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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos aquí en Estación Juárez, Chiapas, República Mexicana. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta noche para compartir unos momentos de compañerismo alrededor del Programa de Dios correspondiente a este tiempo final.

Y ahora leemos en la Palabra de Dios. En Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 al 5, y el Salmo 34, dice… El Salmo 34 dice así:

“Bendeciré a Jehová en todo tiempo;

Su alabanza estará de continuo en mi boca.

En Jehová se gloriará mi alma;

Lo oirán los mansos, y se alegrarán.

Engrandeced a Jehová conmigo,

Y exaltemos a una su nombre.

Busqué a Jehová, y él me oyó,

Y me libró de todos mis temores.

Los que miraron a él fueron alumbrados,

Y sus rostros no fueron avergonzados.

Este pobre clamó, y le oyó Jehová,

Y lo libró de todas sus angustias.

El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen,

Y los defiende.

Gustad, y ved que es bueno Jehová;

Dichoso el hombre que confía en él.

Temed a Jehová, vosotros sus santos,

Pues nada falta a los que le temen”.

Y Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 al 5, dice:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: “AYUDADOS POR EL SÉPTIMO SELLO”.

Conforme a las Escrituras, tenemos al Ángel de Jehová, que acampa en derredor de los que le temen y los defiende.

Y ahora, el Ángel de Jehová para el pueblo hebreo, vean ustedes, es el Verbo que era con Dios y que creó todas las cosas, el cual es el mismo Dios en Su cuerpo teofánico, el cual le apareció al profeta Moisés en el capítulo 3 del Éxodo y le habló de la liberación del pueblo hebreo; le dijo que Él era el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, o sea, el Dios que le había prometido a Abraham que su descendencia sería esclava en tierra ajena. Vean, el capítulo 15 del Génesis dice [verso 12]:

“Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él.

Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años.

Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.

Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.

Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí.

Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.

En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates…”.

Ahora vean ustedes cómo en esta ocasión cayó sueño sobre Abraham y Dios le habló y le manifestó lo que sucedería con su descendencia, y Abraham todavía no tenía hijo; Abraham todavía no tenía a Isaac y ya Dios le estaba hablando de su descendencia, que sería cautiva en una tierra extraña, en una tierra ajena, en la tierra de Egipto; pero no le dijo que era Egipto, eso lo guardó Dios en secreto hasta llegar el momento preciso en donde Dios le mostraría al profeta Moisés dónde estaría el pueblo hebreo o el pueblo que recibiría la liberación.

Ahora encontramos que Abraham estaba sin hijos. Por medio de Sara, vean ustedes, no había tenido todavía el hijo prometido, pero ya Dios le había hablado en otras ocasiones a Abraham que le daría esa tierra a su descendencia; por ejemplo en el capítulo 12, verso 7 en adelante (cuando tenía Abraham 75 años), dice:

“Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra”.

Y Abraham no tenía descendencia todavía, pero el Dios conocedor de todas las cosas, que conoce el futuro de los seres humanos…, porque Dios es omnipresente, y por consiguiente Él está aun en el futuro y puede Él ver lo que ha de suceder.

Ahora, vean ustedes cómo aun antes de Abraham tener a Ismael su hijo, ya Dios le está hablando acerca de ese hijo y de la descendencia que vendrá por medio del hijo Isaac, el hijo prometido para Abraham ¿por medio de quién? De Sara.

Ahora, ¿cómo puede ser posible que todavía sin tener el hijo que Dios le había dicho que tendría, ya Dios le está hablando que su descendencia por medio de ese hijo iba a ser esclava en una tierra ajena y a los cuatrocientos años de esclavitud luego Dios los libertaría? Porque Dios conoce el pasado, el presente y el futuro.

Y ahora, en la descendencia de Abraham según la carne Dios va a reflejar, a representar la descendencia de los hijos e hijas de Dios; o sea, va Dios a representar Su descendencia, y la descendencia de Dios son los hijos e hijas de Dios.

Y ahora, podemos ver que hay un Israel terrenal, el cual es tipo y figura del Israel celestial; y la trayectoria por la cual pasará el Israel celestial ya ha sido mostrado - ya ha sido mostrada esa trayectoria en el Israel terrenal. Y el que guardará al Israel celestial, a los hijos e hijas de Dios, es el mismo que ha guardado al Israel terrenal: el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es el mismo que se hizo carne en medio del pueblo hebreo y vivió en un cuerpo de carne llamado Jesús; ese es el Ángel del Pacto hecho hombre, hecho carne en medio de los seres humanos dos mil años atrás, y era un profeta.

