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Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios bajo el tema: “LA LUZ DEL SÉPTIMO SELLO”.

“LA LUZ DEL SÉPTIMO SELLO” es nuestro tema para esta ocasión. Y leeremos en San Mateo, capítulo 4, verso 12 al 17, y también leeremos en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 en adelante. Y dice así la Escritura:

“Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea;

y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí,

para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo:

Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,

Camino del mar, al otro lado del Jordán,

Galilea de los gentiles;

El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz;

Y a los asentados en región de sombra de muerte,

Luz les resplandeció.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”.

Vamos a leer también Marcos, capítulo 1; vamos a ver aquí dónde conseguimos lo de San Marcos...: Capítulo 1, verso 14 (es el mismo pasaje), dice:

“Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,

diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”.

¿Ven? Es el mismo pasaje, pero en cada uno de los evangelios lo da desde el ángulo o punto de vista en que debe ser visto en cada uno de los evangelios; pero juntando todos esos lugares entonces encontramos o vemos un cuadro más claro.

Y ahora, en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1, dice:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

Que Dios bendiga Su Palabra en nuestras almas y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: “LA LUZ DEL SÉPTIMO SELLO”.

El Séptimo Sello cuando fue abierto en el Cielo, en el Libro de la Redención, encontramos que causó silencio como por media hora en el Cielo. Dice la Escritura: “Hubo silencio como por media hora”.

¿Y qué contiene el Séptimo Sello que causó silencio en el Cielo como por media hora? Contiene el secreto de la Segunda Venida de Cristo.

El Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo; y cuando ese misterio fue abierto en el Cielo bajo el Séptimo Sello, hubo silencio: los querubines, los arcángeles, los ángeles, todos los que estaban allá en el Templo de Dios en el Cielo, adorando a Dios y cantando a Dios, se callaron.

Así el enemigo de Dios, el diablo, no conocería ese misterio, para que así no pudiera imitar y así no pudiera interrumpir el misterio del Séptimo Sello siendo cumplido ese misterio en la Tierra en el tiempo correspondiente. El enemigo, si obtenía el conocimiento de ese secreto, haría muchas imitaciones y también trataría de destruir al Séptimo Sello.

Recuerden que cuando Moisés nació, para ese tiempo, por orden del faraón todos los niños varones que iban a nacer, cuando las parteras o comadronas veían que era un varoncito tenían que matarlos; esa era orden del rey1. Y cuando Jesús nació, encontramos que el rey Herodes supo que había nacido el Mesías, y quiso saber dónde estaba y quién era el Mesías para matarlo; y por cuanto no pudo obtener el conocimiento de quién era el Mesías, mandó a matar a todos los niños de dos años hacia abajo2.

Siempre que Dios envía un profeta dispensacional a la Tierra, el enemigo trata de matarlo, el diablo trata de usar instrumentos para matar a ese niño que ha nacido. En estos dos casos: el nacimiento de Moisés y el nacimiento de Jesús, trató de usar al mismo Gobierno, trató de usar al mismo rey; al faraón cuando Moisés y al rey Herodes cuando Jesús.

Y ahora, para la Segunda Venida de Cristo, que es la Venida de la Piedra no cortada de manos que vio el profeta Daniel en la interpretación que le dio al sueño de Nabucodonosor3, encontramos que el enemigo trataría de destruir la Segunda Venida de Cristo. Por lo tanto, cuando fue abierto ese misterio en el Cielo…, el cual no era conocido en el Cielo, pero cuando fue abierto en el Cielo, todos los allí presentes, que estuvieron viendo la apertura de ese Séptimo Sello, pudieron comprender cuál era ese misterio, lo vieron abierto, vieron lo que estaba ahí contenido, pero no pudieron ni cantar, no pudieron glorificar a Dios; para ese tiempo tuvieron que mantenerse en silencio por media hora o casi media hora de las del Cielo.

Un día del Cielo es mil años de los seres humanos4 y…, un día del Cielo (24 horas del Cielo) son mil años. ¿Y cuánto será una hora del Cielo? Una hora del Cielo son 41 años con (¿8 meses, Miguel?) 8 meses.

Y una vigilia, ¿cuántas horas son? Una vigilia de las de la Tierra son 3 horas, contiene 3 horas una vigilia.

Hay cuatro vigilias: la primera vigilia es de 9:00 a 12:00 de la noche, la segunda vigilia es de 12:00 a 3:00 de la mañana, la tercera vigilia es de 3:00 a 6:00 de la mañana y la cuarta vigilia es de 6:00 a 9:00 de la mañana; es la única vigilia que es de día.

Y Cristo dice, hablando acerca de las vigilias, Él dice algo muy importante que nosotros no podemos dejar pasar por alto, porque se relaciona con la Venida del Hijo del Hombre para el Día Postrero. Él dice: Capítulo 12, verso 35 en adelante, de San Lucas, dice:

“Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas;

y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida.

Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles.

Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos.

Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a qué hora el ladrón había de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa.

Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá.

Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos?

Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración?

Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.

En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes”.

Cristo ha colocado en Su Casa (que es Su Iglesia) siervos fieles y prudentes que estén a cargo de la administración de los bienes de la Casa de Cristo, de Su Iglesia, y que le estén dando el alimento espiritual de la Palabra de Dios a tiempo, o sea, el Mensaje correspondiente a la edad correspondiente.

De estos siervos fieles y prudentes, encontramos que Cristo ha tenido durante las siete etapas o edades de Su Iglesia gentil, bajo la parte del Lugar Santo de Su Templo espiritual (aquí, de aquí a aquí), entre los gentiles ha tenido siete siervos fieles y prudentes, siete mayordomos que han estado a cargo de la Casa de Cristo, cada uno en su edad, dando el alimento, la ración a tiempo a todos los hijos e hijas de Dios.

Pero ¿cuál es el siervo fiel y prudente, el mayordomo fiel y prudente, que estará en la Casa de Dios dando el alimento espiritual a tiempo en la Venida del Hijo del Hombre, en el cumplimiento del Séptimo Sello, en el cumplimiento de la Segunda Venida de Cristo?

Si viene a la primera, segunda o tercera vigilia (que corresponde a estas siete edades de la Iglesia gentil), es bienaventurado el mensajero que esté en ese tiempo. Pero vamos a ver, hay algo más aquí: no son tres vigilias, sino que son cuatro vigilias.

En San Marcos, capítulo 13, verso 34 al 37, nos da más luz acerca de las vigilias, y dice:

“Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase”.

Ahora, aquí tenemos nuevamente los siervos fieles y prudentes, los mayordomos fieles y prudentes colocados en la Casa de Dios, cada uno en su edad; esos son los mensajeros de cada una de las edades.

“… y al portero mandó que velase.

Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana…”.

Aquí tenemos estas cuatro etapas, en las cuales Cristo dice: “No se sabe…”.

“Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa (o sea, Jesucristo en Su Segunda Venida); si al anochecer (o sea, en las primeras edades de la Iglesia, las primeras etapas), o si a la medianoche (cuando la Iglesia entró en la etapa del oscurantismo), o al canto del gallo (cuando la Iglesia comenzó su etapa de restauración con Lutero, Wesley y el reverendo William Branham, que corresponde esa etapa a la tercera vigilia, o sea, de 3:00 a 6:00 de la mañana)…”.

Encontramos a Lutero en la primera hora de la tercera vigilia, a Wesley en la segunda hora y al reverendo William Branham en la tercera hora de la tercera vigilia; esa es la etapa del canto del gallo.

“… o a la mañana…”.

Si no vino ni al anochecer, ni a la medianoche, ni al canto del gallo, entonces solamente queda (¿qué?) la mañana; y en la mañana, eso es en la cuarta vigilia, que es de 6:00 a 9:00 de la mañana.

Fue en la cuarta vigilia que Jesús apareció caminando sobre el mar a Sus discípulos, fue en la cuarta vigilia que ellos lo vieron, y decían: “Es un fantasma”5.

Será en la cuarta vigilia, que corresponde a la Edad de la Piedra Angular, donde la Segunda Venida de Cristo será vista por los escogidos de Dios, que estarán en la barca, estarán en el Cuerpo Místico de Cristo; y dirán algunos…, algunos de momento, algunas personas podrán pensar que es un fantasma, algunas personas podrán pensar que es un falso profeta, algunas personas podrán pensar cualquier cosa; pero cuando Él les habló y les dijo6: “Yo soy, no temáis”, cuando Él se identificó como el Yo Soy y les dijo que no tuvieran miedo, ahí —por medio de la identificación de Él hablando— los discípulos de Jesucristo supieron que era Jesús.

