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Muy buenas tardes, amados hermanos y amigos presentes. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios, bajo el tema: “EL SÉPTIMO SELLO. EL DÍA Y LA HORA DE SU VENIDA”. “EL DÍA Y LA HORA DE LA VENIDA DEL SEÑOR”.

Para lo cual quiero leer en San Marcos, capítulo 13, verso 26 al 33… 26 al 37 mejor, para que tengamos el cuadro claro. Dice:

“Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubes con gran poder y gloria.

Y entonces enviará sus ángeles, y juntará a sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.

De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.

Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca (hasta que todo esto ¿qué? Acontezca).

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.

Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo.

Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase (y al portero mandó ¿qué? Y al portero mandó que velase).

Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana (o sea, ahí tenemos las diferentes vigilias);

para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. 

Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad”.

Velad, ¿por qué? Por la Venida del Señor, por la Venida del Hijo del Hombre.

En otros pasajes bíblicos Cristo nos mostró la Venida del Hijo del Hombre, y aquí en el evangelio según San Marcos nos habla de la Venida del Hijo del Hombre y nos dice que nadie sabe el día ni la hora.

Dice: “Ni aun los ángeles, ni aun el Hijo”; o sea que el mismo Jesús no sabía ni el día ni la hora de la Venida del Hijo del Hombre para el tiempo final.

Ahora, vean ustedes que este misterio era tan grande que Dios no lo había pasado de Su mente al consciente de Jesús; y por eso Jesús podía decir que Él no conocía ni el día ni la hora de la Venida del Hijo del Hombre, pero profetizó de la Venida del Hijo del Hombre para el Día Postrero.

También nuestro hermano Branham nos habla de otra cosa que Jesús no conocía, pues cuando le preguntaron a Él los discípulos (antes de Él ascender al Cielo), si restauraría el Reino a Israel en ese tiempo, Él, vean ustedes, les habló acerca de la venida del Espíritu Santo y que permanecieran allí hasta el tiempo de la venida del Espíritu Santo.

En la página 4 y página 5 del libro de Las Edades, dice así el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham, dice:

8. Ahora, yo digo que este libro de Apocalipsis es la revelación de Jesús y lo que Él hizo en las Iglesias (o sea, en las edades) a través de las siete edades. Es una revelación, porque los discípulos mismos no conocían estas verdades registradas. No les había sido previamente revelado. Usted recuerda que vinieron a Jesús en el libro de los Hechos y le preguntaron: ‘¿Restituirás el Reino a Israel en este tiempo?’. Y Él les dijo: ‘No toca a vosotros saber los tiempos o las sazones’. Aquellos hombres todavía estaban pensando en Jesús con un reino terrenal. Pero era un reino espiritual el que Él iba a edificar. Él aún no les podía declarar Su posición en el Reino, porque el Padre no se lo había revelado. Pero luego, después de Su muerte y resurrección, y en este preciso tiempo de Su ministerio de intercesión (haciendo intercesión en el Cielo, en el Lugar Santísimo), Él puede mostrar aquí en esta revelación de Sí mismo a Juan, lo que haría y significaría Su gloria y presencia en la Iglesia.

9. En esta revelación Él nos dice cómo será el final del diablo. Él nos dice cómo es que va a lidiar con el diablo y echarlo en el lago de fuego. Él revela el final de los impíos, los cuales siguen a Satanás. Satanás odia eso”.

Ahora, vean cómo en este libro de la revelación apocalíptica está todo lo que Cristo haría del Día de Pentecostés hacia acá, de cómo Él estaría manifestado en medio de Su Iglesia; nos muestra en estos símbolos apocalípticos todo lo que estaría ocurriendo; nos muestra tanto cómo el diablo se movería durante esas etapas y también nos muestra cómo Dios se movería en esas etapas; nos muestra todas estas cosas que estarían sucediendo durante las siete etapas o edades de la Iglesia gentil, y luego nos muestra también lo que estaría sucediendo en la etapa de la Edad de la Piedra Angular. Cosas que están aquí en el libro del Apocalipsis pero que no fueron reveladas, no fue revelado el significado de esos símbolos que corresponden al tiempo final; como tampoco habían sido revelados los símbolos correspondientes a las siete edades de la iglesia gentil.

Luego, por medio del séptimo ángel mensajero, Dios, Jesucristo trajo la revelación apocalíptica de las cosas que sucedieron durante las siete etapas o edades de la Iglesia gentil, dando a conocer esos símbolos correspondientes a las siete etapas o edades de la Iglesia gentil.

Y ahora, las cosas que han de suceder después de las siete edades de la Iglesia gentil corresponden a la Edad de la Piedra Angular, y están bajo los símbolos apocalípticos correspondientes que están bajo el Séptimo Sello.

Y esas cosas que han de suceder, siendo selladas bajo el Séptimo Sello, solamente con la apertura del Séptimo Sello, siendo cumplido el Séptimo Sello en la Tierra, viene la revelación de todos esos símbolos apocalípticos de las cosas que deben suceder en este tiempo final.

Por eso es que Cristo con esa Gran Voz de Trompeta de Apocalipsis, capítulo 1, verso 10, donde Juan dice:

“Yo estaba en el espíritu en el día del Señor...”.

¿Cuál es el Día del Señor? Es el séptimo milenio; porque un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día. Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8 y Salmo 90, verso 4.

De ese día fue que habló Cristo cuando dijo acerca de los creyentes en Él, los cuales al creer en Él tienen vida eterna, dice: “Y yo le resucitaré en el día postrero”. Ese Día Postrero es el Día del Señor, es el séptimo milenio, porque un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día. Y cuando nos habla de los días postreros son los milenios postreros, que son: quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio.

Y ahora, vean ustedes, para el pueblo hebreo es en el séptimo milenio, en el Día Postrero, que Él les dará vida después de dos días; o sea, después de los dos milenios anteriores, donde Él ha estado derramando de Su Espíritu Santo durante estos dos milenios anteriores o dos mil años.

Y ahora, para este Día Postrero continúa derramando de Su Espíritu sobre toda carne que recibe a Cristo como su Salvador y lava sus pecados en la Sangre de Cristo, y recibe así el Espíritu de Cristo y recibe el nuevo nacimiento; y así nace en el Cuerpo Místico de Cristo, en la etapa final, que es la etapa de la Edad de la Piedra Angular. Y luego Dios tratará con el pueblo hebreo, cuando haya entrado hasta el último de los escogidos de Dios.

Ahora, si hay hebreos para formar parte de la Iglesia de Jesucristo, de los escogidos de Dios, son llamados antes de tratar con el pueblo hebreo como nación.

Ahora, hemos visto que es para el tercer día, o sea, el séptimo milenio, que es el tercer día delante de Dios (de los días postreros), que Dios tratará con el pueblo hebreo y les dará vida, los restaurará como nación; y pondrá a la nación hebrea a la cabeza de todas las naciones, pues colocará en medio de la nación hebrea el Trono del Reino Milenial, donde el Mesías estará como Rey de reyes y Señor de señores, como Hijo del Hombre e Hijo de David, reinando sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones. Y Jerusalén será la capital del mundo, y el territorio de Israel será el Distrito Federal.

Y ahora, Juan estando en el Día del Señor, dice:

“Yo estaba en el espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta”.

