ImprimirImprimir

Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes. Es para mí un privilegio estar con ustedes aquí en Villahermosa, Tabasco, República Mexicana, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Para lo cual quiero leer en el libro del Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 en adelante; y Apocalipsis, capítulo 5, verso 1 al 6, donde dice (leemos primero Apocalipsis, capítulo 5, verso 1 al 6):

“Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.

Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?

Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.

Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.

Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono”.

Y para que tengamos el cuadro más claro, continuamos leyendo del verso 8 en adelante, donde dice:

“Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;

y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;

y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones,

que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.

Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.

Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos”.

Y el capítulo 8, verso 1, que es el último de los Siete Sellos, el último Sello que es abierto, dice (capítulo 8, verso 1 al 5):

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “LA CULMINACIÓN DEL SÉPTIMO SELLO”.

Para poder saber lo que es la culminación del Séptimo Sello necesitamos saber lo que es el Séptimo Sello.

El Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, como dijo Cristo en San Mateo, capítulo 16, verso 27 al 28. Hablando acerca de la Venida del Hijo del Hombre, vean lo que Él dijo aquí; dice:

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.

De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino”.

Aquí Cristo nos habla de la Venida del Hijo del Hombre para el Día Postrero, y dice que viene con Sus Ángeles para pagar a cada uno conforme a sus obras.

Es la Venida del Hijo del Hombre para el Día Postrero la promesa más grande que Dios ha dado para la raza humana, y sobre todo para todos los hijos e hijas de Dios, sobre todo para la Iglesia de nuestro amado Señor Jesucristo.

Él mostró en el Monte de la Transfiguración lo que sería la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles viniendo en Su Reino. Dice en San Mateo, capítulo 17, verso 1 en adelante:

“Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;

y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.

Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.

Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.

Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.

Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor.

Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: Levantaos, y no temáis.

Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo.

Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos.

Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?

Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.

Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.

Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado (¿de quién?) de Juan el Bautista”.

Porque Juan el Bautista era el Elías que tenía que venir en ese tiempo preparándole el camino al Señor, y eso fue lo que hizo Juan el Bautista predicando el Evangelio; y vino preparándole el camino al Señor y vino bautizando a la gente que venían a él arrepentida, preparando la gente y anunciándole que después de él vendría otro hombre, un profeta, y enseñándole al pueblo que creyeran en ese profeta que vendría después de él, al cual él le estaba preparando el camino.

Por eso San Pablo en el capítulo 19 del libro de los Hechos dice que Juan el Bautista vino bautizando y vino anunciando, predicando, diciéndole al pueblo que creyeran en el que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo.

Y ahora, vean ustedes lo que fue la Primera Venida de Cristo: fue nada menos que la Venida del Ángel de Jehová, del Ángel del Pacto, del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, vestido de carne humana, el cual se creó un cuerpo de carne en el vientre de María creando allí una célula de vida, la cual se multiplicó célula sobre célula y formó el cuerpo de Jesús; vino por creación divina. Y en ese cuerpo habitó el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto, que era el que estaba prometido para venir en medio del pueblo hebreo en el cumplimiento de la Venida del Señor, de la Venida del Ángel del Pacto.

Malaquías, capítulo 3, verso 1 en adelante, da testimonio de que el que vendría después de Su precursor sería nada menos que el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto, o sea, el Señor Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Señor Dios del pueblo hebreo. Dice capítulo 3, verso 1 en adelante, de Malaquías:

“He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí (¿Y quién fue ese mensajero? Pues fue Juan el Bautista); y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos”.

¿Quién vendría? El Señor, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Ángel del Pacto, ese Ángel de Jehová que libertó al pueblo hebreo allá en Egipto y los llevó a través del desierto y los colocó en la tierra prometida, luego de una trayectoria de cuarenta años en donde Dios probó al pueblo hebreo; y los probó haciéndolos pasar por diferentes etapas en esos cuarenta años, para que desde lo profundo del corazón de las personas saliera la verdad en cuanto a su posición para con Dios, si iban o no iban a servir a Dios.

Algunas personas dicen: “Si Dios me bendice y estoy bien, voy a servir a Dios”, pero Dios quiere que nosotros le sirvamos en las buenas y en las malas también. Él quiere que le sirvamos todos los días de nuestra vida, no importa las circunstancias que nos rodeen a nosotros.

Y ahora, encontramos que el pueblo hebreo pasó por diferentes dificultades en el desierto; y ahora, luego de pasadas estas etapas, miren lo que Dios dice de todas esas etapas y problemas por los cuales pasó el pueblo hebreo, vean aquí el motivo por el cual Dios les hizo pasar por esas etapas. Capítulo 8 de Deuteronomio dice:

“Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres.

Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.

Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre”.

O sea, de toda Palabra que sale de la boca de Jehová, de Dios; y esa es la Palabra que sale del mensajero de Dios para cada edad, ese es el alimento espiritual para la gente de esa edad, esa es la Palabra que alimenta el alma de las personas: el Mensaje que sale del mensajero de Dios para cada etapa, para cada edad; porque la boca de Dios son Sus profetas mensajeros. Por eso tenemos la Palabra de Dios, ¿y ha salido de dónde? De los mensajeros de Dios, y la tenemos aquí escrita.

Y ahora, vean ustedes que hay un motivo por el cual nosotros también estamos en nuestra trayectoria terrenal como peregrinos aquí, pasando por una vida terrenal en un cuerpo terrenal, en donde pasamos por diferentes etapas de sufrimientos, de problemas, y también etapas de gozo, de alegría; pero por todas estas etapas Dios nos está pasando para que salga desde lo profundo de nuestra alma si hemos de servir o no hemos de servir a Dios en las buenas y en las malas también. Ese fue el propósito por el cual Dios tuvo al pueblo hebreo por cuarenta años pasando por el desierto.

Ese era un trayecto de poco tiempo, para pasar de Egipto a la tierra de Israel. Vean, cuando murió Jacob, José, de Egipto fue hasta la tierra de Israel y enterró a Jacob allá, a su padre Jacob; o sea que era un lapso de tiempo corto desde Egipto hasta la tierra de Israel. Pero para Dios probar a Su pueblo los tuvo cuarenta años en el desierto. Y por cuanto no actuaron correctamente, Dios dijo de aquellos que se rebelaron en contra de Dios y en contra de Moisés que no entrarían a la tierra prometida, sino que morirían en el desierto1.

Porque los incrédulos nunca entrarán a la tierra prometida; no entraron a la tierra prometida literal y no entrarán a la tierra prometida del nuevo cuerpo, del cuerpo eterno, y tampoco entrarán a la tierra prometida del glorioso Reino Milenial.

Y ahora, hemos visto que este Ángel, el Ángel de Jehová, el cual estaba guiando al pueblo hebreo, vean ustedes, era el que hablaba todas estas cosas al profeta Moisés; y el profeta Moisés era el que las comunicaba al pueblo hebreo, porque el profeta Moisés era el instrumento de carne de ese Ángel Mensajero, de ese Ángel de Jehová, que es nada menos que el mismo Jehová en Su cuerpo teofánico.

Por eso en algunas ocasiones encontramos que dice: “El Ángel de Jehová le apareció a tal y tal persona”, y luego encontramos que dice: “Y Dios dijo a tal persona tal y tal cosa”. ¿Era el Ángel o era Dios? Era Dios en Su Ángel, en Su cuerpo teofánico llamado el Ángel de Jehová.

Así como cada mensajero de cada edad: para cada edad, el ángel de carne y hueso manifestado en la Tierra en cada edad ha sido el ángel mensajero de cada edad.

San Pablo fue el primero, ese fue el ángel de Dios para la primera edad, fue el ángel mensajero de la primera edad, en donde estaba Jesucristo manifestado en la porción correspondiente a ese tiempo; el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, estaba manifestado en San Pablo.

San Pablo decía2: “No vivo ya yo, vive Cristo en mí”. Estaba Cristo viviendo en San Pablo y estaba manifestándose en la porción correspondiente a esa edad; ese era el velo de carne que tenía el Ángel del Pacto para ese tiempo.

Luego, cuando llegamos a la segunda edad, fue Ireneo el ángel mensajero, el hombre de carne llamado ángel de la segunda edad de la Iglesia gentil; y luego vino más adelante Martin, después Colombo, después Lutero, después Wesley y después el reverendo William Branham.

