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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes aquí en el Cine Tikal, en Ciudad Guatemala. Es para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes el tema: “EL SÉPTIMO SELLO JUNTANDO A LOS ESCOGIDOS”, el cual aparece en la Escritura, en San Mateo, capítulo 24, versos 30 al 31, donde dice:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Así nos dice Dios en Su Palabra, y Su Palabra nos enseña que para el tiempo final habrá un recogimiento de todos los escogidos de Dios.

(Vamos a pedirle al reverendo Miguel que consiga en el bulto la hoja donde está la señal de la nube en el cielo, para mostrársela a ustedes).

Aquí en esta Palabra que hemos leído nos habla que Dios, que Jesucristo, el Hijo del Hombre, enviará Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta y juntarán a Sus escogidos.

Para poder comprender este tema: “EL SÉPTIMO SELLO JUNTANDO A LOS ESCOGIDOS”, necesitamos comprender quiénes son los escogidos de Dios, necesitamos comprender lo que es esa Trompeta o Gran Voz de Trompeta y necesitamos comprender lo que es el Séptimo Sello. Si comprendemos estas tres cosas, comprenderemos este misterio del recogimiento de todos los escogidos de Dios en el Día Postrero.

Los escogidos de Dios son los hijos e hijas de Dios, los primogénitos de Dios escritos en el Cielo desde antes de la fundación del mundo, en el Libro de la Vida del Cordero, de los cuales habló el apóstol San Pablo en su carta a los Hebreos, capítulo 12 y verso 22 al 23, cuando dijo:

“… sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,

a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,

a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel”.

Ahora vean cómo en este pasaje que hemos leído nos dice San Pablo que hay una congregación de primogénitos que están inscritos en el Cielo o en los Cielos.

La congregación de los primogénitos inscritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, es la Iglesia del Señor Jesucristo, compuesta por los redimidos por la Sangre de Jesucristo, que han recibido a Cristo como su Salvador, han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y han recibido el Espíritu de Cristo, o sea, el Espíritu Santo; y así se ha cumplido en esas personas lo que Cristo dijo a Nicodemo, que era necesario nacer de nuevo, nacer del Agua y del Espíritu. Esa es la forma para nacer del Agua y del Espíritu: recibiendo a Cristo como nuestro Salvador, lavando nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibiendo Su Espíritu Santo.

Ahora podemos ver quiénes son los escogidos de Dios.

Recuerden que sus nombres están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, desde antes de la fundación del mundo; y pasan por este planeta Tierra en un cuerpo de carne humana en la permisiva voluntad de Dios, y con un espíritu del mundo en la permisiva voluntad de Dios, a causa de que vienen a una raza que ya está caída, la cual cayó en el Huerto del Edén; y por consiguiente, vienen estos cuerpos mortales sentenciados a muerte; y por eso es que aunque hay seres humanos que han vivido en este planeta Tierra hasta 969 años, con todo y eso han muerto (ese fue Matusalén1).

Adán vivió 930 años2, y así encontramos que esas personas del principio, allá, duraron hasta 969 años (como Matusalén); pero vean ustedes, siempre a lo último el final fue la muerte. ¿Por qué? Porque aparecieron en una raza caída, la cual había caído allá en el Huerto del Edén; y por lo tanto los descendientes de Adán vienen para morir, y por eso vienen en un cuerpo mortal, corruptible y temporal.

Pero miren ustedes, en el Programa Divino Dios está creando una nueva raza, la cual comenzó con el segundo Adán, que es nuestro amado Señor Jesucristo; y nos dice San Pedro y San Pablo acerca de esta nueva raza: San Pedro dice que somos piedras vivas para ser edificados una Casa santa al Señor3, un Templo santo al Señor, lo cual es la Iglesia de Jesucristo ese Templo espiritual que ha estado siendo construido por nuestro amado Señor Jesucristo. Y ahora vean cómo San Pablo en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 45 en adelante (vamos a ver)… 44 en adelante dice:

“Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual”.

O sea que este cuerpo que tenemos es cuerpo animal; y eso es así por causa de la caída en el Huerto del Edén, la cual fue ocasionada por un animal llamado la serpiente.

