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Muy buenos días, jóvenes. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos alrededor del Programa de Dios correspondiente a este tiempo final, en el cual estamos porque Él nos ha llamado; y no ha sido de nosotros mismos, sino de parte de Dios, que hemos sido llamados y hemos sido colocados en la edad más gloriosa de todas las edades y en la dispensación en donde Cristo cumplirá todas las cosas correspondientes a este tiempo final.

Leemos en Isaías, capítulo 60, donde nos dice:

“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.

Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.

Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.

Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos.

Entonces verás, y resplandecerás; se maravillará y ensanchará tu corazón, porque se haya vuelto a ti la multitud del mar, y las riquezas de las naciones hayan venido a ti”.

Y hay otros lugares en este pasaje donde nos muestra o nos habla de esa manifestación. Vamos a seguir leyendo aquí, dice:

“Multitud de camellos te cubrirá; dromedarios de Madián y de Efa; vendrán todos los de Sabá; traerán oro e incienso, y publicarán alabanzas de Jehová.

Todo el ganado de Cedar será juntado para ti; carneros de Nebaiot te serán servidos; serán ofrecidos con agrado sobre mi altar, y glorificaré la casa de mi gloria.

¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como palomas a sus ventanas?

Ciertamente a mí esperarán los de la costa, y las naves de Tarsis desde el principio, para traer tus hijos de lejos, su plata y su oro con ellos, al nombre de Jehová tu Dios, y al Santo de Israel, que te ha glorificado”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “LA JUVENTUD RESPLANDECIENDO EN EL DÍA POSTRERO”.

Dice, este pasaje que hemos leído:

“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti”.

Él hace el llamado para que resplandezcamos, y para eso dice que nos levantemos.

Encontramos que el sol nace en la mañana y hay un llamado en la mañana para uno despertar, levantarse, para llevar a cabo las labores del día; y mientras la persona está trabajando está resplandeciendo en toda su fuerza, en toda su capacidad, para llevar a cabo todas las labores que le corresponden.

Y en lo espiritual, vean ustedes, la Iglesia del Señor Jesucristo ha estado pasando por las diferentes etapas o edades de la Iglesia, las cuales están representadas aquí en este diagrama que representa la Iglesia de Jesucristo, usado por el reverendo William Marrion Branham.

Pasó por las siete edades de la Iglesia - o la Iglesia pasó por esas siete edades, las cuales corresponden al tiempo de la noche; y por eso encontramos que la Iglesia está representada en la luna. Y sus mensajeros, vean ustedes, son las siete estrellas en la diestra del Señor, del Hijo del Hombre, los cuales fueron los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil; pero la Iglesia del Señor Jesucristo tiene la promesa de que vendrá un nuevo día y el Sol de Justicia resplandecerá.

En Malaquías, capítulo 4, nos habla acerca del Sol de Justicia naciendo, y dice… Vean, esto es para el tiempo del anuncio del juicio divino. Capítulo 4, verso 1 en adelante, para que tengamos el cuadro claro, dice:

“Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará (o sea, los quemará), ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama”.

Eso es el juicio divino en la gran tribulación, donde se va a desatar el fuego atómico y donde va a quemar millones de seres humanos; porque la cizaña va a ser quemada; y vean ustedes cómo en la parábola del trigo y de la cizaña Cristo está ahí profetizando lo que va a suceder (¿cuándo?) en el tiempo de la siega, que es el fin del tiempo o fin del siglo. Pero para los hijos e hijas de Dios dice:

“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.

Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos”.

Ahora, vean ustedes cómo para los escogidos de Dios, los hijos de Luz, ¿nacerá qué? El Sol de Justicia, y en Sus alas traerá salvación. Esa es la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, que son Sus alas, los cuales son los ministerios de Moisés y Elías.

Y ahora, viene como el sol naciente porque viene en un nuevo día dispensacional y en un nuevo día milenial, para el cual Cristo dijo: “… y yo le resucitaré en el día postrero”. En ese Día Postrero, que es el séptimo milenio, se cumple la Venida del Señor; y, vean ustedes, viene (¿cómo?) como el sol naciente, por lo tanto viene en la mañana, que es la cuarta vigilia del día (y en la mañana del séptimo milenio, corresponde al primer siglo del séptimo milenio).

Y ahora, miren ustedes, una vigilia tiene 3 horas; y un día delante de Dios, para los seres humanos son mil años; y una hora delante de Dios para los seres humanos son cuarenta y… (¿cuánto es?) 41 años, con 8 meses. Y 3 horas, usted multiplica 41 y 8 meses por 3, y le da 125. 125 años es la cuarta vigilia del Día Postrero.

Y ahora, en la cuarta vigilia del Día Postrero, ahí el Sol de Justicia estará naciendo. Comienza la Estrella resplandeciente de la Mañana a anunciar la Venida de la Luz del Sol de Justicia, comienza ese resplandor a nacer, a surgir; pero no es la Luz de ninguna de las estrellas de las siete edades, sino que es la Luz del Sol naciendo; va naciendo, naciendo. Recuerden, Cristo también dijo que Él es la Estrella resplandeciente de la Mañana1.

Y ahora, como la Estrella resplandeciente de la Mañana Él anuncia la venida de un nuevo día, anuncia la Venida del Sol naciendo; y luego, cuando desaparece la Estrella, ¿qué es lo que queda? Pues el Sol resplandeciendo, que es el mismo Cristo. Cristo manifestado como la Estrella resplandeciente de la Mañana y Cristo manifestado como el Sol de Justicia naciendo.

Encontramos a través de la historia bíblica que para esas manifestaciones que Dios ha tenido en medio de Su pueblo Israel, ha tenido siempre un hombre, un profeta para ser usado; y por eso vemos la manifestación de Dios a través de esos profetas, porque fue Dios en ellos hablándole a Su pueblo y llevando a cabo la Obra correspondiente a cada tiempo.

Por ejemplo, la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto la llevó a cabo (¿quién?) Dios, pero por medio de un hombre al cual utilizó Dios; pero fue Dios el que hizo la Obra; pero siempre Dios usa al hombre ordenado por Dios desde antes de la fundación del mundo para esa labor.

Y ahora, vean ustedes, cuando Dios prometió la Venida del Mesías y cumplió esa promesa, era un hombre el que estaba allí presente llamado Jesús de Nazaret. En Él estaba el mismo Ángel de Jehová o Ángel del Pacto que le apareció a Moisés y le dijo: “Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”. Y ahora estaba en un cuerpo de carne humana allí manifestado y se estaba cumpliendo allí la promesa dada por Dios a través del profeta Isaías en el capítulo 40, verso 3 en adelante, donde dice:

“Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.

Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane”.

Eso fue Juan el Bautista; en Juan el Bautista Dios cumplió esta promesa. Y luego, dice:

“Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado”.

