¿es quién? Nuestro Señor Jesucristo.

Ahora, el pueblo hebreo rechazó la Piedra de Corona, que venía para coronar al pueblo hebreo como nación; y si lo hubiera recibido, hubiera quedado el pueblo hebreo como la nación principal y desde esa nación Cristo gobernaría todas las demás naciones; esa nación hubiera sido la nación cabeza de todas las naciones. Pero Cristo no tendría un Reino sino después de haber llevado a cabo Su Obra de Redención, para así tener personas en Su Reino con Él inmortales, a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y ahora, vean ustedes cómo al rechazar a Cristo, la Piedra del Ángulo, la botaron, la mandaron para los gentiles; y ahora, aunque lo crucificaron en medio de la nación hebrea, pero fueron los gentiles, el imperio romano; o sea, el reino de los gentiles en su cuarta etapa, en las piernas de hierro, fue quien efectuó la crucifixión de Cristo; por lo cual Dios le pedirá cuenta a esa cuarta etapa del imperio de los gentiles, que es la etapa de las piernas de hierro y pies de hierro y de barro cocido; y es en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido que Dios le pedirá cuenta y vengará la sangre de todos Sus mártires y la Sangre de Jesucristo, el Mártir fiel y verdadero.

Recuerden que cuando Dios le habló a Abraham, le dijo que sería en la cuarta generación en que Dios regresaría el pueblo hebreo a su tierra5. Y ahora, vean ustedes, es en la cuarta generación, cuarta etapa del imperio de los gentiles, en que los hijos e hijas de Dios regresarán a vida eterna con cuerpos eternos, y el pueblo hebreo regresará a ser una nación en donde Dios esté manifestado como Rey gobernando sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones.

Y ahora, la Piedra no cortada de manos, para el Día Postrero (la cual fue rechazada dos mil años atrás) viene para coronar Su Templo espiritual, Su Iglesia, y viene como la Piedra de Corona en el Día Postrero, en la etapa de la Edad de la Piedra Angular. Es ahí donde Cristo viene como la Piedra no cortada de manos.

Él estuvo manifestado de edad en edad a través de cada ángel mensajero, llamando y juntando piedras vivas para Su Templo; y en este Día Postrero viene el mismo Cristo manifestado en la Edad de la Piedra Angular en Su Ángel Mensajero, llamando y juntando piedras vivas para formar el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual. ¿Formar qué? La Edad de la Piedra Angular con piedras vivas.

Y ahora, aquí encontramos tres ángulos bien importantes; y ahora, Cristo es la Piedra Angular.

Y ahora, Cristo viene con Sus Ángeles; y aquí tenemos un ángulo: Jesús, otro ángulo: Moisés, y otro ángulo: Elías.

Es que viene con Sus Ángeles. Jesucristo, el Águila, que viene por Sus escogidos, viene con Sus dos alas, que son Moisés y Elías. Viene como el Sol de Justicia, pues “a los que temen mi Nombre nacerá el Sol de Justicia, y en Sus alas traerá salvación”6; Sus alas son los ministerios de Moisés y Elías.

Por eso ustedes encuentran que cuando Jesús habló de la Venida del Hijo del Hombre, dijo que vendría con Sus Ángeles; vean que viene por una misma línea de pensamiento desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Vemos que Cristo también dijo que:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces (se) lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo en las nubes del cielo, con poder y gran gloria”.

Y ¿qué más dice? Vamos a ver lo que dice:

“Y enviará sus ángeles…”.

¿Por qué enviará Sus Ángeles? Porque vienen con Él.

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

(San Mateo, capítulo 24 y versos 30 al 31).

Y ahora, aquí en esta nube tomada en febrero 28 de 1963, tomada en esta foto por fotógrafos que vieron esta señal en el cielo, a unas 26 millas de altura con un tamaño de 30 millas de ancho esta nube [41.8 × 48.3 km]…, en una altura o a una altura en donde no podían formarse nubes porque no hay humedad y no vuelan los aviones tampoco que puedan formar alguna nube; y si no hay humedad, tampoco puede ser formada nube alguna.

Y ahora, esta nube tiene un misterio. La ciencia ha tratado de descubrir el misterio, pero el misterio de esta nube es que fue formada por ángeles de Dios, los cuales son los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil y otro Ángel que es diferente a los demás, el cual es Cristo, el cual es el Hijo del Hombre.

Y ahora, ese Ángel diferente a los demás es este que está aquí; y al tornar la foto hacia la derecha, podemos ver que forma el cabello blanco del Señor este Ángel volando; y aquí están los demás ángeles, que forman la barba del Señor.

Ahora, ¿qué dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo acerca de ese Ángel que es diferente a los demás? Página 469 del libro de Los Sellos dice de la siguiente manera, y vamos a leer:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente”.

¿Por qué? Porque Su mirada la pone hacia el oriente, porque es el Ángel del Pacto, el Ángel, el Mensajero a Israel. Dice:

“Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’. ¿Se acuerdan?

154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello, lo cual he mantenido como una pregunta en mi mente toda mi vida. Los otros Sellos significaron mucho para mí, desde luego; pero ustedes no se imaginan lo que ha significado este séptimo”.

¿Quién es el que tiene el Séptimo Sello? El Ángel que era diferente a los demás; ese es el Ángel que forma el cabello blanco del Señor.

Y así como los otros ángeles tuvieron que venir en carne humana… Aquí se encuentran en sus cuerpos teofánicos todos, pero tuvieron que venir en sus cuerpos de carne también; esas teofanías estuvieron metidas dentro de cuerpos de carne y fueron los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil. Son ángeles ministradores a los herederos de salvación, como nos dice San Pablo en su carta a los Hebreos, capítulo 1, verso 14; dice así:

“¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?”.

Esos son los ángeles mensajeros que Él envía.

Y ahora, este Ángel Mensajero, para poder tener Su ministerio, el ministerio del Séptimo Sello, el ministerio de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, para manifestar los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús, tiene que venir en carne humana; y ese es el misterio del Séptimo Sello: la Venida de este Ángel (que es Cristo), Su Venida en carne humana en el Día Postrero.

Ese es el misterio más grande de toda la Biblia; es el misterio que ni los teólogos de las diferentes edades de la Iglesia gentil han podido descifrar; y ese es el misterio que para el Día Postrero será revelado a la Iglesia del Señor Jesucristo, y ese es el misterio que les dará la fe para el rapto a los escogidos de Dios.

En el mensaje de Los Sellos, página 128 (de Los Sellos), dice:

“121. Ahora, los Siete Truenos de Apocalipsis permitirán que Él muestre a la Novia cómo prepararse para obtener esa gran fe de traslación”.

O sea que la Iglesia del Señor Jesucristo necesita escuchar esos Siete Truenos hablando y revelándole el misterio de Su Venida, de la Venida de Cristo.

