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Muy buenas tardes, amables amigos y hermanos presentes aquí en Puebla, en la República Mexicana. Es para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión para darles testimonio de “EL ÁNGEL CON EL SELLO DEL DIOS VIVO”, el cual aparece en Apocalipsis, capítulo 7; y leemos ese pasaje, donde nos dice, capítulo 7 de Apocalipsis:

“Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol.

Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar,

diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.

Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.

De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce mil sellados”.

Y sigue enumerando 12.000 sellados de cada tribu, mencionando cada tribu.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

En este pasaje encontramos al Ángel Mensajero que llevará el Mensaje al pueblo hebreo, el Ángel Mensajero que llamará y juntará 144.000 hebreos; aquí aparece este Ángel y aparece también el grupo de 144.000 hebreos, los cuales serán llamados y juntados en el Día Postrero.

Y en el capítulo 14 de Apocalipsis, verso 1 en adelante, aparecen ya llamados, juntados y sellados en sus frentes; capítulo 14, verso 1 en adelante, dice:

“Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el (nombre) de su Padre escrito en la frente.

Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas.

Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra.

Éstos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Éstos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Éstos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero;

y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios”.

Que Dios nos ayude y nos permita comprender todo este misterio de este Ángel.

Este es el Ángel, vean ustedes, que llama este grupo de 144.000; y en Apocalipsis, capítulo 14, encontramos ya el grupo de 144.000 llamados, juntados y sellados en sus frentes con el Sello del Dios vivo. Y dice que tenían el Nombre de Él y de Su Padre escrito en la frente, porque bajo el ministerio de este Ángel con el Sello del Dios vivo es que son llamados y juntados 144.000 hebreos del pueblo hebreo; pero antes de eso, este Ángel que viene con el Sello del Dios vivo…

Vean ustedes, ¿cuál es el Sello del Dios vivo? El Sello del Dios vivo es el Espíritu Santo; pues Dios por medio de San Pablo dice en el capítulo 4 de Efesios [verso 30]:

“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”.

¿Para qué día? Para el Día de la Redención; sellados con el Espíritu Santo para en el Día Postrero ser transformados y así obtener el cuerpo eterno, y los que han partido en Cristo ser resucitados en cuerpos eternos; y esto es para el Día de la Redención, porque es para el día, para el tiempo en que se obtendrá el regreso a la vida eterna con un cuerpo eterno (esto es para cada hijo e hija de Dios).

Y para ese tiempo los hijos e hijas de Dios estarán manifestados en toda su plenitud en cuerpos eternos, con vida eterna; y ahí estará la manifestación gloriosa de los hijos de Dios, por la cual clama toda la Creación, conforme a Romanos, capítulo 8; dice San Pablo, verso 19 en adelante, dice:

“Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;

porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;

y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo”.

Vean ustedes, ¿esperando qué? La redención, la adopción de nuestro cuerpo; porque es en el ciclo divino del Año del Jubileo actualizado, que es el ciclo divino correspondiente a la Edad de la Piedra Angular, en donde los muertos en Cristo resucitarán, en el Día Postrero, que es el séptimo milenio, y nosotros los que vivimos seremos transformados en este tiempo final, que es el Día Postrero, en donde la Edad de la Piedra Angular es cumplida; porque la Edad de la Piedra Angular es eterna, pero en la Edad de la Piedra Angular, vean ustedes, será que habrá una resurrección de los muertos en Cristo y una transformación de nosotros los que vivimos.

Y ahora veamos cómo nos dice acá la Escritura, hablándonos acerca de los Ángeles que Él envía… Y hablándonos de ese misterio del séptimo milenio nos enseña que es para el séptimo milenio que ocurrirá la resurrección de los muertos en Cristo y nosotros los que vivimos seremos transformados. Cuando Cristo habla en San Juan, capítulo 6, versos 39 al 40, Él dice:

“… y yo le resucitaré en el día postrero”.

Esto es así porque para el Día Postrero (que es el séptimo milenio) Cristo estará efectuando la resurrección de los santos que han partido, y estará produciendo, ¿qué estará produciendo?, estará produciendo la transformación de nosotros los que vivimos en este tiempo final.

Ahora, ese misterio de la resurrección de los muertos en Cristo, vean, es para el tiempo final, en el cual nosotros estamos viviendo.

Ahora, conforme a la promesa divina habrá una Gran Voz de Trompeta llamando y juntando a los escogidos de Dios; esa es la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino llamando y juntando a todos los escogidos de Dios. Es la Voz de Cristo por medio de este Ángel que era diferente a los demás; o sea, el Ángel que era diferente a los demás por medio del Ángel Mensajero de Cristo, que es este Ángel de Apocalipsis 7, el cual viene (¿con qué?) con el Sello del Dios vivo, viene con el Espíritu Santo. O sea, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es Jesucristo en Espíritu Santo, viene manifestado en Su Ángel Mensajero y viene produciendo el ministerio correspondiente al Día Postrero, el ministerio correspondiente a la Edad de la Piedra Angular y a la Dispensación del Reino.

Vean cómo por medio de ese Ángel Mensajero será que Cristo llamará y juntará a Sus escogidos y producirá esa nueva raza en cuerpos eternos, en el Día Postrero, por medio de la Obra que Cristo estará haciendo en el Día Postrero.

Ya Él por medio de Su Venida dos mil años atrás ha producido el cuerpo teofánico nuevo, y ahora la Segunda Venida de Cristo —la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová para el Día Postrero— traerá la bendición de la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos.

Y ahora, Cristo manifestado en Su Ángel Mensajero estará llamando y juntando a todos Sus escogidos de entre los gentiles primeramente y después del pueblo hebreo. Por eso es que Cristo en el tiempo final traerá la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos.

Por eso es que nos habla (vamos a ver) en la página 149 del libro de Citas, nos habla lo que estará sucediendo, y también en la página 146. Vamos a ver página 146, verso 1303, dice:

1303 - “Exactamente como en el principio, no fue la voluntad perfecta de Dios que los hijos nacieran en la Tierra por sexo (o sea, por medio del sexo). ¡No, señor! Dios creó al hombre del polvo de la Tierra (o sea, Dios creó al ser humano, al hombre, del polvo de la tierra), respiró el aliento de vida en él, y él se hizo una alma viviente. Él sacó de ese hombre una compañera y le hizo una esposa a él. Eso fue la primera y original voluntad de Dios. Pero cuando el pecado entró e hizo la cosa que hizo, entonces Él permitió que el hombre se casara con una esposa legalmente y tuviera hijos por ella. ‘Multiplicad y henchid la Tierra entonces, si esa es la manera en que lo van a hacer’. Pero, vean, esa nunca fue Su voluntad perfecta. Por lo tanto, todas estas cosas que tuvieron un principio tienen que tener un fin. Todo pecado tiene que venir a aniquilación. Todo pecado tiene que ser destruido. Por lo tanto, en el gran Milenio cuando la resurrección venga…”.

