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Muy buenas noches, amados hermanos y amigos presentes. Es para mí una bendición muy grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final. Para lo cual quiero leer en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 en adelante, donde dice:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

Que Dios bendiga Su Palabra en nuestras almas y bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“LA FE DEL SÉPTIMO SELLO”.

Fe es revelación; y para el Día Postrero, dice nuestro hermano Branham que la Iglesia-Novia de Jesucristo estará esperando la fe, o sea, la revelación de rapto, la revelación de rapto para ser transformados y raptados, e ir en el rapto al Cielo, a la Cena de las Bodas del Cordero.

En la página 168 del libro de Citas en español, verso 1498 (lo cual es un extracto del mensaje “El rapto”), encontramos que dice así:

1498 - “Pero para la Iglesia, la Novia, el rapto es una revelación. Esto es revelado a Ella - es una revelación. La verdadera Novia de Cristo estará esperando la revelación. La verdadera Novia de Cristo estará esperando la revelación del rapto. Ahora, esto ciertamente es una revelación, porque revelación es fe. Uno no puede tener una revelación sin que sea fe. Fe es una revelación, porque es una cosa que ha sido revelada a usted”.

Y ahora, encontramos que la Iglesia de Jesucristo por muchos años ha estado esperando la fe, la revelación para el rapto; y la revelación para el rapto es la revelación de la Segunda Venida de Cristo. Y lo que les da la revelación para el rapto a los hijos e hijas de Dios, encontramos que es la Segunda Venida de Cristo, en donde Cristo estará hablándonos con esa Gran Voz de Trompeta, que es la misma Voz de Cristo como el León de la tribu de Judá, clamando como cuando ruge un león y los siete truenos emitiendo sus voces, conforme a Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 al 11.

Y ahora, leamos aquí lo que dice el precursor de la Primera Venida de Cristo en la página 128 del libro de Los Sellos en español. Dice:

“121. Ahora, los Siete Truenos de Apocalipsis permitirán que Él muestre a la Novia cómo prepararse para obtener esa gran fe de traslación”.

Esa gran fe de traslación, o sea, esa gran fe de rapto, en donde tenemos que ser transformados para después ser raptados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero.

También nos habla en la página 104 y 105 del libro de Los Sellos, diciendo:

[37]. Y yo creo que por medio de los Siete Truenos será revelado en los últimos días lo que se necesita para aparejar la Novia para tener la fe del rapto; porque con lo que tenemos ahora no podríamos subir. Hay algo que tiene que venir para aparejarnos, porque como estamos ahora apenas podemos tener suficiente fe para la Sanidad Divina. Tenemos que tener suficiente fe para ser transformados en un momento y ser sacados de esta Tierra. Y veremos más adelante (Dios mediante), dónde está esto escrito”.

Está en algún sitio escrito; por lo tanto, en algún lugar, en algún lugar de la Escritura está escrito ese misterio.

Y ahora, vamos a ver un poco acerca de este misterio. En la página 117 del libro de Los Sellos dice:

“79. Ahora, piense bien, Juan escribió esto que tenemos, pero cuando empezó a escribir los otros siete truenos, le dijeron: ‘No lo escribas’. Ahora, Juan tenía la comisión de escribir todo lo que viera, pero cuando tronaron estos siete truenos de Apocalipsis 10, entonces le fue dicho: ‘No escribas nada de esto’. Estos son misterios que todavía no conocemos; pero la opinión mía es que serán revelados ya muy pronto, y esto impartirá fe y gracia a la Novia para ser raptada. Hemos estudiado todo lo que sabemos, todas las dispensaciones, y hemos visto todas estas cosas; hemos visto los misterios de Dios, y hemos visto la gran reunión de la Novia en los últimos días; sin embargo hay algo allí todavía al cual no podemos llegar. Hay algo allí. Pero me imagino que cuando esos misterios empiecen a manifestarse… Dios dijo: ‘Detengamos esto. Yo revelaré esto en aquel día. Juan, no escribas esto porque tropezarán con ello; déjalo pasar; pero Yo lo revelaré en aquel día cuando tengan necesidad de saberlo’.

80. Ahora, no tronaron en vano; recuerden la gotita de tinta; todo tiene un propósito y una causa. Noten que el Creador pronunció estas cosas y Juan oyó esta Voz y fue a ver. Pero ahora el Cordero está mostrándole a Juan en forma simbólica lo que debe escribir para la Iglesia, lo que Él quiere que la Iglesia sepa. Por ejemplo le diría: ‘No digas completamente lo que esto es. No vayas a decir: ‘Esto es así, esto es lo que está bajo el Séptimo Sello’. No lo digas así, porque si yo te digo esto, entonces todo el plan a través de las edades se echaría a perder. Esto más bien es un secreto’. Él simplemente quiere… Como por ejemplo Su Venida, Él dijo: ‘Ahora nadie sabrá cuándo vengo; simplemente vendré’. Eso es todo. No es negocio mío saber cuándo; solamente me toca estar preparado. ¿Ve usted?”.