Y ahora, en la página 466 de Los Sellos dice:

“Lo que sucedió es: Aquellos Siete Truenos que él escuchó (o sea, que Juan escuchó) y que le fue prohibido escribir, ese es el misterio detrás de esos Siete Truenos consecutivos que salieron”.

¿Cuál es el misterio? El Séptimo Sello, el misterio de la Segunda Venida de Cristo.

“144. Ahora, ¿por qué? Prosigamos a probarlo: Este es el secreto que ninguno conoce. A Juan le fue prohibido escribirlo y aun de conocer un símbolo. ¿Por qué? Aquí está: No había ninguna actividad en el Cielo, porque de otra manera podría revelar el secreto”.

Y ese secreto no podía ser revelado en el tiempo de Juan el Bautista, ¿por qué? Vamos a ver por qué en algún momento, al estar leyendo. Dice:

“… porque de otra manera podría revelar el secreto. ¿Ahora lo ven? Si es tan tremendo, pues tiene que ser incluido, porque tiene que suceder…”.

¿Qué es lo que tiene que suceder? Tiene que suceder el cumplimiento del Séptimo Sello y tienen que los Siete Truenos (que es la Voz de Cristo como León) hablarle a Su Iglesia y revelarle ese misterio; y eso será los Siete Truenos hablándole a Su Iglesia, la Voz de Cristo hablándole a Su Iglesia.

“… pero cuando sonaron los Siete Truenos… Ahora noten bien: Cuando vinieron los siete ángeles para tocar sus trompetas, entonces hubo un trueno; cuando Israel fue juntado, hubo una trompeta; cuando el tiempo no será más, entonces será la última trompeta, un trueno. Pero aquí tenemos siete truenos, uno tras otro: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete —un número perfecto. Siete truenos, uno tras otro, sonaron así rápidamente: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, pero sin que se entendiera. Luego, los Cielos no lo pudieron escribir, porque no lo conocen. Ninguna otra cosa tampoco lo conoce, porque no hay en qué basarse; es un tiempo de reposo. Fue tan tremendo que hasta a los ángeles no les fue dado a conocer. Ahora, ¿por qué? (aquí va a dar la razón por qué no fue dado a conocer en aquel tiempo de Juan el apóstol ese misterio). Si Satanás lograra conocer esto, quizás haría gran daño. Y esa es una cosa que él no sabe. Él puede interpretar lo que quiera y personificar cualquier don (ojalá estén aprendiendo), pero él no puede conocer esto, porque ni está escrito en la Palabra. Es un secreto por completo. Los ángeles y todos se callaron. Si ellos hubieran hecho algún movimiento, quizás eso hubiera servido para revelar algo; por eso se callaron y no se movieron.

145. Siete es el número perfecto de Dios, y hubo estos siete truenos consecutivos uno tras otro. Estos siete truenos sonaron así rápidamente, como si estuvieran deletreando algo”.

Siete es el número perfecto de Dios, como nos ha dicho nuestro hermano Branham.

“Ahora noten, pues, que en ese tiempo, Juan comenzó a escribir y le fue dicho: ‘No lo escribas’. Jesús nunca habló de esto; Juan no lo podía escribir; los ángeles no sabían nada de esto. Entonces, ¿qué es? Es aquello de lo cual dijo Jesús que ni los ángeles en el Cielo lo conocían, ni Jesús mismo lo conocía; porque Él dijo que solamente Dios lo conocía”.

¿Y cómo puede ser posible que Jesús no conociera el misterio de la Segunda Venida de Cristo? Él… También encontramos que en otro lugar hubo algo que… Vamos a ver… Página 4 y 5 del libro de Las Edades (vamos a ver), sobre la restauración del pueblo hebreo, cuando le preguntaron; dice:

“8. Ahora, yo digo que este libro de Apocalipsis es la revelación de Jesús y lo que Él hizo en las Iglesias a través de las siete edades. Es una revelación, porque los discípulos mismos no conocían estas verdades registradas. No les había sido previamente revelado. Usted recuerda que (cuando) vinieron a Jesús en el libro de los Hechos y le preguntaron: ‘¿Restituirás el Reino a Israel en este tiempo?’. Y Él les dijo: ‘No toca a vosotros saber los tiempos o las sazones’. Aquellos hombres todavía estaban pensando en Jesús con un reino terrenal. Pero era un reino espiritual el que Él iba a edificar. Él aún no les podía declarar Su posición en el Reino, porque el Padre no se lo había revelado (¿y cómo puede ser eso?). Pero luego, después de Su muerte y resurrección, y en este preciso tiempo de Su ministerio de intercesión, Él puede mostrar aquí en esta revelación de Sí mismo a Juan, lo que haría y significaría Su gloria y presencia en la Iglesia.

9. En esta revelación Él nos dice cómo será el final del diablo. Él nos dice cómo es que va a lidiar con el diablo y echarlo en el lago de fuego. Él revela el final de los impíos, los cuales siguen a Satanás. Satanás odia eso”.

Ahora, ¿cómo puede ser posible que Jesús no supiera acerca de Su posición…? Ahí dice: “Él aún no les podía declarar Su posición en el Reino, porque el Padre no se lo había revelado”. Y en cuanto a este misterio de la Venida del Hijo del Hombre, Jesucristo dijo que ni los ángeles sabían, ni aun el Hijo sabía. ¿Y cómo puede ser eso? Eso es la cosa más sencilla que usted se puede imaginar.

Es que el uno conocer algo, eso es uno tenerlo en el consciente; y esos misterios estaban en el inconsciente, o sea, en Dios, y no habían salido a la parte consciente; por lo tanto, Jesús no estaba consciente de estas cosas.

¿Vieron lo sencillo que es? Pero estaban en Él, en el subconsciente, que es Dios; no habían salido de Dios, de la mente de Dios, o sea, de la mente del subconsciente de Jesús, que es Dios.

Y ahora, encontramos que el misterio del Séptimo Sello, o sea, los detalles: ¿Cómo será?, ¿dónde será?, ¿quién será? (Todas esas cosas) ¿Cómo estará el Ángel del Pacto en la Tierra en el Día Postrero?… Y dice que tiene un Nombre (¿qué?) Nuevo; todas esas cosas.

Vean ustedes, Jesús llegó a hablar de ciertas cosas, pero decir que el Nombre Nuevo es tal, ya eso no lo podía decir, no lo sabía; decir: “Será en tal lugar”, especificar lugar, tampoco; porque esas cosas estaban en la mente de Dios y no habían sido pasadas a la parte consciente de Jesús; y tampoco habían pasado a la parte consciente de ninguno de los profetas de Dios, ni siquiera de los ángeles, hasta que en el Cielo se abre el Séptimo Sello.

Recuerden que en el Cielo se abre primero el Séptimo Sello, y en el Cielo conocen ese misterio pero se quedan callados; pero el cumplimiento de ese misterio es (¿dónde?) aquí en la Tierra. Es la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, es la Venida del Señor, del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

Y ahora, vamos a ver aquí lo que a continuación es dicho… Recuerden que este Séptimo Sello y la apertura de este Séptimo Sello y las cosas que hará el Séptimo Sello son las cosas prometidas para la Tercera Etapa. La Tercera Etapa es la etapa de la Palabra, del Verbo.

