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Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes. Es para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios correspondiente a este tiempo final, y estaremos hablando bajo el tema: “LA AUTORIDAD SUPREMA DEL SÉPTIMO SELLO”.

Para lo cual quiero leer en Apocalipsis, capítulo 1, versos 10 al 18, donde dice (Juan el apóstol dice):

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.

Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro,

y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.

Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego;

y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas.

Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.

Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último;

y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades”.

Que Dios bendiga Su Palabra en nuestras almas y bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Nuestro tema para esta ocasión es: “LA AUTORIDAD SUPREMA DEL SÉPTIMO SELLO”.

En esta lectura que hemos tenido, hemos visto a Jesucristo vestido de una ropa que llegaba hasta los pies y ceñido por el pecho con un cinto de oro, lo cual significa que Jesús ahí no está como Sumo Sacerdote, sino como Juez, porque Su cinto de oro está sobre Su pecho y no en Su cintura, sino que está ceñido por el pecho con ese cinto de oro.

Y ahora, esto es lo que para el Día Postrero estará siendo visto en medio de la Iglesia de Jesucristo luego de haberse cumplido cada una de las siete edades de la Iglesia gentil.

Ahora, para el Día Postrero es este gran evento, pues es un evento para el Día del Señor, al cual fue el apóstol San Juan transportado en espíritu, y escuchó detrás de él una gran voz como de trompeta.

El precursor de la Segunda Venida de Cristo nos habló de este gran evento y nos dijo lo que estaría cumpliéndose en el Día Postrero bajo este gran evento. Dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página 43 del libro de Las Edades:

[21]. PERO EL DÍA DEL SEÑOR ESTÁ POR VENIR. Así es. Solamente es que en este tiempo de la Revelación de Jesucristo, Juan fue llevado por el Espíritu y fue transportado por el Espíritu a aquel Gran Día que está por venir. El Día del Señor es cuando los días del hombre han terminado. Los reinos de esta Tierra entonces serán los reinos de nuestro Dios. El Día del Señor será cuando caigan los juicios; y después de eso viene el Milenio. Ahora el mundo hace lo que quiere con el cristiano. Le ponen toda clase de nombres malvados, burlándose de él; pero viene aquel gran Día cuando ellos se lamentarán y sollozarán porque el Cordero viene en ira para juzgar al mundo. Entonces es cuando los justos tendrán su día con el Señor, porque los malvados serán quemados, y los justos caminarán sobre sus cenizas entrando al Milenio. Malaquías 4:3:

‘Y hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día que yo hago, ha dicho Jehová de los ejércitos’”.

Porque para ese tiempo el día de venganza del Dios nuestro estará manifestado. Y ese día de venganza del Dios nuestro está hablado tanto en Isaías, capítulo 61, verso 2…, y será predicado en este tiempo final.

¿Y quién predica el día de venganza del Dios nuestro? El Ungido con el Espíritu de Cristo del Día Postrero. En su Mensaje del Evangelio del Reino estará incluido lo que Dios hará en cuanto al juicio divino que vendrá sobre la raza humana, y les hablará (conforme al capítulo 4 de Malaquías, verso 1) de este día de venganza del Dios nuestro, del cual dice:

“Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama”.

Ese es el juicio de la gran tribulación que vendrá sobre la raza humana; y la radioactividad se va a desatar por medio de esas explosiones nucleares que van a tener durante el tiempo de la gran tribulación, en donde hay una guerra señalada, y que será la Tercera Guerra Mundial, la cual está profetizada para ocurrir conforme al libro del Apocalipsis.

Pero los hijos e hijas de Dios no tienen que tener ningún miedo, ningún temor de esas cosas que vendrán sobre la Tierra, porque antes de comenzar la gran tribulación los hijos e hijas de Dios serán resucitados (los que ya partieron) y serán transformados los que estén aquí en la Tierra y estén viendo la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, estén viendo la Venida de Jesucristo cumplida en medio de Su Iglesia como la autoridad suprema del Séptimo Sello.

Y ahora, los escogidos de Dios no tienen por qué tener miedo. Cristo dice1: “No temáis, manada pequeña, porque al Padre le ha placido daros el Reino”. Así que si los reinos de este mundo tienen problemas y viene una Tercera Guerra Mundial, no hay ningún problema, porque hay un nuevo reino para el glorioso Reino Milenial, el cual es el Reino de nuestro amado Señor Jesucristo, donde estaremos ocupando la posición más privilegiada que ser humano puede ocupar: la de reyes y sacerdotes.

Ahora continuamos leyendo. Dice:

 

LA VOZ COMO DE TROMPETA

 

‘… y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta…’.

Apocalipsis 1:10 (al 11)

 

22. Juan estaba en el Espíritu, y estando así, él vio el grande y maravilloso Día del Señor Jesús y todo Su santo poder. El futuro estaba a punto de desenvolverse porque Dios le iba a enseñar. Juan no dijo que era trompeta. Fue como una trompeta. Ahora, cuando una trompeta suena, tiene algo de urgencia en su sonido. Era como el heraldo, el mensajero del rey, viniendo al pueblo”.

¿Y cuál es el Heraldo, el Mensajero del Rey viniendo al pueblo en el Día Postrero? El Ángel del Señor Jesucristo. Es la Trompeta, la Voz de Cristo por medio de Su Ángel Mensajero. Ahora, sigue diciendo:

“Él suena una trompeta. Es un llamado urgente”.

¿Y cómo viene? Llamando y juntando a todos los escogidos de Dios con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino.

“La gente se junta a escuchar (Israel siempre fue juntado por medio del sonido de la trompeta). Algo importante está a la mano. Escúchelo. Así que esta voz tenía la urgencia como de trompeta. Era clara y fuerte, alarmante y despertadora”.

A tal grado que despierta a los escogidos de Dios que estén dormidos espiritualmente; porque es tiempo para que las vírgenes prudentes estén despiertas y entren con el Esposo a las Bodas, y se cierre la puerta, y así se cierre la puerta de la misericordia, la puerta de la Dispensación de la Gracia se cierre; y ya el que no entró ya no podrá entrar.

Ahora, sigue diciendo…

Dice: “Es clara”, ¿por qué? Porque trae todas las cosas directamente de la Escritura, desde el Génesis hasta el Apocalipsis.

Y es “fuerte” porque es un Mensaje poderoso de Dios para el Día Postrero, es un Mensaje dispensacional.

Y es “alarmante” porque habla las cosas que han de suceder, y habla los juicios divinos que han de venir sobre la raza humana y habla también de la gran tribulación; pero también habla de la resurrección de los muertos en Cristo y de la transformación de nosotros los que vivimos.

Y es “despertadora” esa Voz como de trompeta, pues despertará a los muertos en Cristo y despierta también espiritualmente a los escogidos que estén viviendo en este tiempo; los hace despertar en la mañana de un nuevo día dispensacional y en la mañana de un nuevo día milenial; los hace despertar también en la mañana de un nuevo día de edad: la Edad de la Piedra Angular, la Edad Eterna de la Iglesia de Jesucristo.

Es un tiempo de estar despiertos en este tiempo final. Cristo dijo2: “Velad, porque no sabéis a qué hora el Hijo del Hombre ha de venir”. Es tiempo de estar despiertos en este tiempo en el cual vivimos, viendo el cumplimiento de toda promesa que Él ha hecho para Sus hijos para este tiempo final.

“¡Oh! que nosotros oigamos la voz de Dios como una trompeta en este día, porque es la ‘Trompeta del Evangelio’ sonando la ‘Palabra de Profecía’ para anunciarnos y prepararnos para lo que viene sobre la Tierra”.

En la página 44 dice (vamos a ver)… Continuemos leyendo:

 

ÉL MANDÓ A ESCRIBIR

 

‘Que decía: Yo soy el Alpha y Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia; a Éfeso, y a Smirna, y a Pérgamo, y a Tiatira, y a Sardis, y a Filadelfia, y a Laodicea’.

Apocalipsis 1:11

 

23. Aquí está: El Primero y el Último, el Alpha y Omega, eso es el Todo. El único y verdadero Dios. La Voz y Palabra de Dios. Realidad y verdad están a la mano. ¡Qué cosa es estar en el Espíritu! ¡Ay! Estar en la presencia de Dios y oír de Él… ‘Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias’. La Voz que habló Su Palabra en el Huerto del Edén y sobre el Monte de Sinaí, la cual también fue oída en la gloria excelsa del Monte de la Transfiguración, una vez más estaba sonando; y esta vez a las siete iglesias con una revelación completa y final de Jesucristo.

24. ‘Juan, escribe las visiones. Haz un registro de ellas para las edades que han de seguir, porque son las profecías verdaderas, las cuales tienen que llegar a suceder. Escríbelas y mándalas, declarándolas’.

25. Juan reconoció esa Voz. ¡Oh, usted reconocerá esa Voz cuando Él llame si usted es uno de los Suyos!”.

Y ahora… Vamos a ver otro lugar. En la página 48 del libro de Las Edades dice… El tema aquí es “Ya no es Sacerdote”, colocado por el reverendo William Branham; y ahora va a explicar, va a leer ese pasaje y a explicar. Eso está en Apocalipsis, capítulo 1, verso 13, donde dice:

 

YA NO ES SACERDOTE

 

‘Y en medio de los siete candeleros, uno semejante al Hijo del hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies y ceñido por los pechos con una cinta de oro’.

39. Allí está Él, Uno semejante al Hijo del hombre. Como la joya es embellecida por el engaste del anillo, así también Él es glorificado en medio de las Iglesias. Es el Día del Señor; porque Juan lo ve parado, no como un sacerdote, pero como el Juez venidero. La cinta de oro ya no está rodeando la cintura, donde el sacerdote tiene que tenerla mientras ministra a Dios en el Lugar Santísimo, ahora está alrededor de Sus hombros, porque ahora Él no es el Sacerdote, sino el Juez. Ahora, Juan 5:22 ha llegado a cumplirse:

‘Porque el Padre a nadie juzga, mas todo el juicio dio al Hijo’.

Su servicio ha sido prestado. El sacerdocio está consumado. Los días de la profecía han llegado a un fin. Él está ceñido como el Juez”.

Cuando entre hasta el último de los escogidos de Dios en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular, Cristo sale del Trono de Intercesión y se manifiesta en toda Su plenitud aquí en la Tierra como el Juez de toda la Tierra; y entonces vendrá el juicio divino sobre la raza humana.

Ahora, veamos, sigue diciendo aquí, mostrando la gloria séptuple de Su persona, que es el tema aquí; dice:

 

LA GLORIA SÉPTUPLE DE SU PERSONA

 

‘Y su cabeza y sus cabellos eran blancos como la lana blanca, como la nieve; y sus ojos como llama de fuego;

Y sus pies semejantes al latón fino, ardientes como en un horno; y su voz como ruido de muchas aguas.

Y tenía en su diestra siete estrellas: y de su boca salía una espada aguda de dos filos. Y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza’.

Apocalipsis 1:14-16

 

40. Cuán conmovedora e inspirativa (o inspiradora) fue la aparición de Jesús a Juan, quien estaba desterrado por causa de la Palabra. ¡Y he aquí, la Palabra viva ahora estaba en frente de él! ¡Qué visión tan iluminadora! Porque todo atributo descriptivo tiene una significación (o sea, un significado). ¡Qué revelación de Su glorioso Ser!