Ahora, vean cómo el misterio de los Siete Truenos (lo que hablaron), el misterio contenido en esos Siete Truenos que hablaron es el misterio del Séptimo Sello; y el Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo.

Y ahora, a Juan le fue prohibido escribir lo que los Truenos hablaron para así que el Séptimo Sello, o sea, la Venida del Señor, no fuera interrumpida en su cumplimiento.

Ahora, veamos lo que dice en la página 131 del libro de Los Sellos; dice:

“131. Y ahora Jesús: Su Nombre sobre la Tierra fue Jesús el Redentor, porque fue el Redentor cuando estuvo sobre la Tierra; pero cuando conquistó el infierno y la muerte, los venció y ascendió, entonces recibió un nuevo Nombre. Por esa razón es que gritan y hacen tanto ruido y no reciben nada. Será revelado en los Truenos. (¿En dónde será revelado el Nombre Nuevo del Señor? En los Truenos).

132. Fíjense en el misterio. Él viene cabalgando. Tiene que haber algo para cambiar esta iglesia. Ustedes saben eso. ¡Tiene que venir algo! Ahora noten: Nadie entendía ese nombre, sino Él mismo.

‘Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre: y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS.

Y los ejércitos que están en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio.

Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella las gentes; y él los regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES’.

Apocalipsis 19:13-16

133. Allí viene el Mesías, allí es donde está”.

Es la Venida del Mesías, es la Venida de Cristo en el Día Postrero viniendo sobre un caballo blanco como la nieve; es la Venida del Verbo.

Ahora, sigue diciendo más abajo, dice:

[134]. … pero Cristo es llamado EL VERBO DE DIOS. Él es la Palabra, por eso es llamado EL VERBO DE DIOS. Ahora, Él tiene un Nombre que nadie sabe, pero es llamado ‘El Verbo de Dios’”.

Y ahora, vean ustedes lo que cambiará la Iglesia de Jesucristo, vean ustedes lo que producirá la fe para el rapto en el Día Postrero a la Iglesia de Jesucristo, vean ustedes lo que producirá el despertamiento espiritual de la Iglesia de Jesucristo en el Día Postrero y lo que nos preparará para ser transformados y raptados: es la Voz de Cristo revelándonos el misterio de Su Venida, el misterio del Séptimo Sello; es la Voz de Cristo, que es la Voz de los Siete Truenos, hablándonos en el Día Postrero en Su Venida.

Ahora, ¿qué es Su Venida?, ¿cómo será Su Venida? El precursor de la Segunda Venida de Cristo habló de la Venida de Cristo, de la Venida de ese Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, y nos dijo de la siguiente manera: página 256 del libro de Los Sellos en español dice:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

¿Qué será la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida de Cristo, del Ángel del Pacto? Será la Palabra encarnada en un hombre.

Si conseguimos ese hombre, estaremos consiguiendo al Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19: el Espíritu Santo manifestado en carne humana en el Día Postrero en ese hombre, en ese velo de carne, donde está prometida la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel Fuerte que desciende del Cielo.

En el mensaje de Los Sellos también, en la página 469, hablándonos del Ángel que era diferente a los demás…, el cual aparece aquí, en esta nube que fue manifestada en febrero 28 de 1963, y que fue tomada en fotos y publicada en revistas norteamericanas. El precursor de la Segunda Venida de Cristo, hablando de esta nube, dice que fue formada por ángeles enviados de Dios, que son los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil y un Ángel que era diferente a los demás, el cual es el Ángel del Pacto; el cual es Cristo, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo envuelto en una nube, conforme a Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante, y San Mateo, capítulo 24 y verso 30.

La señal del Hijo del Hombre en el cielo, en donde es visto el Hijo del Hombre envuelto en una nube, en esa nube, ahí está el Hijo del Hombre, que es Jesucristo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, ahí está en Su cuerpo teofánico juntamente con los siete ángeles mensajeros, los cuales también están en sus cuerpos teofánicos aquí en esta nube.

El Ángel que era diferente a los demás es este que está acá arriba, que forma el cabello blanco del Señor; y los otros ángeles están aquí formando la barba del Señor.

Y ahora, ese es este Ángel del cual habló nuestro hermano Branham cuando dijo:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’. ¿Se acuerdan?