Y ahora, para el Día Postrero (vamos a ver un poquito nada más, no mucho), dice [Los Sellos, pág. 467]:

“147. ¡RECUERDEN: Satanás tratará de personificar! Él tratará de copiar todo lo que hace la Iglesia. Así ha obrado en el pasado, pues lo vemos claramente en el anticristo. Pero esta es una cosa en particular que él no podrá personificar. Acerca de esto no habrá copiadores. Y así será porque él no lo sabe, ni hay manera que lo llegue a conocer tampoco. Esta es la Tercera Etapa, y él no sabe nada en cuanto a eso, no lo entiende. Pero hay un secreto debajo de eso… ¡GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS!”.

¿Cuándo fue que fue dicho “¡Gloria a Dios en las alturas!”? En la Primera Venida de Cristo.

“Yo nunca podré pensar igual como antes por más años que viva, después de haber visto… Ahora yo sé cuál es el próximo paso, pero no sé cómo interpretar eso. Pero ya no falta mucho.

148. Tengo escrito aquí… Si cuando esto sucede, ustedes pudieran ver mi libreta (que busquen en la libreta de sus apuntes, porque ahí hay algo que él tenía escrito y que no pudo decir; dice): ‘¡PÁRATE, NO PROSIGAS!’ (ahí el Espíritu de Dios le ordena detenerse). Ahora, yo no tengo la costumbre de ser fanático, les estoy diciendo la verdad. Pero RECUERDEN aquel zapatito que siempre he tratado de explicar, cómo decía que el alma estaba próxima a esto y todo aquello otro, etc., y todo eso sirvió solamente para producir los impostores que vinieron después. Tal como era de tomar la mano de la persona y llegaban las vibraciones, entonces todo mundo tenía sus vibraciones en la mano. Pero acuérdese de cuando Él me elevó y me dijo: ‘Esto es la Tercera Etapa y nadie lo conocerá’. ¿Se acuerdan? Las visiones nunca fallan, más bien son perfectamente la verdad”.

Y ahora, vayamos a la página 474, donde dice:

“172. Ahora noten: Es por Dios que yo les digo la verdad, ya que estas cosas me son espiritualmente discernidas; son discernidas por el Espíritu Santo. Y cada cosa ha identificado su lugar en la Biblia. Ahora, el gran secreto bajo este Sello yo no lo conozco. ¡No lo conozco! No lo pude descifrar; no pude captar lo que decía. Pero yo sé que eran los Siete Truenos tronando rápidamente uno tras otro, haciendo siete estruendos; y eso se abrió hacia algo más que vi. Cuando vi eso, busqué la interpretación y me pasó tan rápidamente que no lo pude descifrar”.

Y sigue diciendo más abajo:

“[172]. Estén preparados, porque no saben en qué hora algo pueda suceder”.

Y más abajito dice:

“[173]. Yo no sé quién será, ni qué va a suceder. ¡No sé! Solamente sé que esos Siete Truenos contienen el misterio por cuya razón hubo silencio en el Cielo. ¿Todos entienden?

174. Quizás sea ahora el tiempo y la hora cuando aparezca esta gran persona que hemos estado esperando. Quizás este ministerio, por el cual he tratado de convertir a la gente a la Palabra, ha servido de fundamento. Si así es, entonces les estaré dejando para siempre. No habrá dos aquí al mismo tiempo. Y aun si así fuera, él crecerá y yo menguaré”.

Como sucedió con Juan el Bautista y Jesús. Cuando le dijeron a Juan: “Mira, aquel del cual tú diste testimonio ahora bautiza más personas que tú y le siguen más personas que a ti”, Juan dijo: “A Él le conviene crecer y a mí menguar”7. Y eso es lo mismo que está diciendo el precursor de la Segunda Venida de Cristo acerca de él y de esa otra persona que vendrá después de él, del cual él dice: “Yo no sé quién será”.

“¡Yo no sé! Pero Dios me ha dado el privilegio de mirar y ver lo que es; lo vi abrirse hasta donde lo vi”.

Y más abajo dice:

“[175]. … puede ser que no nos volvamos a ver más sobre esta Tierra, pero sí nos encontraremos ante el Trono de Juicio de Jesucristo; entonces sabrán que en aquel cuarto la revelación me vino de Dios, igual como me han venido todas las demás. El misterio de ese Sello no fue revelado, porque fueron Siete Truenos que tronaron, y allí está perfectamente, porque ninguno sabe nada al respecto, no estaba escrito. Entonces estamos en el fin”.

Y ahora, ¿cuándo será revelado, abierto ese misterio? Vamos a ver. Dice página 482 y 483 del libro de Los Sellos:

“197. Ahora, en la Obra completa tenemos, por la gracia de Dios, todos los misterios de los seis Sellos que habían sido sellados, y sabemos y entendemos que el Séptimo Sello no será dado a conocer al público.

198. En la hora de Su Venida, cuando acontecerá la destrucción de la Tierra, ustedes saben, cuando le hicieron la pregunta en cuanto a cuándo sería la señal de Su Venida y del fin del mundo, en Mateo 24. Él les contestó eso y les habló de Israel estando de nuevo en su país, en el versículo 31; pero luego se fue a las parábolas:

‘De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que el verano está cerca.

Así también vosotros, cuando viereis todas estas cosas, sabed que está cercano, a las puertas’.

Mateo 24:32-33

199. Está hablando de Israel en su propia patria. Pero, ¿notaron que Él no habla nada de la revelación de este Séptimo Sello; y también acá en Apocalipsis, en la apertura de los Sellos, también lo omitió? Vemos, pues, que es un misterio por completo, y la hora todavía no ha llegado para que se diera a conocer este misterio. Hemos llegado hasta aquí, y lo demás nos será dado allí: en el tiempo cuando aparezca Jesús nuevamente sobre la Tierra para llevar a Su Novia…”.

Y ahora, ¿cuándo será dado a conocer el misterio del Séptimo Sello?, ¿cuándo será abierto a la Iglesia de Jesucristo este misterio del Séptimo Sello?, ¿cuándo será que los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 al 11, estarán hablando aquí en la Tierra a la Iglesia de Jesucristo y les estarán revelando este misterio del Séptimo Sello, este misterio de la Segunda Venida de Cristo? Dice que será:

“… y lo demás nos será dado allí: en el tiempo cuando aparezca Jesús nuevamente sobre la Tierra…”.

Y ahora vamos a ver cómo es que dice el precursor de Su Segunda Venida que aparecerá Jesús nuevamente sobre la Tierra. Página 256 del libro de Los Sellos en español dice:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Cuando aparezca nuevamente sobre la Tierra Jesucristo —lo cual será el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 viniendo y lo cual es la Palabra encarnada en un hombre—, ahí es donde y desde donde Cristo estará clamando como cuando ruge un león y los Siete Truenos hablándonos sus voces y revelándonos el misterio del Séptimo Sello, el misterio de Su Venida: de Su Venida en carne humana, la Venida de la Palabra en carne humana, dándonos a conocer el misterio de Su Venida.