41. 1. Su cabello tan blanco como la nieve. Juan se fijó en Él, y mencionó primeramente la blancura de Su cabello. Era blanco y brillante como la nieve. Esto no fue por causa de Su edad. Oh, no. El cabello resplandecientemente blanco no significa edad, sino experiencia, madurez y sabiduría. El Ser Eterno no cumple años. ¿Qué es el tiempo para Dios? Tiempo significa muy poco para Dios, pero sabiduría significa mucho. Es como cuando Salomón le rogó a Dios por sabiduría para juzgar al pueblo de Israel. Ahora, Él viene, el Juez de toda la Tierra. Él será coronado con sabiduría. Eso es lo que significa el cabello blanco y resplandeciente. [Vea esto en Daniel 7:9-14]:

‘Estuve mirando hasta que fueron puestas sillas: y un Anciano de grande edad se sentó, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su silla llama de fuego, sus ruedas fuego ardiente.

Un río de fuego procedía y salía de delante de él: millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él: el Juez se sentó, y los libros se abrieron (o sea, fueron abiertos).

Yo entonces miraba a causa de la voz de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta tanto que mataron la bestia, y su cuerpo fue deshecho, y entregado para ser quemado en el fuego.

Habían también quitado a las otras bestias su señorío, y les había sido dada prolongación de vida hasta cierto tiempo.

Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí en las nubes del cielo como un hijo de hombre que venía, y llegó hasta el Anciano de grande edad, e hiciéronle llegar delante de él.

Y fuele dado señorío, y gloria, y reino; y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron; su señorío, señorío eterno, que no será transitorio, y su reino no se corromperá’.

42. Allí está. Daniel lo vio con aquel cabello blanco. Él era el Juez que abría los libros y juzgaba con ellos. Daniel lo vio que venía en las nubes. Eso es exactamente lo que vio Juan. Ambos lo vieron exactamente igual. Ellos vieron al Juez con Su cinta de juicio alrededor de sus hombros, puro y santo, lleno de sabiduría, completamente apto para juzgar al mundo en justicia.

43. Aun el mundo entiende este simbolismo, porque en tiempos pasados el juez llegaba y convocaba la corte, estando vestido con una peluca blanca y un manto largo que significaba completa autoridad (un manto desde el cuello hasta los pies) para impartir justicia”.

Aquí podemos ver lo que significa el cabello blanco: significa (Su cabello blanco) experiencia, madurez y sabiduría, para poder impartir el juicio divino que tiene que ser manifestado en este planeta Tierra durante la gran tribulación.

Y aquí tenemos la descripción de estos diferentes atributos que son vistos en el Hijo del Hombre en el Día Postrero (donde Juan lo vio), estos atributos descriptivos que tiene el Hijo del Hombre para el Día Postrero, lo cual tiene un significado cada uno de esos atributos.

Ahora, el cabello blanco del Hijo del Hombre (mostrado aquí, en el cumplimiento de ese cabello blanco), vean ustedes cómo se cumple este atributo del cabello blanco del Señor:

En febrero 28 de 1963, apareció en el Cielo esta señal, una nube misteriosa a 26 millas de altura con un tamaño de 30 millas de ancho3, la cual la ciencia no pudo dar una explicación satisfactoria porque no comprendía cómo se pudo formar una nube a 26 millas de altura, donde no hay humedad.

Y el misterio de esta nube lo dio a conocer el reverendo William Branham, y dijo que esa nube estaba formada por ángeles. Era una nube de ángeles que vinieron a él y lo levantaron; uno de esos ángeles lo levantó y se lo llevó en espíritu, en su cuerpo teofánico, y lo colocó ahí en medio de esos ángeles que allí estaban. Todos estaban en sus cuerpos teofánicos, y el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham, también estaba en su cuerpo teofánico (o sea, en espíritu); y él narra todo lo que allí sucedió en ese tiempo. Él dice en la página 469 del libro de Los Sellos:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás (se refiere a este Ángel que está aquí). Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’”.

¿Cuál de ellos fue el que lo levantó, el que lo alzó y se lo llevó a esa constelación de ángeles? El Ángel que era diferente a los demás (o sea, este Ángel que está acá).

“154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello, lo cual he mantenido como una pregunta en mi mente toda mi vida. Los otros Sellos significaron mucho para mí, desde luego; pero ustedes no se imaginan lo que ha significado este séptimo”.

¿Por qué? Porque el Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo. Y la Venida de Cristo para el Día Postrero será paralela a lo que fue la Primera Venida de Cristo.

¿Y qué fue la Primera Venida de Cristo? En Malaquías, capítulo 3, dice lo que fue la Primera Venida de Cristo. Dice:

“He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí (ese fue Juan el Bautista); y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis (¿Quién vendría después de Juan el Bautista? El Señor, al cual el pueblo hebreo buscaba; el Señor, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob), y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros (¿Quién vendría? El Señor, el Ángel del Pacto, que es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob). He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos”.

Y ahora, esta promesa de la Venida del Ángel del Pacto, vean ustedes, en el Éxodo, capítulo 23, verso 20 al 23, dice:

“He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.

Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.

Porque mi Ángel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir”.

Ahora vean la promesa del Ángel de Jehová para estar acompañando siempre al pueblo hebreo en su trayectoria e introducirlos a la tierra prometida; y habitar allí en la tierra prometida también, habitar allí el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto (¿dónde?), en el templo, en el tabernáculo que Moisés construyó y luego en el templo de Salomón.

Allí habitaba el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, en el lugar santísimo de aquel templo; allí estaba en la forma de la Columna de Fuego, en la forma de esa luz de la Shekinah, sobre el propiciatorio, en medio de los dos querubines de oro.

Y ahora, vean cómo este Ángel que libertó al pueblo hebreo de la esclavitud por medio de Moisés, al cual usó…; porque se manifestó en Moisés, ungió a Moisés, se veló en carne humana en Moisés; y por medio del profeta Moisés habló, y por medio del profeta Moisés realizó todas aquellas señales y maravillas, y por medio del profeta Moisés libertó al pueblo hebreo.

Ahora podemos ver que fue la Obra de Dios a través de un hombre que Él envió en aquel tiempo, un hombre con las dos consciencias juntas, lo cual es un profeta; y un profeta mayor, o sea, un profeta dispensacional, lo cual fue Moisés, y al cual Dios usó en esa Obra maravillosa de la liberación del pueblo hebreo y luego dándole la Ley Divina al pueblo hebreo.

Ahora, fue una Obra grande la que Dios realizó por medio del profeta Moisés.

Cuando Dios envía a la Tierra un profeta, una Obra grande tiene para llevar a cabo en el planeta Tierra; pero cuando aparece un profeta dispensacional, esa es una Obra mayor del Programa Divino.

Una Obra mayor a nivel mundial es realizada cuando aparece un profeta dispensacional en la Tierra; y Dios ahí tiene un hombre, un instrumento, para el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová (que es el mismo Dios en Su cuerpo teofánico) velarse en carne humana en ese hombre y por medio de ese hombre llevar a cabo Su Programa correspondiente a ese tiempo. Eso es lo que Dios hace por medio de un profeta dispensacional en cada dispensación en que Dios ha enviado el profeta de esa dispensación.

En una dispensación solamente hay un profeta dispensacional, como en cada edad solamente hay un profeta, un mensajero correspondiente a cada edad. Aunque haya muchos predicadores o haya muchos hombres buenos que prediquen, solamente uno es el mensajero para esa edad; y así es también para cada dispensación: solamente uno es el profeta de esa dispensación.

El profeta de la Dispensación de la Inocencia, la primera dispensación, fue Adán.

El profeta de la segunda dispensación, que fue la Dispensación de la Conciencia, fue Set.

El profeta de la tercera dispensación, la Dispensación del Gobierno Humano, fue Noé.

El profeta de la Dispensación de la Promesa, que es la cuarta dispensación, fue el profeta Abraham.

El profeta de la quinta dispensación, que es la Dispensación de la Ley, su profeta fue (¿quién?) Moisés.

El profeta de la dispensación sexta, que es la Dispensación de la Gracia, es nuestro amado Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo, vean ustedes, Él es nada menos que la manifestación de Dios en carne humana para llevar a cabo Su Obra de Redención como Cordero de Dios.

Y ahora, solamente le queda al pueblo de Dios una sola dispensación: la séptima dispensación, que es la Dispensación del Reino, en donde el Mensaje es el Evangelio del Reino, así como el Mensaje de la sexta dispensación es el Evangelio de la Gracia y el Mensaje de la quinta dispensación (el Mensaje de la Dispensación de la Ley) es el Mensaje de la Ley.

Y ahora, para la séptima dispensación, el profeta mensajero es el Ángel del Señor Jesucristo, en donde estará el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, manifestado, así como estuvo manifestado en los seis profetas dispensacionales anteriores.

El Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, es Jesucristo en Espíritu Santo, es Jesucristo en Su cuerpo teofánico. Por eso es que dice la Escritura que en los profetas estuvo el Espíritu de Cristo4, o sea, estuvo el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová manifestado en cada uno de esos profetas del Antiguo Testamento.

Y ahora, encontramos que vino manifestado el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, en carne humana en toda Su plenitud en nuestro amado Salvador Jesucristo.

El profeta Isaías había dicho en el capítulo 7 de su libro profético, verso 14, que el Mesías vendría, pero vean cómo dijo que vendría el Mesías:

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”.

Emanuel significa: Dios con nosotros.

Ese niño que nacería por medio de una virgen sería la manifestación de Dios en medio de la raza humana. Dios estaría en ese niño que nacería, el cual crecería y el cual cumpliría toda promesa divina de la Venida del Mesías en Su Primera Venida, y cumpliría la Obra de Redención en la Cruz del Calvario como Cordero de Dios, lo cual cumplió perfectamente conforme a todas las profecías divinas de la Primera Venida de Cristo. La Primera Venida de Cristo es la Venida del Ángel del Pacto en toda Su plenitud manifestado en carne humana.

Y ahora para el Día Postrero tenemos la promesa de que el Verbo, que es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová…

Leamos esto aquí, en San Juan, capítulo 1, para que tengamos el cuadro claro de lo que será la Venida del Señor para el Día Postrero. Dice capítulo 1, verso 1 en adelante, de San Juan:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Éste era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”.

O sea que fue el Verbo el que creó todas las cosas, porque este era en el principio con Dios y el Verbo ¿era quién? El mismo Dios.

“… y el Verbo era Dios.

Éste era en el principio con Dios”.

O sea que era Dios con Su cuerpo teofánico, el cual es un cuerpo de otra dimensión, parecido a nuestro cuerpo de esta dimensión pero de otra dimensión. Es un hombre, un varón, de otra dimensión; ese es Dios en Su cuerpo teofánico, llamado el Ángel del Pacto o Ángel de Jehová.

Fue visto por muchos profetas del Antiguo Testamento y también por personas como los padres de Sansón, cuando les fue hecha la promesa a ellos de que tendrían un hijo y que sería uno de los que juzgaría a Israel, o sea, uno de los jueces a través de los cuales Dios se manifestaría en favor del pueblo hebreo.

Ellos, cuando vieron a este varón de otra dimensión, luego supieron que era el Ángel de Jehová y pensaron… Manoa, el padre de Sansón, pensó que iba a morir él y su esposa porque habían visto cara a cara a Dios. Era Dios este Ángel del Pacto o Ángel de Jehová que les había parecido a ellos; pero ellos vieron a Dios velado en Su cuerpo teofánico, por lo tanto no morirían5.

Es que nadie puede ver a Dios cara a cara sin estar dentro de un velo, ya sea de carne o sea de un cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

Moisés quiso ver a Dios cara a cara, sin un cuerpo teofánico ni un cuerpo de carne, y Dios le dijo: “No me verá hombre, y vivirá”, pero le dijo: “Yo voy a pasar delante de ti, y pasaré toda mi gloria delante de ti. Y tú estarás en la roca, en una hendidura de la roca, y entonces yo pasaré”. Vamos a ver. En Éxodo, capítulo 33, verso 18 en adelante, dice:

“Él entonces dijo (Moisés): Te ruego que me muestres tu gloria.