154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello, lo cual he mantenido como una pregunta en mi mente toda mi vida. Los otros Sellos significaron mucho para mí, desde luego; pero ustedes no se imaginan lo que ha significado este séptimo”.

Ahora, vean que el Séptimo Sello, que es la Venida del Señor, ¿ese Séptimo Sello lo tiene quién? El Ángel que era diferente a los demás.

Y con la Venida de ese Ángel en carne humana en el Día Postrero, que es la Venida del Verbo en carne humana, hecho carne en el Día Postrero en el Ángel del Señor Jesucristo, ¿se estará cumpliendo qué? El Séptimo Sello aquí en la Tierra; y eso es nada menos que la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Como dijo nuestro hermano Branham:

“121. … cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Ese hombre es el Ángel del Señor Jesucristo, ese hombre es el Ángel Mensajero de la Dispensación del Reino, el que viene con el Mensaje del Evangelio del Reino predicando en el Día Postrero, o sea, en el séptimo milenio; y por medio de ese Ángel Mensajero estará el Ángel que era diferente a los demás, manifestado en carne humana en el Día Postrero, hablándonos a través de ese Ángel, con esa Gran Voz de Trompeta, que es la Voz de los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10; porque es la Voz del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, y habla por medio de carne humana, por medio de Su Ángel Mensajero en el Día Postrero, y nos revela el misterio de Su Venida.

El Ángel Mensajero que desciende del Cielo envuelto en una nube, el cual es Cristo, viene a la Tierra manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero; y por medio de Su Ángel Mensajero nos habla todas estas cosas que deben suceder pronto y nos revela el misterio del Séptimo Sello, el misterio de Su Venida en carne humana; y nos da así la fe, la revelación para ser transformados y raptados, que es la revelación de la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Ángel del Pacto, la Venida del Ángel que era diferente a los demás, en carne humana en el Día Postrero, llevando a cabo la Obra correspondiente a este Día Postrero.

Por eso es que viene como en Apocalipsis, capítulo 19: en un caballo blanco como la nieve; eso es que viene en la Palabra y sobre la Palabra pura de Dios para este tiempo final.

Y ahora, podemos ver cómo también en el libro de Los Sellos, página 212, nos dice lo que estará haciendo aquí con Su Iglesia:

[104]. La Novia todavía no ha tenido un avivamiento; todavía no ha habido allí ningún avivamiento, ninguna manifestación de Dios para sacudir a la Novia. Estamos esperando eso. Se necesitarán esos Siete Truenos misteriosos para despertarla. Él los mandará, lo ha prometido”.

¿Qué despertará a la Iglesia de Jesucristo y le dará el avivamiento del Día Postrero, el avivamiento, el despertamiento de la Edad de la Piedra Angular? Los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante, que es la Voz de Cristo como León de la tribu de Judá, clamando como cuando un león ruge y siete truenos emitiendo sus voces; es la Voz del Ángel que era diferente a los demás, del Ángel del Pacto, del Ángel Fuerte que desciende del Cielo envuelto en una nube; y luego tiene que estar manifestado en la Tierra en carne humana en Su Ángel Mensajero, hablándole a Su Iglesia todas estas cosas y revelándole el misterio de Su Venida a Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular, por medio de carne humana. Eso es lo que le da la fe para ser transformados y raptados los escogidos de Dios en el Día Postrero.

Así como la Primera Venida de Cristo como el Cordero de Dios nos da la fe para recibir la salvación, para aceptar a Cristo, recibir a Cristo como nuestro Salvador y lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo, y recibir Su Espíritu Santo en nuestras vidas, y así venir a formar parte del Cuerpo Místico de Cristo, así nacer en el Cuerpo Místico de Cristo, o sea, obtener el nuevo nacimiento; y ahora, para obtener nuestra transformación, para obtener el nuevo cuerpo físico..., así como para obtener el cuerpo teofánico de la sexta dimensión se tuvo que realizar la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario; y al ver, al creer y entender Su Primera Venida y recibirla, y lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu Santo, obtenemos el nuevo nacimiento, y por consiguiente obtenemos el nuevo cuerpo, el cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

Y ahora, para obtener el cuerpo físico y eterno y glorificado tenemos la necesidad de la Segunda Venida de Cristo, porque Él viene a buscar a Sus escogidos; y viene para la resurrección de los muertos en Cristo y para la transformación de nosotros los que vivimos, viene como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Y obtener esa revelación divina, la revelación de Su Venida, la revelación que nos dan los siete truenos de Apocalipsis - la revelación que nos da Cristo por medio de Su Ángel Mensajero, es obtener la fe, la revelación para ser transformados y raptados.

