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Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes. Es para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo y ver el Programa Divino correspondiente a este tiempo final, y poder llevar frutos al máximo con el Séptimo Sello.

Dice el Salmo 1 de la siguiente manera:

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,

Ni estuvo en camino de pecadores,

Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;

Sino que en la ley de Jehová está su delicia,

Y en su ley medita de día y de noche.

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,

Que da su fruto en su tiempo,

Y su hoja no cae;

Y todo lo que hace, prosperará”.

Que Dios bendiga Su Palabra en nuestras almas y nos permita entenderla.

“LLEVANDO FRUTO AL MÁXIMO CON EL SÉPTIMO SELLO”.

En este Salmo hemos visto que Dios compara al justo con el árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará.

La Iglesia del Señor Jesucristo está aquí representada, y cada miembro de la Iglesia de Jesucristo también. Por eso es que a través de la Escritura podemos ver que Dios compara a los seres humanos con árboles, y por eso es que el profeta Juan el Bautista y el mismo Jesús habló de los seres humanos como árboles.

Vean ustedes aquí a Juan el Bautista, hablando de los seres humanos dice, en el capítulo 3, verso 10 en adelante [San Mateo]:

“Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego”.

Aquí Dios, vean ustedes, por medio de Juan el Bautista habla de los seres humanos como árboles y enseña que todo árbol está llamado a llevar buen fruto; porque el árbol que no lleve buen fruto será cortado y echado en el fuego.

Ahora, veamos también cómo en otros lugares Dios ha comparado no solamente a seres humanos, sino a pueblos, con árboles. Por ejemplo, tenemos... la nación hebrea ha sido comparada con la higuera, por nuestro amado Señor Jesucristo; y hablándonos del pueblo hebreo, nos dice en San Mateo, capítulo 24, versos 32 en adelante:

“De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.

Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca”.

Ahora, vean ustedes, aquí tenemos la nación hebrea representada aquí en la higuera.

La nación hebrea en el tiempo de la Primera Venida de Cristo encontramos que no llevó buen fruto, o sea, no llevó el fruto que tenía que llevar para ese tiempo; era recibir al Mesías en Su Primera Venida luego de recibir al precursor; y luego llevar el fruto de aquel tiempo, o sea, producir fruto con la Palabra y el Mensaje del Mesías, producir el fruto correspondiente a aquel tiempo; pero la nación hebrea no produjo fruto.

Y fue también representada en la higuera que no tenía fruto, la cual cuando Cristo tuvo hambre y fue a esa higuera a buscar fruto, lo que tenía eran hojas nada más, pero no tenía fruto para Cristo. Así fue la nación hebrea en la Primera Venida de Cristo.

Y encontramos que la higuera que no llevó fruto para Cristo recibió la maldición de Cristo y se secó; y eso fue lo que sucedió con la nación hebrea al rechazar a Cristo como el Mesías en Su Primera Venida, vean ustedes lo que ha sucedido con la nación hebrea. Pero para el tiempo final dice Cristo:

“De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca”.

Esa es la nación hebrea, que en este tiempo final encontramos que ha reverdecido: la encontramos regresando a su tierra, siendo establecida como una nación libre y soberana; en el 1948 fue reconocida por las Naciones Unidas como una nación libre y soberana.

Y ahora, podemos ver que Israel (la higuera) ya está reverdecida; y para el tiempo final va a llevar fruto, va a llevar el fruto de la Segunda Venida de Cristo, y va así a recibir todas las bendiciones de Cristo para Su Segunda Venida y va a ser establecida la nación hebrea como la nación cabeza de todas la naciones; ¿dónde? En el Reino de Dios.

Allí en la nación hebrea el Mesías tendrá Su Trono; ese será el Trono de David, pues Cristo estará como Hijo de David en el glorioso Reino Milenial, en medio de la nación hebrea, reinando sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones.

Ahora vean ustedes cómo Cristo compara a las personas y a las naciones también en árboles; también dice: “Mirad la higuera y todos los árboles”. Vamos a ver en dónde nos habla de los demás árboles, vamos a ver si es San Lucas. San Lucas, capítulo 21, versos 29 en adelante, dice:

“También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles.

Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca.

Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios”.

Hemos estado viendo a la higuera: Israel, y los demás árboles: las demás naciones; y ahora hemos visto cómo se ha levantado el pueblo hebreo y las demás naciones en el tiempo final, como señal de que el Reino de Dios está cerca para ser establecido en el planeta Tierra, está cerca la Venida del Reino de Dios.

Ahora, vean ustedes, desde el 1948 la nación hebrea está como una nación libre y soberana, como señal que el Reino de Dios está cerca para ser establecido en la Tierra. Desde el 1946 en adelante encontramos la nación hebrea regresando a su tierra, y luego en el 48 siendo reconocida como una nación libre y soberana por las Naciones Unidas; desde esa fecha en adelante el Reino de Dios está más cerca.

¿Y cómo vendrá el Reino de Dios a la Tierra? Fue mostrado en San Mateo, capítulo 17, verso 1 en adelante, cuando Cristo llevó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano a un monte alto, se transfiguró delante de ellos, Su rostro resplandeció como el sol y aparecieron a cada lado del Señor (uno a un lado y el otro al otro lado): Moisés a un lado y Elías al otro lado; ahí está mostrando Cristo, en esa visión, en la visión de la Venida del Reino de Dios con el Hijo del Hombre en Su Reino, está mostrando ese evento tan grande para el Día Postrero, que es la Venida del Reino de Dios.

Ahora, cuando Cristo estuvo aquí en la Tierra dos mil años atrás, dijo1: “El Reino de Dios entre vosotros está”. ¿Por qué? Porque allí estaba el Mesías, la Piedra no cortada de manos que los edificadores desecharon; y por eso el Reino de Dios no fue establecido en medio del pueblo hebreo en aquel tiempo, el glorioso Reino Milenial: porque fue rechazado el Reino de Dios, que vino en la forma de una Piedrecita pequeña: la Primera Venida de Cristo.

La Segunda Venida de Cristo es la Venida del Reino de Dios, el Hijo del Hombre viniendo en el Reino de Su Padre.

Y por eso es que el profeta Daniel, cuando (para la interpretación que le dio al sueño del rey Nabucodonosor) en el capítulo 2, verso 34 en adelante, vio esa Piedrecita no cortada de manos, miren lo que el profeta Daniel dice que fue esa Piedrecita no cortada de manos: capítulo 2, verso 34 en adelante (le dice el profeta Daniel al rey Nabucodonosor):

“Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.

Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra”.

Vean, esa piedrecita creció y fue hecha un gran monte, esa piedra que llenó toda la Tierra.

Ahora veamos lo que eso significa acá, en este mismo capítulo 2 de Daniel, versos 44 en adelante, dice:

“Y en los días de estos reyes…”.

O sea, de los diez reyes que le darán su poder y su autoridad a la bestia; y se formará así plenamente los pies de hierro y de barro cocido de la estatua que vio el rey Nabucodonosor, que es el imperio de los gentiles en el Día Postrero, en el cual el anticristo encabezará ese imperio, será la cabeza de ese imperio. Ahora, dice:

“Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre,

de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación”.

Ahora podemos ver aquí que con la Segunda Venida de Cristo en el Día Postrero el reino de los gentiles estará en los pies de hierro y de barro cocido, y ese será el tiempo en que el Reino de Dios vendrá y en donde el reino o los reinos de este mundo pasarán a ser los reinos de nuestro Dios; pero habrá una etapa en donde habrá un enfrentamiento entre el Reino de Dios y el reino del mundo. Eso está mostrado en Apocalipsis, capítulo 17, versos 12 en adelante, dice:

“Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia.

Éstos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia.

Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles”.

Ahora podemos ver aquí que habrá un enfrentamiento; porque el anticristo, con los pies de hierro y de barro cocido, que es la etapa final del reino de los gentiles, se levantará el anticristo, la bestia, con esos diez reyes se levantarán en contra de la Segunda Venida de Cristo, que es la Venida del Cordero pero que Él vendrá como Rey de reyes y Señor de señores, y por lo tanto Él estará como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, y los reinos de este mundo no sabrán, no conocerán ese misterio del Cordero convirtiéndose en el León de la tribu de Judá.