¿Cuándo?

“… en el gran Milenio cuando la resurrección venga, no tendremos que renacer otra vez por nuestros padres (o sea, por nuestros padres terrenales), sino que Dios, como Él hizo en el principio, llamará al hombre del polvo de la Tierra y su compañera con él. Eso es correcto. Esa es la manera en que Él lo hizo en el principio”.

Así será la resurrección de los muertos en Cristo, obteniendo un cuerpo nuevo, un cuerpo eterno y glorificado; y para nosotros los que vivimos así también será, porque Cristo transformará nuestro cuerpo y nos dará así un cuerpo eterno, y viviremos en él por toda la eternidad. Y eso está prometido para el Día Postrero, conforme a las palabras de Jesús: “… y yo le resucitaré (¿cuándo?) en el día postrero”.

Y ahora, es para el Día Postrero en que Cristo envía Su Ángel Mensajero. Este es el mismo Ángel… Vean, viene con el Sello del Dios vivo para llamar y juntar 144.000 hebreos, pero antes viene a Su Iglesia, a la Iglesia de Jesucristo, porque la Iglesia ha llegado al final.

Vean, en el mensaje de Los Sellos en español, en la página 57, dice de la siguiente manera (y vamos a leer esa página, que es muy importante); dice:

“‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza…’.

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando:

‘… y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel. ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia”.

Ahora, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el cual se hizo carne dos mil años atrás y fue conocido por el nombre de Jesús, vean ustedes, Él viene en el tiempo final; viene nuevamente el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, para el pueblo hebreo en Su Segunda Venida.

Y por cuanto la Iglesia de Jesucristo ha llegado a su final —la séptima edad de la Iglesia gentil ha llegado a su final, se ha terminado, y solamente queda el grupo de escogidos del Día Postrero—, viene entonces por Su Iglesia gentil, llama y junta a Sus escogidos del Día Postrero, los coloca en la Edad de la Piedra Angular, con Su Mensaje los llama, Su Mensaje del Evangelio del Reino, que es el Mensaje para el pueblo hebreo; pero por cuanto viene también a Su Iglesia gentil, viene con el Mensaje del Evangelio del Reino (que es la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final), el cual gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo.

Ese es el Mensaje que el pueblo hebreo recibirá, pero primero lo recibe la Iglesia de Jesucristo porque la Iglesia de Jesucristo en este tiempo final ha llegado a su fin; y por consiguiente, viene el Mensajero que llamará al pueblo hebreo, viene primero a Su Iglesia gentil, para llamar y juntar los escogidos del Día Postrero.

Por eso es que en la página 30, miren ustedes, del libro de Las Edades, nos dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“109. Ahora, ¿cuándo volverá el Evangelio a los judíos? Cuando se haya terminado la dispensación de los gentiles (o sea, cuando se haya terminado la Dispensación de la Gracia). El Evangelio está listo para volver a los judíos. Oh, si tan sólo les pudiera decir algo que está a punto de suceder hoy, en este nuestro día. Esta gran cosa que va a suceder recorrerá hasta Apocalipsis 11; y aquellos dos testigos, aquellos dos profetas, Moisés y Elías, trayendo el Evangelio de nuevo a los judíos”.

Moisés y Elías, los Dos Olivos, son los que llevan el Evangelio de regreso al pueblo hebreo, así como lo trajeron los hebreos a los gentiles por medio del ministerio de San Pedro y de San Pablo. Dice:

“Estamos listos. Todo está en orden. Igual como los judíos trajeron el Evangelio a los gentiles, así también los gentiles se lo llevarán de regreso a los judíos, y el Rapto sucederá”.

O sea que antes de ocurrir el rapto de los escogidos, ya el pueblo hebreo estará escuchando y recibiendo el Mensaje del Evangelio del Reino; y esto será por medio de los ministerios de los Dos Olivos, por medio de los ministerios de Moisés y Elías, que estarán manifestados en el Ángel del Señor Jesucristo, el Ángel que viene con el Sello del Dios vivo.

Para poder llevar los gentiles el Evangelio a los hebreos, tienen que tener primero los gentiles el Evangelio del Reino, que es el Mensaje que recibirá el pueblo hebreo; porque la Iglesia gentil, durante estos dos mil años que han transcurrido ha tratado de llevarles el Evangelio a los hebreos y ellos no lo han recibido. ¿Por qué? Porque ha estado llevándoles el Evangelio de la Gracia, el Evangelio que gira alrededor de la Primera Venida de Cristo como Cordero de Dios. Y el pueblo hebreo no ha aceptado la Primera Venida de Cristo, no lo ha recibido como el Cordero de Dios; por lo tanto, la Iglesia gentil no ha podido llevar el Mensaje del Evangelio de la Gracia al pueblo hebreo y ser aceptado por el pueblo hebreo como nación.

Pero para el Día Postrero la Iglesia de Jesucristo estará en la etapa de la Edad de la Piedra Angular y habrá entrado a la Dispensación del Reino, y entonces tendrá el Mensaje del Evangelio del Reino, que es el Mensaje que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo; y ese es el Mensaje que el pueblo hebreo recibirá.

Y ahora, esto regresará al pueblo hebreo, irá al pueblo hebreo —el Mensaje del Evangelio del Reino—, por medio de los ministerios de Moisés y Elías, por medio de los ministerios de los Dos Olivos, que son los ministerios que estarán en el Ángel que aparece en Apocalipsis, capítulo 7, con el Sello del Dios vivo.

Ese Ángel primeramente está en medio de la Iglesia gentil, en donde se hace el entrelace de la Dispensación del Reino con la Dispensación de la Gracia, y se hace el entrelace de la Edad de la Piedra Angular con la séptima edad de la Iglesia gentil, y se hace el entrelace del Evangelio del Reino con el Evangelio de la Gracia; y entonces queda establecida una nueva dispensación vigente delante de Dios; y Dios luego cierra la puerta de la segunda dispensación, la puerta de la Dispensación de la Gracia; y ya nadie más podrá entrar por esa puerta, porque Dios la cerrará. ¿Y será cerrada dónde? En este tiempo final.

¿Cuándo? Dice… Vamos a ver con relación a esta puerta que será cerrada; en San Lucas nos habla de esta puerta que será cerrada, y en Marcos también y en San Mateo.