Y para el Día Postrero, el Ángel del Señor Jesucristo es el Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular y es también el profeta de la Dispensación del Reino. Esa es la primera ocasión en que Dios envía un profeta dispensacional a Su Iglesia, la primera ocasión; como también fue la primera ocasión, la Venida de Jesús, en que Dios (luego del profeta Moisés) envió un mensajero dispensacional al pueblo hebreo, a la Iglesia hebrea bajo la Ley; ese fue Jesús.

Siempre Dios comienza el programa de una dispensación con un profeta dispensacional; así comenzó el programa bajo la Ley, lo comenzó con el profeta Moisés; y luego cuando se llegó al final de esa dispensación, envió otro profeta: a Jesús, para comenzar una nueva dispensación.

Y para el Día Postrero, al final de la Dispensación de la Gracia, para comenzar una nueva dispensación y entrelazar una nueva dispensación: la Dispensación del Reino con la Dispensación de la Gracia, envía a Su Ángel Mensajero, que es el profeta de la Dispensación del Reino; y ese es el velo de carne donde el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto, Jesucristo en Espíritu Santo, el Verbo, la Palabra, estará manifestado el Verbo en carne humana en el Día Postrero, en el cumplimiento de Apocalipsis, capítulo 19, que es la Venida del Verbo, del Espíritu Santo viniendo en carne humana en el Día Postrero.

Y así como profetas de Dios vieron al Ángel del Pacto (que es el mismo Dios manifestado en Su cuerpo teofánico), para el Día Postrero… así como hemos visto al Ángel del Pacto, a Dios con Su cuerpo teofánico, manifestado también con ese cuerpo teofánico a través de un cuerpo de carne en los profetas del Antiguo Testamento, en Jesús en toda Su plenitud, en los apóstoles de Jesucristo, en San Pablo y en los demás ángeles mensajeros de las siete edades: para el Día Postrero lo veremos en carne humana también en Su Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino.

Y eso será nada menos que la Venida del Espíritu Santo en carne humana manifestado en el Día Postrero; y eso será nada menos que lo que ha sido prometido por Dios a través del precursor de la Segunda Venida de Cristo, haciendo referencia al Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19, donde en la página 256 del libro de Los Sellos dice:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Ese hombre es el Ángel del Señor Jesucristo, el Ángel de la Edad de la Piedra Angular..., y el Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular y Ángel Mensajero de la Dispensación del Reino; la primera ocasión en que Jesucristo le envía a Su Iglesia un profeta dispensacional.

Por eso es que en ese profeta dispensacional estará el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es el mismo Jesucristo en Espíritu Santo velado y revelado en el Día Postrero; y eso será la Palabra encarnada en un hombre, y ese hombre es el Ángel del Señor Jesucristo.

Si encontramos a ese Ángel Mensajero, encontraremos al Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, a Jesucristo en Espíritu Santo, manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero; y por consiguiente estaremos viendo la Obra que estará llevando a cabo en el Día Postrero.

Eso es la Obra del Séptimo Sello: la Obra de la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, del Espíritu Santo, de Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero.

Y ahora, este Ángel del Pacto lo encontramos prometido para venir en el Día Postrero, está en Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante, es el Ángel que desciende del Cielo envuelto en una nube.

Y ahora, veamos lo que dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo acerca de ese Ángel. En la página 57 del libro de Los Sellos dice:

“‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza…’.

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin”.

Viene directamente (¿a quién?) a los judíos, viene para la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, que es la Dispensación para el pueblo hebreo, en la cual el pueblo hebreo entrará al Programa de Dios como nación, donde Dios estará llamando y juntando 144.000 hebreos en el Día Postrero, o sea, en el séptimo milenio.

Sigue diciendo:

“‘… y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis, capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel”.

Él es el mismo Ángel que libertó al pueblo hebreo, el mismo Ángel que le apareció a Abraham, a Isaac, a Jacob; el mismo Ángel, también, que hablaba con Adán en el Huerto del Edén; Él es el mismo Ángel del Pacto, Ángel de Jehová que se hizo carne en medio del pueblo hebreo y habitó en medio del pueblo hebreo y fue conocido por el nombre de Jesús.

Por eso Él podía decir3: “Antes que Abraham fuera, yo soy; y Abraham deseó ver mi día, lo vio, y se gozó”. Era antes que Abraham.

Juan dijo…, hablando de Jesús él dijo4: “Este es del que yo dije que vendría después de mí. Yo no le conocía; pero el que me mandó a bautizar me dijo: Sobre aquel que tú veas al Espíritu Santo descender en forma de paloma sobre Él, ese es Él. Y yo le vi, y he dado testimonio de que este es Él. Yo no lo conocía…”.

Pero ahora, ¿qué pasó? ¿Qué pasó? Ahora, cuando vio esa manifestación del Espíritu de Dios en Él, lo conoció y dijo: “Él es antes de mí”. Era antes de Juan; y no solamente antes de Juan: era antes de Abraham también, y era antes de Noé también y era antes de Adán también.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”, ese es el Verbo; “y aquel Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”5, y lo conocimos por el nombre de Jesús. A través de la historia bíblica tenemos el nombre que usó en Su Venida en carne humana.

Ahora, en el idioma hebreo encontramos…, y en el idioma hebreo sería Yoshua o Josué, pero en el idioma griego es Jesús.

Y ahora, vean ustedes, de acuerdo al idioma pues es la pronunciación, si lo dice el nombre de Jesús en inglés no suena Jesús, suena “Yisus” [Jesus]. ¿Ven? Pero es el mismo hombre y el mismo nombre, y es el mismo Ángel de Jehová.

¿Y saben ustedes una cosa? Que Él dice en Apocalipsis, capítulo 3, verso 12: “Al que venciere, yo lo haré Columna en el Templo de mi Dios, y nunca más saldrá fuera; y escribiré sobre él el Nombre de mi Dios, y el Nombre de la ciudad de mi Dios, la Nueva Jerusalén, la cual desciende del Cielo, de mi Dios, y mi Nombre Nuevo”.

Jesucristo cuando murió, resucitó y ascendió al Cielo victorioso, y se sentó a la diestra de Dios en el Cielo, recibió un nuevo Nombre; y para Su Segunda Venida ese Nombre será revelado.

Ahora, veamos lo que dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, dice en la página 131 del libro de Los Sellos en español:

“131. Y ahora Jesús: Su Nombre sobre la Tierra fue Jesús el Redentor, porque fue el Redentor cuando estuvo sobre la Tierra; pero cuando conquistó el infierno y la muerte, los venció y ascendió, entonces recibió un nuevo Nombre. Por esa razón es que gritan y hacen tanto ruido y no reciben nada. Será revelado en los Truenos.

132. Fíjense en el misterio. Él viene cabalgando. Tiene que haber algo para cambiar esta iglesia. Ustedes saben eso. ¡Tiene que venir algo! Ahora noten: Nadie entendía ese nombre, sino Él mismo.

‘Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre: y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS (pero recuerden: ‘Verbo’ no es nombre).

Y los ejércitos que están en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio.

Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella las gentes; y él los regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES’.

Apocalipsis 19:13-16

133. Allí viene el Mesías, allí es donde está”.

Esa es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, de Jesucristo en Espíritu Santo velado en carne humana en el Día Postrero; es la Venida de la Palabra encarnada en un hombre.

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”. (Página 256, del libro de Los Sellos).

Y ahí Él viene como el Verbo de Dios y viene con un nombre escrito en Su muslo y en Su vestidura; ese nombre es Rey de reyes y Señor de señores. Él viene con un nombre que ninguno conoce y es llamado el Verbo de Dios. O sea, es llamado el Verbo de Dios: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y por Él fueron hechas (o sea, creadas) todas las cosas”.

Es la Venida del Creador de los Cielos y de la Tierra, del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, que es el mismo Jehová, el cual vino dos mil años atrás en carne humana, se hizo carne (el Verbo) y habitó entre los seres humanos y fue conocido por el nombre de Jesús. Y para el Día Postrero regresará el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre conforme a Apocalipsis, capítulo 19. Y nadie entendía ese nombre que Él trae, un nombre que nadie entendía sino Él mismo, porque ese es el nombre del Verbo de Dios para Su Segunda Venida.

Y ahora, vean la bendición tan grande que Cristo tiene para Su Iglesia para el Día Postrero. Sigue diciendo aquí en la misma página 131 del libro de Los Sellos, dice:

“134. En cambio Cristo SÍ tiene un nombre. ¿Cuál es? EL VERBO DE DIOS. ‘En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne’”.

