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Muy buenas tardes, amables amigos y hermanos presentes; es para mí una bendición muy grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes la Palabra de Dios y ver con las Escrituras y a través de las Escrituras el Programa de Dios correspondiente a este tiempo. Y lo veremos a través del tema: “EL CAMINO DEL SÉPTIMO SELLO, esto es, BAJO EL MISTERIO DEL ESTABLECIMIENTO DEL REINO DE CRISTO”, en donde estaremos viendo el camino del Séptimo Sello.

Para lo cual quiero leer en San Lucas, capítulo 17, versos 24 al 30; y versos... capítulo 21, verso 36; y también Apocalipsis, capítulo 8, verso 1.

Vamos a ver aquí lo que nos dice capítulo 17 de San Lucas, verso 22 en adelante:

“Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis.

Y os dirán: Helo aquí, o helo allí. No vayáis, ni los sigáis.

Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día.

Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación.

Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre.

Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.

Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban;

mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.

Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste”.

Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.

Y en San Lucas, capítulo 21, nos dice verso 34 al 36, y también capítulo 21, verso 27 en adelante dice:

“Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.

También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles.

Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca.

Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.

Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.

Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre”.

Y Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 al 5, dice:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL CAMINO DEL SÉPTIMO SELLO (esto es) BAJO EL MISTERIO DEL ESTABLECIMIENTO DEL REINO DE CRISTO”.

Hemos visto a través de estas escrituras que hemos leído, que cuando el Séptimo Sello fue abierto en el Cielo hubo silencio como por media hora; media hora del Cielo para los seres humanos representa una cantidad de años, porque cuando se habla de un día delante del Señor (o sea, de un día en el Cielo), representa para los seres humanos mil años; y cuando se habla de una hora delante de Dios, una hora en el Cielo, usted busca... Si una hora - si un día delante de Dios (que son 24 horas), delante de Dios son mil años, entonces una de esas horas equivale a cuarenta y un años (con ¿cuántos meses, Miguel?) con ocho meses. Cuarenta y un (41) años con ocho (8) meses es la hora de Su Venida.

Cuando se dice de la hora de Su Venida no se refiere a 24 horas del día, sino que se refiere a ese ciclo divino en donde delante de Dios será una hora, pero para los seres humanos serán 41 años con 8 meses. Y encontramos que hubo en el Cielo silencio como por media hora cuando fue abierto ese misterio del Séptimo Sello en el Cielo; y el misterio del Séptimo Sello es el misterio de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles.

Ahora, podemos ver que este misterio contenido en el Séptimo Sello es tan grande que, vean ustedes, causó silencio ¿dónde? En el Cielo.

¿Y quién puede silenciar el Cielo, quién puede silenciar las huestes celestiales que están todos los días cantando y adorando a Dios?

Y ahora, con la apertura del Séptimo Sello se silenció el Cielo completo. Ahora, ¿por qué hubo silencio en el Cielo? Esto es para que el diablo no supiera, no conociera el misterio de ese Séptimo Sello, el misterio de la Segunda Venida de Cristo.

Vean, para la Primera Venida de Cristo encontramos que cuando apareció la señal del Hijo del Hombre para Su Primera Venida, que fue la Estrella de Belén, ¿qué sucedió? Llegaron los magos a Jerusalén buscando al Mesías y nadie sabía nada del nacimiento del Mesías, nadie sabía en qué año nacería el Mesías.

Aunque tenían la profecía que decía que el Mesías nacería por medio de una virgen y que sería descendiente del rey David, y también tenían la profecía..., eso es en Isaías, capítulo 7, verso 14; e Isaías, capítulo 9, verso 1 en adelante, verso 1 al 8 o al 9; y también tenían la profecía de Miqueas, capítulo 5, verso 2, que decía que tenía que ser de Belén de Judea; pero ¿en qué año nacería el Mesías? Eso Dios lo había guardado en secreto.

Y ahora, vean ustedes, el diablo siempre ha estado buscando conocer el Programa de Dios, ¿para qué? Para tratar de destruir todo el Programa de Dios. Y ahora, encontramos que el diablo no sabía nada acerca del nacimiento del Mesías, no sabía en qué año iba a nacer el Mesías; pero miren ustedes, el diablo sí sabía que el Mesías tendría Su ministerio en la semana número setenta; y cuando Jesús nació en Belén de Judea, encontramos que apareció por dos años (como poco) una señal en el cielo, la cual muchas personas la vieron pero quizás no entendieron lo que significaba esa estrella allá en el cielo; pero hubo personas que sabían que cuando Dios ha prometido realizar en Su Programa algo aquí en la Tierra, siempre aparece una señal en el cielo.

Por eso es que Cristo siempre ha dicho a través de Su ministerio que habrá señales en el cielo; y las personas tienen que comprender que al ver esas señales en el cielo algo en la Tierra está sucediendo o va a suceder.

Y ahora, en la escritura, en el libro de Números, encontramos allí en el libro de Números, capítulo 24, verso 17, que dice que de Jacob saldrá una estrella. Y ahora, salió una estrella en el cielo como señal de la Primera Venida de Cristo, esa fue la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y si la señal del Hijo del Hombre en el cielo estaba ya viéndose en el cielo, entonces el Hijo del Hombre estaba ya en la Tierra; por lo tanto, si vieron, si consiguieron y vieron la señal del Hijo del Hombre en el cielo, ahora había que buscar y encontrar al Hijo del Hombre en la Tierra. Y los magos, conscientes de que cuando una señal es mostrada en el cielo, en la Tierra tenemos que encontrar lo que está siendo mostrado en el cielo...

Miren ustedes, también apareció Gabriel anunciando a unos pastores que en la ciudad de David, en Belén de Judea, había nacido un Salvador, que es Cristo Jesús, el Señor.

Y ahora, vieron a esos ángeles en el Cielo cantando, y anunciando el Arcángel Gabriel que había nacido en la Tierra el Mesías; y aquellos pastores fueron a Belén de Judea, como les había sido dicho por el Arcángel Gabriel, y encontraron al niño Jesús envuelto en unos pañales, quizás de alguna tela de los bueyes que les colocan cuando les colocan el yugo, y... (o alguna otra tela) y encontramos a Jesús envuelto así en pañales, y lo encontramos en un pesebre (esa era su cunita); era el Señor Jesucristo, el Cordero de Dios, así que estaba en el lugar donde estaban ovejas, bueyes, animalitos así, y Él allí nació como el Cordero de Dios.

Los pastores llegaron allí, pastores de ovejas, o sea, personas sencillas, y lo encontraron; pero miren ustedes, ni el sumo sacerdote ni el Concilio de la religión hebrea, el Concilio del Sanedrín, ninguno de ellos fue a Belén de Judea para darle la bienvenida al Mesías, que había nacido en Belén de Judea.

¿Y de qué les sirvió tanta teología si cuando nació el Mesías ni supieron que había nacido? Porque por medio de la teología no se pueden obtener esos secretos, esos misterios del Reino de Dios; porque Cristo dijo alabando a Dios, glorificando a Dios dijo1: “Te alabo, Señor (o sea, Padre), Señor Dios del Cielo y de la Tierra, Señor del Cielo y de la Tierra, que escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos...”.

¿Quiénes eran los sabios y entendidos de aquel tiempo? Los grandes teólogos de la religión hebrea, los grandes doctores en divinidad; allí estaban los escribas, los fariseos; tenían la Biblia pero no conocían el misterio de Su Venida en medio del pueblo hebreo, aunque tenían las Escrituras, las profecías que hablaban de Su Venida; allí estaban los doctores de la Ley, allí estaban los miembros del Concilio de la religión hebrea, el Concilio del Sanedrín, grandes doctores en divinidad, en teología, y ahí estaba el sumo sacerdote también.

Pero miren ustedes, Dios cumplió esa promesa tan grande, la cumplió en forma tan sencilla que ni se dieron cuenta que había nacido en Belén de Judea el Mesías.

Luego, cuando llegan los magos a Jerusalén clamando2: “¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente”, o sea, allá en la tierra de Babilonia, la habían visto desde allá, ellos vieron en el cielo esa señal. Y en Jerusalén, miren ustedes, nada sabían, y se turbó toda Jerusalén; porque cuando un evento tan grande como este, el de la Venida del Mesías, se cumple y alguien lo proclama, los grandes sabios en teología, que no saben lo que está sucediendo, se confunden; y toda la ciudad de Jerusalén, todo el pueblo se confundió también.

“¿Pero cómo puede ser posible que estos magos vengan de tan lejos anunciando que el Mesías ya está en la Tierra y nuestra religión nada sepa de esto? ¿Cómo puede ser posible que el Concilio de nuestra religión no nos haya dicho nada acerca de que ya está cumplida la Venida del Mesías? ¿Y cómo puede ser posible que el sumo sacerdote no nos haya dicho nada? ¿Es que se han guardado el secreto o es que con su teología no han podido descubrir, no han podido entender que ya se ha cumplido Su Venida? ¿Es, acaso, que su teología, sus doctorados no sirven para una cosa tan grande como esta: para saber que ya el Mesías está en la Tierra?”.

