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Muy buenas tardes, amables amigos y hermanos presentes. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión en la dedicación de este local, de este lugar, para la gloria de Cristo y para ser el lugar donde ustedes vienen a alimentar sus almas con la Palabra de Dios, a buscar el alimento espiritual (o sea, los que asisten a este lugar); y también para otras personas que Dios traerá a medida que va pasando el tiempo, en donde Dios estará hablándole al corazón de muchas otras personas para que vengan a este lugar a buscar el alimento espiritual y a perseverar sirviendo a Cristo nuestro Salvador.

Quiero leer en Primera de Reyes, capítulo 8, verso 1 al 11, donde el rey Salomón dedicó a Dios el templo que construyó. Dice Primera de Reyes, capítulo 8, verso 1 al 11:

“Entonces Salomón reunió ante sí en Jerusalén a los ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus, y a los principales de las familias de los hijos de Israel, para traer el arca del pacto de Jehová de la ciudad de David, la cual es Sion.

Y se reunieron con el rey Salomón todos los varones de Israel en el mes de Etanim, que es el mes séptimo, en el día de la fiesta solemne.

Y vinieron todos los ancianos de Israel, y los sacerdotes tomaron el arca.

Y llevaron el arca de Jehová, y el tabernáculo de reunión, y todos los utensilios sagrados que estaban en el tabernáculo, los cuales llevaban los sacerdotes y levitas.

Y el rey Salomón, y toda la congregación de Israel que se había reunido con él, estaban con él delante del arca, sacrificando ovejas y bueyes, que por la multitud no se podían contar ni numerar.

Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en su lugar, en el santuario de la casa, en el lugar santísimo, debajo de las alas de los querubines.

Porque los querubines tenían extendidas las alas sobre el lugar del arca, y así cubrían los querubines el arca y sus varas por encima.

Y sacaron las varas, de manera que sus extremos se dejaban ver desde el lugar santo, que está delante del lugar santísimo, pero no se dejaban ver desde más afuera; y así quedaron hasta hoy.

En el arca ninguna cosa había sino las dos tablas de piedra que allí había puesto Moisés en Horeb, donde Jehová hizo pacto con los hijos de Israel, cuando salieron de la tierra de Egipto.

Y cuando los sacerdotes salieron del santuario, la nube llenó la casa de Jehová.

Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová”.

Esto fue la dedicación del templo que construyó Salomón, en el cual colocó en el lugar santísimo dos querubines gigantes de madera de olivo cubiertos de oro, que llegaban a una altura muy grande; y bajo las alas de esos querubines colocó el arca del pacto, la cual también tenía dos querubines de oro pero pequeños. Y la gloria de Dios llenó la casa de Jehová, y los que estaban ministrando no podían ya ministrar por causa de la gloria de Dios que estaba allí dentro manifestada en esa nube.

Con esta misma lectura que tuvimos, en donde Salomón dedicó el templo a Dios (la cual hemos usado para la dedicación de este lugar), vamos a ver un templo: el Templo de Dios, el Templo de Dios que será dedicado a Dios en este tiempo final. Para lo cual leemos en Efesios, capítulo 2, verso 19 al 22; dice:

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,

edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;

en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”.

Que Dios bendiga en nuestras almas Su Palabra y nos permita entenderla. Nuestro tema es: “DEDICADOS POR EL SÉPTIMO SELLO”.

Este templo del cual San Pablo habla en este pasaje es la Iglesia del Señor Jesucristo, que de edad en edad, de etapa en etapa, desde el Día de Pentecostés hacia acá ha estado siendo edificado este templo, que es la Iglesia de Jesucristo.

Vean ustedes, comenzó el Día de Pentecostés, y tenemos este espacio pequeño aquí, que fue la etapa o edad de los apóstoles Pedro, Santiago, Juan y todos estos apóstoles hebreos allá en la tierra de Israel. La Iglesia de Jesucristo nació el Día de Pentecostés.

