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Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes aquí en la ciudad de Reforma, Chiapas, República Mexicana. Es para mí una bendición grande estar con ustedes para compartir unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este Día Postrero.

Y ahora leemos en Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante, donde nos dice la Palabra de Dios de la siguiente manera:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.

Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas.

Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo,

y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más,

sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.

La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.

Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.

Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre.

Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL SÉPTIMO SELLO Y LOS SIETE TRUENOS”.

Es el Ángel Fuerte que desciende del Cielo el que clama como cuando un león ruge y siete truenos emiten sus voces. Si nos fijamos bien en ese pasaje, encontraremos que los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10, son la Voz de ese Ángel Fuerte que desciende del Cielo clamando como cuando ruge un león, y así los Siete Truenos son la Voz de Cristo, el Ángel Fuerte, clamando como cuando ruge un león; o sea, hablándole a Su pueblo, hablándoles a los seres humanos como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Podemos ver que Sus pies están sobre el mar (el pie derecho) y sobre la tierra (el pie izquierdo); esto nos habla de estos pies de bronce, que representan el juicio divino; y los profetas de Dios son el juicio divino. Por lo tanto, los pies de bronce bruñido, ardientes, encontramos que son los ministerios de Moisés y Elías, los ministerios de los Ángeles del Hijo del Hombre, pues Cristo dijo en San Mateo, capítulo 16, verso 27 en adelante:

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”.

Y en San Mateo, capítulo 17, verso 1 en adelante, encontramos a Cristo llevando a Pedro, Jacobo y Juan a un monte alto, y allí se transfiguró delante de ellos, y aparecieron Moisés a un lado y Elías al otro lado de Jesús.

Cristo allí, con Su rostro como el sol, está representando allí la Venida del Hijo del Hombre para el Día Postrero con Sus Ángeles. Sus Ángeles allí son Moisés y Elías, Sus Ángeles son los ministerios proféticos de Moisés y Elías que estarán manifestados en el Día Postrero; y el rostro del Señor como el sol es Cristo viniendo como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, porque Cristo es el Sol de Justicia y Él es la Luz del mundo.

El sol representa a Cristo como Rey viniendo en el Día Postrero, en el cumplimiento de Su Segunda Venida. “Porque a los que temen mi nombre, nacerá el Sol de Justicia, y en Sus alas traerá salvación” (Malaquías, capítulo 4, verso 2). Es la Segunda Venida de Cristo como Rey de reyes y Señor de señores; es la Venida de Cristo en Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 al 21, viniendo sobre un caballo blanco como la nieve, el cual es nada menos que Cristo en Su Segunda Venida.

Y nos habló de este pasaje el reverendo William Branham, precursor de la Segunda Venida de Cristo, y dijo en la página 256 del libro de Los Sellos:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Si encontramos ese hombre, encontraremos en Él la Palabra encarnada; encontraremos al Ángel del Pacto, al Ángel de Jehová, que es el Ángel que era diferente a los demás, el cual apareció en esta nube formada por ángeles que fue manifestada en febrero 28 de 1963 sobre los cielos de Arizona.

Ahí está cada ángel mensajero de cada edad de la Iglesia gentil y también hay un Ángel diferente a los demás, el cual es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el cual libertó al pueblo hebreo, el cual se le apareció a Moisés y le dijo1: “Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”.

Y luego ese mismo Ángel del Pacto estaba en la profecía de Malaquías, capítulo 3, prometido para venir a la Tierra como el cumplimiento de la Venida del Mesías, para lo cual enviaría a Su precursor delante de Él preparándole el camino, el cual fue Juan el Bautista; y luego vino el Señor, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová.

¿Vino cómo? Vino en carne humana en aquel velo de carne llamado Jesús de Nazaret; fue el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre. El Verbo que era con Dios y era Dios se hizo carne y habitó entre los seres humanos, conforme a San Juan, capítulo 1, verso 1 al 18.

Y para el Día Postrero tenemos la promesa en Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 en adelante, que el Verbo regresará a la Tierra, que el Verbo (que es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová) vendrá nuevamente a la Tierra encarnado en un hombre de este tiempo final.

Ese hombre tiene que ser un profeta, por lo tanto tiene que ser el profeta de la Dispensación del Reino, que es la última dispensación, la única que queda; y tiene que ser el profeta mensajero de la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad Eterna de la Iglesia de Jesucristo, que es la única que queda para la Iglesia de Jesucristo.

Y tiene que ser en el territorio que queda para la manifestación de Dios, para la manifestación del Hijo del Hombre como el relámpago resplandeciendo en el occidente; dice Cristo2: “Es como el relámpago que sale del oriente (la tierra de Israel, donde fue la Primera Venida de Cristo) y se manifiesta (o sea, resplandece, ¿dónde?) en el occidente”, que es el continente americano, que consta de Norteamérica, Centroamérica, Suramérica y el Caribe.