Dice también:

“... pero Cristo es llamado EL VERBO DE DIOS. Él es la Palabra, por eso es llamado EL VERBO DE DIOS. Ahora, Él tiene un Nombre que nadie sabe, pero es llamado ‘El Verbo de Dios”.

Ese es el Nombre Nuevo que Cristo dice que tiene: “... y escribiré sobre él mi Nombre Nuevo”.

Ahora, Su Nombre Nuevo es el Nombre de Eterno de Dios, y ese es el mismo Nombre de la Ciudad de nuestro Dios. ¿O acaso hay algún otro nombre mejor para la Ciudad de nuestro Dios? Si usted tiene una ciudad ¿qué nombre le pondría? Pues le tiene que poner su nombre, porque si es suya la ciudad pues le tiene que poner el nombre suyo.

Ahora, podemos ver que eso es un misterio divino el cual está prometido para ser revelado en el Día Postrero, en la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; ese es un misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, puesto que Sus Ángeles son los Dos Olivos y Dos Candeleros, que son los ministerios de Moisés y Elías; y la Venida del Hijo del Hombre es nada menos que la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová velado en carne humana en el Día Postrero manifestando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús en este planeta Tierra; eso es la Venida de la Palabra encarnada en un hombre, eso es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Y así como fue dos mil años atrás..., tuvo diferentes etapas; por ejemplo, vivió aquí en medio de los seres humanos en carne humana ¿quién? El Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová que había libertado al pueblo hebreo ahora se hizo un cuerpo, se creó un cuerpo de carne, y vivió como un ser humano en medio de los seres humanos. ¿Por cuántos años? Por 33 años; y muy pocos supieron quién era ese hombre llamado Jesús de Nazaret; pero Jesús dijo: “Antes que Abraham fuera, yo soy. Y Abraham deseó ver mi día; lo vio, y se gozó”.

Y para el Día Postrero regresa ese mismo Ángel del Pacto, el cual ha estado manifestado en los profetas del Antiguo Testamento, en la porción correspondiente a cada tiempo del Antiguo Testamento, y luego en Jesús en toda Su plenitud para llevar a cabo la Obra de Redención, y luego en los apóstoles, y luego en los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil, en la porción correspondiente a cada etapa, a cada edad; y en el Día Postrero viene en Su Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular, en el Ángel Mensajero también de la Dispensación del Reino (que es el mismo); y unge ese Ángel Mensajero con Su Espíritu, se manifiesta a través de él y cumple todas las promesas que Él ha hecho para el tiempo final, para Su Venida velado en carne humana y revelado a través de carne humana.

Pero Su Ángel no es el Señor Jesucristo, ni tampoco es el profeta Elías, ni tampoco es el profeta Moisés; pero es un hombre de este tiempo ungido con el Espíritu Santo, con el Sello del Dios vivo, en el cual el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto, que es el único que tiene ministerios (porque ese es Jesucristo), estará manifestando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez.

Ese es el misterio del Séptimo Sello, que nunca antes había sido revelado a los seres humanos y que está siendo revelado en este Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y dice nuestro hermano Branham, el precursor de la Segunda Venida de Cristo, hablándonos de ese Séptimo Sello, que es la Venida del Señor, en la página 469 [Los Sellos]; dice:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro?”.

Está hablando aquí acerca de estos ángeles que aparecen en esta nube que está formada por ángeles; estos son los ángeles de las siete edades de la Iglesia gentil y otro Ángel que era diferente a los demás, que es este que está aquí.

Ahora, hablando de este Ángel que está aquí, que era diferente a los demás, el cual es el Ángel del Pacto, el cual es Jesucristo en Su cuerpo teofánico ahí (así como los demás ángeles de las siete edades están en sus cuerpos de teofánicos también); dice:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’”.

Fue levantado de la Tierra, fue arrebatado a esa nube, fue llevado a esa nube en su cuerpo teofánico, ¿por quién? Por el Ángel que era diferente a los demás. O sea que el Ángel que era diferente a los demás, el cual es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, Jesucristo en Espíritu Santo, Jesucristo en Su cuerpo teofánico, tomó a nuestro hermano Branham, lo sacó del cuerpo físico y se lo llevó en su cuerpo teofánico y lo colocó en esa nube. Dice:

“Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’. ¿Se acuerdan?

154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello, lo cual he mantenido como una pregunta en mi mente toda mi vida. Los otros Sellos significaron mucho para mí, desde luego; pero ustedes no se imaginan lo que ha significado este séptimo”.

Porque el séptimo es la Venida de ese Ángel Fuerte que desciende del Cielo, el cual es Cristo, el Ángel del Pacto viniendo en el Día Postrero. Y ahora aparece la señal del Hijo del Hombre en el cielo, aparece en el cielo el Hijo del Hombre, el Ángel del Pacto, Jesucristo en Su cuerpo teofánico envuelto en una nube formada por los ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil, y Él forma esta parte de esta nube (lo cual, al tornar la foto hacia la derecha es el cabello blanco del Señor o peluca blanca del Señor).

Y ahora, con la manifestación de este Ángel en el cielo con estos otros ángeles, encontramos que aparece la señal del Hijo del Hombre en el cielo dando testimonio de que se ha llegado al tiempo de la Venida del Hijo del Hombre, para llevar a cabo la Obra del llamado, del recogimiento de todos los escogidos de Dios: “Y enviará Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta, y juntarán a Sus escogidos”. Vamos a leer en San Mateo, capítulo 24, para que tengamos el cuadro claro de lo que estuvo sucediendo ahí en febrero 28 de 1963.

Para ese entonces yo me encontraba en uno de los montes de Puerto Rico, de la ciudad de Lares, en un retiro espiritual. Dice... Ya para ese tiempo tenía unos 22 años, un muchachito, pero el llamado de Dios y la responsabilidad de Dios para el ministerio ya Dios la había colocado sobre mis hombros y tenía que responder a ese llamado; y yo había visto que Moisés, Elías y Jesús se habían ido aparte, a un retiro, por muchos días, y así me llevó el Espíritu de Dios a un retiro espiritual.

Ahora, dice la Escritura en el capítulo 24, verso 30 al 31 de San Mateo:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”.

Esto es cumplido aquí en febrero 28 de 1963. Ahí fue visto el Hijo del Hombre, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, Jesucristo el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, viniendo en las nubes del cielo; nubes no formadas por humedad, sino nubes formadas por ángeles de Dios, son nubes de gloria en las nubes que Él apareció ahí.

“... y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Ahí podemos ver que de febrero 28 de 1963 en adelante, los ministerios de los Ángeles del Hijo del Hombre, que son los ministerios de Moisés y Elías, tenían que comenzar en algún momento. Y esos ministerios son los ministerios que para el Día Postrero estará operando el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es este Ángel que es diferente a los demás, el cual apareció en esta nube; y ese es el Ángel que tiene ¿qué? El Séptimo Sello, el Ángel que tiene y cumple la Segunda Venida de Cristo.

Ese es el Ángel Fuerte, el Ángel que desciende del Cielo; vean Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante, que es lo mismo de San Mateo, capítulo 24, verso 30 en adelante.

Y ahora aquí, vean, en San Mateo dice que enviará Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta; y ahora vamos a ver lo que hace aquí en Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante; dice:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces”.

¿Cómo viene? Clamando como cuando ruge un león, porque viene como el León de la tribu de Judá, y siete truenos emiten sus voces. En la Venida de este Ángel a la Tierra en carne humana estará clamando como ruge un león, o sea que Su Mensaje, el Mensaje del Evangelio del Reino, es el Mensaje del León de la tribu de Judá, es el Mensaje del Rey de reyes y Señor de señores.

También aparece con Su rostro como el sol, porque el sol es el astro rey, y Cristo viene como el Rey de reyes y Señor de señores, y Él es la Luz del mundo; por lo tanto, vean ustedes, como Rey Él viene para alumbrar el mundo en el séptimo milenio, en ese glorioso Reino Milenial.