Vean, Cristo había hablado acerca de que era necesario nacer de nuevo para poder entrar en el Reino de Dios, conforme a como le dijo a Nicodemo en el capítulo 3 de San Juan, pero los discípulos de Jesucristo todavía no habían nacido de nuevo; y es un requisito nacer de nuevo para entrar en el Reino de Dios y así venir a formar parte de la Iglesia de Jesucristo.

Cristo le dijo que era necesario nacer del Agua y del Espíritu; y para nacer de nuevo, la persona —al escuchar la predicación del Evangelio— obtiene el conocimiento de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, o sea, obtiene el conocimiento de la Primera Venida de Cristo como el Cordero de Dios quitando el pecado del mundo en la Cruz del Calvario y lavándonos con Su Sangre preciosa para poder recibir el Espíritu Santo.

Y cuando la persona recibe a Cristo como su Salvador y lava sus pecados en la Sangre de Cristo y recibe Su Espíritu Santo, ¿qué sucede en esa persona? Obtuvo el nuevo nacimiento, nació en el Reino de Dios; viene a ser como un niño, como dijo Cristo: “El que no sea como uno de estos niños… - El que no reciba el Reino de Dios como un niño, no puede entrar al Reino de Dios”1; porque al Reino de Dios se entra naciendo de nuevo; y cuando una persona nace en esta Tierra, ¿cómo nace?, como un bebé; y cuando una persona nace de nuevo, nace como un bebé espiritual.

Ahora ustedes pueden ver por qué Cristo utilizó el simbolismo de los niños para representar (¿a quiénes?) a Sus hijos, a los creyentes en Él.

Él, vean ustedes, enseñó que de los tales es el Reino de los Cielos, y encontramos que de la Iglesia del Señor Jesucristo es el Reino de los Cielos, porque son los redimidos con la Sangre de Cristo los que reinarán con Cristo como reyes y sacerdotes por mil años y luego por toda la eternidad; pero, vean ustedes, tienen que pasar por esa etapa de un nuevo nacimiento, y ser como niños. Así como nacieron en esta Tierra a través de papá y mamá, ahora nacer de nuevo pero por medio de Cristo, por medio de creer en Cristo como nuestro Salvador y lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu Santo.

No hay otra forma para nacer de nuevo y no hay otra forma para entrar al Reino de Dios; y se comienza en esa forma.

Y luego hay que comer alimento espiritual, recibir la leche espiritual de la Palabra; y luego ir comiendo alimento más sólido, a medida que va pasando el tiempo, para ir creciendo espiritualmente en el Reino de Dios, hasta llegar a la madurez, hasta llegar a la estatura de un varón perfecto, o sea, llegar a la estatura de Cristo, o sea, llegar a ser a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora, vean que es, para cada persona como individuo, un proceso la vida cristiana, como también para el Cuerpo Místico de Cristo como Cuerpo Místico de creyentes: va pasando por diferentes etapas, va pasando por un proceso, hasta que llega a este tiempo final.

De etapa en etapa, vean ustedes: nació el Día Pentecostés y luego ha ido creciendo, así como los niños van creciendo a medida que van comiendo y van obteniendo más células sobre células, y va creciendo entonces el cuerpo físico.

Y a medida que han ido pasando las diferentes etapas durante estos dos mil años que han transcurrido, han estado siendo llamados y juntados los escogidos de Dios de edad en edad; y a medida que van llegando, ¿qué va pasando? El Cuerpo Místico de Cristo va creciendo, se va poniendo más y más grande. Primero comenzaron con ciento veinte, un bebé, la Iglesia de Jesucristo nació allí; pero luego, en el primer Mensaje de San Pedro vinieron unos cuantos miles, y ahí creció un poco más.

Y vean, fue dando (¿qué?) alimento espiritual, la Palabra; porque se crece comiendo alimento físico, y en lo espiritual se crece comiendo alimento espiritual. “No solamente de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”2. Ese es el alimento espiritual para el alma de los seres humanos.

Y ahora, la Iglesia de Jesucristo va creciendo de edad en edad.