Como Cordero en la Primera Venida de Cristo. Como León de la tribu de Judá en Su Segunda Venida.

Y ahora, para el tiempo final, así como la Primera Venida de Cristo fue perseguida por el imperio romano, el reino de los gentiles, el cual se encontraba en las piernas de hierro (y fue el imperio romano, el imperio de los gentiles, el que crucificó a Cristo a petición del pueblo hebreo); para el tiempo final el imperio de los gentiles tratará de hacer lo mismo que hizo en la Primera Venida de Cristo; y aquí es donde va a surgir un grave problema para el reino del anticristo, en los pies de hierro y de barro cocido, porque el reino será pasado a Cristo, el reino de los gentiles. Vamos a ver aquí: en Apocalipsis, capítulo 11, verso 15 en adelante, dice:

“El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.

Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios,

diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.

Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.

Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo”.

Ahora, aquí tenemos el cuadro profético de cómo será en el tiempo final cuando el séptimo ángel haya sonado o tocado la Séptima Trompeta; y es ahí donde habrá un cambio de los reinos de este mundo, los cuales pasarán a ser de nuestro Señor Jesucristo bajo el glorioso Reino Milenial de nuestro Señor Jesucristo.

Pero habrá una lucha para que se efectúe ese cambio, habrá una lucha entre el bien y el mal, habrá una lucha entre Cristo y el anticristo en el tiempo final; pero el Cordero, que es Jesucristo (el cual también es el León de la tribu de Judá), el Cordero lo vencerá. Los vencerá ¿por qué? Porque Él es Rey de reyes y Señor de señores.

Ahora, vean ustedes, para el pueblo hebreo esto será una bendición grande, porque el Reino de Dios va a ser establecido en medio del pueblo hebreo, el Trono de David será restaurado y el Hijo de David se sentará en el Trono de David; y el pueblo hebreo llevará fruto en abundancia en el Reino de Dios, porque el pueblo hebreo será restaurado plenamente; y como vio el profeta Ezequiel en la visión de los huesos secos, que representa el pueblo de Israel… En el capítulo 37 de Ezequiel encontramos que el pueblo hebreo estaba seco como huesos secos, pero Dios dijo que el pueblo hebreo iba a resucitar, lo mostró allí.

Y ahora, vean ustedes, para esa resurrección como nación del pueblo hebreo, para llevar mucho fruto en el Reino de Dios, dice, aquí dice: “Me dijo…”. Capítulo 37, verso 3 en adelante, dice:

“Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.

Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová.

Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.

Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.

Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.

Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu.

Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.

Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo”.

Aquí podemos ver lo que será la resurrección del pueblo hebreo como nación, en donde estará a la cabeza de las naciones y en donde el Reino de Dios estará establecido, y en donde el Trono de David estará allá en Jerusalén; y allí estará sentado el Hijo de David, Jesucristo, conforme a la profecía que dio el Arcángel Gabriel en el capítulo 1 de San Lucas, versos 30 en adelante, cuando habló con la virgen María y le dijo de la siguiente manera:

“Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.

Éste será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”.

Aquí tenemos la promesa del Trono de David para ser entregado a Cristo; y durante el Reino Milenial, Cristo estará sobre el Trono de David reinando sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones; y la nación hebrea estará llevando fruto en abundancia como nación: los frutos del Reino de Dios para el glorioso Reino Milenial.

Todos esos frutos están ligados a la Segunda Venida de Cristo, porque ellos lo verán y lo recibirán en Su Segunda Venida como Rey de reyes y Señor de señores; por lo tanto, ellos llevarán fruto con el Séptimo Sello en este tiempo final y por todo el Reino Milenial. Esto es para el séptimo milenio, en donde Israel como nación llevará fruto con el Séptimo Sello.

Y la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero, así como en las edades pasadas ha estado llevando el fruto correspondiente a cada edad por medio de la manifestación del Espíritu de Cristo, la Vida de Dios, a través de la manifestación en carne humana en cada ángel mensajero…; encontramos que ha llevado el fruto correspondiente a cada etapa, porque el justo es como el árbol sembrado junto a corrientes de aguas, que da su fruto a su tiempo y su hoja no cae.