Y le respondió (Dios): Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.

Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá.

Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña;

y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado.

Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro”.

Ahora, vean ustedes, Moisés iba a ver la espalda de Dios pero no iba a ver el rostro de Dios, porque Él dice: “No me verá hombre, y vivirá”; por lo tanto Moisés vería solamente a Dios de espalda en Su cuerpo teofánico.

Y esto representa que la raza humana no verá a Dios cara a cara, sino que lo verá por medio de nuestro Señor Jesucristo en Su Primera Venida; porque San Juan dice, vean (ahora continuamos leyendo, dice):

[Verso 14] “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

(Luego sigue diciendo):

Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Éste es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo.

Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.

Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer”.

Ahora vean cómo aquí nos dice que nadie jamás ha visto Dios. Los que han visto a Dios manifestado y lo han visto apareciéndoles a ellos en la Columna de Fuego o en un cuerpo en el cual apareció a Manoa…

Apareció también a Jacob, y Jacob luchó con ese Ángel, el Ángel de Jehová, hasta que rayaba el alba; y el Ángel le dijo: “Suéltame, que tengo que irme; ya raya el alba”, y Jacob le dijo: “Yo no te soltaré hasta que me bendigas”6.

El Ángel hirió a Jacob en la cadera y descoyuntó esa parte ahí de la cadera, pero Jacob se mantuvo agarrado del Ángel de Jehová, se mantuvo agarrado de Dios manifestado en Su cuerpo teofánico, que es un cuerpo parecido a nuestro cuerpo pero de otra dimensión. Por eso dice que luchó con un varón, y ese varón luchó con Jacob; un hombre, un varón de otra dimensión: de la sexta dimensión, el cual es llamado el Ángel de Jehová o Ángel del Pacto, el cual es el mismo Dios en Su cuerpo teofánico.

Y ese Ángel de Jehová (que es el mismo Dios en Su cuerpo teofánico) se hizo carne y habitó entre los seres humanos vestido de carne humana en aquel velo de carne llamado Jesús. Eso fue la Venida del Señor como Cordero de Dios, eso fue la Primera Venida de Cristo; eso fue la Venida del Ángel de Jehová, del Ángel del Pacto en carne humana entre los seres humanos; eso fue la Venida del Verbo hecho carne entre los seres humanos.

Y ahora, en Apocalipsis, capítulo 19, tenemos la promesa para el tiempo final de la Venida del Verbo nuevamente; será la Venida del Verbo, la Venida del Ángel del Pacto a Su Iglesia gentil y luego al pueblo hebreo; y vamos a ver cómo vendrá. En Apocalipsis, capítulo 19, está todo este relato, pero ahora vamos a ver lo que explicó el reverendo William Marrion Branham en el libro de Los Sellos en español, página 131, donde dice:

“131. Y ahora Jesús: Su Nombre sobre la Tierra fue Jesús el Redentor, porque fue el Redentor cuando estuvo sobre la Tierra; pero cuando conquistó el infierno y la muerte, los venció y ascendió, entonces recibió un nuevo Nombre. Por esa razón es que gritan y hacen tanto ruido y no reciben nada. Será revelado en los Truenos”.

Recuerden que los Truenos es la Voz de Cristo, del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, cuando desciende del Cielo a la Tierra; y eso es lo que les dará la fe para el rapto a los hijos de Dios, porque revela el misterio de la Venida del Verbo, la Palabra, en el Día Postrero.

Sigue diciendo:

“132. Fíjense en el misterio. Él viene cabalgando. Tiene que haber algo para cambiar esta iglesia. Ustedes saben eso. ¡Tiene que venir algo!”.

Y eso que tiene que venir es la Venida del Ángel del Pacto, la Venida del Señor, Su Segunda Venida. Dice:

“Él viene cabalgando. Tiene que haber algo para cambiar esta iglesia. Ustedes saben eso. ¡Tiene que venir algo! Ahora noten: Nadie entendía ese nombre, sino Él mismo.

‘Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre: y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS’”.

¿Cuál es el nombre que le llaman? “El Verbo de Dios”. Es la Venida del Verbo.

“… y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Éste era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”.

Y ahora viene el Verbo de Dios, el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19. Y dos mil años atrás, cuando vino el Verbo, el Ángel del Pacto en medio del pueblo hebreo, ¿cómo vino? “Y aquel Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”, y lo conocimos por el nombre de Jesús.

La gente no comprendía aquel nombre, pero eso fue el nombre que el Arcángel Gabriel le dijo que le pusieran al niño Jesús, al niño que nacería por medio de la virgen María; a la virgen María le dijo que le pusiera ese nombre. Y Jesús significa ‘Salvador’, ‘Redentor’, porque Él vendría para llevar a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario como Cordero de Dios, y el nombre tiene que ver con la Obra que Él venía para llevar a cabo, que Él venía a llevar a cabo.

Y ahora, el Verbo regresa en el Día Postrero; Su nombre es “el Verbo de Dios”. Y ahora, “Verbo” no es nombre, pero, siendo el Verbo de Dios el que viene (y el Verbo es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que era con Dios y era Dios, el cual se hizo carne dos mil años atrás y fue conocido por el nombre de Jesús)…

Ahora, miren ustedes, Jesús, cuando murió, resucitó y ascendió al Cielo, recibió un Nombre Nuevo; y ahora Él viene en el Día Postrero; y ahora viene, y dice:

“‘… y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS.

Y los ejércitos que están en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio.

Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella las gentes; y él los regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES’.

Apocalipsis 19:13-16

133. Allí viene el Mesías, allí es donde está”.

Es la Venida del Señor, es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová.

Y ahora, ¿cómo vendrá sobre la Tierra? En la página 134 del libro de Los Sellos, dice:

“142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como Rey de Reyes y Señor de Señores”.

Ahora, el Espíritu Santo, que es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es el mismo Jesucristo en Espíritu Santo, el mismo Jesucristo en Su cuerpo teofánico, ahora viene en el Día Postrero. Y ahora vamos a ver cómo vendrá. Recuerde que Él es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19. Página 277 del libro de Los Sellos, orando, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

¿Quién es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? El Espíritu Santo, o sea, Jesucristo en Espíritu Santo, Jesucristo en Su cuerpo teofánico, que es el Ángel del Pacto o Ángel de Jehová.

Y ahora vamos a ver cómo vendrá en el Día Postrero, en el cumplimiento de Apocalipsis, capítulo 19; pues, cuando este capítulo 19 de Apocalipsis esté cumpliéndose, es que el Séptimo Sello será abierto a los escogidos de Dios. Porque el Séptimo Sello es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 y es la Venida también del Ángel Fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis, capítulo 10; ambos son el Señor Jesucristo, el Ángel del Pacto. Ahora dice en la página 482 y 483 (dice):

“Vemos, pues, que es un misterio por completo (o sea, hablando del Séptimo Sello), y la hora todavía no ha llegado para que se diera a conocer este misterio. Hemos llegado hasta aquí, y lo demás nos será dado allí: en el tiempo cuando aparezca Jesús nuevamente sobre la Tierra para llevar a Su Novia…”.

Él viene sobre la Tierra para llevarse Su Novia.

Y ahora, ¿cómo va a aparecer sobre la Tierra para llevarse Su Novia? En el libro de Los Sellos, página 57, dice:

“‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza…’.

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando:

‘… y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel. ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia”.

¿Cómo viene Él por Su Iglesia? Él viene como el Ángel del Pacto, el Ángel que desciende del Cielo envuelto en una nube; porque Él es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová; Él es Jesucristo en Su cuerpo teofánico, Jesucristo en Espíritu Santo, el mismo Ángel de Jehová o Ángel del Pacto que libertó al pueblo hebreo.

Y ahora viene con Su rostro como el sol, viene con un Librito abierto en Su mano, viene con Sus ojos como llama de fuego, viene con Sus pies como de latón (o sea, como bronce bruñido), viene Él con Su cabello blanco como la blanca lana, como nieve; viene con Su rostro como el sol.

Así viene el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, porque es el mismo Hijo de Hombre o Hijo del Hombre de Apocalipsis, capítulo 1, que tiene Su rostro como el sol, sus cabellos blancos y su cabeza blanca como blanca lana, de su boca sale una espada aguda, y sus pies son como columnas de fuego (en Apocalipsis, capítulo 10; y en Apocalipsis, capítulo 1, son como latón fino, refulgentes como en un horno. Es lo mismo.

Y ahora, eso es la Venida del Señor para el Día Postrero, eso es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, viniendo a Su Iglesia.

Y ahora, vamos a ver… Antes de leer la página 256 de Los Sellos, antes de leer esa página, vamos a ver lo que nos dice en la página 14 del libro de Las Edades, y la página 12 también. Dice: “Él es el Testigo fiel y verdadero…”. Pero antes de eso cita a San Juan, capítulo 1, donde dice:

“‘En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios.

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros…’.

37. Él fue el Testigo Fiel y Verdadero de la Palabra Eterna del Padre. Él era un profeta, y solamente podía decir lo que el Padre le revelaba. Él dijo: ‘Mi Padre está en mí’. Eso es lo que Jesús, el tabernáculo, dijo: ‘Mi Padre está en mí’.

38. Dios tiene muchos títulos: ‘Nuestra Justicia’, ‘Nuestra Paz’, ‘Ser Eterno’, ‘Padre’, ‘Hijo’, y ‘Espíritu Santo’; pero solamente tiene un nombre humano, y ese Nombre es Jesús.

39. No esté usted confundido porque Él tiene tres oficios o tres manifestaciones. En la Tierra Él era un profeta; en el Cielo Él es el Sacerdote; y regresando a la Tierra, Él es Rey de Reyes. ‘El que era’ —ese es Jesús, el profeta. ‘El que es’ —ese es el Pontífice haciendo intercesión, uno que puede compadecerse de nuestras flaquezas. ‘El que ha de venir’ —ese es el Rey venidero. En la Tierra Él era la Palabra, el profeta. Moisés dijo de Él: ‘El Señor vuestro Dios os levantará profeta como yo; y será, que si no oyeren las palabras de aquel profeta, serán desarraigados del pueblo’.

Y ahora, en la página 14 del libro de Las Edades dice:

“44. Note que según Jesús mismo, Quien escribió el Apocalipsis, Él está sentado con el Padre. El Espíritu en Pablo (el cual es el Espíritu de Cristo, porque ese es el Espíritu de la Profecía por el cual viene la Palabra), dice que Él está sentado a la diestra de Dios; pero cuando Juan miró, solamente vio a uno sobre el Trono. Y no fue hasta Apocalipsis 5:6-8 (lo cual sigue a Apocalipsis 4:2-3 en sucesión de tiempo) que vemos al Cordero tomando el Libro de Aquel que estaba sentado en el Trono, como indica Apocalipsis 4:2-3 y 9-11. ¿Qué es? Es el misterio de UN DIOS. ÉL (Jesús) salió de Dios, fue manifestado en carne, murió, resucitó y volvió al seno del Padre. Como dijo Juan en el capítulo 1, versículo 18: ‘… El unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró’.

45. Era tiempo para que Dios (el Mesías) volviera a llevar Su Novia, y entonces presentarse (hacerse conocer) a Israel. Así que vemos a Dios viniendo nuevamente para tomar una relación humana con el hombre como el Hijo de David, Rey de reyes y Señor de señores, y como el Novio de la Novia gentil. No son dos Dioses, sino simplemente UN SOLO DIOS manifestando Sus poderosos oficios y títulos triples”.

Y ahora, pasamos a la página 30, donde dice (vamos a ver):

“109. Ahora, ¿cuándo volverá el Evangelio a los judíos? Cuando se haya terminado la dispensación de los gentiles. El Evangelio está listo para volver a los judíos. Oh, si tan sólo les pudiera decir algo que está a punto de suceder hoy, en este nuestro día. Esta gran cosa que va a suceder recorrerá hasta Apocalipsis 11; y aquellos dos testigos, aquellos dos profetas, Moisés y Elías, trayendo el Evangelio de nuevo a los judíos”.

¿Quién les lleva el Evangelio a los hebreos? Moisés y Elías, o sea, los Dos Olivos.

Por eso a través del tiempo del cristianismo, desde el Día de Pentecostés hacia acá, el pueblo hebreo nunca como nación ha recibido el Evangelio de la Gracia, nunca la nación hebrea ha sido convertida del judaísmo al cristianismo, porque para la conversión del pueblo hebreo a Cristo se requiere el ministerio de los Dos Olivos y de los Dos Candeleros, que es el ministerio de los Dos Ungidos: de Moisés y de Elías.

Esos ministerios tienen que estar manifestados en carne humana en un hombre del Día Postrero, del tiempo final, el cual viene con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, del Evangelio del Reino, predicando al pueblo hebreo la Segunda Venida de Cristo, predicando al pueblo hebreo la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, en este Día Postrero; y entonces es que el pueblo hebreo será convertido a Cristo y recibirá al que ellos están esperando, y luego obtendrán el conocimiento de la historia de la Primera Venida de Cristo; pero primero lo reciben en Su Segunda Venida, como Rey de reyes y Señor de señores, como el Ángel del Pacto manifestado en el Día Postrero; porque ese es el Rey de Israel.

Y ahora, continuamos leyendo, dice:

“… aquellos dos profetas, Moisés y Elías, trayendo el Evangelio de nuevo a los judíos. Estamos listos. Todo está en orden. Igual como los judíos trajeron el Evangelio a los gentiles, así también los gentiles se lo llevarán de regreso a los judíos, y el Rapto sucederá”.

O sea que antes de ocurrir el rapto vamos a ver algo sucediendo en favor del pueblo hebreo.

Estos ministerios de Moisés y Elías estarán primeramente en medio de la Iglesia gentil para poder los gentiles llevarles el Evangelio a los judíos; y son Moisés y Elías los que les llevan el Evangelio a los judíos, pues tienen que estar entre los gentiles primeramente.

Y entre los gentiles, ¿en qué parte de entre los gentiles podrán estar? Solamente hay un lugar, y esa es la Casa de Dios, que es la Iglesia de Jesucristo. En la Iglesia de Jesucristo en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, estarán los Dos Olivos, estarán Moisés y Elías.

¿No son los Dos Olivos, Moisés y Elías, los que en Zacarías, capítulo 4, estaba uno a cada lado del candelero o candelabro?

Y el candelero o candelabro representa la Iglesia de Jesucristo durante la Dispensación de la Gracia, pasando por las siete etapas o edades de la Iglesia, pasando por esas siete etapas, que representan o que son el Lugar Santo de ese Templo espiritual; porque la Iglesia es el Templo espiritual de Dios, Templo espiritual de Cristo, y las siete etapas de la Iglesia gentil corresponden al Lugar Santo de ese Templo espiritual.

Pero miren, en el templo que construyó Salomón y el templo que construyó Moisés, en el lugar santísimo estaba el arca del pacto, y sobre el arca del pacto estaba el propiciatorio, y en el propiciatorio estaban los dos querubines de oro construidos con y de una misma pieza (o sea, fueron fundidos cuando se fundió el propiciatorio y salieron en una obra monolítica); y encontramos que en medio de los dos querubines de oro, sobre el propiciatorio, estaba la presencia de Dios, la Shekinah.

Y ahora, en el Templo de Jesucristo encontramos que las cosas que son vistas en el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó Salomón, en el Templo de Jesucristo: Jesucristo ha estado materializándolas con seres humanos. El candelero o candelabro con sus siete lámparas encendidas son las siete etapas o edades de la Iglesia gentil con los siete ángeles mensajeros encendidos con el Fuego del Espíritu Santo; y así fue que vino la Luz al Templo espiritual de Cristo en cada una de esas edades, que corresponden al Lugar Santo del Templo espiritual de Cristo.

Y ahora, para el Día Postrero Cristo llama a Sus escogidos al Lugar Santísimo; y ahí, en el Lugar Santísimo, lo que Él tiene es el Arca del Pacto, el Propiciatorio, y los Dos Querubines de oro sobre el Propiciatorio, y Su presencia ahí manifestada sobre el Propiciatorio en medio de los Dos Querubines de oro.

Así como Su presencia estaba manifestada en el candelabro: en cada candelero o lámpara, vean ustedes, estaba la Luz de Dios manifestada allí sobre ese candelabro, pues tenía una mecha allí, la cual fue encendida con el Fuego del Espíritu Santo.

Y ahora, para el Día Postrero, tendremos en medio de la Iglesia de Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular —que es la Edad del Lugar Santísimo del Templo de Dios—, la Shekinah manifestada sobre el Propiciatorio alumbrándonos el entendimiento, alumbrando en el Lugar Santísimo y también dándonos a comer del Maná escondido; para lo cual Dios tendrá un instrumento ahí, en el Lugar Santísimo, a través del cual Cristo se manifestará en el Lugar Santísimo y resplandecerá ahí, y nos alumbrará el entendimiento allá en lo profundo de nuestra alma y también en todo nuestro ser. Y así estaremos donde la Luz de Dios estará manifestada en este Día Postrero, en el Templo espiritual de Cristo; eso es en el Lugar Santísimo, que es la Edad de la Piedra Angular.

Y así como se cumplió cada edad en cada territorio destinado por Dios para el cumplimiento de cada edad, en donde envió a cada uno de Sus ángeles mensajeros…

El primer territorio entre los gentiles fue Asia Menor; el segundo, tercero, cuarto, quinto y sexto fue Europa, donde se cumplieron cinco edades en diferentes territorios europeos, como Francia, Hungría, Irlanda y Escocia, Alemania e Inglaterra.

Vean, la tercera edad se cumplió en Francia y en Hungría. Como la primera se había cumplido en Asia Menor, la segunda se había cumplido en Francia, y ahora la tercera se cumple en Francia y en Hungría; y la cuarta se cumple en Irlanda y en Escocia, la quinta se cumple en Alemania, la sexta se cumple Inglaterra y la séptima se cumple en Norteamérica.

Y los mensajeros fueron en orden: San Pablo, Ireneo, Martín, Colombo, Lutero, Wesley y el reverendo William Branham, para esas siete etapas o edades de la Iglesia gentil, donde se cumplió todo el orden del lugar santo del templo que construyó Moisés y del templo que construyó Salomón y del Templo que está en el Cielo.

Así Cristo ha estado materializando el Templo que está en el Cielo: en Su Iglesia lo ha estado materializando con seres humanos.

Y ahora, vean ustedes, Cristo ha estado construyendo un Templo. Ya no se necesita que Moisés venga a construir el templo, ni que venga Salomón a construir otro templo, sino que Cristo es el que está construyendo el Nuevo Templo de etapa en etapa, de edad en edad; y en este Día Postrero le toca construir el Lugar Santísimo de ese Templo, porque un templo sin lugar santísimo no es un templo para morada de Dios. ¿Por qué? Porque Dios mora en el lugar santísimo del templo; y si no tiene el lugar santísimo, entonces no tiene lugar para morada de Dios.

Y ahora, Cristo se ha ido moviendo de Asia Menor a Europa, de Europa a Norteamérica, en la construcción del Lugar Santo de Su Templo espiritual; y ahora se mueve de Norteamérica a la América Latina y al Caribe para la construcción del Lugar Santísimo de Su Templo espiritual, en donde la Iglesia de Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular estará viendo a Cristo en Su gloria séptuple en este Día Postrero. ¿En dónde? En el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual.

Es en el Lugar Santísimo del Templo espiritual donde la luz de la Shekinah resplandece y en donde son vistos los colores del arco iris, los colores del Pacto Divino, y donde es vista la gloria séptuple de Cristo; es ahí donde es visto con Su rostro como el sol.

El sol representa a Cristo porque Cristo es el Sol de Justicia, y en Sus alas traerá salvación, dice Malaquías, capítulo 4, verso 2:

“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación…”.

Eso es la Segunda Venida de Cristo, eso es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová en el Día Postrero, en Su manifestación de Su gloria séptuple, en donde estaremos viendo el cumplimiento de esos atributos que vimos en el Hijo del Hombre en Apocalipsis, capítulo 1, verso 12 al 18. Cada uno de esos atributos tiene un significado.

Y ahora Su rostro como el sol aparece ahí, aparece también con Sus cabellos blancos como blanca lana; todo eso tiene un significado.

El cabello blanco representa sabiduría y experiencia y madurez; y ahora, todo eso tiene un cumplimiento.

El cabello blanco del Señor (Su cabeza y Sus cabellos blancos), a través de la manifestación del Ángel que era diferente a los demás (que es el que tiene el Séptimo Sello) encontramos que se cumple el simbolismo del cabello blanco del Señor; pues viene la madurez y experiencia y sabiduría a la Iglesia de Jesucristo en el Día Postrero, en la manifestación del Ángel que era diferente a los demás teniendo Su ministerio del Día Postrero bajo el cumplimiento del Séptimo Sello; porque este es el Ángel que tiene el Séptimo Sello.

En esta foto de estos ocho ángeles que aparecen aquí en sus cuerpos teofánicos, encontramos que forman el rostro del Señor. Estos ángeles que están aquí (que son los siete ángeles mensajeros de las siete edades) forman la barba del Señor, pero el Ángel que era diferente a los demás forma el cabello blanco del Señor.

Y para estos ángeles de las siete edades de la Iglesia gentil tener sus ministerios aquí en la Tierra, tuvieron que venir en carne humana manifestados; y tuvieron sus ministerios en cada edad y hubo luz en cada edad de la Iglesia gentil.

Hubo luz sobre cada una de esas lámparas, de esas siete lámparas, a medida que Dios envió al mensajero de cada edad; pero esa luz fue para el Lugar Santo de Su Templo espiritual, para alumbrar en esa etapa del Lugar Santo a todo ser humano que pudiera mirar en el Templo de Dios y pudiera ver a Jesucristo manifestado en cada ángel mensajero, resplandeciendo y alumbrando por medio de cada ángel mensajero dando luz: la luz de la revelación divina, la luz de la revelación de Cristo, para esa edad; y los que miraron en el Templo de Dios vieron esa luz manifestada en cada edad.

Cristo dijo a San Pablo7: “Yo te he puesto por luz para los gentiles”, porque él fue la primera luz, la primera mecha encendida con la luz del Espíritu de Dios, dando luz por medio de la predicación del Evangelio a todos los gentiles, especialmente en Asia Menor; y así Dios ha enviado a cada ángel mensajero para dar luz a los gentiles en la edad que le ha tocado vivir.

Ahora, han transcurrido las siete etapas o edades de la Iglesia gentil y hemos tenido los siete ángeles mensajeros (que aparecen aquí en sus cuerpos teofánicos) manifestados en carne humana, cada uno en su edad.

Vean cómo esta señal vista en el Cielo, que forma el rostro del Señor Jesucristo, da testimonio de la Obra que Cristo ha estado haciendo en Su Iglesia de edad en edad.

Y ahora, este Ángel que era diferente a los demás, para poder tener Su ministerio del cumplimiento del Séptimo Sello (porque es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que está aquí en Su cuerpo teofánico), para tener Su ministerio del Día Postrero y cumplir el Séptimo Sello (que es Su Venida), tiene que velarse en carne humana y revelarse por medio de carne humana y resplandecer en medio de Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo. Por eso los hijos e hijas de Dios son llamados a la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Jesucristo.

Esa edad, la Edad del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, vean ustedes, ha estado siendo construida por seres humanos latinoamericanos y caribeños, en donde ha estado saliendo el llamado de la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, llamando y juntando a todos Sus escogidos en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular; y ahí es donde vemos la gloria séptuple del Señor Jesucristo manifestada en este tiempo final, ahí es donde podemos ver Su cabello blanco como blanca lana.

El cabello blanco representa sabiduría y madurez, para así tener la labor que le corresponde como Juez de toda la Tierra; experiencia, sabiduría y madurez, la cual necesita el Juez de toda la Tierra para juzgar correctamente a todas las naciones; porque vendrá un juicio sobre todas las naciones, y en ese juicio el Juez de toda la Tierra es el que decidirá cuáles naciones entran al Reino Milenial y cuáles naciones no entran al Reino Milenial; y también determinará cuáles personas entran al Reino Milenial y cuáles personas no entran al Reino Milenial.

Y ahora, vean ustedes cómo la cabellera blanca del Hijo del Hombre, en su cumplimiento, es la Venida del Ángel que era diferente a los demás manifestado en el Día Postrero.

Este es el que forma la cabellera blanca aquí, en esta nube que forma el rostro del Señor. Aquí tenemos la cabellera blanca formada por el Ángel que era diferente a los demás; y ese Ángel es el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto, el cual es el mismo Jesucristo en Su cuerpo teofánico.

Y ahora, para que la Venida del Hijo del Hombre tenga la cabellera blanca manifestada, tiene que venir el Hijo del Hombre con Sus Ángeles en el Día Postrero; tiene que venir el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es Jesucristo en Espíritu Santo viniendo, Jesucristo en Su cuerpo teofánico viniendo, y eso es la Venida del Espíritu Santo encarnado en el Día Postrero.

Porque eso fue también la Primera Venida de Cristo: fue la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, del Espíritu Santo, encarnado en un hombre de aquel tiempo de en medio del pueblo hebreo, nacido en medio del pueblo hebreo, llamado Jesús de Nazaret, aunque nació en Belén de Judea.

Y ahora para el Día Postrero la Venida del Ángel del Pacto, del Espíritu Santo, de Jesucristo en Su cuerpo teofánico, ¿qué será? Será la Venida del Séptimo Sello, será la venida y cumplimiento del Séptimo Sello.

Y ahora, vean ustedes lo que nos dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo con relación a la Venida del Señor. Vamos a ver algunos lugares aquí antes de leer la página 256. Antes de eso, leamos en la página 474, donde dice:

“[173]. Yo no sé quién será, ni qué va a suceder”.

Está hablando del Séptimo Sello, de la Venida del Señor: “… no sé quién será…”.

Juan, antes de ver a Cristo, a Jesús, podía decir (o decía): “Después de mí viene un hombre, un varón, del cual yo no soy digno de desatar la correa de Su calzado; Él les bautizará con Espíritu Santo y Fuego”; y también podía decir: “Yo no sé quién será, pero va a ser un hombre de este tiempo, va a ser un hombre de en medio del pueblo hebreo, va a ser un hombre que vendrá. Ese es al cual yo le estoy preparando el camino”.

Y Juan decía: “El que me mandó a bautizar me dijo: Sobre aquel que tú veas el Espíritu Santo descender en forma de paloma sobre él, ese es Él”; y Juan dice: “Y yo no le conocía”. O sea, que Juan el Bautista dice lo mismo que dice aquí el precursor de la Segunda Venida de Cristo. Dice:

“[173]. Yo no sé quién será (o sea, él no lo conoce)…”.

Juan decía: “Yo no le conocía; pero el que me mandó a bautizar me dijo que sobre aquel que yo vea el Espíritu Santo descender en forma de paloma, ese es Él. Y yo le vi (descender en forma de paloma sobre Él)”, y le presentó delante del pueblo y dijo: “Este es aquel del cual yo dije que vendría uno después de mí”.

Y cuando lo presentó, ¿a quién estaba presentando? A un primo suyo, porque María y Elisabet… María (la que fue instrumento de Dios para traer a Jesús en nacimiento allá en Belén de Judea) es prima, es pariente o parienta de Elisabet, la madre de Juan el Bautista. Y ahora, cuando presenta al Mesías prometido, al que vendría después de él, está presentando a uno de la familia.

Podía decir la gente: “Bueno, eso puede ser un plan ahí de la familia”, pero no era un plan de la familia terrenal: era un plan de la Familia celestial y era un plan del Padre de la Familia celestial. Un plan sí era, pero no era un plan humano: era un plan divino, el cual se estaba llevando a cabo.

Y ahora, el precursor de la Segunda Venida de Cristo dice, hablando acerca del que vendrá después de él, acerca de aquel al cual él le está preparando el camino, él dice:

“[173]. Yo no sé quién será, ni qué va a suceder. ¡No sé! Solamente sé que esos Siete Truenos contienen el misterio por cuya razón hubo silencio en el Cielo. ¿Todos entienden?

174. Quizás sea ahora el tiempo y la hora cuando aparezca esta gran persona que hemos estado esperando. Quizás este ministerio, por el cual he tratado de convertir a la gente a la Palabra, ha servido de fundamento. Si así es, entonces les estaré dejando para siempre. No habrá dos aquí al mismo tiempo”.

O sea, no estará el precursor y el precursado aquí al mismo tiempo, uno predicando por un lado y el otro predicando por otro. Pero vean:

“Y aun si así fuera…”.

¿Pues qué estaría pasando? Lo mismo que pasó con Juan el Bautista y Jesús de Nazaret: estaba el precursor en la Tierra predicando y le seguía un grupo de personas, y estaba el precursado (Jesús) predicando por otros lugares y le seguía un grupo de personas mayor que a Juan el Bautista. Y le dijeron a Juan el Bautista8: “Mira, aquel del cual tú diste testimonio, ahora a Él le siguen más personas que a ti y bautiza más gente que tú”. Juan dice: “A Él le conviene crecer y a mí menguar”.

Y ahora vamos a ver lo que dice nuestro hermano Branham si llegan a estar los dos aquí en la Tierra: el precursor de la Segunda Venida de Cristo y el cumplimiento de la Segunda Venida de Cristo, el cumplimiento de la venida del hombre, del precursado por el reverendo William Branham:

“Y aun si así fuera (o sea, si estuvieran los dos aquí en la Tierra: el precursor y el precursado), él crecerá y yo menguaré. ¡Yo no sé! Pero Dios me ha dado el privilegio de mirar y ver lo que es; lo vi abrirse hasta donde lo vi”.

O sea que él vio pero no pudo comprender muchas cosas, pero sabía de lo que se trataba todo lo que Dios le mostró con relación al Séptimo Sello. Se trataba de la Venida del Ángel que era diferente a los demás viniendo en el Día Postrero y teniendo Su ministerio en medio de la raza humana.

Y ahora, ¿cómo vendrá este Ángel que es diferente a los demás? Él es el Ángel Fuerte que desciende del Cielo envuelto en una nube, que aparece en Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante, y en San Mateo, capítulo 24.

Vamos a ver estos dos lugares. San Mateo 24, donde Jesús habló de este misterio, dice [verso 30]:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”.

Y ahí está el Hijo del Hombre, el Ángel que era diferente a los demás, viniendo en una nube, apareciendo así la señal del Hijo del Hombre en el cielo en febrero 28 de 1963; así como apareció la señal de la Primera Venida del Hijo del Hombre en medio del pueblo hebreo y fue la Estrella de Belén, como se le llama en la actualidad.

[Verso 31] “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Ahora, cuando aparece la señal del Hijo del Hombre en el cielo, en donde encontramos que la Escritura dice que entonces se lamentarán todas las tribus de la Tierra y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria, luego dice:

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos…”.

Desde la aparición de la señal del Hijo del Hombre en el Cielo, de ahí en adelante los ministerios de los Ángeles del Hijo del Hombre, que son los ministerios de los Dos Olivos y de los Dos Candeleros (esos son los ministerios de Moisés y Elías), tienen que estar manifestándose de ahí en adelante para la Obra del llamado de todos los escogidos de Dios.

Ahora, ¿cuánto tiempo tendrán estos ministerios para hacer el llamado y el recogimiento de todos los escogidos de Dios? Tendrán un tiempo determinado por Dios. Y esto es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, como está en San Mateo, capítulo 16, verso 27 al 28, y como fue mostrado en el Monte de la Transfiguración, en el capítulo 17 de San Mateo*, donde apareció Jesús con Su rostro como el sol resplandeciendo. Es lo mismo.

Vean, en San Mateo muestra la Venida del Hijo del Hombre (San Mateo 24, verso 30 al 31), y en San Mateo también nos dice que el Hijo del Hombre vendrá con Sus Ángeles en la gloria de Su Padre.

Y ahora, en Apocalipsis, capítulo 1, versos 10 al 18, encontramos al Hijo del Hombre con Su rostro resplandeciendo como el sol. Y en Apocalipsis, capítulo 10, también así lo encontramos, y dice:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces”.

Aquí tenemos la Venida del Ángel que era diferente a los demás apareciendo en el cielo, en esta nube formada por ángeles, en donde Él mismo aparece formando esta nube, que forma el cabello blanco del Señor; porque bajo el ministerio de este Ángel estará toda la experiencia, toda la madurez y toda la sabiduría divina manifestada para traer el juicio, dictar el juicio divino, el cual viene directamente desde el Trono de Dios y es hablado a los seres humanos en esta Tierra, para que así todo ser humano sepa las cosas que han de suceder en este planeta Tierra.

Y ahora, con el ministerio de este Ángel que era diferente a los demás, aquí en la Tierra en medio de Su Iglesia, viene el cumplimiento del Séptimo Sello, viene el cumplimiento de la Venida del Ángel que era diferente a los demás, que tiene el Séptimo Sello para cumplirlo aquí en la Tierra.

Y ahora, ¿cómo es que viene este Ángel del Pacto, este Ángel de Jehová, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo y Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? En la página 256 del libro de Los Sellos en español dice que viene en un caballo blanco.

Pero veamos todavía un poquito más los atributos vistos en el Hijo del Hombre, vamos a ver cuáles son. Siete grandes atributos aquí son mostrados: la cabeza y cabellos blancos… Esto está en Apocalipsis, capítulo 1, verso 12 en adelante (verso 12 al 18); y Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante, y Apocalipsis, capítulo 19 también, versos 11 en adelante.

Aquí tenemos los siete atributos del Señor en Su Venida en gloria en este Día Postrero, en la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, en la Venida del Ángel que era diferente a los demás. Estos son atributos que serán manifestados, serán cumplidos aquí en la Tierra, porque estos atributos tienen un significado:

1. la cabeza y cabellos blancos

2. los ojos como llama de fuego

3. los pies como latón fino y ardientes

4. la voz como ruido de muchas aguas

5. las siete estrellas en Su diestra

6. la espada aguda de dos filos (que sale de Su boca)

7. y el rostro como el sol

Ahora, hemos visto lo que es la cabeza y los cabellos blancos del Hijo del Hombre.

Los ojos como llama de fuego. Así como Él tuvo siete cuernos y en cada cuerno un ojo, así también encontramos que tuvo siete edades (las siete edades de la Iglesia gentil) y un ángel mensajero en cada edad; esas fueron las siete lámparas con las siete mechas encendidas con el Fuego del Espíritu de Dios, y esos son los siete cuernos del Cordero con los siete ojos, uno en cada cuerno.

Pero recuerden que el Cordero también tiene Sus dos ojos en adición a los siete ojos que están en los siete cuernos. Y ahora aquí los ojos ardientes, los ojos como llama de fuego del Hijo del Hombre, son los ministerios proféticos de Moisés y Elías.

Los profetas son representados, simbolizados en ojos. Los siete ojos de Dios son los siete espíritus de Dios que recorren toda la Tierra, los cuales son los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil; y aparecen como los siete ojos en los siete cuernos del Cordero.

Pero los dos ojos del Hijo del Hombre como llama de fuego son los ministerios de Moisés y de Elías; y en la Venida del Ángel que era diferente a los demás, los ojos, los ojos de fuego del Hijo del Hombre tienen que estar manifestados en la Tierra, o sea, los ministerios de Moisés y Elías.

Los hijos e hijas de Dios en la Edad de la Piedra Angular, en el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, al ver la Venida del Ángel que era diferente a los demás en el Día Postrero estarán viendo el cabello blanco, pues estarán viendo la Venida del Ángel que era diferente a los demás manifestado en medio de Su Iglesia; y al verlo a Él manifestado, velado y revelado en Su Iglesia, están viendo el cabello blanco del Señor, cabeza y cabellos blancos.

Y al estar viendo los ministerios de Moisés y Elías manifestados, estarán viendo (¿qué?) los ojos como llama de fuego.

Y, al estar viendo los ministerios de Moisés y Elías, también estarán viendo los pies como de latón fino y ardiente; porque el juicio divino son los profetas de Dios.

Y, al estar escuchando la Voz de Cristo por medio de Su Ángel Mensajero hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto, y hablándonos de las cosas que sucedieron en edades pasadas, y dándonos a conocer el Mensaje que fue predicado en la Dispensación de la Gracia, estaremos escuchando la Voz de Cristo; y al estar escuchando la Voz de Cristo estaremos escuchando la misma Voz que estuvo en los siete ángeles mensajeros y en los creyentes de cada una de esas siete edades de la Iglesia gentil.

Y, para el Día Postrero, estos ángeles mensajeros regresarán a la Tierra con el grupo de ellos en la resurrección de los muertos en Cristo; y cuando los veamos a todos ellos, también estaremos viendo la voz como ruido de muchas aguas, que es la voz de los ángeles mensajeros con los escogidos de cada una de las edades de la Iglesia gentil; pero lo que ellos predicaron allá (los ángeles mensajeros y el grupo de cada edad), también lo estaremos escuchando por medio de la manifestación de Cristo, el Ángel del Pacto, en el Día Postrero en el Lugar Santísimo de la Iglesia de Jesucristo, de ese Templo espiritual.

Las siete estrellas en Su diestra. Las siete estrellas son los siete ángeles mensajeros. Y para el Día Postrero el Ángel del Pacto, el Ángel que era diferente a los demás, tendrá en Su diestra, en Su poder, esos siete ángeles mensajeros, esas siete estrellas.

Ahora, Él tendrá la revelación, el Mensaje de los siete ángeles mensajeros, y tendrá —cuando ellos resuciten— bajo Su autoridad a los siete ángeles mensajeros con el grupo de los siete ángeles mensajeros; porque eso será LA AUTORIDAD SUPREMA DEL SÉPTIMO SELLO aun sobre los siete ángeles mensajeros y el grupo de esas siete edades de la Iglesia gentil.

La espada aguda que sale de Su boca. Esa espada de dos filos es la Palabra de Dios.

La Palabra de Dios estuvo en los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil: estuvo en San Pablo, estuvo en Ireneo, estuvo en Martín, en Colombo, en Lutero, en Wesley y en el reverendo William Branham; y Dios le mostró, en una experiencia que tuvo en espíritu, le mostró una espada, la cual cayó en su mano, y le fue dicho que era la Espada del Rey.

Vamos a leer esa experiencia, donde dice (en la página 470 del libro de Los Sellos en español, dice):

“157. Tenía las manos así alzadas (estaba orando y alabando a Dios, y orando a Dios), y de repente algo me cayó en la mano (o sea, en su mano). Ahora, yo no sé, no puedo decir. ¿Sería que estaba dormido? Yo no sé. ¿Estaba como fuera de mí? Yo no sé. ¿Fue una visión? No les puedo decir. Lo único que puedo decir es que fue igual a como cuando llegaron esos ángeles”.

Fue igual a como sucedió en esta ocasión, o sea, fue en su cuerpo teofánico; o sea, estaba así en espíritu cuando fue arrebatado al cielo, y así fue esta experiencia de la espada.

“Entonces esto cayó en mis manos (o en mi mano), y alcé la vista para ver; y era una espada. Tenía el puño de marfil, muy bello, y la guarnición era de oro puro; y la espada misma era como de cromo, como plata, pero muy brillante; y tenía un filo tan tremendo. Y pensé: ‘Eso es muy hermoso’. Y me cabía perfectamente en la mano. Entonces me di cuenta y dije: ‘Pero yo siempre he tenido un temor de estas cosas’ —una espada. Pensé: ‘¿Qué haré con esto?’.

158. En ese momento una Voz tronó por todo el cañón e hizo rodar las piedras, y dijo: ‘ESTA ES LA ESPADA DEL REY’. Entonces volví en mí (o sea, vean, no estaba en él, sino que volvió en él, volvió en sí). Ahora, si hubiera dicho: ‘La espada de un rey’, entonces sería otra cosa. Pero dijo: ‘La espada del Rey’. Hay un solo Rey: Ese es Dios. Él tiene una sola Espada: ¡Su Palabra, por la cual yo vivo! ¡Que Dios me ayude a traer Su santa vestidura y con Su Palabra abierta aquí! ¡ES LA PALABRA! AMÉN”.

¿Qué es la Espada? La Palabra.

Y ahora en la página 471 del libro de Los Sellos dice (vamos a ver)… Vamos a pasar un poquito más adelante; 479, al final, cuando está orando dice:

“Ruego que me ayudes y me concedas ser sincero, honesto y verdadero para que así pueda llevar el Mensaje hasta donde me es ordenado llevarlo. Luego, cuando me llegue el tiempo de descanso, cuando llegue allá al río y me lleguen las olas, oh Dios, concede que pueda entregar esta Espada a otro que sea honrado y que lleve la verdad. Concédelo Señor”.

Ahora, vean ustedes, la Espada de dos filos, la Palabra, ha estado pasando de etapa en etapa; la Palabra de Dios, que es la Espada del Espíritu, la Espada del Rey, vean ustedes, de edad en edad estuvo manifestada por medio de cada ángel mensajero y pasó de un ángel mensajero a otro ángel mensajero.

Y ahora, cuando él está viendo que le falta poco tiempo para partir… está hablando en el 1963, y en diciembre 24 de 1965 él partió; y ya él está pidiendo que cuando le llegue el momento de su partida, Dios le conceda pasar esta Espada a otro que sea honrado y honesto y sincero, y que lleve el Mensaje, la Verdad, la Palabra.

Y ahora, esto no es un asunto de que un mensajero diga: “Al que yo elijo para que continúe mi ministerio es a Fulano de Tal”. Eso no es así. Así como nadie lo eligió a él, ninguna persona acá en la Tierra, para ser el mensajero de esa edad, tampoco él puede elegir a otra persona para que sea su sucesor, porque ya eso está en un Programa Divino desde antes de la fundación del mundo.

Ahora, si fuera que uno tuviera la oportunidad de decidir quién sería el que continuaría el ministerio, pues uno diría: “Pues yo quiero que sean mis hijos. Yo quiero que sean mis hijos, alguno de mis hijos”. Eso es lo que todo padre desea para su hijo; si es un mensajero, si es un profeta, pues desea lo mejor para su hijo, y lo mejor para un hijo es que sea el sucesor de su padre.

Pero con Dios no van sentimientos humanos, con Dios solamente va Su Programa. Y en Su Programa, veamos: vino el profeta Elías predicando allá en la tierra de Israel, Elías Tisbita; y luego Dios le dijo quién sería su sucesor: le dijo que sería Eliseo; y luego el sucesor de Eliseo fue Juan el Bautista, el que vino con el mismo espíritu ministerial; y luego el sucesor de Juan el Bautista, el sucesor en cuanto al ministerio de Elías, para ser manifestado por cuarta ocasión, fue el reverendo William Branham; y el sucesor del ministerio de Elías, para ser manifestado por quinta ocasión, será uno de los Dos Olivos.

Ahí no hay oportunidad para decir: “No, yo quiero que sea alguno de mi familia”; no, tiene que ser uno de los Dos Olivos, uno de los Dos Ungidos, de Apocalipsis, capítulo 11, verso 3 en adelante, y Zacarías, capítulo 4. Porque no hay así profetas, que una persona pueda decir: “Yo quiero que Dios unja a tal persona como profeta en mi lugar”. Ya Dios tiene en Su Programa quiénes serán Sus profetas.

Y ahora, él estuvo anunciando (el precursor de la Segunda Venida de Cristo estuvo anunciando) que después de él vendría otro, y él dijo que sería mayor que él. Él ha estado precursando la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Ángel que era diferente a los demás.

Y la manifestación de ese Ángel no será en cualquier persona, que alguna persona diga: “Yo quiero que sea en Fulano de Tal”, será en el que Dios ha elegido desde antes de la fundación del mundo; y, para no ofender a nadie, será en el que Dios ha elegido, les guste o no les guste a las personas. Eso es para no ofender, para no decirlo muy duro, muy fuerte.

Y con esa manifestación es que Cristo, el Ángel que era diferente a los demás, estará manifestado como el León de la tribu de Judá, clamando como cuando un león ruge y los Siete Truenos emitiendo sus voces y revelando el misterio de Su Venida: el misterio de la Venida del Ángel que era diferente a los demás, el misterio del Séptimo Sello; porque este es el Ángel que tiene el Séptimo Sello. Y por consiguiente, siendo el Ángel que tiene el Séptimo Sello y siendo el Ángel que estuvo manifestándose parcialmente en los mensajeros de cada edad, y el que operó los ministerios en esos mensajeros y operó también los ministerios en los profetas del Antiguo Testamento, Él es el único que tiene ministerios; nadie más tiene ministerios.

El Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es Jesucristo en Espíritu Santo, es el único que tiene ministerios; y cuando Él se manifiesta en un mensajero en una edad o en una dispensación, Él es el que opera esos ministerios en esa persona.

Y ahora, siendo este el Ángel que tiene esos ministerios - todos los ministerios, Él ha prometido enviar los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús nuevamente a la Tierra; por lo tanto Él tiene que manifestarlos por medio del hombre que Él tenga en la Tierra en el Día Postrero; y ahí cumplirá la venida del ministerio de Elías por quinta ocasión.

Veamos a ver lo que será la venida de Elías por quinta ocasión. En la página 399 de Los Sellos le preguntan acerca del Elías que le predicará al pueblo hebreo; dice así la pregunta número 11 en la página 399 de Los Sellos:

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu…”.

¿Qué será la venida del Elías que le predicará al pueblo hebreo? Será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu, con el espíritu ministerial de Elías por quinta ocasión. ¿Y quién es el que unge a Sus profetas? El Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Ángel que era diferente a los demás.

“… porque allá, cuando Elías ya había subido y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

Y para el Día Postrero estaríamos viendo al espíritu ministerial de Elías por quinta ocasión manifestado en la Tierra abriendo el Séptimo Sello, o sea, hablándonos, revelándonos el misterio del Séptimo Sello.

¿Y por qué estará Elías hablándonos acerca del Séptimo Sello?, pues él comenzó con seis Sellos, pero dijo que el séptimo no sería abierto todavía, sino cuando apareciera Jesús sobre la Tierra.

Y con la Venida del Hijo del Hombre (que es la Venida del Señor Jesucristo), con la Venida del Hijo del Hombre vienen los Ángeles del Hijo de Hombre para llamar y juntar a los escogidos con Gran Voz de Trompeta; vienen los Ángeles del Hijo del Hombre, que son los Dos Olivos, que son Moisés y Elías.

Y ahora, ¿cómo será que vendrá Elías? Eso será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu. ¿Cómo vendrá Moisés? Será un hombre también ungido con ese espíritu, un hombre de este tiempo final. ¿Y cómo será que vendrá el ministerio de Jesús por segunda vez a la Tierra? Será un hombre ungido con ese Espíritu en el Día Postrero.

Y ahora, veamos lo que nos dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en el Día Postrero. Página 256 del libro de Los Sellos…, hablándonos de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Y en la página 166 del libro de Citas, verso 1485, dice (vamos a leer esto primero, dice):

1485 - “Ahora, yo estaba poniéndome bastante viejo y pensé: ‘¿Habrá otro avivamiento, veré otro tiempo?’. Y sólo recuerden, del Oeste vendrá un jinete en un caballo blanco”.

¿De dónde vendrá? Del oeste.

La tierra de Israel está en el Medio Oriente, y la Primera Venida de Cristo se cumplió allá en el oriente como el relámpago que sale (¿de dónde?) del oriente. Y ahora, ¿dónde se mostrará la Venida del Hijo del Hombre conforme a la profecía de Jesucristo de San Mateo, capítulo 24, verso 27? “Como el relámpago que sale del oriente y se muestra en el occidente, así será la Venida del Hijo del Hombre”. “Así será el día en que el Hijo del Hombre se revelará, se manifestará”9. ¿Dónde? En el occidente, que es el oeste de la Tierra, y eso es el continente americano y el Caribe.

Y ya la séptima edad de la Iglesia gentil se cumplió en Norteamérica, ya el Programa de Dios para Norteamérica, en donde serían llamados y juntados los escogidos, ya se cumplió bajo la séptima edad de la Iglesia gentil, y les envió Dios el mensajero séptimo, que fue el reverendo William Branham. Y ahora solamente queda la América Latina y el Caribe para el cumplimiento de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Y ahora, vean, dice:

“Cabalgaremos esta senda otra vez”.

Así que Elías vuelve a recorrer el camino ministerial por quinta ocasión como uno de los Dos Olivos. ¿Y cómo - y con quién lo recorrerá? Con el Jinete, que viene en ese caballo blanco (¿de dónde?) del occidente. Así que Elías recorre el camino ministerial dos veces en el occidente; y recorrió tres veces en el oriente el camino ministerial: en Elías Tisbita, en Eliseo y en Juan el Bautista allá en la tierra de Israel.

Y ahora en el occidente recorre el camino ministerial dos veces: primero en Norteamérica en su cuarta manifestación y luego en la América Latina y el Caribe en su quinta manifestación; y después irá al pueblo hebreo con esa manifestación quinta ¿para qué? Para llevar el Mensaje al pueblo hebreo, el Mensaje del Evangelio del Reino.

Tiene que tomarlo (¿de dónde?) del occidente, o sea, del continente americano, de la América Latina y el Caribe, porque esa es la etapa de la Edad de la Piedra Angular, donde Cristo, el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, viene manifestado.

¿Y cómo vendrá? Vamos a ver cómo vendrá. Pero vean, dice:

“Cabalgaremos esta senda otra vez. Eso es correcto. Tan pronto como estemos listos. ¿Ven ustedes? Es una promesa”.

Si es una promesa, ¿tiene que estar dónde? En la Biblia; y esa es la promesa de Apocalipsis 19, la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19. Con el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, Elías recorrerá el camino ministerial en su quinta ocasión.

Y vamos a ver ahora lo que es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, donde estará también Elías en su quinta manifestación y donde estará también Moisés en su segunda manifestación. Estos ministerios de Moisés y de Elías estarán ahí, con el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, recorriendo el camino ministerial. Dice, página 256 del libro de Los Sellos en español:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Y si encontramos ese hombre, estaremos encontrando a Elías en su quinta manifestación, porque con ese Jinete del caballo blanco es que recorre Elías el ministerio por quinta ocasión; y también Moisés, el ministerio de Moisés por segunda ocasión estará manifestado ahí, en y con el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19. Y eso es la Venida del Verbo, la Palabra, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, Jesucristo en Espíritu Santo, Jesucristo en Su cuerpo teofánico: el Ángel del Pacto, el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre.

Y ahí estaremos viendo estos atributos del Hijo del Hombre, de Jesucristo, del Ángel del Pacto, manifestados en medio de Su Iglesia en el Día Postrero; estaremos viendo la gloria séptuple del Señor Jesucristo: lo estaremos viendo con Su cabeza y cabellos blancos, Sus ojos como llama de fuego, Sus pies como latón fino y ardiente (o sea, bronce bruñido), Su Voz como ruido de muchas aguas, las siete estrellas en Su diestra, la Espada aguda de dos filos que sale de Su boca (que es la Palabra) y el rostro como el sol.

El sol es el astro rey y la Segunda Venida de Cristo es como Rey de reyes y Señor de señores. Lo estaremos viendo como Rey de reyes y Señor de señores, como el Hijo del Hombre e Hijo de David; eso es verlo con Su rostro como el sol.

Y Malaquías dijo: “A los que temen mi nombre, nacerá el Sol de Justicia, y en Sus alas traerá salvación”. Eso es la Venida de Cristo, el Sol de Justicia, del Ángel del Pacto, del Ángel que era diferente a los demás, que es el Ángel de Jehová, Jesucristo en Su cuerpo teofánico, el Verbo, la Palabra, viniendo, descendiendo a la Tierra y viniendo en carne humana, manifestado en Su Ángel Mensajero en el Día Postrero; y ahí estaremos viendo estos atributos divinos cumplidos, manifestados, haciéndose una realidad cada uno de estos atributos divinos; y ahí estaremos viendo LA AUTORIDAD SUPREMA DEL SÉPTIMO SELLO, la autoridad suprema de Cristo, el Ángel del Pacto, en Su Venida en el Día Postrero, en la Venida del Verbo, la Palabra encarnada en un hombre.

Y por medio de ese hombre estaremos viendo todas estas cosas manifestadas y estaremos escuchando Su Voz, esa Gran Voz de Trompeta hablándonos con amor divino y llamándonos a Su Redil en este Día Postrero y colocándonos en el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual. Como todo buen pastor hace: cuando sabe que viene una tempestad, recoge sus ovejas en su redil y las mete al aprisco y las protege ahí, para que no sufran en la tempestad que ha de venir.

Y viene la tempestad del juicio divino de la gran tribulación sobre la raza humana, pero Cristo recoge a Sus últimas ovejas que tiene en este tiempo final: las llama y las junta en este Día Postrero con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino y las coloca en Su Redil, en Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular. Ese es el lugar más seguro que hay en el Cuerpo Místico de Cristo.

Y ahora, solamente ese lugar, la Iglesia de Jesucristo, que es el Reino de Dios, es el único lugar que puede resistir todas las tempestades y sacudidas que puedan venir sobre el planeta Tierra.

Ahora veamos lo que dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo con relación a lo que ha de venir sobre la raza humana. Él dice en la página 361 y 362 del libro de Las Edades:

“¿Qué es lo que queda? NADA, con la excepción de Hebreos 12:26:

‘La voz del cual entonces conmovió la tierra; mas ahora ha denunciado, diciendo: Aun una vez, y yo conmoveré no solamente la tierra, mas aun el cielo’”.

O sea que Dios va a remover, a conmover, no solamente la Tierra, sino los Cielos también. Y vamos a ver aquí lo que va a pasar sobre el planeta Tierra. Dice:

“17. Una vez más Dios sacudirá la tierra, y esta vez caerá todo lo que puede ser derrumbado (y eso es algo terrible, lo que sucederá en este planeta Tierra). Entonces Él la renovará. En marzo de 1964, aquel terremoto en Alaska (el Viernes Santo) (fue un Viernes Santo; no sé cuántos recuerdan ese terremoto) conmovió al mundo entero, aunque no lo desequilibró. Dios solamente estaba avisando con un temblor mundial lo que muy pronto hará en una escala mucho más grande. Él castigará a este mundo maldito por el pecado, con truenos y temblores. Hermano y hermana, hay un solo lugar que puede soportar tales sacudidas, y ese lugar es en el redil del Señor Jesús”.

Y ese es el lugar donde Él llama y junta a Sus ovejas de edad en edad, y ahora está llamando y juntando a Sus últimas ovejas de este Día Postrero, en el territorio latinoamericano y caribeño. Donde nunca antes se había cumplido ninguna edad, ahora se cumple la edad más gloriosa: la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo, la Edad de la Piedra Angular, la Edad del Lugar Santísimo de Su Templo espiritual.

Ahora, dice:

“Yo le ruego, mientras la misericordia de Dios todavía esté disponible para usted, que entregue su vida completa, sin reservas, a Jesucristo; quien como fiel pastor le salvará, le cuidará y le presentará sin arruga ni mancha en gloria con muy grande gozo”.

Ahora vean cuál es la recomendación para todo ser humano: ¿Estar dónde? En el Redil del Señor. Y por eso Cristo está llamando y juntando a Sus ovejas del Día Postrero, las está colocando en Su Redil; y antes de que caiga el juicio divino sobre la raza humana, los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seremos transformados; y luego estaremos una temporada corta aquí en la Tierra, de 30 a 40 días, como dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo; y después nos iremos a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, mientras la raza humana (que quedará aquí en la Tierra) estará pasando por los juicios divinos de la gran tribulación, donde la ira de Dios será derramada sobre la raza humana porque ya no habrá Sacrificio en el Trono de Intercesión en el Cielo, porque ya Jesucristo con Su Sangre no estará en el Trono de Intercesión en el Cielo. Ya no estará como Sumo Sacerdote en el Cielo porque ya Él estará en la Cena de las Bodas del Cordero con Su Iglesia.

Y por eso cuando Dios esté mirando hacia la raza humana, la verá con los pecados que tiene y sin ninguna sangre que cubra esos pecados o que quite esos pecados. Por lo tanto, el juicio divino caerá sobre la Tierra, porque la paga del pecado es muerte, y por consiguiente la muerte azotará la raza humana; la muerte, tanto con una Tercera Guerra Mundial como con terremotos, maremotos y con un sinnúmero de juicios que caerán sobre la raza humana; y esos juicios de esas copas y de esas plagas se repetirán en el Día Postrero.

Ahora podemos ver que Cristo para el Día Postrero estará llamando y juntando a Sus escogidos en Su manifestación a través de Su Ángel Mensajero antes que caigan los juicios divinos sobre la Tierra. Él estará en el cumplimiento de la Venida del Ángel que era diferente a los demás, velado en carne humana y revelado a través de carne humana en Su Ángel Mensajero.

Y las ovejas oirán la Voz de Cristo, el Ángel que era diferente a los demás, el Buen Pastor, a través de Su Ángel Mensajero, llamándolas y juntándolas en el Redil del Señor en este Día Postrero; y estarán viendo LA AUTORIDAD SUPREMA DEL SÉPTIMO SELLO a medida que vamos viendo estos atributos de Cristo, el Hijo del Hombre, manifestados, cumplidos, en Su manifestación a través de carne humana.

Estaremos viendo la cabeza y cabellos blancos como blanca lana, como nieve; y estaremos viendo Sus ojos como llama de fuego; estaremos viendo Sus pies como latón fino y ardiente; y estaremos viendo y escuchando Su Voz como ruido de muchas aguas; y estaremos viendo las siete estrellas en Su diestra; y estaremos viendo y escuchando, viendo esta Espada aguda de dos filos que sale de Su boca.