Ya cuando se pasa a la edad primera, en donde San Pablo es el primer profeta mensajero para la primera edad de la Iglesia gentil, para la primera edad de la Iglesia entre los gentiles (la cual se cumplió en Asia Menor), ahí el Cuerpo Místico de Cristo creció más; y a medida que han ido siendo llamados y juntados los escogidos de Dios en cada edad por medio del ministerio del Espíritu Santo a través del mensajero de cada edad, ¿qué ha sucedido? Ha ido creciendo más y más ese Cuerpo Místico de creyentes, que es el Templo espiritual de Jesucristo.

Y por cuanto Cristo lo que está haciendo es construyendo un templo, ya no se necesita el templo o tabernáculo que construyó Moisés allá en el desierto, tampoco se necesita el templo que construyó Salomón, porque ahora un nuevo templo está siendo construido: ese templo es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ese es el Nuevo Templo que en el Día Postrero, cuando sea terminada su construcción…, la cual es terminada en la Edad de la Piedra Angular... ¿Por qué? Las siete etapas o edades de la Iglesia gentil corresponden al Lugar Santo del Templo espiritual de Cristo, así como el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó Salomón tenía un lugar santo, donde estaba el candelabro con las lámparas; y el candelabro con las lámparas actualizado en el Templo espiritual de Cristo son las siete etapas o edades de la Iglesia gentil con sus siete ángeles mensajeros.

Eso es el candelabro encendido alumbrando en el Lugar Santo, y eso es en el Cuerpo Místico de Cristo las siete edades de la Iglesia gentil con sus siete ángeles mensajeros, encendidos en el fuego del Espíritu de Dios en cada una de las edades en que ellos fueron manifestados. Y por medio de esa manifestación del Espíritu de Dios en el mensajero de cada edad vino la luz espiritual de la Palabra de Dios para la Iglesia en cada edad, y de la Iglesia entonces se manifestó hacia el mundo entero esa Luz.

Y ahora, cuando han transcurrido ya las siete etapas o edades de la Iglesia gentil, ya está construido el Lugar Santo del Templo espiritual de Cristo, que es desde aquí hasta aquí.

Y ahora, llegamos a la parte más importante del Templo espiritual de Cristo, ¿por qué? Porque la parte más importante de un templo (del que construyó Moisés y del que construyó Salomón) es el lugar santísimo. Ese es el lugar donde fue colocada el arca del pacto, en donde estaba el propiciatorio (encima del arca del pacto con los dos querubines de oro) y en donde estaba la presencia de Dios, la presencia de la Shekinah, en esa Luz llamada la Columna de Fuego o Nube de Fuego que le apareció al profeta Moisés y luego libertó al pueblo hebreo, y luego acompañó al pueblo hebreo por esos cuarenta años por el desierto.

Y ahora, el lugar de morada de Dios en esa luz de la Shekinah es el lugar santísimo, sobre el propiciatorio, en medio de los dos querubines de oro; y si no hay un lugar santísimo, pues la presencia de Dios no tiene un lugar dónde colocarse, dónde estar manifestada la presencia de Dios en ese templo; y si el templo que construyó Salomón y el templo que construyó Moisés tenía un lugar santísimo…, porque esos templos representaban el Templo que está en el Cielo.

Y si el Templo que está en el Cielo tiene un Lugar Santísimo, donde está Dios en Su Trono, pues todo templo construido aquí en la Tierra tiene que tener un lugar santísimo también, que represente el Lugar Santísimo del Templo que está en el Cielo. Por eso es que Dios en la luz de la Shekinah, de la Columna de Fuego, ¿estaba en qué lugar? En el lugar santísimo del templo que construyó Salomón y del templo o tabernáculo que construyó Moisés.

Y ahora, Cristo ha estado construyendo un Templo para Dios con piedras vivas. San Pedro nos habla de esta construcción de este Templo espiritual en Primera de Pedro, capítulo 2, versos 4 en adelante, donde dice:

“Acercándoos a él, piedra viva (porque ¿Cristo es qué?, esa Piedra Viva, esa Piedra Angular que los edificadores desecharon en Su Primera Venida), desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,

vosotros también, como piedras vivas…”.