Porque ese es el misterio del Séptimo Sello: el misterio de la Venida de la Palabra encarnada en un hombre. Eso es la Venida del Ángel que era diferente a los demás, en carne humana en el Día Postrero; y ese Ángel será el Ángel del Señor Jesucristo, el Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular y Ángel Mensajero de la Dispensación del Reino, en donde estará el Ángel que era diferente a los demás (que es Cristo, el Ángel del Pacto) viniendo en carne humana en el Día Postrero; viene como el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Toda persona que esté esperando conocer el misterio del Séptimo Sello debe saber que el Séptimo Sello será abierto en la Venida de Cristo, en la Venida de Jesús. Dice… ¿Cómo fue que dijo nuestro hermano Branham? Dice:

“… y lo demás nos será dado allí: en el tiempo cuando aparezca Jesús nuevamente sobre la Tierra para llevar a Su Novia…”.

Recuerden que viene como el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, verso 11 al 21; y viene también como el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, el cual es el Ángel del Pacto, el Mensajero a Israel; pero viene por Su Novia, por Su Iglesia gentil, porque el tiempo para Su Iglesia ser raptada ha llegado. Viene por Su Iglesia, por eso dice: “… cuando aparezca Jesús nuevamente sobre la Tierra (¿para qué?) para llevar a Su Novia”.

¿Y cómo aparecerá sobre la Tierra? Vendrá sobre la Tierra en carne humana, porque será el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre de este tiempo final.

¿No fue eso la Primera Venida de Cristo también? La Palabra, el Verbo encarnado en un hombre: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y aquel Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”. Y para el Día Postrero se hará carne de nuevo el Verbo, Cristo, el Ángel del Pacto, y estará hablándonos y revelándonos Su Venida en este tiempo final, Su Venida como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Estará revelándonos el misterio de Su Venida en este tiempo final. Eso es la Venida del Ángel que era diferente a los demás viniendo en un velo de carne en el Día Postrero; y ese velo de carne será el Ángel del Señor Jesucristo, el mensajero de la Edad de la Piedra Angular y profeta mensajero de la Dispensación del Reino.

Es la primera ocasión en que Jesucristo envía a Su Iglesia un profeta dispensacional; y así como vino en cada mensajero de cada edad, ahora viene en un profeta mensajero dispensacional enviado por Jesucristo, llamado el Ángel del Señor Jesucristo.

En la página 277, y también la página 134 del libro de Los Sellos, vean ustedes, dice… Página 134 de Los Sellos dice:

“142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como Rey de Reyes y Señor de Señores”.

Y ahora, en la página 277 dice (de Los Sellos):

“[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco…”.

¿Quién es el Jinete del verdadero caballo blanco? El Espíritu Santo, el Verbo, el Ángel del Pacto. Y ahora, vean ustedes, dice:

“… venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

Y ahora, para el Día Postrero, ¿qué estará haciendo? Llamando y juntando a todos Sus escogidos por medio de Su manifestación en carne humana.

Y ahora, veamos, en la página 131 del libro de Los Sellos dice:

“131. Y ahora Jesús: Su Nombre sobre la Tierra fue Jesús el Redentor, porque fue el Redentor cuando estuvo sobre la Tierra; pero cuando conquistó el infierno y la muerte, los venció y ascendió, entonces recibió un nuevo Nombre. Por esa razón es que gritan y hacen tanto ruido y no reciben nada. Será revelado en los Truenos (¿Por qué? Porque los Truenos revelan Su Venida, y en Su Venida Él viene con el Nombre Nuevo).

132. Fíjense en el misterio. Él viene cabalgando. Tiene que haber algo para cambiar esta iglesia. Ustedes saben eso. ¡Tiene que venir algo! Ahora noten: Nadie entendía ese nombre, sino Él mismo.

‘Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre: y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS.

Y los ejércitos que están en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio.

Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella las gentes; y él los regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES’.

Apocalipsis 19:13-16

133. Allí viene el Mesías, allí es donde está”.

Ese es el que la Iglesia de Jesucristo ha estado esperando por dos mil años aproximadamente, de acuerdo a las profecías bíblicas, y también el pueblo hebreo lo ha estado esperando; y por eso es que Él viene para Su Iglesia gentil y luego para el pueblo hebreo.

Ahora, vean ustedes cómo viene el Espíritu Santo, el Verbo: viene velado en carne humana; es la Palabra, el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre en el Día Postrero.

Eso es el Séptimo Sello siendo cumplido en la Tierra; porque el Séptimo Sello lo tiene el Ángel que era diferente a los demás; y si viene encarnado en Su Ángel Mensajero, el Séptimo Sello entonces está manifestado en la Tierra en el Día Postrero en la Venida del Ángel que era diferente a los demás en carne humana en Su Ángel Mensajero.

Y el Ángel que era diferente a los demás es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, Jesucristo en Espíritu Santo; Él es el Verbo, la Palabra; y viene en el Día Postrero en Su Ángel Mensajero, manifestado en carne humana, y viene clamando como cuando ruge un león; y los Siete Truenos vienen hablando sus voces en y a Su Iglesia gentil y revelándole el misterio de Su Venida a la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino; y les muestra el misterio de Su Venida, y los llama y los junta en la Edad de la Piedra Angular, y nos prepara para ser transformados y raptados en este tiempo final; porque Él viene para buscar a Su Novia, a Su Iglesia; y así viene Él en carne humana manifestado, y nos da la fe, la revelación de Su Venida, la fe para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Todo eso ocurre en el Lugar Santísimo del Templo espiritual que Cristo está construyendo; y la Piedra principal de ese Templo es Cristo en Su Venida, esa es la Piedra Angular viniendo en el Día Postrero.

Así como Él vino en medio del pueblo hebreo en Su Primera Venida, ahora viene a Su Iglesia en Su Segunda Venida como la Piedra que corona Su Templo espiritual; y luego se manifestará al pueblo hebreo y será también la Piedra Angular del pueblo hebreo, porque será el Rey de reyes y Señor de señores.

Nadie tendrá una posición más alta que la de Él, allá en medio del pueblo hebreo, y nadie tampoco en medio de Su Iglesia gentil; porque Él es la Piedra Angular, la Piedra del Ángulo que corona Su Cuerpo Místico de creyentes, Su Iglesia, Su Templo espiritual; así como no había nadie más importante en el templo o tabernáculo que construyó Moisés que el que estaba sobre el arca del pacto, en medio de los dos querubines de oro, sobre el propiciatorio; y no hay nadie más importante y más grande, en el Templo que está en el Cielo, que Dios.

Y ahora, hemos visto que el Séptimo Sello tiene la posición más importante en Su Templo espiritual: es Cristo en Su Segunda Venida; Cristo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, en el Día Postrero viniendo en un velo de carne del tiempo final.