Y ahora, vean ustedes cómo este misterio, que es tan grande —el cual Cristo dijo que ni los ángeles en el Cielo lo conocían, ni aun el Hijo del Hombre1—, para el Día Postrero sería revelado a los escogidos de Dios, a la Iglesia de Jesucristo, ¿para qué? Para obtener la revelación, la fe, para ser transformados y raptados en este tiempo final. No hay otra forma para obtener nuestra transformación y el rapto como Dios ha señalado en Su Palabra.

Y para la resurrección de los muertos en Cristo, Cristo dijo: “… y yo le resucitaré en el Día Postrero”; y para eso se requiere Su Venida en este planeta Tierra en carne humana a través de Su Ángel Mensajero.

Pero Su Ángel Mensajero no es el Señor Jesucristo, tampoco Su Ángel Mensajero es el profeta Elías y tampoco es el profeta Moisés, aunque en él estarán manifestados los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez; pero él solamente es el instrumento de Dios, el instrumento de Jesucristo para Él manifestar en él (en Su Ángel) estos tres grandes ministerios, y para por medio de Su mensajero hablarle a Su Iglesia con esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final o Voz de los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10.

O sea, los Siete Truenos, la Voz de Trompeta y la Trompeta Final es lo mismo: es la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino revelando el misterio de Su Venida en el Día Postrero, en carne humana, en Su Ángel Mensajero. ¿En dónde? En el occidente.

Ahora, vean cómo dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo que sería la venida del caballo blanco de Apocalipsis 19. Vamos a ver aquí en la página 166 del libro de Citas; verso 1485 dice:

1485 - “Ahora, yo estaba poniéndome bastante viejo y pensé: ‘¿Habrá otro avivamiento, veré otro tiempo?’. Y solo recuerden, del oeste vendrá un jinete en un caballo blanco. Cabalgaremos esta senda otra vez. Eso es correcto. Tan pronto como estemos listos. Vean ustedes, es una promesa”.

Si es una promesa, pues tiene que estar en la Biblia; y está en la Biblia en Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 en adelante, que es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, la Venida de Cristo, la Venida del Ángel del Pacto, la Venida del Ángel que era diferente a los demás; y eso es nada menos que la Venida de Cristo, Cristo apareciendo en el Día Postrero aquí en la Tierra manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero.

Esto es lo que fue dicho por el precursor de la Segunda Venida de Cristo cuando dijo:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Lo mismo que fue dos mil años atrás, conforme a San Juan, capítulo 1, verso 1 al 18, donde nos enseña que en el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios; y ahora, “por Él fueron hechas todas las cosas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”. Y luego dice en el verso 14 de San Juan, capítulo 1: “Y aquel Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”.

El Verbo se hizo carne, o sea, Dios con Su cuerpo teofánico se vistió de carne humana y apareció en medio del pueblo hebreo como Jesús, el profeta de Nazaret; y nadie comprendía ese nombre que traía en Su Primera Venida.

Tampoco comprenderán el nombre que traerá en Su Segunda Venida; porque Él dice que tiene un nombre nuevo, y cuando único puede revelar, manifestar ese nombre nuevo es en Su Segunda Venida.

Por eso Él tendrá un nuevo velo de carne en la Tierra, para por medio de ese velo de carne —llamado el Ángel de Jesucristo— venir manifestado en carne humana; y eso será la Palabra encarnada en un hombre, eso será la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, verso 11 en adelante; y Su Venida nos dará la fe, la revelación para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Viene con el Mensaje de la Dispensación del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo y se manifiesta en la Tierra en carne humana en Su Ángel Mensajero. Viene en un caballo blanco como la nieve, o sea, viene en y sobre la Palabra pura de Dios; porque un caballo o una bestia en la Biblia representa un poder. Viene sobre el poder de la Palabra pura, ¿quién? El Verbo. Es la Venida del Verbo viniendo nuevamente en el Día Postrero en medio de los gentiles, y después estará manifestado en medio del pueblo hebreo.

Ahora, podemos ver el misterio del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 que viene en el Día Postrero: es la Venida de la Palabra encarnada en un hombre.

Viene como Hijo del Hombre e Hijo de David, para llevar a cabo Su Obra de Reclamo en el Día Postrero, en donde estará reclamando Su Iglesia redimida con Su Sangre; y también estará reclamando Su Trono, el Trono de David, y estará reclamando al pueblo hebreo también; o sea, toda la Obra de Reclamo que le corresponde realizar; y reclamará este planeta Tierra completo. Porque Él pagó el precio de la redención, por lo tanto todo le pertenece a Él; y Él va a reinar sobre este planeta Tierra en ese glorioso Reino Mesiánico, llamado el Reino Milenial.

Por lo tanto, los reinos de este mundo pasarán a ser de nuestro Señor y de Su Cristo, y así habrá un reino de paz en la Tierra, de amor y de felicidad, que le dará paz a la raza humana.

Las guerras ya no las llevarán a cabo las naciones en el glorioso Reino Milenial. ¿Por qué? Porque habrá un solo rey: Jesucristo, sentado sobre el Trono de David; y con Él, el vencedor del Día Postrero; y con Cristo en Su Reino estarán Sus escogidos, toda Su Iglesia, porque todos somos reyes y sacerdotes, y reinaremos con Cristo por mil años y luego por toda la eternidad.

Así que podemos ver este gran misterio de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19; y el precursor de Su Venida dice que del occidente viene un Jinete en un caballo blanco, y el occidente es el continente americano.

Cristo también habló de que el Hijo del Hombre vendría como el relámpago que sale en el oriente y se muestra (¿dónde?) en el occidente2. Así será la Venida ¿de quién? Del Hijo del Hombre. ¿Dónde se revelará, se manifestará?, ¿dónde se mostrará el Hijo del Hombre en Su Venida? En el occidente, en el Día Postrero; y el occidente es el continente americano.

Ya en la parte norte del continente americano se cumplió la séptima edad de la Iglesia gentil y Cristo se manifestó por medio de Su séptimo ángel mensajero, el reverendo William Branham, el mensajero precursor de la Segunda Venida de Cristo. Y ahora para el tiempo final, Cristo estará manifestado en Su Ángel Mensajero, en la Edad de la Piedra Angular, en el cumplimiento de Su Venida en un caballo blanco como la nieve; y será el Verbo, la Palabra encarnada en Su Ángel Mensajero.

Y ahora, para el Día Postrero el territorio que queda para esa manifestación en el occidente es la América Latina y el Caribe; y es en el occidente y desde el occidente que viene ese Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19; es en el occidente y desde el occidente que viene la Palabra encarnada en un hombre de este tiempo final.

Es Cristo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Ángel que era diferente a los demás, el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre del occidente, que estará en el occidente, en la América Latina y el Caribe, predicando el Mensaje del Evangelio del Reino en este tiempo final; y ese será el mensajero de la Dispensación del Reino y de la Edad de la Piedra Angular.

Para cumplirse Su Primera Venida dos mil años atrás, vino manifestado el Ángel del Pacto, el Verbo, vino manifestado en carne humana (¿en quién?) en un profeta, en un profeta dispensacional llamado Jesús de Nazaret. Y para cumplir Su Venida en el Día Postrero, en la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, viene en un profeta en el Día Postrero; y tiene que ser un profeta dispensacional: el Ángel del Señor Jesucristo, el profeta de la Dispensación del Reino, de la séptima dispensación, en el Día Postrero, o sea, en el séptimo milenio. ¿Y esto es dónde? En el occidente, la América Latina y el Caribe.

Por lo tanto, los escogidos de Dios del Día Postrero serán llamados y juntados en la América Latina y el Caribe con el Mensaje del Evangelio del Reino; y por eso es que estaremos viendo cómo Cristo manifestado en Su Ángel Mensajero estará llamando con Su Mensaje, con Su Voz, con Su Gran Voz de Trompeta, con el Mensaje del Evangelio del Reino (que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo), estará llamando y juntando a todos los escogidos de Dios del Día Postrero.

La Voz de Cristo se extenderá por toda la América Latina y el Caribe; y a medida que los hijos e hijas de Dios van escuchando Su Voz, el alma se va abriendo (de las personas), se va abriendo el entendimiento allá en lo profundo del corazón de las personas, y se va abriendo el conocimiento y el entendimiento de las personas en sus espíritus, en sus mentes; y dirán:

“¡Pero si esto es lo que yo entiendo!, ¡yo lo entiendo! ¡Está aquí en la Escritura!, ¡y está sencillo!, ¡cualquiera lo puede entender!”; y después dicen: “¡Pero si esto era lo que yo estaba esperando! Yo no entendía primero, pero ahora cuando escucho el Mensaje, ahora todo el cuadro se me abre delante de mí y ahora lo puedo comprender”.

¿Por qué? Porque Dios está llamando y juntando a todos Sus escogidos; y para eso, con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta hace lo mismo que hizo con Sus discípulos de Emaús3 y Sus demás discípulos cuando les abrió el entendimiento para que pudieran comprender las Escrituras, las profecías que hablaban de Su Primera Venida y la Obra de Redención que Él haría muriendo en la Cruz del Calvario y luego resucitando. Esas Escrituras ellos no las comprendían hasta que Cristo se las abrió después que Él resucitó.

Y ahora, para este Día Postrero Cristo estará abriéndonos las Escrituras que corresponden al Día Postrero, las Escrituras que hablan de la Venida del Hijo del Hombre, la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida de la Palabra encarnada en un hombre, o sea, la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel que era diferente a los demás, que desciende del Cielo; el cual apareció aquí en el cielo, en la nube formada por ángeles en febrero 28 de 1963; y en la Tierra tiene que aparecer manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero, dándonos a conocer por medio de él todas estas cosas; y así dándonos la fe, la revelación, para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Porque fe es revelación. Usted no puede tener fe sin que sea revelación, y usted no puede tener una revelación sin que sea fe.

Y ahora, la fe para el rapto es la revelación de la Segunda Venida de Cristo siendo dada a los escogidos de Dios del Día Postrero, y así los escogidos de Dios obteniendo esa revelación de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; y así obtendrán los beneficios de Su Venida en el Día Postrero, que son la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos en el Día Postrero, para ser a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo, para luego ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Y entonces, cuando ya tengamos el nuevo cuerpo, entonces es que veremos a Jesucristo en Su cuerpo glorificado; pero mientras estemos con este cuerpo mortal, corruptible y temporal estaremos viendo, sí, a Jesucristo manifestado, pero a través de carne humana, a través de Su Ángel Mensajero, a través de un hombre de este tiempo final; y eso será la Palabra encarnada en un hombre.

Es Dios en morphe, o sea, Dios cambiando de velo de carne. Ha estado cambiando de velo de carne de edad en edad, y en este tiempo final cambiaría del séptimo ángel mensajero de la séptima edad de la Iglesia gentil y precursor de la Segunda Venida de Cristo, cambiaría de ese velo de carne al otro velo de carne llamado el Ángel del Señor Jesucristo.

En la página 13-A, verso 128, dice [Citas]:

128 - “Ahora, ¿qué prometió Él? - Vindicarse a Sí Mismo en un hombre, un cuerpo humano, como lo hizo a Abraham: ‘Cuando el Hijo del Hombre…’. Sería el Hijo del Hombre, no el Hijo de Dios ahora; el Hijo de Dios en el Hijo del Hombre. En el capítulo 1, versículo 2, de Ezequiel, Jehová llamó a Ezequiel el Hijo del Hombre, exactamente como Jesús se llamó a Sí Mismo. Ustedes entenderán eso a través de la enseñanza de la semana. Vean, ¿qué es el Hijo del Hombre? Profético (o sea, un profeta). ¿Qué sería Malaquías, capítulo 4? Un profeta. ¿Cuáles eran estas cosas que han de suceder en los últimos días? Ahora, Él no dijo cuándo. Él dijo que sucederían; sucedieron. Ahora, Él aún es el Hijo de Dios, el Hijo del Hombre, listo para ser revelado en los últimos días en el Trono de David como Hijo de David. / Él es esa Palabra. Él sólo está cambiando Su máscara (o sea, de velo de carne) de lo que no podía verse a lo que está absolutamente declarado - la Palabra hecha carne”.

La Palabra hecha carne es lo que está declarado o manifestado.

Y ahora, para el Día Postrero viene la Palabra hecha carne en un hombre del Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, clamando como cuando un león ruge: Cristo a través de él y hablándonos con esa Voz de los Siete Truenos, y revelándonos el misterio del Séptimo Sello, o sea, el misterio de Su Venida, el misterio de la Venida del Ángel que era diferente a los demás, que es el que tiene el Séptimo Sello.

Y al obtener esa revelación de Su Venida estamos obteniendo la revelación, la fe, para ser transformados y raptados en este tiempo final. Con ese Mensaje, con esa revelación, es que son llamados y juntados todos los escogidos de Dios en la Edad de la Piedra Angular para ser preparados para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Ahora, hemos visto LA FE DEL SÉPTIMO SELLO, la revelación del Séptimo Sello.

Esa revelación del Séptimo Sello es la Venida del Señor, es la Venida del Señor manifestado por medio de Su Ángel Mensajero en el Día Postrero: “Porque cuando nuestro Señor venga sobre la Tierra, será completamente Emanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”. (Página 256 del libro de Los Sellos).

Y ahora hemos visto que es del occidente que viene ese Jinete en ese caballo blanco de Apocalipsis 19; es en el occidente y del occidente que viene la Palabra encarnada en un hombre.

La Palabra, que es Cristo, el Ángel del Pacto, el Ángel que era diferente a los demás, que es el Verbo que era con Dios y era Dios, viene en el Día Postrero en el occidente, en un occidental; viene el Verbo, la Palabra, la Palabra encarnada en un hombre del tiempo final; y ese es el Ángel del Señor Jesucristo.

Encontrando ese velo de carne estaremos encontrando al Ángel de Jesucristo y estaremos encontrando dentro de ese mensajero al Verbo, la Palabra encarnada ahí en ese velo de carne; y por consiguiente estaremos escuchando por medio de él la Voz de Cristo como una Gran Voz de Trompeta o como los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10 (porque es lo mismo); y estaremos viendo la Espada que sale de Su boca, que es la Palabra de Dios; saliendo (¿de qué?) de Su boca, de Su Ángel Mensajero, porque los profetas de Dios son la boca de Dios4.

Y ahora, vean ustedes cómo sale esa Palabra, esa Espada de dos filos de la boca de Jesucristo, o sea, del Ángel Mensajero de Jesucristo, donde Cristo estará manifestado en carne humana. Y eso nos da la fe, eso nos da la fe, la revelación del Séptimo Sello, que es la revelación para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión dándoles testimonio de LA FE, LA REVELACIÓN, DEL SÉPTIMO SELLO, para ser transformados nosotros los que vivimos y ser llevados a la Cena de las Bodas del Cordero.

Con la fe, la revelación del Séptimo Sello, son llamados y juntados todos los escogidos, para luego ser transformados y llevados a la Casa de nuestro Padre celestial en el Cielo, a la Cena de las Bodas del Cordero.

¿Y qué dijo Dios acerca de la Cena de las Bodas del Cordero? Vamos a ver lo que dice en Apocalipsis, capítulo 19; porque no toda persona podrá ir allá, a esa Cena de las Bodas del Cordero, pero habrá personas que irán allá. Dice capítulo 19, verso 7 al 10:

“Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.

Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero”.

Son bienaventurados los que son llamados a la Cena de las Bodas del Cordero porque esos son los que son llamados con la Gran Voz de Trompeta, con la revelación, la fe del Séptimo Sello; son llamados con el Mensaje de los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10, que es la Voz de Cristo hablándole a Su Iglesia por medio de Su Ángel Mensajero y dándole a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en el cumplimiento del Séptimo Sello aquí en la Tierra.

Las vírgenes prudentes..., dice la Escritura que mientras iban a comprar aceite las vírgenes fatuas, vino el Esposo, y las vírgenes prudentes (que eran las que estaban preparadas, las que estaban listas, preparadas) entraron con Él, con Cristo, con el Esposo, a las Bodas, y se cerró la puerta.

La puerta será cerrada. Cristo es la puerta de la Dispensación de la Gracia, y esa puerta será cerrada, y nadie más entrará cuando haya entrado hasta el último de los escogidos de Dios; y luego vendrá la transformación nuestra juntamente con la resurrección de los muertos en Cristo, que será primero; no sabemos si días o si horas o si minutos, entre la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos, solamente estemos preparados, escuchando la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, que nos da la revelación del Séptimo Sello, la revelación de Su Venida; y estemos preparados escuchando esa Voz, para, cuando los muertos en Cristo resuciten, nosotros los que vivimos seamos transformados.

Adelante trabajando en la Obra de Cristo, llevando el Mensaje, para que llegue hasta el último de los escogidos en la América Latina y el Caribe; y aun si han ido a otra nación buscando mejores condiciones de trabajo y mejores condiciones económicas, hasta donde estén les llegará el Mensaje.

Si tiene usted familiares en otras naciones exteriores, envíe folletos y videos grabados para que ellos los escuchen; y si son escogidos, van a responder a ese Mensaje; porque con ese Mensaje es que son llamados y juntados todos los escogidos de Dios; porque esa es la Gran Voz de Trompeta y esa es la Voz de Cristo como cuando un león ruge y los siete truenos emitiendo sus voces. Es la Voz de Cristo dándonos Su Mensaje del Evangelio del Reino, que gira alrededor de Su Venida en el Día Postrero.

Estamos en el tiempo final, estamos en el Día Postrero si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene. Estamos en el tiempo glorioso de LA FE DEL SÉPTIMO SELLO, la revelación del Séptimo Sello, que es la Palabra encarnada en un hombre, que es el Ángel que era diferente a los demás viniendo en carne humana en Su Ángel Mensajero en el Día Postrero; y ese que viene es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová.

Y si leemos el libro del Éxodo, capítulo 23, verso 20 en adelante, dice:

“He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.

Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.

Porque mi Ángel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir”.

Ese es el Ángel que se hizo carne dos mil años atrás, ese es el Ángel que libertó al pueblo hebreo por medio del profeta Moisés, ese es el Ángel que le apareció a Abraham también (anteriormente como Melquisedec, y también le apareció como Elohim), ese es el Ángel con el cual luchó Jacob toda la noche, y cuando ya rayaba el alba recibió la bendición de ese Ángel.

Es cuando está amaneciendo que la Iglesia de Jesucristo recibe la bendición de ese Ángel, del Ángel que desciende del Cielo, el Ángel Fuerte, el Ángel del Pacto, el Ángel que era diferente a los demás; y la Iglesia de Jesucristo recibe la bendición de ese Ángel en el Día Postrero, y luego la recibirá el pueblo hebreo; porque el pueblo hebreo también se encontrará con ese Ángel que desciende del Cielo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, velado en carne humana en el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo.

Y ahora, vean quién es ese Ángel que aparece aquí en esa foto, que era diferente a los demás: es el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto, el cual es el mismo Jesucristo en Su cuerpo teofánico, el cual se hizo carne y habitó entre nosotros, dos mil años atrás, en el velo de carne llamado Jesús. Y para el Día Postrero vuelve el Verbo, la Palabra, el Ángel del Pacto, velado en carne humana en el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo; y estará manifestado, revelado en medio de Su Iglesia gentil primeramente y después en medio del pueblo hebreo.

El pueblo hebreo dirá: “Este es al que nosotros estamos esperando”; porque ellos están esperando al Ángel de Jehová, al Ángel del Pacto, pero manifestado en carne humana; y al manifestarse en carne humana aparece como un profeta, porque tiene que venir manifestado en un profeta. Ese es el mensajero que el pueblo hebreo está esperando, y ese también es el mensajero —el Ángel del Pacto manifestado en carne humana— que ha sido prometido para venir en el Día Postrero a la Iglesia del Señor Jesucristo.

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

¿Qué precursó nuestro hermano Branham? La Venida de la Palabra encarnada en un hombre, la Venida del Ángel del Pacto (que es el Verbo, la Palabra) viniendo en carne humana en un hombre, o sea, en el Ángel del Señor Jesucristo; y eso es lo mismo que el pueblo hebreo recibirá. Y ahí estarán manifestados los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús; y el que los manifiesta es ¿quién? El Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es el Ángel que desciende del Cielo envuelto en una nube.

Ese es el Ángel del Pacto, ese es el Ángel Fuerte de Apocalipsis, capítulo 10, pero viene a la Tierra velado en carne humana en Su Ángel Mensajero, y nos da la fe, la revelación del Séptimo Sello, o sea, la revelación de Su Venida.

“LA FE DEL SÉPTIMO SELLO”.

Eso es la fe del Séptimo Sello, eso es la revelación del Séptimo Sello para cada uno de ustedes y para mí también; para todo el Cuerpo Místico de Cristo, y después para el pueblo hebreo.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta noche dándoles testimonio de LA FE DEL SÉPTIMO SELLO.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también; y pronto se complete el número de los escogidos de Dios, y pronto los muertos en Cristo resuciten y nosotros los que vivimos seamos transformados; y todos vayamos a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, pronto, a la Casa de nuestro Padre celestial. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

¿Dónde están los que verían y recibirían la fe del Séptimo Sello, los que recibirían la revelación del Séptimo Sello? Aquí estamos, una parte aquí en Minatitlán, Veracruz, México, y en diferentes lugares de la República Mexicana, y en diferentes lugares de la América Latina y del Caribe, recibiendo la fe del Séptimo Sello, la fe del rapto, la revelación del rapto, la revelación del Séptimo Sello, la revelación de la Venida del Ángel que era diferente a los demás, la revelación de la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis, capítulo 10; por lo cual le damos gracias a nuestro amado Señor Jesucristo.

Dios les continúe bendiciendo a todos, Dios les guarde, y dejo nuevamente con nosotros al reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar nuestra parte en esta noche.

Vamos a ver dónde se encuentra Miguel por aquí. Ya viene Miguel por aquí. Vamos a pedirle pase acá para continuar y finalizar nuestra parte en esta noche.

Ya es buena hora para terminar. Son como las 9:20, más o menos (así que no llegamos a 1 hora, ¿verdad, Miguel?). Está bien así.

Así que Dios les continúe bendiciendo a todos, Dios les guarde, y con nosotros nuevamente el reverendo Miguel Bermúdez Marín.

“LA FE DEL SÉPTIMO SELLO”.

[Revisión enero 2019]

1 San Mateo 24:36, San Marcos 13:32

2 San Mateo 24:27

3 San Lucas 24:13-35

4 Deuteronomio 18:18, San Lucas 1:70, Hebreos 1:1

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