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Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes y radioyentes. Es para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión en Oaxaca, en la República Mexicana, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra profética, para así ver nosotros dónde nos encontramos en este tiempo conforme al Programa de Dios y así ver nosotros la bendición que Dios tiene para nosotros en este tiempo final; y así con todos ustedes compartir esta bendición tan grande que Dios tiene para los latinoamericanos y caribeños que viven en este Día Postrero, con los cuales y para los cuales quiero hablar directamente sobre el tema: “LA PALABRA…”, en la Palabra profética quiero hablar sobre el tema: “LA OBRA DE LA TROMPETA FINAL”.

Y leemos en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 en adelante, donde dice:

“Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.

Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.

He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados,

en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria”.

Nuestro tema es: “LA OBRA DE LA TROMPETA FINAL”.

En este pasaje bíblico que hemos leído del apóstol San Pablo escribiéndole a la iglesia de los corintios en Asia Menor, les habla de la resurrección de los muertos en Cristo, les habla también de los que están vivos y serán transformados, y les habla también del tiempo en que eso va a suceder, lo cual es el tiempo en donde la Trompeta Final estará sonando para así obtener nosotros la transformación de nuestros cuerpos y así ser a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo; promesa que está hecha por Dios tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento.

Jesucristo también habló de la resurrección de los muertos creyentes en Él en San Juan, capítulo 6, versos 39 al 40, y dijo:

“Y ésta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.

Y ésta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”. El mismo Jesucristo habla acerca del Día Postrero y dice que Él resucitará a los que han creído en Él, los resucitará en el Día Postrero si sus cuerpos físicos han muerto; pero si están vivos, San Pablo dice que seremos transformados.

Y ahora, esto está prometido para el Día Postrero, conforme a las palabras de Cristo cuando dice: “… y yo le resucitaré en el Día Postrero”.

Y ahora, ¿qué es el Día Postrero?, ¿cuál es el Día Postrero?

San Pedro nos dice en su segunda carta, capítulo 3, verso 8: “Porque un día es como mil años, y mil años como un día”. Vamos a leerlo directamente de la Escritura, para que tengan ese pasaje claro. Dice Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8:

“Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”.

Un día delante de Dios, para los seres humanos aquí en la Tierra son mil años; y mil años de los seres humanos aquí en el planeta Tierra es solamente un día delante de Dios.

Por eso es que el apóstol San Pedro y el apóstol San Pablo, hablándonos de aquellos días de Jesucristo y Su ministerio terrenal, y luego hablándonos de la Venida del Espíritu Santo, nos dicen que aquellos eran los postreros días que habían comenzado.

¿Y cómo pueden ser los postreros días aquellos días en donde Jesús estaba predicando si ya han transcurrido dos mil años aproximadamente? Vean cómo dice San Pablo en Hebreos, capítulo 1, verso 1 en adelante:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo”.

Dice que nos habló por medio de Su Hijo en los postreros días.

¿Y cómo pueden ser aquellos días en que Jesucristo estaba predicando, cómo pueden ser los días postreros, si ya han transcurrido de aquellos días hasta este tiempo dos mil años? Es que un día delante del Señor es como mil años para nosotros. Y cuando la Escritura nos habla de los días postreros son los días postreros delante de Dios, que para los seres humanos representan los tres milenios postreros; y los tres milenios postreros son el quinto milenio, el sexto milenio y el séptimo milenio.

Y el quinto milenio comenzó cuando Jesucristo tenía de 4 a 7 años de edad. Por lo tanto, el ministerio de Jesucristo (a través del cual Dios estuvo hablándole al pueblo hebreo) fue realizado en los días postreros, en el primero de los días postreros delante de Dios, que es en el primero de los milenios postreros de los seres humanos.

Y ahora, también Pedro, cuando recibieron el Espíritu Santo el Día de Pentecostés..., en donde muchas personas que escuchaban a estas 120 personas hablando las maravillas de Dios (y todas las personas entendiendo en su propio idioma) se preguntaban qué significaba aquello que ellos estaban viendo y escuchando; y algunos de los que estaban allí escuchando esas cosas dijeron: “Es que están llenos de mosto (o sea, están borrachos)”; pero no era que ellos estaban borrachos, sino que se estaba cumpliendo la profecía prometida para aquel tiempo de la Venida del Espíritu Santo, del Espíritu de Dios.