La boca de Dios siempre han sido los profetas de Dios; y estaremos viendo esta Espada aguda de dos filos saliendo de la boca, del instrumento donde estará el Verbo, la Palabra encarnada en el Día Postrero.

Y estaremos viendo Su rostro como el sol, pues lo estaremos viendo como Rey de reyes y Señor de señores; lo estaremos viendo como el Hijo del Hombre e Hijo de David, revelándose a y en medio de Su Iglesia; y después se revelará al pueblo hebreo, y el pueblo hebreo dirá: “Este es al que nosotros estamos esperando”.

Vean, en Oseas, capítulo 6, dice… Vamos a ver Oseas, capítulo 6... Vamos a ver lo que dice Dios, por medio del profeta Oseas, que será para el pueblo hebreo… Ya lo tenemos por aquí. Oseas, capítulo 6, verso 1 en adelante (está después de Daniel y también está antes de Joel)… Capítulo 6, verso 1 al 3, dice:

“Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.

Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.

Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida…”.

Como el alba, o sea, como la mañana; la mañana de un nuevo día dispensacional y la mañana de un nuevo día milenial. Así está dispuesta Su salida, o sea, Su Segunda Venida.

“… y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra”.

Vendrá como la lluvia tardía y como la lluvia temprana de la enseñanza para todos los seres humanos.

O sea, sin esa lluvia de la enseñanza de la Venida del Señor, el pueblo hebreo nunca podrá comprender la Venida del Señor; y solamente habrá uno en la Tierra que podrá llevarle ese Mensaje al pueblo hebreo, en donde estará el ministerio de Moisés, el ministerio de Elías y el ministerio de Jesús manifestado en el Día Postrero, porque estará ahí, en él, el Ángel que era diferente a los demás manifestado en carne humana.

Ese es el Ángel de Apocalipsis, capítulo 7, que viene con el Sello del Dios viviente, o sea, que viene con el Espíritu Santo, que es el Sello del Dios viviente. Viene con el Ángel del Pacto manifestado en él; y por eso es que el pueblo hebreo será despertado y escuchará la Voz de ese Ángel Mensajero, porque estará escuchando la Voz del Ángel que era diferente a los demás; y llamará y juntará 144.000 hebreos, y los sellará con el Sello del Dios viviente en sus frentes, y obtendrán el conocimiento del Nombre Eterno de Dios y Nombre Nuevo del Señor.

En Apocalipsis, vean ustedes, capítulo 7, está ese Ángel; capítulo 7, verso 2, dice:

“Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar,

diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.

Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.

De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce mil sellados”.

Y sigue enumerando 12.000 sellados de cada tribu.

Y en Apocalipsis, capítulo 14, verso 1 en adelante, aparecen ya sellados en sus frentes, por medio del ministerio del Ángel que viene con el Sello del Dios vivo. Dice:

“Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente”.

Aquí podemos ver que tenían la revelación divina del Nombre Eterno de Dios y Nombre del Cordero de Dios, Nombre de Jesucristo y Nombre Nuevo de Jesucristo; o sea, toda esa revelación la van a obtener estos 144.000 hebreos.

Ahora podemos ver LA AUTORIDAD SUPREMA DEL SÉPTIMO SELLO. Es la autoridad suprema de Jesucristo en Su Venida como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, y como el Juez de toda la Tierra, y como Hijo del Hombre e Hijo de David. Él estará manifestando Su autoridad suprema en este Día Postrero.

Ahora, primero estará llamando y juntando a Sus escogidos de este tiempo final; y luego, cuando termine Su labor de intercesión en favor de Sus escogidos, ya veremos cómo Él estará manifestando todo Su poder en toda Su plenitud en este Día Postrero por medio del mismo velo de carne a través del cual Él llama y junta a Sus escogidos del Día Postrero; porque ese es Su Ángel Mensajero, es el profeta de la Dispensación del Reino y de la Edad de la Piedra Angular.

Y es la primera ocasión en que Jesucristo envía a Su Iglesia un profeta dispensacional, y será la primera ocasión en que Jesucristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia se manifieste en un profeta dispensacional; y por eso es que manifestará Su gloria séptuple, esos siete atributos los manifestará en esa manifestación a través de ese ángel mensajero dispensacional.

Y será un tiempo grande y glorioso para todos los hijos e hijas de Dios, el tiempo más grande y glorioso para todos los hijos e hijas de Dios; porque para ese tiempo es que los muertos en Cristo resucitarán y nosotros los que vivimos seremos transformados. Es para la manifestación de la gloria séptuple del Señor en donde veremos LA AUTORIDAD SUPREMA DEL SÉPTIMO SELLO, la autoridad suprema de Jesucristo, del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, del Ángel que era diferente a los demás.

Ahora estamos en una etapa en donde todo está tranquilo y en donde Dios en y con ese Silbo Apacible está llamando y juntando a todas Sus ovejas; pero cuando Cristo termine Su Obra de Intercesión en el Cielo, lo cual será cuando entre el último de los escogidos de Dios, entonces Él cambiará de ministerio de Cordero a León y de Sumo Sacerdote a Juez de toda la Tierra.

¿Y quién podrá soportar Su Venida como Juez y como León? Solamente hay un lugar, y es el Redil del Señor. Ahí es donde único la misericordia de Dios ha estado siempre manifestada, de edad en edad; y este es el tiempo en donde se manifiesta la misericordia de Dios por última vez en la Edad de la Piedra Angular, bajo los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús en este tiempo final, en la manifestación a través de carne humana del Ángel que era diferente a los demás.

Todavía estamos en una etapa en donde hay misericordia para la raza humana, y los escogidos de Dios escucharán la Voz de Cristo y obtendrán esa misericordia; pero luego que entre el último de los escogidos, ya Cristo termina Su Obra de Intercesión y ya la misericordia de Dios termina sobre la raza humana, ¿por qué? Porque ya saldrá Cristo del Trono de Intercesión y ya no estará allí Su Sangre, ni Él estará allí como Sumo Sacerdote haciendo intercesión, y por consiguiente el juicio divino vendrá sobre la raza humana.

Los escogidos no esperarán que llegue ese momento; antes ellos obtienen la misericordia de Dios. Y cuando los muertos en Cristo resuciten, seremos transformados, y ya el juicio divino no nos afectará a ninguno de nosotros.

Hemos estado viendo en esta ocasión nuestro tema: “LA AUTORIDAD SUPREMA DEL SÉPTIMO SELLO”. La autoridad suprema de nuestro amado Señor Jesucristo, la cual manifestará en Su Segunda Venida.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión dándoles testimonio de LA AUTORIDAD SUPREMA DEL SÉPTIMO SELLO, la autoridad suprema de nuestro amado Señor Jesucristo como el Juez de toda la Tierra, como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Que las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también; y pronto Cristo llame y junte hasta el último de los escogidos, y se complete así el número de los miembros de Su Iglesia; y luego se revele al pueblo hebreo; y todos seamos transformados, los muertos en Cristo resucitados y nosotros transformados; y luego vayamos a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, en lo que pasa la ira de Dios sobre esta Tierra. En el Nombre Eterno de nuestro amado Señor Jesucristo. Amén y amén.

“LA AUTORIDAD SUPREMA DEL SÉPTIMO SELLO”.

Y aquí estamos los que veríamos esos atributos siendo manifestados; y estaríamos viéndolo con la autoridad suprema, aunque para más adelante es que Él manifestará el juicio divino; lo hablará como Juez y será cumplido ese juicio divino. Será hablado desde el Trono de Dios en el Cielo y será transmitido en vivo acá en la Tierra a través de Su manifestación en carne humana en el Día Postrero, en la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida del Verbo, de la Palabra encarnada en un hombre.

Por medio de ese hombre obtendremos las noticias de todo lo que estará Dios hablando en Su Trono que está en el Cielo. Esa es la forma de comunicación para la raza humana, para obtener el conocimiento de lo que estará sucediendo en el Trono de Dios en el Cielo en este tiempo final.

Y gracias a Dios que, así como nosotros tenemos un micrófono y unas bocinas, y aunque yo les hable en voz baja… Y si no tuvieran esos equipos, yo hablando en voz bien baja, muchos de ustedes ni entenderían lo que yo estaría hablándoles. (¿Cuántos de ustedes me están entendiendo, de los que están allá atrás?, ¿cuántos están oyendo lo que yo les hablo?). ¿Ven?, no todos escucharon. Pero con estos equipos, miren, ustedes oyen, escuchan clarito todo lo que yo les digo, aunque lo hable en voz bien baja.

Y así es con la forma de comunicación de Dios para la raza humana: Dios comunica desde Su Templo en el Cielo, desde Su Trono, desde el Lugar Santísimo, Él comunica a la raza humana por medio de Sus profetas las cosas que han de suceder. “Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas”.

Y para el Día Postrero tenemos un reflector, como en cada edad y en cada dispensación pasada. Por medio de ellos… en las edades y dispensaciones pasadas ellos fueron los transmisores y fueron las bocinas o altoparlantes a través de los cuales Dios habló y se escuchó la Voz de Dios (y así fue en cada edad también); y así es en este Día Postrero, a través de la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo en Su Ángel Mensajero.

Por medio de Su Ángel Mensajero estaremos escuchando la Voz del Cielo, la Voz del Trono de Dios; esa es la comunicación de Dios para los seres humanos, de todo lo que Él estará hablando desde Su Trono en el Cielo.

Y gracias a Dios que tendrá en la Tierra un amplificador, y amplificador con bocina, para amplificar todo el significado de lo que Dios estará hablando desde el Cielo; y para amplificar Su Voz, dejarla escuchar acá en el planeta Tierra; pero Dios estará hablando desde la séptima dimensión, y estará pasando de la séptima dimensión a la sexta dimensión, y de la sexta dimensión a esta dimensión terrenal.

Ahora podemos ver cómo en la misericordia divina tendremos un transmisor equipado con bocina para escuchar la Voz de Dios en este Día Postrero; y escuchando Su Voz es que podemos saber cómo escapar de esos juicios divinos que han de venir sobre la Tierra.

“LA AUTORIDAD SUPREMA DEL SÉPTIMO SELLO”.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de LA AUTORIDAD SUPREMA DEL SÉPTIMO SELLO, o sea, la autoridad suprema de nuestro amado Señor Jesucristo para y en Su Segunda Venida, como Juez de toda la Tierra.

Nos veremos nuevamente a la… Vamos a ver qué hora es… En la próxima actividad ya Miguel nos va a dar un recreo, o nos dará el tiempo (como hacen en la escuela) para ir al comedor, para ir a almorzar; y no sé cuánto tiempo nos dará, pero avanzaremos lo más que podamos para estar de regreso aquí, para estar escuchando el próximo tema que tendremos para la próxima actividad en la tarde. El tema será EL SÉPTIMO SELLO Y LA ISLA DE PATMOS.

EL SÉPTIMO SELLO Y LA ISLA DE PATMOS será el tema de la próxima actividad, y vamos a ver ahí todo lo que Dios nos permita. Pedimos a Cristo nos muestre todo lo que eso significa, para que así podamos comprender este tiempo y la bendición que nosotros tenemos de parte de Cristo en este tiempo final.

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde, y con nosotros nuevamente Miguel Bermúdez Marín.

“LA AUTORIDAD SUPREMA DEL SÉPTIMO SELLO”.

[Revisión junio 2019]

1 San Lucas 12:32

2 San Mateo 25:13

3 41.8 × 48.3 km

4 1 Pedro 1:10-11

5 Jueces 13

6 Génesis 32:24-30

7 Hechos 13:47

8 San Juan 3:26-30

9 San Lucas 17:30

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00736

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