La religión hebrea en ese momento, con sus líderes religiosos, quedaba en ridículo frente a aquellos magos estudiosos de los cielos. Que no supieran nada sus líderes religiosos y que unos magos (que ninguno de ellos era el sumo sacerdote del pueblo hebreo) supieran ya que el Mesías estaba en la Tierra, eso colocaba a esos grandes líderes religiosos con toda la sabiduría terrenal en teología que tenían, los colocaba como unos ignorantes en cuanto a las profecías de la Primera Venida de Cristo.

Y no estaban interesados tampoco; pero hubo uno que se interesó mucho, y fue un político: el rey Herodes se interesó; no porque amaba la Venida del Mesías, no porque creía y esperaba la Venida del Mesías para darle la bienvenida, sino porque esperaba que naciera el Mesías ¿para qué? Para matarlo. Y aún siendo un niñito de unos dos años lo buscó para matarlo, identificándose como un descendiente de Caín, así se identificó Herodes al buscar al niño Jesús para matarlo.

Mató a muchísimos niños inocentes, todos esos niños murieron por Cristo (porque estaban buscando a Cristo); pero Cristo murió por todos ellos en la Cruz del Calvario, así que no hay problemas para esos niños, esos niños están muy contentos de haber muerto por Cristo; cuando persiguieron a Cristo, miren ustedes, ellos murieron.

Y ahora, encontramos que a través de la historia del cristianismo, a medida que han estado persiguiendo a la Iglesia de Jesucristo: han estado persiguiendo a Cristo, el cual ha estado en Su Iglesia.

Por eso cuando Saulo de Tarso estaba persiguiendo a los cristianos, Cristo le apareció y le dijo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. Y Saulo, sabiendo que ese era el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el que le había aparecido a Moisés, le dijo: “Señor, quién eres?”; y le dice esa Luz, le dice: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón”3. Y Dios llamó a Saulo y lo convirtió en el apóstol más grande de todos los gentiles de la Dispensación de la Gracia.

Encontramos que Cristo estando en Su Iglesia, el que persiga a la Iglesia de Jesucristo está persiguiendo al mismo Jesucristo; y el que le ayude o le haga favores a la Iglesia de Jesucristo, a alguno de los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, Cristo dice4: “Por cuanto lo hicisteis a uno de estos mis pequeñitos, a mí lo hicisteis”. O sea, todo lo que se haga a uno de los hijos e hijas de Dios, a uno de los escogidos de Dios, a uno de los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, lo está haciendo al mismo Jesucristo; porque somos carne de Su carne, hueso de Sus huesos y sangre de Su Sangre, tenemos la Sangre de Jesucristo y la tenemos en nuestro corazón aplicada.

Y ahora, podemos ver este misterio, y ahora podemos ver cómo en el nacimiento de Cristo hubo una persecución contra Cristo por el rey Herodes; él fue el que se interesó en el nacimiento de Cristo, del Mesías, del Rey de Israel, y pide que los escribas y doctores de la ley y los sacerdotes principales, o sea, los sumos sacerdotes, que eran Caifás y algún otro sacerdote, y Anás probablemente, aparecieran en esa reunión y explicaran este asunto de la Venida del Rey de Israel, de la Venida del Mesías.

Podía pensar Herodes: “Quizás, si se ha cumplido, lo tienen escondido”. Así que tomaría eso como algo de una revolución que iba a surgir en contra del imperio del César; por lo tanto, el rey Herodes se movió desde el punto de vista político (no desde el punto de vista religioso, porque él era un incrédulo), pero se movió desde el punto de vista político para, quizás, tratar de evitar un golpe de Estado que diera el Mesías, el Rey de Israel, cuando ya estuviera grande.

Y ahora, el rey Herodes quiere matar al Mesías y averigua con los magos luego, y con los sacerdotes, dónde tenía que nacer el Mesías; dicen: “Por medio de las Escrituras tiene que nacer en Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta”.

¿Qué profeta habló acerca del nacimiento del Mesías en Belén de Judea? Habló el profeta Miqueas en el capítulo 5, verso 2. Y vean, en el capítulo 2 de San Mateo, versos del 1 en adelante, del 1 al 8 dice:

“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos…”.

O sea, del oriente: del territorio de Babilonia; ellos estando en el territorio de Babilonia miraron hacia el territorio de Israel y vieron sobre los cielos de Israel esa señal y dijeron: “Está el Mesías ya en la Tierra, porque esa es la señal del Hijo del Hombre para Su Venida, esa es la señal dada en Números 24, verso 17: que de Jacob saldrá una estrella; por lo tanto, el Mesías, que está representado en esa estrella, tiene que estar ya en la Tierra”. Empacaron todo el equipaje que iban a llevar y salieron rumbo a la tierra de Israel.

Y cuando llegan a Jerusalén buscando al Mesías ¿qué pasó? Vamos a ver:

“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,

diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”.

Ellos pensaron que ya estaba allí en el templo, porque hay una profecía también de Malaquías que dice [Malaquías 3:1]: “Y vendrá súbitamente a su templo el Señor, el Ángel del Pacto, a quien deseáis vosotros; vendrá súbitamente a Su templo, al cual el Señor, a quien buscáis, y el Ángel del Pacto, a quien deseáis vosotros”. Pero esta escritura, vean ustedes, no era la que estaba cumpliéndose allá en Jerusalén. En Jerusalén se estaba cumpliendo la escritura de los ciegos que no podían ver lo que estaba sucediendo como señal en el cielo, señalando que ya en la Tierra estaba el Mesías. Y ahora:

“Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él”.

O sea que al decir que “toda Jerusalén con él”, fue que la noticia (de que el Mesías ya estaba en la Tierra) se corrió por toda Jerusalén y se alborotó toda Jerusalén; o sea que hubo una revolución religiosa en toda Jerusalén. Y todo el mundo, de seguro, cuando veía que alguien desconocido llegaba: “¿Será este el Mesías?”. Todos esperando el Mesías.

Y entonces tuvo que, el sumo sacerdote y los líderes religiosos de la tierra de Israel, calmar a la multitud, a la gente de Jerusalén, y decirles: “No, no, no; estos magos aquí están todos confundidos; el único que tiene autoridad para decir cuándo la Venida del Mesías se ha cumplido es el sumo sacerdote”. Y eso es lo mismo que pensarían todas las religiones: que el líder máximo de su religión o de su secta religiosa es el que tiene la última palabra.

¿Pero saben ustedes quién es el que tiene la última palabra? Dios. Y cuando Dios dice: “Este es el tiempo”, envía el instrumento en el cual se cumple esa promesa y dice: “Y este es el hombre, y punto”. Ese es el que tiene la última palabra: Dios. Y Dios teniendo la última palabra envió al Mesías a la Tierra, y ese era el hombre; aunque era un niñito que había nacido en Belén de Judea, pero ese era el Rey de Israel.

Y lo que dijo cada sacerdote y lo que dijo el sumo sacerdote en contra de que la Venida del Mesías estaba cumplida, eso no tuvo ningún valor delante de Dios sino en contra de ellos mismos. ¿Por qué? Porque cuando Dios cumple lo que Él ha prometido, toda persona está llamada a ver el cumplimiento de Su Promesa y recibir el cumplimiento de Su Promesa; y no ponerse a discutir y a pelear en contra de Dios y a decir: “No, es que yo lo esperaba de esta forma”.

Mire, su interpretación, lo que usted esperaba, podía ser muy bonita la explicación que usted daba; pero la que Dios da, cumpliendo lo que Él prometió, es la que tiene valor. La suya, échela un lado, esa no le sirve para nada sino para apartarlo del cumplimiento de lo que Dios prometió; por lo tanto, quédese con la interpretación que Dios le da, que es el cumplimiento de lo que Él prometió.

Y ahora, Dios estaba interpretando la promesa de la Venida del Mesías cumpliendo la Venida del Mesías. Los demás líderes en aquel tiempo podían decir: “No, es que el Mesías tiene que ser así; no, que es que el Mesías tiene que estar predicando a la mitad de la semana número setenta y todavía faltan unos treinta años casi, casi treinta años faltan para eso, ¿por qué están anunciando la Venida del Mesías con treinta años de anticipación a Su ministerio?”.

Pues tenían que ser entendidos que el Mesías tenía que nacer, tenía que crecer y llegar a grande; no iba a llegar ya grande. Pero quizá lo estaban esperando en un platillo volador, que llegara ya grande, conforme a sus propias interpretaciones; y también estaban esperando a Elías que llegara en un platillo volador o carro de fuego (en el cual se fue) y no sabían que cuando Elías viniera sería el ministerio de Elías en otro hombre; y estaban esperando a Elías que vendría para preparar el camino al Señor, y cuando vino se llamó Juan el Bautista, y cuando vino el Mesías se llamó Jesús.

Y ahora, miren ustedes cómo para el tiempo de la Primera Venida de Cristo hubo gran confusión en el campo religioso, y las interpretaciones que habían dado acerca de la Primera Venida del Mesías estaban equivocadas el 99.99%; y solamente hubo un grupo pequeño de personas que pudo ver el cumplimiento de la Venida del Mesías y pudo recibir el cumplimiento de la Primera Venida del Mesías.

Ahora miren, estos magos salieron buscando al Mesías, vieron la señal del Hijo del Hombre en el cielo y consiguieron al Mesías. Ahora, salieron del este camino al oeste, y llegaron hasta Jerusalén; allí no lo consiguieron, no se detuvieron: siguieron caminando, porque ellos sabían que ya el Mesías estaba en la Tierra.

Y ahora, miren ustedes cómo estos magos llegan a Jerusalén desde el oriente. Vamos a ver, para que tengan un cuadro claro... vamos a ver en el mapa, vamos a ver si tenemos algún mapa que nos pueda mostrar... aquí en este mapa, yo creo que podemos ver este mapa de la Biblia.

Los magos vivían en esta área de Babilonia, Mesopotamia (por aquí), Babilonia, y Ur de los Caldeos por esta área, donde había sido el imperio de Nabucodonosor por toda esta área; y ellos miraron hacia el oeste; estaban en el este y miraron hacia el oeste; y hacia el oeste de Babilonia se encontraba la tierra de Israel y Egipto; y ahora mirando del este hacia el oeste vieron la señal del Hijo del Hombre para Su Primera Venida sobre el cielo. Ellos viajaron del este al oeste buscando al Mesías, llegaron al territorio, llegaron a Jerusalén, allí no estaba; y luego tuvieron que bajar hacia el sur para llegar a Belén de Judea y allí lo encontraron.

Y ahora, para la Segunda Venida de Cristo, mirando del este (de la tierra de Israel) hacia el oeste, hacia el continente americano, en donde dice la escritura que como el relámpago que sale del oriente (la tierra de Israel) y se muestra en el occidente (el continente americano), así será la Venida del Hijo del Hombre5.

La Primera Venida de Cristo fue en el oriente: la tierra de Israel, la Segunda Venida de Cristo es en el occidente: el continente americano.

Pero miren, cuando viajaron los magos del este al oeste y llegaron al territorio, a la nación, al país, fueron a la capital y allí no estaba; luego consiguieron la información: que tenía que nacer en Belén de Judea, y dijeron: “¡Pues para allá es que vamos!, porque hemos venido para encontrar al Mesías y para adorar al Mesías”.

Y ahora, bajando de la parte de Jerusalén, bajando hacia el sur, o sea, bajando hacia Belén de Judea, consiguieron al Mesías en Belén de Judea. El rey Herodes dijo a los magos: “Vayan allá, consigan al Mesías, lo adoran, y regresan aquí y me dan la información de dónde se encuentra, para que yo vaya a adorarlo también”. Pero por dentro decía: “a matarlo”, esa era la intención del corazón; hay personas que hablan con su boca, pero con su corazón lo que piensan es contrario.

Y ahora, podemos ver que aun con esa noticia tan grande, de que ya el Mesías estaba en la Tierra, el sumo sacerdote y el Concilio de la religión hebrea, el Concilio del Sanedrín, no se fueron con los magos para Belén de Judea a buscar al Mesías. Ellos pensaron: “Esos están un poco chiflados o locos; y que unos magos anunciando que el Mesías está en la Tierra, cuando el sumo sacerdote que nosotros tenemos aquí es el... es la autoridad máxima en asuntos religiosos; y si él no lo sabe ¿cómo la van a ver estos magos?”. Pero mire, lo sabían los magos, y el sumo sacerdote nada sabía.

Ahora, podemos ver que llegaron a Belén de Judea, encontraron al Mesías, adoraron al Mesías, se regocijaron, lo encontraron en una casa... ¿Pero no era en un pesebre? Cuando nació sí, pero ya tenía como dos años de edad, ¿o es que acaso se iba a quedar en el pesebre?

Él era el Cordero de Dios pero no comía pasto, así que no se tenía que quedar allí en el pesebre; tenía que ya después, más adelante, irse a una casa en donde José y María lo criaran hasta el tiempo señalado por Dios para estar allí en Belén de Judea. Y cuando llegó el tiempo de peligro el Arcángel Gabriel le dijo a José: “Ve con María su madre y con el niño, a Egipto; porque el rey va a buscar al niño para matarlo”6.

Y a los magos les dijo el Arcángel Gabriel en sueños: “Y ahora ustedes se van por otro camino, no regresen al rey Herodes”7. Se fueron por otro camino de regreso a su tierra, a la tierra de allá de Babilonia, a la tierra de Mesopotamia; y José se fue a Egipto, o sea, caminó un poco más hacia el oeste.

Y cuando el rey Herodes envió su ejército para matar a los niños... Miren qué rey tan cruel: envía su ejército para matar niños; un crimen contra el pueblo hebreo, un crimen contra la ciudad de Jerusalén, por lo cual pagará muy caro; y aunque ya lleva años en el infierno ese rey, todavía le falta ir al lago de fuego después que sea juzgado; y yo creo que cualquiera de los hijos o hijas de Dios, si le dan la oportunidad de juzgarlo, de seguro le darían una sentencia sencilla: que permanezca al lado del diablo hasta que el diablo desaparezca en el lago de fuego, que sea de las personas que más dure, pero allá en el lago de fuego.

Y ahora, podemos ver que Jesús fue a Egipto, y por cuanto es el primogénito de Dios y también es el primogénito nacido por medio de la virgen María, encontramos que teniendo la Primogenitura tenía que pasar por las etapas que pasa un hijo primogénito, lo cual se reflejó en el pueblo hebreo, que es Jacob como nación, y así como también Jacob el hijo de Isaac pasó por esas mismas etapas.

Encontramos que la Escritura nos enseña que los hijos de Jacob fueron a Egipto y allí se establecieron cuando José les dijo que fueran a Egipto para vivir allá en Egipto; eran menos de cien personas; pero ya cuando transcurrieron unos 400 o 430 años eran ya cerca de dos millones de personas, dos millones de personas aproximadamente o más o menos, y se habían multiplicado a tal grado que ya era un grupo grande que podía formar una nación.

Era un pueblo, todavía no era una nación sino un pueblo, gente que vivían allí en Egipto esclavizados por el faraón; y el faraón le tenía miedo a ese pueblo, a esa gente, y había ordenado también la muerte de todos los niños: cuando las parteras vieran que era varón el niño que iba a nacer, no podían dejarlo nacer vivo, pero las parteras tuvieron temor de Dios y no mataban a los niños, por lo cual Dios las bendijo8, así dice la Escritura; y miren ustedes, trataron de evitar que naciera el libertador del pueblo hebreo: Moisés.

Pero cuando Dios en Su Programa ha establecido que nacerá el instrumento que Él tiene para esa edad o para esa dispensación, tiene que nacer; y tiene que nacer en medio el pueblo que ya Dios ha destinado. Pero Dios conserva como un secreto en Su mente el nacimiento de ese niño, conserva la fecha en Su mente y algunas veces conserva el territorio, o sea, el sitio. Otras veces..., en el caso de Jesús no ocultó el sitio, pero ocultó el año, el mes y el día. Pero siempre Dios en el cielo muestra la señal, porque el cielo con todo su ejército: las estrellas, las constelaciones, todo, es la primera Biblia; y así como en nuestra Biblia tenemos la promesa de la Venida del Mesías, tenemos la promesa de la Primera Venida del Mesías y la promesa de la Segunda Venida del Mesías, el cielo, que es la primera Biblia, también tiene esa promesa.

Por lo tanto, en el cielo se muestra la página donde está esa promesa: en el tiempo en que se cumple esa promesa se abre esa página en el cielo, aparece esa señal en el cielo; y nosotros acá en la Tierra pues abrimos la Biblia y encontramos aquí esas promesas también, encontramos aquí la Venida del Señor: la Primera Venida y también la Segunda Venida de Cristo; y luego, si miramos en el tiempo en donde Dios muestra la señal en el cielo, encontraremos en la Tierra el cumplimiento de esa profecía.

Eso fue lo que sucedió en los días del nacimiento de Jesús, el cielo estaba mostrando en sus páginas la promesa del Mesías, mostrando la señal de la Primera Venida de Cristo, la señal de esa Estrella en el cielo, la cual representaba al Mesías, porque Jesucristo es la Estrella resplandeciente de la Mañana9.

Todos los mensajeros de Dios son representados en estrellas. Dios le dijo a Abraham que su descendencia, su simiente, sería como las estrellas del cielo10.

¿Y saben ustedes una cosa? Cada uno de ustedes también es representado en las estrellas del cielo, todos somos representados en las estrellas del cielo; y por eso es que también los mensajeros de Jesucristo de las siete edades de la Iglesia gentil son representados en siete estrellas, las cuales están en la diestra del Hijo del Hombre11.

Y Cristo también está representado en la Estrella de la Mañana, la Estrella resplandeciente de la Mañana; y Cristo dice12: “Al que venciere yo le daré la Estrella de la Mañana”, o sea, “le daré la Segunda Venida de Cristo”: él la recibirá, él le dará la bienvenida a la Segunda Venida de Cristo y él tendrá la Segunda Venida de Cristo; o sea que él tendrá a Cristo manifestado en él en Su Segunda Venida; o sea, él será el instrumento de Cristo para revelar al pueblo el misterio de Su Segunda Venida en el camino del Séptimo Sello, en el camino de la Segunda Venida de Cristo, en el ministerio del Hijo del Hombre para el Día Postrero, recorriendo este camino ministerial una vez más, recorriendo Jesucristo el camino ministerial por segunda ocasión con Sus Ángeles, que son Moisés y Elías; por lo tanto, Moisés recorrerá por segunda vez el camino ministerial con el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida de Cristo.

Y Elías cuando vio esto (Elías, el ministerio de Elías estando en el precursor de la Segunda Venida de Cristo), él vio que venía el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, y cuando lo vio, siendo profeta, dijo que recorrería nuevamente esa senda, ese camino, lo recorrería una vez más13.

Y estaba recorriéndolo, recorriendo ese camino ministerial por cuarta ocasión en el precursor de la Segunda Venida de Cristo: el reverendo William Branham; y ahora dice que lo recorrerá nuevamente, otra vez, lo recorrerá el camino ministerial Elías por quinta ocasión; y lo recorrerá no solo, sino con el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Palabra encarnada en un hombre, lo cual es el ministerio de Jesucristo nuevamente sobre la Tierra en un hombre de este tiempo final; y en ese mismo hombre vendrá el ministerio de Elías recorriendo el camino ministerial por quinta ocasión; y en ese mismo hombre vendrá Moisés, o sea, el ministerio de Moisés recorriendo el camino ministerial por segunda ocasión.

Esos son los tres grandes ministerios prometidos para ser manifestados en el Día Postrero en carne humana, en el Ángel del Señor Jesucristo; y ahí estaremos viendo al Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida del Ángel del Pacto, la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo en un hombre de este tiempo final; eso es la Venida del Verbo, de la Palabra encarnada en un hombre.

Y donde viene el ministerio de Jesús ahí viene el ministerio de Elías y viene el ministerio de Moisés, y eso es el Séptimo Sello siendo cumplido en la Tierra recorriendo el camino ministerial de Elías por quinta vez, de Moisés por segunda vez y de Jesús por segunda vez; y ese es el camino del Séptimo Sello.

Y nosotros en este Día Postrero nos encontraremos con el ministerio de Jesús por segunda vez, con el ministerio de Elías por quinta vez y con el ministerio de Moisés por segunda vez en el camino del Séptimo Sello.

Ahí es donde se cruza Jesús, Moisés y Elías en nuestro camino; y así nuestro camino terrenal como individuos se cruza en el camino del Séptimo Sello; y vemos el Séptimo Sello, la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, en el camino de Dios, el camino del ministerio de Elías, de Moisés y de Jesús recorriendo nuevamente el camino como en los días de Noé, como en los días de Moisés, como en los días de Lot, donde hubo un profeta dispensacional: Abraham; como en los días de Noé, donde hubo un profeta dispensacional: Noé, cuando el mundo antediluviano había llegado a su final y cuando el mundo de Sodoma y Gomorra había llegado a su final. Dice Cristo14: “Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifestará (se revelará)”.

Y el reino de los gentiles ha llegado a su fin en este tiempo también, como llegó Sodoma y Gomorra y como llegó el mundo antediluviano.

Para este tiempo final, por cuanto son días como en los días de Noé y como en los días de Lot, un profeta dispensacional también tiene que estar en la Tierra para manifestarse el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto, que es el mismo Jesucristo en Espíritu Santo; y en ese profeta mensajero manifestarse y operar los ministerios de Jesús por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Moisés por segunda vez; porque el único que tiene ministerios es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es el Espíritu Santo, el cual es Jesucristo en Espíritu Santo viniendo manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero en este tiempo final; por lo tanto, podrá operar el ministerio que Él quiera operar; y Él ha prometido operar el ministerio de Moisés por segunda vez, el de Elías por quinta vez y el de Jesús por segunda vez. Esos son los ministerios prometidos para ser manifestados en el Día Postrero.

Y cuando Dios promete el ministerio de algún profeta para manifestarlo de nuevo, Él lo promete diciendo... Por ejemplo, cuando ha prometido el ministerio de Elías para manifestarlo de nuevo, Él ha dicho: “les enviaré al profeta Elías”; y cuando lo envía, lo que envía es el ministerio de ese profeta en otro hombre.

Así fue cuando dijo que enviaría a Elías para precursar la Primera Venida de Cristo, el cual sería la voz de uno clamando en el desierto y preparándole el camino; y cuando cumplió la venida de Elías en ese tiempo, era otro hombre, llamado Juan el Bautista, en el cual estaba el ministerio de Elías siendo operado por tercera ocasión15; y luego vino el Mesías: Jesús de Nazaret.

Cuando se dice el Mesías se dice el Ungido, porque la palabra Mesías lo que significa es ‘Ungido’. La palabra Cristo es la misma palabra, significa ‘Ungido’. Y cuando vino el Ungido con el Espíritu Santo en toda Su plenitud, el cual fue Jesús de Nazaret, allí estaba el Ungido, o sea, el Mesías, el Cristo. Las tres palabras significan lo mismo, es la misma palabra en diferentes idiomas. Y ahora, el Ungido, el Mesías, el Cristo ¿fue quién? Jesús.

Y ahora, encontramos que el Mesías estaba cumpliendo las promesas correspondientes a ese tiempo y por eso Él pudo leer en San Lucas, capítulo 4, verso 12 en adelante. Vean ustedes aquí, cuando le fue dado el libro del profeta Isaías, dice así: capítulo 4, verso 14 en adelante dice:

“Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.

Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.

Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.

Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:

El Espíritu del Señor está sobre mí,

Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;

Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;

A pregonar libertad a los cautivos,

Y vista a los ciegos;

A poner en libertad a los oprimidos;

A predicar el año agradable del Señor.

Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.

Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”.

Se identificó Jesús como el Cristo, el Mesías, el Ungido con el Espíritu de Dios para esa ocasión; se identificó como el Mesías prometido para el pueblo hebreo, como el Rey de Israel.

Y cuando el hombre donde se cumple la promesa de Dios para ese tiempo, se identifica con las Escrituras que prometieron Su Venida, no todo el mundo está de acuerdo; porque las personas (y más los religiosos) tienen sus propias interpretaciones en cuanto a lo que Dios ha prometido.

Y vamos a ver aquí cuántos estuvieron de acuerdo con Jesús, cuántos creyeron que Jesús verdaderamente estaba diciendo la verdad: que era el Mesías. Dice:

“Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?”.

Ya comienzan a buscarle faltas o a buscar motivos para decir que ese no puede ser el ungido de Dios con el Espíritu de Dios en el cumplimiento de la Venida del Mesías, en el cumplimiento de la Venida de ese Ungido que ellos estaban esperando. Luego añadió Jesús:

“Él les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate a ti mismo; de tantas cosas que hemos oído que se han hecho en Capernaum, haz también aquí en tu tierra.

Y añadió: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su propia tierra”.

O sea que no le dan la bienvenida como profeta de Dios los habitantes de la ciudad, del territorio donde ha nacido ese profeta; o sea, sus compueblanos no le dan la bienvenida como el profeta de Dios para ese tiempo, porque comienzan a decir: “Pero si te conocemos, conocemos a tu papá, conocemos a tu mamá, estudiaste aquí con nosotros, te criaste con nosotros, comiste naranjas con nosotros, comiste guineos, bananos, comiste arroz y habichuela y fríjoles con nosotros, ¿y ahora nos vienes con el cuento de que eres el profeta, de que eres el Mesías? Mira, me hiciste por aquí una puerta porque eres carpintero, aquí también a este otro le hiciste una mesa y unas sillas para su comedor, ¿y ahora vienes con esto de que eres el Mesías? Tú eres Jesús el carpintero de Nazaret (ese es el título que le tenían)”.

Pero ese joven obrero de la construcción era el velo de carne donde se estaba cumpliendo la Primera Venida del Mesías, le gustara o no le gustara a Sus compueblanos. A Dios sí le gustó, le gustó cumplir Su Primera Venida en carne humana en Jesús de Nazaret, ¡y gloria a Dios por eso!

En el Cielo los ángeles y arcángeles dieron gloria a Dios por la Venida del Mesías; y sin embargo, los compueblanos de Jesús no daban gloria a Dios por la Venida del Mesías.

Pero no importa que haya personas que rechacen el cumplimiento de la promesa divina, el Cielo completo estará de parte del cumplimiento de la promesa divina, y eso es lo que cuenta; y Dios estará de parte del cumplimiento de esa promesa, y eso es lo que cuenta; las opiniones humanas no cuentan ahí, lo que cuenta es lo que Dios ha prometido y ha cumplido.

Y ahora, vean ustedes lo que sucedió:

“Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra;

pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón.

Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado (o sea, sanado), sino Naamán el sirio.

Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira…”.

Y no se deben de llenar de ira estando en la sinagoga adorando a Dios las personas. ¿Cómo puede ser que se llenen de ira cuando vienen para servir a Dios y adorar a Dios? Se llenaron de ira con la predicación de Jesús. Vean, una predicación sencilla, hablándoles de Elías y hablándoles de Eliseo el segundo Elías (porque Eliseo era el segundo Elías) y de las cosas que ellos hicieron.

Y ahora Cristo les enseña lo que fue hecho bajo el ministerio de Elías Tisbita y de Eliseo, y se llenan de ira; porque, vean ustedes, esos milagros fueron hechos con personas que estaban entre los gentiles o en territorios gentiles; o vean ustedes, eran personas que no eran las más importantes: el general sirio Naamán, vean ustedes, era de los gentiles, y a un gentil la mano de Dios vino con bendición por medio del ministerio del profeta Eliseo; como también para aquella viuda vino la mano de Dios con bendición a través del profeta Elías16.

Y ahora, vean, una predicación sencilla. Solamente habló de dos profetas importantes del pueblo hebreo y de las cosas que hicieron en favor de dos personas, y eso que no les habló del tercer Elías en esa ocasión; si les habla del tercer Elías se ponen más bravos.

El tercer Elías era Juan el Bautista y podían decir: “¿Que Juan el Bautista es el tercer Elías? Juan el Bautista es tu primo (!). ¿Tu mamá María no es pariente de Elisabet la madre de Juan el Bautista? Pues claro, es tu primo, y ahora lo estás acomodando como un profeta de Dios preparándote el camino a ti”. ¿Ven? O sea, la gente no hay cómo entenderlas. Ahora, miren lo que sucedió:

“Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira;

y levantándose, le echaron fuera de la ciudad…”.

O sea, acabaron la actividad, acabaron la actividad religiosa, y eso que era un sábado, y querían matar en un sábado; dicen que no se podía caminar ni hacer nada, y ahora ellos querían hacer algo que era peor: matar a un hombre. Dice:

“... y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle (o sea, para matarlo, para tirarlo por el risco y que se muriera).

Mas él pasó por en medio de ellos, y se fue”.

Ahora, vean ustedes cómo se cumplió esta promesa de la Venida del Mesías, cómo se identificó con la Palabra, porque no puede negar la Palabra prometida el cumplimiento de esa Palabra. Si Dios ha prometido enviar a Elías cuando lo envió dos mil años atrás precursando la Primera Venida de Cristo, él tenía que identificarse con esa promesa. Por eso Él dijo17: “Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: preparad el camino del Señor”. Se identificó como el cumplimiento de ese mensajero que vendría preparándole el camino al Señor, como decía el profeta Isaías, en el capítulo 40, verso 3 en adelante, y como decía también Malaquías, capítulo 3, verso 1 en adelante.

Y ahora, podemos ver que no se puede negar el cumplimiento de la promesa, ni aun el mismo cumplimiento de la promesa puede negar las escrituras que se están cumpliendo en él; tiene que identificarse en la Escritura y dar testimonio de que él es esa persona que está prometida que vendría para ese tiempo; y por medio de su Mensaje, de su predicación, ahí encontraremos su identificación; él se identificará siempre con lo que está prometido para ese tiempo, él se identificará con la persona, con el hombre que está prometido que vendrá para ese tiempo, él le mostrará al pueblo dónde está él prometido.

¿Recuerdan a Cristo predicando cuando dijo18: “Escudriñad las Escrituras; porque en ellas os parece que tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”?

Y también les dijo en otra ocasión19: “Si ustedes creyeran a Moisés, ustedes creerían en mí, porque de mí habló Moisés”.

¿Ven? Cristo se identificó siempre con la Palabra escrita, Él se identificó con todo lo que la Palabra escrita decía acerca de Su Venida.

También los profetas se identificaron con la Palabra escrita que hablaba de ellos, tales como Moisés y también Juan el Bautista, Jesús de Nazaret, y también el reverendo William Branham; ellos se identificaron con la Palabra escrita que hablaba de la venida de ellos a la escena del Programa Divino. Y así también se identificará el Ángel del Señor Jesucristo, que es el profeta que más escrituras tiene, que hablan de él, para este tiempo final. No hay profeta prometido en la Escritura que tenga más escrituras que hablen de su venida.

Miren, en el mismo libro de Apocalipsis, el mismo Jesús dice: “Yo Jesús he enviado mi Ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”. “Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado Su Ángel, para manifestar a Sus siervos las cosas que han de suceder después de estas”, o sea las cosas que han de suceder pronto. Y ahora, ahí mismo nos dice que es por medio de ese Ángel Mensajero que las cosas que han de suceder van a ser dadas a conocer.

Cualquier persona podrá decir: “Yo he estudiado bastante, yo he estudiado cinco años, diez años o veinte años, yo me he matado estudiando teología en la universidad y en el seminario, y ahora yo no me voy a dejar enseñar por un hombre que venga enseñando estas cosas”.

¿Pues sabe usted una cosa? Que aun con todos los grados de teología que pueda tener una persona, con todo y eso nunca descubrirá el secreto, el misterio de la Segunda Venida de Cristo, excepto por medio del Mensaje del Ángel del Señor Jesucristo; porque ese es el enviado para dar testimonio de todas estas cosas que han de suceder, este es el profeta mensajero que viene enviado por Jesucristo: “Yo Jesús he enviado mi Ángel”.

Así que todos los doctorados en teología y en divinidad que puedan tener las personas no le servirán de nada al lado de la Segunda Venida de Cristo, para identificar la Segunda Venida de Cristo, el único que identificará la Segunda Venida de Cristo es el mismo Cristo a través de Su Ángel Mensajero. Por eso dice: “Yo Jesús he enviado a mi Ángel para dar testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Y cualquier persona podrá decir que él puede explicar esta profecía de la Segunda Venida de Cristo, puede leer a la gente la letra escrita, pero el significado y cumplimiento de la Segunda Venida de Cristo que está prometida en la Escritura, el único que la podrá dar a conocer será el Ángel del Señor Jesucristo; así que lo mejor sería para las personas decir: “Con todo el conocimiento humano que hemos obtenido no podemos descifrar este misterio de la Segunda Venida de Cristo”.

Pues ese es un misterio mayor que el misterio de las vacas flacas y las vacas gordas, y las espigas enjutas y las espigas hermosas que vio el faraón; y el faraón para un sueño doble tan sencillo no encontró un sabio en aquel tiempo de entre los magos y entre los adivinos que pudiera descifrar ese misterio; pero hubo un profeta, un joven el cual estaba en la cárcel (pero era un profeta); y no importa dónde un profeta se encuentre, sigue siendo un profeta, y el ministerio de profeta sigue funcionando en él.

Así que lo mandaron a buscar y le interpretó el sueño, le dijo20: “Rey, el sueño es el mismo. Las espigas enjutas... - las espigas hermosas y las vacas hermosas es lo mismo; y las espigas enjutas todas feas, que parece que les ha pasado un temporal por encima (porque así es como se ve una siembra que está muy fea, que está mala), y las vacas flacas, que parece que no han comido por años, es el mismo sueño pero mostrado con diferentes símbolos o simbolismos. Y su significado es que las vacas gordas y las espigas hermosas son siete años de abundancia; y las espigas enjutas y las vacas flacas son siete años de hambre que viene sobre la Tierra, a tal grado que el tiempo de la hambruna que vendrá hará que ni se eche de ver que hubo siete años de abundancia anteriores”.

Y luego el profeta José le dice al rey: “Faraón, yo le recomiendo que se consiga un hombre sabio y prudente; no un vanaglorioso, no uno que se ponga orgulloso y diga: ‘No, no, que el grande y el importante soy yo’, no; una persona que sea prudente, una persona que sea sabia también y lo coloque frente a sus negocios y mande a sembrar toda la tierra y quinte la tierra (la quinta parte para el rey, o sea, el 20%); y se almacene en graneros todo ese fruto de la abundancia (exceptuando el que se coman); y cuando vengan los tiempos difíciles, los siete años de hambruna, de sequía, donde ni habrá siembra, no habrá ni arada, así que nadie va a arar…”.

¿Quien va a ponerse a arar en una tierra que no tiene humedad?, ¿quién va a arar en un terreno que cuando le pase el arado el viento sopla y lo que forma es polvo? ¿Y luego quién va a sembrar en un terreno así? No hay arada ni siembra tampoco. Y si no hay arada ni siembra, ¿qué pasa? No hay cosecha. Y todo eso porque no cae lluvia sobre la tierra para que puedan arar el terreno, para que el terreno esté bueno para arar y para sembrar.

“Por lo tanto, vendrán siete años así, que ni habrá arada ni habrá siembra ni habrá cosecha, y por consiguiente perecerá todo Egipto si no se toman las precauciones necesarias. Lo que se necesita es un hombre sabio y prudente, que esté frente a los negocios del rey, esté frente a toda esta labor y siembre en toda la tierra en estos años buenos de abundancia para que guarden alimento, para que cuando vengan esos siete años de escasez haya alimento en Egipto y no muera la nación, los ciudadanos de Egipto, y así se preserve la vida en Egipto”.

El rey se puso muy contento: “Por fin conseguí un hombre que sí sabe interpretar sueños y tiene el Espíritu de Dios. Por el Espíritu de Dios interpretó ese sueño; no por espíritu de adivinación, no porque es un mago o un adivino sino un profeta de Dios”.

Y habla con sus consejeros y le dice a sus consejeros: “El consejo de José es muy bueno. Ahora, el hombre... ¿cuál es el hombre que necesitamos?”. Les puede preguntar: “¿Qué tú crees, tú eres el hombre?”, él dijo: “No, yo no soy ese hombre” (uno de los consejeros). Le pregunta a otro de sus consejeros: “¿Crees tú que tú eres ese hombre sabio y prudente, que puedes hacer esa labor?”. —“No, no, yo no soy ese hombre”. Y no encontraban un hombre como el que describió José para esa labor.

Y todos dicen: “El único hombre que tiene, que cubre o cumple con esos requisitos es el mismo que dio la interpretación del sueño”. Y Faraón también dice: “No hay otro hombre como ese, no hay otro hombre como José, en el cual esté el Espíritu de Dios”.

Y mire, José no era un profeta dispensacional. ¿Cómo sería si José hubiera sido un profeta dispensacional, como lo fue Abraham su bisabuelo?

Ahora, miren ustedes, el rey llama a José y dice: “No hay otro hombre como tú. Tú eres el hombre. Ese hombre que tú has dicho eres tú mismo”. Pues claro, José sabía que no había otro como él, porque él sabía que en otro no estaba el Espíritu de Dios, no estaba ese ministerio de profeta, porque Dios no tiene muchos profetas a la misma vez.

Y ahora, José sabía que por algo Dios le había permitido llegar hasta Egipto, y José recordaba esos sueños que había tenido. Vean, habían sido sueños - había visto los sueños de unos manojos, o sea, mazos de espigas, digamos, de trigo o de cebada, amarrados, colocados así, en pie. José colocó el de él (en sueños) y sus hermanos recogieron también el fruto y lo colocaron en la misma forma, como ustedes ven esas palmitas así, paradas así; y vio en el sueño que los manojos, o sea los mazos de trigo o de cebada que habían colocado así en esa forma, se inclinaron hacia el manojo de José.

Y José lo contó luego al otro día a sus hermanos y se pusieron muy molestos. En vez de decir: “Oye José, Dios tiene una bendición grande para ti y tiene una bendición para darnos a nosotros a través de ti. Nos alegramos que tú seas un profeta, nos alegramos que tú hayas heredado el ministerio de profeta de papá”. Pero no, no pensaron así, se pusieron muy celosos y le dicen: “¿Acaso nos hemos de inclinar nosotros delante de ti?”.

José era un joven como de 17 años de edad, y se pusieron muy bravos con José; y José era el hijo, el hijo primero de Jacob a través de su esposa Raquel, porque los otros hermanos mayores que José habían sido de Lea y las siervas de Lea y de Raquel. Así que solamente Jacob tuvo dos hijos muy amados, que fueron José y Benjamín; y la esposa verdadera de Jacob ¿era quién? Era Raquel, porque con ella fue que se casó, por ella fue que trabajó. ¿Trabajo cuántos años por ella? Catorce años.

Primero trabajó siete y le dieron la que no era, y después le dicen..., le vienen con el cuento: “No, es que aquí no se hace en esa forma, de dar la hija menor en casamiento primero”. Quizás tenían la superstición de que si daban la hija menor en casamiento primero, la otra se iba a quedar sin casar porque nadie la iba a querer.

Pero el suegro de Jacob era muy listo y trataba de sacar ventajas hasta con el casamiento de sus hijas; y le dice a Jacob: “Es que aquí no se hace así, aquí se da... - primero es la mayor, se casa la mayor primero; y eso es lo que ha sucedido. Pero no te preocupes, Jacob, no estés bravo, trabájate siete años más y te quedas con ella, te quedas con Raquel; no hay ningún problema, no hay ningún problema familiar aquí”. Y Jacob amaba tanto a Raquel que aunque tenía que trabajar siete años más... por lo tanto se le iba a poner siete años más viejita, pero todavía estaba bonita y hermosa y joven. Jacob la amaba tanto que trabajó siete años más.

Jóvenes, ¿qué si los suegros a ustedes les dicen que tienen que trabajar siete años o catorce años por la muchacha que usted dice que ama? ¿Trabajaría siete años para su suegro? Pues miren, Jacob mostró lo que es amor por una muchacha, por una joven, por una novia que él ama y que quiere que sea su esposa: trabajó siete años y después trabajó siete años más. Y dice la Escritura que encontró que era poquito, o sea, los encontró cortos21, se fueron volando esos siete años, porque estaba trabajando con alegría, porque estaba trabajando por su novia, que vendría a ser su esposa, con la cual formaría un pueblo.

Y ahora, miren ustedes, Jacob estaba muy contento porque no perdió la esperanza de hacer su esposa a Raquel. Si le hubieran dicho: “Ya no te puedes casar con Raquel”, ya se hubiera puesto muy triste y quizás se hubiera ido de la casa de su suegro, algo hubiera hecho (no se sabe qué); pero le dijeron: “No te preocupes, trabaja siete años más y viene a ser tu esposa”.

Jacob trabajó siete años más y vino a ser su esposa; y por medio de ella, vean ustedes, fue que tuvo a José primero y después a Benjamín. Por medio de Lea tuvo a Rubén primero, y aparentemente tenía la Bendición de la Primogenitura porque fue el hijo primogénito de Jacob; pero Jacob con quien se había casado era con Raquel, por lo tanto la Bendición de la Primogenitura iba a ser por medio de Raquel.

Y miren ustedes, hubo ciertos problemas familiares y Rubén perdió la posición de primogénito; y esa posición pasó a José, que era el hijo primogénito de Jacob por medio de Raquel, y por eso el ministerio de profeta también pasó a José, y por eso la Bendición de la Primogenitura pasó a José y a los hijos de José; y cuando Jacob fue a bendecir a José con la Bendición de la Primogenitura, que es la primera que se echa sobre sus hijos, la echó sobre Efraín y después bendijo a Manasés.

Ahora, la Bendición de la Primogenitura, por medio de la Cruz Cristo la ha pasado a Su Iglesia gentil, la cual está representada en Efraín, y luego bendecirá al pueblo hebreo. Por eso es que el pueblo hebreo ha estado por dos mil años, aproximadamente, sin la bendición de Dios, ha estado bajo el juicio divino; pero la Iglesia de Jesucristo ha estado con la bendición de Dios siendo hablada sobre ella. ¿Por qué? Porque primero recibe la bendición Efraín y después Manasés.

Manasés representa al pueblo hebreo; y después que haya bendecido a Efraín, a la Iglesia de Jesucristo, después que haya sido manifestada esa bendición y los muertos en Cristo estén en cuerpos eternos y nosotros estemos transformados, luego la Bendición la tendrá el pueblo hebreo. Y el pueblo hebreo vendrá a creer en Cristo, creerán la Segunda Venida de Cristo, y entonces comprenderá lo que ha sido la Primera Venida de Cristo. Y así el pueblo hebreo será restaurado y el Reino de Dios será restaurado en medio del pueblo hebreo.

Pero recuerden, tiene que pasar el pueblo hebreo por la gran tribulación, y los 144.000 morirán durante la gran tribulación, pero resucitarán al final de la gran tribulación, cuando terminé la gran tribulación, y entrarán al glorioso Reino Milenial de nuestro Señor Jesucristo.