Y ahora Pedro se pone en pie con los once apóstoles, dice el libro de los Hechos, capítulo 2, verso 14 en adelante; y dice así la Escritura:

“Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día (o sea, era de 8 a 9 de la mañana).

Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:

Y en los postreros días, dice Dios,

Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,

Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;

Vuestros jóvenes verán visiones,

Y vuestros ancianos soñarán sueños;

Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días

Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán”.

¿Para cuándo Dios había prometido por el profeta Joel que derramaría de Su Espíritu sobre toda carne? Pedro dice:

“Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:

Y en los postreros días…”.

¿Cuándo?

“Y en los postreros días, dice Dios,

Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne…”.

La promesa de la Venida del Espíritu Santo era para los postreros días delante de Dios, que son los milenios postreros para la raza humana.

Los postreros días son el quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio. Y si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, ya estamos en el séptimo milenio, y por consiguiente ya estamos en el Día Postrero delante de Dios.

¿En dónde Dios estará llamando y juntando Sus hijos en el Día Postrero, o sea, el séptimo milenio? En el territorio que corresponde a ese llamado divino, prometido en la Escritura como el llamado de la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final.

Ahora, ¿qué es la Trompeta Final? Veamos lo que es una trompeta aquí en la Biblia. Dice Primera de Corintios, capítulo 14, verso 8, que si la trompeta da sonido incierto, ¿cómo nos apercibiremos para la batalla?

“Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla?”.

Por lo tanto necesitamos escuchar que esta Final Trompeta, que esta última Trompeta, dé un sonido, un Mensaje cierto, verdadero a los seres humanos.

Y ahora vamos a ver qué es esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final: En Apocalipsis, capítulo 1, versos 10 al 11, el apóstol San Juan nos dice la experiencia que tuvo y dice:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor…”.

No en el cuerpo físico, sino en el espíritu, o sea, en su cuerpo teofánico él fue transportado al Día del Señor; fue transportado del primer día delante de Dios (que era el quinto milenio), en el cual él vivía (y él vivía en el primer siglo del quinto milenio, que es el primero de los tres días postreros delante de Dios), y fue transportado al Día Postrero, o sea, al séptimo milenio, que es el Día del Señor delante de Dios. Dice:

“… y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta…”.

Aquí tenemos esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final. Y vamos a ver qué es esta Gran Voz de Trompeta aquí:

“… que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

¿Quién es el Alfa y Omega?, ¿quién es el primero y el último? Nuestro amado Salvador Jesucristo; Él es el primero y Él es el último, Él es el Alfa y Él es la Omega. Es la Voz de Jesucristo nuestro Salvador hablando en el Día Postrero (o sea, en el séptimo milenio) y llamando y juntando a todos Sus escogidos para la transformación de nuestros cuerpos en este tiempo final.

Ahora, ¿qué estará hablando esa Gran Voz de Trompeta, la Voz de Cristo, en el Día Postrero, con lo cual nos llamará, nos juntará y nos preparará para ser transformados y raptados en este Día Postrero e ir a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo? Es muy importante conocer qué es lo que estará hablando, ya que esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final es la Voz de Cristo hablando en el Día Postrero.

Y ahora, veamos lo que dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página 47 del libro de Citas y verso 402; dice:

402 - “Y nosotros que vivimos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, no evitaremos o impediremos a los que duermen. Esos preciosos que sellaron su testimonio con su sangre. ‘No impediremos o estorbaremos a los que duermen, porque sonará la trompeta’. Algo acontecerá, ese algo evangélico sonará, el anuncio de Su venida”.

¿Qué es lo que la Trompeta Final o Trompeta de Dios o Gran Voz de Trompeta estará hablando, ya que esa Trompeta de Dios o Gran Voz de Trompeta es la Voz de Cristo hablando en el Día Postrero a Sus hijos?, ¿qué estará hablando? Estará hablándole a Su pueblo la Segunda Venida de Cristo.

Ese es el misterio que le estará hablando, revelando la Voz de Cristo en el Día Postrero a Su Iglesia, a todos los hijos e hijas de Dios; y con ese Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino nos estará revelando el misterio de Su Venida, nos estará revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, para llamar, juntar y preparar a Sus escogidos para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Ahora, hemos visto lo que es la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final: es la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino revelando, proclamando la Segunda Venida de Cristo en este Día Postrero.