Ahora, ¿cómo sería manifestada la gloria de Jehová, y toda carne iba a ver la gloria de Jehová manifestada? Cuando fue manifestada la gloria de Jehová y toda carne vio la gloria de Jehová manifestada, allí estaba un hombre en el cual estaba Dios, el Ángel del Pacto manifestado, llevando a cabo las promesas correspondientes a aquel tiempo; las cumplió todas, las correspondientes a la Primera Venida de Cristo, y eso fue la gloria de Jehová manifestada en carne humana en la persona de Jesús de Nazaret.

Vean cómo por medio de carne humana Dios manifiesta Su gloria, cumpliendo por medio de carne humana todo lo que Él ha prometido para ese tiempo.

Sigue diciendo:

“Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo.

La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo.

Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro!

He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro”.

Ahora vean cómo cuando Juan el Bautista estuvo predicando presentó delante del pueblo y al pueblo hebreo, presentó al Dios del pueblo hebreo velado en carne humana en la persona de Jesús. Cuando dijo2: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”, estaba presentando allí a Dios manifestado en carne humana en Jesús de Nazaret.

Y ahora vean cómo viene la gloria de Dios, la gloria de Jehová manifestada en medio del pueblo hebreo: viene en carne humana cumpliendo la promesa divina para ese tiempo.

Y ahora veamos lo que dice nuestro hermano Branham en algunos lugares aquí que tengo anotados. Vamos a ver estos lugares. En el libro de Citas tenemos algunos lugares aquí que quiero mencionarles.

  • En la página 119 del libro de Citas, verso 1054, dice:

1054 – “Cuando esta persecución venga (eso va a ser la apretura, de la cual ya ustedes han oído), no te asustes (o sea, ‘no temas’)…”.

Siempre que Dios dice: “No temas”, es que hay un peligro; pero Él dice: “No temas”, ¿por qué? Porque Dios está con nosotros.

“… no te asustes; hay una luz que dice que se llevará a Sus hijos (y vamos a ver dentro de un poquito cuál es esa luz). Ella no pasará por la tribulación. Ella nunca lo hará. Él dijo que ella no, ella será levantada (o sea, raptados los hijos e hijas de Dios)”.

Pero viene esa apretura; pero recuerden, ha sido dicho: “No temas”. Cristo también dijo3: “No temáis, manada pequeña, porque al Padre le ha placido daros el Reino”.

  • Ahora, veamos, en la página 120, verso 1065, dice:

1065 – “Él era la Luz vindicada de ese día (o sea, Jesús). ¿Ve? Pero hay más Palabra para ser vindicada (o sea, que tiene que ser vindicada). Él tiene que vindicar más Palabra. Y cuando la última Palabra sea vindicada, entonces la muerte es sorbida con victoria y los muertos en Cristo se levantarán, y entrará el Milenio…”.

Ahora, hay más Palabra: eso es la Segunda Venida de Cristo. Hubo Palabra dos mil años atrás para ser vindicada en el cumplimiento de la Venida del Mesías: eso fue la Primera Venida del Mesías.

Y ahora hay más Palabra. Hubo Palabra en cada edad y en cada dispensación pasada, que fue vindicada, fue cumplida; y cuando fue vindicada: fue cumplida a través del mensajero de esa edad o de esa dispensación.

Y cuando esa Palabra se hace carne en el mensajero, ahí está la Luz (de esa edad o de esa dispensación) manifestada para alumbrar a las personas; y esa Luz, cuando es recibida por las personas, ¿qué sucede? La persona resplandece con esa Luz de Cristo manifestada en él.

  • Y ahora, continuemos viendo aquí. Vamos a pasar a la página 128 de este libro de Citas, donde nos dice; verso 1141 dice:

1141 – “La Palabra hecha carne es la Luz de la edad cuando la ven…”.

Cuando las personas ven la Palabra hecha carne para una edad o una dispensación, ¿qué están viendo? La Luz de esa edad o de esa dispensación manifestada en carne humana; y por eso les alumbra el camino en esa edad o en esa dispensación.

Y los hijos de Luz pues ven la Luz de Dios; no son ciegos, son personas que vienen capacitadas con vista espiritual para ver la Luz de Dios resplandeciendo en la edad o dispensación que les ha tocado vivir.

  • El verso 1139 de esta misma página 128 dice:

1139 – “Entonces Dios envía Su profeta y el profeta es la Palabra viviente de Dios hecha manifiesta”.

La Palabra viviente de Dios hecha manifiesta es el profeta en quien está esa Palabra; y por medio de ese profeta (de esa edad o de esa dispensación) resplandece la Luz de Dios, viene a ser la Luz para esa edad o para esa dispensación.

Por eso es que Jesús dijo acerca de Juan el Bautista4: “Juan era una luz, una antorcha que ardía (o sea, era la Luz de la séptima edad de la Iglesia hebrea bajo la Ley); y ustedes quisieron caminar a su luz”. Jesús dice: “Mas yo tengo mayor testimonio que Juan”. ¿Por qué? Porque Juan era la Luz de la séptima etapa o edad de la Iglesia hebrea bajo la Ley, pero Jesús dice5: “Yo soy la luz del mundo”.

Juan era la Luz para una edad, y cuando lo metieron preso ya se estaba apagando; estaba ya tan agotada esa Luz que mandó a preguntar a Jesús6: “¿Eres tú el que habría de venir, o esperaremos a otro?”.

Le fue confirmado a Juan el Bautista que Jesús era el que había de venir. Jesús les dijo a sus discípulos: “Digan ustedes a Juan lo que ustedes están viendo y están escuchando: los cojos andan, los ciegos ven, a los pobres es predicado el Evangelio”, y comenzó a mostrarles todas las cosas que estaban siendo hechas; y allí estuvo haciendo milagros y maravillas.

Los discípulos de Juan vieron todo eso, y entonces fueron donde Juan el Bautista y le dijeron: “Mira, Jesús te manda a decir que los cojos andan, los ciegos ven. Los vimos, porque Él los sanó allí delante de nosotros, y lo vimos también predicándoles el Evangelio a los pobres. Te mandó a decir todo lo que Él está haciendo”.

Ahora, esa fue la contestación de Él. Juan, pues iba a la Escritura y veía que vendría un hombre ungido con el Espíritu de Dios haciendo todas esas cosas.

Cristo, vean ustedes, cuando leyó el pasaje de Isaías, capítulo 61… Eso está San Lucas, capítulo 4, donde dice: verso 14 en adelante dice:

“Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.

Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.

Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.

Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:

El Espíritu del Señor está sobre mí,

Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres (o sea, para predicar);

Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;

A pregonar libertad a los cautivos,

Y vista a los ciegos;

A poner en libertad a los oprimidos;

A predicar el año agradable del Señor.

Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.

Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”.

Ahora vean cómo la promesa, la profecía de la venida de un hombre ungido con el Espíritu de Cristo, con el Espíritu de Dios, ¿se estaba cumpliendo en quién? En un obrero de la construcción llamado Jesús de Nazaret, y estaba haciendo todas las cosas que decía aquí que haría ese hombre ungido con el Espíritu de Dios; y eso fue lo mismo que le mandó a decir a Juan.