Y ahora, viene clamando como cuando ruge un león y los siete truenos emiten sus voces. La Voz de los Siete Truenos que revela el misterio del Séptimo Sello, es escuchada en el Día Postrero por medio de la manifestación de este Ángel Fuerte que desciende del Cielo a través de carne humana, a través de Su Ángel Mensajero, a través del cual clama como cuando ruge un león y los siete truenos emiten sus voces y revelan a la Iglesia de Jesucristo el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Es por medio de Su manifestación, Su Venida y manifestación en Su Ángel Mensajero, que escuchamos la Voz de Cristo, esa Gran Voz de Trompeta que Juan escuchó el Día del Señor en Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11, en donde nos dice:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

Y el Alfa y Omega, el primero y el último, todos sabemos que es nuestro amado Señor Jesucristo. Es la Voz de Cristo en el Día Postrero por medio de Su Ángel Mensajero hablándole a Su Iglesia con esa Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino y revelándonos todos estos misterios que corresponden a la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Y ahora, el precursor de la Segunda Venida de Cristo dijo que el Séptimo Sello sería revelado por los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10; porque esa es la Voz de Cristo en el Día Postrero hablándole a Su Iglesia todas estas cosas que Dios ha prometido cumplir en este tiempo final.

En la página 475 del libro de Los Sellos dice:

[175]. El misterio de ese Sello (o sea, del Séptimo Sello) no fue revelado, porque fueron Siete Truenos que tronaron, y allí está perfectamente, porque ninguno sabe nada al respecto, no estaba escrito. Entonces estamos en el fin”.

Luego, en la página 474 dice:

[172]. … cada cosa ha identificado su lugar en la Biblia. Ahora, el gran secreto bajo este Sello yo no lo conozco. ¡No lo conozco! No lo pude descifrar; no pude captar lo que decía. Pero yo sé que eran los Siete Truenos tronando rápidamente uno tras otro, haciendo siete estruendos; y eso se abrió hacia algo más que vi. Cuando vi eso, busqué la interpretación y me pasó tan rápidamente que no lo pude descifrar”.

Él escuchó esa Voz de los Siete Truenos, o sea, la Voz de Cristo tronando, pero cuando buscó la interpretación no pudo descifrar lo que decía la Voz de Cristo. Vamos a ver por qué: página 471 dice:

“162. Y allá en el Cañón Sabino, Él me dijo: ‘Esta es la Tercera Etapa’. Hay tres cosas muy grandes que acompañan la Tercera Etapa. Una de ellas se abrió ayer, otra hoy, y queda una cosa que no puedo interpretar, porque está en un idioma desconocido (así que no está en inglés, sino que está en otro idioma). Pero estuve allí parado, y lo miré directamente; y esta es la Tercera Etapa, lo que viene. Y el Espíritu Santo de Dios...”.

¿Ve? Es el Espíritu Santo de Dios manifestado en el Día Postrero, la Venida del Ángel del Pacto, la Venida del Hijo del Hombre, la Venida del Ángel de Jehová, o sea, la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo velado en carne humana en Su Ángel Mensajero hablando en otro idioma que no es el idioma inglés.

Si hubiera escuchado inglés, el precursor de la Segunda Venida de Cristo hubiera entendido, pero dice que está en un idioma desconocido para él; y ese es el idioma que tendrá el Ángel del Señor Jesucristo, el cual usará Cristo hablándole a Su Iglesia en el Día Postrero, como usó el idioma que tenía San Pablo y como usó el idioma que tenía Ireneo y como usó el idioma que tenía cada ángel mensajero de cada edad, para hablar por medio de ese ángel mensajero y llamar y juntar a Sus escogidos en cada edad.

Usó también el alemán por medio de Lutero, usó el inglés de Inglaterra por medio de Wesley y uso el inglés de Norteamérica por medio del reverendo William Branham; y estaría usando el idioma del Ángel Mensajero de Jesucristo de la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, porque Dios usa el idioma que tenga el instrumento que Él estará usando en ese tiempo.

Y ahora, vean, los Truenos hablan sus voces y revelan el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Venida del Ángel que era diferente a los demás, lo revelan en un idioma que no es ni el inglés, ni el alemán, ni ninguno de esos idiomas pasados, sino el idioma que tenga el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo; ese será el idioma que estará usando Jesucristo en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto velado en carne humana en Su Ángel Mensajero y revelado a través de Su Ángel Mensajero.

Y ahora, veamos aquí en la página 474 y 475, dice, del libro de Los Sellos:

[173]. Yo no sé quién será…”.

O sea, dice: “No sé quién será”, hablando de ese Séptimo Sello, hablando de la Venida del Ángel que era diferente a los demás, hablando de la Venida del Ángel Fuerte, hablando de la Venida del Ángel del Pacto, hablando de la Venida de Jesucristo velado en carne humana. Dice:

[173]. Yo no sé quién será, ni qué va a suceder. ¡No sé! Solamente sé que esos Siete Truenos contienen el misterio por cuya razón hubo silencio en el Cielo”.

Y si escuchamos esos Siete Truenos hablando en la Tierra, que es la Voz de Cristo hablando como León de la tribu de Judá, manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero, pues estaremos conociendo ese misterio por el cual hubo silencio en el Cielo como por media hora; y el Séptimo Sello siendo abierto en el Cielo es la Segunda Venida de Cristo.

Ese misterio siendo abierto en el Cielo causó silencio como por media hora, pero nadie pudo dar a conocer a los seres humanos ese misterio, guardaron silencio en el Cielo; dice que hubo silencio como por media hora, para que así no se interrumpiera el Programa Divino que se estaría llevando a cabo bajo la manifestación de ese Séptimo Sello, bajo la manifestación del Ángel que era diferente a los demás, viniendo ese Ángel en carne humana en el Ángel Mensajero de Jesucristo de la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino.

Y ahora, continuamos leyendo, dice:

“¿Todos entienden?

174. Quizás sea ahora el tiempo y la hora cuando aparezca esta gran persona que hemos estado esperando. Quizás este ministerio, por el cual he tratado de convertir a la gente a la Palabra, ha servido de fundamento. Si así es, entonces les estaré dejando para siempre (y ya se fue ¿en el 1900 qué? 65). No habrá dos aquí al mismo tiempo”.

O sea, no estará el precursor y el precursado; pero si llegan a estar ¿qué sucedería? Lo mismo que sucedió en el tiempo de Juan el Bautista el precursor y Jesús el precursado.

Cuando vinieron a Juan el Bautista diciéndole6: “Mira, ahora aquel del cual tú diste testimonio, ahora le siguen más personas que a ti y bautiza más gente que tú” (pensarían poner celoso a Juan), Juan le dice a estas personas: “A Él le conviene crecer, y a mí menguar”. Juan iba menguando y Jesús iba creciendo en Su ministerio.

Luego murió Juan y ya el ministerio de Juan no fue manifestado de nuevo en medio de los discípulos de Juan; aunque en la resurrección pudo haberle aparecido a muchos de sus discípulos, pero ya ese ministerio había llegado a su final; se fue al Paraíso y allí estuvo predicando en lo que Jesús llegaba al Paraíso.

Y ahora miren, el precursor de la Segunda Venida de Cristo partió, se fue al Paraíso, y allí ha estado en el Paraíso hablando con los que están allí, y principalmente con el grupo de su edad; pero si han tenido alguna reunión con los otros mensajeros, de seguro han estado hablando acerca de todo el Programa Divino correspondiente a este tiempo final y han estado mirando desde allá hacia acá cómo se va desarrollando todo el Programa de Dios de este tiempo final.

Ahora, sigue diciendo nuestro hermano Branham:

“No habrá dos aquí al mismo tiempo. Y aun si así fuera, él crecerá y yo menguaré”.

O sea, Aquel que crecerá será Aquel del cual nuestro hermano Branham dice que vendrá después de él, al cual él le está preparando el camino. ¿Y a quién le estaba preparando él el camino? A este Ángel que era diferente a los demás, el cual tiene el Séptimo Sello, el cual tiene la Segunda Venida de Cristo; porque ese Ángel es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, es Jesucristo en Su cuerpo teofánico apareciendo aquí en febrero 28 de 1963.

Y ahora, a ese es al cual él le está preparando el camino; le está preparando el camino a la Palabra, al Verbo, al Ángel del Pacto, al Ángel de Jehová, a Jesucristo, a ese Ángel que es diferente a los demás, para venir en el Día Postrero; y dice: “Y cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra…”. Ahora, ya apareció aquí, arriba en el cielo, en el cumplimiento de la señal del Hijo del Hombre en el cielo envuelto aquí en esa nube o viniendo en las nubes.

Pero ahora tiene que venir a la Tierra envuelto (¿en qué?) en carne humana, tiene que venir velado en carne humana y revelado a través de carne humana; y tiene que haber en la Tierra un velo de carne para una edad y una dispensación. Tiene que ser para una nueva edad, ya no puede ser para ninguna de estas siete edades porque ya Él usó estos siete mensajeros de estas siete edades; tiene que haber una nueva edad, y esa es la Edad de la Piedra Angular; y para esa edad hay un Mensajero, y es el Ángel del Señor Jesucristo; y tiene que haber una nueva dispensación, y esa es la Dispensación del Reino; y tiene que haber un profeta dispensacional, y ese es el Ángel del Señor Jesucristo.