Ese es el misterio más grande de todos los misterios del Cielo y de la Tierra, que no había sido revelado en tiempos, edades y dispensaciones pasadas, pero que sería revelado a la Iglesia de Jesucristo en este tiempo final.

Y es por medio del Mensaje del Evangelio del Reino, que es la Gran Voz de Trompeta, que ese misterio es dado a conocer a todos los hijos e hijas de Dios, a todos los escogidos de Dios; y con ese misterio siendo revelado son llamados y juntados todos los escogidos de Dios.

Y ahora, ¿dónde son llamados y juntados los escogidos de Dios? Como edad, en la Edad de la Piedra Angular; como dispensación, en la Dispensación del Reino; y como territorio, es en la América Latina y el Caribe donde el llamado de la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final estará sonando, y estará llamando y juntando a todos los escogidos de Dios en este tiempo final (que es el Día Postrero o séptimo milenio o Día del Señor), en donde Él con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino estaría revelándonos el misterio de la Segunda Venida de Cristo y estaría con ese misterio revelado dándonos el llamado final para los hijos de Dios; estaría llamando y juntando a todos Sus hijos, a todos Sus escogidos, que en su mayoría estarán viviendo en la América Latina y el Caribe.

Algunas personas pensaron que Dios se había olvidado de la América Latina y el Caribe y sus habitantes, pero no ha sido así. Dios tenía la mejor parte, la bendición más grande para los latinoamericanos y caribeños: Dios tenía la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta sonando en la América Latina y el Caribe llamando Sus escogidos latinoamericanos y caribeños en este Día Postrero.

Es en medio de los latinoamericanos y caribeños que Cristo llama y junta a Sus escogidos, porque la América Latina y el Caribe tiene los escogidos de Dios del Día Postrero que serían llamados y juntados con la Gran Voz de Trompeta, con esa Trompeta Final, para luego ser transformados y ser iguales a Jesucristo, ser a imagen y semejanza de nuestro amado Salvador, y así tener un cuerpo eterno como el de nuestro amado Jesucristo; y los muertos en Cristo resucitar en cuerpos eternos y ser iguales también a Jesucristo; y luego todos ir a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, en la Casa y a la Casa de nuestro Padre celestial.

Ahora podemos ver que la bendición más grande de todas las bendiciones la tenía Dios reservada para los latinoamericanos y caribeños que estarían viviendo en el Día Postrero, o sea, en el séptimo milenio.

Y ahora, la Trompeta Final, que es la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final del Evangelio del Reino sonando (sonando: revelando la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores), llama a todos los escogidos de Dios en este tiempo final.

No hay otra cosa con lo cual serán llamados los escogidos de Dios en este Día Postrero. Es con la Trompeta Final, con la Trompeta Final del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; así como la Trompeta del Evangelio de la Gracia revela el misterio de la Primera Venida de Cristo en medio del pueblo hebreo como el Cordero de Dios muriendo en la Cruz del Calvario, y quitando allí nuestros pecados y salvando nuestras almas allí en la Cruz del Calvario.

Ahora vean cómo el misterio de la Primera Venida de Cristo está revelado en el Evangelio de la Gracia; y es por medio del Evangelio de la Gracia que ese misterio de la Primera Venida de Cristo es dado a conocer a los seres humanos para que puedan recibir la salvación, para que puedan creer en Cristo como nuestro Salvador y lavar sus pecados en la Sangre de Cristo, para que se le haga efectivo el Sacrificio de Cristo a cada persona al creer en Jesucristo como nuestro Salvador y lavar nuestros pecados en la Sangre, en la Sangre de Cristo, y recibir Su Espíritu; y así obtener el nuevo nacimiento, del cual le habló Cristo a Nicodemo diciéndole: “De cierto, de cierto te digo que el que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios (no lo puede entender)”.

Nicodemo estaba muy interesado en el Reino de Dios, como toda persona está interesada en el Reino de Dios; porque toda persona quiere vivir en el Reino de Dios eternamente. Ninguna persona quiere ir al lago de fuego a vivir allá con el diablo hasta que todos sean destruidos allí, sino que todos quieren ir a vivir con Cristo en Su Reino para disfrutar las bendiciones del Reino de Dios por toda la eternidad.