Así como viene Moisés y viene Elías, los ministerios de Moisés por segunda vez y el ministerio de Elías por quinta vez. ¿Cómo vendrá? Vendrá cada uno de esos ministerios en carne humana en un hombre de este tiempo final.

Veamos el ministerio de Elías y veamos cómo está prometido que vendrá para este tiempo final.

¿Y por qué el reverendo William Marrion Branham habla de Moisés y habla de Elías? Porque él es el precursor de la Segunda Venida de Cristo, él es el precursor de la Venida del Hijo del Hombre; y el Hijo del Hombre viene con Moisés y viene con Elías, viene con Sus Ángeles; y si está precursando la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, pues tiene que hablar de la Venida del Ángel del Pacto con Sus Ángeles, o sea, con los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús.

Y ahora, vean cómo vendrá Elías, el quinto Elías que le predicará al pueblo hebreo. En la página 399 del libro de Los Sellos en español, pregunta número 11, dice así esa pregunta:

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(Y la contestación fue):

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu; porque allá, cuando Elías ya había subido y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

Ahora vean, la venida de Elías, el quinto Elías que le predicará al pueblo hebreo (que es uno de los Dos Olivos), ¿cómo vendrá? Será el ministerio de Elías en un hombre de este tiempo.

Y el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida de Cristo, del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, del Ángel que era diferente a los demás, ¿cómo será? Será la Venida de Jesucristo, del Espíritu Santo, del Ángel del Pacto, la Venida del Verbo, la Venida de la Palabra encarnada en un hombre, en un hombre de este tiempo final.

Y así será también la venida de Moisés; porque cuando Dios promete enviar un profeta que envió en el pasado (ya sea de una edad o de una dispensación pasada), cuando lo envía de nuevo, lo que envía es ese ministerio en un hombre del tiempo en que Dios cumple esa promesa.

Y así es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles: son los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez, viniendo esos ministerios en el Espíritu Santo, en el Ángel del Pacto, el cual vendrá manifestado en carne humana en un hombre de este tiempo final; y a través de ese hombre, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová (que es Jesucristo en Espíritu Santo), estará manifestando estos tres grandes ministerios: el de Moisés, el de Jesús y el de Elías.

Ese es el misterio del Séptimo Sello. El cumplimiento de ese misterio es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, viniendo en carne humana en el Día Postrero; la Venida del Ángel que era diferente a los demás, que es el Ángel del Pacto, el Verbo, viniendo en carne humana en el Día Postrero.

Ahora, ese velo de carne, que es el Ángel del Señor Jesucristo y profeta mensajero de la Dispensación del Reino y de la Edad de la Piedra Angular, ese Ángel no es el Señor Jesucristo, tampoco es el profeta Elías y tampoco es el profeta Moisés; pero en él estarán los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús, porque en él estará el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Ángel que era diferente a los demás, el Espíritu Santo manifestado; y Él es el único que tiene ministerios.

Por eso el Ángel de Apocalipsis, capítulo 7, verso 2 en adelante (de Apocalipsis), que es el Ángel Mensajero que viene para llamar y juntar 144.000 hebreos y sellarlos en sus frentes, viene con el Sello del Dios vivo; y el Sello del Dios vivo es el Espíritu Santo; viene con el Espíritu Santo en él manifestado. En él viene el Verbo, la Palabra encarnada; y por eso es que un solo Ángel llama 144.000 hebreos.

Y en Apocalipsis, capítulo 11, aparecen dos: los Dos Testigos, los Dos Ungidos. Es que los Dos Ungidos, los Dos Testigos, los Dos Olivos (o Dos Olivas) y los Dos Candeleros son los ministerios de Moisés y Elías manifestados en un hombre de este tiempo final; y el ministerio de Jesús también manifestado en ese hombre.

Por lo tanto, puede Elías hablarle al pueblo hebreo, y le estará hablando por medio de carne humana, por medio de ese hombre; luego puede, otro día, hablarle Moisés al pueblo hebreo por medio de carne humana, y cuando lo miran es el mismo hombre, pero el ministerio es el de Moisés; y luego, otro día, después del pueblo hebreo estar esperando la Venida del Mesías…; porque primero ven a Elías y ven a Moisés (ahí los ven, a los Dos Olivos), y están esperando al Mesías; y después, cuando ven al Mesías, ven a Cristo en Su Venida, y miran bien, ven que es el mismo velo de carne.

Es que en ese mismo velo de carne estará Jesús, el ministerio de Jesús, el ministerio de Elías y el ministerio de Moisés; porque en ese mismo velo carne estará Jesucristo, el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto manifestado, y Él es el único que tiene ministerios. Y Él puede operar un ministerio en una persona, puede operar dos ministerios en una persona, o puede operar tres ministerios en una persona, o puede operar todos los ministerios que Él quiera operar, porque Él tiene todos esos ministerios. Cuando Jesús vino, en Él estaban todos los ministerios.

Y en Su Segunda Venida estarán todos los ministerios ahí, pero la promesa es que estará operando el de Elías y el de Moisés y el de Jesús; pero recuerde que también dice la Escritura que buscarán a David8; y cuando busquen a David su rey y lo encuentren, pues encontrarán el mismo que estaba como Elías, estaba como Moisés y estaba como Jesús, y ahora lo encuentran como David. Es el mismo Ángel del Pacto o Ángel de Jehová que en el Día Postrero estará manifestado en carne humana viniendo a Su Iglesia gentil y después al pueblo hebreo.

Vean lo sencillo que es este misterio del Séptimo Sello; y por eso la posición del Séptimo Sello en el Templo de Dios es la posición donde y del Arca del Pacto, con todo lo que tiene el Arca del Pacto allí; porque Cristo es el Arca del Pacto, nuestra Arca del Pacto, tanto en Su Primera Venida como en Su Segunda Venida, y todo lo que esté allí le pertenece a Él; y Él en Su Segunda Venida estará en Su Templo y Él será el Arca del Pacto de Su Templo.

Cristo, el Ángel del Pacto, vean, es el Ángel del Pacto, es el Arca del Pacto; Él es el Todo en Su Templo; porque la parte más importante del Templo es el Lugar Santísimo, y en el Lugar Santísimo lo más importante es el Arca del Pacto; y en el Arca del Pacto, sobre el Arca del Pacto: el Propiciatorio; y en el Propiciatorio: la Columna de Fuego, la Shekinah, que es Dios.

Vean dónde estaba Dios: estaba sobre el propiciatorio, en medio de los dos querubines de oro, como en el Día Postrero estará en el Lugar Santísimo del Templo espiritual sobre el Arca del Pacto, sobre el Propiciatorio, en medio de los Dos Querubines, que representan a Moisés y a Elías.

En medio de los dos ministerios de Moisés y Elías, ahí estará el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, Jesucristo nuestro Salvador en Su Venida. ¿En dónde? En Su Templo, que es Su Iglesia.

