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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes. Es para mí un privilegio y bendición grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final, y ver bajo nuestro tema de esta noche: “EL SÉPTIMO SELLO Y EL PUEBLO LATINO” (o sea, el pueblo latinoamericano), ver las bendiciones que Dios tiene para nosotros, ver cuál es la posición del pueblo latinoamericano y del Caribe y ver cuál es el Mensaje que Él tiene para el pueblo latinoamericano y caribeño.

Para lo cual quiero leer en San Mateo, capítulo 4, verso 12 al 17, donde dice:

“Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea;

y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí,

para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo:

Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,

Camino del mar, al otro lado del Jordán,

Galilea de los gentiles;

El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz;

Y a los asentados en región de sombra de muerte,

Luz les resplandeció.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. En el Nombre Eterno de Jesucristo nuestro Salvador. Amén y amén.

Nuestro tema: “EL SÉPTIMO SELLO Y EL PUEBLO LATINO”, o sea, pueblo latinoamericano y caribeño.

Para este tiempo final, ante las naciones desarrolladas, la América Latina y el Caribe es un territorio que todavía no se ha desarrollado completamente, y eso está bien, porque es un territorio que todavía está virgen; y bien le llamaron en el tiempo del descubrimiento de América, le llamaron el Nuevo Mundo. Y ahora, si el continente americano es el Nuevo Mundo, ¿el Viejo Mundo cuál es? Europa y todo ese territorio allá; y lo viejo está cerca de ser destruido, y da paso a lo nuevo.

Y ahora, la bendición de Dios para el Día Postrero es para el nuevo continente, el continente latinoamericano y caribeño, es para el Nuevo Mundo (llamado por los conquistadores).

Y ahora, EL SÉPTIMO SELLO Y EL PUEBLO LATINOAMERICANO. Veamos lo que es el Séptimo Sello y luego veremos con más detalles lo que es el pueblo latinoamericano; ya que este tiempo en el cual vivimos es un tiempo paralelo al tiempo del profeta Noé, pues Cristo comparó este tiempo en el cual vivimos, lo comparó con el tiempo de Noé. En San Mateo, capítulo 24, versos 37 en adelante dice (y está hablando de la Venida del Hijo del Hombre):

“Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.

Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,

y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre”.

O sea que el tiempo de la Venida del Hijo del Hombre es un tiempo paralelo al tiempo de Noé. Para el tiempo de Noé se encontraba sobre la Tierra un profeta mayor, un profeta dispensacional.

Y para que podamos comprender lo que es un profeta dispensacional, veamos lo siguiente: Dios ha enviado muchos profetas a la Tierra, pero Dios solamente tiene siete profetas dispensacionales. ¿Y por qué tan poquitos? Porque así Dios lo ordenó desde antes de la fundación del mundo.

Y ahora, vean, Dios ha enviado muchos profetas, pero solamente tiene siete profetas mayores, o sea, mayores al nivel de profetas dispensacionales, que es la clase de profeta mayor que Dios envía a este planeta Tierra.

Y cuando la raza humana ve que hay un profeta dispensacional en el planeta Tierra, un Programa mayor se está llevando a cabo en la Tierra y una nueva dispensación se está entrelazando con la dispensación anterior, que está llegando a su final; y las personas que viven en la dispensación que está llegando a su final ni se dan cuenta algunas veces que una nueva dispensación se está entrelazando.

La presencia de un profeta dispensacional en la Tierra conlleva un cambio de dispensación, conlleva también un nuevo Mensaje dispensacional, conlleva también un nuevo Programa Divino para ser llevado a cabo y conlleva también un territorio, el cual es el territorio donde Dios envía a ese profeta; y conlleva un sinnúmero de cosas, las cuales son habladas por ese profeta; y nadie conoce las cosas correspondientes a esa nueva dispensación, y a medida que van siendo cumplidas nadie se da cuenta, excepto aquellos que están escuchando a ese profeta dispensacional.

Y en la mayor parte de las ocasiones, así como cuando Dios ha enviado un profeta para una etapa, para una edad (de los cuales ha enviado muchísimos), vean, han sido perseguidos, se han burlado de ellos, los han apedreado, a algunos de ellos los han matado, han dicho que están locos, que son locos; pero vean, lo loco de Dios es más sabio que lo sabio de este mundo1.

Y ahora, miren ustedes, el profeta Moisés era un loco para faraón, pero el loco realmente era faraón para Moisés, y estaba vuelto loco con todo lo que Dios estaba realizando, a tal grado que el imperio del faraón se fue al piso; y hasta el primogénito del faraón murió, para ponerse más loco el faraón; ahora el que estaba loco entonces no era Moisés, sino faraón. Moisés tenía la Palabra de Dios para aquel tiempo y a través de Moisés estaba Dios manifestado, para la liberación del pueblo hebreo.

Cuando un profeta dispensacional aparece en la escena, una Obra para una nueva dispensación es llevada a cabo; o sea que el comienzo de esa nueva dispensación es llevado a cabo por ese profeta dispensacional, a través del cual Dios está manifestado.

Y ahora, veamos los profetas dispensacionales.

Ahora, cualquier persona podrá decir: “Hay muchos profetas de Dios”. Claro que sí, pero dispensacionales solamente hay siete. “¿Pero tan poquitos?”. Bueno, ¿no tenemos siete días nada más en la semana?, y miren tantos años que usted ha vivido, solamente con siete días nada más que tiene la semana; y solamente con 24 horas que tiene el día, miren todo lo que hemos vivido. Y si Dios nos da más años, pues seguiremos viviendo más años, solamente con siete días en la semana y 24 horas al día; no se necesitan más, ni se necesitan más horas ni más días en la semana.

Ahora, tampoco se necesitan más profetas dispensacionales. Solamente con siete profetas dispensacionales Dios lleva Su Obra a la perfección.

Y ahora, veamos esos profetas dispensacionales. El primero fue…, para la primera dispensación, la Dispensación de la Inocencia, ¿fue quién? El profeta Adán.

Luego, para la dispensación segunda, que fue la Dispensación de la Conciencia, cuando ya el hombre había pecado y vino a la conciencia, a tener conciencia del bien y del mal, el profeta de esa segunda dispensación, profeta dispensacional, fue Set.

Y luego, el tercero para la tercera dispensación, la Dispensación del Gobierno Humano, el tercer profeta dispensacional fue Noé.

Ahora, entre un profeta dispensacional y otro profeta dispensacional pueden aparecer unos cuantos profetas menores que ese profeta dispensacional. Entre Set y Noé hubo otros profetas como Enoc y otros profetas de Dios.

Enoc fue arrebatado al Cielo para no ver muerte; caminó con Dios 365 años y no vio muerte2, y no era un profeta dispensacional. El profeta dispensacional, vean ustedes, fue Noé, fue el profeta del Gobierno Humano; y cuando el profeta Noé predicó el juicio divino que vendría…, del cual también había predicado Enoc, séptimo desde Adán, pero Enoc no era el profeta dispensacional.

Así como todos los profetas han predicado acerca del juicio divino que viene y han predicado de la Venida del Mesías, pero, vean ustedes, cuando vino Jesús en Su tiempo, Él usó todo lo que aquellos profetas habían predicado acerca de la Venida del Mesías.

Ahora, vamos a ver. Después del profeta Noé, el cual tuvo el Mensaje de Dios para ese tiempo, en donde se entrelazó la Dispensación del Gobierno Humano con la Dispensación de la Conciencia, la gente de aquella dispensación, que estaba bajo aquella Dispensación de la Conciencia… Vean ustedes, había llegado a su final esa dispensación, por lo tanto había llegado el final de la gente de aquella dispensación y no lo sabían; pero hubo un hombre que sí lo sabía, y era el profeta Noé, al cual Dios le apareció, le habló y le dijo3: “Ha llegado el fin de toda carne”. Su Mensaje era claro.

Noé tenía sus pecados cubiertos con la sangre de aquellos animalitos que él ofrecía por él y por su familia; él era un creyente en Dios y en los sacrificios que Dios había ordenado; y Noé, siendo un profeta dispensacional, vino ya diseñado por Dios desde antes de la fundación del mundo. Porque los profetas no se hacen profetas, sino que vienen ya predestinados por Dios como profetas, desde antes de la fundación del mundo ya están ordenados por Dios para ser el profeta de ese tiempo, tanto los de diferentes edades como los dispensacionales.

Y ahora, ¿qué es un profeta? Un hombre enviado por Dios a la Tierra con un Mensaje. No puede una persona decir que es un profeta, o uno decir que tal persona fue un profeta, si no tiene un Mensaje; si no tiene un Mensaje para una edad o para una dispensación, pues no es un profeta ni de una edad ni de una dispensación.