Y ahora, el Árbol-Novia, que es la Iglesia de Jesucristo, de edad en edad ha producido el fruto: los hijos e hijas de Dios de cada edad, y ha llevado a cabo la labor correspondiente a cada edad.

Y ahora, los escogidos de Dios en el Cuerpo Místico de Cristo en este tiempo final, llevarán como individuos el fruto correspondiente al tiempo final con el Séptimo Sello, llevarán a cabo la labor correspondiente al tiempo final en el Reino de Dios.

Y el Árbol-Novia, la Iglesia de Jesucristo, llevará el fruto del Día Postrero, llevará como fruto hijos e hijas de Dios, los cuales son llamados y juntados en el Día Postrero; y son el fruto, el producto del Árbol-Novia en el Día Postrero, los cuales madurarán; porque es en el Día Postrero en donde el fruto del Árbol-Novia madura en la cúspide, o sea, en la copa del Árbol-Novia; y madurarán a tal grado que llegarán a ser a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo, conforme a la promesa de Dios.

Ahora podemos ver cómo llevar fruto al máximo con el Séptimo Sello, nosotros como individuos y el Cuerpo Místico de Cristo como Iglesia en este tiempo final, como ha sido en edades pasadas.

Ahora, para la Simiente de Dios —que es la Palabra que ha sido sembrada— llevar fruto a treinta, a sesenta y a ciento por uno, recuerden que tiene que ser sembrada ¿dónde? En la buena tierra.

De edad en edad, vean ustedes cómo la buena tierra ha sido la edad correspondiente a ese tiempo y el territorio correspondiente a ese tiempo y la gente de ese territorio correspondiente, donde se ha sembrado la Semilla de la Palabra de Dios; y produjo el fruto para esa edad, produjo los hijos e hijas de Dios. Y los hijos e hijas de Dios como individuos, ¿qué hicieron? Producir el fruto correspondiente a esa edad llevando a cabo la Obra correspondiente a esa edad, conforme al Programa Divino.

Y para este tiempo final, vean ustedes, así como la Iglesia del Señor Jesucristo como grupo, y también cada individuo del Cuerpo Místico de Cristo con el mensajero de su edad llevó el fruto correspondiente a la edad en que vivió, cada escogido de Dios en el pasado, ahora para el tiempo final los escogidos de Dios estarán llevando el fruto al máximo con el Séptimo Sello, estarán llevando el fruto al máximo en la Edad de la Piedra Angular con el Séptimo Sello, o sea, con el Ángel que era diferente a los demás en Su Venida en carne humana a través de Su Ángel Mensajero, el Ángel de Jesucristo, en la labor correspondiente al Día Postrero en la Edad de la Piedra Angular.

Con el Ángel que era diferente a los demás manifestado en el Ángel de Jesús es que los escogidos de Dios llevan el fruto al máximo en este Día Postrero, y unos producirán a treinta, otros a sesenta y otros a ciento por uno.

Ahora, todos queremos producir al máximo; por lo tanto, cada uno ocúpese como individuo de su vida, alimentándola bien con la Palabra de Dios. “Porque no solamente de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”2. Siempre siendo regado con el Agua de la enseñanza; porque recuerden que los árboles que llevan mucho fruto son los árboles que reciben buena agua y reciben buen sol, y reciben así las bendiciones de Dios; y ahora, esos árboles también son los que están sembrados en buena tierra para producir el buen fruto y mucho fruto.

Y ahora, Cristo para el Día Postrero ha sembrado la Simiente de la Palabra de Dios ¿dónde? En la buena tierra latinoamericana y caribeña.

Recuerden que la tierra latinoamericana y caribeña, si la juntamos toda, o sea, como individuos, conseguimos un color piel canela o color café; y a los agricultores siempre les gusta esa tierra para sembrar, porque es una tierra que tiene buen alimento para producir mucho fruto.