Vean el por qué Juan quiso adorar en dos ocasiones al Ángel de Jesucristo, él pudo ver quién era este Ángel.

Y ahora, vean cómo para el Día Postrero toda revelación divina para ser dada a conocer a la Iglesia de Jesucristo tiene que venir a un profeta, y a través de ese profeta tiene que ser dada al pueblo de Dios, a la Iglesia de Jesucristo, porque toda revelación viene a los profetas que Dios envía para cada edad y para cada dispensación. Si es una revelación para una dispensación, pues tiene que venir a un profeta (¿qué?) dispensacional y eso es un Mensaje dispensacional.

Y ahora, nos dice que si llegan a estar los dos aquí al mismo tiempo, Él crecerá y el precursor menguará. Dice:

“¡Yo no sé! Pero Dios me ha dado el privilegio de mirar y ver lo que es (él no sabía lo que era, pero él miró y vio, aunque no comprendió muchas cosas); lo vi abrirse hasta donde lo vi”.

Luego, en la página 464 en adelante, nos dice:

[138]. Debemos recordar que este Séptimo Sello es el fin del tiempo de todas las cosas. Correcto. Las cosas escritas en el Libro de la Redención, sellado desde antes de la fundación del mundo con siete sellos, todo termina. Es el fin de este mundo agitado, el fin de la naturaleza agitada y es el fin de todo. En eso también encontramos el fin de las Trompetas, de las Copas, de la Tierra; y aún es el fin del tiempo. El tiempo termina, así nos lo dice la Biblia en Apocalipsis 10:1-7, donde el Ángel dijo: ‘El tiempo no será más’. Y eso será en el día cuando este gran evento suceda (o sea, cuando este Ángel Fuerte venga y hable con esa Voz como de león, clame con esa Voz como de león, y los Siete Truenos emitan sus voces)”.

Y Él es el mismo que proclama que el tiempo no será más, que el tiempo ha terminado; para eso tiene que estar ¿cómo? Velado en carne humana y revelado a través de carne humana.

“Y eso será en el día cuando este gran evento suceda. Allí todo termina.

139. Al final de este Séptimo Sello es el fin de la edad de la Iglesia; es el fin del Séptimo Sello, es el fin de las Trompetas, es el fin de las Copas y aún es el fin de la entrada al Milenio. Todo eso es contenido (¿dónde?) en el Séptimo Sello”.

Hemos visto que el Séptimo Sello tiene un principio aquí en la Tierra, comienza a cumplirse (ese es su principio), pero también tiene un final, y eso es el final del Séptimo Sello al cumplirse la Obra del Séptimo Sello aquí en la Tierra. Y siendo la Segunda Venida de Cristo el Séptimo Sello siendo cumplido en la Tierra, así como la Primera Venida de Cristo tuvo un principio cuando nació en Belén de Judea y luego tuvo un final, que fue cuando murió en la Cruz del Calvario...

Al final de la Primera Venida de Cristo llevó a cabo la Obra de Redención muriendo en la Cruz del Calvario; el final de la Primera Venida de Cristo fue la parte culminante de Su Venida; o sea, que la parte más importante de la Primera Venida de Cristo fue la Obra de Redención en la Cruz del Calvario.

Y para el Día Postrero la parte culminante del Séptimo Sello es al final, porque ahí al final del Séptimo Sello los muertos en Cristo serán resucitados en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seremos transformados; y ahí es el fin. Ahí el Ángel proclamará, Cristo por medio de Su Ángel Mensajero proclamará el fin para todas las cosas; y luego de eso, durante un tiempo de tres años y medio más o menos, más los treinta o cuarenta días que estaremos aquí ya estando transformados, luego de esos tres años y medio más treinta o cuarenta días más, luego de eso el glorioso Reino Milenial de Cristo estará en la Tierra; porque durante los tres años y medio de la gran tribulación, el fin para todos los sistemas mundiales estará manifestado, y por consiguiente todo estará en esa fase de desaparición.

Pero vean lo que dice en Apocalipsis, capítulo 11, verso 15 en adelante:

“El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.

Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios,

diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.

Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.

Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo”.

Ahora, podemos ver lo que para este tiempo final estará sucediendo.

Ahora, en la culminación del Séptimo Sello, en la culminación de la Venida del Ángel que era diferente a los demás (que es la Venida del Verbo, de la Palabra encarnada en un hombre llevando a cabo el ministerio correspondiente al Día Postrero), el Ángel del Pacto estará llevando a cabo el ministerio que corresponde a este Día Postrero en medio de Su Iglesia, y después se tornará al pueblo hebreo para completar la semana número setenta de la profecía de Daniel; y la parte que le falta a la semana número setenta son tres años y medio, porque la primera parte de tres años y medio de esa semana número setenta la cumplió Jesucristo, el Ángel del Pacto en Su Primera Venida en carne humana.

Y ahora, nosotros estamos viviendo en el tiempo más glorioso de todos los tiempos, en el tiempo en donde el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el cual ha estado en los profetas del Antiguo Testamento y en Jesús en toda Su plenitud, y en los apóstoles, y luego en los siete ángeles mensajeros en la parte correspondiente a cada edad, en el Día Postrero estaría con nosotros en la Edad de la Piedra Angular también en carne humana, manifestado a través de Su Ángel Mensajero.

Y así como tuvo un ministerio en cada edad a través del mensajero de cada edad, también tendrá un ministerio: el ministerio correspondiente al Día Postrero para la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino a través de Su Ángel Mensajero, donde manifestará los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús.

Y ahora, este Séptimo Sello miren cómo es:

“140. Es como disparar un cohete al aire. Este cohete hace una explosión por aquí cerca; y luego mucho más alto hace otra explosión, y de allí salen cinco estrellas. Una de esas cinco (o sea, de esas cinco estrellas) hace una explosión, y de allí salen otras cinco estrellas; y una de esas estrellas explota, y de allí salen otras cinco estrellas; y después desaparece gradualmente. Así es el Séptimo Sello. Allí termina el tiempo para el mundo. Es el fin del tiempo para esto y aquello y todas las cosas. Todo termina con el Séptimo Sello. Ahora, ¿cómo lo va a hacer Dios? Eso es lo que no sabemos, no lo sabemos. En esto será el tiempo para todas estas cosas y la entrada del Milenio”.

Para el tiempo del Séptimo Sello es el fin para todas las cosas y para la entrada del Milenio. Todo, vean ustedes, está bajo el Séptimo Sello, que es la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Ángel del Pacto que vino dos mil años atrás en carne humana, en el velo de carne llamado Jesús.

Y para el Día Postrero, ese mismo Ángel del Pacto, el Ángel que era diferente a los demás, que aparece aquí en esta nube, vendrá en carne humana; eso será la Venida de la Palabra encarnada en un hombre, eso será el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 viniendo en carne humana en el Día Postrero.

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre (y ese hombre es el Ángel del Señor Jesucristo)”.

Libro de Los Sellos, página 256, dijo el precursor que la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 sería la Palabra de Dios encarnada en un hombre.

Y ahora, vean ustedes lo que es el misterio del Séptimo Sello y lo que es la culminación del Séptimo Sello. Al final del Séptimo Sello llega la parte culminante, en donde los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos eternos, nosotros los que vivimos seremos transformados y luego seremos llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo; pero estando en el cuerpo nuevo, tanto todos los escogidos de Dios del Día Postrero y el Ángel de Jesucristo, habrá un tiempo de treinta a cuarenta días donde estaremos todavía aquí en la Tierra y donde cosas inconcebibles a la mente humana estarán sucediendo, de lo cual no hay necesidad de hablar mucho porque eso es para cuando ya estemos con el cuerpo nuevo.

Ahora, podemos ver lo que para el Día Postrero será la culminación del Séptimo Sello: será la culminación del ministerio del Ángel del Pacto a través de Su Ángel Mensajero; y la parte culminante del Séptimo Sello hemos visto que es al final.