Sigue diciendo San Pablo:

“… resucitará cuerpo espiritual (o sea que los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos eternos, cuerpos glorificados, y eso es un cuerpo espiritual).

Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.

Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante (El postrer Adán ¿quién es? Nuestro amado Señor Jesucristo).

Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual.

El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.

Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales.

Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial”.

O sea que seremos como nuestro amado Señor Jesucristo, con un cuerpo eterno y un espíritu teofánico eterno, el cual hemos recibido cuando recibimos a Cristo como nuestro Salvador y recibimos Su Espíritu Santo; y para el Día Postrero recibiremos el cuerpo físico y eterno y glorificado que Él ha prometido para todos Sus escogidos. Y ahora, esto será en este tiempo final.

Ahora, sigue diciendo:

“Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.

He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos (o sea, no todos vamos a morir físicamente); pero todos seremos transformados…”.

O sea que viene una transformación para el cuerpo de los escogidos de Dios; y seremos cambiados en nuestros átomos, y entonces tendremos un cuerpo inmortal.

Y ahora, sigue diciendo:

“… pero todos seremos transformados,

en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria”.

De ahí en adelante ninguno de los escogidos de Dios morirá físicamente porque ya tendrá un cuerpo eterno; y los muertos en Cristo que resucitarán, resucitarán en cuerpos eternos, y por consiguiente nunca más morirán físicamente.

Y ahora, vean cómo Cristo ha estado construyendo o creando esta nueva raza, que para el Día Postrero se completará la creación de los cuerpos teofánicos de esos escogidos y luego se realizará la creación de los cuerpos físicos de esos escogidos, que serán cuerpos eternos para los muertos que resucitarán y para los vivos que seremos transformados. Ahora, recuerden que esas personas tienen sus nombres escritos (¿dónde?) en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo.

Y ahora, vean ustedes, de estos fue que habló el apóstol San Pablo también, en Romanos, capítulo 8, y dijo [verso 14]:

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios (o sea, la manifestación de los hijos de Dios en y con cuerpos eternos).

Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;

porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;

y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo”.

¿Qué será la adopción para los hijos e hijas de Dios? La redención de nuestro cuerpo, o sea, la transformación de nuestros cuerpos, en donde obtendremos un cuerpo eterno; y para los muertos en Cristo será la resurrección en cuerpos eternos. Y entonces todos los hijos e hijas de Dios, todos los escogidos de Dios, ¿estarán cómo? En cuerpos eternos ya adoptados en el Reino de Dios, y con un espíritu teofánico eterno también, dentro del cuerpo físico.

Eso es lo que Dios ha prometido para Sus hijos, Sus escogidos, los cuales han vivido a través de las diferentes etapas o edades de Su Iglesia, desde el tiempo de los apóstoles hasta nuestro tiempo; han ido pasando por diferentes etapas o edades hasta llegar a esta edad, la Edad de la Piedra Angular, que es la edad que corresponde a este tiempo final para la Iglesia del Señor Jesucristo. Esta es la Edad de Oro para la Iglesia de Jesucristo, es la Edad en donde Cristo llama y junta a Sus escogidos del Día Postrero; y para eso dice [San Mateo 24:31]:

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos…”.

Y así como en cada edad se cumplió el Programa de Dios en cierto territorio y envió cierto mensajero de edad en edad, ahora en el tiempo final la etapa de la Edad de la Piedra Angular se cumple en la América Latina y el Caribe. Esa es la bendición más grande que tiene el continente latinoamericano y caribeño; y algunos no lo saben, pero tiene la bendición más grande que nación o continente alguno pueda tener en este tiempo final; y Dios enviaría Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta y juntarían a Sus escogidos en el tiempo final.

Ahora, ¿qué son los Ángeles y quiénes son los Ángeles del Hijo del Hombre? El Señor Jesucristo hablándonos acerca de la Venida del Hijo del Hombre, en San Mateo, capítulo 16, versos 27 al 28, nos dice de la siguiente manera:

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”.

Ahora, los ángeles de las siete edades de la Iglesia gentil pues ya nosotros sabemos quiénes son: fueron San Pablo, Ireneo, Martin, Colombo, Lutero, Wesley y el reverendo William Branham.

