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Muy buenas tardes, amados hermanos y amigos aquí en la Colonia el Sol. Es para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Para lo cual tenemos el tema: “RECOGIENDO CON EL SÉPTIMO SELLO”.

“RECOGIENDO CON EL SÉPTIMO SELLO” es nuestro tema; para lo cual vamos a leer en Apocalipsis, capítulo 14, versos 14 al 20, y San Marcos, capítulo 4, versos 26 al 29. Dice así la Escritura... Vamos a ver San Marcos primero, dice San Marcos, capítulo 4, verso 26 al 29:

“Decía además (este es Jesús hablando): Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra;

y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo.

Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga;

y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado”.

Apocalipsis, capítulo 14, verso 14 al 20, dice:

“Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda.

Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura.

Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada”.

Hasta ahí vamos a leer nada más.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“RECOGIENDO CON EL SÉPTIMO SELLO”.

Cristo hablando de la cosecha, o sea, de la siega, donde se hace el recogido del trigo, de los hijos e hijas de Dios, nos enseña que pasa el trigo por diferentes etapas: primero es sembrado, después nace, después crece, después echa la espiga, después echa el grano, y después —cuando ya está maduro— se mete la hoz, porque la siega ha llegado, la hora de segar ha llegado.

Y en Apocalipsis el ministerio para segar, para cosechar, vean ustedes, lo tiene este Ángel que tiene la hoz aguda, tiene una corona de oro, por lo tanto es rey; y vean ustedes, dice: “... y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre…”.

Y ahora, aquí está en esta nube, es este que está aquí el que viene en esa nube; y miren ustedes, viene en esa nube de gloria como fue vista y fue anunciada por Cristo en San Mateo, capítulo 24, versos 30 en adelante, donde dice que será vista la señal del Hijo del Hombre en el cielo. Y vamos a ver aquí para que lo tengan tal y como está dicho. Dice:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”.

Aquí en Apocalipsis, capítulo 14, también lo muestra viniendo en una nube, como también en Apocalipsis, capítulo 10, lo muestra viniendo en una nube o en las nubes. Vean ustedes, dice Apocalipsis, capítulo 10:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces”.

¿Cómo clamó? Como cuando ruge un león, porque viene como Rey de reyes y Señor de señores, como el León de la tribu de Judá.

Y ahora, aquí trae en Su diestra, en Su mano, un Librito abierto; y en Apocalipsis, capítulo 14, trae una hoz aguda, que es la Palabra; y aquí el Librito abierto también es la Palabra.

Ahora podemos ver con qué Él va a cosechar en el Día Postrero el grano que está ya maduro: va a cosechar los hijos e hijas de Dios ¿en qué edad? En la Edad de la Piedra Angular.

Vean ustedes, es donde viene el llamado de la Gran Voz de Trompeta, del recogimiento de todos los escogidos de Dios; y por eso fue que en San Mateo, capítulo 24 y versos 30 al 31, nos habla de la Venida del Hijo del Hombre viniendo en las nubes del Cielo, como también en San Lucas dice: “Viniendo en una nube”, porque es una nube formada por ocho ángeles.

Si contamos cada uno de esos ángeles individualmente pues son ocho nubes; viene en “las nubes” que forman una sola nube: que es la nube que forma el rostro del Señor Jesucristo. Así que viene en las nubes y viene en una nube, como también viene en un caballo blanco en Apocalipsis, capítulo 19.

Ahora, podemos ver lo que eso significa para la Iglesia de Jesucristo en el Día Postrero. De ese momento en adelante, desde el momento en que aparece la señal del Hijo del Hombre en el cielo, vean ustedes lo que sucede, dice:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra…”.

De ahí en adelante viene lamento para las tribus de la Tierra hasta que llegan al gran lamento de la gran tribulación.