Y ahora, Cristo es el mejor agricultor que hay de todos; y ahora, vean ustedes, Cristo en el Día Postrero coloca la buena semilla de la Palabra de Dios, de la Palabra del Reino para el tiempo final (¿dónde?) en la buena tierra latinoamericana y caribeña, para que produzca el fruto de la Edad de la Piedra Angular y de la Dispensación del Reino, en el entrelace de la Dispensación del Reino con la Dispensación de la Gracia.

Y ahora, ¿qué sucede con la buena tierra? La buena tierra es la que lleva fruto a treinta, a sesenta y a ciento por uno.

La América Latina y el Caribe lleva fruto en abundancia para Cristo en este tiempo final ¿para qué edad? Para la Edad de la Piedra Angular. Ningún otro continente está llevando fruto para la Edad de la Piedra Angular, sino la América Latina y el Caribe.

Y ahora, la América Latina y el Caribe es la buena tierra como territorio, y los latinoamericanos y caribeños son la buena tierra como individuos, y los escogidos de Dios son la buena tierra como individuos, los escogidos de Dios del Día Postrero para la Edad y de la Edad de la Piedra Angular.

Ahora podemos ver este misterio y esta bendición tan grande que le ha tocado a la América Latina y el Caribe con todos sus habitantes en este tiempo final.

Ahora vean que hay una bendición grande aquí mencionada: en Hebreos, capítulo 6, versos 7 en adelante, dice:

“Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios;

pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser (¿el ser qué?) quemada”.

Ahora, el territorio que está produciendo buena hierba, hijos e hijas de Dios, produciendo trigo, ¿cuál es? Produciendo trigo para la Edad de la Piedra Angular, para la etapa más importante del Cuerpo Místico de Cristo: es la América Latina y el Caribe; y está cerca a ser bendecida con la bendición de entrar al glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y nosotros como individuos estamos bajo la bendición de Dios para (en este Día Postrero, todos los escogidos de Dios, que son llamados y juntados y colocados en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular) ser bendecidos con la transformación de sus cuerpos cuando los muertos en Cristo sean resucitados en cuerpos eternos; porque la tierra que produce buen fruto es bendecida por Dios, y nosotros como individuos somos la buena tierra donde la Simiente de la Palabra de Dios ha sido sembrada para llevar fruto en abundancia.

Así que, amados amigos y hermanos presentes, lleven el fruto correspondiente a este tiempo, en la edad correspondiente a este tiempo, la Edad de la Piedra Angular, trabajando en el Reino de Dios todos los días de nuestra vida y amando a nuestro amado Señor Jesucristo con todo nuestro corazón.

Lleven el Mensaje por todos los lugares, para que así hasta el último de los escogidos sea llamado y juntado en la Edad de la Piedra Angular, y se complete así el número de los escogidos de Dios en este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular, y así se complete el número del Cuerpo Místico de Cristo, o sea, de la Iglesia de Jesucristo; y así pueda venir la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos.

Hemos visto la bendición tan grande que hay para la buena tierra que produce buen fruto y también para los árboles buenos, que también tipifican a los escogidos de Dios; son los árboles buenos los justos: como árbol plantado junto a aguas de reposo, que dan su fruto a su tiempo y su hoja no cae.

La Iglesia de Jesucristo, como un buen árbol, da su fruto a su tiempo de edad en edad; y en este tiempo está dando el fruto: los hijos e hijas de Dios correspondientes, con el Mensaje correspondiente a este tiempo final.

Y nosotros como individuos también llevamos el fruto como individuos y llevamos a cabo la labor de Cristo de este tiempo final, y trabajamos así en el Reino de Dios como individuos en este tiempo; y así llevamos fruto en abundancia, el fruto correspondiente a la Edad de la Piedra Angular, amando al Señor nuestro Salvador, sirviéndole a Él con toda nuestra alma y viviendo vidas agradables a Él.

“LLEVANDO FRUTOS AL MÁXIMO CON EL SÉPTIMO SELLO”. Eso es llevando fruto al máximo con el Séptimo Sello en este tiempo final.