Ahora, esa puerta que será cerrada, vamos a verla bien de cerca para poderla comprender; queremos comprender todos estos misterios divinos. En San Lucas, capítulo 13, verso 25, nos habla de esa puerta… vamos a ver esa puerta.

Cristo dijo, hablando de las ovejas y del Redil, Él dijo1: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo”.

Y ahora, vamos a ver esta puerta que será cerrada en el tiempo final. En San Lucas, capítulo 13, versos 22 en adelante, dice:

“Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, y encaminándose a Jerusalén.

Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:

Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán”.

Esa puerta angosta es la puerta que Cristo dice que es Él mismo.

Y ahora, en San Mateo, capítulo 7, verso 13 en adelante, también tenemos esa puerta; dice:

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;

porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”.

Y ahora, vean ustedes, es la misma puerta; y esa puerta es Cristo.

Y ahora, dice [San Lucas 13:25]:

“Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois.

Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste.

Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad.

Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos.

Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.

Y he aquí, hay postreros que serán primeros, y primeros que serán postreros”.

Ahora, vean ustedes cómo esta puerta de misericordia, de gracia, que es Cristo la Puerta de la Dispensación de la Gracia, será cerrada; y nadie más podrá entrar por esa puerta de la gracia para la Dispensación de la Gracia porque ya habrá sido cerrada esa puerta, y el tiempo ya no será más para entrar por esa puerta; y ya Cristo habrá salido del Trono de Intercesión en el Cielo, y ya no estará ya más la Sangre de Cristo allí haciendo intercesión; por lo tanto Dios verá a los seres humanos con sus pecados, los que no hayan lavado sus pecados en la Sangre de Cristo, y, por consiguiente, el juicio divino caerá sobre la raza humana.

Ahí se cumplen las palabras: “El que esté sucio, ensúciese todavía”, o sea, el inmundo (así nos enseña la Escritura); y esto es así porque ya no habrá oportunidad para lavar sus pecados en la Sangre de Cristo, porque ya habrá salido del Trono de Intercesión. Capítulo 22, verso 11, de Apocalipsis, dice:

“El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía”.

Ahora, vean ustedes, llegará el momento en que ya nadie más podrá ser lavado con la Sangre del Cordero porque ya Él no estará en el Trono de Intercesión en el Cielo; y ya Él habrá salido y habrá reclamado Su Herencia, Su Iglesia, todos los que Él ha redimido con Su Sangre preciosa; y los habrá resucitado y estarán en cuerpos eternos, y nosotros los que vivimos estaremos ya transformados y tendremos el cuerpo eterno; pero ya no habrá misericordia para la humanidad, porque ya la puerta habrá sido cerrada.

Ahora, vean ustedes cómo en la misericordia de Dios, todavía en la América Latina y el Caribe Dios está extendiendo Su misericordia, en la Edad de la Piedra Angular (que corresponde a la América Latina y el Caribe), y está llamando y juntando a todos Sus escogidos, que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero. Y hay personas que tienen sus nombres en la otra sección y también reciben bendición de Dios: ayudan a los escogidos de Dios, son de bendición y ayuda para los escogidos de Dios, y no perderán su recompensa en el Reino de Dios.

Ahora, la misericordia de Dios es manifestada en la Tierra por última vez por medio del ministerio del Ángel que era (aquí)… por medio del ministerio del Ángel que era diferente a los demás, manifestado en carne humana en el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo.

Y ahora, vean cómo la misericordia de Dios para el Día Postrero será manifestada por última vez bajo el ministerio de Moisés y Elías. En el libro de Los Sellos en español dice (vamos a ver)…, en la página 369, dice:

“194. Ahora fijémonos en los últimos dos versículos de Apocalipsis 6, o sea, lo que sucederá con los que hicieron mofa y se rieron de la predicación de la Palabra vindicada del Dios viviente. Esos profetas estarán allí y harán toda clase de milagros, oscurecerán el sol, y todas esas cosas a través de ese tiempo. Luego aquellos clamarán a las piedras y a los montes, que los escondan de la misma Palabra de la cual antes se habían burlado, porque ahora lo podían ver que venía. Decían: ‘Escondednos de la ira del Cordero’. Él es la Palabra. Ellos se habían burlado de la Palabra y ahora allí estaba la Palabra encarnada. Ellos se habían mofado grandemente de esos profetas, pero ahora había venido la Palabra encarnada. ¿POR QUÉ NO SE ARREPINTIERON? No pudieron; ya era demasiado tarde. Y ellos conocían muy bien el castigo que les esperaba; habían oído todo eso. Ellos habían estado en cultos como éste, y habían escuchado todas esas cosas. Ellos sabían que estaban encarando las mismas cosas que esos profetas habían predicho. Pero lo habían rechazado; despreciaron la misericordia de Dios por última vez. Y cuando uno desprecia la misericordia, lo único que le queda es el juicio. ¡Piénselo!

(Ahora dice):

195. Entonces allí se encontraban. No tenían ni en dónde esconderse. Y la Biblia dice: ‘Y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos de la cara de aquel que está sentado sobre el Trono, y de la ira del Cordero’. Ellos trataron de arrepentirse, pero el Cordero ya había venido para reclamar a los Suyos. Ellos clamaron a los montes y a las piedras; oraron, pero las oraciones fueron hechas muy tarde”.

Ahora podemos ver bajo el ministerio de quién la misericordia de Dios es manifestada por última vez: bajo el ministerio de Moisés y Elías, bajo el ministerio del Ángel que viene con el Sello del Dios vivo, en el cual el ministerio de Moisés es manifestado por segunda vez y el ministerio de Elías es manifestado por quinta vez.

Hemos visto que estos son los ministerios prometidos para el tiempo final, juntamente con el ministerio de Jesús.

Cuando Dios habla en Su Palabra y promete enviar un profeta que ya envió en el pasado, cuando aparece de nuevo: aparece el ministerio de aquel profeta en un hombre del tiempo presente, del tiempo en donde Dios cumple esa promesa.

Por ejemplo, tenemos a Elías Tisbita. Luego, Eliseo pidió la doble porción del espíritu de Elías y vino sobre Eliseo, cuando Elías fue tomado al Cielo en un carro de fuego o platillo volador, y luego Eliseo vino con la doble porción del espíritu ministerial que estaba en Elías; y eso fue la segunda manifestación del ministerio de Elías en este planeta Tierra.