Por eso podía ver cosas para el futuro, cosas del presente también y cosas del pasado, y podía hacer las cosas que Él hacía, las cuales nadie podía hacer. ¿Por qué? Porque es el Ayudador del Israel terrenal y del Israel celestial también; es el Ángel de Jehová, que es el mismo Jehová con y en Su cuerpo teofánico, el cual se hizo carne en medio del pueblo hebreo.

Y ahora vean cómo libertó al pueblo hebreo, liberó al pueblo hebreo, el cual estaba cautivo en la tierra de Egipto, y los llevó libres hacia la tierra de Israel, la tierra prometida.

Encontramos que este Ángel del Pacto, que es el mismo Dios, el mismo Jehová en Su cuerpo teofánico, fue el que guardó y ayudó al Israel terrenal, y por medio de un profeta llamado Moisés liberó al pueblo hebreo de la esclavitud y los llevó hacia la tierra prometida.

Ese es el mismo Dios que estaba (¿dónde?) en el lugar santísimo, sobre el arca del pacto, sobre el propiciatorio, en medio de los dos querubines de oro; estaba allí manifestado en esa Luz, en esa Columna de Fuego, llamada la Shekinah también; y luego estuvo en el templo que construyó Salomón.

Y luego, encontramos que les apareció en diferentes ocasiones a los profetas de Dios en el Antiguo Testamento, y luego se hizo carne y habitó en medio del pueblo hebreo como un hombre, como un profeta, como un joven carpintero de Nazaret; pero era nada menos que el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

Por eso podía decir: “Antes que Abraham fuera, yo soy” y “Abraham deseó ver mi día; lo vio, y se gozó”. ¿Cómo lo vio y se gozó? Cuando le apareció a Abraham el día antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra, allí estaba Elohim, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Ángel del Pacto, manifestado en forma visible, el cual comió con Abraham y habló con Abraham; y con Él estaban los dos arcángeles principales, que son Gabriel y Miguel, los Arcángeles de la derecha y de la izquierda.

Y ahora, vean ustedes cómo luego se hizo carne y habitó en medio del pueblo hebreo Elohim, que es el mismo Melquisedec que le apareció a Abraham también antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra, mucho tiempo antes, muchos años antes; es el mismo Dios que le dio la promesa de que tendría un hijo Abraham por medio de Sara; Él es el mismo Dios del Israel terrenal, del pueblo hebreo; y ese mismo Dios se hizo carne y habitó entre nosotros los seres humanos, en medio del pueblo hebreo, y fue llamado Su velo de carne Jesús.

Y ahora, Él ha creado un Israel celestial, que está compuesto por los hijos e hijas de Dios. El Israel terrenal está compuesto por los siervos de Dios, pero el Israel celestial está compuesto por los hijos de Dios. ¿Y qué es más grande delante de Dios: un siervo o un hijo? Un hijo es mayor delante de Dios; y para toda persona un hijo es mayor que un siervo que pueda tener en su casa. Son los hijos los que son adoptados (y no los siervos) en la herencia del padre de la familia.

Por eso Abraham estaba preocupado, porque no tenía hijos; y ahora, tenía un siervo llamado Eliezer, el cual era el mayor de su casa, había nacido en su casa; y ahora, si Abraham no llegaba a tener un hijo por medio de Sara, para que fuera el heredero de Abraham, iba a ser el heredero de Abraham ¿quién? Un siervo nacido en la casa; y no heredará un siervo la herencia del padre de la familia.

Y ahora, Abraham estaba muy preocupado y le dijo a Dios: “¿Qué Tú me darás? Pues no tengo hijos, y me va a heredar un esclavo, un siervo nacido en mi casa, este Eliezer”. Y Dios le dijo: “No te preocupes, Abraham, no te va a heredar tu siervo Eliezer, sino que te va a heredar un hijo tuyo (uno que nacerá de tus entrañas)”1; y le dijo el nombre que le pondría, le dijo que le pondría por nombre Isaac, le dijo que sería por medio de Sara que tendría ese hijo; y Abraham se llenó de gozo y agradecimiento a Dios. Y dice la Escritura que “Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia”2.