Juan pues iba a la profecía de Isaías, capítulo 61, donde hablaba del Ungido de Dios; y las cosas que estaría haciendo las compararía con las cosas que hizo delante de los discípulos de Juan el Bautista (las cuales le contaron los discípulos), y diría: “¡Pues si esto es lo mismo que dice Isaías, capítulo 61! ¡Ese es el hombre! No fallé, no fallé en identificar a Jesús como el Cordero de Dios, como el Enviado de Dios para este tiempo final”.

Y Juan, de seguro se puso tan contento en ver que lo que él había dicho acerca de Jesús era cierto, y se puso contento porque allí fue vindicado o confirmado Juan el Bautista como el precursor del Mesías; pues fue el precursor de Jesús de Nazaret, fue el que le preparó el camino, y lo presentó delante del pueblo como el Ungido de Dios, como el Cristo, el Mesías que había de venir, después de Juan el Bautista.

Y ahora, Juan el Bautista ya —al tener esa noticia— podía morir feliz, aunque su muerte no era la más agradable, y menos para un profeta; pero los profetas de Dios han tenido muertes así en las diferentes etapas en donde Dios ha enviado Sus profetas.

Vean ustedes, la muerte que Caín produjo sobre Abel… Abel, vean ustedes, un hombre de Dios, un profeta, el cual ofreció a Dios el sacrificio perfecto, y Caín (su hermano) por celo religioso lo mató.

Podemos ver que esto viene desde tiempos antiguos, en donde los profetas de Dios han hablado la verdad y han ofrecido a Dios el sacrificio perfecto, y por celo religioso otras personas los han matado. Cristo mismo dijo que era imposible que un profeta muriera fuera de Jerusalén7; y por eso fue a Jerusalén, sabiendo que iba a morir, pero dijo que iba a resucitar al tercer día.

Y ahora, podemos ver que Cristo también dijo que a unos habían perseguido, a otros los habían apedreado, y así por el estilo; y dijo también Cristo que enviaría profetas, y a unos los perseguirían y a otros los matarían y así por el estilo8; porque Cristo enviaría profetas a Su Iglesia también (como envió a la Iglesia hebrea bajo la Ley, enviaría a Su Iglesia gentil).

Por eso tenemos a San Pablo, un profeta; tenemos al reverendo William Branham, un profeta también en la Iglesia de Jesucristo; y hubo otros profetas, como Ireneo y Martín (Martín era un profeta también). Hubo algunos profetas más, de los mensajeros de las siete edades, y otros fueron reformadores, como Lutero y Wesley. Y para el Día Postrero Jesucristo enviará a Su Iglesia un profeta dispensacional, que es un profeta diferente a los profetas de edades.

Dios solamente tiene siete profetas dispensacionales, los cuales son Adán, Set, Noé, Abraham, Moisés, Jesús y el Ángel del Señor Jesucristo. Solamente esos siete profetas dispensacionales Dios tiene.

Y ahora, vean ustedes, a través de los profetas Dios se ha manifestado y ha resplandecido en cada dispensación y en cada edad.

Hay profetas también de edades, los cuales son muy importantes en el Programa de Dios; y luego, al final, llega un profeta dispensacional.

Por eso Jesús tenía más Luz que Juan el Bautista; aunque Juan era un profeta muy grande, del cual Cristo dijo: “De los nacidos de mujer no ha habido ninguno mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño del Reino de los Cielos es mayor que Juan”9.

¿Por qué? Porque el más pequeño del Reino de los Cielos es un miembro del Cuerpo Místico de Cristo, o sea, de la Iglesia de Jesucristo; y la Iglesia de Jesucristo está compuesta por los hijos e hijas de Dios, por los hijos de Luz. Y Juan el Bautista y los profetas del Antiguo Testamento pertenecen a los siervos de Dios, pero los miembros del Cuerpo Místico de Cristo pertenecen a los hijos de Dios.

¿Y qué es mayor, un siervo o un hijo? Un hijo es mayor. Por lo tanto, el niño más pequeño, o sea, el recién nacido en el Reino de Dios —que es el que recibe a Cristo como su Salvador, lava sus pecados en la Sangre de Cristo y recibe Su Espíritu Santo—, esa persona, acabando de nacer de nuevo, es mayor que Juan el Bautista.

Ahora, eso es porque pertenece Juan el Bautista al pueblo - al grupo de los siervos, y los que nacen de nuevo pertenecen a los hijos e hijas de Dios, y nacen en el Reino de Dios o Reino de los Cielos, nacen así en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo.

  • Ahora, continuemos con la Luz; porque la Luz, vean:

1141 – “La Palabra hecha carne es la Luz de la edad cuando la ven…”.

Juan era antorcha que ardía y alumbraba, y muchos quisieron caminar a su luz, en la séptima edad de la Iglesia hebrea bajo la Ley; pero después vino una Luz mayor, que fue Jesucristo: vino la Luz del mundo para una nueva dispensación.

Y ahora, con esa Luz manifestada en una edad resplandecen los hijos de Dios en esa edad: reciben esa Luz manifestada en carne humana y reciben la revelación divina por medio de esa manifestación de Dios a través de ese mensajero. Y resplandecen esos hijos e hijas de Dios en esa edad con ese Mensaje que han recibido, y obtienen el conocimiento de Dios para esa edad, y caminan en el camino divino en esa edad, sirviendo a Dios con toda su alma, con todo su corazón, y llevando el Mensaje de la Luz de esa edad.

No pueden llevar el Mensaje de una Luz para otra edad, sino de la Luz para esa edad y para esa dispensación.

Recuerden que la Luz para una dispensación es manifestada en el mensajero de esa dispensación, y cubre toda la dispensación; y la Luz de una edad es la manifestación de la Luz de esa dispensación pero para una edad; y después viene otro mensajero, y resplandece la Luz de Dios a través de ese mensajero, a través de carne humana; y así sigue hasta que después llega un nuevo mensajero dispensacional, en el cual resplandece Dios, se hace carne en ese hombre la Palabra, y toda promesa hecha para ese tiempo es cumplida en ese hombre y a través de ese hombre; y esa es la Luz manifestada de Dios para esa nueva dispensación; y por medio de esa manifestación llega la revelación divina para todos los hijos e hijas de Dios.

Y cuando los hijos e hijas de Dios ven la Luz de Dios manifestada en carne humana (que es la Palabra hecha carne), ahí es donde el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, viene y se manifiesta en carne humana a través de ese velo de carne y resplandece: y nos trae Su revelación.

Y todos los que ven esa Luz manifestada y la reciben: resplandecen también con esa Luz; y así es como los hijos de Dios resplandecen en la edad o dispensación que les toca vivir, porque ellos también son la Luz del mundo10, dijo Cristo; y si son la Luz del mundo, tienen que resplandecer con la Luz de Cristo para esa edad y para esa dispensación.

1141 – “La Palabra hecha carne es la Luz de la edad cuando la ven…”.

Y ahora, vamos a ver por aquí… vamos a ver qué será esto que dice aquí [Los Sellos, pág. 256]:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Y aquí dice:

1141 – “La Palabra hecha carne (o sea, la Palabra encarnada) es la Luz de la edad cuando la ven…”.