Y ahora, los Ángeles de la cosecha para el llamamiento y recogimiento de los escogidos de Dios con la Gran Voz de Trompeta ¿quiénes son? Son los Dos Olivos, son los ministerios de los Dos Olivos, los ministerios de los Dos Ungidos que están delante de la presencia de Dios; y esos son los ministerios de Moisés y de Elías.

Por eso cuando Jesucristo llevó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano a un monte alto para mostrarles la Venida del Reino de Dios y el Hijo del Hombre viniendo ahí en el Reino de Dios con Sus Ángeles, apareció Jesucristo con Su rostro resplandeciendo como el sol, porque Él viene como Rey de reyes y Señor de señores.

El sol resplandeciendo representa a Cristo como Rey, pues Cristo dijo4: “Yo soy la Luz del mundo”. Él es el Sol de Justicia, que nace para los escogidos de Dios en este Día Postrero. “Porque a los que temen mi Nombre, nacerá el Sol de Justicia, y en Sus alas traerá salvación”. (Malaquías, capítulo 4, verso 2).

Y ahora, la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles está representada en el nacimiento del Sol trayendo salvación en Sus alas, conforme a Malaquías, capítulo 4, verso 2.

Y ahora, en el Monte de la Transfiguración encontramos que aparecieron al lado de Jesús: Moisés y Elías, uno a cada lado. ¿Por qué? Porque la Venida del Hijo del Hombre en Su Reino es con Sus Ángeles, que son los ministerios de Moisés y Elías siendo manifestados en la Tierra en este tiempo final.

Ahora, Jesucristo, el Hijo del Hombre, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová del Antiguo Testamento, que es el Jesucristo del Nuevo Testamento, encontramos que ha estado en Su Iglesia de etapa en etapa manifestado en Espíritu Santo a través del ángel mensajero de cada edad; y para este tiempo final estará aquí, en la Edad de la Piedra Angular (que corresponde al territorio latinoamericano y caribeño), manifestado en Su Ángel Mensajero dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto y llamando a todos Sus escogidos con la Gran Voz de Trompeta; porque es la Voz de Cristo esa Gran Voz de Trompeta.

En Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11, dice Juan el apóstol:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

¿Y quién es el Alfa y Omega?, ¿quién es el primero y el último? Nuestro amado Salvador Jesucristo.

Y en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, con esa Voz de Trompeta dice así (vamos a ver, dice):

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de éstas”.

“Sube” ¿a dónde? A la Edad de la Piedra Angular, “y yo te mostraré las cosas que sucederán después de éstas”.

Y ahora, Cristo por medio de Su Ángel Mensajero estará dándonos a conocer todas esas cosas que han de suceder en este tiempo final. Por eso en Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿A quién ha enviado? A Su Ángel Mensajero. ¿Para qué? Para mostrar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto.

Y en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

¿Quién es el enviado de Jesucristo para dar testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto, para dar testimonio de estas cosas a todas las iglesias y a todos los seres humanos? El Ángel del Señor Jesucristo, que es el profeta mensajero de la Edad de la Piedra Angular y profeta mensajero de la Dispensación del Reino, enviado por Jesucristo a Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular, la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo, que se cumple en la América Latina y el Caribe.

Por eso es que Cristo envía Su Ángel Mensajero a los latinoamericanos y caribeños con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo (¿para qué?): para con ese Mensaje llamar y juntar a todos los escogidos de Dios en la América Latina y el Caribe, para así completarse el número de los escogidos de Dios de la Iglesia de Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular.

Y al completarse ese número de los escogidos de Dios, escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, luego tiene que venir la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos.

Por eso llevamos el Mensaje del Evangelio de Cristo, del Evangelio del Reino, por toda ciudad, por todo pueblo, por todo lugar, y principalmente en la América Latina y el Caribe. ¿Para qué? Para que llegue el Mensaje directamente a los oídos y al corazón de todos los escogidos de Dios que viven en este territorio latinoamericano y caribeño; porque Dios tiene mucho pueblo en la América Latina y el Caribe, y tiene muchos elegidos, escogidos, escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, desde antes de la fundación del mundo.

Y la única forma en que pueden saber que sus nombres están escritos en el Libro de la Vida del Cordero y pueden despertar a esta verdad es por medio del llamado de la Gran Voz de Trompeta, es por medio de la promesa de Cristo: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos”. Es el ministerio de los Dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías; y esos son los ministerios que este Ángel del Pacto (que es Jesucristo en Espíritu Santo) viene manifestando en el Día Postrero a través de Su Ángel Mensajero; y también manifiesta el ministerio de Jesús por segunda vez.

Y por medio de esa manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo, del Ángel que era diferente a los demás, son llamados y juntados todos los escogidos de Dios por el ministerio de Jesucristo en Espíritu Santo a través de Su Ángel Mensajero, operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús en Su Ángel Mensajero; y viene con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, que gira alrededor del Séptimo Sello, alrededor de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Ahora, en febrero 28 de 1963 apareció en el cielo esta señal, una nube misteriosa, porque no tiene explicación científica, porque apareció a una altura de 26 millas, donde no puede formarse nube alguna porque no hay humedad. ¿Y qué fue esta nube? Esta nube fue nada menos que la presencia de los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil y un Ángel que era diferente a los demás.

Ese Ángel diferente a los demás (el cual es este que está acá arriba) es el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto que libertó al pueblo hebreo, y es el mismo que se hizo carne dos mil años atrás y vivió en medio del pueblo hebreo y fue conocido por el nombre de Jesús. Él es el Ángel del Pacto; Él es el que libertó al pueblo hebreo y Él es el que vino en carne humana y llevó a cabo Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, muriendo allí Su cuerpo físico para redimir al ser humano.

Y ahora, Él ha estado en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia de edad en edad, pero ese cuerpo glorificado fue colocado en el Cielo, en el Trono de Dios, haciendo intercesión allá por cada persona que tiene su nombre escrito en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo.

Él es el Sumo Sacerdote del Templo que está en el Cielo, Él es el Melquisedec que le apareció a Abraham; y apareció en diferentes ocasiones en ese cuerpo teofánico, y luego se hizo carne y fue llamado Jesús. Por eso Jesús podía decir: “Antes que Abraham fuera, yo soy”, y también dijo: “Abraham deseó ver mi día; lo vio, y se gozó”.

Y ahora, Él ha estado haciendo intercesión allá en el Lugar Santísimo en el Trono de Dios en el Cielo, hasta que entre hasta el último de los escogidos de Dios; y luego se completará Su labor y saldrá de allí, del Trono de Intercesión, para así cumplir Su Programa que corresponde a esa nueva etapa después que haya completado el número de Sus escogidos en Su Cuerpo Místico de creyentes, o sea, en Su Iglesia.

Ahora, hemos visto quiénes son los escogidos de Dios: son las personas que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo. Esos son almas de Dios, son simiente de Dios, son descendencia de Dios, han venido de Dios; como también Jesucristo, el Hijo de Dios, dijo5: “Salí de Dios, y vuelvo a Dios”.

Él, siendo nuestro hermano mayor, vean ustedes, vino a esta Tierra en un cuerpo creado por Dios, y por eso podía decir6: “Nadie me quita la vida. Yo la pongo por mí mismo, para volverla a tomar”. ¿Por qué? Porque si el grano de trigo no caía en tierra y moría (que es Cristo, el Hijo del Hombre), él solo quedaba; y si no hubiera muerto, si no hubiese muerto, solamente existiría sobre el planeta Tierra una sola persona: nuestro amado Señor Jesucristo. Él quedaría solo. ¿Y cómo se sentiría usted viviendo en este planeta Tierra pero viviendo usted solito en el planeta Tierra?

Ahora, vean cómo se hubiera sentido Jesucristo viviendo solo, porque nadie le podía quitar la vida; por cuanto no tenía pecado, Él podía continuar viviendo. Porque lo que ocasiona la muerte es el pecado, y a causa del pecado allá en el Huerto del Edén, el ser humano muere; pero Cristo, siendo el segundo Adán, vino con vida eterna; y para poder morir, Él tuvo que hacer algo muy importante.

Ahora, Él dijo7: “Pero si el grano de trigo cae en tierra y muere, mucho fruto lleva”, o sea, muchos hijos e hijas de Dios iguales a Él. Y para Él poder morir, tomó nuestros pecados, y así se hizo mortal; porque la paga del pecado es muerte8, y todos nuestros pecados Él los tomó.

Por lo tanto, cuando una persona ha recibido a Cristo como su Salvador y ha lavado sus pecados en la Sangre de Cristo, se hace realidad en la vida del individuo el Sacrificio y beneficios del Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario. Mientras la persona recibe a Cristo como su Salvador y lava sus pecados en la Sangre de Cristo y recibe Su Espíritu Santo, el Sacrificio de Cristo no se hace efectivo en la persona.

Es como cuando usted tiene de parte de una persona la palabra de un cheque, y le dicen: “Mira, he hecho un cheque a nombre tuyo de… (vamos a decir) de un millón de quetzales”; y ya usted sabe que usted tiene un cheque de un millón de quetzales; pero usted, hasta que no lo recibe, no puede ese cheque hacerlo efectivo para usted y obtener los beneficios de ese cheque.

Y hasta que usted recibe a Cristo como su Salvador y lava sus pecados en la Sangre de Cristo, el Sacrificio de Cristo no se hace efectivo en usted; pero cuando usted lo ha recibido, pues todo lo que Él obtuvo para nosotros en la Cruz del Calvario con Su Sacrificio se hace efectivo en cada uno de nosotros; y entonces tenemos la promesa de un nuevo cuerpo teofánico (un cuerpo teofánico de la sexta dimensión) y un nuevo cuerpo físico, el cual recibiremos en el Día Postrero (o sea, en el séptimo milenio), para vivir con Cristo por toda la eternidad, a imagen y semejanza de Jesucristo, o sea, iguales a Jesucristo: con un cuerpo teofánico como el de Jesucristo y con un cuerpo físico y glorificado como el de Jesucristo.

Él es nuestro hermano mayor, por eso dice9: “Anunciaré a mis hermanos Tu Nombre”, o sea, el Nombre de Dios.

Ahora podemos ver quiénes son los escogidos, y ahora podemos ver cómo de edad en edad han estado siendo llamados y juntados (cada uno en su edad) por medio del mensajero de cada edad, en el cual ha estado Jesucristo en Espíritu Santo.

Y ahora, en el Día Postrero hemos visto cómo Cristo llama y junta a Sus escogidos en la Edad de la Piedra Angular, en el territorio latinoamericano y caribeño: por medio de Su Ángel Mensajero, por medio del mensajero de la Edad de la Piedra Angular, que es el profeta de la Dispensación del Reino (de la séptima dispensación), el cual es enviado con el Mensaje del Evangelio del Reino.

Así como el Mensaje del Evangelio de la Gracia gira alrededor de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, el Mensaje del Evangelio del Reino gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo y Su Obra de Reclamo como León de la tribu de Judá y como Rey de reyes y Señor de señores.

Y con ese Mensaje de Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino son llamados y juntados todos los escogidos de Dios en este Día Postrero, en la América Latina y el Caribe, y son colocados en la Edad de la Piedra Angular, la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo. Y el Séptimo Sello es nada menos que la Segunda Venida de Cristo; por eso dice en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora”.

Es tan importante ese Sello y su contenido, que ocasionó silencio en el Cielo como por media hora; porque Cristo había dicho que nadie conocía cuándo sería la Venida del Hijo del Hombre, ni nadie en la Tierra, ni tampoco en el Cielo, ni los ángeles, ni el mismo Hijo tampoco conocía cuándo sería la Venida del Hijo del Hombre para el Día Postrero10.

Pero aquí, en Apocalipsis, capítulo 8, cuando fue abierto en el Cielo, todos conocieron el misterio, pero mantuvieron silencio para que no fuera interrumpida la Segunda Venida de Cristo, se cumpliera completamente y fuera dada a conocer a los escogidos de Dios que estarían viviendo en ese tiempo de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Y por medio del Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, que es el Mensaje también de los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10, y es el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta de San Mateo 24, verso 31, ese misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Segunda Venida de Cristo, es revelado a los hijos e hijas de Dios, a la Iglesia de Jesucristo, en este tiempo final; y es con ese Mensaje —que revela el misterio de la Segunda Venida de Cristo— que son llamados y juntados todos los hijos e hijas de Dios de este tiempo final.

Por eso cuando un hijo o una hija de Dios escucha ese Mensaje de la Gran Voz de Trompeta revelando el misterio del Séptimo Sello, revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, revelando el misterio de la Venida del Señor, de la Venida del Ángel que era diferente a los demás (que es el Ángel de Jehová, el cual es el mismo Jesucristo); ahora, cuando es revelado ese misterio, los escogidos de Dios dicen: “Eso era lo que yo estaba esperando. Eso yo lo entiendo”; y gradualmente va entendiendo más y más, a medida que va escuchando el Mensaje del Evangelio del Reino, con el cual es revelado el misterio del Séptimo Sello.

Y ahora, vamos a ver lo que dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo que sería la Venida del Señor, la Venida del Ángel Fuerte de Apocalipsis, capítulo 10, y la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 en adelante; en ambos pasajes Dios muestra la Venida del Señor, la Venida del Hijo del Hombre.

Y ahora, en la página 57 del libro de Los Sellos en español, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham (citando el pasaje de Apocalipsis, capítulo 10, dice):

“‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza…’.

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando:

‘… y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel. ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia”.

Ahora vean ustedes cómo el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es el Mensajero a Israel, que es el que libertó al pueblo hebreo de Egipto, y es el que estuvo manifestado en los profetas del Antiguo Testamento y les habló a los profetas y les dio la revelación divina de cada etapa a los profetas de Dios, y el cual luego se hizo carne y vivió en medio del pueblo hebreo en aquel velo de carne llamado Jesús…; porque así estaba prometido: que el Ángel del Pacto vendría en carne humana. Esto está profetizado por el profeta Malaquías en el capítulo 3 y verso 1 en adelante, donde dice:

“He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí (Ese mensajero preparándole el camino al Señor ¿fue quién? Juan el Bautista); y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis (¿Quién vendría después de Juan el Bautista? El Señor, a quien el pueblo hebreo buscaba en el templo), y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros”.

El Ángel del Pacto, o sea, el Ángel de Jehová; porque el Señor y el Ángel del Pacto es el mismo. Por eso encontramos en el Antiguo Testamento que cuando aparecía el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, era el mismo Jehová, el mismo Dios en medio del pueblo hebreo.

Ahora veamos lo que Dios dice con relación al Ángel. En el capítulo 23, verso 20 en adelante, dice (del Éxodo):

“He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.

Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.

Porque mi Ángel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir (o sea, ‘te llevaré a la tierra prometida’)”.

Ahora vean quién es el que guía al Israel terrenal, al pueblo hebreo: ese es el mismo que guía al Israel celestial, a la Iglesia de Jesucristo: es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el cual es el mismo Jehová en Su cuerpo teofánico, es el mismo Verbo que era con Dios y era Dios y creó todas las cosas; y ese mismo Verbo, dice San Juan, capítulo 1 y verso 14, que se hizo carne y habitó entre los seres humanos. Dice:

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros…”.

El Verbo hecho carne es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová hecho carne, hecho hombre en medio del pueblo hebreo.

Y ahora, para el Día Postrero el Verbo volverá manifestado en carne humana conforme a Apocalipsis, capítulo 19, donde nos dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo que esto será lo que traerá la bendición para la Iglesia de Jesucristo. En la página 131 cita este pasaje de Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 al 21. Ahora, dice:

“131. Y ahora Jesús: Su Nombre sobre la Tierra fue Jesús el Redentor, porque fue el Redentor cuando estuvo sobre la Tierra; pero cuando conquistó el infierno y la muerte, los venció y ascendió, entonces recibió un nuevo Nombre. Por esa razón es que gritan y hacen tanto ruido y no reciben nada. Será revelado en los Truenos.

132. Fíjense en el misterio. Él viene cabalgando. Tiene que haber algo para cambiar esta iglesia. Ustedes saben eso. ¡Tiene que venir algo! Ahora noten: Nadie entendía ese nombre, sino Él mismo.

‘Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre: y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS.

Y los ejércitos que están en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio.

Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella las gentes; y él los regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES’.

Apocalipsis 19:13-16

133. Allí viene el Mesías, allí es donde está”.

¿Cómo viene y dónde viene? En un caballo blanco, conforme a Apocalipsis, capítulo 19.

Y ahora, veamos quién es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, porque Él ha de venir. Y ahora, en la página 134 del libro de Los Sellos en español dice:

“142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como Rey de Reyes y Señor de Señores”.

Luego, en la página 146 dice:

“192. … el Espíritu Santo sube y viene encarnado en un hombre”.

Y ahora, ¿cómo el Espíritu Santo va a subir y venir encarnado en un hombre? Pues el Espíritu Santo (que es Jesucristo en Espíritu Santo) ha estado de edad en edad en medio de Su Iglesia manifestado en cada ángel mensajero, y viene subiendo; y de la séptima edad de la Iglesia gentil sube a la Edad de la Piedra Angular, y viene encarnado en la Edad de la Piedra Angular en el Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular; porque el velo de carne tiene que ser del tiempo en donde Él se haga carne.

Y ahora, en la página 277 del libro de Los Sellos nos dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo (orando dice):

“[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

Vea, Él es el que llama.

Y ahora, en la página 256 del libro de Los Sellos dice:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Eso es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19. Esa es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, el cual vino dos mil años atrás velado en carne humana en la persona de Jesús.

Y para este tiempo final, ese mismo Ángel del Pacto estará velado y revelado en carne humana en Su Ángel Mensajero, conforme a la profecía. ¿Para qué? Para llamar y juntar a Sus escogidos con la Gran Voz de Trompeta, manifestando en Su Ángel Mensajero los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús.

Ahora, ¿qué dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo que será el ministerio de Elías manifestado aquí en la Tierra? Le preguntaron a él acerca de cómo sería el cumplimiento de esta promesa de la venida de Elías, el que le predicará al pueblo hebreo como uno de los Dos Olivos; y le preguntaron en la página 399 del libro de Los Sellos, la pregunta número 11, la cual dice:

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(La contestación fue):

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu; porque allá, cuando Elías ya había subido (cuando se fue en un carro de fuego) y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

Y ahora, ¿qué será el ministerio del quinto Elías, el que le predicará al pueblo hebreo como uno de los Dos Olivos? Será el espíritu de Elías, o sea, el ministerio de Elías, ungiendo a un hombre de este tiempo final con ese ministerio; y será la quinta ocasión en que el ministerio de Elías estará manifestado en este planeta Tierra, como uno de los Dos Olivos.

Y así también será el ministerio de Moisés: será un hombre ungido con ese espíritu en el Día Postrero; será un hombre ungido con el Espíritu Santo, en el cual el Espíritu Santo estará operando el ministerio de Moisés por segunda vez, y estará operando el ministerio de Elías por quinta vez, y estará operando el ministerio de Jesús por segunda vez.

Ese será el hombre ungido con el Espíritu Santo, en donde el Ángel del Pacto estará manifestado, velado en carne humana y revelado a través de ese velo de carne llamando y juntando a todos Sus escogidos con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino en este Día Postrero ¿en dónde? En la América Latina y el Caribe.

Y ahora, ¿dónde está el pueblo que estaría siendo llamado y juntado por el Séptimo Sello, por el Señor Jesucristo, con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino llamando y juntando a Sus escogidos? Pues aquí está un grupo en Guatemala, y en diferentes lugares de Guatemala hay diferentes grupos donde han recibido la Voz de Cristo y han respondido al llamado de Cristo. ¿Por qué? Porque tienen sus nombres escritos (¿dónde?) en el Libro de la Vida del Cordero. Y en toda la América Latina y el Caribe Dios tiene muchos escogidos.

La América Latina y el Caribe es el semillero de los escogidos de Dios del Día Postrero, para ser llamados y juntados y colocados en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular.

Es en la América Latina y el Caribe que surge el llamado de la Gran Voz de Trompeta juntando a todos los escogidos de Dios; y por eso es que nosotros estamos aquí en esta noche escuchando la Voz de Cristo, esa Gran Voz de Trompeta, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

La América Latina y el Caribe con sus habitantes tiene la bendición más grande que nación alguna haya tenido: tiene la bendición de EL SÉPTIMO SELLO JUNTANDO A LOS ESCOGIDOS DE DIOS.

Hemos llegado al tiempo más glorioso de la historia de la Iglesia de Jesucristo y hemos llegado al tiempo más glorioso de la América Latina y el Caribe; este es el tiempo más glorioso. Y de lo que Cristo está haciendo en este tiempo depende el futuro de la América Latina y el Caribe. Y el futuro de la América Latina y el Caribe queremos que sea en el glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo, que es donde obtendrá la prosperidad y la paz y todas las bendiciones del Cielo.

Si en los reinos de este mundo no ha podido obtener todo lo que ha deseado la América Latina y el Caribe con sus habitantes, en el glorioso Reino Milenial de Cristo obtendrá las bendiciones de Dios en toda su plenitud; y será el territorio de más prosperidad del planeta Tierra en unión al pueblo hebreo, en unión al territorio de Israel, donde estará el Trono del Mesías, el Trono del Hijo de David, y desde donde reinará Cristo sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones.

“EL SÉPTIMO SELLO JUNTANDO A LOS ESCOGIDOS”.

¿Vieron lo sencillo que es todo? Ese Séptimo Sello juntando a los escogidos es Cristo manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero, Cristo en Espíritu Santo en Su Ángel Mensajero manifestado, operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús; y con esos ministerios trayendo el Mensaje del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo; y con ese Mensaje (que es el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta) llamando y juntando a todos los escogidos de Dios, a todos los hijos e hijas de Dios de este tiempo final.

Eso es EL SÉPTIMO SELLO JUNTANDO A LOS ESCOGIDOS de Dios.

Ahora, tenemos que tener en claro que el Ángel del Señor Jesucristo no es el Señor Jesucristo; él solamente es Su profeta mensajero para este tiempo final, para por medio de él Jesucristo en Espíritu Santo manifestarse y hablarle a Su Iglesia, a Su pueblo, y llamar y juntar a todos Sus escogidos en este tiempo final, en la América Latina y el Caribe, a la cual le ha tocado la bendición del llamado final de Cristo juntando a los escogidos de Dios.

“EL SÉPTIMO SELLO JUNTANDO A LOS ESCOGIDOS”.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta noche dándoles testimonio de EL SÉPTIMO SELLO JUNTANDO A LOS ESCOGIDOS.

Mañana estaré nuevamente con ustedes en este mismo lugar, en el Cine Tikal, y estaremos teniendo el tema correspondiente a mañana, el cual será: “TODAS LAS COSAS SON HECHAS NUEVAS CON EL SÉPTIMO SELLO”.

Recuerden que el Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, o sea, la Venida del Hijo del Hombre, la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, que es Jesucristo en Espíritu Santo viniendo manifestado en el Día Postrero.

Mañana veremos: “TODAS LAS COSAS HECHAS NUEVAS CON EL SÉPTIMO SELLO”. Veremos cómo serán hechas nuevas por el Séptimo Sello, o sea, por nuestro amado Señor Jesucristo en Su Segunda Venida y Su Obra de Reclamo que Él estará realizando.

Amables amigos y hermanos presentes, radioyentes y televidentes: que las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo sean sobre todos ustedes, y pronto seamos transformados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo.

“EL SÉPTIMO SELLO JUNTANDO A LOS ESCOGIDOS”.

[Revisión abril 2019]

1 Génesis 5:27

2 Génesis 5:5

3 1 Pedro 2:5

4 San Juan 8:12

5 San Juan 16:28

6 San Juan 10:17-18

7 San Juan 12:24

8 Romanos 6:23

9 Salmo 22:22, Hebreos 2:12

10 San Mateo 24:36, San Marcos 13:32

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