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Muy buenas noches, amados hermanos y amigos presentes en esta hermosa actividad. Es para mí una bendición grande estar con ustedes para tener una pequeña plática sobre el tema que tienen aquí: “EL SÉPTIMO SELLO Y LA MISERICORDIA DE DIOS”.

Para lo cual quiero leer en la Escritura, en el capítulo 7 de Hebreos y capítulo 8 de Apocalipsis, donde dice… Hebreos, capítulo 7, verso 17 al 28, hablando de Cristo, dice:

“Pues se da testimonio de él:

Tú eres sacerdote para siempre,

Según el orden de Melquisedec.

Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia

(pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios.

Y esto no fue hecho sin juramento;

porque los otros ciertamente sin juramento fueron hechos sacerdotes; pero éste, con el juramento del que le dijo:

Juró el Señor, y no se arrepentirá:

Tú eres sacerdote para siempre,

Según el orden de Melquisedec.

Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto.

Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar;

mas éste (o sea, Jesús, Melquisedec), por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable;

por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.

Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos;

que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una (sola) vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.

Porque la ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre”.

Y en Apocalipsis, capítulo 8, dice:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL SÉPTIMO SELLO Y LA MISERICORDIA DE DIOS”.

Para poder comprender nuestro tema: “EL SÉPTIMO SELLO Y LA MISERICORDIA DE DIOS”, tenemos que comprender el orden divino establecido en el tabernáculo que construyó el profeta Moisés y el templo que construyó el rey Salomón; pues Dios le mostró al profeta Moisés en el Cielo —allá cuando estuvo en el monte Sinaí— el modelo del templo que Moisés construiría; y sería un templo, un tabernáculo conforme al modelo que Dios le mostró en el Cielo.

Ahora, ¿por qué era tan importante el templo o tabernáculo que construyó Moisés para el pueblo hebreo?, ¿y por qué era tan importante el tabernáculo o templo que construyó el rey Salomón? Porque ambos templos representaban al Templo que está en el Cielo.

En el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó Salomón se reflejaba el Templo que está en el Cielo. De esto habla el apóstol San Pablo en su carta a los Hebreos, en el capítulo 9, verso 1 en adelante, y dice:

“Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal.

Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición.

Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo,

el cual tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto;

y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede ahora hablar en detalle.

Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto;

pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo;

dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie.

Lo cual es símbolo para el tiempo presente…”.

Ahora, veamos cómo el templo que construyó Moisés y aun también el que construyó Salomón son símbolo del Templo que está en el Cielo; y por consiguiente, las cosas que eran hechas en el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó Salomón son las cosas que Cristo como Sumo Sacerdote estaría haciendo luego de Su muerte en la Cruz del Calvario, sepultura, resurrección y ascensión al Cielo.

Cuando nuestro amado Señor Jesucristo murió en la Cruz del Calvario, encontramos que estaba allí muriendo como el Cordero de Dios y como el macho cabrío que el sumo sacerdote sacrificaba para el perdón de los pecados del pueblo hebreo; y su sangre era llevada al lugar santísimo por el sumo sacerdote.

Encontramos que aquellos sacrificios que realizaba el pueblo hebreo por medio de los sacerdotes, y principalmente por medio del sumo sacerdote: el sacrificio del macho cabrío el día diez del mes séptimo de cada año (en el día de la expiación), vean ustedes, era para la reconciliación del pueblo hebreo con Dios, porque sus pecados eran perdonados y eran cubiertos con la sangre del sacrificio del macho cabrío.

Ahora, ¿por qué funcionaban esos sacrificios en favor del pueblo hebreo? Porque todos esos sacrificios representaban el Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario. Por eso San Pablo nos dice que eran la sombra —o sea, el tipo y figura— de los bienes venideros1; y por cuanto era el tipo y figura, obraba en esa forma. Ahora, no quitaba el pecado sino que lo cubría, en lo que llegaba el Sacrificio perfecto, el cual es Cristo muriendo en la Cruz del Calvario.

Y cuando Cristo murió en la Cruz del Calvario, el pecado de los creyentes del Antiguo Testamento que habían partido, y los que estaban vivos y eran creyentes, ¿qué sucedió? Fueron quitados; porque la Sangre de Cristo no cubre el pecado; la sangre de aquellos animalitos cubría el pecado, y por eso cuando Dios miraba al pueblo hebreo los veía sin pecado. Aunque el pueblo hebreo era un pueblo rebelde, que siempre estaba con problemas con Dios, pero, vean ustedes, cuando ofrecían a Dios esos sacrificios y ofrecían a Dios el sacrificio del macho cabrío el día diez del mes séptimo de cada año, quedaba el pueblo hebreo con sus pecados cubiertos ante Dios y quedaba (¿cómo?) reconciliado con Dios; porque la única forma de estar reconciliado con Dios es que no haya pecado en la persona, que Dios no pueda ver pecado en la persona; y al ser cubiertos con la sangre del sacrificio, ¿qué sucedía? Pues Dios no veía pecado en ellos, por lo tanto estaban reconciliados con Dios, el pueblo hebreo como nación.

Y ahora, vean el misterio de esos sacrificios que el pueblo hebreo realizaba, y vean cómo ofrecía esos sacrificios a Dios allí en el templo, un templo que era muy especial. ¿Por qué? Porque era un templo que era tipo y figura del Templo que está en el Cielo. Y por esa causa fue que Dios le mostró a Moisés lo que tenía que construir, cómo, le dio el diseño. ¿Por qué? Porque cada cosa en ese tabernáculo representa algo de lo que está en el Templo que está en el Cielo.

Y ahora vean lo grande que fue el profeta Moisés, que pudo construir un tabernáculo que es tipo y figura, que contiene en tipo y figura las cosas que contiene el Templo de Dios que está en el Cielo; y por eso los sacrificios, que eran tipo y figura del Sacrificio que sería colocado en el Cielo, en el Templo que está en el Cielo, vean, eran ofrecidos esos sacrificios (que eran tipo y figura de Cristo), eran ofrecidos ¿dónde? En el templo terrenal que Moisés construyó.

Allí estaba el tipo y figura del Templo que está en el Cielo (aquel tabernáculo), y estaban los sacrificios: el Sacrificio que iba a entrar al Lugar Santísimo del Templo que está en el Cielo cuando Cristo viniera y muriera en la Cruz del Calvario, y resucitara y ascendiera al Cielo, y se colocara allá como Sumo Sacerdote del Templo que está en el Cielo, con Su propia Sangre de la Expiación.

Y ahora, vean ustedes cómo todo lo que Cristo iba a realizar ya había sido realizado en tipo y figura en el tabernáculo que construyó Moisés y en el templo que construyó Salomón.

