ImprimirImprimir

Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes aquí en Puebla. Es para mí un privilegio estar aquí en Puebla, en la República Mexicana, para dar testimonio de la Palabra de Dios, dar testimonio en esta ocasión de “EL ÁNGEL CON EL EVANGELIO ETERNO”. Para lo cual quiero leer en Apocalipsis, capítulo 14, verso 6 en adelante, donde dice:

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,

diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”.

Pueden ver aquí, en este pasaje, que hay un ángel, un mensajero del Cielo, enviado del Cielo para predicar el Evangelio Eterno.

El Evangelio significa ‘las buenas nuevas’.

Y tenemos el Evangelio de la Gracia, que son las buenas nuevas de la Primera Venida de Cristo como Cordero de Dios llevando a cabo Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario y lavándonos de nuestros pecados, y así limpiándonos de todo pecado y dándonos vida eterna. Esas son buenas nuevas, buenas noticias, para los seres humanos.

Para la dispensación sexta, la Dispensación de la Gracia, tenemos el Evangelio de la Gracia con esas buenas nuevas de la Primera Venida de Cristo. Y para el tiempo final, para el Día Postrero, para el séptimo milenio, tendremos las buenas nuevas del Evangelio del Reino dándonos la revelación de la Segunda Venida de Cristo como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; y dándonos a conocer los beneficios de parte de Cristo para todos nosotros para este tiempo final, para la séptima dispensación, la Dispensación del Reino, y para el séptimo día milenial, que es el séptimo milenio; el cual, si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, ya estamos en el séptimo milenio, en donde comenzará el glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo.

Pero antes tienen que suceder ciertas cosas: una, el llamado de todos los escogidos de Dios, siendo llamados y juntados en el Cuerpo Místico de Cristo, en la etapa de la Edad de la Piedra Angular, y así completarse el número de los escogidos de Dios, el número de los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo; y luego todos los que han partido, que pertenecen al Cuerpo Místico de Cristo, ser resucitados en cuerpos eternos, y luego nosotros los que vivimos ser transformados.

Para esa resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos, dice el apóstol San Pablo que estará sonando una Trompeta. Dice en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 en adelante:

“Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial (o sea, vamos a ser a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo con un cuerpo eterno).

Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción”.

O sea que no podemos continuar viviendo por toda la eternidad con este cuerpo mortal, corruptible y temporal, porque este es un cuerpo que está dedicado a esta vida terrenal, para lo cual ha sido dado este cuerpo; y esta vida terrenal es temporal. Por lo tanto, este cuerpo físico no puede vivir eternamente: tiene que morir en algún momento y corromperse y volver al polvo, de donde fue tomado.

Ahora, vean ustedes, dice que la sangre y la carne:

“… no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.

He aquí, os digo un misterio (ahora nos va a decir un misterio del Reino de Dios, dice): No todos dormiremos (o sea, no todos vamos a morir); pero todos seremos transformados (o sea, todos vamos a recibir un nuevo cuerpo, vamos a ser transformados; ¿cuándo?, ¿cómo?),

en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta…”.

¿Cuándo va a ser esa resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos? A la Final Trompeta. Y ahora, necesitamos saber cuál es la Final Trompeta y necesitamos escuchar esa Trompeta Final. Luego dice:

“… y los muertos serán resucitados incorruptibles (o sea, en cuerpos eternos, incorruptibles), y nosotros seremos transformados”.

Habrá un grupo de hijos e hijas de Dios que estarán viviendo en esta Tierra cuando los muertos en Cristo resuciten, los cuales serán transformados; no verán muerte, sino que serán transformados, cambiados de un cuerpo mortal a un cuerpo inmortal.

Recibiremos una transformación en nuestro cuerpo: nuestros átomos serán cambiados y vendrán a ser entonces átomos eternos, inmortales; y por eso tendremos un cuerpo compuesto de átomos inmortales, como los de nuestro amado Señor Jesucristo. Seremos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora, tenemos “en un abrir y cerrar de ojos”. Cuando la Biblia habla de ojos, en el simbolismo, en la tipología… Ojos aquí, en el libro del Apocalipsis, vean ustedes lo que representan ojos aquí.

En el libro del Apocalipsis, capítulo 5, verso 6, dice:

“Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra”.

Los siete ojos son los siete espíritus de Dios enviados por toda la Tierra.

Y en Apocalipsis, capítulo 4, verso 5, dice:

“Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios”.

Aquí tenemos las siete edades de la Iglesia gentil con los siete ángeles mensajeros, que son las siete lámparas con sus siete mechas encendidas alumbrando en el Lugar Santo del Templo de Dios.

Y ahora vean ustedes cómo estas lámparas que aparecen en el Antiguo Testamento, en el tabernáculo de Moisés y el templo de Salomón, son tipo y figura, vean ustedes, de las siete edades de la Iglesia gentil con sus siete ángeles mensajeros. Ellos alumbraron en cada edad con el Mensaje de Cristo; fue por medio de ellos que Cristo, la Luz del mundo, resplandeció y alumbró en el Lugar Santo del Templo espiritual de Cristo, que es el lugar que se materializa en la Iglesia de Jesucristo durante estas siete edades de la Iglesia gentil.