Aun ya estando avanzado en edad y Sara su esposa también avanzada en edad, la cual no podía ya concebir y tener hijos, y en adición era estéril (para colmo)… Pero ¿hay alguna cosa imposible para Dios? No la hay; y si no hay ninguna cosa imposible para Dios, Dios puede darles a Sus hijos todo lo que Él ha prometido; solamente Él necesita que Sus hijos lo crean.

No hay ninguna cosa imposible para Dios3, y para el que cree todas las cosas son posibles4. Se hacen posibles esas promesas de Dios para los hijos de Dios cuando los hijos de Dios las creen con toda su alma, y entonces Dios se mueve a la escena y cumple esas promesas.

Y ahora, Abraham creyó con todo su corazón y le fue contado por justicia. Y luego, más adelante, le fue confirmada la promesa en más de una ocasión, en adición a la primera ocasión en que Dios le dio la promesa; y encontramos que Dios, cuando llegó a Abraham el día antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra, le reconfirmó esa promesa allí; y Abraham creyó, continuó creyendo lo que Dios le había prometido. Sara se rio, y no estuvo bien porque se rio con incredulidad, y eso nunca está bien.

Si no tiene suficiente fe para creer lo que Dios ha prometido, no se ría de lo que Dios ha prometido, sino ore a Dios: “Señor, ayúdame a comprender, ten misericordia de mí; y ayuda mi fe, fortalece mi fe; y ayúdame, para que así me mantenga firme creyendo lo que Tú has prometido y esperando el cumplimiento de lo que Tú has prometido”.

Vean, después de esa aparición de Dios en forma visible a Abraham vino el cambio, vino la transformación para Abraham y para Sara; de unos ancianos, Dios los transformó, los cambió, los rejuveneció a unas personas jóvenes para poder tener el hijo prometido.

Por eso encontramos que luego se fueron…, de la tierra donde vivían se fueron para otro territorio, y allá un rey, el rey de Gerar me parece que fue, Gerar… ese era… ese rey se llamaba (no recuerdo bien el nombre)... Abimelec (me parece que se llamaba) se enamoró de Sara. ¿Y qué rey se va a enamorar de una mujer de 89 años? Cualquier rey diría: “¡Ni loco!”. Pero ese sí se enamoró de una mujer de 89 años. ¿Qué tendría esa mujer de 89 años?

Pues cuando era jovencita, Abraham le dijo5: “Mira, tú eres una mujer muy hermosa, muy bella, y cuando la gente de otras naciones te vea al yo pasar por esas naciones, me van a matar a mí para quedarse contigo. Por lo tanto, tú vas a decir que tú eres mi hermana, y así pues no me van a matar, me van a tratar bien; van a decir: ‘Mi cuñado aquí’”. Cada vez que lo vean: “Cuñado Abraham, ¿cómo está tu hermana?”. Y Abraham pues estaría tranquilito y sería beneficiado; y así pues sucedió.

Pero siempre llegaba el momento… Por ejemplo, cuando fue a Egipto, el rey vio que era una mujer muy hermosa, y los siervos del rey y los ayudantes del rey y los sabios allí, y alabaron a Sara; ya estaba más joven cuando eso, y la alabaron; y entonces, por cuanto ella dijo que era hermana de Abraham, el rey dijo: “Pues traigan a Sara acá para que esté aquí en el palacio”6.

Y la costumbre de ellos, por lo que se ve, era tener a la que sería su esposa por un año o dos ahí en el palacio, y ahí quizás le enseñaban las cosas del palacio; porque no iban a tener una mujer como reina que no supiera las cosas del palacio, que no supiera ni siquiera tomar el tenedor y el cuchillo cuando estuviera en una fiesta importante con el rey y con reyes de otras naciones. Entonces era preparada, era bien enseñada, y después de cierto tiempo ya estaba lista para ser la esposa del rey.

Pero durante todo ese tiempo Dios cerró la matriz de todas las mujeres de Egipto y también de los animales, de las hembras de los animales, y nadie paría allá en Egipto; ni las vacas, ni las cabras, ni las mujeres, nadie daba a luz. Y el rey dijo: “Hay algo raro aquí”; buscó a los magos, buscó a sus sabios para averiguar qué era lo que pasaba.