Y es por la Palabra hablada de Cristo, identificándose en la promesa de Su Venida para el tiempo final, identificándose como el cumplimiento del Séptimo Sello, que los escogidos de Dios lo verán y lo reconocerán; y no lo confundirán con un fantasma, no lo confundirán con un falso profeta, no lo confundirán con algún predicador, sino con el Séptimo Sello siendo cumplido.

Cuando Él vino en Su Primera Venida, ¿qué fue? Un profeta, un profeta predicando la Palabra de Dios y dando a conocer el cumplimiento de las profecías correspondientes a la Primera Venida de Cristo, y mostrándoles a las personas que esas promesas estaban cumplidas (¿en quién?) en Él.

¿Quieren ver un lugar donde Él dice que están cumplidas en Él? En San Lucas, capítulo 4, verso 14 en adelante, dice:

“Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor”.

Este es el mismo evento que leímos al principio pero visto por San Lucas, o sea, visto desde este ángulo que San Lucas lo presenta. Dice:

“Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.

Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.

Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:

El Espíritu del Señor está sobre mí,

Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;

Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;

A pregonar libertad a los cautivos,

Y vista a los ciegos;

A poner en libertad a los oprimidos;

A predicar el año agradable del Señor.

Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.

Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”.

Aquí está mostrando que se estaba cumpliendo esa Escritura de Isaías, que es una profecía que habla de la Venida del Mesías; y aquí estaba Jesús, un obrero de la construcción, leyendo esa escritura y diciendo: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”. Estaba cumplida delante de ellos. ¿Y quién estaba delante de ellos allí? Pues Jesús de Nazaret; en Jesús de Nazaret estaba Isaías, capítulo 61, cumplida esa escritura en carne humana.

Ahora vean, es el mismo evento o es en los mismos días que nos dice San Marcos y San Lucas, en donde “el pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; los asentados en tinieblas y sombras de muerte, luz les resplandeció”, ¿por qué? Porque allí estaba el cumplimiento de la Palabra prometida para aquel tiempo, la Palabra profética que anunciaba la Venida del Mesías; y estaba cumpliéndose (¿en quién?) en Jesús de Nazaret.

Jesús en una ocasión, en San Juan, capítulo 8, verso 12, dice: “Yo soy la Luz del mundo; (Él dijo) el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la Luz de la vida”.

Y ahora, encontramos que los que siguieron a Jesús estaban siguiendo la Luz del mundo y no andaban en tinieblas, porque tenían la Luz de la Vida; y por consiguiente estaban ellos viendo lo que Dios estaba realizando en ese tiempo, que era el cumplimiento de la Venida del Mesías.

Ahora, vean ustedes, San Mateo [4:12-13] dice que:

“Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea;

y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí…”.

Toda esa región ahí, vean ustedes, corresponde a Zabulón y Neftalí; y esa región de Zabulón y de Neftalí es el terreno por donde Jesús comenzó su ministerio predicando.

Nazaret pertenece a ese territorio también, de Zabulón; pues el mar de Galilea se encuentra y pertenece a Neftalí (y quizás una partecita a Zabulón, por un lado; por el otro lado, pertenece a Manasés), y en ese lugar de Zabulón encontramos el territorio de Nazaret. El territorio de Nazaret pertenece a la tribu de Zabulón.

Así que podemos ver que Jesús, teniendo Su ministerio, comenzando Su ministerio, cumplió la promesa que a los asentados en tinieblas y sombra de muerte (que era el territorio donde Él se crio) Luz les resplandeció, cuando fue encendida esa Luz al ser bautizado por Juan el Bautista y comenzar Su ministerio.

Y ahora, encontramos a Jesús cumpliendo las promesas correspondientes a aquel tiempo.

Miren, Capernaúm pertenece al área de Betsaida y por consiguiente pertenece a ese territorio de la parte alta de Galilea; o sea que Capernaúm está por el área de Betsaida, de donde eran Pedro, Juan y también Jacobo.

Y ahora vean, por todo ese territorio Jesús comenzó Su ministerio, estuvo predicando, y la Luz comenzó (¿a qué?) a resplandecer en medio de gente y de territorios que estaban en tinieblas y sombra de muerte. Pero por cuanto la Primera Venida de Cristo fue la Luz que resplandecería en ese territorio, en esos territorios, cuando esa promesa se hizo carne en la persona de Jesús de Nazaret (y comenzó Jesús Su ministerio, y comenzó a predicar): por medio de la predicación del Evangelio la Luz comenzó a resplandecer, por medio de la predicación de Jesucristo comenzó la Luz a resplandecer y a alumbrar el alma y el entendimiento de las personas de esos territorios; y comenzaron a llegar los discípulos de Jesucristo, Cristo comenzó a llamar Sus discípulos.

Y así comenzó el movimiento mesiánico de la Primera Venida de Cristo, comenzó Su ministerio y comenzó esa gran manifestación que duró tres años y medio, de donde vendría la manifestación del Evangelio de la Gracia para ser predicado comenzando en medio del pueblo hebreo y después entre los gentiles, para llamar y juntar a todos los escogidos de Dios en el Cuerpo Místico de Cristo y darles vida eterna a todos los hijos e hijas de Dios.

Por eso encontramos que el llamado es a todo ser humano, es el llamado del arrepentimiento y de recibir a Cristo como su Salvador, y lavar sus pecados en la Sangre de Cristo, y recibir el Espíritu de Cristo, el cual Él da a todos los que se arrepienten, lo reciben como su Salvador y lavan sus pecados en la Sangre de Cristo; luego Él da Su Espíritu a la persona, entra en la persona el Espíritu de Cristo y produce así el nuevo nacimiento en la persona.

Porque la promesa es que Él derramará de Su Espíritu sobre toda carne (¿cuándo?) en los postreros días; y los postreros días son el quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio; por eso comenzó a derramar de Su Espíritu Santo en el tiempo de los apóstoles, cuando ellos estaban en el aposento alto esperando la Venida del Espíritu Santo7.

Y ahora, del Día de Pentecostés en adelante comenzó el nuevo nacimiento de los hijos e hijas de Dios para entrar así al Cuerpo Místico de Cristo, para así nacer de nuevo, nacer en el Reino de Dios, y ser sellados con el Sello del Dios vivo, con el Espíritu Santo; para, en el día de la redención para el cuerpo, todos los que ya han sido sellados con el Espíritu de Cristo (al recibir a Cristo como su Salvador y lavar sus pecados en la Sangre de Cristo y recibir el Espíritu de Cristo), para el Día Postrero, si esas personas en cuanto a su cuerpo físico han muerto, serán resucitados en un cuerpo eterno, y si están vivos cuando ocurra la resurrección de los muertos en Cristo, pues serán transformados.

Y así tendremos un cuerpo eterno, un cuerpo glorificado, un cuerpo como el de nuestro amado Señor Jesucristo, y todos seremos a imagen y semejanza de nuestro Señor Jesucristo; tendremos la imagen, que es el cuerpo teofánico, la teofanía, el espíritu teofánico; y tendremos la semejanza física, que es el cuerpo físico y eterno que hemos de obtener.

Y ahora, esto es para el Día Postrero, en donde así como dos mil años atrás resplandeció la Luz entre los hebreos en el territorio señalado como Zabulón y Neftalí, ese territorio de esas tribus en donde Jesucristo comenzó Su ministerio… Y siendo Jesucristo la Luz del mundo, Él manifestado en Su ministerio mesiánico predicando, comenzó a resplandecer la Luz del mundo (Cristo) al predicar Cristo la Palabra de Dios para aquel tiempo y dar a conocer que estaba cumplida en medio de ellos la Palabra mesiánica, la Venida del Mesías; y les decía: “Hoy se ha cumplido delante de vosotros esta Escritura”.

Y ahora, para el Día Postrero la Luz resplandecerá de nuevo, en el cumplimiento de la Segunda Venida de Cristo.

Ahora, a través de las edades Dios ha dado Luz a Su pueblo, de edad en edad, por medio de Su manifestación a través de cada ángel mensajero. Representó Cristo a Su Iglesia en el candelabro con siete lámparas encendidas porque Su Iglesia pasando por diferentes edades, pasando por las siete edades de la Iglesia gentil, es ese candelabro con esas siete lámparas; y la luz en cada candelabro es la Luz del Espíritu de Dios, la Luz de Cristo a través del mensajero de cada edad.