Encontramos que el candelabro con sus siete lámparas encendidas representa la Iglesia del Señor Jesucristo con sus siete edades y sus siete ángeles mensajeros. 

Vean cómo estas cosas que estaban en el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó Salomón se tienen que materializar (¿dónde?) en el Templo espiritual de Jesucristo; y estas cosas que fueron colocadas en el tabernáculo de Moisés y el templo de Salomón ahora son materializadas en el Templo de Jesucristo, y son —en el Templo de Jesucristo— las que representan estas cosas que están en el Templo de Dios en el Cielo, así como las que construyó Moisés y las que construyó Salomón representaban las cosas que estaban en el Cielo, en el Templo de Dios que está en el Cielo.

Y ahora en el Templo de Jesucristo se están materializando… estas cosas que están en el Templo que está en el Cielo ahora se están materializando en el Templo de Jesucristo, así como estaban materializadas en el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó Salomón, estaban materializadas pero en cosas hechas por Salomón, por el rey Salomón, que mandó a construir todas esas cosas, y en el tabernáculo de Moisés por Moisés, que mandó a construir todas esas cosas.

Vean ustedes, el candelabro con sus siete lámparas encendidas en el tabernáculo de Moisés y el templo de Salomón representan (¿qué?) las cosas que están allá en el Cielo; y, luego, en la Iglesia de Jesucristo representan las siete edades de la Iglesia gentil con los siete ángeles mensajeros encendidos con el Fuego del Espíritu de Dios, el Espíritu Santo.

Y ahora, vean cómo se están materializando en la Iglesia de Jesucristo las cosas que están en el Templo celestial.

Por eso es que todo lo que es encontrado en el Templo celestial allá, va a ser encontrado en el Templo del Señor Jesucristo; y esto sí que tiene un significado muy grande. Vean ustedes, aquí, en el capítulo 4, verso 5, de Apocalipsis, dice:

“Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios”.

Eso es lo que está en el Cielo; y cuando se materializó en la Tierra, en el Templo de Jesucristo, vinieron a ser las siete edades de la Iglesia gentil con sus siete ángeles mensajeros. Y ahora, eso es lo que está en el Templo espiritual de Cristo, en el Lugar Santo del Templo espiritual de Cristo, lo cual también corresponde a lo que está en el Lugar Santo del Templo de Dios en el Cielo.

Y para el Día Postrero se estará materializando lo que está en el Lugar Santísimo del Templo que está en el Cielo, lo cual ya fue materializado en el templo que construyó Moisés y el templo que construyó Salomón.

Allí está materializado (en el Lugar Santísimo) el Arca del Pacto, el Propiciatorio sobre el Arca del Pacto con los Dos Querubines de oro, y la Shekinah, que estaba allí: la Columna de Fuego estaba sobre el propiciatorio. Luego Salomón colocó dos querubines de madera de olivo cubiertos de oro, unos querubines gigantes, los cuales colocó en el lugar santísimo también. Todo eso es lo que estará materializado en la Iglesia de Jesucristo.

Ahí estarán los Dos Querubines de olivo, que son los dos olivos cubiertos de oro allí en el templo que construyó Salomón; eso nos habla de la manifestación de la Divinidad en esos dos ministerios, que son los ministerios de Moisés y Elías, los ministerios de los Dos Olivos.

Y el arca del pacto allí, en el lugar santísimo del templo que construyó Moisés y del templo que construyó Salomón, lo cual es tipo y figura de lo que está en el Cielo, en el Lugar Santísimo de Dios, en Su Trono allá en el Cielo, en Su Templo celestial; y allí está con el Librito de los Siete Sellos.

¿Hacia dónde irá el Librito de los Siete Sellos cuando Cristo lo toma del Cielo, del Templo que está en el Cielo? Irá hacia Su Templo espiritual, hacia Su Iglesia, al Lugar Santísimo de Su Iglesia; y estará en el Trono (¿dónde?) en Su Templo espiritual; porque ese Libro es un libro que está en la diestra del que está en el Trono, allá en el Templo que está en el Cielo.

Por lo tanto, vendrá al Templo espiritual de Cristo, Cristo lo traerá, y será colocado en el Trono de Cristo en Su Templo espiritual, en la Edad de la Piedra Angular, que es la edad que corresponde al Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo y que representa el Lugar Santísimo del Templo que está en el Cielo.

Ahora vean cómo nuestra edad, la Edad de la Piedra Angular, fue representada en el lugar santísimo, con todas las cosas que contiene el lugar santísimo del templo que construyó Moisés y del templo que construyó Salomón; porque todas las cosas que están en el Templo que está en el Cielo, en el Lugar Santísimo, serán materializadas en el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo.

Por ejemplo, allá en el Cielo tenemos a Gabriel y a Miguel, y acá en el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo estará Cristo, y a cada lado de Él estarán los ministerios de Moisés y Elías. Esos son Gabriel y Miguel actualizados en el Templo espiritual de Cristo, en el Lugar Santísimo, bajo los ministerios de Moisés y de Elías.

Esos ministerios estarán manifestados en el Ángel del Señor Jesucristo en el Día Postrero. Por lo tanto, estará actualizándose en la Tierra, en el Templo espiritual de Cristo, todo lo que está en el Lugar Santísimo del Templo que está en el Cielo.