Ahora, San Pedro dice que nosotros también somos piedras vivas. ¿Por qué somos piedras vivas? Porque no somos piedras de esas que uno encuentra en la calle o en el monte, sino que somos piedras de carne y hueso; somos piedras vivas que caminamos de un sitio a otro, como Jesucristo es la Piedra Angular que caminaba de un lugar a otro.

Y ahora: “… vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo”.

Y ahora dice que nosotros como piedras vivas, dice: “… sed edificados como casa espiritual”. Ahora, somos edificados —como individuos— como una casa espiritual, como un templo; y como Cuerpo Místico de creyentes somos personas pertenecientes a una Casa espiritual, a un Templo espiritual, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Así que lo mismo que era el tabernáculo de Moisés y el templo de Salomón, ahora nosotros como individuos somos ese templo; y nosotros como parte del Cuerpo Místico de Cristo pertenecemos a un Templo espiritual, que es la Iglesia de Jesucristo.

Y así como, vean ustedes, tenía el lugar santo y tenía el lugar santísimo el tabernáculo de Moisés y el templo de Salomón, y tenía atrio también, vean ustedes, nosotros tenemos atrio, lugar santo y lugar santísimo.

¿Y cuál es el atrio nuestro? Cuando yo los veo a ustedes, yo veo el atrio de ustedes, que es el cuerpo. Para ver el lugar santo de ustedes, hay que meterse dentro de ustedes y ver el espíritu de ustedes, que es un cuerpo de otra dimensión. Y para ver el lugar santísimo de ustedes hay que meterse dentro de ustedes y mirar allá en el alma de ustedes, porque el alma de ustedes es el lugar santísimo de ustedes, porque ese es el lugar de morada para Dios en cada uno de ustedes, y eso también es en mí.

Y ahora, vean ustedes el lugar que Dios tiene en nosotros como templo espiritual: es nuestra alma el lugar de morada de Dios en cada uno de nosotros.

Y ahora, en el Templo espiritual de Cristo, tiene Atrio, que eso es desde Adán hasta Cristo; tiene Lugar Santo, que eso es desde el Día de Pentecostés hasta este tiempo final; y tiene Lugar Santísimo, que es desde este tiempo en que nosotros vivimos hasta que se complete el número de los escogidos de Dios.

Y ahora, ya las siete edades de la Iglesia gentil corresponden al Lugar Santo; y ahora el Lugar Santísimo es el que se está construyendo en esta Casa espiritual, que es la Iglesia de Jesucristo, la cual está aquí en este diagrama (esto es como un plano).

Y ahora, la primera etapa o edad de la Iglesia de Jesucristo entre los gentiles se cumplió en Asia Menor, y su mensajero fue San Pablo; la segunda etapa de la construcción de ese Templo espiritual de la Iglesia de Jesucristo se cumplió en Francia, y su mensajero fue Ireneo…

Y recuerden que en cada etapa son llamadas y juntadas las piedras vivas, los seres humanos que vienen a formar parte de ese Templo espiritual, por medio de Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en el mensajero de cada edad; porque ¿quién es el que está construyendo ese Templo? El que está construyendo ese Templo es Jesucristo.

Dice en Zacarías, capítulo 6, verso 12:

“Y le hablarás, diciendo: Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo, el cual brotará de sus raíces, y edificará el templo de Jehová”.

Y Cristo, que es ese Renuevo para edificar el Templo espiritual de Dios, edificar la Iglesia de Jesucristo, fue representado en Zorobabel, que es también un descendiente del rey David, el cual edificó el templo de Dios en aquel tiempo3. Lo que trajo fue una restauración o reedificación del templo allá en Jerusalén, representando así a Cristo en la construcción del Templo de Dios, el cual es la Iglesia de Jesucristo; pues encontramos que Dios colocó al ser humano aquí en la Tierra como un templo de Dios, pero el ser humano cayó y perdió esa bendición.

Y ahora Cristo estará restaurando a cada uno de Sus hijos, a cada persona que tiene su nombre escrito en el Libro de la Vida del Cordero, lo estará restaurando a un templo, a ser un templo espiritual, un templo para morada de Dios en Espíritu Santo en toda Su plenitud, para estar manifestado Dios en toda Su plenitud en y desde el alma de esa persona; ser restaurados a la vida eterna como un templo eterno para Dios como individuos.