La mecha de ese candelabro es el mensajero, encendido con el Fuego de Dios, con el Fuego del Espíritu Santo; a través de ese mensajero el Espíritu de Dios ha estado manifestado; y en la manifestación del Espíritu de Dios en esos siete mensajeros se ha cumplido la promesa de los siete espíritus de Dios que recorren toda la Tierra8; es el Espíritu de Dios en siete grandes manifestaciones durante las siete edades de la Iglesia gentil.

Y esos siete espíritus de Dios que recorren toda la Tierra, vean ustedes, dice en el capítulo 4, verso 5, de Apocalipsis:

“Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios”.

Aquí tenemos los siete espíritus de Dios, que son las siete lámparas de fuego encendidas delante de la presencia de Dios, delante del Trono de Dios.

Y ahora, en Apocalipsis, capítulo 5, verso 6, dice:

“Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra”.

Esos siete ojos son los siete ángeles mensajeros, porque ojos representa videntes, o sea, profetas; y esos son los siete mensajeros de Cristo, cada uno en su edad.

¿Recuerdan que San Pablo dice que la Trompeta Final sonará?, ¿y dice que los muertos en Cristo resucitarán, dice que “todos seremos transformados? Ahora, ¿para cuándo? Dice: “en un abrir y cerrar de ojos”9.

De edad en edad se ha abierto un ojo de los siete ojos del Cordero, de los siete ojos de Dios: cada vez que ha venido un mensajero se abrió uno de los ojos de Dios; y luego, cuando murió el cuerpo físico de ese mensajero, se cerró ese ojo de Dios; hasta que los siete ojos de Dios son abiertos durante las siete edades de la Iglesia gentil y son cerrados (abiertos y cerrados: un abrir y cerrar de ojos).

Hasta que llegamos al Día Postrero, en donde Cristo aparece en Apocalipsis, capítulo 1, con Sus dos ojos10. Porque este Cordero, que tiene siete cuernos (que son las siete edades de la Iglesia gentil) y siete ojos (cada uno en cada uno de los cuernos: cada uno en cada una de las edades), vean ustedes, ese Cordero en adición tiene Sus dos ojos, como todos los corderos; pero por cuanto tiene siete cuernos, en cada cuerno tiene un ojo.

Siempre un cuerno representa un poder, y eso ha sido cada una de las edades de la Iglesia gentil; ahí tenemos siete poderes manifestados, que son las siete edades de la Iglesia de Jesucristo con Sus siete ojos; pero ahora, para el tiempo final, viene con Sus ojos como llama de fuego, y son dos ojos como llama de fuego; y por cuanto ojos representa profetas, videntes, para el Día Postrero tenemos la promesa de los Dos Ungidos que están delante de la presencia de Dios, los Dos Ungidos, que son los Dos Olivos y Dos Candeleros que están delante de la presencia de Dios, que son los ministerios de Moisés y de Elías. Ahí tenemos los ojos como llama de fuego del Hijo del Hombre en Su Venida para el Día Postrero.

Y ahora, viene con Su rostro (¿cómo?) como el sol: viene resplandeciendo, porque Su Venida está prometida en Malaquías, capítulo 4, verso 2, como el Sol de Justicia. Dice11: “Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación…”.

También nos dice el salmista, hablándonos acerca de Dios como Sol, nos dice… Vamos a ver el Salmo 89, verso 15, vamos a ver lo que dice ahí. Dice:

“Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte;

Andará, oh Jehová, a la luz de tu rostro”.

¿Cómo viene en Apocalipsis, capítulo 1, verso 12 al 18; y en Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante? ¿Cómo viene? Vamos a ver cómo viene. Apocalipsis, capítulo 1, verso 12 en adelante, dice:

“Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro,

y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro (o sea que no viene como Sacerdote, sino que viene como Juez de toda la Tierra por causa de que Su cinto está sobre Su pecho).

Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego;

y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas”.

Ahora hemos visto que Sus ojos aquí son como llama de fuego.

Hemos visto que Sus pies son como bronce bruñido, refulgentes como en un horno; Sus pies de bronce. El bronce representa el juicio divino, y los profetas son el juicio divino; por lo tanto, Sus pies de bronce son los ministerios de los Dos Olivos, que son los ministerios de Moisés y de Elías.

“… refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas.

Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos…”.

Eso es la Palabra, el Mensaje de Cristo en el Día Postrero, que es el Mensaje del Evangelio del Reino, con el cual nos habla y nos revela todas estas cosas que deben suceder pronto; es esa Palabra creadora de Dios dándonos a conocer todas estas cosas, es esa Palabra de Cristo como Gran Voz de Trompeta hablándole a Su Iglesia; es la misma Voz de Cristo de Apocalipsis, capítulo 10, clamando como cuando ruge un león y siete truenos emitiendo sus voces; y acá está representada Su Voz, Su Palabra, Su Mensaje, en una espada que sale de Su boca.

“… y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza”.

¿Cómo viene? Con Su rostro como el sol.

En Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante, dice:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego”.

Ahí lo tenemos de nuevo con Su rostro como el sol; Él es el Ángel Fuerte que desciende el Cielo, Él es el Ángel que apareció en febrero 28 de 1963 en esta nube acompañado con los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil.

Si tornamos la foto hacia la derecha, encontraremos a este Ángel formando el cabello o cabellera blanca del Señor.

Con la Venida de este Ángel a la Tierra se forma o se cumple el simbolismo del cabello blanco del Hijo del Hombre; y el cabello blanco representa experiencia, representa que tiene la suficiente experiencia y madurez para, como Juez, juzgar justamente a todo ser humano, traer el juicio divino señalado para el tiempo final, hablar ese juicio divino, darlo a conocer en este tiempo final.

Y ahora, en la Corte Divina, vean ustedes, se llega al tiempo en que Cristo es manifestado como Juez de toda la Tierra.

En esta nube apareció ese Ángel que era diferente a los demás, el cual es Cristo, el Ángel Fuerte, envuelto en esa nube formada por ángeles; pues en Apocalipsis, capítulo 10, dice:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube (¿Cómo venía? Envuelto en una nube), con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego”.

Es el Hijo del Hombre siendo visto ahí en el cielo, conforme a como dijo Jesús en San Mateo, capítulo 24, verso 30 al 31, donde dice:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo (ahí tenemos la señal del Hijo del Hombre en el cielo); y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”.

Y ahí lo tenemos: viniendo sobre las nubes del cielo, nubes formadas por los siete ángeles mensajeros de las siete edades y el mismo Ángel Fuerte. Ahí tenemos esa nube misteriosa formada por ocho ángeles: los siete ángeles mensajeros de las siete edades y el Ángel que era diferente a los demás, el cual tiene el Séptimo Sello. Y dice:

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Ahora vean que luego de la manifestación de la señal del Hijo del Hombre en el cielo, ¿qué viene? Vienen los ministerios de los Ángeles del Hijo del Hombre, los ministerios de Moisés y Elías, los ministerios de los Dos Ungidos llamando y juntando a todos los escogidos de Dios; primeramente llamando a los escogidos de Dios entre los gentiles y colocándolos (¿dónde?) en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular; y ahí se abre una nueva dispensación: la Dispensación del Reino, la cual se entrelaza con la Dispensación de la Gracia.

Y todos los escogidos de Dios en este tiempo final son llamados y juntados en la Edad de la Piedra Angular, y reciben la revelación de la Segunda Venida de Cristo, la revelación del Ángel - de la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo resplandeciendo Su rostro como el sol, para así recibir la fe, o sea, la revelación, para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Y ahora, ¿cómo caminaremos en la Edad de la Piedra Angular en este tiempo final?

Cuando Cristo estuvo predicando, habló acerca de Juan el Bautista y dijo12: “Juan era antorcha que ardía; y ustedes quisieron caminar a su luz”; y de edad en edad encontramos que estos siete ángeles mensajeros han sido esa antorcha encendida, han sido esa mecha del candelero o candelabro de cada una de las edades, encendida esa mecha con el Espíritu de Cristo, y caminaron a Su luz los escogidos de cada edad; era la Luz de Cristo manifestada en el ángel mensajero de cada edad.

Vino el séptimo ángel mensajero de la séptima edad de la Iglesia gentil, el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el Elías que tenía que venir preparándole el camino al Señor, preparándole el camino al Séptimo Sello, preparándole el camino al Ángel que era diferente a los demás; vino y él fue ese Elías que había de venir. Y él era una luz, una antorcha encendida; él era la luz de la séptima edad de la Iglesia gentil, él era esa mecha que estaba en ese séptimo candelero, en esa séptima lámpara, encendida con el Fuego del Espíritu Santo alumbrando a todos los hijos e hijas de Dios en esa séptima edad; y muchos quisieron caminar a su luz, y estuvo muy bien.

Pero el Séptimo Sello siendo cumplido en el Día Postrero —que es la Venida del Ángel que tiene el Séptimo Sello— es la Luz de la Edad de la Piedra Angular y es la Luz del séptimo milenio y es la Luz de la séptima dispensación, la Dispensación del Reino, y por consiguiente es la Luz del mundo. El Séptimo Sello: la Segunda Venida de Cristo.

Él fue la Luz del mundo en Su Primera Venida y Él es la Luz del mundo en Su Segunda Venida.

Y ahora, vean ustedes que ese Séptimo Sello lo tiene ¿quién? El Ángel que era diferente a los demás, conforme a lo que dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página 469 [Los Sellos] cuando dice:

153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’. ¿Se acuerdan?

154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello, lo cual he mantenido como una pregunta en mi mente toda mi vida. Los otros Sellos significaron mucho para mí, desde luego; pero ustedes no se imaginan lo que ha significado este séptimo”.

¿Por qué? Porque ¿quién tiene el Séptimo Sello? El Ángel que era diferente a los demás.

Para cada ángel mensajero de las siete edades de la Iglesia gentil (los cuales se encuentran aquí en sus cuerpos teofánicos), para ser manifestados en la Tierra y tener sus ministerios tuvieron que estar manifestados (¿en qué?) en carne humana; y cuando terminan de estar en carne humana, van al Paraíso a vivir con el grupo que les tocó en su edad; son reunidos, es reunido cada mensajero (¿con quién?) con su pueblo, con el grupo de su edad.

Y ahora, para el Ángel que era diferente a los demás tener Su ministerio aquí en la Tierra y cumplirse el Séptimo Sello en la Tierra, pues tiene que venir en carne humana en este Día Postrero; y esa es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, el cual es Cristo viniendo en el Día Postrero. Es el Ángel del Pacto, el Verbo, regresando en el Día Postrero como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Por eso en Apocalipsis, capítulo 19, versos 11 al 21, tiene escrito en Su muslo y en Su vestidura este nombre: Rey de reyes y Señor de señores; dice también que Su nombre es el Verbo de Dios. Es el Verbo, el cual se hizo carne dos mil años atrás y fue conocido por el nombre de Jesús, y dijo13: “Yo soy. Yo soy la Luz del mundo; y el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la Luz de la vida”. Y Él sigue siendo la Luz del mundo; Él es el Ángel del Pacto, el Ángel de Luz.

Y ahora, encontramos que en el Día Postrero viene el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, viene nuevamente manifestado en el Día Postrero en el cumplimiento de Su Segunda Venida.

Y ahora, ¿cómo será? El precursor de la Segunda Venida de Cristo dice en la página 134 del libro de Los Sellos en español…

Recuerden que el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el que libertó al pueblo hebreo, que es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, es el Espíritu Santo; o sea, estando Dios en ese cuerpo teofánico, es conocido como el Espíritu Santo. Él es el varón vestido de lino blanco en la profecía de Ezequiel, capítulo 9; y en la profecía de Daniel14, cuando él vio a un varón sobre las aguas del río vestido de lino.

Y ahora, dice en la página 134 del libro de Los Sellos, dice:

142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como Rey de Reyes y Señor de Señores”.

¿Y cómo será eso? En la página 277 del libro de Los Sellos también dice, orando, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham:

[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

Ahora, ¿quién es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? Es el Espíritu Santo, es el Ángel del Pacto, es este Ángel que era diferente a los demás; es el varón vestido de lino fino y blanco en la profecía de Daniel sobre las aguas del río, y es el mismo varón vestido de lino blanco de la profecía de Ezequiel, capítulo 9.

Y ahora, ¿cómo vendrá? Porque Él tiene que venir para cumplir Su ministerio, Su ministerio mesiánico, primeramente en medio de Su Iglesia gentil y después en medio del pueblo hebreo. Página 256 del libro de Los Sellos en español dice:

121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Si conseguimos ese hombre, conseguiremos ¿a quién? Al Ángel del Pacto, al Ángel de Jehová, al Ángel que era diferente a los demás, manifestado en carne humana en el Día Postrero. Y ese Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es Jesucristo en Espíritu Santo, que es el Verbo, en el Día Postrero es la Luz del mundo para el séptimo milenio para todos los seres humanos, y para la Edad de la Piedra Angular y para la Dispensación del Reino; porque Él sigue siendo la Luz del mundo.

Es el Verbo la Luz del mundo en Su Primera Venida y en Su Segunda Venida también. Por eso es que dice el libro del profeta Habacuc, capítulo 2, verso 14, dice:

“Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”.

¿Cómo será llena del conocimiento de la gloria de Jehová? Por medio de la predicación del Evangelio del Reino se obtendrá el conocimiento de la Segunda Venida de Cristo, el conocimiento de la manifestación, de la gloria de Dios manifestada en la Tierra en la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; en Su manifestación en carne humana en un hombre de este tiempo final, en la manifestación de la Palabra encarnada en un hombre; en la manifestación del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, del Ángel que era diferente a los demás viniendo en carne humana en el Día Postrero y manifestándose por medio de ese instrumento de carne, que será un profeta: el profeta de la séptima dispensación, el profeta de la Dispensación del Reino, con el Mensaje del Evangelio del Reino.

Él es también el mensajero de la Edad de la Piedra Angular, él es el Ángel del Señor Jesucristo, del cual Cristo dice en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”. Él es el Ángel Mensajero que le trajo a Juan el apóstol la revelación del libro del Apocalipsis.

En la página 301 del libro de Los Sellos, hablando acerca de este Ángel Mensajero que le trajo a Juan la revelación apocalíptica, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

106. Noten bien: En el tiempo cuando Dios iba a librar al mundo antes del diluvio, Él mandó un águila (un águila es un profeta; ese águila que mandó fue, ¿quién?, el profeta Noé). Cuando decidió librar a Israel, también mandó un águila (¿Quién fue ese águila? El profeta Moisés). ¿No cree usted que cuando Juan estaba en la Isla de Patmos, este Mensaje era tan perfecto que aun no podía ser confiado a un ángel? Ahora, un ángel es un mensajero, pero ¿sabía usted que aquel mensajero era un profeta? (Y para los que no lo sabían, ahora lo saben). ¿Lo creen? (Claro que sí). Vamos a probarlo. Veamos Apocalipsis 22:9 para ver si no fue un águila. Él era un ángel, un mensajero, pero era un profeta, el cual reveló a Juan completamente este libro de Apocalipsis. Ahora veamos lo que Juan vio:

‘Yo Juan soy el que ha oído y visto estas cosas. Y después que hube oído y visto, me postré para adorar delante de los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

Y él (el ángel) me dijo: Mira que no lo hagas (ningún verdadero profeta recibiría adoración, o mensajero cualquiera): porque yo soy siervo contigo, y con tus hermanos los profetas, y con los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios’.

Apocalipsis 22:8-9”.

Ahora, pasando a la página 302, dice:

“107. Ahora, el Libro era tan importante, y es la Palabra de Dios. ¡Cuidado! Cuando la Palabra de Dios es revelada, tiene que ser traída por el profeta, porque solamente a él llega la Palabra de Dios”.

O sea, no puede ser traída por otro tipo de persona, tiene que ser el profeta ordenado por Dios para esa edad o para esa dispensación. Si es un Mensaje de una edad, pues viene por el mensajero de esa edad; si es un Mensaje para una dispensación, viene por un profeta dispensacional. Y este Ángel del Señor Jesucristo es un profeta dispensacional, el cual es el profeta de la Dispensación del Reino con el Mensaje del Evangelio del Reino.

Y con el Mensaje del Evangelio del Reino siendo predicado por ese profeta dispensacional, el misterio de la Segunda Venida de Cristo es abierto a todos los hijos de Dios; y así tenemos entonces la Luz del mundo resplandeciendo y alumbrándonos el alma, el entendimiento y todo nuestro ser, para pronto completarse el número de todos los escogidos de Dios en el Cuerpo Místico de Cristo; porque son llamados y juntados con ese Mensaje del Evangelio del Reino, con esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final.

Y así todos los escogidos de Dios en el Día Postrero estarán escuchando (¿qué?) esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, que estará (¿revelando qué?) revelando el misterio de la Venida del Ángel que era diferente a los demás, la Venida del Ángel Fuerte, la Venida de nuestro amado Señor Jesucristo, la Venida del Ángel de Jehová, del Ángel del Pacto, la Venida del Verbo hecho carne en el Día Postrero.

Ahora vean ustedes cómo nos dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo aquí en en este libro de Citas; encontramos en la página 47 un extracto del mensaje de “Las diez vírgenes”; aquí el verso 402 dice:

402 - “Y nosotros que vivimos y hayamos quedado hasta la venida del Señor…”.

Vean, los que hayamos quedado ¿hasta cuándo? Hasta la Venida del Señor. Hayamos quedado ¿hasta cuándo? Hasta la Venida de la Palabra encarnada en un hombre, hasta que hayamos quedado hasta la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

¿Y de dónde viene ese Jinete? Del occidente. Es en el occidente en donde se cumple la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Palabra, el Verbo, el Ángel del Pacto encarnado en un hombre, o sea, en Su Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular y de la Dispensación del Reino.

Dice: “… no evitaremos o impediremos a los que duermen. Esos preciosos (hermanos) que sellaron su testimonio con su sangre (esto fue durante las persecuciones, donde los mataban). ‘No impediremos o estorbaremos a los que duermen…’”.

Ellos no están muertos, sino que duermen, sus cuerpos murieron pero ellos están en el Paraíso, y están dormidos a esta dimensión pero están despiertos en la sexta dimensión. Así como la persona se duerme en su hogar; cuando se duerme, está dormido a este mundo, pero está despierto… pues algunas veces está soñando y está por otros lugares; está despierto en otra dimensión, pero dormido a esta dimensión terrenal.

Dice: “‘… porque sonará la trompeta’. Algo acontecerá, ese algo evangélico sonará...”.

¿Ese “algo evangélico” qué es? El Evangelio del Reino. ¿Sonando qué? Estará sonando algo:

“... ese algo evangélico sonará, el anuncio de Su venida”.

La Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final ¿qué estará anunciando?, ¿qué estará revelándole a la Iglesia de Jesucristo? Estará revelándole la Segunda Venida de Cristo, estará revelándole ese misterio.

Y los escogidos de Dios, cuando reciben esa revelación, dicen: “Ahora sí lo veo. ¡Y tan sencillo que es esto que ha sido anunciado, que ha sido profetizado que será la cosa más grande que Dios hará en este tiempo final!”. Porque cuando Dios promete algo grande para ser cumplido, lo cumple en forma sencilla.

Dice: ‘Y los muertos en Cristo resucitarán primero. Y nosotros los que vivimos y permanezcamos seremos transformados’. Parados allí (o aquí), y sentir un cambio; el pelo canoso se irá, las arrugas cesarán, cambiados en un momento, en un abrir de ojos. Y encontraremos a nuestros amados primero”.

Ahora podemos ver aquí cómo será en este tiempo final: la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta sonando y anunciando, revelando el misterio del Séptimo Sello, anunciando la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Ángel del Pacto (¿viniendo cómo?) viniendo en carne humana nuevamente.

Pero ese velo de carne en el cual estará el Verbo, la Palabra encarnada, no será el Señor Jesucristo, no será el mismo velo de carne que Él tuvo en Su Primera Venida; ese velo de carne será el Ángel del Señor Jesucristo en el Día Postrero.

Vean, en la página 13-A, verso 128, hablando de Su Venida dice [Citas]:

128 - “Ahora, ¿qué prometió Él? Vindicarse a Sí Mismo en un hombre, un cuerpo humano, como le hizo a Abraham: ‘Cuando el Hijo del Hombre…’. Sería el Hijo del Hombre, no el Hijo de Dios ahora; el Hijo de Dios (¿dónde?) en el Hijo del Hombre”.

O sea, el Ángel del Pacto, Jesucristo, el Hijo de Dios, dentro del Hijo del Hombre; o sea, dentro de un profeta; porque “Hijo del Hombre” es siempre un profeta.

Dice: “En el capítulo 1, versículo 2, de Ezequiel, Jehová llamó a Ezequiel el Hijo del Hombre, exactamente como Jesús se llamó a Sí Mismo”.

¿Cómo se llamó Él? El Hijo del Hombre, porque Él es un profeta. Ahora continuemos, dice:

“Ustedes entenderán eso a través de la enseñanza de la semana. Vean, ¿qué es el Hijo del Hombre? Profético (o sea, profeta). ¿Qué sería Malaquías 4? Un profeta. ¿Cuáles eran estas cosas que han de suceder en los últimos días? Ahora, Él no dijo cuándo, Él dijo que sucederían; sucedieron. Ahora… Él aún es el Hijo de Dios, el Hijo del Hombre, listo para ser revelado en los últimos días en el Trono de David como Hijo de David… / Él es esa Palabra y - y Él sólo está cambiando de máscara (solamente está cambiando, ¿de qué?, de velo de carne) de lo que no podía verse a lo que está absolutamente declarado, la Palabra hecha carne”.

¿Y qué es la Palabra hecha carne para el Día Postrero? La Venida del Ángel que era diferente a los demás.

Ahora podemos ver este gran misterio que está prometido para ser manifestado en este tiempo final.

Hemos visto esta promesa de la Venida de la Palabra encarnada en un hombre para este tiempo final; y es en este tiempo en donde Jesucristo, el Hijo de Dios, Jesucristo en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, viene encarnado; el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre, que es Su Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular y de la Dispensación del Reino.

Eso es la Venida del Séptimo Sello, eso es el Séptimo Sello siendo cumplido aquí en la Tierra, eso es el Ángel del Pacto que viene con Su rostro como el sol manifestado en el Día Postrero; y caminaremos a la Luz de Su rostro, caminaremos a Su Luz.

Vean ustedes, en Apocalipsis, capítulo 1, verso 12 al 18, y Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante, dice que este Ángel viene con Su rostro (¿cómo?) como el sol; y en Su manifestación en carne humana estará alumbrándonos el alma, el entendimiento y todo nuestro ser para caminar a la Luz de Su rostro, a la Luz del rostro del Ángel del Pacto, caminar a la Luz del rostro de Dios.

Leímos donde dice:

“Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte;

Andará, oh Jehová, a la luz de tu rostro”.

En San Mateo, capítulo 17, encontramos que Cristo llevó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos, y Su rostro resplandeció como el sol; y aparecieron, a cada lado del Señor, Moisés y Elías; porque Su Venida para el Día Postrero es con Su rostro como el sol resplandeciendo y alumbrando a todos los hijos e hijas de Dios para caminar en el camino de Dios en este Día Postrero; y viene con Sus Ángeles, que son los ministerios de Moisés y Elías siendo manifestados a través de carne humana, a través del mismo velo de carne donde estará el Verbo, la Palabra, encarnado en el Día Postrero.

O sea que en el mismo Ángel del Señor Jesucristo: el Ángel del Pacto (que es Jesucristo en Espíritu Santo) estará manifestado en carne humana y estará manifestando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez.

Ese es el misterio de la Venida del Ángel que era diferente a los demás, que tiene el Séptimo Sello; ese es el misterio del Séptimo Sello, ese es el misterio de la Venida de Cristo para el Día Postrero resplandeciendo Su rostro como el sol.

Su rostro como el sol resplandeciendo muestra a Cristo como Rey de reyes y Señor de señores, porque el sol es el astro rey y Cristo es el Rey de reyes y Señor de señores. Él viene resplandeciendo para alumbrar el entendimiento de todos los hijos e hijas de Dios y después del pueblo hebreo.

Y a los que habitaban en tinieblas y sombra de muerte…

Vean ustedes, los que vivieron en estas edades habitaron en un territorio donde hubo Luz manifestada por medio del mensajero de cada edad, donde estaba el candelabro con sus siete lámparas, ese candelabro encendido, alumbrando cada lámpara en cada edad. Cada edad con su mensajero alumbró a este mundo, y así hubo Luz en esas edades.

Pero ahora el pueblo que durante esas edades estuvo en tinieblas y sombra de muerte es la América Latina y el Caribe; y ahora en la América Latina y el Caribe la Edad de la Piedra Angular es manifestada, que es la edad de la Venida de la Palabra encarnada en un hombre, la Palabra encarnada en el Ángel Mensajero de Jesucristo, y resplandece en la América Latina y el Caribe.

A los asentados en tinieblas y sombra de muerte, Luz les resplandeció, allá en la tierra de Israel, en Zabulón y Neftalí, que fue el territorio correspondiente a Galilea; y resplandeciendo allá en Galilea, dice Galilea (¿de qué?) de los gentiles.

Y ahora, en Galilea de los gentiles (América Latina y el Caribe), al otro lado del Jordán (dice allá), Luz les resplandeció; y ahora acá está resplandeciendo la Luz de Dios en la América Latina y el Caribe, está resplandeciendo Cristo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Ángel que era diferente a los demás (que se encuentra en esta nube), en Su Venida en carne humana en Su Ángel Mensajero está resplandeciendo en la América Latina y el Caribe, y está alumbrándonos el entendimiento, y está llenándonos del conocimiento de todo el Programa Divino correspondiente a este tiempo final, todo el Programa Divino correspondiente a la Venida del Ángel que era diferente a los demás; que es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, Jesucristo en Espíritu Santo viniendo en el Día Postrero y manifestándose en Su Ángel Mensajero, y operando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez.

El Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, toma un velo de carne de este tiempo final para manifestarse y resplandecer en la América Latina y el Caribe; en ese mismo velo de carne coloca los ministerios de Moisés y de Elías.

Por eso es que el precursor de la Segunda Venida de Cristo, al estar precursando la Segunda Venida de Cristo habla de Jesús, habla de Moisés y habla de Elías; porque el Hijo del Hombre vendrá con Sus Ángeles, y Sus Ángeles son Moisés y Elías. Esos tres grandes ministerios: el ministerio de Jesús, el de Moisés y el de Elías, estarán manifestados aquí en la Tierra en carne humana.

Ya vimos que la Venida de la Palabra, del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 (que es la Venida de Cristo, la Venida del Ángel del Pacto), es cumplida en carne humana en un hombre de este tiempo; es cumplida Su Venida en carne humana; es la Palabra encarnada en un hombre, es el Verbo viniendo en carne humana en el Día Postrero.

¿Y qué será el ministerio de Elías por quinta vez en este planeta Tierra? El precursor de la Segunda Venida de Cristo, en la página 399 del libro de Los Sellos, en la pregunta número 11 que le hicieron…, la cual dice así:

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos (o sea, ese es el quinto Elías, uno de los Dos Olivos), ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(La contestación fue):

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu…”.

¿Un hombre de qué tiempo? No el Elías primero, que vivió en la tierra de Israel, porque ese es un hombre de otro tiempo pasado. Él dice:

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu; porque allá, cuando Elías ya había subido y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

Y ahora, en un hombre de este tiempo vendrá el ministerio de Elías manifestado por quinta ocasión.

Cuando el ministerio de Elías pasó de Elías a Eliseo, donde Elías había terminado, donde Elías había hecho su última obra, que era abrir el Jordán, luego Eliseo se paró frente al Jordán, de regreso, y lo abrió de nuevo, con el manto de Elías15. El manto representa la Palabra, la cual también es la Espada de dos filos.

Y ahora, Elías en su cuarta manifestación estuvo abriendo los Sellos, abrió hasta el Sexto Sello; y luego encontramos que se fue y nunca abrió el Séptimo Sello. Pero cuando regrese el ministerio de Elías por quinta vez, donde Elías había terminado, ahí continuará Elías en su quinta manifestación, y abrirá el Quinto Sello; porque Elías viene con Moisés, Elías viene con el Hijo del Hombre.

Elías, vean ustedes, viene en el Día Postrero como uno los Dos Olivos, y también viene Moisés como el otro de los Dos Olivos. Esos son los dos grandes ministerios de los Ángeles del Hijo del Hombre, que estarán manifestados en carne humana en el mismo velo de carne donde esté el Ángel del Pacto manifestado; porque el único que tiene ministerios es el Ángel del Pacto, que es el Espíritu Santo, el cual es Jesucristo en Espíritu Santo; por consiguiente, el único que puede manifestar el ministerio de Elías por quinta vez es el Espíritu Santo, es Jesucristo viniendo manifestado en carne humana en el Día Postrero.

Dice la Escritura en Primera de Pedro, capítulo 1, versos 10 en adelante, vamos a ver lo que dice ahí:

“Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación,

escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos (el Espíritu de Cristo era el que estaba en los profetas del Antiguo Testamento; dice), el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos.

A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles”.

Porque los ángeles del Cielo no son enviados para predicar el Evangelio, sino son enviados para predicar el Evangelio: seres humanos.

Los siete ángeles mensajeros son siete hombres enviados por Dios, cada uno para cada una de las siete edades de la Iglesia gentil; y el Ángel del Señor Jesucristo para la Edad de la Piedra Angular es un profeta: el profeta de la Dispensación del Reino, enviado para predicar el Mensaje del Evangelio del Reino, el Mensaje eterno, el cual está prometido para ser predicado a todos los moradores de la Tierra, conforme a Apocalipsis, capítulo 14, verso 6 en adelante, donde dice:

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,

diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado…”.

¿Y quién es el que anuncia el día de venganza del Dios nuestro?, ¿quién es el que anuncia que la hora del juicio divino ha llegado? Es el Ángel del Señor Jesucristo ungido con el Espíritu de Cristo, en donde estarán manifestados los ministerios de Jesús, de Elías y de Moisés; y eso es la predicación del día venganza del Dios nuestro cuando él anuncia el juicio divino que viene sobre la raza humana, y lo anuncia con el Mensaje del Evangelio del Reino.

Viene predicando el día de venganza del Dios nuestro, para unos; y viene predicando el tiempo y día de redención del cuerpo físico para los escogidos de Dios; viene anunciándoles a los hijos e hijas de Dios que seremos transformados en la Edad de la Piedra Angular, en el Día Postrero, en la Dispensación del Reino; en el Día Postrero, que es el séptimo milenio, pues Cristo dijo: “… y yo le resucitaré en el Día Postrero”; y el Día Postrero es el séptimo milenio, es llamado también el Día del Señor. Y después que los muertos en Cristo sean resucitados, nosotros los que vivimos seremos transformados.

Y antes de la resurrección y transformación nuestra, ¿viene qué? La Gran Voz de Trompeta sonando y revelando estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final; o sea, viene Cristo manifestado en Espíritu Santo en Su Ángel Mensajero, operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús; y viene proclamando el Mensaje Final, el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino; y con ese Mensaje viene revelando el misterio de Su Venida, Su Venida a Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino y Día Postrero (o sea, séptimo milenio); y así viene mostrándole a Su pueblo, a Su Iglesia, el gran misterio del Séptimo Sello, el gran misterio de Su Venida.

El misterio de Su Venida, de Su Primera Venida, vean ustedes, fue la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob (el cual libertó al pueblo hebreo) viniendo en carne humana, en un velo de carne llamado Jesús; ese fue el misterio de la Primera Venida de Cristo, y muchos tropezaron en ese velo de carne en el cual se manifestó; fue un joven carpintero de Nazaret, o sea, fue en un obrero de la construcción en donde se cumplió la Venida del Ángel del Pacto.

Y ahora, en la Venida del Ángel del Pacto en el Día Postrero, por segunda vez velado y revelado en carne humana, algunos tropezarán porque dirán: “Pero es que yo no lo estaba esperando así”. Pero así estaba ordenado por Dios para ser cumplido.

Y el precursor de la Segunda Venida de Cristo dijo: “Cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”; o sea, en un hombre de este tiempo final. Esa es la promesa de la Venida del Ángel del Pacto, de la Venida del Verbo para el Día Postrero.

Y ese velo de carne será el Ángel del Señor Jesucristo, el cual es el profeta de la Dispensación del Reino, es un profeta dispensacional, en el cual vendrá el Ángel del Pacto manifestando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús.

En la página 449 del libro de Los Sellos en español, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“54. El único Espíritu que ha estado sobre la Tierra, que yo sepa, tendría que ser Elías, como fue en su tiempo; y así fue predicho que sería, porque su Espíritu fue nada menos que el Espíritu de Cristo. Cuando Cristo vino, Él fue la plenitud, fue el Dios de los profetas”.

Ahora podemos ver el misterio de la venida de Elías: es el Espíritu Santo, el cual estuvo en el profeta Elías, en el profeta Eliseo, en el profeta Juan el Bautista, en el profeta William Marrion Branham, operando el ministerio de Elías en diferentes ocasiones y en diferentes velos de carne.

Y para el Día Postrero Elías vendrá por quinta vez; y eso es la Venida del Espíritu Santo en otro hombre manifestando el ministerio de Elías por quinta vez; y manifestando el ministerio de Moisés por segunda vez, porque tenemos la promesa que Moisés vendrá en el tiempo final.

Por lo tanto, eso es el Espíritu Santo viniendo en carne humana en un hombre operando el ministerio de Moisés por segunda vez. Y tenemos la promesa de que Jesús vendrá en el Día Postrero; y Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.

Cuando le apareció a Saulo de Tarso, le dijo en esa Columna de Fuego: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. Saulo sabía que aquella Luz era la misma que le había aparecido al profeta Moisés y le había dicho: “Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”, y había libertado al pueblo hebreo por medio de Moisés.

Y ahora, le apareció a Saulo de Tarso y le dice a Saulo de Tarso que Saulo lo está persiguiendo. ¿Cómo puede ser eso? Porque estaba persiguiendo a todos los creyentes en Cristo, estaba persiguiendo a la Iglesia de Jesucristo; y el que persigue a la Iglesia de Jesucristo por consiguiente está persiguiendo a Cristo; porque Cristo está en Su Iglesia, y Su Iglesia es Su Cuerpo Místico de creyentes.

Porque cualquiera que persiga a uno de estos pequeñitos, ¿a quién está persiguiendo? A Cristo; y cualquiera que le dé un vaso de agua fresca a uno de estos pequeñitos, Cristo dijo: “A mí lo ha hecho” y “no perderá su recompensa”16.

En el juicio de las naciones de San Mateo, capítulo 25, cuando son juzgadas, juzgados los cabritos y juzgadas las ovejas, a los cabritos les dice: “Apartaos de mí, obradores de maldad, apartaos de mí”, dice, y los echa al fuego eterno. ¿Por qué? Dice: “Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; estuve en la cárcel, y no me visitasteis”; y así sigue enumerándoles un sinnúmero de cosas que ellos no hicieron.

Y entonces ellos dicen: “¿Cuándo te vimos con hambre, y no te dimos de comer; con sed, y no te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos desnudo, y no te cubrimos?, ¿cuándo te vimos en la cárcel, y no te visitamos?, ¿cuándo te vimos con algunas de estas necesidades, y no te servimos?”. Vean... “¿Y cuándo te vimos forastero...?”.

“Entonces el Rey dirá a los de su derecha…”.

Primero les habla a los de la derecha; pero a los de la izquierda, ¿qué dice?:

“Entonces dirá también a los de la izquierda (capítulo 25, verso 41 en adelante, de San Mateo): Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.

Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;

fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.

Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?

Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.

E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna”.

Ahora, vean que los que no han ayudado a los hijos e hijas de Dios, a la Iglesia de Jesucristo en sus diferentes etapas o edades, teniendo la oportunidad de ayudar, pierden la bendición de entrar a la vida eterna.

Por eso es que encontramos que la Iglesia de Jesucristo ha tenido necesidades: los miembros del Cuerpo Místico de Cristo han tenido diferentes necesidades para que así también tengan oportunidad muchas personas que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida, tengan la oportunidad de servirles a los escogidos de Dios, y los nombres de esas personas permanecer escritos en el Libro de la Vida. No en la sección del Libro de la Vida del Cordero, porque a esa sección solamente pertenecen los escogidos de Dios; pero hay otra sección en donde hay millones de seres humanos escritos allí, y que en las diferentes etapas de la Iglesia de Jesucristo han tenido la oportunidad de servirles a los escogidos de Dios.

Y de edad en edad encontramos que se encuentran muchos de ellos en el grupo de las vírgenes fatuas, que son cristianos profesantes pero que no han recibido el Espíritu Santo y, por consiguiente, no han recibido el nuevo nacimiento; pero esas personas tendrán la oportunidad de vivir eternamente, porque después del Juicio Final saldrán a vida eterna; serán juzgados pero entrarán a la vida eterna.

Y aquí tenemos un juicio el cual es aplicado a las naciones como naciones, y será aplicado en este tiempo final; y es aplicado a personas también como individuos en este tiempo final; y es aplicado a individuos también en el Juicio Final, porque ahí aparecerán los que vivieron durante las diferentes edades, y serán juzgados por Cristo y Su Iglesia.

La Iglesia de Jesucristo, desde antes de la gran tribulación y desde antes del Reino Milenial, ya tendrán vida eterna y tendrán un cuerpo eterno; por lo tanto, ya ellas entrarán —las vírgenes prudentes— a vida eterna, con un cuerpo eterno. Cuando reciban la Venida del Esposo y entren con Él a las Bodas, y luego se cierre la puerta, ya entrarán a vida eterna; tendrán un cuerpo nuevo: serán transformados los vivos en Cristo y resucitados los que han partido, y ya entrarán a eternidad física también.

Y ahora, vean ustedes, habrá personas que sus nombres serán borrados ¿por qué? Porque tuvieron la oportunidad de ayudar a los escogidos de Dios, a la Iglesia de Jesucristo, y no lo hicieron; pero muchos también entrarán a vida eterna ¿por qué? Porque ayudaron a los hijos de Dios, a los escogidos de Dios, a la Iglesia de Jesucristo, a los miembros del Cuerpo Místico de Cristo; y por cuanto lo hicieron a estos pequeñitos (que son los escogidos de Dios), Cristo dice: “A mí lo hicisteis”, y entrarán a vida eterna.

Cristo dijo: “Cualquiera que diere un vaso de agua fresca, fría, a uno de estos mis pequeñitos, no perderá su recompensa”. Y la recompensa de Cristo es vida eterna; no hay una recompensa más grande que la vida eterna.

Ahora, podemos ver que para este tiempo final también habrá personas que ayudarán a los escogidos de Dios. Por eso es que nosotros tendremos algunas necesidades, ya sea económicas o de alguna otra índole, y aparecerán personas las cuales nos ayudarán; y Dios obra en eso para que esas personas reciban la bendición de la vida eterna.

Quizás alguna otra persona podrá decir que somos nosotros los que estamos beneficiándonos, pero no es así: el que se está beneficiando es el que nos esté ayudando, porque la recompensa de Cristo es vida eterna.

Por eso, cuando lleguen esos momentos, ustedes permitan que les ayuden, porque estarán permitiendo que la bendición de Dios llegue a esas personas para que puedan vivir eternamente, para que sus nombres no sean borrados del Libro de la Vida; pues esas personas tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida.

Así que recuerden: todas esas personas que estarán ayudando a la Iglesia de Jesucristo en nuestra edad serán personas como aquellas que ayudaron a la Iglesia de Jesucristo en las edades pasadas; por lo tanto, reconozcan que esas personas tienen sus nombres (¿dónde?) en el Libro de la Vida.

Y ahora, los que reciben la Palabra, reciben el Mensaje, lo creen con toda su alma y entran al Cuerpo Místico de Cristo, entonces reconozcan que esas personas tienen sus nombres escritos en la sección del Libro de la Vida del Cordero.

Ahora podemos ver que para este tiempo final la Luz del Séptimo Sello —que es la Luz de la Segunda Venida de Cristo, la Luz de la manifestación del Ángel que era diferente a los demás, la Luz del Ángel del Pacto, la Luz de Jesucristo viniendo en Espíritu Santo manifestado en carne humana, la Luz de la Palabra hecha carne— estará resplandeciendo ¿dónde? En la América Latina y el Caribe en este tiempo final.

Y los asentados en tinieblas y sombra de muerte en el territorio latinoamericano y caribeño: recibirán la misma bendición, la misma manifestación cuando fue la Luz manifestada allá en Zabulón y Neftalí: vieron la Luz manifestada resplandeciendo; y a medida que Jesucristo predicaba, la Luz resplandecía y les alumbraba el alma y el entendimiento; y los escogidos de Dios de esos territorios decían: “¡Tú eres el Cristo, Tú eres el Mesías, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel!”; o sea que recibían la revelación de quién era Jesucristo, recibían la revelación de quién era el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre de aquel tiempo, llamado Jesús de Nazaret.

Y ahora, miren ustedes, fue en un hombre de ese territorio donde la Luz resplandeció, la Luz de la Primera Venida de Cristo. La Luz del Ángel de Jehová, del Ángel del Pacto, estuvo resplandeciendo por medio de ese hombre llamado Jesús de Nazaret; y resplandeció en todo el territorio de Israel. Era el territorio que tenía la promesa de la Primera Venida de Cristo, la Venida del Ángel del Pacto, la Venida del Verbo hecho carne en medio del pueblo hebreo, como dice San Juan, capítulo 1, verso 14, donde dice: “Y aquel Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”; y lo conocimos por el nombre ¿de quién? De Jesús, Jesús de Nazaret, nuestro amado Salvador; pero miren quién era el que estaba dentro de aquel cuerpo de carne.

Él dijo en una ocasión: “Abraham deseó ver mi día; lo vio, y se gozó”. Le decían: “No tienes cincuenta años, ¿y dices que has visto a Abraham?”. Él les dice: “Antes que Abraham fuera, yo soy”17.

¿Y cómo era posible que fuera antes de Abraham, y había nacido en Belén de Judea Su cuerpo físico, hacía unos 30…, de 30 a 33 años? Era posible, porque aunque Su cuerpo físico no estaba en aquel tiempo todavía, Él estaba en Su cuerpo teofánico, que es un cuerpo parecido a nuestro cuerpo pero de otra dimensión, llamado el Verbo de Dios, llamado el Ángel de Jehová, llamado el Ángel del Pacto, el cual libertó al pueblo hebreo.

Y ahora descubrimos que el que libertó al pueblo hebreo de Egipto fue nuestro amado Señor Jesucristo estando en Su cuerpo teofánico; y ahora descubrimos que el que creó todas las cosas fue nuestro amado Señor Jesucristo estando en Su cuerpo teofánico.

Eso, vean ustedes, lo muestra aquí San Juan, capítulo 1, verso 1 en adelante, dice:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Éste era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”.

O sea que todo fue hecho por Él, por el Verbo, que era con Dios y era Dios; o sea, Dios en Su cuerpo teofánico: Su cuerpo teofánico es llamado el Verbo de Dios.

Y ahora, Dios con Su cuerpo teofánico es Dios con el Verbo: Dios con Su cuerpo de la sexta dimensión; y Dios con Su cuerpo de la sexta dimensión y desde ese cuerpo creó todas las cosas, habló a existencia toda la Creación, cada cosa en su debido momento. ¿Y luego qué hizo? Dice el verso 14, de San Juan, capítulo 1:

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros…”.

Se vistió de un cuerpo de carne de esta dimensión, el cual nació en Belén de Judea por medio de la virgen María y fue llamado Jesús.

El que estaba dentro de ese cuerpo de carne era el Verbo, que había creado todas las cosas; el Verbo, que era con Dios y era Dios. Era el Dios Todopoderoso en Su cuerpo teofánico, el cual se creó un cuerpo en el vientre de María, el cual nació en Belén de Judea y en el cual habitó el Dios creador de los Cielos y de la Tierra.

Dice Isaías, capítulo 7, verso 14: “He aquí el mismo Señor…”, “Porque el mismo Señor…”, vamos a ver.

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”.

¿Qué significa Emanuel? Dios con nosotros. Era Dios con nosotros en la forma de un hombre, en la forma de un profeta.

San Pablo en Primera de Timoteo, capítulo 3, verso 16, dice: “Sin contradicción, grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido manifestado en carne, ha sido visto de los ángeles, ha sido recibido en gloria y ha sido predicado a los gentiles”.

La predicación del Evangelio de la Gracia lo que revela es la Venida de Dios, del Verbo hecho carne en el velo de carne llamado Jesús.

Eso es la Primera Venida de Cristo: es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, del Verbo, de la Palabra hecha carne en un hombre. Y eso es la Segunda Venida de Cristo también: la Venida del Verbo, del Ángel del Pacto, de la Palabra encarnada en un hombre de este tiempo final, que es el Ángel del Señor Jesucristo; en el cual estará manifestado el Verbo, la Palabra, Cristo en Espíritu Santo, llevando a cabo Su Obra correspondiente al Día Postrero, y resplandeciendo en el Día Postrero en la América Latina y el Caribe, para resplandecer también en el mundo entero.

Resplandecerá en medio del pueblo hebreo, porque el pueblo hebreo tiene la promesa que resplandecerá el Sol de Justicia a ellos también; y eso es la Venida del Ángel de Jehová, del Ángel del Pacto, de Jesucristo viniendo manifestado en un velo de carne de este tiempo final.

Pero ese velo de carne no es el Señor Jesucristo, tampoco es el profeta Moisés y tampoco es el profeta Elías. Ese velo de carne, llamado el Ángel de Jesucristo, es un hombre de este tiempo, el profeta de la Dispensación del Reino y de la Edad de la Piedra Angular, donde estará Jesucristo en Espíritu Santo manifestado operando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez.

O sea que el Señor es el Ángel del Pacto, Jesucristo en Espíritu Santo, pero el velo de carne no es el Señor; él es solamente el Ángel del Señor Jesucristo.

Por eso fue que cuando Juan quiso adorarlo él no le permitió, no le aceptó esa adoración, porque él es un profeta, un consiervo de todos los profetas, un consiervo de Juan; por lo tanto él no recibirá adoración, él no la aceptará. “Adora a Dios”, dijo el Ángel al apóstol San Juan en dos ocasiones18.

Esto es porque el Padre se requiere que sea adorado en espíritu y en verdad. Los verdaderos adoradores adorarán al Padre (¿cómo?) en espíritu y en verdad, porque tales adoradores busca el Padre que le adoren19.

Estamos viviendo en el tiempo más glorioso de todos los tiempos. Estamos viviendo en el tiempo en donde la Luz del Séptimo Sello está resplandeciendo en la América Latina y el Caribe; y los asentados en tinieblas y sombra de muerte, en la América Latina y el Caribe, Luz les está resplandeciendo, para alumbrarnos el entendimiento en nuestra alma y en nuestro espíritu y en todo nuestro ser, y así poder ver el cumplimiento de la Venida del Ángel que era diferente a los demás, velado en carne humana y revelado a través de carne humana en este Día Postrero; podamos ver la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis, capítulo 10, viniendo en carne humana en el Día Postrero; podamos ver al Ángel de Jehová, al Ángel del Pacto, Jesucristo en Espíritu Santo, el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre en este tiempo final como la Luz del Séptimo Sello resplandeciendo.

Cristo es la Luz del Séptimo Sello resplandeciendo por medio de carne humana en Su Ángel Mensajero para alumbrar todo el séptimo milenio y todo ser humano que vive en este planeta Tierra en este tiempo, y todos los que vivirán durante el glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y ahora, ¿quiénes son y dónde están los que estarían viendo en el Día Postrero la Luz del Séptimo Sello resplandeciendo? Aquí estamos. Estamos viendo la Luz del Séptimo Sello resplandeciendo en la América Latina y el Caribe, en la Edad de la Piedra Angular y en la Dispensación del Reino, y en el Día Postrero, o sea, el séptimo milenio, si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene.

Que las bendiciones del Séptimo Sello resplandeciendo con Su Luz sean sobre todos ustedes y sobre mí también; y pronto los que faltan por ser llamados y recogidos, los escogidos que faltan, sean llamados y recogidos, y se complete el número de los escogidos de Dios en el Cuerpo Místico de Cristo; y los muertos en Cristo resuciten en cuerpos eternos, y nosotros los que vivimos seamos transformados; y todos con el cuerpo eterno, luego de estar de 30 a 40 días aquí en ese cuerpo, seamos llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, en la Casa de nuestro Padre celestial. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención, amados amigos y hermanos presentes, y los que por medio de esta conferencia grabada en video verán y escucharán esta conferencia: Que las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo sean sobre todos ustedes, y pasen todos muy buenas tardes.

Dejo nuevamente con nosotros al reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar nuestra parte en esta ocasión, dándole gracias a nuestro amado Señor Jesucristo por LA LUZ DEL SÉPTIMO SELLO resplandeciendo en la América Latina y el Caribe entre nosotros en este tiempo, en este Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular.

Con nosotros el reverendo Miguel Bermúdez Marín.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos.

“LA LUZ DEL SÉPTIMO SELLO”.

[Revisión enero 2019]

1 Éxodo 1:15-17

2 San Mateo 2:16-18

3 Daniel 2:31-35

4 2 Pedro 3:8; Salmo 90:4

5 San Mateo 14:25-26; San Marcos 6:48-49

6 San Mateo 14:27; San Marcos 6:50

7 Joel 2:28-29; Hechos 2:16-18, Hechos 2:1-21

8 Zacarías 4:10

9 1 Corintios 15:51-52

10 Apocalipsis 1:14

11 Malaquías 4:2

12 San Juan 5:35

13 San Juan 8:12

14 Daniel 12:5-7

15 2 Reyes 2:6-14

16 San Mateo 10:42

17 San Juan 8:56-58

18 Apocalipsis 19:10, 22:9

19 San Juan 4:23-24

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