Algunas personas que no comprenden todas estas cosas que ya ustedes comprenden, podrán decir: “Yo quiero ver la parte culminante del Séptimo Sello”. Pues tiene que esperar... tiene que esperar al final del Séptimo Sello. Pero ya cuando se llegue al final del Séptimo Sello y los muertos en Cristo resuciten y nosotros los que vivimos seamos transformados, ya la puerta de la Gracia, de la misericordia, estará cerrada; y aunque clamen y lloren ya no habrá misericordia, y no habrá Sangre en el Cielo, en el Trono de Intercesión, o sea, en el asiento de misericordia, para lavar los pecados de las personas que después vengan clamando, ya sus oraciones estarán hechas demasiado tarde.

Este es el tiempo en que podemos orar a Dios y pedir misericordia a Dios, pero cuando ya se llegue al final del Séptimo Sello la puerta se cerrará, porque ya la Iglesia-Novia de Cristo (que son las vírgenes prudentes), ya todas habrán entrado con Cristo a las Bodas, y la puerta se cerrará conforme a San Mateo, capítulo 25, versos 10 al 13, donde dice el mismo Jesucristo, dice:

“Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo (o sea, fueron a comprar aceite las vírgenes insensatas o fatuas); y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.

Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos!

Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.

Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir”.

La Venida del Hijo del Hombre es la Venida del Esposo para las Bodas de Cristo con Su Iglesia, para la unión de Cristo y Su Iglesia; y luego se cerrará la puerta, luego que hayan entrado todas las vírgenes prudentes, las cuales entran en y a la Edad de la Piedra Angular en la Casa de Dios; y cuando se haya completado el número de los escogidos de Dios se cerrará la puerta y ya no entrará ni uno más, ni siquiera para dar las felicidades y los deseos de felicidad y prosperidad al Novio y a la Novia; ya todos estarán (¿dónde?) dentro, con el Esposo.

Y ahora, vean ustedes que esto es muy importante conocerlo porque está prometido para ser cumplido. En Apocalipsis, capítulo 19, el Ángel de Jesucristo hablándole a Juan... capítulo 19, verso 7 al 10, dice [Apocalipsis]:

“Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.

Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero”.

Para ir a la Cena de las Bodas del Cordero la persona tiene que ser de las vírgenes prudentes, tiene que ser de las personas que entran con Cristo en Su Segunda Venida, entran a la Edad de la Piedra Angular antes de que se cierre la puerta de la Gracia; y luego ahí viene ese matrimonio, esa unión, en donde los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seremos transformados, y entonces estaremos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y entonces ya podremos decir como dijo Adán acerca de Eva, Cristo podrá decir así de nosotros y nosotros de Él. Adán dijo (hablando de Eva), cuando Dios le presentó a Eva, le dijo [Génesis 2:23]: “Esto es carne de mi carne y esto es hueso de mis huesos”. Y ahora, cuando estemos transformados Cristo podrá decir, estando en Su cuerpo también glorificado, decir de nosotros, tocarnos y decir: “Esto es carne de mi carne, toquen aquí; es la misma clase de carne. Y toquen... ¿Ven? Esto es hueso de mis huesos”. Porque seremos iguales a Cristo, tendremos un cuerpo igualito al de nuestro amado Señor Jesucristo; cuando estemos transformados entonces es que lo veremos a Él en Su cuerpo glorificado.

Ahora, podemos ver el por qué es que Cristo, el Ángel del Pacto, viene en Espíritu Santo manifestado en Su Ángel Mensajero en el Día Postrero: es para llamar y juntar a todos Sus escogidos, llamar y juntar a toda Su Iglesia, a las vírgenes prudentes. ¿Dónde? En la Casa de Dios, en la Edad de la Piedra Angular, antes de que se cierre la puerta, para que entren con Cristo a las Bodas; y después que hayan entrado se cerrará la puerta y nadie más podrá entrar.

Y ya cuando estemos todos transformados, entonces habrá una manifestación poderosa de Dios, y a nivel mundial la humanidad verá cosas que nunca se imaginó que podrían ser posibles para ser hechas por personas; pero ya estaremos en el cuerpo glorificado y eterno, y no habrá nada imposible para nosotros.

La palabra “imposible” no estará en nuestro diccionario, y la palabra “no se puede” tampoco estará allí; porque para el que cree, todo es posible, y para Dios todas las cosas son posibles.

Ahora podemos ver esta gran culminación del Séptimo Sello. Vamos a ver aquí: página 472 dice [Los Sellos]:

“164. Noten bien el Mensaje del tiempo del fin (este Sello) (o sea, el Séptimo Sello)... Él nos ha revelado los seis Sellos, pero no dice nada del séptimo. El Sello del tiempo del fin, cuando empiece será algo completamente secreto, según la Biblia”.

Cuando comenzó la Primera Venida de Cristo a ser cumplida en la Tierra era algo secreto para la humanidad: un niñito naciendo allí en Belén de Judea, luego ese niñito creciendo, luego los magos llegando a donde Él estaba en una casa (porque ya no estaba en el pesebre, ya tenía como dos años de edad), y luego siendo enviado a Egipto; el Ángel Gabriel le dijo a José7: “Toma al niño y a Su madre, y vete a Egipto; porque el rey Herodes buscará al niño para matarlo”.

Se fue a Egipto con el niño Jesús, allá estuvo una temporada (la Biblia no especifica cuánto tiempo), y después, cuando murió el rey Herodes, el Ángel Gabriel le dijo a José8: “Ahora los que buscaban la muerte del niño han muerto ellos, y ahora vete a la tierra de nuevo, a Israel, a la tierra de Israel”. Y no se fue a Belén de Judea, se fue a Nazaret. Recuerden que José antes vivía en Nazaret y también la virgen María, y ahora regresan a Nazaret por otra ruta, regresan por la ruta de Belén - Egipto y Nazaret.

Y se crio en Nazaret; y ni el rey Herodes (que había muerto) ni los hijos del rey Herodes iban a encontrar al Mesías en Belén de Judea, porque ya Dios lo había mandado para Nazaret, y se crio como un nazareno. ¿Y quién se iba a imaginar que ese joven llamado Jesús de Nazaret era en realidad Jesús de Belén de Judea? Pero Dios ocultó, vean ustedes, tanto de los sabios y entendidos de aquel tiempo como del diablo, la Venida del Mesías.

Y luego cuando comienza Su ministerio, el diablo le dice9: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”. El diablo estaba tratando ahí de averiguar si verdaderamente Jesús era el Hijo de Dios; pero Jesús no complació al diablo, le dijo: “No solamente de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”.

Si Jesús convierte esas piedras en pan y come pan ¿qué hubiera pasado? Su cuerpo físico tenía que morir, porque una persona que ha estado en ayuno por cuarenta días, se come un pedazo de pan, ¿y qué le sucede? Como su estómago, su sistema digestivo estaba sin funcionar por cuarenta días, no puede hacer la digestión de ese pan; y entonces tiene una congestión (¿se le llamaría?) o indigestión (como le llaman las personas algunas veces), y de eso se puede morir.

Hay países donde personas han estado en ayuno y los han visto muy débiles así, y los familiares han dicho: “Este si sigue así ayunando se nos va a morir”, y le han preparado un caldito de paloma, de pichones de paloma, se lo han dado y lo han matado.

Vamos a ver por aquí dónde está Miguel, vamos a ver si Bermúdez está por aquí cerca y puede confirmar si eso... Vamos a ver a Miguel, si eso ha pasado en alguna ocasión en algún país.

[Hno. Miguel - Muchas gracias, William. Sí, eso pasó allá en Venezuela, en una ciudad llamada Barquisimeto. Fueron dos hermanos de la iglesia, que ellos decían que habían tenido revelación, y uno decía que era Elías y el otro decía que era Eliseo; entonces empezaron una serie de ayunos y tenían unos cuantos días ayunando. Y entonces ya estaban desvariando su mente y tenían problemas, entonces mandaron a llamar al pastor de la iglesia donde yo pertenecía. Y él (un hombre muy sabio) les dijo... porque ya estaban, pues no podían moverse bien, no podían… él les dijo: “Mira, yo les recomiendo que busquen un médico y empiecen a darles de acuerdo a lo que el médico les diga; no les den comida así, porque eso es problemático, es peligroso”.

Entonces los familiares dijeron que eso no... unos familiares dijeron: “No, eso lo que necesitan es alimentación, ellos están ahí todos débiles; lo que hay es que alimentarlos tantos días...”. No quisieron llamar al médico, como el pastor se lo recomendó.

Entonces les prepararon un caldo de pichón de paloma y se los dieron; se tomaron ese caldo, esa comida y los dos murieron en el mismo día. Después el médico no pudo hacer nada, cuando...]