Hemos visto la posición del Séptimo Sello en Su Templo, para todos los escogidos de Dios estar recibiendo las bendiciones directamente desde el Trono de Jesucristo en Su Templo espiritual. Y:

“Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”9.

Donde esté Cristo, estará el vencedor. Así que donde esté Cristo en Su Templo, ahí estará Su vencedor; y donde esté Cristo en medio del pueblo hebreo, ahí estará el vencedor también.

Y el Trono de Cristo, Su Trono terrenal, de Su Reino terrenal, que es el Reino del Hijo de David en medio del pueblo hebreo, ese glorioso Reino Milenial…

Recuerden que Su Trono es el Trono de David, el cual hereda Cristo como Hijo de David; y donde esté sentado Cristo, Él dice: “Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono (o sea, en el Trono del Templo que está en el Cielo)”.

Y ahora, vean ustedes la bendición tan grande que hay para la Iglesia de Jesucristo en este tiempo final y para el pueblo hebreo.

Y ahora, el Israel espiritual es la Iglesia de Jesucristo y el Israel terrenal es el pueblo hebreo.

En medio del pueblo hebreo estará el Trono terrenal de Cristo, donde Él se sentará, y ahí se sentará con Él el vencedor; y en el Israel celestial tenemos el Lugar Santísimo, que es un lugar donde el Trono de Jesucristo en el Israel espiritual estará.

Cristo ha tenido, durante las siete edades de la Iglesia gentil, siete tronos de misericordia, que son los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil; y por medio de la manifestación de Cristo desde el Trono que está en el Cielo a Su Iglesia acá en la Tierra, a través de esos tronos humanos (los siete ángeles mensajeros) Él reveló, manifestó misericordia desde el Trono del Padre acá en medio de Su Iglesia; y a través de esos mensajeros vino la revelación de Jesucristo de lo que estaba sucediendo allá en el Cielo, en el Trono de Dios, en el Lugar de Intercesión, donde Cristo estaba haciendo la Obra de Intercesión.

Y para el Día Postrero Él tendrá un trono humano también. En ese trono humano, al principio, todavía Él estará en el Trono de Dios en el Cielo haciendo Intercesión, y por lo tanto desde ese Trono estará extendiendo misericordia por última vez a los seres humanos.

En ese trono estarán los ministerios de Moisés y de Elías, y por medio de ese trono nos hablará de la misericordia de Dios y que todavía Él no ha salido del Trono de Intercesión en el Cielo; por lo tanto estará predicando ese mensajero, y Cristo estará a través de ese mensajero hablándole a la humanidad y diciéndole que todavía hay un corto tiempo de misericordia para los seres humanos.

Por medio de ese mismo trono les estará avisando de que de un momento a otro termina el tiempo de misericordia; porque Cristo saldrá del Trono del Cielo y luego no habrá Sangre en el Trono que está en el Cielo, y por consiguiente Dios mirará a la raza humana y los verá con pecados, porque no hay nada que pueda quitar el pecado; porque ya la Sangre de Cristo no estará allá, Cristo no estará haciendo intercesión allá en el Cielo; por lo tanto el juicio divino vendrá sobre la raza humana.

No ha venido sobre la raza humana en toda su plenitud porque Cristo ha estado en el Cielo, en el Trono de Intercesión; pero cuando salga, ya no habrá más oportunidad para la raza humana; pero ya habrá entrado hasta el último de los escogidos de Dios, porque habrá recibido la misericordia de Dios por medio del ministerio de Cristo a través de Su Ángel Mensajero, el cual estará en la Tierra y por medio del cual Cristo estará llamando y juntando a Sus escogidos y haciendo intercesión por todos esos escogidos del Día Postrero, que estarán en la Edad de la Piedra Angular llamados y juntados y preparados, obteniendo la fe de rapto, que es la fe para ser transformados, la fe, la revelación de la Venida de Cristo, del Ángel del Pacto viniendo en carne humana.

Esa es la revelación que la Iglesia de Jesucristo en el Día Postrero tendría para ser transformada y raptada e ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; porque Él viene por Su Iglesia.

Recuerde, las vírgenes prudentes estaban despiertas y con aceite en sus lámparas, y cuando vino el esposo entraron con él a las bodas, y se cerró la puerta; luego vinieron también las otras vírgenes, pero ya la puerta estaba cerrada. Eso es la puerta de la misericordia.

Cuando Cristo salga del Trono de Intercesión en el Cielo, ya la puerta de la misericordia —para obtener misericordia— se habrá cerrado; y el que esté sucio ya no tiene oportunidad de ser limpio por la Sangre de Cristo, el que esté sucio se seguirá ensuciando; el que esté limpio por la Sangre de Cristo estará limpio, el justo será justificado todavía; y así por el estilo10. Ya entonces no habrá más oportunidad para las personas.

Vean, en la página 369 del libro de Los Sellos en español dice:

“194. Ahora fijémonos en los últimos dos versículos de Apocalipsis 6, o sea, lo que sucederá con los que hicieron mofa y se rieron de la predicación de la Palabra vindicada del Dios viviente. Esos profetas estarán allí y harán toda clase de milagros, oscurecerán el sol, y todas esas cosas a través de ese tiempo. Luego aquellos clamarán a las piedras y a los montes, que los escondan de la misma Palabra de la cual antes se habían burlado, porque ahora lo podían ver que venía. Decían…”.

[CORTE de audio]

[Decían: “Escondednos de la ira del Cordero’. Él es la Palabra. Ellos se habían burlado de la Palabra y ahora allí estaba la Palabra encarnada. Ellos se habían mofado grandemente de esos profetas, pero ahora había venido la Palabra encarnada. ¿POR QUÉ NO SE ARREPINTIERON? No pudieron; ya era…].

“… ya era demasiado tarde. Y ellos conocían muy bien el castigo que les esperaba; habían oído todo eso. Ellos habían estado en cultos como éste, y habían escuchado todas esas cosas. Ellos sabían que estaban encarando las mismas cosas que esos profetas habían predicho. Pero lo habían rechazado; despreciaron la misericordia de Dios por última vez”.

La misericordia de Dios por última vez estará manifestada ¿dónde? Estará manifestada donde estén los ministerios de Moisés y Elías y de Jesús en el Día Postrero. ¿Y dónde estarán? En la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, en la Venida del Verbo, de la Palabra encarnada en un hombre.

“Y cuando uno desprecia la misericordia, lo único que le queda es el juicio. ¡Piénselo!

195. Entonces allí se encontraban. No tenían ni en dónde esconderse. Y la Biblia dice: ‘Y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos de la cara de aquel que está sentado sobre el Trono, y de la ira del Cordero’. Ellos trataron de arrepentirse, pero el Cordero ya había venido para reclamar a los Suyos. Ellos clamaron a los montes y a las piedras; oraron, pero las oraciones fueron hechas muy tarde”.

Ahora podemos ver dónde es que la misericordia de Dios por última vez es manifestada.

