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Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes el Programa Divino correspondiente a nuestro tiempo bajo el tema: “EL SÉPTIMO SELLO Y LAS OBRAS DEL DÍA POSTRERO”.

Y vamos a leer en Apocalipsis, capítulo 8, versos del 1 al 5, donde dice:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

Que Dios bendiga Su Palabra en nuestros corazones y nos permita entenderla.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LAS OBRAS DEL DÍA POSTRERO”.

El Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo; y cuando fue abierto en el Cielo este misterio, se hizo silencio como por media hora, para que así el Séptimo Sello fuera cumplido aquí en la Tierra sin interrupción, para que así nadie conociera este misterio cuando fue abierto en el Cielo y así se pudiera cumplir todo este misterio como está establecido en la Palabra de Dios.

En la página 466 nos habla el precursor de la Segunda Venida de Cristo, y también en la página 80 del libro de Los Sellos, algo muy importante que no podemos dejar pasar por alto. Dice en la página 80 del libro de Los Sellos:

“102. Entonces salió el Cordero y Sus días de intercesión habían cesado, los días de mediación; entonces es cuando este Ángel aparecerá (o sea, el Ángel de Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo). Espere hasta que lleguemos a los sellos mismos y Él dirá: ‘El tiempo no será más’. Entonces entra a la media hora de silencio; y fíjense bien las cosas que sucederán durante esa media hora del Séptimo Sello, Dios mediante”.

O sea que durante esa media hora de silencio en el Cielo, en la Tierra estarán sucediendo muchas cosas. Ahora, es la media hora de silencio de la apertura del Séptimo Sello en el Cielo.

Y ahora, veamos lo que nos dice también acá en la página 464 y 465 también, 466 y 467; vamos a leer ahí en esas páginas, así a la ligera, algunas partes. La página 466, hay una parte aquí que dice:

“143. Lo que sucedió es: Aquellos Siete Truenos que él escuchó y que le fue prohibido escribir, ese es el misterio detrás de esos Siete Truenos consecutivos que salieron (¿Cuál es el misterio? Es el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Segunda Venida de Cristo).

144. Ahora, ¿por qué? Prosigamos a probarlo: Este es el secreto que ninguno conoce. A Juan le fue prohibido escribirlo y aun de conocer un símbolo. ¿Por qué? Aquí está: No había ninguna actividad en el Cielo, porque de otra manera podría revelar el secreto. ¿Ahora lo ven? Si es tan tremendo, pues tiene que ser incluido, porque tiene que suceder; pero cuando sonaron los Siete Truenos… Ahora noten bien: Cuando vinieron los siete ángeles para tocar sus trompetas, entonces hubo un trueno; cuando Israel fue juntado, hubo una trompeta; cuando el tiempo no será más, entonces será la última trompeta, un trueno. Pero aquí tenemos siete truenos, uno tras otro: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete —un número perfecto. Siete truenos, uno tras otro, sonaron así rápidamente: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, pero sin que se entendiera. Luego, los Cielos no lo pudieron escribir, porque no lo conocen. Ninguna otra cosa tampoco lo conoce, porque no hay en qué basarse; es un tiempo de reposo. Fue tan tremendo que hasta a los ángeles no les fue dado a conocer. Ahora, ¿por qué? Si Satanás lograra conocer esto, quizás haría gran daño. Y esa es una cosa que él no sabe. Él puede interpretar lo que quiera y personificar cualquier don (ojalá estén aprendiendo), pero él no puede conocer esto, porque ni está escrito en la Palabra. Es un secreto por completo. Los ángeles y todos se callaron. Si ellos hubieran hecho algún movimiento, quizás eso hubiera servido para revelar algo; por eso se callaron y no se movieron”.

¿Ven la causa por qué se callaron, guardaron silencio en el Cielo los ángeles y todas estas fuerzas celestiales? Para que así el diablo no supiera, no conociera este misterio.

“145. Siete es el número perfecto de Dios, y hubo estos siete truenos consecutivos uno tras otro. Estos siete truenos sonaron así rápidamente, como si estuvieran deletreando algo. Ahora noten, pues, que en ese tiempo, Juan comenzó a escribir y le fue dicho: ‘No lo escribas’. Jesús nunca habló de esto; Juan no lo podía escribir; los ángeles no sabían nada de esto. Entonces, ¿qué es? Es aquello de lo cual dijo Jesús que ni los ángeles en el Cielo lo conocían, ni Jesús mismo lo conocía; porque Él dijo que solamente Dios lo conocía. Pero nos dijo que cuando comenzáramos a ver estas señales aparecer… ¿Ahora están entendiendo mejor? Podemos ver las señales.

146. Ahora, si Satanás pudiese agarrarse de esto… Por ejemplo: Si usted quiere que algo suceda (ahora tendrán que creerme solamente por mis palabras)…, pero si yo tengo planes para hacer cierta cosa, yo sé que no puedo decírselo a nadie. No es que esa persona lo andaría contando, pero la cosa es que Satanás lo oiría. Pero él no puede entrar en mi corazón, por cuanto Dios lo tiene sellado con el Espíritu Santo. Entonces la cosa es entre Dios y yo. El diablo no sabe nada hasta que usted lo habla, y en eso él lo oye. Yo he tratado, le he dicho a la gente que tengo planes para hacer esto o aquello, y de allí en adelante puedo ver al diablo poniéndome estorbo tras estorbo para él poder llegar antes. Pero si yo obtengo la revelación de Dios y no digo nada, entonces eso es muy distinto.

147. ¡RECUERDEN: Satanás tratará de personificar! Él tratará de copiar todo lo que hace la Iglesia. Así ha obrado en el pasado, pues lo vemos claramente en el anticristo. Pero esta es una cosa en particular que él no podrá personificar. Acerca de esto no habrá copiadores. Y así será porque él no lo sabe, ni hay manera que lo llegue a conocer tampoco. Esta es la Tercera Etapa, y él no sabe nada en cuanto a eso, no lo entiende. Pero hay un secreto debajo de eso… ¡GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS! Yo nunca podré pensar igual como antes por más años que viva, después de haber visto… Ahora yo sé cuál es el próximo paso, pero no sé cómo interpretar eso. Pero ya no falta mucho.

148. Tengo escrito aquí… Si cuando esto sucede, ustedes pudieran ver mi libreta: ‘¡PÁRATE, NO PROSIGAS!’. Ahora, yo no tengo la costumbre de ser fanático, les estoy diciendo la verdad. Pero RECUERDEN aquel zapatito que siempre he tratado de explicar, cómo decía que el alma estaba próxima a esto y todo aquello otro, etc., y todo eso sirvió solamente para producir los impostores que vinieron después. Tal como era de tomar la mano de la persona y llegaban las vibraciones, entonces todo mundo tenía sus vibraciones en la mano. Pero acuérdese de cuando Él me elevó y me dijo: ‘Esto es la Tercera Etapa y nadie lo conocerá’. ¿Se acuerdan? Las visiones nunca fallan, más bien son perfectamente la verdad”.

Ahora, aquí tenemos que este misterio del Séptimo Sello, cuando fue abierto en el Cielo hubo silencio como por media hora para que así nadie supiera y el diablo no conociera este misterio, para que así este misterio del Séptimo Sello fuera cumplido completamente sin que el diablo pudiera conocer que ese misterio del Séptimo Sello se estaría cumpliendo en la Tierra.

Ahora, el diablo aunque esté viendo el cumplimiento del Séptimo Sello no podrá creer que eso es el cumplimiento del Séptimo Sello, porque él no lo conoce, porque en el Cielo hubo silencio como por media hora cuando fue abierto a los ángeles en el Cielo este misterio del Séptimo Sello. Ellos no conocían ese misterio, pero cuando fue abierto, allí lo vieron, lo conocieron (ese misterio), pero se quedaron callados; y no hubo ni alabanzas ni nada allá en el Cielo por el espacio de media hora aproximadamente, como por media hora.

Media hora del Cielo son unos cuantos años de la Tierra. ¿Por qué? Porque “un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día”; o sea, que un día delante del Señor para los seres humanos son mil años, o sea, es un milenio, un día milenial.

Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8, da testimonio de esta verdad cuando dice, San Pedro dice:

“Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”.

Y cuando Jesús estuvo hablando de la resurrección de los muertos en Cristo, Él dijo en San Juan, capítulo 6, verso 39 al 40:

“Y ésta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.

Y ésta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”.

El Día Postrero delante de Dios, para los seres humanos es el milenio postrero para los seres humanos. Y, vean ustedes, por eso es que cuando la Biblia habla de los días postreros, no es de tres días de 24 horas para los seres humanos, sino que para los seres humanos son tres milenios.

Vean, San Pablo hablando de los días postreros en su carta a los Hebreos, vean desde cuándo San Pablo dice que comenzaron los días postreros. Hebreos, capítulo 1, verso 1 al 2, dice:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo…”.

Dice San Pablo que Dios, el Dios que habló por medio de los profetas a los padres, al pueblo hebreo, ha hablado por medio de Su Hijo, por Jesucristo. ¿Cuándo? Dice: “… en estos postreros días…”; y ya han transcurrido dos mil años, aproximadamente, de Cristo hacia acá; y San Pablo dice que aquellos eran los días postreros; y todavía estamos en los días postreros.

San Pedro también habló de los días postreros el Día de Pentecostés, cuando predicó el primer mensaje; y estando llenos ellos del Espíritu Santo y hablando las maravillas de Dios, y todas las personas entendiendo en el propio idioma de la nación en la cual habían nacido…, pues allí había, en el Día de Pentecostés, personas hebreas que habían venido de otras naciones donde habían nacido, y habían venido a adorar a Dios en Jerusalén; y había también prosélitos, creyentes de entre los gentiles convertidos al judaísmo, que habían nacido en otras naciones; y ahora habían venido en esa temporada a adorar a Dios allá a Jerusalén, y ahora se encuentran con este gran evento del Programa Divino; y se preguntaban: “¿Qué significa esto?, pues nosotros escuchamos a estas personas hablando en nuestro propio idioma las maravillas de Dios. ¿Y no son…? Todos estos que hablan, ¿no son galileos? ¿Cómo les oímos nosotros hablar en nuestro propio idioma las maravillas de Dios?”, y se maravillaban de esto que estaba sucediendo allí.

Y otras de las personas que había y escuchaban allí, decían: “Están llenos de mosto”. Por ejemplo, personas que no comprendían lo que allí estaba sucediendo conforme a lo que Dios había prometido, decían: “Es que estas personas están borrachas, llenos de mosto”; pero no era eso tampoco.

Vean, cuando Dios cumple lo que Él ha prometido, también aparecen los burladores. Aparecieron en el tiempo de Moisés, aparecieron también en el tiempo de Noé, aparecieron también en el tiempo del profeta Elías, del profeta Eliseo, aparecieron también en el tiempo de Jesús de Nazaret; y así por el estilo podemos ver que han aparecido en todos los tiempos los burladores, los cuales recibirán su recompensa e irán a donde les corresponde a ellos, con el burlador más grande, que es el diablo, que ha tratado de burlarse de Dios y Su Programa.

Ahora, en el libro de los Hechos, capítulo 2, verso 14 en adelante (14 al 20), dice:

“Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día”.

O sea, de 8 a 9 de la mañana. La hora primera es de 6 a 7 de la mañana, la hora segunda es de 7 a 8 de la mañana y la hora tercera es de 8 a 9 de la mañana.

Vean, fue también de 8 a 9 de la mañana que Cristo fue crucificado; y fue durante la mañana también, de 6 a 9 de la mañana, que Jesucristo resucitó, o sea, en la cuarta vigilia.

Miren las cosas grandes y maravillosas del Programa Divino que se han cumplido en la cuarta vigilia, que es la única vigilia que se efectúa durante el día, o sea, en la mañana de cada día; la mañana de cada día, de 6 a 9 de la mañana, es la cuarta vigilia.

Aunque en algunos países ya a las 5 de la mañana está de día, pero es que no han cambiado el horario; pero si el horario lo tienen cuando sale el sol, ya son las 6 de la mañana cuando ya ha salido el sol, ya entonces cuadra perfectamente con la cuarta vigilia.

Y, vean ustedes, es en la cuarta vigilia que las grandes maravillas de Dios han sido realizadas en la mayor parte de las ocasiones.

Vean, en esta ocasión tenemos la Venida del Espíritu Santo, pero cincuenta días antes la resurrección de Cristo se había realizado.

También, cuando Jesús había multiplicado los panes y los peces…, y luego mandó a Sus discípulos en la barca que se fueran adelante; y se quedó Él orando, porque querían arrebatarlo, tomarlo para coronarlo, pero Él se escapó de ellos y se fue a orar al monte; y después que Jesús está orando en el monte (y es de noche) y los discípulos están remando en el mar de Galilea, una tempestad los azotó, y estaban a punto de perecer; y Jesús comienza a ir a ellos caminando sobre las aguas, bajo esa tempestad; y cuando llega a donde ellos están, ya es la cuarta vigilia, o sea, que ya está amaneciendo; y cuando lo ven en medio de esa tempestad, dicen1: “¡Es un fantasma!”.

En medio de una tempestad aparecer una persona caminando sobre las aguas, para ellos eso era un fantasma, porque ninguna persona puede caminar sobre las aguas y menos en una tempestad.

Si en una tempestad es…, y las personas no pueden caminar sobre el agua, sobre el mar o sobre un río, menos bajo una tempestad; pero allí estaba Jesús, el Creador de las aguas, el Creador de los ríos y de los mares, y Creador de los vientos también; por lo tanto, siendo el Creador, Él puede caminar sobre las nubes, puede caminar sobre el aire, puede caminar sobre las aguas y caminar sobre la tierra también.

Y ahora, lo encontramos caminando sobre las aguas en la cuarta vigilia. Y los discípulos de Jesucristo estaban asustados con la tempestad, pero les asustó más ver a Jesús caminando sobre las aguas; pensaron que era un fantasma y ya pensaron que ya iban a perecer, porque ya viendo un fantasma, era seguro para ellos… seguramente para ellos era señal de que ya había llegado el momento de la muerte de ellos; pero era al contrario: ni era un fantasma ni había llegado el momento para ellos morir, sino había llegado el momento de salvación para ellos.

Y ahora, ¿saben ustedes una cosa? Que en Apocalipsis, capítulo 10… Vamos a hacer aquí una pausa de lo que estábamos leyendo y vamos a ver lo que dice aquí. Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante, dice:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces”.

Aquí lo vemos caminando sobre el mar; un pie sobre el mar y el otro sobre la tierra, caminando sobre el mar y también sobre la tierra; y eso es la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, la Venida del Ángel del Pacto, la Venida del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, la Venida del Ángel que libertó al pueblo hebreo.

Y ahora, vean aquí… Y luego continuaremos allí leyendo lo que será la Venida de ese Ángel con un pie sobre el mar y el izquierdo - el derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra; ahí lo vemos caminando sobre el mar y también sobre la tierra; y los pies son de bronce bruñido.

Y ahora, página 57 del libro de Los Sellos dice:

“‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza…’.

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando:

‘… y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel (¿Quién es el que viene? El Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Mensajero a Israel). ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia”.

Ahora, el Mensajero a Israel, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, viene por Su Iglesia. ¿Por qué? Porque Su Iglesia gentil ha llegado al tiempo final, en donde debe ser llamada y juntada y preparada para ser raptada y llevada a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. Por eso viene por Su Iglesia, para después revelarse al pueblo hebreo.

Ahí lo vimos caminando sobre el mar: un pie sobre el mar y el otro sobre la tierra; pero Su Venida en este tiempo final como el Ángel Mensajero al pueblo hebreo y viniendo a Su Iglesia gentil, será conceptuada Su Venida como la venida de un fantasma, como fue conceptuada Su venida allá en medio de una tempestad por los discípulos de Jesucristo.

Podrán decir como decían en la Primera Venida de Cristo. La Iglesia hebrea bajo la Ley, cuando lo vio, creyó también que era un fantasma, y decía que era Beelzebú, que era el príncipe de los demonios, y sin embargo era el Príncipe de Paz; pensaron que era un falso profeta, y sin embargo era el verdadero profeta del cual Dios había hablado por medio de Moisés que levantaría en medio del pueblo hebreo, y que sería el Mesías, y del cual Dios dijo por medio del profeta Moisés: “A él oiréis”, y no lo quisieron escuchar.

Ahora vean, cuando la gente confunde el cumplimiento de la profecía bíblica y piensa que es algo malo lo que Dios está cumpliendo con relación a la promesa que Él ha hecho para Su Iglesia, la promesa de bendición de la venida de un profeta mensajero para una edad o para una dispensación, ¿qué sucede? La gente se confunde y confunden a otros cuando no pueden comprender lo que está pasando en el Programa Divino; y así se perjudican las personas que hablan mal, en contra de lo que Dios está cumpliendo, y perjudican también a otras personas; y no quedarán excusados delante de Dios.

Porque una persona, cuando ve que está sucediendo algo, lo primero que tiene que hacer es irse delante de Dios a orar, y pedirle a Dios que le llene del conocimiento de Su Programa y que le deje saber si eso es de Dios o no es de Dios, y por medio de la Palabra de Dios ver las promesas que hay para ese tiempo y ver si hay una promesa que hable de eso que está sucediendo.

Y si hay una promesa así, entonces la persona debe permanecer en silencio y solamente hablar con Dios con relación a esto, y pedirle a Dios que le ilumine para poder comprender lo que está sucediendo, para luego hablar de esto a las demás personas y darles a conocer que es el cumplimiento de lo que Dios prometió para este tiempo.

Ahora, vean ustedes, algunos son sabelotodo y creen que si ellos no lo entienden pues no es de Dios. Eso sucedió con el sumo sacerdote, que era el hombre que tenía los doctorados más grandes probablemente, allá en medio del pueblo hebreo, y tenía el título más grande; el título religioso más grande que un ser humano podía tener en la Tierra en medio del pueblo hebreo lo tenía el sumo sacerdote.

Ser el sumo sacerdote era el título religioso más grande que una persona podía tener; era tan grande que influía sobre el rey, y era el que entraba al lugar santísimo del templo que estaba allá en Jerusalén. Era el único que podía llevar la sangre de la expiación al lugar santísimo y colocarla sobre el propiciatorio; ninguna otra persona podía hacer esa labor.

Así que imagínese usted lo importante que era ese hombre en medio del pueblo hebreo, y sin embargo ese hombre no entendió, no entendió lo que Dios estaba cumpliendo allí en la Primera Venida de Cristo; ni su suegro tampoco, el cual había sido el sumo sacerdote anterior. Ni Caifás ni Anás entendieron el Programa Divino de la Primera Venida de Cristo y su cumplimiento en medio de ellos en un sencillo obrero de la construcción llamado Jesús de Nazaret.

Ellos esperaban que fuera un hombre bien importante el que cumpliera la Venida del Mesías, y vino a ser un hombre tan y tan sencillo que era un obrero de la construcción, un carpintero sencillo criado allá en Nazaret, aunque había nacido en Belén de Judea; pero ese era el cumplimiento de la Venida del Ángel del Pacto en carne humana. Vestido de carne humana estaba el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, y cumplió Su Programa correspondiente a Su Primera Venida vestido de carne humana; vino como el Cordero de Dios para quitar el pecado del mundo y lo quitó.

Y en la Primera Venida de Cristo podemos ver las obras que fueron realizadas, las cuales fueron prometidas en la Escritura. Por eso Él dijo: “Si yo no hago las obras de mi Padre, no me crean; pero si las hago, crean a las obras”2. “Las obras que yo hago no las hago de mí mismo, sino que como yo veo al Padre obrar, así es como yo obro”3.

Eran las obras que el Padre celestial había prometido para Su manifestación en carne humana, y estaban siendo hechas por un sencillo carpintero de Nazaret llamado Jesús; y la gente que no pudo creer en Jesús estaba tropezando (¿con quién?) con el velo de carne, porque era una persona muy sencilla.

Cuando Dios promete algo grande, lo cumple por medio de una persona sencilla; o sea que la simplicidad es la parte humana y la grandeza está (¿en dónde?) en la parte divina que está siendo manifestada.

Y ahora, podemos ver dónde tropezaron en la Primera Venida de Cristo: en el velo de carne llamado Jesús de Nazaret.

¿Y en dónde podrán tropezar en la Segunda Venida de Cristo? En el velo de carne donde estará siendo cumplida la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová.

Recuerden que es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, del Ángel que era diferente a los demás, que apareció en esa nube formada por ángeles en febrero 28 de 1963. Es la Venida de ese Ángel, es la Venida del mismo Ángel que le apareció a Moisés en el monte Sinaí en una llama de fuego, allí en un árbol, y le dijo: “Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”; y envió a Moisés para la liberación del pueblo hebreo allá en Egipto y le dijo que Él iría con él (con Moisés); y por medio de Moisés se manifestó, y a Moisés le reveló todo Su Programa para la liberación del pueblo hebreo; y usó al profeta Moisés, pues se veló en Moisés, y por medio de Moisés le habló al pueblo hebreo y por medio de Moisés libertó al pueblo hebreo.

Fue el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el cual es el mismo Dios en Su cuerpo teofánico, ahora usando un velo de carne llamado Moisés. También usó diferentes velos de carne, que son los profetas del Antiguo Testamento; usó también el velo de carne llamado Jesús, a través del cual habló en toda Su plenitud en Su Primera Venida; y también usó a los apóstoles, velos de carne, seres humanos; también usó a los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil. San Pablo decía: “No vivo ya yo, vive Cristo en mí”.

Y ahora, vean ustedes cómo este Ángel del Pacto…, que es el Ángel de Jehová, el cual es el mismo Dios, llamado el Verbo, que se hizo carne; el Verbo, que era con Dios y era Dios y creó todas las cosas, luego se hizo carne y habitó en medio de los seres humanos y fue conocido por el nombre de Jesús, y por medio de ese velo de carne llevó a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario.

Y ahora, durante las diferentes edades de la Iglesia gentil ha estado manifestado en medio de Su Iglesia a través de cada ángel mensajero. Ha estado manifestado en Espíritu Santo no en el velo de carne llamado Jesús, porque ese cuerpo fue llevado allá al Trono de Dios; se sentó a la diestra de Dios para hacer intercesión allá, en el Trono de Dios, hasta que entre hasta el último de los escogidos de Dios; y allí ha estado haciendo intercesión Jesucristo con Su propia Sangre, pues Él es el Sumo Sacerdote —Melquisedec— del Templo que está en el Cielo; Él es el Sacerdote, Sumo Sacerdote, y nadie más podía llevar esa Sangre de la Expiación allí a ese lugar. Pero miren ustedes, Él estará allí hasta que entre hasta el último de los escogidos de Dios, y entonces terminará Su Obra de Intercesión allá en el Cielo.

Ahora, encontramos que el Ángel del Pacto…, el cual es el mismo Dios en Su cuerpo teofánico, el cual es un cuerpo de otra dimensión, de la sexta dimensión, un cuerpo parecido a nuestro cuerpo pero de otra dimensión, de la sexta dimensión; o sea que Dios estando en Su cuerpo teofánico es un hombre de la sexta dimensión y es el que creó el universo completo.

Y ahora, esa misma clase de cuerpo es el que recibimos nosotros cuando creemos en Cristo como nuestro Salvador, lavamos nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibimos Su Espíritu Santo; y así nacemos de nuevo; obtenemos el nuevo nacimiento y obtenemos un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, parecido a este cuerpo terrenal pero de otra dimensión, de la sexta dimensión. Y si la persona muere, va a vivir en ese cuerpo al Paraíso, que es otra dimensión donde están todos los santos que han partido durante todas estas edades pasadas; y regresarán a la Tierra en un cuerpo eterno, en la resurrección de los muertos en Cristo (¿cuándo?), en el Día Postrero, que es el día que Cristo ha dicho que los resucitará.

Regresarán con el cuerpo teofánico y entrarán al cuerpo eterno que Cristo les creará en el Día Postrero, y entonces tendrán el cuerpo teofánico y tendrán también el cuerpo físico y eterno; y ahí estarán ellos manifestados en toda su plenitud, y estarán a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo, iguales a Jesucristo. Y nosotros los que vivimos pues seremos transformados y también seremos a imagen y semejanza de Jesucristo.

La imagen es el cuerpo teofánico, la semejanza es el cuerpo físico. Ya tenemos la imagen (el cuerpo teofánico) al creer en Cristo como nuestro Salvador y recibir Su Espíritu Santo, y falta solamente la semejanza, un cuerpo semejante al Suyo, un cuerpo glorificado y eterno, el cual Él nos dará en el Día Postrero.

Y ahora, el Día Postrero delante de Dios para la raza humana es el milenio postrero, llamado también el Día del Señor o Día de Jehová.

Y ahora, vean ustedes, en el libro de los Hechos (San Pedro hablando) dice:

“Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día.

Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:

Y en los postreros días (¿Cuándo? En los postreros días), dice Dios,

Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,

Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;

Vuestros jóvenes verán visiones,

Y vuestros ancianos soñarán sueños;

Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días

Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán”.

Ahora, vean ustedes que es para los postreros días que Dios derramaría de Su Espíritu sobre toda carne, y desde el Día de Pentecostés hacia acá ha estado derramando de Su Espíritu sobre toda carne que ha creído en Cristo como su Salvador, se ha arrepentido de sus pecados y ha lavado sus pecados en la Sangre de Cristo; y ha recibido el Espíritu de Cristo, porque Cristo ha derramado de Su Espíritu sobre todas esas personas desde el tiempo del Día de Pentecostés hacia acá, y todavía está derramando de Su Espíritu Santo.

¿Ven que los días postreros no son tres días de 24 horas? Delante de Dios los días postreros para los seres humanos son los milenios postreros, que son quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio.

Cuando Jesús tenía de 3 a 7 años de edad comenzaron los días postreros, o de 4 a 7 años de edad, comenzaron los días postreros porque comenzó el quinto milenio; y si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, ya estamos en el séptimo milenio, y por consiguiente ya estamos delante de Dios en el Día Postrero; Día Postrero delante de Dios, que para los seres humanos es el séptimo milenio.

Y ahora, si no le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, pues solamente faltan poquitos años para terminar el sexto milenio y comenzar el séptimo milenio, y para terminar el siglo XX y comenzar el siglo XXI; falta que pase el año 1998, pase el año 1999 y el año 2000, y ya termina el siglo XX y termina el sexto milenio y comienza el siglo XXI y comienza el séptimo milenio. Así que no hay ningún problema en cuanto a los que piensen que todavía falta tiempo para terminar el sexto milenio y para terminar el siglo XX, no hay ningún problema.

Ahora, ¿se le habrá atrasado el calendario a Dios? Esa es una buena pregunta, porque a Dios no se le atrasan las cosas, y menos Su calendario y el itinerario que Él tiene para llevar a cabo de acuerdo a Su calendario.

Ahora, nosotros estamos viviendo en el tiempo final; conforme al calendario gentil que se usa, estamos viviendo en el fin del siglo XX. Y ahora, Dios habló acerca del fin del siglo y dijo que para el tiempo de la siega (que es el fin del siglo) Él enviaría a Sus Ángeles; y la aparición de los ministerios de Sus Ángeles, que son los ministerios de Moisés y de Elías, con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino llamando y juntando a los escogidos de Dios, será la señal del fin del siglo en que esa profecía se estaría cumpliendo.

O sea, que desde el primer siglo hasta el siglo XX hemos tenido el fin del siglo I, el fin del siglo II, el fin del siglo III y así por el estilo, pero solamente en el fin del siglo en donde viéramos - donde viésemos los ministerios de los Ángeles del Hijo del Hombre llamando y juntando a los escogidos de Dios, sería ese el siglo donde la siega se estaría llevando a cabo, el recogimiento de todos los escogidos de Dios, para en el Día Postrero ser colocados en la Edad de la Piedra Angular y en la Dispensación del Reino y recibir la fe para ser transformados y raptados, que es la revelación de la Segunda Venida de Cristo.

Y esa es la señal grande del fin del siglo: la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, enviándolos con Gran Voz de Trompeta y llamando y juntando a todos los escogidos de Dios.

¿No le preguntaron los discípulos de Jesucristo a Él en San Mateo, capítulo 24 y verso 3, acerca del fin de Jerusalén (de la destrucción de Jerusalén) y también del fin del siglo y de la señal de Su Venida? Aquí está; capítulo 24, verso 3, dice:

“Y estando él (Jesús) sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas (o sea, la destrucción de Jerusalén; Él les había dicho o les dijo que eso sería cuando vieran a Jerusalén cercada de ejércitos), y qué señal habrá de tu venida (la señal de Su Venida), y del fin del siglo (o sea, la señal de Su Venida y la señal del fin de siglo)?”.

Y ahora, en San Mateo, capítulo 24, verso 30 al 31, dice:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo (esa es la señal de Su Venida, siendo mostrada en el cielo); y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”.

En febrero 28 de 1963 fue vista esta nube misteriosa que la ciencia no pudo explicar, la cual contiene los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil y a otro Ángel que es diferente a los demás, el cual se encuentra aquí. Si la tornamos hacia la derecha, veremos que forma el rostro del Señor.

Y ahora, los siete ángeles mensajeros de las siete edades están aquí formando la barba del Señor, y el Ángel que era diferente a los demás forma el cabello blanco del Señor. Ese Ángel que era diferente a los demás es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, Jesucristo en Su cuerpo teofánico, así como los demás ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil están en sus cuerpos teofánicos también en esa nube.

Y ahora, esa es la señal del Hijo del Hombre siendo vista en el cielo. Y así como estos ángeles de las siete edades para tener sus ministerios en la Tierra estuvieron manifestados en carne humana en la Tierra, este Ángel que era diferente a los demás para tener Su ministerio, el ministerio del Séptimo Sello, el ministerio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, tiene que estar manifestado en carne humana en la Tierra; y eso será la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, lo cual será la Venida del Verbo, la Palabra encarnada en un hombre.

O sea que en este tiempo final habrá un hombre enviado por Dios a la Tierra el cual será un profeta dispensacional, el profeta de la Dispensación del Reino y Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular, donde Jesucristo, el Ángel del Pacto, estará manifestándose en el Día Postrero y estará cumpliendo todas las promesas que Él ha hecho para este tiempo final.

Pero muchas personas tropezarán con ese velo de carne llamado el Ángel del Señor Jesucristo. Pero los escogidos de Dios estarán escuchando al que estará hablando por medio del Ángel del Señor Jesucristo: estarán escuchando a este Ángel Fuerte, que es Jesucristo en Espíritu Santo, Jesucristo viniendo en el Día Postrero, y velándose en carne humana en Su Ángel Mensajero y dándonos a conocer por medio de Su Ángel Mensajero todas estas cosas que deben suceder pronto, y estará llevando a cabo todas las cosas que Él prometió para el Día Postrero; y la Obra que estará haciendo este Ángel del Pacto, el Ángel que era diferente a los demás, la estará llevando a cabo por medio de Su Ángel Mensajero.

Las personas podrán decir: “Eso es la obra de un hombre”, pero los escogidos dirán: “Esa es la Obra del que está en ese hombre manifestado, porque esas obras que está haciendo ese hombre no las puede hacer ningún hombre”.

Todos dirán como dijo Nicodemo: “Sabemos que has venido de Dios por maestro, porque ningún hombre puede hacer estas cosas que Tú haces”. Era el Ángel del Pacto el que estaba haciendo aquellas obras por medio del velo de carne llamado Jesús; y será el mismo Ángel del Pacto, Ángel de Jehová, por medio de Su Ángel Mensajero el que estará haciendo las obras del Día Postrero, las obras del Séptimo Sello, las obras prometidas para ser cumplidas en la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Y en el Día Postrero estaremos viendo el cumplimiento del Programa Divino correspondiente a este tiempo en el cual nosotros estamos viviendo.

Algunos dirán: “Es un fantasma”, otros dirán: “Es un falso profeta”, otros dirán: “Es Beelzebú”, pero los escogidos dirán: “Es el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto, Jesucristo en Espíritu Santo, el Ángel que era diferente a los demás velado y revelado en Su Ángel Mensajero, dándonos a conocer estos misterios de este tiempo final y revelándonos el misterio del Séptimo Sello, abriéndonos el misterio de Su Venida; en este tiempo final viniendo velado en carne humana en Su Ángel Mensajero a Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular, como vino velado en carne humana en cada ángel mensajero a Su Iglesia en cada edad, en la porción correspondiente a cada edad”.

Y en la porción correspondiente acá a la Edad de la Piedra Angular, Él vendrá velado y revelado por medio de Su Ángel Mensajero, llevando a cabo las obras del Día Postrero prometidas para la Venida del Señor, la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Donde esté el cumplimiento de la Venida del Hijo del Hombre, estará el cumplimiento también de los Ángeles del Hijo del Hombre; porque el que tiene ministerios (¿es quién?) es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová; y donde Él esté manifestado, velado y revelado en carne humana, ahí estará operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús también.

Ahora, para el Día Postrero tenemos la promesa de la venida de Moisés por segunda vez y de la venida de Elías por quinta vez, y esa es la promesa de los Dos Olivos de Apocalipsis, capítulo 11, verso 3 en adelante, y Zacarías, capítulo 4; son los Dos Ungidos que están delante de la presencia de Dios.

Le preguntaron al precursor de la Segunda Venida de Cristo cómo sería la venida de Elías, el que le predicará al pueblo hebreo (o sea, del quinto Elías). En la página 399 del libro de Los Sellos en español, pregunta número 11, le preguntan:

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(La contestación fue):

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu…”.

¿Un hombre de qué tiempo? De este tiempo, del tiempo del fin del siglo, del tiempo del Día Postrero. Y ahora:

“94. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu; porque allá, cuando Elías ya había subido y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

Y los escogidos de Dios, cuando vean a Elías nuevamente manifestado por quinta ocasión (que será el espíritu ministerial de Elías en un hombre de este tiempo), cuando lo vean obrando igual a como obró en el pasado… ¿Cómo obró en el pasado en cuanto a la predicación de la Palabra? Pues obró abriendo seis Sellos; y cuando lo vean abriendo el Séptimo Sello, dirán: “El espíritu de Elías ha reposado sobre el Ángel del Señor Jesucristo”; y cuando lo vean estableciendo una nueva dispensación, dirán: “El espíritu de Moisés ha reposado sobre el Ángel de Jesucristo”; y cuando vean al espíritu ministerial de Cristo obrando a través de él, dirán: “El ministerio de Jesucristo ha reposado sobre el Ángel de Jesucristo, el Espíritu de Cristo ha reposado sobre Su Ángel”. Eso verán y dirán los escogidos de Dios, porque ellos verán al que estará detrás de ese velo de carne obrando en el Día Postrero.

Y las obras que estarán siendo hechas serán las obras no de un hombre, sino de Dios, del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, que es el mismo Jesucristo en Su cuerpo teofánico revelado en el Día Postrero y velado en carne humana en el Día Postrero, velado y revelado por medio de carne humana, por medio de Su Ángel Mensajero; y por medio de Su Ángel Mensajero llevando a cabo las obras del Día Postrero, que están bajo el Séptimo Sello, bajo la Venida del Señor.

Ahora, miren ustedes, el Mensaje del Evangelio del Reino, que es el Mensaje Eterno que predica el Ángel de Apocalipsis, capítulo 14, verso 6 al 7, vamos a ver para quiénes es predicado ese Mensaje, a cuántos alcanzará. Dice:

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo…”.

El Mensaje de ese Ángel es para ser llevado a toda nación, tribu, pueblo y lengua; y los que son de Dios escucharán ese Mensaje.

Ahora, cualquier persona podrá decir: “¿Llevarles el Mensaje del Día Postrero, el Mensaje del Séptimo Sello, siendo revelado por los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10?, ¿llevárselo a los nativos, llevárselo a los indígenas, allá a sus tribus? Ellos ni siquiera saben hablar bien español o inglés, ¿y ahora llevarles un Mensaje como ese a ellos?”. Pues aquí dice que será para toda nación, tribu, lengua y pueblo; y si Dios tiene escogidos entre las tribus indígenas, entre las tribus de los nativos pues Dios los va a llamar; les va a abrir el entendimiento, van a escuchar y van a creer.

Y ahora, el Mensaje del Evangelio del Reino está moviéndose por diferentes naciones latinoamericanas y caribeñas, y está moviéndose por tribus también; y no solamente está en español, sino que también se está moviendo en portugués, en inglés y en otros idiomas, porque es para todo pueblo, para toda nación, tribu, lengua y pueblo; pero tiene que comenzar en forma sencilla siempre y en un idioma y en un territorio para después extenderse, como sucedió con el Mensaje del Evangelio de la Gracia.

Cristo dijo a Sus discípulos que fueran por todo el mundo predicando el Evangelio, pero dijo: “… comenzando en Jerusalén”; porque siempre hay un punto de comienzo, un punto para comenzar, y fue Jerusalén; y Dios dijo que derramaría de Su Espíritu Santo sobre toda carne en los días postreros, y tenía que haber un lugar donde Él pudiera comenzar a derramar de Su Espíritu Santo, y fue Jerusalén; y fue sobre ciento veinte personas, que vinieron a ser los primeros que obtuvieron el nuevo nacimiento y vinieron a formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y después de eso, millones de seres humanos han creído en Cristo como nuestro Salvador, han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y han recibido el Espíritu de Cristo, y así han obtenido el nuevo nacimiento; porque Dios está derramando de Su Espíritu Santo sobre toda carne que cree en Cristo como su Salvador y se arrepiente de sus pecados y lava sus pecados en la Sangre de Cristo; y entonces recibe el Espíritu Santo, el Espíritu de Cristo, y obtiene así el nuevo nacimiento.

Vean cómo para los postreros días Dios dijo que Él haría esto, y eso es lo que Él está haciendo desde el Día de Pentecostés hacia acá; y todavía sigue haciéndolo, hasta que entre hasta el último de los escogidos de entre los gentiles.

Y después entrarán los 144.000 hebreos, porque el Ángel que viene con el Sello del Dios vivo —el cual es el Ángel de Jesucristo, que viene con el Espíritu Santo en él manifestado— llamará y juntará también a los 144.000 hebreos; pero eso no será la obra de un hombre, sino la Obra del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, de Jesucristo en Espíritu Santo, el Ángel que era diferente a los demás, manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero.

Por lo tanto, esto no son obras humanas sino obras divinas: la Obra del Ángel de Jehová, del Ángel del Pacto, de Jesucristo manifestado en Espíritu Santo a través de carne humana en el Día Postrero. Así como llevó a cabo la Obra de cada edad por medio del mensajero de cada edad, así también para el Día Postrero: las obras del Día Postrero prometidas para ser llevadas a cabo por Cristo, vean ustedes cómo Él las estaría llevando a cabo en este tiempo final.

Y ahora, podemos ver cómo el Mensaje se ha estado extendiendo por las diferentes naciones latinoamericanas y caribeñas, y aun entre tribus indígenas. ¿Por qué? Porque es un Mensaje para todo pueblo, nación, lengua y para toda tribu y para todo ser humano; pero comienza por un territorio, y luego se extenderá y llegará hasta el pueblo hebreo, que tiene la promesa de un Mensaje y un Mensajero en el Día Postrero; y por eso el pueblo hebreo está en su tierra esperando la Venida del Mesías, la venida de un hombre, de un profeta, en el cual estará el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo manifestado, un hombre ungido con el Espíritu de Dios.

Y ahora, el pueblo hebreo todavía no puede ver, hasta que entre hasta el último de los escogidos de Dios de entre los gentiles, o sea, hasta que se complete la Obra de Cristo en medio de Su Iglesia y se haya completado la Iglesia de Jesucristo, en la Obra del Ángel del Pacto, de Jesucristo, correspondiente al Día Postrero; y para ese recogimiento nos abre el Séptimo Sello.

Y con la revelación del Séptimo Sello, la revelación de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles…, que es el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta; porque el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, o sea, gira alrededor de este Ángel que era diferente a los demás viniendo en carne humana, manifestado en el Día Postrero en el Ángel del Señor Jesucristo.

Ahora, el Ángel del Señor Jesucristo no es el Señor Jesucristo, por eso no aceptó la adoración que Juan le ofreció; él tampoco es Moisés y él tampoco es Elías. Él es un hombre de este tiempo final enviado por Jesucristo a Su Iglesia con el ministerio profético de la Dispensación del Reino, como el profeta mensajero de la Dispensación del Reino con el Mensaje del Evangelio del Reino; pero en ese ángel mensajero, en ese profeta mensajero, estará del Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en él, operando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez; y estará llevando a cabo la Obra correspondiente al Día Postrero para la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, para la Venida del ministerio de Moisés, de Elías y de Jesús.

Todo lo que ha sido prometido que harán Moisés, Jesús y Elías en el Día Postrero, lo estaremos viendo realizado a través del ministerio del Ángel del Pacto, del Ángel que era diferente a los demás, a través de carne humana, a través de Su Ángel Mensajero.

Ese es el misterio del Séptimo Sello, ese es el misterio de este Ángel que era tan misterioso y que era tan diferente a los demás.

De él dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo, dice [Los Sellos, pág. 483]:

“203. Allí escucharán que un Ángel me era muy sobresaliente; los demás eran comunes, pero este cierto Ángel era muy notable. Él estaba a mi izquierda en la constelación en forma de pirámide. ¿Recordarán también que fue en la pirámide donde estaba la piedra blanca misteriosa que no tenía nada escrito? Los ángeles me elevaron de donde estaba, adentro de esa pirámide formada por ellos mismos. Los misterios de Dios eran solamente conocidos por ellos…”.

Y ahora, el misterio de Dios correspondiente a cada edad aquí era conocido por el mensajero de esa edad, y luego el misterio correspondiente a la Edad de la Piedra Angular es conocido por este Ángel que es diferente a los demás.

Y por eso el reverendo William Branham no pudo revelar el misterio de ese Ángel que era diferente a los demás, no pudo revelar el misterio de la Edad de la Piedra Angular, no pudo revelar el misterio de la Segunda Venida de Cristo, porque ese misterio solamente lo podrá revelar este Ángel que era diferente a los demás en Su Venida en carne humana en el Día Postrero, manifestado, velado y revelado por medio de Su Ángel Mensajero.

Y ahora, esos misterios, los misterios eran conocidos solamente (¿por quiénes?) por esos ángeles.

“… y ellos fueron los mensajeros que vinieron para interpretar esa pirámide…”.

Y de edad en edad encontramos que la pirámide ha estado siendo formada. Ha estado siendo interpretada la primera edad, cuando se formó la primera edad, por medio del ministerio del Espíritu Santo a través del mensajero de esa primera edad; y así por el estilo fue formándose cada edad y fue siendo interpretada cada edad; hasta llegar a la Edad de la Piedra Angular, edad que solamente puede ser interpretada y cumplida por el Ángel que era diferente a los demás, y puede ser revelado ese misterio por ese mismo Ángel a través de Su Ángel Mensajero.

Dice:

“… el mensaje del secreto de estos Siete Sellos que están dentro de la pirámide (o sea, eran solamente conocidos por ellos, y ellos habían venido para interpretar esa pirámide). Este ángel estaba a mi izquierda, Él era el último o séptimo ángel, contando de izquierda a derecha, porque Él estaba a mi izquierda, viéndolo yo así de frente hacia el Occidente, y él viniendo hacia el Oriente. Estaba a la izquierda y él sería el mensaje del último Ángel, uno muy extraordinario”.

Y ahora, el Mensaje de ese Ángel es uno muy extraordinario porque ese es el Mensaje de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Ángel que era diferente a los demás; es el Mensaje de la Venida de este Ángel velado y revelado en carne humana en el Ángel del Señor Jesucristo, que es Su Ángel Mensajero.

“Recuerden cómo dije que tenía su cabeza alzada y sus alas tan poderosas y agudas (aquí están sus alas); y cómo dije que voló directamente a mí. Ahora, eso es este Séptimo Sello”.

¿Qué es el Séptimo Sello? Este Ángel que era diferente a los demás; es el que tiene el Séptimo Sello; y en Su Venida y manifestación en carne humana en el Ángel Mensajero de Jesucristo estará cumpliéndose el Séptimo Sello aquí en la Tierra, y Él estará revelando ese misterio del Séptimo Sello por medio de Su Ángel Mensajero, estará revelando Su Venida a Su Iglesia en carne humana.

“Es una cosa muy extraordinaria y todavía no sabemos lo que es, porque no ha sido permitida su apertura”.

Para el tiempo de nuestro hermano Branham no había sido permitida la apertura del Séptimo Sello, que es la apertura del misterio del Ángel que era diferente a los demás viniendo en carne humana en el Día Postrero.

Es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 y es la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo. Es la Venida de este Ángel que es diferente a los demás, viniendo velado en carne humana en Su Ángel Mensajero y revelado a través de Su Ángel Mensajero, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto y llevando a cabo las obras correspondientes al Día Postrero, las obras que están prometidas que hará Cristo en Su Venida en el Día Postrero.

Y ahora podemos ver que las obras de Cristo prometidas para el Día Postrero estarán siendo vistas a través del Ángel del Señor Jesucristo; pero las personas que entenderán este misterio comprenderán que no son las obras de un hombre, no son las obras del Ángel de Jesucristo, sino del que estará dentro del Ángel de Jesucristo, que es el Ángel del Pacto, Jesucristo en Espíritu Santo, el Ángel que era diferente a los demás; y comprenderán y sabrán hacer la diferencia entre este Ángel del Pacto, que es el Ángel de Jehová que le apareció a Moisés y que libertó al pueblo hebreo y que apareció en muchas ocasiones en forma de hombre…; le apareció a Abraham como Melquisedec y también le apareció como Elohim, y le apareció también a Lot allá en Sodoma, y apareció a otras personas también en diferentes ocasiones. Ahora, para el Día Postrero, encontramos que Él fue el que apareció en carne humana dos mil años atrás y fue conocido por el nombre de Jesús, el velo de carne donde apareció manifestado.

Y ahora, para el Día Postrero, podemos ver que Él es el mismo que ha estado en Su Iglesia de edad en edad manifestado en cada ángel mensajero, y por medio de cada ángel mensajero ha estado llamando y juntando a Sus ovejas en Su Redil, que es Su Iglesia; y en este Día Postrero estaría manifestado en Su Ángel Mensajero, el Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular, la Edad Eterna de la Iglesia de Jesucristo, en el cual viene dándonos a conocer todos estos misterios del Día Postrero y por medio del cual viene dándonos el Mensaje Eterno, el Mensaje del Evangelio Eterno, para todo pueblo, nación, lengua y reyes y tribu, para así darnos ese Mensaje que gira alrededor de Su Venida en carne humana a la Tierra. Como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, es Su Venida en el Día Postrero.

Pero hay ahí un entrelace de León de la tribu de Judá con Cordero de Dios, en donde Cristo estará primero en Su Ángel manifestado como Cordero, mientras Su Obra de Intercesión se está llevando a cabo; pero luego, de momento, cambia de Cordero a León de la tribu de Judá.

En el mismo velo de carne que estará usando en el Día Postrero veremos ese entrelace, ese cambio de Cordero a León, y lo veremos, veremos ese cambio de Intercesor y Sacerdote a Juez de toda la Tierra. Veremos ese cambio también de la Dispensación de la Gracia a la Dispensación del Reino.

Y todo esto es la Obra de Cristo prometida para el Día Postrero, es la Obra del Séptimo Sello.

Viene revelando el misterio del Séptimo Sello, revelando el misterio de Su Venida, que es el misterio más grande de los Cielos y de la Tierra, que estuvo oculto por millones de años, pero que Dios lo revelaría a Su Iglesia en el Día Postrero por medio de Su manifestación en carne humana en Su Ángel Mensajero; y vendría llevando a cabo la Obra correspondiente a Su Venida del Día Postrero. Esa es la Obra del Séptimo Sello en Su trayectoria aquí en el planeta Tierra.

Vean, Su Obra en Su trayectoria por las edades la podemos ver, y ya tenemos la historia, cómo llamó y juntó a Sus escogidos en cada edad, en Su trayectoria por cada territorio donde se cumplió cada edad.

Y ahora Cristo, el Ángel que era diferente a los demás, en Su trayectoria se encuentra viajando por la América Latina y el Caribe llevando a cabo Su Obra correspondiente al Día Postrero entre los latinoamericanos y caribeños, y llamando y juntando a todos Sus escogidos del Día Postrero (¿juntándolos dónde?) en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular, en donde se entrelaza una nueva dispensación: la Dispensación del Reino.

Hemos visto en esta ocasión: “EL SÉPTIMO SELLO Y LAS OBRAS DEL DÍA POSTRERO”. Las obras del Séptimo Sello, que Él realizaría en este tiempo final en el cual nosotros estamos viviendo.

Hemos visto que ya estamos en el Día Postrero si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, porque el Día Postrero es el séptimo milenio. Ya han transcurrido de Cristo hacia acá dos mil años, pero delante de Dios solamente han transcurrido ¿cuántos?, ¿cuánto tiempo? Solamente dos días delante de Dios, que para los seres humanos son dos milenios, o sea, dos mil años.

Y ahora nos encontramos en el Día Postrero, en el séptimo milenio, que es el Día del Señor, para estar escuchando esa Gran Voz de Trompeta que escuchó Juan el apóstol en Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11, cuando fue transportado en el espíritu al Día del Señor, o sea, al séptimo milenio. Dice:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor…”.

O sea, no estaba en su cuerpo de carne sino en el espíritu, o sea, en su cuerpo teofánico; y fue transportado de aquel tiempo, del primer siglo de la era cristiana, fue transportado a este tiempo final, al Día del Señor.

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

Eso es lo que estará escuchando cada hijo e hija de Dios en este Día Postrero en el territorio latinoamericano y caribeño: estará escuchando la Voz del Alfa y Omega, del primero y el último, de nuestro amado Señor Jesucristo; esa Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, revelándonos Su Venida y todos estos misterios correspondientes a este Día Postrero, de todas estas cosas que deben suceder en este tiempo final.

Esa misma Voz es la que llama en Apocalipsis, capítulo 4, diciendo:

“Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de éstas”.

Es aquí donde obtenemos el conocimiento de todas estas cosas que deben suceder por medio de la Voz de Cristo a través de Su Ángel Mensajero. Por eso dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

¿De qué cosas? De estas cosas que deben suceder. Apocalipsis, capítulo 22, verso 16.

Y Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, nos dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

Es por medio de Su Ángel Mensajero que obtenemos el conocimiento de todas estas cosas que deben suceder pronto, en este Día Postrero, en el cual nosotros estamos viviendo. No hay otra forma para poder comprender todas estas cosas que deben suceder y las obras del Día Postrero, que estarán siendo llevadas a cabo por el Séptimo Sello, o sea, por la Venida del Señor, la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LAS OBRAS DEL DÍA POSTRERO”.

Y ahora, el Ángel del Señor Jesucristo podrá decir: “Si no hago las obras del que me envió (o sea, del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová), no me crean; pero si las hago, entonces crean a las obras”.

Comprenda que son las obras del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, manifestadas por medio de Su Ángel Mensajero; pero no son las obras de un hombre, sino las de Cristo, el Ángel del Pacto, manifestado por medio de un hombre, por medio de Su Ángel Mensajero.

La manifestación de Cristo, el Ángel del Pacto, el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre llevando a cabo las obras del Día Postrero, ese es el misterio de EL SÉPTIMO SELLO Y LAS OBRAS DEL DÍA POSTRERO.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes dándoles testimonio de EL SÉPTIMO SELLO Y LAS OBRAS DEL DÍA POSTRERO.

Que pronto se complete el número de los escogidos de Dios de este Día Postrero en la Edad de la Piedra Angular, y pronto los muertos en Cristo resuciten en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seamos transformados; en el Nombre Eterno del Señor Jesucristo; y pronto nos lleve Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, en la Casa de nuestro Padre celestial. Amén y amén.

Hemos llegado al tiempo final para estar viendo: “EL SÉPTIMO SELLO Y LAS OBRAS DEL DÍA POSTRERO”.

¿Y quiénes serían y dónde están los que estarían viendo el Séptimo Sello y las obras que Él estaría realizando en el Día Postrero? Pues aquí estamos, en la América Latina y el Caribe, viendo EL SÉPTIMO SELLO Y LAS OBRAS DEL DÍA POSTRERO que Él estaría llevando a cabo, y escuchando Su Palabra que Él estaría hablándonos en el Día Postrero.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde y que pronto todos seamos transformados.

Dejo nuevamente al reverendo Miguel Bermúdez Marín con nosotros para continuar y finalizar nuestra parte en esta ocasión, y así darle gracias a Cristo por Sus bendiciones en este tiempo final en el cual nosotros estamos viviendo.

Con nosotros nuevamente el reverendo Miguel Bermúdez Marín.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LAS OBRAS DEL DÍA POSTRERO”.

[Revisión abril 2019]

1 San Mateo 14:26

2 San Juan 10:37-38

3 San Juan 5:19

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