Luego Dios había prometido también enviar a Elías para precursar la Primera Venida de Cristo; y cuando lo envió, el Arcángel Gabriel apareció al sacerdote Zacarías y le dijo que tendría un hijo el cual sería lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre, y vendría en el espíritu y con el espíritu y virtud de Elías para convertir los corazones de los padres a los hijos; y, vean ustedes, le dijo2: “Le pondrán por nombre Juan”, y dijo que vendría con el espíritu y poder de Elías. Era el Elías que tenía que venir en aquel tiempo, en la tercera venida de Elías.

Y siempre, cuando viene Elías, viene en un nuevo velo de carne:

La segunda venida de Elías fue la segunda venida del ministerio de Elías en un nuevo hombre, que fue Eliseo.

La tercera venida de Elías fue en un nuevo hombre, en un nuevo velo de carne, llamado Juan el Bautista.

La cuarta venida de Elías fue en un nuevo hombre, llamado William Marrion Branham.

Y la quinta venida de Elías es en ese Ángel que viene con el Sello del Dios vivo para llamar y juntar 144.000 hebreos; y ese Ángel es el Ángel del Señor Jesucristo, enviado en el Día Postrero para la Edad de la Piedra Angular y para la Dispensación del Reino.

El precursor de la Segunda Venida de Cristo hablando del Elías que vendrá para predicar al pueblo hebreo, contestó quién sería y cómo sería cumplida esa promesa, cuando le hicieron la pregunta número 11 en la página número 399 del libro de Los Sellos, donde dice (esa pregunta número 11 dice así):

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(La contestación fue):

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu; porque allá, cuando Elías ya había subido y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

¿Qué fue la venida de Elías por segunda ocasión? Fue el ministerio de Elías en Eliseo, porque Eliseo obró igual a Elías.

Y ahora, ¿qué será la venida del Elías que le predicará al pueblo hebreo en el Día Postrero, en la quinta manifestación de Elías, en la quinta venida de Elías? Será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu, ungido con ese espíritu ministerial de Elías en su quinta manifestación. Eso será la quinta venida de Elías a la Tierra; es el ministerio de Elías viniendo por quinta vez a la Tierra.

Ese ministerio lo opera siempre ¿quién? El Espíritu Santo, el cual lo operó en Elías Tisbita, en Eliseo, en Juan el Bautista, en el reverendo William Marrion Branham, y en el Día Postrero lo estaría operando en el Ángel que sube con el Sello del Dios vivo, que es el Ángel del Señor Jesucristo; y ese es el Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular y Ángel Mensajero de la Dispensación del Reino.

Ahora podemos ver este misterio de la venida de Elías por quinta ocasión.

También, hablándonos el precursor de Moisés, vean ustedes, nos dice de la siguiente manera… nos identifica quién será Moisés. En la página 326 del libro de Los Sellos en español dice:

“243. Moisés será la misma persona. Hallamos lo mismo en Apocalipsis 22:8”.

¿Y qué es lo que hallamos en Apocalipsis 22, verso 8? Dice que Moisés será la misma persona: “Hallamos lo mismo en Apocalipsis 22:8”; ahí estamos encontrando (¿a quién?) a Moisés. Y ahora vamos a ver quién será Moisés conforme al libro del Apocalipsis; dice:

“Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios”.

¿Quién es este Ángel? Es el Ángel del Señor Jesucristo, enviado para dar testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto; este es el Ángel que trae la revelación de Jesucristo. Y para el Día Postrero Cristo estará revelado en él y a través de él, porque Cristo estará velado y revelado por medio de Su Ángel Mensajero y estará haciendo las cosas que Él dijo que haría en este tiempo final.

Las personas estarán viendo un hombre, un profeta que estará haciendo todas estas cosas; pero si miran quién estará detrás de ese hombre, se darán cuenta que el que estará detrás de ese hombre será Jesucristo en Espíritu Santo, manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero en este Día Postrero; y estará llamando y juntando a Sus escogidos de entre los gentiles primeramente y después de en medio del pueblo hebreo.

Ahora podemos ver que este Ángel del Señor Jesucristo es un profeta; él viene dando a conocer las cosas que han de suceder pronto.

Y eso es lo que los profetas de Dios han hecho en el Antiguo Testamento y también en el Nuevo Testamento cuando Dios los ha enviado: los ha enviado dando testimonio de las cosas que han de suceder; porque vienen profetizando las cosas que han de ocurrir. Y aquí tenemos al Ángel Mensajero que trajo el Mensaje profético a Juan el apóstol, el Mensaje de la profecía de todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y ahora vean ustedes cómo ese Mensaje profético —del Ángel de Jesucristo dado a Juan el apóstol— se ha estado cumpliendo durante estos dos mil años que han transcurrido; y lo que falta por ser cumplido se cumplirá en el séptimo milenio, o sea, en el Día Postrero, en el cual ya nosotros estamos viviendo si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene.

Este es el único Ángel Mensajero que es diferente a los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil. Los siete mensajeros de las siete edades fueron mensajeros de edades, pero este Ángel que viene con el Sello del Dios vivo es un profeta dispensacional; y de esa clase de profeta solamente Dios tiene siete, siete profetas dispensacionales; porque Dios tiene solamente siete dispensaciones.

Y ahora, esos siete profetas dispensacionales son:

  • Adán para la Dispensación de la Inocencia;

  • Set para la Dispensación de la Conciencia;

  • Noé para la dispensación tercera, la Dispensación del Gobierno Humano;

  • Abraham para la Dispensación de la Promesa, que es la cuarta dispensación;

  • Moisés para la quinta dispensación, la Dispensación de la Ley;

  • Jesús para la Dispensación de la Gracia, que es la sexta dispensación;

  • y el Ángel del Señor Jesucristo para la Dispensación del Reino, que es la séptima dispensación.

Vean ustedes cómo cada uno de esos mensajeros vino con el Espíritu Santo, manifestado el Espíritu de Dios en ellos; y hablando por medio de esos profetas vino el Espíritu Santo en medio de los seres humanos, y vino revelando las cosas que iban a suceder. Así, de dispensación en dispensación, la revelación para cada dispensación ha venido por medio del mensajero dispensacional que Dios ha enviado.

Y ahora, para el Día Postrero Dios envía Su Ángel Mensajero, el Ángel que viene con el Sello del Dios vivo, en el cual viene manifestado Jesucristo en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Ángel que era diferente a los demás; el cual apareció en el cielo con los siete ángeles mensajeros de las siete edades, aquí en esta nube que fue tomada en fotos, esta nube que apareció en febrero 28 de 1963 a 26 millas de altura, con una anchura, un tamaño de 30 millas3; era una nube gigante; y a esa altura no podía aparecer nube alguna, porque no hay humedad a 26 millas de altura.