El pueblo hebreo será restaurado plenamente con el Espíritu de Dios y como nación cabeza de todas las naciones, pero primero la Bendición es manifestada en la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora, podemos ver estos misterios del Reino de Dios y podemos ver cómo Dios ha obrado a través de los diferentes tiempos; podemos ver que para este tiempo final el caso de José (que es tipo de Cristo en Su Primera Venida y en Su Segunda Venida) se estará repitiendo para ser reconocido Cristo por el pueblo hebreo en Su Segunda Venida, en donde se revelará al pueblo hebreo.

Cristo, representado en José, encontramos que estaba con un nombre nuevo, estaba con una vestidura nueva, una vestidura diferente a la vestidura hebrea, no tenía una vestidura hebrea sino una vestidura gentil; y con esa vestidura gentil él era el segundo en el imperio del Faraón y hablaba el idioma de los gentiles. Por eso cuando llegaron los hermanos de José no lo conocieron, encontraron un príncipe allí hablando en otro idioma, y era el que tenía todo el alimento para preservación de vida.

Y Cristo es el que tiene todo el alimento para preservación de Vida, el cual ha estado dándole el alimento a los gentiles de edad en edad, y en este tiempo final encontramos que nos estará dando también alimento espiritual y le dará alimento espiritual al pueblo hebreo.

Y el pueblo hebreo de momento no entenderá, pero después se dará cuenta que es el mismo Ángel del Pacto, el mismo Ángel de Jehová que los libertó a través del profeta Moisés y los llevó a la tierra prometida, el mismo Ángel de Jehová que estuvo en carne humana en el velo de carne llamado Jesús de Nazaret y que en el Día Postrero estará en carne humana en el Ángel Mensajero de Jesús; y eso será la Palabra encarnada en un hombre, eso será el Séptimo Sello cumplido en la Tierra en el Día Postrero, en donde estará el ministerio de Moisés por segunda vez, el de Elías por quinta vez y el de Jesús por segunda vez en el camino del Séptimo Sello, el camino ministerial del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en el Día Postrero.

Y ahí es donde se entrelaza el camino del Séptimo Sello, el camino del Hijo del Hombre en Su Venida con nuestro camino terrenal, y nos encontramos con Él en Su camino; y ahí es donde recibimos la bendición de Él, así como Abraham en su camino terrenal se encontró con Elohim el día antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra, y comió con Abraham Elohim, y los Arcángeles Gabriel y Miguel.

Cristo estará manifestado en medio de Su Iglesia en este Día Postrero, en el séptimo milenio.

Vean, fue en el séptimo día, “el día de reposo”, que Cristo entró a la sinagoga y leyó aquella escritura de Isaías 61 y dijo: “Hoy se ha cumplido esta escritura delante de vosotros”; y será en el séptimo milenio, que es el milenio de reposo para la Tierra y para la Iglesia de Jesucristo y para el pueblo hebreo, donde Cristo estará manifestado, el Hijo del Hombre manifestado, y leerá las escrituras que corresponden a Su Venida para el Día Postrero, y le mostrará al pueblo que hoy, o sea, en el séptimo milenio que ha comenzado (si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene), y en la séptima dispensación, la Dispensación del Reino: ¡Hoy se han cumplido estas escrituras que hablan de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles para este Día Postrero!, viniendo Jesucristo, el Hijo del Hombre, con los ministerios de Jesús, de Moisés y de Elías, manifestado en carne humana en el Día Postrero en Su Ángel Mensajero.

¿Vieron lo sencillo que es el misterio del Séptimo Sello? Bien dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo que si no vigilábamos nos pasaría por encima.

Para la próxima actividad, la cual será esta noche, o sea, de las 6:00 en adelante, a las 6:30 de la tarde o de la noche, tenemos un tema muy importante por aquí. Vamos a ver cuál es este tema: “El Dios Todopoderoso velado y revelado en Su Ángel Mensajero”. Así que lo que estamos hablando ahora, va con lo que estaremos hablando en la próxima actividad; porque para Dios revelarse primero tiene que velarse en carne humana.

Dios se veló en carne humana en Jesús de Nazaret, y se reveló a través de Jesús de Nazaret en el cumplimiento de la Primera Venida del Ángel del Pacto en carne humana en toda Su plenitud, para llevar a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario. Ese fue el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob manifestado en carne humana, el mismo que libertó al pueblo hebreo a través del profeta Moisés.

Y para el Día Postrero vendrá ese mismo Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es también el mismo Ángel que era diferente a los demás, que apareció en esta nube formada por ángeles. Ese es el Ángel que tiene el Séptimo Sello, ese es el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto, el cual en el Día Postrero vendrá en carne humana en el Ángel del Señor Jesucristo; y eso es la Venida del Verbo, de la Palabra encarnada en un hombre en el camino del Séptimo Sello, porque eso es el cumplimiento del Séptimo Sello para todos los hijos e hijas de Dios en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo.

Y ahora, en el camino del Séptimo Sello, el camino ministerial del Séptimo Sello, el camino ministerial del ministerio de Jesús por segunda vez, nos encontraremos nosotros en este tiempo final; y lo reconoceremos y lo recibiremos con todo nuestro corazón; y recibiremos Sus bendiciones que Él nos estará hablando y luego se estarán materializando en cada uno de nosotros.

Que Dios ayude a todas las personas que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero y aun los que tienen sus nombres escritos en la otra sección, en el Libro de la Vida, en la sección llamada el Libro de la Vida, para que en este tiempo final no tropiecen con la Palabra encarnada en un hombre, encarnada en el Ángel del Señor Jesucristo, como tropezaron dos mil años atrás con la Palabra encarnada en un hombre llamado Jesús de Nazaret. Era el Verbo, el Ángel del Pacto, el Verbo encarnado en un joven obrero de la construcción llamado Jesús de Nazaret; y era la Piedra del Ángulo que los edificadores, los ministros y el sumo sacerdote y el Concilio del Sanedrín rechazaron.

La Piedra rechazada era la Primera Venida de Cristo; y la Piedra regresará en el Día Postrero y será la Segunda Venida del Ángel del Pacto en carne humana, la Venida del Verbo, de la Palabra en carne humana, en el Ángel del Señor Jesucristo.

Que Dios ayude a todos los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida, en las dos secciones importantes, que son el Libro de la Vida del Cordero y la otra sección llamada el Libro de la Vida, porque esas personas pueden vivir eternamente.

Los escogidos, esos vivirán eternamente porque esos verán la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Ángel del Pacto, y dirán: “¡Esto es lo que nosotros estábamos esperando!”. Pero los que están en la otra sección son los que podrían ser confundidos por los que se levanten en contra de la Segunda Venida de Cristo, y podrán ser afectados un poco esas otras personas; y si se levantan en contra, sus nombres son borrados del Libro de la Vida.

Ahora, esperamos que Dios les ayude para que permanezcan sus nombres escritos ahí, en el Libro de la Vida. Los escogidos de Dios del Día Postrero, juntamente con el Ángel de Jesucristo, estarán trabajando en esa labor para evitar que los nombres que están en la otra sección que pueden ser borrados, para evitar que sean borrados.

Y eso será trabajando en la Obra de Cristo y llevando el Mensaje por todos los lugares para que obtengan el conocimiento correcto del misterio del Séptimo Sello, del misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, para que así obtengan esa liberación prometida para el Día Postrero en la gran victoria en el amor divino.

Esperamos de parte de Dios Su bendición y Su ayuda en esta labor de la Iglesia de Jesucristo con Su Ángel Mensajero del Día Postrero.

Ahora, todavía faltan escogidos de Dios, de ser llamados y juntados y colocados en el Cuerpo Místico de Cristo; y por eso llevamos el Mensaje por todos los lugares, para que todos puedan obtener el conocimiento de este gran misterio, porque es con el misterio de la Segunda Venida de Cristo siendo revelado que los hijos e hijas de Dios son llamados y juntados en este Día Postrero, es con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo.

Con ese Mensaje es que son llamados y juntados todos los escogidos de Dios, porque el Mensaje del Evangelio del Reino, que es el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Verbo, de la Venida de la Palabra encarnada en un hombre en EL CAMINO DEL SÉPTIMO SELLO, BAJO EL MISTERIO DEL ESTABLECIMIENTO DEL REINO DE CRISTO.

Así fue como dijo Cristo y como mostró Cristo en el Monte de la Transfiguración que el Reino de Dios vendrá a la Tierra; y con la Venida del Reino de Dios viene el Hijo del Hombre con Su rostro como el sol, o sea, viene como Rey de reyes y Señor de señores (que es lo que representa el rostro como el sol); y viene con Sus Ángeles, que son Moisés y Elías, o sea, los ministerios de Moisés y Elías siendo manifestados nuevamente en este planeta Tierra, primeramente en medio de la Iglesia gentil y después en medio del pueblo hebreo; y en ese camino, el camino del Séptimo Sello, es que todos nos encontraremos con Él.

El precursor de la Segunda Venida de Cristo dijo dónde sería que recorrería ese camino el Hijo del Hombre, el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, verso 11 en adelante; dijo22:

1485 - “Ahora, yo estaba poniéndome bastante viejo y pensé: ‘¿Habrá otro avivamiento, veré otro tiempo?’ Y sólo recuerden, del Oeste vendrá un jinete en un caballo blanco. Cabalgaremos esta senda otra vez. Eso es correcto. Tan pronto como estemos listos. Vean, es una promesa”.

¿De dónde? Del occidente vendrá ese Jinete en ese caballo blanco, vendrá el Espíritu Santo encarnado en un hombre, vendrá el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre; y ese hombre será el Ángel del Señor Jesucristo. Y el que estará dentro de él manifestado será el Ángel de Jehová, el Ángel de Dios, será el Ángel que libertó al pueblo hebreo, el cual se hizo carne dos mil años atrás en el velo de carne llamado Jesús, y para el Día Postrero estará en otro velo de carne llamado el Ángel del Señor Jesucristo.

Y ahora, con ese Jinete, que es el Ángel del Pacto, Cristo, Jesucristo en Espíritu Santo en carne humana en Su Ángel Mensajero, vendrá también Elías y vendrá Moisés cabalgando ese camino, porque vendrá el Hijo del Hombre con Sus Ángeles. Donde esté el Hijo del Hombre manifestado, ahí estarán Moisés y Elías. Los ministerios de Moisés y Elías estarán donde esté el ministerio del Hijo del Hombre, el ministerio de Jesús; y eso es en el occidente.

Solamente hay que bajar un poquito, de Norteamérica bajar a Centroamérica, a Suramérica y el Caribe, y ahí encontraremos ese Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, encontraremos la Palabra encarnada en un hombre de este tiempo final en medio de la Iglesia gentil, ¿haciendo qué? Recorriendo el camino ministerial de Jesús por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Moisés por segunda vez. ¿Dónde lo estará recorriendo? En la América Latina y el Caribe, en este tiempo final.

Hemos visto EL MISTERIO DEL ESTABLECIMIENTO DEL REINO DE DIOS Y EL CAMINO DEL SÉPTIMO SELLO o EN EL CAMINO DEL SÉPTIMO SELLO.

Para los latinoamericanos y caribeños esa es la bendición más grande que jamás hayan recibido los latinoamericanos y caribeños, y que nación alguna de entre los gentiles haya recibido. Esa es una bendición más grande que la bendición que recibieron los gentiles bajo las diferentes edades de la Iglesia gentil cuando Dios les envió un mensajero para cada edad.

Esa bendición para el Día Postrero, que Él tendrá entre los gentiles, es una bendición como fue la bendición de la Primera Venida de Cristo en medio del pueblo hebreo, está paralela a esa bendición de dos mil años atrás.

Ahora, hemos visto EL CAMINO DEL SÉPTIMO SELLO Y EL MISTERIO DEL ESTABLECIMIENTO DEL REINO DE CRISTO.

¿Cómo fue que el profeta Daniel vio la Venida del Reino de Dios?, ¿cómo fue que el rey Nabucodonosor también vio la Venida del Reino de Dios? La vio en la forma de una Piedrecita cortada del Monte de Dios, no con mano humana; y esa Piedrecita después que hirió a la imagen en los pies de hierro y de barro cocido..., que representan los reinos gentiles, en donde la bestia, el anticristo, estará encabezando esos reinos en el Día Postrero, en el cumplimiento de los pies de hierro y de barro cocido; encontramos que con la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, de esa Piedra no cortada de manos, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo proclama que el tiempo no es más. Ya no hay más tiempo para los gentiles, no hay más tiempo para las edades de la Iglesia tampoco, el tiempo ha llegado a su final.

No hay otra etapa, no hay otra edad para el reino de los gentiles. La última es la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, que es la etapa donde se encuentren, en donde llegarán a su final y los reinos de este mundo pasarán a ser de nuestro amado Señor Jesucristo. Eso está en Apocalipsis, capítulo 11, verso 15 en adelante, donde dice:

“El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos”.

Los reinos del mundo vendrán a ser ¿de quién? De nuestro Señor Jesucristo, y Él reinará por los siglos de los siglos. Su Trono es el Trono de David en el cual se sentará, reinará sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones. Ya no habrá más reinos gentiles gobernados por diferentes gobernantes, sino que serán gobernados por Cristo desde Jerusalén, desde el Trono de David. Eso es para el séptimo milenio y para que se cumpla esa profecía: la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; se convierta en una realidad en medio la Iglesia gentil en el Día Postrero, conforme a la promesa de Cristo, viniendo el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre.

Ver la Venida de la Palabra encarnada en un hombre es ver la venida de Moisés por segunda vez, la venida de Elías por quinta vez y la venida de Jesús por segunda vez; la venida del ministerio de Moisés, la venida del ministerio de Jesús y la venida del ministerio de Elías; eso es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová en carne humana en Su Ángel Mensajero del Día Postrero, de la Edad de la Piedra Angular y de la Dispensación del Reino.

Ahora, hemos visto este misterio, hemos visto el misterio del Séptimo Sello en EL CAMINO DEL SÉPTIMO SELLO PARA EL ESTABLECIMIENTO DEL REINO DE CRISTO aquí en la Tierra. Así fue como lo vio el rey Nabucodonosor y también el profeta Daniel: viniendo como una Piedra no cortada de manos, la cual después creció y se hizo un gran Reino.

Cuando Cristo estuvo dos mil años atrás aquí en la Tierra, le preguntaron cuándo vendría el Reino de Dios, y Él dijo23: “El Reino de Dios entre vosotros está”. ¿Por qué? Porque ya estaba la Piedra no cortada de manos.

Cuando está la Piedra no cortada de manos en la Tierra, ahí está el Reino de Dios, porque es esa Piedra la que crecerá y se convertirá en un gran Reino que cubrirá toda la Tierra.

Ahora, podemos ver que para la Segunda Venida de Cristo regresa el Reino de Dios a la Tierra, para ser establecido en la Tierra, en medio del pueblo hebreo, y gobernar sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones; esto es en EL MISTERIO DEL ESTABLECIMIENTO DEL REINO DE DIOS BAJO EL CAMINO DEL SÉPTIMO SELLO.

Para nosotros en la América Latina y el Caribe es un privilegio estar viviendo en este tiempo final, porque este es el tiempo en donde nos encontraríamos con la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, y Sus Ángeles en el camino del Séptimo Sello, recorriendo este camino nuevamente el Ángel del Pacto, manifestando el ministerio de Jesús por segunda vez y el ministerio de Moisés por segunda vez y el ministerio de Elías por quinta vez, en el camino del Séptimo Sello, que es el camino del Ángel que era diferente a los demás; el cual viene a la Tierra en el Día Postrero manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero.

Y eso es la Palabra encarnada en un hombre, en el Ángel del Señor Jesucristo, viniendo el Ángel que era diferente a los demás en carne humana, en Su Ángel Mensajero, y manifestando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes dándoles testimonio de: EL CAMINO DEL SÉPTIMO SELLO Y EL MISTERIO DEL ESTABLECIMIENTO DEL REINO DE CRISTO.

Que las bendiciones del Séptimo Sello, nuestro amado Señor Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también; y pronto todos seamos transformados y llevados a la Casa de nuestro Padre celestial, a la Cena de las Bodas del Cordero. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

“EL CAMINO DEL SÉPTIMO SELLO BAJO EL MISTERIO DEL ESTABLECIMIENTO DEL REINO DE CRISTO”.

[Revisión enero 2019]

 

1 San Mateo 11:25

2 San Mateo 2:2

3 Hechos 9:1-5

4 San Mateo 25:40

5 San Mateo 24:27

6 San Mateo 2:13

7 San Mateo 2:12

8 Éxodo 1:17-21

9 Apocalipsis 22:16

10 Génesis 15:5

11 Apocalipsis 1:16

12 Apocalipsis 2:26-28

13 Citas, pág. 166, párr. 1485

14 San Lucas 17:26-30

15 Isaías 40:3, San Mateo 3:3, San Marcos 1:3, San Lucas 3:4, San Juan 1:23

16 2 Reyes 5 (Eliseo y Naamán); 1 Reyes 17:8-24 (Elías y la viuda de Sarepta)

17 San Juan 1:23

18 San Juan 5:39

19 San Juan 5:46

20 Génesis 41:25-36

21 Génesis 29:20

22 Citas, pág. 166, párr. 1485

23 San Lucas 17:20-21

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