Y Dios ha hecho un camino de salvación por medio de Jesucristo; y cuando lo recibimos como nuestro Salvador y lavamos nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibimos Su Espíritu Santo, obtenemos ese nuevo nacimiento, nacemos de nuevo, nacemos del Agua y del Espíritu, nacemos en el Reino de Dios; y pertenecemos así a la Familia de Dios, a la Casa de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo; la cual es la nueva raza que Cristo estaría creando para todos ser a imagen y semejanza de nuestro amado Salvador Jesucristo, y vivir con Cristo con un cuerpo eterno y con un espíritu teofánico eterno también, vivir como reyes y sacerdotes en el Reino de Jesucristo por toda la eternidad.

Y ahora, para el Día Postrero por medio de la Trompeta Final se lleva a cabo la Obra de la Trompeta Final, que es la Obra de revelar el misterio de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, para así Cristo reclamar a todos los que Él ha redimido con Su Sangre preciosa.

Y a los que ya han partido, a los que ya tienen sus cuerpos físicos muertos, ellos, pues, las personas están en el Paraíso viviendo aunque sus cuerpos físicos ya murieron; pero Cristo ha prometido resucitarlos en el Día Postrero (o sea, en el séptimo milenio). Y a nosotros los que vivimos, que estaremos escuchando en este tiempo final la Trompeta Final del Evangelio del Reino, Cristo ha prometido transformarnos y darnos así un nuevo cuerpo para ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo; y luego estar en el glorioso Reino de Jesucristo, ese Reino Milenial que estará establecido en este planeta Tierra en medio del pueblo hebreo y que gobernará sobre todas las naciones.

Él ha prometido que estaremos con Él en ese Reino, como reyes y como sacerdotes reinando con Cristo y disfrutando las bendiciones gloriosas de nuestro amado Salvador Jesucristo, las cuales Él ha ganado para cada uno de nosotros.

Y para este tiempo final, en la Obra de la Trompeta Final, vean ustedes, son llamados y juntados todos los escogidos de Dios con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino; y cuando se complete el número de los escogidos de Dios, los muertos en Cristo serán resucitados en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seremos transformados y seremos iguales a nuestro amado Señor Jesucristo, e iremos con Cristo a la gran fiesta de la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo; y ya tendremos el cuerpo eterno para vivir por toda la eternidad, ya habremos obtenido la inmortalidad física también, la cual Cristo ha prometido para todos los creyentes en Él.

De esto también habló el reverendo William Branham en la página 130 del libro de Citas, verso 1164, cuando dijo:

1164 – “Recuerden que ‘los que están vivos y queden, no impedirán a los que están durmiendo; porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta…’. La sexta acaba de tocar. Y esa última Trompeta, como el último Sello, será la Venida del Señor. ‘Sonará (o sea, tocará), y los muertos en Cristo se levantarán primero’”.

Esa Trompeta Final (que es también el Séptimo Sello, lo cual es la Venida del Señor) sonará, y estará siendo proclamada en la Tierra la Segunda Venida de Cristo; y las personas estarán escuchando en este planeta Tierra esa Voz de la Gran Voz de Trompeta proclamando el misterio de la Segunda Venida de Cristo; y eso es estar escuchando la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, para ser llamados y juntados todos los escogidos de Dios en este tiempo final.

Dice también en la página 149, verso 1333, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham:

1333 – “Recuerden que los que viven y quedan no impedirán a los que duermen; porque la trompeta de Dios, esa última trompeta (la sexta acaba de sonar)… y esa última trompeta, con el último sello, será la venida del Señor. Tocará (o sea, sonará), y los muertos en Cristo se levantarán primeramente’. Sólo descansando hasta ese tiempo”.

Los muertos que han creído en Cristo cuando estuvieron viviendo en esta Tierra, recuerden, se encuentran en el Paraíso de Dios, que es la sexta dimensión, se encuentran en cuerpos parecidos a nuestro cuerpo pero de otra dimensión, llamados cuerpos teofánicos; pero en este tiempo final ellos regresarán a la Tierra en cuerpos inmortales, cuerpos eternos, aparecerán a todos los hijos e hijas de Dios.

Así como Cristo cuando resucitó: con Él resucitaron los santos del Antiguo Testamento; y Cristo apareció a Sus discípulos, por cuarenta días estuvo apareciéndoles a ellos, hablándoles acerca del Reino de Dios y realizando muchas señales, muchos milagros1; y los demás santos que resucitaron estuvieron apareciéndoles a sus familiares en la ciudad de Jerusalén2.

Así será para este tiempo final en el cual nosotros estamos viviendo, cuando los muertos en Cristo resuciten en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seamos transformados.

Estaremos en el cuerpo eterno y tendremos ya la inmortalidad física también, para vivir por toda la eternidad como reyes y sacerdotes con nuestro amado Salvador Jesucristo, y así estar con Él en ese glorioso Reino Milenial que será establecido en la tierra de Israel. La capital será Jerusalén y el Distrito Federal será el territorio de Israel; y reinará Cristo con Su Iglesia, reinaremos con Cristo sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones por mil años y luego por toda la eternidad. Esa es la promesa bíblica, la promesa profética para ser cumplida en el tiempo final, o sea, en el Día Postrero, que es el séptimo milenio.

Y todo esto es para ser cumplido bajo la Obra de la Trompeta Final, que es la Séptima Trompeta y que es también la Gran Voz de Trompeta, la Voz de Cristo, hablándonos en este tiempo final todas estas cosas que deben suceder pronto.

¿Y cómo nos estará hablando Cristo para que podamos entender lo que Él nos hable? Veamos. En Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, también encontramos la Trompeta, que es la Voz de Cristo. Dice:

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de éstas”.

¿Qué promete esa Voz de Trompeta (que es la Voz de Cristo) darles a conocer a los que suban a donde Él está?… ¿Y dónde Él está? Él está en la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo, donde Él habla con esa Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, y llama y junta a todos Sus escogidos en esa Edad de la Piedra Angular y les muestra todas estas cosas que deben suceder pronto.

¿Y cómo las va a mostrar, cómo las va a hablar, para que las podamos entender?, ya que nuestro amado Señor Jesucristo, cuando estuvo en la Tierra dos mil años atrás, el idioma que hablaba era el idioma del pueblo hebreo, o sea, el hebreo o el arameo, y para poder entender ese idioma tenemos que estudiar el hebreo para poderlo comprender.

Y ahora, ¿cómo nos hablará Cristo de tal modo que todos podamos comprender? Pues tiene que hablarnos en nuestro propio idioma; y para eso entonces tiene que tener un velo de carne de nuestro tiempo que hable nuestro idioma, y que nos hable todas estas cosas que deben suceder pronto por medio de ese hombre, de ese instrumento.

Y ahora, en Apocalipsis, capítulo 22, verso 6 en adelante, tenemos a ese hombre, llamado el Ángel del Señor; y leamos aquí cómo Dios lo envía y lo que él estará haciendo al venir en medio del pueblo de Dios. Dice capítulo 22, verso 6, de Apocalipsis:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿A quién ha enviado, dice Dios aquí en Su Palabra? Dice que Dios “ha enviado a Su Ángel para mostrar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto”; y este Ángel Mensajero es un profeta, el profeta de la Dispensación del Reino y de la Edad de la Piedra Angular.

Y es por medio de ese profeta que Cristo estará manifestado hablándonos con esa Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, y por medio de ese profeta estará dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final, en este Día Postrero.

Ahora hemos visto que lo que Él prometió darnos a conocer, todas estas cosas que deben suceder pronto, lo hace por medio de Su Ángel Mensajero.

Juan continúa diciendo:

“¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.

Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios”.

Aquí tenemos a Juan el apóstol postrándose a los pies de este Ángel que le mostraba todas estas cosas que iban a suceder; pero el Ángel le dijo que no lo hiciera, que no se postrara delante de él para adorarlo. ¿Por qué? Porque este Ángel es un profeta, un hombre, y solamente a Dios es que nosotros tenemos que adorar; no a los pies de un hombre, sino a los pies de Dios, a los pies de Jesucristo.

Y ahora, vean ustedes cómo es por medio de un profeta, de un hombre llamado el Ángel de Jesucristo, que todas estas cosas son dadas a conocer a la Iglesia de Jesucristo, a todos los hijos e hijas de Dios; y son llamados y juntados con ese Mensaje de Gran Voz de Trompeta que nos muestra todas estas cosas, son llamados y juntados todos los escogidos de Dios del Día Postrero.

Y la Edad de la Piedra Angular ha caído en la América Latina y el Caribe, en donde la Voz de Cristo, esa Gran Voz de Trompeta, está sonando y está llamando y juntando a todos los escogidos de Dios. Esa Gran Voz de Trompeta, la Voz de Cristo, está revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo; y con ese misterio revelado en este Día Postrero son llamados y juntados todos los escogidos de Dios, conforme a como dijo Jesucristo en San Mateo, capítulo 24 y verso 31, donde dice: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos”.

Dios está llamando y juntando a todos Sus escogidos en este tiempo final con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo en este tiempo final; y con ese misterio de la Segunda Venida de Cristo revelado en este tiempo final son llamados y juntados todos los escogidos de Dios, conforme a como Cristo dijo que sería hecho en este tiempo final.

Y la bendición grande para los latinoamericanos y caribeños es que es en la América Latina y el Caribe que la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, la Voz de Cristo, está clamando y está revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo; y así es como la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final está sonando y llamando y juntando a los escogidos de Dios en este Día Postrero (¿dónde?) en la América Latina y el Caribe.

Ninguna otra cosa llamará y juntará a los escogidos de Dios en este tiempo final, sino esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, de la cual Cristo dijo: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos…”.

Ahora, ¿quiénes son los Ángeles del Hijo del Hombre? En San Mateo, capítulo 16, verso 27, Jesucristo hablando acerca de la Venida del Hijo del Hombre para el tiempo final, dijo de la siguiente manera:

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”.

¿Cómo vendrá el Hijo del Hombre en el Día Postrero? Vendrá con Sus Ángeles. ¿Qué son los Ángeles del Hijo del Hombre? En el Monte de la Transfiguración, en el capítulo 17 de San Mateo, encontramos que Jesús llevó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano aparte a un monte alto y se transfiguró delante de ellos: y Su rostro resplandeció como el sol, y aparecieron allí Moisés y Elías, uno a cada lado del Señor; y las vestiduras de Jesucristo estaban resplandecientes como la luz, y aparecieron allí Moisés y Elías hablando con Jesús acerca de la ida de Jesús a Jerusalén.

Allí Cristo les mostró a Sus discípulos Pedro, Jacobo y Juan el orden de la Segunda Venida de Cristo, el orden de la Venida del Hijo del Hombre, que será con Sus Ángeles; y Sus Ángeles son los Dos Olivos.

Y los Dos Olivos (de Apocalipsis, capítulo 11, verso 3 en adelante, y Zacarías, capítulo 4) son los ministerios de Moisés y Elías siendo manifestados nuevamente en la Tierra en un hombre de este tiempo final, que será el Ángel del Señor Jesucristo, el cual vendrá ungido con el Espíritu de Cristo; y a través de ese hombre, de ese profeta, de ese mensajero, el Espíritu de Cristo estará manifestando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez.

Y ahí estará cumplida la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, porque estarán los ministerios de Jesús, de Moisés y de Elías manifestados en el Ángel de Jesucristo, en donde estará el Espíritu Santo, Jesucristo, el Ángel del Pacto, manifestado en carne humana, el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre de este tiempo final, hablándonos todas estas cosas que deben suceder y revelándonos así el misterio de la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo velado en carne humana en Su Ángel Mensajero operando los misterios de Moisés, de Elías y de Jesús.

Pero este Ángel no es el Señor Jesucristo, tampoco es Moisés y tampoco es Elías. Él es un hombre de este tiempo final en el cual estará el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, Jesucristo en Espíritu Santo manifestado, operando los misterios de Moisés, de Elías y de Jesús; y hablándonos por medio de ese hombre, de ese profeta, todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final, en este Día Postrero, o sea, en este séptimo milenio si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene.

Ahora, ¿se le habrá atrasado el calendario a Dios? Yo pienso que no; y si no se le ha atrasado el calendario a Dios, entonces ya estamos viviendo en el séptimo milenio y por consiguiente estamos viviendo en el Día Postrero, el Día para escuchar la Gran Voz de Trompeta, esa Trompeta Final, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final; y así dándonos a conocer la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles en este Día Postrero, y llamando y juntando a Sus escogidos con Su Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino (¿dónde?) en la América Latina y el Caribe.

Hemos visto lo que es la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta. Hemos visto también lo que es el ministerio de los Ángeles del Hijo del Hombre: son los ministerios de Moisés y Elías siendo manifestados nuevamente en la Tierra en carne humana en el Ángel del Señor Jesucristo.

Y también hemos visto el ministerio de Jesús siendo manifestado en Su Ángel Mensajero; porque el ministerio de Jesús, como el ministerio de Elías y el ministerio de Moisés, serán manifestados en el Ángel de Jesucristo en este tiempo final.

Y ya eso está cumpliéndose, y esos ministerios están siendo manifestados aquí en la Tierra en la América Latina y el Caribe, y están sonando, tocando esa Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, y están revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá; y con ese misterio revelado de la Trompeta Final, ese misterio revelado del Séptimo Sello, de la Segunda Venida de Cristo, están siendo llamados y juntados todos los escogidos de Dios en la América Latina y el Caribe.

Y así es como la Obra de la Trompeta Final está siendo realizada, la Obra de la Trompeta Final revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo y llamando y juntando a todos los escogidos de Dios, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, en la América Latina y el Caribe.

Ahora, ¿dónde están los que estarían escuchando la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino? Aquí estamos, en la América Latina y el Caribe; unos pocos en la República Mexicana y otros en diferentes países latinoamericanos y caribeños.

Y en medio de los latinoamericanos y caribeños se está llevando a cabo la Obra de la Trompeta Final, la Obra del recogimiento de todos los escogidos de Dios por medio del Mensaje del Evangelio del Reino revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo; pues el Evangelio del Reino gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, así como el Evangelio de la Gracia gira alrededor de la Primera Venida de Cristo como el Cordero de Dios quitando nuestros pecados allá en la Cruz del Calvario.

Ahora estamos viviendo en el tiempo de la Obra de la Trompeta Final, en la América Latina y el Caribe.

Si escuchas hoy Su Voz, no endurezcas tu corazón3; no endurezcas tu corazón a la Voz de Jesucristo, a la Voz de la Trompeta Final revelándonos el misterio de la Segunda Venida de Cristo. Diga de todo corazón:

Oh, Señor Jesucristo, háblame ese misterio de Tu Venida por medio de la Trompeta del Evangelio del Reino a través de Tu Ángel Mensajero y ábreme el entendimiento para comprender este misterio tan grande que en otros tiempos no fue dado a conocer a los seres humanos, pero ya en este tiempo está siendo dado a conocer en la América Latina y el Caribe a los latinoamericanos y caribeños, y están siendo llamados y juntados los escogidos de Dios.

Señor, si mi nombre está escrito en el Libro de la Vida del Cordero, ábreme el entendimiento para comprender y háblame a mi alma y lléname del conocimiento de la Trompeta Final revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo.

Y, Señor, llámame directamente en lo profundo de mi alma para servirte en este Día Postrero y para obtener el perdón de mis pecados, lavar mis pecados en la Sangre de Cristo, y recibir Tu Espíritu Santo; y así recibir el nuevo nacimiento para pronto ser transformado y llevado al Cielo, a la Cena de las Bodas del Cordero, a la Casa de nuestro Padre celestial.

Hable así con Dios, desde lo profundo de su corazón, y Él le escuchará; y si su nombre está escrito en el Libro de la Vida del Cordero, Él le abrirá el entendimiento y el corazón y comprenderá el misterio de la Obra de la Trompeta Final y entenderá el Mensaje de la Trompeta Final, que es el Mensaje de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá. Ese es el Mensaje contenido en el Evangelio del Reino para todos los latinoamericanos y caribeños que viven en este Día Postrero en la América Latina y el Caribe.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta noche, amables radioyentes y los aquí presentes, dándoles testimonio de LA OBRA DE LA TROMPETA FINAL.

¿Dónde está siendo realizada esa Obra? En la América Latina y el Caribe, con latinoamericanos y caribeños que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo; por lo cual, para este Día Postrero Jesucristo los estaría llamando y juntando con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, que es la Trompeta Final.

Y así es como en la Obra de la Trompeta Final, en la América Latina y el Caribe revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo y llamando y juntando a Sus escogidos, todos en la América Latina y el Caribe recibiríamos las bendiciones de Dios, y así recibiríamos el conocimiento de estos misterios divinos del Día Postrero y para el Día Postrero que ya están cumpliéndose en la América Latina y el Caribe.

Ha sido para mí un privilegio darles testimonio de LA OBRA DE LA TROMPETA FINAL en la América Latina y el Caribe en este Día Postrero.

Con ustedes el reverendo Miguel Bermúdez Marín.

“LA OBRA DE LA TROMPETA FINAL”.

[Edición marzo 2019]

1 Hechos 1:1-3

2 San Mateo 27:53

3 Hebreos 4:7

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