Eran nada menos que ángeles de Dios: los ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil, y el Ángel que era diferente a los demás, el cual es Cristo, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo envuelto en una nube; y ahí fue visto envuelto en esa nube formada por ángeles, y ahí lo encontramos a Él manifestado en el cielo, en el aire, con esos ángeles; y esa es la señal en el cielo, de la Venida del Hijo del Hombre.

Cuando estaba la señal de la Venida del Hijo del Hombre dos mil años atrás en el cielo, los magos miraron y vieron la Estrella de Belén, o la señal llamada la Estrella de Belén, y llegaron hasta la tierra de Israel preguntando4: “¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente”. Cuando la señal fue vista en el cielo, los magos comprendieron que ya el Mesías estaba en la Tierra. Ya llevaba 2 años esa señal en el cielo, por lo tanto el Mesías tenía que tener aproximadamente 2 años de edad, y en algún sitio tenía que haber nacido.

Ellos no sabían cuál sería el lugar, la ciudad; pero cuando el rey Herodes llamó a los doctores de la Ley (llamó a los escribas, llamó a estas personas, y a los principales sacerdotes) y les preguntó dónde había de nacer el Cristo, el Mesías, ellos dijeron5: “En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta”; o sea, el profeta Miqueas, en el capítulo 5, verso 2, habla acerca del nacimiento del Mesías, del nacimiento del Príncipe que gobernará al pueblo hebreo.

El Gobernador o Rey del pueblo hebreo nacería (¿dónde?) en Belén de Judea, donde había nacido David; y por cuanto es un descendiente de David, Él tiene que venir (¿dónde?) en Belén de Judea.

Belén significa ‘la Casa del Pan de Dios’; y Cristo, siendo la Casa del Pan de Dios…, pues Pedro dijo6: “Tú tienes palabras de vida eterna”. “No solamente de pan literal vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”7.

Y Cristo siendo la Casa del Pan de Vida Eterna, siendo Cristo la Casa de la Palabra de Dios (la cual estaba manifestada allí en carne humana), vean ustedes, Él tenía que nacer en el lugar que lo representaba a Él: Belén, que significa ‘la Casa del Pan de Dios’.

Y ahora, podemos ver que el Mesías vino en una forma sencilla. Ellos esperaban la Venida del Mesías conforme a sus interpretaciones, los grandes sabios religiosos, teólogos de aquel tiempo; pero Dios cumplió esa promesa en forma tan sencilla que ni pudieron percibir que ya estaba cumplida en medio de ellos; y luego, cuando comenzó Su ministerio, vean ustedes, ni se dieron cuenta que ese era aquel que había nacido en Belén de Judea pero se había criado (¿dónde?) en Nazaret.

Miren cómo Dios ciega a los sabios. Cuando Dios llevó al niño Jesús de la tierra de Belén de Judea a la tierra de Egipto, y después de la tierra de Egipto lo llamó para regresar a la tierra de Israel —y regresaron a la tierra de Israel, pero no regresaron a Belén de Judea, sino que fueron a Nazaret—, con eso que Dios hizo ahí, en donde fueron a Nazaret a vivir María, José y el niño Jesús, con eso ocultó al Mesías de los ojos de los sabios y de los entendidos; y del rey que vino después del rey Herodes (que buscaba a los niños para matarlos buscando al Mesías), después, el otro rey que vino después de ese rey que mató a los niños, encontramos que ese otro rey tampoco logró conseguir al Mesías8; ya estaba siendo criado ¿dónde? En Nazaret.

Y ahora, vean ustedes, quedó oculto tanto del Gobierno romano como de la clase de gobierno que podía tener el pueblo hebreo, y también de la religión hebrea y de sus grandes líderes religiosos.

Ellos podían decir: “El Mesías tiene que venir de Belén de Judea”. ¿Y por qué no estuvieron allí cuando nació? Cuando los magos llegaron a la tierra de Israel, a Jerusalén, preguntando por el Mesías, ¿por qué no fueron con los magos para buscar al Mesías en Belén de Judea?

Y ahora, cuando el Mesías comienza Su ministerio algunos decían: “No puede ser Jesús el Mesías porque él es de Nazaret”, pero no sabían que había nacido en Belén de Judea; porque el tiempo para ellos ver y conocer el nacimiento del Mesías en Belén de Judea era cuando Jesús estaba en Belén de Judea.

Y ahora, miren ustedes, algunas personas pueden decir, como algunos de ustedes pueden decir: “Yo soy…”. Digamos, algunos pueden decir: “Yo soy de Monterrey”, y sin embargo ¿usted está dónde?, en Puebla. Cualquier persona puede decir: “No, yo estoy esperando a uno que viene de Monterrey, y tú estás en Puebla. Tú no puedes ser la persona que yo estoy esperando”; pero sin embargo, uno que lo conozca a usted puede decir: “Esta es la persona; lo que pasa es que él nació en Monterrey, tuvo un tiempo allá en Monterrey, pero después se mudó a Puebla; pero es de Monterrey”. Si buscamos su acta de nacimiento dice que es nacido (¿dónde?) en Monterrey, aunque esté viviendo en Puebla.

Y ahora, vean ustedes, cuando Natanael buscó a Felipe, o Felipe a Natanael, y le dice: “Mira, hemos hallado a aquel del cual habló Moisés”, seguida Natanael pregunta: “¿De dónde es?”. Felipe le dice: “De Nazaret. Hemos hallado a Jesús de Nazaret”. Y Natanael dice: “¿De Nazaret puede salir algo de bueno?”9.

Como algunas veces, pues, comentamos de algunas ciudades o de algunos lugares, de los países. Decimos: “¿De tal lugar podrá salir algo de bueno? (Si no ha salido nunca una persona importante) ¿Podrá salir alguna persona importante de ese lugar?”. Y si se anuncia que está saliendo la persona más importante, algunos pues pueden hasta dudar y decir: “Si de ahí nunca ha salido nada bueno (!). ¿Cómo va a salir de ahí?”.

Por ejemplo, pueden tratar de buscar una persona para que sea el candidato a presidente; y si lo buscan de un lugar del cual no haya salido ningún buen político y nunca haya salido un presidente de ese lugar, las personas pueden decir: “¿Y de ahí podrá salir algo bueno? Si de ahí no ha salido ningún buen político; ninguno ha llegado ni a senador de ese lugar”. Pero vean ustedes, ahora el que va a ser presidente está saliendo de ese lugar; y algunos hasta pueden dudar de que ese pueda obtener esa posición de presidente, porque de ese lugar nunca ha salido un político bueno, que haya llegado a un nivel bien alto.