¿Eso era una iglesia de…?

[Era una iglesia pentecostal]

No era ni siquiera del Mensaje del hermano Branham ni nada.

[No, eso fue la etapa pentecostal, fue en la Edad Pentecostal; no fue del Mensaje del hermano Branham, sino todavía era en el grupo pentecostal; y ellos, pues en la iglesia pentecostal se veían muchas cosas, eran revelaciones que las personas recibían. Y entonces estos dos hermanos pues decían que habían recibido esa revelación y que tenían que orar y ayunar, porque tenían el ministerio de Moisés y Elías los dos; y entonces empezaron a andar uno delante y el otro detrás en el fondo de la casa, y después empezaron ese proceso de ayuno y llegaron a este estado que no podían ya andar, y fue cuando llamaron al pastor.

El pastor les recomendó bien, les dijo: “No les den nada”, pero ellos no le hicieron caso; y después que tomaron ese alimento cuando... se murieron en el mismo día; y no pudo el médico, no pudieron hacer nada. Muchas gracias].

Muchas gracias, Miguel. Ustedes pueden ver qué ha sucedido; y Miguel pues como sabía del caso..., y no había sido de un grupo nuestro, sino más bien de una edad, de la edad séptima.

Ahora, podemos ver que, vean, trataron de imitar lo que Dios estaría haciendo en el Día Postrero a través de Su manifestación en Su Ángel Mensajero, trataron de imitar esos ministerios. Nuestro hermano Branham dice que imitar a Moisés, personificar a Moisés, imitar a Moisés era muerte.

Y ahora miren el problema que se buscan las personas en tratar de imitar el ministerio que Cristo, el Ángel del Pacto, tiene para el Día Postrero, o los ministerios que tiene para el Día Postrero, para manifestar por medio de Su Ángel Mensajero.

Cualquiera que trate de imitar ni siquiera entenderá ese misterio que hay en el Séptimo Sello, en el Ángel que era diferente a los demás, para manifestarlo por medio de carne humana en Su Ángel Mensajero. Solamente el Ángel Mensajero de Jesucristo y aquellos a quienes él lo revele por medio de Su Mensaje en la Edad de la Piedra Angular; nadie más podrá comprender ese misterio. Y el que quiera entenderlo tiene que escuchar la Voz de Cristo por medio de Su Ángel diciendo: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”.

Ahora, continuemos aquí. Sigue diciendo:

[164]. El Sello del tiempo del fin, cuando empiece será algo completamente secreto, según la Biblia”.

Y ahora miren, la Primera Venida de Cristo no había sido anunciada como algo secreto por completo, porque fue anunciado por medio del profeta Isaías que sería por medio de una virgen, fue anunciado que sería un niño que nacería y sería Emanuel (que traducido es: Dios con nosotros), fue anunciado por Malaquías que sería la Venida del Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, o sea, el Señor Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob y de todo el pueblo hebreo; fue anunciado también que nacería en Belén de Judea: Miqueas, capítulo 5, verso 2; y San Mateo, capítulo 2, ahí está el testimonio.

Y los magos cuando vinieron a Jerusalén estuvieron buscando al Mesías, hubo un testimonio de ellos allí, en el capítulo 2, verso 1 (al 12, podemos decir); y vean ustedes, fue anunciado que estaba ya en la Tierra el Mesías, pero no pudieron comprender la gente porque Dios cegó los ojos de los sabios y entendidos, cegó los ojos de los teólogos de la religión hebrea.

Si no hubieran estado cegados los ojos espirituales de la religión hebrea, aquellos teólogos hubieran entendido que ese era el tiempo, hubieran ido a Belén de Judea, hubieran visto al Mesías y lo hubieran proclamado en ese tiempo, y hubieran proclamado la Venida del Mesías; también cuando comenzó Su ministerio hubieran proclamado que ese era el Mesías.

Pero miren, estuvo oculto el misterio de la Primera Venida de Cristo por veintinueve años y medio, hasta que comenzó Su ministerio; y después, durante esos tres años y medio, en donde Él estuvo dando testimonio con la Palabra de Dios, mostrando por la Palabra de Dios que la Escritura estaba cumplida en Él, la Venida del Mesías estaba cumplida en Él, no pudieron creer que eso era cierto, la religión hebrea no pudo creer; excepto algunas personas del pueblo hebreo fueron los que creyeron.

El misterio de la Primera Venida de Cristo, el cual había sido anunciado para ser cumplido en medio del pueblo hebreo, y su nacimiento en Belén de Judea, vean ustedes, no pudo ser visto.

Y ahora, la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, que es el mismo que vino dos mil años en carne humana en aquel velo de carne llamado Jesús de Nazaret, aquel joven obrero de la construcción, ahora para el Día Postrero vendrá nuevamente el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová velado en carne humana en Su Ángel Mensajero; y eso es el Séptimo Sello.

Y cuando el Séptimo Sello empiece “será algo completamente secreto, según la Biblia”. Vean, cuando nazca el velo de carne todo eso será un secreto; cuando ya ese Ángel Mensajero reciba a Cristo como Su Salvador y lave sus pecados en la Sangre de Cristo y reciba Su Espíritu Santo, eso todavía es un misterio. Nadie sabrá que ese es el Ángel Mensajero de Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, del cual Jesucristo dice: “Yo Jesús he enviado mi Ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Luego comenzará Su ministerio y ya ahí comenzará el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, Jesucristo en Espíritu Santo, a llevar a cabo la Obra correspondiente al Séptimo Sello, pero comenzará en una forma progresiva. Luego llegará a la etapa en donde ya públicamente (pero con Su Iglesia, con Sus escogidos en la Edad de la Piedra Angular) les estará mostrando el misterio del Séptimo Sello, el misterio de Su Venida, el misterio de la Venida del Ángel del Pacto velado en carne humana en Su Ángel Mensajero; les estará mostrando el misterio, la Venida del Verbo, de la Palabra encarnada en un hombre, la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Y los escogidos verán la manifestación del Ángel que era diferente a los demás por medio de Su Ángel Mensajero, estarán viendo la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, estarán viendo la Venida de la Palabra encarnada en un hombre.

121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada (¿en qué?) en un hombre”.

Así dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página 256 del libro de Los Sellos.

Y ahora, continuamos leyendo aquí en la página 472. Dice:

“Pero antes de conocer eso... Recuerden Apocalipsis 10:1-7: que al fin del Mensaje del séptimo ángel TODOS los misterios de Dios serían conocidos. Estamos en el tiempo del fin —la apertura del Séptimo Sello.

165. El domingo pasado, hace una semana hoy, cuando estaba predicando sobre: ‘Sed humildes, sed humildes, recuerden que Dios obra en cosas pequeñas’, en verdad no me daba cuenta de lo que estaba hablando, pero ahora lo veo bien. Será de una manera tan humilde. Uno pensaría que una cosa tan tremenda sería revelada allá en el Vaticano, pero más bien viene como vino Juan el Bautista, viene como el nacimiento de nuestro Señor, ¡allá en un establo! ¡GLORIA A DIOS! ¡La hora está a la mano! ¡Aquí estamos! ¡Oh hermano!”.

¿Cómo viene? Viene como Juan el Bautista y viene como el nacimiento de Jesús allá en un establo.

¿Por qué viene como Juan el Bautista? Porque Juan el Bautista vino con el espíritu y virtud de Elías; y el Séptimo Sello, que es la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero, viene operando el ministerio de Elías por quinta ocasión; por lo tanto, en la Venida y apertura del Séptimo Sello, la Venida del Ángel que era diferente a los demás, estará ahí Elías en su quinta manifestación y estará también Moisés en su segunda manifestación y estará también Jesús en Su segunda manifestación, o sea, los ministerios de Jesús por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Moisés por segunda vez.

¿Y quién estará manifestando esos ministerios en el Ángel de Jesucristo? Los estará manifestando este Ángel que era diferente a los demás, que es el Ángel de Jehová, que es el único que tiene ministerios y es el único que ha operado esos ministerios en el pasado: en Moisés, en Elías Tisbita, en Eliseo, en Juan el Bautista, en el reverendo William Branham; y en el Día Postrero en el Ángel del Señor Jesucristo, ahí operará el ministerio de Elías por quinta vez y el de Moisés por segunda vez y el de Jesús por segunda vez.

El mismo que operó el ministerio de Jesús dos mil años atrás en medio del pueblo hebreo es el que operará el ministerio de Jesús nuevamente a través del Ángel de Jesucristo.