Porque miren, si eso continuaba iba a desaparecer Egipto completamente, porque donde no nacen niños, los que están crecen, se ponen jóvenes, se ponen adultos, se ponen viejos y después se mueren; y si no han nacido nuevos, ¿qué sucede? Se acabó esa raza; y eso iba a pasar con Egipto. Y quizás iban a morir antes aun de ponerse viejos, porque Dios le dijo al rey: “Eres hombre muerto”.

Y ahora, le ordenó que devolviera a Sara a su esposo, porque era profeta; vean ustedes, de alguna forma Dios le habló al rey, y ahora el rey la devuelve y regaña a Abraham, pero no debió haberlo hecho.

Y ahora, Abraham se va de ese lugar, pero se fue rico; como cuñado le habían regalado muchas cosas, y después le dieron una dote por todo el problema que surgió allí; y ya Abraham se fue, y ya tenía un poquito más de animales y de dinero, se fue a otro lugar y siguió creciendo, Dios siguió bendiciéndolo. Vean, Dios no regañó a Su profeta Abraham.

Y ahora, continuó hacia adelante. Y ahora, cuando ya el Ángel de Jehová le aparece en forma visible a Abraham y a Sara, come con ellos y bendice a Abraham y le habla, le reconfirma la promesa del hijo prometido, luego de eso encontramos que Sodoma y Gomorra fue destruida con fuego; pero el hijo prometido, vean ustedes, estaba en camino, porque Abraham y Sara fueron rejuvenecidos y se fueron a otro lugar, a Gerar, donde el rey era Abimelec.

Y ahora Abimelec se enamora de una mujer de 89 años; pero ya estaba rejuvenecida, estaba muy hermosa, muy bonita, y estaba lista para tener el hijo prometido por medio de Abraham, que también estaba muy joven.

Pero miren, el enemigo de Dios, el diablo, quería adelantársele para que Abraham no pudiera tener el hijo prometido por medio de Sara, y ella (Sara) tuviera un hijo de otro hombre, o sea, del rey Abimelec; pero Dios tampoco lo permitió, y le dijo al rey: “Eres hombre muerto”7.

Ahora, Sara había dicho que era hermana de Abraham y Abraham había dicho que sí, que era hermana, era su hermana; y el rey la tomó para hacerla su esposa; y también estuvo un tiempo así, la tuvieron un tiempo así, preparándola para ser la esposa del rey.

Pero durante ese tiempo ¿qué sucedía? No nacían ni animalitos ni nacían niños, porque Dios había cerrado la matriz de las mujeres de ese territorio y de los animales también8; y se dieron cuenta que algo raro estaba pasando. Y Dios le habló en sueños al rey y le dijo: “Eres hombre muerto, porque la mujer que has tomado tiene marido, es casada, y es profeta su marido (para colmo). Eres hombre muerto”.

Y el rey dice: “Señor, yo con limpieza de corazón he hecho esto”; o sea, se había enamorado de Sara y era algo en serio lo de este rey; quería hacerla su esposa, hacerla la reina de ese sitio, y quería hacer a Abraham su cuñado.

Pero miren, Dios le dijo: “Yo sé que con limpieza de corazón tú has hecho esto, y por eso es que te estoy hablando. Así que devuélvela a su esposo; porque es profeta, y él orará por ti. Y si no la devuelves, eres hombre muerto”.

Al otro día (de seguro fue el día que más madrugó) llamó a su gente, a sus consejeros, y les contó lo que había sucedido en sueños, y todos estuvieron muy temerosos. Llamaron a Abraham y a Sara, y le dice el rey a Abraham: “¿Qué es lo que has hecho conmigo, diciéndome que es tu hermana cuando es tu esposa? Dios me ha aparecido, esta noche me ha hablado y me ha hecho saber estas cosas. ¿Por qué tú me has hecho esto, poniéndome en peligro de pecar contra Dios al tomar tu esposa?”.

Y Abraham dijo: “Es que yo pensé que la gente de este territorio no temía a Dios e iban a matarme a mí para quedarse con mi esposa. Por eso actué en esa forma”.

El rey la entregó a Abraham y le dijo: “Mira, él es en lugar de velo para ti”, le dio una cantidad, como una dote, y le dijo: “Ahora…”, y le regaló (parece) animales también; y le dijo: “Ahora escoge tú donde tú quieras vivir; el terreno, el campo está libre para ti. Tú escoge el sitio que tú quieras para vivir y para tener tus ovejas, estás libre para hacerlo”.

Ese rey fue temeroso de Dios, y de seguro Dios lo bendijo grandemente, y de seguro fue un buen amigo de Abraham. El otro rey, el de Egipto, como que no se… como que la amistad que tenía con el cuñado, como que después la rompió y no quería saber del cuñado, y lo mandó bien lejos; pero este otro rey le dijo: “Tú escoge donde tú quieras vivir; todo el campo, el terreno, está delante de ti. Ten tus ovejas y tus propiedades donde tú quieras”. Ese actuó en una forma más honorable, más agradable a Dios; era un hombre…, vean, un hombre bueno, porque él le dijo a Dios: “Yo con limpieza de mi corazón he hecho esto”, y Dios le dijo: “Yo sé que ha sido así”. O sea que Dios dio testimonio de que era con limpieza de corazón lo que ese rey estaba haciendo; quería lo mejor para Sara y también para su cuñado.

Pero el que él quería como cuñado era el esposo de Sara, y para colmo era el profeta de Dios, el profeta de la Dispensación de la Promesa; y la Escritura dice: “No toquéis a mis profetas, a mis ungidos”9.

Ahora, vean ustedes cómo antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra le apareció Elohim, Dios, el Ángel del Pacto, en forma visible a Abraham. Y antes de la destrucción de este mundo, Dios, vean ustedes, ha estado apareciendo de edad en edad manifestado en carne humana en el ángel mensajero de cada edad, en la porción correspondiente a cada edad, desde San Pablo hasta el reverendo William Branham; y para el Día Postrero estará velado también en carne humana en Su Ángel Mensajero, para el cumplimiento de la Venida del Hijo prometido, para el cumplimiento de la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, velado en carne humana en Su Ángel Mensajero revelándonos las cosas que Él ha de hacer en este tiempo final.

Y entre las cosas que Él le reveló a Abraham, una fue o la primera fue Su venida en forma visible y el propósito de Su venida; y le reveló también la venida del hijo prometido que tendría por medio de Sara; y le reveló también la destrucción de Sodoma y Gomorra que iba a llevar a cabo con Gabriel y Miguel.

Y para el Día Postrero… Ese mismo Ángel del Pacto es el que ha estado apareciendo en Su Iglesia gentil de edad en edad; ese es el Ángel de Jehová para la Iglesia de Jesucristo, el cual es Jesucristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia; el cual para el Día Postrero estará en medio de Su Iglesia en Su Ángel Mensajero, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, ayudando a Su Iglesia como la ha estado ayudando de edad en edad por medio de Su manifestación en cada ángel mensajero.

Él es nuestro Ayudador, y Él es el Ángel que tiene el Séptimo Sello. Por eso para el Día Postrero seremos AYUDADOS POR EL SÉPTIMO SELLO.

Vean cómo el Séptimo Sello, que es el Ángel que era diferente a los demás, que apareció en esta nube en febrero 28 de 1963… Ese Ángel es este que se encuentra acá arriba formando el cabello blanco del rostro del Señor; el rostro del Señor está formado por esta nube.

Esta nube está formada por ángeles: los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil y el Ángel que era diferente a los demás..., el cual es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el cual ha venido manifestado en cada profeta que Él ha enviado en el Antiguo Testamento, y luego vino en Jesús, y luego vino en los apóstoles manifestado, y luego vino en cada ángel mensajero de cada edad manifestado en Su Iglesia; y para el Día Postrero viene manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular para ayudarnos, para guiarnos y para llevarnos hacia la tierra prometida del nuevo cuerpo y hacia la tierra prometida del glorioso Reino Milenial.

Este es el Ángel que aparece al profeta Moisés para libertar al pueblo hebreo, pero para hacer esa labor tenía que ser por medio de un profeta, por medio de carne humana; y ese profeta fue Moisés, un profeta dispensacional.

Y ahora, en Éxodo, capítulo 23, verso 20 al 23, dice:

“He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.

Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.

Porque mi Ángel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir”.