Por eso podemos ver la situación a nivel mundial desde el 1963 hacia acá, en donde hay mucho lamento, mucho dolor y mucha tristeza y muchos problemas en medio de las naciones, tanto en lo político, económico, social; en todos los campos las naciones están llenas de problemas y de lamentos en este tiempo final, desde el 1963 en adelante. Y han estado surgiendo enfermedades que en otro tiempo aunque quizás las hubo, pero que no estaban tan marcadas en su manifestación como en este tiempo final; y eso que todavía no han comenzado los juicios divinos de la gran tribulación, en donde todo lo que hubo en tiempos pasados se manifestará en forma plena sobre la raza humana. Ahora dice:

“... y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”.

Ahí estaba un Ángel diferente a los demás, ahí estaba el Hijo del Hombre, el Ángel que tiene el Séptimo Sello; ahí estaba en el cielo, en esa nube, viniendo en las nubes del Cielo con los ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil.

Y para el tiempo final, en la Tierra, vean ustedes, así como se manifestaron los siete ángeles mensajeros de las siete edades, estará manifestado este Ángel que era diferente a las demás llevando a cabo la Obra de la Cosecha, del recogimiento de todos los hijos e hijas de Dios del tiempo final, llamándolos y juntándolos ¿dónde? En la Edad de la Piedra Angular, en la Dispensación del Reino.

Por eso dice en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, con esa Voz de Trompeta dice: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”. Y luego en Apocalipsis, capítulo 22, verso 6 en adelante, dice: “Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado Su Ángel, para manifestar a Sus siervos las cosas que han de suceder pronto”. O sea, las cosas que han de suceder después de estas. Vamos a leerlo directo aquí de la Escritura, dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿Para qué envía Su Ángel Mensajero? Para mostrarle a Su Iglesia las cosas que deben suceder pronto. ¿Y por qué Cristo, el cual prometió dar a conocer estas cosas, por qué Él mismo no las da a conocer? Pues Él mismo las da a conocer pero por medio de carne humana, por medio de Su Ángel Mensajero. Esa es la forma en que Jesucristo ha estado manifestado de edad en edad, en la primera edad, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta y séptima, y también es así para la Edad de la Piedra Angular.

Y por esa causa es que por medio de Su Ángel Mensajero es que son dadas a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; porque siempre Cristo ha usado un ser humano, un hombre, desde que Él, del Día del Pentecostés hacia acá, ha estado manifestado en la Tierra en Espíritu Santo, en el Nuevo Testamento, durante la Dispensación de la Gracia, y así es para la Dispensación del Reino también.

Como también hizo en la Dispensación de la Ley y en dispensaciones anteriores a la Ley, siempre estuvo velado y revelado por medio de un ser humano, de un hombre, y por medio de ese hombre cumplió lo que Él prometió para cada tiempo.

Por ejemplo, tenemos la promesa de Dios a Abraham y al pueblo hebreo descendiente de Abraham, de una liberación, porque estarían cautivos en tierra extraña, esclavos en tierra extraña por cuatrocientos años, pero luego de los cuatrocientos años Dios los libertaría, luego de la esclavitud de cuatrocientos años saldrían libres. Dios dijo: “Yo los libertaré con mano fuerte”. Y cuando cumplió esa promesa, la cumplió por medio de un hombre llamado Moisés, porque siempre estará utilizando un hombre del tiempo en que cumple lo que Él ha prometido.

Por eso es que para el Día Postrero lo que Él ha prometido: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”, tendrá un hombre aquí en la Tierra; y tiene que ser un profeta mensajero, porque es a los profetas que viene la revelación de Dios; y por medio de ese hombre será que Cristo en Espíritu Santo estará manifestado mostrándonos todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y para que pueda estar manifestado en un hombre dándonos a conocer todas estas cosas, ese tiene que ser un mensajero de Dios, un mensajero de una edad o de una dispensación; y este mensajero es el último profeta mensajero de Dios, de Jesucristo, es el Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular y mensajero de la Dispensación del Reino; y es la primera ocasión en que Dios le envía a Su Iglesia un profeta dispensacional.