Y cuando los hijos e hijas de Dios en el Día Postrero estén viendo la Palabra hecha carne en un hombre, ¿qué estarán viendo? La Luz de esa edad y dispensación en que están viviendo.

Y por medio de esa manifestación será alumbrado el entendimiento y el alma de todos los hijos e hijas de Dios para caminar en la Luz de una nueva edad: la Edad de la Piedra Angular, y para caminar en la Luz de una nueva dispensación: la Dispensación del Reino, y para caminar en la Luz de un nuevo milenio: en la Luz del séptimo milenio.

Y ahora, la Luz del séptimo milenio vean ustedes cómo viene en el Día Postrero, y la Luz de la Edad de la Piedra Angular vean cómo viene en el Día Postrero: es la Palabra hecha carne en un hombre. Es la Venida del Ángel que era diferente a los demás, que aparece aquí en esta nube, la cual, si la tornamos hacia la derecha, veremos que forma aquí el cabello blanco del Señor.

Ese Ángel que es diferente a los demás, el cual es Cristo, para tener Su ministerio en el cumplimiento del Séptimo Sello tiene que venir en carne humana; y Él es la Luz del mundo; y al venir en carne humana en Su Ángel Mensajero es la Luz para una nueva edad (la Edad de la Piedra Angular) y es la Luz para un nuevo milenio (el séptimo milenio) y es la Luz para una nueva dispensación (la Dispensación del Reino); y es la Luz del mundo, porque Él sigue siendo la Luz del mundo.

Él solamente cambia de velo de carne, así como fue cambiando de velo de carne en cada edad, de un mensajero a otro mensajero, y fue la Luz de esa edad, en donde se manifestó en cada mensajero. Era el mismo Cristo manifestado en cada mensajero, el cual es la Luz, y resplandeció por medio del mensajero de cada edad.

Por eso es que San Pablo, hablándonos acerca de la manifestación de Dios en él (la manifestación de Cristo en San Pablo), él nos dice que Dios, que Cristo le dijo a él que lo había colocado como Luz para los gentiles. Capítulo 13, verso 47, del libro de los Hechos, dice… vamos a ver… desde el verso 46 dice:

“Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles.

Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo:

Te he puesto para luz de los gentiles,

A fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra.

Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.

Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia”.

Ahora vean, ¿creyeron quiénes? Los que estaban ordenados para vida eterna.

Recuerden que en este planeta Tierra hay seres humanos ordenados para vida eterna; y de edad en edad Dios se manifiesta en el mensajero correspondiente para esa etapa, esa edad, lo envía a la Tierra; y lo envía en el territorio donde están los ordenados para vida eterna, lo envía al territorio donde Dios estará obrando y llamando a los escogidos, ordenados para vida eterna.

Vean ustedes, el Evangelio pasó a los gentiles y por medio de San Pablo fue predicado en Asia Menor. Quiso San Pablo ir (¿a Bitinia era, Miguel?) a Bitinia, quiso ir hacia el este (eso… se hubiera ido para allá para la India, los chinos, los rusos, todos esos); pero, vean ustedes, el Espíritu, dice San Pablo que el Espíritu Santo se lo impidió, y entonces le mostró un varón macedonio diciéndole: “Pasa a Macedonia y ayúdanos”11.

Pasó a Macedonia y lo recibieron muchas personas. ¿Por qué? Porque los ordenados para vida eterna de la primera edad de la Iglesia gentil, vean ustedes, estarían en Asia Menor, donde se cumpliría la primera edad de la Iglesia gentil; y ahí lo recibirían, recibirían a San Pablo. Y al estar recibiendo a San Pablo y su Mensaje, estarían recibiendo al que lo envió, o sea, a Cristo.

San Pablo decía12: “No vivo ya yo, vive Cristo en mí”. Cristo estaba en San Pablo resplandeciendo. Y por cuanto la Escritura decía que Cristo era Luz para ser revelada a los gentiles… Esto está por San Lucas, vamos a ver… San Lucas, capítulo 2, verso 32, dice… un poquito antes. Esto fue cuando Simeón tomó en sus brazos a Jesús. Vamos a leer desde el verso 25 en adelante; dice:

“Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel (la consolación de Israel es, ¿qué?, la Venida del Mesías); y el Espíritu Santo estaba sobre él.

Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor”.

Y también San Pablo dice en Primera de Corintios…, y también en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, y Primera de Corintios, capítulo 15, que habrá un grupo de personas que no verán muerte, sino que verán la Venida del Señor.

“Y nosotros los que hemos quedado hasta la Venida del Señor…”, dice en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4 [verso 15].

Y ahora, eso significa que habrá un grupo de personas así como Simeón: que no verán muerte, sino que verán la Venida del Señor, la consolación del Israel celestial, que es la Iglesia, y del Israel terrenal (el pueblo hebreo).

“Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley,

él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:

Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz,

Conforme a tu palabra;

Porque han visto mis ojos tu salvación,

La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;

Luz para revelación a los gentiles,

Y gloria de tu pueblo Israel.

Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de él.

Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha

(y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones”.

Ahora, vean ustedes cómo dice Simeón que es Luz para ser revelada o para revelación a los gentiles.

Y luego, vean ustedes cómo por medio del ministerio de San Pablo llegó el Mensaje, se extendió el Mensaje por toda Asia Menor; aunque Pedro fue el que abrió la puerta a los gentiles en la casa de Cornelio, pero San Pablo fue el primer ángel mensajero a la Iglesia gentil.

Y ahora, vean ustedes cómo por medio de San Pablo la Luz que tenía que ser revelada a los gentiles, que es Cristo, estaba siendo revelado Cristo a los gentiles por medio de San Pablo; y por eso San Pablo fue colocado como Luz para los gentiles, porque Cristo, la Luz del mundo, estaba manifestado en él y estaba resplandeciendo en San Pablo.

Y así ha sido de edad en edad; y por eso los mensajeros de las siete edades son representados en esas siete luces de esas siete lámparas que están en el candelero o candelabro.

Cada edad, vean ustedes, tiene Luz si tiene a su mensajero. Si se apaga esa Luz (o sea, si se muere el mensajero y se va), pues se apagó la Luz de esa edad; y Dios, si quita el mensajero de esa edad, pues ha quitado la Luz de esa edad.

Y ahora, así ha sido de edad en edad; y luego que ha quitado el mensajero de cada edad, luego han caminado en oscuridad la gente de esa edad que han quedado en esa edad; y por eso se han desviado después del camino correcto de Dios.

Y ahora, así ha sido durante estas siete edades de la Iglesia gentil, que corresponden al tiempo de la noche; por eso los siete ángeles mensajeros son representados en siete estrellas que están en la diestra del Hijo del Hombre.

Pero la Iglesia del Señor Jesucristo, conforme a la promesa divina tendrá un nuevo amanecer; la Iglesia del Señor Jesucristo tendrá un día - pasará a un tiempo que está representado en el día; para el cual viene el llamado13:

“Despiértate, tú que duermes,

levántate de (entre) los muertos,

y te alumbrará Cristo”.