Por eso es que bajo el ministerio de Moisés y Elías, de los Dos Olivos, estarán manifestados también en la Tierra los Arcángeles Gabriel y Miguel; porque los ministerios de Moisés y Elías, siendo manifestados en la Tierra a través del Ángel de Jesucristo, representan a Gabriel y Miguel y Sus ministerios allá en el Cielo, en el Templo de Dios en el Cielo, en el Lugar Santísimo.

Y ahora, lo que está ahí en el Cielo, en el Lugar Santísimo, va a ser materializado aquí en la Tierra; y por eso es que las cosas que Dios estará hablando desde Su Trono en el Cielo, desde el Lugar Santísimo, estarán siendo habladas acá en la Iglesia de Jesucristo en el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual, o sea, en la Edad de la Piedra Angular.

Y desde el Trono de Dios viene para la raza humana la Palabra de Dios, el Evangelio Eterno, y será comunicado a los seres humanos por medio del ministerio del Día Postrero en la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad del Lugar Santísimo, en donde Cristo tendrá a Su Ángel Mensajero con el Mensaje del Evangelio del Reino para la Dispensación del Reino y para toda la eternidad.

Por eso es que bajo la predicación del Evangelio Eterno encontramos que son habladas las cosas que han de suceder. Capítulo 14, verso 6 en adelante, dice:

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo…”.

Y ahora, veamos, el ministerio de Moisés y Elías es el ministerio en Apocalipsis, capítulo 11, que viene dando testimonio de las cosas que han de suceder y trae un Mensaje para todo pueblo, nación y lengua; y este ministerio surge luego de Apocalipsis, capítulo 10.

Vean, en el capítulo 10 encontramos a Cristo descendiendo del Cielo envuelto en una nube; dice:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces”.

Aquí tenemos la Venida de Cristo a la Tierra.

Ahora, encontramos que es visto primero en el cielo, en las nubes, lo cual ya esto…, lo cual ya lo vimos en 1963, en febrero 28; vimos a este Ángel Fuerte, que es el Ángel que era diferente a los demás, que aparece aquí, en esta nube, esta nube formada por los siete ángeles mensajeros de las siete etapas o edades de la Iglesia gentil; y con ellos está otro Ángel que es diferente a los demás, es diferente a los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil. Este es el Ángel que forma la cabellera blanca o el cabello blanco del Señor, aquí en esta nube que forma el rostro del Señor.

Y ahora, este Ángel Fuerte que desciende del Cielo, el Ángel que era diferente a los demás, para tener Su ministerio aquí en la Tierra como lo tuvieron los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil… ellos tuvieron que venir en carne humana manifestados.

Aquí en esta nube, en esta foto, se encuentran en sus cuerpos teofánicos; estuvieron en sus cuerpos teofánicos en esa nube que fue tomada en foto. Y ahora, para ellos tener sus ministerios en la Tierra tuvieron primero que venir en carne humana, para así ser los instrumentos de Cristo en la edad en que Él los envió.

Y luego, para el Ángel que era diferente a los demás tener Su ministerio del Día Postrero en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, tiene que venir en carne humana manifestado, tiene que venir en carne humana en el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo; y eso es la Venida de la Palabra encarnada en un hombre, en el Ángel del Señor Jesucristo.

Y ese Ángel viene, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, viene clamando como cuando ruge un león, y los Siete Truenos emiten sus voces y revelan el misterio del Séptimo Sello, o sea, el misterio de la Segunda Venida de Cristo.

La Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles es revelada a los escogidos de Dios en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, por medio del Ángel que era diferente a los demás viniendo en carne humana en el Ángel de Jesucristo, y por medio de Su Ángel hablándonos con esa Gran Voz de Trompeta todas estas cosas que deben suceder pronto; y así es como los hijos e hijas de Dios estarán escuchando en el Día Postrero esa Gran Voz de Trompeta, esa Trompeta Final, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y así dándonos a conocer el Mensaje del Evangelio Eterno, el Mensaje del Evangelio del Reino, para así todos obtener el conocimiento de todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Ahora, continuemos. Aquí, vean ustedes, en Apocalipsis 10 dice que el Ángel desciende con el Librito abierto en Su mano, con ese Librito de los Siete Sellos abierto, el cual estaba en la diestra de Dios, y ahora Cristo lo toma y lo abre en el Cielo y lo trae a la Tierra. ¿Qué va a hacer con ese Librito? Vamos a ver. En el mismo capítulo 10, verso 8 en adelante, dice:

“La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.

Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.

Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido (¿qué sucedió?), amargó mi vientre.

Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes”.

¿Quién tiene el Mensaje profético para toda nación, pueblo y lengua? Es el que se come el Librito abierto de los Siete Sellos, que trae el Ángel que era diferente a los demás, que trae Cristo en Su Venida.

Vean, este Ángel que era diferente a los demás es el que trae ese Librito abierto y lo entrega a Su Mensajero, al Ángel de Jesucristo lo entrega, el cual está representado aquí en Juan el apóstol recibiendo ese Librito; porque Juan el apóstol representa la Iglesia de Jesucristo con sus ángeles mensajeros, desde su comienzo hasta su final, desde el tiempo del comienzo de la Iglesia hasta este tiempo final en el cual nosotros estamos viviendo.