Desde los días de Pentecostés hacia acá, la Iglesia del Señor Jesucristo no ha tenido un profeta dispensacional, solamente ha tenido ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil; y tuvo antes a Pedro y a Santiago, a Juan, a estos discípulos de Jesucristo a través de los cuales Cristo se manifestó; pero un profeta dispensacional nunca la Iglesia de Jesucristo había tenido.

Ahora, solamente Dios tiene siete profetas dispensacionales: el primero fue Adán, para la Dispensación de la Inocencia; el segundo Set, para la Dispensación de la Conciencia; el tercero, encontramos que fue Noé, para la Dispensación del Gobierno Humano; y el cuarto fue Abraham, para la dispensación cuarta, la Dispensación de la Promesa; el quinto fue Moisés, para la quinta dispensación, la Dispensación de la Ley; el sexto fue Jesús, para la Dispensación de la Gracia; y el séptimo es el Ángel Mensajero de Jesucristo para la séptima dispensación, que es la Dispensación del Reino, con el Mensaje del Evangelio del Reino, dando testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final, en donde la Dispensación del Reino se está entrelazando con la Dispensación de la Gracia.

Por eso tiene que aparecer el profeta mensajero de la Dispensación del Reino; no puede comenzar Su dispensación sin Él abrir esa dispensación. Y en ese Ángel Mensajero es que estará Jesucristo en Espíritu Santo manifestado, dándonos a conocer por medio de él todas estas cosas que deben suceder pronto; y por medio de él estará Jesucristo llevando a cabo la Cosecha, el recogimiento del fruto maduro en la copa del Árbol-Novia, estará recogiendo a los hijos e hijas de Dios, estará recogiendo a los escogidos con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio el Reino, revelando el misterio de Su Segunda Venida, revelando el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en este tiempo final, en donde Jesucristo el Hijo del Hombre estará manifestado en Su Ángel Mensajero, operando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Jesús por segunda vez y de Elías por quinta vez.

Y así estará Jesucristo llevando a cabo la Obra de la Cosecha, del recogimiento de los escogidos de Dios del Día Postrero, para así darles la revelación, la fe para ser transformados y raptados en este tiempo final e ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Ahora nosotros estamos en el tiempo más glorioso de todos los tiempos, en el tiempo de la cosecha, el tiempo del recogimiento de todos los escogidos de Dios de entre los gentiles primeramente y después será de en medio del pueblo hebreo.

Ahora, así como en cada edad de la Iglesia gentil Dios envió un mensajero con el Mensaje correspondiente a cada edad, para llamar y juntar a los escogidos de cada edad..., y fueron llamados y juntados por medio del Mensaje de Dios a través del mensajero; y junto a ese mensajero hubo ministros que estuvieron trabajando en esa labor del recogimiento de los escogidos de cada edad, y hubo muchas personas (aunque no eran ministros sino hermanos de las diferentes congregaciones) que también estuvieron brazo a brazo con ese mensajero y también con los ministros de ese tiempo, trabajando en esa Obra de Dios correspondiente a la edad en que ellos vivieron; y ellos estuvieron trabajando en la labor de Cristo correspondiente a cada edad, en la Obra del recogimiento de los hijos e hijas de Dios de cada edad.

Y ahora para el recogimiento de los hijos e hijas de Dios del tiempo final, con el Ángel Mensajero de Jesucristo, en donde estará Cristo manifestado llevando a cabo la Obra del recogimiento de los escogidos de Dios con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, revelando el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, con él estarán también los ministros del tiempo final, de la Edad de la Piedra Angular y de la Dispensación del Reino; y con esos ministros y con el Ángel Mensajero de Jesucristo estarán los hermanos de las diferentes congregaciones que habrán recibido la Palabra de Dios y habrán sido recogidos, y ahora trabajan en favor de los que faltan por ser recogidos, y trabajan también en favor de los que ya han sido recogidos: para que tengan el alimento espiritual siempre a su disposición en videos, en casetes y en folletos; y así la Obra del recogimiento de los hijos de hijas de Dios, que lleva a cabo Jesucristo en Espíritu Santo por medio de Su Ángel Mensajero, se lleve a cabo esa Obra en forma correcta, y obtenga Cristo el resultado prometido para este tiempo final; o sea, sean recogidos todos los escogidos, hasta el último de los escogidos, y luego ocurra la resurrección de los muertos en Cristo, y nosotros los que vivimos todos seamos transformados.

Ahora podemos ver este misterio de estar RECOGIENDO CON EL SÉPTIMO SELLO. El Séptimo Sello es Cristo en Su Segunda Venida, el Séptimo Sello es Cristo viniendo en Espíritu Santo manifestado en Su Ángel Mensajero, viniendo la Palabra, el Verbo encarnado en un hombre, en el Ángel Mensajero de Jesucristo, y llevando a cabo la Obra del recogimiento de todos los escogidos de Dios; y los que trabajan brazo a brazo con él, ministros y hermanos de las diferentes congregaciones, están recogiendo con el Séptimo Sello.

“RECOGIENDO CON EL SÉPTIMO SELLO”.

Y los que ya han sido recogidos le dan gracias a Dios que hubo personas recogiendo con el Séptimo Sello, que fueron instrumentos para ustedes también ser recogidos; y ahora ustedes se unen a los que están recogiendo con el Séptimo Sello para que otros también sean recogidos en este tiempo final y se complete la Obra del recogimiento de todos los escogidos de Dios.

“Y enviará Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta, y juntarán (o sea, recogerán) a todos los escogidos…”. Y con esos ministerios de Cristo manifestados en Su Ángel Mensajero, los ministerios de Moisés y Elías y de Jesús, todos trabajamos recogiendo con el Séptimo Sello.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión dándoles testimonio de cómo estar RECOGIENDO CON EL SÉPTIMO SELLO.

Ha llegado la hora de la cosecha, la hora de segar ha venido, dice Apocalipsis, capítulo 14, y fue dicho: “Mete tu hoz y siega”; la hoz de la Palabra de Dios, del Mensaje del Evangelio del Reino, para recoger el fruto porque ya está maduro.

Y ahora estamos en pleno verano espiritual. El verano representa el tiempo de la cosecha y representa la Venida del Reino de Dios. “El verano está cerca”: en San Lucas significa y en San Marcos significa: “el Reino de Dios está cerca”, y eso es en el tiempo (¿de qué?) de la cosecha, en el tiempo del recogimiento, porque son recogidos (¿dónde?) en el Reino de Dios.

Y ahora, estamos en plena Cosecha: el trigo o los hijos e hijas de Dios siendo recogidos y almacenados en el Alfolí de Dios, y pronto seremos transformados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero.

San Mateo también da testimonio, en una de las predicaciones, de Juan el Bautista; dice, comenzando en el verso 10 (del 10 al 12), dice Juan el Bautista predicando... vamos a ver... un poquito antes: el 8, de ahí en adelante dice [capítulo 3]:

“Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento,

y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.

Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.

Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará (está hablando también del tiempo de la cosecha, donde recogerá el trigo en su granero y quemará luego la paja en el fuego que nunca se apagará)”.

Ahora podemos ver cómo nosotros hemos llegado al tiempo de la cosecha, al tiempo del recogimiento de los escogidos de Dios; y por cuanto hemos llegado a ese tiempo, al tiempo del recogimiento de los escogidos de Dios, hemos llegado al tiempo donde estamos recogiendo con el Séptimo Sello.

Y tenemos un campo grande para recoger: Dios nos ha dado toda la América Latina y el Caribe.

Dios tiene mucho pueblo, mucho trigo, mucho fruto para ser recogido en la América Latina y el Caribe, por eso es que ustedes, cada año que pasa, ustedes encontrarán que cada año que pasa, en vez de terminarse el trabajo hay más trabajo para llevar a cabo. ¿Por qué? Porque Dios tiene mucho fruto en la América Latina y el Caribe, muchos hijos e hijas de Dios. Esa es la causa por la cual, cada año que pasa, en vez de tener menos trabajo tenemos más trabajo; pero esa es una bendición grande que Dios nos ha dado en la América Latina y el Caribe.

En otros continentes pueden decir: “Llevamos un año aquí en este sitio y comenzamos con diez y ya tenemos cinco nada más, nos quedan cinco”. Pero nosotros podemos decir: “No llevamos un año todavía en tal lugar y comenzamos con tres personas (el que hizo la presentación de la actividad, el que bregó con los equipos y el que trajo el automóvil con los equipos), comenzamos con tres nada más y ya hay una congregación en tal forma que ya ni caben en el lugar”.

¿Pero cuál es el milagro? Alguien preguntó una vez: “¿Cuál es el secreto que tienen?”. Bueno, el secreto que tenemos es sencillo: que estamos recogiendo con el Séptimo Sello; y Él tiene mucho fruto, muchos hijos e hijas de Dios en la América Latina y el Caribe; y por eso es que comenzamos con dos o tres y al año ya hay una congregación, y al otro año ya ni cabe la gente en alguno de los lugares, y se va multiplicando la congregación; y esa congregación sigue trabajando y va trabajando con el Séptimo Sello, va recogiendo con el Séptimo Sello, y se llena el lugar y tienen que abrir otros lugares; y de esa congregación pues salen otros líderes y van y abren otros lugares; y sigue creciendo así la Obra de Cristo del tiempo final bajo el Séptimo Sello, porque estamos recogiendo con el Séptimo Sello.

Ya no estamos recogiendo ni con Pablo, ni estamos recogiendo con Ireneo, ni con Martin, ni con Colombo, ni con Lutero, ni con Wesley, ni con William Marrion Branham; estamos recogiendo con el Séptimo Sello en la Edad de la Piedra Angular y territorio latinoamericano y caribeño.

Pueden decir los que se han quedado en esas edades pasadas: “Que no se nos metan acá en nuestra nación o en nuestro territorio”. No se preocupen, tenemos mucho trabajo acá, tenemos mucho trabajo acá y Dios nos ha dado la bendición de estar recogiendo con el Séptimo Sello en la América Latina y el Caribe; y es para la América Latina y el Caribe el Mensaje del Evangelio del Reino para la Dispensación del Reino y para la Edad de la Piedra Angular; de ahí se extenderá a otras naciones, pero estamos en el llamado de los escogidos de Dios del Día Postrero.

Pero dejen que se complete el número de los escogidos de Dios y ustedes verán cómo el Mensaje saldrá hacia otras naciones y otros idiomas, y entonces muchas personas despertarán; y sobre todo el pueblo hebreo, y dirá: “¡Esto es lo que nosotros estábamos esperando!”; pero mientras tanto estamos recogiendo el fruto de los escogidos, de los hijos e hijas de Dios en este Día Postrero, en la América Latina y el Caribe con el Séptimo Sello; y si alguno se ha ido a otra nación, hasta allá llegamos para recogerlo en el Reino de Dios.

Ahora, podemos ver que lo que estamos recogiendo es el fruto para la Edad de la Piedra Angular; y todo el que pertenezca a esa edad, aunque se haya ido a otra nación, ahí le llegaremos con el Mensaje, porque pertenece a nuestra edad y a nuestra dispensación, y lo amamos con toda nuestra alma y con todo nuestro corazón aunque se haya ido del territorio latinoamericano y caribeño. Que Dios lo bendiga dondequiera que se encuentre cualquier hijo de Dios en otro territorio fuera de la América Latina y el Caribe.

Cuando llegue el momento, en dondequiera que se encuentren, van a ver ciertas cosas, y Dios de seguro va a hacer algo en donde de seguro van a venir para ver lo que está pasando en la América Latina y el Caribe.

Así que no los molestamos; si están bien, que sigan por allá, pero que reciban la Palabra, que tengan todas las cosas que necesitan, los videos, los equipos, todo, para que así se alimenten bien y le lleven el Mensaje a otras personas también, para que también cosechen donde se encuentren, recojan con el Séptimo Sello dondequiera que se encuentren.

Y nosotros (Miguel y yo) les visitaremos también en otras naciones si se encuentran en otras naciones, y no estaremos peleando con ellos, que por qué están por allá y no por acá; ya eso es asunto de ellos y no vamos a meternos en eso con ellos; los amamos, los visitamos y les ayudamos en todo lo que nosotros podamos; y todos en la América Latina les ayudaremos a ellos dondequiera que se encuentren, son parte nuestra también.

Y ahora, todos dondequiera que se encuentren, sea en la América Latina o en otras naciones, estemos recogiendo con el Séptimo Sello; y eso es lo que estamos haciendo por más de veinte años en este tiempo final: estamos recogiendo con el Séptimo Sello.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de la labor del recogimiento de los escogidos de Dios bajo el Séptimo Sello; y les he mostrado que la labor que estamos llevando a cabo en este Día Postrero es la labor de estar recogiendo con el Séptimo Sello.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y nos continúe usando grandemente en esta labor del recogimiento de los escogidos de Dios del Día Postrero en la América Latina y el Caribe; y en cualquier nación donde se encuentren los escogidos de Dios. Y que prospere esta labor del recogimiento de los escogidos de Dios.

“Aviva Tu Obra en medio de los tiempos y en medio los tiempos hazla conocer”1. ¡Aviva Tu Obra, dale vida! ¡La vida de Tu Espíritu, esa Vida de Dios! Que Tu Vida, que es la vida del Espíritu Santo, esté manifestada en la Obra de Dios de este Día Postrero en la Edad de la Piedra Angular, y en cada uno de ustedes y en mí también, y nos use en toda Su plenitud recogiendo con el Séptimo Sello. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde; y dejo con nosotros nuevamente a Miguel Bermúdez Marín, uno que está recogiendo con nosotros, está recogiendo con el Séptimo Sello.

¿Y quiénes más están recogiendo con el Séptimo Sello? Todos nosotros estamos recogiendo con el Séptimo Sello; porque el que no recoge con el Séptimo Sello, desparrama; y el que no es con el Séptimo Sello, pues es contra el Séptimo Sello; pero el que es con el Séptimo Sello: es con Cristo en Su Venida como Hijo del Hombre e Hijo de David, como el Hijo del Hombre con Sus Ángeles en este Día Postrero.

“RECOGIENDO CON EL SÉPTIMO SELLO”.

Bueno, se nos acabó el tiempo, pero en la América Latina y el Caribe todavía continuaremos recogiendo con el Séptimo Sello, porque que el tiempo que se nos acabó fue el tiempo aquí (de estar aquí), pero continuaremos en Tizayuca. ¿Continuaremos con qué tema? Vamos a ver por aquí: “Perseverando con el Séptimo Sello”.

Ahora, cualquier persona podrá preguntar: “¿Y por qué casi todos los mensajes para esta gira y para otras giras tienen que ver con el Séptimo Sello?”. ¿Hay algunas cosas de las que Dios hará en este tiempo final que no tengan que ver con el Séptimo Sello? Si usted encuentra alguna entonces podrá tener motivo para preguntar por qué en todos los mensajes o en casi todos se menciona el Séptimo Sello. Es que todo lo que Dios estará haciendo en este tiempo final gira alrededor (¿de qué?) del Séptimo Sello, de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, recogiendo el fruto, recogiendo Sus hijos e hijas de entre los gentiles primeramente y después del pueblo hebreo.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“RECOGIENDO CON EL SÉPTIMO SELLO”.

[Revisión diciembre 2018]

 

1 Habacuc 3:2

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