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Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes en este lugar aquí en Villahermosa, Tabasco, México. Es para mí una bendición grande estar con ustedes para compartir con ustedes este tema: “EL SÉPTIMO SELLO Y LA NUEVA CREACIÓN”.

Para lo cual quiero leer en Segunda de Corintios, capítulo 5, versos 14 en adelante (14 al 21), y Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 en adelante. Vamos a ver aquí donde nos dice…, capítulo 5 de Segunda de Corintios, verso 14 al 21, dice:

“Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron;

y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación;

que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”.

Y en el capítulo 8, verso 1 en adelante, dice:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL SÉPTIMO SELLO Y LA NUEVA CREACIÓN”.

El Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; y la Segunda Venida de Cristo es a la Nueva Creación, la cual es Su Iglesia, la cual tiene los miembros de esa Nueva Creación; y los miembros de esa Nueva Creación son los creyentes en Jesucristo como nuestro Salvador, que han recibido a Cristo como su Salvador y han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y han recibido Su Espíritu Santo. Esa es la Nueva Creación.

Y los miembros de esa Nueva Creación pertenecen a la Iglesia de Jesucristo; porque la Iglesia de Jesucristo es el Cuerpo Místico de Cristo, formado por los creyentes en Cristo, por los nacidos de nuevo, los cuales son esa Nueva Creación.

La creación antigua, que vino por Adán, cayó; y San Pablo nos dice de un segundo Adán en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 42 en adelante, dice así:

“Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción (o sea, en un cuerpo eterno resucitarán los muertos en Cristo).

Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder.

Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.

Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante (¿Quién es el postrer Adán? Nuestro amado Señor Jesucristo).

Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual.

El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo (por eso Él podía decir1: “Nadie subió al Cielo, sino el que descendió del Cielo; el Hijo del Hombre, que está en el Cielo”).

Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales”.

¿Todos los hijos e hijas de Dios han venido de dónde? Del Cielo; y han venido para vivir en este cuerpo mortal, corruptible y temporal, este cuerpo animal, por una temporada, pero luego tendremos el cuerpo espiritual, el cuerpo celestial, y seremos iguales a nuestro amado Señor Jesucristo. Hemos venido a este planeta Tierra para tomar nuestra posición en el Cuerpo Místico de Cristo, para ocupar nuestro lugar en el Programa de Dios que se está llevando a cabo aquí en la Tierra.

Y ahora, dice:

“Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales.

Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial”.

¿Por qué? Porque vamos a ser personas con cuerpos eternos iguales al de Jesucristo y con espíritus teofánicos de la sexta dimensión iguales al del Señor Jesucristo, o sea, cuerpos teofánicos de la sexta dimensión como el del Señor Jesucristo.

“Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción”.

Con esos cuerpos mortales de carne y sangre no podemos heredar el Reino de Dios y ser reyes y sacerdotes en el Reino de Dios, en ese Reino Milenial de Cristo; tiene que ser con cuerpos inmortales.

“… ni la corrupción hereda la incorrupción”.

O sea, que no podemos continuar viviendo por toda la eternidad con un cuerpo mortal, corruptible y temporal; tiene que ser con un cuerpo eterno, un cuerpo glorificado, igual al de Jesucristo.

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados…”.

O sea que habrá una transformación para todos los hijos de Dios. Si murieron sus cuerpos físicos, resucitarán en un cuerpo eterno, un cuerpo nuevo, un cuerpo glorificado igual al de Jesucristo, y nosotros los que vivimos seremos transformados; y entonces tendremos el cuerpo eterno igual al de Jesucristo, y se cumplirá la promesa de Cristo cuando dijo2: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva”, o sea, muchos hijos e hijas de Dios iguales a Jesucristo.

Él es el grano de trigo que fue sembrado en tierra y ahora se reproduce en millones de hijos e hijas de Dios iguales a Jesucristo; porque eso es lo que hace un grano de trigo cuando cae en tierra y muere, y luego nace en la forma de una planta; y Cristo en la forma de una planta de trigo es Su Iglesia, y luego la reproducción de Cristo en esa planta de trigo son los hijos e hijas de Dios.

Y para el Día Postrero madurarán los hijos e hijas de Dios, y todos serán a imagen y semejanza de Jesucristo. Los que estamos vivos llegaremos a la estatura de un hombre perfecto (o sea, a la estatura de Jesucristo), hombres y mujeres, hijos e hijas de Dios, y seremos iguales a Jesucristo con un cuerpo eterno y con el espíritu teofánico eterno también dentro del cuerpo eterno; y los que murieron en Cristo serán resucitados en cuerpos eternos y serán también personas iguales a Jesucristo.

Ellos fueron el trigo de la edad en que ellos vivieron, fueron los granos de trigo potencialmente; así como en una planta de trigo antes de echar el trigo, encontramos que la vida que estaba en el trigo va pasando por esa planta de trigo, y cada una de esas etapas fue el trigo potencialmente, aunque no se veía ningún trigo; y así es en las edades.

De edad en edad, potencialmente los hijos e hijas de Dios de cada edad fueron el trigo de cada edad, potencialmente encontramos que fueron el grano de trigo igual a Jesucristo; pero potencialmente ¿por qué? Porque todavía no se había manifestado el fruto de la planta de trigo, todavía no habían llegado los hijos e hijas de Dios que serán a imagen y semejanza de Cristo estando vivos aquí en la Tierra.

Pero aquí, cuando se llega a la Edad de la Piedra Angular, ahí estarán los hijos e hijas de Dios que estando vivos llegarán a la perfección y llegarán a ser a imagen y semejanza de Jesucristo; y los muertos en Cristo (que fueron el grano de trigo potencialmente en la edad en que vivieron) resucitarán en cuerpos eternos, y así mostrarán que eran el trigo del tiempo en que ellos vivieron.

Y ahora, estamos nosotros viviendo en el tiempo para el cual el apóstol San Pablo dice que habrá una Trompeta Final; y si hay una Trompeta Final es porque hubo otras Trompetas antes de esa Trompeta.

¿Y qué es una Trompeta? En Apocalipsis, capítulo 1, verso 10, dice el apóstol San Juan, hablando en el capítulo 1, verso 10 al 11, del Apocalipsis, dice:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor…”.