Ahora, vean ustedes, cuando Jesucristo estuvo en la Tierra frente al templo que construyó Salomón…, o por lo menos frente al templo que era una reconstrucción; era otro templo, pero que estaba en el lugar allí (de Jerusalén) donde había estado el templo de Salomón, y por consiguiente era una restauración.

Y ahora, frente a ese templo, dice2: “He aquí uno mayor que Salomón” (en una ocasión dijo), y también dijo3: “He aquí uno mayor que el templo”. Y eso pues era algo ofensivo para aquellos rabinos y para aquel sumo sacerdote de aquel tiempo y para aquellos doctores en Divinidad, cómo viene un obrero de la construcción, un joven carpintero…, ni siquiera de la capital; de allá, de Galilea, que es un lugar donde están medio mezclados con los gentiles.

¿Quieren ver si están mezclados? No solamente cuando Senaquerib los mezcló, sino que, miren, el rey David viene por medio de matrimonios que hubo en sus antecesores, en donde aparece una gentil llamada (¿cómo?) Tamar, la cual… Vemos ahí Tamar. Y por medio de la línea de Judá y por medio de Tamar (que era una gentil) viene un descendiente de Judá, por la cual viene la línea que sigue; y después un descendiente de Judá se casa con Rahab, que era una ramera.

Pero por cuanto para Dios no hay ninguna cosa imposible, cuando creyó en el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, Dios cambió su corazón y la hizo una mujer decente, y vino a ser la esposa de un hombre muy importante en medio del pueblo hebreo.

Y sigue esa descendencia, y más adelante de esa descendencia viene el nieto (parece que es; vamos a ver, por aquí debe estar), nieto de Rahab; debe ser el nieto (vamos a ver).

Vamos a leer capítulo 2 de Primera de Crónicas; vamos a comenzar en el verso 4; dice:

“Y Tamar su nuera (o sea, la nuera de Judá) dio a luz a Fares y a Zera. Todos los hijos de Judá fueron cinco.

Los hijos de Fares: Hezrón y Hamul.

Y los hijos de Zera: Zimri, Etán, Hemán, Calcol y Dara; por todos cinco.

Hijo de Carmi fue Acán, el que perturbó a Israel, porque prevaricó en el anatema.

Azarías fue hijo de Etán.

Los hijos que nacieron a Hezrón: Jerameel, Ram y Quelubai.

Ram engendró a Aminadab, y Aminadab engendró a Naasón, príncipe de los hijos de Judá.

Naasón engendró a Salmón, y Salmón engendró a Booz.

Booz engendró a Obed, y Obed engendró a Isaí…”.

Pero vamos a San Mateo, capítulo 1, vamos a ver ahí lo que nos dice. Capítulo 1, verso 5 (vamos a ver)… desde el 1 vamos a leer:

“Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.

Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos.

Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara, Fares a Esrom, y Esrom a Aram.

Aram engendró a Aminadab, Aminadab a Naasón, y Naasón a Salmón.

Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut (otra gentil) a Obed, y Obed a Isaí.

Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró a Salomón…”.

Y sigue bajando por ahí la descendencia. ¿Y saben ustedes una cosa? Miren lo que dice (ya bien abajo, dice):

“Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo”.

Esto es por la línea de José; pero por la línea de María, encontramos que María también es una descendiente del rey David; y si es una descendiente del rey David, entonces… (Vamos a ver, Miguel, dónde tenemos la ascendencia de María). Vamos a ver. Lucas, capítulo 3: “Jesús mismo comenzó Su ministerio…”. Capítulo 3, verso 23 en adelante, dice:

“Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí (y sigue bajando por ahí... o subiendo más bien)…”.

Y ahora, esta es la ascendencia de la virgen María, y miren cómo sigue subiendo hasta que llega al rey David; o sea que la virgen María, así como José también, eran descendientes del rey David.

Y si siguen subiendo del rey David a Isaí, y de Isaí siguen subiendo: en esa línea del rey David, al seguir ascendiendo, encontramos a Rut la moabita, esposa de Booz, y encontramos también a Rahab la ramera, la cual (miren ustedes) fue la esposa de Salmón. Y Salmón y Rahab (vamos a ver) fueron los padres de Booz y por consiguiente fueron los bisabuelos del rey David; y Booz y Obed fueron los abuelos del rey David, e Isaí…

Vamos a ver. Tatarabuelos: Salmón y Rahab, bisabuelos: Booz y Rut; y Obed: abuelo de David, e Isaí: padre de David; y de esa línea viene la virgen María, de donde nació nuestro amado Señor Jesucristo. ¡Qué bien estuvo esa línea trazada por Dios!

Y ahora, miren ustedes, el pueblo hebreo rechazó a Cristo, ¿y quién lo recibió? Los gentiles. ¿Y saben ustedes una cosa? Que por ascendencia, en cuanto al nacimiento natural de Jesús, miren cómo está relacionado con los gentiles por medio de Su ascendencia a través de la virgen María.

Ahora podemos ver en dos tribus principalmente (ahí puede haber más tribus, pero en dos tribus principalmente) la relación que hay con los gentiles. La tribu de Judá, por ahí, por la descendencia de Judá a través de Tamar, vean la relación que hay con los gentiles, por donde vino Jesús.

Y ahora, por medio de la descendencia de José, el que es tipo y figura de Cristo en Su Primera Venida y en Su Segunda Venida, por medio de Efraín y Manasés, encontramos que ellos vinieron de José a través de su esposa, de la esposa de José, que era Asenat o Asenet (vamos a ver). Génesis 41, ahí nos habla. Dice verso 45:

“Y llamó Faraón el nombre de José, Zafnat-panea; y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera sacerdote de On. Y salió José por toda la tierra de Egipto.

Era José de edad de treinta años cuando fue presentado delante de Faraón rey de Egipto; y salió José de delante de Faraón, y recorrió toda la tierra de Egipto”.

Ahora vean ustedes la relación que hay también en la descendencia de José con los gentiles.

Y Manasés representa al pueblo hebreo, para el cual la Bendición de la Primogenitura venía; porque así como Manasés era el hijo primogénito, el primer hijo de José, le tocaba la Bendición de la Primogenitura; y la Bendición de la Primogenitura obtiene una doble porción.

Y ahora, Efraín era su segundo hijo, y cuando los lleva delante de… - José los lleva delante de su padre Jacob para que los bendiga, porque ya Jacob está de cama, ya está en sus últimos días; y José sabe que la bendición de su padre era muy importante porque su padre era el profeta de aquel tiempo, y era José un profeta hijo de otro profeta; por lo tanto, la bendición que había venido a Abraham y había pasado a Isaac, y había pasado de Isaac a Jacob, el cual luchó por esa Bendición de la Primogenitura…, miren ustedes, Jacob nació segundo y Esaú nació primero, pero Jacob amaba a Dios y amaba la bendición de Dios, y luchó por la Bendición de la Primogenitura y obtuvo esa bendición.

Ahora, desde antes de la fundación del mundo Jacob era el primogénito; y así también todo hijo e hija de Dios desde antes de la fundación del mundo está como un primogénito delante de Dios.

¿Dónde está eso escrito, que los hijos e hijas de Dios están escritos en el Cielo? Dice San Pablo en su carta a los Hebreos, en el capítulo 12, verso 22 al 23, dice:

“… sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,

a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos…”.

¿Dónde están los nombres escritos de los primogénitos de Dios? En el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero. ¿Desde cuándo? Desde antes de la fundación del mundo. Los escogidos de Dios, los primogénitos de Dios, son los primeros en los cuales Dios pensó, juntamente cuando pensó en Jesucristo.

Y ahora, los primogénitos, vean ustedes, delante de Dios, algunas veces nacen como segundo o tercero en la familia; pero eso no importa, lo importante es que sea un primogénito delante de Dios desde antes de la fundación del mundo y tenga su nombre escrito en el Libro de la Vida del Cordero; y eso sucedía con Jacob.

Y ahora vean ustedes cómo luchó por esa bendición; y eso es lo que sucede con los hijos e hijas de Dios: ¡tienen que luchar por la bendición de Dios!

Jacob luchó para comprar la primogenitura; es más, en el vientre de su madre estuvo allí luchando para nacer primero, pero su hermano nació primero; pero siguió luchando fuera.

Si luchó dentro del vientre de su madre —que era pequeñito—, ahora afuera —que había más campo— pues más iba a luchar. Continuó luchando e hizo el mejor negocio que un hombre pueda hacer, después del Señor Jesucristo; porque el mejor lo hizo Jesucristo y después podemos ver que Jacob.

Pero también, cuando una persona escucha la predicación del Evangelio y recibe a Cristo como su Salvador y lava sus pecados en la Sangre de Cristo y recibe Su Espíritu, ¡ha hecho el mejor negocio de toda su vida!, ¡ha hecho un negocio para toda la eternidad, para vida eterna! Y ese es un negocio hecho en los negocios de nuestro Padre celestial; es en donde único se puede hacer ese negocio.

Sus pecados son quitados, la deuda queda salda; y si no hay pecados, pues no hay consecuencias; por lo tanto la persona vivirá eternamente. Y si muere su cuerpo físico, no hay ningún problema: va al Paraíso a vivir en su cuerpo teofánico; y en el Día Postrero y para el Día Postrero Cristo dijo: “Y yo le resucitaré (¿cuándo?) en el Día Postrero”.

Por lo tanto, en el Día Postrero la resurrección de los muertos en Cristo será llevada a cabo. ¿Y cuál es el Día Postrero?, pues Cristo habló mucho del Día Postrero. Vean, en San Juan, capítulo 6, verso 40, dice:

“Y ésta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”.

¿Para cuándo Cristo ha prometido la resurrección? Para el Día Postrero. ¿Para quiénes? Para los que han creído en Él y sus cuerpos físicos han muerto.

En San Juan, capítulo 5, verso 24, también habla de los creyentes en Él y dice:

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”.

Y si ha pasado de muerte a vida, pues ya tiene vida eterna. Aunque su cuerpo físico se muera, aunque su cuerpo físico se muera, no hay ningún problema: resucitará en el Día Postrero en un cuerpo eterno, para vivir por toda la eternidad con nuestro amado Señor Jesucristo en Su Reino.

Ahora, ¿cuál es el Día Postrero? “Un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día”4. Y cuando nos habla Cristo del Día Postrero, es el día postrero delante de Dios; como también cuando la Escritura nos habla de los días postreros, son los días postreros delante de Dios, que para los seres humanos son los milenios postreros.

Los días postreros delante de Dios, para los seres humanos son los milenios quinto, sexto y séptimo milenio; y de esos tres milenios, el postrero es el séptimo milenio. Si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, ya estamos en el séptimo milenio, el milenio en donde Cristo resucitará a todos los muertos creyentes en Él, a los que han muerto físicamente, y nosotros los que vivimos seremos transformados.

Ahora, ¿en qué año del séptimo milenio? Espere a que los muertos resuciten y entonces vea el calendario, y entonces se dará cuenta en qué año iba a ser la resurrección; y ahí podrá ver el día también, el mes, la semana, todo con relación a esa profecía; pero mientras tanto, ya tenemos localizado el milenio: el séptimo milenio, que es el Día Postrero.

Ahora, si no le añadimos al calendario los años de atraso que tiene y lo dejamos así, pues miren, ¿cuánto falta para terminar el siglo XX? Con la finalización del siglo XX, ¿qué sucede? El sexto milenio termina y luego comienza el séptimo milenio, y comienza el primer siglo del séptimo milenio, que es el siglo XXI.

Y ahora, ya sea de una forma o de otra forma, vean ustedes el tiempo en el cual estamos viviendo. Si dejamos el calendario como está, pues estamos viviendo en el fin del siglo XX. Si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, entonces estamos en el séptimo milenio y por consiguiente en el siglo XXI.

Pero no vamos a discutir en cuanto eso; vamos a ver las promesas que hay para el fin del siglo y vamos a ver las promesas que hay para el séptimo milenio, para el Día Postrero, que es el Día del Señor.

La resurrección de los muertos en Cristo es una promesa para los que ya han partido, y la transformación de nosotros los que vivimos es una promesa para este tiempo final, para el Día Postrero. Y el recogimiento de todos los escogidos es una promesa para el fin del siglo, que es el tiempo de la cosecha, o sea, tiempo de la siega, donde el trigo —que son los hijos e hijas de Dios—, serán recogidos con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino. Cristo dijo en San Mateo, capítulo 24, verso 31:

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos…”.

Y también en la parábola del trigo y de la cizaña dice que el Hijo del Hombre enviará Sus Ángeles (¿cuándo?) en el tiempo de la siega, o sea, en el fin del siglo, para llevar a cabo la obra de la cosecha; y todo esto corresponde a este tiempo en el cual nosotros estamos viviendo.

Ahora, hablábamos acerca de los hijos de José: Manasés el mayor y Efraín el menor. El mayor representa al pueblo hebreo, Manasés; el cual, así como Manasés perdió la Bendición de la Primogenitura, encontramos que cuando el pueblo hebreo rechazó a Cristo perdió esa bendición, la cual pasó por medio de la Cruz (pasó a los gentiles) a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Por medio de la Cruz la bendición de Abraham, la Bendición de la Primogenitura, ha pasado a los gentiles, a la Iglesia gentil; y por eso es que los creyentes en Cristo —que han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo— reciben el Espíritu Santo, el Espíritu de Cristo, y así reciben un cuerpo teofánico de la sexta dimensión; y ahí tenemos la Bendición de la Primogenitura.