Y así sucedía con Jesús de Nazaret: de Nazaret no había salido nada de bueno; o sea, nunca había salido un gran líder religioso, y parece que tampoco ningún líder político, no habían salido personas importantes de ese territorio; pero ahora, decir que estaba saliendo de ahí el Mesías, cuando de Nazaret nunca había salido un profeta, y ahora salir el profeta más grande, eso pues sorprendía a la gente y ponía en duda que pudiera salir de ese lugar el Mesías Profeta del pueblo hebreo; y decían: “Pero ¿no dice la Escritura que tiene que ser de Belén de Judea?”. Pero ya eso había sido cumplido.

Ahora, vean cómo esta bendición tan grande de la Primera Venida de Cristo fue ocultada por Dios, y tropezaron en el velo de carne en donde se estaba cumpliendo la Primera Venida de Cristo. Tropezaron donde siempre tropiezan las personas: en el velo de carne; porque no comprenden que cuando Dios promete algo grande, es grande en cuanto a la manifestación de Dios, pero en cuanto al velo de carne a través del cual es realizado ese evento grande, el velo de carne es una persona sencilla.

Vean ustedes, la Primera Venida de Cristo: el evento más grande prometido para ser cumplido en aquel tiempo en medio del pueblo hebreo, y sin embargo el velo de carne en el cual estaba siendo cumplida esa promesa tan grande era un sencillo obrero de la construcción; y el pueblo hebreo estaba esperando un rey y llegó un obrero de la construcción, un carpintero. Como que no concuerda eso con la grandeza que el pueblo hebreo estaba esperando; porque no comprendieron que lo grande, la grandeza era lo que estaba dentro de aquel obrero de la construcción llamado Jesús de Nazaret.

Dios lo hace en esa forma para que así nadie dependa de su sabiduría humana y nadie esté buscando grandeza humana para darle la gloria a la parte humana, sino para que todos busquen la grandeza divina, la parte divina que está manifestada en esa simplicidad humana; para que así no se le dé la gloria a la parte humana, sino a la parte divina: se le dé la gloria a Dios.

Ahora, vean lo sencillo que fue todo en la Primera Venida de Cristo.

El precursor de la Segunda Venida de Cristo dice que también así será para la Venida de Cristo, del Ángel Fuerte, del Ángel que desciende del Cielo envuelto en esa nube, dice que será en esa forma también: dice que será en forma sencilla Su Venida.

Y ahora, cuando se habla de “forma sencilla” se refiere a la parte humana, y cuando se habla de “la parte gloriosa” se refiere a la parte divina.

Por ejemplo, en los querubines que estaban en el lugar santísimo del templo que construyó Salomón, cuando se habla o se refiere a la parte humana que será manifestada en el cumplimiento de esos dos querubines, pues se habla de la madera de olivo: los Dos Olivos; como dice Apocalipsis, capítulo 11, verso 3 en adelante, y Zacarías, capítulo 4.

Y cuando se habla de la parte divina, de la Divinidad manifestada en esa parte humana, cuando se habla de la Divinidad, de la parte divina que será manifestada ahí, en el ministerio de Moisés y Elías, en el ministerio de los Dos Olivos, pues se está hablando (¿de qué?) del oro, con el cual estaban cubiertos los dos querubines de oro, de madera y de oro, que construyó el rey Salomón.

Ahora, podemos ver que Dios obra siempre las cosas grandes que Él ha prometido en simplicidad; y las personas tropiezan con el velo de carne, que siempre es sencillo, y no pueden algunas veces creer que una cosa tan grande como la que Dios ha prometido se esté cumpliendo en una persona sencilla del tiempo en que las personas están viviendo.

Y eso fue lo que sucedió en la Primera Venida de Cristo: estaban esperando un personaje bien importante, un personaje grande, y vino un joven carpintero, un obrero de la construcción, predicando y revelándole al pueblo que la Venida del Mesías estaba cumplida en Él; y tropezaron con ese velo de carne.

Pero Cristo decía10: “Mas bienaventurado el que no halle tropiezo en mí”; porque siempre se tropieza con el velo de carne donde Dios cumple Sus promesas. Donde Dios cumple la Venida del Mesías, vean ustedes, fue el lugar donde tropezaron los grandes líderes religiosos de aquel tiempo: tropezaron con la Piedra del Ángulo, la Piedra de tropiezo11.

Ahora, para el Día Postrero, la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, vean ustedes, será cumplida; y la parte grande y gloriosa será la manifestación divina que habrá en ese tiempo, cumpliendo la Venida del Hijo del Hombre (manifestando el ministerio de Jesús) y la Venida de los Ángeles (que son la venida de los ministerios de Moisés y Elías); y todo eso viniendo manifestado en un hombre de este tiempo final, que es el Ángel que viene con el Sello del Dios vivo en Apocalipsis, capítulo 7, es el Ángel del Señor Jesucristo; y ese Ángel no es Jesucristo, no es Moisés y tampoco es Elías, pero en ese Ángel Jesucristo estará manifestando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús.

Ese es el misterio del Ángel del Señor Jesucristo y ese es el misterio del Séptimo Sello y ese es el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; y ese misterio es revelado a la Iglesia de Jesucristo en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular y en la Dispensación del Reino, y en el territorio latinoamericano y caribeño.

Vean la bendición tan grande que nos ha tocado en el territorio latinoamericano y caribeño conforme al Programa de Dios correspondiente a este tiempo final.

Y ahora, hemos visto que la venida de Moisés no es viniendo Moisés literalmente, sino el ministerio de Moisés siendo colocado en un hombre de este tiempo final, que es el Ángel del Señor Jesucristo; y la venida de Elías por quinta ocasión es la venida del ministerio de Elías en un hombre de este tiempo final; y la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel Fuerte, de Jesucristo viniendo en Espíritu Santo, manifestado en Su Ángel Mensajero operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús.

Ahora veamos lo que dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo hablando sobre el Ángel que era diferente a los demás, donde dice: en la página 469 del libro de Los Sellos en español dice:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado (se refiere a esta nube, de ángeles), contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’. ¿Se acuerdan?

154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello…”.

Y el Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, de Jesucristo en Espíritu Santo viniendo en el Día Postrero y manifestándose en carne humana en Su Ángel Mensajero.

Ahora, vean ustedes lo que dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo; en la página 134 del libro de Los Sellos en español dice:

“142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como Rey de Reyes y Señor de Señores”.

Y en la página 277 del libro de Los Sellos también en español, orando dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

Y ahora, hemos visto quién es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19: es el Espíritu Santo, Jesucristo en Espíritu Santo.

