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Muy buenos días, amados hermanos y amigos presentes. Es para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes este tema: “EL SÉPTIMO SELLO Y LA SÉPTIMA TROMPETA”.

Para lo cual quiero leer en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 al 5, y Apocalipsis, capítulo 11, versos del 15 al 19. Dice así Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 al 5:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

Y en Apocalipsis, capítulo 11, verso 15 en adelante, dice:

“El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.

Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios,

diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.

Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.

Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: “EL SÉPTIMO SELLO Y LA SÉPTIMA TROMPETA”.

El Séptimo Sello es la Venida del Señor. El Séptimo Sello es Cristo, y el Séptimo Sello siendo abierto aquí en la Tierra, siendo cumplido aquí en la Tierra, es la Venida de Cristo siendo cumplida aquí en la Tierra.

Hablándonos el precursor de la Segunda Venida de Cristo sobre este Séptimo Sello, nos dice en el libro de Los Sellos en español, página 469, nos dice… Vamos a leer ese pasaje donde nos habla acerca de una constelación de ángeles de Dios, los cuales son los ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil y otro Ángel que era diferente a los demás, los cuales aparecieron sobre los cielos de Arizona en febrero 28 de 1963; y fue tomada esta foto, la cual fue una foto misteriosa para la ciencia, porque no tuvieron una explicación a esta nube formada a una altura de 26 millas y con un tamaño de 30 millas de ancho1.

Fue misteriosa esta nube porque a esa altura no hay humedad para formar nubes; por lo tanto, está en un lugar, en una altura donde no se pueden formar nubes, por eso es misteriosa. Y también hay fotos en algunas revistas norteamericanas y explicaciones acerca de esa nube, donde también colores del arco iris eran vistos.

Y ahora, veamos la explicación que da el reverendo William Branham acerca de esta nube; página 469 del libro de Los Sellos en español dice:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel (o sea, este que se encuentra aquí). Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’. ¿Se acuerdan?

154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello (¿Cuál es el Ángel que tiene el Séptimo Sello? Este Ángel que está aquí), lo cual he mantenido como una pregunta en mi mente toda mi vida. Los otros Sellos significaron mucho para mí, desde luego; pero ustedes no se imaginan lo que ha significado este séptimo”.

Ahora vean, el Séptimo Sello lo tiene este Ángel que era diferente a los demás; o sea, que este Ángel en Su Venida a la Tierra cumple el contenido del Séptimo Sello, que es la Venida del Señor; porque este Ángel es nada menos que el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo envuelto en una nube, una nube formada por ángeles, una nube de gloria, de la cual habló Cristo en San Mateo, capítulo 24. Veamos lo que Cristo dice; capítulo 24, verso 30 al 31, dice:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Cristo anuncia que será vista la señal del Hijo del Hombre en el cielo, “y verán al Hijo del Hombre viniendo en las nubes” o “sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”, y aquí lo encontramos viniendo en las nubes del cielo.

Y aquí, vean, estas nubes están formadas por ángeles de Dios, los ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil, y esta parte de la nube formada por el Ángel que era diferente a los demás. Ese Ángel es nada menos que Cristo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová que se manifestó a Moisés y envió a Moisés para la liberación del pueblo hebreo.

Encontramos que también en aquel tiempo aparecía este Ángel en una nube. ¿Recuerdan la nube o Columna de Fuego? Ahí tenemos ese mismo Ángel en el Antiguo Testamento apareciendo en esa nube: la nube de fuego durante el día - o durante la noche, y nube que hacía sombra sobre el pueblo hebreo.

Y ahora aparece en febrero 28 de 1963 con estos ángeles de las siete edades de la Iglesia gentil; todos están en sus cuerpos teofánicos, que es el cuerpo de la sexta dimensión. Y así fue vista la señal del Hijo del Hombre en el cielo.

En Apocalipsis también nos habla, en el capítulo 10, verso 1 en adelante, del Hijo del Hombre, y dice:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube (aquí lo tienen; aquí está el Ángel Fuerte envuelto en esta nube, que está formada por ángeles, por los siete ángeles mensajeros), con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.

Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas.

Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo,

y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más,

sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.

La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.

Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.

Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre.

Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes”.

Ahora vean cómo Juan aquí, en la revelación apocalíptica (o sea, en el libro del Apocalipsis), representa a la Iglesia de Jesucristo y a sus ángeles mensajeros; y en este capítulo 10 de Apocalipsis encontramos a Juan recibiendo la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo. Esto representa a la Iglesia de Jesucristo en el Día Postrero con Su Ángel Mensajero del Día Postrero, recibiendo la Venida de Cristo y Cristo dándole ese Librito, el cual abrió en el Cielo, el cual es el Libro de la Redención, el Título de Propiedad de los Cielos y de la Tierra, el cual ninguna persona —ni en el Cielo ni en la Tierra ni debajo de la Tierra— podía tomar y abrir en el Cielo, ni siquiera podía persona alguna mirar ese Libro.

Y ahora, Cristo lo tomó en el Cielo, pues Cristo es el único digno para tomar ese Libro; lo toma en el Cielo en Apocalipsis, capítulo 5. ¿Y qué hace con ese Libro? Veamos lo que dice. Apocalipsis, capítulo 5, verso 1 al 7, dice:

“Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.

Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?

Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.

Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.

Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono.

Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;

y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;

y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”.

Aquí podemos ver que este Librito sellado con siete sellos, que se encuentra en este capítulo 5 en la diestra, en la mano del que está sentado en el Trono (o sea, en la mano de Dios), nadie podía tomar ese Libro y abrirlo, ni siquiera mirar ese Libro; nadie era digno, excepto el Señor Jesucristo. Y Él se encontraba en el lugar de Intercesión, en el Trono de Dios, haciendo intercesión por todos los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero.

Y hasta que el último de los que tienen sus nombres allí esté manifestado en este planeta Tierra en carne humana, y Cristo haga intercesión por esa persona, no puede Cristo salir del Trono de Intercesión en el Cielo, no puede salir de Su labor de intercesión en el Cielo, porque se quedaría, entonces, alguno o algunas personas de las que están escritas en ese Libro, se quedarían sin redención, se quedarían sin lavar sus pecados en la Sangre de Cristo.

Por lo tanto, se requiere que todos estén aquí presentes; se requiere que todos los hijos e hijas de Dios hayan nacido en este planeta Tierra para Cristo poder salir del Trono de Intercesión y tomar ese Libro sellado con siete sellos, abrirlo en el Cielo y hacer Su reclamo de todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa.

Ahora, Cristo ha estado llevando a cabo la Obra correspondiente a este Libro de los Siete Sellos; aunque no ha estado abierto ese Libro ni ha estado en la mano de Cristo, pero Cristo ha estado haciendo la Obra correspondiente a la redención conforme a ese Libro; y cuando haya cumplido lo que está señalado en ese Libro de los Siete Sellos que Él debe cumplir, Él entonces sale del Trono de Intercesión y toma ese Libro, lo abre el Cielo, y luego lo trae a la Tierra y lo entrega a un hombre para que ese hombre se lo coma.

Ahora vean, todo eso es el plan original de Dios, el cual estuvo allá en el Huerto del Edén; pero Adán no comió ese Título de Propiedad.

Eso era lo que significaba comer del Árbol de la Vida, pero Adán no esperó; porque Cristo tenía que estar hecho carne para poder comer del Árbol de la Vida Adán; pero no esperó, se adelantó él y Eva, y para ellos arruinaron todo el Programa de vida eterna; y cayó Adán y Eva de la vida eterna y vinieron a ser mortales; perdieron el derecho a vivir eternamente en el cuerpo que ellos tenían y perdieron, por consiguiente, el derecho a Adán ser rey eternamente sobre este planeta Tierra, estando viviendo en aquel cuerpo que Dios le creó; y perdió también el derecho para su descendencia.

Pero ahora, por medio de Cristo, el segundo Adán (pues la Escritura habla de Cristo Jesús como el segundo Adán)… Vean, el gran apóstol San Pablo nos dice en Primera de Corintios, capítulo 15, verso 45 en adelante:

“Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante (¿Y el postrer Adán quién es? Jesucristo nuestro Salvador)”.

Y ahora, el derecho a vivir eternamente en un cuerpo y el derecho a reinar sobre este planeta Tierra lo perdió Adán y su descendencia, el primer Adán y su descendencia perdió ese derecho; y ahora el segundo Adán, que es nuestro amado Señor Jesucristo, tiene ese derecho.

Y ahora, vean cómo el Arcángel Gabriel habla con la virgen María y le comunica lo que Dios va a realizar en la vida de la virgen María, la cual fue la mujer escogida, elegida por Dios para ser el instrumento de Dios, para por medio de ella venir a nacimiento el cuerpo físico del Mesías. Dice en el libro de San Lucas, capítulo 1, verso 26 en adelante:

“Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David (o sea, descendiente del rey David); y el nombre de la virgen era María.

Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres”.

Recuerden que Dios había dicho en Génesis, capítulo 3, verso 15, que la simiente de la mujer heriría al diablo en la cabeza, heriría a la serpiente en la cabeza. Y ahora, la simiente de la mujer —o sea, un hijo que nacería por medio de una mujer—, vean ustedes, va a ser el hijo, el niño que nacerá de la virgen María.

“Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería ésta.

Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios”.

Es una bendición grande cuando una persona halla gracia delante de Dios, y esa persona viene a ser también una persona escogida por Dios para llevarse a cabo en ella un Programa de Dios.

“Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.

Éste será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”.

El niño que nacería por medio de la virgen María sería el heredero al Trono de David, y por consiguiente sería el rey sobre el pueblo hebreo y sobre toda la humanidad.

“Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.

Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”.

Vean ustedes que Dios crearía en el vientre de María esa célula de vida, la cual se multiplicaría y formaría el cuerpo que nacería en Belén de Judea, el cual sería llamado Jesús.

También le da la noticia el Arcángel Gabriel a María diciéndole acerca de Elisabet, la esposa del sacerdote Zacarías, de la cual le dice:

“… he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril…”.

Así que vean ustedes, en cuanto al nacimiento natural, Juan el Bautista le llevaría seis meses a Jesús.

“… porque nada hay imposible para Dios.

Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.

En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña (porque Elisabet y el sacerdote Zacarías vivían, ¿dónde?, en las montañas de Judea), a una ciudad de Judá;

y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet.

Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre (Juan el Bautista saltó allá en el vientre de Elisabet; tenía ya unos seis meses); y Elisabet fue llena del Espíritu Santo,

y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.

¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?

Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre”.

Juan el Bautista, el precursor de la Primera Venida de Cristo, vean ustedes, cuando llega la virgen María y saluda a su parienta Elisabet, cuando Juan el Bautista oyó (porque los niños estando en el vientre escuchan)…, aquí dice (vamos a ver):

“Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre”.

¿De qué saltó en su vientre? De alegría; se puso contento Juan el Bautista.

El Arcángel Gabriel había dicho al sacerdote Zacarías que Juan el Bautista sería lleno (¿de qué?) del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre2, y allí está recibiendo Juan el Bautista el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo; pues Elisabet fue llena del Espíritu Santo…, dice: “… y Elisabet fue llena del Espíritu Santo…”, y por consiguiente Juan el Bautista también fue lleno del Espíritu Santo allí; y saltó de alegría en el vientre de Elisabet.

“Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor”.

Y esa bendición es también para cada uno de ustedes y para mí también, porque bienaventurados los que han creído, porque se cumplirá en ellos lo que Dios les ha prometido.

Y ahora, vean ustedes cómo Juan el Bautista aun estando en el vientre de su madre saltó de alegría, supo que allí había llegado el Mesías en el vientre de María; y fue lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre.

Juan el Bautista fue el precursor de la Primera Venida de Cristo, el cual vino en el espíritu y virtud de Elías, o sea, vino el ministerio de Elías manifestado por tercera vez en Juan el Bautista. Ese fue el mensajero que Dios enviaría preparándole el camino al Mesías.

Y ahora, viendo nosotros este gran misterio de la Venida del Mesías en medio del pueblo hebreo dos mil años atrás y cómo Dios fue llevando a cabo todas las cosas…; y envió a Su Arcángel Gabriel para hablarle al sacerdote Zacarías y también a la virgen María, y darle esta buena noticia a Zacarías, de que tendría un hijo y sería el precursor de la Primera Venida de Cristo, sería un profeta… Y cuando un padre y una madre tienen un hijo y es un profeta de Dios, eso es una bendición grande; es la bendición más grande que pueden tener.

Y ahora, aunque ya estaban ancianos, vean ustedes, Dios les dio la bendición que ellos querían: tener un hijo; y les dio una bendición tan grande que vino a ser un profeta de Dios, del cual Jesucristo dice que es el mayor de los nacidos de mujer3, porque fue el precursor de la Primera Venida de Cristo; como también el precursor de la Segunda Venida de Cristo es el Ángel Mensajero mayor de los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil.

Y ahora, vean ustedes cómo todo se cumplió en forma sencilla; y vean cómo ahora el segundo Adán está apareciendo en esta Tierra por creación divina, Su cuerpo físico; luego nació en Belén de Judea, conforme a las profecías del nacimiento del Mesías, conforme a Miqueas, capítulo 5, verso 2, que el Mesías tenía que nacer en Belén de Judea (San Mateo, capítulo 2, también nos habla de ese gran evento); y luego tenía que ser descendiente del rey David.

Y vean ustedes, José era descendiente del rey David y la virgen María era descendiente del rey David también, por eso fue que tuvieron que ir a Belén de Judea en el censo que se llevó a cabo en aquel tiempo; y como todas las cosas obran para bien, Jesús no podía nacer en Nazaret. Y si no se realizaba ese censo en aquel tiempo, ¿José y María dónde se iban a quedar? Se iban a quedar en Nazaret, allí, e iba a nacer Jesús en Nazaret.

Pero algunas veces suceden cosas en momentos difíciles, en donde algunas veces las personas dicen: “Pero no es conveniente”; pero si es conforme al Programa de Dios, sí es conveniente.

No era conveniente José y María salir para otra ciudad, y caminando a pie o en burro; no era conveniente, pues ya estaba en el mes número nueve, el mes para dar a luz, había ya entrado a ese mes; y no es conveniente irse de una ciudad a otra caminando a pie, o caminando en burro (que era la transportación que tenían en aquel tiempo), o en camello si tenían más dinero y alquilaban uno.

Y ahora, no era conveniente físicamente, pero era conveniente bíblicamente para que naciera en Belén de Judea; y algunas veces, cuando humanamente nosotros no haríamos ciertas cosas porque no es conveniente humanamente hablando, suceden cosas en donde algunas veces el Gobierno ordena —como en este caso— un censo…, y que cada persona vaya a la ciudad a la cual pertenece, vaya a la tribu a la cual pertenece y a la familia a la cual pertenece, para que sea registrado en ese censo en esa ciudad. Así sucedió en aquel tiempo.

Y llegando a Belén de Judea, le llegó el momento de dar a luz a María, y no encontraron lugar en el mesón, o sea, en el hotel o casa de hospedaje; todo estaba lleno ¿por qué? Porque, a causa del censo, las personas que pertenecían a la tribu de Judá tenían que venir a ese territorio; y los que pertenecían a la descendencia de Isaí pues tenían que venir a Belén de Judea para ser registrados allí en el censo. Y por cuanto estaban viniendo de diferentes ciudades personas que pertenecían a la descendencia de Isaí, y por consiguiente también muchos a la descendencia del rey David…

Isaí tuvo más hijos, David era el octavo hijo. Y de todos los hijos de Isaí venían a Belén de Judea los descendientes de los hijos de Isaí; y entre ellos estaba José y María, que eran descendientes del octavo hijo de Isaí, o sea, del rey David. Y con tantas personas llegando a Belén de Judea, pues se llenó el mesón (o sea, la casa de hospedaje o el hotel) y no había lugar para José y María; para las personas más importantes que estaban visitando esa ciudad no había lugar.

Y ahora, se fueron al lugar donde les colocan pasto a los animales, que se llama el pesebre; y se fueron a esa parte donde estaba el pesebre (y por supuesto, había animales allí, en ese lugar), y allí tuvo un parto de emergencia la virgen María. ¿Por qué un parto de emergencia? Porque tuvo que dar a luz en ese lugar, porque no fue llevada ni al hospital, ni hubo lugar en el hotel para ella; por lo tanto tuvo que dar a luz en el lugar allí donde se encontraba; y fue colocado en el pesebre el Salvador del mundo, Jesucristo.

Ahora, para muchas personas es inconcebible que Dios haga tales cosas, que esté enviando a este mundo al Mesías para nacer en este mundo y que no le tenga un buen hospital o una buena casa, con una o dos buenas comadronas (o sea, parteras) para que atiendan el nacimiento del Mesías; pero Dios obra en la forma en que ya Él desde antes de la fundación del mundo determinó.

Su Primera Venida es como el Cordero de Dios, y los corderos pues nacen entre los demás animales; y si a una oveja le llega el momento de dar a luz y está cerca del pesebre, pues ahí mismo nacen los corderitos de la oveja que está dando la luz; y allí tenemos a la virgen María, una buena oveja de Dios.

Dios representa a Sus hijos en ovejas. Ovejas; hay ovejas hombres y mujeres, o sea, ovejas mujeres y ovejas hombres.

Y ahora, la virgen María es una oveja dando a luz un Corderito, el cual será el Cordero de Dios para…, o el cual es el Cordero de Dios para el Sacrificio de la Pascua, Sacrificio que se llevaría a cabo en el tiempo determinado por Dios, y eso sería cuando el Mesías tuviera 33 años; pero eso nadie lo sabía; pero sería a la mitad de la semana número setenta.

Y cuando está dando a luz allí la virgen María, para llegar a la mitad de la semana número setenta faltaban 33 años; por lo tanto, el Mesías estaría sobre la Tierra en ese cuerpo humano pero que fue creado por Dios (un cuerpo perfecto, un cuerpo sin pecado), estaría viviendo en ese cuerpo por 33 años; y al final de esos 33 años, al final de Su Venida, la vida le sería quitada al Mesías, al cuerpo le sería quitada la vida física, porque Él tomaría nuestros pecados y se haría mortal.

Lo único que hizo mortal a Jesucristo físicamente fue nuestros pecados; nuestros pecados hicieron mortal a Cristo, como también el pecado hizo mortal a Adán y a Eva; porque la paga del pecado es muerte.

Y ahora, Adán, si no se hubiera contaminado con el pecado, todavía estaría viviendo en este planeta Tierra en el cuerpo físico que Dios le dio allá en el principio; y si Jesús no hubiera tomado nuestros pecados, todavía estuviera viviendo en la Tierra en aquel cuerpo físico que nació de la virgen María.

Cristo dijo en una ocasión, hablando de Sí mismo y de Su cuerpo4: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda (o sea, Él solo continúa viviendo por toda la eternidad); pero si el grano de trigo cae en tierra y muere, mucho fruto lleva”, o sea, muchos hijos e hijas de Dios a imagen y semejanza de ese primer grano trigo, de ese primer hijo de Dios, que vino a este mundo como el segundo Adán.

Todos los hijos e hijas de Dios serán a imagen y semejanza de Cristo, con un cuerpo eterno creado por Dios, un cuerpo inmortal e incorruptible, y con un espíritu teofánico de la sexta dimensión, inmortal e incorruptible también; y eso será el fruto del grano de trigo, el Hijo del Hombre que murió dos mil años atrás en la Cruz del Calvario.

Y ahora, para llevarse a cabo ese Programa a través del segundo Adán, se requiere que por medio del segundo Adán nazcan todos los hijos e hijas de Dios. Porque por medio del nacimiento del primer Adán todos están condenados a muerte; y por eso es que al nacer los seres humanos aquí en la Tierra a través de la unión de un hombre y de una mujer, nacen con la sentencia de muerte ya desde que nacen: porque vienen por medio de la unión de un hombre y de una mujer, y vienen en un cuerpo contaminado con el pecado.

Y Cristo, vean ustedes, tomó un cuerpo semejante o parecido al cuerpo de pecado; porque el cuerpo de pecado es el cuerpo que nace por medio de un hombre y de una mujer, porque nace por causa del pecado original allá en el Génesis, y por consiguiente nace ya sentenciado a muerte; porque la paga del pecado es muerte; y el cuerpo físico del ser humano es el fruto del pecado allá en el Huerto del Edén.

Pero ahora por medio del segundo Adán, el cual vino Su cuerpo físico por creación divina y por consiguiente vino sin pecado, ahora por medio del segundo Adán, al creer en el segundo Adán (nuestro amado Señor Jesucristo) como nuestro Salvador y lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu Santo, obtenemos el nuevo nacimiento; y así es como nacemos en el Reino de Dios.

Nacemos en el Cuerpo Místico de Cristo, en Su Iglesia, como hijos e hijas de Dios; ya no como hijo de nuestros padres terrenales, sino como hijos e hijas de Dios, por medio del segundo Adán, recibiendo ese nuevo nacimiento, en donde obtenemos un espíritu teofánico de la sexta dimensión.

Cuando nacimos por medio de papá y mamá obtuvimos un espíritu del mundo, el cual inclina al ser humano hacia el mal; y recibimos un cuerpo también del mundo, un cuerpo mortal, corruptible y temporal. Pero cuando hemos nacido de Dios, cuando hemos nacido por medio de Cristo, cuando hemos obtenido ese nuevo nacimiento: hemos nacido en el Reino de Dios, en la Familia de Dios, en la Casa de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, por cuanto nuestro nombre está escrito en el Libro de la Vida del Cordero, está escrito en ese Libro sellado con siete sellos.

Y al nacer de nuevo, pertenecemos a la Familia celestial; de lo cual San Pablo nos habla en su carta a los Efesios, en el capítulo 2, verso 19 en adelante, cuando dice:

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios…”.

Cuando hemos nacido de nuevo, hemos venido a ser un miembro de la Familia de Dios manifestado aquí en la Tierra.

“… edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;

en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”.

Aquí vean ustedes cómo al creer en Cristo como nuestro Salvador y lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu Santo, hemos nacido en la Familia de Dios.

Así como cuando obtuvimos este cuerpo físico y obtuvimos el espíritu del mundo que entró en nuestro cuerpo físico nacimos en la familia terrenal de nuestros padres terrenales; pero cuando creímos en Cristo como nuestro Salvador y lavamos nuestros pecados en la Sangre de Cristo, nacimos en la Familia de Dios, nacimos en la Casa de Dios como hijos e hijas de Dios, cada uno en su debido tiempo, en su debida edad y dispensación.

Y ahora, podemos ver que lo que Jesucristo ha estado realizando desde que ascendió al Cielo hasta este tiempo final es nada menos que la creación de una nueva raza que tendrá el gobierno de este planeta Tierra y del universo completo; una raza perfecta y eterna, que tendrá un cuerpo físico eterno y un espíritu teofánico eterno también; y se comienza por obtener primero el espíritu teofánico eterno, el cual obtenemos al nacer de nuevo.

Así recibimos un espíritu teofánico de parte de Dios, un espíritu teofánico como el Espíritu, como el cuerpo teofánico de nuestro Señor Jesucristo, en el cual Jesucristo estuvo manifestado por millones de años, en el cual y desde el cual creó los Cielos y la Tierra, y desde el cual trajo a existencia a Adán.

Primero lo trajo a existencia en ese cuerpo teofánico, lo trajo a existencia en la sexta dimensión, dándole un cuerpo teofánico de la sexta dimensión; y así lo hizo a imagen Suya, porque la imagen de Dios es Su cuerpo teofánico de la sexta dimensión; y no sabemos cuántos años, siglos, milenios o millones de años estuvo Adán viviendo en ese cuerpo teofánico.

Luego le creó un cuerpo físico del polvo de la tierra, un cuerpo de carne, hueso y sangre, y colocó en ese cuerpo a Adán, el cual ya tenía su cuerpo teofánico; por lo tanto, lo que colocó dentro de ese cuerpo que creó Dios del polvo de la tierra fue un hombre de la sexta dimensión llamado Adán, lo trajo y lo colocó dentro de un cuerpo físico creado por Dios aquí en la Tierra.

Y no sabemos cuántos años, cuánto tiempo estuvo Adán en ese cuerpo físico, hasta que hubo un momento en que Dios dijo que no halló ayuda idónea para Adán de entre todas las hembras creadas en esa Creación; y colocó sueño sobre Adán.

Esa fue la primera anestesia que fue colocada en un ser humano en este planeta Tierra, y la recibió el primer hombre que estuvo, que apareció aquí en la Tierra; fue Adán. Y ahí tenemos al primer médico que hizo la primera operación, la primera cirugía; y no dejó marca de esa cirugía.

Y llevó a cabo esa cirugía para tomar de su costado (dice) una costilla. Colocó sueño sobre Adán, hirió, abrió en su costado, tomó de su costado una costilla y le creó una compañera a Adán; cerró el costado de Adán, y Adán continuaba dormido, y Dios estaba haciéndole una compañera a Adán. ¿Es posible eso?

Ahora la ciencia, miren, ha descubierto que pueden tomar genes de la piel o de la sangre de una persona, guardarlos, y luego, dentro de cierta cantidad de tiempo, colocarlos en una mujer para que tenga un niño (ya ellos saben cómo hacer eso; y eso le llaman clonación, ¿verdad?); y realizar eso de clonación, de modo que el niño que nazca sea igualito a aquel del cual tomaron esos genes, y aparece otra persona igualita a aquella que existió tiempo atrás.

Y ahora, miren, Dios toma del costado de Adán y de ahí forma una compañera para Adán; y coloca en ese cuerpo femenino… El espíritu femenino lo sacó de Adán (porque todo estaba en Adán), lo sacó también de Adán, y lo colocó en ese nuevo cuerpo que Dios hizo; y cuando Adán despertó de la anestesia (para que lo entendamos en términos nuestros), cuando despertó y miró, vio una criatura que no era ninguno de los animales del campo, sino era una criatura que nunca antes Adán la había visto aquí en la Tierra; y cuando la mira, y ella al lado de Adán, y toca y compara: “Esto es carne de mi carne”; y toca bien y ve que tiene hueso, dice: “Y esto, esto es hueso de mis huesos”5. Y ahora, vean ustedes, y era espíritu de su espíritu también.

Y ahora Adán se puso muy contento. ¿Quiere saber lo contento que Adán estaba? ¿Les gustaría saber lo contento que Adán estaba? Pues los que son casados piensen cuando ustedes se encontraron con su compañera; cuando la vieron y les despertó ese sentir allá en su interior, en su alma, así Adán se sintió. Se sintió tan contento y feliz que le dio gracias a Dios y seguida le puso nombre: Ishshah, que significa ‘varona’.

Y ahora, podemos ver que ellos eran muy felices. Ellos estaban durante todo ese tiempo como novios, estaban allí como novios; no habían tenido hijos todavía; porque ellos tenían que esperar que la Palabra, que es Cristo, el Árbol de la Vida, que estaba en medio del Huerto del Edén…

Ese Árbol de la Vida es Cristo, y Cristo estaba allí en Su cuerpo teofánico en medio de ellos; pero ya Cristo le había hecho un cuerpo físico a Adán, y Eva también tenía su cuerpo físico; pero Cristo, que es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es el mismo Dios, todavía no se había hecho un cuerpo físico, un cuerpo de carne.

Y para comer del Árbol de la Vida, Cristo tenía que hacerse carne, hacerse Su cuerpo de carne, para poder comer entonces Adán del Árbol de la Vida y vivir eternamente; pero no esperaron, se adelantaron, y perdieron la oportunidad que estaba delante de ellos de vivir eternamente en aquel cuerpo físico que habían recibido.

Pero, por cuanto todas las cosas obran para bien para los hijos e hijas de Dios, y todo obra para bien para el Programa Divino, encontramos que ya Dios desde antes de la fundación del mundo sabía que eso iba a suceder; por lo tanto, Dios tenía la solución al problema que allí comenzó en el Huerto del Edén.

Allí también —¿saben ustedes una cosa?— estaba el árbol de ciencia del bien y del mal, que es el diablo. Así como el Árbol de la Vida es Cristo, una persona, el árbol de ciencia del bien y del mal es el diablo.

Y ahora, el diablo se encarnó antes que Cristo y se encarnó en la serpiente, que era un hombre parecido a Adán; era un animal, era un hombre, pero era un animal porque no tenía alma; y por eso era el animal más astuto, más inteligente de todos los animales del campo. Tenía espíritu; y la astucia y la inteligencia terrenal está (¿dónde?) en el espíritu de la persona.

Y por esa causa el diablo no se encarnó en otro tipo de animal, sino en la serpiente, que razonaba, hablaba también (vean, habló con Eva), razonaba también; le dijo6: “¿Conque Dios ha dicho que no coman de los árboles del campo?”, y comenzó una conversación con Eva.

Y ahora, si les extraña a algunas personas que la serpiente hablara en aquel tiempo, pues no les debe extrañar, porque aun hasta los loros hablan y son más pequeños, y las cotorras también.

Así que, si los loros y las cotorras hablan, cuánto más la serpiente, que habló con Eva y que tenía espíritu y que razonaba, y era el animal más inteligente y más astuto de todos los animales; pero con la maldición que Dios le echó perdió su forma erecta que tenía, en la forma y apariencia de un hombre; pero era un gigante. De ahí vinieron los gigantes que aparecen en Génesis, capítulo 5 y capítulo 6, y de esa línea de gigantes venía también Goliat.

Ahora, podemos ver que esa línea de gigantes vino de la serpiente, que era el animal más astuto y que era el animal más cerca al ser humano.

La ciencia está buscando el eslabón perdido, y lo único que encuentra entre el hombre y la raza animal es el chimpancé. Y ha estado descubriendo tumbas y restos de fósiles, y dice que ha encontrado entre el animal y el ser humano una raza, y dice que esa es la raza humana en su etapa primaria; pero lo que ha estado desenterrando es o son cuerpos de esa raza animal (llamada la raza de la serpiente), que eran gigantes en su mayoría; aunque en medio de los seres humanos hay personas altas, hay personas medianas y hay personas pequeñas también.

Y ahora, hay también… En las diferentes edades de la persona, usted encuentra una persona que es alta, usted la encuentra pequeñita también. ¿Cómo puede encontrar una persona que es bien alta, encontrarla pequeñita? Pues le da hacia atrás veinte años, treinta años, o cuarenta años o cincuenta años, y lo encuentra naciendo de su madre pequeñito.

Y ahora, pues la ciencia puede encontrar de esa raza de la serpiente, puede encontrar cuerpos gigantes, puede encontrar cuerpos medianos y puede encontrar cuerpos pequeñitos; pues si encuentra los cuerpos de los que tenían 1 día de nacido o 2 días de nacido, pues los van a encontrar pequeñitos; si encuentra los cuerpos de los que tenían 1 año o 2 años, los van a encontrar más grandes; si encuentran los cuerpos de los que tenían 15 años, pues ya los van a encontrar grandísimos; y si encuentran los que tenían ya 20 o 30 años, los encuentran a la estatura máxima. ¿Ven? Así que podrán encontrarse con todas esas sorpresas, pero, miren, la explicación es sencilla.

Y ahora, el que hayan existido miles de años o millones de años atrás, pues podemos ver que esa raza de la serpiente existía antes del ser humano ser colocado en este planeta Tierra.

Y ahora, no tocaremos mucho de esto, ya que tendríamos que ir al tiempo antes de Adán y Eva, y no vamos a ir muy allá. Vamos a estar hablando de Adán y Eva hacia acá, que es el tiempo que nos corresponde a nosotros; y principalmente nos corresponde de Cristo hacia acá.

Y ahora, como descendientes del segundo Adán, miren, cuando nacimos en esta Tierra aparecimos como descendientes del primer Adán; pero cuando hemos recibido a Cristo como nuestro Salvador y hemos lavado nuestros pecados en la Sangre de Cristo y hemos recibido Su Espíritu Santo, hemos recibido ese espíritu teofánico de la sexta dimensión, y tenemos ya el espíritu o cuerpo teofánico de la sexta dimensión, en el cual Jesucristo estaba antes de la creación del universo y a través del cual Cristo habló a existencia todo el universo. Es llamado el Verbo, que era con Dios y era Dios, o sea, Dios en Su cuerpo teofánico, el cual es el mismo Señor Jesucristo.

Encontramos que el que creó los Cielos y la Tierra, el que creó el universo completo, fue un hombre de la sexta dimensión, llamado el Verbo, que era con Dios y era Dios, o sea, el mismo Dios en Su cuerpo teofánico. En ese cuerpo estaba toda la Creación condensada; por lo tanto de ahí, de ese cuerpo, saldría toda la Creación. “Por Él fueron hechas todas las cosas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En Él estaba la Vida”. ¿Y la Vida del universo de dónde vino? Pues de Él, de Cristo, el Verbo, la Palabra.

Y ahora encontramos que las palabras del Génesis, capítulo 1, verso 1, que dicen: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”, encuentran una explicación más amplia en las palabras de San Juan, capítulo 1, verso 1 al 18, y Hebreos, capítulo 1, verso 1 al 3; porque por Él y para Él fueron hechas, creadas, todas las cosas, y Él las creó para Él.

Y ahora, este Verbo, que era con Dios y era Dios (el cual es el mismo Dios en Su cuerpo teofánico), se creó un cuerpo de carne en el vientre de María, el cual nació en Belén de Judea; y cuando apareció en ese cuerpo de carne era nada menos que el Verbo hecho carne, el mismo Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

Por eso les hablaba a los vientos y al mar cuando estaban embravecidos, y le decía7: “Enmudece”, y se calmaban, se terminaba la tempestad. También habló a los panes y los peces Palabra creadora y multiplicó los panes y los peces. Solamente la Palabra creadora de Dios puede hacer eso.

Les habló a los apóstoles cuando estaban pescando y no pescaban nada, y les dijo8: “Tiren la red hacia la derecha, y hallarán peces allí”; Él creó peces que Pedro y los discípulos luego pescaron.

Le habló también a la higuera, que no tenía fruto cuando Él fue a buscar fruto, y le dijo: “Nunca nazca de ti fruto alguno, y nunca nadie coma de ti fruto alguno”, y la higuera comenzó a secarse de las raíces hacia arriba. Y los discípulos se maravillaban de lo que estaban viendo, y Él dijo a ellos que no se maravillaran, les dijo: “Si tuviereis fe como un grano de mostaza, no solamente lo de la higuera ustedes podrán hacer, sino que diréis a este monte: ‘Pásate de aquí a allá’ y se pasará, ‘Pásate de aquí al mar’ y se pasará, y nada os será imposible”9.

Y ahora, vean ustedes, está hablándoles a personas que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero; porque para todos los hijos e hijas de Dios vendrá una etapa en donde todos estarán en cuerpos eternos, y así como Jesús obraba, todos los hijos e hijas de Dios podrán hacer todas esas cosas.

Pero aun estando en estos cuerpos mortales, Dios ha ungido mensajeros en diferentes tiempos y ha colocado ese poder en ellos, de tal forma que han hablado la Palabra creadora y las cosas han sucedido. Encontramos al profeta Moisés y también a Josué.

Vean, Moisés hablaba la Palabra y las cosas sucedían; era la Palabra creadora de Dios en la boca de un hombre, de un profeta.

Josué también en una ocasión dijo al sol que se detuviera, y se detuvo; y a la luna le ordenó que se detuviera, y se detuvo también10. ¿Puede acaso un hombre hacer eso? Un hombre no lo puede hacer, pero sí Dios…, Dios sí lo puede hacer; y por cuanto la Palabra de Dios fue colocada en la boca de Josué, por eso habló esa Palabra creadora, esa Palabra de Dios, y fue efectuado lo que él ordenó.

Él no preguntó si se podía, él no preguntó si se iba a formar un desastre en el planeta Tierra o en el universo si se paraba el sol y la luna; él necesitaba que el sol se detuviera, porque ya había comenzado a caer el sol (o sea, ya estaba más o menos a las 3:00 de la tarde, que comienza el sol a caer); y si los enemigos de Josué se iban huyendo al caer la noche, luego se organizaban de nuevo y venían en contra de Josué, y la lucha iba a ser más difícil; pero Josué ya los tenía dominados y ya estaban huyendo. Y cuando las personas van huyendo, no tienen ninguna defensa. El que va huyendo suelta hasta las armas con las cuales se estaba defendiendo, para que no les pese, o porque se turban y se les olvida que la espada que llevan es su defensa.

Y ahora, Josué necesitaba obtener la victoria total en esa batalla: ordenó que el sol se detuviera y que la luna se detuviera; y se detuvieron.

Y dice la historia bíblica que ese es el día más largo que la raza humana ha tenido, y aun la ciencia ha descubierto que eso existió, fue así; porque al calendario de la Tierra le falta un día, y encontraron que ese es el día en que Josué ordenó que el sol se detuviera; y lo que le faltaba ahí, el profeta Isaías detuvo el sol, y no solamente lo detuvo, sino que lo hizo caminar hacia atrás.

El sol viene caminando de este a oeste y la Tierra va caminando de oeste a este. Y ahora, Isaías le dice al rey… Si Dios hace que el sol camine 10 grados hacia adelante, pues el milagro no es tan grande, porque hacia adelante es que siempre ha estado caminando.

Es como usted; si usted logra correr (vamos a decir) 20 kilómetros hacia adelante, y usted le dice a una persona: “Mira, yo te voy a mostrar un milagro que yo voy a hacer: voy a caminar hacia delante 25 kilómetros corriendo; voy a correr a 25 kilómetros y tú lo vas a ver”, bueno, aunque parezca ser un milagro, no es un milagro tan grande, porque la persona corre hacia adelante ya sea a 10, a 15, a 20 o 25, o a 30 kilómetros, o a más kilómetros, y siempre hacia adelante; pero si le dice: “Yo voy a correr 25 kilómetros corriendo de espalda”, ya eso sí es algo más difícil.

Y ahora, Isaías le dice al rey...: Ahora, si Dios adelanta el tiempo 10 grados hacia adelante, pues eso se va a ver como algo común, aunque es un milagro; pero si atrasa 10 grados, eso sí que es un milagro, porque hacer que el sol camine hacia atrás 10 grados, eso es difícil; eso no lo puede hacer ningún hombre. El único que lo puede hacer es el que colocó el sol allí y el que le dio cuerda para que camine siempre del este hacia el oeste.

Y ahora, le dice que Dios va a hacer caminar el sol hacia atrás, haciendo caminar la sombra11; porque por medio de la sombra, el reloj de allá, siendo un reloj el cual dejaba ver la sombra moviéndose…

Cuando usted se para en el sol, y ve y mira hacia los lados y no ve su sombra, ¿qué hora es? Las 12:00 del mediodía, porque el sol está derechito, directito, sobre usted; y así se puede marcar un reloj; y cuando usted ve, se para en cierto sitio y tiene todo marcado (porque hace esas marcas teniendo un reloj en su mano)…, y cuando ya son las 3:00 de la tarde hace la marca allí; y para ese mismo tiempo, si se para ahí y ve su sombra en ese lugar, pues son las 3:00 de la tarde. Pues en aquellos tiempos tenían ese tipo de reloj (no parándose una persona, sino tenían sus instrumentos y todo).

Y ahora, el profeta Isaías le dice al rey que el sol va a caminar hacia atrás, la sombra va a caminar hacia atrás; porque el sol reflejándose en ese reloj, se veía la sombra de esos instrumentos en las diferentes marcas que ellos tenían.

Y ahora, si el sol caminaba hacia atrás, pues la sombra de ese reloj que ellos tenían iba a caminar hacia atrás; y caminó 10 grados hacia atrás. Al caminar 10 grados hacia atrás… Vean ustedes, al caminar 10 grados, ¿cuánto se atrasa? Se atrasa 20 grados o 30 grados.

¿Cómo puede ser posible que se atrase 30 grados? Vamos a ver. Si usted tiene su reloj en las 12:00 del mediodía y le da 10 minutos hacia atrás (no todo de un cantazo, sino que en un lapso de tiempo de 10 minutos usted le va dando…, en vez de hacer que el reloj siga caminando hacia adelante, le va dando hacia atrás), ¿dónde debía estar la aguja? Debía estar en las 12:10, y usted hace que quede en las 12 menos 10 minutos [11:50]. Así que vean dónde tenía que estar: tenía que estar en las 12:10 minutos, y ahora se encuentra en las 12 menos 10 minutos [11:50].

Y ahora, ¿cuántos minutos le va a tomar para llegar a donde estaba la aguja del reloj o donde tenía que estar cuando usted lo hizo caminar hacia atrás? Le va a tomar 20 minutos; y al tomarle 20 minutos, más los 10 que gastó para llegar atrás, son 30.

Y si esos 20 minutos que va a usar para llegar de donde está a donde tenía que estar no los rueda rápido, ¿qué va a suceder? Pues no va a poder llegar en 20 minutos a ese lugar, sino que va a necesitar 30 minutos; por lo tanto serían 30 y 10 = 40. Miren todo el tiempo que necesitaría para volver y acoplarse con el tiempo en forma correcta.

Pero si lo de la sombra de los 10 grados fue en forma consecutiva, que de inmediato Dios moviera la sombra los 10 grados, ya entonces solamente va a necesitar 20 grados para llegar a donde estaba, a donde tenía que estar la sombra; y con 20 o 30 grados luego vuelve el reloj a estar en su lugar.

Pero ese reloj se quedó atrasado 10 grados. Y esos 10 grados de atraso en el tiempo significan mucho para los científicos, más los grados de atraso que Josué ordenó; dice que fue como un día el tiempo que estuvo de día desde el momento en que Josué ordenó que el sol se detuviera; y ahí encontramos un día completo que le falta al calendario del sistema solar, el cual se encuentra (¿dónde?) en la Biblia.

Ahora podemos ver que fue detenido el sol. Ahora, ¿cómo sucedió? Eso no era problema de Josué; él dijo que se detuviera y se detuvo. Si tuvo que caminar hacia atrás el sol, o si tuvo el sol que dejar de caminar hacia adelante, o si tuvo que la Tierra detenerse, ya eso no es problema de Josué; con la Palabra creadora él ordenó lo que él necesitaba y se cumplió.

Y ahora, todos los hijos e hijas de Dios tienen ese poder desde que han recibido el Espíritu de Dios, desde que han nacido en la Casa de Dios.

Así como en su casa todo lo que tienen sus padres es de ustedes, ustedes son los herederos; pero mientras los hijos son niños, no pueden administrar los bienes de su casa. Una persona les da el dinero que tiene a sus hijos pequeños, ¿y qué hacen? Como no han madurado, gastan ese dinero; quizás se van y compran un montón de dulces y de carritos y de muñecos y de muñecas, y malgastan el dinero.

Y ahora, se requiere que el niño vaya creciendo y llegue a la edad de adulto, llegue a la edad en donde es adoptado, y obtenga la herencia que le corresponde; y esa es la adopción de los hijos e hijas de Dios cuando los muertos en Cristo resuciten y nosotros los que estamos vivos seamos transformados, y entonces tendremos toda la herencia divina en nosotros; pero ya habremos llegado a la estatura de una persona perfecta, a la estatura de Jesucristo, ya seremos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo; y entonces, todo lo que Dios tenga para hacer en este planeta Tierra y en el universo completo estará siendo hecho por Jesucristo y Sus hijos, Su Iglesia, durante el Reino Milenial y por toda la eternidad.

Ahora podemos ver que somos herederos de Dios y coherederos con Cristo Jesús Señor nuestro, pero estamos pasando por estas etapas terrenales y aún estamos en este cuerpo mortal; y estando en este cuerpo mortal estamos limitados, y no todos los hijos e hijas de Dios pueden usar todo ese poder divino, aunque todos lo tienen. Es con la fe que es usado todo ese poder divino, y no funciona de otra forma.

Y ahora, para el Día Postrero tendremos la Trompeta Final, esa Gran Voz de Trompeta sonando y llamando a todos los escogidos de Dios en el Día Postrero (o sea, en el séptimo milenio), ¿por qué? Porque ha llegado el tiempo para la adopción de los hijos e hijas de Dios, ha llegado el tiempo para obtener el cuerpo eterno y ser a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Ha llegado el tiempo para los escogidos ser llamados y juntados, los escogidos del Día Postrero, los cuales..., así como fueron llamados y juntados los escogidos de cada edad en el pasado por el Espíritu Santo, Jesucristo, el Ángel del Pacto, manifestado en cada ángel mensajero; en la Edad de la Piedra Angular, en este Día Postrero, a través del Ángel Mensajero de Jesucristo, el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, el Ángel que era diferente a los demás (que aparece aquí, en esta nube formada por ángeles), viene manifestado en Su Ángel Mensajero sonando la Trompeta Final, esa Gran Voz de Trompeta, y llamando y juntando a todos los escogidos de Dios. ¿Por qué? Porque ha llegado el tiempo de la adopción, y llama y junta a los últimos escogidos de Dios en la etapa de la Edad de la Piedra Angular.

Así como hubo un territorio para cada edad, donde estaban los hijos de Dios, para este tiempo final hay un territorio para la Edad de la Piedra Angular, y es la América Latina y el Caribe. Por eso es que la Edad de la Piedra Angular es llena con latinoamericanos y caribeños en este tiempo final; y no importa que algunos hayan viajado a otras naciones, hasta allá les llega el Mensaje.

Y ahora, esta Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final está prometida en la Escritura. Jesús habló de ella cuando dijo:

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos…”.

También San Pablo habló de esa Trompeta diciendo12: “Porque el mismo Señor descenderá del Cielo con Aclamación, Voz de Arcángel y con Trompeta de Dios; y los muertos en Cristo resucitarán primero; y luego nosotros los que vivimos seremos arrebatados en las nubes para recibir al Señor en el aire”. Ahí tenemos esa Trompeta; es la Trompeta de Dios, la Trompeta Final.

Y también en Primera de Corintios, capítulo 15 y capítulo 14, nos habla de la Trompeta. En el capítulo 14, verso 8… verso (vamos a ver)… Primera de Corintios, capítulo 14, verso 8 (sí), dice:

“Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla?”.

Por lo tanto, esa Trompeta de Dios tiene que dar el sonido cierto, el sonido verdadero.

Esa Trompeta de Dios, vamos a ver cuál es, o qué es esa Trompeta de Dios. En Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11, dice así (Juan el apóstol dice):

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

¿Quién es el Alfa y Omega?, ¿quién es el primero y el último? Pues nuestro amado Señor Jesucristo.

Esa Gran Voz de Trompeta es la Voz de Cristo. Es la misma Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final que estará sonando en el Día Postrero y estará llamando y juntando a todos los escogidos de Dios. Es la Voz de Cristo llamando y juntando a todos los hijos e hijas de Dios en la Edad de la Piedra Angular, la Edad de la Adopción; porque ha llegado el tiempo para la adopción de todos los hijos e hijas de Dios, ha llegado el tiempo para la resurrección de los muertos en Cristo y para la transformación de nosotros los que vivimos. Por eso Cristo en este tiempo final nos habla con esa Gran Voz de Trompeta.

Así como habló por medio de cada ángel mensajero; fue la Voz de Cristo; era una Trompeta sonando en cada edad la Voz de Cristo en cada ángel mensajero, llamando y juntando a los escogidos de cada edad. Y ahora, la Voz de Cristo acá en la Edad de la Piedra Angular como una Gran Voz de Trompeta es la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino llamando y juntando a todos los escogidos de Dios.

Él dice en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1:

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de éstas”.

Las cosas que sucederán después de las que ya han sucedido durante las siete etapas o edades de la Iglesia gentil, Cristo las va a mostrar a Su Iglesia.

Y ahora, ¿dónde vamos a subir en este Día Postrero? Vamos a subir donde Cristo está hablando con esa Gran Voz de Trompeta en este Día Postrero.

Él habló en cada una de estas edades, pero ya no está hablando en estas edades; Él está en la Edad de la Piedra Angular. Ahí es donde Él habla con esa Gran Voz de Trompeta todas estas cosas que deben suceder pronto; ahí es donde Él llama y junta a Sus escogidos con esta Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino y nos muestra todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Ahora, si la Trompeta no da sonido cierto, si no da el Mensaje correcto para la Edad de la Piedra Angular, ¿cómo nos vamos a apercibir en este tiempo final?, ¿cómo vamos a estar preparados para ser transformados y raptados en este tiempo final?, ¿cómo vamos a estar listos? Sería imposible.

La Trompeta, que es la Voz de Cristo, tiene que dar el Mensaje correcto para Edad de la Piedra Angular, que es el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, el Hijo del Hombre viniendo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

¿Y cómo nos va a dar a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto? Pues sonando esa Trompeta Final, o sea, Cristo hablando a Su Iglesia en este tiempo final, hablándonos con el Mensaje del Evangelio del Reino, que es la Trompeta de Dios o Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, dando el sonido cierto en este tiempo final.

Y ahora, ¿por medio de quién estará hablando Cristo en este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular, ya que habló por medio de Sus siete ángeles mensajeros y ya se fueron? Vamos a ver por medio de quién estará dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y ese es el mensajero de esa Edad de la Piedra Angular. Vamos a ver quién es: en Apocalipsis 22, verso 6, donde dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿A quién ha enviado? A Su Ángel Mensajero. ¿Para qué? Para mostrar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto.

Por medio de Su Ángel Mensajero es que nos da a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, por medio de Su Ángel Mensajero es que escuchamos la Voz de Cristo, esa Gran Voz de Trompeta, mostrándonos todas estas cosas que deben suceder pronto, en el Día Postrero.

Apocalipsis 22, verso 16, dice: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

¿A quién ha enviado? A Su Ángel Mensajero. Ese es el enviado de Jesucristo, para Jesucristo en Espíritu Santo estar manifestado en él y estar hablando por medio de él, y darle a conocer a Su Iglesia todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

En la boca de ese Ángel Mensajero estará colocada la Palabra de Dios, la Palabra de Cristo, el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, el Mensaje de la Trompeta Final; el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino dando el sonido cierto, el Mensaje cierto, correspondiente a la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino.

¿Cuál es el Mensaje cierto, el Mensaje verdadero, para la Dispensación del Reino? Pues el Mensaje del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Y ahora, hemos visto que esta es la Trompeta Final de la cual habla San Pablo cuando dice en Primera de Corintios, capítulo 15, verso 51 al 55:

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados,

en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria”.

De ahí en adelante la muerte será quitada de los hijos e hijas de Dios, porque ya tendremos el nuevo cuerpo, el cuerpo eterno, y ya la muerte no podrá mandar esos cuerpos a la tumba; ni siquiera la enfermedad tocará esos cuerpos, ni siquiera una gripe, ni siquiera un pequeño germen tocará esos cuerpos, porque son cuerpos inmortales, iguales al de nuestro amado Señor Jesucristo, cuerpos glorificados, para vivir en ellos y con ellos por toda la eternidad.

Ahora, hemos visto que eso es para este tiempo final.

Y ahora, tenemos la promesa de la apertura del Séptimo Sello y tenemos la promesa de la Séptima Trompeta sonando.

Hemos visto que el Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo, la Venida de este Ángel que era diferente a los demás viniendo en carne humana, y eso es la Palabra encarnada en un hombre; y ese hombre es el Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular, y Ángel Mensajero, profeta dispensacional, profeta mensajero de la Dispensación del Reino. Ese es el Ángel del Señor Jesucristo; es el profeta de la Dispensación del Reino.

Y ahora, la Trompeta, la Séptima Trompeta o Trompeta Final. Dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en el libro de Citas, página 129, el verso 1152 y el verso 1150; el 1150 dice:

1150 - “Ahora, tan pronto como esta Iglesia, el misterio del Séptimo Sello es conocido, y los judíos son llamados por el misterio de la Séptima Trompeta que son dos profetas Elías y Moisés…”.

¿Cuál es el misterio de la Séptima Trompeta? Moisés y Elías. ¿Cuál es el misterio del Séptimo Sello? El Ángel que era diferente a los demás, que es el Verbo viniendo en carne humana en Su Ángel Mensajero; eso es la Palabra encarnada en un hombre.

Y en el mismo velo de carne en donde esté el Ángel que era diferente a los demás, manifestado en carne humana, ahí estarán los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús; ahí estará (¿qué?) el Séptimo Sello y la Séptima Trompeta; porque el Séptimo Sello para la Iglesia es la Venida del Señor y la Séptima Trompeta para el pueblo hebreo es la Venida de Moisés y Elías; y el Séptimo Sello y la Séptima Trompeta es la Venida del Señor. ¿Ven?

1150 - “Ahora, tan pronto como esta Iglesia, el misterio del Séptimo Sello es conocido, y los judíos son llamados por el misterio de la Séptima Trompeta que son dos profetas, Elías y Moisés, y ellos regresan y allí es donde los pentecostales están todos enredados; ellos esperan que algo acontezca, y la Iglesia se fue, y eso es a los judíos. Ahora, yo percibo en la mente de alguien diciendo que eso no podía ser Moisés. Sí, es Moisés”.

Y ahora, vamos a ver más abajo. Dice (en el verso 1152 dice):

1152 - “Él dijo que la Gran Trompeta tocaría (o sea, sonaría) (La Gran Trompeta, no trompetas ahora, Fiesta de Trompetas, hay dos de ellos, Moisés y Elías para llamar las Trompetas), sino que debajo de la Gran Trompeta (la venida del Señor, para anunciar a José volviendo, ¿ven?) todas las naciones se reunirían en Jerusalén”.

Y ahora, pasamos a la página 130 del libro de Citas, el verso 1164, donde dice:

1164 – “Recuerden que ‘los que están vivos y queden, no impedirán a los que están durmiendo; porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta…’. La sexta acaba de tocar. Y esa última Trompeta, como el último Sello, será la Venida del Señor. ‘Tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primero’”.

¿Qué es el Séptimo Sello? La Venida del Señor. ¿Qué es la Séptima Trompeta? La Venida del Señor. Y la Séptima Trompeta y el Séptimo Sello son solamente una cosa: la Venida del Señor, la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Por eso encontramos que bajo la Séptima Trompeta aparecen también Moisés y Elías, porque es la Venida del Señor con Sus Ángeles en el Día Postrero, para llamar y juntar a todos Sus escogidos primeramente de entre los gentiles y después de en medio del pueblo hebreo.

En la página 149 del libro de Citas, verso 1333, dice:

1333 – “Recuerden que los que viven y quedan no impedirán a los que duermen; porque la trompeta de Dios, esa última trompeta (la sexta acaba de sonar)… y esa última trompeta, con el último sello, será la venida del Señor. Tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primeramente… sólo descansando hasta ese tiempo”.

Ahora, vean ustedes, la Séptima Trompeta y el Séptimo Sello son la Venida del Señor.

Para los escogidos de entre los gentiles el Séptimo Sello estará siendo abierto, o sea, el Séptimo Sello estará siendo cumplido y estará siendo revelado a la Iglesia de Jesucristo; estará el Séptimo Sello siendo dado a conocer a la Iglesia por medio del Mensaje del Evangelio del Reino, por medio del Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, con la cual son llamados y juntados todos los escogidos Dios.

Ahora veamos en la página 47, verso 402, donde dice:

402 - “Y nosotros que vivimos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, no evitaremos o impediremos a los que duermen. Esos preciosos que sellaron su testimonio con su sangre. ‘No impediremos o estorbaremos a los que duermen, porque sonará la trompeta’. Algo acontecerá, ese algo evangélico sonará el anuncio de Su venida”.

Cuando esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final esté sonando, ¿qué estará revelando?; porque la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta es la Voz de Cristo hablando en el Día Postrero por medio de Su Ángel Mensajero. ¿Y qué estará hablando?, ¿qué estará revelando a Su Iglesia? Estará revelando la Segunda Venida de Cristo.

“… el anuncio de Su venida. ‘Y los muertos en Cristo resucitarán primero. Y nosotros los que vivimos y permanezcamos seremos transformados’. Parados allí, y sentir un cambio (o sea, sentir esa transformación); el pelo canoso se irá, las arrugas cesarán, cambiados en un momento, en un abrir de ojos. Y encontraremos a nuestros amados primero”.

Ahora podemos ver lo que estará sucediendo en este tiempo final para aquellos que estarán escuchando esa Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta en este Día Postrero, o sea, en el séptimo milenio.

Este es el tiempo más grande de todos los tiempos. Este es el tiempo en donde esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, que es la Venida del Señor siendo revelada a todos los hijos e hijas de Dios por medio de la predicación del Evangelio del Reino revelando el misterio de Su Venida, revelando el misterio del Séptimo Sello, revelando el misterio de la Venida del Ángel que era diferente a los demás…; y el misterio de ese Ángel, que es el Ángel que tiene el Séptimo Sello, ese Ángel viniendo a Su Iglesia, viniendo en medio de Su Iglesia velado en carne humana en Su Ángel Mensajero y revelado por medio de Su Ángel Mensajero…; y sonando esa Trompeta, sonando la Trompeta Final, la Séptima Trompeta, sonando esa Trompeta del Evangelio del Reino y revelando el misterio de Su Venida, el misterio de la Venida de este Ángel velado en carne humana en Su Ángel Mensajero revelando ese misterio; revelando el misterio de este Ángel Mensajero que apareció en febrero 28 de 1963 con los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil; y este Ángel viniendo a la Tierra en carne humana, así como habían venido estos otros ángeles mensajeros a la Tierra en carne humana.

Ellos tuvieron sus ministerios cada uno en su edad; y ahora el Ángel que era diferente a los demás, a través de carne humana, a través de Su Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, tiene Su ministerio del Día Postrero.

Es el ministerio del Ángel que era diferente a los demás, es el ministerio del Ángel del Pacto, de Jesucristo en Espíritu Santo, es el ministerio del Verbo, de la Palabra encarnada en un hombre, el cual nos revela el misterio de Su Venida, el misterio del Séptimo Sello, y nos revela el misterio de la Séptima Trompeta, que es el misterio de Su Venida.

La Séptima Trompeta, como el Séptimo Sello, es la Venida del Señor; o sea, la Venida del Ángel que era diferente a los demás, viniendo a Su Iglesia y en medio de Su Iglesia en carne humana en Su Ángel Mensajero.

Pero Su Ángel Mensajero no es el Señor Jesucristo, ni tampoco es Moisés y tampoco es Elías; pero en Su Ángel Mensajero este Ángel que era diferente a los demás estará manifestando el ministerio de Moisés por segunda vez, estará manifestando el ministerio de Jesús por segunda vez y estará manifestando el ministerio de Elías por quinta vez; porque este Ángel es el que siempre ha estado ungiendo a Sus profetas en el Antiguo Testamento y también en el Nuevo Testamento, y ha estado manifestando ministerios a través de esos profetas. Porque este es el único que tiene ministerios, por lo tanto es el único que los puede operar a través de carne humana en seres humanos.

Y ya Él ha operado los ministerios de los profetas del pasado; y para este tiempo final operará el ministerio de Jesús por segunda vez, el de Elías por quinta vez y el de Moisés por segunda vez en el Ángel Mensajero que Él envía a la Edad de la Piedra Angular y a la Dispensación del Reino.

¿Vieron lo sencillo que es el misterio del Séptimo Sello y de la Séptima Trompeta?

El mismo misterio del Séptimo Sello para la Iglesia gentil…, que es la Venida de este Ángel, del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová del Antiguo Testamento, que es el Jesús del Nuevo Testamento viniendo en Espíritu Santo velado y revelado en Su Ángel Mensajero…; es el misterio del Séptimo Sello que es abierto a la Iglesia de Jesucristo, es el misterio de la Venida del Señor revelado a la Iglesia de Jesucristo, para ser llamados, juntados y preparados para ser transformados en el Día Postrero.

Ese mismo misterio, bajo la Séptima Trompeta es abierto al pueblo hebreo en este tiempo final, luego que la Iglesia gentil haya recibido la revelación de ese misterio y haya recibido las bendiciones prometidas bajo el Séptimo Sello, en donde los muertos en Cristo serán resucitados en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seremos transformados; y entonces entraremos físicamente a la eternidad, a la vida eterna, entraremos físicamente a la inmortalidad.

Ya somos inmortales en nuestra alma, somos inmortales también en nuestro espíritu teofánico, pero falta todavía obtener la inmortalidad en nuestro cuerpo físico también, la cual obtendremos en el séptimo milenio, el Día Postrero, para el cual Cristo dijo: “… y yo le resucitaré en el día postrero”. San Juan, capítulo 6, es el lugar donde Jesús habla estas cosas. Capítulo 6, verso 39 al 40, dice:

“Y ésta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.

Y ésta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”.

¿Quién está hablando ahí? Está hablando ahí este Ángel que es diferente a los demás, el cual estaba encarnado en aquel velo de carne llamado Jesús.

Este Ángel es el mismo Ángel de Jehová o Ángel del Pacto que les habló a los profetas del Antiguo Testamento y que libertó al pueblo hebreo.

Ese es el mismo Ángel que ha estado manifestado en los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil, usándolos y llamando por medio de estos mensajeros a todos los escogidos de Dios de las siete edades de la Iglesia gentil.

Ese es el mismo Ángel que viene en la Edad de la Piedra Angular velado y revelado en Su Ángel Mensajero, y eso es la Palabra encarnada en un hombre de este tiempo final. Ese es el Ángel que trae la resurrección de los muertos en Cristo y trae la transformación para todos los hijos e hijas de Dios que viven en este tiempo final.

Ese es el Ángel que en el Día Postrero estaría con nosotros velado en carne humana y revelado a través de carne humana, y ese es el Ángel que resucitará a los muertos en Cristo y ese es el Ángel que transformará a cada uno de los hijos e hijas de Dios que estamos viviendo en este tiempo final.

Ese es el Ángel que lo transformará a usted y le dará un nuevo cuerpo. Ese es el Ángel que me transformará a mí y me dará un nuevo cuerpo. Ese es el Ángel que resucitará a los muertos en Cristo en este tiempo final.

Ese es el Séptimo Sello, revelado a Su Iglesia en este Día Postrero; y ese es la Séptima Trompeta para ser revelado al pueblo hebreo.

La Séptima Trompeta, como el Séptimo Sello, es la Venida del Señor. O sea que el mismo misterio que es abierto, que es revelado, a la Iglesia de Jesucristo entre los gentiles en la América Latina y el Caribe en este Día Postrero es el mismo misterio que le será revelado al pueblo hebreo muy pronto.

¿Saben ustedes una cosa? Que es para este Día Postrero, para este tiempo final, que el pueblo hebreo y la Iglesia gentil están esperando la misma cosa.

¿Qué está esperando la Iglesia gentil en este Día Postrero? Pues la Segunda Venida de Cristo, que es la Venida de este Ángel, el Ángel del Pacto. ¿Y qué está esperando el pueblo hebreo? Pues la Venida del Mesías, la Venida de este Ángel, del Ángel del Pacto.

Ambos pueblos, el Israel terrenal y el Israel celestial, para este tiempo final estarían esperando el cumplimiento de la misma promesa: el cumplimiento de la promesa de la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová velado en carne humana, apareciendo en la Tierra velado en carne humana en Su Ángel Mensajero.

Ese es el misterio de la Venida de este Ángel. El misterio para ser revelado es el misterio de Su Venida velado en carne humana y revelado a través de ese velo de carne. Ese es todo el misterio contenido en el Séptimo Sello.

Así como el misterio de la Primera Venida de Cristo, la Primera Venida de este Ángel velado en carne humana como Cordero de Dios: ¿cuál fue el misterio allí? El misterio fue el velo de carne; el misterio fue la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, dentro de un velo de carne en el cual estaba manifestado.

Y ahora, el misterio de Su Segunda Venida, de la Venida de este Ángel del Pacto, es el velo de carne; ahí es donde estará ese misterio escondido. Y al ser revelado ese misterio de la Venida del Ángel del Pacto, del Verbo, de la Palabra encarnada en Su Ángel Mensajero, pues ha sido abierto ese misterio a la Iglesia de Jesucristo.

Y ese misterio abierto a la Iglesia de Jesucristo le dará la fe, la revelación, para ser transformada y raptada en este Día Postrero; ahí está la fe de rapto para los escogidos de Dios, para ser transformados y raptados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero, para este tiempo final en el cual nosotros estamos viviendo.

Así como el misterio de la Venida de este Ángel velado en carne humana dos mil años atrás en el velo de carne llamado Jesús, llevando a cabo la Obra de Redención como Cordero de Dios allí en la Cruz del Calvario, nos dio la fe ¿para qué? Para ser salvos, nos dio la fe para ser redimidos por la Sangre de Cristo al creer en Cristo como nuestro Salvador y lavar nuestros pecados en la Sangre Cristo y recibir Su Espíritu Santo.

[CORTE EN LA CINTA].

… ninguna persona puede ser lavada de sus pecados y recibir el Espíritu Santo de Dios si no puede creer en la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario.

No puede decir: “No, yo no voy a creer en la Primera Venida de Cristo y voy a recibir el perdón de mis pecados”. No puede ser así, porque Su Primera Venida es para redención, como Cordero de Dios llevando nuestros pecados. ¿Ven que hay que creer en Su Primera Venida en carne humana?

Y ahora, para obtener la redención del cuerpo, para obtener el nuevo cuerpo…; así como para obtener el cuerpo teofánico, el nuevo cuerpo, el nuevo espíritu, el nuevo cuerpo teofánico de la sexta dimensión, tuvimos que creer en Su Primera Venida en carne humana en Jesús de Nazaret y Su Obra llevada a cabo como Cordero de Dios en medio del pueblo hebreo allí en la Cruz del Calvario.

Y ahora, para obtener el nuevo cuerpo físico glorificado y eterno creeremos todos en la Segunda Venida de Cristo, en la Venida de este Ángel del Pacto velado y revelado en carne humana en Su Obra de Reclamo en el Día Postrero.

Sin obtener esa revelación ninguna persona podrá ser transformada en este Día Postrero; y esa revelación se obtiene solamente escuchando la Trompeta Final, esa Gran Voz de Trompeta, que es la Voz de Cristo hablándole a Su Iglesia por medio de Su Ángel Mensajero y revelándole este misterio del Séptimo Sello, que es el misterio de Su Venida en carne humana en este tiempo final.

Es la Venida del Verbo, de la Palabra encarnada en un hombre, en el Ángel del Señor Jesucristo; pero ya les he dicho que ese Ángel no es el Señor Jesucristo, ni tampoco es Elías ni tampoco es Moisés. Él es un hombre de este tiempo final; es un profeta dispensacional, el profeta de la Dispensación del Reino y Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular, en el cual este Ángel que era diferente a los demás estará manifestado y estará operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús, en este Día Postrero en el cumplimiento de Su Venida.

El misterio de la Venida de este Ángel es que el velo de carne en el cual en el Día Postrero estaría no sería el mismo velo de carne que usó en Su Primera Venida. Ahí está el misterio, y ahí es donde muchas personas podrán tropezar. Porque tropezaron con el velo de carne que usó en Su Primera Venida los que vivieron en aquel tiempo, y ahora podrán tropezar en el velo de carne que esté usando en el Día Postrero, que es el Ángel del Señor Jesucristo; pero el velo de carne no es Jesucristo, él es solamente Su Ángel Mensajero.

Cuando nosotros estemos ya en el cuerpo eterno, en el nuevo cuerpo, cuando ya estemos transformados y los muertos en Cristo resucitados, entonces nosotros veremos a Jesucristo en Su cuerpo eterno, lo veremos en Su cuerpo glorificado, porque nosotros también estaremos en nuestros cuerpos glorificados. Así como nosotros podemos vernos el uno al otro, ¿por qué?, porque estamos en un cuerpo igual al que cada uno de ustedes está; por eso ustedes me pueden ver a mí y yo los puedo ver a ustedes.

Y cuando nosotros estemos en un cuerpo como el de nuestro amado Señor Jesucristo, entonces lo podremos ver a Él y estar con Él en la Cena de las Bodas del Cordero, y por el Milenio y por toda la eternidad, todos en un cuerpo eterno, en un cuerpo glorificado, como miembros de la nueva raza, esa raza eterna que comenzó con nuestro amado Señor Jesucristo; porque Él es el principio de la Creación de Dios, de esa nueva raza que es creada por Dios con vida eterna.

Hay personas que no se han dado cuenta que lo que Cristo comenzó el Día de Pentecostés fue la creación de una nueva raza a imagen y semejanza Suya; y que Jesucristo, cuando nació en este planeta Tierra, lo que nació en este planeta Tierra fue el primero de una nueva raza con vida eterna, una nueva raza que tendrá cuerpo eterno y que gobernará en este planeta Tierra y sobre el universo completo.

Esa es la nueva raza que tiene el derecho de la Primogenitura, y tiene el derecho al gobierno sobre esta Tierra y sobre todas las demás dimensiones y sobre todos los demás planetas, sobre todas las galaxias, sobre toda la Creación; o sea que no será solamente sobre este planeta Tierra, sino sobre el universo completo; porque nosotros somos herederos de Dios y coherederos con Cristo Jesús Señor nuestro, y Él es el heredero a toda la Creación y nosotros somos coherederos con Él de toda la Creación.

Así que podemos ver la bendición tan grande de Cristo para todos Sus hijos, para todos los que pertenecen a esa Nueva Creación; y no es del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia13.

Él colocó los nombres de todas esas personas que pertenecerían a esa Nueva Creación, los colocó en el Libro de la Vida del Cordero, en ese Libro sellado con siete sellos, y los ha ido llamando de edad en edad, de etapa en etapa, en los territorios donde Él los ha colocado; y ahora está llamando y juntando a Sus últimos escogidos que están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, en ese Libro sellado con siete sellos.

¿Y dónde los está llamando? Pues donde tiene a esos hijos manifestados en la Tierra en carne humana. ¿Y dónde Cristo está haciendo el llamado de la Gran Voz de Trompeta, abriendo el misterio del Séptimo Sello, con el cual llama y junta a Sus escogidos? Pues está haciéndolo en la América Latina y el Caribe.

¿Y esto por qué? Porque es en la América Latina y el Caribe donde tiene los escogidos del Día Postrero, de la Edad de la Piedra Angular; y los llama y los junta para completar el número de Sus escogidos, para completar el número de los miembros de Su Cuerpo Místico de creyentes, para luego resucitar a los muertos en Cristo en cuerpos eternos y transformar a los que estamos vivos, transformarnos, darnos un nuevo cuerpo, un cuerpo eterno. Seremos cambiados en nuestros átomos y entonces tendremos el cuerpo eterno, el cual Dios pensó y predestinó y diseñó para cada uno de ustedes y para mí también.

Ese es el cuerpo que recibiremos en este tiempo final, ese es el cuerpo que este Ángel que es diferente a los demás nos dará en este tiempo final; y todo esto bajo EL SÉPTIMO SELLO Y LA SÉPTIMA TROMPETA.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LA SÉPTIMA TROMPETA”.

Ahora, ¿se dieron cuenta de lo que el Ángel de Jesucristo estará predicándole al pueblo hebreo? Pues les estará predicando la Segunda Venida de Cristo, la Segunda Venida de Cristo velada y revelada en Su Ángel Mensajero.

Por eso es que cuando se revele Cristo, este Ángel se revele al pueblo hebreo, se va a revelar por medio de carne humana; y el pueblo hebreo dirá: “Este es al que nosotros estamos esperando; y lo estábamos esperando (¿cómo?) en carne humana”. Y este es el mismo que se revela a Su Iglesia (¿cómo?) en carne humana a través de Su Ángel Mensajero.

Él es el Ángel que era diferente a los demás, el Ángel que tiene el Séptimo Sello; es el Ángel que para el Día Postrero vendría en medio de Su Iglesia en la Etapa de Oro, la Edad de Oro, que es la Edad de la Piedra Angular; es el Ángel que es llamado en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento “el Verbo de Dios”, que se hizo carne dos mil años atrás y fue conocido por el nombre de Jesús, “Éste era en el principio con Dios”:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Éste era en el principio con Dios”14.

Y Él es el que en este Día Postrero nos dice: “Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el postrero”. ¿Ven? El que era en el principio con Dios, el primero y el postrero.

Y Él es el mismo en Su Primera Venida en carne humana en Jesús de Nazaret y Él es el mismo viniendo manifestado en carne humana, velado en carne humana en Su Ángel Mensajero. No ha cambiado. Es el mismo Ángel de Jehová, Ángel del Pacto; es el mismo Dios con Su cuerpo teofánico, el mismo Dios en Espíritu, manifestado a través de carne humana en Su Ángel Mensajero.

Y esto es bajo EL SÉPTIMO SELLO Y LA SÉPTIMA TROMPETA, porque el Séptimo Sello y la Séptima Trompeta es la Venida del Señor, la Venida del Ángel que era diferente a los demás, la Venida de ese Ángel velado en carne humana y revelado a través de carne humana; revelado a Su Iglesia en este Día Postrero, y después será revelado al pueblo hebreo a través de carne humana.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes dándoles testimonio de EL SÉPTIMO SELLO Y DE LA SÉPTIMA TROMPETA.

¿Vieron lo sencillo que es el misterio del Séptimo Sello y de la Séptima Trompeta? Es la Venida del Señor, la Venida del Ángel que era diferente a los demás, viniendo en carne humana, viniendo velado y revelado en Su Ángel Mensajero en este Día Postrero.

Ese es el misterio más grande de los Cielos y de la Tierra, que nunca antes había sido revelado a los hijos e hijas de Dios, pero que en este tiempo final sería revelado; pero el precursor de la Segunda Venida de Cristo dijo que sería en forma sencilla, sería algo tan sencillo que si no vigilábamos nos pasaría por encima y ni siquiera veríamos Su Venida15.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y pronto todos seamos transformados y los muertos en Cristo resucitados. Que el Ángel que era diferente a los demás, Jesucristo, el Ángel del Pacto, nos transforme y nos dé el nuevo cuerpo, y resucite a los muertos en Cristo pronto en este Día Postrero, y nos lleve a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde; y adelante, sirviendo a Jesucristo nuestro Salvador, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

Estaré nuevamente con ustedes. Aquí tenemos la hora de las 12:00. Vamos a pedirle a Miguel pase por aquí, para que así él… Vamos a ver en el itinerario tuyo, Miguel… A las 2:00. Es que en el mío dice las 12:00.

Bueno, ya estaré con ustedes nuevamente. ¿Qué hora tenemos, Miguel? Así que a las 2:00 de la tarde. (Le quitamos el palito que tiene aquí, el 1 aquí, y ya nos quedamos… y queda las 2 aquí).

A las 2:00 de la tarde estaré con ustedes nuevamente para estar teniendo compañerismo alrededor de la Palabra de Dios bajo el tema “EL SÉPTIMO SELLO PONIENDO FIN A LOS SISTEMAS MUNDIALES”.

“EL SÉPTIMO SELLO PONIENDO FIN A LOS SISTEMAS MUNDIALES”. Ese es un tema el cual es bastante amplio; y ahí, pues, hay muchas cosas que no podré darles a conocer, pero hay otras que sí podré dárselas a conocer. Hay otras que tendré que guardarlas en mi alma todo el tiempo; pero las que puedo darles a conocer, se las estaré dando a conocer a todos ustedes a las 2:00 de la tarde, Dios mediante; y luego, ya esa será la última actividad que tendré con ustedes aquí en Villahermosa.

Y para el lunes (mañana), a las 6:00 de la mañana, tendremos también la actividad de despedida, para los que estén en la actividad de los Hombres y Mujeres de Negocios, en donde Miguel y yo estaremos para ya despedirnos hasta el mes de agosto.

¿Cuál es la fecha que vamos a estar aquí en Villahermosa? ¿El 7 o el 8, Miguel? Bueno, en ese mes de agosto estaré de regreso a la República Mexicana para compartir con ustedes los temas que tengamos para esa ocasión; y estaré hablándoles tan claro como pueda hablarles en esas ocasiones, así como en esta ocasión creo que les he hablado bastante claro; y en esta tarde trataré de hablarles lo más claro posible, de acuerdo hasta donde me sea permitido hablar; porque hay cosas que no pueden ser habladas o no deben ser habladas, porque interrumpiría el Plan de Cristo para esa etapa. Pero ya Él nos ha dado a conocer el misterio del Séptimo Sello y el misterio de la Séptima Trompeta, que es el misterio de Su Venida.

Bueno, que Dios le continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde, y muchas gracias por vuestra amable atención; y con nosotros nuevamente Miguel Bermúdez Marín.

En lo que llega Miguel, ¿dónde están los que verían el Séptimo Sello y la Séptima Trompeta? Pues aquí estamos, viendo el Séptimo Sello y viendo y escuchando la Séptima Trompeta.

Bueno, eso sería para los latinoamericanos y caribeños; y yo le doy gracias a Dios por darle esa bendición tan grande a los latinoamericanos y caribeños.

Bueno, los latinoamericanos y caribeños también son agradecidos de lo que Dios les ha dado, y estamos disfrutando las bendiciones que Dios está dándonos en este tiempo final. No las vamos a dejar perder, como hicieron muchas naciones cuando Dios les dio la bendición de la edad correspondiente a esos territorios.

Ya con la experiencia que ellos tuvieron…, perdieron la bendición que Dios les dio en ese tiempo y ahora están sin la bendición; pero ahora ¿la bendición dónde está? ¡Está entre nosotros, en la América Latina y el Caribe, bajo el Séptimo Sello y la Séptima Trompeta! Después pasará al pueblo hebreo.

Ellos están esperando, están desesperados allá, pero solamente podemos decirles que tengan paciencia, porque no puede pasar de nosotros a ellos sin que los muertos en Cristo resuciten y nosotros los que vivimos seamos transformados.

Así que la bendición permanecerá con nosotros hasta que obtengamos nuestra transformación, hasta que obtengamos el nuevo cuerpo.

Bueno, vamos a dejar ahí quietecito todo. Que Dios les bendiga, que Dios les guarde; y hasta las 2:00 de la tarde, Dios mediante.

EL SÉPTIMO SELLO Y LA SÉPTIMA TROMPETA”.

[Revisión mayo 2019]

 

1 41.8 km × 48.3 km

2 San Lucas 1:15

3 San Mateo 11:11, San Lucas 7:28

4 San Juan 12:24

5 Génesis 2:23

6 Génesis 3:1

7 San Marcos 4:39

8 San Juan 21:6

9 San Mateo 21:19-21, San Marcos 11:14, 11:20-23

10 Josué 10:12-13

11 2 Reyes 20:9-11

12 1 Tesalonicenses 4:16-17

13 Romanos 9:16

14 San Juan 1:1-4

15 Los Sellos, “El Séptimo Sello”, pág. 472, párr. 165; pág. 449, párr. 54

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