Ahora vean cómo este Ángel de Jehová, que es el mismo Jehová en Su cuerpo teofánico, el cual es el Verbo que era con Dios y era Dios, el cual creó todas las cosas…, porque en el principio creó Dios los Cielos y la Tierra. Dios estando en Su cuerpo teofánico creó los Cielos y la Tierra, y Dios estando en Su cuerpo teofánico es Dios estando en un cuerpo parecido a este cuerpo terrenal que nosotros tenemos pero de otra dimensión.

Y ahora, encontramos que ese Ángel de Jehová en diferentes ocasiones ha sido llamado un varón, un varón que les apareció a diferentes profetas; les apareció también a los padres de Sansón, o sea, les apareció para darles la noticia de que tendrían un hijo y se llamaría Sansón, le pondrían por nombre Sansón; y les apareció también a otros hombres de Dios, a otras personas, los cuales pensaron que iban a morir porque vieron a Dios cara a cara; pero aunque vieron a Dios cara a cara, fueron personas que vieron a Dios cara a cara en el velo del cuerpo teofánico de la sexta dimensión, pero no vieron al que estaba dentro de ese velo, de ese cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

Porque el que lo vea, Dios mismo dice10: “No me verá hombre, y vivirá”; pero verlo velado en Su cuerpo teofánico de la sexta dimensión no traía la muerte a la persona.

Y luego lo vimos velado en carne humana en un joven carpintero de Nazaret llamado Jesús, que es nuestro amado Salvador; pues el Ángel del Pacto nos salvó por medio de Su manifestación en carne humana, cuerpo que colocó como sacrificio vivo por el pecado nuestro; y luego que murió en la Cruz del Calvario ese cuerpo… Porque Dios no murió, sino el velo de carne de Dios; tampoco murió el Espíritu de Dios, el Ángel del Pacto, porque Él fue al infierno a predicarles a las almas encarceladas; lo único que murió fue el velo de carne que el Ángel del Pacto tenía, ese velo de carne llamado Jesús, y por medio de ese velo de carne muriendo en la Cruz del Calvario pagó el precio de la redención, nos redimió, nos salvó.

Y ahora, vean ustedes, ya no tenemos nosotros que ir al infierno al morir, sino ir al Paraíso, habiendo creído primeramente en Jesucristo como nuestro Salvador y habiendo lavado nuestros pecados en la Sangre de Cristo y habiendo recibido Su Espíritu Santo; y así obteniendo el nuevo nacimiento, en donde obtenemos un cuerpo teofánico, un espíritu teofánico de la sexta dimensión, o sea, un cuerpo teofánico como el cuerpo teofánico de Dios, llamado el Ángel de Jehová.

Y ahora, cada hijo e hija de Dios tiene también un ángel, un cuerpo teofánico que lo cuida y lo defiende, cada hijo de Dios como individuo. Y así también la Iglesia de Jesucristo como Cuerpo Místico, de edad en edad ha tenido al Ángel de Jehová manifestado en cada ángel mensajero cuidando a Su Iglesia. ¿Quién? El Ángel de Jehová en la manifestación que ha tenido en cada edad.

Y para este Día Postrero, la Iglesia de Jesucristo tendrá al Ángel de Jehová velado en carne humana; eso será la Palabra encarnada en un hombre, en el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular; pero ese hombre no es el Señor Jesucristo, sino que es el mensajero de Jesucristo para la Edad de la Piedra Angular y para la Dispensación del Reino.

Es la primera ocasión en que Dios envía a Su Iglesia un profeta dispensacional, que es la clase de profeta más grande que Dios envía al planeta Tierra, a Su pueblo, ya sea al Israel terrenal o al Israel celestial; y es la primera ocasión en que Dios le envía al Israel celestial, a Su Iglesia, un profeta dispensacional, la primera vez y la única vez, porque ya no hay más profetas dispensacionales.

Por eso este Ángel Mensajero viene en la Edad Eterna con el Evangelio Eterno y viene en la Dispensación del Reino con el Evangelio del Reino, porque con el Evangelio Eterno él anuncia la venida del Reino de Dios y el establecimiento del Reino de Dios en el planeta Tierra; y él anuncia la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles y anuncia la bendición para la Iglesia gentil, para ser transformados y raptados, y nos da así la fe para ser transformados y raptados; y también anuncia al pueblo hebreo la bendición prometida para el pueblo hebreo.

Y el pueblo hebreo verá a ese Ángel del Pacto, al Ángel de Jehová velado en carne humana en el Ángel del Señor Jesucristo, y dirá: “Este es al que nosotros estamos esperando”.

Porque el pueblo hebreo está esperando la Venida del Ángel de Jehová, del Ángel del Pacto velado en carne humana, y ellos esperan la Venida del Ángel de Jehová velado en carne humana en un profeta; y eso es lo mismo que Dios ha prometido para Su Iglesia gentil antes de la destrucción de este mundo, el cual fue representado en Egipto y también en Sodoma y Gomorra.

Lo que sucedió en Sodoma y Gomorra y en Egipto como juicio divino es lo que sucederá en este planeta Tierra en medio del reino de los gentiles bajo el gobierno de la bestia, en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido; pero antes de la destrucción del reino de los gentiles en los pies de hierro y de barro cocido viene Elohim, que es el mismo Melquisedec, que es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová velado en carne humana en medio de Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular; así como estuvo velado en cada ángel mensajero de cada edad a través de las diferentes edades de la Iglesia gentil.

Y de los siete mensajeros, en el que estuvo manifestado en una forma más amplia fue en el séptimo ángel mensajero de la séptima edad de la Iglesia gentil; y fue manifestado allí el Hijo del Hombre en misericordia y gracia, pero él dijo11: “Luego, cuando vuelva a manifestarse, será en juicio, en el juicio de las naciones”.

Porque la manifestación final del Hijo del Hombre viniendo en carne humana es en Su Ángel Mensajero para el tiempo en donde el juicio divino va a caer sobre el planeta Tierra; pero primero tiene un lapso de tiempo de misericordia y gracia, y después se cerrará la puerta de la misericordia, cuando ya hayan entrado todas las vírgenes prudentes (que son todos los escogidos de Dios), hayan entrado al Cuerpo Místico de Cristo en la etapa de la Edad de la Piedra Angular.

Y ahora, en este tiempo final Él llama y junta a Sus escogidos de y para la Edad de la Piedra Angular en la América Latina y el Caribe, con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, por medio de la manifestación de los ministerios de los Ángeles del Hijo del Hombre (que son los ministerios de Moisés y Elías), en la venida y manifestación del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, del Ángel que era diferente a los demás, el cual viene en el Día Postrero velado en carne humana y revelado a través de carne humana en Su Ángel Mensajero para ayudar a Su Iglesia y luego al pueblo hebreo, para bendecir a Su Iglesia y bendecir al pueblo hebreo.

Y así todos seremos AYUDADOS POR EL SÉPTIMO SELLO, por el Ángel que era diferente a los demás manifestado en Su Ángel Mensajero, manifestado en carne humana bendiciendo al Israel celestial (que es Su Iglesia) y bendiciendo al Israel terrenal (que es el pueblo hebreo).

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes dándoles testimonio de este Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Ángel que era diferente a los demás, el cual en este Día Postrero estaría también en medio de Su Iglesia; y seríamos ayudados por ese Ángel que tiene el Séptimo Sello. Y eso es ser AYUDADOS POR EL SÉPTIMO SELLO.

“AYUDADOS POR EL SÉPTIMO SELLO”.

Que siga ayudándonos el Séptimo Sello, el Ángel que era diferente a los demás, en este Día Postrero; y siga manifestándose en medio de Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular y en la Dispensación del Reino; y pronto se complete el número de los escogidos de Dios y pronto todos seamos transformados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, a la Casa de nuestro Padre celestial. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Aquí estamos los que seríamos ayudados por el Séptimo Sello, y en diferentes lugares de la República Mexicana y en diferentes lugares de los países latinoamericanos y caribeños.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios los guarde; y continúen pasando una noche llena de las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“AYUDADOS POR EL SÉPTIMO SELLO”.

1 Génesis 15:2-4

2 Génesis 15:6; Romanos 4:3, 9; Gálatas 3:6

3 San Lucas 1:37

4 San Marcos 9:23

5 Génesis 12:11-13

6 Génesis 12:14-15

7 Génesis 20:3

8 Génesis 20:18 – Capítulo 20, pasaje completo

9 1 Crónicas 16:22, Salmo 105:15

10 Éxodo 33:20

11 Citas, pág. 22, párr. 183

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