Y ahora, en la página 256 del libro Los Sellos en español, vean ustedes, conforme a lo que fue dicho, que el Espíritu Santo vendrá en carne humana, ahora vamos a ver cómo vendrá:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Si conseguimos ese hombre, conseguiremos al Verbo, al Ángel del Pacto, al Ángel de Jehová, manifestado en carne humana en este Día Postrero.

Será el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre de este tiempo final; como el ministerio de Elías será el ministerio de Elías en un hombre de este tiempo final, y así también el ministerio de Moisés.

Y ahora, el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, vean ustedes, es el Séptimo Sello; es Jesucristo, es el Espíritu Santo, es el Ángel del Pacto, viniendo en el Día Postrero en carne humana en Su Ángel Mensajero.

Si encontramos ese velo de carne, el Ángel del Señor Jesucristo, encontraremos la manifestación del Séptimo Sello, la manifestación de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, en carne humana, en el Ángel del Señor Jesucristo; encontraremos los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús siendo manifestados en carne humana en el Ángel del Señor Jesucristo; y lo encontraremos llamando y juntando a todos los escogidos de Dios en el Día Postrero, en la América Latina y el Caribe; porque ese Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 viene del occidente.

Dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página 166 del libro de Citas, verso 1485 (el cual es un extracto del mensaje “El único lugar provisto por Dios para adorar”, página 2), dice:

1485 – “Ahora, yo estaba poniéndome bastante viejo y pensé: ‘¿Habrá otro avivamiento, veré otro tiempo?’. Y sólo recuerden, del Oeste vendrá un jinete en un caballo blanco. Cabalgaremos esta senda otra vez. Eso es correcto. Tan pronto como estemos listos. Vean, es una promesa”.

Si es una promesa, tiene que estar en la Biblia. Esa es la promesa de Apocalipsis 19, verso 11 en adelante: la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida de Cristo, del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, el cual vino dos mil años atrás encarnado en un hombre de aquel tiempo llamado Jesús.

Y para el Día Postrero el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, vendrá nuevamente en carne humana en un hombre de este tiempo final, el cual es el Ángel del Señor Jesucristo, el cual es el Ángel de Apocalipsis, capítulo 7, que viene con el Sello del Dios vivo, viene con el Espíritu Santo, viene con el Ángel del Pacto en él manifestado, viene con la Palabra encarnada en el Día Postrero.

El Verbo, la Palabra, es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, o sea, Jesucristo en Espíritu Santo, y viene manifestado en carne humana en el Día Postrero en Su Ángel Mensajero.

Por eso fue que Juan el apóstol quiso adorarlo en dos ocasiones: en Apocalipsis, capítulo 19, versos 9 al 10, y Apocalipsis, capítulo 22, versos 6 al 9; y el Ángel le dijo: “Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos. Adora a Dios”.

Y ahora, vean ustedes cómo este Ángel Mensajero se coloca en la posición correcta: no permite la adoración; porque solamente Dios debe ser adorado; y este Ángel es solamente el profeta mensajero de Jesucristo, a través del cual Cristo en Espíritu Santo se manifiesta en el Día Postrero y opera los ministerios de Jesús, de Moisés y de Elías; prometidos esos ministerios para estar manifestados en la Tierra en carne humana en el Día Postrero. O sea que estos tres grandes ministerios son manifestados en el Ángel del Señor Jesucristo, en un solo hombre; porque Dios no tiene dos profetas mayores al mismo tiempo.

Y ahora hemos visto quién es EL ÁNGEL CON EL SELLO DEL DIOS VIVO. El Sello del Dios vivo es el Espíritu Santo, es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, o sea, es Jesucristo en Espíritu Santo; y ahora este Ángel con el Sello del Dios vivo viene en el Día Postrero.

Es el Ángel que viene con el Espíritu Santo encarnado en él para dar testimonio de todas estas cosas a todas las iglesias y a todos los seres humanos y a todas las naciones, y para llamar y juntar a todos los escogidos de Dios —de entre los gentiles primeramente—, y completarse así el número de los escogidos de Dios de la Iglesia del Señor Jesucristo; y después llamará y juntará 144.000 hebreos del pueblo de Israel.

Hemos visto el misterio de EL ÁNGEL CON EL SELLO DEL DIOS VIVO. Ese es el Ángel Mensajero que viene con la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final.

Es la Voz de Arcángel el Mensaje de este Ángel Mensajero, y es la Trompeta de Dios; porque es la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, con el cual da testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final, e identifica las que ya han sido cumplidas.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión dándoles testimonio de EL ÁNGEL CON EL SELLO DEL DIOS VIVO de Apocalipsis, capítulo 7, verso 2 en adelante.

Ese es el Ángel Mensajero para la Iglesia de Jesucristo en este tiempo final y es el Ángel Mensajero para el pueblo hebreo en este tiempo final también. Ese es el profeta mensajero del siglo XXI y de todos los demás siglos que vengan más adelante, y también él es el profeta mensajero del séptimo milenio y también para toda la eternidad.

Este es el Ángel Mensajero que viene con el Mensaje del Evangelio del Reino predicando en el Día Postrero; y en Apocalipsis, capítulo 14, verso 6, dice:

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo…”.

Ese es el Ángel Mensajero de Jesucristo, con el Evangelio Eterno, porque su Mensaje será para el Milenio y luego para toda la eternidad. Con ese Mensaje todos los misterios de Dios serán revelados a los hijos e hijas de Dios durante el séptimo milenio y durante toda la eternidad.

Fue representado este Ángel Mensajero en los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil. Por eso encontraremos que en esos mensajeros hubo cosas que luego son cumplidas plenamente en el Ángel que viene con el Sello del Dios vivo.

En ese Ángel están representados los siete ángeles mensajeros con las siete edades de la Iglesia gentil y nuestra edad también, porque esa es la edad del Ángel que viene con el Sello del Dios vivo.

Es el único Ángel Mensajero —enviado por Cristo— que podrá tomar 144.000 hebreos y colocarlos en su edad. Por eso aparecen luego en Apocalipsis, capítulo 14, siendo colocados (¿dónde?) sobre el Monte de Sion, con el Cordero, porque son colocados en la Edad de la Piedra Angular, que es la edad de la cima del Monte de Sion; son colocados en esa edad donde está el Ángel Mensajero que viene con el Sello del Dios vivo.