Y ahora, vean ustedes cómo el Librito que nadie podía tomar en el Cielo y abrir en el Cielo, ni siquiera podían mirarlo, ahora lo trae Cristo y lo entrega a un hombre y le dice que se lo coma; porque el lugar para ese Librito es el interior de un hombre que estará viviendo en el Día Postrero.

Le es entregado ese Librito para que se lo coma, y él se lo come; y le fue dicho: “… te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel”, y así sucedió.

La parte amarga son los problemas y dificultades y persecuciones por las cuales pasará el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo al obtener ese Librito, el Libro de los Siete Sellos, el Libro de la Vida, que es la Biblia, el Libro donde están nuestros nombres escritos.

Y ahora, al obtener ese Libro y su revelación, y predicar…, comerse esa revelación, ese Libro, el contenido, y luego predicarlo: recibirá persecuciones, pruebas, problemas, todas estas cosas, lo cual es amargo para una persona; pero en la boca es dulce como la miel.

No hay ninguna cosa más dulce para ser hablada que la Palabra de Dios, no hay cosa más dulce para ser hablaba que la revelación contenida en estos Siete Sellos del libro del Apocalipsis.

Y ahora, encontramos que él es el que recibe la orden de profetizar sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes. Por eso es que él viene con el Mensaje del Evangelio del Reino en el Día Postrero, viene predicando el Mensaje de Dios para todo pueblo, toda lengua, toda nación y toda persona.

Y con ese Mensaje es revelado todo lo que ha de suceder en este tiempo final, y es revelado el misterio más grande de todos los misterios, que es la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles en medio de Su Iglesia gentil; y después será revelado en medio del pueblo hebreo.

Y ahora continuamos leyendo acerca de este Ángel que viene con el Evangelio Eterno para predicarlo a los moradores de la Tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo; dice:

“… diciendo a gran voz…”.

Porque su Mensaje es un Mensaje dispensacional, por eso está señalado como Gran Voz, Gran Voz de Trompeta, como los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 7, y así por el estilo; o como cuando un león ruge, eso es una gran voz. Ahora:

“… diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado…”.

O sea que es el Mensajero que viene predicando el día de venganza del Dios nuestro; viene predicando ese día de venganza del Dios nuestro con Su Evangelio, el Evangelio del Reino, con el Evangelio Eterno, viene predicando el juicio divino que ha de venir sobre la raza humana. Sigue diciendo:

“… porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”.

Ahora, vean ustedes cómo el Mensaje que trae el Ángel con el Evangelio Eterno revela el juicio divino que ha de venir sobre la raza humana. Y esto concuerda con Apocalipsis, capítulo 11; porque es el ministerio de Apocalipsis, capítulo 11, el ministerio de los Dos Olivos de Apocalipsis, capítulo 11, que son los ministerios de Moisés y Elías para este tiempo final.

Por eso es que también en el libro del profeta Daniel encontramos en el capítulo 12… Capítulo 12 de Daniel, vamos a ver qué nos dice ahí; verso 1 en adelante dice:

“En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.

Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna…”.

Ahora vean cómo las cosas que estarán sucediendo en esta Tierra estarán completamente ligadas a los Arcángeles Miguel y Gabriel; porque la representación de ellos aquí en la Tierra serán los ministerios de los Dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías. Por lo tanto, estos Arcángeles estarán brazo a brazo con esos ministerios siendo manifestados en la Tierra en el Ángel del Señor Jesucristo.

Cuando el profeta Eliseo estuvo en la Tierra y cercaron su cabaña, su casa, los ejércitos asirios, o un ejército sirio o de Siria, encontramos que el siervo de Eliseo dijo a Eliseo1: “Señor, estamos cercados, el enemigo nos ha cercado”.

Eliseo le dijo: “Son más los que están con nosotros que los que están en contra”.

Y luego el siervo de Eliseo volvió y miró (digamos, por la ventana), y vio que estaban cercados con los ejércitos sirios o de Siria, y volvió al profeta y le dice: “Señor, los ejércitos enemigos nos han cercado”.

Y Eliseo le dice: “Son más los que están con nosotros que los que están en contra”. Y Eliseo oró a Dios y dijo: “Oh Dios, ábrele los ojos a este para que vea”.

Los ejércitos celestiales estaban con Eliseo, el cual tenía una doble porción del espíritu que estaba en Elías.

Y ahora, vean ustedes, a Elías se lo llevó…, se lo llevaron los carros de fuego, un carro de fuego se lo llevó (o sea, ejércitos de Dios, celestiales, se llevaron al profeta Elías). Y ahora están con el profeta Eliseo: estos ejércitos celestiales están respaldando el ministerio del profeta Eliseo y cuidando al profeta Eliseo, como hicieron con el profeta Elías.

Encontramos que también así fue con Juan el Bautista y con el reverendo William Branham. Él veía en diferentes ocasiones al Ángel que le acompañaba y lo cuidaba, y le revelaba a él las cosas que él tenía que hacer.

Y ahora podemos ver cómo los ejércitos celestiales han estado con Elías en sus diferentes manifestaciones, y estarán con Elías en su quinta manifestación. Y estarán con Moisés también, porque con Moisés estaban esos ejércitos celestiales; estaba el Arcángel Gabriel con Moisés en aquel tiempo y cuidó a Moisés; y cuando Moisés murió fue el Arcángel Miguel el que se llevó el cuerpo de Moisés.