¿En qué día estaba? Fue transportado en el espíritu al Día del Señor, o sea, al séptimo milenio; porque “un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día”3.

“… y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta…”.

No dice que era una trompeta literal, sino una gran voz (o sea, la voz de una persona) como de trompeta (o sea, dando un mensaje urgente para los hijos e hijas de Dios).

“… que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

¿Quién es el Alfa y Omega?, ¿quién es el primero y el último? Pues nuestro amado Señor Jesucristo.

Es la Voz de Cristo dándoles a Sus hijos, a Su Iglesia, un mensaje urgente para obtener la revelación, la fe para ser transformados y raptados en el Día Postrero; y ese es el Mensaje del Evangelio del Reino, la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino dándonos el Mensaje urgente de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en este tiempo final, ¿viniendo dónde? Viniendo a Su Iglesia, porque es Su Iglesia la que tiene la promesa de la Segunda Venida de Cristo, es Su Iglesia la que lo está esperando y es a Su Iglesia que Él viene en el Día Postrero.

Y ahora, viene como el Alfa y Omega, como el primero y el último, hablándole a Su Iglesia con esa Gran Voz de Trompeta.

Y ahora, encontramos que viene a Su Iglesia; desciende del Cielo en Apocalipsis, capítulo 10, que es lo mismo que mostró Jesucristo en San Mateo, capítulo 24, verso 30, cuando nos habló de la Venida del Hijo del Hombre y nos dijo cómo sería. Capítulo 24, verso 30 al 31, dice:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Y en Apocalipsis, capítulo 10, dice (del verso 1 en adelante):

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.

Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas.

Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo,

y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más,

sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.

La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.

Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.

Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre.

Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes”.

Y ahora vean ustedes cómo aquí Cristo, descendiendo del Cielo envuelto en una nube con el Librito abierto en Su mano, le entrega ese Librito a un hombre y luego le dice que profetice, que es necesario que profetice otra vez sobre muchos pueblos, naciones y lenguas.

Y luego le sigue el capítulo 11, verso 3 en adelante, dice:

“Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.

Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra”.

Y esto también está en Zacarías, capítulo 4, donde nos habla de estos Dos Olivos. Y ahora veamos lo que dice que son estos Dos Olivos: dice capítulo 4, verso 11 al 14:

“Hablé más, y le dije: ¿Qué significan estos dos olivos a la derecha del candelabro y a su izquierda?

Hablé aún de nuevo, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro?

Y me respondió diciendo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: Señor mío, no.

Y él dijo: Éstos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra”.

¿Qué son los Dos Olivos y las dos ramas de olivo? Son los Dos Ungidos, los Dos Ungidos que están delante de la presencia del Señor de toda la Tierra.

Estos son los Dos Ungidos de Apocalipsis, capítulo 11. Y vean ustedes que luego del Ángel Fuerte dar el Librito de los Siete Sellos a un hombre y comerse ese Librito, luego recibe la orden de profetizar sobre muchos pueblos, naciones y lenguas; y luego viene el ministerio de los Dos Olivos, que es el ministerio del que se come el Librito abierto, y viene el ministerio profético manifestado en carne humana en el Día Postrero.

Y ahora, esto cumple también lo que dijo Jesucristo hablando acerca de la Venida del Hijo del Hombre en las nubes y mostrando la señal del Hijo del Hombre en el cielo, en las nubes, y luego enviando a Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta; y Sus Ángeles son Moisés y Elías, los ministerios de Moisés y Elías.

Vean cómo en San Mateo 24, verso 30 al 31, lo muestra, y lo muestra luego enviando a Sus Ángeles. Y en Apocalipsis, capítulo 10 y capítulo 11 muestra la Venida del Hijo del Hombre en las nubes, y luego lo muestra dándole el Librito a comer, el Librito de los Siete Sellos, y luego lo muestra enviándolo para profetizar sobre muchos pueblos, naciones y lenguas. Y luego, en Apocalipsis 11, el ministerio profético de Moisés y Elías es manifestado en ese que se comió el Librito abierto y profetiza sobre muchos pueblos, naciones y lenguas.

Y así es enviado para, con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, llamar y juntar a todos los escogidos de Dios y profetizar sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.

Ese es el ministerio prometido para el Día Postrero, en la Venida del Hijo del Hombre, en la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, que es la Venida de Cristo, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo.

Este Ángel Fuerte de Apocalipsis, capítulo 10, lo encontramos en febrero 28 de 1963 en una constelación de ángeles, en una nube formada por ángeles, entre los cuales Él era uno y era el más importante de esos ángeles; todos están en sus cuerpos teofánicos.

Los siete ángeles mensajeros de las siete edades están aquí, y también aquí está el Ángel que era diferente a los demás, el cual es Cristo en Su cuerpo teofánico, el cual es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el cual viene como dice Apocalipsis, capítulo 10: envuelto en una nube con Su rostro como el sol y con el Librito abierto en Su mano.

Es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, y ahora lo encontramos en esta señal, la señal del Hijo del Hombre en el cielo, siendo mostrada para dar testimonio de la Venida del Hijo del Hombre a la Tierra.

Por lo tanto, Él envía Sus Ángeles (o sea, los ministerios de Moisés y Elías) de ahí en adelante ¿para qué?: para profetizar sobre muchos pueblos, naciones y lenguas; y envía Sus Ángeles ¿para qué? (con Gran Voz de Trompeta, con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta lo envía, envía Sus Ángeles, o sea, los ministerios de Moisés y Elías): para llamar y juntar a todos los escogidos de Dios.

Ahora, todo este misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, siendo visto el Hijo del Hombre en el cielo, ahí, siendo visto Cristo, el Ángel del Pacto, ahí en el cielo, en esa nube, para Él tener Su ministerio en el cumplimiento de Su Venida y llevar a cabo el cumplimiento del Séptimo Sello (que es la Venida del Hijo del Hombre, la Venida del Señor)… Así como estos ángeles para tener sus ministerios aquí en la Tierra tuvieron que venir en cuerpos humanos, este Ángel que es diferente a los demás para tener Su ministerio, el ministerio del Séptimo Sello, tiene que venir en carne humana también.

¿Y qué será la Venida de ese Ángel en carne humana en el Día Postrero? Vamos a ver lo que será conforme a lo que dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo. En la página 134 del libro de Los Sellos dice (en español):

“142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como Rey de Reyes y Señor de Señores”.

Tenemos la promesa que este Ángel del Pacto, Jesucristo en Espíritu Santo, Él vendrá en medio de Su Iglesia en carne humana. Él es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, Jesucristo, el Ángel del Pacto, en Espíritu Santo.

Pero ahora, en la página 277 del libro de Los Sellos en español dice (orando el reverendo William Branham dice):

“[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

Es el Espíritu Santo el que llama a los Suyos con esa Gran Voz de Trompeta en el Día Postrero.

Y ahora, ¿cómo vendrá para hacer esa labor en el Día Postrero?, ¿cómo vendrá para manifestarse en medio de Su Iglesia en el Día Postrero? En la página 256 del libro de Los Sellos en español dice:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Si encontramos ese hombre donde viene el Verbo, la Palabra, el Ángel del Pacto, el Ángel que era diferente a los demás, si encontramos ese velo de carne donde viene este Ángel encarnado, donde viene este Ángel manifestado en carne humana, estaremos encontrando al Ángel del Pacto, al Ángel de Jehová en Su Venida en carne humana en el Día Postrero dándonos testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final, y llamando y juntando a Sus escogidos con esa Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino; porque en la manifestación de este Ángel que desciende del Cielo, que es el Ángel Fuerte de Apocalipsis, capítulo 10, y es el Ángel que aparece envuelto en una nube en San Mateo, capítulo 24, verso 30 en adelante, el Hijo del Hombre viniendo en las nubes con poder y gloria, vean ustedes, Su Venida aquí a la Tierra en carne humana es el evento más grande de la raza humana desde Adán hasta este tiempo.

La primera parte de la Venida de este Ángel fue dos mil años atrás en el velo de carne llamado Jesús; y para el Día Postrero Él tendrá un velo de carne donde estará manifestado, llevando a cabo la Obra correspondiente al Día Postrero y operando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez.

En el mismo velo de carne estarán esos tres grandes ministerios manifestados para llamar y juntar a todos los escogidos de Dios, conforme a como está prometido; y así tener la manifestación de los Dos Olivos y Dos Candeleros de oro que están delante de la presencia de Dios, y así tener los Dos Testigos de Apocalipsis, capítulo 11, y luego tener el otro Testigo; porque son tres Testigos: Dos Testigos en Apocalipsis, capítulo 11, pero hay otro Testigo, el cual es el Testigo fiel y verdadero4, el cual es nuestro amado Señor Jesucristo.

Por lo tanto, esos tres grandes ministerios serán los tres grandes ministerios de los tres Testigos que en el Día Postrero estarán manifestados en la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; y ahí tendremos la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en el mismo velo de carne. Tendremos la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, tendremos al Ángel del Pacto, al Ángel de Jehová del Antiguo Testamento, que es el Jesucristo del Nuevo Testamento.

Y Jesucristo en Espíritu Santo es el mismo Ángel del Pacto. Por eso es que cuando Él estuvo en carne humana aquí en la Tierra, Él dijo a aquellos hebreos, les dijo: “Si ustedes fueran de Dios, ustedes me amarían (si fueran hijos de Dios)”5, y “si ustedes fueran creyentes en Moisés, si ustedes creyeran a Moisés, ustedes creerían en mí, porque de mí habló Moisés”6, y “si ustedes fueran hijos de Abraham, ustedes me amarían. No hizo esto Abraham, esto que ustedes están haciendo”7.

“Abraham deseó ver mi día; lo vio, y se gozó”. Le dicen: “Ahora sí: no tienes cincuenta años y dices que has visto a Abraham”. Jesús les dice: “Antes que Abraham fuera, yo soy”8.

¿Y cómo puede ser posible que un hombre que venga a la Tierra en ese tiempo en que vino Jesús haya sido antes que Abraham y que Abraham lo haya visto? Pues sencillo: en Su cuerpo teofánico (que es el Espíritu) ya Jesús, aun antes de Abraham, ya Jesús estaba en Su cuerpo teofánico, y aun antes de Adán ya Jesús estaba en Su cuerpo teofánico. ¿Por qué? Porque “en el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”, y dice la Escritura: “Por Él fueron hechas todas las cosas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho”, y también dice: “En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”9.

Ahí está el origen del ser humano: en el Verbo que era con Dios y era Dios.

Era con Dios porque ese Verbo es el cuerpo teofánico de Dios, y era Dios porque Dios estaba dentro de ese cuerpo teofánico, que es el cuerpo teofánico de Dios; y ese es Jesucristo en el Antiguo Testamento en Su cuerpo teofánico, no el velo de carne, sino el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Él fue el que libertó al pueblo hebreo y Él fue el que creó todas las cosas.

Y ahora, se hizo carne, conforme a San Juan, capítulo 1, verso 14, y dice: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros…”. Y cuando se hizo carne y habitó entre los seres humanos, fue conocido por el nombre de Jesús.

Y ahora vean ustedes el por qué Jesús podía decir: “Antes que Abraham fuera, yo soy”.

¿Y saben ustedes una cosa? Que antes que aparecieran estos mensajeros del Señor Jesucristo, antes que aparecieran (vamos a decir): antes del séptimo ángel mensajero, sexto ángel mensajero, quinto ángel mensajero, antes de esos ángeles mensajeros, miren, ya este Ángel del Señor Jesucristo le estaba dando la revelación apocalíptica a Juan el apóstol; por lo tanto, ese Ángel puede decir: antes del precursor de la Segunda Venida de Cristo ya él era, ya ese cuerpo teofánico, ese espíritu teofánico ya le está dando la revelación apocalíptica a Juan el apóstol.

¿Y cómo será cuando venga en su cuerpo de carne en el Día Postrero? Pues le dará la revelación apocalíptica a la Iglesia del Señor Jesucristo, y por medio de ese velo de carne Cristo, el Ángel del Pacto, estará manifestado y estará revelándonos todas estas cosas que deben suceder pronto, y así nos estará mostrando todas estas cosas que corresponden a este Día Postrero.

“Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”10. “Después de estas”, las que han de suceder son las que suceden en el tiempo de la Edad de la Piedra Angular.

Esas son dadas a conocer por Jesucristo a través de Su velo de carne, llamado el Ángel del Señor Jesucristo; porque el Ángel del Señor Jesucristo estará manifestado en carne humana en el Día Postrero, y en ese ángel el Ángel del Pacto, Jesucristo, vendrá manifestado y vendrá usando a ese mensajero, y estará manifestando en ese mensajero el ministerio de Moisés por segunda vez, el ministerio de Elías por quinta vez y el ministerio de Jesús por segunda vez; porque ese es el instrumento de Cristo para el Día Postrero, así como el instrumento de Cristo para cada edad fue el mensajero de cada edad.

Y ahora, ¿en dónde estuvo manifestado Cristo en cada edad? Pues en la edad correspondiente a través del mensajero correspondiente. ¿Y dónde estará Cristo manifestado en este Día Postrero a través de Su Ángel Mensajero? Pues en Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular. ¿Y para ver Su Venida dónde hay que estar? Pues dentro de Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular.

Usted, por ejemplo, no puede ver la venida de un personaje que venga a su casa si usted se encuentra en otra ciudad; hay que estar en esa ciudad donde está su casa y hay que estar en el sitio donde está su casa.

Y ahora, para ver la Venida del Hijo del Hombre ya no en el cielo, sino aquí en la Tierra, viniendo a Su Casa, Su Casa es Su Iglesia; y hay que estar (¿dónde?) en Su Casa, en la edad en la cual Él vendrá con Sus Ángeles, en la cual Él vendrá con los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús. Así vendrá el Ángel del Pacto, el Ángel del Pacto del pueblo hebreo, el cual es nuestro amado Señor Jesucristo en Espíritu Santo. Y ahora, ¿Él vendrá cómo?

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Si vemos esa Palabra velada en carne humana, encarnada en un hombre, y revelada a través de ese hombre, estaremos viendo el velo de carne en donde el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová (que es Jesucristo en Espíritu Santo) estará manifestado operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús en el Día Postrero; pero hay que estar (¿dónde?) en la Casa de Dios, que es Su Iglesia, como dice San Pablo en su carta a los Hebreos.

Vamos a ver lo que nos dice en su carta a los Hebreos acerca de la Casa de Dios; en el capítulo 3, verso 5 en adelante, dice (para no leer mucho):

“Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir;

pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza”.

¿Cuál es la Casa de Dios? Pues nosotros, o sea, la Iglesia del Señor Jesucristo es la Casa de Dios; es una Casa hecha con seres humanos.

En Efesios, capítulo 2, verso 19 al 22, dice:

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios (miembros de la Familia de Dios como hijos e hijas de Dios),

edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;

en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”.

Ahora vean cómo estamos siendo edificados en una Casa espiritual, que es la Iglesia de Jesucristo.

Como Cuerpo Místico de creyentes, pertenecemos a esa Casa, a la Iglesia de Jesucristo; como individuos, estamos siendo edificados (como individuos) como un templo de Dios también. O sea, lo mismo que Cristo está haciendo en Su Iglesia como Cuerpo Místico, lo está haciendo en cada miembro de Su Iglesia; porque Él morará en toda Su plenitud en cada uno de Sus hijos, porque seremos transformados y entonces Dios estará en todos nosotros en toda Su plenitud; y estará en Su Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes en toda Su plenitud manifestado por medio de Su Ángel Mensajero en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo.

Ahora podemos ver quiénes somos y podemos ver lo que es el Séptimo Sello: el Séptimo Sello es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová.

Vamos a ver este Ángel del Pacto o Ángel de Jehová aquí en el libro del Éxodo, capítulo 23, donde dice, del verso 20 en adelante:

“He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.

Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.

Porque mi Ángel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir”.

Ahora vean quién es el que guía a Su pueblo, tanto al Israel terrenal (el pueblo hebreo) como al Israel celestial (la Iglesia del Señor Jesucristo): es este Ángel del Pacto, que es el Ángel de Jehová, o sea, que es el mismo Dios en Su cuerpo teofánico, el cual se hizo carne en medio del pueblo hebreo y fue conocido por el nombre de Jesús. Por eso podía decir: “Antes que Abraham fuera, yo soy” y “Abraham deseó de ver mi día; lo vio, y se gozó”, porque Él fue el que libertó al pueblo hebreo.

Y para este tiempo final, encontramos que Él ha estado en Su Iglesia manifestado de edad en edad en Espíritu Santo a través de cada ángel mensajero de cada edad hablando con esa Voz de Trompeta y llamando a cada escogido en cada edad.

Y ahora, encontramos que ha llamado y ha juntado a Sus escogidos con la Trompeta del Evangelio de la Gracia en cada edad, y ahora en la Edad de la Piedra Angular viene con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino llamando y juntando a Sus escogidos por medio de Su Ángel Mensajero.

Pero Su Ángel Mensajero no es el Señor Jesucristo, Su Ángel Mensajero tampoco es Elías, Su Ángel Mensajero tampoco es Moisés, pero en él el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová que libertó al pueblo hebreo (el cual se manifestó en carne humana y fue llamado Jesucristo, y luego murió, resucitó y ascendió al Cielo, y luego descendió en Espíritu Santo), ahora para el Día Postrero estará manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero; ese será el velo de carne del Ángel del Pacto para el Día Postrero, y estará operando a través de Su Ángel Mensajero los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez.

Pero el Ángel ni es Jesús, ni es Elías, ni es Moisés, él solamente es el instrumento donde Cristo opera esos ministerios; y es Cristo por medio de Su Ángel Mensajero el que estará hablándole a Su pueblo con esa Gran Voz de Trompeta y estará llamando y juntando a todos los escogidos de Dios en el Día Postrero.

Algunos tropezarán con ese Ángel Mensajero y podrán decir: “¡Pero es que yo no esperaba que Cristo viniera manifestado en esa forma!”. ¿Y quién lo mandó a no esperarlo así? ¿Quién lo mandó a darle otra interpretación a la Escritura? ¿Quién lo mandó a adelantarse a lo que Dios iba a hacer y a poner de su propia interpretación?

Dios enviaría un precursor con el espíritu y virtud de Elías en su cuarta manifestación preparando el pueblo, y si usted lo quiere recibir, él es el reverendo William Branham; y él es el que vino preparando al pueblo y diciendo cómo vendría el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19. Él dijo:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Eso es lo que hay que estar esperando como la Venida del Ángel Fuerte, del Ángel que desciende del Cielo, el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto, que es Jesucristo viniendo en Espíritu Santo en el Día Postrero manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero.

Y los Ángeles del Hijo del Hombre pues son los ministerios de Moisés y Elías siendo manifestados en el Día Postrero; esos son los ministerios de los Dos Olivos. ¿Y cómo vendrán esos ministerios manifestados en la Tierra en el Día Postrero? Veamos cómo vendrá el ministerio de Elías manifestado en la Tierra en el Día Postrero y entonces comprenderemos lo que será la Venida de los Dos Olivos en el Día Postrero.

Le preguntan en la página 399 del libro de Los Sellos en español al reverendo William Branham, en la pregunta número 11, acerca del Elías que le predicará al pueblo hebreo, le preguntan:

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(Y la contestación fue):

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu…”.

¿Y nosotros qué pensamos? Pues pensamos lo mismo: un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu ministerial de Elías.

Y gracias a Dios por eso, porque si fuera Elías Tisbita en persona, ¿cuántos de ustedes saben el idioma que él hablaba? Tendrían que ponerse a estudiar el idioma que él hablaba, y ese idioma que él hablaba era el idioma del pueblo hebreo de aquel tiempo.

Así que, miren, cualquier persona que piense que será Elías Tisbita literalmente pues lo primero que debe hacer es ponerse a estudiar el idioma, el hebreo que él hablaba en aquel tiempo, para que lo pueda entender; pero gracias a Dios que el precursor de la Segunda Venida de Cristo dice que será un hombre ungido de este tiempo con ese espíritu ministerial en él manifestado. Por lo tanto, lo entenderemos, y más si nos habla en nuestro propio idioma, mucho mejor.

“… porque allá, cuando Elías ya había subido (se fue en un carro de fuego o platillo volador) y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

Elías hirió las aguas del Jordán con su manto y pasó con Eliseo al otro lado del Jordán; y luego, cuando Elías se fue en un carro de fuego, Eliseo tomó el manto de Elías que se le había caído, se paró frente al Jordán (muy triste porque se le había ido su padre espiritual) e hirió las aguas del Jordán diciendo: “¿Dónde está el Dios de Elías?”, y las aguas se abrieron. Y los hijos de los profetas al ver esto dijeron: “El espíritu de Elías ha reposado sobre Eliseo”, porque lo vieron abriendo el Jordán en la misma forma en que había hecho el profeta Elías11.

Y ahora, Elías en su segunda manifestación ¿fue quién? Eliseo, en Eliseo estaba el ministerio de Elías por segunda ocasión; y Elías en su tercera manifestación fue Juan el Bautista, en el cual estaba el ministerio de Elías en la tercera manifestación o tercera ocasión, precursando la Primera Venida de Cristo.

Y Elías en su cuarta manifestación fue el reverendo William Branham, precursando la Segunda Venida de Cristo; y Elías en su cuarta manifestación estuvo abriendo los Sellos: abrió el primero, el segundo, el tercero, el cuarto, el quinto y el sexto; y cuando llegó al séptimo, dijo: “Este Sello no puede ser abierto todavía. Será abierto en la Venida del Señor, cuando Jesús aparezca sobre la Tierra para llevar a Su Novia”12.

¿Y cómo dice la Escritura que vendrá el Hijo del Hombre? Vendrá con Sus Ángeles, por lo tanto vendrá el ministerio de Elías y el ministerio de Moisés y el ministerio de Jesús en el cumplimiento de la Venida de ese Ángel que es diferente a los demás.

Y ahora, Elías comenzó abriendo los Sellos; y ahora dice Elías que será el Señor Jesucristo el que nos abrirá el Séptimo Sello; y con Él vienen Sus Ángeles, o sea, Moisés y Elías.

Por lo tanto, cuando los escogidos de Dios vean al Hijo del Hombre con Sus Ángeles viniendo y manifestándose en la Tierra (y eso será la Venida de la Palabra encarnada en un hombre), cuando vean el Verbo, la Palabra, el Ángel de Jehová manifestado, encarnado en un hombre en el Día Postrero, y lo vean abriendo el Séptimo Sello y revelándole a Su Iglesia el misterio del Séptimo Sello, dirán: “El espíritu de Elías ha reposado sobre el Ángel de Jesucristo”.

Y otros mirarán y verán que está haciendo un cambio de dispensación, y dirán: “El espíritu de Moisés ha reposado sobre el Ángel de Jesucristo”, porque viene con un Mensaje dispensacional para una nueva dispensación. Y cuando lo vean hablando acerca del Reino de Dios viniendo y del establecimiento del Reino de Dios, y hablando del Trono de David y hablando de todas estas cosas, dirán: “El Espíritu de Jesucristo, el ministerio de Jesucristo, ha regresado en Su Ángel Mensajero”. Porque esas son las tres grandes manifestaciones ministeriales que estarán en la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, en carne humana en Su Ángel Mensajero, en la venida o apertura del Séptimo Sello aquí en la Tierra.

Ese es el gran misterio del Séptimo Sello, y esto es para la Nueva Creación, esto es para los hijos e hijas de Dios, esto es para la Iglesia del Señor Jesucristo, para el Cuerpo Místico de Cristo en la Edad de la Piedra Angular; a ellos es concedido conocer este misterio, que es el misterio más grande de los Cielos y de la Tierra que nunca antes había sido revelado. Ni siquiera el precursor de la Segunda Venida de Cristo pudo abrir ese misterio, aunque él vio y comprendió lo que era ese misterio; pero le fue prohibido hablar acerca de ese misterio, o sea, abrir, dar a conocer ese misterio: dónde, cuándo, cómo, en quién y todas estas cosas. ¿Por qué? Porque interrumpiría el Programa de Dios.

Y a Juan el apóstol le fue prohibido escribir lo que los Truenos hablaron, porque se interrumpiría todo el Programa de Dios si Juan el apóstol escribía lo que escuchó que los Truenos hablaron. Hubiera escrito el contenido del Séptimo Sello, el contenido de la Segunda Venida de Cristo, y se hubieran levantado desde aquel tiempo grandes imitadores haciendo grandes cosas; y cuando el cumplimiento del Séptimo Sello se realizara, ya el enemigo de Dios tendría todo alterado a tal grado que el Programa Divino del Séptimo Sello siendo manifestado, el Programa Divino de la Venida del Ángel del Pacto en carne humana en Su Ángel Mensajero siendo manifestado, se echaría a perder, o sea, no tendría el efecto que tiene que tener en el Día Postrero. Y uno de los efectos es llamar y juntar a todos los escogidos (¿con qué?) con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová.

Y ahora, vean ustedes, el territorio donde se cumpliría ese misterio para aquel tiempo tampoco fue revelado, porque si Juan lo revelaba, ¿qué sucedía? Tenía que ser colocado ahí el territorio en una forma más abierta. Y el territorio para ese gran evento, conforme a las profecías de Jesús, en donde dijo que la Venida del Hijo del Hombre será como el relámpago que sale del oriente y se muestra en el occidente13

¿Dónde fue la Primera Venida de Cristo? En el oriente, allí fue donde el relámpago salió. ¿Pero dónde es que se mostrará el relámpago, la Venida del Hijo del Hombre en el Día Postrero?, ¿dónde? En el occidente, en el continente latinoamericano y caribeño; porque ya en la parte norte del continente del occidente, que es Norteamérica, ya se cumplió la séptima edad de la Iglesia gentil; y ahora es en la América Latina y el Caribe donde se cumple la Edad de la Piedra Angular, la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo.

Y ese misterio estaba escondido bajo el Séptimo Sello para la Nueva Creación, para la Iglesia de Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes y para cada miembro de ese Cuerpo Místico de Jesucristo.

Y ahora, por eso podemos ver la Obra que Jesucristo, el Ángel del Pacto, está realizando en la América Latina y el Caribe. Esa es la Obra que está bajo el Séptimo Sello para la Nueva Creación, para la Iglesia del Señor Jesucristo.

Lo que está sucediendo en la actualidad en la América Latina y el Caribe, en el Programa de Dios, es nada menos que EL SÉPTIMO SELLO Y LA NUEVA CREACIÓN; todo ese Programa en acción siendo llevado a cabo por Cristo, el Ángel del Pacto, en este tiempo final.

Y ahora, nosotros somos bendecidos en este Día Postrero. Hemos sido privilegiados en estar viviendo en el territorio donde estas grandes promesas serían cumplidas, donde el Hijo del Hombre como el relámpago estaría resplandeciendo, y los asentados en tinieblas y sombra de muerte en el territorio latinoamericano y caribeño, gran luz les resplandecería: la Luz del Séptimo Sello, la Luz de la Venida del Ángel del Pacto, la Luz de la Palabra encarnada en un hombre en este tiempo final manifestando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús; y así cumpliendo la promesa de la Venida del Ángel Fuerte descendiendo del Cielo y llamando y juntando a todos Sus escogidos con la Gran Voz de Trompeta en este tiempo final, en el cumplimiento de EL SÉPTIMO SELLO Y LA NUEVA CREACIÓN y en la Nueva Creación.

Vean, no es una obra humana, sino es la Obra del Ángel que era diferente a los demás, de este Ángel que era diferente a los demás, el cual tiene el Séptimo Sello.

Ese es el Ángel que estuvo en las siete edades de la Iglesia gentil manifestado a través de cada ángel mensajero; y estuvo viajando por la tierra de Israel, en donde viajó en carne humana en Jesús de Nazaret; luego estuvo viajando en Espíritu Santo en Sus apóstoles, luego estuvo viajando en San Pablo en Asia Menor, luego estuvo viajando en Europa en los cinco mensajeros que envió en Europa: Ireneo, Martín, Colombo, Lutero y Wesley; y luego estuvo viajando por Norteamérica en el reverendo William Branham, el séptimo ángel mensajero de la séptima edad de la Iglesia gentil y precursor de la Segunda Venida de Cristo: ese es el Elías que había de venir precursando la Segunda Venida de Cristo, ese es el ministerio de Elías por cuarta vez manifestado. Y ahora, en la América Latina y el Caribe, en Su Ángel Mensajero estaría manifestado operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús viajando entre los latinoamericanos y caribeños.

Y ahora, esto es colocando un pie sobre el mar y el otro sobre la tierra. Aguas representa pueblos, naciones y lenguas; y Él estará colocando un pie sobre pueblos, naciones y lenguas, estará viajando por pueblos, naciones y lenguas primeramente manifestando Su amor y misericordia. Pero recuerden, los pies son de bronce ardiente, y esto representa el juicio divino, son los pies del juicio divino, son los ministerios de Moisés y Elías esos dos pies de bronce bruñido; pero primero caminan por los lugares en donde Dios estará extendiendo Su misericordia, que es la América Latina y el Caribe, para bendición de todos los latinoamericanos y caribeños.

Y vean ustedes el territorio que tiene la bendición de la Venida del Hijo del Hombre como el relámpago, la Venida del Hijo del Hombre colocando Su pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la Tierra; porque coloca el derecho sobre el mar (o sea, por las naciones, pueblos y lenguas por donde viajará) y el izquierdo sobre la tierra, porque de algún territorio tiene que venir el velo de carne en el cual estará el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo manifestado en carne humana.

Así que podemos ver este misterio del Séptimo Sello y podemos ver dónde Él estará manifestado a través de carne humana: será en la Nueva Creación, en Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular, que es la edad que corresponde a los latinoamericanos y caribeños. Esa es la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo.

Así que, miren ustedes, la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo es entre los latinoamericanos y caribeños; por lo tanto, ustedes como individuos están representados ahí en el oro. Ustedes son oro para Dios, y ustedes son piedras preciosas, piedras vivas; ustedes son la mejor clase de piedras que hay: ustedes son diamantes para Dios.

Y ahora, vean ustedes, si somos piedras vivas perteneciendo a la Edad de la Piedra Angular, la edad que reflejará, que manifestará los siete colores del arco iris pero en el círculo completo, ¿qué mejor que un diamante bien cortado para reflejar los siete colores del arco iris, donde la luz entra a esa piedra y manifiesta el prisma, esos siete colores del arco iris?

Y ahora, la Edad de la Piedra Angular, que es bien cortada por el Ángel del Pacto, vean ustedes, manifiesta la Luz de Cristo, el Sol de Justicia, viniendo con Su rostro como el sol, resplandeciendo, y los siete colores del arco iris siendo manifestados en la Edad de la Piedra Angular, la Edad de Oro y también la Edad de Diamante, de piedras vivas, de diamantes, que son los escogidos de Dios.

Ahora vean, el pueblo que pensaban que no progresaba como los pueblos desarrollados europeos y de otros continentes que se dicen ser desarrollados, ahora es el territorio que tiene la bendición de Dios y que tiene la promesa de ser el territorio de más prosperidad en conjunto con el pueblo hebreo.

Y podemos decir: ¡La América Latina y el Caribe sí que tiene futuro!, porque su futuro está no en el reino de los gentiles, sino en el Reino de Jesucristo, en ese glorioso Reino Milenial. ¡Y el pueblo hebreo sí que tiene futuro!, porque su futuro está en el Reino del Mesías, en el glorioso Reino Milenial de Cristo.

Ahora, vean ustedes las naciones que sí tienen futuro: las naciones latinoamericanas y caribeñas y la nación hebrea; esas son las naciones que tienen el futuro más glorioso de todas las naciones.

Y habrá oportunidad para otras naciones, de seguro, pero ¿saben ustedes una cosa? Que el glorioso Reino Milenial va a estar lleno de latinoamericanos y caribeños, no solamente de los escogidos, sino que oramos por todos los latinoamericanos y caribeños, y por todas nuestras naciones latinoamericanas y caribeñas, para que durante los juicios de la gran tribulación no sean destruidas la naciones latinoamericanas y caribeñas, y puedan entrar con su gente al glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y en ese glorioso Reino Milenial van a ser enseñadas todas las naciones, “porque toda la Tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová (o sea, de la Segunda Venida de Cristo) como las aguas cubren el mar”, y “Jehová será uno, y uno Su Nombre”; o sea que solamente habrá una sola forma de creer en Dios y servir a Dios14.

Por lo tanto, todo saldrá de la tierra de Israel, de Jerusalén, porque allí estará la capital del mundo entero, y el territorio de Israel será el Distrito Federal. Por lo tanto allí estarán los Departamentos de Finanzas de ese Reino, el Departamento de Religión también, el Departamento de Educación; todos los departamentos para el Reino Milenial de Cristo estarán en el Distrito Federal.

Y los escogidos de Dios, la Nueva Creación, los nacidos de nuevo durante las siete edades de la Iglesia gentil y en la Edad de la Piedra Angular, ¿dónde estarán? También allá en la tierra de Israel como reyes y sacerdotes. Ese el Gabinete de Cristo, ese es Su Gabinete para ese glorioso Reino Milenial.

Porque Cristo con Su Sangre nos ha redimido, nos lavó de nuestros pecados y nos ha redimido para nuestro Dios y nos ha hecho (¿qué?) reyes y sacerdotes. ¿Y qué más? Y reinaremos con Él, con Cristo, mil años (¿para qué?) para comenzar. Y eso es un buen comienzo; eso solamente es la luna de miel de Cristo con Su Iglesia, y luego tendremos toda la eternidad.

¿Y saben ustedes una cosa? Nos miraremos en el espejo y diremos: “Tengo un cuerpo jovencito”; y después, digamos, a los mil años, si nos miramos de nuevo, podemos decir: “Y todavía no se ha puesto viejo. Ni siquiera refleja que le ha pasado un año por encima, y ya le han pasado mil años”; y después, al millón de años, nos miraremos de nuevo y diremos: “Parece que no le ha pasado ni un día por encima, y ha pasado un millón de años”. ¿Por qué? Porque ese es un cuerpo eterno, un cuerpo glorificado.

Y ahora, cuando veamos a nuestro amado Señor Jesucristo en Su cuerpo, el cual fue resucitado y el cual es un cuerpo glorificado, lo veremos y le podremos decir: “Parece que no le ha pasado ni un año por encima, está jovencito”. ¿Por qué? Porque en ese cuerpo glorificado, en ese cuerpo eterno, permaneceremos jóvenes por toda la eternidad. Es un cuerpo perfecto, un cuerpo eterno, un cuerpo que sus átomos serán diferentes a los átomos de este cuerpo mortal.

Y ahora, ¿todo eso es para quiénes? Para cada uno de ustedes y para mí también, bajo EL SÉPTIMO SELLO Y LA NUEVA CREACIÓN.

Hay que pertenecer a esa Nueva Creación, que es Su Iglesia, para obtener todas esas bendiciones que Él ha prometido para la Nueva Creación; y esa Nueva Creación, Su Iglesia, ¿estará dónde en este tiempo final? En la etapa de la Edad de la Piedra Angular. ¿Y esa etapa se estará cumpliendo dónde? Pues en la América Latina y el Caribe.

¡Nos ha tocado la bendición más grande, en la América Latina y el Caribe, de todas las bendiciones de Cristo para Su Iglesia!

Estamos viviendo en el territorio de la bendición de Dios, de la bendición del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová; de la bendición de Cristo, de la bendición del Séptimo Sello siendo manifestado en la Tierra en este tiempo final, en la Venida de la Palabra encarnada en un hombre en Su Iglesia, que es la Nueva Creación, en la América Latina y el Caribe.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA NUEVA CREACIÓN”.

¿Qué es la Nueva Creación? Como individuos, los creyentes en Cristo, que lo han recibido como su Salvador y han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y han recibido Su Espíritu Santo, y tienen un cuerpo teofánico; y la Nueva Creación como Cuerpo Místico es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, ¿qué es el Séptimo Sello? Es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, es la Venida del Ángel de Jehová, del Ángel del Pacto, que es Jesucristo, el cual vino en carne humana dos mil años atrás, y para el Día Postrero vendrá en otro velo de carne manifestado, que es el Ángel del Señor Jesucristo.

Aunque Su Ángel no es el Señor Jesucristo, pero en él estará Jesucristo manifestado en carne humana, y estará el ministerio de Moisés también manifestado en carne humana y estará el ministerio Elías manifestado también en carne humana. Ese es el misterio del Séptimo Sello que causó silencio en el Cielo como por media hora cuando fue abierto en el Cielo.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA NUEVA CREACIÓN”.

Aquí estamos, aquí estamos en este Día Postrero, conforme a como Dios dijo que estaríamos.

EL SÉPTIMO SELLO Y LA NUEVA CREACIÓN, o sea, Cristo, el Ángel del Pacto, viniendo a Su Iglesia; y aquí estamos en este Día Postrero.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA NUEVA CREACIÓN”. La Venida del Ángel del Pacto y Su Iglesia.

Eso es lo mismo que fue mostrado en la parábola de las diez vírgenes. Cuando salió el clamor15: “¡He aquí el esposo viene; salid a recibirle!”, las que estaban preparadas se levantaron y las otras también se levantaron, y unas tenían aceite en sus lámparas y las otras no. Y las que no tenían aceite en sus lámparas ni en sus vasijas, encontramos que decían a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan”, y las prudentes dijeron: “Vayan ustedes a los que tienen, a los que venden, para que compren para ustedes, para que así no nos falte a nosotras y a ustedes también”.

Y mientras iban a comprar aceite las que no tenían aceite…, o sea, los que habían creído en Cristo como su Salvador pero no habían recibido el Espíritu Santo, porque el aceite representa el Espíritu Santo.

Y ahora, mientras ellas iban, las que estaban preparadas, encontramos que dice la Escritura que vino el esposo y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; o sea, vino el Esposo, se cumplió el Séptimo Sello, se cumplió la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, y las que estaban preparadas entraron con Él a las Bodas y se cerró la puerta.

Estamos en el tiempo en donde están siendo llamados y juntados todos los escogidos de Dios, todas las vírgenes prudentes (¿para qué?) para entrar con Él, con Cristo, en Su Venida, con el Séptimo Sello; y pronto se cerrará la puerta. Y cuando se cierre la puerta, ya Cristo saldrá del Trono de Intercesión en el Cielo y ya no habrá oportunidad para ninguna otra persona entrar al Cuerpo Místico de Cristo, a la Edad de la Piedra Angular, y ser ahí parte de esos escogidos que serán transformados en el Día Postrero.

Luego vendrá la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos. Y luego estaremos de 30 a 40 días aquí en la Tierra en el cuerpo nuevo, y después nos iremos al Cielo, a la Casa de nuestro Padre celestial, a la gran Cena de las Bodas del Cordero.

Como hacen en las bodas en la mayor parte de las ocasiones, que se tienen las bodas, se llevan a cabo las bodas, y después se va a la otra parte, que es la recepción (algunos la tienen en el mismo lugar y otros la tienen en otro lugar).

Y encontramos que Cristo en la Tierra lleva a cabo la unión con Su Iglesia, entran las que están preparadas a las Bodas con Cristo, y luego la recepción la tendremos (¿dónde?) en la Casa de nuestro Padre celestial; allí será la Cena de las Bodas del Cordero, donde Cristo repartirá Sus regalos, Sus galardones, a todos Sus hijos, a todos los miembros de esa Nueva Creación, por todas las labores realizadas en la Obra de Cristo con amor divino por cada hijo o hija de Dios que ha trabajado en el Reino de Dios, en favor de Jesucristo; porque “vuestro trabajo en el Señor no es en vano”16. Él dice que viene y delante de Él viene Su galardón, o sea… Vamos a leerlo bien, dice:

“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo…”.

Dice:

“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”. (Apocalipsis 22, verso 12).

Y de esto mismo habló Jesús en San Mateo, capítulo 16, verso 27, cuando dijo:

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”.

Y ahora, esto es para el Día Postrero, en donde San Pablo dijo [1 Corintios 15:51-54]:

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados,

en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria”.

De ahí en adelante ni un hijo de Dios morirá. ¿Por qué? Porque tendremos un cuerpo eterno, y si es un cuerpo eterno es un cuerpo inmortal, un cuerpo perfecto, igual al de nuestro amado Señor Jesucristo.

Vean que es para el tiempo de la Trompeta Final, para el tiempo de la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final del Evangelio del Reino, revelándonos el misterio de Su Venida.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta noche dándoles testimonio de EL SÉPTIMO SELLO Y LA NUEVA CREACIÓN.

Que las bendiciones del Séptimo Sello, de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y pronto todos seamos transformados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Pasen todos muy buenas noches, y dejo con nosotros nuevamente al reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar nuestra parte en esta ocasión.

En lo que llega Miguel…

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA NUEVA CREACIÓN”.

¿Dónde están las personas que verían ese misterio del Séptimo Sello y la Nueva Creación? Pues aquí estamos, en la América Latina y el Caribe, aquí en la República Mexicana una parte y otra parte en cada país latinoamericano y caribeño.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde, y pasen todos muy buenas noches.

Con nosotros el reverendo Miguel Bermúdez Marín.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA NUEVA CREACIÓN”.

[Revisión marzo 2019]

1 San Juan 3:13

2 San Juan 12:24

3 2 Pedro 3:8

4 Apocalipsis 3:14

5 San Juan 8:42

6 San Juan 5:46

7 San Juan 8:39-40

8 San Juan 8:56-58

9 San Juan 1:1-4

10 Apocalipsis 4:1

11 2 Reyes 2:8-15

12 Sellos, pág. 482-483, párr. 199

13 San Mateo 24:27, San Lucas 17:24

14 Habacuc 2:14, Isaías 11:9, Zacarías 14:9

15 San Mateo 25:6-10

16 1 Corintios 15:58

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