Esa es la Gran Voz de Trompeta llamando y juntando a los escogidos de Dios; es la Voz de Cristo por medio de los ministerios de los Ángeles del Hijo del Hombre, que son enviados en el Día Postrero para llamar y juntar a todos los escogidos de Dios.

Esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en el libro de Citas, que contiene un extracto del mensaje “Las diez vírgenes”, predicado en el 1960, aquí en la página 47 del libro de Citas, verso 402, dice:

402 - “Y nosotros que vivimos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, no evitaremos o impediremos a los que duermen. Esos preciosos que sellaron su testimonio con su sangre. ‘No impediremos o estorbaremos a los que duermen, porque sonará la trompeta’. Algo acontecerá, ese algo evangélico sonará, el anuncio de Su venida”.

Cuando la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta suena, que es la Voz de Cristo hablándonos en el Día Postrero, ¿qué es lo que nos habla? Lo que nos habla es Su Venida, lo que nos habla es el misterio del Séptimo Sello, que es el misterio de Su Venida.

Esa Voz de Gran Trompeta o Trompeta Final es la misma Voz de los Siete Truenos, pues es la Voz de Cristo, el Ángel del Pacto. ¿Y qué estará hablando?

“Algo acontecerá, ese algo evangélico sonará, el anuncio de Su venida…”.

La Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, ¿qué es lo que revela?, ¿qué es lo que anuncia? La Venida del Señor, la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en el Día Postrero; y revela ese misterio a la Iglesia de Jesucristo en este tiempo final, y les muestra que los Ángeles del Hijo del Hombre son los ministerios de Moisés y Elías siendo manifestados a través de un hombre del tiempo final.

En el mensaje de Los Siete Sellos, en la parte de preguntas y respuestas, en la página 399 del libro de Los Sellos en español, cuando le preguntaron al precursor de la Segunda Venida de Cristo acerca del Elías que le predicará al pueblo hebreo, en la página 399 del libro de Los Sellos, pregunta número 11, la cual dice así:

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(La contestación fue)

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu”.

¿Un hombre de qué tiempo? “De este tiempo”. O sea, del tiempo en que se cumple esa promesa.

“... porque allá, cuando Elías ya había subido (o sea, se había ido en un carro de fuego o platillo volador) y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

Elías lo último que hizo fue abrir el Jordán y pasar al otro lado con Eliseo, y después se fue.

Y cuando regresó Eliseo, pero con una doble porción del espíritu de Elías, ¿qué hizo? Pues abrió el Jordán con el manto de Elías (el manto de Elías, la Palabra de Dios).

Y cuando los hijos de los profetas vieron eso, ¿estaban viendo qué? Estaban viendo lo mismo que habían visto cuando Elías pasó con Eliseo hacia el otro lado. Y ahora cuando regresa, cuando regresa el espíritu de Elías en otro hombre, abre el Jordán allí1.

Y ahora, el ministerio de Elías ha estado manifestado sobre la Tierra en diferentes ocasiones. Y son cinco manifestaciones del ministerio de Elías prometidas para ser efectuadas en este planeta Tierra.

La primera fue en Elías Tisbita, la segunda en Eliseo, la tercera en Juan el Bautista... él era el Elías que habría de venir en aquel tiempo. Jesús dijo: “Él es aquel que habría de venir”; y Él dijo, hablando de Juan el Bautista: “Ya Elías vino, y no lo conocieron, e hicieron de él todo lo que quisieron”. Y entonces los discípulos entendieron que les hablaba de Juan el Bautista. (San Mateo, capítulo 17, versos 10 al 13).

Y en San Mateo, capítulo 11, verso 14, Jesucristo dijo: “Si ustedes lo quiere recibir él es aquel Elías que había de venir”, hablando de Juan el Bautista; y no se llamaba Elías.

Es que cuando Dios ha prometido que enviará a Elías de nuevo, es el espíritu ministerial de Elías, es el ministerio de Elías; lo cual es el Espíritu Santo viniendo en otro hombre operando el mismo ministerio que operó en Elías Tisbita.

Y todo esto ocurre en la Casa de Dios. En el Atrio, el ministerio de Elías fue manifestado en tres ocasiones: en Elías Tisbita, en Eliseo y en Juan el Bautista. Y por cuarta ocasión el ministerio de Elías es manifestado en el reverendo William Branham, precursor de la Segunda Venida de Cristo; fue manifestado en el Lugar Santo del Templo espiritual de Jesucristo, y en la séptima etapa o edad de la Iglesia gentil.

Él fue aquel Elías que habría de venir en la séptima edad de la Iglesia gentil, precursando la Segunda Venida de Cristo; él fue la cuarta manifestación del ministerio de Elías; en él se cumplió esa cuarta manifestación, y lo vimos abriendo seis sellos.

Y ahora regresará por quinta ocasión, y lo veremos abriendo el Séptimo Sello. Y los escogidos, al verlo dirán: “El espíritu de Elías ha reposado sobre otro hombre, sobre el Ángel del Señor Jesucristo”, porque lo verán abriendo el Séptimo Sello, el sello que nadie podía abrir.

Y ahora, con la apertura del Séptimo Sello los escogidos de Dios comprenderán que el espíritu de Elías ha reposado sobre un hombre de este tiempo final.

“Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu”.

El ministerio de Elías presente en el Día Postrero continuará en la apertura de los Sellos con la apertura del Séptimo Sello; y también ahí estará el ministerio de Moisés y también estará el ministerio de Jesús.

Y ahora, vean ustedes la promesa de la apertura del Séptimo Sello… Dice en la página 482 y 483 del libro de Los Sellos, dice, hablando acerca del Séptimo Sello, dice:

“198. En la hora de Su Venida (hablando de la hora de Su Venida también)...”.

197. Ahora, en la Obra completa tenemos, por la gracia de Dios, todos los misterios de los seis Sellos que habían sido sellados, y sabemos y entendemos que el Séptimo Sello no será dado a conocer al público.

198. En la hora de Su Venida, cuando acontecerá la destrucción de la Tierra, ustedes saben, cuando le hicieron la pregunta en cuanto a cuándo sería la señal de Su Venida y del fin del mundo, en Mateo 24. Él les contestó eso y les habló de Israel estando de nuevo en su país, en el versículo 31; pero luego se fue a las parábolas (diciendo):

‘De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que el verano está cerca.

Así también vosotros, cuando viereis todas estas cosas, sabed que está cercano, a las puertas’.

Mateo 24:32-33

199. Está hablando de Israel en su propia patria. Pero, ¿notaron que Él no habla nada de la revelación de este Séptimo Sello; y también acá en Apocalipsis, en la apertura de los Sellos, también lo omitió? Vemos, pues, que es un misterio por completo, y la hora todavía no ha llegado para que se diera a conocer este misterio. Hemos llegado hasta aquí, y lo demás nos será dado allí: en el tiempo cuando aparezca Jesús nuevamente sobre la Tierra para llamar a Su Novia”.

¿Cuándo, la revelación del Séptimo Sello, la revelación de la Segunda Venida de Cristo, sería dada, sería abierta a los hijos e hijas de Dios, a la Iglesia de Jesucristo? Dice:

“... y lo demás nos será dado allí: en el tiempo cuando aparezca Jesús nuevamente sobre la Tierra para (llevar) a Su Novia…”

¿Y cómo aparecerá sobre la Tierra para llevar a Su Novia? Dice en la página 256 del libro de Los Sellos:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Así es como está prometido que aparecerá el Señor, o sea, Jesús, sobre la Tierra, para llevarse a Su Novia.