Todos los demás mensajeros quisieron llamar y juntar ese grupo de 144.000 hebreos. ¿Y dónde ustedes creen que los hubiera colocado San Pablo? Pues en la primera edad. ¿Y dónde los hubiera colocado el segundo ángel mensajero de la segunda edad de la Iglesia gentil? Pues los hubiera colocado en la segunda edad. ¿Y dónde los hubiera colocado Martín? En la tercera edad, que era su edad. ¿Y dónde los hubiera colocado Colombo? Pues en la cuarta edad. ¿Y dónde los estuviera colocado Lutero? Pues en la quinta edad. ¿Y dónde los hubiera colocado Wesley? Pues en la sexta edad. ¿Y dónde los hubiera colocado William Branham? En la séptima edad de la Iglesia gentil; porque cada mensajero llama y junta a los escogidos de Dios en la edad en la cual y para la cual Dios lo ha enviado.

Y ahora, ¿dónde juntará el Ángel que viene con el Sello del Dios vivo a los 144.000 hebreos? Los juntará en la Edad de la Piedra Angular y en la Dispensación del Reino. ¿Y dónde juntará a los escogidos de entre los gentiles? Pues en la Edad de la Piedra Angular también, y en la Dispensación del Reino.

Hemos visto el misterio de EL ÁNGEL CON EL SELLO DEL DIOS VIVO, hemos visto quién es ese Ángel: es el Ángel del Señor Jesucristo. Es el último profeta mensajero dispensacional y también el mensajero de la Edad de la Piedra Angular de la Iglesia del Señor Jesucristo. Ese es el Ángel con el Sello del Dios vivo de Apocalipsis, capítulo 7, verso 2 en adelante.

Ha sido para mí un privilegio darles testimonio de EL ÁNGEL CON EL SELLO DEL DIOS VIVO, y mostrarles que este Ángel estará en medio de la Iglesia de Jesucristo en el Día Postrero, y de ahí luego irá al pueblo hebreo. Estará en medio de la Iglesia de Jesucristo en el occidente, en la América Latina y el Caribe, que es el territorio donde Cristo cumple la Edad de la Piedra Angular.

Es en la manifestación de Dios en ese Ángel Mensajero que viene el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, el Espíritu Santo viene encarnado en ese Ángel Mensajero; y es del occidente que viene ese Jinete en ese caballo blanco, como dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en el pasaje que les leí, de la página 166 del libro de Citas, en donde dice: “Del occidente vendrá un Jinete en un caballo blanco. Recorreremos esta senda, este camino, otra vez. Es una promesa”. Es la promesa de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Y ahora, el precursor identifica el territorio: el occidente. Y ahora, en estos días finales, Dios ha identificado el territorio del occidente donde esta promesa se estaría cumpliendo. Luego de ser dicho por el precursor que sería del occidente que vendría ese Jinete en el caballo blanco…, y el occidente es el territorio o el continente americano, que consta de Norteamérica, Centroamérica, Suramérica y el Caribe; y ya en Norteamérica se cumplió la séptima edad de la Iglesia gentil, y ahora la Edad de la Piedra Angular corresponde al resto del continente americano, o sea, corresponde a la América Latina y el Caribe.

Es en un velo de carne del territorio latinoamericano y caribeño que vendrá Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en el Día Postrero, el Ángel del Pacto manifestado en carne humana; y eso será la Palabra encarnada en un hombre; y eso será el ministerio de Moisés en un hombre de este tiempo, un hombre ungido con ese ministerio; y eso será el ministerio de Elías en un hombre de este tiempo, un hombre ungido con ese ministerio en este tiempo final; y eso será también un hombre ungido con el ministerio de Jesús en este tiempo final.

Eso será un hombre, un hombre ungido con el Espíritu Santo en el tiempo final. Eso será un hombre donde estará el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Ángel que era diferente a los demás, que apareció en esa nube, viniendo manifestado en carne humana y llevando a cabo Su Programa correspondiente a este tiempo final, llevándolo a cabo por medio de un hombre de este tiempo final.

Las personas verán a un hombre, pero los escogidos verán a Jesucristo, el Ángel del Pacto manifestado a través de un hombre de este tiempo final, y verán por consiguiente los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús; estarán viendo la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en este tiempo final.

Pero ese hombre ni es Jesucristo ni es Moisés ni es Elías, él solamente es el profeta mensajero de la Dispensación del Reino con el Mensaje del Evangelio del Reino predicándolo en este tiempo final. Y esa parte humana será la sencilla, y la parte grande será la parte Divina que estará siendo manifestada a través de ese hombre. Y ese hombre es EL ÁNGEL CON EL SELLO DEL DIOS VIVO; ese es el Ángel que viene con el Séptimo Sello manifestado en él.

Ahora hemos visto cómo sería el Séptimo Sello cumplido, manifestado en este tiempo final, en medio de Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular; etapa que corresponde a los latinoamericanos y caribeños. Por eso es que el precursor de la Segunda Venida de Cristo dijo que los Truenos emitieron sus voces en otro idioma, en un idioma que él no conocía12.

Bueno, vamos a dejar eso quietecito ahí para otra ocasión, cuando hablemos acerca de los Truenos y de lo que los Truenos revelan; porque los Truenos le dan la fe para el rapto a la Iglesia del Señor Jesucristo, le dan la fe, la revelación para el rapto, que es la revelación de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles en este tiempo final.

Ha sido para mí una bendición grande estar con ustedes aquí en la ciudad de Puebla, en la República Mexicana, dándoles testimonio de “EL ÁNGEL CON EL SELLO DEL DIOS VIVO”.

Que las bendiciones de Jesucristo prometidas para este tiempo final sean sobre cada uno y sobre mí también, y pronto todos seamos transformados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención, y pasen todos muy buenas tardes.

Dejo con nosotros al reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar nuestra parte en esta ocasión, y luego continuaremos para y en las próximas actividades que todavía tendremos aquí en la ciudad de Puebla.

Miguel les anunciará esas próximas actividades que vamos a tener aquí, así que tenemos todavía tiempo para las próximas actividades. Así que con nosotros Miguel, para que les dé a conocer las próximas actividades de este día en el cual estamos.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“EL ÁNGEL CON EL SELLO DEL DIOS VIVO”.

[Revisión julio 2019]

1 San Juan 10:9

2 San Lucas 1:13

3 41.8 km × 48.3 km

4 San Mateo 2:2

5 San Mateo 2:5

6 San Juan 6:68

7 Deuteronomio 8:3, S. Mateo 4:4, S. Lucas 4:4

8 San Mateo 2:22-23

9 San Juan 1:45-46

10 San Mateo 11:6

11 Romanos 9:32-33, 1 Pedro 2:7-8

12 Los Sellos, “El Séptimo Sello”, pág. 471, párr. 162

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