¿Y quién es ese que lo operará? El Ángel que era diferente a los demás, el cual es el Ángel del Pacto, el cual apareció en febrero 28 con los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil.

Ese es el misterio de este Ángel. Este es el Ángel que tiene el Séptimo Sello, y el misterio que Él tiene es el misterio de Su Venida en carne humana en Su Ángel Mensajero, manifestando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús en el Día Postrero; y cumpliendo así el Séptimo Sello, cumpliendo así Su Venida, y llamando y juntando a Sus escogidos con la Gran Voz de Trompeta y preparándonos para ser transformados y raptados en el Día Postrero, para también los muertos en Cristo ser resucitados en cuerpos eternos.

Ninguna persona que esté viva podrá ser transformada sin antes ver la Venida del Ángel que era diferente a los demás, del Ángel del Pacto velado y revelado en carne humana en Su Ángel Mensajero, hablando con esa Gran Voz de Trompeta y revelándonos todos estos misterios del Día Postrero; porque Su Voz es la Gran Voz de Trompeta, la Trompeta Final de la cual San Pablo habló que sonará y los muertos en Cristo resucitarán primero y luego nosotros los que vivimos seremos transformados.

¿Y qué es lo que revela la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta? Lo que revela es la Segunda Venida de Cristo, es la Venida del Séptimo Sello, la Venida del Ángel que era diferente a los demás, viniendo en carne humana en el Día Postrero en Su Ángel Mensajero y operando estos tres grandes ministerios que Él ha prometido manifestar en el Día Postrero.

¿Vieron lo sencillo que es el misterio del Séptimo Sello?, ¿vieron que todo es en simplicidad? Cualquier persona se pone a buscar la Venida del Séptimo Sello, el cumplimiento del Séptimo Sello en una forma apoteósica, ¿y qué sucede? No lo puede comprender; se pone a buscar la Venida del Ángel que desciende del Cielo en una forma grande: no verá nunca la Venida de ese Ángel en carne humana en el Día Postrero.

El precursor dijo que será en forma sencilla. Será tan sencilla Su Venida que aun las cosas que vimos en estos profetas del pasado también son un reflejo de lo que sería en el Día Postrero.

Por ejemplo, en cualquier momento podríamos ver, de los problemas que tuvo Moisés, para hablar; por lo cual le dijo a Dios que tenía problemas para hablar, que era tardo para hablar y que por eso no podía ir a hablar el Mensaje, y pidió que le dieran un ayudante; era quizás tartamudo y pasaba mucho trabajo para hablar. Pero eso no es ningún problema para Dios, lo importante es que tenga la Palabra de Dios, aunque para hablar diez palabras tarde el tiempo que normalmente se usa para hablar veinticinco palabras, pero lo importante es que sea la Palabra de Dios.

Y ahora, un sinnúmero de cosas podrán ser vistas en ese velo de carne, que lo identificarán como verdaderamente humano y lo identificarán como el Ángel de Jesucristo; y todos podrán comprender que él no es Jesucristo y que él no es Elías y que él no es Moisés, sino que es el Ángel Mensajero de Jesucristo en el cual Jesucristo estará manifestando esos tres grandes ministerios.

Ahora, hemos visto el misterio de LA CULMINACIÓN DEL SÉPTIMO SELLO.

Al final del Séptimo Sello, que es al final del ministerio del Ángel que era diferente a los demás manifestado en carne humana, al final es que los muertos en Cristo resucitarán, nosotros los que vivimos seremos transformados. Pero recuerden: para llegar al final tiene que tener un comienzo, un principio.

Y ver desde el comienzo el Séptimo Sello, el Ángel que era diferente a los demás, manifestado en el Ángel de Jesucristo, es una bendición muy grande; y seguir a este Ángel en su manifestación en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular todos los días de nuestra vida, es una bendición muy grande; porque así vamos escuchando la Voz de Cristo día tras día, a medida que nos va dando el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, el Mensaje del Evangelio del Reino; y vamos siendo enseñados por el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el cual enseñó al pueblo hebreo. Y ahora, vean, enseñó al pueblo hebreo ¿por medio de quién? De Moisés.

Y ahora, por medio de Su Ángel Mensajero estará enseñando a Su Iglesia y luego al pueblo hebreo, estará enseñando todas estas cosas que deben suceder en este tiempo final; estará enseñándole el Mensaje del Evangelio del Reino y todos los misterios que giran alrededor de la Segunda Venida de Cristo; porque para este tiempo final todas las cosas giran alrededor de la Segunda Venida de Cristo. Aun el fin del mundo, aun el fin del reino de los gentiles, aun el fin de los pies de hierro y de barro cocido gira alrededor del Séptimo Sello, alrededor de la Segunda Venida de Cristo.

Porque Su Venida, la Venida el Ángel que era diferente a los demás, es lo que marca el fin para el reino de los gentiles, el fin para los pies de hierro y de barro cocido, marca el fin del siglo; porque para el fin del siglo es que el Hijo del Hombre envía a Sus Ángeles para llevar a cabo la gran cosecha, en donde son llamados y juntados los escogidos de Dios.

Cristo dijo que para el fin del siglo sería que Él enviaría Sus Ángeles: Él en Su Venida envía los ministerios de Moisés y Elías manifestados en Su Ángel Mensajero, llamando y juntando a Sus escogidos del Día Postrero ¿dónde? En el territorio que corresponde a la Edad de la Piedra Angular, que es la América Latina y el Caribe. Por eso el llamado de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino está llamando y juntando a los escogidos ¿dónde? En la América Latina y el Caribe.

Nos ha tocado la bendición más grande del Programa Divino, la bendición en donde estaríamos escuchando la Voz del Ángel que era diferente a los demás a través del Ángel del Señor Jesucristo; y estaríamos siendo llamados y juntados, y estaríamos obteniendo el conocimiento de todas estas cosas que deben suceder pronto, y estaríamos siendo preparados para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Vean todas las bendiciones que giran alrededor del Séptimo Sello; y en la culminación del Séptimo Sello es que termina la Obra del Séptimo Sello. La Obra del Séptimo Sello en favor de los escogidos de Dios, vean ustedes, llega a la parte culminante cuando los muertos en Cristo resuciten en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seamos transformados; y yo también seré transformado, no crean que todo es para ustedes.

El mismo Ángel diferente a los demás ha hablado muchas bendiciones para todos ustedes, y es el que ha dicho que ustedes van a ser transformados. ¿Pero saben ustedes una cosa? ¡Que ese mismo Ángel ha dicho que yo también voy a ser transformado! Él ha hablado de ustedes y ha hablado de mí también; y ha hablado grandes bendiciones para ustedes y grandes bendiciones para mí. ¡Y yo las creo con toda mi alma, con todo mi corazón! ¿Y ustedes? Pues a ustedes les toca creer las bendiciones que Él ha hablado para todos ustedes, y a mí me toca creer las bendiciones que Él ha hablado para mí y también creo las que Él ha hablado para todos ustedes.

Así que seremos transformados, y ahí me estoy incluyendo yo, conforme a la Palabra del Ángel que era diferente a los demás, del Ángel de Jehová, de Jesucristo, el Ángel del Pacto. Amén y amén.

“LA CULMINACIÓN DEL SÉPTIMO SELLO”.

¡En la culminación del Séptimo Sello seremos transformados y los muertos en Cristo serán resucitados! Eso es la adopción de los hijos e hijas de Dios. Y ahí será adoptado también ¿quién? El Ángel del Señor Jesucristo.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes dándoles testimonio de: “LA CULMINACIÓN DEL SÉPTIMO SELLO”.

¿Saben una cosa? Que en el cuerpo nuevo nos vamos a estar viendo más a menudo, nos vamos a estar viendo quizás todos los días.

Bueno, que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, el Ángel que era diferente a los demás, sean sobre todos ustedes y sobre mí también; y pronto todos seamos transformados y tengamos el nuevo cuerpo, y vayamos a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Con nosotros nuevamente Miguel Bermúdez Marín. Pasen todos muy buenas noches.

“LA CULMINACIÓN DEL SÉPTIMO SELLO”.

[Revisión marzo 2019]

1 Números 14:26-35

2 Gálatas 2:20

3 San Juan 8:56-58

4 San Juan 1:29-34

5 San Juan 1:1-14

6 San Juan 3:26-30

7 San Mateo 2:13

8 San Mateo 2:19-20

9 San Mateo 4:1-4

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter