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Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos aquí en Tizayuca, de la República Mexicana. Es para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión para darles testimonio de la Palabra de Dios y las cosas que deben suceder en este tiempo final.

Tendremos el tema: “PERSEVERANDO EN LA BENDICIÓN DEL SÉPTIMO SELLO”. Para lo cual quiero leer en Oseas, capítulo 6, verso 1 al 3, donde dice:

“Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.

Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.

Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra”.

Que Dios bendiga Su Palabra en nuestros corazones y nos permita entenderla.

Aquí tenemos un cuadro claro del pueblo hebreo, el cual ha estado pasando por terribles persecuciones durante estos últimos dos mil años, que para Dios solamente son dos días.

Y ahora, en términos proféticos, el pueblo hebreo ha estado pasando por estos dos días proféticos, pero tiene la promesa —y el pueblo reconoce y el profeta Oseas profetiza— que después de dos días, en el tercer día habrá una resurrección para el pueblo hebreo; dice:

“… en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él”.

Así también lo dice Dios por medio del profeta Ezequiel en el capítulo 37, en donde le mostró Dios al profeta Ezequiel, le mostró un campo lleno de huesos secos, y le dijo: “Esta es la casa de Israel”; y le pregunta al profeta: “Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos?”; y el profeta le dice: “Oh, Señor, Tú lo sabes”. Y Dios le dice al profeta Ezequiel lo que ha de suceder con el pueblo hebreo; le dice… Vamos a ver lo que dice aquí; capítulo 37, verso 1 en adelante, dice:

“La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos.

Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera.

Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.

Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová.

Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.

Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.

Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.

Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu (y el cuerpo sin el espíritu está muerto, porque lo que le da vida al cuerpo es el espíritu).

Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.

Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo”.

Aquí podemos ver la profecía para la restauración o resurrección como nación del pueblo hebreo.

La nación hebrea resucitará como nación y vendrá a ser la cabeza de todas las naciones, porque en ella estará el Mesías, el Cristo, sentado sobre el Trono de David; y desde ahí gobernará sobre el pueblo hebreo y sobre todas las demás naciones; y por eso la nación hebrea vendrá a ser cabeza de todas las naciones, porque vendrá a ser la cabeza del Reino del Mesías en ese glorioso Reino Milenial.

O sea que la tierra de Israel será el Distrito Federal y Jerusalén será la capital del mundo; por eso será la cabeza de todas las naciones. Y de ahí saldrá la enseñanza tanto en lo religioso como en lo económico, como en lo político, en todos los sentidos la enseñanza saldrá de Jerusalén y de Israel, el Distrito Federal.

Y ahora, vean ustedes lo que dijo el profeta Habacuc, capítulo 2, verso 14, e Isaías, capítulo 11, verso 9; dice: “Porque he aquí la Tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”. Esto está en Habacuc; capítulo 2 dice (verso 14):

“Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”.

El planeta Tierra completo con todos sus habitantes será lleno del conocimiento de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, viniendo a Su Templo espiritual, Su Iglesia, al Lugar Santísimo de Su Templo espiritual, que es la Edad de la Piedra Angular, en el cumplimiento de Su Venida con Sus Ángeles en el Día Postrero.

De ese conocimiento es que será llena la Tierra en el Día Postrero: del conocimiento de la Venida del Mesías para el pueblo hebreo, pero viniendo primeramente a Su Iglesia gentil; y así la Tierra obtendrá el conocimiento de la Segunda Venida de Cristo, porque será predicada la Segunda Venida de Cristo; y con ese conocimiento, con esa revelación será llena la humanidad del conocimiento de la Segunda Venida de Cristo y Su Obra de Reclamo en el Día Postrero y para el Día Postrero, y recibirán los beneficios de la Segunda Venida de Cristo.

Así como durante estos dos mil años que han transcurrido la humanidad ha estado recibiendo el conocimiento de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario; y todos los que le han recibido como su Salvador han estado recibiendo los beneficios de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, pues han estado recibiendo a Cristo como su Salvador, han estado lavando sus pecados en la Sangre de Cristo y han estado recibiendo Su Espíritu Santo; y por consiguiente han estado naciendo de nuevo, y han estado obteniendo un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, para en el Día Postrero recibir un cuerpo físico glorificado y eterno, el cual Él ha prometido para todos nosotros para el Día Postrero, que es el séptimo milenio; pues Él dijo en San Juan, capítulo 6 y verso 40:

“Y ésta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”.

Aquí tenemos la bendición de la resurrección para los muertos en Cristo, que han creído en Cristo como su Salvador cuando vivieron aquí en la Tierra y obtuvieron el Espíritu de Cristo, o sea, obtuvieron el nuevo nacimiento, y así obtuvieron su cuerpo teofánico de la sexta dimensión; y lo que les falta es el cuerpo físico glorificado y eterno que Cristo ha prometido para todos los que Él ha salvado, para todos los que han nacido de nuevo.

Y ahora, para los que vivimos, tendremos también la promesa cumplida del nuevo cuerpo que Él ha prometido para todos nosotros, los que estaríamos viviendo en este tiempo final y veríamos Su Venida, veríamos la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; la comprenderíamos, la creeríamos, la recibiríamos en nuestras almas y obtendríamos el beneficio de la Segunda Venida de Cristo en Su Obra de Reclamo, en donde estará reclamando a todos los que Él redimió con Su Sangre preciosa, a los que han partido y a los que vivimos en este tiempo, y nos estará dando un cuerpo eterno y glorificado.

Para los que vivimos: transformará nuestros cuerpos mortales, y así tendremos un cuerpo inmortal; para los que ya han muerto: sus cuerpos físicos, resucitarán en un cuerpo inmortal, un cuerpo eterno que Cristo les dará; y así todos seremos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Esto es para el Día Postrero, dice Jesús: “Y yo le resucitaré (¿cuándo?) en el Día Postrero”, que es el séptimo milenio delante de Dios; porque un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día, dice el apóstol San Pedro en su segunda carta, capítulo 3, verso 8, y también el profeta Moisés en el Salmo 90 y verso 4.

Y ahora, es para el tercer día la resurrección para el pueblo hebreo como nación (o sea, para el séptimo milenio) y es también para la Iglesia gentil la resurrección de los muertos en Cristo que ya han partido. ¿Para qué día es? Para el séptimo día delante de Dios, que es el séptimo milenio para los seres humanos y que también es —de los tres días postreros— el tercer día, que es también el Día Postrero. El tercer día de los tres días postreros es el séptimo milenio para los seres humanos y Día Postrero delante de Dios.

Ahora vean ustedes la bendición tan grande que hay para el Israel celestial, que es la Iglesia de Jesucristo: tiene la promesa de la resurrección al tercer día; de los tres días postreros, en el tercero, ahí vendrá la resurrección de los muertos en Cristo.

Y para el Israel terrenal (que es el pueblo hebreo), vendrá la resurrección del pueblo hebreo como nación, y el Espíritu de Dios estará manifestado en carne humana en medio del pueblo hebreo; y así es como el pueblo hebreo recibirá el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo en carne humana en el Mesías en el Día Postrero; y así estará la nación hebrea resucitada: con el Espíritu de Dios dentro de la nación hebrea. Porque un cuerpo sin espíritu está muerto, y la nación hebrea, como cuerpo de nación, está muerto sin el Espíritu de Dios en medio de la nación hebrea, manifestado en carne humana en un profeta; y ese profeta será el Mesías prometido para el pueblo hebreo, el cual se sentará en el Trono de David. Cristo se sentará en el Trono de David, el Mesías, y reinará sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones.

Ahora, vean que esta bendición tan grande es ¿para qué día? Para el tercer día delante de Dios, que para los seres humanos es el tercer milenio de los tres milenios postreros; y el tercer milenio de los tres milenios postreros es el séptimo milenio. Si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, ya estamos en el séptimo milenio, y por consiguiente en el Día Postrero delante de Dios de los tres días postreros; ese es el tercer milenio de los tres milenios postreros.

Y ahora, ese es el milenio en donde la Dispensación del Reino comienza y continúa, y es establecido el glorioso Reino Milenial de Cristo en este planeta Tierra. Ese séptimo milenio, que también es el Día Postrero, el tercero de los tres días postreros delante de Dios (que es el tercer milenio de los tres milenios postreros), es el milenio llamado el Día del Señor, en donde la Venida del Hijo del Hombre sería cumplida en medio del Israel celestial y después en medio del Israel terrenal; y eso sería el cumplimiento del Séptimo Sello, porque el Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles en el Día Postrero, viniendo a Su Iglesia gentil y después al pueblo hebreo.

Ahora, vean ustedes, el pueblo hebreo está esperando la Venida del Mesías, y la Iglesia del Señor Jesucristo por dos mil años ha estado esperando la Venida del Mesías, la Segunda Venida de Cristo.

Y ahora, con la Venida de Cristo en el Día Postrero viene la bendición de Cristo para la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos; y los escogidos de Dios en el Día Postrero estarán viendo la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, o sea, la Segunda Venida de Cristo, que es la manifestación o cumplimiento del Séptimo Sello; y estarán perseverando en la bendición de Dios con el Séptimo Sello, estarán PERSEVERANDO EN LA BENDICIÓN DEL SÉPTIMO SELLO en el Día Postrero, en la bendición de la Segunda Venida de Cristo como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Hemos llegado al tiempo final, en donde Dios dice por medio del profeta Oseas que en el tercer día vendrá la resurrección para el pueblo hebreo como nación y para los muertos en Cristo, y la transformación de nosotros los que vivimos; porque estará sonando la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, que es la Voz de Cristo por medio de Su manifestación a través de Su Ángel Mensajero, y estará así revelando el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; y con esa revelación llamará y juntará a Sus escogidos, y nos preparará para ser transformados y raptados en este tiempo final, a nosotros los que vivimos, y para los muertos en Cristo será la resurrección en cuerpos eternos, como Cristo ha prometido; y luego para el pueblo hebreo será la resurrección del pueblo hebreo como nación, en donde la nación hebrea resucitará al recibir el Espíritu de Cristo.

Ya tenemos la nación hebrea como una nación reconocida por las Naciones Unidas, pero todavía el Espíritu de Dios no ha entrado en ella en la manifestación del Mesías; pero entrará a la nación hebrea. La nación hebrea está esperando que venga el Espíritu de Dios en carne humana, en el Mesías, en el Día Postrero; y cuando eso se cumpla en medio del pueblo hebreo, la nación hebrea estará resucitada con el Espíritu de Dios manifestado en medio de ella; y entonces será una nación viva, a través de la cual Dios se manifestará y gobernará sobre todas las naciones, manifestándose el Mesías en medio del pueblo hebreo, y reinando sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones desde Jerusalén, donde estará el Trono del Mesías, que es el Trono de David; porque el Mesías es el heredero al Trono de David.

Ahora podemos ver que para el Día Postrero los escogidos de Dios de entre los gentiles (de la Iglesia gentil) estarán perseverando en la bendición del Séptimo Sello, en la bendición de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; y luego el pueblo hebreo conocerá esta verdad y perseverará y proseguirá…, conocerá a Jehová y proseguirá en conocer a Jehová; o sea, conocerá la Segunda Venida de Cristo (que será la Venida de Jehová, del Ángel de Jehová, manifestado en carne humana en el Día Postrero), y luego proseguirá en conocer a Dios, a Jehová, al Ángel del Pacto, a Jesucristo, en todo Su Programa; y así continuará obteniendo cada día mayor conocimiento de Dios y Su Programa correspondiente a la Venida del Mesías en el tiempo final.

Y durante el Reino Milenial, será llena la humanidad del conocimiento de la gloria de Jehová, o sea, de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; y no solamente el pueblo hebreo será lleno de ese conocimiento, sino la raza humana completa que estará viviendo en el Reino Milenial.

Dice el profeta Zacarías en el capítulo 14 de la siguiente manera, y quiero leer ese pasaje para que tengamos un cuadro claro de lo que está prometido; dice capítulo 14, verso 8 en adelante, dice:

“Acontecerá también en aquel día, que saldrán de Jerusalén aguas vivas, la mitad de ellas hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental, en verano y en invierno.

Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre”.

Ahora podemos ver que habrá solamente una forma de creer en Dios: será enseñada la verdad del Dios de Israel no solamente sobre el pueblo hebreo y en medio del pueblo hebreo, sino en todas las naciones; porque toda enseñanza religiosa o política o económica será dada por el Mesías desde la tierra de Israel; desde ahí, desde Jerusalén, saldrá toda enseñanza para todas las naciones. Ese será el departamento…, ahí estará el departamento de instrucción o de enseñanza para el glorioso Reino Milenial.

Ahora vean ustedes cómo los escogidos de entre los gentiles y también el pueblo hebreo, todos estarán perseverando en este Día Postrero en la bendición del Séptimo Sello, o sea, en la bendición de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Este es un tiempo paralelo al tiempo en que Moisés libertó al pueblo hebreo de Egipto y los sacó, pasó el mar Rojo, los llevó al monte Sinaí, y después continuó con ellos por el desierto; así también está prometido para este tiempo final.

Así que podemos ver cómo estaremos perseverando en este tiempo final, en el cual nosotros estamos viviendo. Este es el tiempo más glorioso de todos los tiempos, porque este es el tiempo en donde Dios estará actualizando de nuevo los días de Moisés, donde Dios se manifestó poderosamente; y estará actualizando los días de Noé y estará actualizando los días de Abraham, donde Elohim le apareció, y comió con Abraham, y donde Melquisedec le apareció y le dio pan y vino a Abraham. Es el mismo Dios, el cual en el Día Postrero le aparecerá a Su Iglesia primeramente y después al pueblo hebreo, en el cumplimiento de la Venida de Cristo con Sus Ángeles; y para el pueblo hebreo ese será el evento más grande que estará sucediendo en este tiempo final.

Ahora, nosotros viviendo en este tiempo, que es el más glorioso de todos los tiempos, necesitamos comprender lo que Él estará haciendo en este tiempo final, porque es el tiempo más importante de todos los tiempos. Este es el tiempo del cual Dios habló por medio de los profetas del Antiguo Testamento, y dijo que para este tiempo final sería realizado todo lo que Él ha prometido, y sería como en los días de Moisés para nosotros en este tiempo final.

Ahora, podemos ver que Dios estará restaurando al pueblo hebreo como nación, como cabeza de naciones; y también estará restaurando a Su Iglesia como el Israel celestial, y lo estará colocando en ese glorioso Reino Milenial, a Su Cuerpo Místico de creyentes, porque ese es el Israel celestial, y ellos son los reyes y sacerdotes que reinarán con Cristo por toda la eternidad.

Ahora, hemos visto este gran tiempo y hemos visto cómo estaría perseverando el Israel celestial, la Iglesia de Jesucristo, y luego perseverará también así el Israel terrenal, el pueblo hebreo; estarían perseverando ¿cómo? Perseverando en la bendición del Séptimo Sello, que es la bendición de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión dándoles testimonio de los escogidos de Dios, la Iglesia de Jesucristo, PERSEVERANDO EN LA BENDICIÓN DEL SÉPTIMO SELLO; y también dándoles testimonio de Israel, el pueblo hebreo, el cual estará en este Día Postrero también perseverando en la bendición del Séptimo Sello, que es la bendición de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, lo cual es la Venida de la Palabra encarnada en un hombre de este tiempo final.

En el libro de Los Sellos, página 256, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo (citando a lo que dice Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 al 21, que habla acerca de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es el Verbo, la Palabra de Dios viniendo en el Día Postrero), dice:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Y cuando nos habla de la Venida de Elías, el quinto Elías, el cual le llevará el Mensaje al pueblo hebreo, le preguntan: “El Elías que irá al pueblo hebreo…”. Vamos a leerlo aquí; página 399 del libro de Los Sellos dice (le preguntan en la pregunta número 11):

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(La contestación fue):

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu; porque allá, cuando Elías ya había subido y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

Que Dios abra los ojos al Israel celestial, Su Iglesia, y al Israel terrenal, para que en el Día Postrero vean el Espíritu de Elías reposando por quinta ocasión sobre un hombre, vean ese hombre donde el Espíritu de Elías estará reposando por quinta ocasión. Y ese hombre será el Ángel del Señor Jesucristo, el Ángel Mensajero para la Iglesia gentil para la Edad de la Piedra Angular, y el Ángel Mensajero de la Dispensación del Reino, el profeta de la Dispensación del Reino, con el Mensaje del Evangelio del Reino para la Iglesia del Señor Jesucristo y para el pueblo hebreo.

Y ahora, eso será, vean ustedes, la Palabra encarnada en un hombre de este tiempo final. ¿Vieron el misterio del Séptimo Sello? Es tan sencillo ese misterio que, si no vigilamos, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo que nos pasará por encima.

En la página 472 dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham:

“164. Noten bien el Mensaje del tiempo del fin (este Sello) (o sea, el Séptimo Sello)… Él nos ha revelado los seis Sellos, pero no dice nada del séptimo. El Sello del tiempo del fin, cuando empiece (o sea, cuando comience) será algo completamente secreto, según la Biblia. Pero antes de conocer eso… Recuerden Apocalipsis 10:1-7: que al fin del Mensaje del séptimo ángel TODOS los misterios de Dios serían conocidos. Estamos en el tiempo del fin —la apertura del Séptimo Sello”.