Y ya en Norteamérica se manifestó Cristo por medio del precursor de Su Segunda Venida, el reverendo William Branham, en donde manifestó el ministerio de Elías por cuarta ocasión; y ahora solamente queda la América Latina y el Caribe para la manifestación del Hijo del Hombre como el relámpago resplandeciendo, que es lo mismo del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19: el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, viniendo en carne humana en un hombre (¿dónde?) en el occidente.

Es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 (¿dónde?) en el occidente; porque del occidente vendrá un Jinete en un caballo blanco, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página 166 del libro de Citas, y dice: “Recorreremos este camino otra vez”.

Elías recorrerá el camino ministerial por quinta ocasión, y lo correrá acompañado del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida de Cristo, del Ángel del Pacto, es la Venida del Verbo, de la Palabra encarnada en un hombre; y en ese mismo hombre estará el ministerio de Elías por quinta ocasión y estará el ministerio de Moisés por segunda ocasión y el ministerio de Jesús por segunda ocasión. Ese es el misterio del Séptimo Sello.

Y el misterio de los Truenos es la Voz de Cristo viniendo, el Verbo viniendo, la Palabra viniendo encarnada en un hombre, y hablando por medio de ese hombre el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino y revelándonos todas estas cosas que deben suceder en este tiempo final.

Eso es la Voz de los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10: es la Voz de Cristo en Su Venida, velado en carne humana en Su Ángel Mensajero, revelándonos el misterio de Su Venida en carne humana, revelándonos el misterio de este Ángel que es diferente a los demás ángeles de las siete edades de la Iglesia gentil; ese Ángel viniendo en el Día Postrero, el cual es Cristo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, viniendo en el Día Postrero en carne humana en el Ángel del Señor Jesucristo, y hablando por medio de Su Ángel Mensajero ese misterio de Su Venida y revelándonos así todas estas cosas que deben suceder en este tiempo final.

Ahora, hemos visto lo que es el Séptimo Sello: es la Venida de este Ángel que era diferente a los demás, viniendo en carne humana en Su Ángel Mensajero. Y los Siete Truenos es la Voz de este Ángel Mensajero, de este Ángel Fuerte, de este Ángel que es diferente a los demás, viniendo en carne humana y hablando por medio de carne humana todas estas cosas que deben suceder pronto, y revelándonos así Su Venida en este Día Postrero a Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, en medio de los latinoamericanos y caribeños.

Hemos visto EL MISTERIO DEL SÉPTIMO SELLO Y DE LOS SIETE TRUENOS.

Y ahora, al obtener la revelación, el conocimiento del misterio del Séptimo Sello y de lo que los Truenos han hablado (que es la revelación del misterio del Séptimo Sello, la revelación de Su Venida), obtenemos así la revelación, la fe, para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Así como cuando obtuvimos la revelación de la Primera Venida de Cristo como el Cordero de Dios quitando el pecado del mundo allá en la Cruz del Calvario, obtuvimos la fe, la revelación para obtener salvación; para obtener, ¿qué?, para obtener nuestra redención, nuestra salvación, creyendo en Cristo en Su Primera Venida velado en carne humana en la persona de Jesús, en donde estaba ese Ángel del Pacto.

El Ángel de Jehová, el Ángel que era diferente a los demás estaba en Jesús, en aquel velo de carne llamado Jesús; estaba hecho carne, manifestado en carne humana, y estaba hablando por medio de carne humana, por medio del velo de carne llamado Jesús; y por medio de ese velo de carne llevó a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario, porque se proveyó un cuerpo para sacrificio para la redención de todos los hijos e hijas de Dios.

Ahora, al ver, al conocer el misterio de Su Primera Venida en carne humana y la Obra que realizó por medio de ese velo de carne en la Cruz del Calvario, ¿qué hemos obtenido? La revelación, la fe para obtener salvación, para obtener el perdón de nuestros pecados, lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibir el Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo, recibir así el cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

Y ahora, obteniendo la revelación del Séptimo Sello (que es obtener la revelación de la Segunda Venida de Cristo), obtenemos la revelación, la fe para ser transformados y ser raptados en este Día Postrero y ser llevados a la Cena de las Bodas del Cordero, porque obtenemos la revelación de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; pues Él viene para reclamar todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa, viene para reclamar Su Novia, Su Iglesia, la cual Él ha redimido con Su Sangre preciosa, y de los cuales ya muchos han muerto físicamente, sus cuerpos han muerto a través de las diferentes edades de la Iglesia gentil, y de aquel tiempo de los apóstoles allá en medio del pueblo hebreo; y aun de los miembros de la Edad de la Piedra Angular, algunos también han partido, sus cuerpos físicos han partido, han terminado su temporada aquí, y ellos en espíritu, en cuerpos teofánicos, han pasado a vivir al Paraíso (que es la sexta dimensión), y están esperando también allí con los de las edades pasadas el momento de la resurrección para levantarse en un cuerpo eterno y glorificado.

Pero queda aquí sobre la Tierra la mayoría de los miembros del Cuerpo Místico de Cristo de la Edad de la Piedra Angular, de la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo; y estamos aquí ¿esperando qué? Esperando la transformación de nuestros cuerpos, porque hemos visto el Séptimo Sello y hemos escuchado la Voz del Séptimo Sello, hemos escuchado los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10; y todavía estamos escuchando los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10, y estamos obteniendo el conocimiento de todas estas cosas que Él nos está revelando en este Día Postrero.

Es la revelación del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, la revelación del Ángel que era diferente a los demás, por medio de Su Ángel Mensajero, por medio del Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular y de la Dispensación del Reino, que es el profeta final que Cristo envía a Su Iglesia y a la raza humana.

Después de ese profeta no viene otro profeta, ese es el último profeta del Programa Divino; y es un profeta dispensacional para la última dispensación, la Dispensación del Reino, y para la Edad Eterna de la Iglesia de Jesucristo; y si es el mensajero de una edad eterna, pues después de él no viene nadie más, porque él es un mensajero eterno para la Edad Eterna de la Iglesia de Jesucristo.

Por eso en Apocalipsis, capítulo 14 y verso 6, viene con el Evangelio Eterno; viene en la edad eterna de la Iglesia de Jesucristo, la Edad de la Piedra Angular, y viene predicando el Evangelio Eterno. Dice:

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,

diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado…”.

Es para el tiempo en que la hora de Su juicio ha llegado, es para el tiempo en donde el juicio divino ha de caer sobre la Tierra, que aparece este Ángel predicando el Evangelio Eterno y diciéndole al pueblo que adoren a Dios, que honren a Dios, diciéndole al pueblo que teman a Dios, le adoren y le sirvan, le den gloria a Dios, porque la hora de Su juicio ha llegado.

La hora de Su juicio es la hora de la Venida de este Ángel predicando el Evangelio Eterno; y la hora de Su Venida, de la Venida de este Ángel…, que es el Ángel del Pacto, el cual estará por medio de Su Ángel Mensajero terrenal dándonos el Mensaje del Evangelio del Reino, que es el Evangelio Eterno para todo ser humano que vive en este planeta Tierra, porque es el Mensaje de la Edad Eterna de la Piedra Angular, el cual cubre la Dispensación del Reino y cubre toda la eternidad.

Ahora, hemos visto lo que es el Séptimo Sello: la Venida del Ángel que era diferente a los demás, la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel Fuerte que desciende del Cielo y Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19; y hemos visto lo que son los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10: son nada menos que la Voz de Cristo hablándonos por medio de carne humana, por medio de Su Ángel Mensajero; hablándonos, revelándonos el misterio de la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel que era diferente a los demás, velado en carne humana. Eso es la Venida de la Palabra encarnada en un hombre.

Pero ese hombre no es el Señor Jesucristo, tampoco es Elías y tampoco es Moisés, pero en él: este Ángel del Pacto —que es Jesucristo en Su cuerpo teofánico— desciende del Cielo y se manifiesta en carne humana en Su Ángel Mensajero, y opera en Su Ángel Mensajero los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez, porque este es el único que tiene ministerios; ese es el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, Jesucristo en Espíritu Santo, Jesucristo en teofanía, manifestándose a través de carne humana en Su Ángel Mensajero.

¿Vieron lo simple que es el misterio del Séptimo Sello y la Voz de los Siete Truenos hablando para este Día Postrero para Su Iglesia y revelándole el misterio del Séptimo Sello, el misterio de Su Venida? Y eso es lo que nos da la fe, la revelación para ser transformados y raptados, conforme a las palabras del precursor de la Segunda Venida de Cristo.

En el libro de Los Sellos en español, página 128, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“121. Ahora, los Siete Truenos de Apocalipsis permitirán que Él muestre a la Novia cómo prepararse para obtener esa gran fe de traslación (o sea, la fe de rapto)”.

Y en la página 104 del libro de Los Sellos también nos habla de la fe del rapto, y nos dice:

“[37]. Luego vienen siete truenos misteriosos que ni están escritos. Correcto. Y yo creo que por medio de los Siete Truenos será revelado en los últimos días lo que se necesita para aparejar la Novia para tener la fe del rapto; porque con lo que tenemos ahora no podríamos subir. Hay algo que tiene que venir para aparejarnos, porque como estamos ahora apenas podemos tener suficiente fe para la Sanidad Divina. Tenemos que tener suficiente fe para ser transformados en un momento y ser sacados de esta Tierra. Y veremos más adelante (Dios mediante), dónde está esto escrito”.

Y en la página 117 del libro de Los Sellos dice:

[78]. Cuando Juan oyó el trueno quizás saltó del susto; después oyó a uno de los cuatro animales que dijo: ‘Ahora ven y ve lo que es, lo que está revelado aquí, y escribe lo que ves’. Entonces Juan se acercó para ver lo que era; en otras palabras, se acercó para ver lo que dijo el trueno. Entonces es cuando esta criatura le dijo a Juan: ‘Ven y ve el misterio debajo del Primer Sello; lo que el trueno, la Voz del Creador, ha pronunciado’. Ahora, él debió haber conocido lo que estaba allí.

79. Ahora, piense bien, Juan escribió esto que tenemos, pero cuando empezó a escribir los otros siete truenos, le dijeron: ‘No los escribas’. Ahora, Juan tenía comisión de escribir todo lo que viera, pero cuando tronaron estos siete truenos de Apocalipsis 10, entonces le fue dicho: ‘No escribas nada de esto’. Estos son misterios que todavía no conocemos; pero la opinión mía es que serán revelados ya muy pronto, y esto impartirá fe y gracia a la Novia para ser raptada”.

¿Dónde está la fe para el rapto? ¿Qué es lo que les da la fe para el rapto a los escogidos de Dios, para ser transformados y raptados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero? La Voz o voces de los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10, que es la Voz de Cristo como el León de la tribu de Judá clamando como cuando un león ruge y los siete truenos emitiendo sus voces.

Es la Voz de Cristo, del Ángel que era diferente a los demás, viniendo en carne humana en el Día Postrero y hablando por medio de carne humana el misterio de Su Venida; o sea, revelándole a Su Iglesia el misterio de Su Venida aquí a la Tierra en carne humana en Su Ángel Mensajero, revelándole que ha venido como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, para realizar Su Obra correspondiente a este tiempo final; y llamar y juntar a todos Sus escogidos del Día Postrero con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, para así los muertos en Cristo resucitar en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos ser transformados en este Día Postrero.

Sin la revelación del Séptimo Sello, sin la revelación de la Segunda Venida de Cristo y Su Obra de Reclamo en el Día Postrero, es imposible que las personas puedan ser transformadas y raptadas en este tiempo final, porque la fe para el rapto la dan los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10; y lo que los Siete Truenos hablan, lo que los Siete Truenos revelan es el misterio del Séptimo Sello, o sea, el misterio de la Venida del Señor, el misterio de la Venida de este Ángel que era diferente a los demás, que es el que tiene el Séptimo Sello; y con Su Venida en carne humana en Su Ángel Mensajero, el Séptimo Sello es cumplido aquí en la Tierra.

La Venida del Señor es cumplida por este Ángel, porque este es el Señor, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el mismo Jesucristo en Espíritu Santo, el mismo Jesucristo en Su cuerpo teofánico siendo visto en el cielo, en las nubes formadas por estos ángeles; para luego en el Día Postrero venir en carne humana en Su Ángel Mensajero y cumplir el misterio del Séptimo Sello, y revelarles ese misterio del Séptimo Sello a Sus escogidos, a Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino.

Hemos visto el misterio del Séptimo Sello y de los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10. “EL SÉPTIMO SELLO Y LOS SIETE TRUENOS” de Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 al 11.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes compartiendo estos momentos de compañerismo espiritual alrededor de la Palabra de Dios, alrededor del tema: “EL SÉPTIMO SELLO Y LOS SIETE TRUENOS”.

Que las bendiciones del Séptimo Sello, el Ángel del Pacto, habladas por Cristo con Su Voz de los Siete Truenos, se materialicen sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y pronto todos seamos transformados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención, amados amigos y hermanos presentes aquí en la ciudad de Reforma, Chiapas, República Mexicana.

Que Dios continúe añadiendo en este lugar más y más hijos Suyos, y que la Palabra de Dios correspondiente a nuestro tiempo fluya libremente en este lugar para alimentar el alma de todos los hijos e hijas de Dios de este tiempo final, para que estén listos para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Que Dios les bendiga; y continúen pasando una tarde o una noche llena de las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“EL SÉPTIMO SELLO Y LOS SIETE TRUENOS”.

[Revisión febrero 2019]

1 Éxodo 3:6

2 San Mateo 24:27

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