Y los miembros o las personas que serán un templo para Dios como individuos, para Dios estar manifestado en toda Su plenitud en ellos, son los que vienen a formar parte de la Iglesia de Jesucristo, cada uno en la edad que le tocó vivir y de la edad que le tocó vivir.

Y la Iglesia de Jesucristo, como el Templo espiritual de Dios o Templo espiritual de Jesucristo, vean ustedes, está compuesta por muchas piedras vivas, por muchos seres humanos, cada uno en la edad pues que le tocó vivir.

Y ahora, la principal piedra es Jesucristo, dice aquí San Pedro; dice [1 Pedro 2:6-12]:

“Por lo cual también contiene la Escritura:

He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa;

Y el que creyere en él, no será avergonzado.

Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen,

La piedra que los edificadores desecharon,

Ha venido a ser la cabeza del ángulo;

y:

Piedra de tropiezo, y roca que hace caer,

porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.

Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,

manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras”.

Aquí podemos ver que estas piedras vivas, que son los escogidos de Dios, que han sido destinados o predestinados desde antes de la fundación del mundo para formar parte de ese Templo espiritual, que es Su Iglesia, y para como individuos ser un templo para Dios y Dios morar en cada una de estas piedras vivas…

Primero mora en las primicias (esto es en el bautismo del Espíritu Santo, que son las primicias del Espíritu), en donde obtenemos el cuerpo teofánico; y luego, en el Día Postrero, en adición recibiremos la plenitud del Espíritu de Dios y obtendremos el cuerpo eterno que Cristo ha prometido para cada uno de ustedes y para mí también; y Dios estará morando en toda Su plenitud en ese Templo espiritual, en cada una de esas piedras vivas que como individuo es un templo de Dios y para Dios.

Y la Iglesia de Jesucristo está compuesta por esas piedras vivas que como individuos son templo de Dios; y luego, como parte del Cuerpo Místico de Cristo, que es Su Iglesia, vean ustedes, vienen a ocupar su posición en ese Templo espiritual.

En el mismo orden en que fueron manifestados aquí en la Tierra en la edad que les correspondió, ese es el mismo orden en que están en ese Templo espiritual. Por lo tanto, las bendiciones que tendremos cuando estemos en el cuerpo eterno será de acuerdo a la posición que hemos ocupado cuando hemos venido a vivir a este planeta Tierra.

Hemos venido a este planeta Tierra para ocupar nuestra posición en el Cuerpo Místico de Cristo, para ocupar nuestra posición en el Programa de Dios.

Y ahora, un templo necesita tener un lugar especial llamado el lugar santísimo. Porque ¿cómo puede ser dedicado a Dios el templo de Salomón o el templo de Moisés si no tiene el lugar santísimo? Pues no le han preparado un lugar para Dios morar ahí, permanecer ahí y desde ahí hablarle al pueblo y hablar Sus bendiciones para el pueblo de Dios.

Vean lo que le dice Dios al profeta Moisés en el capítulo 25 del libro del Éxodo... verso 21 en adelante dice:

“Y pondrás el propiciatorio encima del arca…”.

El propiciatorio, para que lo puedan entender mejor: pensemos que el arca es esta parte, es esta parte de abajo, y el propiciatorio es esta parte de arriba; o sea, la tapa del arca es el propiciatorio. Y en el propiciatorio (hechos del mismo oro, de la misma pieza, o sea, una obra monolítica) están los dos querubines de oro aquí con sus alas extendidas, ahí tocándose la una con la otra y mirando hacia el propiciatorio.

Y ahí en medio está la luz de la Shekinah, la Columna de Fuego que le habló a Moisés, la Columna de Fuego que libertó al pueblo hebreo, la Columna de Fuego que llevó al pueblo hebreo por el desierto. Ahí, en medio de esos dos querubines de oro, estaba la presencia de Dios en esa Luz Divina, la luz de la Shekinah, llamado el Logos, que salió de Dios.

Y ahora vean lo importante que es ese lugar santísimo en el tabernáculo que construyó Moisés y en el templo que construyó Salomón.

¡Y cuánto más en el Templo espiritual que está construyendo nuestro amado Señor Jesucristo! ¡Y cuánto más en cada uno de ustedes y en mí como individuos! Y el lugar santísimo en nosotros como individuos, ¿cuál es? Nuestra alma.

Por lo tanto, el alma de la Iglesia del Señor Jesucristo, vean ustedes, es la Edad de la Piedra Angular; ese es el corazón del Cuerpo Místico de Cristo, ese es el lugar que es construido en el Día Postrero por Jesucristo, la raíz y el linaje de David, manifestado en el Día Postrero.

Y así como Él se movió de edad en edad en la construcción de Su Templo espiritual, construyendo el Lugar Santo de edad en edad aquí… Así como se movió en el Antiguo Testamento de edad en edad y de dispensación en dispensación construyendo el Atrio, ahora se ha movido de edad en edad durante estas siete edades, y de nación en nación, construyendo el Lugar Santo de Su Templo espiritual.

Se movió a Asia Menor, y se manifestó por medio San Pablo y construyó esa primera edad entre los gentiles, de Su Templo, con piedras vivas, con seres humanos.

Luego se movió a Francia, se manifestó a través de Ireneo y construyó la segunda etapa de Su Templo espiritual, la segunda etapa del Lugar Santo de Su Templo espiritual.

Luego se movió a Hungría, Francia y Hungría (se movió por esa área), y envió a Martin, y por medio de Martin trabajó en Su Obra de construcción Cristo en la tercera etapa de la construcción del Lugar Santo de Su Templo espiritual.

Luego se movió a Irlanda y Escocia, y se manifestó por medio de Colombo y construyó la cuarta etapa del Lugar Santo de Su Templo espiritual.

Luego se movió a Alemania, y se manifestó por medio de Lutero y construyó la quinta etapa del Lugar Santo de Su Templo espiritual.

Luego se movió a Inglaterra, y por medio Wesley, John Wesley, construyó la sexta etapa de Su Templo espiritual, o sea, del Lugar Santo de Su Templo espiritual.

Luego se movió a Norteamérica, y por medio del reverendo William Branham construyó la séptima etapa del Lugar Santo de Su Templo espiritual.

Pero todavía ese Templo encontramos que no estaba terminado porque le faltaba (¿qué?) el Lugar Santísimo; por lo tanto no podía ser dedicado a Dios para morada de Dios en toda Su plenitud en el tiempo del precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham; pero fue profetizado por el Espíritu Santo a través del reverendo William Branham, que Dios vendrá a Su Templo y se manifestará en toda Su plenitud4, Dios vendrá a morar a Su Templo espiritual, a Su Iglesia en toda Su plenitud; y para eso pues necesita un Lugar Santísimo, el Lugar Santísimo de ese Templo espiritual, que es la Edad de la Piedra Angular.

Y ahora hemos visto que en la construcción de este Templo espiritual de Cristo los materiales de construcción son seres humanos, y se encuentran en los diferentes lugares, naciones, donde se cumplen esas edades.

Y ahora para la construcción del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, son seres humanos también los que son llamados y juntados; son piedras vivas, o sea, seres humanos, los que son llamados y juntados para formar el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, o sea, formar la Edad de la Piedra Angular, que es el Lugar Santísimo de ese Templo espiritual, o sea, de la Iglesia de Jesucristo.

¿Y a dónde se va a mover Jesucristo en Espíritu Santo para buscar esas piedras vivas, ese material para la construcción del Lugar Santísimo de Su Templo espiritual, siendo que es la parte más importante de Su Templo? Pues de Norteamérica (de la parte norte del continente americano) baja a la América Latina y el Caribe y ahí consigue las piedras vivas: los latinoamericanos y caribeños, que Él necesita para colocarlos en Su Templo espiritual, en la Edad del Lugar Santísimo, que es la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo.

Por eso Él está, Jesucristo en Espíritu Santo está en la América Latina y el Caribe llamando y juntando a todos Sus escogidos, los cuales están escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo para formar parte de ese Templo espiritual. ¿Pero para formar qué parte? Para formar la parte del Lugar Santísimo de ese Templo espiritual.

Nos ha tocado la mejor parte a los latinoamericanos y caribeños, la mejor parte en el Templo espiritual de Cristo. Podemos decir5: “Las cuerdas nos han caído en lugares deleitosos, y grande es la heredad que nos ha tocado”. Nos ha tocado en el Templo espiritual de Cristo la parte más importante.

Vean, el rey y salmista, el dulce cantor de Israel: David, dijo que deseaba estar en los atrios de la Casa de Jehová6, pues él perteneció a esa parte del Templo de Dios, porque para ese tiempo era la parte del Atrio de la Casa de Dios, del Templo de Dios.

Luego, del Día de Pentecostés en adelante corresponde a la parte del Lugar Santo de la Casa de Dios, del Templo de Dios, hasta el ministerio del reverendo William Branham.

Y luego, para este tiempo, corresponde la parte del Lugar Santísimo de la Casa de Dios, o sea, de la Iglesia de Jesucristo. Y vean cómo hay territorios donde se cumplen esas diferentes etapas de la Casa de Dios.

Y ahora, el salmista decía que quería estar en los atrios de la Casa de Dios. Los que vivieron en las siete edades de la Iglesia gentil podían decir: “Nosotros queremos estar en el Lugar Santo de la Casa de Dios”.

Y ahora, si yo les pregunto a ustedes: “Y ustedes, ¿dónde quieren estar en la Casa de Dios?”. En el Lugar Santísimo, pues ese es el territorio para nosotros, ese es lugar para nosotros en la Casa de Dios.

Y por eso el llamado de la Gran Voz de Trompeta, que es el llamado de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, está llamando y juntando a los escogidos de Dios (¿en dónde?) en la Casa de Dios. ¿En qué parte de la Casa de Dios? En el Lugar Santísimo; y está construyendo el Lugar Santísimo de Su Casa con piedras vivas, con seres humanos latinoamericanos y caribeños. Y aunque algunos se hayan ido a otros continentes, hasta allá les llega el Mensaje y les muestra que es una piedra viva de ese Templo espiritual, y lo coloca ahí en el Lugar Santísimo, en la Edad de la Piedra Angular.

Y cuando quede construido ese Lugar Santísimo, cuando se termine la labor del Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo, pues se ha terminado la construcción de ese Templo y Dios vendrá en toda Su plenitud en y a Su Templo manifestado, y entrará al Lugar Santísimo de Su Templo y se manifestará en toda Su plenitud. Los muertos en Cristo de las edades pasadas serán resucitados, los muertos en Cristo del Lugar Santo serán resucitados en cuerpos eternos, y nosotros los que vivimos seremos transformados; pero si alguno de los nuestros se va antes, no se preocupe: resucitará y regresará a nosotros.

Ahora, hemos visto que esta Edad de la Piedra Angular, la Edad del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, corresponde en su construcción a la América Latina y el Caribe. Por eso también oramos por la América Latina y el Caribe y sus habitantes, para que la bendición de Dios los alcance a ellos también y Dios les permita entrar al glorioso Reino Milenial, le permita a la América Latina y el Caribe entrar al glorioso Reino Milenial de Cristo.

Aunque viene la gran tribulación, donde muchas naciones van a ser destruidas y desaparecerán del planeta Tierra, pedimos a Cristo que a la América Latina y al Caribe la deje sobrevivir a esos juicios, que sobreviva a esos juicios que vienen y pase al glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo. ¿Por qué? Porque tiene en su seno a los escogidos de Dios, a los primogénitos de Dios, de la etapa del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo.

Por lo tanto, pedimos, rogamos a Dios, rogamos a Cristo por nuestra América Latina y el Caribe.

Ya los demás lugares donde se cumplieron las siete edades de la Iglesia gentil no tienen quién ore por ellos, no tienen mensajero que ore por ellos. ¿Por qué? Porque ya los siete mensajeros se fueron, y mientras estuvieron aquí en la Tierra era que podían orar por sus naciones, pedirle a Cristo Su bendición sobre ellas; pero ahora ya se fueron. Pero nos queda la Edad de la Piedra Angular siendo cumplida en la América Latina y el Caribe, donde Jesús dice en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Por lo tanto, el Ángel de Jesucristo podrá orar, puede orar por la América Latina y el Caribe; y a su oración nos uniremos todos, diciéndole: “¡Amén! Que Dios bendiga a la América Latina y el Caribe, que Dios le permita entrar al glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo”.

Y que Dios llame y junte todos los que faltan, de los escogidos de Dios de este Día Postrero, y los coloque en la Edad de la Piedra Angular, en el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual pronto, para que se complete ese Templo espiritual y sea dedicado a Dios.

Que Jesucristo, el Ángel del Pacto, el Ángel que era diferente a los demás, que apareció en febrero 28 de 1963 en esta nube formada por ángeles (los siete ángeles mensajeros de las siete edades y el Ángel que era diferente a los demás), que este Ángel Mensajero, este Ángel que viene descendiendo del Cielo aquí (este Ángel que es diferente a los demás, el Ángel del Pacto, Jesucristo, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis, capítulo 10), dedique en este tiempo final ese Templo espiritual que Él ha estado construyendo de edad en edad con seres humanos.

Que pronto termine Su construcción. Que nos use en esta Obra de construcción, que nos use llevando el Mensaje, para que esas piedras vivas que faltan por llegar sean colocadas en la Edad de la Piedra Angular, en esa etapa del Lugar Santísimo, y se complete la construcción del Lugar Santísimo; y por consiguiente se complete la construcción del Templo espiritual de Cristo, y sea dedicado por el Ángel que era diferente a los demás, por el Ángel Fuerte, por Jesucristo, sea dedicado a Dios para morada de Dios en Espíritu Santo: sean resucitados los muertos en Cristo y nosotros los que vivimos seamos transformados; y estemos con el nuevo cuerpo como el Templo espiritual de Cristo, como miembros de ese Templo espiritual, que es Su Iglesia, y como templo espiritual como individuos, como templo de Jesucristo, del Espíritu Santo en toda Su plenitud manifestado en cada uno de nosotros.

Hemos visto que esta es una promesa para todos nosotros.

Que sea cumplida esta promesa en el Nombre Eterno de Jesucristo, conforme a como Dios lo ha prometido; y venga Dios manifestado en cada uno de Sus escogidos en toda Su plenitud, y sea transformado cada hijo e hija de Dios físicamente también, y tenga un cuerpo eterno; y la Iglesia de Jesucristo tenga al Espíritu Santo manifestado en carne humana en toda Su plenitud.

Y que el ministerio del Ángel del Pacto, el Ángel que era diferente a los demás, a través de Su Ángel Mensajero sea manifestado en toda Su plenitud; y sea realizado todo lo que está prometido para esa etapa, en donde estará Jesucristo en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, manifestado en Su Ángel Mensajero realizando todas esas cosas que corresponden a esa etapa que ha de venir; y vea el mundo entero que Jesucristo, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, está en medio de Su Iglesia, en el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual manifestado en este Día Postrero. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión dándoles testimonio de la dedicación del Templo de Dios en el tema: “DEDICADOS POR EL SÉPTIMO SELLO”.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y pronto todos seamos transformados conforme a la promesa de Jesucristo.

Muchas gracias por vuestra amable atención, y continúen pasando un día lleno de las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo.

“DEDICADOS POR EL SÉPTIMO SELLO”.

[Revisión febrero 2019]

1 San Mateo 18:3, 19:14; San Marcos 10:14-15; San Lucas 18:16-17

2 San Mateo 4:4, San Lucas 4:4

3 Esdras 3:8-13, capítulos 4, 5 y 6

4 “Dios ocultándose en la simplicidad, luego revelándose en la misma”, SPN63-0317, párr. 79

5 Salmo 16:6

6 Salmos 65:4, 84:2, 84:10

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