Cristo en Su manifestación del Día Postrero, en el nuevo día de la Edad de la Piedra Angular y nuevo día dispensacional de la Dispensación del Reino, y nuevo día milenial, estará alumbrándonos el alma y todo nuestro entendimiento con Su Palabra; y así estará resplandeciendo el Sol de Justicia en la mañana de un nuevo día dispensacional, o sea, en los primeros 125 años, que corresponden a la cuarta vigilia, que corresponde al horario de los días, de 6 de la mañana a 9 de la mañana.

Vean en ese horario —de 6 a 9 de la mañana (que es la cuarta vigilia)— las cosas maravillosas que han sido realizadas en el Programa de Dios.

Vean, Cristo apareció a Sus discípulos caminando sobre el mar cuando hubo una gran tempestad, y los discípulos estaban en la barca azotados por vientos contrarios bajo una terrible tempestad; pero Cristo apareció sobre las aguas caminando en la cuarta vigilia14.

Y ahora, encontramos que ahí fue que se apareció a ellos y paró la tempestad; Él subió a la embarcación y estuvo con ellos. Eso nos habla de la Segunda Venida de Cristo representada allí.

Por eso es que en Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante, encontramos la Venida de Cristo, que es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, del Mensajero a Israel, que es el que libertó al pueblo hebreo, el cual en el Día Postrero estará manifestado en carne humana.

Él es la Luz del pueblo hebreo y Él es la Luz de Su Iglesia, y en el Día Postrero estará manifestado en Su Ángel Mensajero como la Luz del Día Postrero, la Luz del séptimo milenio y la Luz de la Edad de la Piedra Angular.

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces”.

Aquí tenemos la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, con Su rostro como el sol; es la Venida del Ángel que era diferente a los demás (el cual se encuentra aquí), viniendo a la Tierra. Vean ustedes, dice que Sus pies son ¿cómo?… vamos a ver: “… sus pies como columnas de fuego”.

En Apocalipsis, capítulo 1, versos 13 en adelante, dice:

“… y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre (es el mismo), vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro”.

Aquí lo encontramos no como Sumo Sacerdote, porque el sumo sacerdote tiene el cinto en la cintura, pero aquí lo encontramos como Juez de toda la Tierra, pues tiene el cinto sobre el pecho.

“Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana…”.

Aquí, vean ustedes, tenemos el cabello blanco también. O sea, todos estos atributos que son mostrados aquí son cumplidos por el Hijo del Hombre en Su manifestación. Sigue diciendo:

“Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego;

y sus pies semejantes al bronce bruñido (aquí tenemos los pies), refulgente como en un horno…”.

El bronce representa el juicio divino y los pies aquí representan los ministerios de los Dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías; porque los profetas son el juicio divino.

Y ahora, encontramos al Hijo del Hombre descendiendo del Cielo con Sus pies como columnas de fuego. Y dice en Apocalipsis, capítulo 10:

“Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra…”.

Esto nos habla de los ministerios de los Dos Olivos, los ministerios de Moisés y de Elías, siendo colocados sobre el mar y sobre la tierra. El mar representa pueblos, naciones y lenguas.

Y ahora, vean ustedes, cuando se habla de la tierra aquí nos habla de un territorio donde Él colocaría Su pie también; pues viene caminando por el agua y también con un pie en tierra.

Como apareció allá en las aguas, caminando sobre las aguas en la cuarta vigilia, y ahora aquí aparece de nuevo en la cuarta vigilia descendiendo del Cielo; y es en la cuarta vigilia (¿de qué?) del séptimo milenio, o sea, en los primeros 125 años, que corresponden a la cuarta vigilia del Día Postrero, a la cuarta vigilia del séptimo milenio; ahí es donde el Hijo del Hombre estará manifestado como ha sido visto en Apocalipsis, capítulo 1, y Apocalipsis, capítulo 10.

Ahora, estaremos viendo esos pies de bronce bruñido sobre las aguas y también en tierra; por eso coloca un pie, el pie derecho sobre las aguas, y el izquierdo en tierra; o sea que nos habla de pueblos, naciones y lenguas (las aguas); aguas representa eso.

Y ahora, podemos ver que en algún lugar Él tendrá ese ministerio; lo tendrá en tierra, pero también caminando por muchos pueblos, naciones y lenguas. Y ahí lo vamos a dejar quietecito. Nunca les había querido tocar esa parte, pero ahí ya la vieron y ya había que dejarla clara.

Ahora vamos a ver en la página… Hemos visto que:

1141 – “La Palabra hecha carne es la Luz de la edad cuando la ven…”.

  • Y ahora vamos a ver algo más. En la página 160 del libro de Citas, dice el verso 1428:

1428 – “Y esta Luz de la tarde…”.

Esta Luz de la tarde pues es el precursor de la Segunda Venida de Cristo.

1428 – “Y esta Luz de la tarde… Por supuesto, la gran Luz vendrá cuando Jesús Mismo será manifiesto aquí en la Tierra…”.

Pero, en lo que llegaba la Gran Luz, Dios envió al precursor de la Segunda Venida de Cristo como la Luz de la séptima edad de la Iglesia gentil, como la Luz de la séptima lámpara, de la séptima edad; porque la Iglesia del Señor Jesucristo está representada en el candelero o candelabro con siete lámparas y siete luces, los cuales son los siete ángeles mensajeros encendidos en el Fuego del Espíritu Santo.

Esas son las siete mechas con el Fuego de Dios, el Fuego del Espíritu Santo alumbrando en cada edad. Si se apaga la Luz de un candelero, pues no hay Luz en ese candelero, no hay Luz en esa edad.

Y ahora miren lo que le sucedió a la primera edad: se fue San Pablo, se apagó la Luz de la primera edad.

Luego tuvimos la Luz de la segunda edad, el Espíritu de Cristo (Cristo, que es Luz, la Luz del mundo) manifestado en el mensajero de la segunda edad, alumbrando en esa segunda edad; y esa segunda edad, con esa Luz que recibía resplandecía como la Luna y alumbraba al mundo con su Luz, pero la Luz la recibía de Cristo a través del mensajero de su edad.

Y vean ustedes, la Luna estaba vestida ¿de qué? - La Luna estaba alumbrando con la Luz ¿de quién? Del Sol, que venía por medio del mensajero de esa edad.

Y ahora, vean ustedes, la Iglesia estaba representada en la luna durante las siete etapas o edades de la Iglesia gentil.

Y ahora, de edad en edad encontramos que la Luz de cada edad, de cada candelero o de cada lámpara en el candelabro, alumbró, resplandeció; y fue Cristo en el mensajero, Cristo en Espíritu Santo en el mensajero de cada edad.

Y así como sucede cuando amanece, que ya las estrellas desaparecen y la luna desaparece…, y aun si usted ve la luna, no está haciendo nada, no está alumbrando nada. Usted la ve ahí, dice que… ni siquiera le echa flores a la luna; nadie le echa flores.