Ya en los días de nuestro hermano Branham estábamos viviendo en el tiempo del fin: la apertura del Séptimo Sello; pero su comienzo nadie lo comprendería, nadie lo entendería, nadie lo vería, porque sería en simplicidad y sería algo completamente secreto, según la Biblia.

“165. El domingo pasado, hace una semana hoy, cuando estaba predicando sobre: ‘Sed humildes, sed humildes, recuerden que Dios obra en cosas pequeñas’, en verdad no me daba cuenta de lo que estaba hablando, pero ahora lo veo bien. Será de una manera tan humilde. Uno pensaría que una cosa tan tremenda sería revelada allá en el Vaticano, pero más bien viene como vino Juan el Bautista, viene como el nacimiento de nuestro Señor, ¡allá en un establo! ¡GLORIA A DIOS! ¡La hora está a la mano! ¡Aquí estamos! ¡Oh hermano!”.

Viene como Juan el Bautista. ¿Cómo vino Juan el Bautista? Vino con el ministerio de Elías en su tercera manifestación.

Y ahora, ¿cómo vendrá el Séptimo Sello? Vendrá con el ministerio de Elías en su quinta manifestación; y vendrá como el nacimiento de Jesús allá en un establo, porque vendrá con el ministerio de Jesús por segunda vez; y vendrá también como vino Moisés, porque vendrá con el ministerio de Moisés por segunda vez también.

Por eso será este tiempo un tiempo como el tiempo de Moisés, como el tiempo del profeta Elías y como el tiempo de nuestro amado Señor Jesucristo, porque estarán los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús manifestados nuevamente aquí en la Tierra en carne humana, en aquel donde esté el Verbo, la Palabra encarnada; porque la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 (que es la Venida de Cristo) es la Venida de la Palabra encarnada en un hombre, y ese hombre será el Ángel del Señor Jesucristo, el mensajero de la Edad de la Piedra Angular y profeta mensajero de la Dispensación del Reino con el Mensaje del Evangelio del Reino.

Por eso es que el pueblo hebreo recibirá la predicación del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; por eso viene como el nacimiento del Sol de Justicia trayendo salvación en Sus alas; Sus alas son los ministerios de Moisés y Elías.

Y ahora, el Sol de Justicia es la Venida de Cristo, Cristo en Su Venida con Sus alas, o sea, con Sus Ángeles: Moisés y Elías, que son los ministerios prometidos para ser manifestados en el tiempo final como los ministerios de los Dos Ungidos, de los Dos Olivos que están delante de la presencia del Señor. Apocalipsis, capítulo 11, verso 3 en adelante, y Zacarías, capítulo 4, verso 10 al 14.

Ahora podemos ver lo que Dios ha prometido para este tiempo final para el Israel celestial (la Iglesia Jesucristo) y para el Israel terrenal (el pueblo hebreo): es la Venida del Séptimo Sello, que es la Venida del Señor, la Venida del Ángel que era diferente a los demás, el cual apareció en la nube formada por ángeles, que en febrero 28 de 1963 apareció en los cielos de Arizona a 26 millas de altura, con un tamaño de 30 millas [48.3 kilómetros] de ancho.

Si tornamos esta foto hacia la derecha, formará el rostro del Señor. Este Ángel que está aquí es el Ángel que era diferente a las demás. Esta nube está formada por ángeles.

A esa altura de 26 millas no se forman nubes, fue un misterio para la ciencia, pero fue formada por ángeles: los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil y el Ángel que era diferente a los demás, que es Cristo, el Ángel del Pacto, viniendo en esta nube, conforme a la promesa que el Hijo del Hombre vendría en las nubes; y sería así vista la señal del Hijo del Hombre en el cielo, y luego serían enviados Sus Ángeles, que son los Dos Olivos: Moisés y Elías; los ministerios de Moisés y Elías serían enviados, manifestados en carne humana. Esto sería el ministerio de Elías en un hombre manifestado en el tiempo final, y el ministerio de Moisés en un hombre de este tiempo final manifestado, y el ministerio de Jesús manifestado también en un hombre de este tiempo final.

Y ese hombre es el mismo hombre en donde se manifiesta el ministerio de Elías, el ministerio de Moisés y el ministerio de Jesús. Estos tres grandes ministerios estarán manifestados en el Ángel de Jesucristo, pero el Ángel de Jesucristo no es el Señor Jesucristo; por eso, cuando Juan quiso adorarlo en Apocalipsis, capítulo 19, versos 9 al 10, y Apocalipsis, capítulo 22, versos 6 al 9, el Ángel le dijo a Juan: “Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos. Adora a Dios”.