El tiempo ya nos falta para continuar explicando todas las cosas que están contenidas en este tema: “LLEVANDO FRUTO AL MÁXIMO EN EL SÉPTIMO SELLO”; pero ya tienen una idea clara de cómo llevar fruto al máximo con el Séptimo Sello en este tiempo final: No tratando de llevar fruto en una edad que ya pasó, sino llevando fruto en la edad que está vigente delante de Dios, trabajando en la Obra de Cristo en este tiempo final, recibiendo Su Palabra en este tiempo final y dejando que Cristo se manifieste en nuestras vidas guiándonos a toda justicia y a toda verdad, de modo que vivamos conforme a la voluntad de Cristo, de acuerdo a Su Palabra escrita.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión hablándoles sobre el tema: “LLEVANDO FRUTO AL MÁXIMO CON EL SÉPTIMO SELLO”.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les bendiga y les prospere espiritualmente y materialmente; y que lleven fruto al máximo en este Día Postrero en el Reino de Dios con el Séptimo Sello, que lleven fruto al ciento por uno, que es el deseo máximo que cada uno de nosotros tenemos para con Dios. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Queremos que la América Latina y el Caribe entre al glorioso Reino Milenial, y para eso pues trabajando llevamos fruto al máximo, para que llegue el Mensaje a todos los latinoamericanos y caribeños; no solamente a los escogidos, no solamente a los primogénitos, sino al resto de los latinoamericanos y caribeños, de los cuales o entre los cuales hay quizás miles o millones que tienen sus nombres en la otra sección del Libro de la Vida y que tienen la oportunidad también de entrar al glorioso Reino Milenial de Cristo.

Porque de entre los seres humanos que viven en este planeta Tierra habrá naciones y habrá personas que entrarán al Reino Milenial de Cristo, aunque no sean de los primogénitos de Dios; porque los primogénitos es una clase especial, la cual recibirá la transformación de su cuerpo, y serán a imagen y semejanza de Cristo con cuerpos eternos; pero de los territorios donde estén los escogidos del Día Postrero habrá miles o millones que entrarán (aunque entren con el cuerpo mortal) y vivirán en el Reino Milenial por alguna cantidad de años y recibirán bendición de Dios.

Eso lo dejaremos para alguna otra ocasión, en donde podemos ver con más detalles la oportunidad también que tiene la América Latina y el Caribe, aunque todos no sean primogénitos; pero por cuanto están los primogénitos de la Edad de la Piedra Angular en la América Latina y el Caribe…

Cuando Dios fue a destruir a Sodoma y Gomorra, Él dijo que si hallaba 50 justos o 45 o 40 o 30 o 20 o 10 allí, en Sodoma y Gomorra, Él no destruiría aquella ciudad por amor a esos justos que estaban allí.

Y ahora, por amor a los justos de la Edad de la Piedra Angular, del Cuerpo Místico de Cristo, ¿no salvará Dios a la América Latina y el Caribe?, ¿no le dejará continuar existiendo para que entre al glorioso Reino Milenial? Estaremos orando por la América Latina y el Caribe, que es el territorio donde Dios nos ha colocado, para que le permita entrar al glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo; porque este es el continente que sí tiene futuro para el Reino y en el Reino del Señor Jesucristo, en ese glorioso Reino Milenial, porque tiene en su territorio los escogidos del Día Postrero, de la Edad de la Piedra Angular, que están orando por el territorio completo y sus habitantes de la América Latina y el Caribe.

Bueno, les dimos un aperitivo ahí acerca de la América Latina y el Caribe; y ahí podemos ver el por qué oramos por la América Latina y el Caribe, y por qué hemos dicho que la América Latina y el Caribe puede entrar al glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo; porque la tierra que produce buena hierba, hierba provechosa, dice que está cerca, ¿de qué?, de ser bendecida por Dios.

La América Latina y el Caribe para este tiempo final es esa tierra, y luego será también el pueblo hebreo.

Bueno, que Dios les bendiga, que Dios les guarde, y muchas gracias por vuestra amable atención. Dejo nuevamente con nosotros al reverendo Miguel Bermúdez Marín.

“LLEVANDO FRUTO AL MÁXIMO CON EL SÉPTIMO SELLO”.

[Revisión diciembre 2018]

1 San Lucas 17:21

2 Deuteronomio 8:3, San Mateo 4:4, San Lucas 4:4

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