Y ahora, los profetas enviados por Dios a la Tierra vienen con las dos consciencias juntas, y por eso es que pueden ver en otras dimensiones; el resto de los hombres aparece en la Tierra con las dos consciencias separadas, pero cuando Dios envía un profeta a la Tierra… Lo que una persona necesita ver de otra dimensión o en otra dimensión, tiene que dormirse y en sueños puede ver cosas de otra dimensión; pero un profeta, estando despierto, puede estar viendo en otra dimensión y contarles a las personas lo que está viendo.

Vean, Jesús es un ejemplo. Él en muchas ocasiones vio cosas y Él decía: “Yo como veo al Padre hacer, es como yo obro”. Él estaba viendo al Padre hacer las cosas y Él entonces obraba eso que Él estaba viendo.

Él vio a Natanael bajo la higuera antes que Felipe fuera en busca de su amigo Natanael, y le dijo: “Cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. Y cuando Jesús le dice a Natanael así, Natanael le dice: “Tú eres el Rey de Israel, Tú eres el Cristo, Tú eres el Hijo de Dios”.

Y ahora, vean ustedes cómo Jesús podía —estando en la Tierra— también estar viviendo en otra dimensión y viendo en otra dimensión. Él decía: “Nadie subió al Cielo, sino el que descendió del Cielo; el Hijo del Hombre, que está en el Cielo”, y estaba en la Tierra, pero Él podía estar viendo en ambas dimensiones y estar trabajando en ambas dimensiones.

Y ahora, vean cómo los diferentes profetas de Dios han tenido sus visiones y han estado viendo, aun estando despiertos, han estado viendo en otras dimensiones cosas que las demás personas no han podido ver.

Por ejemplo, el profeta Daniel, cuando le apareció el Arcángel Gabriel y otros ángeles y arcángeles, dice que él solamente vio la visión, pero los demás no vieron nada; y se asustaron, se espantaron, y se fueron huyendo, y el único que se quedó fue Daniel4.

Así encontramos en diferentes ocasiones profetas de Dios viendo en otras dimensiones; porque hay otras dimensiones donde existen personajes o personas, pero de otras dimensiones.

Y ahora, si ustedes leen en el libro del profeta Daniel, ustedes encontrarán otro mundo lleno de gente, pero de otra dimensión. Por ejemplo, tenemos al Arcángel Gabriel y tenemos al Arcángel Miguel, y también fueron vistos por Daniel otros personajes de esa otra dimensión.

En la sexta dimensión viven millones de seres en cuerpos como los cuerpos nuestros, pero de otra dimensión; o sea que no es un cuerpo así de carne (como el nuestro) y sangre, sino que es de otra dimensión. Esa es la clase cuerpo que la persona recibe cuando cree en Cristo como su Salvador y lava sus pecados en la Sangre de Cristo y recibe Su Espíritu Santo: recibe un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, de esa dimensión a la cual pertenecen estos arcángeles, los ángeles.

Y el mismo Jesús, vean ustedes, antes de venir a este planeta Tierra en un cuerpo de carne, Él estaba viviendo en el cuerpo teofánico de la sexta dimensión, en el cual les apareció a los profetas del Antiguo Testamento. A Abraham encontramos que le apareció y le habló y lo llamó, lo sacó de la tierra de Ur de los caldeos, para que fuera rumbo a la tierra prometida; y le apareció también a Isaac, a Jacob también.

Jacob luchó con ese Ángel, el Ángel de Jehová, que es el mismo Jesucristo en Su cuerpo teofánico; y Jesucristo en Su cuerpo teofánico es el mismo Dios en Su cuerpo teofánico.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Por Él fueron hechas todas las cosas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En Él estaba la vida…”.

La ciencia busca el origen de la vida, y miren dónde está: en el Verbo, que es el mismo Dios en Su cuerpo teofánico, el cual es el mismo Jesucristo en Su cuerpo teofánico.

Ahora miren quién es nuestro amado Salvador Jesucristo: el mismo Dios que estando con Su cuerpo teofánico de la sexta dimensión creó todas las cosas, y luego a través de la virgen María se creó en el vientre de María un cuerpo físico (ya el cuerpo teofánico lo tenía Dios). Ahora se crea un cuerpo físico creando una célula de vida en el vientre de María, la cual se multiplicó célula sobre célula y formó el cuerpo de Jesús, el cual nació en Belén de Judea, y fue llamado Su nombre Jesús; y fue circuncidado al octavo día conforme a la Ley de Moisés, porque nació bajo la Ley.

Y ahora, vean ustedes quién es nuestro amado Salvador: es el mismo Dios dentro de un cuerpo de carne, a través del cual llevó a cabo la redención nuestra, a través del cual llevó a cabo Su Obra de Redención, muriendo ese cuerpo en la Cruz del Calvario para la salvación de todos los hijos e hijas de Dios.

Ahora, continuemos con los mensajeros dispensacionales.

Les dije que el tercero fue ¿quién? Noé, el mensajero de la Dispensación del Gobierno Humano. Y ahora, ¿cuántos creyeron su Mensaje? Creyeron su Mensaje todos los que entraron al arca y se salvaron; no perecieron con el diluvio.

Cristo dijo: “Así como fue en los días de Noé, que comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró al arca, y no conocieron hasta que vino el diluvio y los destruyó a todos, así será también la Venida del Hijo del Hombre”.

Ahora vean ustedes que es un tiempo paralelo al de Noé el tiempo de la Venida del Hijo del Hombre. En aquel tiempo no conocieron; solamente conocieron ocho personas que entraron al arca con Noé. Y siempre he dicho que más entendimiento del Programa de Dios correspondiente para aquel tiempo tenían los animales que entraron con Noé al arca que los incrédulos, los que no creyeron el Mensaje de Noé; y no entraron al arca, y luego se cerró la puerta del arca y luego vino el diluvio.

Y ahora, de esos habla San Pedro, y dice que cuando Jesús murió fue y predicó a esas personas que estaban en el infierno, en la quinta dimensión, esas almas que estaban en sus espíritus allá en la quinta dimensión, en el infierno, los cuales fueron desobedientes e incrédulos al Mensaje de Noé.

Primera de Pedro, capítulo 3, verso 18 en adelante, dice:

“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;

en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados…”.

¿En qué fue Cristo a predicar a los espíritus encarcelados? Fue en el espíritu, o sea, en Su cuerpo teofánico; porque Jesucristo no murió en Su cuerpo teofánico, sino en Su cuerpo de carne; fue el cuerpo de carne de Jesús lo que murió, pero Su cuerpo teofánico no murió, porque ese cuerpo es inmortal. Y aun el cuerpo físico de Jesús era inmortal, y para poder hacerlo mortal tuvo que tomar nuestros pecados (porque la paga del pecado es muerte), y entonces se hizo mortal; pero Cristo dijo5: “Nadie me quita la vida. Yo la pongo por mí mismo para volverla a tomar”. Él la puso por Sí mismo en favor de nosotros.

Es como un hombre que tiene su hijo en un edificio muy alto (y para no exagerar vamos a decir que tiene dos o tres pisos), y está haciendo una labor muy peligrosa, y su padre está abajo mirando a su hijo allá; y si su hijo comete un error allá arriba, va para abajo, y se va a matar, va a morir; y su hijo, si pierde la vida, la pierde para siempre. Y ahora, ese hijo comete un error allá arriba, tropieza o se da un resbalón allá arriba, y viene para abajo. ¿Qué le espera? La muerte; pero su padre dice: “Ese es mi hijo. Yo no lo dejaré morir”; y cuando viene cayendo, se mete debajo de él y muere el padre por causa del impacto, del peso y del impacto que trae, pero el hijo no muere.

Ahora, ¿tendrá que morir después el hijo porque cometió un error allá arriba? No, ya murió el padre. El padre tomó la muerte que venía para su hijo, la tomó él, y murió; y el padre, por cuanto es inmortal, luego, a los tres días, resucitó. Eso fue lo que hizo Cristo.

Para el tiempo en que Cristo murió en la Cruz del Calvario la raza humana tenía que morir. ¿No dijo Cristo6: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda”? Y si queda solo, ¿qué pasaba? Pues todos los demás morirían; para quedar solo, los demás tenían que morir.

Pero Cristo ha tomado a todos los hijos e hijas de Dios, y tomó la muerte que estaba sentenciada sobre nosotros, la tomó cuando tomó nuestros pecados y murió por nosotros; y por eso la raza humana ha continuado viviendo del día de la muerte de Cristo, que era el día en que la raza humana tenía que recibir la paga de la muerte, por el juicio divino que tenía que caer sobre la raza humana, como cayó sobre Sodoma y Gomorra y como cayó sobre el mundo antediluviano en el tiempo de Noé.

Pero Cristo tomó la muerte, murió; y como Él dijo: “Nadie me quita la vida. Yo la pongo por mí mismo para volverla a tomar”. Eso fue lo que Cristo hizo por nosotros.

Y ahora, ¿tenemos nosotros que morir por el error cometido allá arriba? No. Ese error cometido no va a ocasionar la muerte de los hijos e hijas de Dios, porque ya Uno murió por nosotros, y ya el juicio divino no puede caer sobre los hijos e hijas de Dios. Cristo tomó la muerte por nosotros y nos dio a nosotros la Vida, para que nosotros pudiéramos continuar viviendo por toda la eternidad.

Y ahora, Cristo resucitará a los muertos creyentes en Él, que han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y han recibido Su Espíritu Santo, y por consiguiente han recibido un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, de la dimensión de los ángeles y arcángeles y de la dimensión de Cristo en Su cuerpo teofánico.

Y ahora, para el Día Postrero Cristo dará un cuerpo eterno a los muertos en Cristo que partieron. ¿Y cuándo será? Cristo dijo: “Y yo le resucitaré en el Día Postrero”; y el Día Postrero es el séptimo milenio. Y luego nosotros los que vivimos seremos transformados, luego que los muertos en Cristo sean resucitados; por consiguiente, la transformación nuestra es (¿para qué día?) para el Día Postrero también.

Y ahora, vean cómo Cristo nos ha salvado a nosotros.

Ya no se necesitan los sacrificios de animalitos porque ya tenemos un sacrificio perfecto: el Sacrificio de Cristo en favor de todos nosotros; y la Sangre de Cristo nos limpia de todo pecado7.

Cuando Cristo murió, fue en Espíritu, o sea, en Su cuerpo teofánico, un cuerpo como el nuestro pero de otra dimensión, y esa misma clase de cuerpo también todos nosotros tenemos; es el que hemos recibido cuando hemos recibido a Cristo como nuestro Salvador y hemos recibido Su Espíritu Santo. Por eso si alguno de los creyentes en Cristo muere, va a vivir en ese cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

Y ahora, en esa misma clase de cuerpo fue que Cristo fue y predicó a los espíritus encarcelados, dice Pedro. Vamos a ver, dice:

“… en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados,

los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho (personas), fueron salvadas por agua”.

Solamente ocho personas, el resto pereció.

Y luego Cristo fue y les predicó; no les predicó para que se arrepintieran, sino condenación. Y luego pasó al Paraíso para resucitar a los muertos en Cristo, que estaban en sus cuerpos teofánicos allí, y traerlos a la Tierra en cuerpos eternos; y cuando Cristo resucitó, resucitaron con Cristo los santos del Antiguo Testamento.

En San Mateo, capítulo 27, nos habla de este gran evento en los versos 50 en adelante. Dice:

“Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu.

Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;

y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;

y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él…”.

O sea, después de la resurrección de Cristo salieron de los sepulcros los santos del Antiguo Testamento.

“… y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos”.

Y Cristo también resucitó y les apareció a Sus discípulos, a muchas personas, pues dice la Escritura que más de quinientas personas estaban presentes cuando Jesucristo ascendió al Cielo8.

Y ahora, vean ustedes, Cristo ya resucitado apareció a Sus discípulos en diferentes ocasiones, en un lapso de tiempo de 40 días.

Y aquí podemos ver que para los hijos e hijas de Dios no hay muerte permanente. Cristo dijo en San Juan, capítulo 11, versos 25 en adelante (de San Juan, capítulo 11), dice… Esto fue cuando estaba hablando con Marta. Vamos a ver; vamos a leer un poquito antes, dice:

“Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.

Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

Le dijo: Sí, Señor…”.

Y nosotros decimos: “Sí, Señor. Sí, Señor, nosotros también creemos lo que Tú dices en Tu Palabra”.

Él es la resurrección y la Vida, y nadie viene al Padre sino por Él, y todo aquel que vive y cree en Cristo no morirá eternamente. Si su cuerpo físico muere, sigue viviendo: se va al Paraíso a vivir en el cuerpo teofánico de la sexta dimensión, y en el Día Postrero, en el tiempo en que Cristo lo llame en la resurrección, se levantará en un nuevo cuerpo, en un cuerpo eterno; y luego nosotros seremos transformados, si permanecemos vivos hasta que ocurra la resurrección de los muertos en Cristo.

Pero si alguno de los nuestros se va, no hay ningún problema: aparecerá después jovencito en un cuerpo eterno y les aparecerá a sus familiares. ¿Y qué sucederá? Si cuando la persona se fue lloraron, cuando regrese en un nuevo cuerpo van a gozar mucho al verlo jovencito en un cuerpo nuevo.

Y ahora, el Séptimo Sello es Cristo nuestro Salvador.

Ahora, todavía estamos sobre los mensajeros, los siete profetas mensajeros dispensacionales.

Y ahora, Cristo habla sobre esos profetas dispensacionales. Cuando habló de Noé, está hablando de un profeta dispensacional; cuando habló… Vamos a ver, ¿cuál es...? Ese fue el tercer mensajero dispensacional para la Dispensación del Gobierno Humano.

El cuarto es (¿quién?) Abraham; él es el mensajero de la Dispensación de la Promesa, por eso su Mensaje gira alrededor de la promesa de Dios; y Jesús habló de Abraham. ¿Habló de quién? Del profeta dispensacional de la cuarta dispensación.

¿Y quién es el quinto profeta dispensacional?, ¿y cuál es la quinta dispensación? La quinta dispensación es la Dispensación de la Ley y su profeta es Moisés; y Jesús habló también de Moisés.

Y la sexta dispensación es la Dispensación de la Gracia; y su profeta dispensacional con el Mensaje de la Dispensación de la Gracia es nuestro amado Señor Jesucristo; y Él habló de Sí mismo también, dando testimonio de lo que la Escritura decía acerca de Sí mismo.

Por eso encontramos a Jesús leyendo en San Lucas, capítulo 4 (ahí está leyendo el pasaje de Isaías, capítulo 61). Capítulo 4, verso 14 en adelante, dice:

“Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor”.

¿Ve? Fue el mismo tiempo, la misma etapa, donde el pueblo asentado en tinieblas vio gran Luz; es el mismo territorio de Galilea, Galilea de los gentiles.

“Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.

Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.

Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:

El Espíritu del Señor está sobre mí,

Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;

Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;

A pregonar libertad a los cautivos,

Y vista a los ciegos;

A poner en libertad a los oprimidos;

A predicar el año agradable del Señor.

Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.

Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”.

¿Qué les está diciendo ahí? Que Él es esa persona ungida, sobre la cual está el Espíritu de Dios, del Señor, les está mostrando que Él es el Ungido, el Mesías, el Cristo; porque Ungido lo que significa es Mesías o Cristo. En diferentes idiomas está aquí, ¿ve? El Mesías o Cristo o Ungido, ahí lo tenemos en diferentes idiomas.

Y ese es el Mesías en Su Primera Venida: Jesús de Nazaret, un hombre ungido con el Espíritu de Dios, en donde Dios está cumpliendo la Primera Venida del Mesías, donde Dios está cumpliendo la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, dentro de un cuerpo de carne humana.

Y ahora, encontramos que se cumplió esa promesa de la Venida del Mesías, de la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, en un obrero de la construcción de Nazaret, aunque nació en Belén de Judea; y eso escandalizaba a la religión hebrea, a los grandes doctores en Divinidad: que estuvieran proclamando que en ese joven obrero de la construcción, ese joven carpintero, se estuviera cumpliendo la Venida del Mesías; pero sí se estaba cumpliendo en Él.

Y Dios oculta de los sabios y entendidos estas cosas9, de los ojos de los sabios y entendidos, y las revela a los niños; o sea, a los que son niños en cuanto a conocimientos teológicos, en cuanto a conocimientos y doctorados en Divinidad.

Vean, Pedro, Jacobo, Juan y demás apóstoles —de los cuales muchos eran pescadores— eran personas ignorantes en cuanto a teología y doctorados en teología, pero a ellos vino la revelación del Cielo para saber que se estaba cumpliendo la Venida del Mesías en un joven carpintero de Nazaret llamado Jesús de Nazaret; lo cual era un escándalo para la religión de aquel tiempo y para los grandes líderes religiosos, pero era la bendición más grande para los que habían creído en Jesucristo como el Mesías prometido para el pueblo hebreo.

Y ahora, siendo un mensajero dispensacional, vean ustedes cómo no todas las personas creyeron en Él, sino un grupo de personas, una parte del pueblo hebreo; pero los grandes líderes religiosos no creyeron en Él, excepto dos o tres de ellos, como Gamaliel, Nicodemo, José de Arimatea, y no sé si hay alguno más; y el resto eran personas del campo o personas pescadores, personas sencillas.

Y en el territorio de Galilea, vean ustedes, se desarrolló el ministerio de Cristo; y Galilea de los gentiles, porque en ese territorio, como escuchamos al reverendo Miguel Bermúdez Marín hablando… (¿El rey Senaquerib era, Miguel? ¿De qué país?). El rey asirio Senaquerib, cuando conquistó esos territorios, sacó de esos territorios a los hebreos o parte de los hebreos y metió gentiles allí, para que así… Los hebreos que él sacaba los colocaba en otro territorio, y entonces estando en otro territorio no tenían esos sentimientos patrióticos. Porque el sentimiento patriótico, vean ustedes, las personas los tienen cuando están en su país viviendo; cuando ya se crían en otro país, ya van perdiendo ese sentimiento patriótico, y más bien alaban más a la tierra donde están viviendo (aunque no sea la tierra de sus padres), la alaban más que la tierra de sus padres.

Y eso sucedía, y esa era la intención del rey; y entonces colocó gentiles en ese territorio, que tampoco sentían ese aprecio y tampoco sentían ese patriotismo por esa tierra, porque ellos eran de otra tierra.

Y ahora, así ese territorio de Galilea fue mezclado, y por eso le llaman Galilea de los gentiles, al otro lado del Jordán. Pero miren, en ese territorio fue que se crio nuestro amado Señor Jesucristo; y por cuanto Él es la Luz del mundo (¿qué sucede?), allí estaba resplandeciendo la Luz del mundo bajo el ministerio de Jesucristo nuestro Salvador.

Vean que cuando Jesús fue bautizado por Juan el Bautista, luego se fue al desierto, y allá estuvo orando y estuvo en un retiro espiritual por cuarenta días, y estuvo sin comer allá, o sea, estuvo en un ayuno de cuarenta días.

¿Quién otro conocemos en la Biblia que estuvo en un ayuno de cuarenta días? Elías, y fue directo; iba viajando rumbo al monte Sinaí, y cuando llegó allá, se metió en una cueva allá en el monte Sinaí y Dios le habló10.

Luego encontramos a otro profeta importante estando en un retiro en el monte, en la montaña, en el monte Sinaí, y fue el profeta Moisés; ese estuvo en dos retiros sin comer por cuarenta días, por dos ocasiones casi consecutivas; o sea, pudo ser en el mismo año, pudo ser… (Eso podríamos investigarlo luego, ¿verdad, Miguel?, si fue el mismo año).

Primero cuando Dios le estaba dando la Ley; y luego cuando descendió el pueblo se había corrompido; y tenían un becerro de oro que su ayudante Aarón le había hecho al pueblo, a petición del pueblo hebreo (pues ellos querían un dios gentil, ellos querían un dios pagano); y ellos decían que ese era el que los había sacado de Egipto (o sea, los que estaban en contra de Moisés proclamaban eso); y Aarón dice que se vio forzado a hacer lo que el pueblo le pidió.

Ahora ustedes pueden ver que Dios no le da al pueblo lo que el pueblo pide excepto en la permisiva voluntad de Dios; pero en la perfecta voluntad de Dios, Dios le da lo que Dios tiene para el pueblo. Por eso nosotros queremos la perfecta voluntad de Dios, lo que Dios tiene para nosotros en este tiempo final en la América Latina y el Caribe; no queremos otra cosa.

Y ahora, Moisés quebró, partió las tablas de la Ley, pero luego subió de nuevo al monte para buscar la Ley, las tablas de la Ley de nuevo, en la cual Moisés tuvo que trabajar; pues Dios le dijo11: “Alísate dos tablas como las que rompiste, como las que quebraste”. Ahora, como diríamos nosotros: “Ahora te toca a ti hacer las tablas”.

Las primeras Dios mismo las cortó, y ahora le tocaba a Moisés cortarlas o buscar de esas…, digamos, de esas piedras que tienen como hojas o lajas; y si las conseguía ya cortadas, adelantaba trabajo; pero si no las conseguía, tenía que cortar él esas tablas de piedra para llevarlas al monte arriba, para ser colocada la Ley de Dios de nuevo en esas tablas.

Ahora podemos ver que todo esto nos habla del Pacto de la Ley y luego el Pacto de la Gracia, de lo cual pues no vamos a abundar mucho.

Ahora, vean ustedes, Moisés, otro profeta dispensacional, en un retiro de cuarenta días. El único que no era un profeta dispensacional era Elías, pero la promesa para Elías es que estará en un ministerio… o el ministerio de Elías estará en el Día Postrero en un profeta dispensacional; porque el ministerio de Moisés y el ministerio de Elías han venido trabajando en la Casa de Dios desde tiempos pasados.

En el Atrio trabajó el ministerio de Moisés, el Atrio de la Casa de Dios; y el Atrio de la Casa de Dios es desde el tiempo de Adán hasta el tiempo de Jesús. Ahí también (en el Atrio de la Casa de Dios) trabajó el profeta Elías; el ministerio de Elías trabajó en Elías Tisbita, trabajó (¿en quién?) en Eliseo, ¿y en quién más trabajó? En Juan el Bautista. Tres veces trabajó en la parte del Atrio de la Casa de Dios.

Así que Elías podía decir como decía el rey David, pues el rey David dijo12: “Que esté yo en los atrios de la Casa de Dios”, pues allí estaba; y Elías también estuvo en los Atrios de la Casa de Dios, y también Moisés.

Pero luego, Elías podía decir: “Y que esté también en el Lugar Santo de la Casa de Dios”; y allí estuvo bajo el ministerio cuarto manifestado en el reverendo William Branham, que, aunque no es un profeta dispensacional, es el mensajero más grande de los siete mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil, porque es el precursor de la Segunda Venida de Cristo.

Y luego el ministerio de Elías podía decir: “Y que esté yo también en el Lugar Santísimo de la Casa de Dios para contemplar la gloria de Dios manifestada en la Venida del Hijo del Hombre resplandeciendo como el relámpago en el occidente, en el Lugar Santísimo de Su Casa, sobre el Propiciatorio”.

Y Moisés podía decir: “Que esté yo también en el Lugar Santísimo del Templo de Jesucristo, del Templo de Dios, para contemplar la gloria de Dios allí manifestada, como la contemplé cuando estuve en el lugar santísimo, desde donde Dios me hablaba”. Pues miren, en el templo de Dios allá, que construyó Moisés, estuvo en el atrio, pasó al lugar santo y pasó al lugar santísimo; porque para pasar al lugar santísimo hay que pasar por el lugar santo.

Y ahora, miren ustedes, el ministerio de Moisés y todos los demás ministerios de los profetas, vean ustedes, estaban en Jesús; y al estar en Jesús, encontramos que Cristo podía manifestar cualquiera de esos ministerios en Sus mensajeros que vendrían después.

Y ahora, Cristo pasando por el Lugar Santo de edad en edad, ahí viene el ministerio de Moisés y el ministerio de Elías, y manifiesta el de Elías por cuarta vez en el reverendo William Branham; y para el Día Postrero, para el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, manifestará los ministerios de Moisés por segunda vez y de Elías por quinta vez.

Porque esos ministerios vienen ¿en quién? En Jesucristo, viniendo de edad en edad en Espíritu Santo, manifestado de edad en edad en el mensajero de cada edad, para en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, manifestar esos tres grandes ministerios, que son el ministerio de Moisés por segunda vez, el de Elías por quinta vez y el de Jesús por segunda vez; y todos esos ministerios para manifestarlos ¿dónde? En el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo.

Y así como fue construida la parte del Lugar Santo de edad en edad… Asia Menor, Europa y Norteamérica son los territorios en los cuales se cumplieron estas siete edades de la Iglesia gentil: en Europa se cumplieron cinco edades, en Asia Menor se cumplió una (la primera) y en Norteamérica se cumplió la séptima edad; vean, para cada una de esas edades hubo un mensajero enviado por Cristo, a través del cual Cristo en Espíritu Santo estuvo manifestado.

San Pablo decía13: “No vivo ya yo, vive Cristo en mí”; y ahora, Cristo en San Pablo, en la primera edad, a través del cual llamó y juntó a Sus escogidos de esa primera edad.

Cristo dijo: “Yo soy el Buen Pastor; y conozco mis ovejas, y mis ovejas me conocen”. Vamos a leerlo aquí; capítulo 10, verso 14 en adelante, dice [San Juan]:

“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor”.

¿Y cómo es que oirán la Voz de Cristo Sus ovejas, si Cristo murió, resucitó y ascendió al Cielo, y se sentó a la diestra de Dios en el Cielo, y ha estado haciendo intercesión en el Cielo como Sumo Sacerdote con Su propia Sangre, haciendo intercesión por todos los hijos e hijas de Dios, por todos los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero, que de edad en edad aparecen en esta Tierra en carne humana manifestados (porque vienen a esta Tierra para vivir una temporada)?

Como el pueblo hebreo vivió en el desierto, pasando por el desierto rumbo a la tierra prometida, así estamos también nosotros: pasando por este desierto terrenal, donde es un desierto de sombra de muerte, donde la muerte está manifestada por dondequiera; pero Cristo está con Su Iglesia de edad en edad, la Vida de Dios está con Su Iglesia y está cuidando a Su Iglesia.

Por eso el Ángel de Jehová que Él envió en medio del pueblo hebreo es el mismo que está en medio de Su Iglesia de edad en edad, el cual es el mismo Jesucristo en Espíritu Santo.

Él es aquel Ángel de Jehová que libertó al pueblo hebreo, y que se hizo carne y lo conocimos por el nombre de Jesús; y luego, de edad en edad, ha estado en cada ángel mensajero manifestado, llamando y juntando a Sus escogidos de cada edad, en el territorio donde se ha cumplido cada edad, que es el territorio donde Dios ha enviado al ángel mensajero de cada edad.

Y ahora nos toca a nosotros la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo; esa es la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo, y ha caído en la América Latina y el Caribe.

Y ahora podemos ver el misterio de la América Latina y el Caribe.

Es que la América Latina y el Caribe fue elegida por Dios desde antes de la fundación del mundo para ser el territorio donde Jesucristo construiría el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual; y con latinoamericanos y caribeños Él formaría, construiría el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual, o sea, de Su Iglesia, en donde Cristo morará en toda Su plenitud.

En ninguna de las edades pasadas Cristo moró en toda Su plenitud en Su Iglesia, ninguna de las siete edades; Él solamente nos dio una muestra por medio del reverendo William Branham de lo que será Dios morando en toda Su plenitud en una edad que recibirá la plenitud de Dios y recibirá la transformación de sus cuerpos, y los muertos en Cristo resucitarán en esa edad, que es la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo.

Ahora, Dios estuvo manifestado, Cristo estuvo manifestado en cada ángel mensajero, y en donde hubo una manifestación mayor fue en el reverendo William Branham, en donde vimos a Cristo manifestado llevando a cabo grandes maravillas.

Y lo más grande que Dios hizo por medio de nuestro hermano Branham, ¿saben qué fue? No fueron los milagros físicos, sino fue la apertura de la Palabra, la apertura de los seis Sellos de Apocalipsis, capítulo 5, verso 1 en adelante, y Apocalipsis, capítulo 6, verso 1 al 17; pero cuando llegó al Séptimo Sello en Apocalipsis, capítulo 8, él dijo que ese Sello no estaba abierto todavía.

Cuando fue abierto en el Cielo ese misterio del Séptimo Sello, causó silencio en el Cielo como por media hora; pero ese misterio no podía ser dado a conocer en aquel tiempo, porque ese misterio es para ser dado a conocer en el Día Postrero en la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, o sea, en la Venida del Ángel del Pacto, viniendo en medio de Su Iglesia en el Día Postrero manifestando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús. Y por medio de esa manifestación estaríamos escuchando la Voz de Cristo revelándonos el misterio de Su Venida a la Edad de la Piedra Angular, Su Venida a través de Su Ángel Mensajero, y a través de Su Ángel Mensajero dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Pero el Ángel del Señor Jesucristo no es el Señor Jesucristo. Por eso fue que cuando Juan quiso adorarlo en Apocalipsis, capítulo 19, versos 9 al 10, el Ángel le dijo que no lo hiciera. Y luego en Apocalipsis, capítulo 22, versos 6 al 9, también quiso adorar al Ángel que le mostraba todas estas cosas que sucederían pronto; y el Ángel le dijo que no lo hiciera, que adorara a Dios.

Porque este Ángel es el profeta mensajero de la Edad de la Piedra Angular, de la Edad Eterna de la Iglesia de Jesucristo; y por consiguiente es el mensajero con un Mensaje Eterno, es el mensajero de Apocalipsis, capítulo 14, verso 6.

Recuerden que en los siete ángeles mensajeros de las siete edades se reflejó Cristo en la Obra que Él estaría haciendo por medio de Su Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular; todo está reflejado en estos siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil.

Así como la Primera Venida de Cristo fue reflejada en los profetas del Antiguo Testamento: fue reflejada en Jacob, fue reflejada en José el hijo de Jacob (ahí fue reflejada la Primera y Segunda Venida de Cristo), fue reflejada también Su Venida en el rey David; y por eso es que el rey David dice14: “Horadaron mis manos y mis pies. Contar puedo todos mis huesos”. Estaba profetizando de la Primera Venida de Cristo y Su muerte en la Cruz del Calvario.

David pasó por una etapa en la cual se estaba reflejando la Primera Venida de Cristo y Su muerte en la Cruz del Calvario, pero también en David se reflejaron las glorias que vendrían después de los sufrimientos por los cuales pasaría el Mesías.

Como también en José, el hijo de Jacob, también se reflejó la Primera Venida de Cristo y Sus sufrimientos, los sufrimientos por los cuales pasó José; y también se reflejó la Segunda Venida de Cristo y las glorias que serían manifestadas en Su Segunda Venida, pues es la Venida del Hijo del Hombre en gloria.

Fueron reflejadas en José y también en el rey David y en los diferentes profetas del pueblo hebreo; hasta en un profeta desobediente llamado Jonás: pues “así como estuvo Jonás en el vientre de un pez grande (el cual en algunas ocasiones se dice que fue una ballena), así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la Tierra por tres días”15; y luego, así como salió del pez grande…, lo vomitó a Tierra y lo llevó (¿dónde?) al lugar donde Dios lo estaba enviando; y ahora, Cristo resucitó el domingo, que es el primer día de la semana.

Ahora miren, hasta en este profeta Jonás…, que fue un profeta que no quería obedecer a Dios porque sabía que Dios era misericordioso. Y sabiendo que Dios es misericordioso, con más razón debemos obedecer a Dios, sabiendo que Él tendrá misericordia de nosotros aun cuando nosotros cometemos algunos errores, porque todavía no somos perfectos humanamente. Humanamente no somos perfectos, pero Dios nos ve perfectos a través de la Sangre de Jesucristo. Gracias a Dios por la Sangre del Cordero de Dios.

Y ahora, les dije que hay un Ángel en Apocalipsis, capítulo 14, verso 6 al 7, que predica el Evangelio Eterno; y dice:

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,

diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado…”.

Con ese Mensaje del Evangelio Eterno le anuncia a la raza humana que la hora del juicio divino ha llegado; o sea que con ese Mensaje le predica el día de venganza del Dios nuestro a la raza humana. Y el día de venganza del Dios nuestro, conforme a Isaías, capítulo 61, es para ser predicado en la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el que estará hablándole a la raza humana y dándole a conocer que el día de venganza del Dios nuestro ha llegado. ¿Pero cómo lo hará? Por medio de un ser humano, por medio de un profeta: el profeta de la Edad de la Piedra Angular, que es un profeta dispensacional. Es el profeta último que Dios envía al planeta Tierra, es el profeta de la séptima dispensación; y la séptima dispensación es la última dispensación, y su profeta es el Ángel del Señor Jesucristo.

Y solamente con la Venida del Ángel de Jesucristo a este planeta Tierra, su presencia en el planeta Tierra, solamente su presencia (sin él decir nada), da testimonio que estamos viviendo en el fin del siglo, el fin del tiempo, y estamos viviendo en el ciclo divino en que los muertos en Cristo serán resucitados en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seremos transformados.

Su presencia en la Tierra da testimonio de que hemos llegado al tiempo de la siega, o sea, tiempo de la cosecha; su presencia en la Tierra da testimonio de que estamos en el Día Postrero y de que estamos en el fin del siglo, en el tiempo de la cosecha.

¿Para qué tiempo fue que Cristo dijo que el Hijo del Hombre enviaría Sus Ángeles para llevar a cabo esa cosecha? Dijo que sería para el fin de siglo.

En Apocalipsis, capítulo 14, vean ustedes, este Ángel anuncia que la hora de Su juicio ha llegado, y dice:

“… adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”.

Luego, en Apocalipsis, capítulo 14, verso 14 al 20, dice:

“Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda.

Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura.

Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada.

Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda.

Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras.

Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios (esas son la gente que serán echadas a la gran tribulación, al lagar de la ira de Dios).

Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios”.

Ahora vean, aquí podemos ver dos Ángeles: uno llevando a cabo la cosecha, la vendimia… Dice:

“Mete tu hoz, y siega (o sea, “mete tu hoz, y cosecha”); porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura.

Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada (o sea, se llevó a cabo la cosecha)”.

Y el recogimiento de los escogidos de Dios, del trigo, se lleva a cabo por medio del ministerio de los Ángeles del Hijo del Hombre.

La presencia del Ángel de Jesucristo en la Tierra, el Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular…, donde Jesucristo en el Día Postrero estará manifestado en Espíritu Santo dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, o sea, hablándonos por medio de Su Ángel Mensajero y llevando a cabo el recogimiento, la cosecha, de los escogidos de Dios; y así colocándonos en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular, y preparándonos para ser transformados y raptados en este tiempo final, dándonos así la fe para el rapto, la fe para ser transformados y raptados: la fe, la revelación de la Segunda Venida de Cristo, la revelación de la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, para este tiempo final.

Así como vino dos mil años atrás en carne humana en un obrero de la construcción llamado Jesús, para el tiempo final ese mismo Ángel del Pacto vendrá en carne humana; y vamos a ver cómo el precursor de la Segunda Venida de Cristo dice que vendrá.

Recuerden que ese Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, es el mismo Dios en Su cuerpo teofánico; es el mismo que libertó al pueblo hebreo, es el mismo que le habló a Abraham, a Isaac, a Jacob, es el mismo con el cual Jacob luchó; y obtuvo la victoria y el Ángel lo bendijo.

Le decía (el Ángel le decía): “Suéltame, porque ya raya el alba y tengo que irme”, y Jacob le decía: “Yo no te soltaré hasta que me bendigas”16. Y cuando una persona está buscando la bendición de Dios, se tiene que agarrar bien de nuestro amado Señor Jesucristo, que es el Ángel del Pacto, que es ese Ángel del cual Jacob se agarró, hasta que recibamos la bendición de la transformación de nuestros cuerpos.

Y ahora, así también se agarrará el pueblo hebreo cuando vea al Ángel del Pacto, al Ángel de Jehová, manifestado en carne humana en el Día Postrero; pero primero se agarra bien la Iglesia del Señor Jesucristo, porque verá a Cristo, el Ángel del Pacto, manifestado en carne humana en el Día Postrero.

En febrero 28 de 1963 apareció una señal importante en el cielo, una nube misteriosa apareció en el cielo; y el precursor de la Segunda Venida de Cristo fue arrebatado en su cuerpo teofánico y fue colocado en esta nube; y él nos narra lo que sucedió en esta nube.

Él dice que eran siete ángeles que vinieron, y uno de ellos que era diferente a los demás lo arrebató y se lo llevó juntamente con los otros ángeles, los cuales estaban con ese Ángel, y fueron a esta altura. Y ahí, sobre los cielos de Arizona, fue vista esta nube misteriosa a 26 millas de altura, donde no pueden formarse nubes porque no hay humedad, con un tamaño de 30 millas de ancho17, una nube gigante, y aun fue vista desde Nuevo México.

Y ahora, vean ustedes, es misteriosa porque a esa altura no puede formarse una nube.

¿Y cuál es el misterio de esta nube, la cual no ha podido explicar la ciencia? El precursor de la Segunda Venida de Cristo (que estuvo aquí en su cuerpo teofánico) dice que esta nube fue formada por ángeles, los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil y otro Ángel que era diferente a los demás (que es este que está aquí), que forma… Todos los ángeles aquí forman esta nube, la cual forma el rostro del Señor; y este Ángel que era diferente a los demás es el que forma el cabello blanco del Señor.

Y así, encontramos que estos ángeles mensajeros de Jesucristo, de las siete edades de la Iglesia gentil, aparecen en esa nube; y ahí en el cielo es coronado Cristo como Rey de reyes y Señor de señores. Esta manifestación da testimonio de eso.

Ahora, vamos a leer lo que dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo acerca de esta nube, y sobre todo de este Ángel que está aquí. En la página 469 del libro de Los Sellos en español dice:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’”.

¿Cuál de esos ángeles fue el que lo levantó, lo alzó? Este Ángel que era diferente a los demás.

“154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello…”.

¿Y el Séptimo Sello es qué? La Segunda Venida de Cristo. Cuando el misterio de la Segunda Venida de Cristo fue abierto en el Cielo, hubo silencio en el Cielo como por media hora del Cielo.

Media hora del Cielo para los seres humanos son unos cuantos años (y eso lo vamos a dejar quietecito ahí); pues un día delante de Dios para los seres humanos es un milenio, o sea, mil años.

Ahora, continuemos aquí leyendo, dice:

“Era el que tenía el Séptimo Sello, lo cual he mantenido como una pregunta en mi mente toda mi vida. Los otros Sellos significaron mucho para mí, desde luego; pero ustedes no se imaginan lo que ha significado este séptimo”.

¿Por qué? Porque este Séptimo Sello es Cristo viniendo en Su Segunda Venida. Y antes de la gente ver la Segunda Venida de Cristo cumplida en la Tierra, la señal del Hijo del Hombre en el cielo Cristo dijo que sería vista.

Y ahora, veamos Apocalipsis, capítulo 10; y San Mateo, capítulo 24, donde dice Jesucristo mismo: Capítulo 24, verso 30 al 31, dice:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo…”.

¿Dónde? En el cielo aparecerá la señal (¿de quién?) del Hijo del Hombre; es una señal en el cielo. Porque “los cielos cuentan la gloria de Dios, y la expansión denuncia la obra de Sus manos”18.

El cielo, con todo su ejército celestial, sus estrellas, sus constelaciones y todo, es la primera Biblia; y lo que dice esta Biblia19, también la primera Biblia, el cielo, también lo dice.

Y ahora, en esta Biblia escrita, que es la tercera Biblia, veamos lo que dice:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”.

¿Quién sería visto en el cielo en esa nube, envuelto en una nube, viniendo en una nube, en las nubes del cielo? El Hijo del Hombre.

Y ahora, en Apocalipsis, capítulo 10, también tenemos la Venida del Señor, la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová. Dice capítulo 10, verso 1 en adelante, de Apocalipsis:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces”.

Este Ángel que viene envuelto en una nube es el Hijo del Hombre; y es el mismo del cual habló Cristo en San Mateo, capítulo 24 y verso 30 al 31, y después dice:

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos…”.

Los discípulos de Jesucristo le habían preguntado a Jesús acerca de la destrucción de Jerusalén y le habían preguntado… Vamos a leerlo aquí: capítulo 24, verso 3 (para no leer mucho), dice [San Mateo]:

“Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas (¿Qué cosas? Las cosas que Él les había hablado acerca de la destrucción de Jerusalén y del templo), y qué señal habrá de tu venida (o sea, qué señal)…?”.

Y en San Mateo 24, verso 30, Él dice que la señal será la señal del Hijo del Hombre en el cielo, el Hijo del Hombre viniendo en las nubes del cielo; esa es la señal que sería vista (¿dónde?) en el cielo.

Para la Primera Venida de Cristo fue vista una señal también en el cielo, llamada la Estrella de Belén. Y cuando fue vista esa señal en el cielo, el Hijo del Hombre estaba en la Tierra: en Belén de Judea estaba naciendo el Mesías cuando esa estrella comenzó a ser vista.

Y luego, cuando llegaron los magos a Belén de Judea, ya hacía dos años que la estrella estaba siendo vista en el cielo, y ya el Mesías fue hallado en Belén de Judea en una casa; ya no estaba en el pesebre porque ya estaba grande, ya tenía unos dos años de edad aproximadamente. De seguro habló con los magos y ellos con Él.

Y ahora: “¿… qué señal habrá de tu venida…?”. Ya vimos que es la señal del Hijo del Hombre en el cielo. Y aquí, en febrero 28 de 1963, fue visto el Hijo del Hombre, el Ángel que era diferente a los demás, el Ángel que tiene el Séptimo Sello, el Ángel que tiene la Segunda Venida de Cristo, que es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el cual fue el mismo Ángel que vino dos mil años atrás manifestado en carne humana, en aquel velo de carne llamado Jesús.

Ese Ángel del Pacto, el Ángel que libertó al pueblo hebreo, ahora para el Día Postrero, miren, aparece en el cielo envuelto en una nube; ahí está en Su cuerpo teofánico, un cuerpo parecido a nuestro cuerpo pero de otra dimensión, y ahí también están los siete ángeles mensajeros de las siete edades en sus cuerpos teofánicos.

Y para estos ángeles mensajeros de las siete edades tener sus ministerios aquí en la Tierra, en la edad que les tocó vivir, tuvieron que estar manifestados aquí en la Tierra (¿cómo?) en carne humana.

Y ahora, para este Ángel que era diferente a los demás tener Su ministerio, el ministerio del cumplimiento del Séptimo Sello, el ministerio del cumplimiento de Su Venida en carne humana, pues tiene que venir manifestado en carne humana en un hombre de este tiempo final. Y ahí está el misterio de ese Ángel, y ahí está el misterio del Séptimo Sello, y ahí está el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Y ahora, vamos a ver: “¿… y del fin del siglo?”.

¿Cuál es la señal del fin del siglo? La señal del fin del siglo es cuando sean vistos los ministerios de Moisés y de Elías manifestados en la Tierra llevando a cabo la gran cosecha del trigo en el Día Postrero, y eso es en la Venida del Hijo del Hombre.

Por lo tanto, la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles es la señal del fin del siglo, y es la señal del fin del mundo y es la señal del fin del reino de los gentiles y es la señal del fin de las edades de la Iglesia gentil; es la señal del fin para todas las cosas, y del comienzo para el glorioso Reino Milenial de Jesucristo.

Ahora vean cómo para el Día Postrero en el cielo sería mostrada una señal, y luego en la Tierra —en el cumplimiento de las promesas de Dios para el Día Postrero— tendríamos la señal del fin del siglo y del fin del mundo manifestada en carne humana, así como la señal del fin de la Dispensación de la Ley era la Venida de Jesús.

Siempre la señal del fin de una dispensación es la venida del nuevo mensajero dispensacional con el nuevo Mensaje; y ahí se entrelaza la nueva dispensación con la dispensación que está llegando a su final.

Y ahora, vamos a ver lo que dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo que será la Venida de ese Ángel Fuerte que desciende del Cielo envuelto en una nube. En la página 57 del libro de Los Sellos en español dice:

“‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza…’.

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin”.

¿Cómo viene? Viene directamente a los judíos ese Ángel del Pacto, ese Ángel de Jehová, que es este Ángel que está aquí, el cual dos mil años atrás vino en carne humana en el velo de carne llamado Jesús, el cual se había manifestado en los profetas del Antiguo Testamento, el cual había libertado al pueblo hebreo, el cual había dicho a Moisés: “Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”.

Ese mismo Ángel del Pacto es el que ha estado manifestado de edad en edad en cada ángel mensajero llamando y juntando a Sus escogidos.

Así como estuvo con el pueblo hebreo y con Moisés en el desierto por esos cuarenta años, ha estado durante las siete edades de la Iglesia gentil. Ese es Jesucristo en Espíritu Santo, ese es Jesucristo en Su cuerpo teofánico.

Y ahora, Él es el Mensajero a Israel.

Ahora, Su cuerpo de carne glorificado fue llevado al Lugar Santísimo del Templo que está en el Cielo para hacer intercesión por todos los hijos e hijas de Dios.

Cuando nosotros estemos ya transformados, ya de ahí en adelante veremos a Jesucristo en Su cuerpo glorificado, en Su cuerpo físico glorificado; pero antes, solamente por medio de las manifestaciones de Jesucristo en Espíritu Santo a través de Sus mensajeros de edad en edad.

Y ahora, en el Día Postrero viene Jesucristo en Espíritu Santo manifestado como el Ángel del Pacto, el Mensajero a Israel, descendiendo del Cielo; y ya, vean ustedes aquí, lo vimos en el cielo; es ese Ángel que era diferente a los demás.

“‘… y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel”.

Porque Él es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que libertó al pueblo hebreo, y que moró en medio del pueblo hebreo en el tabernáculo que construyó Moisés y también en el templo que construyó Salomón; y que vivió manifestado en los profetas del Antiguo Testamento y que vivió también en la persona de Jesús de Nazaret; ahí vivió en toda Su plenitud manifestado.

Y ahora:

“¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia”.

Ahora, es el Mensajero a Israel, ¿y viene por quién? Por Su Iglesia. Porque nuestro amado Señor Jesucristo es nada menos que el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto que se hizo carne en aquel velo de carne llamado Jesús; y para el Día Postrero Él, el cual es el Mensajero a Israel, el Ángel del Pacto, viene por Su Iglesia gentil.

Y ahora, ¿cómo vendrá por Su Iglesia gentil? Viene por Su Iglesia gentil:

“La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia”.

Y ahora vamos a ver este misterio. En la página 134 del libro de Los Sellos dice…, predicado por el reverendo William Branham, precursor de la Segunda Venida de Cristo. En la página 134 dice:

“142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como Rey de Reyes y Señor de Señores”.

Y ahora vamos a ver cómo vendrá el Espíritu Santo manifestado en carne humana en el Día Postrero, cómo vendrá encarnado en el Día Postrero. En la página 277 del libro de Los Sellos en español dice:

“[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

Ahora, ¿quién es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? Es el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto.

¿Y cómo vendrá en el Día Postrero, en el cumplimiento de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? Haciendo referencia al Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página 256 del libro de Los Sellos en español:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Si encontramos ese hombre, encontraremos al Verbo, la Palabra, al Ángel del Pacto velado y revelado en carne humana en el Día Postrero, encontraremos al Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

¿Y por qué es tan importante encontrarlo? Vamos a ver por qué. En el libro de Los Sellos, página 131, dice:

“131. Y ahora Jesús: Su Nombre sobre la Tierra fue Jesús el Redentor, porque fue el Redentor cuando estuvo sobre la Tierra; pero cuando conquistó el infierno y la muerte, los venció y ascendió (subió), entonces recibió un nuevo Nombre (hay personas que no han leído la Biblia y no saben que Jesús tiene un nuevo nombre). Por esa razón es que gritan y hacen tanto ruido y no reciben nada. Será revelado en los Truenos.

132. Fíjense en el misterio. Él viene cabalgando. Tiene que haber algo para cambiar esta iglesia. Ustedes saben eso. ¡Tiene que venir algo! Ahora noten: Nadie entendía ese nombre, sino Él mismo.

‘Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre: y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS.

Y los ejércitos que están en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio.

Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella las gentes; y él los regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES’.

Apocalipsis 19:13-16

133. Allí viene el Mesías, allí es donde está”.

¿Dónde? En el caballo blanco de Apocalipsis 19.

Ese Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 es este Ángel que era diferente a los demás.

¿Y cómo viene Él en el Día Postrero? Viene sobre un caballo blanco, y eso es la Palabra de Dios encarnada en un hombre.

Si conseguimos ese hombre, encontraremos al Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, o sea, encontraremos al Ángel del Pacto, al Ángel de Jehová velado en carne humana, viniendo en un velo de carne en el Día Postrero.

Y ahora, ese es el misterio del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Vean lo que dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo en el libro de Citas, página 166 (aquí está profetizando), en el verso 1485; aquí tenemos un extracto del mensaje “El único lugar provisto por Dios para adorar”. Por ahí, en la página 1 y 2 de ese mensaje, dice:

1485 - “Ahora, yo estaba poniéndome bastante viejo y pensé: ‘¿Habrá otro avivamiento…?’”.

O sea, “¿Habrá otro despertamiento espiritual como estos que de edad en edad han surgido cuando Dios ha enviado el mensajero de cada edad?”.

“‘¿Habrá otro avivamiento, veré otro tiempo?’. Y sólo recuerden, del Oeste vendrá un jinete en un caballo blanco”.

¿De dónde vendrá? Del oeste; y el oeste del planeta Tierra es el continente americano, incluyendo el Caribe. Y ya la séptima etapa o edad de la Iglesia gentil se cumplió en Norteamérica, y solamente queda la América Latina y el Caribe para cumplirse la Venida de este Jinete en este caballo blanco, que es el Jinete de Apocalipsis, capítulo 19, versos 11 al 21.

Dice: “Cabalgaremos esta senda otra vez. Eso es correcto. Tan pronto como estemos listos. ¿Ven? Es una promesa”.

Y si es una promesa, tiene que estar (¿dónde?) en la Biblia. Es la promesa de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Y ahora, él revela aquí que vendrá ¿de dónde? Del occidente. Porque la Primera Venida de Cristo fue del oriente, de la tierra de Israel, que está en el Medio Oriente; y la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, es (¿de dónde?) del occidente.

Es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, es la Venida del Verbo, la Palabra encarnada en un hombre. Eso es la Venida del Ángel que era diferente a los demás, eso es la Venida del Ángel del Pacto, el cual es Jesucristo aquí en Espíritu Santo, en Su cuerpo teofánico, para luego en la Tierra venir manifestado en carne humana.

Y para esa manifestación solamente tenemos el territorio latinoamericano y caribeño, para que el Hijo del Hombre “como el relámpago que salió del oriente (en Su Primera Venida) y se muestra (¿dónde?) en el occidente...”20. En el occidente es que se muestra, que resplandece el Hijo del Hombre, viniendo con Sus Ángeles en el cumplimiento de Su Venida para el Día Postrero; y el occidente corresponde a la América Latina y al Caribe.

Esa es la parte del occidente en donde no se había cumplido ninguna de las siete edades de la Iglesia gentil, porque esa es la parte que corresponde a los latinoamericanos y caribeños; esa es la parte para cumplirse la Edad de la Piedra Angular. Y por eso Jesucristo envía Su Ángel Mensajero a la América Latina y el Caribe para dar testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y en Su Ángel Mensajero, así como estuvo Cristo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, manifestado en Espíritu Santo en cada mensajero y en cada edad y en cada territorio… En Asia Menor estuvo en San Pablo manifestado, en Europa estuvo manifestado en cinco mensajeros: Ireneo, Martín, Colombo, Lutero y Wesley, y en Norteamérica estuvo manifestado en el reverendo William Branham, que fue el precursor de la Segunda Venida de Cristo, donde se cumplió la séptima edad de la Iglesia gentil allí en Norteamérica. Vean, allí les envío el mensajero para esa séptima edad de la Iglesia gentil.

Y ahora, para la Edad de la Piedra Angular, tenemos la América Latina y el Caribe, a donde Jesucristo envía Su Ángel Mensajero para manifestarse por medio de Su Ángel Mensajero en el cumplimiento del Séptimo Sello, en el cumplimiento de la Venida de este Ángel que era diferente a los demás, que tiene que venir en carne humana para tener Su ministerio en este tiempo final: el ministerio del Séptimo Sello, el ministerio del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, resplandeciendo como el relámpago (¿dónde?) en el occidente, o sea, en la América Latina y el Caribe.

Ahora hemos visto el Séptimo Sello, que es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, es la Venida del Ángel que era diferente a los demás, es la Venida del Ángel del Pacto, es la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo viniendo en el Día Postrero y visitando Su pueblo, Su Iglesia, ¿dónde? En la América Latina y el Caribe.

Es ahí, en la América Latina y el Caribe, en la Edad de Oro, la Edad de la Piedra Angular, que la consolación de la Iglesia de Jesucristo —que es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles— es manifestada: Jesucristo en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, el Ángel que era diferente a los demás, visitando a Su Iglesia en carne humana, en el Día Postrero, a través de Su Ángel Mensajero.

Esa es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19: es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, del Verbo, de la Palabra encarnada en un hombre del Día Postrero, que es el Ángel del Señor Jesucristo.

Pero ese Ángel Mensajero de Jesucristo no es el Señor Jesucristo, tampoco es Elías y tampoco es Moisés; pero en ese Ángel Mensajero, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová (que es Jesucristo, el Ángel que era diferente a los demás), estará manifestado en carne humana y estará manifestando, estará operando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez.

Ese es el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, ese es el misterio de la Venida del Ángel que era diferente a los demás, ese es el misterio de la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, del Mensajero a Israel, viniendo primero a Su Iglesia gentil velado en carne humana en Su Ángel Mensajero, y a través de Su Ángel Mensajero revelado a Su Iglesia en el Día Postrero, para así la Iglesia de Jesucristo tener la revelación de Jesucristo del Día Postrero a través de Su Ángel Mensajero.

Y la revelación de Su Venida es la revelación, la fe para nosotros ser transformados y raptados en el Día Postrero; porque es en Su Venida, en la Venida del Ángel que era diferente a los demás, en donde Él nos dará la revelación de Su Venida a Su Iglesia en la Edad de Oro, la Edad de la Piedra Angular. ¿En dónde?, ¿cumpliéndose en dónde esa edad? En la América Latina y el Caribe.

Hemos visto el misterio de EL SÉPTIMO SELLO Y EL PUEBLO LATINO, o sea, PUEBLO LATINOAMERICANO Y CARIBEÑO.

El misterio es que este es el territorio donde el Hijo del Hombre con Sus Ángeles resplandecería como el relámpago, donde el Hijo del Hombre se manifestaría como el relámpago para llevar a cabo la Obra correspondiente al Día Postrero: llamar y juntar a todos Sus escogidos con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Venida del Hijo del Hombre; y así completar Su Obra y completarse el número de los escogidos de Dios del Cuerpo Místico de Jesucristo.

Hemos visto que la bendición más grande del Cielo, de Dios, corresponde al territorio latinoamericano y caribeño; así como la bendición más grande del templo allá en Israel, tanto en el templo que construyó Moisés como en el que construyó el rey Salomón, ¿dónde estaba? En el lugar santísimo.

Y ahora, es en el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo que está la bendición más grande para el territorio y la gente de ese territorio donde se cumple la Edad de la Piedra Angular, la Edad del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Jesucristo.

Y las buenas nuevas para todos ustedes, latinoamericanos y caribeños, es que este es el territorio de la bendición de Dios del Día Postrero; bendición que luego pasará al pueblo hebreo.

San Pablo no pudo pasar la bendición de Dios que estaba en la primera edad, siendo el mensajero de la primera edad, porque no pasaría la bendición de Dios al pueblo hebreo en la primera edad de la Iglesia gentil, ni en la segunda ni tercera ni cuarta ni quinta ni sexta ni séptima tampoco, sino en la Edad de la Piedra Angular; donde viene el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; y llamándonos y juntándonos y preparándonos para ser transformados y raptados, para luego revelarse al pueblo hebreo; y el pueblo hebreo despertar a la realidad espiritual y recibirlo y decir: “A este es al que nosotros estamos esperando”; porque ellos verán al Ángel del Pacto, al Ángel de Jehová manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero, y verán los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús manifestados en Su Ángel Mensajero.

Hemos visto el misterio de EL SÉPTIMO SELLO Y EL PUEBLO LATINO, o sea, PUEBLO LATINOAMERICANO Y CARIBEÑO.

Estamos situados en el territorio correcto, en el territorio prometido para la manifestación del Hijo del Hombre como el relámpago resplandeciendo, siendo manifestado y llamando y juntando a Sus escogidos con la Gran Voz de Trompeta bajo los ministerios de Sus Ángeles, que son los ministerios de Moisés y Elías.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión dándoles testimonio de EL SÉPTIMO SELLO Y EL PUEBLO LATINO.

Recuerden, cuando digo “el pueblo latino” me refiero al pueblo latinoamericano y caribeño.

Que las bendiciones del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, de Jesucristo nuestro Salvador, sean sobre todos ustedes y sobre mí también; y pronto se complete el número de los escogidos de Dios, y pronto los muertos en Cristo resuciten y nosotros los que vivimos seamos transformados; y luego vayamos a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, en la Casa de nuestro Padre celestial. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde.

Y en lo que llega Miguel, ¿dónde está la gente, el pueblo que estaría viendo el Séptimo Sello y la bendición de Dios en el pueblo latinoamericano? Pues aquí estamos, viendo el misterio del Séptimo Sello y viendo el misterio de la América Latina y el Caribe en el Programa de Dios.

Y por eso es que siempre he dicho que la América Latina y el Caribe tiene la oportunidad para entrar al glorioso Reino Milenial del Señor Jesucristo, porque tiene la bendición de Dios de este tiempo final; y nosotros oramos por la América Latina y el Caribe para que pueda entrar al glorioso Reino Milenial de Cristo.

Que Dios les bendiga, y continúen pasando una noche llena de las bendiciones del Ángel del Pacto, de Jesucristo nuestro Salvador.

Muchas gracias por vuestra amable atención y pasen todos muy buenas noches. Con nosotros el reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar nuestra parte en esta noche.

Dios les bendiga y les guarde a todos.

“EL SÉPTIMO SELLO Y EL PUEBLO LATINO”.

[Revisión abril 2019]

1 1 Corintios 1:25

2 Génesis 5:23-24

3 Génesis 6:17

4 Daniel 10:7

5 San Juan 10:18

6 San Juan 14:20

7 1 Juan 1:7

8 1 Corintios 15:6

9 San Mateo 11:25-26, San Lucas 10:21

10 1 Reyes 19:8-9

11 Éxodo 34:1

12 Salmo 84:2

13 Gálatas 2:20

14 Salmo 22:16-17

15 San Mateo 12:40

16 Génesis 32:26

17 41.8 km de alto x 48.3 km de ancho

18 Salmo 19:1

19 Señala la Biblia física, el libro.

20 San Mateo 24:27

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