Dice la Escritura que el diablo quería quedarse con el cuerpo de Moisés, pero el Arcángel Miguel tomó el cuerpo de Moisés, y se lo llevó; y nadie supo dónde lo colocó.

Ahora, podemos ver que eso es un misterio para la raza humana, la partida del profeta Moisés. Aquí lo dice, en San Judas apóstol, el capítulo 1 (solamente tiene un capítulo) (…) Verso 9 en adelante dice:

“Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él (o sea, el Arcángel Miguel no maldijo al diablo, no se atrevió a pronunciar juicio de maldición contra él, contra el diablo), sino que dijo: El Señor te reprenda”.

Ahora, vean que hubo una lucha por el cuerpo de Moisés. Y allí estaban arcángeles de Dios: allí estaba el Arcángel Gabriel con Su ejército, y allí estaba también el Arcángel Miguel con Su ejército, y el diablo también estaba por allí; pero Dios envía Sus Arcángeles para proteger a Su pueblo, a Sus hijos.

Y ahora, podemos ver que para el Día Postrero, dice el Arcángel Gabriel al profeta Daniel que para el tiempo final se levantará el Arcángel Miguel, el cual está por los hijos del pueblo hebreo. Así que para la conversión del pueblo hebreo a Cristo, ahí estarán Gabriel y Miguel, los Arcángeles de Dios, al lado de los ministerios de los Dos Olivos, al lado de los ministerios de Moisés y Elías, los cuales estarán manifestados (¿dónde?) en el Ángel del Señor Jesucristo.

Toda la representación que está en la Iglesia de Jesucristo en el Día Postrero para la Obra del Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, es lo que está en el Trono de Dios en el Cielo. Por eso las cosas que Dios estará hablando en Su Trono y desde Su Trono serán transmitidas a la humanidad por medio de la Iglesia de Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular, a través del ministerio de Jesucristo manifestado en Su Ángel Mensajero, en donde estará operando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez.

Y ese Ángel del Señor Jesucristo viene predicando el Evangelio Eterno, viene predicando el Evangelio del Reino, con el cual da a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final. Por eso hemos visto que dice:

“… porque la hora de su juicio ha llegado…”.

¿Quién anuncia la hora del juicio divino? La anuncia este Ángel que viene predicando el Evangelio Eterno; viene con el Mensaje del Evangelio del Reino dando a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

“Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”, dice Cristo en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1. ¿Y a dónde vamos a subir en este tiempo? Vamos a subir a la Edad de la Piedra Angular, donde Cristo está manifestado en la Edad de la Piedra Angular en Su Ángel Mensajero, hablando todas estas cosas que deben suceder pronto y hablándonos con el Mensaje del Evangelio del Reino, que es el Mensaje Eterno, en el cual están contenidas todas estas cosas que han de suceder en este tiempo final; y así es como la predicación del día de venganza del Dios nuestro es traída en este tiempo final.

La parte que Jesucristo no leyó en San Lucas, capítulo 4, verso 18 en adelante… Cuando leyó Isaías 61, se detuvo en donde decía: “Para predicar el año de la buena voluntad de Jehová”, y no continuó leyendo, porque si continuaba leyendo decía: “Y el día de venganza del Dios nuestro”; y el día de venganza del Dios nuestro es predicado en la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, en donde Jesucristo en Espíritu Santo (que es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová) estará manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero y estará proclamando el día de venganza del Dios nuestro en este tiempo final.

Por eso es que en Apocalipsis, capítulo 11, tenemos el ministerio de Moisés y Elías, ministerios que vienen para profetizar en este planeta Tierra. Dice Apocalipsis, capítulo 11, verso 3 en adelante:

“Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.

Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra”.

Y ahora, podemos ver que estos son los ministerios que para el Día Postrero estarán anunciando las cosas que han de suceder pronto. Y en el capítulo 11 mismo, verso 15 en adelante, dice:

“El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.

Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios,

diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.

Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.

Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo”.

Ahora podemos ver que el día o tiempo de la ira de Dios, que es el tiempo de la gran tribulación, vean ustedes, viene bajo la Séptima Trompeta que suena el séptimo ángel.

Y veamos lo que es la Séptima Trompeta sonando (aquí, en Apocalipsis, capítulo 11, verso 15 en adelante), ahora en el libro de Citas, página 47 en español, verso 402, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham:

402 – “Y nosotros que vivimos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, no evitaremos o impediremos a los que duermen. Esos preciosos (hermanos) que sellaron su testimonio con su sangre (o sea, los cristianos que durante las diferentes edades murieron por Cristo, pues los persiguieron y los mataron; ahora dice). ‘No impediremos o estorbaremos a los que duermen…’”.

O sea, no estorbaremos a los muertos en Cristo; o sea, no vamos a ser transformados nosotros primero, no los vamos a estorbar a ellos; ellos van a ser resucitados primero en cuerpos eternos y después nosotros vamos a ser transformados. Vamos a ver, dice:

“‘No impediremos o estorbaremos a los que duermen, porque sonará la trompeta’. Algo acontecerá, ese algo evangélico sonará, el anuncio de Su venida”.

Ahora, ese “algo evangélico” ¿qué es? Ese algo evangélico es el Evangelio del Reino siendo predicado: el Evangelio Eterno siendo predicado por el Ángel que viene para predicar el Evangelio Eterno a todo pueblo, nación, lengua y reyes, y todo ser humano que vive en la Tierra, y darle a conocer también que el día de venganza del Dios nuestro ha venido, ha llegado.

O sea que estamos viviendo en el tiempo en que de un momento a otro se van a derramar los juicios divinos sobre la raza humana, cuando haya salido Cristo del Trono de Intercesión en el Cielo; y entonces ya no habrá Sangre allí en la silla o asiento de misericordia, por lo tanto el juicio divino caerá sobre la raza humana.

“Y nosotros…”. Vamos a ver qué sucederá con nosotros:

“‘Y los muertos en Cristo resucitarán primero. Y nosotros los que vivimos y permanezcamos seremos transformados’. Parados allí, y sentir un cambio; el pelo canoso se irá, las arrugas cesarán, cambiados en un momento, en un abrir de ojos. Y encontraremos a nuestros (seres queridos)”.

Ahora, para la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos, primero la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta estará sonando.

¿Qué es esa Gran Voz de Trompeta? Es ese algo evangélico, el Evangelio del Reino, el Evangelio Eterno, siendo predicado en la Tierra por el Ángel del Señor Jesucristo ungido con el Espíritu Santo.

El Ángel del Señor Jesucristo es el Ángel Mensajero de la Dispensación del Reino, que viene con el Mensaje del Evangelio del Reino, con el Mensaje Eterno, para predicarlo a todo pueblo, nación, lengua y reyes.

Ahora podemos ver el misterio de esa Séptima Trompeta o Trompeta Final, que suena en el Día Postrero para llamar y juntar a los escogidos de Dios y revelarles todas estas cosas que han de suceder en este tiempo final.

Y después que están llamados, juntados y preparados para ser transformados los escogidos de Dios, Cristo saldrá del Trono de Intercesión en el Cielo; y ya no habrá más intercesión en el Cielo porque ya estará completo el número de los escogidos de Dios, de los miembros del Cuerpo Místico de Cristo; y entonces Cristo reclama Su herencia, reclama todos los que Él ha redimido con Su Sangre preciosa, y trae la resurrección de los santos de las edades pasadas —y de algunos nuestros que han partido—, y luego a nosotros los que vivimos nos transformará; y entonces todos tendremos el cuerpo eterno; y luego, más adelante, estaremos aquí de 30 a 40 días ya con el cuerpo nuevo, y después de eso nos iremos a la Cena de las Bodas del Cordero.

Durante esos 30 o 40 días el pueblo hebreo verá la manifestación de Dios en toda Su plenitud en Su Iglesia, en todos los escogidos, y bajo el ministerio del Ángel de Jesucristo, el cual será el instrumento de Dios para este tiempo final.

Y ahora, vean ustedes cómo este Ángel Mensajero es el que estará predicando el Evangelio Eterno a todo ser humano que vive en este planeta Tierra; lo predicará durante el Reino Milenial y por toda la eternidad.

La Escritura dice en Habacuc, capítulo 2, verso 14:

“Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”.

También Isaías, capítulo 11, verso 9, dice lo mismo; porque la Tierra será llena (¿de qué?) del conocimiento de la Segunda Venida de Cristo en gloria para este tiempo final; y con el conocimiento de Su Venida, la Tierra obtendrá las bendiciones de Dios correspondientes al Día Postrero, o sea, al séptimo milenio.

Y ahora, en la página 130 del libro de Citas, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en este extracto que hay aquí escrito (este extracto pertenece al mensaje “Cisternas rotas”; de la página 33 a la página 35 está ese extracto); dice:

1164 – “Recuerden que ‘los que están vivos y queden, no impedirán a los que están durmiendo; porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta…’. La sexta acaba de (sonar). Y esa última Trompeta, como el último Sello, será la Venida del Señor. ‘Tocará (o sea, sonará), y los muertos en Cristo se levantarán primero”.

Aquí tenemos que la Trompeta Final o Séptima Trompeta y Séptimo Sello es la Venida del Señor.

Y en el Día Postrero el Ángel del Señor Jesucristo estará revelando, predicando el misterio de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, y así estará la Trompeta Final del Evangelio del Reino sonando en este tiempo final y revelando el misterio de la Venida de Cristo en este tiempo final; y así estaremos escuchando (¿qué?) la Trompeta Final, para luego los muertos en Cristo ser resucitados en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos ser transformados.

En la página 149 también nos habla el precursor de la Segunda Venida de Cristo acerca de esta Trompeta Final o Séptima Trompeta, y nos habla también del Séptimo Sello, y nos dice:

1333 – “Recuerden que ‘los que están vivos y queden, no impedirán a los que están durmiendo; porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta…’. La sexta acaba de (sonar). Y esa última Trompeta, como el último Sello, será la Venida del Señor. ‘(Sonará, o sea) Tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primero’. Solo descansando hasta ese tiempo”.

Antes de la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos, estará sonando (¿qué?) la Trompeta Final, o sea, estará sonando la Trompeta del Evangelio del Reino: se estará predicando el Mensaje del Evangelio del Reino, el Mensaje del Evangelio Eterno, por el Ángel del Señor Jesucristo, el cual estará ungido con el Espíritu de Dios, con el Espíritu de Cristo, para predicar el Evangelio del Reino; porque es a Su Ángel Mensajero que Cristo le revela este misterio de Su Venida y lo usa en la predicación del Evangelio Eterno para dar a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final, en el Día Postrero, en el séptimo milenio, en el cual ya estamos viviendo si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene.

El séptimo milenio es el Día Postrero; es el Día Postrero del cual Cristo habló cuando dijo acerca de los que creerían en Él, vamos a ver… Él les habló acerca de una resurrección y les dijo así: Capítulo 6, verso 40, de San Juan, dice:

“Y ésta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”.

¿Para cuándo Cristo dice que resucitará a los creyentes en Él que han partido? Dice que será para el Día Postrero.

El Día Postrero es el séptimo milenio, porque “un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día”, dice San Pedro en su segunda carta, capítulo 3, verso 8, y también el profeta Moisés en el Salmo 90 y verso 4.

Un día delante de Dios para los seres humanos es mil años. Y los días postreros delante de Dios, para los seres humanos son los milenios postreros, que son quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio.

Por eso San Pablo y San Pedro dicen que Dios estuvo hablando por medio de Su Hijo en los postreros días; y ya han transcurrido dos mil años y todavía estamos en los postreros días; porque los postreros días delante de Dios, para los seres humanos son los tres milenios postreros, que son el quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio.

Cuando Jesús tenía de 4 a 7 años de edad comenzó el quinto milenio y por consiguiente comenzaron los días postreros delante de Dios, que para los seres humanos son los milenios postreros, los tres milenios postreros; porque después de esos tres milenios ¿viene qué? Después de esos tres milenios viene el Juicio Final y viene la eternidad.

Luego se entra a eternidad, el planeta Tierra entra a eternidad; y los que van a vivir eternamente entrarán a la eternidad, los que saldrán bien en el Juicio Final y recibirán allí vida eterna, entrarán a la vida eterna. Pero ya para ese tiempo los escogidos de Dios de la Iglesia gentil, desde antes de comenzar la gran tribulación ya ellos estarán en un cuerpo eterno y estarán con vida eterna, ya habrán entrado a eternidad; desde el momento en que han recibido el cuerpo eterno han entrado a eternidad físicamente también.

Y cuando hemos recibido a Cristo como nuestro Salvador y hemos lavado nuestros pecados en la Sangre de Cristo y hemos recibido Su Espíritu Santo, hemos entrado a vida eterna, aunque nuestro cuerpo físico sea mortal todavía; pero recibiremos un cuerpo eterno cuando los muertos en Cristo resuciten en cuerpos eternos, y entonces nosotros seremos transformados; pero ya nosotros tenemos vida eterna. Hemos recibido vida eterna en nuestro interior, hemos recibido un cuerpo teofánico eterno de la sexta dimensión. Nuestra alma, nuestra alma es eterna. Por eso dice la Escritura:

“El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”.

Ahora, eso está en San Juan, capítulo 5, verso 24.

Y vean ustedes cómo de etapa en etapa, de edad en edad, Cristo ha estado llamando y juntando a Sus escogidos por medio del ministerio que ha manifestado a través de cada ángel mensajero en los diferentes territorios donde se han cumplido esas etapas de la Iglesia de Jesucristo. Y ahora, para el Día Postrero, Él estaría llamando y juntando a Sus últimos escogidos en la Edad de la Piedra Angular, en la Dispensación del Reino y (¿dónde?) en la América Latina y el Caribe.

Porque el lugar santísimo del templo que construyó Moisés y del templo que construyó Salomón estaba (¿dónde?) en el occidente, o sea, en el oeste; y el Templo de Jesucristo ha estado siendo construido, y el Lugar Santísimo es construido (¿dónde?) en el oeste, que es el continente americano.

En la América Latina y el Caribe es que Cristo construye el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual con seres humanos, en donde Cristo morará en toda Su plenitud en el Día Postrero.

En los escogidos de las edades pasadas Dios no moró en toda Su plenitud, y ya esas edades terminaron; pero Dios morará en toda Su plenitud en los escogidos del Día Postrero. Cuando los muertos en Cristo resuciten y nosotros seamos transformados, Dios estará en toda Su plenitud en cada uno de ustedes y en mí también.

Y ahora, podemos ver cómo para este tiempo el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo está siendo construido con seres humanos: se está actualizando todo lo que está en el Templo que está en el Cielo, siendo actualizado en la Iglesia de Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular; y por eso Él está llamando y juntando a Sus escogidos, y ha colocado el ministerio del Día Postrero en Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular, donde manifiesta los ministerios de Moisés y Elías y el ministerio de Jesús.

Y esos son los ministerios prometidos para este Día Postrero, los cuales estarán respaldados por el Cielo completo, estarán respaldados por Dios y Su Trono; y por eso Él envía a los Arcángeles Gabriel y Miguel, para que estén en favor de esos ministerios y la labor que estará siendo llevada a cabo por esos ministerios a través del Ángel del Señor Jesucristo; así como respaldó Dios enviando Sus ángeles en cada edad, respaldó el ministerio de cada ángel mensajero y se llevó a cabo la Obra correspondiente a cada edad, y fueron llamados y juntados los escogidos de cada edad.