Ahora podemos ver que el Ángel de Jesucristo no es el Señor Jesucristo, el Ángel de Jesucristo es Su profeta mensajero de la Dispensación del Reino y profeta mensajero de la Edad de la Piedra Angular, a través del cual Jesucristo en Espíritu Santo se manifiesta y opera esos tres grandes ministerios, y llama y junta a Sus escogidos con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, revelándoles este gran misterio de la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero operando estos tres grandes ministerios.

Y la Iglesia del Señor Jesucristo con sus escogidos, con sus miembros, en el Día Postrero estará presente viendo Su Venida, la Venida de este Ángel que tenía el Séptimo Sello, este Ángel que era diferente a los demás, el cual para tener Su ministerio aquí en la Tierra tiene que venir manifestado en carne humana; así como estos otros ángeles (que son los ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil), para tener sus ministerios aquí en medio de la Iglesia de Jesucristo en este planeta Tierra y ser instrumentos de Cristo, tuvieron que venir en carne humana y tener sus ministerios; y ya lo tuvieron y se fueron.

Y ahora, el único ministerio que queda para la Iglesia de Jesucristo y para el pueblo hebreo es el ministerio de este Ángel que era diferente a los demás; y para eso tiene que venir en carne humana, manifestado en el Ángel del Señor Jesucristo; y así venir la Palabra, el Verbo, que es el Ángel que es diferente a los demás, venir manifestado en carne humana en un hombre de este tiempo final, el cual es el Ángel del Señor Jesucristo; el cual es el instrumento de Cristo para el cumplimiento del Séptimo Sello, para el cumplimiento de Su Venida con Sus Ángeles, de Su Venida con Moisés y Elías en este tiempo final; para así estar perseverando en la bendición del Séptimo Sello el Israel celestial: la Iglesia del Señor Jesucristo, y luego el Israel terrenal: el pueblo hebreo, y cada uno de nosotros como individuos.

Estamos en el Día Postrero PERSEVERANDO EN LA BENDICIÓN DEL SÉPTIMO SELLO.

¿Dónde están los que estarían perseverando en la bendición del Séptimo Sello en este tiempo final? Pues aquí estamos perseverando en la bendición del Séptimo Sello en este Día Postrero, en el séptimo milenio (si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene), y en la séptima dispensación (que es la Dispensación del Reino), y en la Edad de la Piedra Angular.

“PERSEVERANDO EN LA BENDICIÓN DEL SÉPTIMO SELLO”.

¿Vieron lo sencillo que es estar perseverando en la bendición del Séptimo Sello? Hemos descubierto que ya estábamos perseverando en la bendición del Séptimo Sello, y ahora ha sido confirmado que hemos estado perseverando por unos 20 años más o menos en la bendición del Séptimo Sello; y continuaremos perseverando en la bendición del Séptimo Sello, y seremos transformados conforme a la promesa divina, y los muertos en Cristo serán resucitados en cuerpos incorruptibles, y luego nos iremos a la Cena de las Bodas del Cordero. Y luego el pueblo hebreo, la nación hebrea, recibirá la misma bendición que hemos recibido nosotros: la bendición del Séptimo Sello, y estará perseverando en la bendición del Séptimo Sello también.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión dándoles testimonio de la perseveración en la bendición del Séptimo Sello.

Estamos PERSEVERANDO EN LA BENDICIÓN DEL SÉPTIMO SELLO. Yo estoy perseverando en la bendición del Séptimo Sello por muchísimos años, y ustedes también están perseverando en la bendición de Séptimo Sello por muchísimos años, por lo cual yo le doy gracias a Dios de que tenga en la América Latina y el Caribe hijos e hijas, escogidos, elegidos, miembros del Cuerpo Místico de Cristo, los cuales estarían en este tiempo final perseverando en la bendición del Séptimo Sello.

Que las bendiciones del Séptimo Sello sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y pronto los muertos en Cristo resuciten, y nosotros los que vivimos seamos transformados; pronto los que faltan de ser llamados y recogidos sean llamados y recogidos, y se complete el número de los escogidos de Dios; y todos seamos transformados, y seamos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo; y luego vayamos a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo con nuestro amado Señor Jesucristo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

“PERSEVERANDO EN LA BENDICIÓN DEL SÉPTIMO SELLO”.

[Revisado enero 2019]

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