Fue manifestada bajo los misterios de los siete ángeles mensajeros, y para el Día Postrero es manifestada en el Ángel Mensajero de Jesucristo mientras Jesucristo esté en el Trono de Misericordia, en el Trono de Intercesión en el Cielo; pero cuando salga, luego ya no habrá misericordia; y ya, de ahí en adelante, el Mensaje que estará siendo predicado para la humanidad será dando a conocer abiertamente todo esos juicios divinos.

Aunque antes de venir el juicio divino, todas estas cosas que han de venir van a ser predicadas; son predicadas por Cristo a través de Su Ángel Mensajero, porque ese es el Ángel Mensajero a través del cual Cristo nos da a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”. ¿A dónde vamos a subir? A la Edad de la Piedra Angular. “Y me dijo…”. Apocalipsis 22, verso 6:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

O sea, las cosas que han de suceder después de esas que ya han sucedido durante las siete edades de la Iglesia gentil.

“… ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

Y Apocalipsis 22, verso 16, dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Ese es el enviado de Cristo en el cual viene Cristo el Ángel del Pacto, el Verbo, la Palabra encarnada en el Día Postrero, manifestando primeramente misericordia mientras Cristo está en el Trono de Intercesión en el Cielo; y luego que terminen Sus días de intercesión, ese Trono de Misericordia será un Trono de Juicio en el Templo espiritual de Jesucristo, desde ahí estará siendo revelado el juicio divino que estará siendo manifestado en este planeta Tierra.

Así como por medio de un televisor usted puede ver lo que está siendo manifestado en el estudio donde están llevando a cabo una actuación o en algún lugar donde estén llevando a cabo alguna actividad, la cual esté siendo transmitida por televisión; por medio de la televisión, de ese canal que está transmitiendo esa programación, usted puede ver todo lo que está sucediendo allá; y así es en el Templo de Dios: por medio del televisor de Dios. Siempre los profetas de Dios son los televisores de Dios.

Por medio de esos televisores, ellos son los que ven y transmiten a la humanidad las cosas que ellos ven que está siendo transmitido desde el Trono de Dios; desde el Trono de Dios Él transmite a través de Sus profetas, Sus televisores, las cosas que Él quiere que la humanidad vea y sepa y oiga en esta Tierra. Y así será por medio de ese Trono de Misericordia, luego cuando también sea convertido en Trono de Juicio. Nuestro hermano Branham dice que quizás no los vuelva a ver, dice:

“Yo no puedo decirles, porque no sé; pero uno de estos días, puede ser que no nos volvamos a ver más sobre esta Tierra, pero sí nos encontraremos ante el Trono de Juicio de Jesucristo…”.

¿Y cuál es el Trono de Juicio de Jesucristo? El Trono de Juicio de Jesucristo será un trono humano por medio del cual Jesucristo estará transmitiendo, dando a conocer el juicio divino que ha de venir sobre la raza humana; y antes de eso, ese Trono estará como un Trono de Misericordia; como también cada ángel mensajero, cada mensajero de cada edad ha sido un Trono de Misericordia por medio del cual Cristo ha revelado misericordia para la raza humana.

Y por medio de ese Ángel Mensajero estará revelando misericordia para la raza humana y por eso les estará dando a conocer todo el Programa Divino de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en una forma tan sencilla que hasta los niños lo pueden entender; y luego les dará a conocer más abiertamente lo que será para aquellos que han despreciado la misericordia de Dios por última vez.

Pero los escogidos de Dios en la Edad de la Piedra Angular recibirán la misericordia de Dios por última vez y serán transformados, llamados, juntados, recogidos en la Edad de la Piedra Angular, y serán transformados en este Día Postrero y serán trasladados a la Cena de las Bodas del Cordero.

“LA POSICIÓN DEL SÉPTIMO SELLO EN EL TEMPLO DE DIOS”.

El Séptimo Sello aquí en la Tierra en el Templo espiritual de Cristo, ya ustedes lo han visto; y la posición del Séptimo Sello allá en el Cielo es la posición de allá del Lugar Santísimo. La posición del que está sentado en el Cielo es reflejada, es manifestada por medio de la posición del Séptimo Sello en el Templo espiritual de Cristo.

O sea que todo lo que estará siendo manifestado en el Templo que está en el Cielo, en el Trono de Dios, será reflejado, revelado por medio del Séptimo Sello en el Templo de Dios, en la Iglesia del Señor Jesucristo, por medio del Séptimo Sello, que es la Venida de la Palabra encarnada en un hombre, en medio del Templo de Jesucristo, en medio de Su Iglesia, y viene por Su Iglesia.

Ahora, hemos visto LA POSICIÓN DEL SÉPTIMO SELLO EN EL TEMPLO DE DIOS.

¿Quieren ustedes un poquito más? ¿Cuántos tienen Los Sellos, el libro de Los Sellos? Para los que no lo tienen, página 472 dice así:

“164. Noten bien el Mensaje del tiempo del fin (este Sello)… (o sea, el Séptimo Sello) Él nos ha revelado los seis Sellos, pero no dice nada del séptimo. El Sello del tiempo del fin, cuando empiece será algo completamente secreto, según la Biblia”.

El Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo. La Primera Venida de Cristo cuando comenzó fue algo secreto, aunque en la Biblia decía que sería por medio de una virgen, decía hasta el territorio donde iba a nacer: Belén de Judea, y con todo y eso fue un secreto, un misterio escondido, porque Cristo dijo11: “Gracias, Padre, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños”.

Y ahora, desde que Cristo nació en la Tierra, allí estaba el cumplimiento de la Primera Venida de Cristo, pero fue un misterio en Su comienzo; los primeros treinta años, aproximadamente, fue un misterio escondido; luego Él se reveló, se manifestó al pueblo hebreo y todavía, aunque estaba revelado, dando testimonio del cumplimiento de Su Venida, todavía era un misterio que no podían comprender los grandes líderes religiosos de aquel tiempo.

Y ahora, cuando comience el Séptimo Sello, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo ¿será qué? Un secreto por completo según la Biblia.

Si desde el nacimiento de Jesús hasta los treinta años casi fue un secreto, ¿cómo será desde el comienzo del velo de carne donde la Palabra estará encarnada en el Día Postrero? Eso será un secreto que nadie lo entenderá hasta que el mismo Cristo, el Ángel del Pacto, el Verbo, la Palabra a través de ese velo de carne nos dé a conocer ese misterio; y entonces es que lo podemos comprender. Porque Él es el único que puede dar a conocer ese misterio.

No habrá ningún otro predicador, ni ningún otro ángel mensajero de ninguna de las edades pasadas que podrá dar a conocer ese misterio. Es el mismo Ángel de Jehová, Ángel del Pacto, Ángel que era diferente a los demás, el mismo Verbo, que es la Palabra encarnada en un hombre y por medio de ese hombre es que podrá revelarle a Su Iglesia el misterio de Su Venida en carne humana en Su Ángel Mensajero. Sigue diciendo:

“Pero antes de conocer eso... Recuerden Apocalipsis 10:1-7: que al fin del Mensaje del séptimo ángel TODOS los misterios de Dios serían conocidos. Estamos en el tiempo del fin —la apertura del Séptimo Sello”.

Desde el tiempo de nuestro hermano Branham, vean ustedes, es tiempo del Séptimo Sello aunque no estaba abierto todavía al público.

“165. El domingo pasado, hace una semana hoy, cuando estaba predicando sobre: ‘Sed humildes, sed humildes, recuerden que Dios obra en cosas pequeñas’, en verdad no me daba cuenta de lo que estaba hablando, pero ahora lo veo bien. Será de una manera tan humilde. Uno pensaría que una cosa tan tremenda sería revelada allá en el Vaticano, pero más bien viene como vino Juan el Bautista…”.

¿Cómo vino Juan el Bautista? Vino con el ministerio de Elías en su tercera manifestación. Y el Séptimo Sello viene con el ministerio de Elías en su quinta manifestación; viene como Elías y viene como ¿qué?:

“… viene como el nacimiento de nuestro Señor, ¡allá en un establo! ¡GLORIA A DIOS! ¡La hora está a la mano! ¡Aquí estamos! ¡Oh hermano!”.

Viene como el nacimiento de nuestro Señor allá en un establo ¿dónde? En Belén de Judea.

¿Y dónde nacerá el velo de carne en donde vendrá la Palabra encarnada?, ¿dónde nacerá? Nacerá de nuevo en Cristo, que es nacer en Belén de Judea. Es un velo de carne que habrá nacido en el Cuerpo Místico de Cristo, habrá obtenido el nuevo nacimiento porque habrá creído en Cristo como Su Salvador y habrá lavado Sus pecados en la Sangre de Cristo y habrá recibido el Espíritu de Cristo, y así habrá nacido en el Reino de Dios, en nuestra Belén que es Cristo. Y la Iglesia de Jesucristo, por cuanto es Cristo en la forma de Su Cuerpo Místico, es también Belén.

Ahora podemos ver cómo por medio de una virgen (que es Su Iglesia) viene ahí ese nacimiento, y viene en el Día Postrero, para cumplir lo que está prometido para el cumplimiento del Séptimo Sello.

Vamos a dejarlo por ahí quietecito ya todo, ya hemos visto lo que es la posición del Séptimo Sello en el Templo del Señor, en el Templo de Dios, tanto en el Templo que está en el Cielo como en el templo que hizo Moisés y el que hizo Salomón, y el Templo espiritual de Cristo, que es Su Iglesia.

Hemos visto cuál es el misterio del Séptimo Sello: es el misterio de la Venida del Ángel del Pacto, de la Venida del Ángel de Jehová, de la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo en el Día Postrero en carne humana en Su Ángel Mensajero; pero Su Ángel Mensajero ni es Jesús, ni es Elías, ni es Moisés, pero en Él estará Jesucristo en Espíritu Santo manifestando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús; ahí está el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta noche dándoles testimonio de: “LA POSICIÓN DEL SÉPTIMO SELLO EN EL TEMPLO DE DIOS”.

Que las bendiciones de Jesucristo desde Su Templo, desde el Lugar Santísimo de Su Templo sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y pronto todos seamos transformados y raptados en este tiempo final. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Vamos a pedirle a Miguel ya venga por aquí para continuar en esta noche.

Si no saben dónde todo este misterio se cumpliría, recuerden: Donde se cumple la Edad de la Piedra Angular, que es la América Latina y el Caribe, ese es el territorio para el cumplimiento del Séptimo Sello en el Templo de Dios, en el Templo de Jesucristo, que es Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular, en el lugar más importante de Su Templo.

Bueno, ya por aquí viene Miguel. En lo que llegaba Miguel ya les dije algo ahí. Si no lo sabían o si no lo recordaban, pues ahí lo tienen, fue refrescarles la memoria solamente.

Bueno, estamos ¿dónde? En el Lugar Santísimo del Templo espiritual para ver Su Venida en el Día Postrero con Sus Ángeles en este tiempo final; el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida del Verbo, la Venida de la Palabra encarnada en un hombre.

Si la gente encuentra a ese hombre, pues habrá encontrado al Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, y escuchando a ese hombre pues estarán escuchando los Siete Truenos de Apocalipsis 10, la Voz de Cristo dándoles a conocer el misterio del Séptimo Sello.

Bueno, hasta aquí… Vamos a pedirle a Miguel, porque si no llega no hay ni dónde detenerse uno en un tema como este, porque es un tema que corresponde a nuestra edad y a nuestra dispensación, y a nuestro pueblo latinoamericano y caribeño; ese es el pueblo al cual Dios le revelaría este misterio.

Bueno, vamos a ver por aquí a Miguel, si pasa acá, porque no hay ni dónde detenerse aquí. Solamente vamos a hacer una pausa y ya en los próximos mensajes continuaré hablándoles en los diferentes lugares sobre el Séptimo Sello, que es el tema principal del Día Postrero.

Ese es el tema principal porque ese es el tema del cual Cristo dijo que nadie conocía ni en el Cielo, ni en la Tierra, ni Él mismo en aquellos días; y eso sí que es un misterio grande, porque si el mismo Jesucristo no conocía ese misterio en aquellos días antes de resucitar y sentarse en el Trono de Dios en el Cielo…; después sí, pero antes no; o sea, antes no estaba en el consciente de Él sino en el subconsciente, y todavía no lo había sacado del subconsciente, por lo tanto no había recibido la revelación de ese misterio en cuanto a Su cumplimiento, cómo vendría el Verbo en el Día Postrero manifestado.

Bueno, vamos a dejarlo aquí. Decir que un misterio Jesús no lo conocía y decir que para este tiempo final sería revelado a nosotros, eso es algo grande; pero decir que había dos que Él no conocía es todavía mayor. Él mismo fue el que lo dijo, que Él no conocía ni el Hijo conocía cuándo sería el día y la hora.

Pero ese misterio sería revelado por el mismo Jesucristo, porque después Él lo conocería, Él estaría consciente de ese misterio y lo revelaría a Su Iglesia en el Día Postrero en Su Venida, la Venida del Verbo en carne humana; y por medio de carne humana revelaría este misterio a Su Iglesia. Vean lo sencillo que es conocer ese misterio.

Con nosotros Miguel Bermúdez Marín de nuevo.

“LA POSICIÓN DEL SÉPTIMO SELLO EN EL TEMPLO DE DIOS”.

[Revisión mayo 2019]

1 San Mateo 24:36, San Marcos 13:32

2 Daniel 9:27

3 1 Reyes 6:23-28, 2 Crónicas 3:10-13

4 San Mateo 24:2, San Marcos 13:2, San Lucas 21:6

5 Génesis 15:16

6 Malaquías 4:2

7 San Juan 3:26-30

8 Oseas 3:5

9 Apocalipsis 3:21

10 Apocalipsis 22:11

11 San Mateo 11:25

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