Es durante el tiempo de la noche que las personas se inspiran y los poetas, y hablan acerca de la luna, que está muy hermosa, y así por el estilo; pero ya cuando es de día, uno mira la luna, dice: “Ya… Está ahí, pero no está alumbrando nada. Ya no la necesitamos, tenemos la luz del sol”.

Y para la Iglesia, para el pueblo de Dios, los hijos e hijas de Dios, tenemos la promesa que la Segunda Venida de Cristo nacerá como el Sol de Justicia, nacerá como el Sol de un nuevo día; y ya no se necesitará la Luna (que estaba alumbrando durante las siete edades de la Iglesia gentil) y tampoco se necesitarán las siete luces, tampoco se necesitarán los siete mensajeros dándonos su Mensaje en este Día Postrero. ¿Por qué? Porque ya Cristo comienza como la Estrella resplandeciente de la Mañana anunciando que el Sol ya está naciendo.

Y cuando veamos el Sol, Cristo manifestado en Su Ángel Mensajero en un nuevo día dispensacional, ya ese nuevo día dispensacional comenzando, el cual se entrelaza con el día anterior de la Dispensación de la Gracia: ahora este nuevo día dispensacional, la Dispensación del Reino, se entrelaza, y ahí Cristo está manifestado como el Sol de Justicia, alumbrando en un nuevo día, en la mañana de un nuevo día; y en la mañana de un nuevo día milenial también; y en la mañana de una nueva edad, la Edad Eterna de la Piedra Angular, donde estará alumbrando todo el tiempo por toda la eternidad.

Ya no se necesitan los siete ángeles mensajeros —que son estrellas que alumbraron durante la noche—, tampoco se necesita ninguna de las edades para que le dé luz al mundo, porque ya la Iglesia del Señor Jesucristo ha pasado a una etapa de día y ya estará ¿dónde? Estará en el Sol; y ahí estará representada la Iglesia de Jesucristo, en el sol.

Y por eso es que en Apocalipsis, capítulo 12, ahí encontramos una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies. Representa tanto al Israel terrenal como al Israel celestial, representa al pueblo hebreo y también representa a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ambos pueblos, el pueblo de los hijos e hijas de Dios y el pueblo de los siervos, tendrán la Segunda Venida de Cristo como el Sol de Justicia naciendo y resplandeciendo, y ahí estarán representados el pueblo hebreo y la Iglesia del Señor Jesucristo. Esa es la Luz que estará resplandeciendo en la Iglesia de Jesucristo y en medio del pueblo hebreo en el Día Postrero, y esa es la Luz con la cual todos nosotros resplandecemos en este Día Postrero.

Levántate y resplandece. ¿Con qué luz? Con la Luz de la Segunda Venida de Cristo como el Sol de Justicia resplandeciendo en este tiempo final. Y llevando el Mensaje estamos resplandeciendo con el Mensaje de nuestra edad y de nuestra dispensación; y es la Luz de Cristo en nosotros resplandeciendo. Dice:

“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz…”.

O sea, la Venida del Sol de Justicia, la Venida de Cristo en el Día Postrero, así como fue dos mil años atrás.

Es la Venida de la Palabra encarnada en un hombre resplandeciendo en este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular y en la Dispensación del Reino y en el Día Postrero, o sea, en el séptimo milenio (si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene).

Y ahora:

1428 – “… la gran Luz vendrá cuando Jesús Mismo será manifiestado aquí en la Tierra, o arriba en los cielos, llevándose a su Novia, y entonces el Milenio comenzará”.

  • Y ahora, vean ustedes que esta es la Gran Luz de la cual nos habló al principio acá, en la página 119, verso 1054, cuando dijo:

1054 – “Cuando esta persecución venga (hablando de la apretura), no te asustes (no te asustes); hay una luz que dice que se llevará a Sus hijos. Ella no pasará (o sea, los hijos de Dios, la Iglesia, la Novia de Cristo) por la tribulación. Ella nunca lo hará. Él dijo que ella no, ella será levantada”.

Y esa Gran Luz que vendrá (que es la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, la Venida de la Palabra encarnada en un hombre), esa Palabra, que es Cristo, el Ángel del Pacto, el Verbo, el Ángel de Jehová, Jesucristo en Espíritu Santo, es el que nos dice que nos llevará a la Cena de las Bodas del Cordero en este tiempo final. Él es la Luz del mundo para el glorioso Reino Milenial y para toda la eternidad.

En el mensaje “En las alas de una blanca paloma”, y en otros mensajes, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo que un Águila nos llevará. El rapto será realizado (¿por quién?) por Cristo, que se llevará a Su Novia, a Su Iglesia, en el Día Postrero; porque Él viene por Su Iglesia.

En el libro de Los Sellos, vamos a ver, página 57 dice:

“‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza…’.

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando:

‘… y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel. ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia”.

El Mensajero a Israel, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, viene por Su Iglesia.

Este Ángel que era diferente a los demás (el cual es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el mismo Jesucristo en Espíritu, el mismo Cristo en Su cuerpo teofánico aquí, con los siete ángeles mensajeros), ahora para el Día Postrero Él viene a Su Iglesia en carne humana, en Su manifestación a través de Su Ángel Mensajero. ¿Para qué?

Viene para hablarle con esa Gran Voz de Trompeta, hablar con esa Gran Voz de los Siete Truenos y revelarle todas estas cosas que deben suceder pronto, y llamar y juntar a todos Sus escogidos en la Edad de la Piedra Angular y en la Dispensación del Reino, y darnos esa fe de rapto, que es la revelación de Su Venida, de Su Segunda Venida como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; y así prepararnos para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Vean que esa Gran Luz, la Luz de Cristo en Su Segunda Venida, es la que nos abre el entendimiento y nos revela todos estos misterios, y nos prepara para ser transformados y raptados, y nos llevará a la Cena de las Bodas del Cordero.

Y ahora, con esa Luz es que la Iglesia del Señor Jesucristo en este Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, se levanta y resplandece y alumbra a la humanidad dándole el Mensaje del Día Postrero, el Mensaje del Evangelio del Reino.

Ya la Iglesia de Jesucristo no estará dando Luz en ninguna de las siete edades como la Luz de la Luna, que es un reflejo de la Luz del Sol, sino que estará dando Luz directamente del Sol en este Día Postrero: estará dando directamente el Mensaje de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Y eso es estar la Iglesia vestida del Sol, la cual se ha levantado porque ha llegado su Luz; y se ha cubierto de la Luz del Sol, está vestida del Sol, para resplandecer y darle Luz a este mundo, a la humanidad, la Luz de Cristo, la Luz del Sol de Justicia, darle la Luz de Dios de este Día Postrero, que es la Luz de Su Segunda Venida como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Esa Luz es manifestada en nosotros, en nuestra vida diaria, como individuos, y en nuestro hogar, en nuestro trabajo, en nuestro servicio a Cristo, adorándole y trabajando en Su Obra y llevando el Mensaje a otras personas.

Cuando llevamos el Mensaje a otras personas estamos llevando la Luz de Cristo, la Luz del Sol de Justicia, para que les alumbre el alma y el entendimiento y puedan ver en este Día Postrero el día que nos ha tocado vivir.

Así que como dice el profeta Isaías [capítulo 60]:

“Levántate y resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová (o sea, la gloria de Jesucristo) ha nacido sobre ti”. Y sobre mí también.

Y ahora, como dijo Cristo a Sus discípulos15: “Vosotros sois la luz del mundo…”. ¿Por qué? Porque Cristo ahora está resplandeciendo en cada uno de ustedes y en mí también; porque es por medio de seres humanos que la Luz se manifiesta hacia otras personas.

Estando la Luz de Cristo en nosotros, Su Mensaje, Su revelación: de nosotros se manifiesta hacia otras personas, Cristo resplandece en nosotros y a través de nosotros alumbra a otras personas.

¡Así que adelante, jóvenes, resplandeciendo en este Día Postrero!

La Iglesia de Jesucristo está en este Día Postrero resplandeciendo con la Luz del Sol de Justicia, porque en ella está Cristo, la Luz verdadera, la Luz del mundo, resplandeciendo en Su Iglesia; y desde ahí esa Luz se extiende a seres humanos en este planeta Tierra para alumbrarles el camino de Dios, el camino de la vida eterna, el camino divino de la séptima dispensación (la Dispensación del Reino), de la Edad de la Piedra Angular y del séptimo milenio, del Día Postrero.

Hemos visto este misterio de cómo resplandecer en este Día Postrero.

Ya hemos visto lo que es la Luz del mundo, la Luz de Dios resplandeciendo en este Día Postrero: el Sol de Justicia naciendo y resplandeciendo en un nuevo día dispensacional, y en una nueva edad: la Edad de la Piedra Angular, y en un nuevo milenio: el séptimo milenio. Y ahora hemos visto también a la juventud de la Edad de la Piedra Angular y de la Dispensación del Reino en este Día Postrero resplandeciendo conforme a como fue prometido.

“LA JUVENTUD RESPLANDECIENDO EN EL DÍA POSTRERO”.

¿Dónde está esa juventud que está resplandeciendo en este Día Postrero? Pues aquí estamos. Estamos aquí en este Día Postrero resplandeciendo con la Luz del Sol de Justicia que ha nacido sobre nosotros.

“Levántate y resplandece; porque ha nacido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti”.

“Levántate y resplandece; porque (ha nacido tu luz) ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti”. Isaías, capítulo 60, verso 1 en adelante.

Y dice también16: “… y glorificaré la casa de mi gloria”, que es Su Iglesia, la cual será glorificada en este tiempo final porque los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seremos transformados; y entonces estaremos glorificados, estaremos en un cuerpo glorificado como el de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y ahora, hemos visto LA JUVENTUD RESPLANDECIENDO EN EL DÍA POSTRERO, la juventud del Cuerpo Místico de Jesucristo.

Y a medida que pasen los días veremos más jóvenes resplandeciendo en el Día Postrero, en los cuales estará Cristo, el Sol de Justicia, resplandeciendo en ellos; y por eso estarán resplandeciendo con la Luz de Cristo, con la Luz del Sol de Justicia, con la Luz de Su Segunda Venida en este Día Postrero, y estarán dando Luz —o sea, dando el Mensaje— a todos los seres humanos.

¿Y saben ustedes una cosa? Que llegará el momento en que no habrá viejos ni niños, sino que todos serán jóvenes, resplandeciendo con la Luz de Cristo en este Día Postrero. ¿Por qué?

No es que no amamos a los niños, sino que los amamos mucho y les damos el Mensaje a ellos para que también ellos sean preparados para ser transformados y tener el cuerpo nuevo, el cuerpo eterno, que será un cuerpo joven, de 18 a 21 años de edad en apariencia.

Y no habrá viejos allí tampoco, sino que todos serán jóvenes. No es que no amamos a los ancianos, no es que no amamos a las personas mayores; es que los amamos tanto que les damos la Palabra, el Mensaje, para que sean transformados y sean jovencitos en un cuerpo eterno y también estén resplandeciendo en este Día Postrero.

Ahora como ancianos están resplandeciendo, y los niños como niños están resplandeciendo; pero resplandecerán en toda su plenitud también cuando tengan el nuevo cuerpo, que será un cuerpo jovencito como el que también ustedes, jóvenes, van a tener.

El que tienen ahora, aunque es joven, no les sirve para vivir eternamente, porque ese cuerpo joven se pondrá como el cuerpo más viejito que usted pueda ver en este tiempo, a medida que le vaya pasando el tiempo.

Así que por eso es que dice el proverbista que la juventud es vanidad17. La tenemos un tiempo, pero no podemos agarrarla y quedarnos con ella, sino que a medida que nos pasa el tiempo vamos perdiendo esa flor de la juventud y vamos llegando a la edad adulta, a la edad de persona madura, y después a la edad de anciano, y después a descansar: a descansar en el Paraíso, porque el cuerpo nos llegó hasta una cantidad de años pero no pudo seguir adelante ese cuerpo. Pero nosotros continuamos adelante por toda la eternidad; y si se nos acaba este cuerpo, pues Dios nos dará un nuevo cuerpo.

Así que esperamos que no se nos acabe antes de la resurrección de los muertos, esperamos tenerlo todo el tiempo hasta que los muertos en Cristo resuciten; y entonces, cuando los veamos, seremos transformados.

Por lo tanto, jóvenes, cuiden su cuerpo. Eviten los vicios, eviten los problemas también en esta Tierra, vivan vidas santas, justas, delante de Dios, porque la promesa es que Dios añadirá días a nuestra vida, alargará nuestros días aquí en la Tierra18.

La Escritura nos dice que el que peca defrauda su alma, el que peca contra Dios; eso está en Proverbios, capítulo 8, verso 36. Vamos a ver lo que dice ahí. Ya habíamos terminado en sí, pero ya vamos a leerles esto. Proverbios, capítulo 8, verso 36, dice:

“Mas el que peca contra mí, defrauda su alma;

Todos los que me aborrecen aman la muerte”.

Ahora, vean ustedes, el que peca contra Dios está defraudando su alma ¿por qué? Porque está enviando su alma al infierno; no quiere que su alma vaya al Paraíso, no quiere que su alma vaya a vivir eternamente; o sea, la persona se está defraudando ella misma, defraudándose en lo que en sí es la persona, que es alma viviente.

Por eso Cristo vino: murió en la Cruz del Calvario para quitar nuestros pecados. Por eso Dios llama a las personas a arrepentirse de sus pecados, recibir a Cristo como su Salvador, lavar sus pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu, y vivir vidas justas delante de Dios, para cuando terminen nuestros días aquí en la Tierra ir a vivir al Paraíso y cuando ocurra la resurrección entonces levantarnos en un nuevo cuerpo, en un cuerpo eterno, para vivir por toda la eternidad.