Y cuando aparezca en esa forma, la Palabra encarnada en un hombre, el Verbo viniendo en carne humana, será que nos dará a conocer Su Venida en carne humana; nos dará a conocer el misterio de Su Venida, que es el misterio del Séptimo Sello.

En la página 57 del libro de Los Sellos en español nos dice:

‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza...’.

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando:

‘... y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel. (Vean cómo viene el mensajero a Israel, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, viene descendiendo del Cielo. Y viene para los judíos, pero vamos a ver a quién viene primero. Dice) ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia”.

Él viene por Su Iglesia, es Su Iglesia la que lo está esperando en el Día Postrero, y después se manifestará a Israel, el pueblo hebreo.

Tenemos el Israel celestial, que es Su Iglesia, al cual viene primero; y después al Israel terrenal, el pueblo hebreo.

Viene... Y dice:

“Y tenía en su mano un librito abierto”.

Y ese Ángel lo vemos aquí envuelto en una nube, como está en Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 en adelante, y como está en San Mateo, capítulo 24, verso 30 en adelante: viniendo en las nubes del cielo aquí, viniendo aquí con Sus Ángeles de las siete edades de la Iglesia gentil, en el cielo, ahí manifestada la señal del Hijo del Hombre para ser cumplida Su Venida en la Tierra como la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Palabra encarnada en un hombre; y como la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, que es la venida del mensajero a Israel, viniendo a Su Iglesia primero, velado y revelado en carne humana, y después revelándose al pueblo hebreo.

Ahora, esto es lo que el pueblo hebreo está esperando; porque el pueblo hebreo sabe que la Venida del Señor es la Venida del Ángel del Pacto, la Venida del Ángel de Jehová velado en carne humana como un profeta, apareciéndole, revelándose al pueblo hebreo.

Y eso es lo mismo para la Iglesia gentil; porque el Séptimo Sello y la Séptima Trompeta es lo mismo. El Séptimo Sello para la Iglesia gentil es la Venida del Señor; y la Séptima Trompeta para el pueblo hebreo es la Venida del Señor; y esto es lo que sonará, revelará, dará a conocer la Trompeta o Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino: es la revelación de Su Venida, la revelación del Séptimo Sello.

Veamos la página 130 del libro de Citas, donde dice el verso 1164:

1164 – “Recuerden que los que están vivos y queden no impedirán a los que están durmiendo, porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta (la sexta acaba de tocar), y esa última Trompeta como el último Sello, será la venida del Señor; tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primero”.

Luego que haya sonado todo lo que debe revelar, luego que haya dado su mensaje, luego viene la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos.

Y ahora, ¿qué hace mientras está sonando? Pues mientras está sonando los escogidos de Dios están siendo llamados con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, conforme a Apocalipsis y conforme a San Mateo, capítulo 24 y verso 31: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos”.

Eso es lo que esa Gran Voz de Trompeta en este tiempo final estaría haciendo para el llamamiento y recogimiento de todos los escogidos de Dios en la Edad de la Piedra Angular; así como el recogimiento de todos los escogidos de Dios en las siete edades de la Iglesia gentil fue por medio de la Trompeta del Evangelio de la Gracia sonando a través de cada ángel mensajero de cada edad de la Iglesia gentil.

Y ahora por medio del sonar de la Trompeta del Evangelio del Reino, que revela la Segunda Venida de Cristo, son llamados y juntados los escogidos que quedan en este planeta Tierra, y son colocados en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular.

Y ese Mensaje solamente lo tendrá un hombre en el cual estará la Palabra hecha carne, y estará manifestada por medio de ese hombre, Cristo, el Ángel del Pacto, el Verbo, la Palabra; y estará cumpliendo sus promesas correspondientes a este tiempo final.

Y nadie podrá evitar eso, porque nadie más conoce el misterio de la Gran Voz de Trompeta. Solamente ese hombre, que es el Ángel del Señor Jesucristo, y los escogidos que escuchan Su Mensaje, Su Voz, que es la Voz de Cristo, la Gran Voz de Trompeta, por medio de Su Ángel Mensajero.

Y ahora, podemos ver el misterio del recogimiento de los escogidos de Dios, y podemos ver el misterio de Su Venida, así como el misterio de la Venida de Cristo entre los gentiles en cada edad estuvo en el ángel mensajero de cada edad; ahí estaba el misterio de la Venida de Cristo a cada edad entre los gentiles; y luego el misterio de la Venida de Cristo entre los gentiles a la Edad de la Piedra Angular es en Su Ángel Mensajero.

Y así como el misterio en cada edad, el misterio de Cristo revelado, manifestado a través de carne humana en cada mensajero, en el territorio donde Dios envió cada mensajero, vean ustedes, ese misterio estuvo en el ángel de cada edad de la Iglesia gentil; y hubo un territorio donde se cumplió ese misterio que fue manifestado en cada ángel mensajero.

Y ahora el misterio de la manifestación de Cristo en Su Ángel Mensajero en la Edad de la Piedra Angular corresponde al territorio latinoamericano y caribeño; y ahí es donde es dado a conocer el misterio de la Venida de Cristo en la Edad de la Piedra Angular, en Su Ángel Mensajero manifestando todo lo que Él ha prometido para la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, y territorio latinoamericano y caribeño.

Pero Su Ángel no es el Señor Jesucristo; él solamente es el instrumento de Cristo para la manifestación de Cristo en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, en el territorio latinoamericano y caribeño.

Y luego de ahí se extenderá todo ese Programa Divino hasta llegar al pueblo hebreo, y cubrirá también el planeta Tierra completo; “porque toda la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”2.

De ahí es que viene todo ese conocimiento, de esa manifestación de Cristo es que viene todo ese conocimiento para la raza humana, para la Dispensación del Reino, para el séptimo milenio.

Y eso es lo que cambiará, hará el cambio en medio de la raza humana, y hará que haya un cambio del reino de los gentiles al Reino de Dios; y los reinos de este mundo pasarán a ser de nuestro Señor Jesucristo.

Recuerden que bajo la Séptima Trompeta para el pueblo hebreo, en Apocalipsis, capítulo 11, verso 15 en adelante, es hecha la proclama de ese cambio de los reinos de este mundo pasando a ser de nuestro Señor. Capítulo 11, verso 15 en delante de Apocalipsis, dice:

El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.

Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios,

diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.

Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.

Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo”.

Ahí podemos ver bajo la Séptima Trompeta, que es lo mismo que el Séptimo Sello para la Iglesia gentil.

Aquí tenemos la Séptima Trompeta para el pueblo hebreo, que es la Venida del Señor, la Venida del Hijo del Hombre e Hijo de David, para sentarse en Su Trono, el Trono de David, y recibir así el Reino, y reinar por mil años y luego por toda la eternidad.

Ahora, hemos visto ese misterio de la Séptima Trompeta y del Séptimo Sello, que es el misterio de Su Segunda Venida, el cual sería revelado a Su Iglesia en el Día Postrero, en la hora y día de Su Venida.

Y un día delante del Señor, para los seres humanos es como mil años. Y ahora, el Día del Señor es el séptimo milenio. Es en el séptimo milenio donde el misterio de la Segunda Venida de Cristo sería revelado a la Iglesia de Jesucristo; y es para el Día del Señor, el séptimo milenio, donde plenamente Cristo cumpliría Su Venida.

Y para el tiempo final aparecería la señal del Hijo del Hombre en el cielo, la cual en febrero 28 de 1963 fue vista sobre los cielos de Arizona, a 26 millas de altura, con un tamaño - un ancho de 30 millas; 30 millas de ancho tuvo esa nube, la cual fue formada por ángeles: los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil, los cuales están aquí, y el Ángel que era diferente a los demás, el cual esta acá arriba, y forma el cabello blanco del Señor.

Y ahora, podemos ver cómo así como huno una señal en el cielo para la Primera Venida de Cristo, para la Venida del Hijo del Hombre dos mil años atrás como Cordero de Dios, y fue la Estrella de Belén, la cual los magos vieron y reconocieron como la señal de la Venida del Hijo del Hombre; y buscaron el cumplimiento de la Venida del Hijo del Hombre en esta Tierra, y encontraron el cumplimiento de Su Venida en un niño de unos dos años, aproximadamente, en una casa de Belén de Judea; allí encontraron al niño Jesús, en el cual se estaba cumpliendo esa promesa; pero todo ese lapso de tiempo estaría sellado. O sea que no era algo abierto al público, a toda la nación hebrea, sino que solamente algunas personas estarían enterados de que ya el Mesías estaba en la Tierra.

Pues con la señal de la Venida del Mesías en el cielo, ya toda persona tenía que saber que el velo de carne donde se cumpliría esa promesa ya estaba en la Tierra. Y la virgen María sabía eso, y la virgen María representa a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero, en la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo, que es la Edad de la Piedra Angular, estará enterada en el Día Postrero de la Venida del Hijo del Hombre, conforme a como ha sido prometida: con Sus Ángeles. Y eso es la Venida del Verbo, la Palabra encarnada en un hombre, donde estarán los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús manifestados por el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en el Día Postrero en Su Ángel mensajero.

¿Vieron lo sencillo que es todo? Así de sencillo, así de simple sería todo este misterio del Séptimo Sello; pero nadie podía conocer ese misterio hasta este tiempo final.

Y aunque el precursor de la Segunda Venida de Cristo pudo ver —por cuanto fue el profeta más cercano a este tiempo final, y Dios le mostró— pero él pudo ver pero no pudo comprender ciertas cosas; pero él pudo ver cuál sería el próximo paso. Y en sus visiones y sueños él pudo ver todas estas cosas, pero no podía explicar estos misterios, sino que tenía que solamente profetizar acerca de ellos. Y por eso ustedes pueden ver que profetizaba en diferentes ocasiones usando sueños que algunas personas habían tenido, o sueños o visiones que él mismo había tenido.

Por ejemplo, cuando él usó un sueño de una persona que lo vio en un caballo blanco, un caballo militar, donde lo vio como un jefe indio, ahí está reflejándose la Segunda Venida de Cristo como está prometida en Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 al 21, donde viene en un caballo blanco, con los creyentes vestidos de lino y vienen también en caballos.

Y ahora vean ustedes cómo todo eso fue reflejado en el precursor de la Segunda Venida de Cristo. Esto es así porque siempre Dios refleja en sus profetas lo que Él va a hacer en una escala mayor.

La Primera Venida y Segunda Venida de Cristo ha sido reflejada en los profetas del Antiguo Testamento; y la Segunda Venida de Cristo también ha sido reflejada en los mensajeros de las diferentes edades de la Iglesia gentil y también de los apóstoles de Jesucristo.

Y ahora, vean ustedes cómo se reflejo en San Pedro, en San Pablo y en los diferentes mensajeros de las siete edades, incluyendo al reverendo William Branham, precursor de la Segunda Venida de Cristo. En él fue en el cual se reflejó más abundantemente; por eso es que lo encontramos —en visiones o sueños que él tuvo o tuvieron otras personas— sobre un caballo blanco, porque está reflejándose en él la Venida del Jinete de Apocalipsis, capítulo 19; que será, en su cumplimiento, la Palabra encarnada en un hombre de este tiempo final, en donde se estará cumpliendo la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Aunque ese hombre no será el Señor Jesucristo, pero en él estará Jesucristo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en el cumplimiento de Su Venida a la Edad de la Piedra Angular, a Su Iglesia en el Día Postrero.

Y dice que tiene un nombre que ninguno entendía. Y si tiene un nombre que ninguno entendía, entonces es importante comprender que ese es un nombre nuevo, porque el nombre Jesús todo el mundo lo entiende.

Cuando se habla de Jesucristo, de Jesús de Nazaret, se habla del hombre en el cual estaba Dios manifestado en toda Su plenitud, el cual cumplió la Primera Venida del Mesías como Cordero de Dios, y murió en la Cruz del Calvario.

Y Su nombre, el nombre Jesús en griego (que en hebreo es Josué o Yeshua) significa ‘Salvador’ o ‘Redentor’. O sea que todos entienden el nombre Jesús y entienden que significa ‘Salvador’ o ‘Redentor’; y conforme a ese nombre llevó a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario.

Pero el nombre con el cual Él viene en Apocalipsis 19 es un nombre que nadie entiende y que nadie conocía; y en ese nombre está todo lo que Él ha de hacer. O sea que ese nombre tiene que ver con la Obra de Reclamo que Él llevará a cabo.

Dice, Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 en adelante:

“Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.

Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo”.

Y si ninguno lo conocía... Y este que viene aquí es Cristo en Su Segunda Venida, es la Venida del Ángel del Pacto, la Venida aquí de Jesucristo... Y nadie entiende ese nombre, la Venida del Ángel del Pacto aquí con un nombre que nadie entiende, solamente Él...

Vean ustedes, así como el nombre Jesús y en el nombre Jesús, vean ustedes, está la Obra de Redención..., porque el nombre Jesús significa ‘Redentor’, y con ese nombre era que Él llevaría a cabo Su Obra de Redención; y ahora, para el Día Postrero, con ese nombre que nadie entiende es que Él llevará a cabo la Obra del Día Postrero.

“Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: El Verbo de Dios”.

Su nombre es el Verbo de Dios.

Y ahora: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y aquel Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros…”.

San Juan, capítulo 1, del verso 1 al 18, da testimonio de la Venida del Verbo dos mil años atrás. Y el nombre del Verbo fue, dos mil años atrás, cuando se hizo carne, fue Jesús, en la Obra de Redención como Cordero de Dios; y Su nombre era el Verbo de Dios, y el nombre del Verbo de Dios era Jesús.

Y para el Día Postrero Su nombre es el Verbo de Dios; pero Verbo no es nombre; pero el Verbo de Dios, el Ángel del Pacto, que es el Verbo manifestado en el Día Postrero, tendrá un nombre; y ese será el Nombre del Verbo de Dios, ese será el Nombre del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová en Su Venida y en Su Obra de Reclamo. Pero “nadie entendía ese nombre, sino Él mismo”.

“Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.

De su boca…”.

Ahora, recuerden que un caballo en la Biblia, y sobre todo en el libro del Apocalipsis, representa un poder; porque bestias representa poderes. Y Él viene en el poder de la Palabra pura. Él viene en el poder de la Palabra pura del Día Postrero, Él viene en el poder del Evangelio del Reino, conforme a la promesa divina; y los que vienen con Él, vienen en el poder de la Palabra pura también, por eso vienen en caballos blancos.

“De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro (la espada es la Palabra que sale de Su boca, y la boca de Dios siempre han sido Sus profetas)...”.

La boca de Cristo durante las edades fueron Sus ángeles mensajeros en las siete edades de la Iglesia gentil; y la boca de Cristo, del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, la boca del Ángel del Pacto para el Día Postrero, será el Ángel del Señor Jesucristo; de él saldrá la Palabra pura, el Evangelio del Reino.

“… y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores”.

Y ahora, vean ustedes: “en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores.

Él, en el Día Postrero, al venir como Rey de reyes y Señor de señores, viene como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores.

Cuando vino dos mil años atrás, en Su vestidura de carne tenía escrito el nombre de Redentor, el nombre de Cordero de Dios, que es Jesús, para Su Obra de Redención. Y ahí no vamos a explicar mucho. Vamos a dejar eso quietecito ahí, y vamos a seguir ahora con el día y la hora de Su Venida.

Siendo que un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día, el Día Postrero, que es el séptimo milenio, es el Día de Su Venida. Y en febrero 28 de 1963 fue vista en el cielo la señal de Su Venida.

Dos mil años atrás encontramos la Primera Venida de Cristo; y de cuatro a siete años antes de comenzar el quinto milenio, de cuatro a siete años de comenzar los días postreros… porque los días postreros delante de Dios (que son los milenios postreros, que son quinto, sexto y séptimo milenio), comenzaron los días postreros cuando Cristo tenía de 4 a 7 años de edad.

Y ahora, para el Día Postrero..., miren ustedes, ¿cuántos años tenía el velo de carne donde se cumplió la Primera Venida del Mesías cuando comenzaron los días postreros, cuando comenzó el primero de los días postreros, el quinto milenio?, pues tenía unos... de 4 a 7 años de edad.

Y ahora cuando comience el Día Postrero ¿cuántos años tendrá el velo de carne donde estará el Verbo, la Palabra encarnada en el Día Postrero? Eso, sacando la cuenta en el cumplimiento de esa promesa es que se podrá saber cuántos años tendría el velo de carne donde se cumpliría la Venida de la Palabra encarnada en un hombre.

Pero ya para el 1963 fue mostrada la Venida - fue mostrada la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y por consiguiente, el velo de carne donde la Palabra en el Día Postrero estará hecha carne, en algún territorio estaría ya ese velo de carne.

Con la señal del Hijo del Hombre en el cielo, el velo de carne tenía que estar ya en la Tierra en algún lugar. Ese es el velo de carne donde estará la Palabra manifestada en el Día Postrero y en donde estará cumpliéndose la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Por medio de los profetas es que Dios nos ha dado luz acerca de la Segunda Venida de Cristo, como nos dio luz acerca de la Primera Venida de Cristo.

Por medio del profeta Isaías, vean ustedes, dio mucha luz. Todos sabían que la Venida del Mesías sería la Venida del Ángel del Pacto, sería la Venida de la simiente de la mujer, de la cual Dios habló en Génesis, capítulo 3, verso 15; pero ¿en qué ciudad y qué país sería el que tendría el privilegio de la Primera Venida de Cristo? Pero cuando Dios habló por medio del profeta Isaías y dijo: “la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y se llamará su nombre Emanuel (que traducido es: Dios con nosotros)”, ya todos sabían que sería una virgen del pueblo hebreo.

Y luego cuando dijo por medio del profeta Miqueas en el capítulo 5, verso 2, que nacería en Belén de Judea, ya todos sabían...; y por medio del profeta Isaías también, por medio del cual dijo que sería un retoño, o sea, un vástago de Isaí, ya todos sabían entonces que sería un niño nacido de la descendencia de Isaí, y de la descendencia de Isaí por medio del rey David. No por medio de alguno de los hermanos del rey David, sino por medio de la descendencia del rey David; porque al rey David fue que Dios le hizo la promesa que su trono sería por toda la eternidad, y que no faltaría uno en su trono para sentarse en ese trono. Y ese trono es prometido al Mesías.

Por eso el Arcángel Gabriel dijo a la virgen María que Dios le daría el trono de David a ese niño que nacería por medio de la virgen María. San Lucas, capítulo 1, verso 30 al 36. Dice:

“Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”.

Y ahora Cristo dice en Apocalipsis, capítulo 3, verso 21:

“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”.

Cristo se sentó en el Cielo, en el Trono del Padre allá en el Cielo, en el Templo que está en el Cielo; y allí fue que recibió un Nombre Nuevo.

Así como José, cuando vino a ser el segundo en el reino del Faraón recibió el anillo del Faraón, o sea, el sello del Faraón; pues el Faraón se quitó su anillo y lo colocó en la mano de José, y lo vistió de una nueva vestidura; y también lo colocó en el segundo carro (el primero es el del Faraón y el segundo era el de José). Y también le dio un nuevo nombre: Zafnat-panea. Y nadie podía hacer nada en la tierra, en el reino del Faraón, sin el consentimiento de José, porque él era el administrador; fue colocado como el administrador de todos los negocios del Faraón, de toda la casa del Faraón. Zafnat-panea era el administrador.

Y ahora el administrador de los negocios de Dios desde el Trono allá en el Cielo, vean ustedes, ha sido Jesucristo, el cual ha estado administrando los negocios de nuestro Padre celestial.

Y ahora Cristo es el heredero al Trono de David, y Cristo ha dicho3: “Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi Trono”. El Trono del Padre es el que está en el Cielo, donde Cristo se sentó cuando ascendió al Cielo; y ha estado administrando los negocios del Padre celestial, porque fue adoptado.

Y ahora, los negocios del Reino de Cristo, del Reino Milenial aquí en la Tierra, desde el Trono de David serán administrados; y ese es el Trono que Cristo reclama en este tiempo final como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; y ese es el Trono de Cristo aquí en la Tierra.

Y Él dice: “Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi Trono”. Así que alguien se va a sentar con Cristo en ese Trono, así como Jesús se sentó en el Cielo en el Trono del Padre celestial; en la misma forma es que Cristo dice que se sentará con Él en Su Trono el vencedor.

Ese es el siervo fiel y prudente al cual su Señor cuando venga... ¿Cuándo? En Su Venida, en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, en la hora y el día...; en el día y la hora de Su Venida, el siervo fiel y prudente que esté en la Casa de Dios, en la edad correspondiente a Su Venida, será el que tendrá esa bendición.

¿Quién es el siervo fiel y prudente al cual, cuando Su Señor venga, le halle haciendo así?4 O sea, alimentando a los hijos e hijas de Dios con el alimento espiritual de este Día Postrero. ¿Y cuál es el alimento espiritual para el Día Postrero, para el séptimo milenio y para la Dispensación del Reino y para la Edad de la Piedra Angular? Ya no es el alimento correspondiente a las siete edades, sino que es el alimento correspondiente a la Edad de la Piedra Angular.

Las siete edades corresponden al Lugar Santo del Templo espiritual de Cristo, y la Edad de la Piedra Angular corresponde al Lugar Santísimo de ese Templo espiritual.

Y el alimento espiritual para la Edad de la Piedra Angular es el Maná escondido que Cristo prometió darle al vencedor; y él lo recibe y lo comparte con toda la familia de Dios, lo comparte con toda la Iglesia del Señor Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular.

Ese Maná escondido es la revelación divina de la Segunda Venida de Cristo; es la revelación de Cristo para el Día Postrero, para el séptimo milenio y para la Dispensación del Reino; es la revelación divina de la Segunda Venida de Cristo como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Ese alimento espiritual nadie se lo pudo comer en la edades pasadas, porque no estaban viviendo en la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad del Lugar Santísimo, donde está el Maná escondido que sería repartido a los escogidos de Dios.

Ese es nuestro alimento espiritual. Estaba escondido; por lo tanto nadie nos podía comer el alimento que nosotros comeríamos en este tiempo final.

Y ahora, esto sería para EL DÍA Y LA HORA DE SU VENIDA.

Y el día de Su Venida es el séptimo milenio. Y la hora de Su Venida, ya que un día es como mil años... Vean, el Día Postrero, que es el día de Su Venida, que es el Día del Señor, para los seres humanos es el séptimo milenio. Y una hora delante del Señor, para los seres humanos son cuarenta y un años con ocho meses. Y la hora de Su Venida no es una hora de sesenta minutos terrenales, sino que es un ciclo de cuarenta y un años con ocho meses.

Y ahora, ¿desde cuándo comenzó ese ciclo divino a moverse? Eso lo dejaremos quietecito para que nadie vaya a decir: “aquí termina la hora de Su Venida”. Solamente les puedo decir que estamos en la hora de Su Venida, estamos en ese ciclo divino de esos cuarenta y un años con ocho meses.

¿Comenzaría en el 1963, cuando apareció la señal del Hijo del Hombre en el Cielo?, ¿o comenzaría en el 1974, cuando fue abierto el misterio de Su Venida?, ¿o comenzaría en el 1977?, ¿o comenzaría en el 1984? Dejemos eso quietecito ahí.

Ahora, el calendario que usamos en la actualidad, o sea, el calendario que se usa entre los gentiles, tiene en la actualidad el año 1998, que sería el año 6998, a un paso de dos años para finalizar el sexto milenio. O sea, al llegar al año 6000, cumplirse el año 6000, terminan los seis mil años desde que comenzó a contar el tiempo; y luego comienza el séptimo milenio, el Día Postrero, delante de Dios. Pero el calendario está atrasado.

Y si el calendario está atrasado, entonces ya estamos en el séptimo milenio, y por consiguiente en el primer siglo del séptimo milenio; y por consiguiente en la cuarta vigilia; y una vigilia consta de tres horas.

Y en un día delante de Dios, ¿una vigilia son cuántos años? Tres horas delante de Dios. Si una hora es o son cuarenta y un años con ocho meses, multiplicamos 41 años y 8 meses por 3, y nos da 125 años. Eso es la cuarta vigilia en el Día Postrero: desde que comienza el séptimo milenio hasta que llega a 125 años del séptimo milenio, esos son los primeros 125 años del séptimo milenio, esa es la cuarta vigilia del Día Postrero delante de Dios. Y si ya comenzó el Día Postrero ya estamos en la cuarta vigilia.

Ahora, ¿en qué hora de la cuarta vigilia? Dejemos ahí quietecito todo, pues estamos en la hora de Su Venida.

Cristo resucitó, miren ustedes, en la cuarta vigilia. ¿Y saben ustedes una cosa? Vamos a ver, si la consigo aquí se las leo también. Debe estar por ahí por San Marcos, capítulo 15, verso 21 en adelante dice… esto fue cuando crucificaron a Cristo. Dice:

Y obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo…”.

Miren, Alejandro y Rufo fueron convertidos y fueron discípulos de San Pablo; y San Pablo les escribe a ellos, habla de ellos, y vean ustedes la bendición tan grande que recibió ese hombre que le cargó la cruz a Cristo. Dice:

“… que venía del campo, a que le llevase la cruz.

Y le llevaron a un lugar llamado Gólgota, que traducido es: Lugar de la Calavera.

Y le dieron a beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó.

Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes sobre ellos para ver qué se llevaría cada uno (o sea, para ver: uno se llevaría la túnica, el otro se llevaría sus sandalias, y así por el estilo).

Era la hora tercera cuando le crucificaron”. 

¿Y cuál es la hora tercera? De 9 a 10 de la mañana. Vamos a ver: la hora primera es de 6 a 7 de la mañana… vamos a ver si cuadramos aquí… la hora primera es de 6 a 7 de la mañana, la hora segunda es de 7 a 8 de la mañana, la hora tercera es de 8 a 9 de la mañana… Era de 8 a 9 de la mañana. Había dicho de 9 a 10, pero era de 8 a 9 de la mañana.

Así que vean ustedes, toda la noche tuvieron a Jesús bajo juicio, después golpeándolo. Dice la escritura en Isaías, capítulo 53 y otros lugares, que sería desfigurado.

Le abofetearon, le golpearon; y le colocaron una corona de espinas, sangrando Él y todo con esa corona de espinas; o sea que su rostro fue desfigurado, cambiado.

Y de 8 a 9 de la mañana, que es la tercera vigila, o la cuarta vigilia…, más bien la hora tercera de la cuarta vigilia, fue crucificado. Y en la hora novena o nona, que es las 3 de la tarde, o de 2 a 3 de la tarde, fue que murió su cuerpo físico, y descendió Él en Espíritu, en Su cuerpo teofánico, al infierno, por nuestros pecados.

Ahora, vean ustedes cómo Él fue a un lugar, a una dimensión, donde solamente podía ir por causa de nuestros pecados; porque esa es la dimensión a donde van la gente por pecado. Si no tienen pecado, no pueden ir allí. El pase para ir a esa dimensión ¿es cuál? El pecado. Y el pase para ir a la sexta dimensión es ser lavados con la Sangre de Jesucristo, y estar sin pecado; porque la Sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado.

El pase para ir a la sexta dimensión, entonces, es nuestra teofanía, que hemos obtenido por medio de lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo.

Ahora, podemos ver que teniendo nuestros pecados lavados en la Sangre de Cristo ya no están sobre nosotros; y somos justificados, o sea, como si nunca antes hubiésemos pecado.

Ahora, podemos ver este misterio también, de la hora de la vigilia cuarta (que es la única que ocurre durante el día), y que esa vigilia en un día delante del Señor corresponde a 125 años.

Y ahora, podemos ver que fue también en la cuarta vigilia del quinto día delante de Dios, que apareció el cumplimiento de la Primera Venida de Cristo. Aunque ya un poquito antes de comenzar esa cuarta vigilia, ya estaba allí en la Tierra, de 4 a 7 años de edad; pero vean ustedes, Su juventud y Su ministerio estuvieron en la cuarta vigilia del quinto día delante de Dios.

Y la Segunda Venida de Cristo es para la cuarta vigilia del Día Postrero. Es para ese ciclo divino de los primeros 125 años del séptimo milenio, que es el séptimo día delante de Dios y Día Postrero delante de Dios.

Ahora, podemos ver el por qué nuestro hermano, el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham, fue enviado en ese ciclo divino de la séptima edad de la Iglesia gentil, así como Juan el Bautista había sido enviado en ese mismo ciclo divino en donde se entrelazaría la tercera vigilia con la cuarta vigilia (ya de días delante de Dios, que son milenios para los seres humanos). El cuarto milenio con el quinto milenio, vean cómo se entrelazaron con la venida del precursor y el precursado. Ya finalizando el cuarto milenio estaban allí el precursor y el precursado. Y luego el ministerio del precursor y precursado se realizaron ya en el quinto milenio.

Y ahora para el Día Postrero, encontramos que antes de comenzar el séptimo milenio ya la señal del Hijo del Hombre en el cielo, así como la señal del Hijo del Hombre en el cielo estuvo antes de comenzar el quinto milenio, estuvo la Estrella de Belén apareciendo por dos años aproximadamente.

Y ahora, vean ustedes cómo luego del precursor de la Primera Venida de Cristo, el próximo profeta que vendría sería ¿quién? El precursado, en el cumplimiento de la Venida del Ángel del Pacto velado en carne humana, en un joven carpintero de Nazaret llamado Jesús.

El problema que tuvo, no Dios, ni Jesús, sino los sabios y entendidos en asuntos teológicos de la religión hebrea de aquel tiempo, ¿el problema estuvo dónde? El problema lo tuvieron con el velo de carne; ahí fue donde ellos tropezaron.

Porque esa es la Piedra del Ángulo, la Piedra de tropiezo para los grandes sabios y entendidos de aquel tiempo; y esa será la misma Piedra donde tropezaran los sabios y entendidos de este tiempo final; tropezarán tanto la bestia como los diez reyes, tropezarán con esa piedra no cortada de manos.

O sea, el reino de los gentiles en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido tropezará con esa Piedra, con la Piedra de la Segunda Venida de Cristo. Y tropezarán por causa del velo de carne; tropezarán por causa de que la Palabra, el Verbo, el Ángel del Pacto, que es el Verbo, la Palabra, vendrá hecho carne, encarnado en el Día Postrero, en un hombre del Día Postrero, que será el Ángel del Señor Jesucristo.

Ahora, ¿cuántos de ustedes caminaron, cuando niños, descalzos? Yo también. ¿Alguno de ustedes alguna vez tuvo una telita envuelta en un dedo, principalmente en el dedo grande? Pues le voy a decir por qué: porque tropezó con alguna piedra, lo más seguro. Y uno corriendo por el campo, si llevaba mucha prisa o si era de noche, era normal tropezar con alguna piedra; porque para esos tiempos no tenían tantas carreteras como en la actualidad y aceras como en la actualidad, y no había tantas facilidades para estar comprándole zapatos a los niños.

Y los niños, pues los zapatitos los guardaban para ir a la escuela, y se los quitaban cuando llegaban a la casa. Y algunos cuando salían de la escuela ya se los quitaban y seguían sin zapatos, porque ya estaban acostumbrados a caminar sin zapatos, que le molestaban los zapatos. Y como siempre se los compraban más grandecitos para que le duraran bastante tiempo, los zapatos le pelaban en el talón, casi siempre. Y con zapatos, usando zapatos pues tenían una peladura en el talón; y estando descalzos tenían una telita en el dedo grande. Así es que como quiera tenían problemas la mayor parte de los niños.

Y ahora, en la estatua que Dios le mostró al rey Nabucodonosor encontramos que estaba sin zapatos; o sea que esa estatua, ese niño que se veía gigante, descalzo va a tropezar en el Día Postrero. Tropezará el dedo grande o alguno de los dedos grandes de esa estatua con la Piedra no cortada de manos, porque dice en Apocalipsis 17, la cual es eso mismo: esa imagen que vio Nabucodonosor, que es el reino de los gentiles en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido; dice [verso 12]:

“Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia.

Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia.

Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles”.

Ahora, podemos ver que la victoria está ya profetizada, y ya ha sido cumplida la victoria en los tipos y figuras. Por lo tanto, la victoria es lo más seguro que hay en esta batalla. Y la victoria es ¿para quién? Para Cristo, la Piedra no cortada de manos.

Tanto en la profecía de Daniel como en la profecía apocalíptica y en todas las profecías que hablan de la Segunda Venida de Cristo, está la victoria para la Piedra no cortada de manos, que es la victoria del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, y es la victoria en el Amor Divino.

Y ahora, ¿de dónde vendrá el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? Así como la promesa de la Venida del niño de la virgen, luego el profeta Isaías dijo que sería un retoño de la raíz de Isaí y que vendría por medio de la descendencia de David, y por lo tanto sería el hijo de David que se sentaría en el trono de David… eso está en Isaías, capítulo 11, verso 1 en adelante…

Vamos a leer un poquito aquí, y verán cómo fue identificado todo esto de la Primera Venida de Cristo. Dice:

“Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.

Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.

Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos;

sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío.

Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura”.

Luego en el verso 9 nos dice:

“No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar”.

Y lo mismo habla Habacuc, capítulo 2, verso 14, pero da más luz y dice:

“Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”.

Hablándonos de la Segunda Venida de Cristo, donde la gloria de Jehová estará manifestada en la Venida del Hijo del Hombre en gloria con Sus Ángeles para el Día Postrero.

Este pasaje nos habla de la Primera y Segunda Venida de Cristo; y lo que no fue cumplido en la Primera Venida de Cristo, será cumplido en Su Segunda Venida.

De aquí es de donde surge después, en Segunda de Tesalonicenses, capítulo 2, las palabras proféticas de San Pablo donde habla de la Venida del Señor, y dice... vamos a ver... hablando acerca de esta escritura que dice: “y con el espíritu de sus labios matará al impío…”. En la profecía de San Pablo, en Segunda de Tesalonicenses, el impío será el anticristo, el hombre de pecado. Dice:

“Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste (se manifieste ¿a quién? El hombre de pecado).

Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.

Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida;

inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos,

y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.

Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira,

a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia”.

Ahora, podemos ver cómo Dios nos da más luz por medio de San Pablo en cuanto a esta profecía de la Venida del Señor, la cual para el Día Postrero corresponde a la Segunda Venida de Cristo.

Luego en el Apocalipsis aparece viniendo en un caballo blanco, en Apocalipsis 19 aparece Cristo viniendo en un caballo blanco, y en Apocalipsis 17 lo tenemos también como Rey de reyes y Señor de señores; y obtiene la victoria contra la bestia y contra los diez reyes que le darán su poder y su autoridad a la bestia. El Cordero los vencerá, porque Él es Rey de reyes y Señor de señores.

Así que no hay por qué temer, porque estamos del lado victorioso: estamos del lado que tiene la promesa de la Gran Victoria en el Amor Divino para el Día Postrero.

Ahora, ¿de dónde vendrá ese Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? Página 166 del libro de Citas, verso 1485 dice:

1485 - “Ahora, yo estaba poniéndome bastante viejo y pensé: ‘¿Habrá otro avivamiento, veré otro tiempo?’ Y sólo recuerden, del Oeste vendrá un jinete en un caballo blanco. Cabalgaremos esta senda otra vez. Eso es correcto. Tan pronto como estemos listos. ¿Ven ustedes? Es una promesa”.

Esa promesa es la promesa de Apocalipsis, capítulo 19.

¿Y de dónde viene este Jinete? Viene del occidente. Y el occidente es el continente americano. Y el continente americano consta de Norteamérica, Centroamérica, Suramérica y el Caribe.

Y ya Cristo vino viajando de edad en edad por diferentes continentes. Vino por Asia Menor viajando, manifestado en carne humana en Su ángel mensajero; luego vino por Europa, el continente allá europeo, vino manifestado en Ireneo, en Martin, en Colombo, en Lutero y en Wesley; y luego pasó al continente americano, a la parte norte, a Norteamérica, y vino manifestado en el precursor de la Segunda Venida de Cristo.

Y ahora ¿cómo vendrá en el Día Postrero? Vendrá como el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, en la Edad de la Piedra Angular, en el continente americano, en la parte de Centro, Sur y el Caribe; o sea, en la América Latina y el Caribe viene el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Viene este Jinete del caballo blanco del occidente, en el Día Postrero, que es el Verbo, el Ángel del Pacto, el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre; en un hombre del Día Postrero, donde estará operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús, en el Día de Su Venida y en la Hora de Su Venida.

El Día de Su Venida: el séptimo milenio; y la Hora de Su Venida, que cubre cuarenta y un años con ocho meses. ¿Pero usará todos los minutos de esa Hora delante de Dios? ¿o solamente una parte?

En Su Primera Venida, en la Hora de Su Venida, que fueron cuarenta y un años con ocho meses, solamente usó 33 años de la Hora de Su Primera Venida. ¿Cuántos usará de la Hora de Su Segunda Venida, en el Día de Su Venida, en el Día Postrero, que es el séptimo milenio?

Cuando seamos transformados, luego que los muertos en Cristo resuciten, yo les voy a decir, les voy a sacar la cuenta y les voy a decir cuántos años se necesitaron de la Hora de Su Venida, para llevar a cabo Su Obra de Reclamo y nosotros obtener nuestra transformación, el nuevo cuerpo, y los muertos en Cristo resucitar, y el pueblo hebreo ser reclamado también.

Ahora, ¿la Hora de Su Venida cubrirá los tres años y medio, o solamente cubrirá hasta antes de la gran tribulación? No sabemos si eso depende desde dónde Dios empiece a contar la Hora de Su Venida. Y eso le toca a Él poner el comienzo. Y si Él dice: “desde este día y este año comenzó la Hora de Su Venida”, pues entonces cada uno de nosotros podemos decir: “y hasta este día llega la hora de Su Venida”.

Pero como Él no nos ha dicho el día exacto de los nuestros, sino que nos habla en los términos de un Día delante de Dios, y de una Hora delante de Dios y de minutos delante de Dios, entonces cuando los muertos en Cristo resuciten y nosotros seamos transformados, ya todos no solamente podrán poner cuándo terminará la Hora de Su Venida, sino que podrán también decir: “Y comenzó en tal día y en tal año, y comenzó en tal sitio la Hora de Su Venida”.

Así que ya hemos visto lo que es la Hora de Su Venida, y también hemos visto lo que es el Día de Su Venida. ¿Vieron lo sencillo que es todo? Tan sencillo como eso sería la Hora de Su Venida y el Día de Su Venida bajo el Séptimo Sello.

“EL SÉPTIMO SELLO Y EL DÍA Y HORA DE SU VENIDA”.

Ha sido para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de: EL SÉPTIMO SELLO Y EL DÍA Y LA HORA DE SU VENIDA.

Y solamente les puedo decir una cosa: estamos bajo el Séptimo Sello, estamos en el Día de Su Venida y estamos en la Hora de Su Venida; porque estamos en el tiempo del Séptimo Sello, estamos en el tiempo de la apertura del Séptimo Sello, estamos en el tiempo de la Venida del Ángel que era diferente a los demás, que es el que tiene el Séptimo Sello.

Estamos en el tiempo del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, del Ángel que era diferente a los demás. Estamos en el tiempo del Verbo, de la Palabra encarnada en un hombre. Estamos en el tiempo de la Palabra viniendo en Su Ángel Mensajero. Estamos en el tiempo del Séptimo Sello. Estamos en el tiempo del Día de Su Venida. Estamos en el tiempo de la Hora de Su Venida. Estamos en el tiempo más glorioso de todos los tiempos para cada uno de ustedes y para mí también.

Ese es el tiempo más glorioso para mí y es el tiempo más glorioso para la Iglesia de Jesucristo. Es el tiempo más glorioso para todo el pueblo de Dios que vive en este tiempo y para los que han vivido en edades pasadas y en dispensaciones pasadas; porque es el tiempo del Día y la Hora de Su Venida. ESTE ES EL DÍA Y LA HORA DEL SÉPTIMO SELLO.

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde, y que Dios nos ayude en este Día y en esta Hora en que vivimos: en el Día y la Hora de Su Venida, el Día y la Hora del Séptimo Sello. Y pronto todos seamos transformados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero, como Él lo ha prometido. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Solamente una pregunta: ¿Dónde están los que verían el Día y la Hora de Su Venida y verían Su Venida, verían el Séptimo Sello manifestado en la Hora y Día de Su Venida? Pues aquí estamos, en la América Latina y el Caribe, en Puerto Rico un grupo, y en todos los países latinoamericanos y caribeños, recibiendo las bendiciones del Séptimo Sello en el Día y la Hora de Su Venida.

Que las bendiciones del Séptimo Sello, del Ángel del Pacto en Su Venida, en el Día y la Hora de Su Venida, sean sobre ustedes y sobre mí también.

Dejo nuevamente con nosotros al reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar en estos momentos o en esta ocasión nuestra parte, dándole gracias a Cristo por Sus bendiciones.

Creo que más sencillo que lo que hemos hablado no se podía hablar. ¿Y vieron ustedes lo sencillo que sería todo? Todo sencillo, pero todo escritural. Todo siendo el cumplimiento de lo que Él prometió en Su Palabra.

Bueno, por aquí tenemos ya a Miguel…

Oren mucho por estas actividades que a continuación tendremos en estos días, como el viernes y también el domingo próximo, y también el domingo 14 de junio, el cual es un día muy importante también para mí; pues es un día en donde Dios..., donde recuerdo el día que Dios me trajo el cuerpo físico aquí a la Tierra, en el cual Él me colocó y en el cual comencé en esta vida terrenal. Y ahí vamos a dejarlo quietecito.

Yo le agradezco a Dios que me trajera a esta Tierra a través de mis padres terrenales; y le doy gracias a Dios por los padres terrenales que me dio, los cuales amo, y estarán conmigo en la eternidad.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos y les guarde a todos.

Ya tenemos a Miguel por aquí, lo tenemos por aquí esperando.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo y les guarde a todos, y adelante caminando siempre hasta obtener nuestra transformación, porque estamos viviendo en el Día y la Hora del Séptimo Sello, en el Día y la Hora de Su Venida.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos, y agradecidos todos por darnos el privilegio de vivir en el Día y la Hora de Su Venida; y no solamente eso, sino darnos el privilegio de ver, en el Día y la hora de Su Venida, ver la Venida del Ángel que era diferente a los demás, la Venida del Séptimo Sello, ver este misterio de Su Venida en este Día Postrero.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“EL SÉPTIMO SELLO Y EL DÍA Y LA HORA DE SU VENIDA”.

[Revisión octubre 2018]

1 2 Reyes 2

2 Habacuc 2:14

3 Apocalipsis 3:21

4 San Mateo 24:45-47

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