Y por esa causa es que la Iglesia de Jesucristo para el Día Postrero llegará a la perfección, en donde los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seremos transformados; y todos seremos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Es que la Bendición de la Primogenitura, que Jacob colocó sobre Efraín, ahora por medio de la Cruz de Cristo ha pasado a los gentiles.

Recuerden que con la mano derecha colocada sobre la cabeza de la persona era que era echada la Bendición de la Primogenitura; y por eso Jacob, cuando extendió su mano derecha para echar la Bendición la Primogenitura, la colocó sobre Efraín, y bendijo a Efraín con la bendición primera, que es la Bendición de la Primogenitura; y luego, extendió su mano izquierda y la colocó sobre la cabeza de Manasés y bendijo a Manasés.

Y eso es lo que Cristo hace: Cristo ha estado con Su diestra extendida llamando y juntando Sus escogidos de entre los gentiles y derramando Su bendición del bautismo del Espíritu Santo sobre los gentiles, sobre Su Iglesia gentil; pues Su Iglesia, vean ustedes, mayormente está compuesta por gentiles, aunque de vez en cuando entra algún hebreo. Y luego la bendición pasará al pueblo hebreo, a Manasés.

Ahora, esto es cuando ya la bendición de la diestra de Cristo, la Bendición de la Primogenitura para Su Iglesia, haya sido dada completamente y se complete el número de los escogidos de Dios de entre los gentiles; conforme a como dice el apóstol San Pablo, el apóstol San Pablo en Romanos, capítulo 11, verso 25 al 28, donde dice:

“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles;

y luego todo Israel será salvo, como está escrito:

Vendrá de Sion el Libertador,

Que apartará de Jacob la impiedad.

Y éste será mi pacto con ellos,

Cuando yo quite sus pecados”.

¿Cuándo? Cuando Él quite sus pecados; porque el pueblo hebreo, por cuanto no tiene un templo, no tiene sacrificio por el pecado; y por cuanto tampoco ha recibido a Cristo como su Salvador, la nación hebrea está con sus pecados; y por eso es que Hitler por poco extermina al pueblo hebreo, porque la paga del pecado es muerte y requiere el juicio divino.

Y el juicio divino ha caído sobre el pueblo hebreo por estos dos mil años aproximadamente, en los cuales ha estado sin un sacrificio por el pecado; y por consiguiente sus pecados han estado siendo vistos por Dios, porque no ha tenido la sangre de una expiación por el pecado; por consiguiente, ha estado cayendo el juicio divino sobre el pueblo hebreo.

Pero Dios va a quitar sus pecados conforme a esta profecía. ¿Y esto será cuándo? Cuando haya entrado la plenitud de los gentiles, o sea, cuando haya entrado la plenitud de todos los hijos e hijas de Dios de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Por eso el llamado de misericordia divina todavía está entre los gentiles. La misericordia de Dios todavía está entre los gentiles y Cristo todavía está en Su Trono de Intercesión (o sea, el Trono del Padre en el Cielo) como Sumo Sacerdote, haciendo intercesión por todos los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero en el Cielo; pero cuando entre el último, pues se completa el número de los miembros del Cuerpo Místico de Cristo.

Ahora, de edad en edad Cristo ha estado manifestado en Espíritu Santo a través del ángel mensajero de cada edad o etapa de la Iglesia gentil; la Iglesia de Jesucristo ha estado en medio de los gentiles; nació allá en Jerusalén el Día de Pentecostés y comenzó con hebreos, pero después continuó con gentiles, cumpliéndose así las palabras de nuestro amado Señor Jesucristo, de San Juan, capítulo 10, verso 14 al 16, donde dice:

“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

También tengo otras ovejas que no son de este redil (o sea, que no son del pueblo hebreo); aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor”.

Cristo dijo: “Mis ovejas oyen Mi Voz, y me siguen”. Él también dijo: “El que es de Dios, la Voz de Dios oye”. Y toda persona que tiene su nombre escrito en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo, en el tiempo que le toca vivir en este planeta Tierra escuchará la Voz de Dios, la Voz de Cristo, y entrará al Programa de Cristo: recibirá a Cristo como su Salvador, lavará sus pecados en la Sangre de Cristo y recibirá Su Espíritu Santo; y así obtendrá el nuevo nacimiento del cual habló Cristo a Nicodemo.

Porque ninguna persona puede entrar al Cuerpo Místico de Cristo, que es el Reino de Dios, sin nacer de nuevo, lo cual se obtiene por medio de creer en Cristo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu Santo; y así es como se nace de nuevo: se nace en el Reino de Dios.

Así como hemos nacido en nuestro hogar terrenal, en la familia terrenal nuestra, ahora, por medio de creer en Cristo como nuestro Salvador y lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu Santo, hemos nacido en la Familia de Dios, esa Familia celestial.

Y ahora las palabras de San Pablo toman un sentido muy amplio cuando - lo que él habla en Efesios, capítulo 2, versos 19 al 22, donde dice:

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios…”.

¿A qué familia usted pertenece? Bueno, la terrenal, pues pertenece a la familia a través de la cual usted vino: su papá y su mamá; pero por medio del nuevo nacimiento ahora usted pertenece a una Familia celestial, usted pertenece a la Familia de Dios. Y por eso es que puede usted decir que usted es un hijo o una hija de Dios, porque usted ha nacido en la Familia de Dios, por medio de creer en Cristo como nuestro Salvador y lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu Santo.

De otra forma no puede decir la persona que es un hijo o una hija de Dios; como tampoco usted, o sus padres ni usted tampoco podía decir… Antes de usted nacer a través de su mamá, usted no podía decir que usted era hijo de esa señora y ese padre, ese padre y esa madre que usted tiene aquí en la Tierra. ¿Por qué? Porque todavía no había nacido. Pero después que nació, pues ya lo primero que la madre dice es: “hijo mío” o “hija mía”, ya lo reconoció como su hijo; y ya después que ya usted sabe hablar, vean ustedes, comienza ya a decir “papá” o “mamá”. ¿Por qué? Porque usted reconoce que es de esa familia.

Y así es en lo espiritual: “Abba, Padre”, cuando hemos nacido en el Reino de Dios, y podemos decir: “Padre nuestro”.

Y ahora, vean ustedes que lo que Cristo dijo: “Es necesario nacer de nuevo, porque el que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios”, no lo puede entender, le es locura; tiene que nacer del Agua y del Espíritu para poder entrar al Reino de Dios, al Cuerpo Místico de Jesucristo.

Y ahora, ¿qué es el Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia de Jesucristo? Es lo más grande que hay en la Tierra, después del Señor Jesucristo. ¿Por qué? Porque la Iglesia del Señor Jesucristo, luego que hemos visto que el pueblo hebreo tuvo un templo que construyó Moisés y luego tuvo otro templo que construyó el rey Salomón (que eran tipo y figura del Templo que está en el Cielo), luego nuestro amado Señor Jesucristo ha estado construyendo un Nuevo Templo, un Templo espiritual, que es Su Iglesia; y por eso la representación aquí en la Tierra, del Templo que está en el Cielo, es la Iglesia del Señor Jesucristo. Ese es el Israel celestial, la Iglesia de Jesucristo.

Ahora, está el Israel terrenal, que como Israel terrenal, como nación, es la nación terrenal Templo de Dios; y por eso tuvo también el templo de Dios en medio de ella, el templo que construyó Salomón. Y para el Reino Milenial la nación hebrea será la nación más importante de todas las naciones, será la nación cabeza de todas las naciones.

¿Y qué significa: la nación cabeza de todas las naciones? Pues la capital y el Distrito Federal del Reino Milenial de Cristo. Jerusalén será la capital del mundo y el territorio de Israel será el Distrito Federal; y gobernará Cristo sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones.

Y ahora, vean ustedes, tenemos el Israel terrenal y el Israel celestial.

En el Israel celestial, que es el Templo espiritual de Cristo, todo lo que está en el Templo que está en el Cielo se ha ido materializando en la Iglesia de Jesucristo. El candelero o candelabro que tuvo el tabernáculo de Moisés y el templo de Salomón, que en el Cielo también aparece en el Templo que está en el Cielo, luego en la Iglesia de Jesucristo son las siete etapas o siete edades con sus siete ángeles mensajeros, y corresponden al Lugar Santo del Templo espiritual de Cristo.

El Templo espiritual de Cristo, que es Su Iglesia, es el templo más hermoso que usted puede ver y estudiar aquí en la Tierra, y al cual una persona puede pertenecer; pero para eso tiene que nacer de nuevo, y para eso tiene que tener su nombre escrito en el Libro de la Vida del Cordero.

Hay miles de personas o millones de personas que no saben que tienen sus nombres escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida, y por eso viven aquí en la Tierra sin caminar en el Programa Divino, viven en la Tierra caminando sin un rumbo verdadero; no tienen la meta de la vida eterna; pero la meta de la vida eterna es una meta para todos los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida.

Ahora, la Iglesia del Señor Jesucristo la tenemos aquí en este diagrama. El primer espacio aquí es el tiempo de los apóstoles (ya cuando nació la Iglesia de Jesucristo allá en Jerusalén), y luego este espacio más grande es la primera etapa de la Iglesia de Jesucristo, la cual se cumplió en Asia Menor.

Luego, el mensajero de esa primera etapa fue el apóstol San Pablo, que decía5: “No vivo ya yo, vive Cristo en mí”. Por medio de San Pablo estaba Jesucristo en Espíritu Santo llamando y juntando Sus ovejas en esa primera etapa o edad entre los gentiles, allá en Asia Menor.

Luego, vino la segunda etapa, la cual se cumplió en Francia, y su mensajero fue Ireneo; y por medio de Ireneo Cristo estuvo llamando y juntando a Sus escogidos en esa segunda edad. Luego vino la tercera edad en Hungría y en Francia, y Martín fue el mensajero; luego vino la cuarta edad en Irlanda y Escocia, y Colombo fue el mensajero; luego vino la quinta edad en Alemania, y Lutero fue el mensajero; luego vino la sexta edad en Inglaterra, y Wesley fue el mensajero; luego vino la séptima edad en Norteamérica, y el reverendo William Branham fue el mensajero.

Por medio de Sus mensajeros Dios estuvo, Cristo estuvo llamando y juntando a Sus ovejas, de edad en edad, en Su Cuerpo Místico de creyentes, durante estas siete edades que corresponden al Lugar Santo del Templo espiritual de Jesucristo.

Y después de esas siete edades, ¿qué más Dios tiene?, ¿y qué territorio tiene Dios para llevar a cabo Su Obra y llamar a Sus escogidos, Sus hijos, en este tiempo final? Luego tiene la Edad de la Piedra Angular, donde hace el llamado de “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”.

Este llamado tiene un territorio donde se realiza y tiene un pueblo; y ese pueblo es un pueblo perteneciente al occidente, con los cuales Dios estará construyendo el Lugar Santísimo de ese Templo espiritual, que es la Iglesia de Jesucristo.

Y Cristo dijo que como el relámpago que sale del oriente y se muestra en el occidente (o sea, en el oeste), será la Venida del Hijo del Hombre, será el día en que el Hijo del Hombre se revele, se manifieste.

El oriente es allá, la tierra de Israel, que está en el Medio Oriente, donde fue la Primera Venida de Cristo; y ahora Cristo viniendo desde el oriente, de edad en edad, llamando y juntando a Sus hijos en cada edad, ¿llega hasta dónde? Hasta el occidente, o sea, hasta el oeste, que es el continente americano; el cual consta de Norteamérica, Centroamérica, Suramérica y el Caribe; y ya la parte de Norteamérica fue cumplida en la séptima etapa o edad de la Iglesia gentil, y su mensajero fue enviado y fue el reverendo William Marrion Branham.

Pero ahora, ¿qué tiene Dios para este tiempo final? Pues tiene la parte más importante de Su Obra en la construcción de Su Templo espiritual: tiene la parte del Lugar Santísimo, para ser construido el Lugar Santísimo en el occidente.

¿En qué parte estaba el lugar santísimo del tabernáculo que construyó Moisés y del templo que construyó Salomón? En el occidente, o sea, en el oeste; porque conforme al Templo que está en el Cielo es en el oeste donde está el Trono de Dios, el Lugar Santísimo.

Y ahora, es en el oeste del planeta Tierra donde Jesucristo construye el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual; y siendo en el oeste, que corresponde a la parte que no tuvo ninguna de las siete edades de la Iglesia gentil…, porque le tocaría la Edad de la Piedra Angular, la edad más importante. Al tocarle la edad más importante, le ha tocado la Edad del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, para el cual Cristo llama y junta a Sus escogidos del Día Postrero.

Y cuando complete el número de Sus escogidos en el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual, se habrá completado el Cuerpo Místico de Cristo. Y la buena noticia es que es la América Latina y el Caribe la que tiene esta bendición para el Día Postrero, para este tiempo final: la bendición de tener la etapa de oro de la Iglesia de Jesucristo, que es la etapa del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, y es la etapa en donde estarán viviendo las personas que serán transformadas en este Día Postrero.

Los de la primera edad ya murieron, no recibieron la transformación; ellos recibirán la resurrección en cuerpos eternos; y así ha sido de edad en edad. Pero ahora solamente queda la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo, la cual Cristo está construyendo con latinoamericanos y caribeños.

Por eso el llamado de la Gran Voz de Trompeta, de la cual Cristo habló: “Porque enviará Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta, y juntarán a Sus escogidos”, se cumple (¿dónde?) en la América Latina y el Caribe. Es donde surge el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino abriendo una nueva edad, la Edad de la Piedra Angular, y abriendo una nueva dispensación; y ahí se entrelaza la Dispensación del Reino con la Dispensación de la Gracia.

Y ahora, en este tiempo, en la América Latina y el Caribe, bajo el misterio del Séptimo Sello, la misericordia de Dios es manifestada por última vez, así como fue manifestada la misericordia de Dios a través de las diferentes etapas por las cuales ha pasado la Iglesia de Jesucristo, y por diferentes naciones; y Cristo ha estado en el Lugar Santísimo del Templo que está en el Cielo, en el Trono de Intercesión o asiento de misericordia, intercediendo por las personas que están siendo llamadas y juntadas, pues tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero; y de edad en edad ese es el llamado que ha salido, llamando y juntando a Sus hijos, a Sus escogidos, en diferentes naciones.

Y ahora, el llamado del Día Postrero, el llamado de la Trompeta Final. Si hay una Trompeta Final, es porque hubo otras Trompetas anteriores; hubo estos Mensajes de estos mensajeros; y fue la Voz de Cristo, la Trompeta de la Palabra de Cristo por medio de esos mensajeros llamando a los hijos e hijas de Dios en las diferentes etapas.

Con estos mensajeros estuvieron muchos ministros que trabajaron arduamente en la Obra de Cristo, aun en condiciones difíciles, pero obtuvieron la victoria; y el Cuerpo Místico de Cristo correspondiente a cada etapa se cumplió, se completó. Y ahora solamente falta que se complete el número del Cuerpo Místico de Cristo de la Edad de la Piedra Angular; y por eso el llamado ha venido en el Día Postrero a los latinoamericanos y caribeños, ¿ven?

Y ahora, el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo ¿dónde está? En el occidente, o sea, en el oeste; así como estuvo en el tabernáculo de Moisés el lugar santísimo en el occidente, y también en el templo que construyó Salomón estaba en el occidente, o sea, en el oeste; y ahora en el Templo espiritual de Cristo también está en el occidente, en el oeste; y ahora Cristo está construyendo esa etapa de Su Iglesia con latinoamericanos y caribeños.

O sea que la noticia para los latinoamericanos y caribeños es la noticia más grande que puedan recibir del Cielo de parte de Dios: Que la bendición de Cristo para este tiempo final sería sobre los latinoamericanos y caribeños. Eso nadie se lo había imaginado, pero así estaba en el Programa Divino, y así está conforme al Templo que está en el Cielo.

La bendición del Lugar Santísimo, donde está el Trono de Dios en el Cielo, es manifestada en la Tierra en la Edad de la Piedra Angular, que corresponde a los latinoamericanos y caribeños. Por eso es que para el Día Postrero la plenitud de Dios vendrá, y los muertos en Cristo serán resucitados en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seremos transformados.

Ahora estamos viviendo en el tiempo más glorioso para los latinoamericanos y caribeños. Aunque en lo económico, político y social tenga la América Latina y el Caribe muchos problemas, no debe preocuparse en esa parte, en el sentido de creer que es el territorio que no tiene bendición, pues tiene la bendición más grande que pueda tener nación alguna.

En la actualidad, es el único territorio que tiene esta bendición tan grande; y después la tendrá el pueblo hebreo; porque de entre los gentiles es que la bendición va para el pueblo hebreo.

Ahora pueden ver ahí también la relación que hubo en la ascendencia de Jesús en cuanto a Su nacimiento terrenal. Vean ustedes, cuando subimos por esa línea, podemos encontrar mujeres gentiles; y mujeres representa iglesias. Y ahora la Iglesia de Jesucristo está representada en mujeres que recibieron esas bendiciones de parte de Dios.

Y ahora, todos nosotros deseamos que nuestros familiares estén bajo la Sangre de Cristo, la expiación, para que sus pecados no sean vistos por Cristo, sino que sean quitados por Cristo con Su Sangre y sean vistos perfectos delante de Dios, y reciban el Espíritu de Dios y entren al Cuerpo Místico de Cristo.

Lo que deseamos para nuestros familiares es la bendición de Cristo antes que venga el juicio divino sobre la raza humana, antes que caigan los juicios divinos de la gran tribulación; pues luego de la apertura del Séptimo Sello en Apocalipsis, capítulo 8, luego vino el silencio como por media hora, y encontramos también que vino el juicio divino sobre la raza humana: truenos, un terremoto y así por el estilo.

Todo eso nos habla del juicio divino que vendrá sobre la raza humana; y eso será cuando se complete el Cuerpo Místico de Cristo. Luego Dios se tornará al pueblo hebreo y la misericordia de Dios será quitada de entre los gentiles, porque ya no habrá Sangre en el Trono de Dios en el Cielo; ya Cristo saldrá del Trono de Dios, del Trono del Padre, donde Él se encuentra, y vendrá como Rey de reyes y Señor de señores en toda Su plenitud.

Y ya no estará como Sumo Sacerdote y no estará como Intercesor, sino que estará como Juez de toda la Tierra; y por consiguiente, los juicios divinos caerán sobre la raza humana, porque ya los que despreciaron la misericordia de Dios por última vez bajo el ministerio del Día Postrero, ya no tendrán más oportunidad.

Despreciaron la misericordia de Dios bajo el ministerio de San Pablo muchas personas, bajo el ministerio de cada uno de estos ángeles mensajeros; y para el Día Postrero, bajo el ministerio de la Edad de la Piedra Angular (que es el ministerio de Cristo, como lo fue en cada edad pero por medio del mensajero de cada edad en cada edad pasada), así también será por medio de Su Ángel Mensajero.

Y luego que termine esa etapa o fase en donde Dios estará extendiendo Su misericordia sobre la raza humana, luego de un momento a otro cambiará, y el Cordero de Dios, Jesucristo, el Sumo Sacerdote, se convertirá en Juez de toda la Tierra.

Y cuando no esté la Sangre de Cristo allá en el lugar de intercesión en el Cielo, aquel Trono en el Cielo, el Trono del Templo que está en el Cielo se convertirá en un tribunal de juicio, y por consiguiente el juicio divino saldrá desde Su Trono para la raza humana.

Y por eso, como Juez, Dios dictará el juicio divino sobre la raza humana y se cumplirá el juicio divino; y la única forma de conocer el juicio divino que estará siendo hablado por Dios desde Su Trono es ¿dónde? La única forma será por medio de la Iglesia de Jesucristo, en la Edad del Trono, la Edad de la Piedra Angular, en donde estará reflejándose y revelándose todo lo que estará siendo efectuado en el Trono de Dios en el Cielo.

Se estará reflejando y revelando por medio de la manifestación de Cristo en la Edad de la Piedra Angular a través de Su Ángel Mensajero.

Por medio de Su Ángel Mensajero Cristo estará anunciando lo que el Padre celestial estará hablando y haciendo desde Su Trono en el Cielo. O sea que las noticias del Trono de Dios vendrán a la Tierra por medio del Templo de Jesucristo, de la Edad de la Piedra Angular, la Edad del Trono de Jesucristo en Su Templo espiritual.

Cristo estará manifestado en Su Iglesia en el Día Postrero y estará hablando en medio de Su Iglesia en el Día Postrero. Vean cómo estará hablando. Él anunció o prometió la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta para llamar y juntar a Sus escogidos; y en Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11, dice (Juan el apóstol dice):

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

¿Quién es el Alfa y Omega?, ¿quién es el primero el último? Pues nuestro amado Señor Jesucristo. Es la Voz de Cristo en el Día Postrero, en el séptimo milenio.

Y ahora, en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, dice:

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de éstas”.

¿A dónde vamos a subir? Tenemos la promesa de que si subimos escuchamos la Voz de Cristo dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Ahora, vean dónde tenemos que subir: a la Edad de la Piedra Angular, la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo, la cual se cumple (¿dónde?) en la América Latina y el Caribe.

Y ahora, Él dijo: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”. Y ahora, ¿por medio de quién estará dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto? Que lo diga el mismo Cristo. Apocalipsis 22, verso 6, dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, (para daros testimonio, o sea) para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿A quién envía para mostrar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto? Dice que envía a Su Ángel.

Y en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, dice: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

¿Y quién es ese Ángel Mensajero, que viene dando testimonio de estas cosas que deben suceder pronto, en este Día Postrero? Ese Ángel Mensajero es el profeta mensajero de la Edad de la Piedra Angular y de la Dispensación del Reino, de la séptima dispensación, el cual viene con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino dando testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final; y por medio de ese Mensaje que Él nos da en el Día Postrero, es abierto todo este misterio del Programa Divino correspondiente a este tiempo final.

Y es así como podemos ver dónde nos encontramos en el Programa Divino y dónde Cristo está bendiciendo a Su Iglesia en este tiempo final: está bendiciendo a Su Iglesia en la Etapa de Oro, la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo, la Edad de la Piedra Angular, que se está cumpliendo (¿dónde?) en la América Latina y el Caribe.

Es el pueblo latinoamericano y caribeño el que tiene la bendición de Dios en este Día Postrero, y es al pueblo latinoamericano y caribeño que Jesucristo le envía Su Ángel Mensajero para dar testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final, antes que Cristo salga del Trono de Intercesión en el Cielo; porque cuando salga de ese Trono de Intercesión, del asiento de misericordia en el Cielo, ya de ahí en adelante la puerta estará cerrada y ya no hay más misericordia para los gentiles.

Pero antes que se cierre la puerta, como sucedió en la parábola de las diez vírgenes6, cuando las vírgenes prudentes se levantaron y aderezaron sus lámparas…, y las fatuas también, pero las fatuas no tenían aceite, fueron a buscar aceite; y mientras ellas iban a comprar aceite, vino el esposo (eso es la Segunda Venida de Cristo); y las que estaban preparadas, o sea, las vírgenes prudentes…, que son las personas que han creído en Cristo como nuestro Salvador, han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y han recibido Su Espíritu Santo, y por consiguiente han nacido de nuevo: tienen el aceite del Espíritu Santo en sus lámparas, en su vida, en su ser.

Y ahora, las que estaban preparadas entraron con Él (¿a qué?) a las Bodas, y se cerró la puerta. Y cuando la puerta se cierra, nadie más puede entrar, porque ya se ha completado el número de los escogidos de Dios del Día Postrero, con el cual se completaría el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo.

Ahora, el privilegio grande que tenemos en este tiempo final, en la América Latina y el Caribe, es que se complete el Cuerpo Místico de Cristo con latinoamericanos y caribeños. Y por eso oramos por toda la América Latina y el Caribe, para que Dios le permita a la América Latina y el Caribe sobrevivir a los juicios divinos que caerán durante la gran tribulación, para que entre toda la América Latina y el Caribe con sus habitantes al glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y nosotros los que vivimos pues vamos a ser transformados, todos los que pertenecen al Cuerpo Místico de Cristo que vivimos en este tiempo. Cuando los muertos en Cristo resuciten en cuerpos eternos, los que estemos vivos seremos transformados; y llegaremos a ser iguales a nuestro amado Señor Jesucristo, con un cuerpo glorificado; y los muertos en Cristo, cuando resuciten, también.

Y habrá un poderoso Ejército celestial: la Iglesia del Señor Jesucristo, personas perfectas iguales a nuestro amado Señor Jesucristo, a imagen y semejanza de Cristo, con un cuerpo físico igual al de Cristo y con un espíritu teofánico igual al de Jesucristo. Eso es lo que Cristo ha prometido para cada uno de ustedes y para mí también.

Y todavía Él está llamando, todavía no se ha completado el número de los escogidos de Dios de la Edad de la Piedra Angular; y por eso el Mensaje sigue recorriendo toda la América Latina y el Caribe llamando y juntando a todos los escogidos de Dios de este tiempo final, en la etapa de la Edad de la Piedra Angular, en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo.

Y cuando se complete el número, pues el último habrá obtenido la misericordia de Dios; y luego, ya los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos eternos y luego nosotros seremos transformados; y nos iremos a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, en lo que pasa la gran tribulación de los juicios divinos que vendrán sobre la Tierra. Y nosotros estaremos en la gran fiesta de las Bodas del Cordero (¿haciendo qué?) recibiendo los galardones por todo lo que hemos trabajado en la Obra de Cristo. San Pablo dijo: “Porque vuestro trabajo en el Señor no es en vano”, o sea, recibirá la recompensa debida.

Cristo dice en Apocalipsis, capítulo 22, verso 12: “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”. Él recompensa según sea la obra de cada persona.

Ahora, hemos llegado al tiempo más glorioso de todos los tiempos, al tiempo más glorioso de y para la América Latina y el Caribe con todos sus habitantes, hemos llegado a la etapa del Séptimo Sello y la misericordia de Dios siendo manifestada por última vez en la América Latina y el Caribe.

Y después que termine este ciclo divino de la Edad de la Piedra Angular, el juicio divino caerá sobre la raza humana. Pero antes todos los escogidos de Dios son llamados y juntados, y resucitados los muertos en Cristo, y nosotros los que vivimos seremos transformados; porque no nos vamos a quedar aquí para recibir los juicios divinos; tenemos una invitación muy especial.

Y no vamos a decir como aquellos que fueron invitados a la fiesta o cena que el padre le preparó a su hijo, una cena de boda.

Uno vino, uno que fue invitado dijo [San Lucas 14:16-24]: “No puedo ir. Den mi excusa allá al padre de la familia de que no puedo ir porque compré una hacienda y voy a verla”. Compró sin ver.

Siempre la gente trata de inventarse cualquier pretexto para no atender las cosas de Dios cuando no les interesan las cosas de Dios.

Y otro, al otro que fue invitado, le fue dicho:

—El señor ha preparado para su hijo la fiesta de boda y te manda la invitación.

—Vayan al señor de la casa y le dicen que no puedo ir porque compré una yunta de bueyes.

Miren, todo eso muestra que esas personas tenían su corazón apegado a las cosas terrenales, y a esta fiesta de boda no fueron, no querían ir, lo cual representa las cosas celestiales.

¿Y de qué le vale al hombre, si granjeare todo el mundo, y pierde su alma? Todos los que están representados en esos que rechazaron la invitación pues pierden la bendición de Dios.

Y ahora, el señor de la casa dijo: “Vayan por todos los lugares, caminos, por todos los caminos, e inviten a todos, a buenos y a malos también, aun a los cojos también los invitan; y que se llene mi casa”.

Y luego que salieron buscando gente y las trajeron, le dicen los siervos a su señor: “Todavía hay lugar en la casa”.

Estos siervos son los mensajeros de las diferentes edades, y todavía hay lugar en la Casa, en la Edad de la Piedra Angular; y estamos en la América Latina y el Caribe buscando los últimos invitados para la Cena de las Bodas del Cordero.

Apocalipsis, capítulo 19, versos 7 al 10, dice:

“Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.

Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero”.

Y el llamado a la Cena de las Bodas del Cordero está siendo hecho en este tiempo final, así como de edad en edad todos fueron llamados para en el Día Postrero estar en la Cena de las Bodas del Cordero; porque el llamado de Cristo, de edad en edad, por medio de Sus mensajeros, es para llamar y juntar a Sus escogidos, producir en ellos el nuevo nacimiento, colocarlos en Su Cuerpo Místico de creyentes y ser ese Cuerpo Místico de creyentes la Esposa del Cordero, de Cristo, e ir a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo en el Día Postrero; pues seremos transformados los que vivimos luego que los muertos en Cristo sean resucitados en cuerpos eternos; y luego nos iremos de aquí en un cuerpo eterno a la Cena de las Bodas del Cordero, donde hemos sido invitados por nuestro amado Señor Jesucristo.

Somos bienaventurados porque hemos sido (¿qué?) invitados. “Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero”.

Y el último llamado está siendo hecho en este Día Postrero (¿dónde?) en la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo, en el territorio latinoamericano y caribeño.

El llamado no es hacerse la persona un religioso, no es siendo llamado a ser un sectario religioso, sino está siendo llamado a creer en Cristo como su Salvador, lavar sus pecados en la Sangre de Cristo y recibir el Espíritu de Cristo y venir a formar parte del Cuerpo Místico de Cristo, de ese Templo espiritual; venir a formar parte de esa Nueva Creación que Él está realizando, de la cual Jesucristo es el primero.

Una nueva raza Jesucristo está creando, y Él es el primero de esa nueva raza, y nosotros somos la continuación de esa nueva raza, por eso es que seremos iguales a nuestro amado Señor Jesucristo.

Ya Él nos ha dado Su Espíritu y tenemos un cuerpo teofánico igual al de Él al creer en Cristo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en Su Sangre y recibir Su Espíritu Santo; y en el Día Postrero nos dará el cuerpo glorificado y eterno igual a Su cuerpo; y así seremos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

El llamado es para todos los seres humanos, y responderán a Él todos los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero; y el llamado está siendo realizado en la América Latina y el Caribe porque Dios tiene mucho pueblo en la América Latina y el Caribe, ¿escritos dónde? En el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero; piedras vivas que Él está llamando y juntando, así como las llamó (las de otras edades) para la creación o construcción de Su Templo espiritual.

Piedras vivas dice San Pedro que somos nosotros. En Primera de Pedro (vamos a ver), capítulo 2, verso 4 en adelante, dice:

“Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,

vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo”.

Aquí podemos ver la Obra que Cristo está haciendo entre los gentiles.

Y ahora, la parte más importante de Su Obra en la construcción de Su Templo espiritual, donde está manifestando Su misericordia por última vez, corresponde a la América Latina y el Caribe.

El Séptimo Sello, que es la Segunda Venida de Cristo, que causó silencio en el Cielo por media hora, o como por media hora, cuando fue abierto en el Cielo.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA MISERICORDIA DE DIOS”.

Hemos visto dónde estas dos cosas tan importantes serían manifestadas en este planeta Tierra en este tiempo final.

EL SÉPTIMO SELLO Y LA MISERICORDIA DE DIOS POR ÚLTIMA VEZ. ¿Dónde? En la América Latina y el Caribe. Ese es el territorio. Y nosotros somos las personas que veríamos esta manifestación de la misericordia de Dios en la América Latina y el Caribe en este tiempo final.

Que las bendiciones de nuestro amado Salvador Jesucristo sean sobre todos ustedes; y que Dios les dé también la bendición y privilegio de que sus familiares, por los cuales ustedes oran para que Dios los salve, Dios les conceda a ustedes la petición de vuestro corazón.

Crean con toda su alma, allá en lo profundo de su alma, lo que ustedes le están pidiendo a Cristo, y se convertirá en una realidad para todos ustedes como también para mí.

Que Dios les conceda a ustedes la petición de vuestro corazón —y a mí también— de la salvación de nuestros familiares, de nuestros amados, los cuales queremos que vivan por toda la eternidad en el Reino de Dios.

Muchas gracias por vuestra amable atención, amados amigos y hermanos presentes, y pasen todos muy buenas noches. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA MISERICORDIA DE DIOS”.

[Revisión abril 2019]

1 Hebreos 10:1, 8:5

2 San Mateo 12:42, San Lucas 11:31

3 San Mateo 12:6

4 2 Pedro 3:8, Salmo 90:4

5 Gálatas 2:20

6 San Mateo 25:1-13

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