Pero si ocurre la resurrección antes de nuestro cuerpo físico morir, pues mucho mejor, porque nadie tendrá que llorar por nosotros, por nuestra partida, sino que seremos transformados y entonces tendremos el nuevo cuerpo.

Y ahora, para este tiempo final habrá un grupo de hijos e hijas de Dios que no verán muerte, sino que serán transformados. Aunque algunos de los nuestros se vayan antes, eso no es ningún problema: cuando regresen serán testigos de la resurrección; los veremos, y entonces veremos que ya la resurrección ha ocurrido.

Y ahora, quedará aquí en la Tierra un grupo de personas, de hijos e hijas de Dios que serán transformados sin ver muerte. ¿Y dónde estarán ellos? Estarán en la Edad de la Piedra Angular y estarán resplandeciendo en este Día Postrero.

¿Y dónde están esas personas que serán transformadas? Estamos aquí, viviendo en este Día Postrero.

Y ahora, caminemos siempre adelante sirviendo a Cristo con toda nuestra alma. Él está con nosotros.

Así como Cristo estuvo en cada edad manifestado a través del ángel mensajero de cada edad, está aquí en la Edad de la Piedra Angular, con nosotros en este tiempo final, en la América Latina y el Caribe. Él es el Ángel que era diferente a los demás, el cual está con nosotros manifestado en este tiempo final, dándonos Su Palabra, Su Mensaje por medio de Su Ángel Mensajero.

Y nosotros estamos en este Día Postrero resplandeciendo —como dijo Dios en Su Palabra— porque nos hemos levantado en este tiempo final. ¿Y cuándo es que las personas se levantan todos los días? En la mañana…, exceptuando los vagos, a los cuales les llega la hora del mediodía y todavía pasan trabajo para levantarse.

Ahora, en esto exceptuamos a los que trabajan de noche, que tienen que dormir de día; ya esos no son vagos, sino que es que tienen que dormir de día para poder trabajar de noche, porque su turno es de noche.

Bueno, miren ustedes una cosa: los santos de las edades pasadas trabajaron de noche y están durmiendo en el Paraíso, sus cuerpos físicos están durmiendo; pero no es porque son vagos, es porque ellos trabajaron en el tiempo de la noche y están durmiendo con sus mensajeros sus cuerpos físicos.

Pero ahora nosotros estamos de día; despertamos temprano, en la cuarta vigilia, y no en las últimas horas de la cuarta vigilia: despertamos rayando el alba. ¿Por qué? Porque Dios puso el despertador con la Gran Voz de Trompeta llamándonos y juntándonos, y nos ha despertado; y estamos en la Edad de la Piedra Angular y estamos trabajando en la Obra correspondiente a este Día Postrero, en los negocios de nuestro Señor Jesucristo, y estamos trabajando en una etapa de día.

Y ahora, vean ustedes, hemos despertado.

¿En qué horario es que se despierta todos los días? En el horario de la cuarta vigilia. Algunos despiertan tempranito, bien temprano en la madrugada, o sea, a las 6 de la mañana (vamos a decir) más o menos; otros despiertan a las 8, otros despiertan a las 9; pero ya, de ahí para abajo, ya nadie está despertando en la cuarta vigilia, ya se salió de la cuarta vigilia.

Y ahora, todos los hijos de Dios despiertan espiritualmente en la cuarta vigilia, en este Día Postrero. Y aquí está una juventud despierta en la cuarta vigilia resplandeciendo en el Día Postrero. Eso es porque estamos despiertos.

Por eso dice: “¡Levántate!”; y si dice “levántate” es porque está acostado uno, dormido. Y los hijos e hijas de Dios en este tiempo final estarían… primeramente estarían dormidos, porque estarían en alguna de las edades pasadas que habían ya dormido, habían terminado; y ahora son despertados y llamados a un nuevo día dispensacional y a un nuevo día de edad; son despertados espiritualmente, reciben ese despertamiento prometido para el Día Postrero; y ahora estamos despiertos en una nueva edad (la Edad de la Piedra Angular) y en una nueva dispensación (la Dispensación del Reino) y en un nuevo día milenial, si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene.

Y ahora, despiertos es que podemos trabajar.

Recuerden que las vírgenes prudentes estaban despiertas; porque el llamado vino, y despertaron todas las vírgenes; pero las vírgenes prudentes despertaron y fueron donde tenían que ir. Dice que mientras las fatuas fueron a buscar aceite, a comprar aceite, vino el Esposo, y las vírgenes prudentes entraron con Él a las Bodas, y después se cerró la puerta.

Eso es lo que está sucediendo en nuestro tiempo: las vírgenes prudentes —que representan a los escogidos de Dios— están entrando con Cristo en Su Venida en la Edad de la Piedra Angular, están entrando con Cristo como el Sol de Justicia resplandeciendo, y están resplandeciendo con Él en la Edad de la Piedra Angular y en la Dispensación del Reino, en un nuevo día dispensacional; y pronto se cerrará la puerta; y después ya nadie más podrá entrar, porque ya habrá entrado hasta el último de los escogidos de Dios.

Bueno, jóvenes, adelante resplandeciendo en el Día Postrero, en el séptimo milenio, en el cual estamos si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene; si no, pues solamente faltan unos dos o tres años para comenzar el séptimo milenio. ¿Pero se le habrá atrasado el calendario a Dios? Yo pienso que no. Por lo tanto, resplandeciendo, jóvenes, en este Día Postrero todos los días de nuestra vida, y despertando a otros jóvenes para que se levanten y resplandezcan también.

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde; y muchas gracias por vuestra amable atención, jóvenes resplandecientes en este Día Postrero, o jóvenes resplandeciendo en el Día Postrero.

Dejo nuevamente con nosotros a Miguel para continuar y finalizar nuestra parte, ya que tenemos que estar con los niños, y ya creo que están ya los niños reunidos. (¿Ya qué horas tienes por ahí?, ¿o ya se les habrá pasado la hora? ¿Qué horas tienes, Miguel? Ya pasamos por los niños y ya…).

Que Dios les bendiga, jóvenes, que Dios les guarde, y adelante resplandeciendo en el Día Postrero.

“LA JUVENTUD RESPLANDECIENDO EN EL DÍA POSTRERO”.

[Revisión julio 2019]

1 Apocalipsis 22:16

2 San Juan 1:29

3 San Lucas 12:32

4 San Juan 5:35-36

5 San Juan 8:12

6 San Lucas 7:18-22, San Mateo 11:2-6

7 San Lucas 13:33

8 San Mateo 23:34, San Lucas 11:49

9 San Mateo 11:11, San Lucas 7:28

10 San Mateo 5:14

11 Hechos 16:6-9

12 Gálatas 2:20

13 Efesios 5:14

14 San Mateo 14:25 (22-33); San Marcos 6:48 (45-52); San Juan 6:16-21

15 San Mateo 5:14

16 Isaías 60:7

17 Eclesiastés 11:10

18 Proverbios 3:1-2, 9:11; Deuteronomio 4:40, 6:2; Efesios 6:1-3

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