Ahora los Arcángeles Gabriel y Miguel estarán respaldando al Ángel que viene con el Evangelio Eterno, que es el Ángel del Señor Jesucristo, que viene predicando el Evangelio del Reino en este Día Postrero; y así es como viene sonando la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino y dando a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Hemos visto en esta ocasión quién es EL ÁNGEL CON EL EVANGELIO ETERNO.

Ahora, recuerden que este Ángel fue reflejado en los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil; por lo tanto, cosas que sucedieron en los ministerios de los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil, es tipo y figura de lo que estará sucediendo en el ministerio de este Ángel que viene con el Evangelio Eterno, que es el Ángel del Señor Jesucristo. Así que lo que fue reflejado allá luego estará siendo cumplido acá, en el tiempo final, bajo el ministerio del Ángel con el Evangelio Eterno.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes dándoles testimonio de EL ÁNGEL CON EL EVANGELIO ETERNO.

Hemos visto quién es ese Ángel. Viene dando testimonio de todas las cosas que han de suceder; viene anunciando el día de venganza del Dios nuestro, viene dando a conocer el día de venganza del Dios nuestro; viene en este tiempo final conforme a las profecías señaladas en el Apocalipsis y también en el Antiguo y Nuevo Testamento, viene —conforme a esas profecías— como el Ángel del Señor Jesucristo.

Hemos llegado al tiempo en que todos los hijos e hijas de Dios - al tiempo en que la Iglesia de Jesucristo estaría escuchando la Voz de Cristo, la Voz del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, la Voz del Ángel que era diferente a los demás, hablándonos por medio de Su Ángel Mensajero todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

En la América Latina y el Caribe es el territorio donde este Ángel estará manifestado predicando el Evangelio Eterno, el Evangelio del Reino, y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; y estará llamando y juntando a todos los escogidos de Dios con ese Mensaje, revelándoles el misterio de la Segunda Venida de Cristo.

Con esa revelación, que es la revelación del Séptimo Sello, es que son llamados y juntados todos los escogidos de Dios en este tiempo final; y será la primera ocasión en que se estará predicando en la Tierra el Mensaje del Evangelio del Reino en medio de la Iglesia de Jesucristo y dando a conocer el misterio de la Segunda Venida de Cristo, dándoles a conocer ese misterio a todos los hijos de Dios ¿para qué? Para que así lo reciban y reciban los beneficios de Su Segunda Venida.

El Ángel de Jesucristo no es Moisés, tampoco es Elías y tampoco es Jesús, pero en él estarán los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús siendo manifestados por el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, que es nuestro amado Señor Jesucristo.

Cristo viniendo en Espíritu Santo en el Día Postrero, manifestado en Su Ángel Mensajero, nos da a conocer todas estas cosas y nos habla con el Mensaje Eterno del Evangelio Eterno, con el Mensaje del Evangelio del Reino, y así nos llama y nos junta y nos revela el misterio de Su Venida a Su Iglesia en este Día Postrero.

Pero el Ángel de Jesucristo no es el Señor Jesucristo; él solamente es el instrumento de Cristo para Cristo manifestar Su ministerio, el ministerio de Jesús por segunda vez, y manifestar el ministerio de Moisés por segunda vez y manifestar el ministerio de Elías por quinta ocasión. Eso lo hace Cristo en Espíritu Santo manifestado en Su Ángel Mensajero, en el Ángel con el Evangelio Eterno, que es el Ángel de Jesús enviado para dar testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y se materialicen en cada uno de ustedes y en mí también todas esas bendiciones que Cristo, el Ángel del Pacto, habla por medio de Su Ángel Mensajero en este tiempo final; y pronto todos seamos transformados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, en y a la Casa de nuestro Padre celestial. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Dejo nuevamente con nosotros al reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar nuestra parte en esta noche dándole gracias a Cristo por Sus bendiciones.

Vamos a pedirle a Miguel pase por acá.

Yo le doy gracias a Cristo por la bendición de colocarme a mí y a todos Sus escogidos del Día Postrero en la América Latina y el Caribe, para estar viendo la venida de EL ÁNGEL CON EL EVANGELIO ETERNO y estar escuchando al Ángel predicando el Evangelio Eterno.

¿Dónde están las personas que estarían viendo Su Venida y estarían escuchando Su Mensaje, el Mensaje del Evangelio Eterno, siendo predicado por el Ángel del Señor Jesucristo?

Aquí estamos en esta noche; un grupo aquí en Puebla, República Mexicana; y en diferentes partes de la República Mexicana también hay miles de personas que verían a este Ángel predicando el Evangelio Eterno; y en toda la América Latina y el Caribe también hay miles de personas que estarían viendo al Ángel del Señor Jesucristo viniendo, predicando el Evangelio Eterno en este tiempo final; y con ese Mensaje llamando y juntando a todos los escogidos de Dios en este tiempo final y preparándonos para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde, y muchas gracias por vuestra amable atención, y pasen todos muy buenas noches.

Con nosotros el reverendo Miguel Bermúdez Marín.

“EL ÁNGEL CON EL EVANGELIO ETERNO”.

[Revisión julio 2019]

1 2 Reyes 6:15-17

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter